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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Operación Ararat: La tumba del último Borbón - ver ahora
Transcripción completa

Este es Miquel Silvestre.

El escritor que descubre el planeta de cerca y en moto.

Una gran aventura para conocer gentes y paisajes de la humanidad.

Europa, los Pirineos, los Alpes,

los Balcanes, Albania, Macedonia Asia Menor.

En busca de la gran historia. En pos de Oriente.

De la cuna de Alejandro Magno al arca de Noé.

Abrimos una nueva página de "Diario de un nómada".

OPERACIÓN ARARAT. CAPÍTULO CUATRO.

"LA TUMBA DEL ÚLTIMO BORBÓN"

(Música alegre)

Milán es la gran capital económica del norte;

la ciudad más poblada después de Roma.

Aquí se concentran muchas de las empresas italianas.

Milán estuvo bajo dominio hispánico desde 1525 hasta 1713.

El camino español fue la ruta creada por orden de Felipe II

para llevar armas, soldados y pertrechos a los Países Bajos

sin atravesar territorio enemigo.

Estuvo en funcionamiento de 1567 a 1622.

"Onore e gloria a los valientes"; o la suerte, para el que la trabaja.

Esto viene a decir esta portada romana de Milán.

Hoy disfrutamos de sol en una ciudad umbría del norte de Italia: Milán,

la capital del Milanesado, la joya de la corona española.

El Consejo real de Castilla valoró, en tiempos de Felipe II,

cuál era la posesión española más importante.

Por encima de la plata de Potosí y el oro del Inca, concluyó Milán.

Era la puerta para defender las posesiones españolas en Italia,

y la puerta hacia Europa, a través del camino español,

que llevaba los tercios desde el castillo hasta Flandes,

hasta la guerra que consumía los recursos de nuestra monarquía.

Es la historia que nos contará el Capitán Alonso de Contreras,

un personaje fabuloso, cuyas memorias recomiendo leer,

y que posteriormente inspiraría al Capitán Alatriste,

el famoso personaje de Pérez-Reverte.

Nosotros salimos desde Milán hacia los Balcanes.

Otra zona interesante y habitualmente en conflicto.

Vamos a conocer el norte de Italia y algo de su gastronomía.

¿Qué se come aquí? Por encima de la pasta, la pizza y...

de los platos típicos de los restaurantes italianos...

de baratillo; el "risotto".

Vamos a intentar hacer un "risotto" con productos típicos

y consumirlo en Venecia.

Acompañadnos en un viaje a través del septentrión de la bota itálica.

Son las regiones menos conocidas y menos típicas de todo el país.

Milán: una macrourbe moderna y desarrollada.

También acoge maravillas absolutas,

como su Blanco Duomo o catedral gótica del s. XIV.

Uno de los templos más grandes con capacidad para 40 000 fieles.

(Música alegre)

La Galería Víctor Manuel II, con su arquitectura de hierro.

(Música alegre)

Si queremos buscar buenos productos locales,

lo mejor es venir el Mercado Metropolitano de Milán.

Encontraremos lo necesario para nuestro "risotto".

¿Qué os parece mi casco para el buen tiempo

y para callejear por estas ciudades caóticas?

(RÍE) Está bien, ¿eh?

(Música alegre)

¿Esperabais encontrarlo lleno de señoras mayores y del campo?

Milán es una ciudad de contrastes. Se combina lo antiguo y lo nuevo.

El Mercado es un comercio lleno de productos de calidad.

Para un "risotto", ¿qué necesitamos? Riso. Arroz.

El "risotto" puede ser de lo que uno quiera. Teniendo arroz,

cualquier cosa de la cocina nos servirá.

Voy a escoger un "risotto" de pera. Voy a coger unas peras.

(HABLAN ITALIANO)

Esto, cebolla, es esencial para el "risotto".

La "pecora" es la oveja.

La "pecora" es la oveja, en italiano. La mala pécora.

Esta mala pécora hace buen queso.

En italiano se dice "pecora nera": la oveja negra.

¿Puedo usarlo para el "risotto"? Entonces, me llevo de ese queso.

"Fromaggio"... No.

Queso. Quiero. (EN ITALIANO) Quiero comprar.

Llegamos a lo que de verdad me gusta en Italia: el café.

Aquí se puede tomar el café de verdad.

(EN ITALIANO) Café expreso doble.

Aquí, el café expreso es como un dedal. Está...

que te salta el corazón por la boca. Si te lo tomas doble, te quedas

sin pulmones. Te ha saltado todo. subes por las paredes.

Es lo que me hace falta para el viaje hasta Venecia.

Este es el café. Esto es un café doble.

(Música alegre)

Estoy que se me sale el corazón. Vámonos.

(EN ITALIANO) Café expreso doble.

El norte de Italia es la parte industriosa del país, hiperpoblada

y, a veces, las carreteras tienen demasiado tráfico.

Tiene maravillas de obligada parada, como el Lago di Garda.

(Música suave)

Estamos en Desenzano del Garda, cerca de Verona, a orillas del lago.

Una localidad con un ambiente novecentista, de casas con humedad,

pero llena de vida. La gente ama, ríe y disfruta.

Me gusta bastante más que otros sitios con más renombre,

donde a veces parecemos tratados como ganado. Vamos a ver.

(Música alegre)

En Venecia, la mejor opción es acampar en un "camping".

No es nada barato... Empezamos mal. El hogar.

Ya estamos en casa; una prestada. Vamos a buscar un buen restaurante

con vistas a la ciudad... mágica de Venecia.

Mágica, para algunos. Para mí, esto es... un hormiguero.

Vamos a cocinar nuestro "risotto" de campaña en un lugar fabuloso.

Es la Punta San Giuliano, del canal que nos llevaría a Venecia.

Es uno de los pocos sitios que tienen vistas directas

sobre la ciudad mágica. No estás allí, en el mogollón,

no estás en un restaurante caro, no estás rodeado de turistas.

Estás en una zona industrial, pero con vistas directas

al gran canal y con una puesta de sol fabulosa.

La cebolla, una vez pelada, la picamos.

Vamos a hacer un "risotto" internacional

con riso y cebolla italianos, aceite de oliva francés y caldo español,

el que nos sobró de los Pirineos. La señora estaría orgullosa de saber

que su caldo está a las puertas de Venecia para saborizar

un buen "risotto" de gorgonzola y pera.

Mientras la cebolla se pocha y se queda transparente,

abrimos nuestra bolsa de riso.

Por su tamaño, nos va a durar para unos cuantos "risottos".

Medimos nuestro arroz en la taza, para calcular después el caldo.

Ahora, sofreímos el arroz. 2 medidas de caldo por 1 de arroz.

Cocinar un "risotto" a la vera de un canal de Venecia

me parece un placer sibarítico; mucho más elevado

que sentarme en una terraza y que alguien me sirva por dinero.

Ahora... el momento de echar

este delicioso queso de oveja, de "pecora". Es un queso azul,

muy fuerte, que creo que va a maridar muy bien,

como dicen los expertos, con... la pera. A ver cómo funde.

Realmente huele bien. Está saliendo muy bien el arroz.

Tiene una pinta estupenda. Huele bien y sabrá mejor.

Cuando uno elabora su propio sustento, sabe mejor.

La cocción está terminada.

Ahora, hay que dejar reposar un poquito.

Justo a tiempo para la puesta del sol.

La serenísima República de San Marco

se extendió desde el s. XI al XVIII por todo el norte de Italia,

el Adriático, Istria, Dalmacia, Ragusa, Grecia, Creta,

Chipre y hasta llegó a participar en el saqueo de Constantinopla.

Napoleón acabó con la independencia veneciana.

Con ello, convirtió los canales en refugio de escritores románticos

y, más tarde, en redil del turismo de masas aerotransportado.

Ya estamos en la ciudad convertida en mito,

en icono de los sueños del romanticismo.

Esto que no es más que una carcasa ornamental vacía,

apta para los turistas que vienen en masa hasta ella,

fue la capital de la Serenísima Republica de Venecia;

un poder militar, político, naviero y mercantil

capaz de dominar el Adriático y vérselas con el Imperio otomano.

La Venecia de hace siglos era un símbolo.

Los mercaderes podían convertirse en potencia militar

aplicando diplomacia inteligente.

La Venecia de hoy es un símbolo diferente.

Es el ejemplo de la incapacidad que tienen los sueños mundiales

de encajar en un frasco tan pequeño. Nuestro mundo está lleno de lugares

que no pueden albergar los sueños de todos.

Hoy, la globalización, el transporte aéreo, la información

ha hecho que todos deseemos disfrutar de la misma magia.

Cierto. Todos tenemos derecho a disfrutar de Venecia.

Sin embargo, no me encuentro cómodo.

Prefiero renunciar a la magia de Venecia

para encontrar magia auténtica en rincones menos conocidos.

Nos vamos a la ciudad menos italiana de Italia.

(Motor)

Cruzamos la frontera con Eslovenia, fijada en 1947,

al término de la Segunda Guerra Mundial.

(Música suave)

Estamos en el monasterio franciscano de Sveta Gora, en Eslovenia,

sobre una montaña que atrae a peregrinos

y desde la que se divisan dos Gorizias:

la italiana y la Nova Gorica eslovena.

Nova Gorica se creó bastante después;

al término de la II Guerra Mundial, cuando se disolvió

ese ente fantasmagórico creado para evitar una confrontación

entre la Yugoslavia de Tito y la Italia de los aliados.

A pesar de tan sacro aspecto,

este lugar, Nova Gorica, encierra una historia macabra.

Hay una de esas terribles fosas foibe.

Los partisanos... encerraron vivos y asesinaron

a miles de italianos, simplemente por el hecho de serlo.

De eso, prácticamente no se habla.

Es otro de esos episodios negros de la historia reciente de Europa.

Nova Gorica publicó, en 2006, una lista con más de 1000 italianos

que habían desaparecido al entrar los guerrilleros yugoslavos.

Los arrojaron a las fosas foibe; simas muy profundas.

Abundan en esta región. Se dice que puede haber miles de cadáveres

a los que nadie quiso reivindicar al término de la II Guerra Mundial.

Miquel cuelga un crucifijo en su recuerdo.

(Música alegre)

Otra curiosidad histórica de Nova Gorica

es que está enterrado el último rey Borbón de Francia: Carlos X.

Exiliado en 1830, buscó refugio en esta región,

que fue parte del Imperio austrohúngaro.

Resulta bastante curioso que el último Borbón francés

acabara descansando en paz en lo que fue un país comunista.

Consecuencias no previstas

de los acontecimientos bélicos y políticos del viejo continente.

Él no podía prever que la ciudad italiana de Gorizia,

cristiana y católica, se convertiría en Nova Gorica,

revolucionaria y comunista.

Tampoco Tito podía prever que, a su muerte, Yugoslavia desaparecía

y que uno de los primeros estados en independizarse sería Eslovenia

tras una muy corta guerra; pero como todas las guerras,

algún muerto dejó. No hay guerra incruenta.

(Música animada)

Regresamos a Italia, para dirigirnos a la frontera de nuevo.

A una ciudad que fue iliria, romana, bizantina, veneciana,

austríaca, francesa, italiana, luego capital de un estado ficticio,

para, más tarde, ser italiana de nuevo.

Una ciudad de aspecto tan germánico que no parece italiana.

Esto fue, durante años, el principal puerto del Imperio austrohúngaro.

Posteriormente Mussolini la anexionó a Italia y comenzó

una política de limpieza étnica contra los eslavos,

que no les sentó muy bien, y comenzaron con el terrorismo.

La cosa se liaría más con la II Guerra Mundial.

Por una parte, los partisanos yugoslavos de Tito.

Por otra, los alemanes. Por último, los aliados neozelandeses.

Los alemanes prefirieron rendirse a estos antes que a los yugoslavos.

En la región se estableció un statu quo peculiar,

ya que teníamos dos bandos, del mismo bando, enfrentados.

Se les ocurrió una solución, un tanto imaginativa:

crear un estado fantasmagórico llamado Estado Libre de Trieste.

Era un país independiente que jamás llegó a tener gobierno;

aunque tenía su propia moneda. Esto era como el Muro de Berlín

pero... con la diferencia de que era entre latinos y eslavos.

Eslavos, al sur; latinos, al norte.

La belleza de este ocaso sobre el puerto

me sirve como metáfora para hablar de lo que considero la estupidez

de las ambiciones políticas desmedidas y del nacionalismo vil.

Esta ciudad fue, primero, austrohúngara.

Luego francesa, porque se la anexionó Napoleón.

Más tarde, italiana. Luego, capital de un estado fantasma;

y otra vez italiana. Y todo, ¿para qué?

¿Dónde están estos seres humanos sacrificados

en el altar de estas campañas bélicas de estos imperios?

¿Quién se acuerda de ellos? ¿Dónde están sus memoriales?

¿Quién se acuerda de los italianos asesinados en las fosas foibe?

Se supone que eran fascistas, ajusticiados por los partisanos,

héroes de la revolución, héroes de la resistencia.

No creo que a sus familias les importe mucho ese concepto.

Me parece que las banderas, símbolos, estandartes y patrias

tendrían que estar solamente al servicio de los seres humanos.

Intentar hacerles la vida más sencilla,

porque todos queremos lo mismo: vivir en paz.

Si no cumplen con esa labor, no están cumpliendo ninguna labor.

(Música suave)

(Sigue la música)

El Mediterráneo, tal como era.

Al menos, eso dicen los folletos turísticos de Croacia.

La nación del Adriático.

Estamos en la Península de Istria, o como ellos dicen Capodistria.

Esta zona de Croacia tenía mucha influencia austrohúngara.

Tenemos, más al sur, la Costa Dálmata:

un paisaje completamente distinto y una maravilla para conducir,

con mucha mayor influencia latina.

Estas son las dos almas de Croacia: la latina y la germánica.

A mí, particularmente, me gusta mucho. Me recuerda

a la Denia de mi infancia, al Mediterráneo español de los 70,

cuando todavía tenía inocencia y no estaba todo masificado,

donde el hormigón no era omnipresente y la gente

trataba al turista... con amabilidad y sin servilismo.

La Península de Istria es la mayor del Adriático.

Pertenecía a la dinastía Habsburgo desde el s. XVIII.

La población era mitad eslava y mitad latina.

Tras la I Guerra Mundial, Italia se la anexionó,

favoreciendo a los italianos frente a los eslavos.

Lo contrario sucedió después de la II gran Guerra,

cuando se adjudicó a Yugoslavia. Tras la independencia de Croacia,

la mayor parte de la península ha pasado a pertenecer a este país.

(Música pop)

En el norte de la península encontramos Umag.

Es una pequeña población volcada en un turismo de europeos del este.

Flotadores, gafas de buceo baratas y bañadores.

(Música pop)

Aún se mantiene su alma marinera y su casco histórico veneciano.

(Música pop)

Cruzamos Istria por unas impecables infraestructuras.

Viaductos y túneles nos acercan rápidamente a nuestro objetivo,

uno de los paisajes más espectaculares de Europa.

(Música suave)

Abandonamos la Península de Istria y tenemos ahí la ciudad de Rijeka.

A partir de ella comienza la Costa Dálmata.

Uno de esos escenario maravillosos si te gustan las motos.

La verdad es que esa carretera que va paralela al mar

creo que es uno de los lugares más asombrosos,

con los paisajes más atrayentes y...

comparable a pocas en el mundo; quizá a la Highway 1 de California.

(Música animada)

La Costa Dálmata recorre el litoral de la histórica Dalmacia.

Encontraremos islas desoladas, aguas turquesas,

ciudades pintorescas y restos romanos.

Este recorrido es, quizá, uno de los más interesantes

que pueden hacerse en vehículo dentro del viejo continente.

(Música animada)

Llegamos a Senj, uno de los pueblos más típicos de la Dalmacia.

Su templado clima se debe a una posición inmejorable

entre los paralelos de la Tierra.

Estamos en Senj, en Croacia, en la Costa Dálmata.

Este lugar es llamativo por dos razones.

Porque tiene una gran fortaleza en lo alto de un monte,

desde la cual se ve las Islas de la Dalmacia.

También porque se encuentra este monumento que señala

el paso del Paralelo 45. Esto, ¿qué significa?

Que estamos a la misma distancia del Polo Norte que del Ecuador.

En Senj ponemos la pegatina de "Diario de un nómada" de Croacia.

Para que... sepan que estuvimos aquí

y que nos acordamos de que estábamos a la misma distancia

del Ecuador que del Polo Norte.

(Música suave)

Senj vive de cara al turismo.

La parte visible luce renovada y atractiva.

Sin embargo, en cada pueblo de Croacia hay otro rostro.

(Música suave)

Cuando te apartas de las rutas turísticas, aparece la Croacia real:

un país europeo que tiene serias dificultades para dejar atrás

el pasado comunista, el pasado de pobreza.

Cuesta. Cuesta salir y cuesta progresar.

Eso le pasa a todos los países de la Europa del este

y a todos los países de la antigua Yugoslavia.

Esta Europa deprimida está salpicada de detalles como este:

una fachada carcomida y una antena parabólica.

(Música guitarra)

Atardece y necesitamos un lugar donde pasar la noche.

¿Qué tal un viejo castillo?

La maciza fortaleza de Nehaj fue construida en 1558

para la defensa de la ciudad frente al Imperio otomano.

Desde esta atalaya se tienen unas vistas fabulosas

sobre las Islas de Dalmacia y el Adriático.

Sin duda, es el mejor hotel para pasar la noche.

(Música guitarra)

En el próximo capítulo...

La república de los serbios de bosnia.

Para estos pueblos de los Balcanes es muy importante

el mantenimiento de sus signos de identidad.

Los muertos están muy presentes en los vivos en los Balcanes.

¡Montenegro! Ya estamos aquí.

La historia de esta guarnición española

se remonta a los tiempos de Carlos V.

Los turcos vinieron y acabaron con todos.

"Si vis pacem, para bellum".

Queramos o no, la paz la defienden también nuestros guerreros.

(Música créditos)

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Diario de un nómada - Operación Ararat: La tumba del último Borbón

03 abr 2016

Miquel Silvestre recorre Milán para comprar en un mercado los ingredientes de un risotto. Hará in alto en el Lago di Garda antes de llegar a Venecia. Su próximo destino será la población eslovena de Nova Górica donde está enterrado el último rey Borbón de Francia. El ocaso lo contemplará en Trieste.

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