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Para todos los públicos Doctor Romero - Programa 8 - ver ahora
Transcripción completa

Isabel y Paula, ¿qué pareja o qué persona creéis

(Música)

Tienes un gran motivo para tomarte en serio un cambio de hábitos: tú.

Cuando ese cambio se produce, se crea una ola de salud

que alcanza a tu familia y amigos.

(Música)

Hace meses, 7 parejas

unidas por un vínculo sentimental y por serios problemas de obesidad

recurrieron a mí esperando adelgazar.

Han aprendido a comer, a hacer ejercicio y a valorarse.

Han logrado dejar atrás una forma de vida que les hacía daño.

Se han ganado una segunda oportunidad que cambiará el rumbo de sus vidas.

Soy el doctor Romero.

(Música)

- Soy Gema Pérez. - María José.

- Paloma López. - Roberto Candelas.

(Música)

He abierto mi consulta a 14 personas de todas las edades

unidas por un vínculo sentimental y un serio problema de obesidad.

Como Pilu y Richard, un joven matrimonio en crisis

por culpa del sobrepeso,

cuya vida a dado un giro de 180 grados.

Maríah y Roberto se abandonaron por su adicción a la comida.

El cambio del matrimonio es impresionante.

Tanto como el de las amigas y actrices Gema y Paloma.

Casi habían tirado la toalla.

Ahora, Paloma vuela más alto que nunca.

Tras perder peso, Alberto ha recuperado su juventud y tiene,

junto a María José, un futuro lleno de posibilidades.

Raquel y José Luis fueron a Granada reconciliados con ellos mismos.

La dieta, el ejercicio y el apoyo psicológico

han cambiado también a las cuñadas Laura y Rocío,

y han puesto en el buen camino a Idoia y Eugenia, madre e hija.

María José, Richard y María Eugenia tienen que pasar de fase

y conseguir sus pulseras verdes.

Han perdido peso y aprendido nuevos hábitos

que cambiarán el rumbo de sus vidas.

Acepté el reto de recuperar su salud y ha funcionado.

(Música)

Isabel y Paula, ¿qué pareja o qué persona creéis

que han cumplido el objetivo?

Empezaría por Alberto. Es uno de los que más esfuerzo ha hecho,

más se le nota, más le está cambiando la vida.

Incluso está ahora muy triste de que termine esta fase.

Yo quizá rescataría el esfuerzo y la constancia de Pilu.

La veo muy motivada,

con cualidades emocionales muy positivas.

- Me llamo Ricardo Álvarez Muñoz. - Pilar Marín. Me conocen como Pilu.

Ha cambiado mi vida cien por cien.

Cuando empecé, fue duro el comienzo, pero ahora estoy superfeliz

y encantada del gran cambio y el esfuerzo.

Me veo guapísima, sinceramente.

Estoy más segura de mí misma. Ya lo era, pero todavía más,

y eso me ayudará a abrirme puertas.

(Música)

Cómo habéis hecho el tratamiento desde que no nos vemos?

Sin saltarnos nada y perfecto.

¿Habéis tenido tentaciones? Sí, hemos tenido,

pero hemos sabido compaginarlas con algo más saludable.

Durante el tratamiento, he tenido bajones.

Me he esforzado cien por cien no siempre.

No me he esforzado al cien por cien, pero porque todavía me queda camino.

En el momento del bajón, me he sentido mal,

porque veía que no estaba haciendo las cosas bien

y eso para mí ha sido un poco frustrante.

¿Hacéis ejercicio? (PILU-PL) Sí.

Hemos aprendido a correr por la playa.

(RICHARD-RC) La verdad es que cuesta. (PL) Es difícil.

No se corre bien por la playa. (RC) No.

Al principio era muy torpe, muy cansado, muy fatigado.

Siempre con excusas y ahora no me doy tanta excusa.

Tengo incluso más ganas de hacer deporte.

Richard es mi debilidad.

Siendo la persona

con más obesidad y sedentarismo a la que me he enfrentado

en el trabajo, la ilusión y las ganas que veo ahora en sus ojos

son diametralmente opuestas al Richard que yo conocí.

Estoy más activo, más alegre.

Menos perezoso.

Su objetivo es mucho mayor que el de otros.

Pesando 170 kilos, tu objetivo está lejos de conseguirse en tres meses.

Me queda mucho camino por delante. Me queda mucho peso por quitarme.

Lo voy a conseguir.

Su cambio en los hábitos alimenticios es tremendo,

porque era una persona que comía unas cantidades bárbaras,

que calmaba su ansiedad devorando.

(RESOPLA) Para que te hagas una idea, como dos platos de espaguetis,

pero bien cargados.

Ha bajado la ansiedad, ha bajado la angustia.

(ISABEL-ISA) Ya no la alivia comiendo,

pero le pasa como a Roberto, le veo demasiado eufórico

en sus cambios y excesivamente confiado.

Me preocupa que luego se pueda dar un golpe con la realidad.

Tuve que ser duro, contigo especialmente, Richard.

Hacía falta. Porque tú te saltaste la dieta.

No entrabas en el tratamiento y había que ponerte en orden.

(RC) Efectivamente. Era un golpe hecho

para abrirme los ojos, como un tortazo y espabilarte.

¿Te has espabilado? (RC) Sí.

Me voy quitando peso

y me está subiendo la energía, el ánimo y todo.

Ha dado un cambiazo desde el principio.

No sé si habrá sido por la suegra.

(PL) O habrá sido... (RC) Por todo.

La suegra tuvo algo que ver. Claro.

Un matrimonio que va a ritmos diferentes

puede ser un problema a largo plazo o a corto incluso.

Al principio del tratamiento, emocionalmente me sentía con miedo.

Con miedo de fracasar, ¿no?

Pilu está ahora convencida de que su papel

es, en vez de dejarse arrastrar por él, ser ella la que arrastre.

Richard o la sigue o la pierde. (ISA) Sí.

La Pilu de antes tenía peor carácter, se dejaba manejar

y se conformaba con cualquier cosa.

La Pilu de ahora es mucho más fuerte.

Decido cuándo quiero y dónde quiero hacer las cosas

y mando sobre mí.

(Música)

Richard, pesas 23 kilos menos del inicio.

Lo más sorprendente

es que has perdido 75 centímetros de cintura abdominal.

Has perdido muchísimo.

Me alegro de escucharlo. Sí, sí. Me encanta.

102 centímetros en hombres ya es un contorno de riesgo.

Richard, tienes 2,10 metros.

Lo duplicas. Joder.

(PL) Madre mía.

Tus órganos no te mandarán Whatsapp,

te regalarán por Navidad ya.

Me podrían regalar la pulsera verde.

¡La pulsera verde! Digo yo.

Está siendo un ejemplo en cuanto a pérdida de peso,

a seguimiento del tratamiento, porque tuvimos ciertos problemillas,

pero lo está haciendo bien, ¿no? Sí.

Cada vez está más motivado.

Con el deporte, va incrementando un poco más de tiempo

y tarda menos. Él mismo se va educando.

Sigue así. Pilu.

Desde que comenzamos,

has perdido casi 15 kilos.

Lo más importante es que tu cintura abdominal está en 88 centímetros.

Ahora mismo ya eres una persona

que está en la normalidad en cintura abdominal.

Eso significa que no tienes riesgo cardiovascular añadido.

Me acabas de hacer feliz.

Quiero ser madre dentro de poco,

pero soy consciente de que todavía me queda la recta final

para llegar al peso que quiero para poder ser madre.

Ahora, todavía creo que tengo algo de riesgo.

No quiero tener nada de riesgo. Esperaré más.

(Música)

Pues ahora venimos aquí, a la masterclass

que nos ha regalado mi suegra. - Sí, mi madre.

(Música)

Para que veas. No me habéis dado la pulsera verde,

pero tengo la azul, compromiso de conducción.

(Música)

(RC) Joder, doctor, lo que nos estás haciendo.

(Música)

(PL) Hago cosas que no hacía antes y esto me está gustando muchísimo.

Esto, el deporte, todo lo estoy metiendo en mi vida diaria

y me gusta mucho. Muchas gracias.

Richard, tenemos algo pendiente.

Levántate.

(RC) Vale.

La pulsera verde.

Te la mereces. Gracias.

¿Te comprometes conmigo

a conseguir tus objetivos y seguir así?

Sí, me comprometo. Pues dame la mano.

Comprometido. Gracias.

¡Estos son mis kilos!

Cuando quiero comer pasta y no puedo,

corto calabacín o judías verdes en forma de espagueti, las cuezo

y añado salsa de tomate natural y orégano. Está buenísimo.

Para levantarme con ganas y ser activo,

cojo mi despertador con música marchosa

y me levanto para ser más positivo.

Y Maríah Lora y Roberto, ¿qué me decís?

Maríah me gusta mucho el cambio que ha hecho.

Me llamo Maríah Lora. Tengo 49 años.

Me llamo Roberto Candelas, y tengo 44 años.

No he conseguido el objetivo que me propuse,

porque era algo muy, muy concreto.

Pero creo que lo que he conseguido

ha sido más que lo que me había planteado.

En la primera consulta, especificó una serie de necesidades de cambio

y las ha ejecutado en la realidad,

sobre todo en las dos últimas semanas.

Me siento muy orgullosa de mí misma.

Me siento que ese esfuerzo ha dado unos resultados

que yo no me esperaba.

Me encanto, me gusto, estoy superfeliz.

(Música)

Maríah y Roberto, ¿cómo lleváis el tratamiento?

Bien, pero hubo un momento en que pensé de dejarlo,

porque él perdía y yo no.

Me estaba mosqueando yo conmigo misma porque...

(MARÍAH-MH) Me está costando, que no quiere mi cuerpo fluir,

pero ya me ha entrado el cuerpo en caja y ya un poco mejor.

Tengo que confesaros que al principio del tratamiento

lo pasé muy mal. Iba a dejarlo.

Pero sí es cierto que una vez subsanado eso

y haber tenido tantísimas personas diciéndome: "No lo dejes",

ese reforzamiento externo que he tenido ha sido lo más grande.

Roberto, ¿tú cómo lo has llevado? La verdad es que genial, muy bien.

Encuentro que realmente la bollería ya no es parte de mi vida.

"Ya no es parte de tu vida". Titular,

pero grande como una casa. Totalmente.

(ROBERTO-RB) Paso por un escaparate y digo: "Fenomenal",

pero no es como antes, esa necesidad, esa atracción.

¿Esto qué hace en el carro?

Sé que a Roberto le gusta. (RB) Me encanta.

Ya, pero... Mojar en el Cola Cao es una pasada.

(RB) Hace poco hice varios bocadillos,

me los comí, había más y ya está.

Creías que podías comerte los cuatro, te comiste dos y ya no tenías hambre.

Antes me hubiera comido cinco seguidos,

pero ahora como que hay una parada.

Es algo increíble para mí.

Dejo comida en el plato.

Roberto también ha cambiado.

Me da miedo porque a veces se pone un poco eufórico

o excesivamente grandioso con su cambio

y no incorpora que todavía quedan cosas pendientes.

Él ha pasado de dos a tres tallas menos.

He pasado de un 52 a una 48.

(RB) Yo el día que me puse el pantalón de una 48,

toqué el cielo. Fabuloso.

(MH) Yo, en mi caso, de una 48-50, ya estoy rozando una 42.

Una 42 es una talla muy corriente ya. (MH) Sí.

Estoy superfeliz. Claro.

Me compré mi primera falda 42-44 y digo: ¡Ah!

Os convertís en gente corriente.

Sí, pero no me importa.

Me siento muy segura de todo, porque ha sido muy paulatino.

Nos habéis cogido de la mano, no habéis asesorado en todo momento.

Entonces, vas cogiendo más seguridad

hasta decir: "Ya no me hace falta que me lleves, porque sé hacerlo".

El gimnasio. Tú le das duro, ¿no? Sí.

Da autoestima. (RB) Sí.

Estoy muy a gusto, me siento muy ágil.

Roberto tiene muchísima más energía.

Se le nota mucho también físicamente, en agilidad,

en fuerza. Está más valiente.

A veces es un poco intermitente y debemos conseguir que eso dure.

Puede que se estabilicen. (ISA) Sí.

Que lleguen a estabilizarse. Sí.

Quizá cuando uno está en los 40,

también necesita uno reiniciarse, ¿no?

(MH) Yo creo que nosotros es verdad que es nuestro momento.

Es el momento idóneo para pensar con la cabeza

lo que queremos en poco tiempo y eso me está gustando muchísimo.

(MH) Vamos mirando por nosotros, pero con cabeza.

Me he planteado lo siguiente:

Vivir cada segundo, cada momento en las cosas que me gusta hacer.

Es ver la vida de otro color.

Antes, era grisáceo tirando a blanco y ahora lo veo como muy rosa.

Mi imagen actual, me parece

que he rejuvenecido 20 años por lo menos.

Estoy más vital y joven, forever.

Me ha servido para verme de otra manera,

levantarme sonriendo, estar contenta, trabajar en lo que me gusta

con mucha más fuerza que antes. Lo que te digo: otra cosa.

(Música)

Os hemos pesado y, Maríah, 12 kilos.

Doce kilos.

Está bien. Se te notan unos kilos bien esculpidos, digamos, ¿no?

Sí, sí, muy bien. Bien esculpidos.

Dieciocho centímetros de cintura abdominal.

Eso es muy importante.

Eso es que has perdido bastante de la cintura.

Y Roberto 19 kilos, casi 20.

También, curiosamente, se nota que vais acompasados,

18 centímetros de cintura abdominal.

Es que, chicos, lo claváis con la cintura abdominal.

(RB) Nos gusta hacer el mismo baile.

El mismo baile. Una cosa, Roberto.

Cuando tú te saltabas la dieta, no quisimos ser muy duros contigo,

porque era la mejor estrategia, la del reforzamiento positivo.

Creo que ha dado resultado. Sí. Me he dado yo cuenta.

Creo que ha dado resultado. Sí.

Por lo tanto, reforzaos positivamente entre ambos ahora

y continuad por ese camino.

Muy buenas tardes, señoras y señores, y bienvenidos a este teatro,

Carlos III de Aranjuez.

El programa de hoy va a tener una sorpresa inicial

porque una compañera nuestra que se llama Maríah Lora

y es participante del programa del doctor Romero,

nos va a cantar "A mi manera".

Con ustedes, Maríah Lora.

Tengo que divertirme.

(MH) No puedo dejarme llevar por los nerviosa ni nada,

porque tengo que disfrutarlo y absorberlo.

(Aplausos)

Maríah soñaba con cantar llenando el teatro Carlos III.

Roberto ha trabajado durante años para que se cumpliera su ilusión.

Por fin, ese día ha llegado y Maríah pisa el escenario mirando al público,

mirando a sus sentimientos y sus proyectos.

...me divertirá.

Y hoy sé que firme fui

y que afronté ser como era.

Y así logré seguir

a mi manera.

Porque sabrás que un hombre al fin

conocerás por su vivir.

No hay por qué hablar, ni qué decir,

no hay que llorar, no hay que fingir.

Puedo llegar hasta el final

a mi manera.

Sí, señor.

(Aplausos y ovaciones)

(SOLLOZA)

No tengo palabras. No puedo hablar.

Qué bien me he sentido, por favor, qué bien, qué bien, qué bien.

Me ha encantado.

Suelo cenar sobre las ocho.

Me gusta porque me quedo mucho más ligera.

Y así, descanso y no como de más.

Hago ejercicio en cualquier situación.

Esperando el bus, subiendo las escaleras o haciendo la compra,

pero ojo, después nos da sus recompensas.

¿Qué pareja se ha quedado más lejos del objetivo?

Quizás Idoia y María Eugenia.

Entre las dos, fundamentalmente Idoia.

Me llamo Idoia Fernández. Me llaman Ido.

Tengo 34 años.

Me llamo María Eugenia. Tengo 57 años.

Me veo irreconocible, la verdad. No me puedo creer que sea yo.

Sigue funcionando con un mismo patrón de queja,

sin sensación de que ella tiene responsabilidades cotidianas.

(ISA) En la relación con su madre,

está fijándose siempre en lo que hace o no hace María Eugenia,

sin mirarse a ella misma.

No sé si era cosa de mi cabeza o que todavía pensaba como antes,

pero ahora me lo noto.

Me empiezo a dar cuenta de que realmente

estoy consiguiendo mis objetivos. Me veo como soy ahora.

(Música)

Eugenia e Idoia, ¿cómo habéis hecho el tratamiento?

¿Cómo ha sido de fácil o difícil durante todo este tiempo?

Al principio, tenía otras costumbres.

Entonces, los primeros días me ha costado un poquito,

pero ahora estoy muy a gusto

y recomiendo a todo el mundo que haga vida sana,

porque es lo mejor.

Yo no podía andar. No me podía poner un zapato de tacón.

Mentalmente, estaba en un sillón.

No salía de mi sillón.

Ahora no quiero estar en casa. La casa se me cae encima.

Y quizá ando más incluso que Idoia.

Eugenia sí ha hecho un cambio.

Creo que ha descubierto cosas nuevas y está más animada.

Pero también las veo que repiten mucho funcionamientos previos.

¿Lo más fácil y lo más difícil?

Lo más difícil quizá sea el ejercicio,

que no estaba muy acostumbrada.

(EUGENIA-ME) Y lo más fácil...

Pues la hora de la compra, que es muy asequible.

La dieta es muy asequible. Lo intentamos. Idoia.

Lo que más me ha resultado difícil ha sido acostumbrarme al ejercicio.

(IDOIA-ID) Al cogerle el ritmo, es lo más divertido.

¿Cuántas veces por semana hacéis?

Hemos empezado a ir casi todos los días.

(ME) Y luego, si no vamos al gimnasio, salimos a andar.

Han bajado mucho. Tuvieron un arranque bueno,

un redescubrirse a ellas y a sus cuerpos haciendo ejercicio

pero ahora por problemas con el coche y el transporte público,

cualquiera excusa era buena para no mantener la rutina.

Ha habido ahora un proceso. No puedo ir por culpa de mi coche,

pero estoy buscando maneras de ir.

Me he perdido algunas veces yendo para allá.

Hacemos ejercicio en casa.

(ME) Paula nos regaló un libro de ejercicios. Viene muy bien.

Yo los hago prácticamente todos los días.

Mi imagen actualmente es diferente.

Ya no veo esa mujer obesa, esa mujer...

No sé. Tengo la misma edad, pero me veo menos años.

Me veo diferente.

¿Cómo os imagináis dentro de tres años?

Delgada.

Yo, una vida saludable, más sana,

con muchas ganas de vivir.

No quiero volver a la vida pasada.

En el fondo, con mi vida que no era saludable,

no la disfruté tampoco.

(ME) Disfruto ahora.

No, no, no, tengo que ser yo misma. Quiero mandar en mí misma.

Quiero salir yo misma. Sí, amigos sí y todo,

pero ya pareja pareja...

Hombre, si sale... Pero no, no está en mi pensamiento por ahora.

Idoia, ¿cómo te está cambiando a ti?

Me ha cambiado bastante, tanto en el carácter como mi forma de ser.

(ID) Tengo más ganas de hablar con la gente y de salir.

Me siento mucho mejor, más alegre y contenta.

Tengo más ganas de salir,

de reír, cosas que antes me costaban muchísimo.

Me ha dado ganas de comerme el mundo.

(ID) La buena alimentación me sienta bien.

Sí, pero anoche querías comer de dulce.

No, no es que quisiera comer dulce.

Tenía ganas de dulce y me comí un plátano.

(ID) Y un yogur. (ME) Un plátano y un yogur.

Antes dirías: "solo un plátano y un yogur".

Ya vas siendo tú, no la madre que la protege a toda costa.

Tú tienes que desarrollar ese potencial,

encontrar trabajo y desarrollarte.

Me he planteado buscar trabajo

y estoy reorganizándome y mirando por dónde tirar,

y qué quiero conseguir.

(Música)

Idoia ha adelgazado 23 kilos,

y has perdido 42 centímetros de cintura, Idoia.

(RESOPLA) Madre mía.

Eso es mucho. Eso es mucho.

Muy bien. También partimos de un peso alto.

Pero vamos consiguiendo objetivos.

Eugenia, 17 kilos,

y 22 centímetros de cintura.

Estoy satisfecha. ¡Pero dilo más alto!

¡Que estoy satisfecha! Bien.

Pero me hace falta mucho más.

Eugenia, tengo algo para ti

que no tenías y ya te mereces,

que es esta pulsera verde.

(RÍE) Vale. ¿Contenta?

Mucho. Levanta.

Me quedé más triste cuando... Lo sé,

pero te quedaba mejorar. Ahora ya has llegado a esa mejora.

Eugenia, ¿te comprometes conmigo

en esta fase de pulsera verde a seguir trabajando

y conseguir tus objetivos?

Sí, me comprometo.

(ME) Gracias. De nada.

Para hacer helados, hago una infusión cargada de poleo, frutos rojos...

Le pongo sacarina, trozos de frutas, un palito, y al congelador.

Al terminar de comer, me levanto a recoger la cocina.

Mientras friego los cacharros, me siento saciada.

Me tomo una infusión al terminar, y ese es mi premio.

Soy Paloma López Arenas. Tengo 59 años.

Soy Gema Pérez Oliván. Tengo 46 años.

(Música)

¿Cómo os ha ido el tratamiento desde la última consulta?

Yo era la típica de llorar todos los días, no encontrarme bien,

no querer salir de casa, ponerme la típica coleta.

Ahora, salgo de casa y lo primero que hago es cepillarme bien el pelo,

arreglarme y a la calle.

Antes, yo no miraba un espejo ni de coña.

Lo miraba y decía: "¡Uy!".

Pasaba así. Ahora voy y digo: "Gema, ¡qué mona estás!

Esto ya no está aquí.

Mira que eres guapa". Hasta me lo tengo creído, fíjate.

Mi entrada con Gema fue bastante fura.

(ISA) Le costaba mucho

comprender que dentro del funcionamiento diario,

las obligaciones, la dieta y el ejercicio,

tenía que hacer espacio para lo psicológico.

Desde el principio, pensaba que a lo mejor no lo conseguiría,

porque hice varias dietas.

Era la típica de que perdías tres kilos y, al mes, cogías 14.

(ISA) En el momento en el que me dejó llegar a ella

y comenzó a comprender qué era esto de poder conectar su forma de comer,

sus hábitos diarios,

con su mundo interior y comenzó a descubrir cosas y sentirse mejor,

el trabajo con ella empezó a marchar.

Y ahora estoy en un este de... Que no me lo creo ni yo.

¿El objetivo? Todavía me queda

un gran paso para llegar a mi objetivo.

Gema realmente es una persona que tiene cargas familiares, trabajo,

y tiene una complexión que, a pesar del ejercicio que hace,

le cuesta adelgazar.

No tiene que preocuparse. Si hace buen músculo,

el peso puede ir bajando más lentamente,

pero el caso es reemplazar esa grasa, ¿no?

(PAULA-PAU) Gema tiene un cuerpo que, como dices,

es ralentizado por temas hormonales,

y esa construcción de músculo hará que queme más calorías

y, a la vez, sea un cuerpo con un metabolismo mucho más rápido.

Es donde debemos trabajar.

No me he saltado absolutamente nada, nada.

Hay gente que pierde muy deprisa y yo he sido más lenta.

Pero se ve el cambio.

Uno de los grandes descubrimientos ha sido Paloma.

Ha hecho un esfuerzo muy grande. Me ha sorprendido muy positivamente.

Este programa me ha ayudado a superar todo lo que yo tenía atrás.

(PALOMA-PM) Venía a adelgazar, pero me han cambiado tantas cosas.

En el aspecto familiar, en las cosas que he pasado en esta vida.

Quedó atrás. Estoy superándolo.

Debo conseguirlo por mí y por mi familia.

Paloma ha hecho un cambio brutal.

Es la mayor de todas las personas que han hecho el tratamiento.

Parecía que lo seguiría solo a medias,

que tendríamos que tirar mucho de ella.

Al final, se ha demostrado que Paloma

ha cambiado realmente su vida

y ha entendido que este tratamiento es una plataforma, una herramienta

que damos a las personas para que bajen de peso

y cambien su vida.

Una gran herramienta para poder hacer más cosas.

Soy una nueva Paloma.

A esta que estaba detrás ya no la quiero.

Es como si no tuviera ni 60 años.

No tengo palabras para agradecerle todo lo que hecho.

No hay palabras para esto.

Paloma puede ser una inspiración para muchas mujeres

que crean que ya no es posible cambiar,

dar pasos positivos en tu vida

o arriesgarte a determinadas cosas.

Me siento identificada con ella

y me quiero ver reflejada en ella a su edad.

El mensaje que mandamos a muchas mujeres de una cierta edad

es muy importante.

Me veía mis lorcitas por todos los sitios, por aquí.

No me veía los pies. Miro ahora y me veo todo.

No existía mi mundo de abajo. No tenía pies, ni piernas ni nada.

Me miro, me veo y digo: "No estoy aquí ya".

Esto ya no lo tengo.

Sé que mi objetivo me falta poco y estoy superfeliz

porque me falta muy poquito.

Cada día estoy más feliz. Esto es lo que hay.

Ya hemos cambiado la mentalidad. No tiene retorno.

Es una cuestión de kilos, de modular eso,

de ir buscando la pérdida de peso de una forma saludable.

Pero el proceso ya no tiene retorno.

Habéis ido de vacaciones. (AMBAS) Sí.

¿Qué tal? He estado unos días en Galicia.

(PM) Estoy muy bien.

Han sido unas vacaciones que no había experimentado.

Es una tontería, pero para mí es mucho.

Yo, de ir con mis hijas a la playa, y no poder saltar una ola.

Este año, la Gema ha saltado las olas.

Y he dicho: "Olé, que tú puedes".

(PM) O simplemente el ir en bañador. (GEMA-GM) Perdona.

(GM) Bikini. (PM) Yo bañador.

(GM) ¡Bikini! (PM) Yo ya tengo mucho...

(GM) Bikini. (PM) La edad no perdona.

Este año, sí me pasearé por allí. No tengo que ocultar nada.

Ha sido todo diferente. Pues a seguir.

(Música)

En el caso de Paloma, 12 kilos. Muy bien.

Y 18 centímetros de cintura.

Madre mía. Se te nota mucho.

(GM) Ostras. Se le nota mucho.

Sobre todo, en el brillo de los ojos. Son diferentes.

Eso no son los kilos. Es algo más.

(PM) La felicidad.

Estás más guapa. (PM) Muchas gracias.

Usted también es muy guapo.

(PM) Hay que decirlo.

Hay que hacerle algún piropito, ¿no? Claro que sí.

Gema, tú has perdido 9 kilos.

Pero 23 centímetros de cintura. (PM) Muy bien, guapa.

¿Está bien eso? Es una pasada.

No hay que hacer esa proporción de 9 kilos...

Mira los 23 centímetros de cintura. Sí.

También te ha cambiado la mirada.

Toda. A seguir así.

No podemos dejar este camino. (AMBAS) No.

Y esto es para siempre. (AMBAS) ¡Hombre!

(PM) Atrás ni para tomar impulso.

(Música)

Para ellas, intervenir en una serie como Acacias 38

es un sueño.

Vestidas de época, peinadas y tocadas,

con una clase que han ido destilando,

ya fuera con el mono del desguace

o en bañador mientras bailaban pole dance.

Cuando naces para la interpretación, tu personaje te acompaña.

Ha sido un placer tenerlas. Vuelvan cuando quieran.

Lo haremos. Ahí va, que me ha olvidado. Corta.

(Música)

un placer. Vuelvan cuando quieran. (GM) Lo haremos.

El servicio ha sido excelente. - Además, nos encanta Acacias.

Adiós.

Doña Gema, doña Paloma, regocíjome al verlas.

(Música)

Al gimnasio, es mejor ir motivada. A la vez, ir acompañada.

En mi caso, voy con mi hija,

y a la vez de hacer ejercicio, hablamos por los codos.

Hago tortilla de patatas de una forma más dietética.

Cuezo calabacín y patata y la cuajo de una forma tradicional.

Me llamo María José García Martagón. Tengo 25 años.

Yo me llamo Alberto García Peño. Tengo 25 años también. Somos pareja.

(Música)

¿Cómo habéis hecho el tratamiento?

¿Habéis tenido alguna dificultad en este tiempo?

No. Hemos seguido la misma rutina: gimnasio, comer sano.

No hemos tenido problemas.

¿Ni siquiera en la playa? Tortilla de patatas,

ensaladas y fruta, mucha fruta.

No hay croquetas, ni snacks ni nada.

Resulta que al final ha hecho efecto. Hemos cambiado nuestros hábitos,

nuestra dieta, y se nota, vamos.

Me gusta mi imagen.

Ya no me da vergüenza mirarme al espejo.

Antes me daba un poco igual, pero en el fondo no me daba igual,

porque me daba asco.

Noto mucha diferencia.

Por ejemplo, mi cara, la noto mucho y la cintura,

pero yo misma al andar, los movimientos, me lo noto mucho.

En el caso de María José y Alberto,

ella le anima para ir al gimnasio aunque no nos lo creamos.

Le dice: "Hay que hacerlo".

(PAU) Me parece alucinante su forma de no desanimarse.

Sigue motivada a pesar de que su cuerpo se resiste.

Ahora mismo me siento más segura de mí misma, más contenta.

Antes era un Alberto pesimista, negativo

y que no tenía ilusión por nada. Ahora sí tengo ilusión por todo.

Me veo diferente a la hora de hacer las cosas.

Pienso más las cosas antes de actuar.

María José es una persona que funciona con mucha sonrisa,

muy agradecida, siempre muy dispuesta,

pero ese sufrimiento, preocupaciones y tristeza

que por naturaleza siente igual que cualquier ser humano

las reprime.

Cuando algo no va bien en su vida diaria, hace un crac

y sale. Sale la pena, sale el dolor.

Pero si no ella, inconscientemente, lo esconde con una sonrisa.

Antes pensaba más en los demás

y ahora digo: "Tengo que pensar en mí. En mi vida,

mis cosas, mis problemas". Yo creo que eso sí lo he cambiado mucho.

¿Cómo os veis vosotros dentro de 10 años, por ejemplo?

Nuestro objetivo es independizarnos.

Para no tener esos estímulos negativos, ¿no? Y también por...

(AMBOS) Por nosotros. Por volar vosotros, claro.

Hace mucho tiempo que lo pensamos,

pero sí es verdad que ahora, como que estamos más unidos,

y nos planteamos seriamente tener nuestra vida solos los dos.

Parece que nos llevamos mejor, sabemos lo que comemos,

no discutimos tanto.

(RÍE) Luego, sexualmente también es mejor.

Estar los dos solos tirados en el sofá,

que no podíamos porque hay gente.

Es muy diferente vivir con gente.

Tenemos ganas de tener que hacer solo cosas para nosotros.

(Música)

Alberto, 27 kilos has adelgazado.

Mucho, mucho. Mucha tela. Está muy bien.

Y 21 centímetros de cintura. (ALBERTO-AB) Joder. Está muy bien.

María, has adelgazado 18 kilos, que está bastante bien.

Tenías obesidad desde pequeña. Sí.

¿Cuánto hacía que no adelgazabas 18 kilos?

(RESOPLA) Mucho.

Cuando estaba en Huelva e iba al gimnasio, perdí como 20 kilos,

pero ni tan rápido ni tan bien.

No había perdido nunca de piernas, cosa que ahora noto.

Antes me notaba que perdía, pero el volumen no.

Para que veáis que muchas veces no se puede hacer una comparación,

María ha perdido de cintura 56 centímetros.

Más de medio metro de cintura.

Te veo más contenta, más arriba, con una energía distinta, ¿no?

(MARÍA JOSÉ-MJ) Sí, la verdad es que estoy más animada, más feliz.

Tengo algo para ti.

La pulsera verde. (RÍE) Qué guay.

Levántate.

María, ¿te comprometes con el doctor Romero a seguir así

y conseguir los objetivos de salud que marcamos?

Por supuesto.

Pues comprometida estás.

Alberto vibra con su equipo.

Valentía, coraje y nobleza son los valores del Rayo

que él ha necesitado para conseguir su objetivo.

María le acompaña y sabe que es el mejor resorte para que sonría.

Bangoura, que es delantero.

Mi favorito es Antonio Amaya, que es el capitán del Rayo.

Hoy descubrirá que él forma parte de su historia.

(JUGADOR) ¿Qué tal? (AB) Un obsequio.

Enhorabuena por lo que has conseguido.

Ya nos veremos por Vallecas, ¿no? (AB) Sí, sí.

Que vaya bien. Nos vemos.

(Música)

Salgo en esta foto cuando era pequeño.

Fue un partido de un Rayo Vallecano - Real Madrid.

(Música)

En verano, me gusta hacer ejercicio al aire libre, en la piscina.

Me divierto y me pongo morenita.

Antes, comía fresas con nata. Ahora, las como con yogur desnatado.

Han pasado las vacaciones y aquí seguimos,

espectaculares. - Light, light.

Hemos seguido con nuestra rutina de comer sano.

En verano se puede hacer dieta. Te tienes que acostumbrar.

Soy Rocío. Tengo 30 años.

Soy Laura. Tengo 27 años.

- Cuñadas. - Cuñadas.

(LAURA-LR) Cómo nos hemos quedado. (ROCÍO-RC) Mira, mira.

(RC) Olé. (LR) ¡Olé!

¿Han madurado o no Rocío y Laura?

¿Se lo toman más en serio o no?

Al principio, eran 100 % energía. Son muy vitales, te llegan mucho,

y tienen muchas ganas, pero también tienen muchas excusas.

Yo hacía mucho deporte.

Lo que pasa es cuando me quedé embarazada, lo dejé directamente.

Hasta hace poco, hacía zumba, pero no veía ningún cambio.

Deporte a veces no me ha apetecido hacer, pero bueno...

Todos los días no lo he hecho. Te soy sincera.

(Música)

¿Cómo habéis llevado el tratamiento durante este tiempo sin vernos?

(LR) Muy bien. Al principio, me costó, pero ya no me cuesta. Es normal.

Antes comíamos así y ahora, asá. (LR) Asá.

¿Y ya está? Ya está.

¿Cuántas tallas habéis perdido? No lo voy contando por tallas.

De poderme comprar un vaquero chulo,

que no sea como los que me compraba antes, de corte como de hombre,

así recto. Claro, pues para gordas.

(RC) Me puedo comprar pitillo.

La Rocío del casting no podía salir sin tener un problema por la ropa.

La Rocío de ahora es totalmente distinta.

En cinco minutos estoy vestida, porque me veo bien

y me quedan mejor las cosas.

Rocío y su impulsividad. Rocío y su tendencia a actuar.

(ISA) Creo que ahora tienen un reto importante.

En personalidades tan impulsivas

o que tienden a satisfacerse de forma inmediata como Rocío,

pues a ver,

a ver cómo son capaces de sobrellevar esta estabilidad.

Yo ahora mismo me miro al espejo y la verdad es que...

yo misma me lo digo, aunque no suene bien: "Hija mía, qué buena estás".

Mirarme al espejo me encanta.

Siento como mariposas en el estómago, de decir: "Olé, qué guapa".

Otra cosa que he notado: Me pongo los tacones

y aguanto mucho más.

(LR) Las cuñas, antes, aunque fueran así de chiquititas, no las soportaba.

(RC) Yo tampoco. (LR) Ahora estoy horas y horas.

(RC) Yo horas y horas tampoco. (LR) Yo sí.

Laura consigue más resultados, se toma el tratamiento más en serio.

Rocío es siempre la que se queja, la que pone las excusas.

(PAU) Son un tándem fuerte.

Siempre están de acuerdo entre ellas.

Entonces, hay veces que Rocío, por ser más directa e impulsiva,

a veces expresa más de lo que debería.

(PAU) Se lo toma más en serio de lo que parece.

En algún momento, ha habido tentación o nervios

y he pecado, como lo digo yo.

Pecar, solo pequé una vez. Eso lo llevaba a rajatabla.

O sea, las cosas como son. (RÍE)

(RC) Mi hija me decía:

"Yo nunca te he conocido delgada", porque antes sí que lo era.

"Yo nunca te he conocido delgada". Digo: "Me vas a conocer".

Los niños, los niños. ¿Los niños han comprendido lo que haces?

No quiero que lo lleve a una cosa excesiva porque es

una niña. No.

Es verdad que a lo mejor se pone un plato y tiene mucha hambre,

y es que come con los ojos.

Yo antes, le echaba más, pero es que lo hacía conmigo también.

Como ya no lo hago, tampoco lo hago con ella.

"Venga, cómete esto y si quieres un poquito más, lo vemos".

"Ay, no, porque mira la barriga que me está saliendo, mama".

Ella misma ya se está dando cuenta de que no se puede uno pasar.

Y no lo había conseguido nadie, mas que tú.

Lo has conseguido tú. Bueno, sí.

(Música)

Laura ha perdido 18 kilos. Madre mía.

Dieciocho kilos, Laura. Dios.

No es que no seas obesa, ya ni tienes sobrepeso.

Madre mía. Estás prácticamente en la normalidad.

Has perdido 28 centímetros de cintura abdominal.

Tampoco tengo grasa visceral. Exactamente. Eso es.

¿Te acuerdas que tú...?

Tenía esto ahí todo acumulado.

Sí, exacto. Eso lo has perdido. (LR) Ya no tengo. Qué guay.

La Laura que llegó al principio en el casting

era muy pequeñita, muy negativa,

por todo lloraba, todo le sentaba mal,

por todo gritaba. Todo era negro, negro y negro.

Era como un agujero negro que no sabes cómo salir

Este tratamiento ha sido... (EXCLAMA)

Laura ha cambiado.

Laura busca nuevos objetivos en su vida,

pero debe consolidar el trabajo en el campo emocional y físico.

He pensado en retomar mis estudios, terminar el grado que hice,

porque no quiero trabajar en un bar.

Lo hago porque es lo que tengo,

pero me gustaría trabajar con niños.

Rocío, tú 18 kilos también.

Se nota que estáis trabajando en equipo.

(RC) A la par. (LR) Vamos en la línea.

En la línea. Si bajo uno, la espero.

(LR) Sí. (RC) O al revés.

Dieciocho kilos y 24 centímetros de cintura.

Muy bien. También bastante has perdido.

Hay que seguir trabajando,

haciendo ejercicio y manteniéndose ahí.

(Música)

Mirad cómo nos hemos puesto.

(Música)

(ROCÍO RÍE)

(RC) ¿Dónde me lleva? (JUANJO-JN) Por debajo del túnel.

- ¡Cómo mola! - Siéntate aquí, Rocío.

- Tengo que decirte algo. - Bueno.

Cogió y me llevó a ver la casa de Bugs Bunny.

(ASIENTE) Yo tan tranquila. Me iba para fuera.

Y me dice: "No, siéntate".

Te tengo que comentar una cosilla.

Digo: "¿Qué pasa aquí?". (RÍE)

Me dijo una de cosas que ni me acuerdo.

(JN) Llevamos juntos 14 años, siete meses y 13 días.

Has tenido total compromiso con la familia.

- De los nervios. - Dije: "Va a hincar.

Va a hincar la rodilla".

- Ay, Dios mío. - Entonces, iba a decirte que...

¡Ay, la madre que me parió! (RÍE)

Ahí la hincó.

Las hincó, las dos.

Ay, señor bendito, voy a llorar.

Ay, que me da algo.

¡Sí quiero!

(Música)

"Esto no puede ser verdad, después de casi 15 años".

Pues sí, me caso.

(Música)

(LR) ¿Qué pasa? (RC) Me ha pedido matrimonio.

¿Y me lo he perdido? ¡Esto se avisa!

Qué fuerte. Es muy fuerte. Que me caso. (RÍE)

Tampoco tienes excusas para el traje de novia, ¿no?

(LR) Olé. (RC) Claro.

Voy a estar delgada para ponerme mi vestido de novia.

Ya lo tengo más que mirado.

Ojo con el banquete también.

A ver... Tarta voy a comer, ya te lo digo.

Bueno. Un trocito.

- No me comeré la tarta entera. - Ya.

Doctor Romero, que me caso.

Estás invitadísimo, pero ese día no me hagas el lío con la comida.

Comeré lo que quiera.

- Nos vamos de boda. Invitados todos. - El día, redondo.

(Música)

La comida entra por los ojos aunque no tengas hambre.

Cómete el mundo en plato de postre.

Para perder peso, una frase que decía mi madre:

"Poco sofá, poco plato y mucha suela de zapato".

Soy estudiante de auxiliar de enfermería. Tengo 30 años.

Soy cuidador de personas dependientes. Treintaicuatro.

(Música)

¿Cómo lleváis el tratamiento desde que no nos vemos?

Pues la verdad es que muy bien.

Seguimos en la línea.

Uno ya está acostumbrado a ese estancamiento leve

y volverá a perder.

Entonces ya está uno tan tranquilo y tan contento.

¿Crees que Raquel está un poco molesta o le cuesta más

al ver que José Luis ha perdido tanto peso?

Yo creo que siente impotencia, más que envidia,

de ver que se esfuerza y los resultados son distintos.

La tenemos que apoyar,

porque hay muchas mujeres que tenemos más inercia en estos procesos

y nos cuesta entrar, pero luego los resultados van llegando.

(ISA) Para mí, es complicado valorar esa parte de decepción,

de impotencia o de envidia, llamémoslo así,

hacia José Luis, porque ella no lo expresa como tal

o no tan abiertamente.

(ISA) Creo que es por su forma de relacionarse con él.

Le cuesta mucho expresarle enfado,

tiende a satisfacerle, y quizás, si eso lo está viviendo ella,

quizás nunca sea capaz de expresarlo.

Ha habido...

Con el tema de que tuvimos aquí una...

Una incomprensión entre José Luis y yo.

Eso ya lo hemos estado hablando, están las cosas mejor.

Estamos muy tranquilos.

¿Qué cosas hacíais antes mal y ahora las hacéis bien?

No nos alimentábamos en condiciones.

(RAQUEL-RQ) No disfrutábamos.

Todo el tratamiento en sí

ha sido superpositivo para nosotros.

No creímos que nos iba a sentar tan bien.

Mirarme ahora al espejo

ha cambiado como 180 grados. Totalmente distinto.

Ahora me veo muchísimo más guapa.

Estoy muy bien.

El José Luis del casting era más apático, menos activo.

El José Luis de ahora hay veces que le queman los asientos.

Necesita hacer más cosas, deporte.

Ya no se trata de hacerlo uno solo, sino que está acompañado, ¿no?

Eso te ayuda a evolucionar.

Incluso nos ha cambiado como personas a la hora de elegir en la vida.

¿No hablabais de las cosas por no crear conflicto?

Por no darle al otro un mal rato, dejábamos de contar cosas

que a lo mejor el otro te puede ayudar

a encararlo de otra manera y ver el lado positivo de las cosas.

Contarlo y cantarlo.

Tú cantas bien. Canta más.

Es que prefiero hacerlo en la bañera. (RÍE)

Cantar es mejor que no contar. Sí, es verdad.

(Música)

Empiezo por Raquel.

15,5 kilos has adelgazado. Qué alegría.

¿Desde cuándo no adelgazabas 15,5 kilos?

Nunca en mi vida. Nunca.

Nunca he adelgazado tanto en tan poco tiempo.

Tienes otra buena noticia: has perdido 19 centímetros

de cintura. Madre mía.

Claro que tenéis que renovar la ropa.

Porque seguiréis así. Claro.

José, tú eres el récord, el campeón.

28 kilos.

Has adelgazado 28 kilos.

¿Recuerdas la prueba de esfuerzo?

Estabas al límite de tu capacidad, con 34 años.

¿Quieres bajarte? Te ayudo. Venga, recuéstate aquí si quieres.

Tranquilo, tranquilo. (JOSÉ LUIS INSPIRA CON FUERZA)

28 kilos has adelgazado.

Y 32 centímetros de cintura.

Madre mía.

Estoy en el camino. He llegado a parte del objetivo,

pero hay que seguir trabajando y mantener esta rutina toda la vida.

Para tomar gelatina y que no contenga azúcar,

compro neutra, le echo café, zumo de naranja natural o de zanahoria.

Así está buenísima y no engorda.

Si tengo hambre y sueño, doy preferencia al sueño.

Como mejor cuando estoy descansado

y, descansado, mejora mucho mi estado de ánimo.

(Música)

Nos llevan de uniforme, todos iguales y sin saber dónde vamos.

(RC) ¡Nos vamos de excursión!

No sabemos lo que vamos a hacer, pero lo estamos pasando fenomenal.

(AB) Vamos a una capea.

Vamos a una granja.

Yo no soy mujer de campo. Lo odio.

(Música)

¡Una avioneta! (GM) ¿Qué dices, loco?

(Música)

Estamos aquí juntos porque muchos de vosotros

habéis cumplido nuestros objetivos,

pero algunos de vosotros los habéis hecho sobresaliente.

Habéis excedido esos objetivos.

Por eso, os merecéis un reconocimiento.

Ese reconocimiento será una pulsera blanca.

(Música)

(Aplausos)

Enhorabuena. (PM) Gracias.

Laura, acércate, por favor. Laura, ven para acá.

(Aplausos)

¡José Luis! (TODOS) ¡Bien!

(Aplausos)

El cuarto, Alberto.

(Aplausos)

(Música)

¿A ver? ¡Ahí tienes!

¡Y el quinto es Pilu!

(Aplausos)

(Música)

Muchas gracias.

(Música)

Como veis, os hemos traído a un centro de paracaidismo.

Aquí vamos a hacer una última prueba todos juntos.

Es voluntario. No hay compromiso.

Tenéis que tomar la decisión.

(PAU) Contaremos con monitores

que os explicarán cómo se realiza el salto.

Habéis trabajado mucho para llegar aquí.

Sé que muchos estáis preparados. Otros quizá no todavía.

Sé que algún día conseguiréis hacerlo.

Es una oportunidad para salir del área de confort y probar cosas.

Es un regalo si queréis cogerlo.

Es como la vida misma. Algunos quieren y pueden

y otros no quieren y lo rechazan.

Tomad la decisión y, sobre todo, disfrutadlo mucho.

Paula, Isabel y yo ya hemos tomado la decisión.

Vamos a saltar. ¿Os animáis?

Entonces, a ver, Pilu, tú te tiras.

(AB) ¡Yo también! ¿También?

(RB) Yo sí. (ISA) ¡Mari, Mari Lora, venga!

(PM) Yo voy a subir. (RÍE) ¿Tú te tiras?

(ISA) ¡Palomita! Venga, va.

¿Qué tal? Soy David. (TODOS) ¡Hola!

Os voy a explicar cómo es el salto que haréis.

(Música)

Muy importante que levantéis las piernas antes de aterrizar,

siempre por encima de las del instructor.

(ME) ¿Y el límite de peso para poder saltar?

El límite de peso son 100 kilos.

Aquellas personas que pesen más no podrán saltar.

Yo no he podido volar por el tema del límite de peso.

Gema va a ser que no. No, no.

No me he tirado porque me daba mucho miedo

y no me gustaba la idea, la verdad.

El que se quiera tirar que se tire. (RÍE)

Me he vestido para hacerlo, pero me han dicho que no

porque podía haber un problema al aterrizar, romperme algo.

Dicen que mejor no.

Los aviones no me gustan.

Me siento decepcionada conmigo misma porque por no llegar, no he saltado.

(Música)

Las siete parejas acudieron a mí para poner fin a su obesidad.

Detrás de los kilos, se ocultaban otros motivos.

Inseguridad, tristeza, ansiedad, sensación de fracaso.

Todos han adelgazado y algunos han rebasado sus expectativas.

Han cambiado sus hábitos, sus actitudes,

y, sobre todo, han aprendido a tomar buenas decisiones.

Se alimentan de forma saludable, comprenden sus pensamientos

y controlan sus emociones.

Saben que la vida es movimiento, un ejercicio de ilusión,

de búsqueda y de constancia.

Hemos generado una ola de salud que alcanza a familia y amigos.

Hemos recuperado a personas para la vida.

Han luchado y están ganando la batalla.

Tienen autoestima, confianza, seguridad, alegría de vivir.

Sienten que son capaces de todo.

Están preparados para recuperar el control de su salud,

para ser felices.

Son más fuertes. Son casi invencibles.

Es hora de volar. Soy el doctor Romero.

(Música)

  • Programa 8

Doctor Romero - Programa 8

13 sep 2017

Durante semanas, 7 parejas han sido tratadas por el Doctor Romero.

Contenido disponible hasta el 2 de abril de 2067.

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