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No recomendado para menores de 7 años Documenta2 - Los niños del túnel - ver  ahora
Transcripción completa

Cuando murieron mis padres,

encontré dentro de un arcón cientos de fotos y algunos objetos.

Me llamaron la atención

un par de imágenes antiguas de mi padre

trabajando en una especie de mina con unos amigos.

En 1975, el año de mi nacimiento, mi padre vivió una aventura

que durante muchos años alimentó mis fantasías infantiles.

Yo aún estaba en el vientre de mi madre mientras él excavaba

un enorme túnel con unos amigos.

De niño a menudo pensaba que era como la búsqueda del tesoro,

aunque no sabía muy bien qué es lo que esperaba encontrar.

Hace unos años, quise saber más, pero mi padre murió

antes de poder encontrarnos para charlar.

Ahora, ya solo me queda una grabación corta

de mala calidad donde me cuenta algunos detalles de la historia.

Y una pista que encontré en la parte posterior de una foto,

un nombre: Christian Duval.

A mi madre no le gustaba hablar del tema.

porque durante aquella época se sintió sola,

pero a veces me decía:

“¡eres un niño del túnel!”.

Mi padre, Paul, era pescadero, pero cuando no trabajaba,

se ponía otro traje, el de aventurero,

el de buzo o “saqueador de pecios”, cómo decía él riendo.

Su curiosidad le empujaba a buscar búnkeres, aviones sumergidos

y barcos destrozados en el fondo del Canal de la Mancha.

Tras varias llamadas telefónicas, encuentro al famoso Christian Duval.

Gracias a él, me entero de que mi padre y unos amigos

excavaron durante meses en la Fortaleza de Mimoyecques.

Querían sacar a la luz una inmensa base.

Todo comenzó con una charla en el bar de la esquina.

Cautivado con la historia, comienzo a documentarme

y Christian me ayuda a encontrar a parte del equipo del 75:

Claude Gillon,

Hartmut Kalden

y Gilbert Isoré.

Nuestra historia comenzó jugando a las cartas.

Uno de los que estaba allí

me preguntó qué había hecho aquella tarde.

Le dije que había ido a una base,

una fortaleza, en Mimoyecques.

Como no sabía que allí hubiera ninguna construcción de ese tipo

me preguntó qué clase de base era esa.

“Es una antigua base secreta alemana”, le contesté.

Entonces quiso saber si podía llevarle a él y a un amigo suyo

llamado Harmut

Así que nos pusimos de acuerdo para ir un sábado por la tarde.

La primera vez que fui, recuerdo que quedé muy impresionado

por la magnitud de las obras que habían hecho los alemanes,

era increíble.

Y a ellos les ocurrió lo mismo.

Christian nos dijo que bueno,

que si nos interesaba,

podíamos quedar con más amigos para ver si podíamos entrar

en una fortaleza que conocía

y de la que yo no sabía nada.

Así que poco a poco.

nos fuimos reuniendo todos.

Formamos un grupo de amigos interesados en lo mismo.

Los principales eran Paul,

Harmut,

Christian,

y yo.

Además estaba Philippe, el cuñado de Christian

que también se apuntó.

También venia Simon.

Gilbert tenía una cafetería, así que venía después de cerrar.

Y luego también se unieron Jacques Horsmans

y Jean-Pierre Samuel,

que también eran amigos y formaban parte del grupo,

pero que desgraciadamente ya han muerto.

Han muerto bastantes.

Como la mitad, más o menos.

Los últimos estudios históricos arrojan algo más de luz

sobre la fortaleza.

Me doy cuenta de que mi padre y sus acólitos

descendieron a las entrañas de un lugar

que podría haber cambiado la faz del mundo.

En 1943, debilitado por los aliados,

Hitler decide desarrollar nuevas armas de venganza, los V3.

Mimoyecques, gracias a su situación estratégica

entre Boulogne-Sur-Mer y Calais y su suelo gredoso

parece el lugar ideal

para albergar una batería de cañones invisibles,

destinados a bombardear Londres a placer.

Descubro a través de internet de que ahora es posible visitar

una parte de la fortaleza.

Soñaba con ir allí con mi padre, pero hoy visito el lugar solo.

De niño imaginaba la entrada del túnel

como la boca de un ogro gigantesco.

En la superficie, no se adivina nada.

Llego al lugar y no veo más que campo,

la hierba mecida por el viento y el mar a lo lejos.

La base es invisible.

Pero poco después de tomar un camino pedregoso,

me encuentro ante la entrada del túnel.

Un agujero sin fondo, horadado en la colina

y ante el cual uno duda si avanzar.

En la entrada, un cartel nos avisa de que la parte accesible al público

está cerrada desde octubre a abril

para permitir la hibernación de una colonia de murciélagos.

Debo regresar en unas semanas.

Cuando uno entra en un lugar así,

te sientes pequeño.

Te sientes pequeño y al mismo tiempo fascinado por la magnitud de la obra.

¡Es un inmenso sistema subterráneo!

¡Increíble!

Un amigo historiador, Guy Bataille,

me dijo que probablemente encontraríamos una galería

a unos 35 metros de profundidad y que esa galería

tenía que desembocar en un tubo de lanzamiento

que comunicaba con el interior de la base.

Sin embargo, no encontramos esa galería

así que tuvimos que profundizar más.

Pero el caso es que no es fácil calcular 30 metros así,

porque cuando uno ve treinta metros así, en horizontal es una cosa,

pero 30 metros en vertical, es otra totalmente diferente.

Cuando vimos las dimensiones del pozo,

que tenía cuatro metros de diámetro, o más,

podrían ser cinco, pero vamos, cuatro seguro,

nos dimos cuenta de que habría profundizar y cavar en serio.

Un trabajo tremendo, pero bueno, por intentarlo no perdíamos nada.

Pero entonces se me ocurrió que podía haber agua,

podría estar lleno de agua.

“Bueno, pues si damos con agua, tendremos que parar”, me dijo Paul.

Tras pasar un tiempo con Christian,

me doy cuenta hasta qué punto siente pasión

por todo lo que tiene que ver con la base.

Aunque no sea arqueólogo ni historiador,

parece saberlo todo.

Cuenta que el 6 de julio de 1944, tras un bombardeo, una bomba Tallboy

de varias toneladas causó estragos en la fortaleza.

Las capas freáticas se vaciaron y el agua inundó la planta baja

de la base.

En 1975, nadie sabía realmente cuál era el estado

de la parte sumergida.

¿Cómo es posible que estos aficionados se organizaran

para excavar con tan pocos medios?

¿De dónde nació esta idea, este empeño irracional

en llegar adónde ningún investigador profesional había ido antes?

Comenzamos a pensar cómo podíamos entrar por el pozo.

Nos las apañamos para intentar recuperar algunas cosas,

en particular objetos metálicos.

Y después, en la base de Mimoyecques, encontramos unas placas de hierro

bastante gruesas que nos sirvieron como punto de apoyo

al borde del pozo.

Íbamos un poco a la aventura.

Teníamos que desarrollar,

que inventar nuestras propias técnicas sobre la marcha.

Pero al principio no fue fácil.

Comenzamos usando un cabrestante.

Teníamos que descender unos diez o doce metros.

Cuando nos dimos cuenta de lo difícil que iba a ser sacar todas esas rocas,

decidimos construir una grúa con nuestras propias manos.

Hartmut, Christian, Paul y yo.

Voy a reproducir

a una escala menor el contenedor o bidón que usamos

para subir las rocas

y también para subir y bajar a los compañeros.

Era algo así.

Más o menos.

Así era el contenedor, con una capacidad de unos 200 litros.

Todos los sábados, subíamos entre 150 y 190 contendores.

Nos lo pasábamos bien,

aunque trabajáramos durante toda la noche,

desde el sábado por la tarde, sobre las tres o las cuatro,

hasta las cinco de la mañana del domingo.

Nuestras mujeres se enfadaban porque nosotros

nunca estábamos en casa.

Pero eran bastante compresivas, dentro de lo que cabe.

No todas aceptarían

que su marido pasara toda la noche fuera,

como hacíamos nosotros.

Creo que les daba igual.

Pensaban que nos íbamos al bar.

Pero no era así, claro.

De eso nada.

De todas formas resultaba evidente

por la pinta que traíamos cuando regresábamos a casa.

Llegábamos blancos, cubiertos de arcilla blanca.

Digamos que en cuanto a la construcción,

Hartmut fue quién diseñó la grúa,

pero bueno, los demás ayudamos, claro.

Usábamos cables de doble torsión, como el de los ascensores,

lo bastante fuertes para que no se retorcieran.

El bidón tenía capacidad para más de doscientos kilos.

Por eso necesitábamos cables fuertes.

No queríamos que el cable cediese, porque a los que estaban abajo

no les habría hecho ninguna gracia.

Algunos no estaban por la labor de bajar.

Es que era impresionante.

Un gran agujero en el suelo,

de treinta o treinta y dos metros de profundidad.

Una vez construida la grúa, necesitábamos a alguien

que la manejase.

Y me eligieron a mí.

No querían que bajara.

Yo sí quería bajar,

que si yo no manejaba la grúa, allí no bajaba.

Él era el que tenía la mayor responsabilidad.

Al final una grúa es como un coche.

Si aceleras demasiado, el bidón sube,

si aflojas demasiado el freno,

el bidón desciende a toda pastilla.

Por eso necesitábamos a alguien que supiera de mecánica

y pudiera manejar bien la grúa.

Desde luego, era plenamente consciente

de que las vidas de mis amigos estaban en mis manos, claro.

Si cometía un error,

aquello podía

en fin, podría resultar en tragedia.

Me pregunto por qué mi padre pasaba casi todo su tiempo libre

bajo tierra, lejos de casa.

¿Por qué trabajar tan duro durante tantas horas,

con los pies sumergidos en el barro?

Por la curiosidad,

el deseo de aventura.

Decir que amaba el riesgo sería demasiado,

aunque lo que hacíamos era ciertamente arriesgado.

Siempre hay riesgo.

Pero lo que le motivaba era la curiosidad

y el deseo de aprender.

Explorar, esa era nuestra motivación, nuestro afán por descubrir cosas.

Queríamos resolver un misterio,

y también deseábamos saber

por qué construyeron todo aquello y hasta dónde podíamos llegar.

Eso también nos motivaba, además de la exploración de la base.

Todos queríamos saber, todos teníamos curiosidad.

Se decían muchas cosas,

y nosotros queríamos saber

qué había de cierto en todo aquello.

Sinceramente,

otra de nuestras motivaciones era la creencia

de que había galerías subterráneas,

y esas galerías estaban en una planta

donde quizá aún se pudieran encontrar cosas interesantes:

los planos de Mimoyecques,

los talleres de los ingenieros de la época.

Queríamos descubrir lo que Mimoyecques fue en su momento.

Tras unas semanas de espera,

por fin puedo visitar el búnker y el museo.

Cuarenta años después,

yo también quiero saber qué hay ahí debajo.

Desde el fin de la guerra, los historiadores han tenido tiempo

de estudiar la base y encontrar los planos.

Antes de visitarla, le pido a un historiador

que me cuente que encontraré en las galerías subterráneas.

La construcción de la base de Mimoyecques,

del bunker destinado a albergar los cañones de carga múltiple,

comenzó en abril o mayo de 1943

a finales de agosto de 1943

se inicia la excavación de las galerías más grandes.

Se diseñó una galería subterránea de 800 metros de longitud,

situada a treinta metros de profundidad,

que atravesaba toda la colina de parte a parte y que iba a permitir

la llegada de trenes procedentes de Alemania

cargados de munición para los cañones.

Además, se excavaron cinco pozos con una inclinación de 50 grados.

Conducían a la cima de la colina

y en ellos se iban a instalar

cinco baterías de cinco cañones de carga múltiple.

Esos cañones habrían aumentado de manera exponencial

la propulsión de los proyectiles sobre una longitud de 150 metros,

y la carga iba acompañada de un sistema de detonación

que proporcionaba un mayor alcance que en aquella época

no se podía lograr con los cañones tradiciones,

como los que se usaron en la Primera Guerra Mundial.

El historiador me deja consultar los documentos que se guardan

en el museo.

No hay ni una sola palabra sobre Mimoyecques.

Cuanto más descubro, mayor es el misterio.

Las primeras veces que bajamos, yo solía ir primero,

costaba respirar.

Así que al principio, la única forma de renovar el aire,

era cuando bajábamos y subíamos el bidón de 200 litros.

Luego llevamos una botella de oxígeno,

como las de los buzos, con un regulador,

por si la cosa se ponía fea.

Vaciar el bidón nos llevaba su tiempo.

Y entonces se nos ocurrió una cosa.

Cubrir el bidón con aceite usado,

a partir de entonces todo fue más fácil.

Cada vez que bajábamos,

era

en fin, había cierto temor, claro,

porque bueno, uno veía el techo

y la verdad es que nos daba bastante angustia.

Nuestro miedo

era que se cayera

porque había una gran grieta en la roca.

Pasábamos miedo.

Pero luego pensabas,

¿por qué va a caerse precisamente ahora si ha aguantado

todos estos años?

Así que aunque teníamos miedo, no bastaba para detenernos,

si bien es cierto que teníamos siempre esa gran grieta presente.

Tras los alemanes, los prisioneros de guerra,

mi padre y sus amigos, me toca a mí, treinta años después,

entrar en el túnel.

Tengo la impresión de haber estado aquí antes.

Reconozco el lugar por las fotos en blanco y negro.

Mis pasos resuenan en los inmensos túneles

y me parece escuchar las pisadas de los soldados.

Cuando llego a la zona de las excavaciones

que me indicó Christian, la entrada está cerrada.

Hoy no puedo avanzar más.

Mientras espero la autorización

para acceder al lugar de la excavación,

Christian me presenta a otro gran experto de la base:

Denis Simon.

Su compañera Marie-Madeleine Vasseur, era la dueña, en 1975,

del terreno dónde se construyó.

Juntos crearon el museo de Mimoyecques

y han dedicado sus vidas a recuperar documentos, artículos,

fotografías, archivos y testimonios inéditos.

Según ellos, la base oculta mucho más que armas.

Cuando comenzamos con las visitas, en el año 84,

nos llegaron testimonios de todas partes.

Primero conocimos a Joseph Bochenksi,

un polaco

que a fin de cuentas,

se le podría considerar como superviviente

de la planta inferior.

Lo cierto es que los treinta polacos que trabajaron con Joseph Bochenski

siguen ahí abajo.

Y sabemos que todo aquello no se hizo solo con el trabajo treinta polacos.

Así que imaginamos que quedan muchos más dentro.

Muchos cientos,

puede incluso que lleguen al millar.

De modo que los que trabajaron abajo, los que estaban en la última planta,

siguen allí.

Hoy en día, dicen que no hay cadáveres, que no hay,

claro que sí, y muchos.

Si supiera cuantos muertos hay allí abajo,

vendría gente todos los días a dejar flores.

Y claro, cuando uno se encuentra ante algo así,

solo cabe mostrar respeto por las personas

que perdieron la vida allí.

Para nosotros no era una cuestión de

no teníamos un deseo morboso ni nada de eso.

Solo queríamos saber cómo era aquello,

qué pasó, y qué puede haber todavía allí abajo.

Y si realmente quedaban cadáveres o cosas así,

es evidente que habríamos hecho lo necesario

para que tuvieran una sepultura decente.

Y claro, habríamos avisado a las autoridades.

Nuestra intención era excavar

y ver si había cuerpos

y si era así,

contarlo,decir que nos habían ocultado información

sobre lo que había allí debajo.

Ya está.

El problema es que ya no queda rastro.

Ese es el problema.

Hubo muchos muertos, pero todos sin identificar.

De modo que los cuerpos fueron abandonados allí abajo.

Su identidad, sus nombres los desconocemos.

Nadie se pone de acuerdo.

Entre los aficionados y los historiadores

hay un debate abierto.

Reclutas forzosos, soldados, prisioneros de guerra,

las cifras varían de 9 a más de un millar de víctimas.

Una cosa es cierta, para cerca de un millar de personas

al servicio del Führer.

sus condiciones de trabajo eran terribles,

jornadas interminables,

tareas durísimas, frío

y malnutrición.

Por fin tengo la autorización

para acceder a la zona de la excavación.

Pero cuando me encuentre frente al enorme pozo de cuarenta metros,

¿cómo seguiré avanzando?

¿Será posible retomar la excavación y profundizar más?

Invito a Christian y a mi amigo Jerome Dumez para que me ayuden

a encontrar una solución.

Valérie Noël, guía del museo, nos acompaña.

¡Ahí está el borde!

¿Qué?

El borde está inclinado.

Ante la sorpresa de Valérie,

me doy cuenta de que el personal del museo,

siempre han creído que las excavaciones

de la pandilla de mi padre no eran más que una leyenda.

¿Cuánto tiempo estuvisteis con esto?

Entre seis y siete meses, más o menos.

¿Y veníais todos los fines de semana?

Sí, veníamos todos los fines de semana,

del sábado al medio día hasta el domingo por la mañana,

hasta las seis de la mañana.

La bóveda estaba intacta.

La veíamos a menos de 20 o 25 metros.

Pero hubo bombardeos muy importantes, desde el 6 de julio del 44.

Sí, pero eso no afectó al interior de la base.

Pero claro que afectó al interior.

Provocó pequeños temblores de tierra y fueron esos temblores

los que causaron múltiples derrumbes.

Hay muchos informes sobre el asunto.

En ellos se dice que la base estaba en mal estado a finales del 44

y comienzos del 45.

Hubo daños en el interior de la base

se derrumbaron dos o tres galerías,

tres no, cuatro, con una o dos que aún no estaban todavía

cubiertas de hormigón,

pero en la primera planta no hubo tantos daños.

Pero el impacto de una bomba Tallboy contra el suelo

deja un agujero del tamaño de una casa de cinco plantas.

Estoy de acuerdo, se puede apreciar bien

el embudo abajo, pero la onda de choque destrozó

la parte de la rampa de lanzamiento.

Intentamos pasar y vimos la galería,

puedo garantizar que la galería está intacta, intacta.

No está dañada.

Se aprecia que la bomba destrozó.

La pasión de Christian sigue siendo tal,

que cualquier excusa sería buena

para coger de nuevo el pico y la pala.

Esta obsesión me emociona, es como si mi padre

me hubiese dejado las fotos para que tome el relevo.

A pesar de las buenas intenciones de la Comunidad de Comunas

y del Conservatorio de Espacios Naturales

a cuyo cargo está la fortaleza, no nos dejan continuar

con las excavaciones, al menos de momento.

Decido excavar a mi manera.

No con un pico y una pala, sino con una cámara.

Y para ello, vamos a construir nuestra propia grúa

para regresar al fondo, allí donde mi padre

dio su último golpe de pico, hace ya más de 40 años.

Tengo miedo de que se mueva un poco la parte superior.

Como no está perfectamente derecha, puede que haga girar la torre.

Puede hacer

que la torre se tuerza

y acabe cayendo.

Sobre todo si está cargada.

Nos permiten meter la cámara en el pozo.

Tenemos que respetar las medidas de seguridad

y la geología del lugar con nuestros escasos medios.

Mi sueño es reunir de nuevo a los miembros del equipo del 75.

El gran día ha llegado.

Vamos a volver al pasado.

¿Cómo será ese pozo que tantas veces he imaginado?

Me emociona compartir la experiencia con los amigos de mi padre.

Me siento como si perteneciera al grupo.

Aún no hemos probado a bajar la cámara,

deseosos como estamos de compartir este momento con los demás.

No tenemos forma de saber si funcionará,

si nuestros modestos medios bastarán para comprobar

la integridad del pozo.

Al no contar con el equipamiento especializado

que usan los investigadores, haremos lo que podamos,

igual que el equipo de 1975.

Lo montamos todo otra vez y manos a la obra.

¡El equipo ha vuelto!

¡Y se hizo la luz!

¿Será la cámara capaz de captar todos los detalles?

¿Soportará la grúa el peso del equipo?

¿Descubriremos si hay agua y si se podrán realizar obras

en un futuro?

¿Será siendo accesible la famosa cavidad que lleva al tubo

de lanzamiento?

¡Allá vamos!

Hemos bajado cinco metros.

¿Cinco?

Aún falta un poco.

Treinta metros.

Quince metros.

Nos acercamos.

A estas alturas ya habíamos sacado mucha roca.

Sí.

Tras excavar siete metros,

tuvimos que enfrentarnos al maderamen.

¿Cuánto tardasteis en excavar veinte metros?

No lo sé.

Fue bastante rápido.

Yo diría que un par de meses.

Sí, más o menos.

Dos meses y medio.

Sí algo menos de tres meses.

Hay un acceso ahí.

¿A qué profundidad estamos ya?

Veinte metros.

¿Veinte metros?

Justo ante un nicho.

¿Cuándo la vimos?

Y acuérdate, Claude es verdad que cuando vieron la bóveda,

bueno, yo mismo,

cuando bajé y vi la bóveda, el corazón me iba a mil.

¿No ves la galería todavía?

Pues no, ¡qué raro!

Ah, ahí hay algo.

Hay algo a un lado, como una especie de escalera.

¡Ah, una botella!

No es una botella de agua, ¡una botella!

Una botella de agua

No, yo creo que no.

¿Queda un metro?

Una botella de vino, sí.

Espera que voy a ver.

No, se ve claramente que no es de agua.

No hay agua.

Algunos bajamos a 40 metros.

En la segunda planta no hay agua.

De eso estoy seguro,

quizá haya algo en la tercera.

Si el nivel del agua bajó en la segunda planta,

quizá también haya bajado en la tercera.

No digo que esté todo vacío.

¡Aquí está la galería!

¿A qué profundidad?

A treinta y cinco.

Sí, a treinta y cinco.

Y cinco metros de altura, o cinco cincuenta.

Cuando dimos con la primera galería,

¡fue asombroso!

No podíamos creer que la habíamos encontrado.

Nadie había bajado tanto.

¡Hemos encontrado el pasadizo!

No te imaginas qué alegría.

Encontramos la cámara

que daba a las rampas de lanzamiento.

Podíamos ver la cámara y pregunté si no iban a explorarla

y Paul me dijo: “vale pero como colapse,

te patearé el culo en el cielo”.

Todo aquello que se derrumbó a través de los tubos de lanzamiento,

destruidos por los ingleses cuando acabó la guerra,

todo lo que se vino abajo,

estaba en este túnel pequeño

que acabábamos de encontrar.

Tenía unos siete metros y medio de longitud,

algo más de 7 metros.

Entre siete y ocho,

y daba al famoso tubo de lanzamiento.

Christian fue muy valiente,

yo no tanto.

Se abrió paso hasta el montículo de tierra

que conducía al tubo de lanzamiento.

Avancé, fui abriéndome paso mientras Paul me sostenía la luz.

Se produjo un desprendimiento que casi me arrastra.

Pero Paul me sacó antes de que 300 o 500 kilos de tierra

cayeran sobre la cámara y el tubo de lanzamiento.

¡Me libré por poco!

Menos mal que tu padre estaba ahí.

¿Subimos la cámara ya?

Estamos viendo cosas que hemos vivido

y que casi habíamos olvidado.

Sobre todo yo.

Yo no he visto nada de esto.

¡No me digas que lo habías olvidado, Claude!

No, pero no recordaba cómo estaba todo lo de abajo.

Ya.

No lo que vivimos.

¿Cómo te vas a acordar?

¡Si no bajaste!

Es verdad.

No quería que bajaras.

Bueno, habría subido así.

Quería que te quedaras junto a la cuerda.

Lo sé.

Si viajáramos atrás en el tiempo, lo repetiría todo.

Sí.

Trabajamos durante dos meses más, pero

ya era imposible.

Había que vaciar el tubo de lanzamiento.

Bajamos al bar

y charlamos.

Hablamos sobre si continuar o no.

Sobre quién quería seguir,

e intentar pasar al otro lado,

y quién quería dejarlo.

Llevábamos ya ocho meses.

Algunos queríamos dejarlo, estábamos cansados.

Y como los que queríamos parar éramos mayoría, abandonamos.

Pensaban que era demasiado peligroso.

Ellos bajaron, yo no.

Yo no podía saber si estaban en lo cierto o no.

Pero si los tres pensaban que era demasiado peligroso,

hicieron bien en dejarlo.

Aunque

debo admitir que me habría gustado seguir.

Fue una experiencia muy interesante.

Intentamos que la historia hablase,

pero no lo conseguimos.

Fue un fracaso a medias.

No lo dejamos porque estuviéramos cansados del esfuerzo.

Si no porque no estábamos a la altura.

Así que abandonamos el proyecto.

¡Habría sido genial conseguirlo!

Bueno, la verdad es que nos lo pasamos muy bien,

pasamos mucho tiempo juntos,

maldiciendo, riendo

y a veces hasta bebiendo.

Estuvo bien.

¡Ah, los viejos tiempos!

Espero que retomen la aventura algún día.

Es mi sueño.

Si al menos pudiera visitar toda la fortaleza antes de morir

Pero eso no pasará nunca, sé que moriré antes.

La famosa fortaleza de Mimoyecques

aún guarda muchos secretos.

Después de tanto tiempo, el pozo sigue intacto.

Bajar la cámara años después, con el equipo original,

me demostró que la aventura era real.

No se trataba de un cuento, una idea con la que fantaseaba.

Mi padre y sus amigos

habían bajado al vientre de la bestia.

Fue la aventura de sus vidas.

Algún tiempo después, el seis de julio,

llevé a Claude al aniversario del bombardeo de la base.

Allí pensábamos reunirnos de nuevo con Christian y los demás.

Durante el viaje me preguntó por qué mi padre

jamás me contó toda la historia.

Aunque a mi madre no le gustara el tema,

¿a qué venían tantos secretos y tabúes?

¿Tienes hijos, Claude?

Sí, claro.

¿Les hablaste de todo esto?

Algo les conté.

¿Algo?

Sí, solo un poco.

¿Por qué?

Bueno, no era lo único que hacía.

Eso solo lo hacía los fines de semana.

Pero entre semana, iba a otros búnkeres.

No quería contarles lo que hacía.

Con el paso del tiempo, el material de guerra

se vuelve muy peligroso.

Ya.

No quería que se enviciaran.

¿Lo ves como un vicio?

Es algo parecido.

Es curiosidad.

Llegué incluso a desactivar obuses,

pero nunca les conté nada

porque quería protegerlos.

Vale.

A mí me movía la curiosidad.

Así es.

Entonces tenías miedo de contagiar ese.

Ese virus.

Exacto.

El virus del explorador.

Así que eras consciente de que corríais un riesgo.

Sí, a veces.

Pero tampoco era para tanto.

No estaba loco.

Una vez allí, mientras los observo entrar en el túnel,

me pregunto qué les motivó para comenzar semejante aventura

y al mismo tiempo, me siento frustrado

de que no fuera mi padre quien me diera una respuesta.

Y entonces pienso,

¿qué me habría motivado a mí?

La segunda planta es dos veces más grande que la primera.

Era el corazón de la base.

¿Qué sentido tiene excavar con tan pocos medios,

sabiendo que la tarea es peligrosa

y está por encima de tus posibilidades?

Puede que el relato de este intento se conozca algún día

y anime a otros exploradores aficionados,

a acercarse a la historia,

para desvelar lo que se oculta bajo tierra,

y recordarnos que los seres humanos somos capaces de lo peor.

Su fracaso en la búsqueda de un tesoro,

quizá sirva para desvelar una historia.

Este documental está dedicado a los diez exploradores de 1975:

Christian Duval,

Gilbert Isoré,

Claude Gillon, Hartmut Kalden,

Jacques Horsmans,

Jean-Pierre Samuel,

M. Delahaie, Simon Debureau,

Philippe Matringhen y Paul Midière, mi padre.

Por fin se reconoce la historia de estos diez entusiastas

y se cuenta en las visitas al museo.

Además, se va a colocar un cartel cerca de la excavación.

Una placa honra a los trabajadores forzados que murieron

cuando se destruyó la base.

Documenta2 - Los niños del túnel

43:33 11 jul 2019

En 1975, un grupo de amigos descubre en mi Mimoyecques, en el norte de Francia, una fortaleza nazi excavada en la roca cuya magnitud les deja sorprendidos. El afán de aventura y la curiosidad por saber hace que los diez amigos empiecen una excavación ilegal para desvelar sus secretos.

Contenido disponible hasta el 18 de julio de 2019.

Histórico de emisiones:
19/11/2018

En 1975, un grupo de amigos descubre en mi Mimoyecques, en el norte de Francia, una fortaleza nazi excavada en la roca cuya magnitud les deja sorprendidos. El afán de aventura y la curiosidad por saber hace que los diez amigos empiecen una excavación ilegal para desvelar sus secretos.

Contenido disponible hasta el 18 de julio de 2019.

Histórico de emisiones:
19/11/2018

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  • 51:58 ayer El tercer episodio está dedicado al combate sin fin entre los custodios de Internet y la actividad criminal de los hackers, generador de una industria millonaria; a la encrucijada entre libertad y seguridad en la red, ilustrada con una visita a una ciudad del futuro que es ya una realidad: Songdo, en Corea del Sur, donde la seguridad es absoluta y la privacidad inexistente. Expertos en redes sociales hablan de la posibilidad de un colapso de Internet por ciberataques o por tormentas solares. Contenido disponible hasta el 24 de julio de 2019. Histórico de emisiones: 20/06/2018

  • 54:31 pasado martes El segundo episodio reflexiona sobre la realidad de Internet tangible, el que se está convirtiendo en nuestro cerebro o en nuestras manos, y donde miles de millones de dispositivos en red, a la vez que nos sirven, nos observan y recogen datos sobre nosotros. Contenido disponible hasta el 23 de julio de 2019. Histórico de emisiones: 19/06/2018

  • 51:53 pasado lunes El primer episodio cuenta los avatares del nacimiento de Internet en 1969, del de diversos sitios web, de las campañas virales como la de solidaridad con ELA, de los juegos en línea, de la censura global o del ciberacoso. Recoge las opiniones de ingenieros y científicos especialistas en redes sociales acerca del futuro de Internet: el "holotransporte" o la transmisión de pensamientos simples por la red; y comentarios críticos, como los de Edward Snowden, del control que ejercen ciertas instituciones, y del peligro de una "balcanización". Contenido disponible hasta el 22 de julio de 2019. Histórico de emisiones: 18/06/2018

  • Los niños del túnel

    Los niños del túnel

    43:33 pasado jueves

    43:33 pasado jueves En 1975, un grupo de amigos descubre en mi Mimoyecques, en el norte de Francia, una fortaleza nazi excavada en la roca cuya magnitud les deja sorprendidos. El afán de aventura y la curiosidad por saber hace que los diez amigos empiecen una excavación ilegal para desvelar sus secretos. Contenido disponible hasta el 18 de julio de 2019. Histórico de emisiones: 19/11/2018

  • 2:56 20 oct 2016 Mira como empieza el documental 'La verdadera historia de la Torre Eiffel' Soy la Torre Eiffel. El monumento más reconocible del mundo. Todo el mundo qy¡ue llega a Paris me viene a visisitar.

  • 2:48 17 oct 2016 El uso de las últimas técnicas de filmación especialista en esta programa revela la "historia natural" de un bebé a partir de los recién nacidos y en movimiento a través de su crecimiento y el desarrollo a medida que estén niños pequeños

  • 2:09 05 oct 2016 El 15 de noviembre de 1915, Einstein publicó su obra más importante: la relatividad general. Esta teoría transformado nuestra comprensión de las leyes de la naturaleza y la totalidad historia del cosmos, que se remonta desde el momento presente para el origen de el tiempo mismo. Ahora, en la celebración de los 100 años de logros de Einstein, NOVA cuenta la historia dentro de la obra maestra de Einstein. La historia comienza con experimentos del pensamiento intuitivo y de fácil comprendido que establecen Einstein fuera de su búsqueda, y traza la revolución en la cosmología que todavía está jugando en la actualidad de laboratorios y observatorios. A través de cada paso de esta odisea, revela el NOVA ideas simples pero de gran alcance en el corazón de la relatividad, que iluminan la teoría y brillantez como de Einstein nunca antes. Desde la primera chispa de una idea al descubrimiento de la expansión del universo, el Big Bang, los agujeros negros y la energía oscura, NOVA destapa las ideas inspiradas y los avances brillantes de "la perfecta teoría ", tal vez la historia de ciencia más grande de todos los tiempos.

  • 3:10 29 sep 2016 Durante 52 minutos realizaremos un viaje a través del tiempo, en donde iremos descubriendo la extensa y apasionante evolución arquitectónica y artística de la Catedral de Santiago a través de los siglos. Revelaremos como fueron sus orígenes a partir del descubrimiento de las reliquias del Apóstol y sus discípulos en el siglo IX, lo que motivó la construcción de las primeras Iglesias prerrománicas que sirvieron de base a la actual catedral.

  • 1:05 21 sep 2016 Os avanzamos los primeros minutos del documental "El diario perdido del Dr. Livingstone", que indaga en la personalidad del famoso explorador gracias a la reconstrucción de su diario, que no había podido leerse( por su mal estado) desde su muerte, hace 140 años. Emisión: Miércoles 21 de septiembre a las 18:00 h en En Documenta2, en La2 de TVE.

  • 1:27 01 ago 2016 Documenta2 emite el próximo martes 2 de agosot el documental 'Dopaje - Alto secreto: La cara oculta del atletismo'.La cadena de televisión alemana ARD emitió un documental en el que aportaba pruebas del dopaje sistemático de los deportistas rusos. Participaron en el programa atletas y médicos implicados.

  • 2:50 29 jul 2016 El martes 9 de agosto podemos acercarnos a la historia de una mujer que escribió su nombre con oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 76. Hace ahora 40 años, el 18 de julio de 1976 una joven gimnasta, Nadia Comaneci, se convirtió en una leyenda del deporte. Delante de más de 5 millones de televidentes asombrados, una niña de apenas 14 años de edad, se convierte en el primer atleta en su disciplina en obtener lo nunca antes visto, la puntuación perfecta, el 10. Logra así una de las hazañas más grandes en la historia de los Juegos Olímpicos.

  • 1:43 28 jul 2016 El lunes 8 de agosto Documenta 2 nos invita a conocer de cerca cómo es la figura del entrenador de deportistas de élite. Al mismo tiempo jefe, maestro y figura paterna simbólica, el entrenador es el un jugador clave en la industria del deporte.

  • 2:05 28 jul 2016 Documenta2 emite este 4 de agosto el documental  'Río de Janeiro: ¿Ciudad maravillosa?', que explora la historia de Río, segunda ciudad más poblada de Brasil y más icónica de todas. Una ciudad llena de contrastes que será el centro de atención en 2016. Utilizando la última CGI y 3D de realidad aumentada se recrean los monumentos y sitios emblemáticos. Viajaremos en el tiempo visitando la ciudad en sus orígenes como a megalopolis. La historia de Río de hoy se desarrolla en gran medida en sus figuras históricas que dieron forma al destino de Brasil. A las 21:00 en La2.

  • 1:36 15 jul 2016 Este episodio analiza cómo afecta la vida moderna en nuestra salud: el asma y las alergias provocadas por el exceso de limpieza, los efectos de la soledad de los individuos y la pobreza. Además, trata de predecir enfermedades mentales como el alzhéimer.

  • 1:34 11 jul 2016 ¿Y sí la invención del cine no hubiera sido cosa de los hermanos Lumiere y Edison sino de los hombres prehistóricos? Esa es la apasionante hipótesis del documental Cuando el Homo Sapiens hacia cine (Stone Age Cinema), que podéis ver este martes 19 de julio, a las 21:00 h, en Documenta2.

  • 2:38 11 jul 2016 Avance del segundo capítulo documental 'Predice mi futuro', que trata de explicar qué es lo que determina nuestra personalidad y felicidad futura. La adolescencia es una etapa en la que los jóvenes quieres arriesgar más y vivir emociones más fuertes. Sin embargo, no todos se descarrilan. Los científicos del proyecto Dunedin afirman que la mayoría de los adolescentes cometen actos delictivos y los dividen en dos grupos: los que lo dejan al llegar a la madurez, y los que nunca lo dejan y se convierten en criminales.  ‘Predice mi futuro: la ciencia de nosostros’, que podrá verse los días 12, 13, 14 y 18 de julio a las 18:00 h en Documenta2.  Todos los documentales estarán disponibles en A la carta durante siete días después de su emisión.

  • 2:59 11 jul 2016 Avance de primer capítulo del documental 'Predice mi futuro', que trata de explicar qué es lo que determina nuestra personalidad y felicidad futura.   ‘Predice mi futuro: la ciencia de nosostros’, que podrá verse los días 12, 13, 14 y 18 de julio a las 18:00 h en Documenta2.  Todos los documentales estarán disponibles en A la carta durante siete días después de su emisión.

  • 2:15 01 jul 2016 'Drácula, la verdadera historia de los vampiros' explica como el mito de los vampiros irrumpió en el mundo y cuando se produjo la "primera epidemia de preguntas" sobre Drácula, el escritor Brad Stoker cogió algunos elementos de aquí y allá para escribir su famosísima novela. La historia se remonta a los pequeños pueblos de Transilvania y las estepas en Valaquia, donde el mito sigue vivo hoy en día. Viajando a través del tiempo y el espacio, nada menos que el Conde Drácula se une a esta búsqueda emocionante. Lunes 18 de julio, a las 21:00 en La2

  • 2:57 22 jun 2016 ¿Cómo podía contar Hitler con el apoyo del público alemán? ¿cómo se las arregló para mantenerlos bajo su influencia durante tanto tiempo? Documenta2 estrena el documental ‘En busca del pueblo de Hitler: Alemania 45’. Se trata de una producción de la cadena alemana ZDF en las que se examinan las razones del liderazgo de Hitler al principio y al final de su régimen. Con material de archivo coloreado y privado, se evoca como nunca antes se había visto cómo era la vida en la Alemania en aquella época.

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