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Diario de un nómada - La ruta de la seda. Capítulo 1: Comiendo con mosquitos y caviar - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Vuelve Miquel Silvestre,

el escritor nómada que viaja en moto por todo el mundo.

Comienza una nueva travesía por Asia central,

desde la ciudad rusa de Volgogrado hasta la capital de Kirguistán,

pasando por las ciudades joya de Uzbekistán:

Jiva, Bujará y Samarcanda.

Una aventura total recorriendo caminos imposibles

de polvo y piedras, soportando aguaceros terribles,

durmiendo en tienda de campaña,

cruzando herméticas fronteras,

conviviendo con animales salvajes.

(Música)

Comiendo lo que encontremos.

Pero, sobre todo, descubriendo personas maravillosas.

Admirando monumentos magníficos

y contemplando paisajes inolvidables.

Esto es "Diario de un nómada:

expedición Ruta de la Seda".

"CAPÍTULO 1: COMIENDO MOSQUITOS Y CAVIAR"

El río Volga, 3600 km de río, el más grande de Europa,

porque para mí aquí acaba Europa

y en la otra orilla comienza Asia central.

Lo voy a seguir hasta el punto donde desemboca,

en la ciudad costera de Astracán y da al mar Caspio.

Cruzaremos un puente y nos dirigiremos hacia Kazajistán.

Este viaje no solamente es cruzar países,

es también conocer, recorrer, conquistar accidentes geográficos.

De los Alpes a los Cárpatos, del Danubio al Volga,

pero también mares, del mar Negro al mar Caspio,

y después a otro mar que ya no existe

y que espero poderos enseñar dentro de poco.

(Música)

Miquel Silvestre se pone de nuevo en marcha

por un territorio llano y ocre.

¿A dónde nos llevará esta vez?

En los episodios anteriores había cruzado Europa

para llegar a Moscú, conocer su plaza Roja

y luego viajar a la ciudad de Volgogrado

en busca de la tumba del héroe español

de la batalla de Stalingrado.

Podría haber terminado ahí su viaje,

pero parece que quiere avanzar más hacia el este,

en busca de otros paisajes y otras historias.

(Música)

Hemos dejado atrás Volgogrado, nos dirigimos a Astracán,

siguiendo más o menos el curso del río Volga

y el paisaje ha cambiado definitivamente.

La carretera es estrecha, se suceden las obras,

pero lo que ha desaparecido por completo

es esa vegetación exuberante que tenían las praderas, ¿no?

Los árboles, el prado, el pasto...

En fin, y lo sustituye esta estepa de vegetación rara,

ocre y algo miserable,

pero, sobre todo, lo que abunda son los mosquitos.

¡Es insoportable! Son como una nube, ¿no?

Es una nube densa donde uno se sumerge y le... ¡Ah!

Se le intentan meter por todos los orificios

que dejes abiertos, incluso alguno que esté cerrado

pero no muy bien protegido. Es insoportable.

La gente tiene que caminar y pasear con mosquiteras

que les cubran las caras.

Yo no tengo y entonces me voy comiendo todos los mosquitos.

Como abra la visera del casco, ¡shh! Se me llena la boca.

Como cierre la visera del casco, me aso de calor,

y se me estrellan contra el plástico

y se convierte en una especie de malla

con la cual no puedes ver.

Es algo realmente incómodo y estoy deseando llegar a Astracán.

Aunque en Astracán, que ya he estado...

(RESOPLA) En fin, los mosquitos eran una plaga

y creo que la cosa se ha puesto peor.

¡En fin, pero así es la aventura y hemos venido a comérnosla entera!

¡Literalmente! (RÍE)

(Música)

Así que ahora nos dirigimos a la frontera entre Rusia

y Kazajistán, atravesando un inmenso páramo baldío,

propiedad de los mosquitos en verano y el frío extremo en invierno.

(Continúa la música)

Una tierra dura que guarda una curiosa sorpresa.

Esto que veis aquí es el cartel que indica

que voy a entrar en la República de Kalmukia.

Y, por tanto, estoy abandonando el óblast de Volgogrado

y esto nos permite hablar un poco sobre la configuración territorial

de la Federación rusa. Porque esto es una federación

que agrupa óblast, repúblicas y regiones llamadas krais.

¿Y qué es un óblast? Pues un óblast

sería como una provincia, es decir, el sujeto territorial

básico y más común dentro de la Federación rusa.

Al gobernador del óblast, lo pone Putin.

Sin embargo, las repúblicas tienen Parlamento,

presidente y Constitución propia. Normalmente,

habita en ellas una comunidad étnica diferenciada y específica.

¿Y quién habita en la República de Kalmukia?

¡Los calmucos!

¿Qué es lo que tiene de particular ser calmuco?

Pues los calmucos son, mayoritariamente, budistas

y, por lo tanto, nos encontramos en la única región dentro de Europa,

porque Asia ya sabéis que, para mí, comienza al otro lado del Volga,

que está ahí, de religión budista.

No son budistas porque se hayan hecho budistas por moda,

como los que siguen a Richard Gere y demás, ¿no?

Los fans del dalái lama...

Son budistas desde mucho tiempo antes,

desde que vinieron de las estepas del sur de Siberia

en busca de pasto para su ganado hasta aquí,

hasta la ribera del Volga.

(ESCUPE)

(Motor)

Y yo no sé cómo pueden vivir con tanto mosquito los calmucos.

(Música animada)

Miquel Silvestre se adentra en la República de Kalmukia

en busca de un templo budista.

A los pocos kilómetros de la linde, aparece Kagan Amman,

un poblado calmuco a la vera del Volga.

Apenas una aldea de casas de madera de una sola planta

y unos pocos almacenes y comercios.

(Continúa la música)

Aquí la gente...

Los he visto que se ponen una mosquitera en la cabeza.

Y tengo que conseguir una mosquitera como sea

porque es que, en cuanto me paro, o sea, me rodean los mosquitos

y me abrasan. Entonces, es insoportable.

No puedo hacer nada. Me gustaría...

Estoy aquí, en un poblado de calmucos,

me gustaría ver si encuentro un templo budista.

No sé, porque esto es un poblado pequeño.

Pero es que no le puedo preguntar a nadie, no puedo hacer nada

porque, inmediatamente, me devoran. Entonces, lo primero es...

Misión mosquitera.

Porque, mira, así es como pasea la peña.

(HABLAN EN RUSO)

OK. Que para allá, que para allá.

Vamos aquí. ¡Venga!

A comprar...

Misión: Compran mosquitera individual.

¡Ah!

"Very good". ¿Eh?

Hay que ver, macho, me has salvado la vida.

¡Me cago en la leche! ¡Eso no! Eso es muy caro.

(HABLA EN RUSO)

¿No "discount"?

(HABLA EN INGLÉS)

(RÍE) OK, OK.

Son los cien rublos mejor invertidos de mi vida, señora.

Esto... Tenga ahí. Cien "rublacos".

(SUSPIRA) Dios mío...

"Very good, very good". "Spasibo".

"Spasibo", "spasibo".

"You?". Eh, Kamul... Kamulkia.

Kalmukia. Kalmukia.

Eh, eh... "Buddhist".

(HABLA EN INGLÉS)

¿Dónde? "Otkuda?".

Kalmukia "Temple".

¿No?

(HABLAN EN RUSO)

Musulmán, "net". "Buddhist".

(CONTINÚAN HABLANDO)

(LEE) "¿Hay templo budista en este pueblo?".

Miquel usa un traductor online para hacerse entender.

(LEE EN RUSO)

(AMBAS) "Yes".

"Otkuda?".

(HABLAN EN RUSO)

"One, two, three, four, ¡five!". Five. OK.

Ah, "very good English".

Bueno, señoras...

"Spasibo".

(RÍEN)

A mí me encanta esta parte del mundo.

Es que la gente es muy guay. Esto es otra Rusia.

Luego, cuando pasemos a Kazajistán...

"Otkuda" España? ¿España?

Ah, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán...

(HABLAN EN RUSO)

¿Georgia? Georgia.

Ah, Tbilisi.

Es evidente que nuestro nómada no entiende una palabra

de lo que dicen, pero ya se ha acostumbrado

a que todo el mundo le hable como si siempre dominara la legua

de los países que visita.

(Música tensión)

Ya estamos otra vez rodeados por la jauría, pero tan, tan, tan...

Ya tengo el antídoto perfecto. Es que con esto ya no podéis hacer

nada contra mí, cabrones. Ya estoy protegido,

ahora ya puedo hacer lo que quiera. Menudo alivio.

Es que te cambia hasta el humor. Ahora me encuentro

de mucho mejor rollo. "Hello! How are you?".

"How are you?". "I'm very fine".

"Do you speak English?". "Net".

"Deutsch". Ah, "Deutsch". No, español.

(HABLA RUSO)

Eh... Español.

Este par de nuevos amigos, a pesar de ser muy hospitalarios,

tampoco entienden inglés, así que Miquel vuelve a usar

el traductor para que corroboren la dirección que debe tomar

para encontrar el templo budista.

(Música)

OK.

(Continúa la música)

He seguido las indicaciones que me han dado en el pueblo

y he llegado a esta especie de cementerio de automóviles,

donde un amable calmuco ha salido preguntando

qué diablos hacía. Y le indicado que busco

el templo budista y me ha vuelto a dirigir.

Así que vamos a seguir las indicaciones de este señor.

Bueno, meterme por estos andurriales y a ver si encuentro

el templo budista. Fijaos en el nivel de los vehículos

que se mueven por aquí.

Son indestructibles...

desde la época soviética, ¿eh? Sí, sí.

No preguntemos el nivel de emisiones.

(RÍE)

(Música)

Los calmucos viven con una gran sencillez,

pero han demostrado ser gente muy amable y le han indicado bien

el camino. De modo que, al fondo, ve erigirse la silueta del templo.

(Motor)

Hemos encontrado el templo budista...

de la República de Kalmukia en nuestra ruta a Astracán.

Por supuesto, esta república tiene templos más impresionantes

y llamativos, pero este está en un pequeño pueblecito,

que podemos encontrar en la misma carretera

que nos lleva hacia la desembocadura del Volga.

Todos estos mosquitos, que me están abrasando,

salen de ese río que está a pocos metros de aquí.

En fin, flipante encontrar un enclave budista en Europa

rodeado, por un lado, de cristianos ortodoxos

y, al otro lado del río, un poco más allá, Kazajistán,

un país musulmán. En fin, vamos a ver un poco el templo.

Como buen templo budista, está abierto...

para el visitante y podemos entrar. Los calmucos...

llegaron a mediados del siglo XVII desde el interior...

de Asia central. Bueno, más allá de Asia central.

En realidad, provenían del sur de Siberia.

Buscaban pastos para sus ganados y se establecieron

en el delta del Volga.

Llegaron hasta Sarátov, en esta inmensa estepa.

Y quedaron bajo el dominio del zar, quien les ofreció, digamos,

protección si ellos, a su vez, protegían las fronteras del imperio.

Cosa que hicieron y, así, han podido quedarse en esta región.

Durante la época soviética, por supuesto, la religión

fue perseguida y el budismo pues, prácticamente,

perdió sus templos. Aunque, como ocurrió

con el cristianismo ortodoxo, no la devoción de la gente.

Cuando terminó el reinado del sóviet,

volvieron los templos.

Los calmucos han tenido más suerte que otras minorías

que también han poblado esta región

porque ellos no sufrieron la persecución,

la deportación y el genocidio que sí afectó a otros extranjeros

que vinieron por aquí, los alemanes del Volga,

invitados por Catalina la Grande, que era una princesa alemana,

para colonizar y poblar esta región y hacerla fértil, productiva y rica.

A pesar de que los alemanes del Volga consiguieron

su propia república independiente o autónoma,

los alemanes, con Lenin...

Un decreto de Stalin...

acabó de un plumazo con esa autonomía

y ordenó la deportación de todos los alemanes del Volga

que hubiera por aquí.

Bueno...

La historia...

que no siempre es...

benigna.

(Música suave)

Está abierto incluso el interior del templo,

lo que pasa es que no voy a entrar porque me tendría que descalzar

en señal de respeto. Y, claro, quitarme las botas,

pues es un poco follón. Además, supongo que después

se me abalanzarían los mosquitos sobre los pies.

Me encanta el templo budista. Se respira aquí un ambiente especial

y, además, hay mucha paz y huele muy bien.

Huele mejor... que en todo el camino.

Ah...

(Motor)

(Música animada)

Cuando el ganado invade libremente la carretera,

dice mucho de una región.

Quiere decir que... está bastante "asalvajada".

En el sentido de que no que la gente sea salvaje, bruta

o maleducada..., no.

Quiere decir que es un territorio desolado,

poco explotado, natural...

Donde el ganado campa a sus anchas y son los seres humanos

quienes tienen que respetar su paso.

Estamos entrando ya en... la parte más interesante del viaje.

A mí, esto es lo que más me gusta.

Cuando la civilización se queda acantonada en las ciudades

y el resto es...

la estepa, el campo, el desierto, la selva, el...

Ahora vemos vacas, pero dentro de poco serán otros animales.

Cuando empecemos a ver los caballos salvajes,

molará.

Pero cuando veamos los camellos,

sabremos que estamos de verdad en Asia central.

Así que, aunque crucemos el Volga...,

tendremos que esperar a ver camellos y, entonces, os diré...

"Welcome to Asia".

(Motor)

"Very good, my friend".

(Música)

(Claxon)

(Continúa la música)

La estepa del Volga encierra otro peligro,

aparte de los mosquitos y el ganado suelto,

el clima impredecible. En cuestión de minutos,

puede nublarse el firmamento y descargar una tormenta torrencial.

Miquel divisa la mancha gris en el cielo y se apresura

para que no le agarre en descampado.

(Música)

Estamos en Astracán, ciudad rusa sobre el delta del Volga,

puerto marítimo del mar Caspio, capital del caviar beluga

y puerta hacia oriente, hacia Asia central.

Esta ciudad fue conquistada por Iván el Terrible

y, sucesivamente, asediada por turcos, otomanos,

mongoles, persas, cosacos...

Lo cierto es que hoy es una población de ritmo lento

y tranquilo, pero que en su día fue completamente devastada

por Timor el Grande, el gran Tamerlán,

el emperador mongol que tenía en Samarcanda su gran capital,

cuya tumba visitaremos. Hoy, en Astracán,

la verdad es que no hay mayor peligro que sus terribles mosquitos,

quizás los peores que haya sufrido.

Para ello, es necesario protegerse con algún repelente local.

De una potencia extraordinaria, casi venenosa.

Pero, sin duda, es mejor morir lentamente envenenado

que devorado a toda velocidad por estas rabiosas alimañas.

(Pájaros)

Astracán es la capital del caviar.

Yo creo que aquí voy a encontrar lo que busco.

No sé si lo voy a poder pagar; pero, por lo menos,

vamos a ver unas latitas, ¿no?

"Privet!".

"Privet!". Caviar.

(HABLA EN RUSO)

Aquí veo que tienen de cantidad de precios.

Hay desde 350 rublos, 990 rublos...

Ah, supercaro, ¿eh? 20 000 rublos...

Esto es un disparate. Luego, tienen otras cosas

de 1000 rublos. La verdad es que...

yo... el caviar creo que lo habré probado en mi vida

una o ninguna vez. No sé.

Creo que mi mujer igual me echará la bronca

cuando vea el cargo en la tarjeta de crédito,

pero es que esto hay que probarlo.

Y estamos aquí, donde se produce el verdadero caviar.

Vamos a comprarnos una latita que podamos pagar.

Usted tiene el caviar y yo tengo esto.

Ajá.

(HABLA EN RUSO)

Aquí tengo la máquina prodigiosa. Aquí puedo calcular exactamente...

cuántos euros me sale una lata de estas.

Venga. Este tiene buena pinta, ¿no?

Aquí, con el esturión y las huevas y... en rojo.

Bueno, así los pruebo los dos. Rojo y amarillo.

4500 rublos que son exactamente, señora..., 69 euros...

por dos latitas... Nada,

esto no sé lo que podría costar en España.

Seguramente...

No sé, incalculable. Pero venga. Venga ahí, señora.

Estos son sus poderes y estos son los míos. Ahí...

(RÍEN)

La señora me está certificando las latas de caviar

que me está vendiendo, ¿eh?

Para que tenga absoluta tranquilidad y garantía de que lo que voy a comer

es verdadero caviar procedente de esturiones del Caspio.

Y es que... Bueno, por lo visto, han encontrado un modo

de desovar los esturiones sin matarlos

porque, hasta hace poco, para desovar un esturión

había que matarlo y estaban exterminando

a los esturiones del Caspio. Porque no solamente es Rusia,

también es Kazajistán y son los países ribereños

los que intentan explotar este recurso natural.

Gracias a que han encontrado este sistema para desovar

a los esturiones sin tener que matarlos pues, claro,

la producción sube y la población de esturiones se mantiene

y, por tanto, es un negocio sostenible.

Así que me puedo comer este caviar con total tranquilidad.

Al menos, moral porque económica...

En fin, ha sido un pequeño palo, pero el dispendio de 70 euros

por comerme 250 g de caviar ruso, pues es de esas oportunidades

que hay que aprovecharlas. Claro, hay que venirse

hasta Astracán para poder hacerlo. Creo que me lo he ganado

después de estos casi 5000 km en moto.

Así es que me voy a dar un pequeño lujo.

Sí, señora. Yo creo que mi mujer me lo va a perdonar.

Aquí tenéis el certificado de que he comprado caviar del Caspio

en Astracán. Un papel con sellos. Aquí los sellos les encantan.

¡Pam, pam!

¿Eh?

Copia fehaciente de un documento que no sé si tendrá

fe pública notarial; pero, en cualquier caso,

creo que esto me protege frente a cualquier fraude.

Fraude al consumidor... ¡no! "Net!".

"Very good".

(HABLAN EN RUSO)

"Bye, bye".

Bueno, parece que ha caído una inundación en Astracán.

Están las calles completamente encharcadas,

pero esto debe ser la tormenta, que me ha pillado por la carretera.

En fin, aquí tengo mi caviar y busco un sitio donde comérmelo.

Y sin pagar una fortuna porque ya me la he gastado en esto.

(RÍE)

Así que me la voy a comer en un sitio de comida rápida.

Va a ser estas cosas de "Diario de un nómada",

caviar en un burger.

Mientras espero una hamburguesa,

que ha sido la excusa para entrar en el garito,

me voy a servir mi banquete personal de caviar.

Al final, he comprado tres clases de caviar.

Uno muy barato, que no me han dado certificado.

Luego, dos que sí que me han dado certificado.

Así que voy a hacer un "blind tasting"

con distintas clases de caviar

utilizando los cubiertos... del Ejército español.

(Canción en inglés)

Este es el barato,

que me ha costado 500 rublos todo este bote.

Tiene un sabor bastante fuerte... y salado.

Y las huevas son pequeñas.

Luego, este tiene las huevas mucho más gordas

y parecen perlitas.

Está muchísimo menos salado que este y el sabor es muy suave.

Este tiene las huevas más pequeñas que este

y también tiene mayor consistencia.

Y prácticamente se deshace en la boca.

La verdad es que está muy bueno.

En fin, 70 euros por este capricho, bueno, pues te lo puedes dar

una vez, ¿no? No está mal darte el lujo

en Astracán.

Está bien poder decir:

"Me tomé tres latas de caviar en un burguer de Astracán".

(RÍE)

En fin...

Los sibaritas y "gourmets",

pues... supongo que estarán viendo es todo y...,

en fin, llamándome de todo, pero porque no hay brindis,

no hay champán... Bueno, agua.

Pero me lo estoy comiendo a un kilómetro del Caspio...

Eso sí que mola.

"El haber comido mosquitos por la carretera,

el haber descubierto un templo budista preguntando

a la gente, el haber tenido que embutirme

en una mosquitera individual...

Las experiencias del camino, los sinsabores, las dificultades

y las alegrías...".

Eso hace que me sienta un hombre rico y, por lo tanto,

me apetece comerme este caviar y no me importa que sea

en una cuchara del Ejército español, en una mesa sin mantel

y en una hamburguesería con sillones de escay.

Para mí, es el mejor salón del mundo,

mejor que el de los zares.

Porque el emperador de mi mundo soy yo.

Y esa es la mayor riqueza que hay.

(Música animada)

Y decían mis vecinos

que llevaba mal camino apartado del redil.

Siempre fui esa oveja negra

que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar.

Y entre más pasan los años,

más me aparto del rebaño porque no sé a dónde va.

Diario de un nómada - La ruta de la seda. Capítulo 1: Comiendo con mosquitos y caviar

13 may 2018

El viaje toma partida en Stalingrado, donde viajamos rumbo hacia Astrakhan, situada en la frontera entre Rusia y Kazajistán. Durante el trayecto combatimos los mosquitos, degustamos el caviar y recorremos una tierra baldía; donde el hombre cede poder frente a una naturaleza característica.

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