El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El día del Señor - Colegio Newman, Madrid - ver ahora
Transcripción completa

En el madrileño barrio de la Sosa se levanta

el Colegio Internacional Newman, fruto de la iniciativa de un grupo

de laicos católicos apasionados por la educación.

Que el colegio comenzó su labor en 2005 y se define como confesional

católico, abierto a todos, concertado y que ofrece

los niveles educativos de educación infantil, primaria, secundaria,

bachillerato y algunos cursos de educación profesional básica.

Miles de alumnos en el centro de esta comunidad educativa.

En el trasfondo pedagógico del colegio esta el ha hacer crecer

En el trasfondo pedagógico del colegio esta el hacer crecer

a la persona en todas sus dimensiones.

Las agrupan en la racional, para alcanzar la verdad,

la afectiva para descubrir el bien y la belleza

y la crítica, como capacidad para juzgar y valorar la realidad.

Hay dos elementos que son imprescindibles,

de los que no se puede pasar de largo, que son el uso de la razón,

es decir, toda experiencia educativa, todo contenido educativo,

tiene que ser razonado e interpretado razonablemente

por el alumno. Que entienda que sus razones se adecuan a sus exigencias

como persona.

Y siempre con un respeto exquisito a la libertad del ser humano

porque si la persona no es protagonista y no hace suyo

lo que recibe de otras educaciones no hay experiencia educativa.

Puede haber buenos ciudadanos, súbditos, soldados del ejército,

pero nombres y mujeres adultos responsables.

Lo bonito de esto, es la experiencia más apasionante de un colegio,

y por eso es la vocación, nuestro modo de ver, más bonita,

es que pasar a través de los contenidos académicos

de cada asignatura. No es algo paralelo.

Los principios cristianos

que inspira la labor educativa se completan también en momentos

de celebraciones y distintas campañas y ofertas pastorales,

pero sobre todo en el trato diario con los educadores.

John Henry Newman, que da nombre al centro, fue un pensador inglés que,

tras convertirse al cristianismo, en 1845 es acogido

en la iglesia católica donde será ordenado sacerdote.

Representó el camino riguroso de la razón en busca de la verdad.

Su pasión por esta y por el camino educativo,

orientan la creación del colegio. Fue beatificado en 2010.

Los 115 educadores del centro se han marcado como meta

abrir al mundo a los alumnos para que reconozcan que la vida

es un bien y sean conscientes de la grandeza de las personas,

su dignidad, y tengan el deseo de construir el bien común.

Dicen que el saber es una conquista personal y que el aprendizaje

no lo provoca tanto lo que crea en clase como el trabajo

que los alumnos realizan.

Compromiso, inclusión, apertura, pasión por el trabajo,

esfuerzo, vocación, caridad...

son algunos de los valores que impregnan el estilo educativo

y se pretende que sean asimilados por chicos y jóvenes

buscando como objetivo el crecimiento de cada alumno.

Además, se cuida todo lo relacionado con las expresiones artísticas,

como el coro, teatro o taller de radio,

mirando el gusto por la belleza.

Se intenta crear una relación estrecha entre alumnos

y educadores que favorezca un clima de responsabilidad.

Lo que más me llama la atención es la relación profesor-alumno.

Tenemos mucha confianza entre nosotros y siempre te van a poder

ayudar y buscan tu bien. Puedes tener confianza en los profesores.

Otro aspecto que me gusta es que la enseñanza no es solo

lo que haces en clase,

sino una vez fuera de clase, una vez que ha estado el temario,

hay concursos de todas las materias y, si no se te dan bien

las ciencias, puedes participar en uno de es lengua o de arte

y puedes conseguir premios. Eso te motiva para querer aprender más.

El colegio ha apostado por el bilingüismo en todas las etapas.

Conforme van subiendo de nivel,

los chavales tienen más asignaturas en este idioma,

que se convierte en elemento de comunicación entre compañeros

y con los profesores. El intercambio con colegios de otros países

favorece la internacionalización de los alumnos y el desarrollo

de competencias que les permiten abrirse a otras culturas.

Además tienen un lugar destacado las actividades deportivas.

Funcionan varios clubes dedicados a fútbol, voleibol, baloncesto

o patinaje entre otros.

El deporte es entendido como elemento importante en la formación

y han elaborado en el centro códigos de conducta para chicos,

entrenadores, padres y espectadores.

También se ofrecen diferentes actividades extraescolares

que favorecen el desarrollo de los alumnos y las facetas deportiva,

artística, o competencia y demás.

Tenemos dos hijos en primaria y somos parte de este centro.

Disfrutamos de las iniciativas que se hacen y de las cosas que ocurren.

Yo también he formado parte de la asociación de del colegio,

y ser parte de estas iniciativas y de cómo se viven,

es algo extraordinario.

-También como padres, lo que hemos valorado

y lo que nos ha gustado más del centro ha sido el programa educativo

que han ofrecido. Muy enfocado hacia la persona humana de los chavales.

Y un trato con la realidad de nuestro mundo

en base a experiencias.

También recalcar la relación que nosotros, como padres,

tenemos con el profesorado y la dirección del colegio que,

realmente, se nota que es una única entidad, una única familia,

de cara a la formación de nuestros hijos.

Decía el papa Francisco que la escuela es un lugar de encuentro.

Amigos, familias, educadores, encontrarnos para conocernos,

amarnos y caminar juntos.

Los centros educativos de inspiración católica,

como John Henry Newman de Madrid,

quieren ser ese lugar de encuentro y ayudar a los jóvenes a construirse

como personas, a ser ellos mismos, abiertos a la realidad,

constructores de su futuro.

(Música)

Reunidos en el nombre desde Señor,

que nos ha congregado ante el altar,

celebremos el misterio de la fe

bajo el signo del amor y la unidad.

Celebremos el misterio de la fe

bajo el signo del amor y la unidad.

Tú, Señor, has venido a nuestra vida.

Tu presencia nos ayuda a caminar.

Tu palabra es fuente de...

Buenos días desde este Colegio John Henry Newman

donde celebramos este segundo domingo del tiempo de Cuaresma.

Celebremos el misterio de la fe

bajo el signo del amor y la unidad.

Celebremos el misterio de la fe...

Preside la celebración el capellán del colegio,

don Jorge Delgado.

Ilumina nuestra mente con tu luz.

Que tu cuerpo tornado en alimento nos traiga la salud.

Reunidos en el nombre Señor, que nos ha congregado ante el altar,

celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la

unidad.

Celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la

unidad.

-En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

-Amén.

-La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión del Espíritu

Santo estén con todos vosotros.

-Y con tu espíritu.

Oigo en mi corazón buscaré tu rostro.

Tu rostro buscaré, no me escondas tu rostro.

Celebrando nuestra fe, convocados por Jesús,

el siempre toma la iniciativa,

le damos gracias por este inmenso regalo y le pedimos perdón

por todas nuestras faltas.

-Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen.

A los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis

por mí ante Dios, nuestro Señor.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros.

Perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

-Amén. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros.

Perdona nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Oremos. Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu hijo amado,

alimenta nuestro espíritu con tu palabra para que con mirada limpia

contemplemos costosos la gloria de tu rostro.

Por nuestro señor Jesucristo, que vive y reina contigo por la unidad

del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

-Amén.

-Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán.

Le dijo: "¡Abrahán!".

Él respondió: "Aquí estoy".

Dios le dijo:

"Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria

y ofrécemelo allí en holocausto

en uno de los montes que yo te indicaré".

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios,

Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña.

Entonces Abrahán alargó la mano

y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

"¡Abrahán, Abrahán!".

Él contestó: "Aquí estoy".

El ángel le ordenó:

"No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada.

Ahora he comprobado que temes a Dios,

porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo".

Abrahán levantó los ojos

y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza.

Se acercó, tomó el carnero

y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo:

"Juro por mí mismo, oráculo del Señor:

por haber hecho esto,

por no haberle reservado tu hijo, tu hijo único,

te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes

como las estrellas del cielo y como la arena de la playa.

Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos.

Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia,

porque has escuchado mi voz".

Palabra de Dios.

-Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

Tenía fe, aun cuando dije:

"¡Qué desgraciado soy!".

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.

-Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

-Señor, yo soy tu siervo,

siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando el nombre del Señor.

-Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

-Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo,

en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.

-Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

-Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó

por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios?

Dios, el que justifica.

¿Quién condenará?

¿Acaso Cristo Jesús, que murió,

más todavía, resucitó

y está a la derecha de Dios, y que además intercede por nosotros?

Palabra de Dios.

El diácono Manuel Gómez Vera pide la bendición del sacerdote

para proclamar el Evangelio.

El Señor esté con vosotros.

El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan,

subió aparte con ellos solos a un monte alto,

y se transfiguró delante de ellos.

Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador,

como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

"Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!

Vamos a hacer tres tiendas,

una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió,

y salió una voz de la nube:

"Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo".

De pronto, al mirar alrededor,

no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte,

les ordenó que contasen a nadie

lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre

resucitara de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado,

y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

Ese era el capellán del colegio,

el que nos dirija la medida.

--homilía.

Hemos escuchado en este segundo domingo de Cuaresma,

en la liturgia de la palabra,

la lectura de Abrahán y el sacrificio de su hijo Isaac.

Aparece el personaje impresionante de Abrahán padre en la fe,

para nosotros cristianos, musulmanes y judíos.

Un hombre siempre pronto para buscar, no la propia voluntad,

sino el cumplimiento de la voluntad de aquel que él había elegido

y, por tanto, enviado.

Un mandato un tanto desconcertante.

"Sacrificar a tu hijo Isaac".

Abraham pensaría:

"El hijo de la promesa. Aquel que va a continuar mi obra

y este hijo tengo que sacrificarlo". Seguro que Abraham no entenderia.

No entendería, como muchas veces nosotros ante circunstancias

difíciles o duras no entendemos.

¿Qué hace que Abrahán no abandone la fe y siga adelante?

La confianza.

Ya tenía muchos signos del bien que era Dios para su vida.

La confianza en ese Dios que le había acompañado

desde que le mandó salir de su tierra.

Multiplicaré tu descendencia.

Abrahán se fió, no ingenuamente,

sino porque tenía muchos signos en su vida que le hacían ver

que seguir a Dios era razonable. Nosotros igual.

En nuestro camino hacemos un seguimiento

que no es una obediencia, que no es perder libertad

ni hacernos esclavos. Un seguimiento que nos hace más hombres,

más mujeres, más verdaderos.

Cualquier padre entiende que si da una indicación al hijo

y el hijo obedece, el hijo no se hace más esclavo.

Es un paso más en la vida de ese hijo, porque se vida del padre.

Es un paso más en la vida de ese hijo, porque se fia del padre.

Y obedecer no es sinónimo de esclavitud, sino de confianza.

Es verdad que uno no se fía de cualquiera.

Abrahán se fió de aquel que le había dado la vida,

que le había dado su pueblo, que le había dado todo.

Y en el Evangelio se narra la escena de la transfiguración.

Aquellos que siguieron, que obedecieron a Jesús,

hay un momento en que les llama al monte, signo de oración,

a estar con el más cercanamente y ahí se transfigura

delante de Pedro, Santiago y Juan.

Se les concede ver a Jesús en su verdadera naturaleza.

En su verdad más auténtica.

Participar en su modo de ver la vida.

Y de aquí nace la expresión preciosa de Pedro:

"Qué bien se está aquí".

Como nosotros muchas veces lo hemos querido decir, Dios lo quiera,

qué bien en esta boda, qué vienen esta comida con los amigos,

qué bien en este cumpleaños,

qué bien acompañara este enfermo, qué bien ver cómo familias

afrontan la muerte, qué bien porque él está presente, por su presencia.

La presencia de Jesús, por tanto, les permite ver la vida su familia,

sus amigos, y hasta los aspectos más duros, la enfermedad,

el sufrimiento, la muerte, por su verdad última.

La obediencia a Jesús les hace ver que la lucha que tiene toda vida,

cualquier vida humana, es la posibilidad,

si uno lo vive bien, de reconocerle.

Pedimos a la Virgen María,

madre de la confianza y de la esperanza,

que ya que se fió desde el primer momento,

me fío, Dios me puede pedir nada malo,

el fíe de María posibilitó una vida grande, una historia de salvación.

A esta madre podemos siempre acudir.

Madre de la confianza y de la esperanza.

Para que experimentemos la misma certeza que tenía ella en la vida.

Para darnos cuenta de la promesa grande que hay en nosotros,

como en Abrahán, una llamada a una vida bella, grande,

a un gusto de la existencia nuevo que podemos hacer si recorremos

el camino de la vida acompañamos por la Iglesia.

Pedimos por esta sencillez que tuvo tantos y tantos profetas,

patriarcas, testigos de la vida de Dios,

de la vida de Jesús para bien nuestro y para tanta gente alrededor

de nosotros que también busca y quiere comprender

y vivir como hombres.

Ha sido la homilía de don Jorge Delgado, capellán

de este colegio internacional John Harry Newman

dedicado al beato Newman que nació, justamente,

un 21 de febrero en 1801.

Hacemos ya nuestra profesión de fe con el símbolo de los apóstoles.

-Creo en un solo Dios, padre todopoderoso, creador del cielo

y la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo señor Jesucristo, hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos.

Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero.

Engendrado no creado, de la misma naturaleza del Padre por quien todo

fue hecho, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación

bajó del cielo. Y por obra del Espíritu Santo se

encarnó de María la Virgen y se hizo hombre.

Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato.

Padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las

escrituras, y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre y de

nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no

tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y

dador de vida que procede del Padre

y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y

gloria y que habló por los profetas. Y en la Iglesia, que es una, santa,

católica y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para el

perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los

muertos y la vida del mundo futuro.

-Amén.

-Presentamos al Señor todas nuestra peticiones y necesidades.

-Por el papa y por la Santa Iglesia de Dios,

para que siempre sea portadora de la verdad, conserve el gozo, la paz

y el amor manifestando al mundo la presencia de Cristo.

Roguemos al Señor.

-Por todos los hogares de la tierra y los que carecen de los recursos

necesarios.

Por los pobres, los que sufran enfermedades,

los que están solos y los que no conocen a Dios.

Roguemos al Señor.

-Por los miembros de nuestras familias que han muerto

con la esperanza de la resurrección. Para que Cristo los acoja

en su reino y los revista de gloria inmortalidad. Roguemos al Señor.

-Por la paz en todo el mundo, para que cesen las injusticias,

violencia y enemistades del brote el amor, semilla de unidad.

Roguemos al Señor.

-Por la educación y los colegios, los maestros, alumnos,

y personal no docente, para que sean una comunidad educativa de diálogo,

encuentro y acercamiento a Cristo. Roguemos al Señor.

-Pedimos también especialmente

por la República del Congo y Sudán,

que el papa el viernes convocó una jornada de oración

y ayuno por el éxodo humano que hay en estos países

por las guerras que sufren, para que Dios conceda también,

de forma especial, por medio de la oración de los cristianos,

el don de la paz a esos dos países. Roguemos al Señor.

Atiende, padre, nuestras súplicas,

que te presentamos con infinita confianza.

Y con esa oración también por Sudán y el Congo

terminamos la liturgia de la palabra y el diácono

prepara el altar, el pan y el vino,

Comenzando así la liturgia de la eucaristía.

(CANTAN EN LATÍN)

-Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro

sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos

este sacrificio para alabanza y gloria de su nombre,

para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

-Te pedimos, Señor,

que esta oración santifique los cuerpos y las almas de tus fieles

para que celebren dignamente las fiestas pascuales.

Por Jesucristo, nuestro señor.

-El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Levantemos el corazón. -Lo tenemos levantado hacia el

Señor.

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario.

Es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar.

Señor, padre Santo, Dios todopoderoso y eterno,

porque has establecido generosamente este tiempo de gracia

para renovar en santidad a tus hijos de modo que libres de todo afecto

desordenado mientras ocupan de realidades temporales y no dejen,

sobre todo, de adherirse a las eternas. Por eso, con los santos,

con todos los ángeles, te alabamos diciendo sin cesar...

Santo, santo, santo es el Señor.

Santo es el señor, Dios del universo.

Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.

-Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban

todas tu criaturas. Ya que por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo

y congregas a tu pueblo sin cesar para que ofrezca en tu honor

un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu

estos dones que hemos separado para ti,

de manera que sean cuerpo y sangre de Jesucristo,

Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo,

la noche en que iba a ser entregado, tomó pan.

Dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros

y por muchos para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora

de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos en esta acción de gracias el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia

y reconoce en ella la víctima

por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad.

Para que, fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo

y llenos de su Espíritu Santo,

formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente para que gocemos

de tu heredad junto con tus elegidos,

con María, la Virgen madre de Dios, los apóstoles y los mártires,

y todos los santos

por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

-Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación

traiga la paz y la salvación al mundo entero.

Confirme en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra.

A tu servidor, el papa Francisco,

a nuestro obispo,

al Orden Episcopal, a los presbíteros y diáconos,

y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado

en tu presencia,

y reúne en torno a ti, Padre misericordioso,

a todos tus hijos dispersos por el mundo.

A nuestros hermanos difuntos.

Y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino

donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Por Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

-Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria. Por los siglos de los siglos.

-Amén.

El amor de Dios ha sido derramado

en nuestros corazones con el espíritu Santo que se nos ha dado.

Digamos con fe y esperanza:

-Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor,

y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

- Amén.

-Amén.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu Espíritu.

-Daos fraternalmente la paz.

Que puedo hacer yo mismo por la paz,

preguntaba el Santo padre el otro día desde el balcón apostólico

en el rezo del ángelus y recordaba las guerras nos interpela

va para que nos comprometamos en trabajar y ser constructores

de la paz.

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Estamos celebrando este segundo domingo del tiempo de Cuaresma

desde el colegio John Henry Newman,

colegio dedicado al beato Newman, en el barrio madrileño de San Blas.

Es el tiempo de la misericordia.

Nos hemos tenido que venir al salón de actos ante la incapacidad

de la capilla para acoger a tantísima gente

como ha querido asistir a esta eucaristía.

(Coro)

Y el próximo domingo, tercero de Cuaresma,

lo estaremos celebrando en nuestro horario habitual

de las 10:30 de la mañana desde la parroquia madrileña también

de los santos apóstoles Felipe y Santiago el Menor.

Dulce amor, amor dulce,

que mandáis hacer de mí.

Veis aquí mi corazón,

yo lo pongo en vuestra palma.

Mi cuerpo, mi vida y alma,

mis entrañas y aflicción.

Dulce esposo y redentor,

por vuestra me ofrecí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Este callando o hablando,

muéstrame la dignidad, concédemelo, hermano,

esté penando o gozando,

solo vos en mi vivís,

qué mandáis hacer de mí.

En este colegio promovido por laicos católicos 1700 alumnos

cursan sus estudios en todas las etapas educativas.

Está instalado en el barrio madrileño de San Blas.

Un barrio muy popular en Madrid.

El claustro académico lo componen más de 170 profesores.

Danos un corazón grande para amar.

Danos un corazón fuerte para luchar.

Hombres nuevos, creadores de la historia,

constructores de nueva humanidad,

hombres nuevos, que viven la existencia,

como riesgo de un largo caminar.

Hombres nuevos, luchando la esperanza,

caminantes sedientos de verdad. Danos un corazón fuerte para amar.

Danos un corazón fuerte para luchar.

Hombres nuevos, luchando en esperanza,

caminantes de esperanza. Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,

hombres libres que exigen libertad.

Danos un corazón grande para amar.

Danos un corazón fuerte para luchar.

El cardenal Newman, al que está dedicado este colegio,

un converso de la iglesia anglicana

nacido el 21 de febrero de 1801.

Beatificado por el papa Benedicto XVI,

un buscador infatigable de la verdad.

Un conocedor profundísimo de las escrituras,

de los escritos de los Santos padres de la Iglesia,

que le condujeron en ese camino hacia la fe católica

y universal.

(CANTAN EL LATÍN)

Padre y madre del colegio que son celíacos.

Recogen las formas preparadas especialmente

y consagradas para ellos.

Hemos visto al diácono también que ha asistido, está asistiendo,

a esta celebración. Diácono que presta su ministerio en la parroquia

cercana de Santo Tomás Apóstol de la que es párroco también

el capellán del colegio.

Todos los que han participado en esta liturgia forman

parte de esta comunidad educativa. Padres, alumnos, profesores.

Si el señor es mi luz, a quién temeré, quién me hará temblar.

Una cosa pido al Señor,

habitar por siempre su casa.

Gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo santo.

El Señor es mi luz y mi salvación, el Señor es la defensa de mi vida.

Si el Señor es mi luz, a quién temeré,

¿quién me hará temblar?

No me escondas tu rostro, Señor,

buscaré todo el día tu rostro.

Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

El Señor es mi luz y mi salvación,

el Señor es la defensa de mi vida.

Si el Señor es mi luz,

a quién temeré, quién me hará temblar.

Oh, Señor, enséñame el camino,

guíame por la senda verdadera.

Gozar de la dulzura del Señor

en la tierra de la vida.

El Señor es mi luz y mi salvación,

el Señor es la defensa de mi vida.

Si el Señor es mi luz, ¿a quién temeré?

¿Quién me hará temblar?

Y recordamos en este tiempo,

el Santo padre llamaba la jornada de ayuno y oración por la paz

en Sudán del Sur y la República democrática del Congo

en este tiempo de Cuaresma.

Intensifique hemos nuestra oración con esta intención.

Oremos.

Te damos gracias, Señor,

porque al participar en estos gloriosos misterios

nos haces recibir en este mundo los bienes eternos del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

El Señor esté con vosotros.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre vosotros.

-Amén.

-Podéis ir en paz. -Demos gracias a Dios.

Recordamos que ahora, después de esta santa misa pueden quedarse

en La 2 viendo "Pueblo de Dios",

hoy dedicado a Vicente de Paúl, la globalización de la caridad.

400 años desde que se entregase sin condiciones a la lucha

por la dignidad de los excluidos y la concienciación

de la gente a favor de los pobres.

Hoy se recuerda ese carisma y su legado, el legado de San Vicente,

a través de las misiones de los paúles en distintos países,

Bolivia, Mozambique y Honduras.

Será inmediatamente después determinar esta eucaristía

que hoy hemos celebrado desde el colegio John Henry Newman.

Volveremos el domingo próximo desde la parroquia d

--de

los Santos Apóstoles Felipe y Santiago el Menor en Madrid

y a nuestro horario habitual de las 10:30 de la mañana.

Hasta el domingo próximo, feliz día del Señor.

No cierres nunca tu mano al que contigo está.

Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven.

Ven con nosotros a caminar, santa María, ven.

Mientras recorres la vida

tú nunca solo estás.

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25 feb 2018

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  1. Cristina

    Me ha encantado la misa desde el colegio Newman. Qué cuidada ha estado la liturgia y qué coro tan maravilloso. Felicidades

    25 feb 2018