El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El día del Señor - Parroquia El Salvador de Guadalajara - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música)

Aguas Vivas es el barrio más joven de Guadalajara.

Situado al norte de la ciudad,

sus calles llevan los nombres de ríos o pantanos de la provincia.

A esta nueva zona se han venido

trasladando especialmente matrimonios y familias jóvenes.

También la Iglesia se ha querido hacer presente en el barrio

con un templo llamativo en cuanto a su arquitectura.

Es la parroquia de El Salvador, que comenzó su andadura en 2003.

En 2007 se abrió la primera capilla.

El templo destaca por sus líneas rectas.

Su campanario está rasgado por una gran cruz que deja ver las campanas.

Se inauguró en 2013 y fue consagrado en 2018

para ser el centro de la vida parroquial.

Esta parroquia se caracteriza por ser muy joven.

Las actividades van encaminadas al campo de la familia.

Tenemos un club familiar en el que realizamos

actividades formativas, actividades lúdicas.

Tenemos también una cosa muy simpática

que se llaman "Tarde en familia".

Tomamos un café y tocamos temas de educación, temas actuales.

Es muy importante la catequesis.

Tenemos cerca de 300 niños en catequesis.

También otro aspecto importante de la parroquia es el tema social.

Tenemos dos zonas de la parroquia con gente necesitada.

Tenemos Cáritas parroquial, que funciona muy bien.

Atendemos a 40 familias, aproximadamente.

Tenemos también un acuerdo con una parroquia

de San Francisco Javier en Guinea.

Estamos apadrinado ahora mismo a 30 niños desde la parroquia.

En el interior encontramos un luminoso templo presidido

por el impresionante mural de un jesuita esloveno.

Lo realizó en 2018 junto con su equipo venido de Roma.

Es un asombroso mosaico realizado con teselas de mármol,

terracota, vídeos, procedentes de diversas partes del mundo.

Así lo contamos en el "Telediario" de Televisión Española.

Es uno de los mosaiquistas más reconocidos del mundo.

Su obra se puede ver en Roma, Lourdes o Fátima,

o en la catedral de la Almudena.

Ahora también en una iglesia de Guadalajara.

-Son 5000 kilos de mosaico que se han instalado

con mimo durante cinco días.

Se piensa como una diversidad de materiales.

Está hecho por personas distintas.

-Un equipo de 15 artistas ha trabajado durante meses

en Roma y ha elaborado las partes más delicados: manos, pies y caras.

En la parroquia elaboran el resto del mosaico.

-Una obra de arte...

Se ha representado Moisés en el centro de las aguas.

(Música)

Ha colocado a la Sagrada Familia.

El hijo, sostenido por María,

a modo de escalera por la que Dios desciende al mundo en Cristo.

En el lado opuesto, San Pedro, personificado por una red,

imagen de la Iglesia rescatada por un todo y en el centro,

el gran círculo dorado y luminoso

que representa el reino de los cielos.

En el está el Salvador resucitado.

Sobre sus hombros, una oreja, la humanidad, que mira Cristo,

porque en él descubre al Padre.

María dio al Padre su existencia humana.

En el templo encontramos el vía crucis.

Todo concentrado en los rostros y manos que se representan.

Una pintura casi inmaterial, transparente,

para representar el sentido de la pasión.

En la zona del baptisterio, el artista esloveno diseñó un mural

que muestra la resurrección de Cristo resurgiendo

en la humanidad a través de Cristo representado en Adán y Eva.

La capilla lateral fue la primera capilla que se usó como parroquia.

A ellas se añadían grandes tiendas de campaña.

Ibercaja donó los elementos que la completan,

como la imagen de la Virgen

a la que aquí llaman Nuestra Señora de Aguas Vivas.

Cáritas, catequesis de comunión, confirmación, formación de adultos,

retiros, actividades "Tarde sin familia",

todas son propuestas de evangelización

de esta joven parroquial.

Unas 23.000 parroquias de nuestro país

se han puesto en marcha este nuevo curso

para seguir llevando allá donde están el agua viva del Evangelio.

(Música)

Por habernos regalado su valor.

Su gracia y su perdón y su gran fidelidad

por los siglos de los siglos durarán.

El espíritu de Dios hoy está sobre mí.

Él es quien me anima a proclamar...

Buenos días, amigos de "El día del Señor".

Empezamos aquí la celebración de la eucaristía.

Preside nuestra celebración Monseñor Atilano Rodríguez,

obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Le acompañan Jesús Mercado, el párroco.

También Alfonso Martínez,

un sacerdote que colabora en esta parroquia e Ildefonso Enconga,

guineano, párroco de San Francisco Javier Etofili,

parroquia con la que está hermanada esta.

Él espíritu de Dios está sobre mí.

El es que él me anima a proclamar la buena nueva a los pastores,

la gracia de su salvación.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén.

-La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Nos reunimos con alegría en torno al altar del Señor

para celebrar la eucaristía.

Tras el verano y las fiestas patronales celebramos con ilusión

y alegría este nuevo inicio de curso dando gracias a Dios

por nuestra parroquia y por el primer aniversario

de su consagración.

Nos unimos a todas las personas que desde La 2

de Televisión Española participan en esta eucaristía.

Especialmente saludamos a los enfermos, ancianos y sus cuidadores.

Hoy el señor nos invita a mirar a nuestro alrededor

para que con los bienes que hemos recibido en vida ayudemos

a nuestros hermanos que más lo necesitan.

Ponemos especialmente en el altar la jornada mundial del migrante

y el que celebramos con este lema:

"No se trata solo de migrantes".

Y pedimos al Señor por todos estos hermanos nuestros

que sufren la lejanía de su familia y su hogar.

-En la presencia del Señor

acogemos con misericordia

reconociendo humildemente nuestros pecados.

-Yo confieso ante Dios todopoderoso

y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento,

palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen.

A los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros.

Perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

-Amén.

-Señor, ten piedad.

-Cristo, ten piedad.

-Señor, ten piedad.

-Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos,

te glorificamos.

Te damos gracias, Señor Dios, rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, cordero de Dios, hijo del Padre.

Tú, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Tú, que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.

Tú, que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros.

Porque solo tú eres Santo, solo tú, Señor,

solo tú, altísimo Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Oremos.

Oh, Dios, que manifiestas tu poder

sobre todo en el perdón y la misericordia

aumenta en nosotros tu gracia para que,

aspirando a tus promesas nos hagas participar

de los bienes del cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

-Amén.

Nos disponemos a escuchar la palabra de Dios.

Lectura de la profecía de Amós.

Esto dice el Señor omnipotente:

"¡Ay de los que se sienten seguros en Sión,

y confiados en la montaña de Samaría!

Se acuestan en lechos de marfil, se arrellanan en sus divanes,

comen corderos de rebaño y terneras del establo,

tartamudean como insensatos e inventan como David

instrumentos musicales, beben el vino en elegantes copas,

se ungen con el mejor de los aceites,

pero no se conmueven para nada por la ruina de la casa de José.

Por eso irán al desierto a la cabeza de los deportados

y se acabará la orgía de los disolutos".

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Alaba, alma mía, al Señor.

-Alaba, alma mía, al Señor.

-El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,

hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos.

-Alaba, alma mía, al Señor.

-El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos.

-Alaba, alma mía, al Señor.

-Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.

-Alaba, alma mía, al Señor.

-Lectura de la primera carta apóstol san Pablo a Timoteo.

Hombre de Dios, busca la justicia, la piedad, la fe, el amor,

la paciencia, la mansedumbre.

Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna,

a la que fuiste llamado

y que tú profesaste notablemente delante de muchos testigos.

Delante de Dios, que da la vida a todas las cosas,

y de Cristo Jesús, que proclamó tan noble profesión de fe

ante Poncio Pilato,

te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha

ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo,

que, en el tiempo apropiado,

mostrará el bienaventurado y único Soberano,

Rey de los reyes y Señor de los señores,

el único que posee la inmortalidad, que habita una luz inaccesible,

a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

A él honor y poder eterno. Amén.

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Buscar primero el reino de Dios y su justicia.

Y lo demás el Señor os lo dará.

Aleluya, aleluya.

Buscar primero el reino de Dios y su justicia.

Todas las cosas se le añadirán.

Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico,

se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya.

El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino

y banqueteaba cada día.

Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal,

cubierto de llagas,

y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.

Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Sucedió que se murió el mendigo,

y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.

Murió también el rico y fue enterrado.

Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos,

levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán,

y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:

'Padre Abrahán, ten piedad de mí

y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo

y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'.

Pero Abrahán le dijó:

'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida,

y Lázaro, a su vez, males,

por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso,

para que los quieran cruzar desde aquí hacia vosotros

no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros'.

Él dijo:

'Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre,

pues tengo cinco hermanos,

que les dé testimonio de estas cosas,

no sea que también vengan ellos a este lugar de tormento'.

Abrahán le dice:

'Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen'.

Pero él le dijo:

'No, padre Abrahán.

Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán'.

Abrahán le dijo:

'Si no escuchan a Moisés y a los profetas,

no se convencerán ni aunque resucite un muerto'".

Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

Jesús Mercado ha proclamado el Evangelio,

el párroco de esta parroquia.

Ahora Monseñor Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara,

besa el libro e imparte la bendición con él.

Saludo con afecto a los enfermos, los ancianos

y a todos los que participan en esta santa misa

a través de la televisión.

Mi saludo también para los sacerdotes

y para todos vosotros, queridos hermanos,

miembros de esta comunidad parroquial de El Salvador.

El domingo pasado el Evangelio concluía con la enseñanza de Jesús

a quienes le escuchaban,

mediante la cual les recordaba que en la vida

no es posible servir a dos señores, a Dios y al dinero.

En continuidad con aquella enseñanza,

hoy el Señor se sirve de una parábola

para hacernos ver el peligro de los bienes materiales

si se emplean pensando únicamente en el propio interés

y olvidando a nuestros semejantes.

En la parábola Jesús narra, como acabamos de escuchar,

la situación del rico y el pobre Lázaro.

El primero vive en el lujo, el despilfarro, y el egoísmo.

Junto a él se encuentra el pobre Lázaro,

cuyo nombre significa "Dios me ayuda".

Este vive hambriento y cubierto de llagas.

Solo los perros se acercan a lamerle sus heridas.

La escena es durísima.

El rico lo tiene todo y se considera seguro con su riqueza.

No necesita a Dios para salvarse.

Precisamente, porque no piensa en el más allá.

Tampoco se para a pensar en las necesidades del pobre

porque vive en la inconsciencia y en la indiferencia.

Lázaro, por el contrario, es el testimonio de la total pobreza.

Está enfermo, hambriento y excluído por los que viven a su lado.

La única esperanza del pobre es Dios.

Jesús, al contemplar la indiferencia

del rico ante la situación del pobre,

no pronuncia palabras que condenan.

Se limita a recordar que Dios no puede permitir

que las injusticias de esta vida permanezcan para siempre.

Pues Él ama a los pobres,

cuida de ellos y los levanta de su postración.

Por eso Lázaro, después de la muerte,

es acogido en el seno de Abrahán en el paraíso.

El destino del rico, por el contrario, es el Hades,

la separación de Dios para siempre.

Ambas situaciones son definitivas e inapelables.

Con esta parábola Jesús nos invita también a nosotros

a hacer un rápido y sereno discernimiento

de los comportamientos con nuestros semejantes

durante nuestra peregrinación por este mundo.

Arrepentir se de las obras realizadas en esta vida

Arrepentirse de las obras realizadas en esta vida

después de la muerte ya no tiene sentido.

Esto quiere decir que el destino eterno

del ser humano está condicionado por su relación con los hermanos,

especialmente, con los más necesitados.

Un cristiano que cree y espera la vida eterna

no puede pasar por este mundo sin compartir con los demás,

no solo lo que tiene, sino lo que es.

Según algunos, vivimos

en la sociedad del progreso y el bienestar.

Sin embargo, las noticias de los medios de comunicación social

nos dicen que cada día millones de personas en el mundo

mueren de hambre, ven pisoteados sus derechos

y son excluidos de la sociedad.

En un mundo en el que se producen alimentos suficientes para todos,

miles, millones de personas,

tienen dificultades para comer una vez al día,

y experimentan que el corazón de los hermanos sea cerrado a su dolor

y ya no escucha los gritos de su sufrimiento.

La celebración de la Jornada Mundial del Inmigrante y el Refugiado

este domingo pone, precisamente, ante nuestros ojos,

a millones de personas que han tenido que dejar su familia,

su tierra, y que están entre nosotros con sus angustias,

soledades y tristezas.

Ellos necesitan y esperan nuestra acogida y nuestro acompañamiento

para integrarse en la sociedad,

para experimentar la solidaridad y descubrir el amor de Dios.

Ante las enseñanzas de esta parábola,

deberíamos preguntarnos cómo nos situamos nosotros

ante tantos hermanos que experimentan marginación,

sufrimiento o soledad.

Nuestra posición económica

nos lleva a cerrar los ojos y el corazón

ante la miseria humana y la pobreza espiritual

en la que malviven tantas personas.

Escuchamos el dolor de los pobres y los emigrantes

¿Escuchamos el dolor de los pobres y los emigrantes

para tocar en ellos la carne de Cristo sufriente

y para ayudarles a levantarse de la postración

o buscamos únicamente nuestros intereses y nuestro bienestar?

En la eucaristía que estamos celebrando,

además de escuchar la palabra de Dios,

que nos recuerda que estamos de paso por el mundo,

y que nuestra patria definitiva es el cielo,

Jesucristo resucitado viene a nosotros

y nos regala su cuerpo y su sangre

bajo las especies del pan y del vino para aliviar nuestros cansancios,

iluminar nuestra mirada y para impulsarnos a compartir

lo que tenemos y somos con los más necesitados.

No olvidemos nunca que el Señor

ha querido identificarse con los pobres y marginados.

De tal forma que lo que hacemos o dejamos de hacer con ellos

se lo hacemos a él mismo.

Un cristiano, un discípulo de Jesucristo, n

o puede decir que ama a Dios, a quien no ve,

sino aquellos con los que cada día comparte su vida,

su trabajo, su existencia.

Que el Señor nos muestre su rostro,

para que mirándole a él,

tengamos la posibilidad de descubrirle

en el rostro de nuestros hermanos.

Que así sea.

Hemos escuchado las palabras

de homilía

de homilía de Monseñor Atilano Rodríguez,

obispo de Sigüenza y Guadalajara.

Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos y está sentado

a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica,

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

-Oremos ahora el Señor nuestro Dios.

El hace justicia a los oprimidos y levanta del polvo que la Iglesia

Él hace justicia a los oprimidos.

-Que la Iglesia lleve el amor a todos los hombres.

-Por los gobernantes del mundo,

para que trabajen por el bien común, la justicia,

la paz y la solidaridad.

Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por los enfermos, los ancianos y las personas que sufren en soledad,

para que encuentren en Cristo y los miembros de su Iglesia.

-Para que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo

y trabajemos en comunión fraterna.

Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por todos los miembros de esta parroquia

y todas las personas que siguen esta eucaristía por Televisión Española,

para que sintamos el amor de Cristo.

-Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Escúchanos, Señor, y conceder la gracia de ser misericordiosos

guardando el mandamiento de tu hijo sin mancha ni reproche.

Para que así alcancemos tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

-Amén.

En tu silencio háblame, Señor.

Entre tus brazos tómame.

Estos chavales de la parroquia presentan esos sobres con donativos

de los fieles de esta parroquia

para los chavales de la parroquia San Francisco Javier en Bata,

Guinea Ecuatorial, con la que está hermanada esta parroquia.

A estos chavales se les apadrina, se les ayuda a seguir los estudios.

Y el pan y el vino,

alimento que hace posible la unidad, la comunión de la Iglesia.

En tu presencia acógeme, Señor.

Ante tu rostro mi alma encuentra descanso y paz, fuego de hogar.

Renuévame, Señor.

Que siempre tenga en mí el reflejo de tu amor.

Tómame, renuevan el Señor.

Restaura en mí tu amor.

Revísteme de ti.

Y tómame, que sea para mí el reflejo de tu amor.

Orad, hermanos, para que poniendo sobre el altar

los gozos y fatigas de cada día,

prosigamos celebrando el sacrificio

agradable a Dios padre todopoderoso.

Concédenos, Dios de misericordia, aceptar esta ofrenda nuestra.

Que por ella se abra para nosotros la fuente de toda bendición.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

-Amen.

-El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Levantemos el corazón.

-Lo tenemos levantado hacia el Señor.

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

-Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias, Padre Santo, fuente de la verdad y de la vida.

Hoy celebramos el memorial del Señor resucitado

mientras esperamos el domingo sin ocaso en el que la humanidad

entera entrara en tu descanso.

Entonces contemplaremos tu rostro

y acabaremos por siempre tu misericordia.

Con esta gozosa esperanza, y unidos a los coros de los ángeles

y los santos, cantamos unánimes el himno de tu gloria.

(Música)

Santo, santo, santo es el Señor.

Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tu criaturas.

Ya que por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo

y congregas a tu pueblo sin cesar para que ofrezca en tu honor

un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu

estos dones que hemos separado para ti,

de manera que sean cuerpo y sangre de Jesucristo,

Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,

tomó pan.

Y dando gracias te bendijo,

lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros".

(Campanilla)

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz.

Dando gracias lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna

que será derramada por vosotros y por muchos

para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

(Campanilla)

Este es el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.

Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre, al celebrar ahora

el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos en esta acción de gracias el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia

y reconoce en ella la víctima por cuya inmolación

quisiste devolvernos tu amistad.

Para que, fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo

y llenos de su Espíritu Santo,

formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.

-Que él nos transforme en ofrenda permanente

para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos,

con María, la Virgen madre de Dios,

su esposo, san José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos por cuya intercesión

confiamos obtener siempre tu ayuda.

-Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación

traiga la paz y la salvación al mundo entero.

Confirme en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra.

A tu servidor, el papa Francisco,

a nuestro obispo Atilano,

al Orden Episcopal, a los presbíteros y diáconos,

y a todo el pueblo redimido por ti.

Reúne en torno a ti, Padre misericordioso,

a todos tus hijos dispersos por el mundo.

A nuestros hermanos difuntos.

Y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino

donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

-Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria. Por los siglos de los siglos.

-Amén.

-Llenos de alegría por ser hijos de Dios

nos dirigimos ahora al Padre común

con la oración que Jesús nos enseñó.

-Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor,

y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu Espíritu.

-Daos, como hermanos,

un saludo de paz.

También nosotros os deseamos la paz

desde esta parroquia de El Salvador de Guadalajara.

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a participar de su cena.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

(Música)

El Señor dominará las lenguas...

Si me falta el amor, no me sirve de nada.

Si me falta el amor, nada soy.

Si me faltara el amor...

El próximo domingo, 6 de octubre,

tienen una cita con nosotros a las 10:30

para celebrar el día del Señor.

Lo haremos desde la capilla del colegio Cristo Rey

de las religiosas hijas de Cristo rey en Las Rozas, en Madrid.

Hoy hemos venido hasta esta parroquia de Guadalajara,

El Salvador.

Lleva poco tiempo funcionando.

Hemos venido porque un compañero nuestro, Julián del Olmo,

que era director del programa "Pueblo de Dios"

nos había hablado de este programa.

Precisamente está conmigo.

Julián del Olmo, buenos días.

Buenos días.

A continuación tenemos el programa "Pueblo de Dios".

Hoy iba a emitir un reportaje

sobre el trabajo que desarrollan algunas ONGs.

Es el último reportaje que ha preparado Julián del Olmo.

Se emite en televisión. Cuéntanos de qué se trata.

Es una jornada destacada

porque es la Jornada del Inmigrante-refugiado.

Lo grabamos en los campos de refugiados,

donde hay miles y miles de personas,

sobre todo niños, y muchos de ellos sin escolarizar.

Es un proyecto de los hermanos maristas

y los hermanos de la Salle

para atender a los niños que no están escolarizados.

Se estima que medio millón de niños en Líbano no van a la escuela.

Este es un proyecto de respuesta y compromiso apoyado por las ONGs

de los Hermanos maristas y los hermanos de la Salle.

Queríamos tener con nosotros a Julián del Olmo.

Es el último programa de los que ha preparado.

Hace un tiempo que se despidió del programa "Pueblo de Dios"

Hace un tiempo que se despidió del programa "Pueblo de Dios",

que ha dirigido durante más de 30 años.

También dirigió este programa de "El día del Señor".

Después de todos estos años imagino que todo este trabajo

que has presenciado de la Iglesia misionera

te habrá dejado alguna huella.

Sí, me ha dejado huella.

Yo empecé en televisión transmitiendo la eucaristía

con el padre Teófilo.

Fuimos los que sacamos la misa del estudio de televisión

para llevarlo lo es pueblos y las parroquias.

Ha sido una bendición.

Aprendido tanto de los misioneros,

de las personas comprometidas con los más pobres y los más excluidos.

Es emocionante.

Me confrontaba con los misioneros,

y mi vocación y mi fe salía fortalecida.

Agradezco a la Iglesia

que me haya permitido este trabajo periodístico y sacerdotal.

El orden se ha ido cambiando en la emisión de los programas.

Estos programas católicos que tenemos

en La 2 de Televisión Española...

El hecho de que primero emitamos la eucaristía

y luego mostremos la labor de la Iglesia

fuera de España también tiene una cierta conexión.

Está totalmente unido.

Aquí transmitimos la fe, y luego vamos a las obras.

"Pueblo de Dios" transmite las obras de la Iglesia.

Lo hemos definido como la Iglesia misionera y samaritana.

Está perfectamente unido.

Primero la Iglesia, donde rezamos y hacemos comunión.

Y después, las obras.

La Iglesia tenemos fallos, pero tenemos tantas obras

y tanto a favor de los más desvalidos

y más necesitados, que es asombroso y maravilloso.

Coincide que estés aquí y que te respiramos nosotros,

entre comillas, en nuestro programa,

con la jornada de los migrantes.

El 1 de octubre, martes,

comienza el mes de octubre misionero extraordinario

que ha convocado el papa Francisco.

Creo que una de las riquezas que aparece,

y de la que hemos hablado en otras ocasiones,

es el trabajo de los misioneros, especialmente, de los españoles,

en tantos lugares del mundo. ¿Qué esta haciendo esta gente?

Tenemos millones de misioneros por todo el mundo.

Es visto como se han hecho escuelas,

hospitales, como se ha trabajado en favor de la mujer,

como se han hecho pozos de agua.

Los misioneros traen un rayo de esperanza a través de la fe

a los países más pobres y necesitados.

La obra misionera es muy importante.

Tenemos que ser todos misioneros.

No lo podemos dejar en manos de un puñado, aunque sea muy importante.

Tenemos que ser todos misioneros en nuestro entorno.

Tenemos que reactivar la misión también entre nosotros aumentando

la fe, la esperanza y la caridad, que nos hace buena falta.

Y también en nuestro entorno más cercano,

muchos de los reportajes que hace "Pueblo de Dios".

Todas las realidades en las que está la Iglesia.

Presencia con los más necesitados.

Pueblo de Dios queda ahora en buenas manos.

La edad no se retira, pero la Iglesia

y el programa y los programas religiosos

de Televisión Española siguen.

-Oremos.

Señor, que el sacramento del cielo renueve nuestro cuerpo

y espíritu para que seamos coherederos

en la gloria de aquel cuya muerte hemos anunciado y compartido.

Por Jesucristo nuestro Señor.

-Amén.

-El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

Bendito sea el nombre del Señor.

-Ahora y por siempre.

-Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

-Bendito el cielo y la tierra.

-La bendición de Dios todopoderoso:

Padre, Hijo y Espíritu Santo desciendan sobre vosotros.

Con la bendición de Dios podéis ir en paz.

-Demos gracias a Dios.

(Música)

Bendita entre las mujeres la madre del Salvador.

Discreta, linda y hermosa...

Recordamos que en esta jornada la Iglesia

celebra la jornada de los migrantes.

No se trata solo de los migrantes

esta jornada del migrante y el refugiado.

El objetivo es sensibilizar

sobre la acogida a los migrantes y refugiados.

No son un peligro, sino una ayuda que nos enriquece.

Y también rezando por este es extraordinario misionero

que comienza el próximo 1 de octubre, martes.

Con la oración de vísperas en la basílica de San Pedro

abrirá el santo padre este mes que quiere tener

este lema y este lema para todos:

"Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo de misión por el mundo".

Contemplando este hermoso mosaico con ese Cristo Salvador,

ese Cristo que lleva sobre sus hombros la oveja...

que mirando a Cristo a sus ojos,

nosotros nos despedimos hasta la próxima semana.

Estaremos en el colegio Cristo Rey de Las Rozas

para celebrar allí el día del Señor.

La tierra entera te cantará.

Nosotros les dejamos ahora con "Pueblo de Dios".

Que tengan buena semana y buen domingo.

Buenos días nos de Dios.

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El día del Señor - Parroquia El Salvador de Guadalajara

29 sep 2019

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