'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa en una tercera temporada al extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/.

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Diario de un nómada - Un pajar en el teatro - ver ahora
Transcripción completa

Este es Miquel Silvestre,

el escritor que descubre el planeta de cerca y en moto.

Una gran aventura para conocer gentes y paisajes

de la cuna de la humanidad.

Europa, los Pirineos, los Alpes,

los Balcanes, Albania, Macedonia, Asia Menor.

En busca de la gran historia, en pos de oriente,

de la cuna de Alejandro Magno al arca de Noé.

Abrimos una nueva página de "Diario de un nómada".

Operación Ararat.

Capítulo 12. Un pajar en el teatro.

Precaución, amigo conductor. La senda es peligrosa.

-Turquía es un país de carreteras sorprendentes.

La verdad que no están mal de calidad, pero en ellas pasa de todo.

¿Cómo ha podido tener este accidente el camión en esta recta.

Se ha metido aquí, se habrá dormido...

Le faltaba té. No sé tomó su ración diaria de té

y... ¡Pum!

Es sorprendente. Este es el conductor,

y no le ha pasado nada.

¿La herida?

Le ha pasado esto.

¿Dios te protege?

Está claro.

Porque ha pegado una leche potente.

Y se ha salvado.

Es un punto de partida interesante, para nuestro viaje hacia Adguayahit,

dejamos atrás Herturu, y nos vamos,

que hace fresquito, y la verdad es que el tiempo está un poco ya...

Desapacible.

Ahora ha bajado la temperatura mucho.

Yo tengo que ir bastante abrigado, y no se hace muy cómodo.

Menos cómodo ha sido para el conductor de este camión,

que espero que no le hagan pagar toda la cosecha de patatas.

(Música)

Atravesamos una Turquía diferente. Más oriental y salvaje.

Una Turquía de montañas y castillos,

conquistados a los antiguos reinos cristianos.

(Música)

Una Turquía menos poblada. También más pobre,

pintoresca y militarizada.

(Música)

-La Turquía oriental, casi en la frontera Irán,

con Armenia y con Georgia, es otra Turquía.

Es mucho más pobre, está mucho más despoblada,

pero tiene un atractivo indudable, con esta naturaleza

prácticamente salvaje, las carreteras son peores,

pero la gente es...

Bueno. No sé. Es espectacular.

La verdad es que viajar por aquí ya forma parte de la aventura

con mayúsculas.

Porque esto es otro mundo.

Esta región es lo que los kurdos llaman Kurdistán.

Que se extendería por zonas limítrofes de Siria, Irán e Irak.

Pero turcios, sirios e iraníes niegan que exista tal territorio.

Solo en Irak se ha creado una región autónoma llamada Kurdistán,

como consecuencia de la caída de Saddam Hussein.

(Música)

-La carretera se pone peor en esta región.

Ya... Se suceden las obras, los baches, hay mucho tráfico...

Aquí, ya están un poco más dejados de la mano de Dios.

Estamos en lo que algunos podrían considerar el Kurdistán.

A muy poca distancia. Creo que a menos de 100 Km.,

de Doğubeyazt, que es la ciudad Puerta del Ararat.

Y que yo creo que pronto lo veríamos, si no estuviera tan nublado.

Es una pena que el cielo esté así, porque me voy a perder

la estampa de la Montaña Sagrada, en el horizonte.

Pero... A cambio tengo este bonito espectáculo de camiones y baches.

Es lo que hay.

¡Pero ya estamos cerca! ¡Muy cerca!

Así que vámonos para Doğubeyazt, a ver...

Lo que se pueda ver del Ararat.

(Música)

Cuando llegamos a Doğubeyazt, son las 15 horas.

Y el monte que tanto buscamos está cubierto de nubes.

Tendríamos que haberlo visto desde decenas de kilómetros de distancia.

Pero no hemos divisado nada a través de esta atmósfera, glauca y espesa.

Esta estampa brumosa no es la que queríamos conseguir.

Sino la de un cono de roca viva. Surcado de estrías musculosas,

y una copa nívea y limpia.

Pero no podemos distinguir la bella cima.

Perpetuamente nevada.

Casi ni la misma montaña se puede adivinar en el horizonte.

Solo vemos una base grisácea; fea; amorfa.

El monte Ararat. Nuestro objetivo.

Lo estamos viendo desde Turquía, muy cerca de la frontera con Irán,

en Doğubeyazt.

Aunque lo de verlo es más bien la expresión de un deseo,

porque está bastante cubierto, y vemos muy poco.

Pero: teníamos que estar aquí,

queríamos llegar y lo hemos conseguido.

Nos ha costado mucho, ha sido un largo viaje,

muchos kilómetros, muchos países, muchas gentes,

muchas historias... Y otra de esas historias es esta.

Quizás la principal.

Porque este monte aparece en la Biblia,

y aquí se supone que aterrizo el arca de Noé,

después del diluvio universal.

Aunque eso, la verdad, parece más bien una leyenda.

Porque imaginarnos que había una pareja de cada especie animal

en un solo barco es mucho imaginar.

Pero, como digo, la leyenda alimenta sueños.

Y los sueños a veces crean realidades.

Y esa realidad es el yacimiento del presunto arca de Noé,

que se encontró aquí.

Así que, bueno, vamos a echarle un vistazo a ese presunto arca de Noé.

A ver qué nos encontramos.

(Música)

La climatología, no sé si se alía con nosotros o se nos enfrenta.

Pero creo que tengo un contraste que ejemplifica bien

lo que pudiera haber sido el tiempo de Noé.

Una parte del Ararat completamente oculto bajo la nube,

que está descargando el gran diluvio, con rayos,

centellas y una tormenta eléctrica descomunal,

y al otro lado tengo la tierra prometida.

Ese... Esa vega fértil y llana, sobre la cual cae el sol.

Y luego, esta carretera mugrienta, que prácticamente

es una especie de desafío, porque es como si alguien

no quisiera que llegara a ver el arca de Noé.

Quizás sea Noé, que está cuidando de sus viñas,

y no quiere que yo me las lleve.

-No sé. Esto es el pueblo donde se supone que está el arca...

Eso que se ve allí abajo, eso que parece nada más

que un muro negro ovalado, eso es lo que dicen que es el arca de Noé.

Yo no me pronuncio. No digo ni que sí ni que no.

Yo solo sé que, como venía al Ararat, tenía que enseñároslo.

Y que luego, cada uno saque sus propias conclusiones.

Que lea, en los foros, las conspiraciones...

En fin. Estas cosas.

A mí, en todo caso, me parece un poco pequeño

para albergar una pareja de todos los animales que hay en la Tierra.

Yo creo que algunos los guardaban en otro lado.

Igual había una segunda arca.

Chanchanchanchan...

Lástima que ya no esté Jiménez del Oso con nosotros,

para... hablar de ello.

(Música)

Vigilado por el nublado Ararat, Miquel desciende al sitio

arqueológico de Durupinar. Que hiciera famoso Ron Guayard.

Arqueólogo aficionado que dedicó su vida a localizar restos bíblicos

tan dispares como Sodoma y Gomorra. El arca de la Alianza.

La torre de Babel, y hasta la piedra que golpeó Moisés

para hacer brotar agua.

Y por supuesto, el barco de Noé.

Los científicos académicos refutan los maravillosos hallazgos

de Guayard, muy celebrados, por otro lado,

entre los fundamentalistas cristianos,

que tanto afloran en Estados Unidos.

Cuando nuestro explorador llega a las presuntas cuadernas

petrificadas del arca, se desata un furioso diluvio.

Como si desde el cielo no quisieran que se entrometiera un escéptico.

Evidentemente, a Noé no le hace mucha gracia que vengamos

al arca en moto.

¡Porque ha mandado un diluvio!

¡Con vendabal! ¡Baaaah!

Yo soy creyente, por lo tanto, sé reconocer los signos... de arriba.

Y poner en duda que esto era el arca de Noé me ha costado

un diluvio particular.

Personal y exclusivo para mí, que me ha calado hasta los huesos

y me ha dejado hecho polvo.

Imaginármelo, que pudieran ser 40 días de tormenta como esa, horrible.

Así que voy a enmendar la plana, dedicándole mi pegatina

de "Diario de un nómada",

¡al sitio de Noé! ¡Ahí estás, Noé!

Claro que sí.

Noé, gracias a ti y a tu barca, y no me mandes más diluvios,

que tampoco es pa' tanto.

Cae la noche y el diluvio persiste obcecado.

Aguando también el ánimo del nómada.

Yo tendría que cerrar ahora, en Doğubeyazt,

con las vistas de una puesta de sol sobre el Ararat, mi diario.

Tendría que poner punto final al viaje de Operación Ararat, aquí.

Pero no tengo el Ararat.

No tengo puesta de sol, y no puedo cerrar mi diario.

Porque está lloviendo, porque va a estar lloviendo durante varios días,

y porque no nos podemos quedar aquí y esperar que escampe,

para tener una bonita toma.

Así que, como no tenemos el Ararat desde Turquía,

vamos a intentar tener el Ararat desde Armenia.

Porque, ya que no podemos cambiar el tiempo, cambiaremos el destino.

(Música)

Sin embargo, el nuevo día se despierta

con una promesa de cielos despejados.

Tal vez consigamos ver el Ararat.

Hay que ponerse en marcha.

-En Turquía, todo se arregla tomando té.

Así que yo he decidido prepararme un té, mientras espero a que el monte

Ararat me enseñe su mejor rostro.

Anoche, cuando llegué a este lugar tan emblemático,

que era mi objetivo, me lo encontré completamente cubierto

con un diluvio universal, y prácticamente no pude ver nada.

Así que me encontraba deprimido, triste, abatido, algo frustrado...

Sin embargo hoy se ha levantado el día despejado, luce el sol,

y aunque las previsiones son que continúe lloviendo

por la tarde, ahora mismo no llueve.

Así que estoy esperando a que el Ararat

despeje un poquito esas nubes para poder verle la cara,

y mientras tanto, me tomo un té.

Pero ni siquiera el té turco logra el milagro.

Las nubes no se disuelven.

No tenemos más remedio que marcharnos.

No lo hemos conseguido.

(Música)

Pero antes de irnos, visitaremos un gran palacio

sobre las montañas kurdas.

(Música)

Estamos en Anatolia Oriental. En el extremo Este de Turquía.

Y eso que tengo detrás es el castillo de Ishak Pasha.

La... Quizás, la obra más representativa de la arquitectura

otomana en esta región.

Aquí comenzamos nuestro viaje hacia Armenia.

Para ver el Ararat desde el otro lado.

Para ver el Ararat que no ven los turcos,

porque nosotros hemos visto el Ararat que no ven los armenios.

Ese gran símbolo nacional nos está esperando,

al otro lado de esta frontera, que no podemos cruzar

por aquí por las diferentes políticas entre los dos países.

Así que, para llegar hasta allí,

tendremos que hacer un pequeño tour, por un país también muy curioso,

que es Georgia: antiguo miembro de la Unión Soviética,

patria chica de Stalin, y un país que se las ve también

con el gran oso ruso, y que tiene también

sus pequeños conflictos políticos con su gran vecino

del norte; por unos territorios llamados Osetia, Yafhacia...

En fin. Cosas de la política internacional, que a nosotros ahora

no nos interesan, porque nosotros lo que queremos hacer es viajar en paz,

llevarnos bien con todo el mundo, y ver el Ararat desde Armenia.

Y nos gustaría verlo desde aquí, pero no se puede.

Así que tenemos que hacer un pequeño tour, que va a ser muy divertido.

(Música)

Estamos bordeando el Ararat.

Porque vamos paralelos a la frontera con Armenia, y es como un baile.

Porque las nubes, parece que lo dejan ver, y luego lo cubren.

Y luego lo dejan ver otra vez y luego lo cubren.

Y entonces es como si estuviéramos danzando.

Me está... seduciendo el Ararat.

El caso es que por ahí ya se ha puesto la cosa fea,

y vuelve a haber un nubarrón tremendo,

en el cual me voy a sumergir, porque no me queda más remedio.

Pero no porque quiera.

(Música)

Realizamos un gran rodeo por el conflicto de Nagorno Karabaj.

Que enfrenta a Armenia y Azerbaiyán. Los azerbaiyanos son de etnia turca.

Turquía, en solidaridad con sus hermanos, cerró la frontera

turcoarmenia, fijada por la Unión Soviética en 1921.

Eso que se ve, al otro lado del río, eso es Armenia.

Tan cerca y tan lejos.

Prácticamente tengo a tiro de piedra Armenia,

y sin embargo no puedo ir hasta allí.

Tengo que hacer un enorme rodeo, pasando por Georgia,

para visitar ese país.

(Música)

¡Una máquina infernal!

¡Estoy envuelto por el humo, porque es una máquina infernal!

¡La gorda! ¡Salida de los avernos!

¡Rock and roll!

(Música)

Estamos en Posof. Muy cerca de la frontera con Georgia.

Vamos a entrar en el complejo y pintoresco universo de la antigua

Unión Soviética. Es un paisaje montañoso.

Húmedo y verde.

(Música)

Clásico Tir iraní, cargado de petróleo hasta arriba,

llevando ahí combustible a Gurcistán.

Porque estamos al lado de la frontera con Georgia.

Aquí el paisaje, como veis, ha cambiado por completo,

nos encontramos en un monte húmedo,

demasiado húmedo para mi gusto, muy verde, muy fértil, y muy alto.

Y hace mucho frío. Pero bueno.

Tenemos Georgia a dos pasos. Un nuevo país, una nueva frontera,

una nueva historia.

¿Sabíais que Georgia se llamaba Iberia?

¡Iberia Caucásica!

A través de los prismáticos, divisamos la linde fronteriza,

y las altas y escarpadas montañas del Cáucaso, al otro lado.

(Música)

La frontera con Georgia supone entrar en el salvaje Oeste.

Este país es el territorio de la perfecta indefinición:

ni Oriente ni Occidente. En tiempos griegos era la Koltis.

Famosa por el relato de Jasón y sus argonautas,

en busca del vellocino de oro.

(Música)

Nadie sabe muy bien por qué se llamaba así,

pero el caso es que esto supone que de algún modo

queda armada nuestra Península Ibérica.

Así que hemos hecho un viaje de Iberia a Iberia.

Hay quien sostiene que el euskera, que el vascuence,

sería un idioma derivado de aquí: del Cáucaso. De la actual Georgia.

Como todas las teorías que tienen que ver con el idioma,

son siempre discutidas y discutibles.

Pero lo que sí que queda claro es que los georgianos

tienen su propio idioma, y su propio alfabeto,

que solamente se utiliza aquí.

Y así lo podemos ver detrás mío.

Tengo la palabra “market” escrita en inglés, y la palabra...,

lo que sea, en georgiano.

(Música)

Los romanos lo llamaron Iberia.

Y en el s. IV reconocieron el cristianismo.

Religión que mantendrían firmemente, a pesar de verse rodeados

de vecinos musulmanes.

Como persas, otomanos y mongoles.

Que los invadieron y sojuzgaron hasta aniquilar a los georgianos.

Georgia es un pequeño país cristiano, cristiano ortodoxo,

aunque tiene, salvo Armenia, a todos sus grandes

vecinos de fe mahometana: de fe musulmana.

Además, durante la época soviética,

el comunismo trató de extirpar esta fe religiosa

como si fuera el opio del pueblo, cosa que no consiguió.

Porque el país está salpicado de iglesias. Salpicado de templos.

De cruces. De monasterios.

Algunos de estos son tan espectaculares que nos van a quitar

el habla cuando los visitemos.

En 1921, fue invadida por el Ejército Rojo.

Incorporada a la Unión Soviética, y obligada a ceder territorio

a todos sus vecinos.

En 1991, tras el colapso de la Unión Soviética, declaró su independencia.

La intervención pro-rusa provocó una guerra que duró hasta 1995,

con episodios de limpieza étnica de georgianos,

en Abjasia y Osetia del Sur.

¿Veis esa especie de arco que tengo a mi espalda?

En realidad no es un arco. Es una canalización de agua.

Prácticamente en toda la Unión Soviética se construía

del mismo modo.

Ignoro las razones por las cuales las canalizaciones de agua

y de gas no se soterraban.

Quizás es que era más fácil repararlas.

Lo que sí sé es que la tecnología soviética,

si bien no genera cosas muy bonitas, sí tenía una gran virtud:

la perdurabilidad.

O sea, los soviéticos desconocían, en su industria pesada,

el concepto de obsolescencia.

Como ese camión que tengo a mi espalda.

Ese sí que es un trasto que durará

para siempre.

Es que así se construían: feos,armatostes, pero eternos.

Esta es la iglesia de Bale, es un punto de la ruta de la seda,

y este templo empezó a construirse en el s. IX.

Luego tuvo sucesivas reformas y reestructuraciones, s. XVIII,

pero también en el s. XX.

Porque, como vemos, esta iglesia, de piedra tan bonita,

tiene unos terribles canalones...,

pero lo mejor es la sustitución

del campanario por uno de tecnología soviética.

Sencillo, minimalista, eficaz, y quizás no tan duradero

como la iglesia.

Pero por ahora, funciona.

Funcional. espantoso, pero funcional.

(Música)

Hoy, Georgia es un país de cuatro millones de habitantes

que intenta acercarse a Occidente.

Pero que arrastra graves problemas económicos, sociales y políticos,

como lastre de la época soviética.

Tal vez por eso se fija tanto en su glorioso pasado medieval.

Cuando era un poderoso reino a finales del s. XII.

Aparte de por la paleontología socialista, Georgia es sumamente

interesante por su naturaleza salvaje, es un país de bosques,

montañas, ríos... Es espectacular.

Y también, por la glorificación de su pasado medieval.

Que era cuando los georgianos..., pues lo petaban.

Entonces, como vemos, en todos los países que estamos recorriendo,

siempre hay una invocación al pasado glorioso.

En algún momento de la historia fueron grandes.

Y es ahí adonde miran siempre, ¿no?

Siempre se vuelve atrás a buscar ese momento histórico,

en el que existió la gran Georgia, la gran Albania, la gran Armenia,

el gran Imperio Otomano...

En fin: Cualquier tiempo pasado fue mejor; ya se sabe.

Y la verdad. Yo me pregunto: ¿Por qué no podemos estar más a gusto

intentando glorificar lo que tenemos?

Ahora mismo, ¿no?

En vez de mirar tanto al pasado, de cuando fuimos,

¿por qué no miramos lo que somos e intentamos mejorarlo?

En fin. Es una reflexión que a mí se me ocurre, pero...

Seguramente yo estaré equivocado, y todos los que glorifican

ese pasado anterior..., pues serán los que tienen razón.

(Música)

Miquel llega al pequeño pueblo de Bale.

Como siempre, en cada nuevo país, hay que conseguir pasta.

“Uitrobal”. Yo quiero pasta: dinero.

Gel.

No es que sea gel para la ducha, es Georgian Ladis.

Que así se llama la moneda de aquí.

¿OK? ¿Has visto? Me he llevado la tarjeta, ¿no?

¿He recogido la tarjeta? Porque a veces me la dejo.

(Música)

Georgia es un terrible museo al aire libre,

de las ruinas del fracaso comunista.

Todo el país está sembrado de estos esqueletos de la época soviética.

Es triste ver las fábricas abandonadas.

Pero creo que más triste es ver cómo ese empeño por difundir

una cultura para el pueblo ha quedado completamente en ruinas.

Esto es el teatro de Bale.

Aquí se representaban obras. Hoy es solo...

un refugio de borrachos.

(Música)

El mundo es un gran teatro, y todos representamos nuestro papel.

Tras el final de la Unión Soviética, los políticos

hicieron su representación.

Y hablaron de libertad.

De independencia.

La libertad está muy bien: es una bonita palabra.

Pero ¿qué clase de libertad es la que convierte un teatro en un pajar?

(Música)

Y en el próximo capítulo...

La naturaleza georgiana me está enamorando.

Viven como hace casi 50 años.

O cuando uno se mete por estos caminejos de las montañas georgianas,

encuentra sitios como este.

¿Qué diría el camarada Stalin de verse convertido en imagen

de un supermercado?

Aquí el padre fue jugador de la Selección Nacional de Georgia Sub-16.

Estuvo en España en 1990.

Ha cambiado mucho. Usted y España.

Es que ahora voy a ver a los homínidos más antiguos de...Euroasia.

Pues ya hemos conseguido entrar a Armenia,

no sin algunas dificultades.

Un país completamente asalvajado.

(Música)

Y decían mis vecinos que llevaba mal camino, apartado del redil.

Siempre fui esa oveja negra que supo esquivar las piedras

que le tiraban a dar.

Y entre más pasan los años, más me aparto del rebaño,

Diario de un nómada - Un pajar en el teatro

27:41 29 may 2016

Miquel Silvestre prosigue su recorrido en Turquía, donde llega a los pies de sus destino: El monte Ararat, pero está cubierto de nubes y no puede ver nada. El aventurero decide viajar hasta Armenia para ver el Ararat por el otro lado, un largo rodeo por las tierras de lo que fue la Unión Soviética.

Miquel Silvestre prosigue su recorrido en Turquía, donde llega a los pies de sus destino: El monte Ararat, pero está cubierto de nubes y no puede ver nada. El aventurero decide viajar hasta Armenia para ver el Ararat por el otro lado, un largo rodeo por las tierras de lo que fue la Unión Soviética.

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  • Final en Dakar

    Final en Dakar

    27:15 11 dic 2016

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