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Para todos los públicos Dime qué fue de tí - 01/08/16 - ver ahora
Transcripción completa

No es que no sé cómo explicarlo lo que nace.

Me emociono porque me da mucha... (DUDA)

Me encantaría conocerlo.

-Es mucho tiempo.

Pero bueno, nada es imposible.

Nada es imposible, vamos a ver.

-Yo he tenido una fibra ahí,

que me decía...

que tenía que encontrarlos, que saber de ellos.

-Fui incapaz de ir donde él y pedirle cuentas.

Dije, ya no me quiere, se ha cansado de mí.

Entonces, yo estaba desesperada.

Desesperada.

Y no le volví a ver más.

-Yo sabía que ellos estaban en el pueblo

cuando la ventana de la habitación estaba abierta.

-Pues posiblemente puedan también recuperar una parte de mí.

(DUDA) Yo no sé si tendrán esa nostalgia que tengo yo,

pero yo pienso que puede que sí.

Que las entra el gusanillo de quererme ver

porque nos hemos reído mucho en las clases.

-Tengo que respetar su opinión.

Su decisión la tengo que respetar.

-Toda la plaza no existía, giraba todo.

Le miraba a los ojos y sólo le veía a él.

(Sintonía del programa)

(Música)

No es que no sé cómo explicarlo lo que nace.

Me emociono porque me da mucha... Me encantaría conocerlo,

volver a saber de él.

Me quedé con la pena, de hecho,

todavía, tengo 43 años y sigo buscándolo.

(NARR.) "Andrés busca a dos hermanos que considera sus mejores amigos

de la infancia.

Ellos aparecen en todos sus recuerdos de las callejuelas

de El Carpio, un pueblo de Córdoba en el que nació Andrés

y, donde, Silvia y Pedro,

madrileños, pasaban las vacaciones en la casa del abuelo.

Hasta que un día, de repente, dejaron de ir.

Hoy, 30 años después de verles por última vez,

mientras Andrés juega con su hijo pequeño,

todos esos recuerdos afloran y más que nunca necesita saber

que fue de los mejores amigos que ha tenido".

Me he animado a pedirte un café. Sí, perfecto.

¿Te gusta? Sí, perfecto, estupendo.

¿Qué tal? ¿Todo bien, Andrés? Todo muy bien.

Siento que hablar contigo sin fotos delante es imposible.

Sí, es muy complicado. (RÍEN) Es muy complicado, la verdad.

¿Todos tus recuerdos son como fotografías?

Sí, porque... (DUDA)

Yo empecé en el mundo de la fotografía de una manera muy...

un poco diferente.

Vivía en la calle Carroza,

estaba mi amigo Fernando Agustín que tenía una cámara Zenit 11,

totalmente manual.

Entonces, salía de costalero en una cofradía

y cuando salía de costalero no podía hacer fotos, evidentemente,

porque llevaba una imagen de Semana Santa.

Yo era el encargado de hacerle fotografías

mientras salía de costalero.

Y por ahí empezó mi afición por el mundo de la fotografía.

Claro y ahora eres fotógrafo. Y ahora soy fotógrafo profesional.

Está bien. Me dedico a la fotografía.

Estamos hablando Andrés, tú y yo,

porque tú quieres saber qué fue de dos personas

muy importantes en tu infancia.

¿Quiénes? Silvia y Pedro.

¿Y quiénes eran?

Eran dos chicos que vivían en casa de los abuelos,

venían a casa de los abuelos en temporada.

Y yo vivía en la calle Carroza y ellos justo en frente.

El abuelo vivía justo en frente.

Entonces... (DUDA) Desde el primer momento,

fue muy curioso porque yo sabía que estaban en el pueblo

cuando la ventana de la habitación estaba abierta.

El abuelo vivía solo, entonces, en esa casa nunca había movimiento.

Cuando yo veía la ventana de la casa abierta,

una de las ventanas,

sabía que ellos estaban en el pueblo.

Automáticamente cruzaba la calle y me iba a la ventana.

Además, es muy curiosa la casa porque la calle Carroza

está en pendiente.

La ventana donde ellos vivían,

donde ellos dormían, estaba a la misma altura que la acera.

Entonces, yo me sentaba en la acera,

tocaba en el cristal y Pedro y Silvia me abrían la ventana.

Estamos hablando de El Carpio, que es un pueblo de Córdoba,

de donde eres tú, aunque vivas en Huelva, naciste en ese pueblo

que es el pueblo de la familia. (ASIENTE) Yo nací en El Carpio.

Y me crie allí, toda mi vida ha sido allí, en la calle Carroza.

Luego, ya nos mudamos. A mi madre... (DUDA)

Mi madre se mudó de casa y nos fuimos a otro sitio.

(NARR.) "Andrés habla emocionado de su infancia.

Recuerda la magia de aquellas tardes de juegos

y revive las eternas conversaciones con Silvia y Pedro

a través de la ventana de su habitación.

Por momentos veo en él, al mismo niño travieso

que sonríe desde las fotografías.

Escuchando la pasión con la que habla de sus amigos

pienso en que Pedro y Silvia fueron muy afortunados al contar con él".

Frente a tu casa, Carroza, 16, estaba la casa de Pedro Gutiérrez.

Correcto. Que era un vecino, un señor.

¿Cómo le llamaban en el pueblo? El Trincha.

¿Por qué le llamaban así? No lo sé.

Los motes de los pueblos. Mis padres me imagino que lo sabrán.

No sé el porqué. Bueno, los motes.

Un día, en esa casa, la casa del Trincha,

se abre la ventana, Correcto.

la reja de la ventana. Correcto.

¿Detrás de esa ventana qué había, una habitación?

Una habitación con dos camas. Con dos camitas,

y por ahí aparecen... Silvia y Pedro.

Dos chavales. Dos chavales.

¿Qué es lo que nace, de verdad?

¿Qué es aquello? Un contacto de... (DUDA)

No es que no sé cómo explicarlo lo que nace.

Me emociono porque me da mucha... Me encantaría conocerlos,

volver a saber, porque voy a El Carpio muy poco.

En verano, voy muy poco, porque por trabajo voy muy poco.

Pero, cuando voy a mis amigos de siempre los veo.

No sé, me falta algo. (PENSATIVO) Como eso, no sé.

Es como si se hubiera quedado algo pendiente de tu infancia.

Porque no son unos simples compañeros de juego.

No, no, no. Son los amigos por excelencia.

Correcto. Los amigos.

Para mí, Pedro y Silvia, representan volver a mi recuerdo

de cuando era pequeño,

volver a disfrutar de su amistad.

Significa la amistad verdadera. Para mí, significa... (DUDA)

Una amistad verdadera, una amistad que surgió cuando pequeño

y que me gustaría volver a retomarla.

Andrés, ¿cuándo dejó de abrirse esa ventana?

Porque un día dejó de abrirse. Dejó de abrirse... (DUDA)

Poco después de yo hacer la comunión.

¿Qué años tendrías? Pues tendría nueve años.

Nueve o diez años.

¿Y por qué?

En teoría... (DUDA)

El padre de... yo veía que el padre de Silvia

seguía viniendo al pueblo, pero ya no venía con la mujer,

ya venía solo.

Entonces, con el tiempo, me enteré que el padre de Silvia

se separó de su mujer.

Motivo por el cual... Los niños dejaron de venir al pueblo.

...dejaron de venir. Correcto.

(Música)

(NARR.) "Pedro y Silvia desaparecieron de pronto.

Como cada año, Andrés esperaba que la ventana de la habitación

de sus amigos volviera a abrirse.

Y así pasó la Semana Santa y el verano, la Navidad...

Ya no volvieron por allí.

Andrés se quedó sin amigos y sin una dirección

o un teléfono al que llamar".

(Música)

Tú te quedaste con la penita dentro. Sí.

Me quedé con la pena, de hecho, todavía,

tengo 43 años y sigo buscándolos.

¿Por qué no les buscaste cuando dejas el pueblo

y te marchas a Mallorca?

¿Por qué en este instante? Yo nunca he dejado de buscarlos.

Nunca, a ver, no es que haya dejado nunca de buscarlos,

sí que he dejado de buscarlos, pero... (DUDA)

tan fuerte como por ejemplo ahora, no, pero, sí.

Ellos siguen vivos en mi mente, o sea.

¿Y si lo que te puedes encontrar en esta búsqueda sea amargo?

¿Y si no les ha ido bien?

¿Si han sido tristes?

Bueno, a lo mejor si han sido tristes

a lo mejor es el momento de ser un poco felices, ¿no?

Encontrando algo que los haga felices, ¿no?

¿Por qué no?

¿No? (ASIENTE)

Tu vida puede ser triste, puede ser una vida mala

hasta que llega un momento en el que aparece algo o alguien

que te hace recordar todo lo vivido

y que te hace recordar cuando eras un niño, cuando eras...

Porque yo creo, independientemente de que seamos mayores

y cada cual tenga su vida,

yo creo que en la infancia, todos los niños somos felices.

(DUDA) Cada uno en su... con sus circunstancias, pero...

Entiendo que las puertas para buscar a Pedro y a Silvia

se han ido cerrando.

Claro. Ojalá tengamos suerte.

A mí me encantaría, no a lo mejor tener la relación de cuando niños

porque todo cambia,

pero, volver a retomar esa relación.

Volver a saber de ellos, volver a quedar con ellos,

poder ir a Madrid, a visitarlos, si siguen en Madrid,

que ellos vinieran a casa, poder conocer las familias,

los niños, en fin.

(NARR.) "Para localizar a Pedro y a Silvia,

cuento con sus apellidos y con la historia de su familia

que me lleva de El Carpio, en Córdoba, a Madrid.

Aunque carecen de redes sociales a su nombre,

con los datos de los que dispongo,

logro encontrar a Silvia que todavía vive en la capital.

Ella me confirma que su hermano Pedro

reside en un pueblo de Guadalajara donde regenta un bar.

Quedo con ellos para charlar sobre El Carpio

y ni se imaginan que Andrés está buscándoles

tanto tiempo después".

Silvia y Pedro, muchas gracias, me encanta conoceros.

Gracias por el ratillo este que vamos a pasar.

Me permite ver cómo ha pasado el tiempo en vuestro caso.

Silvia, ¿dónde vives? Vivo en la Elipa, aquí en Madrid.

En Madrid. Lo tuyo es... Sí, el ritmo de Madrid.

(RÍEN) Yo me quedo aquí. Respirar humo madrileño.

¿Te has casado? ¿Has tenido hijos? Sí, tengo un hijo de 16 años,

estoy casada por segunda vez

y, bueno, ahora mismo, estoy en paro. Llevo 4 años, pero bueno,

intentándolo. A ver si hay suerte, Silvia.

¿En tu caso, Pedro?

Yo vivo en Guadalajara, en un pueblo que se llama Valdeaveruelo.

Soy divorciado.

Tengo dos niñas de mi primera mujer

y otros tres de mi segunda mujer.

Cinco. Cinco os juntáis en la familia.

¿A qué te dedicas?

Jardinero, dueño de un bar,

hay que alimentar a los cinco. Lo que salga.

Lo que salga. (RÍE) En tu caso,

esa especie de cordón umbilical que no termina de romperse

con una parte de tu vida,

cuando eras un crío, cuando erais críos,

el pueblo, esa infancia un tanto libre,

no se pierde, ¿no?

Has vuelto al pueblo porque te gustaba.

La verdad que sí.

Me recuerda mucho donde vivo ahora, al pueblo donde pasé mi infancia.

¿En el pueblo de quién? De un abuelo.

De mi padre, de mi abuelo, El Carpio, de Córdoba.

Y ahí pasábamos los veranos, temporadas bastantes largas

e inolvidables.

¿Cómo se llama el abuelo? Pedro.

El abuelo Pedro, el Trincha.

El señorito la Trincha.

¿Por qué llamaban así al abuelo?

Mi abuelo, durante la dictadura y la transición

fue alcalde del pueblo

y llevaba una especie de trincha siempre, le gustaba ir muy arreglado.

¿Cómo era esa casa del abuelo? Enorme.

Mira, tenía solo de vivienda, había cuatro viviendas.

(NARR.) "Pedro y Silvia recuerdan con muchísimo cariño

la casa de su abuelo.

Ellos que apenas podían jugar en las atestadas calles de Madrid

encontraban en El Carpio un paraíso para los niños con otras normas,

otros amigos y mucha libertad para hacer y deshacer a su antojo".

¿Cómo recibían los chavales la fiesta?

Ten en cuenta que llevábamos mucho dinero del que nos daba mi abuelo,

entonces, nosotros, de repente se formaba una tropelía de niños

todos detrás de nosotros, porque llevábamos tanto dinero,

comprábamos medio quiosco de chuches, los compartíamos con todos los niños

y, claro, nos adoraban. Nos adoraban.

Cuando jugábamos al pilla pilla o al escondite,

sin exagerar, podríamos ser 30 niños.

¿Ibais los 30? Sí.

¿Pero no había niños especiales dentro de esos 30?

Había algunos especiales. (AFIRMA)

-Recuerdo sobre todo a un chico que vivía en frente.

Se llamaba Andrés,

a mi abuelo no le caía muy bien,

porque era muy trasto, era muy trasto él,

pero nosotros nos llevábamos genial. Hacíamos unas trastadas tremendas.

Allí en ese pueblo se celebraba la feria de San Pedro,

la feria pequeña, era en San Pedro.

Mi abuelo, nos reunía a los nietos.

Me acuerdo que nos daba 500 pesetas, en aquellos tiempos, era un dinero.

Y decía: "a ver los Pedros" y nos daba 1000.

Entonces, este tal Andrés, él sabía que yo me llamaba Pedro

y él sabía que yo iba a tener más dinero que ninguno.

Que no era egoísmo, no era nada,

ellos a lo mejor salían con 100 pesetas a la feria.

Silvia, ¿tú te ibas con tu hermano a las ferias del pueblo o no?

Casi siempre iba detrás de él, siempre iba con su amigo Andrés

que era el chico que me gustaba a mí.

El primer chico que me gustó.

¿Esto lo sabía tu hermano?

Pues supongo, no lo sé. -Se notaba. (RÍEN)

Se notaba, ¿no le dijiste nada a ese niño?

Nunca.

Fue el primer amor de tu hermana. Sí.

Mira tú. Platónico.

Platónico, casi era una pipiola. Claro, tan platónico, sí.

¿Más cuando se rompe la relación que tenéis con El Carpio?

Fallece mi abuelo.

En cuanto que fallece él,

es cierto que mi abuela sigue viva,

nosotros ya tenemos otra edad,

nosotros ya no queremos ir tanto al pueblo,

Silvia y Pedro,

¿seríais los mismos sin el paso de El Carpio por vuestra vida?

No. -Yo seguro que no.

No, para nada.

Os voy a pedir una cosa,

os voy a pedir que en una frase

me digáis que es lo que representó para vosotros esa infancia.

(Música)

(NARR.) "Los hermanos describen en una frase

lo que significaba El Carpio para ellos,

el pueblo de su infancia

donde conocieron a Andrés, ese niño un poco trasto

con el que jugaban a todas horas".

(Música)

"La libertad absoluta, naturaleza salvaje".

Sí.

"Una infancia feliz, una vida llena,

un recuerdo inolvidable, mi Carpio".

Es tuyo, "mi Carpio". Sí.

Yo me voy a guardar esto que habéis dicho

y en reciprocidad os tengo que contar algo.

Hay una razón por la cual estamos hablando los tres.

Esa razón es una huella que se quedó en vuestra vida

desde la infancia.

Hay alguien que se pregunta, desde hace ya más de 30 años,

qué ha sido de vosotros,

si os acordáis de él,

si habéis sido felices, si os habéis casado,

si hay hijos en vuestra vida,

si recordáis en algún instante cualquiera de esas fechorías

de El Carpio.

Esa persona se llama Andrés.

Andrés me ha dicho que un día esa verja que vosotros recordáis

dejó de abrirse y no entendía por qué.

Ya nunca más se levantó.

No hubo un adiós.

Cierto.

No hubo un abrazo, no hubo una despedida,

no hubo una dirección

dónde enviar cartas, no hubo una explicación

de por qué salisteis de su vida

con lo importantes que fuisteis.

¿Habéis pensado alguna vez qué ha sido de él?

(RESOPLA) Muchísimas veces.

-Yo me lo imagino, con lo trasto que era yo,

lo trasto que era él, digo, este ha terminado como yo

o peor. (RÍE)

La envidia que yo tenía de los programas

que ves en televisión de gente que se reencuentra, yo decía,

se han acordado de mí.

-Yo me lo imaginaba porque le recuerdo muy vivaracho,

muy travieso, muy echado para adelante,

me lo imaginaba con 300 novias en cada puerto. (RÍE)

Sí. ¿Os apetece saber qué fue de él?

(AMBOS) Sí. ¿Os apetece?

(AMBOS) Sí. ¿Sí? ¿Darle un abrazo?

Sí. ¿Contarle cómo ha sido vuestra vida?

Sí. Pues vamos a ello.

(ASOMBRO) ¡Jo, jo! ¡Vaya! Sí.

-No puede ser. Sí.

¿Está aquí? -¿En serio?

No puede ser. Sí.

Yo, la verdad, que yo iba en Semana Santa

y yo, simplemente,

yo no miraba el paso,

yo no siento los pasos de Semana Santa,

yo miraba la banda, a ver si le veía,

pero todos los años.

-Si me fijo en sus ojos, el resto de él viene seguido,

porque es que es característico de él.

Lo mismo que él decía de mí, mi boca,

pues sus ojos.

Tú y yo nos hemos conocido porque quieres recuperar

una parte de tu infancia.

Correcto. ¿Por qué es tan importante?

Porque es parte de mi infancia,

mis vivencias, cuando era pequeño,

mis recuerdos de cuando era un crío.

el pueblo de mis padres, donde nací, mi pueblo natal,

mis amigos de toda la vida, en fin.

Pedro y Silvia. Correcto.

Erais un triángulo. Éramos tres, sí, para todo.

No es fácil. No.

No. Había una niña de por medio.

Eso.

¿Cómo era la relación con la niña? Genial, con Silvia, genial.

Pero, ¿la niña era como un niño? Sí, sí, no, igual.

No había distinciones. ¿No te gustaba la niña?

No era cuestión de gustarme, era cuestión de... (DUDA)

De acercarme a ella de otra manera diferente.

Yo no tenía amigas en el pueblo, o sea, no de esa manera.

¿Por qué ahora, Andrés?

¿Qué ha pasado en este momento para que te decidas querer saber

que fue de ellos y no hace un año y no hace diez?

Bueno, pues yo creo... (DUDA)

Han pasado muchas cosas, pero la más importante

es que he sido padre hace cuatro años

y cuando veo a Mario con cuatro años corriendo allí en casa

con los demás niños pues pienso,

¿y si dentro en 20 años este niño quiere encontrar a sus amigos

y no los encuentra? Y no sabe dónde están sus amigos,

yo quiero saber dónde están mis amigos.

Yo quiero volver a encontrarlos.

Quiero abrazarlos, quiero tocarlos, quiero...

Si es que 40 años,

¿se puede recuperar una amistad de los 10, 12?

Sí, totalmente. ¿En serio?

La amistad no muere nunca.

Yo pienso que la amistad nunca muere.

Ni la amistad ni el amor.

Cuando amas o quieres algo,

jamás va a morir, ese sentimiento nunca muere.

Mi forma de pensar y mi forma de ver la vida.

Porque las experiencias que se viven en la infancia marcan.

Claro. Ya lo entiendo.

Yo soy de un pueblo que se llama El Carpio,

yo soy de El Carpio... (DUDA)

Nacido en El Carpio, mis recuerdos están en el pueblo.

Son mis recuerdos.

Y hay una parte de esos recuerdos que me gustaría recuperar.

Andrés,

yo sí sé que fue de Pedro y de Silvia.

¿Sí?

(Música emotiva)

Tienes que saber que recordar

los momentos vividos en la infancia suponen siempre un viaje feliz,

pero es un viaje de ida y vuelta,

uno no puede quedarse en la infancia.

Hay que regresar al presente y en ese presente,

lo siento,

Andrés, pero estás solo.

Suerte. Gracias.

(Música emotiva)

"Una infancia feliz, una vida llena, un recuerdo inolvidable, mi Carpio".

(Música emotiva)

-¿Y quién habrá escrito eso?

-¡Hostia! (ASOMBRO)

(Música alegre)

-Muy bien.

-¿Qué tal? -Dichoso.

-¿Qué tal? -Muy bien (SOLLOZA)

-El abrazo ha sido inolvidable, no es un abrazo familiar,

es un abrazo que sientes, que sientes de verdad calor,

sientes amor, como él decía.

Nos hemos cruzado mil veces... -¡No me lo puedo creer!

...Todas las Semanas Santas he estado en El Carpio.

Todas.

-¿Qué tal? -Estábamos aquí en el... (RÍEN)

Mucha alegría, sobre todo como si el tiempo no hubiera pasado

porque de repente me encontraba con cinco años.

Y recordar infinidad de cosas que parecía que estaban olvidadas,

pero no lo estaban.

Estaban ahí de forma latente.

-Estoy pletórico.

Estoy inmensamente feliz.

(ELLA) Yo solo fui para el entierro de mi padre ya.

-¿Crees que no nos hemos acordado? Me he acordado un montón de ti.

-Te fuiste a... -Sí, me fui a los pisos.

-Y ya imposible.

¿Quién se puede acordar de mí? Nadie.

Tengo a toda mi familia localizada, ¿quién se puede acordar de mí?

Pues sí, alguien piensa en mí. Me siento importante.

-Llevo 17 años fuera de El Carpio. -Eso no lo sabíamos.

-En el 99 me fui a Palma de Mallorca.

-Una vez que fallece mi padre pues me encargué yo un poco de la casa

y del casino y la misma vida que hacía mi padre,

la estaba haciendo yo.

Pero no te hubiera conocido. De verdad, no te hubiera conocido

si te hubiera visto. -Yo sí.

-Seguro que nos hemos cruzado. -Sí, sí, sí, vamos.

-Seguro. -Seguro.

-Jamás podré pagar lo que habéis hecho por mí, jamás.

Inmensamente agradecido.

El año pasado estuve viendo "El Nazareno"

y viendo "El Sepulcro", Viernes Santo.

Con mi hijo, con mi peque, tengo un peque con cuatro años

y mi madre, en la puerta de la iglesia...

-No, a tu madre no la he vuelto a ver.

-...con el peque.

-Ahí te gano, yo tengo cinco. (RÍEN)

-Yo solo uno. (RÍE)

Está por ahí, por dentro. -Cinco y uno, seis; y uno, siete.

-Sí.

-Son siete primos, ¿no? -Sí.

-Siete hermanos. (RÍEN)

(Música)

(NARR.) "Una infancia feliz alumbra hombres y mujeres seguros.

No estamos jamás suficientemente convencidos de hasta qué manera

la infancia nos va dejando una huella a lo largo

de nuestra vida.

No es fácil, llevarnos al tiempo presente aquellos amigos

de cuando éramos pequeños".

Pero a veces, en situaciones muy mágicas,

cuando uno vuelve a mirarse a los ojos

con esos amigos, aunque hayan pasado 30 años,

sin verse, con aquellos amigos de niño,

es como si algo providencial

nos llevara a las calles de aquel viejo pueblo.

A Andrés, a Silvia y a Pedro les ha pasado eso.

Tienen muchísima suerte.

(Música)

(NARR.) "Andrés ha vuelto a reunirse con sus amigos de la infancia,

dos desconocidos a los que llegó a sentir como hermanos suyos.

El caso de José, nuestro próximo protagonista

es exactamente el opuesto.

Él sabe que tiene tres hermanos mayores,

pero nunca ha tenido relación con ellos.

(Música)

(Música emotiva)

No ha habido contacto con ellos directo, pero siempre,

he tenido yo contacto interno con ellos.

Siempre he tenido una fibra ahí

que me decía que tenía que encontrarlos, que saber de ellos,

tenía la necesidad, no sé por qué tampoco,

pero tenía la necesidad vital de saber de ellos, de conocerlos.

(Música emotiva)

Yo les pediría un motivo.

Un motivo por el cual perdieron el contacto y ya está.

Con eso me quedaría tranquilo, tengo que respetar su opinión.

Su decisión la tengo que respetar. (SOLLOZA)

Yo no puedo obligar a nadie, para nada.

(NARR.) "José es hijo del segundo matrimonio de su padre,

Rafael, un hombre que tras casarse muy joven y tener tres hijos

en esa relación, rehízo su vida con la madre de José.

Tras dicha separación, sus tres hijos mayores

se criaron con la familia materna.

Ahora José a sus 21 años,

siente más que nunca la ausencia de unos hermanos

a los que no conoce.

A diario se pregunta qué fue de ellos".

(Música emotiva)

José, tienes 21 años.

Eres valenciano, estamos hablando, tú y yo, en tu tierra, en Valencia.

Estás estudiando.

Sí, soy estudiante de bachiller artístico.

Porque has dado unas vueltas, unos quiebros en tu vida...

Sí. ...últimamente.

En primero, después de terminar la enseñanza obligatoria

me salí a hacer un grado medio

de actividades físico-deportivas en el medio natural,

de monitor de nanos, que digo yo.

Y nada, posteriormente, fui a hacer el superior,

pero no me llamó tanto la atención como el grado medio

y dije, bueno, vamos a seguir estudiando algo que me llama,

una materia que me llama que es la rama artística

y me puse a estudiar el bachiller artístico en mi colegio.

Quieres ser director de cine de animación.

Hombre, director... diseñador, sí. Bueno, oye,

cuando vayamos a ambicionar... Claro hay que ir hasta arriba.

...con expectativas elevadas. De hecho, vienes aquí

con grandes expectativas. No nos engañemos.

Claro, por supuesto.

Tú quieres saber qué fue de tus tres hermanos mayores.

Cierto porque no sé de ellos desde que tenía 11 años

y dos imágenes fugaces que no... pues que están ahí.

No recuerdo su voz, ni recuerdo, a lo mejor,

sus rasgos de haberlos visto concretamente,

pero lo que recuerdo son de fotos que me hayan podido enseñar

y poco más.

En realidad no tienes nada de ellos, ni siquiera su historia.

No. No sabes nada.

Absolutamente nada.

Son los hijos que tuvo tu padre en su primer matrimonio.

Ajá. David, Abel y Sara.

Y Sara.

Los nombres sí los sabes. El nombre y el apellido, sí.

¿Cuándo sabes tú, por primera vez en tu vida,

que tienes tres hermanos mayores?

Pues la primera vez que me enteré fue con ocho,

entre ocho, nueve años. No recuerdo muy bien.

(NARR.) "Una tarde, Rafael reunió a sus cinco hijos

e improvisó un paseo en coche.

Era la primera vez que José veía a sus hermanos juntos.

Fueron solo unas horas, pero suficientes para que José

guardara ese recuerdo en su memoria.

Así ha ido creciendo la necesidad de que formen parte de su vida".

¿Por qué quieres saber de esos hermanos

si no ha habido ningún contacto con ellos?

Porque no ha habido contacto directo con ellos, pero siempre

he tenido yo contacto interno con ellos, qué quiero decir con eso,

siempre he tenido una fibra ahí, que me decía

que tenía que encontrarlos, que saber de ellos...

(DUDA)

Tenía la necesidad, no sé por qué tampoco,

pero tenía la necesidad vital de saber de ellos, de conocerlos,

de... ¡Puf! De muchas cosas. (RÍE)

Si tú ves cómo se ha comportado tu padre,

en la separación y cómo ha estado pendiente de vosotros,

¿tú entiendes por qué desapareció de la vida de tus hermanos mayores?

No lo comprendo.

No puedo deducir el porqué

perdió el contacto.

Es una cosa que puede tener tantas variables que no... (DUDA)

¿La relación con él es buena?

La relación con él es buena, pero lo que digo yo,

es muy buena, muy cariñosa, muy tal, pero en su punto serio de siempre

que digo yo, ¿no? De fuerte.

Que no va a dar signos de debilidad o de tal, esas cosas,

a mi padre es muy raro vérselo, que transmita los sentimientos

directamente.

¿Crees que le ha dolido el no tener cerca a sus hijos mayores?

Muy difícil. (RÍE)

Pues no lo sé.

Pero yo creo que en el fondo, en el fondo, yo creo que sí.

(NARR.) "La primera mujer de Rafael falleció poco después del divorcio

y fue la abuela materna

quien se hizo cargo de sus tres hijos mayores.

Las versiones de lo ocurrido después son contradictorias,

en cualquier caso, dejaron heridas".

¿Qué te dice tu hermano Rafael?

Mi hermano Rafa, pues...

Es que esta búsqueda es tuya. ¿A que sí?

Es que esta búsqueda es exclusiva. Es que tengo la patente yo.

Que necesito.

A parte de que lo necesito por todos esos interrogantes que te digo,

aunque no consiguiera resolver esos interrogantes,

es que me da igual,

solo con darle, a lo mejor,

un abrazo ya estaría.

Ya podría estar más tranquilo.

No sé.

Entre el saber y el que me contaran,

no sé.

(Música emotiva)

(LLORA) Cosas.

¿Y si ellos no quisieran?

Pues solo les pediría un motivo.

Un motivo por el cual perdieron el contacto y ya está.

Con eso me quedaría tranquilo, tengo que respetar su opinión.

Su decisión la tengo que respetar.

(SOLLOZA) Yo no le puedo obligar a nadie a nada ¿sabes?

Yo he sido siempre muy familiar,

me encantaba estar a la par con mi madre que con mi padre,

estar bien con los dos. (SOLLOZA)

Mis abuelos, también voy mucho a verlos.

Yo siempre he sido muy familiar y muy eso y lo necesito.

No sé por qué hay algo en mí

que me dice que tengo que conocerlos,

que tengo que saber de ellos. (SOLLOZA)

Y muchas más cosas,

que a lo mejor, me podría tirar cinco tardes seguidas

haciendo una lista de preguntas que tengo. (SOLLOZA)

¿Cuáles, qué les preguntarías?

Si se han casado, si tienen hijos, que si... (RÍEN)

¿Que si tienes sobrinos? (RÍEN)

Que si tengo sobris, cien mil cosas les preguntaría.

Cien mil cosas, que si están bien, cómo han encauzado sus vidas,

pues todo.

¿Que si han pensado alguna vez en ti, por ejemplo?

Por ejemplo.

También.

Si alguna vez se han acordado de mí o no sé.

Dame un abrazo.

No puedo estar así sin abrazarte, por Dios.

Es verdad, hay un vacío ahí de tres, concretamente, tres minivacíos

que han ido cada vez, digamos, que han ido pinchándome cada vez más

y haciéndose la bola más grande o... (PENSATIVO)

(NARR.) "Dar con los hermanos de José no es tarea fácil

y mi sensación es que borraron su rastro deliberadamente.

Mediante los cauces habituales no encuentro ninguna referencia,

pero una de mis fuentes me da una pista en Valencia

que me lleva hasta Abel, el segundo de los tres hermanos,

a quienes busca José.

Abel habla en nombre de sus otros hermanos cuando me dice

que no quieren tener relación alguna con su padre,

pero me traslada un mensaje para su hermano José

que debo entregarle cuanto antes".

(Música)

José, ¿te acuerdas de esta imagen?

Concretamente, la tengo puesta en una pincita

en el corcho donde pongo mis tareas diarias, deberes

o mi organización de la semana, justo en el corcho donde miro.

Todos los días ves esta foto.

Es la única foto de tus tres hermanos,

la única que tienes. Que yo tengo, sí.

¿Crees que querer saber qué fue de tus hermanos, buscarles,

recomponer esa parte de tu vida, que no es que esté rota,

es que nunca ha existido porque nunca supiste de ellos,

es una manera de arreglar, subsanar, los posibles fallos

que haya tenido tu padre con ellos?

Los fallos que haya tenido con ellos

son suyos, son sus fallos, como has dicho.

No pretendo ser el bálsamo de ninguna herida ni nada.

Lo único que quiero es estar en contacto con ellos.

(NARR.) "Para José, encontrarse con sus hermanos,

se ha convertido en algo prioritario en su vida.

Le escucho y compruebo su madurez.

Seguro que sabrá gestionar con acierto los tiempos

de esta nueva relación.

José, yo sí sé que fue de David, de Abel y de Sara.

(Música emotiva)

Cuéntamelo ya. (RÍE)

¡Ay, "mare"!

¿Están bien? Por lo menos eso.

(SUSPIRA) ¡Ay!

¡Ay, "mare"!

¿Qué tienes ahí? (RÍE)

Lo has hecho muy bien.

Con vosotros he visto luz en un camino

y este camino, lo iniciaste solo.

Tu búsqueda es una búsqueda personal,

no es la búsqueda de una familia, de unos hermanos que quieren

recomponer una familia rota, no. Es la búsqueda de un niño pequeño

que busca a sus hermanos mayores.

Tienes que seguir buscando solo.

En este sobre está, por lo menos, una de las respuestas

a las muchísimas preguntas que te haces.

Tómate tu tiempo, decide si quieres abrirlo ahora mismo.

Respira, piensa y afróntalo solo. Mucha suerte, José.

Gracias.

(Música emotiva)

(LEE) "Hola, José: Mis hermanos Sara, David y yo mismo,

lamentamos que estés pasando por un momento delicado.

Créeme, sé lo que es pasar un momento así.

La vida pasa rápido, pero te da muchas oportunidades.

Mi consejo es que tengas paciencia

e intentes aprovechar todas las posibilidades.

En cuanto a todos nosotros,

ya que la vida nos jugó una mala pasada,

decirte que al final de esta carta tienes mi número de teléfono

al que puedes llamar cuando quieras

y quedamos a tomar un café, hablamos y nos conocemos.

A partir de ahí, el tiempo dirá el resto.

Un abrazo, Abel, Sara y David". (SOLLOZA)

(Música emotiva)

¿Cómo estás?

Pues muy emocionado.

La verdad. No quería mojar la carta con mis lágrimas.

Porque es que... Bueno.

Gracias, de verdad.

Tus tres hermanos estarán cerca de ti. (SONRÍE)

Nunca han abandonado la Comunidad Valenciana,

están aquí, están bien,

bien de salud, tu gran preocupación era que estuvieran bien.

Han creado sus familias, eres tío.

Eres tío y medio

porque tu hermana Sara está embarazada.

¡No jodas! (RÍEN)

Va a tener su primer hijo.

Abel es padre quien te ha escrito esa carta.

Ahora mismo tengo miedo de llamar al número este de teléfono.

(RESOPLA) ¿Por dónde empiezo?

A lo mejor solo hay que decir: "Hola, soy tu hermano".

Pues sí.

(Música emotiva)

Muy pero que muy bien.

Me he quedado muy bien después de leerla y me ha llenado,

bastante.

Ese pequeño vacío, esos tres vacíos que tenía

se están yendo.

Creo que hay pocas historias que hayan sido capaces

de emocionarme de esta manera.

Al final, me doy cuenta de que, a veces, en la familia

o incluso en nuestro círculo más estrecho no terminamos

de conocer bien a las personas que nos rodean.

No llegamos al nudo de su sensibilidad,

no nos asomamos a lo que sienten de verdad,

en su alma.

Parece mentira que esos padres, que sin duda,

han debido de querer a José,

no hayan visto la gran necesidad de afecto, esos tres vacíos

con los que ha crecido hasta cumplir 21 años.

Solo le deseo, con toda esa carga de amor y de generosidad

con la que nos ha contado su historia

que se encuentre al otro lado, ya no te digo lo mismo,

pero un afecto recíproco.

Es decir, que los tres hermanos mayores

a los que él echa tanto en falta, puedan escuchar lo que hoy

nos ha contado desde su corazón,

que le abran sus puertas,

que le den una oportunidad porque se lo merece.

Se lo merece un montón.

(Música)

(NARR.) "José va a tener una oportunidad

de reescribir su propia historia,

de reparar una relación con sus hermanos

que parecía condenada a no existir.

Reescribir su historia también es el deseo de Marilú

una mujer que después de 50 años de perderlo

busca al que fuera su primer amor.

Un hombre al que jamás pudo olvidar".

(Música emotiva)

Fui incapaz de ir donde él y pedirle cuentas, explicaciones.

Dije: "Ya no me quiere, ya se ha cansado de mí".

Estaba desesperada.

Desesperada.

No le volví a ver más.

(NARR.) "Marilú busca a José,

un amor perdido hace más de 50 años.

Ocurrió en Bilbao siendo poco más que una adolescente.

Allí, entre verbenas y bailes de domingo,

Marilú y José iniciaron una relación,

pero el padre de ella no la veía con buenos ojos.

Marilú asegura que acabó casándose con otro hombre

del que no estaba enamorada para salir de la casa familiar.

Hoy, divorciada del padre de sus hijos,

sigue recordando el que fuera el amor de su vida.

Por eso, necesita saber qué fue de José".

Marilú, ¿los recuerdos esclavizan o dan sentido a tu vida?

Es difícil.

Hay veces que no quiero, trato de evadirme.

Digo: "No quiero pensar en esto", pero, inevitablemente, vuelven.

Fue muy fuerte lo que viví, no sé por la parte de él

lo que signifiqué y si lo signifiqué, no lo sé.

No lo sé, voy a llorar y todo como una tonta,

pero para mí fue lo más.

Yo creo, conociendo un poco tu historia,

creo que las personas, a veces, tenemos la suerte

de que nos pasen acontecimientos importantes

cuando ya somos maduros y cuando hemos cumplido años,

cuando llevamos ya cierta mochila detrás,

pero tú viviste todo lo intenso de tu vida...

Muy jovencita. ...antes de cumplir los 20.

Sí.

Marilú, yo me acerco a ti porque tú quieres saber

qué fue de José.

Sí. ¿Quién es José?

Era un jovencito, digo era porque estoy hablando del pasado,

lo conocí en el pueblo, teníamos un templete en la plaza

y allí se celebraban bailes los jueves y los domingos.

Allí lo conocí.

La persona con la que bailas esa tarde-noche

de un año, hace 55 años atrás, ¿se convirtió en qué?

Se convirtió en el ser más importante de mi vida,

aunque entonces no fui capaz de discernirlo totalmente.

Cuando me tomaba en sus brazos para bailar,

toda la plaza no existía, giraba todo,

le miraba a los ojos y sólo le veía a él.

Un flechazo. Para mí, total.

Te enamoraste. Sí, como una tonta.

¿Cómo fue pasando el tiempo entre vosotros?

Quiero decir, cómo va creciendo esa relación de un flechazo

pasáis a un noviazgo.

Sí, lo único que tenía valioso para mí era aquello.

Tu virginidad. Sí.

Entonces, un buen día o mal día,

siempre quedábamos en el baile, como ya te he dicho,

y, cuando llegué al baile estaba bailando con otra chica.

Era invierno, tenía la mano metida por debajo del abrigo de ella

y se me rompió el corazón.

Fui incapaz de ir donde él y pedirle cuentas, explicaciones.

Dije: "Ya no me quiere, ya se ha cansado de mí".

Yo estaba desesperada y no le volví a ver más.

(NARR.) "Marilú recuerda perfectamente cada rasgo de José

como si estuviera viendo una fotografía de él.

Revive una y otra vez en su memoria aquellos días.

preguntándose si él podría haber sido realmente su gran amor".

(Música emotiva)

Tuve dos pretendientes al casarme.

Un amigo de toda la vida, Juanjo, tendría 40 años entonces él,

y salió el otro, que lo conocí también en el baile.

El que fue el padre de mis hijos.

Yo no estaba enamorada de él, lo confieso.

Pero antes de casarme ocurrió algo en mi vida.

¿Qué pasó?

Ocurrió que sencillamente en el baile

quedé con mis amigas para bailar y, entonces, apareció él.

Me siguió hasta donde yo vivía. ¿José?

Sí, me siguió, se metió en el portal y nos pusimos a hablar

y me pidió una foto y se la dediqué. Puse: "A José, de Marilú".

Y él me dio una suya.

Yo le dije que me iba a casar.

Me dijo: "No te cases, por favor". Le pregunté por qué no.

"Porque me he dado cuenta de que te quiero,

eres la mujer de mi vida".

Le escribí una carta al padre de mis hijos

diciéndole que antes de conocerle había estado con otro chico

dos veces y que no era virgen.

Eso él lo valoraba muchísimo.

Yo esperando que él dijera: "Pues mira no me caso contigo

porque me has engañado", que tampoco le engañé

porque no había sido con él, pero bueno,

pero me contestó y me dijo que me perdonaba.

Que se casaba conmigo.

Entonces, pues nada, la cosa siguió para delante.

Me dice mi mamá:

"Tienes que casarte porque va a ser un campanazo en el pueblo".

"Cásate hija, cásate".

Parece que la estoy viendo.

"Es más fácil dejarse querer que querer".

Mentira.

Al menos, para mí, mentira.

Y me casé.

Fue un capítulo de mi vida para mí muy importante.

Si hubiera terminado bien, mal o regular, pero terminado,

pues bueno, pero es que se quedó inconcluso, una asignatura pendiente.

Es algo que he llevado toda mi vida y sigo llevando.

(NARR.) "El amor hacia José parecía tan grande

que Marilú hubiera estado dispuesta a romper su compromiso.

Pero la boda siguió hacia delante.

¿Qué crees que ha podido ser de él?

No lo sé, habrá continuado con su vida,

trabajaría en el oficio que aprendió cuando era casi un niño.

¿Y si esa pregunta que te has hecho, qué fue de ti, llega tarde?

¿Y si él ya no está para responder?

Realmente sería muy triste para mí.

Pero es una posibilidad que está ahí.

¿Por qué ahora?

Pues no lo sé, porque ha llegado un punto de mi vida

que ha sido tan fuerte el recuerdo de él, el querer saber,

el cómo estará, si le habrá ido bien, mal y todas estas cosas,

que dices, bueno mira.

Bueno, pero es el momento para preguntarte qué fue de José.

Sí, cierto es.

(NARR.) "Para dar con José cuento con unos datos muy escasos

que se remontan a 50 años atrás.

De él solo conozco que se apellida Coello.

Aunque no sé si es el primer o segundo apellido.

Y que trabajó en una fábrica de automóviles

en la avenida del Ejército de Bilbao,

cerrada hace más de 30 años.

No me queda más remedio que rastrear todos los apellidos Coello,

de primero y segundo,

en las tres provincias del País Vasco.

y también en el resto de España.

Obtengo un resultado que sitúa a un José Coello

en Ciudad Real como dueño de un taller mecánico

a su nombre.

Algo normal en una persona que siempre le han apasionado

los coches.

Llamo y hablo con un nieto suyo.

José Coello está jubilado,

pero tengo la suerte de que esté allí en ese momento.

El siguiente paso es citarme con él".

Hola, José. Hola, ¿qué tal?.

Qué alegría saludarte.

¿Te acuerdas de la primera vez que te montaste en un coche,

pero frente a un volante?

Me acuerdo que era un 600, de los primeros.

Un coche del que no me olvidaré en la vida.

Tú tienes ahora, ¿cuántos años?

Voy a cumplir 72.

72 años, vives en Ciudad Real que es tu tierra.

Sí. ¿Tú naciste allí?

Yo nací en Carrión de Calatrava.

Con el tiempo y las vueltas de la vida regresaste.

Regresé otra vez a Ciudad Real.

Bueno, estoy a gusto en los dos sitios.

En Bilbao también he estado muy a gusto.

Los años importantes de la vida se han hecho en Bilbao.

¿Tenías que años?

Pues 14. Buscándote la vida.

Trabajando en el sector del automóvil.

Desde el primer momento.

¿Qué trabajabas, de lunes a sábado? Claro.

¿Y el sábado por la tarde-noche, qué hacías?

Al principio, se trabajaba hasta por la tarde.

También. Hace años sí.

Qué barbaridad. ¿Y cuándo terminabas a las siete?

En Bilbao era todo baile en los pueblos.

Había baile en todos los sitios.

José y todos esos recuerdos de una vida, ¿no?

¿Dónde están en tu cabeza? ¿O se han difuminado?

No, no. ¿Están muy presentes esos recuerdos?

Están muy presentes porque han sido tan buenos,

tengo tan buenos recuerdos de Bilbao

porque allí tuve que hacer todo.

Me hice novia hace cuarenta y tantos años.

¿Novio de quién? De mi mujer.

¿Cómo se llama? Pilar.

¿Dónde la conociste? En Bilbao.

¿Cómo fue? Pues de los bailes estos

que vas a bailes de pueblos.

La conocí y empezamos a ir a la playa y demás.

¿Fue tu primera novia?

(DUDA) Bueno, conocidas tenía muchas pero como novia fue la primera.

¿Tenías conocidas? Conocía a muchas.

Muchas, afortunadamente.

Jose, esta conversación que tenemos tu y yo,

está inspirada por una persona.

Por alguien, que 55 años después,

se pregunta qué ha sido de ti.

55 años. 55 años después de conocerte.

Si te ha ido bien la vida, si has sido feliz,

si te has casado, si has tenido hijos.

Hasta un bisnieto tengo ya.

Voy a decirte su nombre. A ver si la recuerdo.

Marilú.

Marilú.

Marilú.

(Música emotiva)

Voy a mostrarte su imagen.

De Erandio, de Erandio.

Esto es de cuando íbamos a bailar a Erandio

Una chavala amiga, gran amiga de aquellos años.

¿A ti te gustaría saber qué ha sido de ella?

Por supuesto.

Me gustaría saber.

¿Estás bien? Sí, estoy bien, gracias.

Marilú, ¿quién era José?

¿Quién era? Madre mía...

El que era,

fue, ha sido y será el amor de mi vida.

Tú eres consciente de que querer saber de una persona

entraña un riesgo, o muchos.

Sí, soy consciente, sí.

Porque mis deseos no tienen por qué estar de acuerdo con los suyos.

Mis deseos van por un lado y los suyos pueden ir por otro.

Tendrá su vida, su familia, tendrá, tendrá...

Y mi deseo es simplemente poder hablar con él,

conversar de aquella situación aunque no se acuerde de mí.

Y pedirle que me dé una foto de la época aquella.

Marilú,

yo sí sé qué fue de José.

Pero ¿cómo es posible?

Simplemente con Coello, que supuestamente se apellidaba.

Claudio Coello, mira, como yo.

¿Cómo va a ser posible, Teresa? Es imposible, no puede ser.

Me estás engañando. No.

Yo no miento.

Pero por favor, ¿cómo es posible?

Con tan pocos datos, con tan poca cosa...

es que me resulta impensable que pueda ser.

No puede ser.

(SE EMOCIONA) No...

(Música emotiva)

¿Era él?

(LLORA) No puede ser, Teresa.

Tranquila, escúchame, pero quiero que me escuches bien.

Sí, te escucho.

Está vivo, tiene una familia,

está casado. Ya.

Felizmente casado y tiene hijos. Ya, ya...

Y nietos y un biznieto. Ya, ya.

Tú querías saber qué fue de él

y eso es lo importante. Él está aquí.

(LLORA) No es posible.

Pero solo le vas a ver si tú deseas verle.

¿Qué sentía?

Unas sensaciones muy encontradas...

Pensé por un breve espacio de tiempo

que me estaban tomando el pelo, que no era posible.

Pero sí, me dijo ella: "No te preocupes,

no te preocupes, que está bien, que vive

y no solo vive, sino que está aquí". Y dije: "¿Cómo?"

¿Quieres ver a José? ¿Qué le quieres decir?

Contarle todo lo que no le pude contar.

Si me quiere escuchar, claro, porque dirá:

"Esta, después del tiempo que ha pasado

me viene con estas historias para no dormir"...

Pero si tiene un poco de paciencia, que espero que sí,

que me escuche.

Con la de etapas...

amargas, dulces, agridulces de tu vida,

ahora te toca una más.

La última. No, hay muchas más.

Pero esta sí que es importante,

porque llevas tiempo dando vueltas en torno a ese recuerdo.

Debes hacerlo sola, te he acompañado mucho rato

Suerte. Muchísimas gracias.

Ay, Dios mío,

vaya día.

Estoy en una nube, flotando.

De un momento a otro me despertaré y diré:

"Todo lo que ha ocurrido durante el día de hoy,

¿qué ha sido, un sueño, una pesadilla...?"

Es incomprensible, en tan poco espacio de tiempo, esto.

Que no me lo acabo de creer. Y es verdad.

Tú no serás Jose.

-Sí.

-No es posible.

-¿Que no? ¿Por qué?

(RÍE) No lo sé... Es que en mi mente...

Soy una tonta, no lo puedo remediar,

en mi mente y en mi corazón te tenía de otra forma.

De otra forma.

Cuando le he visto... He tenido la dicha de poderle ver y abrazar,

una alegría indescriptible.

Me he sentido plenamente realizada,

como hacía años que no me sentía de bien.

Para ti habrá sido una sorpresa, una loca que viene de repente.

-Una sorpresa, porque he visto la fotografía...

De todas formas estás bastante cambiada de la fotografía a ahora.

-Ya, claro. Mira la tuya de aquella época

pues eso... -Igual. Sí.

-Estamos muy cambiados y la edad es que no perdona.

(Música emotiva)

El padre de mis hijos...

estábamos recién casados, muy reciente, muy poquito...

se puso a registrar mis cosas, se topó con la foto

me montó una escena de celos impresionante,

indescriptible, y me obligó a romperla.

-¿Sí? -Sí.

Pero lo que él nunca pudo conseguir es que te olvidara.

Has estado en una torre de marfil en mi corazón

y el recuerdo no ha podido quitármelo ni él ni nadie.

-Que conservemos todo eso bien.

-Quisiera que me dieras una de la época aquella.

No de ahora, porque ahora ya... (ÉL DUDA)

-Alguna tendrás por el baúl de los recuerdos.

Porque me haría muchísima ilusión.

Estoy desbordada, he tenido un cúmulo de sensaciones

pero misión cumplida.

Ha sido lo más hermoso que me puede ocurrir en la vida.

El mecanismo del recuerdo es muy caprichoso.

De hecho, solo recordamos aquello que nos emociona,

y en ocasiones el cúmulo de emociones a nuestro alrededor

es tan contundente que termina contaminando lo que sucedió,

distorsionando lo que en realidad tuvo lugar.

Es necesario, tengo la sensación,

de traer a veces esos recuerdos al tiempo presente,

colocarlos muy bien en su medida y darnos cuenta de lo que sucedió.

Es la única manera de seguir avanzando.

Para Marilú, el Jose que se ha encontrado,

el de los 72, 73 años

no es el Jose de los 20 años.

Mirándole a los ojos es cuando ha podido cerrar

una puerta de su pasado,

salir de ese bucle en el que se encontraba

y mirar hacia adelante.

"A veces, como en el caso de Marilú,

no se busca a una persona, sino el recuerdo de una emoción.

Y eso en ocasiones resulta irrecuperable.

Espero que Antonia, la protagonista del siguiente caso,

tenga más suerte.

Ella quiere saber qué fue de sus compañeras de colegio,

sus niñas perdidas,

a las que no ve desde hace más de 50 años".

(ANTONIA) Es mucho tiempo.

Pero bueno, nada es imposible.

Nada es imposible, vamos a ver.

Nunca se sabe, puede aparecer alguna.

Con esa intención se hace.

"Las amistades de la infancia nos marcan toda la vida,

ese es el caso de Antonia y sus niñas perdidas,

compañeras de colegio con las que compartió juegos

en el barrio de La Latina, en Madrid.

Hoy, 50 años después,

Antonia quiere saber qué fue de ellas,

pero la vida nos depara sorpresas, unas mejores que otras".

(Música emotiva)

Antonia, tú empiezas tu vida escolar

y casi tu vida, porque aprendiste tantas cosas,

en ese grupo escolar Beatriz Galindo, en Madrid,

en un barrio céntrico, La Latina.

Maravilloso, sí. Un barrio muy bonito.

Lo primero que hacía uno en casa

era nos levantaban... mi padre iba y me echaba agua

porque era muy rezagada y tenía sueño, me levantaba...

Y entonces todos deprisa

porque mamá tenía que vender los cupones.

Era lo primero, luego mi padre hacía sus tareas.

Y la tía me llevaba de la mano al colegio.

Yo iba allí, llegaba y...

Y a veces nos daba tiempo a desayunar y a veces no daba tiempo.

El edificio del colegio ya no existe.

El edificio sí existe

y podría decirte exactamente cuál era mi clase.

Te acuerdas perfectamente. Sí.

¿Recuerdas la clase? Sí.

¿Cómo era? La clase tenía...

un cuadro de Franco.

Y luego, una pizarra muy grande,

lo típico de la señorita, la mesa,

los pupitres llenos de manchas de tinta...

De madera, de los de antes. Preciosos.

Con el agujerito para el tintero.

Y luego, cuatro balcones y unos globos blancos.

El día a día estaba basado en el rezo, en la oración.

Porque así lo mandaban los cánones de aquel momento.

Y aprender matemáticas, cuentas... de memorieta.

Sí, Matemáticas, Geografía, Historia, Literatura poca,

porque estaban censurados.

También hacíamos algunos trabajitos...

para el regalo del día de la Madre. Sí, manualidades.

Antonia, ¿tú eras muy revoltosa entonces?

Sí, era muy revoltosa. ¿La más?

Bueno, casi sí... era bastante revoltosa.

Y a veces lo que ocurría es que decían:

"Oye, ¿quién ha sido?" Decía la Srta. Carmen, muy así.

"¿Quién ha sido?" Y yo sabía quién había sido,

no había sido yo, pero sabía el punto flaco de la señorita.

Y decía: "He sido yo, señorita Carmen".

Dice: "Bueno, como eres noble no te castigo".

Y yo hacía así a la otra. (RÍE)

Y entonces a la otra no la castigaban.

¿Y ahí estabais cuántas crías?

Pues estábamos unas 20 aproximadamente.

20. ¿Te acuerdas de todas?

Sí, me acuerdo de muchas alumnas.

(Música emotiva)

"Charlo con Antonia, que va recordando

mientras paseamos por las calles de su infancia,

el barrio de La Latina, de Madrid.

Su antiguo colegio, las plazas, los comercios de siempre...

Su vida entera está en estas calles.

Veo que te emocionas cuando recuerdas a aquellas compañeras.

Sí me emociono.

Porque ha pasado mucho tiempo y te acuerdas.

Voy a hacer una cosa. Lo vas a apuntar.

Claro, voy a apuntar los nombres. A ver, tú y yo estamos conversando

porque quieres saber qué fue de...

...de mis niñas perdidas del Grupo Escolar Beatriz Galindo,

a ver si aparecen.

Las llamas niñas perdidas. Sí, porque no sé dónde están.

En algún sitio estarán.

Cuando piensas en ellas son así. Sí, "mis niñas perdidas".

Las compañeras del Grupo Escolar Beatriz Galindo

de las cuales recuerdas casi todo.

Y quiero que me vayas dando los nombres

y me vas contando detalles de ellas,

anécdotas de aquel colegio,

que no es sino un colegio que se parece a muchos otros

de aquellos años 60, comienzo de años 60.

Sí, eran iguales. ¿Te cuento de las niñas?

Claro, voy apuntando.

María Ángeles.

Le llamabas Marinines.

Sí, Marinines.

Vale, más.

Las hermanas Caballero, que son Marisa,

y Yolanda Caballero.

Yolanda y Marisa. Claro, coincidirían muchas hermanas.

En las clases de antes había una oscilación de dos o tres años.

Estaban en otra clase, pero daba igual,

pero, bueno, eran mis amigas también.

Vale, sigo.

Luego estaba Dorita.

Dorita.

Dorita Abad.

Abad García.

Ah, Manolita Garrido.

Sí, porque no sé qué había puesto. Manolita Garrido.

Manolita Garrido García.

¿Tienes anécdotas con alguna? Con Dorita claro que sí.

La Dorita, pobrecita. Estábamos sentadas...

Nos daba por sentarnos en los balcones y asomar...

las piernas.

¿Entre los barrotes? Sí, estábamos colgando.

Y me dio por quitarle una zapatilla y se la tiré con tanta fuerza

que fue a parar al tejado de enfrente.

Ahí va. Al dejado de enfrente.

Y la pobrecilla se fue medio cojituerta.

No me digas que erais de las que ibais a las colonias.

Sí. ¿En serio?

Sí, íbamos a las colonias

en aquellos autocares que había antiguos, superdivertidos.

Y cantábamos: "El señor conductor no se ríe,

no se ríe, no se ríe...

El señor conductor sí se ríe, si se ríe el señor conductor".

Y luego llegábamos allí

y jugábamos al balón prisionero,

estábamos todo el rato jugando,

hacíamos gimnasia, el Ángelus, por supuesto,

el Ángelus, los rosarios; el Ángelus, la misa...

Y luego jugábamos a las tabas,

a la cuerda, es más o menos a lo que jugábamos en el colegio.

Antonia, recordar a tus compañeras del colegio Beatriz Galindo

¿es recuperar también una parte de ti?

Pues posiblemente puedan recuperar una parte de mí.

Yo no sé si tendrán esa nostalgia que tengo yo,

porque somos individuales

y cada uno sentimos y pensamos de una forma diferente.

Pero yo pienso que puede que sí,

que les entre el gusanillo de quererme ver,

porque nos hemos reído mucho.

Me he apuntado todos los nombres, es mucha tarea.

Ya lo sé.

Así que tú quieres saber qué fue de tus niñas

...perdidas. ...perdidas.

¿Cuánto hace que no ves a tus compañeras

del Grupo Escolar Beatriz Galindo? Casi más de 50 años.

¡50 años! Sí, han pasado muchos años.

Han pasado muchos años.

Es que es mucho tiempo. Es mucho tiempo, sí.

Pero, bueno, nada es imposible,

nada es imposible, vamos a ver. Es mucho tiempo.

Demasiado. Demasiado tiempo.

Así pasaron tantos años...

Me he sentido emocionada...

con añoranza.

A la vez, con tristeza, pero también con alegría

porque estoy haciendo un llamamiento a mis niñas perdidas

del Grupo Escolar Beatriz Galindo y a ver si aparece alguna.

"En cuanto empiezo a investigar recibo malas noticias.

Tengo que reunirme con Lorenzo, hermano de Manolita

para saber algo más".

Lorenzo, tú eres hermano de Manolita Garrido García.

Sí, el mayor. Y de Mari Carmen.

¿Qué ha pasado con ellas?

Pues, bueno.... una mala suerte.

Ya fallecieron. Una por un tumor que tenía en la cabeza

Y Mari Carmen por un abandono yo creo que de médicos,

porque tenía una revisión... para el cáncer de mama

y le dijeron que en seis meses.

Y la llamaron posteriormente

y le dijeron que dentro de un año,

o sea, no a los seis meses, ya a los dieciocho meses.

Y cuando fue la chica, ya le habían detectado

que tenía cáncer y fue una cosa de seis o siete meses.

Y Manolita se quedó con los dos chicos pequeños,

con Álex y con la chica.

Y los tuvo hasta que hicieron la comunión,

Cuando hicieron la comunión ya se los llevaron los abuelos

y al poco tiempo se puso Manoli mala.

Desvariaba y eso... y le encontraron un tumor

y el siete de agosto...

de 1997 la operaron...

y le dieron seis meses de vida, seis o siete meses.

Se le volvió a operar en otro lado particularmente...

Y en febrero de 1998 ya falleció

también en el mismo plan que Mari Carmen.

Tenía 40 años.

Pero...

¿Ella te contaba cosas del colegio?

Sí... ¿Qué te explicaba...

de ese Beatriz Galindo?

Que eran... cosas de crías.

Pues hablando de Pepito, de Antoñito...

Cuando íbamos a buscarlas al colegio por la tarde

como Mari Carmen estaba ahí también, siempre alguna chica alrededor.

O iba mi hermano o yo y siempre había alguna chavalilla alrededor

mirando a los hermanos de las dos.

¿Manolita fue feliz en aquellos días?

Manolita siempre fue muy alegre y muy feliz.

Siempre. Y siempre estaba con muchas chicas,

compañeras del colegio y venían algunas a casa.

¿Y te acuerdas?

Sí, sí me acuerdo de alguna. ¿Te acuerdas de Antonia?

(DUDA) Era Antoñita...

¡Antoñita! Antoñita era, sí.

La llamabais Antoñita.

No, la llamaban ellas.

La llamaban ellas Antoñita. Y Antoñita se quedó.

¿Qué recuerdas de ella?

La verdad es que recuerdo que eran buenas amigas

pero cuando estábamos nosotros cuchicheaban entre ellas

pero no pillabas nada.

Antonia tiene un recuerdo de esos años formidable.

Tanto como para tratar, ya lo sabes...

tratar de saber qué fue de todas las que fueron sus compañeras.

Y la verdad es que... Pues sí...

pero la vida es así.

y las cosas se torcieron para ellas.

Creo que me has traído algo en el sobre.

Sí, he cogido unas fotos.

Algunas imágenes de ellas, de tus hermanas.

Esta era Manolita. ¡Esta era Manolita!

Manoli la llamabais después.

Nosotros la llamábamos Manoli siempre.

Pero sus amigas era por Manolita.

¿Te ha hecho ilusión saber que Antonia...?

Sí, me ha hecho ilusión

primero por recordar cosas y segundo porque...

se agradece que se acuerden de ellas.

Es una forma de dar vida a los seres queridos.

Sí. De alguna manera.

Hubiera sido mejor que fuera en un tablao flamenco

pero ha sucedido esto. Sin duda.

Pero el hecho de que Antonia piense en ellas...

recupera su memoria.

Lorenzo, hay que contar lo que ha sucedido con Manolita

a Antonia.

Sí, lo veo bien, aunque se va a llevar un disgusto,

porque eran tan amigas... Sí, sin duda.

(Música emotiva)

Antonia, tú quieres saber qué fue de tus compañeras

en el Grupo Escolar Beatriz Galindo en Madrid, en La Latina.

Así es.

En aquellos años 60, comienzos de los 60.

Ha pasado desde que no las has visto...

¿cuánto tiempo?

Pues algo más de 50 años. Es mucho tiempo.

Sí, mucho tiempo.

Mucho tiempo. Sí.

¿Por qué ahora? ¿Por qué buscarlas ahora?

Porque en un momento determinado estuve intentando buscarlas

y luego ya me paralicé un poco

ante la imposibilidad,

ante la impotencia de no poder yo sola hacerlo.

Mirar en toda la guía telefónica, llamar por teléfono...

En Internet, en Facebook, en todos los medios de estos.

Entonces dije: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Así que pasen 50 años, así que por eso lo hice.

Casi es una fecha conmemorativa, 50 años.

¿En qué momento....?

Vosotras realizáis juntas la primaria,

¿en qué momento os separáis? ¿O va siendo poco a poco?

Bueno, es paulatinamente, porque de repente...

Yo no sé si porque hacíamos lo que nos decían nuestros padres,

a lo mejor tampoco lo teníamos muy en cuenta

el despedirnos de las compañeras... Algunas se iban del colegio

porque se cambiaban de casa, les tiraban la casa...

Otras porque se iban,

o se iban a estudiar a otro sitio.

Entonces se fueron perdiendo. O empezabais a trabajar.

Sí, algunas empezaban a trabajar.

¿Recuerdas quién fue la última

que se cruzó en tu vida?

La primera que se cruzó en mi vida fue Manolita Garrido.

Lo que pasa es que fui incapaz de decirle nada, qué tontería.

Fui incapaz de decirle nada, me quedé paralizada

y fue Manolita, sí, Manolita Garrido.

¿Por la calle? No, en una tienda donde trabajaba.

¿No le dijiste nada?

No, me quedé como parada.

¿No le dijiste: "Soy Antonia"?

No, no dije nada.

Hice mal, pero es que en ese momento me quedé como parada.

¿Eso fue hace cuánto tiempo?

Hace ya bastante. ¿Y ella?

¿Cómo estaba?

Estaba más o menos como yo la había dejado,

como la recordaba.

Rubita, unos ojos muy bonitos...

Y sí, estaba igual que yo la recordaba.

¿Tú trabajabas en la tienda?

No, ella trabajaba en la tienda. Yo pasé por la tienda de las bromas

que me llevaba la tía y me gustaba mirar las cositas

y entonces la vi a ella.

¿Y no entraste? Sí, pero la vi y no le dije nada.

No le dijiste nada. No.

Yo sé qué fue de Manolita.

¿Sabes qué fue de Manolita?

De alguna manera tú has hecho un viaje en esta búsqueda.

Sí. Es un viaje a los recuerdos,

a tu pasado. Sí.

A un pasado común. Sí.

Ese viaje a veces lo haces de mi mano,

pero en esta etapa

tienes que hacerlo sola.

Si me miro al espejo veo que estoy mayor

no soy la niña que llevaba ese uniforme.

Pero mi espíritu sigue siendo la niña que no quiere crecer

y que quiero recuperar aquellas vivencias

y a esas niñas.

Hola.

¿No eres su hermano?

-¿De quién? -¿Eres hermano de Manolita?

-El Lorenzo.

-Lorenzo, el mayor.

-¿Tú eres Antoñita? -¡Antoñita!

¡Oye, cuánto me alegro de verte!

-Han pasado muchos años.

-Tú eras guapísimo, oye. -Pues ya no.

-Sí, eres guapo, claro que eres guapo.

Se sigue siendo guapo.

¿Qué tal está Manolita?

-Bueno...

(TRISTE) ¿No me digas...?

-Pues, chica, despareció.

-¿Murió? -Sí.

-¡Oh!

Tuve que haberla abrazado, haberle dicho: "¿Cómo estás?

"Vamos a quedar, dame tu teléfono...

¿Cómo está tu madre?"

Parece que soy así como muy lanzada, pero a veces

me quedo tiesa como un palo.

-Pero ella te quería mucho, hablaba mucho de ti.

-Y yo también la quería. Todas.

A tu madre... Cuánto lo siento.

-Erais una pandilla.

-Cuánto lo siento. (LLORA)

-¿Y cómo no has tenido más roce?

-Porque nos fuimos difuminando. -Ya, pero...

-Y fue una pena. -Ellas vivían por allí.

-Yo no sabía si se habían cambiado...

Ahora me doy cuenta de que el momento hay que cogerlo rápido.

Porque si no, se va.

"Tras este duro golpe, siento la necesidad

de buscar al resto de niñas perdidas.

Ahora localizar a Dorita es prioritario.

La primera pista me conduce al barrio de La Latina.

Visito algunos de los comercios más antiguos de la zona

hasta dar con la Academia de Estudios Afuera.

Descubro que muchas alumnas del Beatriz Galindo

habían pasado por sus clases.

Así encuentro a Dorita,

muy cerca, en el barrio madrileño de Lavapiés.

Gracias a ella localizo también a Ana María y María del Mar,

las hermanas de las que tanto me ha hablado Antonia.

Pido a Antonia que volvamos a vernos

para grabar unos planos suyos en la clase de su infancia.

Me muero de ganas de darle la alegría que se merece

tras la mala noticia sobre Manolita".

Aquel era el Grupo Escolar Beatriz Galindo, el vuestro.

Están en la calle... Don Pedro.

Don Pedro número 8. ¿Pasáis alguna vez por allí?

-Sí. -Yo hace mucho que no he pasado.

Hace mucho que no he pasado por ahí. ¿Lo recuerdas con cariño?

Estáis aquí porque hay una persona

que lleva casi 50 años preguntándose qué fue de vosotras.

Si se cumplieron vuestros sueños.

Si habéis pasado por el colegio,

si recordáis cuáles eran vuestros planes...

(Música emotiva)

¿Cuál es su nombre? (DOS) Antonia Zamora.

Antonia.

Antonia Zamora. -Para nosotras Antoñita.

(Música emotiva)

Adelante.

(TODAS EXCLAMAN)

No te desmayes, ¿eh? (ANTONIA) ¡María del Mar!

-¡Soy yo! (FELIZ) ¡Ay, María del Mar!

(Música emotiva)

Tuve una experiencia en principio dolorosa,

pero luego de alegría porque he podido encontrar a estas niñas.

Al final las habéis encontrado.

"Somos nuestra infancia.

Tarde o temprano, todos volvemos a ella,

quizá para interpretar algo del presente

o para resolver un aspecto del pasado que quedó pendiente.

Y con independencia de los momentos amargos,

o los dulces, hay un escenario que es común a todos nosotros,

un escenario feliz:

el patio del colegio a la hora del recreo.

Ese bocadillo de pan con chocolate, el balón prisionero,

las tabas, una portería de fútbol, la goma,

saltar a la goma... Yo era muy buena.

Antonia tuvo una infancia feliz,

pero necesitaba cerrar un eslabón roto,

saber qué fue de sus niñas perdidas.

Y para ello tenía que volver al colegio.

(Música animada)

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Dime qué fue de tí - 01/08/16

01 ago 2016

"Mi Pueblo" 
Andrés busca a dos amigos de su infancia del pueblo tras 30 años.
"Queridos hermanos" 
José tiene tres hermanos mayores y nunca ha tenido relación con ellos.
"Amor" 
Marilú buca a su primer amor José.

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