'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - La última danza de guerra. Capítulo 3: De la Ruta 66 al Gran Cañón - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Este es Miquel Silvestre, el escritor que se hizo nómada

para hacer realidad el sueño de la aventura.

Miquel viaja en moto para estar más cerca de las personas,

de los paisajes,

de la historia.

Ahora comienza un gran viaje por México y Estados Unidos

para descubrir los grandes espacios

La madre de todas las carreteras,

los más inmensos desiertos

los bosques más espesos, y las culturas más coloridas.

Bienvenidos a "Diario de un nómada".

"La última danza de guerra".

Capitulo tres: "De la Ruta 66 al Gran Cañón".

Es por la noche.

Hace un frío... que pela.

Pero es que no me quiero perder the "big party"... en Las Vegas.

Recorremos el desierto de Nevada en la oscuridad

para arribar a un oasis de luces de neón y hedonismo

despachado en masa.

¡Las Vegas! La ciudad donde todo es falso,

¡pero rentable!

Las Vegas, la ciudad de las ilusiones plastificadas

y el hedonismo más superficial. Lugar mágico para los norteamericanos

donde todo esta permitido, el alcohol, la prostitución,

las drogas, el juego, y al terminar la juerga, lo que pasa en Las Vegas

se queda en Las Vegas, y se van tan contentos para su casa.

Pero hay algo más que juego, juerga y exhibicionismo,

el amor.

Seguimos a una limusina blanca hasta una capilla de bodas rápidas.

Las Vegas, no solamente es una ciudad famosa por sus casinos,

por el juego, la prostitución y los desmadres alcohólicos,

sino también por las bodas, las bodas rápidas y un poco frikis.

Siempre me he preguntado cómo se celebran estas bodas,

qué documentos se requieren y luego si son válidas en el resto del mundo.

¿Me puedo casar yo en Las Vegas y mi matrimonio reconocerse en España?

Una cuestión interesante, sobre todo para mi novia.

Estamos con Belinda. Belinda es ministro, y ella es la que celebra

aquí las ceremonias, y casa a la gente.

-Por supuesto que tienes que ir al juzgado para obtener

la licencia de matrimonio. La traes al mostrador,

pagas 60 dólares, y te dan la licencia.

No conozco todos los requisitos legales de otros Estados,

pero aquí, en Nevada, no hay lista de espera,

no hay que hacerse análisis de sangre...

Así que puedes obtener tu licencia en menos de media hora.

Tiene muchas ventajas, además, vienes a Las Vegas y lo tienes todo.

Tienes luna de miel y todo incluido.

¿Ha casado usted a alguien que se hubiera conocido la noche antes?

-¿Sabes? No, creo que no. Eso solo pasa en las películas,

no en la vida real. El 95 % de los que se casan aquí

lo han reservado con bastante antelación.

¿Ha casado a alguien disfrazado de Elvis Presley?

-¡Oh sí, muchos! Tengo que confesar que siempre

he soñado con casarme vestido de Elvis.

-Entonces tienes que venir y casarte aquí.

Me encantaría, pero mi novia no quiere. Pues eso es todo.

Belinda aquí casa a la gente y es todo muy sencillo.

Ni hay test sanguíneo, ni hay que esperar y por 60 dólares,

te casan rápido. Estoy con Patrick y Sharon,

ellos son de Idaho y se acaban de casar. ¿Estáis recién casados?

-Sí, recién casados. Felicidades.

¿Qué tipo de documento habéis tenido que presentar?

-El carnet de conducir y el número de la Seguridad Social.

Eso es todo. ¡Buena suerte!

-Igualmente. Buena suerte. Una boda en Las Vegas,

el sueño de los frikis y también la realidad

de muchos norteamericanos que no quieren esperar.

No nos podemos ir sin despedirnos del "rey".

Estamos con Elvis Presley. -Mucho gusto, mucho gusto.

¿Actuaciones? -No, muchas gracias, muchas gracias.

Me encanta el traje, y siempre he soñado con casarme en Las Vegas

vestido de Elvis; para mí es un sueño He estado en Graceland y soy un fan.

-¿Necesitas novia? Ya la tengo,

pero ella quiere casarse en España. -Yo voy con ustedes entonces.

-Mucho gusto España. Venga. Es un trabajo duro

pero alguien tendrá que hacerlo. -Encantado.

Venga, gracias. hasta luego. ¡Las Vegas, fabuloso!

Evidentemente, Las Vegas no es un nombre anglosajón;

se lo puso Antonio Hormigos, un comerciante hispano-mexicano

que buscaba una ruta a California, cuando desde un cerro

divisó una serie de manantiales que generaban zonas verdes.

Las llamó así, Las Vegas, como las de Andalucía.

Abandonamos las fabulosas Vegas y nos vamos a ver algo

realmente fabuloso, algo fabuloso de verdad,

descubierto también por españoles, pero en el siglo XVI.

Pero antes hay que recorrer la que llaman

madre de todas las carreteras.

Hemos dejado ya Las Vegas y el Estado de Nevada

y nos encontramos en Arizona, concretamente en la mítica Ruta 66.

Me han comentado unos lugareños que muy cerca de donde me encuentro

hay un pequeño pueblo, de estos típicos

del oeste norteamericano, que es tan pintoresco

que sirvió de inspiración a la famosa película "Cats".

La Ruta 66 está considerada como la madre

de las modernas carreteras de Estados Unidos.

Nació en 1926 para unir Chicago con Los Ángeles

a lo largo de ocho Estados y 4.000 kilómetros.

Se hizo mundialmente famosa por una canción blues

y una serie de televisión.

Esto está lleno de...

rincones alucinantes.

Vamos a ver qué esconde esta casa.

Como veis, la Ruta 66 es un gran negocio.

Un gran negocio que cruza prácticamente Estados Unidos

y las poblaciones que tienen cerca algún tramo de lo que fue

la histórica ruta, pues se benefician

y consiguen colocar a los turistas todo este merchandising.

Y también hay alguna historia del salvaje Oeste.

-Esta es la mejor imagen del sheriff que había en la ciudad

a finales de 1800.

Su nombre era Comodoro Perry Owens.

Llevaba el pelo largo, y vivió la guerra civil,

por lo que tenía formación militar.

Originalmente fue sheriff en Holbroock, Arizona.

Esta era una ciudad de vaqueros locos,

probablemente los más locos de toda Arizona. Limpió la ciudad,

tomó el control, y mató a un montón de gente.

Cuando llegó aquí abrió el primer bar.

Ese edificio rojo que ves ahí.

Al menos 14 hombres fueron tiroteados fuera, en la calle,

y no se sabe cuántos más fueron tiroteados dentro.

Pero seguramente muchos.

Por aquel entonces, al bar se le llamaba el cubo de sangre.

Cuando el sheriff se retiró, su hijo se hizo cargo,

y cuando lo hizo, el bar tenía muy mala reputación.

Para renovarlo, cambió la entrada a la parte de atrás.

Así tendría un aspecto diferente y nadie lo asociaría

con la mala reputación del antiguo bar.

Visitamos a Boston, el hombre que hoy vive en la casa del sheriff.

¿Así que es esta... la casa de Perry Owens?

-Sí, esta es la casa de Perry Owens. Estuvo en un duelo de pistolas;

mató a tres personas. Así que mató a tres.

-Sí, tres. ¿Cómo de antigua es la casa?

La casa tiene más de 100 años; hay otra como esta carretera abajo.

¿Es esta la famosa Ruta 66? -Sí,

esta es, aquí mismo. No la carretera principal

-No. Cuando construyeron la Ruta 40 destruyeron el pueblo.

Esta es parte de la Ruta 66 original.

Así que esta es la original. -Todavía quedan fragmentos,

como este de aquí.

Si continúas por la carretera, verás que hay trozos de pavimento

a un lado. Son partes de la Ruta 66 original.

¿Viaja mucha gente a lo largo de la Ruta 66?

-Continuamente, continuamente. Pasan 20 autobuses todos los días.

Así que la 66 es también un gran negocio.

-Ahora sí. ¡Esto es la Ruta 66!

Aquí veo que tienes una tienda de segunda mano

con cantidad de cosas. -Sí. Ropa, calzado, cosas así.

Lo que no podíamos imaginar era encontrar un raro libro

en este pueblo perdido de Arizona.

"En la luna negra, de los bandoleros, cantan las espuelas.

Caballito negro, dónde llevas tu jinete muerto". De García Lorca.

Un curioso volumen. Historia de la Literatura española.

Publicado en Barcelona, por Ángel Balbuena Prat,

catedrático de Literatura.

Y este libro fue importado por Eliseo Torres en Nueva York.

-Nunca sabré todo lo que tengo aquí.

Habla de Lorca, de Alberti,

habla de la Literatura del siglo XX.

Los tesoros curiosos que uno encuentra...

en la Ruta 66 aquí, perdido en Arizona.

¿Cómo llegó este libro aquí? Esas son las cosas sorprendentes de la vida.

Pero regresemos a la Ruta 66.

Comienza en Chicago y acaba a orillas del Océano Pacífico.

Santa Mónica, California. El final del Pier.

Se supone esto es también el final de la famosa Ruta 66,

esa madre de todas las carreteras de Norteamérica. Aunque en realidad,

no es más que un supermercado de sueños de libertad.

La Ruta 66 desapareció en 1985,

y su trazado se ha truncado en numerosos puntos.

Sin embargo, sigue manteniendo su atractivo legendario.

Pero la realidad nunca se parece a los sueños.

Esta es la realidad que esconde el mito.

Tras la lírica, el merchandising y el turismo,

la Ruta 66 hoy no es más que una carretera bacheada

que acaba en un culo de saco.

Cambiamos de escenario. Del desierto a los bosques

en busca del origen de las verdaderas carreteras madre,

la exploración española por estas tierras en el siglo XVI.

Mucho antes que ningún anglosajón apareciera por aquí,

Cabeza de Vaca, Hernando de Soto y Francisco Vázquez de Coronado,

abrieron rutas en el "Far West" norteamericano.

Nuestro viaje consiste en seguir sus huellas,

muchas aún visibles, Y voy a hacer la compra.

Pero si la historia alimenta el espíritu,

el cuerpo también tiene necesidades. Buscamos provisiones

antes de adentrarnos en lo salvaje,

y a preguntar la dirección correcta a los expertos cazadores de la zona,

los que mejor conocen el terreno. ¿Así que os vais ahora a cazar alces?

-Sí.

Sí, ella es la cazadora. ¿Y luego los coméis? ¿Están buenos?

-Muy buenos, ya lo creo. Deberías probarlo.

Me voy ahora al Gran Cañón. -Sí, sí.

He oído hablar de una pista sin asfaltar llamada Grandview.

-Sí, Grandview. ¿Hay señales?

-Sí, hay un montón. ¿Pero señales para tomar

la pista Grandview? -Sí. Cuando llegues a Tusayan,

en el pueblo verás las señales. Bueno pues nos están informando

de por dónde me tengo que meter por una pista de tierra,

porque como a mí siempre me gustan esas cosas un poquito más complicadas

pues parece que te puedes meter por el...

terreno pedregoso, que está lleno de alces,

también hay algunos osos y algunos pumas, pero dicen

que no voy a tener ningún problema, que tengo pinta de ser más malo.

Nuestro destino atrae miles de turistas,

pero todo depende del camino que se tome.

En la vida siempre hay dos caminos, uno más fácil y otro más difícil.

Nosotros nos encontramos ahora mismo en las cercanías

del parque nacional del Gran Cañón del Colorado.

Podemos tomar esta carretera asfaltada,

que es por donde circulan todos los turistas directos

a la puerta del parque, o podemos sin embargo tomar

un camino un poquito más difícil como es esta pista sin asfaltar.

Yo he decidido tomar el camino difícil.

Y lo voy a hacer también no solamente porque me divierte más,

sino porque quiero experimentar sensaciones parecidas

a las que tuvieron los primeros exploradores españoles

que en el siglo XVI encontraron esta maravilla natural.

Así que... vamos para allá.

Qué sitio más alucinante.

Es como un bosque encantado. Complicadillo a veces

en algunos tramos, pero muy divertido.

Esto si que es very good, my friend.

Algún granjero ha dejado el coche en medio e la pista.

¡Joder! que gente más impresentable.

Y claro, si te sales de la pista,

con esas piedras que hay, pues... te caes.

La aventura es la aventura, como decía Belmondo.

Se nos ha acabado aquí el sendero y bueno,

yo creo que el Gran Cañón está para allá.

Mi orientación de boy scout, que nunca fui, me dice

ese es el camino, eso es el norte.

Así que, nada me he metido campo a través a ver a dónde llego.

Pero... hay un poco de incertidumbre en todo esto,

pero la verdad es que el sitio es tan flipante que...

eso.

¡Qué sitio más asombroso!

Es... espectacular.

Ya ni siquiera hay camino. Es la...

Naturaleza a lo bestia,

en gigante, en americano.

Voy a pedir habitación en este motel. Espero que tengan mi cama King Size.

Para hinchar esta colchoneta....

es una ventaja no fumar.

Aunque cada vez que me pongo a hincharla,

me parece estar en un control de la Guardia Civil.

El armario, con la ropa de entretiempo,

y mi silla.

Y aquí estoy como en el hogar.

Solamente me hace falta, pedir algo de comer.

¿Qué tal un bocadillo de roast beef,

con un poquito de aguacate y de tomate? ¡Mostaza!

¿Lo servirán a domicilio... en este hotel?

Amanece en el bosque, y la temperatura es muy baja.

Las 6:30 de la mañana...

y un frío,

un frío terrible.

Muy bien, Azulita, muy bien.

Aquí se ve, 32 graditos,

pero no son centígrados, son Fahrenheit.

Esto está por debajo de cero grados,

de cero grados centígrados, así que ya se sabe, ni frío ni calor.

Salimos en busca de la entrada secreta al Gran Cañón.

¿Existirá esa puerta sin guarda ni turistas

que Miquel tiene fe en encontrar?

¡Sí señor! La entrada al Gran Cañón, por la pista esta, por Grandview.

Sin hacer cola, sin pagar entradas, sin ver a turistas,

ni los ranger, ni los guardas, nada.

Como hizo García López de Cárdenas aquí, en el siglo XVI,

recorriendo la Naturaleza salvaje y ¡pum!, al Gran Cañón.

Ha valido la pena, sí señor.

La aventura es la aventura, que decía Belmondo, y a veces...

¡sale bien!

El gran hachazo telúrico en la corteza terrestre

se atisba ya en el horizonte.

Es comprensible la euforia de nuestro aventurero.

Las dificultades no parecen sino estimularle para conseguir

esos logros que tanto lo conmueven.

¡El Gran Cañón!

En este cartel, en un punto principal de visión

del Gran Cañón del Colorado, se recuerda el descubrimiento español

de esta maravilla geológica.

La expedición de Francisco Vázquez de Coronado,

que perseguía un espejismo como El Dorado,

las siete ciudades de oro de Cíbola y Quivira.

El suboficial López de Cárdenas lideró una pequeña expedición,

que trató de encontrar un paso, y tardaron tres días en darse cuenta

de que era imposible. En aquellos tiempos se consideró

aquella expedición como un fracaso, porque no encontraron el oro.

Hoy nos damos cuenta de que el oro,

de que la joya, de que el tesoro... es esto.

Lo más triste de todo para mí es ver que en España

nadie tiene conciencia de ello, y que ni siquiera en el pueblo

de García López de Cárdenas, en Llerena, nada lo recuerda;

y aquí, en el Gran Cañón, lo primero que te encuentras

es una señal que recuerda ese hecho memorable.

Se valora más nuestra historia fuera, que por nosotros mismos.

Y en el próximo capítulo...

Vamos a recargar la energía al lugar de los vórtices.

Dicen que es el sitio más bello de Norteamérica.

Vamos a contactar con Raticulín. Aquí han proliferado

una serie de sanadores, terapistas, curanderos.

Una especie de buen país o tierra de las maravillas.

Nosotros nos vamos a dirigir ahora a un lugar que sería lo contrario,

al mal país. Entramos en territorio Coronado.

Vázquez de Coronado, una de las expediciones exploratorias

por Norteamérica más impresionantes de la Historia.

Se me ha ido el intermitente, se me ha rozado la defensa...

Creo que no va a terminar esto bien para él.

Lo primero que ha visto ha sido la cara del madero.

Eso es el hielo que se ha formado dentro de la tienda. El mal país,

los españoles le llamaron así en el siglo XVII;

ellos sabrían por qué.

Y decían mis vecinos

que llevaba mal camino, apartado del redil.

Diario de un nómada - La última danza de guerra. Capítulo 3: De la Ruta 66 al Gran Cañón

26:27 10 may 2015

El viaje en moto de Miquel, nos lleva desde la mítica Ruta 66, que atraviesa aldeas como Selligman, donde descubrimos una historia del viejo oeste de los pistoleros, hasta el magnífico Gran Cañón, maravilla geológica descubierta en 1540 por exploradores en busca de las siete ciudades de oro.

El viaje en moto de Miquel, nos lleva desde la mítica Ruta 66, que atraviesa aldeas como Selligman, donde descubrimos una historia del viejo oeste de los pistoleros, hasta el magnífico Gran Cañón, maravilla geológica descubierta en 1540 por exploradores en busca de las siete ciudades de oro.

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