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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 04/01/19 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Más allá del mito, Bergman es cualquier cosa

menos distante, oscuro y aburrido."

"Bergman es la vida, es el amor, pero sobre todo el desamor.

Es teatro, es imagen, es la duda más profunda.

Es Dios y es la muerte."

Bergman no es un cineasta aburrido.

Es un cineasta que tiene un ritmo pausado.

Cuando alguien dice que Bergman es aburrido,

ese comentario surge, sin duda, de la ignorancia.

Él habla de la vida.

Él siempre decía que seguía siendo el niño

que se enamoró de la linterna mágica.

"La imagen temblorosa, la representación,

la ficción la fantasía, fueron siempre recurrentes

en el universo creado por aquel que tituló

a sus memorias 'La linterna mágica'.

Un creador total, tan vitalista como atormentado,

que contaba que dormía cuatro horas diarias

y se despertaba totalmente despejado.

Un creador que parecía empeñado

en ocultar su condición de gran director

tras una falsa controversia con sus temas,

que no fueron otros que esos que forman parte

de las preguntas que los seres humanos

llevamos haciéndonos desde que existimos.

¿Quiénes somos? ¿Existe un Dios? ¿Por qué hemos de morir?

¿Por qué la felicidad ha de ser efímera?

¿El amor ha de ir seguido necesariamente del desamor?

Ingmar Bergman fueron muchos Bergman;

escritor, hombre de teatro, constructor de historias,

gran director de actores,

hombre complejo, y a la vez, tremendamente sencillo,

creador de un mundo propio que hemos hecho nuestro,

y sobre todo, un niño que siempre soñó

con aquella máquina hecha para fabricar sueños."

"Pocos creadores han sabido traducir

esas heridas del alma en emociones como él.

Bergman supo convertir sus más profundos demonios

en pura creación, en historias únicas.

Y lo que es probablemente más importante;

Bergman reformuló el cine sin pretenderlo."

Temas de calado, temas de profundidad,

como el sentido de la vida o el problema del mal,

o la existencia de Dios.

Son temas profundos.

Pero él lo sabe tocar de una forma muy sencilla,

y a la vez profunda.

Hay el tópico de algunos

que solo han visto una serie de películas,

entonces asocian Bergman a un tipo de cine muy concreto,

un tipo de drama existencial y demás.

Pero Bergman ha hecho comedias.

Como es el caso de "Sonrisas de una noche de verano",

o "Una lección de amor"; comedias al estilo clásico,

podríamos decir casi americano.

Y también ha hecho "La hora del lobo",

que es una aproximación al cine de terror muy personal.

(Risas)

Hay muchos Bergman, y también creo que cada espectador

encuentra un momento en el que de forma muy íntima,

se relaciona con él.

El tema de la muerte en Bergman está presente en parte de su obra.

En "El séptimo sello" tiene la tremenda arrogancia

de personificar la muerte.

¿Quién no se ha planteado por qué estamos aquí?

Hace una especie de ontología de la existencia.

"Un texto, unos actores, un escenario,

y sobre todo, un público.

Enamorado del teatro desde niño,

Bergman fue antes hombre de teatro que hombre de cine.

Pero supo y quiso convivir con ambos medios,

fundiéndolos y haciendo vivir uno dentro del otro.

Bergman sabía que el mundo de la ficción

era capaz de sublimar cualquier triste realidad."

Y la manera de abordar el teatro en su cine,

creo que nos lleva a una cuestión esencial

de estos dos artes, el teatro y el cine,

que es cómo realmente poner en pantalla

y sobre el escenario las fragilidades del ser humano.

Todo ese teatro que había absorbido,

pudo transformarlo de alguna manera en cine,

y crear una filmografía tan personal, tan teatral,

pero tan cinematográfica que es única.

El comiendo de "Persona" es realmente un proceso de inmersión,

yo diría muy al límite.

Está hablando del celuloide.

Nos está mostrando.

Y después, estamos viendo una cara que también está buscando

su propia definición en ese momento.

Con ese niño, también observando.

Quizá intentando dotar de identidad a esa figura de la actriz.

Esa relación con la mirada, yo, por ejemplo, también veo

que hay un punto de contacto con ese recurso del primer plano,

del que Bergman es un maestro.

Y después llega al final a fusionar

realmente las dos caras en ese fotograma famoso

en el que aparece la mitad del rostro de Liv Ullmann

y la mitad del rostro de Bibi Andersson.

"Contaba Bergman cómo durante una época

quedó fascinado por la televisión.

Hasta el punto de poder quedarse mirando fijamente

la carta de ajuste.

La televisión fue otra buena y querida amiga

de Ingmar Bergman."

Bergman siempre ha tenido una relación con la televisión.

De hecho, hizo cine publicitario.

Hay unos "spots" que hizo para el jabón Brisa.

Y después también, la serie de producciones que hizo

para la televisión sueca.

"Impredecible, como todo gran creador,

y tras una carrera como director de cine, que arrancó en 1946,

Ingmar Bergman anunciaba su retirada

tras la monumental 'Fanny y Alexander',

para rodar, poco más de un año después,

una pequeña película para la televisión

que arrancaba otra carrera con título irónico,

'Después del ensayo'."

Una vez retirado, entre comillas, del cine con "Fanny y Alexander",

pues empieza toda esa etapa, que para mí es una etapa

que tiene una unidad de contenido importante,

que son esos guiones que él escribe.

Son guiones que ruedan cineastas afines a Bergman,

su hijo o Bille August, discípulo de Bergman.

Y son películas, todas ellas, autobiográficas.

"Saraband" es una película dura, con secuencias duras,

con enfrentamientos familiares muy duros, muy radicales.

Pero tiene esa escena tan tierna.

Y ella le abre el lecho,

no ya como una amante, sino casi como una madre.

Lo acoge como un niño.

En esa escena de su última película,

hay como esa reconciliación, o como ese perdón,

que para que exista,

un requisito indispensable es que haya amor.

Todos aquellos que busquen respuestas,

deberían acercarse a Bergman.

Porque no les va a dar respuestas, pero les va a dejar el germen

de muchas preguntas que son necesarias que nos hagamos.

Yo creo que es el tipo de cineasta absolutamente excepcional,

que seguramente podamos contar, no sé si llegaríamos a diez,

que ha sido capaz de cambiar vidas.

"Un siglo después de su nacimiento, Bergman sigue cambiando las vidas

de cada nueva persona que descubre su cine.

Es un misterio tan grande e inexplicable

como el que hace posible que el cine exista gracias

a un bendito defecto físico."

Cuenta en sus memorias que fue creyente hasta los 16 o 17 años,

donde tuvo una experiencia en Renania, Alemania,

cuando estaba el auge del movimiento nazi,

y una novieta que tenía, que era judía,

desapareció junto a toda su familia en esa población.

Entonces, esa experiencia, traumática para un joven Bergman,

le hizo preguntarse cómo podía ser

que Dios permitiera que sucediera algo así.

Bergman mantiene una relación continua de amor odio

con esa figura divina.

Que de alguna manera es una proyección de la figura paterna.

La misma relación de amor odio que mantiene con el padre,

la mantiene también con la figura de Dios.

Él, en una entrevista lo expresó

con los términos "pleamar" y "bajamar".

Hay momentos de pleamar en su relación con Dios,

y hay momentos de bajamar.

Y eso se ve en su obra.

No está marcado por su madre y por su padre.

Bueno, pero alguno sí.

Tampoco es verdad, hay muchas personas marcadas así,

y luego son todo lo contrario.

Yo creo que a él quizá le gustaba ahondar en esos problemas,

verdades existenciales y toda la tradición esa que hay

en el norte tremenda, ¿sabes?

Toda esa tradición tremenda sobre qué hago yo en la vida,

y dónde está Dios, si es que está.

Y qué va a pasar en el futuro.

Es un tormento que parece muy normal,

y que está en el cine nórdico y en las novelas nórdicas.

Ante todo, les diría que no se dejaran llevar

por prejuicios ni estereotipos.

Y que pensasen en Bergman como una posibilidad

de abrir la mente hacia nuevos horizontes.

Que no esperen encontrar en Bergman

una fuente de sabiduría que les vaya a responder

a absolutamente todas sus preguntas.

"Si a los grandes cineastas se les reconoce

por construir un universo propio, personal,

temática y estéticamente reconocible,

Ingmar Bergman se cuenta entre los grandes de los grandes.

Como demuestran más de medio centenar de películas

en las que ha dejado su sello a lo largo de más de cinco décadas.

Un cine interesado en explorar

las pulsiones íntimas y atemporales de los individuos."

"Hay un incontestable consenso

en reconocer la belleza, la originalidad y la fuerza

de las imágenes creadas por este director,

identificado con el cine sueco, pero apreciado internacionalmente

desde que su 'Sonrisas de una noche de verano'

participara en Cannes sin que él mismo lo supiera,

y obtuviera el pintoresco premio de 'Mejor humor poético'.

Los paisajes desnudos en los que suelen moverse personajes

en algunos de los primeros títulos de su filmografía,

la composición de sus encuadres,

las disposición de las figuras dentro del plano,

o sus inconfundibles y sostenidos primeros planos,

configuran lo que podríamos calificar de envoltorio plástico

de este poderoso cineasta

que parecía disfrutar intensamente en los rodajes.

Pero paradójicamente,

eso que en otros tantos puede etiquetarse de estilo formal,

resulta casi imposible aislarlo;

tratarlo como un ingrediente independiente,

o desde una perspectiva exclusivamente estética.

Separar la forma del fondo.

Porque cada una de esas imágenes,

está estrechamente ligada al contenido de lo que expresan,

a los temas característicos,

como una materialización implícita del miedo existencial,

de la incertidumbre sobre misterios de la vida y muerte,

las complejas y a menudo tortuosas relaciones

entre hombres y mujeres,

y todo ese inabarcable océano de ideas y sentimientos

que desbordan la obra de este cineasta inimitable."

Bergman es capaz de traducir en imágenes

conceptos de una gran dificultad.

Pero esto no significa que el espectador

no vaya a ser capaz de decodificarlo, todo lo contrario.

Es sencillo, porque pretende hacer las cosas sencillas.

Atreverse a poner en pantalla

lo que creíamos que pertenecía a un ámbito

simplemente del pensamiento, de la imaginación, del sueño.

"Creador incontinente,

casi siempre ha sido el autor único de sus guiones.

Su inventiva se ha nutrido de todo tipo de fuentes,

de una idea reflexiva sobre existencia o transcendencia,

incluso de una imagen primigenia."

"Con frecuencia, en experiencias propias."

"Las películas de Bergman no serían nada sin sus intérpretes.

Rostros y nombres que se repiten

desde los primeros títulos hasta los últimos,

con una fidelidad inquebrantable."

Podemos pensar en el cine de Bergman como una enorme compañía teatral,

porque muchos de sus actores casi siempre son los mismos,

formaban parte de distintas compañías teatrales

en las que fue trabajando, fue director de muchos teatros.

Y en realidad, esa sensación de "el teatro marca a Bergman",

es algo que no solamente se puede deducir viéndolo,

sino también seguir en determinados rasgos.

Cada noche, la noche antes de rodar,

él preparaba personalmente unas notas de guion

para cada uno de los actores.

Incluso, muchas veces para los técnicos.

Cuando llegaban por la mañana,

lo primero que hacía era contar unos chistes, anécdotas, historias,

para que todo el mundo estuviera cómodo, relajado y bien,

y entonces, en un momento dado...

"Fotográficamente, se puede dividir la obra de Bergman

en dos periodos,

asociados a los directores de fotografía que se hicieron cargo

sucesivamente de poner luz a sus imágenes.

Más teatral y expresionista en interiores,

y más contrastada en exteriores en su primera época,

firmados por Gunnar Fischer hasta principios de los 60.

Y más versátil, evolucionando permanentemente

hacia un naturalismo sin apelativos, incluso en las más teatrales,

que se identifica con su inseparable Sven Nykvist,

que le acompañaría hasta 'Fanny y Alexander'."

Hay muchos Bergman a nivel visual.

Llegados los 60, nos encontramos con un absoluto rupturista.

Esa búsqueda de la abstracción tan brutal.

Es una gloria de la originalidad cinematográfica.

El primer plano de Bergman es uno de los aspectos más geniales

que ha dado la historia del cine.

Es la representación de la ansiedad,

de la angustia vital, todo lo que no se ve por fuera.

Es un recurso técnico que Bergman emplea con gran maestría

y que le lleva a profundizar en la personalidad humana

a través de enfocar el rostro, y mantener ese enfoque

durante segundos mostrando todo el reflejo de emociones

que hay detrás de la mirada humana.

"Acuñar nuevos mecanismos narrativos

fue una de sus principales señas de identidad.

Como el 'flashback' de 'Fresas salvajes'."

Quizá la primera película de Bergman que me emocionó,

porque trataba temas que a mí me interesaban muchísimo.

La reflexión sobre la infancia, reflexión sobre la posible muerte,

sobre la caducidad de las cosas, etc.

Situar a alguien de hoy en día en el pasado nos hace sentir

que todo lo que nos hicieron en el pasado

nos ha dejado dañados en el presente.

"Entre las libertades narrativas que ha venido tomándose Bergman

a lo largo de su carrera,

destaca la de incorporar el propio rodaje

al desarrollo de la película,

haciendo hablar a los personajes directamente al espectador,

como en el inicio de 'La hora del lobo'."

"O incluyendo aparentes reflexiones de los actores

sobre los personajes que interpretan."

"O prolongando unas películas en otras,

como la secuencia de 'La vergüenza', que se transforma en pesadilla

del personaje de Liv Ullmann en 'Pasión'."

"Una guerra abstracta, y al mismo tiempo universal,

sin buenos ni malos, impregna tortuosas relaciones de una pareja

y las fascinantes imágenes de 'La vergüenza'."

Ese juego de pantallas de gente que está asistiendo

a una proyección, o a un teatro, o a cualquier cosa,

es muy de Bergman.

Yo creo que eso tiene que ver mucho con su ánimo del espejo.

Ese concepto de:

"Voy a filtrarme a través de mis películas

y voy a llegar al espectador, pero no de una manera directa".

"Bergman quedará como el cineasta que hablaba de sí mismo

para hablar de los demás.

De hombres y de mujeres, de todos.

Porque su verdadero tema era lo más específico

de la naturaleza humana."

Las modas pasan, pero Bergman queda.

Que es lo importante, queda Fellini, Bergman, Buñuel.

Quedan los grandes autores.

"La directora de documentales especializada

en el autor de 'Fresas salvajes', Jane Magnusson,

estuvo en la filmoteca presentando su trabajo 'Trespassing Bergman',

que parte de una interesante idea.

Tras consultar la cineteca de 1.711 títulos

que tenía en su hogar de la isla de Faro,

se puso en contacto con los cineastas de dichas cintas

para informarles que su obra estaba en la colección personal

del maestro de Upsala.

Muchos de ellos aceptaron colaborar, y seleccionamos para ustedes

algunos de los comentarios que ilustran

un hecho incuestionable; la poderosa influencia

que Ingmar Bergman legaría al cine moderno."

Si el cine fuese una religión, o el cine es la religión,

eso es como la meca.

O el Vaticano.

(Grito)

Bergman, en 1948, rueda una película

que se llama "Fängelse", "Prisión",

que es como una respuesta a una pregunta

que había lanzado a Sartre cuatro años antes,

con la obra "Huis clos", "A puerta cerrada".

Y Sartre había lanzado la afirmación de "el infierno son los otros".

Y Bergman, pues más bien lo que hace es responder a esa afirmación,

diciendo: "Más vale el infierno en compañía,

que el infierno en soledad".

"Punto y aparte son las mujeres en su cine.

Él mismo afirmaba que justo antes de que comenzara

a hacer películas en la década de los 30 y 40,

los papeles femeninos eran, en su mayoría, ridículos.

Y él solo se limitaría a darles la entidad que les correspondía."

Las relaciones personales, básicamente hombre y mujer,

sí que es cierto que se fueron haciendo

más y más complejas con el paso del tiempo.

Pasaron de esencialmente la fascinación,

la juventud, vemos "Un verano con Mónica",

es tremendamente de amor.

Pero de ese amor pasional muy juvenil,

a un amor complicado, a un amor más oscuro,

a un amor al que es difícil resultar leal o fiel.

Que tiene demasiadas tentaciones.

Y esto ya entronca con un tema muy de Bergman,

que es la culpa.

"'Días de cine' entrevistaría a Liv Ullmann en Cannes

el año que se presentó 'Infiel'.

Y conviene recordar algo que nos dijo."

Un hombre quiere escribir

la historia definitiva de su vida sentimental

a través de las mujeres que ha conocido.

Pero no puede hacerlo solo.

Y como por arte de magia, aparece una mujer

que le ayuda a contar la historia

desde el punto de vista emocional de ella.

El hombre le da una cara y un cuerpo y podemos verla.

Pero puede que exista solo en su mente.

Creo que él situó al hombre y a la mujer realmente.

Supo plantear una serie de elementos

que son inherentes en las relaciones entre hombre y mujer,

y realmente no tener miedo tampoco a la confrontación.

A dejar que saltara también por los aires

la felicidad.

Acercarse también a los restos del naufragio.

Y creo que su cine en ese sentido, también es un icono

en cuanto al planteamiento de representar el amor,

el desamor, la pérdida de la pasión,

el miedo también a la soledad.

(HABLA EN SUECO)

"Bergman tuvo relaciones con varias de sus actrices fetiche.

'Persona' en donde fusiona el rostro de Bibi Andersson y Liv Ullmann,

coincide en el tiempo con la ruptura con la primera,

y la nueva relación con Ullmann."

Cuando yo lo conocí, no parecía nada atormentado.

Parecía una persona muy maja, muy afectuosa, muy normal.

Cuando, en Cannes me parece, que presentó "Persona",

es una cosa que él hacía a menudo,

pero como una especie de dictador, tenía a sus actrices allí,

y las llamaba una a una: "A ver, tú, Thulin".

Y se oía a Thulin: "Cuenta tu relación conmigo".

Realmente, manejaba a los actores

con una especia de prepotencia, como un director de orquesta.

Pero bueno, esto ya, allá cada cual.

Habría que preguntarle a cada actriz qué es lo que pensaba sobre Bergman.

Bergman era un maestro del poder.

Meter las espadas en el momento y en el lugar precisos.

Para afectar profundamente las emociones.

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Días de cine - 04/01/19

04 ene 2019

Esta semana, se emitirá un montaje especial de 45 minutos que funde la serie de 4 reportajes temáticos, "El teatro y la representación", "Dios y la muerte", "Bergman cineasta" y "Las relaciones personales" que el @DiasDeCine dedicó durante el mes de julio al Centenario de Ingmar Bergman.

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