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Para todos los públicos Desafia tu mente - 26/09/16 - ver ahora
Transcripción completa

Como les decía, el ser humano es la especie dominante

porque tiene el cerebro más desarrollado.

Por eso podemos hacer muchas cosas.

Podemos escribir libros, pintar cuadros,

construir máquinas, ordenadores, coches...

Podemos hacer algo que, además, la mayoría de animales no puede,

que es predecir, pronosticar el tiempo del día siguiente.

De eso sabe muchísimo una persona que me acompaña

y que va a ser nuestra invitada: Mónica López.

¿Qué tal, Mónica? Buenas, muy bien.

Tú nos dices el tiempo siempre después del Telediario 2.

Normalmente acertamos, ¿no? Acertamos.

Aunque hay gente que mira las hormigas

para saber el tiempo de mañana.

Los animales también entienden bastante.

Algo también.

Estamos aquí para comparar, de alguna forma,

o aprender de los animales.

Porque nosotros somos la especie dominante,

sin embargo los animales nos ganan en bastantes más cosas.

Ven mejor que nosotros, son más rápidos que nosotros,

la mayoría tiene mejor olfato, mejor oído...

¿Te gustan los animales?

Bueno...

(RÍE) Ha sido un "bueno" un poco...

No es gran fan de los animales.

Tenemos una relación...

Amor, odio. Sí. (RÍE)

¿Y tú qué tal andas de oído?

Bueno... (RÍE) Eso lo vamos a comprobar enseguida.

A ver quién anda mejor de oído, o si distingues algunos sonidos.

Vale. ¿Preparada?

Sí.

Los walabíes están por ahí detrás, observándonos.

Sí.

Ellos sí que nos escuchan bien. Están pendientes.

Pues vamos con la prueba de sonido, a ver qué tal se le da a Mónica.

(Música)

(Sonidos animales)

Para esta prueba te voy a pedir que te pongas auriculares tan...

..."fashion".

Solo me tienes que decir qué es lo que escuchas,

si puedes identificar el sonido.

A ver si tienes tanto oído como los walabíes.

A ver. ¿Preparada?

Sí. ¿Lista?

Sí. Allá va.

(Alarma)

¿Qué? Parece la alarma de un coche.

Parece la alarma de un coche. Pero no lo es. Bueno, no sé.

Parece la alarma de un coche.

Vamos a buscar voluntarios a ver qué nos dicen,

y ustedes en sus casas piensen si les suena a lo que ha dicho:

la alarma de un coche.

Al principio parecía como una ola grande,

y después ha sonado a sirena.

-Una sirena. -Una sirena en un túnel.

Seguramente en sus casas

han pensado lo mismo que Mónica y los voluntarios.

¿Puedes oír bien? Sí.

¿Estás preparada para el segundo? Venga.

Segundo sonido.

Allá va.

(Cámara)

Es el sonido del diafragma de una cámara.

El clic de una cámara fotográfica.

Una persona se ha puesto a echar fotos.

Un hombre haciendo fotos con una cámara.

Una máquina o una cámara de fotos o algo así, ¿no?

¿Tercer sonido? Venga.

Allá vamos.

Cierra los ojos.

(Motosierra)

Una motosierra. (RÍE) Una motosierra...

Parece una motosierra, ¿verdad?

Igual es una motosierra, yo no oigo nada.

Están cortando algo con una motosierra.

Bastante claro, esto era una sierra mecánica.

El arranque de una motosierra o máquina similar.

Por ahora, un hombre en playa, una ola ha roto algo,

ha sonado la sirena, el otro se ha puesto a echar fotos,

alguien le iba a llamar la atención y se ha ido en moto.

Todo tiene que ver con motos.

Motosierra, alguien nos ha dicho "una moto".

Una moto de baja cilindrada.

Pero más o menos creo que todos están bastante de acuerdo.

Estoy convencido que en sus casas,

entre lo que ha dicho Mónica y los voluntarios,

más o menos coincide con su creencia.

¿Qué piensas? Te puedes quitar los auriculares ya.

A ver.

¿He acertado? Ninguno.

La verdad es que todos habéis coincidido...

Y todos nos hemos equivocado. Todos os habéis equivocado.

Porque esto que parece, en efecto,

una alarma, una máquina de fotografía,

y una motosierra, en realidad es un ave.

El ave lira.

Es un pájaro, aproximadamente de un metro de altura

que vive en Australia.

Tiene una capacidad increíble que no tenemos los humanos,

o la mayoría: imitar los sonidos que le rodean.

¡Anda!

En realidad ha imitado el sonido que él escucha,

que en ocasiones lamentablemente es una alarma de coche,

o es una cámara fotográfica cuando le fotografían los turistas,

y en ocasiones una motosierra

cuando alguien acaba con los bosques que le rodean.

Madre mía. Por un lado sí has acertado.

Era una imitación.

Pero lo que no has descubierto tú ni nadie

es que se trataba de un animal imitando esos sonidos.

Es un buen imitador.

(Alarma)

¿La misma ave, los tres sonidos?

(Cámara)

Me quedo pasmada.

(Motosierra)

Son idénticos a los sonidos artificiales.

(Alarma)

(Cámara)

(Motosierra)

(IMITAN SONIDOS)

(Música)

(Barrito)

Fíjate, Mónica.

Lo alta que eres, pero lo que hemos encontrado.

(MÓNICA) ¡Madre mía! Son más altas que tú.

¡Hola!

(RÍE) Qué hambre tienen.

Tomad.

Uy, qué lengua más grande.

Vamos a seguir con nuestras pruebas mientras nuestras amigas comen.

¿Qué tal andas de conocimientos del reino animal?

Bueno, regular. (RÍE)

Bueno... Uy, qué bruta.

Toma, vale.

Te voy a hacer algunas preguntas,

tendrás que utilizar un poco tu sentido común.

A ver. Reto también a la gente en casa

para que vaya pensando su respuesta.

No tienen por qué pensar lo mismo que Mónica.

Te voy a hacer una pregunta que tiene que ver con guepardos.

Ya sabes que los guepardos son muy rápidos.

Si un guepardo y un humano se retasen en un maratón...

¿Sí?

¿Tendría alguna posibilidad el humano de ganar al guepardo?

El sentido común dice que no, ¿no? Tú crees que no. ¿Por qué?

Los guepardos tienen fama de ser muy rápidos.

Ajá, perfecto. ¿En casa han pensado lo mismo?

El guepardo es francamente rápido.

Los maratonianos van muy rápido,

pero no tan rápido como los guepardos.

Esa tiene trampa seguro.

En una carrera como una maratón el guepardo se comería al hombre.

Yo creo que es el guepardo.

Va a ganar el guepardo porque se va a comer al hombre

y después va a seguir corriendo.

Sí, pero si hay una maratón y hay varios por ahí corriendo,

el guepardo iría a comerse a la peña, ¿no?

(RÍE)

Pues todo el mundo apuesta por el guepardo.

110 kilómetros por hora, contra la velocidad de un ser humano

lo normal es que sea el guepardo.

Sí, nos ganaría el guepardo en una carrera de 100 metros,

Claro. de 200, de 300, de 400.

Pero en una carrera de 42 kilómetros

el guepardo iba a tener un pequeño problema.

El guepardo no suda, nosotros sí sudamos.

Esto nos refrigera.

El problema es que el guepardo tendría un sobrecalentamiento,

como un motor sin refrigeración.

No podría ganar a un humano en 42 kilómetros.

Mónica, segunda pregunta. A ver.

¿Verdadero o falso?

Los humanos somos la especie

que más aguantamos con nuestras parejas.

(RÍE)

Ya lo sé, hay casos que conocemos todos

y dices: "Imposible".

Pero, en general.

Falso. ¿Falso?

(RÍE) ¿Qué opinan ustedes?

¿Falso o verdadero?

A ver qué dicen nuestros voluntarios.

Las personas. (RÍE)

No sé, hombre.

Yo creo que deberían ser los humanos, ¿no?

Las de los hombres, porque viven más tiempo.

Pues es falso. Efectivamente, has acertado, Mónica.

Los seres humanos, algunos sí somos muy fieles

y aguantamos mucho tiempo con nuestras parejas,

pero por regla general hay especies en el reino animal

que son más longevos con su misma pareja.

Por ejemplo, lobos, coyotes, albatros, palomas, castores,

están el 100 % de ellos con la misma pareja.

El amor eterno existe. Amor eterno en el reino animal.

En el humano es otra historia.

Última pregunta, atenta. A ver.

Esta, más que de sentido común, es más de tener un poco de...

...de culturilla bíblica. ¡Uy! ¡Bíblica!

¿Cuántas parejas metió Moisés en el arca?

Ni idea. Yo qué sé.

160. Por decir un número.

¡Por decir un número!

Pues la respuesta correcta es, ni una, ni dos, ni cientos...

Es que no fue Moisés, fue Noé. ¡Ah!

El arca era de Noé. En fin, era una pequeña broma.

Mónica, no pasa nada. Es que no escuchamos.

Es verdad.

(Música)

El enfado, la rabia. Son reacciones que comparte el ser humano

con el reino animal.

Es una de las emociones más antiguas y las compartimos con ellos.

Para entender lo que queremos decir

quiero que se fijen en estos dos primates.

Estos monos están a punto de realizar la misma tarea sencilla:

Devolver una piedra a la investigadora.

A cambio de esta dura labor,

el mono de la izquierda recibirá un trozo de pepino.

¿Qué creen que pasa cuando se da cuenta

que el mono de la derecha recibe una jugosa uva?

Es un premio mucho mejor, mucho más dulce

por hacer el mismo trabajo.

Ve la uva, vuelve a devolver la piedra,

y le dan más pepino.

Pero esto no es justo, ¿no?

Pues ya están viendo la reacción del mono.

Le ha lanzado el pepino a la investigadora.

¡Te lo comes tú!

Hace unos segundos el pepino le parecía riquísimo,

pero tras sentirse engañado por no recibir un premio más dulce

ahora tiene un sabor amargo en la boca.

La segunda vez incluso se pone a golpear la jaula con una piedra.

¡Faltaría más!

No es la comida en sí lo que provoca el enfado,

es el premio.

Reacciona así porque recibe un premio mejor el otro mono.

Es un resentimiento que los humanos sentimos de la misma manera.

Hay muchos debates sobre la desigualdad social.

Es como cuando nos comparamos con la gente que gana más dinero.

Esa reacción está programada en el cerebro

desde hace miles de años,

cuando recursos como la comida, el alojamiento y las parejas

escaseaban.

Y cuando nuestros antepasados se sentían amenazados, en desventaja

la ira también atacaba a los humanos primitivos,

les daba esa fuerza necesaria para sobrevivir.

Está claro que el cerebro no puede soportar

que le traten injustamente.

(Música)

Mónica, estamos ya subidos en este cochecito

para irnos a la última prueba, pero antes,

¿qué tal andas de enigmas? Bueno...

Últimamente no se me ha dado demasiado bien.

(RÍEN) No, te voy a plantear un enigma

y quiero que me intentes dar una respuesta.

¿Cuál elegirías tú?

Imagínate que estás atrapada en un castillo

y tienes que abandonar ese castillo, y tiene tres puertas.

Detrás de una puerta te aseguro que hay asesinos armados.

Detrás de la segunda puerta hay un león que no ha comido en 3 meses.

Y detrás de la siguiente puerta hay un fuego aterrador.

¿Cuál de las tres puertas elegirías para salir?

No me contestes.

Piénsenlo en casa mientras ella piensa,

y vamos a salir a la calle a ver qué deciden los voluntarios

sobre qué puerta deberían coger.

El incendio no, morir quemado es horrible.

A los asesinos no les he hecho nada para que quieran ir contra mí, ¿no?

Por un lado, el incendio.

Claro, es que no me has dicho cómo voy vestida.

Igual voy vestida o tengo unas mantas en las que salir liada.

Igual por ahí.

El león, no sé, lo mismo si llego haciendo mucho ruido

o liándola parda, consigo asustarle aunque tenga mucha hambre.

Me la juego con el león.

¿Lo han pensado ya? ¿Tienen una respuesta?

Las respuestas son malas las tres, pero igual una es mejor que otra.

Mónica. Está aquí concentradísima.

(MÓNICA) Asesinos armados, un león y un fuego terrible.

Asesinos armados, un león que no ha comido en 3 meses,

y un fuego terrible.

¿Un león puede estar tres meses sin comer?

El león, a ver si está un poco "chuchurrío".

(RÍE)

¿Es la misma respuesta que han dado ustedes?

Esa es la respuesta correcta.

En realidad un león que no ha comido en tres meses

es un león muerto de hambre.

Muerto en el sentido literal de la palabra.

Con lo cual, la salida era esa.

Podemos irnos. Vale. (RÍE)

Podemos irnos cuando quieras.

Has acertado, perfecto.

Muy lógica la respuesta.

(Música)

Nos hemos venido a la zona donde habitan los elefantes.

Dicen que es uno de los animales más inteligentes.

Desde luego el cerebro es muy grande.

Tiene mucha memoria, dicen. Sí, tiene mucha memoria.

Esto es una demostración de algo que les hemos contado hoy,

que el tamaño del cerebro

no tiene relación directa con la inteligencia del espécimen.

Nuestro cerebro es mucho más pequeño

y sin embargo somos bastante más inteligentes

que el elefante.

Prueba de memoria. A ver.

Pero no va a ser tu rival un elefante.

Va a ser otro animal que es bastante más inteligente

y que, además, tiene mucha memoria:

El chimpancé. Ah.

Te voy a presentar a Ayumu.

Este es Ayumu, un chimpancé que va a ser tu rival hoy.

¿Me vas a hacer enfrentarme a un chimpancé?

A un chimpancé. Espero que le ganes.

Ya te digo de salida Me da a mí...

que lo tienes complicado, pero esperemos que quedes bien.

Ayumu es muy cariñoso, es muy bueno,

pero tiene una gran capacidad para memorizar números.

Sobre todo el orden de los números.

Ah, bueno. ¿Estás preparada para competir?

Bueno, venga.

Ustedes también pueden jugar desde sus casas

y tratar de memorizar los números en sus pantallas,

en el orden que van a ver. ¿OK?

¿Preparada? Venga.

Vamos allá.

Mónica, los números. ¿Los ves? Sí.

Desordenados, en posición. Los vamos a tapar con un color.

Me tendrás que decir los colores en el orden de los números.

(Tictac)

(Alarma)

Morado, blanco, azul y verde. Vamos a ver.

Perfecto. Hasta aquí ha sido muy fácil.

¿Vamos con cinco números? Venga.

Cinco números.

(Música)

Colores.

(Tictac)

(Alarma)

Verde, amarillo, morado, azul y rojo.

Comprobamos.

Morado. Azul y rojo.

¡Bien! Perfecto, muy bien.

¿Qué tal en sus casas? ¿Lo llevan bien?

El que lo lleva fantástico es Ayumu. Sin pestañear, fíjense.

(Música)

(Fanfarria)

Mónica, un poquito más de dificultad.

Venga. Vamos a añadir complicaciones.

Estos son los números que tienes que ordenar.

Ahí los tienes.

(Tictac)

(Alarma)

Morado, blanco, naranja, amarillo...

...verde, azul y rojo. ¡Ah!

Morado... Bien.

No.

No.

¡Ah!

Aquí la cosa se ha complicado. ¿Lo puedo repetir?

No, ya los has memorizado. ¡Ah! ¡Mecachis!

Pero no te preocupes, ahora lo va a hacer Ayumu.

Ayumu, cuando quieras.

(Música)

(Fanfarria)

No te he dejado repetir porque puedes resarcirte ahora.

¡La revancha! Más difícil todavía: con nueve.

¡Madre! Va, venga. ¿Vale?

Venga, vamos allá.

Nueve números.

(Música)

(Tictac)

(Alarma)

Naranja, verde, rojo, amarillo...

(RÍE) ¿Y ahora qué? ...azul, gris...

...blanco, morado y negro.

¡Uf! ¿Te acuerdas lo que he dicho?

(RÍE) No me acuerdo de qué ha salido

ni lo que ha dicho.

Pero te están controlando aquí mis compañeros.

Vamos a verlo.

No sé lo que he dicho.

(RÍEN)

¡No nos acordamos ni de lo que ha dicho!

Qué memoria tan lamentable tenemos. ¡Ayumu! ¡Dale tú!

(RÍE) Ayumu, déjanos en ridículo.

(Fanfarria)

Ayumu lo ha hecho fantástico, Sí.

como nos temíamos.

Pero tú no lo has hecho tan mal.

La gente en sus casas la ha visto

y ha visto que nos hemos quedado en blanco,

no nos acordábamos ni de lo que había dicho.

Así que vamos a echar para atrás y vamos a escucharte.

¿Quieres verlo? Venga.

Vamos a verlo, no ha estado mal.

Naranja, verde, rojo, amarillo, azul,

gris, blanco, morado y negro.

Pues no ha estado tan mal. Bueno, bueno.

Fallaste las tres últimas respuestas,

pero es el último momento,

es lo último que metes en tu cerebro y lo último que se te queda.

Pero acertaste seis. Seis, bueno.

Ayumu te ha dado una paliza. Me ha ganado.

(RÍE) Tienes buena memoria, ¿no?

Al menos la memoria fotográfica. Memoria normal no tengo.

Pero la fotográfica sí.

Cuando se me olvida algo o pierdo algo

cierro los ojos y lo veo.

(Música)

Muchísimas gracias por estar con nosotros.

Un placer, la verdad.

Y nada, a seguir practicando. Ahí estaremos.

Sobre todo los demás, porque ella lo ha hecho bastante bien.

(Música)

Espero que hayan disfrutado tanto como yo

con este programa en el que hemos aprendido tanto

de la relación entre seres humanos y animales.

Y para cerrarlo,

he elegido mi rincón favorito del zoo de Madrid.

El acuario, donde podemos ver a los tiburones.

Son unos animales con bastante mala fama,

pero que no son tan fieros como los pintan.

Si cogemos las estadísticas,

descubrimos que solo mueren cinco seres humanos

a lo largo de todo un año en todo el mundo

por ataques de tiburones.

En fin, hay muchas menos muertes, eso sí, por ataques de gatitos.

De gatitos pequeños.

Les voy a dejar con uno, espero que se diviertan.

Nos hemos puesto a prueba durante todo el programa

con muchos animales

y tengo la sensación de que no hemos salido bien parados.

Pero para terminar con buen sabor de boca,

nos vamos a batir con este dulce gatito.

El juego es un clásico:

Vamos a esconder una bolita en uno de estos vasos.

El lindo gatito ha hecho que pareciera muy fácil.

Lo vamos a complicar un poco más, ahora con cuatro vasos.

No se preocupen si no pudieron seguir el ritmo del minino.

Ya saben, vista de felino, son imbatibles en ese sentido.

(Fanfarria)

(Música)

Uno, verde. Negro, cinco. Rojo, nueve. Amarillo, tres.

Azul, siete.

¡Eh! ¡Este era más difícil y lo he conseguido!

  • Desafia tu mente - 26/09/16

Desafia tu mente - 26/09/16

26 sep 2016

El ser humano es la especie dominante del planeta, pero tiene mucho que aprender de los animales. Antonio Lobato se desplaza al zoo y junto a Mónica López nos descubre muchos secretos sobre el reino animal.

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