Presentado por: Nicolás Romero

'Doctor Romero' llega a La 1 con el objetivo de fomentar hábitos saludables en parejas que sufren sobrepeso, ofreciéndoles alternativas para llevar una vida más sana. El doctor Nicolás Romero, junto a una preparadora física y una psicóloga, trabajarán cada semana con una pareja con un método natural y específico.

El equipo aplicará el riguroso método 'HADA' (hábitos, actitudes, decisiones y autocuidado). El doctor Nicolás Romero se encargará de la parte médica y nutricional; y las colaboradoras Paula Butragueño, preparadora física e Isabel Oñoro, psicóloga, se centrarán en el ejercicio y la mente y emociones, respectivamente. Las tres facetas logran 'un coaching médico entretenido que tiene una función fundamental de servicio público en la programación de TVE'.

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Para todos los públicos Doctor Romero - Programa 5 - ver ahora
Transcripción completa

dulce, mucha bollería industrial, hamburguesas...

(Música)

Si te falta calcio, te preocupas.

Si tienes anemia, también te preocupas.

Si te pasas horas en el sofá,

picando y viendo la tele, deberías preocuparte

porque puedes enfermar por falta de ejercicio.

El sedentarismo es una enfermedad carencial

como la mala nutrición, la anemia o la falta de vitaminas.

(Música)

María Eugenia e Idoia son madre e hija. Tras la muerte del padre,

son solitarias y se consuelan con la comida,

que las ha llevado a una obesidad extrema.

María Eugenia parece que ha tirado la toalla

y solo piensa ya en su hija.

Están hartas de dietas inútiles

y han recurrido a mí para recuperar su salud.

Soy el doctor Romero.

(Música)

Me llamo Idoia Fernández. Me llaman Ido.

Tengo 34 años.

Me llamo María Eugenia. Tengo 57 años.

Madre e hija, sí.

¿Os lleváis bien? A veces.

En su juventud, María Eugenia fue una chica delgada y atractiva,

pero al quedarse viuda, buscó refugio en la comida.

Con 57 años, sufre obesidad

y tiene diabetes tipo dos y problemas de colesterol.

Me siento obesa, que lo soy, y creo que esto va a ser una ayuda,

un beneficio para mí, para mi salud, para mi familia.

Sí que tiene una lucha continua con las dietas, pero no lo consigue.

Idoia engordó siendo adolescente

y ha crecido teniendo que soportar el rechazo de su entorno.

Su acceso al mercado laboral es cada vez más complicado.

Han venido de su ámbito, de todos los días.

Aquí no conocen a nadie, ¿sabes?

Ambas reconocen que no saben alimentarse

y que jamás han hecho ejercicio salvo sacar a pasear a su perra.

(Música)

¿Cómo llegasteis a tener sobrepeso?

Una mala alimentación,

basada prácticamente en grasas,

salsas, mucho pan,

dulce, mucha bollería industrial, hamburguesas...

Lo que se dice comida sana, ¿no? Sí, sanísima.

Sanísima. Muy sana, muy sana.

¿Y tú, Ido? Pues,

la vida sedentaria, mucha televisión, poco ejercicio...

Me muevo más porque tengo un animal y lo saco.

Todavía no es deporte sacar al perro. No.

Es una necesidad del animal. No es deporte.

Es una necesidad del animal.

Eugenia, ¿has tenido algún día malo a causa de tu sobrepeso?

Me siento un bicho raro.

Mi gordura para mí, la verdad, es un problema.

Me siento muy retraída. Me cuesta abrirme a la gente.

De sentirme yo como si... Que me arreglo con cualquier cosa.

Ido, ¿tú tienes problemas para relacionarte con la gente?

Trato de no profundizar mucho.

No soy de las que se abre. Con mi madre, no suelo hablar mucho.

Suelo pedir ayuda cuando veo que yo no he podido solucionarlo.

Entonces, pido ayuda.

Están un poco solas.

Se han venido de su ámbito,

de todos los días. Aquí no conocen a nadie.

Intentamos ayudarlas.

Eugenia, además, es que tiene azúcar, o sea que es diabética.

E Idoia es muy jovencita.

Ellas creo que son personas que se dejan llevar, ¿no?

Que yo no te digo que su obesidad no sea... Pero su cuerpo...

Si hicieran deporte, que se lo dije: "Vete a un gimnasio".

"Es que no conocemos a nadie". Necesitan amistades, para animarse.

¿Te sientes incomprendida? Sí.

¿Por quién? Por la mayoría de la gente.

¿Qué dicen de ti?

Pues que no les gusta mi aspecto. ¿Y eso te tortura?

Sí. Me hace daño. Dolor, tristeza...

¿Y cómo se expresa esa tristeza?

Comiendo. ¿Comiendo?

No tienen otra serie de ocupaciones.

Pues ya sabes que, cuando hay hambre, lo que hacemos es comer.

Lo que hacen mucho es las comidas a deshoras.

Puede ser un poquito también la clave de ello.

Son golosas. Sobre todo, a Idoia le encanta.

Son de constitución fuerte.

Idoia y Eugenia siempre han querido adelgazar.

Preocupación, por una parte, sí. Todo el mundo quiere estar bien.

Las vi un poco preocupadas.

Me ha dicho que sí que tiene una lucha continua,

con las dietas y con cosas, pero no lo consigue.

La última vez que te sentiste incomprendida.

En el trabajo,

cuando no me renovaron un contrato por mi peso.

¿Y qué te pasa a ti? Sufro mucho.

¿Sufres? Y me echo la culpa,

porque yo no sé darle esa alimentación.

No la sé apoyar.

¿Te culpas como madre? Sí, muchísimo.

¿Por qué? Porque...

No me deja llegar a ella.

Como no exterioriza bien las cosas,

me siento culpable porque

quiero llegar, quiero ayudarla, quiero apoyarla.

(Música)

Ya tenemos los resultados.

Ido, 132 kilos. Uf.

Eugenia, 116. Madre mía.

Os sobran bastantes kilos. Muchos.

¿Cuántos creéis que debéis perder? Sesenta o más.

Muchos, sé que muchos. Muchísimos.

Treinta kilos, por lo menos, hay que perder.

Y, en tu caso, más.

Idoia ha perdido el trabajo por su sobrepeso.

Madre e hija se sienten bichos raros

y se refugian en casa rodeadas de patatas fritas y chocolate.

Tienen que romper ese círculo vicioso.

Estas pulseras rojas son el símbolo del compromiso con el doctor Romero.

Quiero que os levantéis, por favor.

Idoia, ¿te comprometes a hacer el tratamiento, cumplir tu objetivo

de mejorar tu salud y perder peso? Sí, me comprometo, doctor Romero.

Eugenia, ¿te comprometes a hacer el tratamiento,

cumplir tu objetivo, mejorar tu salud y perder peso?

Sí, me comprometo, doctor Romero.

Idoia, María Eugenia, que hagáis caso al doctor Romero,

que os mejorará la salud.

Lo que diga el doctor Romero tomadlo todo al pie de la letra.

Ido, Eugenia, haced todo lo que os diga el doctor Romero

y haced todo el tratamiento porque os vendrá muy, muy bien.

Idoia y Eugenia, seguid siempre lo que os dice el doctor Romero,

por vuestra salud, vuestro bienestar y por vuestra silueta.

Aquí estoy para lo que me necesitéis.

Me encanta que hayáis decidido poneros a dieta.

Si hacéis caso al doctor, lo conseguiréis.

A ver si cuando os vea, tenéis un par de kilitos menos.

No te atormentes repasando tus defectos.

Pon toda tu energía en aprender a superarlos.

Las vitaminas son necesarias para que las reacciones químicas

se hagan con normalidad. No tienen calorías.

Es mejor tomarlas de forma natural con los alimentos.

El ejercicio es el mejor antidepresivo natural.

Produce endorfinas que dan sensación de felicidad.

(Música)

¿Qué trabajo puedes hacer con ellas? Algo que os enganche.

(PAULA-PAU) ¿Os gusta bailar? (AMBAS) Sí.

(PAU) Baile o zumba.

¿Nadar? Sí, muchísimo.

(PAU) ¿Mucho? Me ceñiré ahí. Mucho.

Es una actividad cardiovascular superbuena

que quema calorías y no tiene impacto.

Haremos un trabajo de gimnasio de tonificación y musculación,

que os ayude a cambiar grasa por masa muscular.

Tendremos que cambiar muchos hábitos. Habrá que cambiar

y habrá que valorar la calidad de este vínculo,

de esta relación.

Porque pasáis mucho tiempo juntas, pero habrá que ver cómo es.

Quiero valorar un poquito vuestra flexibilidad.

(PAU) Con las piernas abiertas, sin flexionar rodillas,

agachaos a tocar con las manos el suelo hasta donde lleguéis.

(PAU) ¡Pero si apoyáis los dedos las dos!

Haremos una prueba rápida

en la que pondremos en juego la confianza, ¿vale?

Idoia, te darás la vuelta y te dejarás caer sobre tu madre,

que te recogerá.

¿Preparadas? Venga.

(RUMÍA) ¿Qué?

Te has resistido. Por no chafarla.

Por no chafarla. Que se defienda ella, ¿no?

Es mi madre.

Algo de motivación sí les falta. Hay que daros un empujoncito.

Lo más importante es que busquemos esa actividad

que os enganche.

¿Tú cómo lo veías? Le falta confianza en mí.

¿Sientes que no confía en ti? Claro. Si confiara en mí,

al ir hacia atrás, confiaría que la sujetaré. No la dejaré caer.

(ISABEL-ISA) ¿Y pone excusas?

Desde fuera me da la sensación de que no acabas

de soltarte.

A lo mejor, a nivel consciente, intelectual, pensamos algo

que no se corresponde con el nivel inconsciente o más profundo.

Tenemos resistencias de las cuales no somos conscientes.

(Música)

Este pasillo está vetado. ¡Menudo pasillo!

Espinacas con gambas.

(Música)

¿Cómo vais? Aquí, haciendo la compra.

¿Y qué habéis comprado? Veo alguna cosilla que quizá hay que cambiar.

Sí, ¿verdad? Sí. A ver, esto.

Esto. Las salsas, ¿os gustan? Sí.

Mayonesa, ¿os gusta? Sí.

Es muy nuestro, pero es muy calórico.

Tiene muchas calorías, ¿no? Muchas. Esto...

Va a ser que no. Prohibido, ¿no?

Bechamel, ¿os gusta?

Sí. También tiene muchas calorías.

Salsas, cuanto menos, mejor.

Vale, de acuerdo. Me llevaré esto

y me llevaré otra cosa. Esto.

Está muy bueno. Pero, cuanto menos,

mejor, ¿de acuerdo? Vale.

Una duda: ¿Los yogures?

Si son 0 %, podéis tomarlos.

Los yogures, para vosotras, en vuestro estado

y durante un tiempo, tienen que ser desnatados.

Haced la compra, venga. Vamos.

(Música)

(Música)

Las acompañamos en su visita con el doctor Cabrera

para conocer el estado de su corazón.

¿Cómo ves su corazón?

La contractilidad del corazón es adecuada.

El funcionamiento de las válvulas está bien.

No hay signos ni de insuficiencia ni de estenosis.

Es un funcionamiento correcto.

La función global es buena. Se contraen bien todas las paredes.

El corazón de Ido: completamente normal.

Y además preparado para hacer una prueba de esfuerzo

y ver su capacidad funcional.

(Música)

(DOCTOR-DR) La grasa abdominal es muy importante

controlarla para una buena salud cardiovascular.

¿Has oído al doctor?

Ahora tienes el corazón bien,

pero la grasa visceral puede cambiar eso.

(Música)

¿Qué vemos en Eugenia? (DR) Es importante

ver que la contractilidad del corazón y las válvulas son normales.

(DR) No podemos someter a un esfuerzo a una persona

que tenga alguna alteración en la estructura del corazón.

(Música)

Haremos la prueba de esfuerzo. De acuerdo.

Camina en la cinta, empieza despacio.

Si en algún momento notas cualquier molestia,

dolor en el pecho, necesitas parar, cualquier cosa, avísanos

y paramos la cinta. Vale. Gracias.

(Música)

(DR) Hemos alcanzado casi ya al límite de su capacidad funcional.

En realidad, esa frecuencia cardíaca tan alta en poco tiempo,

lo que demuestra es que su capacidad funcional, como hemos comentado,

es mejorable.

(Música)

Tú hiciste la prueba de esfuerzo... No llegaste a completarla,

porque tus pulsaciones subían por encima

de lo que es normal para tu edad.

Pediste bajar por cansancio muscular.

Me dolía una pierna. Te dolía.

Aguantaste el doble que ella.

No estaba acostumbrada y la verdad es que me costó un poco, sí.

En cuanto a la analítica: triglicéridos altos.

Eugenia, tu analítica: colesterol alto.

Tu corazón está bastante bien. Es decir, no hay ninguna anomalía.

Pero Eugenia, el tuyo ya empieza a acosar algún desgaste.

O sea que si pierdo peso y una alimentación más saludable,

mi corazón... Tenemos punto de retorno.

Se relajará, no tendrá que hacer tanto esfuerzo.

Sí, sí. Y se va a normalizar la función.

Idoia y Eugenia, vamos a tratar vuestra obesidad.

Vale. ¿De acuerdo?

Por supuesto, hay que dejarse ya de excusas y hacer ejercicio.

(Música)

Ido y Eugenia, vaya sitio os he traído.

¡Es divino! Es lo que estábamos comentando.

Como vuestro Asturias.

Hemos escogido una serie de alimentos clasificados por grupos.

Son los alimentos que tomamos habitualmente.

Vamos a hacer que vosotras elijáis dos alimentos de cada grupo.

Proteínas de origen animal: carnes,

pescados, huevos. Elige dos alimentos.

(Música)

La caballa: proteína de primera calidad, pero sin aceite.

Vale, de acuerdo. Vamos a por las grasas.

Has escogido aceite de oliva.

El aceite de oliva tiene muy buenas propiedades.

Quizá es la grasa más sana,

pero engorda igual que el aceite de girasol. Igual.

Vamos a por los condimentos.

Cúrcuma: un gran antioxidante. Nos protege

de los radicales libres y del envejecimiento.

Siempre que puedas, aconsejo utilizar la cúrcuma.

En el plan de alimentación, la usaremos.

La selección de alimentos de Idoia permitidos en su dieta son:

Jamón serrano: para desayunar, en lonchas y sin la parte grasa.

Espárragos verdes: a la plancha o al horno, solos o en guarnición.

Piña natural: una rodaja en el desayuno o en la cena.

Calamar: hecho a la plancha es una proteína magra con minerales.

Orégano: condimento aromático con buenas propiedades.

En el caso de María Eugenia, sus preferencias le permiten comer:

Kiwi: en el desayuno, como alternativa al zumo de naranja.

Champiñones: a la plancha o al horno aportan muy pocas calorías.

Pescadilla: pescado blanco ideal para asar con verduras.

Café de tueste natural con leche desnatada para el desayuno.

Salvado de avena con yogur desnatado para aportar fibra.

El aceite de oliva es saludable y debemos tomarlo,

pero en pequeñas cantidades, porque contribuye al aumento de peso.

Se puede mejorar la capacidad pulmonar

con 30 minutos de ejercicio al día.

Sé positivo. Nunca te olvides que cada día es una nueva ocasión

para crear la vida que quieres vivir.

Nunca hacen deporte. Consideran que sacar a la perra es ejercicio.

Tengo que tener un poco más de cuidado.

Haremos unas pruebas

para ver qué tal andáis de movilidad y agilidad.

Después haremos una especie de juego para ver

la capacidad pulmonar.

Pasarnos la pelota por detrás de una pierna,

y por detrás de la otra.

(Música)

Nos daremos una vuelta alrededor de la cintura.

Hacia un lado y hacia el otro.

He querido hacer una parte de movilidad

para ver cómo reaccionan ante un ejercicio sencillo.

(PAU) Aunque no hacen mucho deporte, pueden moverse libremente.

(PAU) Algunas posturas les cuestan.

Es normal, ya que no están acostumbradas.

Uno de equilibrio. Sujetad la pelota arriba

y vamos a dar un paso hacia atrás e intentar subir una pierna.

Flexionar rodilla. Eso es.

Desde esa posición, intentar subir ahí. Vale.

(PAU) Bien. Vale.

En la segunda prueba, quería medir su resistencia, su motivación,

su capacidad de lucha y su compromiso con este programa y con el deporte.

(Música)

(PAU) ¡Esquívala!

Con este ejercicio de perseguirse para llegar a un punto con el balón,

vemos que Idoia tenía más capacidad de superación que Eugenia.

(PAU) Al enfrentarse,

se venía abajo y no podía sacar el espíritu competitivo que pedíamos.

¡Pero no me empujes a mí! Lo siento.

(Música)

Serán una de las parejas que me supongan un desafío

mayor en este programa. Conseguir mejorar

su capacidad pulmonar, su movilidad y su resistencia será un reto.

(Música)

Aquí tenemos los filetes de pavo, que es pechuga,

algo que no me hace mucha gracia

y que, si quedara muy seco, le pondría un poco de kétchup light.

¡Qué rico el tomate de pera!

Comencemos la prueba. Quiero que en ese papel rosa escribáis

una lista de los que vosotras pensáis que son

los defectos de la otra.

En el amarillo, quiero que escribáis

los que pensáis que son vuestros defectos.

(Música)

Idoia, ¿le puedes leer a María Eugenia

lo que crees que son sus defectos?

Cabezota.

Mal genio.

Indecisa.

Impuntual. Muchísimo.

Cabezota, mal pronto,

siempre quiere tener la razón. A veces la tengo.

Idoia parece que es una persona muy explosiva,

cabezota, ansiosa,

irascible. Ella lo reconoce y su madre lo reconoce.

¿Cómo os habéis sentido teniendo

que pensar y escribir sobre los defectos de la otra?

María Eugenia se ha mostrado más dudosa, con más cautela,

con algo de miedo, casi,

a decir lo que para ella son los defectos de su hija.

Me siento rara.

Aunque yo muchas veces los veo.

A mí sí que me ha parecido raro que ella dijera eso,

porque ¿qué madre no conoce y ha hablado alguna vez,

incluso con su propia hija, de sus defectos?

(ISABEL-ISA) ¿Qué te parece?

¿El mal pronto? Lo saco cuando no debo.

¿Cabezota? Sí, muchísimo.

¿Te pones muy terca? Erre que erre, que lo consigo.

¿Recuerdas tus defectos que escribiste?

Mal genio.

Irascible.

Elige uno. ¿Cuál es el que más te fastidia de todos?

(ISA) Pues a por él.

(Música)

Idoia es una chica que tiene gran potencial

y capacidades innatas importantes, las cuales no potencia, no trabaja

porque se deja llevar por su pereza, los autoengaños,

se pone barreras.

Siempre tiene, como dice su madre, la razón.

(Música)

(ISA) El proceso de superar nuestros defectos

es duro, es lento.

Hay que seguir peleando y superándose

hasta atinar en la diana.

Aquí está el melón de mi madre, que se lo han puesto en dos platos.

Y luego me van a traer un plato pequeño de jamón.

Tengo un platito de postre de paella.

En el menú no había lo que nos tocaba,

así que me comeré esto y un café con leche.

(Música)

Quiero que extendáis los brazos y toquéis eso. ¿Qué es?

Esto es grasa.

¿Y qué sentís cuando la tocáis? (AMBAS) Asco.

La sensación que he tenido al tocarlo es repulsiva.

Ha sido totalmente asqueroso.

Con el antifaz puesto, era un olor nauseabundo.

Os voy a quitar los antifaces.

(EXCLAMA)

Es asqueroso, muy desagradable.

Este es el peso,

que hemos puesto, que tendréis que perder entre las dos.

Solo de pensar que lo tengo dentro de mi cuerpo, me pongo mala.

Mucho asco.

Creo que Idoia lo ha visto

y ha entendido completamente lo que tiene en su cuerpo.

Por la inconsciencia, por no saber que no tienes que comer así.

Ahora veo la asquerosidad que tengo bajo la piel.

Imaginaos esto puesto.

Esto metido ahí entre los órganos. No los deja funcionar.

Mis órganos están cubiertos de esta grasa.

Me da pena de mí misma, de haber llegado a este punto.

Llevamos un tiempo de tratamiento. ¿Qué alimentos habéis aprendido

que no debéis tomar para no incrementar la grasa?

(AMBAS) La bollería industrial.

Las mantecas, los quesos grasos.

Cuando tomamos carnes que no son magras, también las acumulamos aquí.

Lo que sobra, lo que no gastas en el día,

el organismo lo guarda.

Está para gastarlo.

Quiero perder todo esto. Si tengo que perder 30 o 35 kilos,

pues los pierdo, porque vamos...

Esto no lo quiero en mi cuerpo.

Quería haceros esta prueba de impacto para que fuerais conscientes

de lo que lleváis a cuestas. Me preocupa todo esto que tengo.

Estoy jugando con mi salud y he jugado con mi salud.

Eso para mí y para la persona que me vea con el mismo problema,

que nos vea y que ponga solución. Que pongan solución.

Eso es veneno para la vida.

No. Esta imagen.

Me va a quedar grabada. Es para hacerle una foto

y decir: "Esto no lo quiero para nada".

Me han pedido una foto de este momento para ponerla en la nevera.

Espero que recuerden esta experiencia cuando tengan la tentación de comer.

Muchas gracias. Nos ha abierto los ojos.

(Música)

No olvidaré nunca esta mesa.

Es atroz.

No puede haber ninguna persona, cuando se ve esto,

que quieras continuar así. No puede ser.

Voy a poner la foto que menos me gusta.

En esta prueba lo pasé muy mal, muy mal.

Ha sido una prueba que me ha hecho pensar mucho, mucho.

En fin, que cada vez que yo abra, vea eso en la puerta,

no es de gusto.

(Música)

Llevamos ya un mes de tratamiento.

¿Cómo ha ido este primer mes?

Al principio, costaba un poco,

porque estaba fuera de nuestro hábito alimenticio.

Teníamos muy mala alimentación.

Y, la verdad, yo estoy muy feliz.

Yo tenía muchos dolores. No era capaz de andar.

Me dolían los talones al andar.

Y gracias a usted, de verdad, estoy muy... Me siento más ágil.

Estás como una segunda juventud.

Sí, de verdad que sí. Claro.

De eso se trata, con el ejercicio, estás rejuveneciendo.

No me lo voy a quitar ya nunca el ejercicio.

Voy a continuar ese hábito, porque es sanísimo.

Procuro salir más a la calle y todo.

(RÍE) Hola. ¿Qué haces? Hola.

(HOMBRE) Hola. Hola.

Madre, qué cosa más guapa. Mira qué amigo me ha venido.

Estamos jugando un poquito con la perra, paseándola.

Sí, aquí en el parque, jugando un poco. Está con sus amigas.

No teníamos motivación. No había motivo para salir,

de hablar, decir "buenos días" a un vecino.

Antes me ponía los auriculares, delante del ordenador,

y no hablaba con nadie.

Yo os confieso que con vosotras tenía

bastantes dudas. ¿Por qué?

Porque una madre y una hija tienen un lazo, un vínculo tan fuerte

que es muy difícil romper eso.

Cuando llegaste, dijiste: "Yo estoy aquí por mi hija".

Creo que esto va a ser una ayuda, un beneficio para mí, para mi salud,

para mi familia.

Si puedo ayudar a los demás con mi esfuerzo, pues adelante.

Ahora lo hago por mí.

Muy bien. Es la única persona por la que debes hacerlo, por ti.

Eugenia ha perdido desde que empezamos 9 kilos.

No solo no engordáis, sino que has perdido

nueve kilos. Sí, sí.

Idoia ha perdido 10 kilos, uno más. Te gana.

Lo interesante es que habéis perdido mucha cintura abdominal.

Idoia, 22 centímetros de contorno.

No me extraña que le quepa todo. Las camisas,

los pantalones, todo. Es decir, le cabe

toda la ropa que tenías desechada. Te empieza a caber.

Sí, la verdad es que sí. Tenía mucha.

Eugenia, 10 centímetros, que está muy bien.

Te veo con cinturón. A lo mejor,

eso no te lo podías poner antes. No, llevo mucho tiempo sin ponerme.

Me daba complejo porque se veían las carnes y no me lo ponía.

Hay que seguir así. Os veo muy contentas.

Tenéis que seguir contentas. Ese es el secreto de que progreséis,

porque seguís motivadas.

(Risas)

Yo no había estado nunca con psicólogos.

Es una cosa que desconocía,

pero reconozco que es una gran ayuda para las personas con sobrepeso.

Como vemos lo que comemos por la vista,

ayuda mucho lo que nos explica Isabel,

su forma de ver la vida. Me ha cambiado mucho.

¿Cuál es ese cambio?

El salir, el pensar hacer otras cosas. Ahora dibujamos,

vamos a ver escaparates, vamos al cine.

Antes, nos cobijábamos en casa. Era nuestro cobijo.

Y ahora se nos cae la casa encima.

Nos ignorábamos mutuamente. Inconscientemente, lo hacíamos.

Os ignorabais y os consentíais funcionar de una forma patológica.

Era como: "En este mundo nuestro, nadie entra".

¿No? Sí. Y ahora, me puedo tirar

dos semanas sin coger el ordenador y sin echarlo de menos.

¿Y tú por qué estabas tan enfadada?

Yo creo que el complejo de mi peso es

lo que me hacía estar así.

Estabas muy enfada contigo misma...

Y lo pagaba con otra persona.

Ponías el enfado en ella.

¿Qué te hacía levantarte e ilusionarte?

Nada.

¿Y ahora?

Ahora sí. Ahora me levanto,

doy paseos más largos con el perro, porque me apetece.

Ya te apetece vivir, ¿no? Sí.

Tu tristeza era muy rabiosa, muy irritable.

Lo que llamamos disforia.

Entonces, lo pagabas con ella,

y ella estaba muy deprimida, muy triste, insegura,

y toleraba, yo creo, a veces tus enfados un poco agresivos.

En la relación con mi madre,

soy más abierta con ella, le cuento más las cosas.

Antes, para que me sacara algo, tenía que estar presionando

bastante tiempo. Ahora no. Me pasa algo y se lo cuento.

Y le demuestro más que la quiero.

Estabais en ese círculo, que cuando lo habéis abierto,

no solo es más sano lo que pasa entre vosotras,

sino que además empezáis a recibir estímulo que os hacen estar bien,

querer vivir y querer disfrutar.

Es que yo creo que la palabra "no" se me había olvidado de vocabulario.

No sabía decirlo. Ahora no dice otra cosa.

(Música)

En esta fase del tratamiento, Paula sigue trabajando con ellas

para estimular su interés por el ejercicio físico.

(Música)

Eugenia e Idoia, llevamos ya un tiempo trabajando

en la fase de pulsera roja. Sí.

Estamos consiguiendo resultados.

La dieta, ¿os resulta económica? Sí.

Al principio, no la conoces y pecas,

pero es asequible, vamos, bien. Yo no veo...

Contadme vuestra relación con el chocolate.

¿Tu carro qué llevaba antes del tratamiento?

Yo hacía unos carros...

Casera, madalenas...

Y cinco o seis tabletas de chocolate.

¿Cinco o seis? Yo me la comía en un día.

Ella se comía una tableta y yo una onza.

Ella comía otras cosas. ¡Se ponía unos vasos de leche!

Mojando, a lo mejor se comía ocho madalenas.

Y ojito, que no dejaba probarlas a nadie.

¿Quién se comía los cruasanes?

Los cruasanes son míos.

Eran míos, ahora no. Y grandes.

Si los había de medio kilo, de medio kilo.

Le demuestro más que la quiero. Vuelve a ser la madre que conocí,

que se ríe, que te gasta bromas.

Es la persona que yo sabía que seguía siendo.

(Música)

Se te oía muy cariñosa. Mucho.

Diciendo que habías recuperado a la madre de antes.

Desde que yo recuero, siempre ha sido muy bromista, muy de darte sustos,

de estar ahí.

De golpe y porrazo, lo dejó. Cambió.

Era más alegre, y ahora vuelve a serlo.

¿Tú te emocionas oyendo a Idoia que te recupera

como la madre de su infancia?

Porque cambiaste y eras otra persona.

Agresiva, distante.

Me he metido en mí misma. Broncona.

Provocona. Broncona, no provocona.

También provocaba. Provocaba las peleas, o sea que...

Tu hija ha recuperado la imagen de su madre. Me parece muy tierno.

Es muy grande. Y que...

Ella ha recuperado también esa alegría, ¿no?

Y tú también, te ves reconocida como otra persona, ¿no?

¿Quieres ver cómo te ve tu madre?

Idoia, ahora a lo mejor estoy cocinando,

viene y me coge por detrás y la veo feliz.

De antes, que estábamos casi a diario que por nada saltábamos,

no, ahora nada, nada.

Eugenia, convénceme con tus argumentos

que estás preparada para pasar de fase.

Mis hábitos han cambiado completamente.

Ahora voy a comprar y compro comida saludable.

Voy al gimnasio. Me entusiasma ahora hacer ejercicio.

Vivo en un tercer piso que no tiene ascensor.

Antes me costaba. Me paraba en el primero, en el segundo...

Hasta el tercero, y ahora subo que si me dejan subo hasta el cuarto.

Muy buenas, doctor Romero. Subimos la escalerita.

Aquí viene mi mamá.

Hala, venga, tira para arriba. Vamos a llegar al segundo.

¡Ay, cómo sube mi mamá!

Idoia, convénceme tú de que estás preparada para pasar de fase.

A ver, yo me estoy esforzando mucho.

¿Tienes más alegría de vivir? ¿Sí? Impresionante. Las ganas son...

Levantaos, por favor.

(Música)

Eugenia, ¿te comprometes a seguir trabajando en esta fase

como hasta ahora y conseguir tu objetivo de salud?

Sí, me comprometo a continuar como hasta ahora.

Muy bien. Trabajando.

Venga. Estás comprometida.

Idoia, ¿te comprometes a seguir trabajando en esta fase?

Ahora hay que intensificar.

Me comprometo. Voy a seguir, a conseguir mis objetivos.

Pues...

(RÍE) Es que estimula. Este color es estimulante.

Sí, agradable. Me encanta.

Ahora tenemos que ir con estas. Hay que lucirlas.

Darle fama. Que nos la vean bien

y que sepan que estamos logrando... Nuestro objetivo.

(Música)

Llevamos un mes trabajando con Eugenia e Idoia.

Es una pareja que ha estado siempre bajita de energía.

¿Cómo la habéis visto?

Eugenia es uno de los casos más bonitos

porque ha sido Idoia la que ha tirado mucho al principio

para llevar al gimnasio a Eugenia,

pero una vez que está descubriendo

que es capaz de hacer cosas, sintiéndose libre,

ilusionada y con ganas, está cambiado absolutamente.

(Música)

Hemos venido al gimnasio de estudiantes

a hacer una actividad que les gustará mucho para relajarse, disfrutar

y engancharse con algo como el baile. ¿Me acompañáis?

(Música)

Haremos una clase conmigo.

Jeni me ha explicado unos pasos básicos de una coreografía

de mezcla entre salsa y reguetón.

(Música)

A Idoia la he visto muy bien. Coge muy rápido los pasos.

(PAU) Se sentía segura de sí misma y eso me gusta

porque creo que la ayuda a reforzar su confianza, su seguridad,

y la motiva a seguir adelante.

Coordinaba mi cuerpo.

Estoy orgullosa de haber cogido los pasos.

A Eugenia la he visto más perdida.

(PAU) Le costaba un poquito coger los pasos.

Un poquito mucho.

Me costaba reproducir los pasos bastante.

Como no lo había hecho nunca.

Se iban para la derecha y yo para la izquierda.

Derecha, izquierda.

Lo último que recuerdo haber bailado ha sido un paso doble.

(Música)

(PAU) Intentaba que se sintiera segura.

No se ha desanimado ni lo ha dejado

y al final ha terminado divirtiéndose y sudando.

(Música)

A Idoia la he visto bien.

A ella le gusta mucho la salsa. En casa suele bailar.

Pone su música y hace sus bailes.

Cuando he visto que Paula la ayudaba,

he sentido alivio de que viese como son los pasos.

Se ha puesto las pilas. Estoy muy orgullosa.

(Música)

Ya tenemos el trabajo cardiovascular con la zumba, y el trabajo muscular.

Intentaré hacer un trabajo de resistencia,

incluso algo de alta intensidad para acelerarles el metabolismo.

(Música)

(ISA) En el aspecto psicológico han cambiado mucho.

Partíamos de un tono emocional más bajo, menos motivación,

más dificultades.

En el caso de Idoia,

llevaba en una situación de aislamiento,

falta de reforzadores, falta de motivación...

De abandono completo.

En el caso de María Eugenia, estaba muy triste

y, además, su fuente de interés fundamental era su hija.

La veía mal y en vez de pensar en sí misma,

estaba continuamente pensando en ella.

Creo que nuestra entrada ha hecho que ellas se separaran

y empezaran a mirarse de otra manera, con mayor juicio crítico

y comprendiendo que se complementaban en un rol muy patológico.

Están empezando a abrirse al mundo exterior,

a descubrir que hay fuentes de alegría, fuentes de bienestar.

Están haciendo un esfuerzo gigantesco.

Cuando nacemos, nuestra relación con la comida es fruto del instinto.

Llegamos programados para sobrevivir.

Pero, conforme pasan los años, la relación con el alimento

va modificándose. La finalidad del instinto se va perdiendo,

y comenzamos a comer

por otros motivos diferentes a la supervivencia.

Hoy quiero que recuperéis ese instinto que quizás esté perdido.

Para ello, contamos con un aliado.

- Buenas, Isabel. - Hola, Pedro. Bienvenido.

(ISA) ¿Qué vamos a hacer?

Adivinar cuáles de las tarjetas son saludables y cuáles no.

Pedro, ayúdanos.

(PEDRO-PD) Hay alimentos saludables y no saludables.

(PD) ¿Esta carta qué fotografía tiene, saludable o no saludable?

(PD) No saludable. ¿Estás segura? ¿Es tu instinto?

Si respondes con tu instinto, acertarás. No saludable.

Saludable. No.

No saludable. Sí.

Saludable. Cuidado, porque seguís una secuencia lógica. Otras.

Sí. Saludable.

No. No saludable.

Sí. Saludable.

(Música)

Comprobemos si ese instinto hoy ha estado a flor de piel.

Si lo han hecho bien, la mayoría de las que hay ahí deberían ser

no saludables.

Veamos qué tal va la puntuación.

Deberían ser todas de color rojo,

alimentos que vuestro instinto ha dicho que eran no saludables.

(PD) Bien, pero ha podido ser suerte.

A veces, el factor suerte juega a favor y otras en contra.

Veamos qué ha pasado con los que vuestro instinto ha dicho

que eran saludables. Fijaos que, no sé si todas, pero la mayoría.

Fíjate bien, que todas y cada una de vuestras elecciones,

si os guiais por un instinto bien educado, habrán sido correctas

y todas las cartas que habéis dicho que eran alimentos saludables,

podéis fiaros de vuestro instinto más de lo que creéis.

La experiencia con el mago ha sido fantástica.

Me he quedado un poco alucinada.

Veo lo que es saludable y lo que no. Mis hábitos anteriores no lo eran.

Trataremos de trabajar ese instinto para potenciarlo al máximo

y dirigirlo para un buen objetivo.

Idoia y María Eugenia han despertado su instinto.

Para que ellas aprendan a identificar su instinto,

gobernarlo y utilizarlo correctamente,

tienen que conectar con sus necesidades.

Tanto Idoia como María Eugenia deben abandonar

todos aquellos hábitos alimenticios que pretenden una finalidad diferente

a cuidar su cuerpo y su salud.

(Música)

Os hemos pesado.

Sí.

Idoia ha perdido 19 kilos desde que empezamos.

Bien, Idoia. ¿Tantos?

Diecinueve. ¿Tantos?

Tantos, 19.

Eugenia, has perdido 15 kilos. Sí.

Y venías para acompañar a tu hija.

Sí, para acompañarla y ayudarla si podía.

Pensando en su bienestar, no en el mío.

Ya tu bienestar te dice que has perdido 15 kilos.

Y de cintura abdominal,

tú has perdido 40 centímetros de contorno.

Madre. Jo.

Y tú 18.

También partíamos de menos peso. Claro.

También está muy bien. Los datos son estos.

Estos son datos muy buenos,

que auguran un buen futuro si no volvemos atrás.

¿Y vamos a volver atrás? (AMBAS) No.

Nuestra amiga Mónica.

Aquí esta con nosotras, tomándonos un cafetito.

Y con agua, agua fría. Coopera con nosotras. Y agua.

¡Agua! Lo primero es el agua.

(Risas)

Es muy buena amiga. La queremos. Yo también.

Es como una hermana para mí.

Y tú también.

(Risas)

Soy otra persona,

más abierta y comunicativa.

Me comunico más con mi madre. Tú tenías...

Habías tenido problemas en entrevistas de trabajo

porque por tu obesidad no te habían elegido,

te habían rechazado, habías tenido problemas con eso.

Sí, no me renovaron un contrato por mi peso.

Vamos a trabajar eso también.

Vamos a conocer una persona que te va a ayudar muchísimo

a preparar las entrevistas.

Soy Josefina Escudero,

entrenadora personal en diplomacia ejecutiva,

y te diré todo lo que necesitas para que tu próxima entrevista

sea un éxito total.

Me enseñará a poder asistir a una entrevista sin nervios

y poder demostrar mi valía, que me tienen que contratar.

Muchísimas gracias, doctor Romero.

Isabel y Paula, ha llegado el momento de valorar si Eugenia e Idoia

pasan de fase, pasan a la pulsera verde.

El trabajo contigo, Isabel. Ha ido muy bien.

Las dos partían de un estado anímico muy bajito.

María Eugenia estaba bastante deprimida.

Creo que han salido de ese estado de ánimo tan pesimista, tan triste.

Han tomado las riendas de su vida,

y hecho un cambio en los roles.

Idoia estaba muy encerrada en casa,

sin construir un rol propio para su edad,

reforzándose en un funcionamiento de abandono y deterioro.

María Eugenia, por su dificultad de ponerle los límites,

de hablarle con claridad, la dejaba estar,

y alimentaba de alguna manera esa situación.

Paula, Eugenia decía: "Estoy pensando cuándo es el momento del gimnasio".

Es un cambio radical.

Eugenia ha conseguido no solo hacer ejercicio, sino disfrutarlo

y pensar que de verdad es para ella

ese momento que al principio lo hacía solo por Idoia.

Se las nota más felices y me encanta ver cómo el ejercicio

está potenciando muchísimo esa parte de alegría, de felicidad.

Es muy importante y muy gratificante para mí

algo especial en María Eugenia.

María Eugenia llegó, era una persona casi abandonada,

derrotada por la vida y solamente pensaba ya en el bien de su hija.

Lo que ha hecho Eugenia es recuperarse a ella misma.

Es muy importante. Hemos recuperado a una persona para la vida.

(Música)

¿Cómo estáis?

¿Bien? Sitio bonito, ¿no? Buenos días.

Un sitio muy bonito. Muy bonito.

Es momento de saber si pasáis de fase y obtenéis las pulseras verdes.

Eugenia, en una frase, convénceme de que te la mereces.

Llevo dos años y medio sin poder ponerme este vestido.

Gracias a usted y a su método, me lo he podido poner esta mañana.

Dadme vuestras pulseras amarillas.

(Música)

Ahora os doy vuestros sobres. María Eugenia.

Idoia. Mirad qué hay dentro.

(Música)

Pulsera verde. (RÍE)

Pulsera amarilla. Bueno. Bueno.

Idoia, te concedo la pulsera verde porque has trabajado muy bien,

has conseguido un objetivo importante: perder peso

y también cambiar tu mente, tu actitud.

Por tanto, Idoia, ¿te comprometes con el doctor Romero

a seguir trabajando

para conseguir tu objetivo de salud?

Sí, me comprometo.

(Música)

Estás comprometida.

María Eugenia, pulsera amarilla.

Necesitas trabajar más en esta fase. Hay que darte más tiempo.

Llegaste solo pensando en tu hija y, al final,

eres tú también. Sí.

Te puedes poner un vestido que hace dos años no te ponías.

Seguiremos trabajando y llegaremos a la pulsera verde seguro.

De acuerdo, doctor.

Eugenia, ¿te comprometes a seguir trabajando en esta fase

y conseguir la pulsera verde y tus objetivos de salud?

Sí, me comprometo.

(Música)

Comprometida. Me comprometo.

Lleváis pulseras distintas,

pero seguimos trabajando. De acuerdo.

Marchaos y nos vemos en la próxima consulta.

Hasta pronto. Hasta pronto.

(Música)

Eugenia conseguirá la pulsera verde cuando aumente su autoestima.

Han recuperado la relación madre hija

y ven más cerca un futuro laboral que mejore sus vidas.

Han roto con la tristeza del pasado y miran al futuro sin complejos.

Debemos seguir trabajando. Se lo contaré en próximos programas.

Soy el doctor Romero.

(Música)

(Música)

Me llamo María José García. Tengo 25 años.

Yo me llamo Alberto García. Tengo 25 años también.

Somos pareja.

(Música)

Alberto, ¿te comprometes? Me comprometo, doctor Romero.

(Música)

(PAU) ¡Va muy rápido!

(Gritos)

(Música)

Doctor Romero - Programa 5

23 ago 2017

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