'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Carreteras extremas: Un nuevo hasta la vista - ver ahora
Transcripción completa

Vuelve Miquel Silvestre cono una gran aventura.

Recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es:

"CAPÍTULO 13: UN NUEVO HASTA LA VISTA"

Un nuevo y tranquilo día en Bishkek,

capital de Kirguistán,

antigua República Socialista Soviética.

(Música suave)

Es nuestra última jornada de viaje en Asia Central.

Tal vez por eso la tensión se relaje

y el cuerpo pida al nómada un poco de descanso.

Pero no se nos pueden pegar las sábanas,

porque aún quedan algunas cosas que hacer.

Sí, sí. Ya sé, ya sé. Ya va siendo hora.

Uf, pero es que estoy tan cansado y se está aquí tan bien...

que no me apetece levantarme.

¡Oh!

Es más...

¡Uf!

Estoy como si me hubieran dado una paliza. Qué viaje.

Bueno, no sé si...

los que seguís la serie recordáis este lugar.

En la temporada anterior,

cuando terminamos "Expedición ruta de la seda",

visité este... De hecho, me alojé aquí, en este "Bed and Breakfast"

de un estadounidense llamado Ryan.

Y entonces estaba prácticamente terminándose

este alojamiento. Y me encantó.

Y cuando llegué a Bishkek,

estamos en Bishkek, la capital de Kirguistán,

pues decidí quedarme otra vez aquí.

Y ya, bueno, está completo. Ha mejorado muchísimo.

Es el mejor alojamiento en el que he estado

desde que he empezado este viaje.

La cama más cómoda,

confortable,

sólida, firme, pero sin ser dura, una tabla.

Un baño de verdad.

Abajo hay para tomar el desayuno,

te puedes tomar un café,

con unas mesitas. ¡Uf!

Es un poco el paraíso.

Porque aunque a mí me gustan los alojamientos básicos,

tanto...

tanto agujero, tanta...

tanta situación espartana

me han afectado un poco, me encuentro un poquillo malito.

Pero ya estamos en Bishkek.

Y eso significa que mi viaje por la Pamir ha terminado.

Ahora lo que me queda son realizar algunas actividades

de carácter logístico.

Como es dejar la moto

en... en casa de mi amigo Ricard, que fue donde la dejé

el año pasado,

para retomarla el año que viene, si Dios quiere.

Ya veremos si hay más temporadas de "Diario de un nómada" o no.

Así que dejad que me duche,

me recomponga un poco,

me active, desayune, me tome un café

y salgamos a recorrer un poquito la ciudad

y a conocer

o a reencontrarnos con algunos amigos.

(Música suave de piano)

¡Ricard!

Voy.

¿Qué pasa, tío?

Nada, ya está...

Ya estás de vuelta, ¿eh? Sí.

Ya sabes dónde... Sí.

...donde dejar la moto.

Pues te la dejo aquí, macho.

¿Eh? Que aquí se quedó estupendamente.

Si a ti no te molesta... A mí no me molesta en absoluto.

Pues, tío, yo te agradezco muchísimo

el favor este de guardarme la moto,

porque tener una moto en Asia Central

es mejor que tener un tío en América.

La verdad es que me recomendaste la Pamir y ha sido un acierto.

Te ha gustado, ¿no? Me ha encantado.

La lástima no poder ir un rato contigo.

Ya. Ya sé que estás fastidiado.

Por la mano. Pero... Estás fastidiado de la mano.

Pero lo de la Pamir es que es un lugar desconocido,

se conoce poco.

Pero es un paraíso para... para la moto.

Yo creo que hay mucha gente que cuando vea la serie,

se dará cuenta. Porque es que...

se conocen muchas rutas.

La ruta 66, que bueno, no tiene nada que ver,

pero la Pamir, o sea, ya se conocen poco los Estanes,

quizás la ruta de la seda, Uzbekistán, vale, pero la Pamir,

bueno, la tenía de referencias,

pero nunca me había decidido por ella.

Hasta que pensando, mirando el mapa, diciendo:

"Tergo una moto en Kirguistán. ¿Qué hago?".

Y: "Pues hacemos la Pamir en 15 días, ¿no?".

Y ha sido, bah, brutal, espectacular.

Me ha podido costar caro, ¿eh?

Me pilló una nevada...

Una ventisca de...

Pero de verdad, ¿eh? A finales de mayo.

Una ventisca que pasé miedo.

Déjame la herramienta, desconecto los bornes,

tapo la moto y me despido,

que tengo que ver a una chica antes de irme

que vivía en Murghab. Tú has estado en Murghab,

conoces aquel pueblo de mala muerte.

Sí.

Pues esta chica dijo que había vivido

de pequeña, cuando había todavía allí

la base del ejército soviético y que era un lugar espectacular,

era un lugar cool, me dijo, ya sabes, guay, ¿no?

Pero vamos, que alguien defina Murghab como un lugar cool,

me sorprendió mucho.

Cómo sería el resto. Sí, voy a ver.

Me dice que ha intentado conseguir fotografías antiguas de sus padres.

A ver si me lo enseñara.

Sí, sí, sí.

Porque es que Murghab

lo que es hoy es nada, un agujero.

Un agujero a 4000 metros de altura. Sí, sí.

Y a ver cómo era entonces. Porque todavía se ven

los resquicios y los restos de que había allí

más edificaciones de la que hay ahora.

Porque había una base... Del ejército.

Del ejército. Porque tú sabes que esto está en una esquina

y tienes China allí, pero allí mismo,

porque te has fijado que había vallas en la carretera.

Sí, sí. Lo que era la reja, la alambrada,

es que es China al otro lado. Ya.

Está el río y al otro lado es Afganistán.

O sea, entre Afganistán y Tayikistán no hay... no hay alambrada.

Ya. Está el río.

Entre China, sí. Hay un...

Sí. Hay una tierra de nadie ahí que es...

Ese triángulo es ese. Claro.

Eso es lo que protegía Murghab.

Así que era un punto de importancia estratégica.

Pero bueno, el ejército ruso se fue

y ahí no quedó más que el abandono.

Bueno, pues voy a desconectar el borne y te tapo la moto.

Y vale y ya me voy. Venga. Hasta ahora.

Ahí está.

Bueno, pues ya lo habéis oído.

Yo dejo la moto desconectada para que no se consuma la batería.

La guardo aquí, en casa de mi amigo Ricard.

Y para mí es una confianza total

el saber que la moto está protegida,

que está bien cuidada

y que dentro de un año, si Dios quiere,

podré volver a realizar alguna otra aventura.

Ya veremos si Dios quiere o no.

Porque la vida es eso que sucede mientras uno planea otras cosas.

Así que nunca se sabe lo que va a pasar dentro de un año, pero...

si mis deseos se cumplen, volveré con la gorda

para recorrer otra parte de Asia Central.

Y espero que lo podáis ver aquí, en "Diario de un nómada",

esta serie que me cuesta tanto trabajo hacer,

pero que tanto me divierte y que tanto me apasiona.

Pues de Lenin a Lenin.

Esta es la estatua de Lenin en el parque Panfilova, de Bishkek.

Y me ha parecido el sitio adecuado para hablar con Sabrinisso,

que es la chica que vivía en Murghab

durante la época de la Unión Soviética,

o al menos mientras se mantuvo la base del ejército rojo.

Bueno, pues esta es Sabrinisso No conozco...

Bueno, no soy capaz de decir su apellido.

Espero que lo diga ella.

Y la he conocido por casualidad y me ha contado una historia

que me parece estupefaciente.

Porque yo estuve en Murghab y me alucinó que aquello sea

el pueblo del fin del mundo, que allí no haya nada.

Y ella vivió durante la época que allí había una base

del ejército soviético, luego ruso.

Y sus padres eran militares y servían allí.

Ella lo recuerda como una época dorada, ¿no?

Como un sitio maravilloso.

Cosa que a mí me parece absolutamente asombroso,

porque es lo que menos podría decir de Murghab, ¿no?

Mi nombre es Sabrinisso Bvaldos.

Soy de Tayikistán, del Pamir.

Somos un pueblo diferente al pueblo tayiko,

sobre todo por la cultura y la religión.

Somos chiíes, pero incluso dentro del chiismo somos distintos,

porque somos ismailies.

Ellos eran simplemente ingenieros en Khorugh,

la capital del Pamir.

Pero cuando la Unión Soviética se desintegró se fueron a Murghab,

porque allí tenían oportunidad de trabajar

en la base militar de los rusos.

Estábamos en guerra civil

y aquella era la mejor solución posible para sobrevivir.

Después de algunos años, obtuvieron un rango militar.

Los salarios eran altos,

así que podían viajar a comprar bienes de consumo.

Éramos muy felices por aquel entonces.

Teníamos celebraciones familiares,

reuniones de amigos,

una vida social intensa dentro de la base

y era superdivertido.

Ellos sirvieron en el ejército hasta que la base cerró

y se trasladaron a Khorugh.

La base y los rusos se fueron en 2005.

Nosotros teníamos muy buenas condiciones de vida.

El apartamento era bueno.

Incluso ahora, comparado con lo que hay en Dusambé,

nuestra casa era mejor que la media.

En Murghab teníamos agua caliente y calefacción central.

Pasados los años, cuando yo tenía 20,

estaba aquí, en Dushanbe,

vi las fotos de la situación actual de Murghab

y me quedé en shock.

Todos los edificios donde nosotros vivimos habían sido destruidos.

No quedaban ni las ventanas,

porque la gente que vivía allí se las había llevado.

Hasta el suelo de madera lo habían levantado para calentarse.

Vi incluso fotografías de mi jardín de infancia

y el desastre que es ahora y me quedé conmocionada.

Y eso eran solo fotografías.

Imagina lo que sería verlo en realidad.

Incluso ahora mis padres recuerdan aquella época

como la mejor de su vida.

La gente de nuestra comunidad

siempre habla de los tiempos de la Unión Soviética,

lo buenos tiempos que fueron.

Pero mis padres están mucho más centrados en los día de Murghab,

con sus amigos, sus compañeros, su vida tan fácil y feliz.

Ellos tienen un sentido positivo, positivo de aquellos...

Sí. Recuerdos, recuerdos. Memorias.

De nada. Espero que a alguien le parezca interesante.

Son las 4:00 de la mañana

de mi último día en Asia.

Me dirijo en taxi al aeropuerto de Manas, Bishkek,

para tomar un vuelo de cuatro horas y media

que me lleve a Estambul.

Allí, cuatro horas de escala para tomar otro vuelo

de cuatro horas y pico que me lleve hasta Madrid.

Y ahí terminará mi aventura.

No hay día en Asia Central sin su afán.

En la autopista hacia el aeropuerto

la Policía para a todos los conductores

en un tramo que hay una limitación a 50.

Es como pum, pum, pum, pum, una máquina de hacer dinero.

Y nuestro conductor iba a 56.

Lo he visto yo.

Pero nada, ya ha empezado

a hacer señales con los bastoncillos rojos,

que es como una caja registradora.

Rasca, rasca, rasca.

Aquí es que son bastante corruptos.

Entonces, la Policía es todo el rato parando a los conductores.

Y, fíjate, aquí todos estos que están parados han pasado por caja.

Así que no sé mi conductor cuánto va a tener que apoquinar.

Espero que no me lo intente repercutir a mí.

En fin, con tal de no llegar tarde...

Llegamos al Aeropuerto Internacional de Manas,

llamado así en honor al héroe nacional kirguís.

Miquel se presenta en el mostrador de facturación

para hacer el checking antes de embarcar.

Amanece y los pasajeros toman sus asientos.

Será un largo viaje que Miquel aprovechará

para poner en orden los recuerdos

de esta gran aventura por la Pamir.

Okey.

"Yes".

"This".

"Yes". Chapata. "Good".

¿Chapata? Okey.

"Good".

Me quedan alrededor de unas cuatro horas para llegar a España.

Y bueno, entre que te ves una peli

y comes algo, pues la cosa se pasa, más o menos, entretenida.

Aunque claro, volar siempre es mucho más rollo

que montar en moto.

Para hacer distancias largas

el vuelo parece que lo haces antes,

pero la sensación relativa

es que tardas muchísimo más.

A mí 15 días de viaje por la carretera del Pamir

se me han hecho en un suspiro.

Y, sin embargo, 14 horas de avión

me parecen absolutamente letales.

Es como un día perdido, ¿no?

Lo que pasa es que este tiempo que viajas en avión,

como no tienes otra cosa que hacer,

puedes poner en orden...

lo que has hecho

durante el viaje.

Porque si no, se te acumulan las experiencias,

las vivencias, los momentos y no sabes muy bien

qué es lo que ha pasado en cada día ni qué es lo que has hecho, ¿no?

La verdad es que empezó el viaje bien,

sin dificultad, llegando a Bishkek. De Bishkek nos fuimos hasta Osh.

Y en Osh, pues encontramos la segunda ciudad

más grande de Kirguistán, la capital de Kirguistán del Sur,

con el mercado más grande de Asia Central.

Después de visitar la estatua de Lenin

fuimos a ver otra estatua,

Que es la estatua de Lenin más grande

de Asia Central, que se encuentra en Tayikistán, en Khodjent.

De Khodjent nos dirigimos a la capital del país: Dusambé.

Y para eso tuvimos que cruzar el túnel más peligroso del mundo,

que es el túnel de Anzob.

La cosa se pone interesante.

Esa es la entrada

del túnel de Anzob.

Está considerado el túnel más peligroso del mundo.

Y si no me creéis, haced una pequeña búsqueda en Google.

Y buscad: "the most dangerous tunnel of the world".

Os saldrá este. Sin cinco kilómetros de túnel.

La cuestión es que, por algunos problemas económicos,

políticos, administrativos,

burocráticos, pues no se terminó del todo.

Así que el túnel existe, pero no tiene ni luz

ni ventilación y yo creo que ni siquiera asfalto.

Luego tuvimos que hacer un precioso puerto de montaña

donde las ovejas y el ganado ocupaban la calzada

y prácticamente había que apartarlas.

Y así llegamos a Dusambé,

que es una ciudad, de repente, monumental,

enorme, que se caracteriza por cosas tan curiosas

como los edificios comunistas de color azul pastel.

Da la impresión de estar recorriendo una pastelería.

Y también por tener el palo de bandera

más alto del mundo.

Ciento sesenta y cinco metros de mástil.

Estamos en Dusambé, capital de Tayikistán.

El nombre de esta ciudad en tayiko significa lunes.

Es un nombre un poco raro para un ciudad,

pero hay que tener en cuenta

que no era una ciudad hasta hace bien poco.

Era solo un pueblo con un mercado semanal

que se celebraba los lunes.

Después cogí lo que era ya la carretera del Pamir

bordeando o siguiendo la ribera del río Pang,

que es la frontera con Afganistán.

Y fue una sorpresa o un contraste que me chocó muchísimo

el ver como en un lado de la frontera las niñas

van al colegio vestidas de uniforme, sin velo,

mezcladas con sus compañeros en completa igualdad.

Y preguntabas a qué se querían dedicar

y te decían que querían ser maestras.

Y, sin embargo, cruzando el río, a 200 metros,

a tiro de piedra, se veía Afganistán

y la misma gente, las mujeres, iban tapadas con el burka.

La niña quiere ser profesora de inglés.

Y posiblemente pueda llegar a serlo.

Y me encontré una carretera preciosa

circulando por medio de un cañón,

pero la carretera estaba completamente destruida.

Esta montañaca

se cae sobre la ruta.

Es decir, se va derrumbando. Hay desprendimientos continuos.

Se ha ido todo al carajo.

Eso supuso que mi proyecto de llegar a Khorugh,

capital de Gorno-Badakhshan, en un día,

no pudiera completarse.

Me quedé a medio camino y tuve que dormir en tienda de campaña,

acampado a muy poca distancia de Afganistán.

Busqué la cercanía de un pequeño negocio

que resultó ser una cantina para camioneros,

donde me acogieron muy cariñosamente

y pude hacer nuevos amigos.

Khorugh. Ajá.

Khorugh. Khorugh.

Ajá.

"Two, two".

¿Dos? "Two".

Dos horas.

"¿Machine?". "Machine".

Two. Tres.

Cuatro.

De aquí a Khorugh, y llevamos medio camino,

nos quedan cuatro horas. Cuatro horas, ¿no?

(HABLA EN TAYIKO)

Que la carretera es una basura.

Hasta para él. Imagínate para mí.

Si lo piensas bien,

abres la cremallera

y dices: "¿Qué río es ese?". El Pang.

"¿Y eso?". Afganistán.

"¿Y esa montaña?". El Pamir.

Y dices: "Diablos, me he metido dentro de un documental.

Recogí mi impedimenta y me fui hacia Khorugh.

Y me encontré en Khorugh con un ciudad

que me pareció un oasis en medio del desierto,

porque está en medio de la nada y la carretera es inexistente.

Y, sin embargo, de repente,

encuentras restaurantes, encuentras hoteles, tiendas,

negocios, alojamiento...

Lo que pasa es que allí me ocurrió una pequeña tragedia.

Y es que vi que había perdido el pasaporte.

En la Pamir hay controles militares en los que debes registrarte

como viajero. Y en uno de ellos,

en el último antes de llegar a Khorugh, perdí el pasaporte.

Me lo devolvieron, lo guardé mal, se me cayó

y en Khorugh me di cuenta que no lo tenía.

Y supuso una conmoción terrible.

Me di cuenta que mi viaje se terminaba.

Perder el pasaporte en Asia Central es lo peor.

La situación es surrealista.

Estoy encerrado en Asia Central.

Tras tener una larga entrevista con la jefa de inmigración,

muy amable, pero no hablaban inglés

y han intervenido con su "chu, chu" todos los que han podido,

los que pasaban por allí,

pues he obtenido este documento, ¿no?

Este documento, que se ve ahí su membrete oficial de...

Muy bonito. En ruso.

Que lo que viene a decir es que estoy autorizado

a permanecer en el país cuatro días.

Al día siguiente, cuando iba a comenzar mi viaje

hasta el primer paso de 4000 metros

para poder enseñaros la cordillera del Pamir,

llamaron y dijeron que encontraron el pasaporte.

¿Ha aparecido el pasaporte?

Ha aparecido el pasaporte.

No puede ser.

(HABLA EN TAYIKO)

Un paisano había encontrado mi pasaporte

a 70 Km de la ciudad y estaba dispuesto a llevármelo

para que pudiera seguir el viaje. Aquello supuso, por supuesto,

una gran alegría y un alivio descomunal,

porque ya podía completar el ansiado viaje por la Pamir.

¡Qué pasad, tío!

Cómo mola Tayikistán. Aquí es que pasa de todo.

Lo malo, lo peor, lo bueno y lo maravilloso.

Me encanta Asia Central.

Qué fuerte, es que es un tobogán de emociones continuo, ¿no?

Pasar de...

de la euforia a la rabia,

al desánimo, a la alegría...

Es que todo se sucede continuamente.

Por eso me encanta viajar en moto.

Porque cada día es una aventura.

Nunca sabes qué te va a deparar. Bola roja, bola negra.

El destino es impredecible.

Desde Khorugh me fui hacia Murghab, dirección Murghab.

Y tuve que superar tres pasos de 4000 metros

y el escenario cambió por completo.

Abandonamos la frontera de Afganistán con el río y el cañón

y ya nos empezamos a meter en un escenario completamente lunar,

donde destacaban los picos, las montañas,

las moles de las cordilleras y la nieve.

Y así, poco a poco, fui avanzando,

con dificultades, porque la carretera es muy mala,

muchas veces ha desaparecido.

Y fui llegando hasta la ciudad de Murghab.

Y Murghab tiene una gran historia.

Eso que se ve allí...,

que casi no es nada, eso es Murghab.

Es la ciudad más alta de la antigua Unión Soviética.

Está a más de 4000 metros de altura.

Aunque bueno, decir que es una ciudad

es ser muy generoso, porque eso, eso no es nada.

Son 4000 personas mal contadas.

Desde Murghab me dirigí hacia la frontera

entre Tayikistán y Kirguistán. Y para eso

tuve que recorrer un paisaje absolutamente marciano,

donde no había ni un solo árbol.

Estaban los yaks, un pasto ralo, my pobre.

Es como la Puna de Bolivia, como un paisaje desolado

en el cual no crece prácticamente nada

y las condiciones climáticas son terribles.

Pues acabo de coronar

el puerto Ak-Baital

de 4665 metros.

Aquí hay avalanchas, desprendimientos,

corrimientos de tierras...

Pero...

es impresionante.

Empecé a descender y fui recorriendo esta puna,

este altiplano. Tiene montañas a los lados, pero es llano.

Y entonces ahí me fui acercando

hacia un lago absolutamente fantástico, que es el lago Karakul.

Es un lago formado por el impacto de un meteorito.

Sin embargo, tanta belleza alberga un realidad terrible:

ese agua no es potable, es salada.

Tiene alrededor de siete gramos de sal por litro.

Y no sirve ni para regar ni para beber.

La comunidad que vive pegada al lago no puede cultivar nada.

Y, de hecho, nosotros lo vimos en un día muy feo,

porque cuando pasé empezó a llover. Y esa lluvia se convirtió en nieve.

Y esa nieve acabó convirtiéndose en una violenta ventisca.

Y ahí pasé miedo.

La carretera se cegó,

se cubrió de nieve y de hielo.

Y yo pensé que me quedaba allí.

La carretera o la pista estaba llena de nieve,

llena de barro, llena de hielo. Me caí varias veces,

me costó mucho levantar la moto, pero el espectáculo

era absolutamente majestuoso.

Porque te encuentras con el macizo del pico Lenin,

con montañas por encima de 7000 metros,

prácticamente a la altura de tus ojos.

Cuando superas la linde, la cima, están allí, frente a ti.

Me di cuenta que el viaje había valido la pena solo por eso.

¡Pamir!

¡Pamir!

¡No podrás conmigo!

¡La Pamir no puede conmigo!

Y ahí comenzó el descenso

hacia una pequeña aldea llamada Sharitask.

Y antes de llegar a Sharitask, la carretera se aplana,

llegas a un llano, pasas la frontera con Kirguistán.

Tienes que hacer el papeleo, que me llevó tiempo.

En fin, burocracia aparte,

cuando ya llegas la llano,

y te plantas en la carretera, mira por el retrovisor

y lo que ves es a tu espalda el gran macizo del pico Lenin.

Siete mil ciento sesenta metros de montaña.

Una de las moles majestuosas de la cordillera del Pamir

que, sin embargo, guarda una terrible historia.

Ha sido el solar de la mayor tragedia del alpinismo moderno.

En 1990,

debido a una avalancha provocada por un terremoto,

murieron 40 alpinistas.

Entre ellos, un español.

Enrique Roca Mayoral, de solo 34 años.

Sharitask es simplemente una aldea poblada por pastores kirguises

que apenas pueden vivir de nada

más que de alojar a algunos viajeros de aventura.

Establecimientos superbásicos

que ellos, generosamente, llaman hoteles,

pero que es la casa del kirguís

donde han puesto una habitación con camas

y poco más.

Porque, de hecho, el baño no existe.

Es un agujero excavado en el suelo

cubierto con tablas y un cobertizo.

Y la cena sigue siendo básica, como en todo el Pamir:

huevos para cenar, huevos para desayunar, huevos para comer.

No hay otra cosa, porque no se cultiva, no hay huertas,

apenas hay fruta fresca. Solamente hay huevos y leche.

Huevos, leche, mantequilla y pan.

Y desde Sharitask, pues ya comienza el viaje por Kirguistán hasta Osh

y después está Bishkek. Y es como cambiar de planeta.

Kirguistán, a diferencia de Tayikistán,

es muy montañoso, pero verde, muy fértil.

Y estamos ya recorriendo prados y la carretera mejor,

era apenas como deslizarse.

Así llegamos a Osh. Y de ahí a Bishkek.

A encontrarnos con Ricard Tomás y a dejarle la moto

para que la guarde otro año más.

El avión ha llegado al aeropuerto madrileño de Barajas Adolfo Suárez.

Hay que recoger el equipaje y salir al exterior.

Bueno, la aventura ha terminado. Han sido solo 15 días por el Pamir,

pero han sido superintensos.

Tengo ganas de volver a casa y ver a mi mujer.

Pero ya estoy pensando en la próxima.

Lo que no sé es si vamos a poder hacerlo o no,

porque eso ya no depende de mí.

Ojalá "Diario de un nómada" siga una temporada más.

Y ya tengo algún itinerario salvaje en la cabeza.

Pero eso ya se verá.

O no.

# Me decían mis vecinos

# que llevaba mal camino

Diario de un nómada - Carreteras extremas: Un nuevo hasta la vista

29:34 07 abr 2019

Llegamos al final del viaje y de la temporada en Bishkek, aparcamos la Gorda en casa de nuestro amigo español Ricard Tomás y comenzamos el regreso a España en avión. Será un largo viaje que Miquel aprovechará para poner en orden los recuerdos de esta aventura.

Llegamos al final del viaje y de la temporada en Bishkek, aparcamos la Gorda en casa de nuestro amigo español Ricard Tomás y comenzamos el regreso a España en avión. Será un largo viaje que Miquel aprovechará para poner en orden los recuerdos de esta aventura.

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Añadir comentario ↓

  1. Antonio

    La Karacorum highway, sera la proxima? Espero que esta o cualquier otra gran ruta de las que nos tiene acostumbrados Miquel. Gracias y enhorabuena por esta gran serie.

    08 sep 2019
  2. Carlos

    Excelente programa, me encanto!

    14 may 2019
  3. Pedro Nieto

    Enhorabuena por el programa. Deseando que la declaración de intenciones que supone el título de este capítulo (" un nuevo hasta la vista"), se materialice pronto.

    02 may 2019
  4. Sergio

    Ya estoy esperando ansioso otra nueva aventura...¿que más puedo pedir de un programa de televisión? Aventura, cultura, paisajes, diversión... Y tras el visionado de todas sus temporadas , Miquel consigue sorprendernos en cada capitulo. Gracias Miquel!!! Gracias RTVE...

    24 abr 2019
  5. Laura

    Deseando ver las huellas de gengis khan!!

    20 abr 2019
  6. ecasasnovas

    Otra temporada que acaba... y nuevamente la espera y el deseo de una próxima... Exista o no esa próxima las sensaciones al verla no se olvidarán jamás! Felicitaciones Miquel a tí y a todo el equipo de producción. Saludos desde Córdoba, Argentina!

    17 abr 2019
  7. Jose luis

    Eres el mejor momento de la television, echo de menos 10 horas mas de grabacion en cada capitulo, pero que le vamos a hacer lo voy soportando como puedo. Gracias a ti y a tu gorda.

    11 abr 2019
  8. Santiago

    Una gran serie para todos los amantes de los viajes (vayas en moto o no). Gracias Miquel por todos estos grandes momentos, he disfrutado como un niño, y espero y deseo que haya nueva temporada.

    10 abr 2019
  9. Pablo

    Magnifica seria, diferente a todo lo que normalmente emiten la TVs sobre viajes, enhorabuena y espero impaciente la continuación

    10 abr 2019
  10. Miguel pino

    Gran serie, lastima que haya terminado la temporada, esperamos la continuación, grande Miquel

    09 abr 2019

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