'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada: Carreteras extremas 2 - La carretera sangrienta - ver ahora
Transcripción completa

Vuelve Miquel Silvestre con una gran aventura.

Recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda, historia, belleza y riesgo.

Esto es, CARRETERAS EXTREMAS.

Capítulo 8 La Carretera Sangrienta.

En el episodio anterior,

Miquel había llegado al final de la carretera bastante tarde,

y no sabía si habría un último ferri para cruzar al otro lado del fiordo.

Pues he llegado al final de la carretera.

Mi destino es Nesna,

una ciudad pequeñita que está enfrente de un fiordo,

y quiero quedarme en un camping que tiene unas vistas espectaculares,

que ya he reservado.

el problema es que he llegado aquí, al final de la carretera.

Aunque no lo parezca, son las nueve y aquí no hay nadie.

Igual ya no hay ferris,

ese es otro de los problemas que tiene viajar por Noruega,

que hay ferris hasta una hora, si no coges el ferri,

pues ya te quedas en la orilla equivocada.

Cada vez que nos detenemos a observar el paisaje noruego,

nos da la impresión de estar contemplando una postal, un decorado

aún más hermoso con la luz plateada del ocaso.

Pero tanta belleza tiene un alto precio,

y es la lentitud del viaje por carretera.

Mucho de estos maravillosos fiordos solo se pueden cruzar en barco.

Hemos tenido suerte, viene un ferri.

Aunque ya lo sabía porque he visto que ha llegado un camión,

y digo, este no estará aquí esperando porque sí.

Así que, buf, me ha confirmado que era el último ferri.

Hemos llegado justo a tiempo para pillarlo,

así no me quedo en la orilla equivocada.

Y ahora a pagar otro montón de coronas por el ferri.

Pero bueno, es lo que tiene, es lo que tiene Noruega.

Pero es tan bonito el país... Hay que venir.

La nave llega al pequeño puerto.

En su bodega carga bastantes vehículos.

Al menos nunca hay problema de espacio para una moto.

Así que, allá vamos.

A ponernos los primeros en la cola de salida.

Miquel sube a recorrer el navío.

Pero lo interesante no está en el confortable y caliente interior,

sino en la gélida cubierta con vistas privilegiadas

a la salvaje naturaleza escandinava.

Cuanto nuestra vista alcanza es majestuoso.

¿No llegará a cansar tanta grandiosidad?

Mirando embobados cada rincón del fiordo

parece imposible cansarse de esto.

Aunque sí del frío, que cada vez aprieta más según avanzamos al norte.

Las diez menos veinte y no es de noche. Alucinante.

Según vaya hacia el norte oscurecerá más tarde y amanecerá antes.

He mirado la aplicación y, puf, me esperan dos días de mal tiempo.

No sé si voy a volver a ver el sol de aquí a que llegue a mi destino.

Y no sé si voy a llegar a mi destino.

¿Quién sabe? Se va a intentar. Por lo menos horas de luz no faltan.

Y frío tampoco.

Desembarcamos en la pequeña población de Nesna,

y nos dirigimos hacia el camping donde Miquel ha reservado una cabaña.

Llega ya muy tarde, y no se ve a nadie.

Ah. Aquí no hay nadie, ¿eh?

Claro, son las diez y esto para los horarios noruegos,

es como las tres de la mañana en España.

Pero yo he llamado para decir: “Oye, que voy”.

El sitio es espectacular,

pero dormir en la calle no me apetece nada.

Parece que viene alguien. Hello.

Hola. Ah, hola, ¿qué tal?, ¿cómo estás?

Bien. Alex. Alex, Miquel. ¿Hablas español?

Sí. ¿Ah, sí?

De Argentina. Ah, sí, de Argentina.

Ya decía, un noruego que hablaba español tan bien.

No es tan normal. Oye, tendrás sitio para mí, ¿no?

Sí, sí. Ahora, si me acompañas.

La sorpresa ha sido encontrarse con un argentino

de ascendencia noruega al cuidado del camping.

Es agradable charlar en español,

Miquel trata con poca gente en estas latitudes.

Los noruegos son amables pero se nota un poco de frialdad en el carácter.

Será por las seis semanas de oscuridad total.

Vaya sitio chulo, ¿eh? Sí.

Entonces yo tengo una cabina, ¿no? Me habrás puesto enfrente del fiordo

Acá estamos en medio del fiordo. ¿De dónde eres tú?

Yo soy de Mendoza.

Acento de Buenos Aires no tienes, porteño no eres.

No, no.

Yo he estado en Mendoza. Bueno, he estado en el Aconcagua.

La primera temporada de la serie de Diario de un Nómada,

lo hicimos allí, en toda Sudamérica.

pasé por allí, crucé por el Paso Libertadores,

los Caracoles, el Cristo Redentor,

en la frontera entre Chile y Argentina.

Buah, que caña. Esto está muy bien, Con su cocina, camas tiene también.

Sí, tenemos arriba.

Este es el dormitorio, que bien, es una cama, cómo me hace falta.

Está lloviendo, un día muy feo, no mola nada así.

Viajando en moto he visitado algunos de los lugares

más maravillosos de la Tierra,

y esos paisajes espectaculares no desaparecen cuando me alejo,

permanecen de algún modo en mí, es como si yo fuera un cedazo

y las partículas de esos escenarios grandiosos

y parte del espíritu de esos paisajes

se engancharan en la urdidumbre de la tela de mi alma,

dejando pedacitos que me van cambiando poco a poco.

Pero al mismo tiempo, ese aire que me penetra arranca parte de mí

y la deja en el ambiente, en esos paisajes,

como ocurre con la corriente de un río,

que erosiona el cauce de su ribera y lo lleva a otra ribera.

Es como si esos paisajes fueran en mí y yo también fuera en ellos.

La carretera de la costa es muy bonita,

aparece en todas las listas de carreteras escénicas del mundo

que hay que hacer una vez en la vida.

Lo que pasa es que el tiempo no acompaña,

está lloviendo y va a llover todo el día,

eso significa que me tengo que poner mi traje amarillo, mi traje de agua,

para evitar calarme.

Y luego, como el suelo está resbaladizo y es más peligroso,

utilizo un chaleco airbag encima,

porque soy padre y no me apetece dejarme los huesos en Noruega.

Entonces, si resbalara, esto protegería mi anatomía.

Como ya sabéis, hay dos clases de motoristas:

los que se han caído y los que se van a caer.

Y yo ya me he caído unas cuantas veces, y no mola nada.

Con esto, creo que voy más protegido.

En fin, es lo que tiene viajar en moto, te mojas y es arriesgado.

Pero eso sí, los paisajes son todos para ti.

Es como si fueras parte de ellos.

En fin, no estás dentro de una caja, estás en el exterior.

Tú eres el paisaje. Venga, vámonos.

Miquel Silvestre arranca y abandona el magnífico camping de Nesna.

Hoy le esperan muchísimos kilómetros, pretende llegar hasta Fauske,

más allá del Círculo Polar Ártico.

Como se hará de noche más tarde de las diez,

cuenta con poder viajar más horas de lo habitual y cubrir mayor distancia.

La primera parte del viaje será por la carretera de la costa,

considerada de las más escénicas y bellas del mundo.

Un recorrido por los fiordos que resulta sencillamente espectacular.

El litoral del norte de Noruega,

parece un recortable de un chalado armado de tijeras.

Ilógico, irregular, interminable,

pero tan hermoso que, a pesar del mal tiempo, admira y emociona.

Lo que también admira al nómada

es la urbanidad y educación de los noruegos,

que se aprecia en cualquier objeto de la ruta.

Una bonita parada de autobús,

aquí en un bonito fiordo de la bonita carretera de la costa.

De estos fiordos salían los vikingos y asolaban toda Europa.

El rey vikingo que unió a los distintos reinos tras mucha sangre,

se llamaba Harald I "El Despiadado".

Para que los vikingos le pusieran a un rey de mote “El Despiadado”,

es que tenía que ser muy bestia.

A mí lo que me sorprende es que los noruegos actuales

sean los descendientes de aquellos tipos tan salvajes,

porque hoy son un pueblo civilizado, democrático, respetuoso, educado,

pulcro, cuidan el medio ambiente, da gusto ver el país.

Cuando viajas por las carreteras no ves anuncios publicitarios

para no estropear la postal.

Si nos fijamos en sus elementos públicos,

como esta caseta necesaria para esperar al autobús

bajo las inclemencias del tiempo.

Es de madera, muy bonita.

Tiene su horario, sus buzones. Está impoluta, cuidada, perfecta.

Sin vandalizar, sin pintura, sin grafiti, sin... destrozos.

Yo creo que nuestro país es fabuloso

pero hay una cosa que echo de menos, y es un poquito más de educación,

de respeto por los bienes comunes, por los bienes públicos.

Parece que los bienes públicos no son de nadie y son de todos.

Cuando veo elementos así en la carretera de otros países,

otras culturas, donde los cuidan y no los destruyen,

no les ponen grafitis echo mucho de menos eso en España.

Porque, normalmente, los elementos públicos están bastante deteriorados

Si estás viendo Diario de un Nómada, es porque piensas un poco como yo.

Así que a lo mejor no te lo tengo que decir a ti,

pero, seguro que conoces a alguien que no lo respeta tanto.

Por favor, respetad los elementos públicos y seamos un poquito más

como los descendientes de los vikingos,

cuidemos más los elementos comunes, que son de todos.

Tras la parada de autobús retornamos a la carretera de la costa,

que con sus 600 kilómetros y sus decenas de fiordos

es tan bonita como eterna.

Subimos, bajamos, rodeamos un fiordo y recorremos la otra orilla.

Entramos en el interior, y allí la temperatura baja,

la nieve aumenta y la belleza permanece siempre ahí,

como el dinosaurio de Monterroso.

Tanta emoción invita a la reflexión íntima.

El horizonte ofrece dos promesas inalcanzables

una es la que tienes delante, la otra es la que dejas atrás.

Es importante saber hacia dónde te diriges,

pero también lo es saber de dónde vienes,

porque el camino que has recorrido es lo que construye al ser humano

Mientras nunca te pares, nunca estarás terminado del todo.

Mientras sigas viajando, podrás seguir construyéndote

a imagen y semejanza de lo que quieras ser.

Miquel decide dirigirse al interior para tomar la carretera principal E-6

y avanzar un poco más rápido.

Los fiordos son muy bonitos, pero retrasan mucho la marcha.

En la ruta encontrará algo que no existe en la carretera del litoral.

El recorrido sigue siendo muy bello, pero hay más nieve y hace más frío.

Ya estamos bastante por debajo de los cero grados.

Llueve de vez en cuando y la carretera se pone en mal estado.

Hay un tramo muy largo sin asfalto y en obras.

Esto suele divertir al nómada,

pero hoy tiene frío y cansancio y no necesita más dificultades

de las que ya de por si supone conducir con este clima.

Hace un frío... Ya es muy incómodo viajar por aquí,

todavía estamos lejos de Cabo Norte, a más de mil y pico kilómetros.

La temperatura va a seguir bajando, así que me empiezo a preocupar,

no sé si llegaré, la carretera está cada vez peor,

se ve como hay obras por todas partes y mucho tráfico,

un paso incesante de camiones que arruga todavía más el firme.

Como hace tanto frío y en invierno nieva tanto,

la carretera está completamente levantada, agrietada

y continuamente en obras.

La verdad es que trabajar en estas condiciones tiene que ser duro.

Yo veo los curritos ahí, pasando frío, y les compadezco.

Pero ellos por lo menos van bien equipados y les pagan bien.

Cuando se construyeron estas carreteras en los años 40,

obligados por los alemanes, ni pagaban ni iban bien equipados.

Aquí hubo 140.000 prisioneros de guerra trabajando forzosamente,

en unas condiciones penosísimas, alojados en campos de concentración,

pasando frío y mucha hambre, sometidos a matanzas y asesinatos.

En fin, es una historia bastante triste y penosa.

Que frío, es un detalle, Estoy todavía con guantes de verano.

He cruzado el Círculo Polar Ártico viajando con guantes de verano,

utilizando el truco de ponerme unos guantes finitos.

Los guantes de invierno no me gustan, no tienes sensibilidad,

Llevo un par, para cuando haga frío, cuando realmente me congele,

por lo menos ponérmelos y notarme un poquito más caliente.

Pero vamos, esto ya está llegando al límite de su capacidad.

Dentro de poco se me van a caer los dedos, congelados.

Aunque no lo parezca, es ya muy tarde.

Llevamos ya más de ocho horas de viaje, el sol tardará en ponerse,

y según avance la primavera y comience el verano,

ya no se ocultará y será el fenómeno del sol de medianoche.

Sucede porque estamos muy cerca de una línea geográfica trascendental.

Marcada con un hito en la carretera E-6,

que no hay en la costa, incitando al nómada a meterse por aquí.

Esa especie de champiñón que me encuentro aquí, entre la nieve,

es el punto que señala la línea del Círculo Polar Ártico.

Cuando lo traspase, estaré ya dentro del territorio de los casquetes.

Y como no podía ser menos, me recibe con una nevada.

El Círculo Polar Ártico.

Esto me recuerda otro de los noruegos valientes,

digno heredero de los vikingos, que era Amundsen.

Amundsen tuvo el sueño de ser el primer ser humano,

en hollar el Polo Norte.

Pero que se le adelantaron

y cuando estaba listo para iniciar la expedición,

tuvo que cambiar de destino

y decidió convertirse en el conquistador del Polo Sur.

Le daba igual un polo que otro, lo importante era llegar al punto.

Tuvo que competir con otra expedición británica,

liderada por Scott,

convirtiéndose en una carrera entre dos personajes muy distintos,

con ambiciones similares.

La expedición de Scott estaba bien planteada,

pero la de Amundsen resultó vencedora

De hecho, Scott murió en el intento.

Se dice que la razón por la cual una venció a la otra

fue por la diferencia de los animales de carga que llevaban.

Scott cargó con potros mongoles,

que en principio estaban bien adaptados al frío,

pero para alimentar a los potros tuvo que cargarles con la cebada,

y eso supuso un peso extra.

Sin embargo, Amundsen ideó otro sistema, llevaba perros,

pero lo que tenía pensado

era que la mitad de los perros se comiera a la otra mitad,

y ellos mismos alimentarse con la carne de los perros.

Así en un momento dado, sacrificaron a la mitad de sus animales

y se comieron la carne alimentando a los otros perros con el resto.

Esto le permitió no tener que cargar con alimento suplementario,

poder llegar más lejos, y hollar el Polo Sur.

Fue una estratagema brillante, pero hoy nos parecería una barbaridad.

A los animales, especialmente a los perros, se les coge mucho cariño,

imagino que los expedicionarios tuvieron que pasarlo mal

cuando sacrificaron a sus animales.

Hoy solo la mención de que eso estaba en la mente de alguien,

matar a perros para comérselos y alimentar a los otros perros,

lo veríamos como un acto inhumano,

y seguramente Amundsen acabaría en la cárcel

condenado por delito de maltrato.

En fin, la diferencia de los tiempos,

Pero el caso es que consiguió su objetivo,

y eso nos demuestra que para conseguir gestas extraordinarias

tienen que realizarse hechos extraordinarios,

aunque a veces nos puedan parecer extraordinariamente terribles.

Más allá del Círculo Polar Ártico, la nieve de repente desaparece

y surgen altos bosques de coníferas.

Es la taiga, el paisaje típico de Noruega junto con la tundra,

aunque para ver esta última nos queda todavía un largo viaje más al norte.

Por lo que Miquel ha venido a esta zona del país ya está muy cerca,

eso hace que se anime a pesar del cansancio y sienta bríos renovados,

para contarnos la triste historia que guarda este tramo de asfalto.

Esto pone aquí: Blodveimuseet.

No es que yo sepa noruego, es que se lo que es.

Es el museo de la Carretera Sangrienta.

Cuandohemos visto la geografía desquiciada de este país,

fiordos, montañas, esta orografía que parece diseñada por un maniático

es fácil imaginarse lo complicado que resulta construir

las infraestructuras viarias,

Las carreteras, los viaductos, los túneles.

Ha costado mucho esfuerzo, sudor, pero también sangre.

De forma literal.

Noruega tuvo su ración de espanto durante la Segunda Guerra Mundial,

fue invadida por los alemanes, que tenían especial interés

en desarrollar las infraestructuras del transporte,

para poder transportar tropas y mercancías en el norte de Noruega.

Hitler ordenó la construcción de carreteras y ferrocarriles

en una zona completamente inhóspita, pobre y sin infraestructura viaria.

El comandante en jefe de las tropas alemanas en Noruega

pidió 145.000 prisioneros de guerra para realizar esa tarea.

Básicamente rusos, es decir, soviéticos, yugoslavos y polacos.

Y aquí, en este pueblo, en Rognan,

se estableció un campo de concentración para prisioneros

que con trabajos forzados,

construyeron lo que se conoce con el nombre de Carretera Sangrienta,

o Carretera de Sangre,

por una cruz roja que pintó el hermano de un prisionero de guerra,

un yugoslavo al cual un guardián mató,

su hermano cogió su sangre y pintó una cruz, en recuerdo del fallecido,

en el mismo lugar donde lo mataron.

Y esa cruz roja se ha mantenido a lo largo de los años,

se ha repintado en sucesivas ocasiones

para no olvidar nunca lo que aquí sucedió.

Me gustaría que después de ver este episodio de Diario de un Nómada,

cuando vengáis a Noruega, cuando vayáis a Cabo Norte,

cuando viajéis con vuestras motos, o en coche, o en autocaravana,

como quiera que lo hagáis, y paséis por aquí,

recordéis a las personas que fueron obligadas a trabajar,

en condiciones tan penosas

y que han dejado este legado que actualmente se sigue usando,

esperemos que eso jamás vuelva a suceder.

Diario de un nómada: Carreteras extremas 2 - La carretera sangrienta

28:55 24 nov 2019

Cada vez nos acercamos más al norte, aunque primero nos detenemos en la pintoresca población de Nesna. Cruzamos el Círculo Polar Ártico y nos adentramos en el gélido reino del norte escandinavo, donde todavía quedan vestigios de las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial.

Cada vez nos acercamos más al norte, aunque primero nos detenemos en la pintoresca población de Nesna. Cruzamos el Círculo Polar Ártico y nos adentramos en el gélido reino del norte escandinavo, donde todavía quedan vestigios de las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial.

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