El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

Espacio religioso para las mañanas de los domingos en La 2.

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Para todos los públicos El día del Señor - Vigo - ver ahora
Transcripción completa

En la diócesis de Tui, Vigo, esta el templo votivo del mar,

fue inaugurado en 1937.

Es obra del arquitecto gallego Antonio Palacios.

El segundo domingo de julio,

desde 1939, el obispo hace la ofrenda del mar,

se inician las fiestas en honor a la Virgen del Carmen,

y las gentes del mar presentan sus súplicas a María.

Sentido marinero y alegoría de la iglesia hispana,

son los motivos que llenan toda la ornamentación del templo,

en el que abunda la cerámica.

En la cúpula, por ejemplo,

está representado Santiago

con los siete varones apostólicos.

En uno de los laterales aparece el dominico San Telmo,

patrono de esta diócesis.

Sus restos están en la catedral.

También es patrono de los navegantes.

La Virgen del Carmen es una talla que llegó aquí en 1936.

Vino por mar,

presenta a Nuestra Señora

descendiendo para auxiliar a los que a ella se confían.

Los rescata de los mares embravecidos que ponen

en peligro nuestra vida y nuestra alma.

Tras asomarnos a la playa,

sobre volamos el corazón de Vigo,

y lugar de nacimiento de la ciudad que hay que rastrear

en la edad de hierro.

La ciudad de Vigo,

la más poblada de Galicia, se asoma a la ría que da su nombre.

Ha sido acicate del desarrollo gracias a la pesca,

la industria, el transporte marítimo, y el turismo.

La ciudad creció en los siglos XIX y XX,

absorbiendo otras villas limítrofes.

Algunos monumentos recuerdan tradiciones,

y como la puerta del Atlántico,

su vinculación con el continente americano.

Uno de esos municipios que hoy es barrio de la ciudad Bouzas.

Independiente hasta 1904,

podemos descubrir la esencia del viejo marinero.

A escasos metros del mar está la iglesia de San Miguel,

levantado en 1577.

Es la iglesia de referencia de pescadores,

marineros y armadores.

Las cofradías tienen aquí su sede.

Quiere ser recuerdo de los que levantaron perdieron

su vida en el mar.

Destruida por de Drake,

bombardeada por los navíos extranjeros,

a finales del XVI es reedificada por completo.

Entre las devociones de los fieles, la Virgen del Carmen,

cuya cofradía el Cristo de los Afligidos.

Destaca el paso de San Pedro pescador,

cuya cofradía mandó hacer, en 1939,

esta original y minuciosa talla.

El autor representó al santo en el pasaje de la pesca milagrosa.

El agua de esta fuente recuerda que hasta aquí llegaba el mar

en la ciudad al principio del siglo XX.

Estamos en el barrio que fue experimentando

un impresionante cambio con la construcción del moderno puerto,

a lo largo del pasado siglo.

Sus calles conservan el encanto

y la fisonomía del pequeño pueblo

a partir del que se fue desarrollando

el actual Vigo.

Sus calles y plazas,

envueltas en cantería de granito gallego, animadas de visitantes.

En el siglo XIX,

conserveros y armadores catalanes establecieron industrias

en el puerto, y crearon la zona del ensanche

con parques y edificios de un Vigo señorial que se fue transformando

a lo largo del siglo XX.

El aumento de las relaciones con América,

y la posición estratégica en el Atlántico,

convirtieron a Vigo en una gran ciudad,

hoy con cerca de 300.000 habitantes.

La orografía parece llevarnos siempre hacia la ría.

No es posible entender Vigo

si los impresionantes 14 km de puerto

que abarcan actividades diversas como transporte

de mercancías y pasajeros,

pesca de altura y de litoral,

con sus extraordinarias lonjas,

lo convierten en el primer puerto europeo en movimiento

de pescado para el consumo humano.

Y en el centro de toda esta actividad,

pescadores y marineros a los que la Iglesia también acompaña.

En 1922 se creó el apostolado del mar,

una red internacional para cuidar la asistencia pastoral,

dar voz a las reivindicaciones propias de los trabajadores

del mar y sus familias.

En diversos puertos de nuestro país

están los centros en los que la Iglesia

quiere hacerse cercana a los trabajadores del mar

y denunciar sus problemas.

Son el rostro concreto del apostolado del mar.

El apostolado del mar es la presencia del Iglesia,

internacional en el mundo de la mar.

Es para defender la dignidad del trabajador del mar,

y que pueda haber un mundo del mar más justo y más humano.

Además, en el mar hay millones de hombres,

y no hay iglesias,

no tienen la ayuda de la pastoral de su tierra.

Cuando vienen a tierra, vienen a nosotros.

Son unos centros de acogida

a los que puede venir cualquier marinero de cualquier nacionalidad,

de cualquier religión, de cualquier raza, cualquiera,

que tenga alguna necesidad.

Nosotros pensamos que de acuerdo

con el Evangelio y con Jesús,

él atendía a las personas que venían con necesidad, y los aliviaba.

Nosotros intentamos que los que vengan a nosotros con un problema,

salgan de aquí más aliviados, y ellos lo dicen,

vienen con el corazón escogido,

y después de estar con nosotros, están esponjados.

Me quedé encantada cuando me lo dijeron.

Asociaciones de mujeres y pescadores,

lucha por mejorar su situación.

Conocí cómo vivía la gente del mar.

Pensamos que eso no podíamos consentirlo,

que las mujeres también lo están pasando, ellos no están en casa,

saben lo que sufren, y pensamos que mejor sería,

mejor sería que fuesen sus mujeres

las que fueran la voz de sus maridos.

Nosotros, apoyarlas, pero no es nuestra vida, es la de ellas.

Nos dirigimos a las políticos,

los convocamos para más de una reunión.

Veo el trabajo en el barco,

no es un trabajo de personas,

es un trabajo concedido a personas que no se valoran,

porque trabajar 20 horas seguidas, sin descanso ni para comer,

y para dormir, ni para nada.

Encima, no tenían un inspector que viera todo lo que pasaba.

La gente del mar reclama nuestra atención,

es el tema elegido por la Conferencia Episcopal

para denunciar las condiciones laborales de muchos

de estos trabajadores,

la dificultad para conciliar la vida familiar,

y para que todos valoremos su trabajo.

En una zona elevada de la ciudad

se levanta la parroquia de Nuestra Señora del Carmen,

de los carmelitas, construida en los años 60 del siglo XX.

El templo es de una sola nave,

a la entrada nos recibe el Cristo del Amor,

al que los fieles tienen una gran devoción.

En esta parroquia hay diferentes actividades,

la cofradía del Carmen, catequesis, apoyo escolar, Cáritas,

visita a los enfermos...

En el presbiterio encontramos unas buenas vidrieras de la casa belga,

recuerdan a San Simón recibiendo el escapulario

de manos de la Virgen del Carmen.

Y los náufragos y almas del purgatorio,

siendo auxiliados por María.

En el centro la talla de la Virgen del Carmen,

devoción marinera por excelencia,

socorriendo a los que se encomiendan a ella.

Estos días hacen fiesta tantos pueblos y ciudades

de la costa, las gentes del mar

volverán a mirar a María,

implorando su maternal auxilio,

pues para ellos y para todos nosotros

ella sigue siendo la estrella de los mares.

Con amor sincero venimos a hablarte,

reina de los cielos,

de los hombres madre.

Reina de los cielos.

Con tu escapulario,

en la muerte ayuda, del infierno salva.

En la muerte ayuda, del infierno salva.

Buenos días amigos de "El Día del Señor".

Comenzamos la eucaristía en este día víspera

de la fiesta de la Virgen del Carmen.

Preside la celebración el obispo de la diócesis de Tui-Vigo.

Es también el promotor del apostolado del mar.

Le acompañan miembros de la comunidad

de carmelitas de esta parroquia

de Nuestra Señora del Carmen.

En invierno salva.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espítiru Santo.

-Amén.

-Saludo, queridos hermanos,

todos los que estáis aquí reunidos para celebrar esta eucaristía,

en esta parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Vigo.

Al mismo tiempo saludo

a los que a través de la televisión,

a través de este maravilloso medio de la televisión,

nos van a seguir, con nosotros unidos en la eucaristía,

en este día del domingo del mar,

la Iglesia quiere, de un modo muy especial,

que nos acordemos de los hombres y mujeres de la mar.

El lema de este año se titula:

"Los hombres del mar llaman nuestra atención".

Con estos sentimientos, unidos al Santo Padre,

que tanto le preocupa el mundo y los hombres del mar,

vamos a pedir al Señor perdón por nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros,

hermanos, que he pecado mucho de pensamiento,

palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen.

A los ángeles,

a los santos y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Dios todopoderoso tenga misericordia

de nosotros.

Perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

-Amén.

Kirieleisón, kirieleisón.

Kirieleisón, kirieleisón.

Kirieleisón.

Kirieleisón.

Kirieleisón.

Kirieleisón.

Kirieleisón.

-Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,

te bendecimos, te adoramos, te glorificamos.

Te damos gracias, Señor Dios,

rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, cordero de Dios, hijo del Padre.

Tú, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Tú, que quitas el pecado del mundo,

atiende nuestra súplica.

Tú, que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros.

Porque solo tú eres Santo,

solo tú, Señor,

solo tú, altísimo Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Oremos.

Oh, Dios, que muestras la luz

de tu verdad a los que andan extraviados,

para que puedan volver al camino bueno,

concede a todos los cristianos

rechazar lo que es indigno de este nombre,

y cumplir cuanto en él se significa,

por nuestro señor Jesucristo, tu hijo,

que vive y reina contigo,

la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

-Amén.

Nos disponemos a escuchar la Palabra de Dios

que va a ser proclamada este domingo.

En aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:

"Vidente, vete, huye al territorio de Judá.

Allí podrás ganarte el pan y allí profetizar.

Pero en Betel no vuelvas a profetizar,

porque es el santuario del rey y la casa del reino".

Pero Amós respondió a Amasías:

"Yo no soy profeta ni hijo de profeta.

Yo era un pastor y cultivador de sicomoros.

Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo:

'Ve y profetiza a mi pueblo Israel'".

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Al salmo vamos a responder todos con el canto.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

-Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

"Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos".

La salvación está cerca

de los que lo temen,

y la gloria habitará en nuestra tierra.

-Muéstranos, Señor,

tu misericordia y danos tu salvación.

-La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo.

-Muéstranos, Señor,

tu misericordia y danos tu salvación.

-El Señor nos dará lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

y sus pasos señalarán el camino.

-Muéstranos, Señor,

tu misericordia y danos tu salvación.

-Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los efesios.

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en Cristo

con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo

antes de la fundación del mundo

para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,

según el beneplácito de su voluntad,

a ser sus hijos,

para alabanza de la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

En él, por su sangre,

tenemos la redención, el perdón de los pecados,

conforme a la riqueza de la gracia

que en su sabiduría y prudencia

ha derrochado para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad,

el plan que había proyectado realizar por Cristo,

en la plenitud de los tiempos,

recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la Tierra.

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya.

Aleluya.

-El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Lectura del Santo Evangelio según san Marcos.

En aquel tiempo,

llamó Jesús a los doce y los fue enviando de dos en dos,

dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.

Les encargó que llevaran para el camino

un bastón y nada más,

pero ni pan, ni alforja,

ni dinero suelto en la faja;

que llevasen sandalias,

pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

"Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha,

al marcharos sacudíos

el polvo de los pies, en testimonio contra ellos".

Ellos salieron a predicar la conversión,

echaban muchos demonios,

ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

El diácono permanente,

Desiderio Bernárdez,

ha proclamado el Evangelio, que ahora lleva a besar...

Querido padre Pedro,

párroco de esta parroquia de Nuestra Señora del Carmen,

queridos hermanos sacerdotes,

la comunidad, querido diácono, ministros del altar,

señor representante del Ayuntamiento de nuestra ciudad de Vigo,

querida Maricarmen, delegada diocesana del apostolado del mar,

querida Cristina,

presidenta de Rosa das Ventós,

queridos hermanos y hermanas un saludo verdaderamente

especialmente fraternal en este domingo, día del mar,

con todos los que están en toda España,

miembros de esta familia del mar,

y tantos otros que hoy se unen a nosotros

a través de su televisión.

La Iglesia española tiene diferentes

jornadas a lo largo del año para dedicarlas a temas

que son muy importantes,

que son prioritarios en nuestra pastoral,

y a los que dedica un domingo,

en el que todas las parroquias

inciden de un modo especial en esa problemática.

En este caso, nosotros estamos celebrando el día del mar.

Es un día que dedicamos también

en un domingo, una jornada dominical,

para rezar, para comprometernos,

para sentirnos cercanos a nuestros hombres y mujeres de la mar.

Ellos, como dice el eslogan de este año,

ellos reclaman nuestra atención.

Realmente, queridos hermanos,

sentirnos unidos a través de la devoción

de la Virgen del Carmen,

con todos los hombres y mujeres de la mar,

y con tantos otros devotos de la Virgen del Carmen,

es especialmente gozoso.

Nosotros queremos hoy vivir ese momento,

sentir profundamente esta devoción

que nos han enseñado en nuestras casas,

que la hemos heredado en tantos momentos felices

y tristes también en nuestra vida.

Por tanto, hoy queremos que nuestra Iglesia,

en vísperas de la celebración de la Virgen del Carmen,

sienta una especial preocupación

por los problemas del mar,

y especialmente por los problemas

de las personas que viven y trabajan en el mar.

El Evangelio y la palabra de Dios

que hemos proclamado hoy nos invitan a un compromiso.

Nos invitan a entregar

de nosotros mismos aquello que tenemos de mejor.

En el primer libro del profeta Amós, primera lectura,

nos cuenta cómo es enviado a predicar al Señor.

"Vete a Judá y anuncia al señor".

Entonces, él dice: "¿Quién soy yo?

Yo no entiendo nada de esto,

yo solamente soy un pastor,

creo en el Señor, creo en la justicia, creo en el bien,

quiero luchar, pero ¿que soy yo?".

quiero luchar, pero ¿qué soy yo?".

El Señor, dirigiéndose a los 12,

les fue enviando dedos en todos.

No les envió con grandes medios, con grandes facultades, les dijo:

"Llevad del Espíritu Santo, el don de Dios,

y lanzaos a la evangelización".

La Iglesia, queridos hermanos,

ha nacido en una situación de profunda precariedad,

de honda precariedad.

Por eso nosotros hoy,

cuando nos quejamos, dice que no respetan la religión...

Nos quejamos mirando a la historia de nuestra fe, de poca cosa.

Cierto que a veces las dificultades son complejas,

pero cada uno de nosotros tenemos que sentir la llamada de Dios,

y con nuestra propia vida tenemos que anunciar al Señor.

En la vida de cada día,

en nuestro trabajo,

en cualquier circunstancia de la vida,

tenemos que ser testigos vivos de Jesucristo.

Todos somos apóstoles del Señor para predicar el Evangelio.

Por tanto, queridos hermanos,

hoy también quiero pediros

que nos preocupemos de los hombres y mujeres de la mar.

Es un día en el que la Iglesia,

especialmente esto lo siente el papa Francisco,

la Iglesia tiene que tomar conciencia de aquellas personas

de nuestra sociedad que están viviendo situaciones

de mayor injusticia.

Hoy, a esta altura de la historia,

en nuestros mares, en el trabajo de los pescadores,

hay mucha injusticia.

El trabajo es duro, muy duro,

todos conocéis esa vida,

sabéis que es de las más duras de la vida.

Pero que no siempre le prestamos la atención.

Vamos a la plaza, compramos el pescado,

nos parece que es una cosa normal,

corriente, pero detrás de eso hay una partida de casa,

dejar la familia, pasar tiempo y tiempo en el mar solos,

hay toda una vida entregada de gente humilde,

de gente no siempre justamente tratada,

de gente especialmente, queridos hermanos, no valorada.

Hoy queremos pedir a la Virgen del Carmen

que nos siga ayudando a estar cerca de estas personas.

El papa Francisco nos pide en este año dos cosas.

Primera, que nos preocupemos profundamente

de dignificar la vida de los hombres y mujeres de la mar.

Que seamos conscientes de que hay un mundo de injusticia,

que hay que seguir luchando para conseguir

los derechos fundamentales de la vida.

Y con ellos hoy queremos sentirnos especialmente unidos.

Le pedimos al Señor

que vivamos este compromiso con ellos.

Y en segundo lugar,

nos pide también el papa

que nos preocupemos de que la creación no se deteriore,

y que nuestros mares sean cuidados.

A veces los mares se convierten en depósitos de detritus,

de cosas que vamos abandonando en nuestro consumo,

como si creyéramos que el mar lo puede tragar todo.

El mar es un espacio de vida,

que nos sostiene a todos, y tenemos la misión de cuidarlo,

cuidar la creación, queridos hermanos,

es algo que debe ser un compromiso del cristiano,

y que el papa Francisco nos pide de modo especial.

Desde esta ciudad de Vigo,

que siente profundamente y vive profundamente

los avatares de la vida del mar,

con una historia profundamente implicada en ese mundo,

pedimos al Señor y a la Virgen del Carmen

que hoy y siempre procuremos estar cerca,

atender, cuidar, comprometernos

con los hombres y mujeres de la mar,

a los que encomendamos especialmente a nuestra patrona,

la Virgen del Carmen.

Hemos escuchado las palabras de la homilía

de monseñor Luis Quinteiro,

promotor del apostolado del mar.

Creo en Dios todopoderoso,

creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo,

nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen. Padeció bajo el poder

de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado.

Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó

de entre los muertos. Subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.

Creo en el Espíritu Santo,

la Santa Iglesia Católica,

la comunión de los Santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna.

-Amén.

Oremos en paz al Señor nuestro Dios.

-Por la Iglesia,

para que sensible a las necesidades de sus hijos,

los hombres de la mar y sus familias,

les acompañe en una entrega solidaria y liberadora,

roguemos al Señor.

-Señor, escucha, y ten piedad.

-Por nuestros gobernantes,

para que asuman el mensaje de marginación

en que viven estos hermanos nuestros,

y pongan los medios necesarios

para lograr un mundo de la mar más humano.

Roguemos al Señor.

-Señor, escucha y ten piedad.

-Por los trabajadores de la mar,

para que se hagan realidad sus aspiraciones

de tener una vida laboral y familiar más digna,

en la que se respeten los derechos humanos.

-Señor, escucha y ten piedad.

-Por todos los que participamos en esta eucaristía,

para que la devoción a la Virgen del Carmen

despierte en nosotros

compromiso con estos hermanos nuestros, roguemos al Señor.

-Señor, escucha y ten piedad.

-Por los que perdieron su vida en la mar,

con un recuerdo especial para los dos marineros

del reciente naufragio,

que el Señor los acoja en su reino,

y la Virgen del Carmen sea consuelo y fortaleza

para su familia.

Roguemos al Señor.

-Señor, escucha y ten piedad.

-Recibe, Dios eterno,

las oraciones de tu Iglesia,

y da cumplimiento a las peticiones de los que te suplican con fervor,

por Jesucristo, nuestro señor.

-Amén.

Rezábamos por los fallecidos

en ese último naufragio del arrastrero en el Atlántico sur,

un barco que tiene su base en el puerto de Vigo.

Junto al pan y el vino

también se presenta esa maqueta de un barco,

para traer también al altar las penas, las fatigas,

las ilusiones y fatigas del hombre del mar.

Y este escapulario del Carmen,

que tantos devotos llevan,

implorando la bendición y la protección

de la Virgen del Carmen, la estrella de los mares.

Ve ante mis ojos, dulce Jesús bueno.

Con este gesto de purificación,

todo preparado para recordar el sacrificio de Cristo.

-Orad, hermanos,

para que este sacrificio mío

y vuestro sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza

y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

-Por Jesucristo nuestro señor. -Amén.

-El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Levantemos el corazón.

-Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al señor, nuestro Dios.

-Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar,

Diriges sabiamente la nave de tu Iglesia

para que a impulso de la fuerza del Espíritu Santo,

no abandone la plegaria, la tribulación de la acción

de gracias en el gozo, por Cristo,

Señor nuestro,

alaban los cielos y la tierra, proclamando sin cesar...

Santo, santo, santo.

(CANTAN EN LATÍN)

-Santo eres en verdad,

Señor, fuente de toda santidad.

Por eso te pedimos que santifiques estos dones

con la efusión de tu Espíritu,

de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre de Jesucristo,

nuestro Señor.

El cual, cuando iba a ser entregado a su pasión

voluntariamente aceptada, tomó pan.

Dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

Del mismo modo, acabada la cena,

tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo

lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él,

porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna

que será derramada por vosotros y por muchos

para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte,

proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre,

al celebrar ahora el memorial

de la muerte y resurrección de tu Hijo,

te ofrecemos el pan de vida

y el cáliz de salvación.

Y te damos gracias

porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente

que el Espíritu Santo

congregue en la unidad

a cuantos participamos del cuerpo y sangre de Cristo.

-Acuérdate, Señor,

de tu Iglesia, extendida por toda la Tierra,

reunida aquí en el domingo,

día en que Cristo ha vencido

a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.

Y con el papa, Francisco I,

con nuestro obispo,

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo,

llévala a su perfección por la caridad.

-Acuérdate también de todos nuestros hermanos

que durmieron en la esperanza de la resurrección

y de todos lo que han muerto en tu misericordia.

Admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

-Ten misericordia de todos nosotros,

y así con María, la Virgen,

madre de Dios, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad

a través de los tiempos,

merezcamos por tu hijo Jesucristo

compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria.

Por lo siglos de los siglos.

-Amén.

-Fieles a la recomendación del Salvador

y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males,

Señor, y concédenos la paz en nuestros días para que,

ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado

y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos

la gloriosa venida de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino,

tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia.

Y conforme a tu palabra,

concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

-Amén.

-La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu Espíritu.

-Daos fraternalmente la paz.

El diácono nos invita a darnos la paz.

También os deseamos la paz desde esta parroquia

de Nuestra Señora del Carmen, en Vigo.

(CANTAN EN LATÍN)

Este es el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Este domingo,

el día próximo a la festividad del Carmen,

la Iglesia celebra esta jornada

del apostolado de las gentes del mar.

Estamos celebrando esta eucaristía de Nuestra Señora del Carmen,

en una ciudad tan vinculada al mar como es Vigo.

El próximo domingo 22 de julio,

a las 10:30, en la parroquia de Santiago apóstol

de Torrejón de Ardoz.

Estaremos celebrando el Día del Señor.

Cerca de ti, Señor, yo quiero estar.

De tu amor quiero gozar.

Llena mi pobre ser, limpia mi corazón,

hazme tu rostro ver en la aflicción.

Mi pobre corazón inquieto está,

por esa vida voy buscando paz.

Mas solo tú, Señor, la paz me puedes dar.

Cerca de ti, Señor, yo quiero estar.

Mas solo tú, Señor, la paz me puedes dar.

Cerca de ti, Señor, yo quiero estar.

Pasos inciertos doy, el sol se va;

mas, si contigo estoy, no temo ya.

Himnos de gratitud alegre cantaré,

y fiel a ti, Señor, siempre seré.

Himnos de gratitud alegre cantaré,

y fiel a ti, Señor, siempre seré.

Mañana, 16 de julio,

la fiesta de la Virgen del Carmen en tantos de nuestros pueblos,

especialmente en la costa se celebra esta fiesta,

recordando, la Iglesia lo hace, a las gentes del mar.

Esta imagen de la Virgen,

sentada en el monte Carmelo, en Israel, en la ciudad de Haifa,

donde surgió, en el siglo tercero, siglo cuarto,

la devoción a la Virgen del Carmen,

en aquel monte que históricamente siempre ha tenido vinculación

con los profetas, con orantes que se iban a ese monte.

El profeta Elías, el profeta Eliseo...

Se van juntando también algunos caballeros que iban a Tierra Santa,

allí está el origen de la orden del Carmen.

Esta imagen de la virgen

nos recuerda su protección sobre las gentes del mar,

también sobre las almas del purgatorio.

Te pedimos, Señor,

que cuando celebramos este sacramento

se acreciente en nosotros el fruto de la salvación,

por Jesucristo, nuestro Señor.

-Amén.

-Terminamos con la bendición,

y después entonaremos eso que tanto nos emociona,

y que tanto nos acerca a nuestra patrona,

Nuestra Señora del Carmen, la salve marinera.

El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Bendito sea el nombre del Señor.

Nuestro auxilio es el nombre del señor.

La bendición de Dios Todopoderoso,

Padre, Hijo, y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

-Amén.

Salve, estrella de los mares,

iris de eterna aventura.

Salve, fénix de hermosura.

De tu pueblo a los pesares, tu clemencia de consuelo.

Fervoroso llegue al cielo,

hasta ti, hasta ti nuestro clamor.

Salve, salve, estrella de los mares.

Salve, estrella de los mares.

Si fervoroso llegue al cielo,

hasta ti, hasta ti nuestro clamor.

Salve, salve, estrella de los mares,

estrella de los mares.

Salve, salve, salve, salve.

(Aplausos)

Recordando, invocando,

implorando la protección de la Virgen del Carmen

nos despedimos hasta el próximo domingo.

Que tengan una feliz semana y un buen domingo,

buenos días nos dé Dios.

El día del Señor - Vigo

15 jul 2018

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