'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Carreteras extremas II - La interminable - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Vuelve Miquel Silvestre con una gran aventura.

Recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es Carreteras Extremas.

Esta, aparentemente, infinita recta de asfalto

que se proyecta hacia el sur,

tiene, un bello nombre,

que es La Interminable.

La verdad, no sé si es su nombre oficial,

pero así la conocen los viajeros españoles que viven en Melilla,

y que la conocen perfectamente,

porque es el camino que ellos toman para dirigirse

hacía las Dunas de Erg Chebbi, en Merzouga.

La interminable, lo que tiene, es, que es interminable.

Se hace,

se hace pesado al final,

pero,

no es lo mismo viajar por aquí,

que viajar por ejemplo, por una autopista en España.

Ayer que hicimos de Madrid a Almería, eso sí que se me hizo interminable,

aquello fue espantoso.

Pasé frío y estaba aburrido, ya solo quería llegar.

Sin embargo aquí, yo que se, me siento,

de nuevo en la aventura,

me siento otra vez en África,

y eso hace que todo me parezca divertido.

Acabo de pasar,

por un mercado con un montón de gente,

un atasco, peligro, pero eso es lo que a mí me gusta, es la,

es la salsa de la aventura, y la a verdad es que,

tenía muchas ganas de viajar,

y de empezar otra vez,

uno de estos periplos.

Vuelvo a dormir poco,

siento ese nerviosismo,

ante la incertidumbre,

pero, me hace sentir muy vivo.

Esto es lo mejor que podría decir,

de esta experiencia: me hace sentir

muy vivo.

(Música)

Miquel se lanza por larguísimas e interminables rectas.

Es un paisaje monótono y desolado.

(Música)

Invierte todo el día pero, al caer la tarde,

llega a su destino.

(Música)

Donde busca un hotel en las afueras.

(Música)

Nada, vamos a ver si nos dan de cenar

y dormimos, que mañana hay que hacer otra buena tirada, porque de aquí,

hasta Merzouga,

son, unos 370kms,

y demás, tengo que llegar antes de las cuatro de la tarde

porque quiero dormir en una jaima,

entonces necesito que los del hotel

me pongan un guía,

para llevarme hasta allí,

porque yo, con la moto, no podría llegar.

Así que ya veremos como llegamos,

pero en fin,

voy a bajar a hablar con mi mujer,

y a ver qué tal va todo.

(Música)

Amanece en Midelt, y es hora de desayunar.

El buffet marroquí incluye café soluble, mermeladas a granel,

tortitas, huevos cocidos, y lo mejor de todo...

(Música)

Té a la menta.

La bebida nacional que tanto gusta a nuestro nómada

para mantenerse activo y alerta.

(Música)

Tras el desayuno, es hora de ponerse en marcha.

Atravesamos distintas poblaciones, como Errachidia,

considerada puerta del desierto.

(Música)

Donde hay que realizar esa labor cotidiana que es repostar.

(Música)

La gasolina en Marruecos es un poco más barata que en España,

y eso hace que, rascarse el bolsillo no sea tan doloroso.

(Música)

Otras poblaciones en nuestro camino son Erfoud y Rissani,

que tiene una bella puerta de arco.

Al cruzarla, entramos de lleno en el territorio del Sahara.

(Música)

De ahí, nos dirigimos a la pequeña aldea de Merzouga.

(Música)

Consagrada al turismo de duna y a los paseos en dromedario.

(Música)

Aquí tenemos que tomar un coche que nos lleve al interior

de Erg Chebbi,

porque en una moto tan pesada, no podríamos navegar en las dunas.

(Música)

Bien, Ahí por las dunas.

¡Qué máquina!

(Música)

Esto es navegar en la duna.

Navegar por el mar de dunas.

La verdad es que, es alucinante, como conduce, el colega.

¿Cuántos años llevará haciendo esto?

¿Cuántos años conduciendo? Muchos.

Muchos, muchos.

Muchos años conduciendo.

Aquí, da como vértigo.

Pero que conste que yo me he puesto el cinturón de seguridad.

Él no lo lleva porque no le hace falta,

nadie te obliga aquí a llevarlo, pero bueno yo,

por seguridad,

No conduzcáis nunca ni vayáis en un coche

sin cinturón de seguridad.

(Música)

¡Dios mío!

(Música)

Da como mareo.

(Música)

Aquí es que, menos mal que existe el turismo,

porque si no, ya ves, para cultivar aquí.

¡dios mío esta duna.

(Música)

Mira mira, mira la duna, dios mío.

¿Eso es el campamento?

¡Qué guapa!, eso es el campamento.

Aquí el atardecer bien,

¿aquí mejor que en el campamento?

Vale, estupendo vamos a ver el atardecer.

Hay que ver el atardecer.

Very good, very good, que tío más máquina.

(Música)

-Muy bien, Muy bien, muy bien.

(Música)

Gracias.

Vamos a filmar la puesta de sol en este sitio maravilloso.

(Música)

Miquel penetra en el campamento de tiendas, llamadas jaimas,

para pasar la noche en medio del desierto.

(Música)

Esa mancha de verdor que tengo a mi espalda,

es, el río Draa,

que alimenta, este inmenso palmeral.

En Zagora se cruza el río para penetrar ya,

en el desierto de las dunas y en la planicie desolada.

El Draa, es uno de los principales cauces fluviales de Marruecos.

Nace, en el este del país,

prácticamente en la frontera con Argelia,

y desemboca, después de miles de kms recorrido,

en el Océano Atlántico.

Pero el Draa, no es un río común,

porque ya no fluye por la superficie de la Tierra

durante gran parte de su recorrido,

si no que va soterrando,

debido a las condiciones climáticas que han cambiado

y a la también sobrexplotación.

Pero, el cauce del Draa, se puede seguir,

por el verdor que permite crecer,

por las ciudades y por las comunidades

que se alimentan y viven de él.

Nosotros vamos a seguir parte de ese cauce,

y vamos a intentar llegar hasta otro lago,

que ya no existe,

que es el Iriki.

(Música)

El aventurero sigue el cauce del río Draa,

y mantiene a su derecha el fulgor del Sol,

reflectándose en el vapor del agua de oasis.

(Música)

Es un espectáculo maravilloso,

casi sobrenatural,

que solo puede disfrutarse al amanecer.

(Música)

Al cabo de unos cientos de kms,

y tras haber dejado la ciudad de Zagora detrás,

Miquel penetra en el palmeral,

circulando por senderos de tierra y de arena.

(Música)

Es un escenario de cuento de las "Mil y Una Noches",

rodeado de la salvaje belleza de las palmeras datileras

de tronco espigado y frondoso penacho de hojas.

(Música)

Miquel se introduce entre pueblos de adobe,

parece que está buscando algo,

pero no resulta sencillo encontrar aquí una dirección

si no has estado antes.

(Música)

¡Como nuevo!

Ya me he duchado en la habitación explorador, de Casa Juan,

que es el hotel que ha fundado Juan Antonio Muñoz,

reputado fotógrafo de naturaleza y viajes y de aventura.

Y la verdad está complicadísimo llegar,

porque no tiene un puñetero cartel que indique,

la dirección.

Preguntando a los paisanos he conseguido, ¿no?

meterme por un camino polvoriento,

y que la moto encallara alguna vez, pero llegué, al fin y al cabo.

¿Qué, dónde diablos estamos?

Para que la gente, más o menos, si no les invitas tú,

no aparecen, ¿no?

Bueno, de todas maneras, felicidades por haber sido el primero

que ha abierto una nueva vía a Casa Juan.

¿Dónde estamos?

Estamos en una zona muy recóndita del sur de Marruecos,

del sur del Valle del Draa.

De hecho, las montañas que tenemos en nuestro frente

ya es el limite con Argelia.

Es una zona muy poco conocida,

porque el turismo por aquí no pasa,

y precisamente, por eso,

permite poder explorar y ver una de las regiones

más auténticas del sur de Marruecos.

Pueblos que parecen de la época de la Biblia.

Que servían de acogida a todas las caravanas

que se venían del África Subsahariana

en aquella época en la que este punto,

en donde estamos ahora,

servía de lugar de reposo, los antiguos caravanserais casi,

a esas caravanas que después de casi dos meses de travesía

a lo largo de todo el desierto del Sahara,

lo primero verde que se encontraban era el maravilloso,

verdor del Valle del Draa, del palmeral.

Parte de ese recorrido, cuando no hay mucho agua,

se hace subterráneo, entonces parece que de repente,

el río desaparece,

pero es el río más largo de todo Marruecos,

y es el que da vida a toda esta zona.

Igual que el Nilo lo hace en Egipto,

pues aquí el Draa lo hace en estas zonas desérticas

donde vemos gran diferencia, en cuestión de un metro,

de zonas muy verdes a zonas absolutamente áridas,

porque ya han perdido

toda la influencia de la capa freática.

Tengamos en cuenta que este palmeral, este oasis,

el palmeral más grande del mundo es el del Draa,

son 235 km ininterrumpidos de palmera, palmera

y palmera datilera.

Lo que me ha sorprendido, bueno. que me ha sorprendido,

lo que, a parte de lo recóndito que está esto,

que me ha costado realmente encontrar tu casa.

A parte de que la tienes fabulosa, que luego me explicarás,

cuando cenemos,

de dónde has sacado algunas de las piezas,

porque no sé cómo diablos consigues traer todo eso aquí,

la paradoja que se produce con la antigüedad,

cuando las caravanas recorrían el Sahara para llevar las mercancías,

cuando veían un desierto, cuando veían las dunas,

era como el horror, ¿no? era el infierno para ellos,

porque eso es la muerte.

Sin embargo ahora, los modernos paradigmas han cambiado,

y ahora cuando los viajeros ven las dunas,

es como, se alegran como si vieran un oasis, ¿no?

Para ellos era un esfuerzo,

ahora es todo lo contrario aquí, la duna es el nuevo oasis.

Yo creo que en las sociedades occidentales,

como tenemos tanto confort hay ese exceso de comodidades,

a veces necesitamos,

volver a sentir lo que es la magia,

la magia dura, del desierto, del sol que te quema, del viento,

las moscas... volver a sentir un poco de la incomodidad

para apreciar lo que es la comodidad que a veces,

nos sobra en exceso y que después ves a esta gente

y no la tienen. -Samalecum.

No, yo, vamos, yo lo tengo clarísimo, es decir,

esto te equilibra un poco en esa parte moderna,

occidental de vida,

y eso que todavía se queda en los genes

que era ese primitivismo que todos llevamos dentro.

El gen nómada.

Porque yo creo que todos hemos sido nómadas, nuestros ancestros, ¿no?

El ser humano empezó siendo nómada, recolector y cazador,

y siempre algo, por muy sofisticado que te creas,

siempre algo de eso tiene que quedar.

No, y queda, y queda.

Hay gente en las que se nota más, tú y yo.

Por ejemplo, yo sabrías vivir, ni tú sabrías vivir

estando enclaustrados en un sitio,

necesitamos sentirnos nómadas

y ese espíritu nómada pues es el que nos hace vivir lo que vivimos

y ver lo que vemos

y, bueno, tener las experiencias que tenemos.

Y contárselo a los demás.

De eso vivimos tú y yo. -Sí.

Y eso es muy importante, porque no solamente

hay gente que no puede ir pero, sin embargo,

aprecia o verlo por imágenes o poder contarles

y que ellos se trasladen y puedan sentir esas experiencias

que nosotros hemos sentido.

Como yo siempre he dicho:

los grandes viajes existen cronistas,

porque sin ellos no quedaría nada.

Si no hubiera sido por Pigafetta, que iba con Magallanes

y El Cano en la nave Victoria, no conoceríamos qué pasó

en la primera vuelta al mundo.

Fue porque alguien se entretuvo en contarlo y escribirlo,

porque podemos saber, qué es lo que sucedió.

Pues vamos a ver lo que sucede actualmente

Vamos para allá, -en esos sitios recónditos.

Venga.

Qué cómo al igual que en el resto de los pueblos,

si pueden salir de aquí, pues se van.

Y es curioso porque lo que se ve aquí es una población

bastante elevada de mujeres, personas mayores y de niños,

porque los hombres que están en edad de trabajar,

generalmente se han ido a ciudades: Casablanca, Rabat, Marrakech...

Esta es la antigua puerta del pueblo de Uletamar.

Vemos la antigua puerta todavía.

Flipante. -Sí

Todavía se conserva

La madera,

se conserva la madera en la puerta tradicional.

Y vemos que esto era el antiguo mercadito,

todos los... cuidado,

que nos quedamos encerrados en el pueblo.

Y esto de aquí servía de mercado cuando la gente venia, anterior,

en años hace, y no hace tantos años,

estoy hablando de hace 20 años, venía a estos pueblos,

se encontraba siempre con un pequeño mercado para comprar,

pues eso, el tomate o la patata o lo que hayan cultivado.

Todo construido con madera de palmera,

maderas, muchas de ellas ya, comidas por las termitas,

y lo podemos ver aquí como están comidas por las termitas.

Y eso es lo que ha hecho que la mayoría de las casas

se vayan derrumbando y la gente vaya abandonando

estos, estos espacios.

Marruecos es el país más seguro que yo he conocido, o sea, aquí,

aquí hay una seguridad absoluta y la gente es,

te da todo lo que tienen en estos pueblos,

y a ver sí nos podemos meter en alguna casa.

lo veremos -¿Vamos para allá?

Y, ahora que vemos esto, no, os voy a enseñar algo curioso.

Vamos a entrar a lo que era la antigua mezquita

-Vale. del pueblo.

Pues tienes toda la razón. ¿Qué es lo que sucede?

Que un par de noticias escabrosas

ensucia, toda la reputación de un país,

hace que el turismo baje, y encima, esta pobre gente que vive,

muchos malviven de lo que pueden sacar del turismo,

pues se ven súper perjudicados.

Pero desde el último atentado que hubo en Marruecos,

que fue hace seis años en la plaza de...

bueno en Marrakech,

y seis años después sucede un atentado,

¿Cuántos atentados han sucedido en España desde entonces?

¿En las Ramblas de Barcelona? ¿cuántos han muerto?

y en toda Europa.

-Continuamente, continuamente.

La cosa es que siempre tienes que estar en el sitio correcto,

porque cuando tienes mala suerte,

te ha llegado tu hora por la voluntad del señor.

Vamos a entrar en una antigua mezquita.

Las antiguas mezquitas están siendo abandonadas,

y ese abandono suponen que una de las riquezas culturales,

arquitectónicas de Marruecos se esté cayendo.

Pero, bueno, aunque esté abandonada,

¿esto sigue siendo para ellos un lugar sagrado?

Sigue siendo un lugar sagrado,

pero ya no se utiliza.

Prueba de ello, que se está cayendo.

Y esta es la puerta que daba acceso a la sala de oración.

Con las columnas, claro.

Fíjate que maravilla de columnas.

Y conforme está, está lloviendo, se va derrumbando,

se va cayendo entre el efecto de las termitas

y el efecto del agua, pues eso hace que se caiga.

Y esto va atacando a la base de esta tierra de estas columnas

y de este muro,

y poco a poco, lo va degradando como aquí ya lo vemos,

ya ha empezado el ataque, a comérselo.

Poco a poco se irá comiendo y se va cayendo.

Digamos que, la arquitectura en barro,

lo que necesita es tener un buen sombrero.

Si el gorro de la casa está bien,

esta protegida la casa;

si el gorro de la casa permite que el agua entre,

que es el peor enemigo,

junto con las termitas,

entonces a la casa le queda poco tiempo.

Y además, pensemos una cosa, que han durado siglos.

O sea, que estos pueblos datan del siglo XVII,

finales del XVI y principios del siglo XVII,

y desde entonces hasta hora siguen siendo habitados.

Y las casas no se caen porque las mantienen y las cuidan,

pero en el momento,

que se abandonan un poquito, que no hay ese mantenimiento,

la arquitectura y la casa se vienen abajo.

Esta era la zona de la sala de oraciones

y ahora la sala de abluciones,

que era la otra parte de la mezquita.

La mezquita tiene dos partes.

Y ahora entramos en la sala de abluciones.

Esta es la sala donde se lavaban antes de pasar a la zona de rezo.

Sobre todo los días principales de oración, que son los viernes.

Había que lavarse el cuerpo entero,

porque en otros días, con que se laven la mano,

la boca, en fin, lo típico.

Pero los días principales de oración, como es el viernes,

o si han hecho sexo,

entonces eso, significa que tienen que lavarse el cuerpo entero.

¿Por qué está negro esto, todas las paredes?

Porque aquí colgado de este garfio que vemos aquí,

había un cubo con agua, un cubo metálico,

y la hoguera estaba aquí debajo.

Entonces el humo,

pues es lo que ha producido que todo esto esté negro.

El agua se sacaba de ese pozo que podemos ver allí,

venía aquí, se calentaba,

y esta agua, con unos cubos más pequeños,

se iba a las duchas, que están aquí al fondo.

Entonces aquí hay pues unas ocho duchas,

la gente se metía dentro con sus cubos,

se lavaban de cuerpo entero y cuando ya estaban purificados,

limpios, pasaban ya a la zona de oración.

Pues es curioso, macho, porque esto puede parecer una rareza,

para qué ducharse de cuerpo entero o hacerse una lución de cuerpo entero

el día del rezo.

Bueno pues, porque ese mandamiento religioso

es también una instrucción de higiene pública.

Es decir, si tú ordenas que después, por lo menos una vez a la semana,

para el gran rezo,

te tienes que bañar de cuerpo entero,

te garantizas que toda la población por lo menos, reciba,

una ducha a la semana.

Y después, el hecho de lavarse las manos antes de entrar al rezo,

por lo menos las manos y los pies, hacer esta purificación mínima,

pues también es súper interesante, porque si te das cuenta,

en un sitio donde se camina prácticamente descalzo,

y donde, además, tampoco hay papel higiénico

y entonces pues uno se lava, lo que estás garantizando,

lo que estás intentando evitar, son las infecciones.

Las infecciones que se producen por los microbios y las bacterias

que llevamos en las manos.

Y tú te garantizas que antes del rezo te lavas,

esto que nos puede parecer, mira qué raro, no,

pues no, tiene una función de higiene pública

y de salud pública y social.

La verdad es que,

casi todas las civilizaciones antiguas,

con mucha tradición,

tienen las cosas que nos pueden parecer chocantes ahora mismo,

tienen un por qué, tienen una razón.

Ahora nos puede parecer absurdo: yo me ducho en mi casa,

¿por qué me voy a tener que duchar antes del rezo?

Ya, pero entonces no.

O cosas que se siguen manteniendo en esta cultura.

Es por qué me tengo que quitar los zapatos para entrar en mi casa;

por qué me tengo que quitar los zapatos para ir por un tapiz.

Pues tiene su gran lógica, porque estás evitando,

que todas las bacterias,

toda la suciedad que te traes de la calle,

entre al interior de la casa, donde te vas a tumbar,

donde ellos hacen una vida casi a ras de suelo.

Entonces, pues eso para ellos es vital, hay que mantenerlo limpio,

y una norma es quitarse los zapatos antes de entrar.

Antes de entrar, lo primero que hecho cuando he estrado en tu casa,

ha sido preguntarte.

Sí, y eres la primera persona que me pregunta eso,

lo cual, ya dice mucho.

Ahora mismo estamos en la calle perimetral.

Es decir, la que rodea.

El muro está aquí el muro exterior.

Estamos en la calle perimetral

Y de aquí vamos a meternos por alguna de las calles,

de esos túneles fantasmagóricos,

que dan a la calle central,

y donde vive la gente,

porque aquí no te dejan entrar, sobre todo siendo un extranjero,

aquí no hay extranjeros por aquí no pasa nadie.

Esto sigue siendo la calle perimetral.

Y de aquí hay callecitas que van dando al interior,

lo vamos a ver ahora.

Esto es la casa,

en donde yo me metí una vez a tomar un té,

y veréis si deja entrar, que supongo que sí, porque,

porque ya he estado una vez y me conocerá,

pero mirad,

como es la casa, como es la casa

Vale que aquí sí hay que descalzarse.

(Hablan marroquí)

Veis esta es, la pieza, principal de la casa.

Hay un cuartito pequeño,

pero hacen la vida exactamente aquí.

(Hablan marroquí)

Esto es la llave de la casa.

¿La llave esa? Alucinante.

-La llave de la casa. Alucinante.

La llave, la llave.

Los antiguos, los antiguos, los antiguos cierres,

de las cerraduras, que hay todavía en estos pueblos,

que ya han dejado de existir en el resto.

Son como las llaves que los sefardíes conservan de las juderías,

y de sus casas de las juderías, cuando tuvieron que irse.

-Efectivamente. Me recuerda mucho.

¿Ves? Esta cerradura tiene aquí, unos, agujeros,

y esta llave coincide con esto.

Cuando cierro esto de aquí, salen unos dientes, unos palillos,

cli cli, y se meten dentro.

Y con esta llave, se mete por esa, se levanta para arriba

y se tira, vale, y sale esto.

Y esto coincide con los agujeritos,

con los agujeritos que dice esta mujer

que du¡ice que tienen aquí.

(Hablan marroquí)

Y luego claro, el té, lo que te permite es beber el agua.

Claro, y te hidrata y te mete un poco de energía.

¿Y la desinfectan el agua? -Claro, claro.

Aquí, cuando la gente dice:

Uy que tengo miedo de beber un té aquí,

¿Qué miedo? Si el agua está hervida. Está hervida.

La forma de beber el agua que ellos tienen es

a través del té.

Va a hacer el té, tío.

Aquí no le ponen menta, porque menta no tienen, ¿no?

Claro, aquí no hay menta aquí es,

depende de la parte de Marruecos que haya,

pues hay unas plantas u otras.

Al final es una tradición,

y normalmente, son tres tés los que se toman.

De siempre se ha dicho,

que el primer té es amargo como la vida misma;

el segundo es suave como la brisa del mar;

y el tercero es dulce como el amor.

¿Por qué?, porque cada te tiene mas,

cada vez que se hace un te tiene más azúcar,

entonces se va endulzando mucho más.

(Hablan marroquí)

Mira qué buen detalle, le echa jabón.

Venir a vivir aquí lo tenía claro, de toda la vida.

¿A esta zona en concreto?

A esta zona porque es la zona más autentica,

es la zona menos tocada,

es la zona donde a mi me gusta más respirar el aire de África.

y bueno ese trato humano con esta gente,

a mí me sigue alucinando, me sigue apasionando

poder meterme en estos sitios y pasar momentos aquí.

Y yo, pues eso,

uno de mis objetivos es poder plasmar con mi cámara imágenes,

estos momentos tan íntimos que poquito a poco se van,

se van, se van perdiendo y van desapareciendo,

o sea, yo estoy seguro que esta mujer y estos niños, dentro de uno años,

se habrán ido de aquí, esta casa otra vez se caerá...

Tiene pinta de que los hombres se han ido a buscarse la vida,

mandarán remesas, y cuando puedan, ellas se irán.

Cuando la abuela se muera,

porque si no, a esta señora le sacas de aquí

y solamente puede languidecer.

Claro, porque esta es su vida.

Los niños aún tienen,

otra esperanza.

Subtitulado por Francisco José Fernández Rey

(Música)

Diario de un nómada - Carreteras extremas 2 - La interminable

29:20 22 dic 2019

En Merzouga, Miquel Silvestre cogerá un coche para llegar al campamento de jaimas de las dunas de Erg Chebbi. Atravesará el palmeral del Valle del Draa hasta Casa Juan, donde Juan Antonio nos enseñará una antigua aldea de adobe semiabandonada y tomaremos té con una de las familias que viven allí.

En Merzouga, Miquel Silvestre cogerá un coche para llegar al campamento de jaimas de las dunas de Erg Chebbi. Atravesará el palmeral del Valle del Draa hasta Casa Juan, donde Juan Antonio nos enseñará una antigua aldea de adobe semiabandonada y tomaremos té con una de las familias que viven allí.

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  1. ecasasnovas

    Excelente como siempre!

    27 dic 2019
  2. José Carlos Millán

    Un nuevo capítulo muy interesante, con dosis de patrimonio cultural, visita a compatriotas e iluminando lo desconocido. ¡Lástima que ese patrimonio se esté destruyendo poco a poco... Programa interesante, ameno y de calidad. La 2 debería tomar nota de la audiencia de este programa. Somos muchos.

    23 dic 2019
  3. Carmen Aranda Linares

    Un oasis de calidad, diversión, cultura e historia en un páramo de banalidad y aburrimiento. Una joya escondida en una selva de canales supérfluos. Una brisa de conocimiento entre la vergúenza ajena de realit-shows para mentes simples y el espectáculo de niños amaestrados. ¡Animo, Miquel! Es posible que seamos silenciosos, pero somos muchos los que te seguimos y suspiramos por una temporada más. . Carmen Aranda Linares.

    23 dic 2019

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