Espacio divulgativo que visita los aspectos culturales más relevantes de todo el mundo. Arte y cultura se dan cita en un espacio reservado para mentes inquietas. Para ello, se emiten series y producciones documentales de televisiones y compañías de todo el mundo

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Para todos los públicos Documentales culturales - Las escapadas gastronómicas de Jamie: Venecia -  ver ahora
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Fantástico. Estoy muy emocionado.

Una de las cosas más maravillosas de Italia

es que cada zona tiene una comida diferente.

Y en Venecia, hay marisco, mantequilla, polenta, risotto

y hortalizas de temporada.

Conozco bien su gastronomía, pero es la primera vez que vengo.

Mirad, son mosaicos.

Esta es la plaza de San Marcos, es una belleza.

Pero aquí la llaman "El triángulo de las bermudas",

porque la mayoría de los turistas apenas salen de esta zona.

Así que todo es muy caro, los taxis, los hoteles y la comida.

Además, no sirven auténtica comida veneciana.

Casi todo es pizza y pasta.

Y, como yo digo, para entender un país y su cultura,

fijaos en su gastronomía.

Así que voy a buscar auténtica comida veneciana.

"Las escapadas gastronómicas de Jamie". "Venecia".

Mi primera parada: el mercado Rialto.

Vaya, mirar, almejas.

Quisiera unas almejas. ¿Almejas?

Sí, para hacer unos espagueti o unos lingüini con almejas.

¿Grandes o pequeñas? Grandes.

Vale.

Un kilo. Sí, si.

Lo interesante de estas almejas es que su carne es deliciosa,

pero el jugo que sueltan es mejor.

Gracias. De nada.

Esto es una sepia.

Y aquí, se consume mucho.

Quiero sacar esta parte para enseñaros algo muy interesante,

si lo consigo.

Oh, no.

He hecho justo lo que quería evitar.

Me he manchado de tinta.

Bien, a parte de haberme pringado de tinta,

quiero enseñaros esta pequeña pluma, parece una piedra.

Es como un hueso, y es lo que se pone en las jaulas de los periquitos

para que se afilen el pico.

Y la tinta, os iba a enseñar donde la almacena,

funciona como la nube de humo que utiliza James Bond

para despistar a sus perseguidores.

Cuando se siente atacada, la sepia suelta un chorro de tinta

y el atacante que intenta atraparla, la pierde de vista.

Fijaos, es negra como el azabache.

En otros países, la desecharían, pero los italianos, no.

Ellos la utilizan, no pasa nada, no es venenosa,

es comestible y sabe a mar.

Aquí la ponen en el ragút, en las salsas, en la pasta, en el risotto.

¿En qué otro sitio del mundo

te puedes comer un plato rico que sea negro?

Aquí. Me encanta.

¿Podría lavarme? Ven.

Seguro que piensa: Menudos turistas.

Unos chicos venecianos me llevan a pescar.

Cuando dijisteis que íbamos a pescar

no pensé que nos tendríamos que mojar.

Qué horror.

Vale.

Lo coges así y lo arrastras suavemente.

¿Rascando la superficie? Exacto.

Es como barrer.

He pescado unos cuantos, y una anchoa pequeñita.

Anchoas, camarones, cangrejos,...

¿Veis este bichito? Son cangrejos de caparazón blando.

Se nota que la piel empieza a endurecerse.

Hace unas 3 semanas, mudó de caparazón y es muy vulnerable.

Así que se escondió hasta que ellos lo han pescado.

La forma veneciana de cocinarlos es coger muchos de estos

y meterlos en un cuenco con huevos.

Los cangrejos se los comen

y en su estómago se forma algo así como unos huevos revueltos.

Luego, se rebozan en harina, se fríen y se comen enteros. Genial.

Mirad.

También tenemos de estos en Inglaterra.

Y con ellos, hacemos paté de camarones.

Los echamos en cestas y tiran de ellos los caballos por la orilla.

Se pueden comer crudos. ¿Sí?

Mira, tal cual.

Vale, ¿así mismo? Sí.

¿A qué están ricos? Riquísimos.

Muy buenos. Pensé que no me iban a gustar.

Es raro comerse algo que está vivo.

Saben a cigala frita. Sí, es parecido.

Me gustan. La diferencia es que están crudos.

Exquisitos. ¿Pescamos más?

Espaguetis con almejas para los chicos.

Bien, vamos a hacer espaguetis con almejas o si lo preferís lingüini.

Estas cositas son las protagonistas de este plato.

Estas sabrosas cositas son almejas.

Las hay de diferentes tamaños, pero yo prefiero las medianas.

Las he comprado en el mercado.

Tengo agua hirviendo con sal.

Los espaguetis o los lingüini tardan unos 4 minutos en cocerse.

Cortamos el ajo, unos 3 o 4 dientes.

Así.

Se tarda 4 minutos exactos en hacer esta salsa.

Y ahora, guindilla seca, no fresca.

La cortamos así.

Busco el sabor cálido y sutil de la guindilla seca,

aunque podéis utilizar la fresca si queréis.

Es una de las pastas más sencillas de la cocina italiana.

Mucha gente no estaría de acuerdo,

pero yo voy a poner tomate como hacen en Venecia.

Ya está, guindilla seca y ajo.

Ya veis que no es nada del otro mundo.

Y ahora, un buen ramillete de perejil.

Esta parte la arranco y esta la corto.

Pero no tiréis los rabillos.

Son los tallos, ¿de acuerdo?

Mucha gente los tira, pero tienen sabor.

Son crujientes y dulces, así que los corto en trocitos pequeños.

Así.

Ahora, hay que calentar la sartén durante 4 o 5 minutos.

Necesito calor inmediato.

Empezar a cocinar es tan emocionante...

He pasado un día fantástico con los pescadores.

Hemos pescado y me han enseñado la zona.

Va a cocinarse muy rápido, así que estad atentos.

Aceite de oliva en cantidad, ¿de acuerdo?

Unas 10 cucharadas soperas.

Añado el ajo y la guindilla.

Hay que ser rápido, y en cuanto va cogiendo color, esperad.

Aguantad, aguantad, aguantad.

Eso es.

Esperamos, y en cuanto empieza a coger color, echamos las almejas.

Salteadlas.

Por esto es por lo que la cocina italiana es tan emocionante.

Bien, y ahora vino blanco.

Esto hace que deje de cocer

y desprenda todo su aroma.

Bien. En ese momento, tenéis que ponerle una tapa,

pero como yo no tengo...

Eso me da tiempo para enrollar el perejil en una especie de puro.

Ya está.

Y ahora hecho la pasta directamente en el escurridor.

Muy bien.

No tiréis todo el agua. Reservar un poco para hacer la salsa

No quiero que se me pase la pasta,

porque si no, esos italianos de ahí, me van a matar.

La gente cree que la clave está en la carne de las almejas.

Y sí, está buena, pero lo importante es el caldo.

Un poco de aceite de oliva...

No necesita sal, basta con el agua de mar que suelta la propia almeja.

Mientras el aceite de oliva emulsiona con el líquido,

voy a echar unos tomatitos cherry.

Los aplasto con las manos.

¿Veis el caldo que soltaron las almejas?

Voy con la pasta.

Bueno, ahora, el perejil.

Bien, basta de tonterías.

Vaya festín.

¡Qué maravilla! Ahí está.

Un homenaje al mar.

Delicioso.

Espaguetis con almejas. Que no os asuste hacerlo, es fácil.

¡A comer! A comer, sí.

Muy bien.

(Todos): Oooh. -Allá va.

Voy a conocer al rey del risotto de Venecia.

Hola, soy Jamie. Hola, ¿qué tal?

Encantado.

¿Así que es el rey del risotto en Italia?

Sí, su risotto es muy bueno.

Comenzamos con el risotto. Sí.

Vamos.

Vamos a hacer risotto.

Hemos descubierto a este cocinero que es el rey del risotto

y del puchero de risotto, ¿vale? De acuerdo.

Cebolla. Cebolla.

Aceite de oliva. ¿Así?

Eso es.

Lo más interesante, porque yo llevo muchos años haciendo risotto

y creo que se me da bien, es que esta versión es muy sencilla.

Nada de alharacas.

Es el jefe y hago lo que me dice.

Él está haciendo al mismo tiempo pasta.

Me está enseñando a hacer risotto, mientras atiende sus comandas,

así que no quiero molestarle mientras trabaja.

Mirad allí, está haciendo pescado a la parrilla,

un rape pequeño y una dorada con una pizca de sal.

Así de fácil.

Para mi es un placer estar aquí, porque es un negocio familiar.

Una cocina pequeña y clientes habituales.

Acaba de salir algo del horno.

Mirad, patatas, calabacines, tomate, ¿un poco de caldo?

Sí, claro. Muy bien, un poco de caldo,

¿y una lubina con perejil? Almuerzo de pescado.

Así que ajo y perejil.

Fijaos. Voy a probarlo.

Voy a añadir más caldo.

Esto es un placer y un honor para mi porque apenas hablamos,

pero sé lo que quiere que haga con sólo una mirada.

Es que como volver a trabajar con mi padre.

Nos basta con mirarnos, ya sabéis.

Papá... No, no quería decir papá. No pasa nada.

¿Está bien? Sí.

Basta.

De acuerdo.

Alonda. Alonda.

Para un buen risotto... ¿Es importante?

Importantísimo.

Alonda quiere decir "en la ola",

porque el arroz queda caldoso y meloso.

Yo siempre digo que parece lava fundida, como la del Vesubio.

Listo. Muy bien.

Fantástico. ¿Para mi? Sí.

Gracias.

Tanto trabajo y resulta que era para mi.

¿Bueno? Buenísimo. Realmente fantástico.

Tres risottos deslumbrantes.

Bueno, he salido de la cocina porque han acabado de servir las comidas

y quiero repetir los pasos de lo que, según Ruyero,

es el mejor risotto del mundo, para que podáis hacerlo en casa.

Bien, lo primero, cebolla, apio y aceite de oliva.

Hay que freírlo unos 10 minutos para ablandarlo.

Eso es es lo que se llama sofrito.

Estas cantidades son para 6 personas,

así que hecho 6 puñados generosos de arroz,

para que absorba el aceite y el sabor de las hortalizas.

Lo primero que coge el arroz es ese aroma inicial.

Añado un poco de sal para potenciar el sabor.

Él no ha echado vino, pero dice que para preparar risoto de marisco

se puede usar.

En algunas regiones de Italia echan vermut.

También se puede hacer con agua o caldo.

Yo voy a utilizar un vino especial para cocinarlo.

Eso es.

Y ahora es cuando empieza a ponerse cremosos y meloso.

Me recuerda a las gachas de avena.

A continuación, durante unos 16 minutos,

voy a ir añadiendo cazos de caldo.

Esto es muy importante. El caldo es la clave.

Lo podéis hacer cociendo el pollo asado que os sobre

o con pastillas de caldo concentrado.

El proceso se repite cada 45 segundos,

y hay que dejar que se haga unos 16 minutos,

hasta que doble su tamaño y esté untuoso.

Bien, un detalle curioso,

es que estos platos de arroz se hacían aquí

mucho antes que la pasta.

El arroz llegó desde Oriente Medio

con los mercaderes y los comerciantes de especias.

Y esta tierra, tan fértil y pantanosa,

era perfecta para cultivarlo.

Así que tuvo una gran acogida.

Lo cocinaban asiduamente.

Por eso, aquí hay más tipos de risotto

que en otros lugares de Italia.

Bueno, fijaos, le hemos dado a este risotto 17 minutos de mimo,

caldo y movimiento.

Vamos a probarlo.

Bien, al dente, en su punto.

Y toda esa parafernalia.

Comer risoto tiene que ser un placer,

no puede quedar blandengue, ni tampoco crujiente,

hay que notar su forma en la boca, y morderlo tienen que ser un placer.

Eso lo dejo en vuestras manos.

Pongo un trozo de mantequilla, y ahora el parmesano.

Voy a echar un buen puñado.

No pesa mucho,

pero en cuanto se funde, adquiere consistencia y parece más.

Ahora, apago el fuego y lo remuevo.

No quiero que se cueza el parmesano, porque quedaría fatal.

Pero hay que removerlo.

Mirad, esto, chicos y chicas, es la base de cualquier risotto.

Es risotto bianco, risotto blanco.

Ahora, voy a hacer algo fundamental.

Coloco una tapa encima o, en este caso, un plato,

para que el risotto repose durante unos dos minutos.

Y ahora, voy a enseñaros 3 tipos de risotto.

En el primero, he puesto tomates, ajo, unas hojas de albahaca,

aceite de oliva, sal y pimienta.

Así que será un risotto de tomate y albahaca.

Voy a coger un cazo de risotto blanco de la olla.

Fijaos, un auténtico manjar.

Y ahora, lo mezclamos.

Removedlo bien.

Lo podéis echar simplemente encima o mezclarlo,

pero os aseguro que es un manjar.

Voy a emplatar este risoto, ¿de acuerdo?

Un fantástico y sencillo risoto de tomate cherry y albahaca.

Eso es.

Si sois unos perfeccionistas, podéis pelar los tomates,

pero si sois un poco vagos, como yo, podéis dejar la piel.

Y para terminar, le pondré unas hojas de albahaca

y un poco de aceite de oliva.

Y luego, un poquito de parmesano.

Fijaos, un manjar.

Bien, ahora, el segundo risotto.

He cocido unos guisantes con un poco de aceite de oliva o mantequilla

y unas hojas de menta.

Ahora cojo el risotto bianco, y se lo echo a los guisantes.

Para este segundo risotto,

lo que voy a hacer es cortar un poco de perejil

y menta, porque se lleva muy bien.

Así que los hecho juntos.

Muy bien, ya está.

Mirad, deliciosos.

Risotto con guisantes y menta.

Y ahora, voy a hacer algo que me encanta,

cojo un trozo de queso de cabra y lo pongo en el centro.

Rayo un poco de parmesano y ya tenemos otro plato increíble.

Un toque más de aceite de oliva.

Y para el tercer y último risoto, no podía olvidarme de las alcachofas

Las carchofis.

Unas estupendas alcachofas cortadas en rodajas,

con aceite de oliva, ajo y un poco de agua.

El risotto de alcachofas es muy conocido.

Tiene muy buena pinta.

No quiero removerlo mucho, sólo lo suficiente para que coja textura.

Lo importante es que quede siempre rico y untuoso.

Ya está.

Vamos a emplatar este risotto con carchofi.

Uno de los platos clásicos de Venecia.

Qué maravilla.

Precioso.

No voy añadir nada más, sólo un toquecito de parmesano.

Eso es.

Y ya tenemos tres fantásticos risotos,

pero esto es sólo la punta del Iceberg.

Se pueden hacer muchas variedades.

Comprad un paquete de arroz,

y hacerlo con lo que tengáis en la nevera.

Un risotto de calabacín asado, de setas,

y como no, el clásico risotto de marisco.

O incluso, con vino tinto y judías pintas.

Es otro clásico y me encanta.

¿Qué mas? Ah, sí.

Si tenéis sobras de rabo de buey, queda fantástico.

O con cordero asado, con cebollas y tomates,...

Después de un par de horas, echarlo en el risotto.

¿Es ya época de prosecco?

¿Quieres abrir la botella con una espada?

Me encantaría, sí. Pues ven conmigo.

Vale.

Es algo que solía hacer Napoleón.

Espera que te ponga esto.

Ahora sí. Vale.

Atento, sujeta esto.

Muy bien.

¿Qué hago?

Dios mío. Un momento, un momento.

Tranquilo, no pasa nada.

La pones así y... Es como una clase de tenis.

No demasiado.

Sí. Como en un partido de tenis.

Vale. Como un golpe de tenis.

Un golpe seco. Sí.

Me encanta.

La mano firme. De acuerdo.

Muy bien.

¿Cómo ha hecho eso?

¿Conoce los sacacorchos o el típico giro de muñeca?

¿Esto es normal? No, no, no es normal.

No lo es, ya me parecía a mi.

Escucha, escucha.

No es posible.

Suena como el mar. -Sí, el mar.

No me entero de nada.

Luego por la nariz.

Está abierta, abres, abres.

Y con la boca, en forma de culo de pollo.

¿Vale? Culo de pollo.

Tengo que imitar el culo de un pollo

Dulce y ácido, está bueno. Bebamos.

Bien. Eres un machote. Lo he roto.

No, no, no pasa nada. Te he roto el escaparate.

Tengo seguro.

Paga el seguro. Tu seguro debe costar una fortuna.

¡Qué bueno!

Si compráis champán del barato, os aconsejo que no lo hagáis.

Venid y llevaos un buen prosecco. Está exquisito.

Y sale mejor en cuanto a calidad-precio.

El champán es bueno, pero esto es mejor.

Un día como otro cualquiera.

Disculpa.

Escucha.

Perfecto.

Culo de pollo.

Es típico de los franceses.

Me encantan los italianos. Normal.

Me encantan.

Estáis locos, pero sois unos genios.

Carpaccio y Bellini.

Bueno, voy a preparar dos platos típicos venecianos.

El coctel Bellini, que es alucinante, y carpaccio de ternera.

Voy a explicar que es el carpaccio: filetes muy finos de ternera cruda.

Yo lo hago como el lomo de ternera,

así que voy a cortar un trozo pequeño de carne.

Es un plato de moda en los restaurantes,

y se creó en el Harris Bar, aquí, en Venecia.

Según cuentan, una clienta habitual llegó un día al restaurante

y dijo: he ido al médico.

No sé qué le pasaba, pero no podía comer carne cocinada,

tenía que ser cruda.

Así que el dueño, Chipriani, le contestó:

Vale, crearé un plato para ti.

Casualmente, había en Venecia una exposición de un famoso artista

que se llamaba Carpaccio,

en cuyos cuadros predominaban el blanco y el rosa.

Así que inventó un plato de carne cruda

con mayonesa y salsa worcester,

que echó por encima, como si hubiera defecado una gaviota

Y se convirtió en un clásico.

Voy a cortar 4 filetes de medio centímetro de grosor,

y voy a colocarlos uno a uno sobre film transparente

o papel parafinado.

Y ahora, envuelvo la carne y la golpeo para que quede más fina.

Así que doblo el papel, y con algo plano y pesado golpeo con fuerza.

Van a pasar dos cosas, la carne quedará aplastada y más tierna.

Los vecinos se preguntarán: ¿Qué pasa?

Bien.

La carne ha quedado bien plana.

Puede estar más fina si queréis.

Con el rodillo, mejor.

Muy bien.

¿Lo veis? Lo he dejado tan fino que parece transparente.

Ahora, el carpaccio ocupa toda la base del plato.

Eso es, ya está preparado.

A continuación, cojo un cuenco, y rocío el zumo de medio limón.

y añado la cantidad de equivalente de aceite de oliva.

Ahora, echo un poco de sal...

...Y pimienta.

Un salpimentado normal, nada especial.

Lo mezclamos, y tomamos una cucharada, sólo una,

que echamos con suavidad sobre la ternera.

Pero esto es sólo al principio, ¿de acuerdo?

Aquí tengo el resto del aliño.

Quiero hacer una ensalada delicada y crujiente que represente a Venecia

y a esta estación del año.

Así que voy a poner estas flores de calabacín.

Las rompo y las voy echando.

Y ahora voy a laminar con delicadeza un calabacín pequeñito.

Tengo otro calabacín amarillo,

pero también se puede hacer con espárragos,

con unos guisantes frescos.

Aquí tengo apio.

Echo las flores amarillas, no las verdes.

Son deliciosas.

Las añado en láminas.

Y este radicchio de treviso, un repollo rojo con un toque amargo.

Cojo un cuchillo, y como es un plato muy delicado,

lo corto muy fino, para que el radicchio le de un toque agrio.

Fijaos en el color, mirad que maravilla.

Pongo un poco de rúcula y un poco de menta.

Si queréis, un poco de guindilla.

Este carpaccio lo estoy haciendo a mi gusto.

Pero vosotros podéis hacerlo al vuestro.

La guindilla, la rúcula y el calabacín combinan muy bien.

Bueno, pues ya casi hemos terminado.

Y ahora, para aderezar nuestro carpaccio

con esta maravillosa ensalada,

cojo un puñado y lo pongo en el centro del plato.

Y para terminar, queso parmesano.

Podéis rallarlo o rasparlo un poco.

Cogéis un cuchillo, lo sujetáis con el pecho, y lo arrastráis.

Cogéis el queso con el mismo cuchillo

y ponéis unas cuantas láminas de parmesano por encima.

Amigos míos, este es mi homenaje a Venecia y al Harris Bar.

Maravilloso.

Bien, el segundo clásico es el coctel Bellini, con paraguayas.

Mirad que frutas.

El coctel Bellini tiene el color de esta zona de la piel.

¿Veis este color sonrosado?

Pues el coctel tiene ese color

porque estrujan las paraguayas con las manos.

Las aplastan así.

Y luego las pasan por un colador para conseguir este fantástico color

Y así es como se obtiene este magnífico puré.

Bien, ahora voy a añadir el prosecco

Y voy a mezclarlo con mi puré.

Allá voy, lo vierto.

Se llama Bellini porque un día Chipriani,

el propietario del Harris Bur, hizo un coctel de melocotón y prosecco.

De pronto, un rallo de sol iluminó un cuadro de Bellini.

Los colores le recordaron su coctel de melocotón,

y así surgió el nombre.

El día llega a su fin, y aquí tengo un gran coctel.

Ya sólo me queda bebérmelo.

Exquisito, muy, muy bueno.

Las escapadas gastronómicas de Jamie. Venecia.

Me las he ingeniado para poder entrar en una cárcel.

Sé que es raro, pero sé de indulgentes.

Hay una cárcel de mujeres aquí, en el corazón de Giudecca.

Y cultivan hortalizas en una huerta de la prisión

que luego venden los jueves en este mercado.

He venido a ver el puesto, y luego visitaré la cárcel.

¡Qué bonito huerto!

Es precioso.

En Inglaterra, los jardines de postín tienen un muro alrededor

para conseguir un microclima, pero este lo tiene porque es una cárcel.

El mejor huerto amurallado que he visto.

Calabacines. Calabacines, preciosos.

¡Qué bonito! Zanahorias.

Aquí tenéis zanahorias frescas.

Es curioso, pero conforme se llena la caja,

me voy haciendo mi idea de lo que voy a cocinar.

Mirad que zanahorias tan hermosas.

Estoy pensando en preparar una minestrone de primavera-verano.

Es un plato típico.

Muchas gracias. Hace mucho calor.

Sí, hace mucho calor. Es cierto.

Voy a preparar una minestrone, una receta que todos deberían aprender.

Faltan cebolla y ajo. Sí, ajo.

Para que sea una buena minestrone. Sí, ¿tienes alguna cebolla?

Cebolla y ajo. Y ajo. Estupendo.

Mi clásica sopa minestrone.

Los primeros ingredientes de cualquier sopa que se precie

son la cebolla y el ajo.

Así que voy a cortar esta cebolla en trocitos pequeños.

Esto es de lo más surrealista que he hecho en mi vida,

cocinar en una cárcel.

Otro típico día de oficina.

Las chicas me están viendo desde ahí detrás.

No sé que pensarán de mi.

Supongo...

que para ellas será gracioso.

Cortar un poco el ajo, y a la sartén.

Bien, calentamos en la sartén

un buen chorro de aceite de oliva virgen,

echamos las cebollas,...

Y luego el ajo.

Y se remueve bien.

Bien, aquí tengo zanahorias baby.

Lo bueno de la sopa minestrone

es que en invierno se puede hacer con col o con setas.

Y como no es época de tomates, podéis usar tomate envasado.

También se puede echar pan, pasta o judías.

Añado las zanahorias.

La minestrone debe adaptarse a nosotros

y ser un fiel reflejo de los productos de vuestro mercado

o de vuestro huerto.

Ajustarse a vuestras necesidades.

Hoy tengo calabacines.

Vamos allá.

Los calabacines.

Estoy pensando en el sabor, en como conseguir un sabor increíble.

Y para eso, tengo esto.

En las tiendas, cuando compras procciuto o jamón de Parma,

al final de la pieza, hay como una zona nudosa de hueso

que no se toma como fiambre, pero se puede echar en los caldos o sopas.

Yo voy a ponerlo aquí.

Ahora, añado los tomates.

Y finalmente, unos guisantes con un poco de perejil.

¡Qué buena pinta!

Y ahora, añado estas maravillosas acelgas y hojas de remolacha.

Genial, mirad que colorido.

A continuación, lo que voy a hacer es echar el caldo.

Así que...

Lo vierto dentro.

Quiero que haya caldo de sobra.

Porque luego, voy a añadir pasta y lo absorberá.

Estoy utilizando unos mini farfalle.

No es la pasta más indicada, pero me da igual.

Es mi sopa y hago lo que quiero.

En eso consiste cocinar.

La pasta que usan aquí son los ditallini,

que son como macarrones pequeños cortados en trozos,

y queda de maravilla.

He echado la pasta y el caldo,

pero para personalizar mi minestrone,

voy a hacer pesto, ¿de acuerdo?

Cojo un buen puñado de albahaca,

lo hecho en el mortero, y lo machaco a conciencia.

La idea es conseguir un sabor mega... mega extraordinario,

machacando la albahaca.

Y luego, añado los piñones.

Os sorprenderá lo que este pastiche perfumado puede hacer con la pasta,

con un risotto, con unos ñoqui, con pollo o con una sopa.

Es increíble.

Se podría decir que es como el viagra de las salsas.

Ya tengo una buena pasta.

Y ahora, el toque final.

Bien, ahora algo de queso parmesano.

Pogo una cantidad a ojo de buen cubero.

No es cuestión de peso, yo lo hago a ojo.

Lo añado, y ahora, por supuesto, el ajo.

Lo voy a rallar.

Este ajo crudo aportará mucho gusto,

pero si me excedo, estropeará la sopa.

Y ahora, vamos a ligar la pasta con aceite.

Ligad la pasta con aceite. ¿Veis como queda?

El mortero es de las cosas que más me gusta utilizar.

Es el utensilio de cocina más antiguo del mundo.

Bastan dos trozos de piedra.

Voy a probar.

Probadlo antes, porque nunca sale bien a la primera.

Le falta parmesano.

Y un poco de aceite.

Hay que equilibrarlo, ¿vale?

Hay que conseguir el sabor de la albahaca,

el del queso y un toque algo salado.

Veamos como va mi sopa.

Añado la lechuga.

La lechuga cocida es una maravilla.

El treviso de la familia del radiccio,...

Y las flores de calabacín,

una de las grandes aportaciones de la cocina veneciana.

La sopa estará en 15 o 20 minutos.

Vamos a servirla.

Eso es.

Y ahora, lo voy a rematar

con una cucharada del maravilloso pesto que he preparado.

Lo hecho por encima.

Unas hojas de albahaca,...

Y un chorrito de aceite de oliva virgen.

Esto, amigos,...

Es una sopa minestrone perfecta.

Creo que debo servir a las internas.

Manos a la obra.

Aquí tenéis, chicas. Gracias.

Gracias.

Toma. Gracias.

De nada. No hablo inglés.

Gracias. Cucharas.

Gracias. Movedlo un poco.

¿Me puedo sentar ahí? Claro.

Esto... Jay. Jamie.

Jamie. Está rico. Gracias, muchas gracias.

Es muy amable.

Mi amigo Gennaro me lleva a comer.

Adivina de qué voy vestido. Pues...

Vamos, vamos, pareces un presidiario No soy un presidiario.

Voy de gondolero, soy veneciano.

Vale, de acuerdo.

Gennaro, ¿me vas a presentar a una amiga tuya?

Vas a conocer a una vieja amiga mía.

Le encanta la gastronomía y es guapísima.

Todavía prepara antiguos platos tradicionales venecianos,

y además es encantadora.

¡Enrica! Hola, guapa. ¡Qué alegría verte!

¿Cómo estás? Dime, ¿cómo estás? ¿Qué os parece?

Mira, este es Jamie. Siempre has querido conocerle.

Salud.

¿Cómo se hacen las judías? Es uno de nuestros platos más típicos

Judías blancas. Se cocinan con cebolla, apio,

zanahoria, romero y un poco de jengibre fresco.

Buen provecho. Es un guiso impresionante.

Tenemos unos magníficos mejillones.

unos hígados de ternera, pulpo cocido y navajas.

Todo muy sencillo, pero maravilloso.

Lo que más me gusta es que en 25 minutos puedes organizar un festín

con algo de marisco, carne y unas alcachofas.

Todo exquisito y fácil de cocinar.

Esto es como la última cena. Sí.

Las escapadas gastronómicas de Jamie. Venecia.

Mi tiramisú chocolateado.

Bien, el tiramisú podría hacerlo complicado, pero es muy fácil.

Los venecianos no tienen muchos postres, ¿no?

No. Uno es el tiramisú. Se inventó aquí.

Es un postre clásico.

En todo el mundo, se encuentran bizcochos como estos.

Voy a echarlos en este cuenco.

Aquí tengo unos 400 ml de café edulcorado con azúcar,

que hecho sobre los bizcochos.

El tiramisú es sencillo.

Los ingredientes son café, bizcochos y crema.

Pásame ese chocolate, colega. Me gusta este chocolate.

El chocolate y el café hacen buenas migas.

Así que he fundido dos tabletas de chocolate

con 50 gramos de mantequilla y un pellizco de sal, unos 5 minutos.

Esa pizca de sal sazona el chocolate y lo hace más rico.

Ahora, echo vinsanto, que es una especie de jerez.

Sólo un chorrito, para dar un toque distinto al chocolate.

Para mi, este chocolate es buenísimo.

Y ahora, fijaos.

Después de echarlo, hay que moverlo con suavidad.

Fijaos. Ahora viene la parte más importante del tiramisú, la crema.

Yo tengo aquí mi cuenco, y tú dame el tuyo, amigo.

Voy a poner 6 claras en el cuenco de Gennaro.

Las claras en el suyo, las yemas en el mío.

Gennaro pondrá una pizca de sal a sus claras.

Yo voy a coger el azúcar.

Vamos a echar unos 150 gramos.

Como ya hemos puesto chocolate, no debe quedar demasiado dulce.

Manos a la obra. Lo mezclamos bien.

Yo voy a batir mis yemas para darle el toque especial al tiramisú.

Y Genaro, que tiene una muñeca más experimentada que la mía,

va a montar las claras.

Suave.

Y una vez más, si queréis, echar otro rochito de vinsanto.

Me gusta, me gusta.

Mirad, estoy contento con las yemas porque ya están disueltas.

Tú sigue removiendo, mientras yo echo el mascarpone.

750 gramos.

No sé nada sobre el mascarpone, pero es como nata montada.

Es nata cocinada. Vale, pues dentro.

¿Sabes qué hacer para saber si las claras están listas?

Volcarlo en tu cabeza. Vale, ¿por qué no? Venga.

¿A qué no te atreves? Voy a hacerlo, lo haré,

¿te lo demuestro? Atención.

¡Casi!

Sea lo que sea que tomes, dame un poco.

Me encanta. Gracias, Gennaro.

Bien, ¿me haces un favor? Machaca un poco de café.

Busca un mortero por ahí.

He añadido las claras de huevo.

No os preocupéis si bajan un poco, porque encima echaremos el chocolate

El café machacado le da un toque delicioso.

Mirad a los gondoleros.

Es como ver una película de James Bond.

Quiero montar en góndola. Y yo.

Como veis, esto está más liviano.

El tiramisú tradicional no lleva las claras de huevo montadas así,

pero a mi me gusta darle esa ligereza,

para que quede más esponjoso,

y para que el mascarpone se expanda un poco

y no haga falta echar tanto.

Bueno, sujeta.

Claro, así.

Vale.

Voy a añadir esto. Qué maravilla.

Cuidado.

Fijaos, empieza a parecerse a un trifol, un postre inglés.

Los italianos me matarían si me oyeran,

pero es cierto.

Lo dejo aquí.

Espolvorea el café por encima, grandullón.

No hace falta mucho. Sed comedidos.

Y con este chocolate, cogemos un cuchillo,

y con mucho cuidado, lo raspamos.

Los venecianos también le ponen coco en polvo,

pero yo uso chocolate, me parece más delicado y romántico.

Echar sólo un poco de chocolate y naranja.

Un poquitín de ralladura de naranja. Qué buena pinta.

Y esta es la interpretación que hemos echo un inglés y un italiano

de este magnífico postre. ¿Puedo probarlo?

Hay que dejarlo reposar. Yo quiero probarlo ya.

Un poquito. Venga.

Madre mía, ¿por qué tiene que reposar?

Lo has estropeado. No. Sólo lo he probado.

¿Cómo iba a dejar pasar la oportunidad

de tomar tiramisú en Venecia?

Esta ciudad es increíble, con una cultura impresionante

y una gastronomía muy variada.

Fresca, sencilla, limpia, inteligente,

pescado, carne, pasta, polenta,... ¿Qué mas se puede pedir?

Sublime.

En el próximo episodio,....

Estamos en una región de Francia llamada Pirineo francés.

Sin duda, están chapados a la antigua.

Busca trufas, vamos.

Y la trufa va madurando.

Vamos, vamos.

Siento cierta presión.

Espero que les guste, porque van armados.

¡Bravo!

Mirad que maravilla.

A esta gente le apasiona la gastronomía,

la comida casera, la de mamá.

Esto sí que es comida de verdad.

Documentales culturales - Las escapadas gastronómicas de Jamie: Venecia

47:36 19 mar 2017

Jamie Olivier viaja hasta Venecia. El Mercado Rialto es un buen sitio para encontrar los productos de calidad de la zona y disfrutar elaborando algunos de sus platos típicos, como spaguetti con almejas, risotto blanco, carpaccio y bellini de ternera, sopa minestrone y un delicioso tiramisú.

Contenido disponible hasta el 26 de marzo de 2017.

Histórico de emisiones:
16/05/2015
03/09/2016

Jamie Olivier viaja hasta Venecia. El Mercado Rialto es un buen sitio para encontrar los productos de calidad de la zona y disfrutar elaborando algunos de sus platos típicos, como spaguetti con almejas, risotto blanco, carpaccio y bellini de ternera, sopa minestrone y un delicioso tiramisú.

Contenido disponible hasta el 26 de marzo de 2017.

Histórico de emisiones:
16/05/2015
03/09/2016

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  • 47:36 pasado domingo Jamie Olivier viaja hasta Venecia. El Mercado Rialto es un buen sitio para encontrar los productos de calidad de la zona y disfrutar elaborando algunos de sus platos típicos, como spaguetti con almejas, risotto blanco, carpaccio y bellini de ternera, sopa minestrone y un delicioso tiramisú. Contenido disponible hasta el 26 de marzo de 2017. Histórico de emisiones: 16/05/2015 03/09/2016

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