'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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Diario de un nómada. Operación Plaza Roja - Bucovina, la joya escondida - ver ahora
Transcripción completa

Vuelve "Diario de un nómada".

Este es Miquel Silvestre.

Este es Lenin.

Y esta es La Gorda.

Si los mezclamos todos, tenemos "Operación Plaza Roja",

una intrépida travesía al corazón del antiguo imperio soviético.

Se cumplen 100 años de la revolución de 1917.

¿Qué queda de aquel sistema político y social que dominó medio mundo?

Nuestro nómada quiere averiguarlo comenzando un largo viaje

desde los Alpes a las llanuras del Volga.

Tendrá que recorrer miles de kilómetros,

dormir al aire libre

y, sobre todo, cruzar muchas fronteras.

Escalaremos los Cárpatos,

surcaremos inmensos trigales,

comeremos en los mercados,

dispararemos un Kalashnikov

y conoceremos la gente normal que vive en todas partes.

Acompáñanos cada semana a conquistar Moscú.

CAPÍTULO CINCO:

"RUMANÍA. II PARTE BUCOVINA, LA JOYA ESCONDIDA"

(Música suave)

Los Cárpatos son la gran barrera montañosa de Europa Oriental.

1600 km de longitud y 150 de ancho. Se extienden en un gran arco

por gran parte de los países de esta región del mundo

y, en Rumanía, se encuentra una de sus partes principales.

Por eso Rumanía es el país que tiene mayor cantidad de bosques,

mayor extensión de bosque de Europa. Por detrás de Rusia, claro,

pero Rusia es gigante y Rumanía es mucho más pequeño.

Aquí se encuentran un tercio de las especies vegetales

de toda Europa. Es, por tanto, la auténtica selva del viejo mundo.

Estamos a punto de entrar en la Bucovina,

una región histórica de la Rumanía actual

que tiene en Esteban el Grande a su gran adalid,

a su héroe nacional.

Defendió la cristiandad estas gentes del avance del imperio otomano.

Y para eso construyó una serie de monumentos que vamos a conocer

y que vais a flipar de lo bonitos que son.

En el siglo XVIII,

Bucovina pasó a formar parte del imperio austrohúngaro,

pero este imperio se desintegró tras la Primera Guerra Mundial.

Entonces el Consejo del país votó por su integración en Rumanía,

pero no acabaron ahí los vaivenes de esta región.

En 1940 fue invadida por la URSS, luego por los alemanes

y luego otra vez por la URSS.

Después de la Segunda Guerra Mundial se establecieron los límites.

El norte de Bucovina pasó a formar parte

de la República Socialista de Ucrania, el sur, de Rumanía,

y el este constituiría la República de Moldavia, la antigua Besarabia.

pero de eso ya hablaremos cuando llegamos allí.

En el episodio anterior dejamos atrás Transilvania

para entrar en otra región histórica de Rumanía

con marcada personalidad propia.

La Bucovina, una auténtica joya escondida en Europa Oriental.

Gran parte de su territorio es montañoso

y poblado en más del 60 % por densos bosques de hayas y abetos.

(Música épica)

(Motor)

La forma más barata de proteger la seguridad vial...

Con este... policía falso se intenta evitar

que los conductores vayan muy rápido por esta población

para que así cuando lo vean digan: "Ay, que están ahí" y frenen.

Y luego ya se dan cuenta de que... de que este amigo mío...

no es un policía de verdad.

(Música)

Pues esas son las carreterillas de curvas de los Cárpatos.

Esto es lo que tengo que recorrer ahora.

Luego, lo que pasa, es que se pone todavía más interesante

porque esta es una nacional, pero lo que voy a coger luego

es una carreterilla más estrecha, más bacheada, más... emocionante.

Y tengo que coger... Recorrer esas curvas...

y aquí es donde, en verdad, mejor me lo paso con mi moto,

porque mi moto no es para autopistas.

Así, sin pantalla y con ruedas de tacos,

por las grandes autovías no va bien, pero por las carreteras de montaña

va estupendamente y a mí me gusta el airecito en la cara

y es cuando está en su elemento.

Un monumento a los caídos en las guerras aquí en Bucovina,

Rumanía. Europa Oriental está llena de estos memoriales.

Pero aquí lo tenemos...

el dedicado a los muertos de la Primera Guerra Mundial,

en 1914 a 1918.

Y aquí a los caídos en la segunda gran guerra,

de 1939 a 1945.

Es curioso, porque Rumanía era aliada de la Alemania nazi

y, la verdad, los hechos son bastante luctuosos,

como ya explicaremos cuando visitemos Ucrania

y recorramos la ciudad de Odessa

y hablemos del terrible sitio que sufrió aquella población.

Creo que está bien que se recuerde a los caídos,

independientemente del bando del que sean.

Porque los soldados, la tropa, es pura carne de cañón

y se utiliza siempre en beneficio de los generales, los mariscales,

los gobernantes, los reyes, los dictadores...

De gente que no combate en las guerras,

sino que manda a otros a morir en su nombre.

Y yo, que estuve en el ejercito... obligado,

siempre me sentido solidario con los caídos,

independientemente del bando en el que lucharan.

Están bonitas las flores que les ponen.

Lo que pasa es que son flores plástico.

Con unos 25 000 km², se extiende no solo por Rumanía,

sino también por el sur de Ucrania y el oeste de Moldavia.

Todos países socialistas desde el final de la II Guerra Mundial

hasta comienzos de los 90 del pasado siglo.

Las décadas de comunismo, sin embargo, no lograron terminar

con el fuerte sentimiento religioso

que salpica de cruces las carreteras.

Pero la modernidad tampoco consigue domesticar

su espíritu rural ni sus profundas raíces.

(Música)

Ya os dije yo que la cosa se iba a poner más interesante.

Me encantan estas carreterillas reviradas, estrechas

y algo irregulares. No sé, le da más aventura... al viaje.

Me encantan también estas construcciones de madera.

Son buenos carpinteros.

Esta casa tiene pinta de que va a tener unas vistas espectaculares.

Lo siento por la novia, porque yo las voy a ver antes que ella.

Los Cárpatos rumanos.

Mirad.

Aquí se ven las carreterillas. Curvas y contracurvas.

Me encanta.

Lo único que pasa es que llegas siempre muy cansado,

porque esto agota,

y sobre todo te lleva mucho tiempo llegar a los destinos.

Así que, vámonos para el monasterio.

(Música)

Este era nuestro destino, el monasterio pintado de Moldovita.

Acompañadme, porque lo vais a flipar.

(Música)

Hay siete monasterios pintados en Bucovina,

considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Están construidos entre finales del siglo XV y del siglo XVI.

El que tengo a mi espalda es el de Moldovita,

la Iglesia de la Anunciación construida en 1532.

(Música)

Qué bien huele.

Están pintados por dentro y por fuera.

Por fuera está más deteriorado, pero por dentro es impresionante.

En un lugar sagrado como este,

donde los ortodoxos sienten una devoción absoluta,

encontramos cómo estos frescos maravillosos

están destruidos por grafitis hechos con punzón.

Por los nombres, de carácter germánico y por las fechas,

que se refieren a finales del siglo XIX,

da toda la impresión de que estamos hablando

de daños causados por soldados del ejército austrohúngaro.

Debían estar destacados aquí.

Hay alguno que tiene resonancias húngaras

y, sobre todo austriacas o germánicas.

Entonces...

Este tipo de grafitis donde la gente pone su nombre y la fecha

lo he visto... por todo el mundo. Palmira, el Líbano...

cualquier sitio donde hubieran ruinas o yacimientos.

Entonces no se le daba importancia y ahora son un testimonio

que no han querido tapar, supongo,

para que quede clara la barbarie.

Hay que ser muy animal para...

estropear esta obra de arte,

tanto en el siglo XIX como ahora,

pero entonces, a juzgar por la cantidad de grafitis que hay,

y encima firmándoles con el hombre,

no les parecía que estaban dañando nada.

O al menos nada valioso.

Los grafitis, ¿quién lo ha hecho?

Los austrohúngaros. Soldados.

¿Esto era un cuartel?

Así que los austrohúngaros,

los soldados que invadieron Bucovina...

Pero ellos no eran ortodoxos.

No. No, eran católicos.

Probablemente.

El imperio austrohúngaro... no, serían católicos. Sí, como yo.

(RÍE) Pero pasó hace mucho tiempo.

Pues tenía yo razón sin conocer la historia.

He preguntado a la monja quién había hecho los grafitis

que nadie ha tapado ni han restaurado las pinturas

y me confirma que son los soldados austrohúngaros

después de la invasión de Bucovina a finales del siglo XIX.

Bueno. Sería una soldadesca, parece,

que no muy respetuosa con los símbolos religiosos ajenos.

Y ahora nos dirigimos a conocer el de Sucevita.

Los habitantes de esta región resultan amables y hospitalarios.

A Miquel le encanta entrar en las tiendas modestas,

hablar con la gente local, comprar alimentos básicos

y comerlos a pie de carretera o compartiendo banco con los vecinos.

Esta es la vida sencilla y maravillosa

que le ha atrapado para convertirle en nómada.

Un nómada que regresa siempre que puede a los caminos,

como estos fabulosos caminos de los Cárpatos que atraviesan bosques,

suben montañas, se retuercen en curvas

y revelan una visión privilegiada del alma agraria

de un país tan apasionante como poco conocido.

La Bucovina en el verano y viajando por carretera

se muestra como un paraíso boscoso que invita al viajero sin prisa

a descubrir sus muchos secretos ocultos

entre la frondosa floresta de altísimos árboles.

Cada uno de los siete monasterios pintados es diferente.

El de Sucevita está dentro de una impresionante fortaleza

que recuerda el conflictivo pasado y guerrero de la Bucovina

y de su héroe nacional, Esteban el Grande,

quien fue elegido en una reciente encuesta, por los propios rumanos,

como el rumano más importante de la historia.

(Música)

En el siglo XIV Bucovina pasó a formar parte

del principado de Moldavia y alcanzó cotas de independencia

y autonomía inusitadas gracias al reinado de Esteban el Grande.

Esteban el Grande gobernó a finales del siglo XV

y derrotó tanto a los húngaros como al imperio otomano.

A estos los derrotó en la batalla de Vaslui

y el papa, en agradecimiento, le nombró campeón de Cristo.

Pero Esteban el Grande, lejos de atribuirse todo el mérito,

dijo que había sido solo obra de Dios y ayunó durante 40 días.

De aquella época, precisamente,

proceden los monumentos más representativos de esta región:

los monasterios pintados.

En el monasterio de Sucevita me vuelvo a encontrar

con los grafitis hechos a punzón de las tropas austrohúngaras

a finales del siglo XIX.

Lo que pasa que, examinándolos un poquito más de cerca,

me encuentro con dos que son muy recientes...

"Luminita" de 2001, acompañado de "María" de 2001 también.

Estos no son soldados austrohúngaros,

estos son, simplemente, dos capullos.

Muy interesante nuestro viaje por Bucovina,

pero ahora toca empezar la ruta hacia un nuevo país,

aunque también poblado mayoritariamente por rumanos.

Es, digamos, la otra parte de Rumanía que no es Rumanía.

Se trata de Moldavia.

(Música)

El paisaje cambia de nuevo.

Se acabaron los Cárpatos

y ahora entramos en la Llanura Sarmática

donde se produce miel, anidan las cigüeñas

y los campos producen abundantes cosechas.

Como veis, hemos dejado atrás los Cárpatos

y volvemos a la llanura.

Esta llanura nos va a llevar hasta nuestro próximo destino...

que tiene nombre casi de cuento. Antiguamente se llamaba Besarabia.

Qué bonito: Besarabia.

Y hoy se llama Moldavia.

Pero no es de cuento. Es un país pequeño.

No llega a los 6 millones de personas

y está considerado el país más pobre de Europa.

Para mí es una sorpresa, porque es, de la ruta,

uno de los pocos países que no conozco todavía.

Nunca he estado en Moldavia,

así que lo voy a descubrir al mismo tiempo que vosotros.

(Música)

No sé si Moldavia es más caro o más barato.

Moldavia... Moldavia.

Lei moldovenés...

Lei Rumania y lei moldovenés...

Lei ruma... (HABLA EN RUMANO)

Ah, y lei moldovenés... (HABLA EN RUMANO)

Ah, ok.

Bencina en Rumania y Moldavia... Ajá.

(RÍE) Bueno, nos vamos enterando poco a poco.

El lei en Moldavia vale menos que el lei rumano

y la gasolina, por lo visto, vale más barata.

Igual me quedo a vivir en Moldavia.

¿Ok? Ok.

Este es dinero del que no se rompe.

60... y 70. Y encima me sobran 6 lei.

¡Flipo con este dinero!

Nunca me cansaré de hacerlo.

Es que es...

¡magia!

Igual me tenían que llamar

para hacer un programa de magia en la tele con los lei de Rumanía.

¿Tendrá el mismo efecto con los lei moldovaneses?

¡Están vivos!

Estamos a punto de comenzar nuestro viaje

por la auténtica ex-URSS,

porque Moldavia formaba parte de la Unión Soviética.

Era una república socialista soviética, porque, bueno,

cuando se produjo la partición tras de la Segunda Guerra Mundial,

Bucovina Este quedó para la Unión Soviética,

Bucovina Oeste para Rumanía y el norte de Bucovina para Ucrania,

así que, ahí está la verdadera frontera

entre los países del bloque oriental y... el imperio.

(Música rusa)

Esta es la entrada de la República de Moldavia

y como se trata de una frontera

y son siempre complicadas de filmar, lo voy a hacer de forma...

más o menos escondidilla con la cámara del casco,

así que por eso lo estáis viendo un poco raro

quizás no se diga muy bien,

pero por lo menos tendremos el documento.

Por lo menos lo voy a intentar,

a no ser que cojan los moldavos y me hagan...

¡Ah! ¡Rasca! Y fuera cámara, que todo puede ser.

(HABLA EN RUMANO)

La señora se ha llevado mi pasaporte y la documentación de la moto.

No tengo ni idea de qué va a pasar con mis documentos.

Esta es la situación. Estoy aquí esperando...

sin aparente razón, más que mis papeles han desaparecido...

Bueno, es lógico que... que hagan un control.

¡Go! ¡Go! ¡Go!

(CANTA) "En un puerto... de Moldavia...

vive nuestro amigo Miquel... en un bonito calabozo...".

(RÍE) Un chequeo exhaustivo este.

No han chequeado mucho.

Han mirado tres bultos por fuera... y adiós.

Espero que a mí me hagan lo mismo.

Desde luego, la facilidad con la que han pasado estos tipos

con la matrícula de la República Checa,

cargados hasta arriba de cosas,

y que les han mirado dos bultos por encima, es decir, sin abrir,

no va a ser el control aduanero que me van a hacer

en otros países de la antigua Unión Soviética como... Rusia.

Estoy casi por apostarme un dedo.

Pero se ve que...

"Moldova is Moldova".

¿Derecha? ¿Habla español? No.

España. España.

(HABLA EN INGLÉS)

"Welcome to Moldova. Very good". "Welcome".

(RÍE)

(Claxon)

Amigo... ¿Chisináu?

(HABLAN EN RUMANO)

(Música)

Entrar en Moldavia es como haber saltado

hacia atrás en el tiempo varias décadas.

En esta zona norte del país apenas se ve gente, ni casas,

ni fábricas, ni casi nada más que un inmenso páramo verde y fértil.

Ah, y también dos cosas que sorprenden a nuestro viajero...

En mi viaje a Chisináu

ya me estoy dando cuenta, en los primeros kilómetros,

de una serie de detalles Moldavia que me parecen interesantes.

Unos son... estas... paradas de autobús.

Tan bonitas y tan bien decoradas. Me encantan.

Evidentemente esto procede de la época soviética.

Se las ve... un poco anticuadas,

sin reformar,

pero están muy bonitas, ¿no?

Estos mosaicos... las hacen muy particulares.

Lo que no sé es si la puntualidad de los autobuses moldavos

se corresponde con la belleza de sus paradas.

En todo caso, lo que podemos ver, es que...

la gente se entretiene mientras espera el autobús.

Así les da tiempo a tomarse unas cervecitas.

"Timisoreana" es la cerveza de por aquí.

Aunque el Moldavia, lo que beben, más que cerveza, es vino.

Es uno de los países donde más vino se consume

y también se produce. Así que... tendremos que visitar alguna bodega

o comprar una botella de vino, por lo menos.

A ver qué tal está el vino de Moldavia.

Y allí tenemos otro Cristo, como los que había en Rumanía.

En Rumanía estaba llena de cristos la carretera

y aquí ya he visto unos cuantos.

Y al lado del Cristo...

hay otro de los elementos

que también me ha llamado mucho la atención

en mis primeros momentos en Moldavia, que son los pozos.

Hay muchos pozos... para que la gente beba, me imagino.

Este creo que no funciona,

porque no se le ve con cuerda ni cubo,

pero he visto cantidad de ellos que están en perfecto estado.

Yo creo que es para que... No sé...

Una especie de suministro público de agua.

Está bien pensado eso.

Efectivamente. Es un pozo y tiene agua.

Lo que pasa es... que este no tiene cubo, pero...

Ha estado en funcionamiento hasta hace poco.

Abajo está el agua.

Además parece que agua no le falta ese país.

Está verdísimo. Muy bonito Moldavia.

Pero para conocer mejor Moldavia

tendremos que esperar al próximo episodio.

Y decían mis vecinos

que llevaba mal camino

apartado del redil.

Diario de un nómada. Operación Plaza Roja - Bucovina, la joya escondida

29:20 10 dic 2017

Seguimos en Rumanía, en la bella y montañosa región de Bucovina, donde se encuentran los maravillosos monasterios pintados, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Seguimos en Rumanía, en la bella y montañosa región de Bucovina, donde se encuentran los maravillosos monasterios pintados, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco.

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