www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3647738
Para todos los públicos Dime qué fue de ti - 27/06/16
Transcripción completa

(NARRA) "El 12 de mayo de 2012,

para mí y para mi familia, significó un antes y un después".

Quieres saber qué fue de alguien. Sí, qué fue de María José.

Cristina, tú quieres que tu hermana Marta

se reencuentre con su padre.

¿Ella habla de él? Uy, mucho.

¿Y qué te cuenta?

Que quiere saber de su padre, que qué será de él,

que ella quiere mucho a su padre... Siempre lo mismo.

-Me dice que la persona que ha hecho que siguiera con vida

era... el propio árbitro del encuentro.

Esa persona que diariamente es increpada por las gradas

y es insultada y menospreciada.

Tu hermana desde niña tiene una doble frontera,

una frontera geográfica

que le hace tener el alma repartida entre dos países,

Portugal y España,

y luego la frontera emocional de su familia, que está rota

y que es imposible abordar ese abismo,

y ella quería mucho a su padre. Sí, le quiere.

Te salvó la vida.

Sí.

En mi caso gracias a una persona hoy puedo contar esta historia.

¿Cómo se llama? Alex.

(Música emotiva)

-A veces empiezas a buscarla y...

(HABLA ENTRE SOLLOZOS)

Cristina, yo sí sé qué fue de Joao.

¿Ha fallecido?

(Sintonía de programa)

Nunca le he dicho que le quería.

¿Nunca le has dicho...? Que le quería. Pero bueno.

¿Y por qué no?

(Música emotiva)

Hace años que no le ve, ¿cuánto tiempo?

Pues 20 por lo menos.

Sí, hace mucho tiempo.

20 años que no sabes nada de tu padre, Marta.

Me pregunto si está vivo...

Claro, lógicamente.

Hace muchas preguntas.

Cristina busca a Joao, un pintor portugués

padre de su hermana Marta al que no ven desde hace más de 20 años.

Saber qué fue de su padre sería el regalo perfecto

para Marta, que nunca ha dejado de echarle de menos.

Cristina, tú quieres que tu hermana Marta

se reencuentre con su padre.

Porque ella no sabe qué fue de su padre desde hace...

No sabe si está vivo. Porque en Google la foto que vimos,

que lo buscó mi sobrino...

Ella se puso muy emocionada, empezó a hablar de su padre...

Tu hermana desde niña tiene una doble frontera,

la frontera geográfica

que le hace tener el alma repartida entre dos países,

Portugal y España,

y luego la frontera emocional de su familia, que está rota

y que es imposible abordar ese abismo,

y ella quería mucho a su padre. Sí, le quiere.

Buscábamos y buscábamos en Facebook...

Sus hermanastras, todos los contactos que teníamos...

He hecho lo imposible.

Y, claro, como en la foto de Google habla de "En la memoria de Joao"...

nos quedamos con esa cosa de saber: "¿y si está muerto?"

¿Cómo no nos han dicho nada? Estas cosas se suelen saber.

Y justo salís en televisión, ahí un anuncio

y lo vi y llamé.

Es que ni me lo pensé dos veces.

Dije: "Es la oportunidad". Ni se lo comenté a nadie.

Se lo comenté a mi hermana mayor y dice: "Ay, hija".

Pero a ella no. A ella no, no.

Ella tiene adoración por su padre.

Yo creo que es muy bonito esto para ella

y para mi Juan Pedro también. ¿Quién es Juan Pedro?

Juan Pedro es mi sobrino, el primero, el primerizo.

Luego tengo a Juan Diego que es un amor. Pero el primero.

Y él es un niño, es ajeno a esto.

Y él no tiene ni momentos buenos ni momentos malos con su abuelo.

Y sí que le hace ilusión.

Se emocionó cuando vio a su abuelo y mi hermana le cuenta cosas de él.

Fíjate, casualidades de la vida.

Quiero que me cuentes la historia de Marta,

su infancia entre Portugal y España.

Pero desayunamos, ¿te parece?

"Tras el divorcio de sus padres, Marta y Joana se quedan en Portugal

pero la nostalgia de su madre hace que vuelvan a España.

Padre e hija mantienen el contacto durante años,

hasta que la distancia rompe la relación".

Yo tenía 12 o 13 años,

o sea que no estoy muy segura, pero lo poco que yo sé,

creo que no vino a conocer a su segundo nieto.

El hijo de tu hermana. De mi hermana la mayor.

E iba a dar a luz...

Entonces ahí a lo mejor un poco de recelo y tal

sí que se coge, o resentimiento. Dices: "Jobar, cómo no vienes".

Y tal. Y luego... le llaman para la comunión,

porque Juan Diego nació antes de la comunión.

Y ahí le volvieron a decir que se viniera, que estaba invitado,

que así conocía a Juan Diego, etc.

Y dijo que no podía venir porque estaba Isabel mala

y que no podía venir.

Y mi hermana le dice: "Pero tienes a tus hijas mayores,

¿por qué no la dejas con tus hijas?"

"Y así conoces a tu nieto también,

eres el padrino de Juan Pedro..."

Y no vino. Y ahí mi hermana se enfadó un poquillo.

De esto que te molestas y tal y ya perdieron el contacto.

La última vez que tu hermana Marta ve a su padre

¿cuándo es?

Mi sobrino tendría cuatro años.

¿Y qué sucedió? ¿Qué se dijeron?

Según mi hermana... Se me ponen los vellos de punta.

Él vino con un amigo para una exposición a Sevilla...

Y era verano, hacía calor.

Y ella estaba en el sofá echándose la siesta

y cuando despertó vio a su padre mirándola.

Y le dijo que la quería mucho, porque es un hombre muy seco.

Muy seco, muy serio, muy poco expresivo de emociones.

Y la dijo que la quería mucho. "Filha mia, te quiero mucho".

Mi hermana siempre me cuenta lo mismo, me lo sé de memoria.

Sí...

A lo mejor era la única vez que le dijo que la quería.

Que la quería. Y que se quedó mirándola adorándola,

de abrir los ojos y ver a su padre cómo la adoraba.

Esa es la última imagen que tiene de su padre.

Sí. Es bonita, por lo menos.

Preciosa. Sí.

A veces no damos un paso y nadie lo da.

Y nadie lo da, y pasan los años... Yo no soy partidaria de eso.

¿Ella habla de su padre? Uy, mucho.

¿Y qué te cuenta?

Que quiere saber de su padre, que qué será de su padre.

Dice que quiere mucho a su padre...

Siempre lo mismo, que qué será...

Y está deseando coger vacaciones para ir a Lisboa a buscarlo.

Sin saber dónde buscarlo.

¿Y cómo crees que reaccionaría tu hermana?

¿Marta qué tendría que decirle a su padre?

Yo creo que le va a abrazar y que le quiere y ya está.

No le va a reprochar nada, porque lo pasado, pasado está,

mi hermana no es una persona que cuente mucho lo suyo.

Pero se va a emocionar muchísimo. Madre mía...

Cuando le vea se va a poner a llorar.

No se lo va a creer.

El poder ver a su padre otra vez y ya tener el contacto...

Hombre, preguntará... Pues eso...

que cómo le ha ido, no sé cómo actuará.

Yo sé que se va a quedar de piedra y que llorará como una magdalena.

Porque ella es muy sentía.

Y se va a emocionar mucho.

Y Juan Pedro no lo sé, porque como es un chico

que no expresa mucho los sentimientos, que sí los tiene.

Es un chico que el cuesta a lo mejor abrirse,

pero tiene muchos sentimientos porque es una bellísima persona.

Pero ahí sí que Juan Pedro tengo mis dudas

de cómo va a reaccionar al ver a su abuelo.

¿Tu hermana Marta cómo tiene organizada la vida ahora?

Ahora está bien, parece que está feliz.

Aunque yo le digo que cambie de trabajo,

porque se merece descansar los fines de semana.

Pero hace lo que le gusta,

tiene su piso, con su hijo.

Con su hijo se lleva estupendamente.

Creo que está en la mejor etapa de su vida.

Yo pienso que sí.

Y saber de su padre sería lo único que le faltaría.

Lo único que le falta.

Cristina, yo sí sé qué fue de Joao.

¿Ha fallecido?

Bueno, pues si ha fallecido pues que descanse en paz.

Qué le vamos a hacer.

Yo ya me emociono.

Me emociono mucho porque estoy embarazada.

Y ahora con dos cosillas me saltan las lágrimas.

¿Qué? (RÍE)

Joao está aquí. ¿Está aquí? ¿En Madrid?

¿En Madrid y todo?

"Antes de ver a Joao, mi investigación para localizarle

tuvo que partir de los datos que Cristina nos dio

en su primera llamada al programa.

Contaba con el nombre completo de Joao Ferreira da Silva,

su edad aproximada y su profesión:

biólogo y pintor.

Sabía también que había vivido en Lisboa

y que había tenido dos hijas con su segunda mujer,

Isabel Alves Andrade.

La información en internet

era muy escasa y poco esperanzadora,

pues podía pensarse que se hablaba de Joao como de alguien fallecido.

Sin embargo, la pista de las hijas resultó fundamental.

En Lisboa localicé a una de ellas,

Joana Maria, que me confirmó que su padre estaba vivo

y que era la persona a la que estábamos buscando.

La primera vez que hablo con Joao por teléfono

es muy emocionante y le pido que venga a Madrid

para conocer su obra como pintor".

Bueno, Joao Ferreira da Silva, aquí tengo

parte de su trabajo...

(HABLA EN PORTUGUÉS)

De lo que usted...

Lo sé, de lo que usted realiza.

¿Con qué pinta?

¿Y desde cuándo pinta?

¿Desde un niño?

Desde siempre.

Me gusta mucho su trabajo, Joao.

He visto que sobre todo pinta paisajes.

Es muy íntima.

Tiene razón. ¿Sabe lo que creo?

Que usted guarda mucho dentro de sí.

¿Es tímido?

Sí, sí.

¿E introvertido?

¿Y solitario también?

Ud. en la vida ha tenido una nueva oportunidad,

ha dejado el trabajo activo

y ha vuelto a pintar más y expone. Es muy reconocido en Portugal.

Lo sé, Joao. Lo sé, lo sé.

Qué dibujo... qué pintura tan oscura.

¿Por qué?

Pero aquí no hay color.

Quiero decir, aquí no hay claro,

aquí hay solo oscuro, como si hubiera mucho dolor, Joao.

¿En su vida, en usted?

Claro, pinta con el alma.

Y la suya...

es una vida compleja y un alma compleja.

En España tiene usted su familia.

¿Una parte?

Dos hijas.

¿No lo sabe? ¿No lo sabe?

¿Y usted nunca se ha preguntado

qué fue de sus hijas?

Todos los días.

Que haga un milagro.

Lo sé. (SE EMOCIONA)

¡Existen! Doy fe. (RÍE)

Joao...

hay una persona que le quiere saludar.

¿Le apetece?

Creo que es bueno.

"Joao necesita encontrarse con Cristina

para entender la situación actual de la familia.

Noto que sus sentimientos empiezan a aflorar.

La emoción por el reencuentro con los suyos

ya se refleja en la cara de Joao".

Yo, Joao, estoy aquí

porque mi hermana Marta le añora a usted mucho.

Se acuerda muchísimo de usted.

Y... (SE EMOCIONA)

resulta que no sabíamos nada.

Juan Pedro vio a través de Google una foto suya,

pero ponía "En memoria de Joao".

Y entonces no sabíamos

si estaba bien o no. -Claro.

-Intentamos localizarle de mil maneras.

Muy difícil. Y entonces, mi hermana no sabe nada.

No sabe nada, es una sorpresa.

Y yo creo que mi hermana para usted...

O sea, usted para ella es adoración.

Entonces... no sé... tantos años separados.

Veintitantos.

Pero ella se acuerda de usted todos los días.

Nada, claro que no.

Ha sido muy difícil. Entonces yo soy muy impulsiva,

mi hermana me va a matar.

Me va a matar...

¿Sí, verdad? ¿A Ud. también le hace ilusión?

Claro. Y yo sé que mi hermana ya no le va a dejar.

Perdone, es que me emociono.

Me emociono porque creo que voy a hacer feliz a mi hermana.

Muchísimo. Es como mi mamá.

Porque yo tenía 15 años y ella me crio.

Y mi sobrinico es mi muñeco.

Usted sí ha sido un buen padre.

Exacto, a ninguna de las dos.

Entonces simplemente...

Ese espacio de tiempo tan largo.

Pero no hay rencor por ninguna de sus dos hijas.

Por ninguna de las dos.

La mayor dice: "Bueno"...

Pero se emociona igualmente.

Pero yo no sé a mi hermana Marta le va a dar un infarto o algo.

Me va a matar, porque es muy cariñosa.

Marta es muy cariñosa.

Yo creo que va a haber un antes y un después en esto

y en la felicidad de mis hermanas, tanto por Marta como por Joana.

Seguro que sí.

Y eso conmigo, bastante,

no es nada más, es simplemente hacerlas un poco más felices.

"Contando con la complicidad de su hermana Cristina,

me cito con Marta en una galería de arte.

Confusa, pasea entre los cuadros

sin saber que hemos encontrado a su padre".

Ahora yo, que he estado echando un vistazo a esta exposición,

me he encontrado un cuadro que me gusta mucho.

A mí me gusta este.

Oscuro, duro...

(MUSITA ALGO) ¿Qué?

¿Qué pasa, Marta?

(NO HABLA)

Es que leo fatal. ¿Qué pone ahí?

(SOLLOZA) Este cuadro es de mi padre.

¿De tu padre? (ASIENTE)

(LEE) Joao Ferreira. Da Silva.

¿Conocías este cuadro? (SUSPIRA)

No, he conocido algunos parecidos, pero este no.

Ese color y esa cosa me suena. Lo he visto.

Hace años que no le ves. Hace años que no sabes de él.

Hace años que... Nada, no sé nada.

¿Cuánto tiempo? 20, por lo menos.

Sí, hace mucho tiempo.

20 años que no sabes nada de tu padre, Marta.

¿Y por qué? No, por nada malo.

Circunstancias de la vida y ya está.

Cambié de vivienda, los móviles se pierden...

El contacto... No te preocupas mucho...

Un poco de todo.

¿Has pensado qué fue de tu padre en esos 22 años?

Claro que lo pensé.

No sé nada. Me pregunto si está vivo.

Claro. Lógicamente. Te haces muchas preguntas.

Y más cuando tienes cierta edad. Y ya estás más centrada

y entonces ya sabes...

Para mí, mi padre es muy importante.

Siempre, desde chica.

Porque yo siempre lo he adorado. Lo he querido siempre.

Aunque no soy dada a decírselo. Porque soy una persona muy...

Me cuesta mucho exteriorizar lo que siento.

¿Sientes que guardas cosas dentro que no le habías dicho?

22 años es mucho tiempo. Claro.

Bueno...

(SUSPIRA) En verdad nunca le he dicho que le quería.

Nunca le has dicho... Que le quería. Pero...

¿Qué pasa?

Yo sé qué fue de tu padre.

Está aquí.

(Música emotiva)

(SOLLOZA) Ay.

Espera. No, espera, espera.

¿Dónde está mi padre? Lo sabe tu hijo.

Lo sabe tu hijo.

Lo sabe Cristina.

Cristina. (RÍE) Cristina.

(AMBAS RÍEN)

Cristina.

(SUSPIRA) Cristina.

Tú dices: "Estoy solo".

(AMBOS RÍEN)

Ese viaje largo de su vida tiene por delante una última etapa.

Pero, Joao, no le puedo acompañar.

Esta parte del viaje...

Usted la tiene que hacer solo.

(INAUDIBLE)

(SE BESAN)

(JOAO SOLLOZA)

Ay.

-Siéntate.

Siéntate, cariño.

-¿Qué tal?

-Vamos a matar a Cristina.

-Sí, Cristina, sí.

-A Cristina vamos a matarla.

(INAUDIBLE)

(AMBOS SOLLOZAN)

(Música emotiva)

-Te vimos en Google.

Te vimos. -En foto.

Te vimos en Google y lo intentamos. -En blanco y negro.

-Lo intentábamos, no había manera, ni nada.

-No lo sabía.

(Música emotiva)

"Cuando conocí a Joao,

tuve la sensación de estar ante un hombre sin esperanza.

Un pintor que volcaba en oscuros cuadros de paisajes

su gran tristeza interior.

Pero al reencontrarse con su familia en España

sentí que la vida volvía a aparece en él,

que de nuevo tenía metas para el futuro.

Joao me dijo: 'Todos los días ocurre un milagro'.

Y eso me hizo pensar

que, a veces, como en el caso del siguiente protagonista, José,

un milagro puede salvar todos sus días.

En 2012, José, un futbolista canario,

se desplomó sobre el campo por un síncope neurocardíaco.

Si no hubiera sido

por la intervención de Alexis Santana,

árbitro del partido y enfermero profesional,

habría muerto en el campo.

José nunca pudo hablar con Alexis,

por eso necesita saber qué fue del árbitro que le salvó la vida".

Son tantos momentos que se han vivido,

que nunca he encontrado el momento para poder decirle

lo importante de su actuación.

Y lo siento. Es que lo necesito.

Lo necesito, para tener paz interior.

Lo necesito.

¿Qué tal, José?

Qué ganas tenía de conocerte.

¿Cómo estás? Muy bien.

Guau, estás...

(RÍE) Fuerte, fuerte.

¿Uno nunca deja de ser futbolista, verdad?

Nunca. Siempre perdura ese...

El vicio por este deporte en las personas que lo hemos vivido.

Ese espíritu también. Y el mantenerte en forma,

por eso lo decía. Sí.

Uno tiene que cuidarse. ¿Echas de menos el campo?

No tanto. En lo competitivo, como futbolista, sí,

pero ahora me toca vivirlo de otra manera, de entrenador,

y también lo vivimos bien.

José, tienes 37 años,

estás casado con Dunia, qué guapa es.

Gracias. Y hay un "peque" llamado Guaire.

Que tiene nombre canario.

Sí, tiene un nombre canario. Un nombre bastante bonito.

¿Qué significa? "Consejero de la nobleza".

¿Es así, tu "peque"? Aborigen, sí.

Estamos encantados con... Tiene cinco añitos.

Tiene cinco, los cumplió el pasado 2 de diciembre.

Piensas en él continuamente. En lo que podía haber pasado

y lo que sucede ahora.

No hay momento en el que no me acuerde

del momento en el que viví ese capítulo de mi vida

y cada vez que tengo a mi hijo en los brazos,

aún queda ese recuerdo tan gris.

Me voy un poco atrás. Vamos al principio.

Llevas el fútbol en las venas.

Lo lleváis en la familia, es como genético.

Todos los hermanos.

Sí, de muy pequeños

juntos hemos tenido la suerte de practicar este deporte

que tanto nos apasiona y hasta el momento

seguimos compartiendo ese espíritu.

"Hablando con José, me contagia su enorme pasión por el fútbol.

Ha jugado en más de diez equipos

y de todos conserva grandes recuerdos.

Muchos compañeros, muchos viajes juntos.

Mucha vida.

Con los mejores peores, había un partido decisivo

que tuvo lugar el 12 de mayo de 2012.

Decisivo para el equipo y decisivo para ti.

(SE EMOCIONA) Es una fecha que nunca se me va a olvidar

por lo que comentas, no.

En el plano deportivo,

pero, principalmente, en el personal.

¿Qué pasó ese día?

Ese día,

como otros tantos,

saltamos al campo con ambición de poder sacar

tres puntos importantes que nos permitieran... (SE EMOCIONA)

Escalar posiciones en la clasificación

y de esa manera lograr salvar la categoría

que tantos sacrificios nos había costado lograr.

Pero no pudo ser.

En lo deportivo, a pesar de que empezamos muy bien,

empezamos ganando al Unión Sur Yaiza, en Lanzarote.

Un partido en Lanzarote. En Yaiza, al sur de Lanzarote.

Sí, se encuentra al sur de Lanzarote.

Empezasteis con un gol de tu hermano.

Sí, mi hermano Yeray.

Es el más pequeño de los hermanos varones.

Es el que tengo ahora en el Club Fútbol Las Majoreras,

el club que entreno a día de hoy.

Sí, empezó bastante bien la cosa.

A pesar de meter ese primer gol,

algo te pasaba que no te permitía disfrutar.

Sí, estaba notando cierta fatiga,

cierto agobio interior.

Era una situación

que jamás había vivido en un terreno de juego.

También es cierto que ese día había una ola de calor

que azotaba el archipiélago

y las temperaturas estaban bastante altas.

Creo que hasta 40 grados sufrimos

en aquel sábado fatídico.

Yo recuerdo ese día

que lo pasé bastante mal.

¿Qué es lo último que recuerdas?

Lo último que recuerdo...

de ese partido fue el camino al vestuario.

El número ocho del Unión Sur Yaiza,

que no paraba de llamarle: "Rober, Rober",

porque el chico se llama Roberto.

Y lo conocía de mi anterior etapa en Lanzarote.

Y después de esa imagen con el número ocho

de la camiseta verde del Unión Sur Yaiza en mi retina,

ya no recuerdo nada más.

Lo duro es que despierto de camino al hospital.

Me desvanecí y...

Y bueno... (SE EMOCIONA)

Pude haberme quedado en el sitio.

Pude haberme quedado en ese recuerdo.

¿Qué te dijeron en el hospital

cuando tú preguntas qué hago aquí, sin entender nada?

En ningún momento me dicen lo que me ocurre.

Me tranquilizan, porque obviamente estaba nervioso,

y recuerdo que...

Que estaba conectado a muchísimas máquinas

y que algo grave me había pasado.

Es lo único que recuerdo.

Posteriormente y con el paso del tiempo,

curiosamente me dicen que la persona que ha hecho posible

que siguiera con vida era el propio árbitro del encuentro.

Esa persona que diariamente es increpada por las gradas,

insultada y menospreciada.

Y en mi caso...

Te salvó la vida.

(EMOCIONADO) Sí.

Ha sido la persona que ha hecho que pueda contar esta historia.

¿Cómo se llama? Alexis.

Era el árbitro de aquel encuentro. Sí, el árbitro encargado

de dirigir ese partido.

Y que, casualmente, es una persona con conocimientos médicos

y que fue la persona que me prestó esos primeros auxilios.

¿Qué hizo? ¿Te explicaron qué hizo cuando te vio así?

Él sabía lo que te estaba sucediendo,

que no era un desvanecimiento por el calor,

que era algo mucho más grave.

No puedo explicar lo que me hizo porque yo no era consciente.

Tampoco sé cómo se actúa en estas situaciones.

Solo teníamos un chaval con un botiquín de mala muerte.

Cada vez que cuento la historia recuerdo que hay futbolistas

con médicos mucho mejores que los nuestros

que no han podido salvar la vida. Antonio Puerta.

Sin ir más lejos. Dani Jarque.

Me siento un privilegiado.

Yo puedo contar mi historia gracias a esa persona.

Esa persona que viste de negro y que es increpada a diario,

en cada partido,

en ocasiones puede salvar vidas.

Y hoy lanzo... Rompo una lanza en favor de él,

del colectivo arbitral y sobre todo de esta persona,

que conmigo tiene el cielo ganado. (SOLLOZA)

Jo, una historia... Mira cómo me estás haciendo llorar.

(Música emotiva)

El 12 de mayo de 2012, para mí y para mi familia

significa un antes y un después.

Es un antes y un después, porque desde ese momento

en el que...

Te sucede un capítulo como el que a mí me tocó vivir,

te das cuenta de lo importante que tienes detrás de ti

y, a partir de ahí,

te das cuenta de que eso es lo único que vale.

Y es por lo que uno debe luchar.

Te voy a pedir una cosa.

¿Por qué no le escribes una nota con todo lo que llevas dentro?

Por supuesto.

¿Una carta? Hay muchas cosas que escribir. (RÍE)

"Para José ha sido imposible hasta ahora

ponerse en contacto con Alexis Santana,

el árbitro que le salvó la vida.

En redes sociales encontramos resultados no concluyentes,

por lo que opto por ponerme en contacto

con el Colegio de Árbitros.

Es a través de ellos, y muy especialmente,

al contarles el motivo de mi llamada,

que consigo el teléfono de Alexis.

Tras hablar con él, quedamos para continuar nuestra charla

en el Santiago Bernabéu,

lugar emblemático para cualquier amante del fútbol.

Aquí descubrirá que el motivo de nuestra reunión

es una llamada de aquel futbolista al que logró mantener con vida".

Alexis Santana. ¿Eres canario?

De nacimiento. De Gran Canaria.

¿Estás casado? Separado.

¿Tienes hijos? Dos.

Supongo que para...

Para un árbitro,

llegar a uno de los templos del fútbol,

debe de ser muy emocionante.

Arbitrar en un templo de estos sería más emocionante aún.

¿Cuánto tiempo llevas arbitrando? Esta temporada, 24 años.

¿Y merece la pena?

El arbitraje a mí me ha dado mucho a nivel personal.

Me ha aportado amigos, crecer...

Y gracias a la combinación entre el arbitraje y mi profesión

me he hecho persona.

Debo mucho al arbitraje.

Siendo tu profesión enfermería y practicando también un deporte,

donde se pone al límite el cuerpo,

habrás tenido, Alexis, situaciones comprometidas.

Sí, sí. Se han dado algunas.

Se han dado distintas circunstancias que me han marcado.

Yo ya estoy en el tramo final, por la edad, en el arbitraje,

y se me han dado dos circunstancias extremas.

Por desgracia, hace unos años, arbitrando un partido

perdió la vida un jugador, una muerte súbita.

Y se han dado otras situaciones que no me han marcado tanto

pero que relacionándolas con mi profesión,

he tenido la doble figura árbitro-enfermero.

Han sido circunstancias puntuales, como alguna determinada fractura

en la que no se actuaba correctamente,

alguna urgencia medianamente grave.

Y he intervenido, he tenido esa doble figura.

Entonces, sí que la parte bonita

de mi etapa arbitral se dio, indudablemente, en el año 2012,

que iba a arbitrar un partido en el sur de Lanzarote

en un día muy caluroso. Lo recuerdo muy por encima.

Se me dio una urgencia extrema cuando me dirigía a los vestuarios.

En la entrada del vestuario, un jugador estaba caído.

Y había una situación de descontrol, no se sabía cómo actuar.

Al llegar, analicé la situación, una situación de extrema gravedad.

Era un paciente con parada cardiorrespiratoria.

Entonces, los recursos que había en la zona no eran suficientes

como para que eso saliera adelante y fui yo el que me quité

el uniforme de árbitro, me puse el uniforme

de enfermero persona y, en ese caso,

sí que tuvimos un final feliz.

"Alexis recuerda aquel 12 de mayo de 2012

como su mejor momento en el arbitraje.

Es natural. Más allá de las jugadas polémicas,

los focos o los goles, nada es comparable

a salvar una vida".

Alexis, yo tengo algo...

que creo que tienes que ver.

Es para ti. Gracias.

(Música emotiva)

¿Qué es? Esta fue la situación.

Esta imagen se dio cuando el jugador estaba recuperado.

Al jugador, cuando me acerqué a los vestuarios,

me lo encontré tirado en el suelo.

Y estaba rodeado de un tumulto de jugadores

y de gente del partido en una situación de mucha urgencia.

Y este es el jugador ya recuperado

cuando logramos pasarlo a la camilla.

Cuando ves esa imagen, ¿la observas con distancia?

No, esta imagen para mí es un gran recuerdo.

Espero quedármela. Para mí es un gran recuerdo.

Incluye, este sobre, incluía otra cosa más.

¿Te importa leerla?

"Hola, mi querido amigo:

Hoy es un día que llevaba mucho tiempo esperando.

Desde aquel sábado 12 de mayo de 2012

cuando el destino te cruzó en mi camino,

camino que de no ser por ti no hubiera podido seguir andando,

siempre he querido buscar la manera de agradecértelo.

Lo que siento es que nunca encontré un momento de hacerlo.

Solo quiero que sepas, mi querido amigo,

que no hay mañana en la que plante cuenta al espejo

y tenga aún en mi retina el momento

en el que me salvaste la vida.

Vida que hoy trato de disfrutar al máximo

junto a mi querida esposa y mi amado hijo.

Cada vez que lo cojo en brazos me recuerda que gracias a ti

hoy puedo disfrutar de momentos únicos en la vida.

Gracias, gracias, con mi corazón, ese corazón que tú hiciste

que hoy siga latiendo.

Un abrazo enorme, mi ángel. José, Joseíllo".

Una sorpresa, una verdadera sorpresa.

Sin duda alguna.

No me lo esperaba. Indudablemente, sentí una sorpresa

y, en el fondo, yo le estoy tan agradecido a él

por el hecho de reconocer la situación

como él a mí por el hecho de haber intervenido

en un cuadro de urgencia como el que se presentó.

La verdad es que siento emoción. Una carta de estas que,

como bien decimos, la guardaré para toda mi vida.

Alexis, lleva José... cuatro años de su vida

preguntándose qué fue de ti.

¿Qué eres?

Si estás casado, si sigues siendo árbitro,

si tienes hijos...

Qué pensaste de ese día.

Y si de vez en cuando te acuerdas de aquel hombre

al que tú salvaste la vida.

Es que tú le salvaste la vida.

Yo creo que él tiene que saber qué fue de ti.

¿Quieres darle un abrazo? Por supuesto.

¿Quieres que lo que cuenta en la carta

te lo diga a los ojos? Por supuesto.

(Música emotiva)

"Alexis y José están listos para reencontrarse.

Será cuatro años después del día en que el futbolista

se desplomara sobre un campo de fútbol".

José, te voy a contar una cosa. Lo confieso, he leído tu carta.

Me he emocionado. Bueno, es que tú me emocionas.

Y me emociona porque en esa carta a Alexis

le llamas "ángel".

"Mi ángel".

Pues sí. Es tu ángel.

Sí, porque así además lo siento. Pienso que sin él

hoy, por ejemplo, no hubiésemos estado

exponiéndole a todo el mundo la historia

en la que yo y él nos vimos involucrados

y, sinceramente, para mí es un ángel

porque me devolvió prácticamente a la vida.

Sí, porque tú y yo nos hemos conocido

precisamente por eso, quieres saber qué fue de Alexis.

Sí, me gustaría saber cuál es su paradero

y poder quitarme esa espinita que tengo

en lo más profundo de mí

para, de alguna manera, agradecer el hecho de que hoy

todo el mundo sepa cuál fue mi historia

y el hecho de que hoy en día pueda disfrutar

de mi familia, de mi hijo y de la propia vida.

(ASIENTE) Quiero...

Quiero compartir contigo esta imagen.

¿Tú la has vuelto a ver?

Ese momento no lo recuerdo.

¿Y tu ángel quién es?

¿Quién es Alexis? ¿Está ahí?

Sí, está justo delante de mí.

Con la camiseta roja. ¿Es él?

Ese es él.

Ese es el árbitro del encuentro y la persona que...

que me salvó la vida.

¿Qué habrá sido de él en estos cuatro años?

No ha pasado mucho tiempo, pero para ti causó

los años de tu segunda vida.

Pues no lo sé, pero sea lo que sea...

me gustaría saber...

que le ha ido bien y que es feliz.

Y que le deseo lo mejor de esta vida.

Una persona que hace el bien que hizo conmigo

creo que merece lo mejor del mundo.

José, yo sí sé

qué fue de Alexis.

Y este partido tienes que jugarlo

tú solo.

"El 12 de mayo de 2012

para mí y para mi familia significa un antes y un después".

(JOSÉ SUSPIRA)

(Música emotiva)

Ya está.

(JOSÉ SOLLOZA)

¿Qué pasó? (AMBOS RÍEN)

(JOSÉ SUSPIRA) (ALEXIS) ¿Qué tal?

Fue ayer cuando nos vimos, ¿no?

Me alegro de saber de ti, de verdad. -Yo también.

Yo también, la verdad.

-Parece que fue ayer, la verdad.

Me alegro mucho de que estés bien.

Y que realmente a partir de ahora verdaderamente haya un contacto

porque el contacto fue el que fue. -Sí.

-O sea, a partir de ahora...

-Es que creo que moralmente y emocionalmente

necesitamos tener un contacto. Por lo menos, yo lo necesito.

Si tenemos en cuenta que...

hoy puedo dirigirte la palabra gracias, precisamente, a ti.

Y hoy puedo disfrutar del día a día con mi familia y con mi enano,

que es lo que más amo en este mundo, gracias a ti.

He estado esperando este momento para agradecerte públicamente

ante todo el mundo

el hecho de que mi vida continúe adelante.

Y me gustaría que todas aquellas personas

que diariamente, en cada jornada

en la que se disputa un partido de fútbol

sepan que detrás de un uniforme de un árbitro hay una persona

y que en ocasiones, como es mi caso, esa persona puede salvar vidas.

Nosotros no teníamos más que un humilde botiquín

y hecho la vista atrás y veo deportistas de élite

con todos los medios habidos y por haber

muy bien preparados y se han quedado en el camino.

Y yo, sin ningún tipo de medios, más que tu presencia,

hoy puedo decir que me siento un privilegiado.

Y a todas esas familias que han tenido una pérdida

de situaciones parecidas a la mía, que mucho ánimo

y que yo corrí con la suerte que a lo mejor no corrieron ellos

de encontrarme contigo.

(Música emotiva)

Yo valoro este momento como muy especial.

Es muy complicado que alguien llegue a expresar

ese agradecimiento de ese modo,

teniendo en cuenta la distancia que nos separa

el sacrificio que a él le ha supuesto

y merecía la pena no defraudar el momento.

Creo que es un hombre que vale demasiado

como para que uno no estuviera al alcance de las circunstancias.

Esta situación me sirve para algo y creo que le sirve al fútbol.

La conclusión que saco yo

indudablemente para mí es importante y me siento

muy bien después de saber que tú reconoces

todo lo que reconoces, pero para mí, esta imagen

lo importante es que quede para el deporte en general.

No para el fútbol, sino para el deporte en general.

Este abrazo ha supuesto una imagen que se grabará en todas las mentes

de todos los deportistas y que sepan que la imagen árbitro-futbolista

hay que, un poco, tenerla en cuenta como dos deportistas

pero, sobre todo, seres humanos.

Y esto es una experiencia que nunca olvidaré en mi vida.

Solo le puedo decir eso y que me alegro mucho

de que estés bien.

Me alegro muchísimo de haberte encontrado

y me alegro de que tengamos la oportunidad

que nos han brindado para que nos podamos decir

cara a cara que, en el fondo, tu gratitud es la mía también.

-Muy agradecido, Alexis. Muy agradecido.

Eres un familiar más.

Alguien que te quiere. -Igualmente.

-Te admiro con todo mi corazón, ese corazón que salvaste.

(Música emotiva)

"A mí una cosa me queda clara en esta vida:

que después de haber pasado el capítulo que he pasado,

en el que los dos nos hemos convertido

en protagonistas del mismo,

la vida la afronto de manera diferente.

Trato en cada momento afrontarla de la mejor manera posible.

Y siendo persona, ante todo.

Solidario 100%.

Y tal es así, que es lo que trato de inculcar a mis hijos día a día

y a los deportistas que me he topado por el camino".

("Lucha de gigantes", A. Vega)

"La emotiva historia de Alexis y José

me dejó claro que bastan 45 minutos

para cambiarnos la vida para siempre.

En ese tiempo, futbolista y árbitro fueron capaces de urdir un lazo

que hoy hemos podido consolidar gracias a su reencuentro.

Nada es más determinante para una amistad

que estar en el sitio correcto en el momento adecuado.

Algo de lo que también sabe mucho Rosa,

nuestra siguiente protagonista".

(Música emotiva)

Ella era una persona muy tirada para adelante.

Le tiene que haber ido bien seguro.

Creo que fue culpa mía, fui yo la que dejó de escribir.

Varias veces ella me decía que tardaba mucho en escribir

Y creo que fallé.

"Rosa y María José se vieron por última vez

hace ahora 29 años. Se conocieron en Hastings,

una localidad costera al sur de Inglaterra,

cerca de Londres. Allí vivieron juntas

experiencias que les marcaron para siempre.

Trabajaron de "au pair", estudiaron inglés

y compartieron confidencias. Rosa tuvo que volver a España.

Con el tiempo perdieron el contacto y las cartas dejaron de llegar,

pero Rosa nunca la ha olvidado".

Cuando conocí tu historia, me sentí profundamente identificada

porque dije: "Vaya, Rosa es una generación

de españoles sin papa de inglés

que nos marchamos a Londres, Inglaterra, como la panacea.

Pues sí.

En vez de las Américas, a Londres.

A Londres. ¿Qué años tenías tú?

18 recién cumplidos.

Cumplía en septiembre y me fui en enero.

En enero. Sí.

Enero del año 1900...

87. 87.

Sí, 87. Año 1987, 18 años...

Llegas al aeropuerto de Heathrow, ¿era o cuál era?

Llegué a Gatwick. A Gatwick.

Iba al sur de Inglaterra, a la costa.

¿A dónde en concreto? A Hastings.

Hastings.

Llegas con tu maleta sin saber nada.

Había un señor que me esperaba.

Era el papá de la familia, que no conocía.

Y ya está.

Vamos a ver, nuestros chavales de 18-20 años

lo tienen ahora muy fácil. "Yo me voy a ir

a estudiar Erasmus, me voy a un piso compartido,

estudiantes de toda Europa..." Vale, muy bien.

¿Qué hacíamos entonces, en los años 80-90?

Pues yo me fui de "au pair". Eso.

No tenía dinero, no tenía medios,

y quería salir de España y estudiar el idioma

y ver otras cosas. No sabía nada de inglés.

Sabía las cuatro frases que me había aprendido,

que pegaron el pego cuando llegué al aeropuerto

y después ya está, se acabó.

Y cuando llegaste a la casa, ¿qué te encontraste, Rosa?

Me encontré una familia con tres niños,

con tres niños... (RÍE)

Y bueno, una familia inglesa.

¿Por qué dices eso de "puff, con tres niños"?

Porque eran un poquito traviesos. (RÍE)

¿No fue fácil? No, fue bastante complicado

y después cambié. Yo estaba muy bien

porque yo me adapto a todo, pero fue un poquito complicado.

Después cambié de familia.

Y me fui a una familia muy maja.

En el fondo, vas a aprender inglés, pero aquellos años eran muy duros

porque uno llegaba a una casa y tenía que hacer lo que sea.

Sí. Limpiar, cuidar de los niños...

Sí. Como fuese.

Y cuidar de los perros. (RÍE) Cuidar de los perros.

Pero tengo muy buen recuerdo.

Y con esta última familia, hace dos o tres años,

tres años, volví a verlos. Tengo muy buen recuerdo de ellos,

eran muy buena gente, la verdad.

"Recuerdo con Rosa su vida en Hastings,

sus largos paseos en bicicleta

y la sensación de pedalear y dejar atrás los problemas".

(Música pop)

Tú y yo estamos hablando por un motivo,

nos llamaste al programa porque quieres saber

qué fue de alguien. Sí, qué fue de María José.

Qué fue de María José porque cuando empecé a trabajar

en el hotel, no recuerdo en qué momento,

yo la conocí, íbamos a la misma escuela

y fue muy importante para mí.

Lo pasamos muy bien, nos unimos mucho.

Ella es una chica de Granada y era algo mayor que yo.

Y luego, leyendo las cartas, la sensata de las dos era yo,

aunque era más joven.

Pero he sabido que esa persona siempre ha estado ahí.

Hay otras personas que las recuerdas al ver las fotos,

en cambio, si se habla de Granada, me viene a la cabeza.

Cuando hablo de Madrid, sé que ella vive en Madrid,

se me viene a la cabeza, cuando hablan de Inglaterra...

Es una persona que siempre está ahí. Caprichosa la vida, el destino.

Sí, sí. A veces nos topamos

con alguien que, a lo mejor, no está un tiempo demasiado largo,

pero deja una huella importante. Sí.

A ti te pasó eso con ella. Sí.

Allí conocí a muchísima gente

y hay gente con la que sigo teniendo amistad y he vuelto a ver,

pero ella fue muy importante. Es de aquellas personas que...

Hay otras personas que me hace ilusión verlas

y que me gustaría verlas, pero la que más, ella.

Sin ninguna duda.

¿Quizás porque crecisteis juntas?

Bueno, fue un tiempo... Ese año y medio.

No estuvimos año y medio juntas, fueron unos meses,

pero la situación era muy parecida

y la situación que habíamos vivido en España también era parecida,

supongo que por eso te unes allí.

Dos españolas en un país extranjero, ella también cuidaba niños,

yo no lo hacía en ese momento, pero lo había hecho

y, bueno, nos unimos muchísimo. ¿Quién es María José?

¿Cómo es? ¿Cómo era? (RÍE)

María José, una andaluza muy simpática,

muy echada para adelante,

muy divertida...

Con una historia de superación detrás.

(ASIENTE) Sí, ¿no?

Muy fuerte.

Cuéntamela.

(RÍE) Bueno, ella lo que a mí me contó...

A ella le faltaba un brazo

y ella me contó que había sido una negligencia médica

cuando nació.

Y que se lo habían cortado por equivocación.

Y tengo muchísimas anécdotas que es lo que más recuerdo,

he ido recordando con las cartas, pero tengo muchas anécdotas.

Yo pensaba: "Ostras, esta chica con un brazo,

y yo vengo aquí ahora..."

Claro, esta chica lleva toda la vida haciéndolo todo sola.

Recuerdo... estar en la cocina de su casa

untando una rebanada de pan con mantequilla para la niña

y la rebanada de pan iba por todo el mármol.

Y yo ahí mirando aguantándome... Y ella me mira...

Bueno, no sé si se puede decir... Dilo, dilo.

"Coño, para qué quieres dos manos, ¡aguántame la rebanada!"

Todo así... Ese sentido del humor.

Y te quedas así: "Ah, vale".

Ella me hizo... me incluyó

y me dio tal naturalidad...

Y bueno, era muy divertido.

Hablaba de esa discapacidad... ...como una cosa normal.

Era la primera persona que conocía en esta situación

y para mí era todo un poco...

Y ella me hizo sentir super a gusto, superbien con ella.

Ella llevaba una espuma dentro del brazo

cuando estaba por casa, o no llevaba nada.

A veces cuando salíamos... Y luego tenía un brazo ortopédico.

Recuerdo, no lo recordaba, lo he recordado al leer las cartas,

que ella me tiraba el brazo y me decía: "píntame las uñas".

O decía: "Me ha tirado el brazo encima".

¿Sabes lo que pasa?

Ante un quiebro del destino como ese,

si le añades sentido del humor, es que eres muy inteligente.

Quizá entonces no eras consciente de todo lo que ella

te estaba enseñando siendo tan natural,

encajando la vida con esa filosofía formidable.

"Después de hablar con Rosa,

me siento con ella y repasamos cientos de fotos

de sus años en Inglaterra.

Es difícil encontrar una en la que no salga María José".

Yo quiero pensar que las cosas le fueron bien

a mí me han ido bien.

Me gustaría pensar que a ella también.

Se lo merece, vamos, de todas todas.

¿Y si no hubiera sido así? Me iba a dar mucha pena.

Si perdió esa ilusión que tenía

por sacar adelante todo.

No puede haber pasado.

Bueno, he llegado a pensar,

que cuando me pregunto qué fue de su vida,

he llegado a pensar que quizá ella ya no esté.

Que quizá no la vuelva a ver más.

O que quizás no quisiera verme a mí.

Y para mí, bueno, pues...

Es impensable.

A veces he pensado en buscarla y... (SE EMOCIONA)

Y supongo que el miedo a lo que podía encontrar

"La búsqueda de María José es especialmente complicada

por la falta de datos que tenemos sobre ella.

Su nombre completo, María José Fernández Rodríguez,

arroja más de 14.000.000 de resultados en buscadores

y más de 2.000 en redes sociales,

por lo que la opción se queda casi invalidada.

Es a través del nombre de su antigua academia de inglés,

la academia Hastings, como consigo un rastro que seguir.

Esa pista hace posible

que encuentre a la María José de Rosa.

Me cito con ella en Madrid

y aunque desconoce el motivo de nuestra reunión,

estoy segura de que no la dejará indiferente.

Vamos a ver. Hay mirar atrás

y darnos cuenta de que hemos cambiado mucho.

Hace 30 años, yo tengo 53. Hace 30, la friolera de 30.

30 años. Cómo pasa el tiempo.

¿Cuando llegas, qué sientes, qué ves?

¿Qué percepción tienes en aquella sociedad

tan diferente a lo que era España?

Lo único que recuerdo, mi primera impresión en Heathrow

fue bajarme, estar allí el papá de los niños de donde yo iba,

con el niño, no con la niña,

y me contó algo que dije: "¿Qué me ha dicho?"

No me enteré de nada. Dije: "La has liado, la has liado".

Pero a partir de ahí creo que no recuerdo nada.

Cuando fui a Hastings, porque no quería ir a Londres,

que es muy grande, precioso, pero muy grande,

era mi vida allá. Yo me hubiese quedado.

¿Te hubieses quedado allí? Sí.

¿Sentías que lo que aprendiste aquí no servía para nada?

Hay que llegar con mimbres nuevos. Sí.

Empezar de cero, y eso también es

entrar en una casa que no conoces, con un matrimonio que no conoces,

unos críos que son nuevos para ti y cuidar de ellos.

Y cuidar de ellos.

Y además teniendo la vigilancia de la madre,

a ver si se te cae la niña, a ver si con el niño se lleva bien,

a ver si todo sale bien. ¿Y te apañabas?

Muy bien.

La niña tenía seis meses. Le cambiaba los pañales,

la llevaba de paseo, todo.

¿Estuviste siempre en esa casa? No. Dos años.

¿Cambiaste? Ajá.

Porque necesitaba un sueldo,

no podía vivir del sueldo de "au pair".

Me alquilé un piso y me buscaron trabajo.

¿Cuánto estuviste en Inglaterra? Creo recordar que cinco años.

¿Por qué volviste si tú querías quedarte allí?

Solo me podía quedar si me casaba o tenía un hijo,

y me salía un poco caro. Casi que me volví.

Me dijo la policía: "O te vas o te acompañamos nosotros

y si te acompañamos ya no puedes volver".

Entonces me volví.

¿El inglés además ha sido tu profesión aquí, tu afán?

Yo, según llegué, di clases en academias,

luego abrí la mía, y mientras tanto seguía dando clases

pero luego me cansé, me quemé mucho,

y empecé como secretaria y sigo como secretaria.

María José. Dime.

Quiero que veas una cosa. Vale.

Sí.

Toma.

(SORPRENDIDA) Host... ¡Rosa!

Ay, esta chica yo la conocí. Creo recordar, la chica catalana.

Es que no me acuerdo, recuerdo que era muy maja.

Era una chica muy dulce.

¿Te importa leerla en voz alta? Sí.

Espero poder.

(LEE) "Hola, Rosa, ¿qué tal?..." Ay, si soy yo.

"Como te dije por teléfono fue una sorpresa que me llamases.

Pensaba que te habías olvidado de mí.

Perdona si no fui muy coherente, pero estaba rodeada de alumnos

y no quería que escuchasen nada.

Te resumo lo que he hecho hasta ahora.

Cuando me despidieron, abrí la academia Hastings.

Si volviera atrás, abriría una churrería,

seguro que me daba más beneficios". Es verdad.

(LEE) "Solo da problemas y la verdad es que..."

(SE EMOCIONA)

(SOLLOZA)

Es como una moviola. Repasar la vida de uno.

Sí.(SUSPIRA)

(Música emotiva)

A ver...

Esto es gordo.

Es que lo estoy recordando todo y... Lo sé.

A ver... Lo sé.

(SORBE) Ay, respira...

Ha sido precioso. Leer la carta otra vez

y volver a recordarlo todo otra vez, ha sido fabuloso.

Los proyectos, las ambiciones... Sí.

Las ganas de sacar adelante cosas. Todo ahí.

30 años. Qué barbaridad.

(LEE) "Solo da problemas y estoy de niños hasta las narices".

Lo siento por mis antiguos alumnos. (RÍE)

(LEE) "Pero sigo adelante. Mi vida amorosa..."

¿Tengo que leerlo? Sí. (RÍE)

Sí, hombre. De eso nada, majeta.

¿Qué le pasaba a tu vida? Me paso un trozo, deja.

Ya me paso yo otro trozo, eso ya te lo cuento.

(LEE) "Perdona que corte ya, estoy muy liada.

Escríbeme pronto contándome qué ha sido de tu vida.

¿Y qué tal tu vida de casada?" Tuvo un niño.

Ya. Jolín.

Vale. Sí.

¿Sabes lo que es eso? Sí.

Es... El tiempo que ha pasado. Madre mía.

Es el eslabón roto de una cadena.

Sí, ¿verdad? Ajá.

La última carta.

Tu última carta. Sí.

No hubo respuesta a esa carta. Hace 30 años.

29.

¿Le pasó algo?

No, no.

Era una chica majísima. ¿No le pasó nada, no?

¿Quieres hablar, Teresa? (RÍE)

Que me va a dar algo. ¿No le pasó nada, no?

Rosa lleva 30 años preguntándose qué fue de ti.

Preguntándose si fuiste capaz de sacar adelante la academia.

Si te enamoraste, si tuviste hijos.

Si en esos 30 años has pensado alguna vez en ella.

(Música emotiva)

"Una carta del pasado escrita por ella misma

ha devuelto a María José

los recuerdos que comparte con Rosa.

Poco a poco, sentimientos que tenía dormidos,

vuelven a surgir.

Este va a ser un reencuentro con el que ella no contaba".

(Música emotiva)

Esta carpeta roja es parte de tus recuerdos de Inglaterra.

Los guardas en una caja grande. ¿Qué hay aquí dentro?

Las cartas que tengo de ella.

No sé si están todas, pero hay muchas de ellas.

Cartas, postales... Recuerdos.

Algunas fotografías también.

Hay una fotografía que, voy a echar un vistazo,...

Hagamos una secuencia de los hechos,

que creo que eso es positivo.

Pero hay una imagen de las que veíamos antes...

Mira. Hay una fotografía

que es... Ajá.

El último día. Sí.

Lo típico, no separábamos y vinieron unas amigas

al hotel donde trabajaba a pasar el día.

Era domingo y subieron a pasar el día conmigo.

Tonterías de niños de 18 años posando

y pasándonoslo bien.

Ahí está María José. Es la de en medio.

La de en medio. ¿Y tú? Yo no estoy aquí.

Esta foto la hacía yo y yo no estoy.

Tú estabas haciendo la foto.

¿Qué hubiera pasado si en ese instante, esa tarde,

alguien se acerca a tu oído y te susurra:

"Despídete bien de ella,

porque es la última vez que la verás en la vida".

No sé, no me lo hubiera creído.

Éramos tan amigas que era impensable.

Sabíamos que nos volveríamos a ver, pero la vida no nos ha dejado.

¿Es la última vez o al día siguiente...

Es la última vez que la vi. La última vez.

Al día siguiente volví a Barcelona en autobús,

recuerdo que volví en autobús

para que el trayecto fuera más largo.

Porque era una pena volver.

¿Ah, sí? Sí.

¿Dolía tanto la despedida que necesitabas alargarlo?

Que no llegara.

Desde ese mayo de 1988,

hasta que pierdes la pista con María José, ¿qué es lo que hay?

Cartas. Exacto.

Cartas y llamadas por teléfono.

No muchas, eran más las cartas,

y recuerdo que la última carta

es debido a que la localicé, no sé cómo,

supongo que llamaría a su casa.

En la última carta ella me dice que se alegra mucho de mi llamada

y recuerdo haberla llamado en varias ocasiones.

Después de esto, no hay más.

No sé si yo dejé de escribir o ella no me contestó,

o qué pasó, no lo recuerdo.

Varias veces me he estirado de las orejas,

entonces supongo que yo dejé de escribir.

Se me fue complicando la cosa, "ya lo haré, ya lo haré"

y no se hace nunca.

Hay diferentes direcciones de ella. Echamos un vistazo. ¿Te parece?

Yo te dejo alguna. Mira, esta es una.

A mí me han gustado, como me he colado en tus secretos,

me han gustado todas las postales.

Y estas tarjetas que no te hacían ninguna gracia.

(RÍE)

Ella me daba mucha caña. Mira.

(LEE) "Querida Rosa, sigo sin saber nada de ti.

Espero que estés bien.

Yo cargada de trabajo, como siempre".

Pues eso.

¿Te costaba responder? No soy mucho de escribir.

Ni de... Soy más de...

Pim-pam.

¿En 1994 te casas? Sí.

Le mandas una invitación. Sí.

La invité, porque invité a alguna otra persona

que compartí con ellos en Inglaterra.

Uno de los directores, que vino, otra chica de Galicia vino

y ella era muy importante para mí y ni respondió en ese momento.

Luego, con el tiempo, fue a través de una llamada,

me dijo que no había podido venir.

¿Eso te dolió? Mucho.

¿Y se lo dijiste? Sí, le dije que era una petarda.

(RÍE) Que cómo que no... Pero éramos muy amigas

y si no pudo venir, no pudo. No hay que darle más vueltas.

No pudo.

Estoy pensando... Entonces me dolió mucho,

con el tiempo lo analizas, y supongo que no pudo.

¿Por qué ahora? ¿Por qué buscar ahora?

Pues...

Porque en algún momento debía hacerlo.

Y...

Y... Ya. Ya.

Tengo que saber qué fue de su vida ya.

¿Has hecho conjeturas?

Como: "¿Qué habrá sido de ella?"

Sí, he pensado muchas veces "¿Estará casada? ¿Tendrá hijos?"

Pero no quiero darle muchas vueltas. También hay la otra opción.

En casa me lo han planteado: "¿Y si...?"

O como hablábamos antes: "¿Y si no le ha ido bien como a ti?"

"¿Y si no...?"

Prefiero no darle vueltas.

¿Por qué? Por el miedo.

Si lo ha pasado mal, me hubiera gustado estar allí.

Rosa, yo sé qué fue de María José.

(Música emotiva)

Hey.

Tú un día hiciste un viaje. Sola.

¿Mmm? Cogiste un avión...

(ROSA SOLLOZA) A la aventura.

Esta parte del viaje

tienes que hacerla sola. (ROSA SOLLOZA)

Gracias.

("I still haven't found...", U2)

Quizás no quisiera venir.

O quizás, por sus condiciones,

no pudiera o no quisiera. ¿Verme? No lo sé.

Han pasado cosas

que nunca había querido pensar y me han pasado por la cabeza.

(LAS DOS SOLLOZAN)

(ROSA) No pensaba llorar. (M. JOSÉ) Desastre, siéntate.

"Yo no pensaba llorar".

"Yo no pensaba llorar", dice.

¿Qué tal estás? ¡Guapísima!

¡Guapísima!

(ROSA RÍE) -No me hagas llorar más.

Y eso que yo no lloro.

-Es que tiene tela marinera.

-A que sí. -Es que tiene tela.

-Ay, por favor, qué horror.

-No me gusta llorar. -Estás igual, Dios.

-Sí, ¿verdad? -Sí.

Con 20 kilos más, con 30 años más, pero igual.

Igual.

-Qué guapa estás. -No me puedo quejar.

No me quejo. Y tú, también.

Estás fenomenal. No recuerdo que fueses rubia,

quizá lo eras.

-Qué mala memoria. -Tienes muy mala memoria.

-¿En serio? ¿Eras rubia?

¿Sí? -No sé cómo no te has vuelto rubia.

-No, si soy pelirroja.

Primero castaña y ahora soy pelirroja.

¿Y tu niño?

-¿Mi niño o mis niños? Tengo tres.

-A mí me mandaste la foto de uno.

-Ahora tengo tres, se han multiplicado.

-¡Jesús! ¡Tres niños tienes!

Quería recordar la cara de Rosa, pero yo soy muy mala.

Entonces Rosa me dijo de encontrarla ese día.

Y yo decía: "Por favor, que la reconozca".

Porque, de verdad, era como mía estando allí.

Pero por afán de protección o algo.

Y yo decía: "Como no la reconozca, o ella a mí..."

Y ha sido como si nos hubiéramos visto ayer.

Para mí ha sido como si nos hubiésemos visto ayer.

-Qué guapa estás. -Qué ilusión.

(ROSA RÍE) -Me alegro muchísimo de verte.

-Qué contenta estoy. -Sí.

-Es difícil localizarme, porque ni redes sociales, ni nada.

-¿Ah, no? -No.

-Ya podía buscar yo. -Puedes seguir buscando.

(IRÓNICA) Y con mis apellidos rusos...

(Música emotiva)

Cuanto más te miro, digo: "Claro, es Rosa".

-Era moderna, era como tú.

-Me alegro mucho de verte.

-Jo, qué contenta estoy. -Sí.

(Sintonía del programa)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Dime qué fue de ti - 27/06/16

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Dime qué fue de ti - 27/06/16

27 jun 2016

Un programa de encuentros que ayuda a saber qué fue de aquellas personas queridas con las que se perdió el contacto. Desde descubrir nuevos miembros de familias que una vez se rompieron a tratar de recuperar el contacto de historias de amor, de amistad o de aprendizaje. Teresa Viejo presenta este programa con el que ha recorrido el país con un objetivo común: reconstruir lazos rotos.
En este primer programa se abordarán tres historias con una fuerte carga emocional. En la primera de ellas, una hija busca al padre biológico que se apartó de su lado. En el siguiente caso, un futbolista quiere dar gracias al árbitro que un día le salvó la vida; y, por último, una amiga busca a otra con la que compartió en el pasado duros días lejos de casa, trabajando como au pairs, y con la que hace demasiados años que perdió el contacto.

ver más sobre "Dime qué fue de ti - 27/06/16" ver menos sobre "Dime qué fue de ti - 27/06/16"
Programas completos (10)

Los últimos 22 programas de Dime qué fue de ti

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Macoalbe

    Hola de nuevo!! Me pueden ayudar a encontrar familía paterna...mi padre vivió en Chile entre los años 1955 y 1962 o tal vez más ..El era de Barcelona se que tengo 2 hermanas ..que actualmente viven en Barcelona ..me encantaría poder encontrar un poquito de mi origen...saber de mi padre ..Su historia ..saber si tengo primos ...hoy vivo en Estocolmo...y me encanta Barcelona ..Y pensar en los lugares que mi padre pudo haber recorrido....es muy triste visitar una tumba y buscar respuestas que no encuentras. Gracias. Macoalbe.

    05 sep 2016
  2. Maria C

    Hola!!como se puede participar !quiero encontrar familia por parte de mi padre..naci en Chile y mi padre era De Barcelona el regreso desde Chile a su país en el año 62..Se que tengo 2 hermanas que viven en Barcelona..me gustaría mucho saber de mi origen y si todavía hay algún hermano de mi padre o primos...ha sido mi gran deseo desde niña ..mI padre me hizo mucha falta y necesito saber más de él ..La historia de su vida...se que el venia de una guerra y viajo a Chile con su esposa y 2 pequeñas ...hoy vivo en Estocolmo...y me encantaría saber de mi familia Gracias

    05 sep 2016
  3. Manolita Mañogil Ñiguez

    Me gustaría saber cómo participar en este programa...Busco a mi única hermana, a la que solo la Vi una vez, cuando tenía unos cinco años....Ahora tengo 68, y no quiero morir sin verla...( si aun vive!, porque es mayor que yo...)

    23 ago 2016
  4. Rosa Maria Mayorga de Rodriguez

    Querida Teresa, me ha encantado su programa!!! Soy una fiel televidente del canal español internacional en mi pais El Salvador en Centro America. Quisiera ponerme en contacto con usted para relatarle la historia de mi esposo que es español y que nunca supo de su familia española pues su abuela perdio contacto con su familia politica española y se pedio ese eslabon que hubiera sido maravilloso haberlo tenido y asi conocer sus familiares españoles. Estuvimos en España hace 4 años y recorrimos varios ciudades de Galicia de donde teniamos conocimiento que era la familia. La Ciudad de Tui, Pontevedra y Vigo, pero lamentablemente muchos años han pasado y muy dificilmente encontremos algo. Al ver su programa me atrevo a escribirle con la esperanza que usted no de una luz para buscar a estos familiares. Pendiente de su respuesta Teresa, Muchas Gracias.

    26 jul 2016