'Descalzo sobre la tierra roja' es la tv movie de 2 capítulos sobre la historia del misionero español Pedro Casaldáliga, conocido como el obispo de los pobres, la voz de los indios, los sin tierra y los más pobres de Brasil. Está protagonizada por Eduard Fernández y dirigida por Oriol Ferrer.

Basada en la novela 'Descalç sobre la terra vermella' de Fracesc Escribano, en el reparto destacan además Pablo Derqui, Sergi López, Eduardo Magalhaes, Cristina Lago, Mònica López, Clara Segura, Abu Santana, Francesc Orella o Mario Gas.

La cinta ha recibido dos premios en los Seoul International Drama Awards: el Golden Bird Prize en la categoría de Mejor tv movie y el premio al Mejor guión. Viene además avalada por otros muchos premios en festivales internacionales, como el Golden Medal en el New York Festival International TV & Films Awards, en el apartado de miniseries; dos premios Fipa (Festival Internacional de Programas Internacionales) de Biarritz al mejor actor (Eduard Fernández) y mejor música (David Cervera); y el premio al mejor film para televisión que recogió en el Festival Zoom de Igualada (Barcelona).

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No recomendado para menores de 12 años Descalzo sobre la tierra roja - Capítulo 2 - ver ahora
Transcripción completa

Gracias, muchas gracias.

El documento y la pluma. Gracias.

Veo que no lo ha firmado.

Este documento va en contra de lo que pienso

y de todo lo que he hecho durante estos años.

Tiene que entender que su firma disiparía muchas dudas

relativas a su fe y a su disciplina.

Le repito que no tengo problemas de fe.

Si firmo este documento, mi gente no lo entenderá

y mi vida dejará de tener sentido.

Dejémoslo, pues, por ahora, pero hablaremos de nuevo.

Usted ha hablado de revolucionar la Iglesia.

¿Puede explicarnos qué significa eso?

Si la palabra revolución les asusta, puedo cambiarla por renovación.

¿Y qué es lo que la Iglesia debería renovar?

Muchas cosas. Creo que el celibato debería ser voluntario.

No una exigencia.

Deberíamos permitir el acceso de la mujer al sacerdocio.

Y los títulos eclesiásticos, como santísimo padre, o su santidad,

deberían eliminarse.

Deberíamos cambiar también la indumentaria.

Los gestos de la Iglesia, el secretismo.

Pero cuando hablo de revolucionar la Iglesia me refiero sobre todo

a la necesidad de acercarla al mensaje del Evangelio.

La Iglesia debe estar al lado de los más pobres,

al lado de los débiles y oprimidos.

Debe escucharles y caminar con ellos.

(Música)

¿Qué tal, padre? Buenos días.

Buenos días. Buenos días.

¿Todo bien? Sí, todo bien.

-Buenos días, padre. -Buenos días.

-Buenos días, padre. Buenos días.

Buenos días. Veo que está mejor.

Daniel viene de Sao Félix, trabaja con el padre Casaldàliga

y tú mismo. Estamos aquí para oírte.

Gracias.

Hola a todos (TODOS) Hola.

El padre Casaldàliga se enteró de lo que habéis hecho

y cree que podéis ayudarnos.

Todavía no hemos hecho nada. (RÍEN)

Porque no nos han dejado.

Sabemos que os expulsaron del seminario por revolucionarios.

Y de algún modo nosotros también lo somos.

Nuestra revolución consiste en poner en práctica

las orientaciones del Concilio Vaticano II.

Queremos una Iglesia más cercana.

Y al servicio de los pobres. Pero para ello necesitamos ayuda.

Necesitamos gente como vosotros.

Si la Iglesia quiere estar con los pobres debe enfrentarse a los ricos.

Nosotros lo estamos haciendo. ¿Cómo?

¿Con palabras?

Con palabras, naturalmente. Y también con algunos gestos.

La única forma de luchar contra la dictadura es con las armas.

Sabemos que es peligroso y que habrá violencia,

pero no pretendemos organizar una guerrilla.

Perdona, pero Sonia tiene razón.

Los militares solo entienden un lenguaje

y habrá disparos.

Pero no buscamos eso. Si hay disparos ya decidiremos qué hacemos.

Y si alguien tiene intención de coger las armas como primera opción

será mejor que no venga.

Puedes hablar sin miedo. Confía en mí.

Nuestra aldea era muy bonita. Y vinieron los blancos

atacaron y quemaron toda la aldea. Sobrevivieron unas 500 personas.

Todos huimos y nos desperdigamos por la selva.

Fuimos perseguidos y cazados como animales.

-Huimos de la "fazenda".

Éramos 12. Ahora ya solo quedamos 3.

-Me encerraron con mis hijas.

Durante 10 días fuimos obligadas a estar con ellos.

-La Policía y dos pistoleros vinieron a decirnos

que nos fuéramos de nuestras tierras. Como no nos fuimos,

echaron veneno en nuestro pozo para matar los cultivos.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(TRADUCE) -Mi hija mayor quedó embarazada.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(TRADUCE) -La pequeña murió reventada.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(TRADUCE) Llegaron los hombres blancos.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(TRADUCE) Eran muchos, mataron a mi familia.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(TRADUCE) Muchos muertos. Muchos muertos.

¿Qué hago Dios, con este pueblo abigarrado?

Prostitutas, peones, borrachos, pobres de todo tipo...

Explotadores, niños indefensos, enfermos, parados...

¿A qué distancia están mis palabras de su alma sencilla, elemental,

endurecida por el sufrimiento y el abandono?

Gente trajinada arriba y abajo,

arrastrada por el oleaje de la pobreza, la soledad,

el crimen propio o ajeno.

El colectivo crimen de la injusticia social.

Gente sencilla, gente que lleva la cruz.

Esos son, a pesar de todo lo que se pueda decir en contra,

los pobres del Evangelio.

(Música)

Lo tenemos.

¿Dónde está Zelda?

Dile que salga.

-¡Boca!

Hola.

¿Qué sabes de los curas? -No están.

Se fueron hace días. -¿Los dos?

-Sí. Los dos. El cura y el que le ayuda.

He investigado, he hablado con la gente por si alguien sabía algo,

pero aquí nadie dice dónde han ido. -Estate atento.

Cualquier cosa, avísame.

-Tranquilo. No te preocupes.

-Hola.

Llevamos días sin pistoleros.

Quizás han oído tus homilías y están reflexionando.

Creo que no podemos esperar ese milagro.

No, ya lo sé. Aparecerán en cualquier momento.

¿Has leído el informe?

De principio a fin.

No puedo creer que quieras mandarlo a la Conferencia Episcopal.

No voy a guardarlo en un cajón.

Creía que el valiente era yo. No se trata de ser valiente.

La fe también consiste en realizar lo que te propones.

Te acompañaré a Goiânia.

Me gustará ver la cara de don Aloisio cuando lo lea.

Será mejor que te quedes y vigiles.

Armandao trama algo y hay que estar alerta.

(Campanas)

¡Irene! ¡Irene! ¿Ya ha llegado?

Se espera delante del despacho de don Aloisio.

Tengo que verle. No corras, que no se irá.

No cambiaré ni una coma.

Todo lo que he escrito ahí es cierto.

Usted no es un cura. Usted es un alud.

No, cumplo con lo que creo que es mi misión.

Y pretende que la Conferencia publique este documento.

Esto y algunas cosas más. Sí, ya lo supongo.

También necesito dinero y personal para llevar adelante el proyecto.

Este informe nos creará muchos problemas con los militares.

¿Qué hay que hacer?

¿Callar y permitir que la situación de esclavitud y abuso continúe?

(Puerta)

Adelante.

Le presento al padre Joao Bosco. Trabaja en la misión de Diamantino

con los indios Beiços da Pao y Bakairi.

El padre Casaldàliga. Encantado.

Es un placer. Las Hermanas de Jesús me han hablado de ti.

Es extraordinario su trabajo con los indígenas.

Desde luego. Sin ellas la tribu ya no existiría.

-Siéntense, por favor.

Bien, ya te has leído el informe. -Sí.

Y, ¿qué piensas? -Inconveniente y peligroso.

Pero absolutamente necesario.

-Lo que se debate en Brasil, señores, es la lucha por la tierra.

"Fazendeiros", "posseiros", peones, indios...

Todos reclaman sus derechos sobre la tierra.

El Gobierno militar defiende a los "fazendeiros",

usted a los "posseiros" y a los peones

y usted y la hermana Genoveva a los indios.

La pregunta que les hago es la siguiente,

¿de parte de quién debe ponerse la Iglesia?

Brasil es un país muy grande. Debe haber sitio para todos.

Todos deben poder sacar provecho de la tierra.

Pero no habrá paz si no hay justicia.

Ya, pero ¿y la Iglesia?

Es la única voz que puede alzarse para denunciar esas injusticias.

La Iglesia debe estar al lado de los que no tienen nada,

de los más débiles.

Sean indios, peones o "posseiros".

El Evangelio es de los pobres.

Y si la Iglesia se queda de brazos cruzados

en un futuro la historia la juzgará, y con razón.

Amén.

Entiendo que estás de acuerdo. -Absolutamente.

Hago mías las palabras del padre Casaldàliga.

-Entendido. Me pelearé con los obispos.

Pero no puedo prometerles nada.

¿Y respecto al dinero y al personal? Nunca tiene suficiente...

Nosotros solos y con las manos vacías no vamos a ninguna parte.

Llevábamos tiempo esperando a un loco como tú, Pedro Casaldàliga.

¡Padre Casaldàliga!

Padre Casaldàliga.

Soy la hermana Irene. Encantado.

He oído que busca gente para la misión de Sao Félix.

Y me gustaría que contara conmigo.

La vida en Sao Félix no es fácil.

Me lo imagino.

Y es peligrosa.

Hay mucha violencia en la calle. No me importa.

¿No tienes miedo? Tengo fe.

Usted siempre dice que lo contrario de la fe no es la duda, es el miedo.

La hermana Irene es muy persistente.

No te la quitarás de encima hasta decirle que sí.

Me gusta mucho la música y toco el piano.

No tenemos piano en la prelatura.

Pero harán una escuela y podré cantar con los niños.

(RÍE) Sí, es persistente, sí.

Por favor.

De acuerdo.

Habla primero con don Aloisio,

y si él está de acuerdo, por mí no hay problema.

Gracias.

(Música)

Hemos pintado la escuela. ¿Os gusta? Sí, muy bonito.

Estamos terminando la casa de salud. Y esta es la prelatura.

(Música)

Son los voluntarios de Campinas.

Hay gente de todas partes. Caramba, menudo trabajo.

¡Carlos! El padre Casaldàliga.

Carlos Moura. Tadeo.

Tenía ganas de que estuvierais aquí. Un placer.

(Murmullos)

¡Callaos!

¡Eh, tú!

¿Cómo te llamas?

-Tobías, señor.

Tobías.

¿Tienes hambre, Tobías?

Pues ven conmigo.

¡Camina!

-¿Ya sabe lo que tiene que hacer?

Sí. -¿Cuándo?

Mañana por la noche. -Sí.

Mañana mejor que pasado.

Cuando termine el trabajo que lo eche la río.

Y asegúrate de que entienda bien lo que le va a pasar si no cumple.

-Sí, señor.

¿Sabes usar esto?

(Grito)

Debemos mantener un contacto constante con el padre Jentel,

Joao Bosco, Genoveva y el resto de grupos.

La coordinación es importarte

tanto en lo referente a la logística como al intercambio de información.

Estaremos en contacto por radio.

Eres el único que sabe conducir, te encargarás de la camioneta.

No hay problema.

Daniel se ocupará de la casa de salud

y la hermana Irene coordinará el trabajo para abrir la escuela.

Como ya lo habíamos hablado ya he preparado una lista

con el material que necesitamos. No querrás un piano...

(TODOS RÍEN)

No, no, ya sé que no.

Pero hay que buscar cómo escuchar música.

La música es necesaria. Por supuesto.

¿Quién te ayudará? Tú sola no podrás.

La hermana Diomar y la hermana Teresinha.

Organizaremos a los niños según edades, así será más fácil.

Y también haremos un par de grupos con los adultos.

(Avioneta)

¿Esperamos visita? No.

Irene, debemos dar confianza a los más jóvenes para que se impliquen.

Habéis hecho muy buen trabajo, Pedro. Estamos contentos, muy contentos.

Supongo que no has venido solo a ver las obras.

No. Sentémonos.

La Conferencia Episcopal ha decidido no publicar tu manifiesto.

Y ya está. No sé qué decir.

Sabíamos que no sería fácil.

¿Y qué hago con el informe? La gente ha confiado en mí.

Me ha contado sus problemas, su vida...

No te quejes. Mira lo que has conseguido.

No basta. No basta.

Si no contamos lo que pasa en Brasil nos convertimos en cómplices.

También he venido a traerte esto.

¿Del Vaticano?

Me imagino cuál es el contenido y espero no equivocarme.

Vamos a ver. No.

No puedes romper el secreto canónigo. ¿Por qué no?

Quieren hacerme obispo de Sao Félix. No me equivocaba.

Estoy bien como estoy.

¿Qué quieres decir?

¿Que no aceptas?

No puedo.

Pedro... Pedro, la Iglesia debe cambiar.

Y necesitamos obispos como tú.

¿Por qué tienes que decir que no?

Lo consultaré esta noche con mis compañeros.

No puedes hacer eso. ¿Por qué no?

He roto el secreto delante de ti.

No insistiré. Ya veo que harás lo que quieras.

Espero que tus compañeros piensen como yo.

-Deja para los demás, ¿eh?

Perdonad. No podré comer si antes no os lo cuento.

Monseñor Aloisio me ha traído noticias del Vaticano.

Quieren nombrarme obispo.

¡Es fantástico, Pedro! ¡Fantástico!

No aceptaré.

¿Por qué? Sería bueno tener un obispo como tú.

Ganarías fuerza política. Estarías protegido y te escucharían.

Tendrías acceso a la Conferencia Episcopal y al Vaticano.

Porque han decidido no publicar el informe.

Y entiendo esta propuesta como una fórmula para que me calle.

Y no.

¿Ya les has dado una respuesta? No. Aún no.

Antes quería consultarlo con vosotros.

Pues a mí ya me has oído. Creo que te equivocas si dices que no.

Yo pienso como él.

-Yo también.

Además, no creo que tengas derecho a elegir.

Tienes una misión y tienes que hacerla posible.

No me queréis entender.

¿Puedo decir lo que pienso o quieres la razón?

Pedro...

Espera.

No te enfades con nosotros. No, no me enfado.

No me lo esperaba.

No me lo esperaba.

¿Puedo decirte lo que pienso? Por favor.

Creo que Daniel tiene razón.

Tienes una misión.

Ser obispo no va conmigo.

No quiero estar lejos de vosotros.

No quiero sentirme lejos de la gente.

Obispo viene de la palabra "episcupus".

El que lidera, el que supervisa, un maestro.

Aquel que marca un camino y es capaz de sacar lo mejor de sus discípulos.

Y tú, te guste o no,

eres nuestro maestro.

(Música)

No lo hagas.

No tienes por qué hacerlo.

(SOLLOZA)

Benedito Boca-Quente ha contratado a un hombre para matarme.

Le han amenazado de muerte si no lo hacía.

Esta es su declaración. Sé que no servirá de nada.

Aquí la tiene.

¿Dice que le pagaron mil cruzeiros por el servicio?

Si lo dice, será cierto.

¿Y ese hombre? ¿Ahora dónde está?

¿Por qué quiere saberlo?

La denuncia no vale mucho si no puedo hablar con él.

Tal vez si pudiera interrogarle...

Quiere saberlo para matarle.

Y no voy a permitirlo. Vamos. Vamos.

¿Tan difícil es?

Tú, vuelve a Sao Félix. Quiero saber qué hacen.

-El señor puede estar tranquilo, yo me ocuparé.

-No. No quiero que hagas nada.

Si ahora le pasa algo, me acusarán a mí.

Es mejor ser prudentes y esperar.

-Sí, señor.

(Puerta)

Moura.

Moura, Moura.

Moura, perdona. ¿Qué pasa?

¿Conocías a alguien en una imprenta?

¿Qué? Si conocías a alguien con imprenta.

Si no quieren hacer público el manifiesto,

lo publicaremos nosotros.

Es la mejor manera de que no te hagan obispo.

Conocía una en Campinas,

pero detuvieron al que la llevaba.

Irene... Ya sé quién puede ayudarnos.

En la prisión de Goiânia conocí a un hombre

que tenía imprenta clandestina, una gráfica comunista.

¿Te atreverías a ir?

Claro. No. No, no, no. Tengo que ir yo.

Es a mí a quien conoce.

Hola. -Hola, ¿qué hay?

(Música)

¿Con estos tendrá suficiente? Quiero una docena más.

Enseguida te lo traigo.

Lamento si he causado algún problema, pero tenía que hacerlo.

Me siento responsable de lo que ocurre aquí.

Ahora están todos contra nosotros.

Los obispos brasileños, los militares,

y el Vaticano me pregunta cuál es mi opinión sobre América latina.

Como si no tuviera bastante con lo que ocurre en Brasil.

Debemos denunciar la situación de esclavitud de los peones.

La persecución de los indios.

Jesucristo no vino para que los indios dejaran de serlo.

Jesucristo no es un colonizador. Es el liberador.

Sí, Pedro, sí, sí. Sé muy bien cómo piensas

y estoy de acuerdo con tus planteamientos,

pero debemos ir despacio.

Me dijiste que lucharías con nosotros.

Lo dije y lo sostengo, pero debemos negociar.

Como hemos hecho siempre.

Negociar nos ha llevado donde estamos ahora.

Dios mío...

O no eres consciente del poder de los militares,

o es que estás dispuesto a jugarte la vida.

¿Puedo hacerte una pregunta?

¿Por qué queríais hacerme obispo?

Porque la Iglesia necesita hombres como tú.

Los hombres como yo no callan.

Los hombres como yo publican manifiestos como este.

De acuerdo, de acuerdo. Ya está. No podemos dar marcha atrás.

Pero vamos a hacerte obispo antes de que el Vaticano cambie de opinión.

Me parece que es la única forma de evitar que te maten.

Muy bien. Si es eso lo que queréis, seré obispo.

Acepto.

Pero lo haremos a mi manera.

Reconozca que fue una temeridad publicar ese informe.

Tenía que hacerlo.

Callar significaba consentir y perpetuar

una situación de injusticia social.

No creo que esa sea la misión de la Iglesia.

La denuncia ponía en peligro su vida. Y la vida de sus compañeros.

Es verdad.

Nada volvió a ser igual desde entonces.

Incluso un grupo de "fazendeiros" nos presionaron más que nunca

y a mí quisieron declararme loco para echarme del país. Es verdad.

Muy pronto va a llegar agua potable a los pueblos,

las carreteras, la industria. Yo soy vuestro "prefeito".

Y os prometo que si me mantengo en el cargo haré que el progreso,

que ya es imparable en Brasil, se extienda por todo el territorio.

Y os prometo que en Sao Félix no va a faltar de nada.

(TODOS) -¡Bravo! ¡Así se habla!

(Música)

Señor Armandao. ¡Cuánto tiempo! -¿Cómo están?

Es la mujer del coronel. Ya lo sé, hombre. Ya lo sé.

No te busques problemas, Josué, hazme este favor.

Hágame uno a mí también, no sufra tanto por mí.

Han hecho una gran obra en la prelatura.

Disculpe.

Padre Casaldàliga. Dígame.

Tengo entendido que van a hacerle obispo. Le felicito.

Aunque no entiendo qué pretende la Iglesia.

¿Es una forma de agradecerle su repugnante informe?

Me he limitado a explicar la realidad del país.

Todos sabemos cómo funcionan aquí las cosas.

Ese es el tema, que todo el mundo lo sabe.

No hacía falta su informe.

Mire, hace unos días vino un hombre a matarme. Sé que lo envió usted.

Ni sé de qué me habla, ni sé por qué me explica todo esto.

No me da miedo morir.

Quiero que sepa que si me matan la lucha no se acabará.

No soy imprescindible. Hay mucha gente como yo.

Si me permite...

No te he visto aplaudir.

¿No te ha gustado el discurso?

¿Quieres darme conversación?

¿No te da miedo el coronel?

Yo corro muy deprisa.

¿Cómo te llamas?

Josué.

Soy barquero.

¿No te acuerdas de mí?

El día de la lluvia.

Hoy todavía estás más guapa que ese día.

Gracias.

-¡Flavia!

¡Qué pena que te marches! Es una pena, sí.

-¿Se puede saber por qué vas descalza?

-Con los zapatos nuevos me duelen los pies.

-Póntelos ahora mismo.

(CANTAN)

Siempre estás igual. Tengo que lavar la camisa.

Si tuvieras más ropa no tendrías que lavar tanto.

No... No me da pereza lavar. (RÍE)

¿De qué te ríes? ¿Hay algo que te dé pereza?

(AMBOS RÍEN)

Pedro, hay que ir a Serranova. La batalla ha empezado.

Todo el mundo a trabajar. Vamos, rápido.

Venga, que es para hoy.

No os durmáis, inútiles. A trabajar.

-Están llegando.

Tranquilos, tranquilos. Un poco de silencio, por favor.

Han movido la valla y ocupado nuestras tierras.

-Lo que tenemos que hacer es responder.

No podemos callar y bajar la cabeza.

Solo os pido un poco de calma.

Tenemos que pensar cómo hacerlo.

Cogemos las armas y les plantamos cara.

La violencia no es la solución.

Tiene razón. No podemos rendirnos.

Hay que enviar un mensaje a los "fazendeiros".

Bien, pero no quiero utilizar la violencia.

La libertad del pueblo se consigue luchando.

No hay revoluciones pacíficas.

Hay muchas formas de luchar.

Ellos han movido las vallas. Muy bien, nosotros también.

Jentel y yo iremos delante.

Quizá se lo piensen dos veces antes de hacer una locura.

¿Os parece bien? (TODOS) Sí, muy bien.

¿Estás de acuerdo? Vamos.

(Música tensión

Vamos, vamos, hay que acabar hoy.

Vamos, rápido, vamos.

-Vamos a hacer guardia toda la noche.

Hay que estar preparados.

Vosotros podéis volver a Sao Félix a tranquilizar a la gente.

No. Yo me quedo con vosotros.

Yo también.

-Pedro, esto va en serio. Es peligroso.

No me importaría morir por esta gente.

¿Qué haces aquí?

He venido a ver si corres tanto como dices.

¿Y tu coronel?

Conspirando con los "fazendeiros".

¿Me invitas a una cerveza o son todas para ti?

¿Por qué estás con él?

¿Y qué querías que hiciera?

¿De puta?

No me gusta la miseria.

Yo no puedo darte lujos.

Ya lo sé.

(Música)

¿Qué quieres decirme?

Nada.

¿Tienes miedo?

Supongo que sí.

Aquí no hay término medio.

O luchas en un bando, o en el otro, pero hay que luchar a la fuerza.

Lo que has dicho antes...

que no te importaría morir.

¿Lo has dicho enserio?

Cuando publiqué el manifiesto sabía que firmaba mi sentencia de muerte.

Lo han intentado y volverán.

Tardarán más o menos, pero sé que vendrán a matarme.

Por cómo hablas parece que lo estés deseando.

Siempre he pensado que el martirio

era la mejor forma de glorificar a Dios.

Yo aún tengo ganas de vivir.

No tengas miedo. Dios es sabio.

Se llevará primero a los más viejos.

¿En algún momento cogió un arma? Nunca.

Estoy en contra de cualquier forma de violencia.

Pero no pediré a un "posseiro" perseguido y amenazado

por pistoleros que no se defienda.

Nunca le diré: "Deja que te maten a ti y a tu familia". Nunca.

Le han acusado de promover el comunismo en Brasil

y de hacerse el profeta para vanagloriarse.

Lucho para que el pueblo recupere la dignidad que le han robado.

Hay una cierta soberbia en sus palabras.

Pues lo lamento. Sé que soy vanidoso.

Todos los hombres lo somos.

Pero ruego a Dios cada día para que no me permita ser orgulloso

ni soberbio.

Fue una ceremonia peculiar.

No pretendía dar lecciones de nada, solo quería ser consecuente.

Quiero ser simple.

Y si no fallo en mi fidelidad al Evangelio,

seré siempre un obispo servidor y pobre.

Tu mitra será un tosco sombrero de paja sertanejo.

El sol y el claro de luna,

la lluvia y la serena...

La mirada de los pobres con los que caminas

y la mirada gloriosa de Cristo, el Señor.

(CANTAN EN PORTUGUÉS)

Era esto, ¿no? ¿Hacerlo a tu manera?

No quiero aparentar lo que no soy.

La iglesia de Sao Félix de Mato Grosso

y el pueblo de Dios esparcido por esta tierra

os piden que ordenéis obispo a Pedro Casaldàliga.

-Oremos, hermanos, para que Dios Todopoderoso

derrame con toda la bondad y en abundancia su gracia

sobre este, su siervo, escogido para el servicio de la Iglesia.

Recibe el evangelio

y anuncia la palabra de Dios con fidelidad y constancia.

-¿Por qué se empeña en romper las normas?

Hay normas que solo existen para ser rotas.

¿También las teológicas?

Hay quien ha sido premiado por su excelencia en la teología

y quien ha sido bendecido como pastor.

Yo solo soy un humilde pastor.

Un pastor que propaga la teología de la liberación.

Siempre he defendido la teología de la liberación, no lo escondo.

Y creo que si Roma la cuestiona es porque nos tiene miedo.

Y nos tiene miedo porque no nos conocen bien.

No conocen el proceso

que nos ha llevado a la teología de la liberación,

por eso dicen que nos inspiramos en el marxismo,

pero mis causas son el amor y la justicia.

Siempre he actuado según el Evangelio.

Obispo Casaldàliga,

¿es consciente de que sus palabras

y sus acciones han sido utilizadas

por el comunismo?

Pero ¿y la Iglesia?

¿Nunca ha pensado que la Iglesia

tal vez ha sido utilizada por el capitalismo?

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

(TODOS) -Amén.

(Música)

Cuando lo decidí ya te habías ido.

He pensado mucho en ti.

Yo también.

¿Quieres que me quede?

Aún no es momento para plantearnos nada.

No soy buena para ti. No, no es eso, no lo digas.

No digas eso.

Es Sao Félix.

Es lo que estamos haciendo aquí, las cosas se complican cada día más.

Es como estar en guerra.

Y yo no quiero que te pase nada.

Pues ven conmigo.

No, no quiero dejar la misión, no puedo.

Me siento comprometido con esto, ¿entiendes?

Pienso en ti cada día.

(Música suave)

Iré a buscarte.

Cuando todo esto acabe, prometo que iré a buscarte.

Te esperaré.

-Buen viaje.

Que te vaya bien y cuídate.

Tú también, Zelda. -Lo haré, adiós.

(Música tensión)

¡Fabio!

¡Fabio!

Quiero estar contigo.

Quiero estar contigo.

Solo contigo.

Si pudiéramos irnos de aquí.

¿Ir a dónde?

No lo sé, donde sea. Por el camino decidiremos.

(RÍEN)

Loco.

Guapa.

¡Boca!

¡Boca!

-¿Sí, señor?

-¿Quieres divertirte?

(RÍEN)

(Música tensión)

¡Fuego!

¡Fuego!

(Gritos)

¡Ve a buscar a los curas! ¡Corre! ¡Corre, corre, corre!

-¡Padre!

¡Padre, fuego! ¡Padre, fuego!

-¡Deprisa, traed agua!

¡Vamos, agua!

-Toma, otro cubo.

-Vamos, más, más. ¡Dame otro cubo!

¡Traed más agua!

¡Agua, más agua! ¡Deprisa, traed más cubos!

¡Dame otro!

¡Moura! ¡Moura!

¡Avisa a Sao Félix! ¡Corre! -¡Qué horror!

(EMISORA) "¡Se está quemando todo! ¡No quedará nada!"

¿Y la gente?

Se están organizando. "No hagáis tonterías.

Hay que evitar las muertes." Están repartiendo armas.

-Déjame hablar con Jentel, ¿está por ahí?

-"No."

(Disparos)

¡Moura!

¡Moura!

"¡Moura!"

Ahora vuelvo, voy a ver qué pasa.

¡Marchaos de aquí! ¡Dejadnos vivir en paz!

-Vosotros tenéis que iros. La tierra no es vuestra.

-No pienso ir a ninguna parte, esta es mi casa.

-Baja el arma.

-No.

-Baja el arma, hombre.

-Bájala.

Bájala, Vicente.

(Disparos y gritos)

-¡Armandao, Armandao! -¡Llévatele!

-¿Y Andrea? ¿Dónde está Andrea?

-¡Armandao! ¡Vamos todos, Armandao!

-Tranquilo, Vicente.

(GRITA DE DOLOR)

(Disparos)

¡Fernando, Fernando! ¿Dónde está tu madre?

¿Y Andrea? -Estarán escondidas.

Ya las encontraremos.

-¡Hijos de puta! ¡Desgraciados!

(GRITA) ¡Hijos de puta!

-Tenemos que dispersarnos, aquí no entrarán.

¡Vamos, dispersaos, dispersaos! -Sí, vamos.

Camina, vamos, vamos. -Con cuidado, deprisa.

-Rápido.

(Música tensión)

(LEE) Llueven balas en Serranova.

Un infierno de plomo y fuego comandado por un padre.

El "padre metralleta" hiere a 11 hombres.

El padre Jentel no hirió nunca a nadie.

El Gobierno militar quería cortar de raíz

la colaboración de la Iglesia con los "posseiros"

y Jentel fue el primero en caer.

Usted asumió públicamente

toda la responsabilidad de lo ocurrido en Serranova.

Aún hoy me siento responsable.

¿Qué pretendía? ¿Quería que lo encarcelaran?

¿Que lo echaran del país?

En absoluto. Quizá buscaba la muerte.

Le hubiera gustado convertirse en mártir.

(RÍE) Sé muy bien que los mártires los elije Dios.

Han muerto seis "posseiros" y hay ocho heridos.

Necesitamos provisiones y medicinas o no sobrevivirán.

Tú te escondes. Daniel irá a Serranova

y se ocupará de organizar el pueblo. No, tengo que ir yo,

sé dónde están, es mi gente. Te buscan, habrá controles.

Pediremos ayuda a don Aloisio.

Te esconderá unos días y luego hará que salgas el país.

No, no quiero salir de Brasil.

Si me voy, no me dejarán volver. Entonces, ¿qué?

Prefiero entregarme a las autoridades.

Te harán un juicio, te meterán en la cárcel.

Me da igual, prefiero ir a la cárcel que abandonar a mi gente.

¿Estás seguro de que quieres eso?

Esta es mi casa.

Es mi país, mi pueblo.

De acuerdo.

Pero te entregarás en Brasilia o en Goiania.

Si te entregas a la Policía de la región, lo pasarás muy mal.

Hazme ese favor.

Lo que tú digas.

¡No, no! No me digas que no podéis hacer nada.

-Es la pura verdad.

Toda la comunidad internacional está pendiente de nosotros.

-Esos desgraciados están invadiendo nuestras "fazendas".

Pasa lo mismo en todas partes.

-Mira qué ha pasado con el padre Jentel, lo soltarán dentro de nada.

¿Y volverá a Serranova? -Seguramente.

-No quiero que vuelva, ¿me oyes? Lo quiero lejos de los "posseiros".

-Estate tranquilo, ahora no será como antes.

En Serranova ya tienen policía.

He mandado a mis mejores hombres y lo tendrán muy vigilado.

Ese sacerdote no podrá hacer nada. -Me da igual,

invéntate lo que quieras, pero echad al padre Jentel y a todos los demás.

Seguro que están implicados en la guerrilla.

-Pero de eso ya hemos hablado.

La guerrilla son cuatro intelectuales con el cerebro torcido.

No tienen medios ni apoyo popular, acabarán muertos de hambre.

Además, no están en Sao Félix, están al norte de la Araguaia.

-¡Te estoy diciendo que te lo inventes!

¡Ja! Como si no lo hubieras hecho nunca.

Quiero que Casaldàliga se quede solo.

Que entienda que aquí no tiene nada que hacer.

Quiero que se vaya. ¿Lo entiendes o no?

-En Sao Félix está aquel de Campinas, un tal Moura,

lo expulsaron del seminario.

Quizá podríamos implicarlo con la guerrilla.

-¡Zelda!

¡Ven aquí!

¡Eh, no te vayas!

¡Zelda, Zelda!

-Déjame.

Quiero hablar contigo. -¡Pues yo no quiero hablar contigo!

¡Déjame! -Dame un beso.

-¡No quiero darte ningún beso! ¡Vete!

¡Déjame!

¡Ay!

¿Tienes prisa?

Sí.

¿Te vas? No sé por qué estoy aquí.

No sé qué estoy esperando.

¡Flavia! ¡Déjame!

No tendría que haberte conocido.

Ahora no sé qué hacer, no sé ni a dónde ir.

Pero, ¿qué te pasa hoy?

Habla, Flavia.

Explícame qué pasa.

(Música)

Padre Jentel.

Debe acompañarnos, tenemos malas noticias.

-Le han soltado, le han llevado al aeropuerto,

le han dicho que su madre está enferma.

Mentira. Mentira.

Le han engañado para sacarle de Brasil.

No le dejarán volver.

Hablad con el grupo y contadles lo que ha pasado.

Pedro... ¡Pedro! Déjale, Daniel.

¡Padre! ¡Padre!

Deberían irse.

¿Quién? Todos.

Los militares no tardarán mucho en llegar.

Están buscando a Moura. ¿Cómo?

Los militares están viniendo, buscan a Moura.

¿Por qué a mí? Dicen que estás con la guerrilla.

Nunca he tenido nada que ver. ¿Crees que no lo saben?

La guerrilla es solo una excusa. Josué, ¿quién te lo ha dicho?

Eso es cosa mía.

Lo importante es que se vayan todos. De acuerdo. Tenéis que esconderos.

Tú prepara a las hermanas. No nos iremos.

Irene, por favor. He dicho que no.

No te dejaremos solo.

(LEEN EN PORTUGUÉS)

¡Las armas! ¿Dónde están las armas?

¿Dónde están las armas? ¡Fuera! Venga, fuera.

Vaciad los archivos, cogedlo todo. ¿Qué pasa?

¡Fuera! -¡Las manos en la cabeza!

¡Salid de aquí! -¡Las manos en la cabeza!

-Todas de rodillas.

De rodillas he dicho. ¡No lo voy a repetir!

¡En la cabeza! ¡Las manos en la cabeza!

-¡Quietas!

(Disparo)

Coronel Ramalho, no sé qué busca,

pero aquí no encontrará nada que les interese.

¿Dónde está Moura?

¿Por qué quiere saberlo?

Permítame que sea yo quien haga las preguntas.

¿Dónde está Moura?

Es un asunto de mi conciencia, no diré nada.

Quítale las gafas.

¿Dónde están las armas? Aquí no ha habido nunca armas.

(Alboroto)

¡Todas en pie! ¡Todas en pie! ¡Venga, vamos!

¡Tú, levántate! ¡Levántate!

¿Y aquello qué es? ¿Qué coño es?

¡Ábrelo, ábrelo!

¿Hay armas dentro?

¡Tócalo!

(Piano)

¿Quién os avisó de que veníamos?

No diré nada.

No, usted nunca dice nada, usted solo escribe.

¡A ver si tiene cojones de escribir esto!

¿Quién era su contacto con la guerrilla?

En Sao Félix do Araguaia no ha habido nunca una guerrilla.

¡Coronel!

(Música)

¿Cuántos sois?

¿Dónde están los demás?

¿Dónde están los demás?

¿Cuál es vuestro plan?

(Música)

Buenas noches.

Son días de pasión, Josué.

Siento que haya tenido que pasar por todo esto, padre.

Gracias por avisarnos.

No ha servido de mucho. Ya han encontrado a los chicos.

Tú siempre habías estado al margen.

¿Quiere que le diga que tenía razón? No, no.

No hace falta, no.

Pero se lo diré igualmente.

Tenía razón, padre.

No puedes quedarte siempre al margen,

tarde o temprano tienes que implicarte.

Inevitablemente.

Un día en el río le dije que nunca había amado a una mujer,

¿se acuerda? Claro.

¿Y cuando me aconsejó que no mirara a Flavia?

Pues no quiero que le pase nada, padre.

No, pero recemos.

Recemos por Flavia, por Daniel y por Moura.

Aún no he aprendido,

pero le haré compañía.

(Música)

¡No quiero más excusas, general Couto!

La relación entre el Gobierno y la Iglesia es necesaria,

pero no a cualquier precio.

Lo que está pasando en Sao Félix es inadmisible.

Le exijo que detenga ese disparate. -Del Vaticano.

-Disculpe un momento, general.

(Música)

General, le comunico que acabo de recibir una carta del papa.

Le leo lo que dice.

El papa Pablo VI afirma textualmente que tocar a Pedro Casaldàliga

es tocar al papa mismo en persona.

¿Me ha oído bien?

Tocar a Pedro Casaldàliga es tocar al papa mismo en persona.

Le aseguro que esta carta aparecerá mañana en todos los periódicos.

Imagine qué pasará si no retira sus tropas de Sao Félix.

Que tenga un buen día.

-¿Se puede saber por qué no lo expulsan del país?

-¿No lo has oído? Ahora el Vaticano le protege.

-¿Y qué? ¡Que se joda el Vaticano!

-¿Sabes cuántos católicos hay en Brasil, iglesias, conventos,

y cuánta gente depende de la Iglesia Católica?

-Mucha.

Y si quieren, pondrán en peligro al Gobierno militar.

Señores,

hemos perdido.

El obispo Casaldàliga ha ganado.

-Que tú no hayas podido matarle no significa que haya ganado.

¡A la mierda el Vaticano!

-¿Y qué propones? ¿Qué podemos hacer?

-Matarle.

(RÍE)

¿Y cómo? -Muy fácil.

Solo necesitamos que los militares y la Policía de la región

sepan que es nuestro enemigo.

Quien lo mate será recompensado. -No.

No lo conseguirás.

No es solo el Vaticano quien lo protege.

Es Dios en persona.

-Dios...

(CANTAN) "Mi, fa, sol, sol, fa, mi, re, do,

do, re, mi, mi, re, re.

Mi, fa, sol, sol, fa..."

¡Irene!

No sé dónde va.

El 12 de octubre iré a Serranova a inaugurar la nueva iglesia.

Es la fiesta patronal, ¿por qué no me acompañas?

Nuestra Señora de los "Posseiros". ¿No te gusta el nombre?

Bautizaste el pueblo, le has escrito un himno

y te has inventado una virgen. Y todo en apenas dos años.

¡Es increíble! ¿Vendrás o no vendrás?

Será un honor para mí. (RÍE) Un honor...

Me hubiera gustado compartir contigo esta lucha.

No, la lucha no ha terminado.

Queda mucho por hacer juntos.

(Claxon)

Ya están aquí.

¡Pedro!

¿Dónde está Daniel? Está bien, no te preocupes.

Antes tenía que hacer algo importante.

Me ha dicho que lo entenderás. No pasa nada.

¡Irene!

(Música)

¿Qué te han hecho?

(LLORA)

¿Se considera responsable de las tensiones entre el Estado

y la Iglesia que existen en Brasil? (RÍE) En absoluto.

Como mucho he denunciado las causas que provocan esa tensión.

Estoy en contra de la violencia, ya lo he dicho.

Pero también ha dicho:

"Me parece más digno un guerrillero que un dictador".

Admiro la generosidad utópica del guerrillero.

Esas afirmaciones podrían parecer una defensa de la violencia.

Reconozco que no me gusta hablar en términos de violencia

o no violencia.

Me gustaría más hablar de justicia, de libertad, de amor.

Ahora bien, si hablamos de violencia,

hay que decir que la mayor violencia es la violencia institucionalizada.

Oficialmente justificada, diplomáticamente tolerada

y dialogada que por reacción provoca tantas otras violencias menores.

Ahora bien, naturalmente,

me gustaría que no se violentara ni al pétalo de una flor.

Soy alérgico a la violencia por temperamento y por fe.

(Guitarra)

¡Zelda! -¿Sí?

-¡Zelda!

Tienes que irte. Coge tus cosas y a tu hermana

y vete de aquí. -Pero, ¿qué pasa?

-Créeme, tienes que irte.

Escóndete en la selva.

No tardarán mucho en llegar.

-¿Quién? ¿La Policía, el cabo? ¿Por qué? ¿Qué has hecho?

-Boca-Quente lo volverá a molestarte.

(Música tensión)

¡Quietos, atrás! ¡No me sigáis!

(Música orquesta)

Tras el incendio lo han reconstruido todo.

Lástima que Jentel no pueda verlo. Sí, sí lo es.

Podemos estar satisfechos del trabajo hecho,

pero hay que pensar lo que nos queda por hacer.

¡Pedro!

¡Pedro! ¡Pedro! La Policía está torturando a Zelda.

¿Por qué? ¿Qué ha hecho? Han encontrado muerto a Boca-Quente.

Dicen que seguro sabe algo.

Esperadme aquí, voy a ver qué puedo hacer.

Es que estos policías acaban de llegar y no lo conocen a usted.

Te acompaño. -No, no,

son capaces de todo, en serio. Me da miedo, Pedro.

No saben quién eres, no te escucharán,

no te reconocerán, no saben qué representas.

Tengo que ir, espérame aquí. Voy contigo.

(Música orquesta)

¿Qué ha hecho esa mujer? ¿De qué se la acusa?

Mejor que no se busquen problemas.

¡El que puede tener problemas es usted!

¡Desátela! Hay que llevarla a la Casa de Salud.

-Ustedes no irán a ninguna parte.

Le denunciaremos a sus superiores. Cuidado con lo que dice

si no quiere que le pegue un tiro. -¿Nos amenaza?

¿No sabe que está hablando con el obispo de Sao Félix?

Vámonos, Bosco.

(Música triste)

¡Bosco! ¡Bosco!

¡Ayúdeme! ¿No van a hacer nada?

¡Bosco! ¡Bosco!

(Música)

El piloto no puede volar de noche, hay que esperar hasta mañana.

-Ahora vuelvo.

-Quiero...

que me enterréis como un "posseiro".

No, no morirás. No te dejaré morir.

Hemos terminado nuestro trabajo. No.

Tenemos un montón de cosas por hacer.

Anima Christi, santifícame.

Corpus Christi, sálvame.

Sanguis Christi, lléname.

-¡Pedro!

Ya podemos volar.

(Música)

¿Por qué le han disparado?

Por nada, porque sí.

Usted es el obispo de Sao Félix, ¿verdad?

Sí.

Pues vaya con cuidado.

Oí a unos hombres hablando de usted.

Uno de ellos era un "fazendeiro".

No recuerdo las palabras,

pero estoy convencido de que hablaban de matarle.

Ha tenido suerte de que no le hayan herido a usted también.

Volvemos a Serranova.

(Música triste)

Antes ha dicho que a los mártires los elije Dios.

Sí.

Pero está de acuerdo en que la Iglesia tiene algo que decir.

Naturalmente.

Entonces, ¿por qué llama mártir al padre Bosco?

No solo a Joao Bosco.

También a monseñor Romero y a muchos otros religiosos

y seglares y gente humilde de Sao Félix que han sido

represaliados, secuestrados, encarcelados, torturados

y asesinados por el latifundio.

¿Aunque la Iglesia no se haya pronunciado?

El pueblo también es Iglesia. Y el pueblo los considera mártires.

¡Cecinho!

¡Coge el timón, por favor!

(Música)

(Disparo)

(Música)

Quizá me he equivocado.

He hecho sufrir a mis compañeros, algunos han muerto.

El hermano Bosco, Josué...

No puedo dejar de pensar que quizá han muerto por mi culpa.

Mientras, yo sigo aquí, vivo, indemne.

¿Y quieres que te maten?

¿No te das cuenta de que es Dios quien quiere que seas como eres?

Si él ha decidido que vivas, quiere decir que te necesita.

Tienes que hacer un montón de cosas.

¿Sabes?

Dios te castigará, morirás viejecito, quizá llegues a los 100 años.

(RÍE) Quizá sí.

(Música)

Irene, ¿qué haces aquí?

Te esperaba.

Si han sido dos semanas. Y podías no volver,

pero te hubiera esperado igual. Irene...

Empezábamos a sentirnos un poco huérfanos.

No sabes qué ha pasado, ¿verdad? ¿Qué ha pasado?

(Música)

Lo quemaron después de la misa del 7 día.

¿Quién?

Todo el pueblo.

(Música)

El tiempo se acaba

y me veo en la obligación de pedirle nuevamente

que firme estos papeles.

Y yo le repito que no puedo hacerlo.

Entendido.

El Santo Padre le recibirá mañana. Gracias.

Le ruego que no comente con la prensa nada de lo hablado en esta reunión.

No tengo nada que esconder.

Si no hablamos con la prensa y les contamos la verdad,

les obligamos a inventar mentiras.

Obispo Casaldàliga,

ya sabe qué ha pasado con los que no han firmado.

Leonardo Boff, concretamente, fue suspendido a Divinis.

A usted puede pasarle lo mismo.

Es decisión suya, no está en mis manos.

Hagan conmigo lo que quieran.

Sea como sea yo volveré a Brasil.

(Música)

Muchas gracias.

(Música)

No tener nada, no llevar nada,

no poder nada,

no pedir nada,

y de paso, no matar nada,

no callar nada.

(Música)

(Música)

Descalzo sobre la tierra roja - Capítulo 2

06 dic 2017

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