El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

Espacio religioso para las mañanas de los domingos en La 2.

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Para todos los públicos El día del Señor - Valladolid - Casa de la Beneficencia - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música)

A las afueras de Valladolid,

nos encontramos con la Casa de Beneficencia,

hoy residencia de ancianos que, desde hace 200 años,

viene siendo lugar de acogida de quienes necesitan un hogar.

Carlos O'Donnell, presidente de la chancillería de Valladolid,

impulsó en 1818 la creación de la Casa de Beneficencia

como asilo de caridad,

que tras unos años en otras localizaciones,

en 1840 se instala en este edificio,

hoy casa de estudiantes de la universidad de Valladolid.

Durante el siglo XIX se ocupó principalmente

de atender a ancianos y desvalidos

y de recoger mendigos de las calles.

(Música)

En 1869, se encarga la dirección a las Hijas de la Caridad,

que amplían el proyecto a la atención a niñas abandonadas.

Desde entonces,

ha ido cambiando la fisionomía de las personas atendidas,

pero ha continuado el mismo espíritu.

Para nosotros la celebración

del bicentenario es un motivo de satisfacción

por el largo recorrido que tiene ya esta asociación.

No es frecuente que este tipo de entidades

consigan una duración tan larga.

Y la comparación con otras casas de beneficencia,

casas de caridad o de misericordia

que ha habido en otros lugares de España nos hace estar orgullosos.

En 1979,

se inaugura este nuevo edificio a las afueras de Valladolid

con mejores instalaciones, adaptadas a las nuevas exigencias.

En la actualidad, unos 170 mayores, entre los 64 y los 103 años,

viven en esta casa.

Son atendidos por unos 90 trabajadores

que los cuidan y acompañan.

Profesionales de la medicina, geriatría, enfermería,

fisioterapeuta, educador social, entre otros,

se encargan del cuidado en todos los ámbitos

de los mayores que aquí residen,

y organizan el día a día con actividades de diverso tipo,

ocio, lúdicas, los importantes talleres de estimulación,

programas terapéuticos, laborterapia, psicomotricidad,

buscando mejorar la calidad de vida para prevenir y retrasar

las situaciones de dependencia.

También es importante la presencia de voluntarios,

la implicación de las familias en algunas actividades

y la presencia, casi desde el inicio, de las Hijas de la Caridad,

que han impregnado del espíritu de San Vicente de Paúl

toda la acción de esta obra con el carisma vicenciano.

En esta residencia, atender a los ancianos

y también en el colegio atender a los niños,

que también hay bastantes,

y atender en la residencia a los familiares de los residentes

y mucha gente que viene a solicitar

que también necesita de nuestra escucha, de nuestra cercanía,

de nuestra atención, porque hay muchos problemas que tiene la gente,

y todos no podemos resolver,

pero tratamos de atender con la mayor dignidad

y el mayor respeto posible.

Todos trabajan para conseguir que los mayores

se sientan como en su propia casa.

Una asociación de este tipo

no es fácil encontrar nuestra ubicación

en el sentido de que tenemos que competir, de alguna manera,

con entidades públicas, entidades privadas con ánimo de lucro

y, por lo tanto, también tenemos que afrontar

desgraciadamente,

las menores capacidades de las Hijas de la Caridad,

que nos vienen apoyando durante casi 150 años

de los 200 que llevamos en esta actividad.

Esto hace que el futuro lo veamos con cierta tranquilidad,

pero también con la necesidad de esforzarnos para mantener y mejorar

lo que hasta ahora llevamos ejecutado.

Junto a esta residencia y de la misma asociación,

está el colegio de la Milagrosa y Santa Florentina.

En la Casa de Beneficencia procuran que exista una relación

entre los niños y jóvenes y mayores.

Organizan actividades conjuntas,

visitas, correspondencia epistolar...

Alumnos de formación profesional de este colegio,

de ciclos de atención a personas en situación de dependencia

e integración social,

preparan actividades y hacen sus prácticas

echando una mano en algunos momentos.

Así aprenden esta profesión,

pero existen a compartir la vida

con cariño y ternura con nuestros mayores.

Me voy, pero te juro que mañana volveré.

Ellos son la mejor escuela pues, como recordaba el papa Francisco,

debemos contrarrestar la cultura del descarte

y favorecer los lazos entre generaciones,

cuidando a los sanciones,

pues decía el papa:

"El futuro de un pueblo requiere el encuentro entre jóvenes y ancianos".

(Música)

(Coro)

Buenos días, comenzamos la celebración de la eucaristía

que preside monseñor Ricardo Blázquez,

cardenal arzobispo de Valladolid

y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

(Coro)

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén.

La paz esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Buenos días y bienvenidos a esta celebración.

Celebración de acción de gracias por estos 200 años

que conmemora esta Casa de Beneficencia de Valladolid

atendiendo a muchas personas necesitadas.

Queremos también tener presentes

a todos los que sirven esta celebración de la Santa misa

desde sus domicilios.

Especialmente, a los enfermos y ancianos,

y también a muchos familiares que los atienden.

Hemos comenzado el llamado tiempo ordinario

en el que acompañaremos a Jesús como discípulos,

acogiendo sus enseñanzas.

Cristo sigue entre nosotros.

Estamos todos invitados por Jesús a celebrar esta eucaristía.

-Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios,

reconozcamos nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen.

A los ángeles, a los santos

y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros.

Perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

-Amén.

(Coro)

-Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,

te bendecimos, te adoramos, te glorificamos.

Te damos gracias, Señor Dios, rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, cordero de Dios, hijo del Padre.

Tú, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Tú, que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.

Porque solo tú eres Santo, solo tú, Señor, solo tú, altísimo Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Oremos.

Un Dios todopoderoso y eterno,

que gobiernas a un tiempo, cielo y tierra,

escucha compasivo la oración de tu pueblo

y concede tu paz a nuestros días.

Por nuestro señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

-Amén.

Nos disponemos a escuchar la palabra de Dios,

que va a ser proclamada este domingo.

Lectura del libro de Isaías.

Por amor a Sión no callaré,

por amor de Jerusalén no descansaré,

hasta que rompa la aurora de su justicia,

y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia y los reyes tu gloria.

Te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor

y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán "abandonada", ni a tu tierra "devastada",

a ti te llamarán "mi predilecta", y a tu tierra "desposada",

porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo.

Como un joven se desposa con una doncella,

así te desposan tus constructores.

Como se regocija el marido con su esposa,

se regocija tu Dios contigo.

-Palabra de Dios. -Te alabamos, Señor.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra,

cantad al Señor, bendecid su nombre.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Proclamad día tras día su victoria,

contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda.

Decid a los pueblos:

"El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente".

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:

Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu,

hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor,

y hay diversidad de actuaciones,

pero un mismo Dios que obra todo en todos.

Pero a cada cual se le otorga la manifestación el Espíritu

para el bien común.

Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría,

otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.

Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe,

y otro, por el mismo Espíritu, don de curar.

A este se le ha concedido hacer milagros, a aquél, profetizar.

A este se le ha concedido hacer milagros, a aquel, profetizar.

A otro, distinguir los buenos y malos espíritus.

A uno, la diversidad de lenguas, a otro, el don de interpretarlas.

El mismo y único Espíritu obra todo esto,

repartiendo a cada uno en particular como a él quiere.

Palabra de Dios. -Te alabamos, Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

(CANTAN EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

Dios nos llamó por medio del Evangelio para que sea nuestra

la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

(Coro)

(CANTAN EN LATÍN)

El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según san Juan.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

-En aquel tiempo,

había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí.

Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Faltó el vino,

y la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino".

Jesús le dice: "Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo?

Todavía no ha llegado mi hora".

Su madre dice a los sirvientes: "Haced lo que él diga".

Había allí colocadas seis tinajas de piedra

para las purificaciones de los judíos,

de unos cien litros cada una.

Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua".

Y las llenaron hasta arriba.

Entonces les dice: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo".

Ellos se lo llevaron.

El mayordomo probó el agua convertida en vino

sin saber de dónde venía,

los sirvientes sí lo sabían,

pues habían sacado el agua, y entonces llamó al esposo y le dice:

"Todo el mundo pone primero el vino bueno

y, cuando ya están bebidos, el peor.

Tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora".

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná

de Galilea.

Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

-Palabra del Señor. -Gloria a ti, Señor Jesús.

Ha sido Patricia Fernández, quien diácono permanente,

quien ha leído el Evangelio,

que ahora lleva al arzobispo de Valladolid,

que preside la eucaristía,

que ahora nos dirigirá las palabras de la homilía.

Saludo con respeto y afecto

a la dirección de la asociación de la Casa de Beneficencia,

a las Hijas de la Caridad,

a todos vosotros, queridos ancianos,

a los trabajadores,

también quiero que mi saludo llegue a los televidentes.

La celebración de la eucaristía, por definición,

es siempre acción de gracias.

Damos gracias a Dios, nuestro Padre,

porque nos ha enviado a su hijo,

que ha entregado su vida por nosotros.

A esta acción de gracias unimos esta mañana

un motivo especialmente cercano a nosotros

de acción de gracias.

200 años desde la fundación de la Casa de Beneficencia.

Y decir 200 años

significa decir una cifra extraordinaria.

Esto significa que entonces se respondía a una necesidad,

una necesidad que es permanente,

se respondió entonces con corazón y con inteligencia,

y con el paso del tiempo,

nuestra Casa de Beneficencia se ha ido también adaptando

a las situaciones concretas.

Decir 200 años significa dar gracias a Dios.

Una memoria que se extiende tan larga,

es para nosotros un motivo de bendición al Señor,

también de acción de gracias a tantas personas

como han puesto su alma, sus manos, su colaboración,

en esta obra realmente admirable.

Decimos Casa de Beneficencia.

Surgió porque entonces personas, instituciones con corazón,

observaron las necesidades y quisieron responder a ellas.

Beneficencia está estrechamente unida con otra palabra:

benevolencia.

Porque se quería bien se respondió actuando también bien.

Es un motivo para nosotros

también de tomar este impulso de hace 200 años

para proseguir con este camino emprendido.

Es una obra excelente,

generosamente gestionada,

servicialmente, día tras día, noche tras noche,

bien atendidos los que aquí encontraron su casa y su hogar.

Hoy terminamos de escuchar en el Evangelio

la celebración de unas bodas en Caná de Galilea,

donde estaba también Jesús con sus discípulos invitados

y también la madre del Señor.

En la lectura del Evangelio,

hemos observado cómo la palabra "vino"

puede tener diversas significaciones.

El vino, en primer lugar, en aquella fiesta de bodas, como las nuestras,

el vino forma parte de la vida festiva.

Si faltara el vino, sería un bochorno.

María, que era una mujer atenta a las necesidades,

viendo lo que estaba a punto de ocurrir,

se acerca a su hijo y le hace una petición.

Presentándole la necesidad.

"No tienen vino".

La palabra "vino", que significa la fiesta,

una bebida inseparable de la fiesta,

tiene también aquí un significado

que trasciende la pura relación entre los comensales.

El vino nuevo es la venida del mesías a nosotros,

el cumplimiento de las promesas de Dios.

Y también podemos decir

que en la petición de Santa María la Virgen dirigida a su hijo,

no tienen vino,

también de una manera simbólica, significativa,

podemos introducir otras muchas necesidades.

Por ejemplo, siempre necesitamos el alimento, el vestido,

la casa, el cuidado de la salud

y hoy, seguramente, queridos hermanos,

en esta residencia de la Casa de Beneficencia,

hoy también, seguramente, somos muy sensibles

a una indigencia especial,

a la soledad.

Es un problema en nuestras sociedades por muchos factores.

Gracias a Dios, la expectativa de vida es muy alta para todos.

Gracias a Dios.

A veces, los últimos años son bastante penosos.

También las familias son más cortas.

La armonización del trabajo en el hogar,

la atención a la familia y el trabajo profesional,

no es fácil el que lo podamos combinar.

También hay otro factor, queridos hermanos,

que incide en la soledad.

Muchas roturas de familias.

Hoy desearíamos,

sabemos que Santa María la Virgen se acerca a su hijo

presentándole esta indigencia nuestra.

"Les falta el amor".

"Les falta la fidelidad".

"Les falta la paciencia".

Que la compañía venga en nuestra ayuda

en medio de esas situaciones tan penosas en muchos momentos.

Necesitamos de este punto de vista,

acercarnos como familiares, como amigos,

a los que están padeciendo particularmente la soledad.

Yo os quiero decir también en estas palabras lo siguiente.

Dios es nuestro compañero.

No puede olvidar cómo una mujer viuda

que en muchos momentos estaba sola con el rosario en las manos.,,

que en muchos momentos estaba sola con el rosario en las manos...

Dios es nuestro confidente. Dios nos aguarda siempre.

Con él podemos hablar y así se rompe nuestra soledad.

Necesitamos, queridos hermanos,

que esta indigencia especial en nuestra sociedad,

nada menos que 5 millones de personas

padecen la soledad en nuestro pueblo, en nuestra sociedad.

Que esta soledad podamos, de una forma o de otra,

amortiguar, romper por nuestra compañía,

también acudiendo a la compañía de Dios.

Dios nunca nos deja solos.

Dios siempre va con nosotros.

Santa María la Virgen se hace eco de nuestras soledades,

de nuestras necesidades,

de lo que va pasando por nuestra vida y nos hace sufrir.

Que Santa María hoy le presente al Señor estas formas de indigencia

que todos nosotros podemos padecer.

Queridos hermanos, me alegro mucho de la celebración de estos 200 años.

Hacer memoria es un motivo de gratitud.

Y hacer memoria significa también un impulso renovado

para tomar la antorcha que nos han dejado.

Siempre vamos a encontrar las necesidades del alimento,

del vestido, del cuidado de la salud,

y también pueden surgir otras necesidades

que se hacen especialmente palpables y duras

en el momento histórico concreto.

Yo me uno a la celebración de estos 200 años.

Me uno también pidiendo al Señor el descanso eterno

para los que pusieron en marcha,

personas concretas, familias, instituciones,

esta obra realmente admirable.

Agradezco a los que hoy lleváis la gestión de esta casa

y también quiero mostrar mi cercanía y os invito a la gratitud

a los que os estáis acogiendo a esta casa,

a este hogar de beneficencia y benevolencia,

con corazón y con manos.,

con corazón y con manos, sirviendo entrañablemente

y ayudando como mejor sepamos a los que nos necesitan.

Que Santa María la Virgen interceda por nosotros.

Hemos escuchado las palabras

de homilía de Monseñor Ricardo Blázquez,

el arzobispo de Valladolid,

presidente también de la Conferencia Episcopal.

Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica,

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

Dirijamos ahora confiadamente nuestras súplicas a Dios,

que es nuestro Padre.

-Por el papa Francisco, los obispos,

don Ricardo, que hoy nos preside,

por don Luis Argüello y todos los cristianos

de todas las iglesias,

para que movidos por el Espíritu Santo sepamos valorar

lo que nos une y trabajar por superar lo que nos separa.

Roguemos al Señor.

Por todos los colaboradores de esta Casa de Beneficencia

que a lo largo de estos 200 años

han hecho posible la atención y cuidado

a tantas personas necesitadas.

Que al Señor les recompensa su generosidad. Roguemos al Señor.

--el

Por todos los enfermos y ancianos,

especialmente, los que están siguiendo esta eucaristía

a través de la televisión, para que Señor les de la fortaleza y la paz

y no les falte la ayuda de sus hermanos. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que la participación en la eucaristía

nos ayude a descubrir los dones que el Espíritu Santo

derrama sobre nosotros

y los pongamos al servicio de los demás. Roguemos al Señor.

-Escucha nuestras súplicas. Las ponemos en tu presencia.

Por Jesucristo, nuestro Señor. -Amén.

(Música de órgano)

(Coro)

Vemos las fotos que ofrecen voluntarios

y ancianos que viven en esta residencia.

Vemos el resumen de esos 200 años de vida de esta casa.

En sus orígenes, en el centro de Valladolid

y ahora el edificio nuevo.

Y dos Hijas de la Caridad que han trabajado muchos años

también aquí en esta residencia, nos presentan el pan y el vino.

Les decíamos antes de empezar la misa,

estas personas mayores que viven en esta residencia,

que hoy queríamos especialmente recordar a todos aquellos

que desde residencias como estas nos seguís en la misa

de cada domingo.

A través de Televisión Española intentamos haceros partícipes.

Les pedía yo a estas personas que rezaran por todos los mayores,

por todos los ancianos, porque nosotros queremos recordarlos.

Queremos acordarnos de ellos.

-Orad, hermanos, para que este sacrificio mío

y vuestro sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza

y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

Concédenos participar en estos sacramentos,

pues cada vez que se celebra el memorial del sacrificio de Cristo,

se realiza la obra de nuestra redención.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

-El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Levantemos el corazón.

-Lo tenemos levantado hacia el Señor.

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

-Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,

darte gracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar,

porque reconocemos como obra de tu poder admirable no solo socorrer

a los mortales con tu divinidad,

sin haber previsto el remedio en nuestra condición humana.

Y de lo que era nuestra ruina, haber hecho nuestra salvación.

Por él, los coros de los ángeles ladran tu gloria eternamente,

gozosos en tu presencia.

Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza.

(Coro)

(CANTAN EN LATÍN)

Santo eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tu criaturas.

Ya que por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo

y congregas a tu pueblo sin cesar para que ofrezca en tu honor

un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu

estos dones que hemos separado para ti,

de manera que sean cuerpo y sangre de Jesucristo,

Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo,

la noche en que iba a ser entregado, tomó pan.

Dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros

y por muchos para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía". Este es el sacramento de nuestra fe.

Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre,

al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos en esta acción de gracias el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia

y reconoce en ella

la víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad.

Para que, fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo

y llenos de su Espíritu Santo,

formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.

-Que él nos transforme en ofrenda permanente

para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos,

con María, la Virgen madre de Dios,

su esposo, San José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos

por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación traiga la paz

y la salvación al mundo entero.

Confirme en la fe y en la caridad a tu Iglesia,

peregrina en la tierra.

A tu servidor, el papa Francisco,

a nuestro obispo,

al Orden Episcopal, a los presbíteros y diáconos,

y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia

que has congregado en tu presencia,

y reúne en torno a ti, Padre misericordioso,

a todos tus hijos dispersos por el mundo.

A nuestros hermanos difuntos.

Y a cuantos murieron en tu amistad

recíbelos en tu reino

donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Por Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria.

Por los siglos de los siglos.

Amén.

Fieles a la recomendación de Salvador y siguiendo su enseñanza,

nos atrevemos a decir...

Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor,

y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Daos fraternalmente la paz.

-En el espíritu de Cristo resucitado,

daos como hermanos la paz.

También nosotros os damos la paz.

Especialmente, en esta semana rezamos por la unidad

de los cristianos.

Del 18 al 25 se celebra esta semana de oración por la vida

de los cristianos.

(Coro)

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

También alguna de las Hijas de la Caridad esta residencia

reciben la comunión.

Ellas van a llevar

a aquellos ancianos que tienen más dificultad de movimiento.

(Coro)

Estamos celebrando esta eucaristía en la capilla

de la Casa de la Beneficencia en Valladolid

que, nos como nos recordaba el cardenal,

está recordando los 200 años.

El 27 de enero estaremos en nuestro horario habitual,

a las 10:30 en La 2,

en la capilla del colegio Corazón Inmaculado en Madrid.

Celebraremos la Jornada de la Infancia Misionera.

Estos días también la iglesia

está pendiente de un acontecimiento importante a final de mes.

Y esa Jornada Mundial de la Juventud

--es la+

--es la

que se va a celebrar en Panamá del 24 al 27.

Allí estará presente el papa Francisco

preparando este encuentro en el que se espera que participen

unos 200.000 jóvenes de todo el mundo.

Mandaba el papa un mensaje a los jóvenes

y les decía que los jóvenes son la fuerza

y hablaba de la fuerza de los jóvenes para cambiar el mundo.

La revolución que puede desbaratar los grandes poderes del mundo,

la revolución del servicio, les decía.

Y es que el lema de esta JMJ,

siguiendo la figura de María,

que se ha venido también reflexionando en estas últimas

jornadas de la Juventud,

el lema este año es:

"He aquí la sierva del señor, hágase en mí según tu palabra".

Del 24 al 27 estará el papa reunido en diversos encuentros

con los jóvenes allí en la ciudad de Panamá.

Allí se celebrará también el viacrucis

en el campo San Juan Pablo II.

También la vigilia de los jóvenes

la tarde del sábado 26

y el 27, domingo, la misa de clausura.

Junto a estos grandes encuentros del papa con los jóvenes,

también con los obispos de la zona,

seminaristas, sacerdotes, religiosos,

también con las Administraciones Públicas,

con los gobiernos, políticos...

Nos imitaba el cardenal Blázquez en su homilía

a ser cada vez más cercanos,

a comprometernos también, decía,

con las personas mayores, con los ancianos,

mostrarles esta cercanía, el amor, la fidelidad, la paciencia...

Oremos.

Sin olvidar que Dios siempre está con nosotros.

Derrama, Señor, en nosotros, tu espíritu de calidad,

para que hagas vivir concordes en el amor

a quienes has saciado con el mismo pan del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor. -Amén.

-El Señor este con vosotros. -Y con tu espíritu.

Que el Señor os bendiga y os guarde. Amén.

Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.

-Amén.

-Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.

-Amén.

-Y la bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

descienda sobre vosotros.

-Amén.

-En el nombre del Señor, podéis ir en paz.

-Demos gracias a Dios.

-Buen domingo para todos.

(Coro)

Concluye aquí nuestra celebración de la eucaristía de este domingo.

Les dejamos con la programación religiosa de TVE, "Pueblo de Dios",

que nos muestra ese rostro misionero de la iglesia.

Una iglesia que esta semana

está rezando por la unidad de los cristianos.

Decía el papa Francisco que la vida

de los cristianos es fruto de la gracia de Dios

y hemos de disponernos a disponerla con un corazón generoso y servicial.

Nosotros les esperamos la próxima semana,

aquí en La 2 de TVE a las 10:30.

Hasta entonces, que tengan un feliz domingo y una feliz semana.

Buenos días nos dé Dios.

(Coro)

El día del Señor - Valladolid - Casa de la Beneficencia

20 ene 2019

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