'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (1ª parte) - ver ahora
Transcripción completa

Vuelve Miguel Silvestre con una gran aventura.

Recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda.

Historia.

Belleza.

Y riesgo.

Esto es:

Capítulo 2 La carretera R307 (Primera parte)

Estamos en Larache, Marruecos,

una ciudad que fue española hasta 1956.

Aquí comienza el verdadero viaje de Miquel

hacia las carreteras extremas de la cordillera del Atlas.

Pero, antes de irse,

nuestro nómada quiere enseñarnos un maravilloso lugar

situado a pocos km de la población,

en la rivera del río Locus,

que alimentaba esta fértil vega a orillas del Océano Atlántico.

El anfiteatro del yacimiento romano de Lixus, a penas 8 km de Larache

y a orillas del río Locus.

Este lugar era una de las factorías principales del garum, ¿no?

el famoso garo que tanto se consumía en el Imperio Romano,

y que tenía el otro gemelo al otro lado del Estrecho,

como vimos en Baelo Claudia.

Un sitio espectacular, porque apenas hay nadie,

todavía se aprecian las piedras,

y la gente es muy amable y da gusto venir a visitarlo.

Lo que es curioso es que, apenas, tan pocos españoles paren por aquí,

conozcan la existencia de este yacimiento,

en una ciudad que tiene tanto que ver con nuestro pasado.

Yo creo que, cuando bajamos a Marruecos,

no está de más una parada para conocer este lugar.

Volubilis es el yacimiento romano mejor conservado de Marruecos

y recibe muchas más visitas que Lixus,

pero también, al igual que Lixus,

fue primero una ciudad fenicia, luego cartaginesa

y, posteriormente, pasó a formar parte del Reino de Mauritania

hasta que, en el año 40, el emperador Calígula

ordenó asesinar a Ptolomeo, el rey de Mauritania,

y entonces pasó a formar parte de la provincia romana

de Mauritania Tingitana.

Sin embargo, en el año 285, el emperador Diocleciano,

ordenó abandonar el territorio que había al sur de Lixus,

y eso supuso el comienzo de la decadencia de Volubilis.

Sin embargo, aquí en Lixus, observamos como el anfiteatro,

las termas, las profundas piletas donde se fabricaba el garum

demuestran la prosperidad que alcanzó la ciudad.

Hoy es un yacimiento, prácticamente, por descubrir,

y, como vemos, estoy solo.

El turismo de masas hace que algunos lugares sean

completamente conocidos por el gran público

y que estén llenos siempre de gente, ¿no?

y es porque son sitios bonitos,

pero yo prefiero la magia de descubrir lugares como este,

lugares apenas hallados, donde puedes caminar solo

y sentir todavía los ecos de los ciudadanos romanos

que se divertían en ese anfiteatro o se bañaban en las termas.

En realidad, 2000 años pasan muy rápido,

y si no tienes nadie a alrededor, puedes llegar a sentir su presencia.

Me encanta llegar a sitios como este.

Ahora sí, nos ponemos en marcha para hacer un largo tramo de 500 km.

Por eso es conveniente hacerse con algunas provisiones.

¡Aguacates! ¡Con lo que me gustan a mí!

Very good.

Esto es... vamos, lo mejor,

comprar siempre la fruta en la carretera es

llevarse siempre la máxima calidad y a un precio de risa.

Unos aguacates flipantes tienen aquí, y baratísimos.

Aguacates, con la cantidad de nutrientes que tiene esto

y de ácidos grasos esenciales. Esto es estupendo.

De nuevo en la carretera,

a gastar un largo día sobre el aburrido asfalto,

con el único objeto de darle un buen bocado al mapa.

Al anochecer, Miquel entra sobre Etérea

en el casco urbano de Marrakech, una de las ciudades imperiales,

y puerta de acceso al Atlas.

¡Este es!

Que día más rollo, pero hemos llegado a Riad Ferreiro,

que es la casa, en Marrakech, de mi amigo Carlos Sanz.

Así que, él no está,

pero me ha dicho que me están esperando

y que me van a dar de comer, o más bien, de cenar, tajín.

¡Fátima! Oui.

Hola. Hola.

Hola, ¿Qué tal? Merci beaucoup.

Tenemos aquí de comer ensalada, tajín.

El tajín preparado que a mí me gusta.

Tajín bereber. Sí, sí tajín bereber. ¿No?

Tajín bereber. Muy bien.

Una obra de arte. ¿eh?

Ya tenemos nuestro tajín, la cena lista.

Y es el momento de disfrutar un poquito,

porque hoy, salvo el yacimiento romano de Lixus,

a parte de eso,

todo lo demás ha sido un tedio espantoso,

agotador, por la autopista.

Y bueno, en fin, era una jornada de transición,

de hacer km para llegar a Marrakech,

que es una ciudad espectacular,

aunque ya la conocemos de temporadas anteriores,

pero esto es lo que nos permite dirigirnos al corazón del alto Atlas

Así que me voy a regalar una copa de vino español,

que tiene mi amigo Carlos, y el tajín.

Y mañana será otro día, esperemos que mas divertido,

con ya carreteras extremas.

¡Delicioso! C'est bon.

Amanece en el Riad de mi amigo Carlos, Carlos Sanz Ferreiro,

que estamos en su Riad Ferreiro.

Que es, bueno, un buen amigo mío que está casado con una marroquí,

y tiene aquí una base de operaciones estupenda en Marrakech.

Y me estoy poniendo la ropa térmica, el traje de superhéroe

que va bien ajustado, porque va a hacer frio.

Estamos en marzo y vamos a subir al Atlas.

Son pasos de montaña de más de 2000 m de altura,

y entonces va a hacer bastante frío.

Esto te lo tienes que poner y pareces una bailarina

o un superhéroe.

En las piernas llevas lo que son

los calzoncillos largos de toda la vida,

los que llamábamos los maqueinjam,

que esto te para un poquito el frío, ¿no?

Y luego, sobre esto, llevas el traje de moto

y espero que me proteja un poco de las bajas temperaturas,

aunque al final, bueno, al final, no queda más remedio que aguantarse,

porque seguro que encontramos nieve arriba.

Así que nada, vamos a desayunar y a largarnos.

Pues me han traído pan con tomate, claro.

Esto no es muy marroquí,

pero se nota que como trabajan para la casa de un español,

pues saben de que se trata el asunto.

Y yo, como me he traído mi aceite de oliva,

¡aceite de oliva! Oui.

-La sopa marroquí. ¿Sopa marroquí?

Me he subido a la azotea del Riad de mi amigo Carlos

para enseñaros lo más importante de este viaje.

Desde aquí se ven los tejados de Marrakech

y las antenas parabólicas, parece que todo el mundo tenga una.

Y al fondo, la cordillera del Atlas.

Esa gran cadena montañosa que a lo largo de 2500 km

recorre el norte de África desde Tunicia

hasta la costa atlántica en Agadir.

Ese es el desafío de nuestro paso de Carreteras Extremas por Marruecos.

Lo tenemos que cruzar para dirigirnos

hacia la ruta de las Mil Casbas.

Fueron los colonizadores europeos, es decir, los franceses,

quienes construyeron las rutas que recorren el Atlas,

y eso ha permitido

que las comunidades bereberes -que allí habitan-

prácticamente se hayan mantenido puras

y casi en la Edad Media, hasta hace pocas décadas.

Nosotros vamos a intentar recorrer el Atlas,

pasando por pasos sin asfaltar, a más de 2000 m,

y visitar a una de estas comunidades

que parecen salidas de un cuento de las Mil y Una Noches.

Creo que va a ser divertido, creo que va a ser arriesgado,

creo que va a ser estimulante, pero muy gratificante también,

porque a mí me encantan las montañas,

me encanta la vista que desde allí se tiene,

la pureza del aire, los precipicios, los riscos...

y también, el peligro que representan

algunos de los conductores que por allí circulan,

que son poco cuidadosos,

aunque tienen mucha más pericia de la que a veces pensamos.

Así que, acompañadme, porque creo que esto va a ser interesante.

Comienza, de verdad, Carreteras Extremas.

Hasta ahora no ha habido más extremo que la distancia.

Como veis estamos aquí, en Marrakech,

y ahora nuestro objetivo es ir hacia la zona de Uarzazat.

Pero, en vez de ir por el Alto del Tichka,

que esto ya lo conocemos

de la temporada que hicimos de Destino Dakar,

que este es el alto más elevado de Marruecos, el Alto del Tichka,

que construyeron los franceses a comienzos del siglo pasado,

del siglo XX.

En lugar de eso, vamos a ir hasta Demnat,

que Demnat es una población de carácter bereber,

y quiero visitar Megdaz, y es un lugar bastante mágico,

del cual me han hablado muy bien.

Ese será nuestro plan, hacer la R307,

que es una carretera que pasa los 2000 m de altitud

y con unas las vistas absolutamente espectaculares

sobre las montañas del Atlas.

Tras realizar un viaje de unos 90 km por una carretera plana y verdísima,

que bordea la cordillera por el norte,

Miquel Silvestre accede a la mediana población de Demnat.

Aquí comienza la ruta que quiere realizar

para llegar a la ladera sur, la exigente R307.

Pero antes, seguro que nos quiere explicar algo

de la historia del pueblo bereber.

Pues estamos en Demnat, una ciudad bereber,

ya prácticamente a las puertas del Atlas

y a punto de comenzar la ascensión.

Se suele decir que es una ciudad típicamente bereber,

en realidad, los bereberes son todos, porque étnicamente,

la mayor parte de los marroquíes son bereberes, al menos de sangre,

porque los bereberes eran los habitantes tradicionales

del Norte de África desde hace 6000 años.

La arabización, o considerarse árabe,

es más bien una cuestión cultural.

Una cuestión cultural y religiosa.

Es decir, si dejas de hablar bereber y hablas árabe;

si te conviertes al Islam Suní, ya eres árabe.

Por eso, los marroquíes urbanos,

los marroquíes que se expresan en árabe...,

eh...funcionarios, los de ciudad, se consideran árabes,

aunque, étnicamente no lo sean.

Porque la península arábica está muy lejos,

y los beduinos y los árabes que vinieron aquí con la invasión,

pues no eran tantos como para generar una raza hibrida, mestiza.

Es más bien una elección cultural.

Y el bereber se ha visto, tradicionalmente,

como el idioma de los campesinos, la gente más aislada,

las comunidades más aisladas, bien porque estaban en las montañas,

bien porque estaban en el desierto.

Y la palabra bereber es muy curiosa, porque nosotros sabemos que...

los romanos, llamaban a los extranjeros bárbaros;

los griegos, a aquellos que no hablaban griego,

consideraban que hablaban barbar, no les entendían, ¿no?

y de ahí ha venido la palabra bárbaro.

Y, etimológicamente, la palabra bereber

tiene mucho que ver con la palabra bárbaro,

porque, si bien los romanos llamaron a los habitantes de estas tierras,

a los bereberes, los llamaron maoríes,

fueron los árabes quienes llamaron a los maoríes, bereberes,

porque aplicaban la palabra griega barbar

a los habitantes que se encontraron aquí, porque no les entendían.

Y hoy hay un resurgimiento de la cultura bereber

y, actualmente, ya se pueden ver carteles escritos en bereber,

se enseña el bereber, cosa que antes no era tan común.

Así que vamos a ver si... compramos algo en Demnat

y nos largamos para un pueblo, ese sí, genuinamente bereber,

porque allí es muy difícil llegar, y también salir,

por lo tanto, se han comunicado bastante poco con el mundo exterior.

Tras dejar Demnat, el perfil holográfico se va encrespando.

Comienza una ascensión, por ahora, ligera,

e incluso algunos tramos se van quedando sin asfalto.

El sabor de la aventura empieza a hacerse presente

en nuestros paladares.

El león del Atlas, ya está extinguido,

pero era uno de los leones más grandes de África.

Bueno, se los cargaron todos.

También había osos del Atlas, e incluso, elefantes del Atlas.

De hecho, la Mauritania Tingitana, para los romanos,

era un sitio estupendo para conseguir fieras para el circo.

Pero, bueno, se han extinguido.

Es lo que tiene el ser humano que, a veces, o casi siempre,

es el principal depredador.

Poco a poco, la cosa se va complicando más y más.

La pista se estrecha,

se agrieta,

se bachea.

A veces, es solo tierra,

y con dificultad pueden pasar dos vehículos a la vez.

A cambio, el paisaje se va tornando, cada vez, más espectacular.

Es la R307.

Me encanta saludar a la gente.

Ya sabéis que los motoristas siempre nos saludamos unos a otros.

Nos hacemos el signo de la victoria o el puño, el dedo, "thumbs up",

el dedo para arriba, ¿no?

Pero, al final, saludar no es solo una cuestión de motoristas,

es de todo el mundo, ¿no?

Una de las primeras cosas que descubrí

cuando viajé por África, por primera vez,

era que la gente me miraba porque yo era raro, ¿no?

vas en moto, eres blanco, qué haces por ahí.

Y al principio, sentía un poco de temor, ¿no?

pensaba que eran hostiles.

Cuando, de repente, un día empecé a saludar,

todo el mundo me devolvía el saludo, ¿no? y sonreían,

y les pasaba la cara de tíos serios, a, de repente, muy amables.

Y comprendí una cosa muy importante: tú eres el extraño,

tú vienes de fuera, eres un invitado,

y tienes que demostrar tú, que no eres hostil,

tienes que demostrar tú que vas de buen rollo,

tienes que demostrar tú que eres una persona amable.

Y la mejor forma de hacerlo es saludando.

Entonces cuando tú saludas, te devuelven el saludo, ¿no?

Y eso hace que, de repente, el mundo se convierta

en un sitio mucho más amistoso, ¿no?

Sonreír y te sonreirán.

Saluda y te saludarán, ¿no?

Y es algo que aquí en África se nota especialmente.

Si tu vas por Madrid saludando a la gente,

posiblemente piensen que estás loco.

Sin embargo, aquí todo el mundo espera

que muestres un gesto de amabilidad, entonces ellos te corresponden,

y es sumamente agradable.

Lo que a lo mejor no es tan agradable, aunque a mi me gusta,

es recorrer la RR307,

que es uno de las carreteras míticas

o carreteras extremas que tenemos que hacer. ¿Por qué?

Porque para cruzar el Ato Atlas vamos a pasar por un paso,

el Tizin ou zi, que está a más de 2100 m de altitud.

En invierno lo suelen cerrar, porque es impasable por la nieve.

Ahora mismo hace sol, no sé lo que me voy a encontrar.

Si está cerrado, pues me tendré que volver y será una faena,

porque volver a Marrakech por aquí, pues es un largo viaje.

Pero yo tenía ganas de hacerlo.

Vamos a intentarlo, a ver cómo se encuentra la RR307,

una carretera de montaña,

que espero que sea amable con nosotros,

y por lo menos, nos deje pasar.

Así que la saludaremos. ¡RR307, yo te saludo!

La R307 supera el Alto Atlas para dar acceso

a alguna de las comunidades más remotas de las montañas.

En invierno es frecuente que quede cortada en sus pasos más altos.

Este es el paraíso para nómadas como Miquel Silvestre.

En cuanto empecé a viajar en moto descubrí

que las respuestas a los estímulos eran inmediatas y físicas.

O sea, mi cuerpo reaccionaba antes que mi mente,

antes de que yo pudiera procesar

lo que me estaba pasando o dónde estaba,

mi cuerpo ya se estaba habituando al nuevo escenario,

y en ocasiones me sentía muy mal, y en ocasiones me sentía muy bien.

Por ejemplo, me sentía muy mal en las ciudades, en los suburbios,

en las aglomeraciones urbanas, ¿no?

Ahí, rodeado de gente, mi cuerpo empezaba a ponerse tenso,

hostil, alerta, ¿no?

Siempre estás alerta

porque te la pueden jugar en cualquier momento.

Sin embargo, cuando la densidad humana desaparecía,

cuando disminuía la cantidad de gente que me rodeaba,

empezaba a sentirme bien, ¿no?

me entraba un bienestar, una placidez, una tranquilidad.

Que me hacía sentirme levitando, feliz, ¿no?

Cuanto mayor era el escenario,

y menos gente había, mejor me sentía, ¿no?

Empecé a buscar esos territorios sin gente,

me perdí en las estepas centroasiáticas,

en los desiertos subtropicales

y en los territorios boscosos del norte;

y allí, sin nadie, me encontré a mí mismo, ¿no?

Sabía quien era yo.

Me siento mucho mejor cuando hay poca gente,

como aquí, en el Atlas.

De vez en cuando pasa un paisano, y te saluda; hay unos niños.

En fin, esto es lo que he venido a buscar.

En realidad, esta es la excusa para hacer Carreteras Extremas, ¿no?

esta sensación de plenitud.

No soy persona de consejos, porque conozco bien mi ignorancia,

pero si tuviera que dar un consejo a algún motorista neófito,

es el de que use la moto para alejarse,

para buscar la soledad,

porque creo que descubrirá sensaciones y emociones

que le harán comprender cuál es el verdadero sentido

de viajar en moto por lo desconocido.

Según ascendemos, las complicaciones aumentan,

así como la diversión.

Esto ya es otra cosa, ¿eh?

Hace un frío de cortar y estamos por encima de los2000 m seguro,

y ya el asfalto se ha ido, y bueno, el espectáculo es grandioso.

Ahí se ve la montaña completamente nevada,

y las manos se me están congelando, pero...

Bueno, mientras no llueva, todo va bien.

Mientras no llueva, todo va bien.

Pero, en fin, aquí estamos con, agradecen la comprensión,

no sé por qué. Eso quiere decir que hay problemas,

compréndalo usted, aquí tenemos problemas.

Bueno, vamos a darle caña.

A estas alturas, el asfalto ha desaparecido

y nos rodean precipicios, montañas, y algunos pequeños pueblos de adobe.

Lo que veníamos a buscar.

¡Qué caña, el Atlas!

Creo que he encontrado uno de esos rincones

donde puede ofrecernos todos sus secretos,

o al menos un compendio de ellos. Es una especie de símbolo.

Porque, si os fijáis, tenemos ahí, las montañas, las crestas, ¿no?

Iluminadas por el sol declinante de la tarde; ahí el verde,

el verde que se pone esmeralda cuando le incide el rayo de sol;

más abajo, está el poblado bereber de casas de adobe,

con los caminejos;

y ahí tengo la gran cadena montañosa, con la nieve,

las nubes, un claro, y un oscuro.

Como diciendo: por aquí te doy, por aquí no te doy.

Este sitio es flipante. Me encanta.

Como me gusta esto.

El problema de conducir por estas pistas tan remotas,

reviradas y estrechas

es que se tarda mucho en cubrir pequeñas distancias.

El día se va consumiendo,

pero es que aparecen tantas sorpresas,

que no queda más remedio que parar a disfrutarlas.

¡Qué pasada, los almendros en flor!

Están preciosos, que tramo más bonito, es acojonante.

Aquí los almendros,

la montaña nevada, que no sé si la veis,

y mi moto, que eso también es muy bonito.

Hasta que se esconde el sol, baja drásticamente la temperatura

y deja de ser divertido.

Se me está haciendo de noche, hace un frío horrible.

Estoy... no sé dónde estoy.

Estoy perdido en mitad del Atlas.

Solamente la idea de acampar con este frío,

lo que puede ser por la noche, es que me voy a congelar,

pero aquí no tiene pinta de haber hotel, ni habitación, ni nada.

Voy a investigar un poco, pero... estoy congelado.

Aquí no hay nada, es que no hay nadie.

En otros pueblos he visto gente, pero aquí no hay nadie.

Aquí en su día hubo algo.

¿Encontrará refugio Miquel?

Tendremos que esperar al próximo episodio.

Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (1ª parte)

29:39 13 oct 2019

Miquel comienza su viaje hacia Marrakech, donde hará noche en casa de su amigo Carlos Sanz. Tras descansar, se pone la aventura por las carreteras extremas del Alto Atlas. En Demnat coge la R307, una carretera que le deparará alguna sorpresa al viajero, dificultando su viaje.

Miquel comienza su viaje hacia Marrakech, donde hará noche en casa de su amigo Carlos Sanz. Tras descansar, se pone la aventura por las carreteras extremas del Alto Atlas. En Demnat coge la R307, una carretera que le deparará alguna sorpresa al viajero, dificultando su viaje.

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Añadir comentario ↓

  1. José Carlos Millán

    Sres, de RTVE sto no es sólo una serie de viajes, es una serie cultural que usa el hilo de los viajes para conocer nuestra historia y descubrir enclaves. ¡Gracias Miquel!. El tiempo de duración de 30 min. es muy escaso.

    17 nov 2019
  2. ecasasnovas

    Uh que se pasa rápido el episodio! Excelente Miquel. Me encanta! ¡Cuánta gente llevas contigo en la moto! Un abrazo

    01 nov 2019
  3. Javier Villar Céspedes

    Muy buen programa!! Aprendemos mucho!! Muchas Gracias Miguel !!!

    29 oct 2019
  4. Favilamestas

    Muy bueno el episodio. Más, más...

    17 oct 2019
  5. angel

    Gran programa, una gran serie documental fuera de lo comun y que nos muestra que viajar por el mundo esta a nuestro alcance. Un poco mas de duracion del programa y ya seria perfecto.

    17 oct 2019
  6. ANTONIO

    MUY BUENO EL EPISODIO...ME ENCANTO..

    16 oct 2019
  7. Martín

    Me encanta Diario de un nómada! coincido con el resto de seguidores, los capítulos de 30 minutos se hacen cortos con lo bien que lo pasamos viendo la serie. Propongo que se emitan 2 capítulos a la semana, sábados y domingos o dos seguidos, así podemos ver en acción al gran Miquel Silvestre más tiempo!!!

    16 oct 2019
  8. Juan Ramón

    Yo también me apunto a que los programas duren más tiempo, cuando le has cogido el gusto zas va y se termina el capitulo, que menos que 55 minutos, para mi es el líder de la parrilla de la 2.

    15 oct 2019
  9. Eduardo

    Gran programa: ameno e interesante desde muchos puntos de vista: paisajístico, aventuras, histórico, social, etc... Lo único negativo es la escasa duración de cada episodio. ¿habría la posibilidad de que TVE aumentase la duración de los mismos? sería una gran noticia ¡¡¡¡

    15 oct 2019
  10. Basalo

    Como todos también quisiera capítulos más largos, o poner dos seguidos.

    14 oct 2019

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