Desafía tu mente La 1

Desafía tu mente

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Para todos los públicos Desafía tu mente - 18/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Ya estamos preparados para jugar a los bolos.

Aunque va a ser una partida un poco diferente.

Tenemos a dos voluntarios, ¿cómo os llamáis?

-David. -Yo Aída.

Como podéis observar, tenemos aquí una serie de bolos

con una puntuación.

No vais a tener que tirar una bola, va a ser una bola virtual.

La pregunta que os hago,

y que les hago a todos ustedes también en sus casas es:

¿Qué jugada imaginaria harían

lanzando una bola imaginaria, no real,

para conseguir una puntuación de 25 puntos?

¿Qué bolos tiraríais para lograr sumar 25 puntos?

David y Aída están pensando.

¿Ustedes en su casa están pensando ya?

Piénsenlo ustedes en casa.

Tienen 15 segundos para llegar a la conclusión

de qué bolos tienen que tirar.

Mientras en casa siguen dándole vueltas,

vamos a ver si alguno de nuestros voluntarios lo consigue.

Cuatro y cuatro, ocho.

No.

-Son 12, y dos de cuatro, ocho. -Sí, 12, cuatro y ocho.

(RÍE) Estamos buenos.

Ocho y cuatro, 12.

Seis, cuatro...

¿Cómo lo ves? Bien, estoy buscando...

cómo llegar a sumar impares.

Hombre, pues... ¿ocho por tres, 24? No, solo sumando.

¿Solo sumando?

Tres.

16.

Es imposible. ¿No?

¿En casa creen que es imposible? Ana dice que es imposible.

Es imposible. ¿Por qué?

Porque te pasas o no llegas.

No se puede alcanzar esa puntuación.

Así que, Ana, muy bien, lo has conseguido.

No se puede lograr 25. ¡Claro!

(RÍE) Bien, ¿eh?

Si observan bien la imagen,

todos los números son pares y pedimos una puntuación impar, 25.

Lo siento, pero es matemáticamente imposible

conseguir un número impar sumando pares.

Les hemos puesto una trampa y ustedes estaban obcecados

en que tenía que haber una combinación, pero no la había.

(Música)

Hemos practicado nuestra puntería en la bolera,

y ahora lo haremos con flechas.

Pero que nadie se asuste.

Ya saben que en "Desafía tu mente" no creemos en la violencia.

Nadie va a salir herido.

Las flechas que les propongo son las que verán en su pantalla.

Flechas inofensivas, al menos eso creo.

Y junto a mí tengo a Ainhoa y a Marimar

que van a ser nuestras voluntarias para empezar este juego.

La pregunta que quiero haceros a vosotras,

y que quiero hacerles también a todos ustedes es un clásico.

¿Veis las dos flechas? Sí.

¿Cuál de las dos flechas, la roja o la naranja,

es más larga?

Piénsenlo ustedes en casa durante unos segundos.

Denle vueltas.

Recuerden que no siempre tenemos que fiarnos

de lo que nos dice nuestro cerebro.

A simple vista, la naranja.

¿La naranja es más larga que la roja?

La naranja. Pueden ser iguales o no.

La naranja.

¿Te jugarías algo?

Hum... no sé. No estoy segura, eso ya no.

-Yo creo que son iguales. -Yo también.

¿Convencidas de que son iguales?

Yo creo que sí.

Al estar colocadas diferentes, cambia la perspectiva.

¿Y si yo te digo que son iguales en longitud

pero son iguales también en color, tú qué me dices?

Que no. Que estoy mal de la cabeza.

(RÍE)

Una es rosa con fondo amarillo y la otra es roja con fondo azul.

Las flechas, una rosa y otra roja.

Rosa y roja.

Quizá lo que no saben y lo que es mucho más sorprendente

es que, aunque vean la flecha de la izquierda roja

y la de la derecha, naranja, en realidad son del mismo color.

Sí, son exactamente de igual longitud

y exactamente del mismo color,

pero las percibimos diferentes por causa del contraste cromático.

¿Lo ven?

Iguales.

Sí.

Una ilusión óptica.

Que son iguales.

¿Cómo te has quedado? Anonadada.

(RÍE) A partir de ahora,

no te fíes nunca de lo que veas. Jamás, está claro. Jamás, jamás.

Las cosas no son como parecen. Justamente.

Muchísimas gracias, Rosa. A ti.

(Música)

Ya les he dicho muchas veces que tenemos un cerebro prodigioso

capaz de hacer cualquier pequeña o complicada tarea

simplemente en un décima de segundo.

Él da la orden, y nuestros miembros se mueven,

nuestros ojos ven, nuestros oídos oyen...

Pero, a veces, el cerebro emite órdenes

que nuestras extremidades o nuestros dedos no cumplen.

Quiero que hagan este experimento en sus casas.

Yo tengo aquí a tres voluntarios.

Goyo, Ángel y Jorge, que van a hacerlo también.

Moved los dedos.

Fácil, ¿no?

Vuestro cerebro dice: "quiero moverlos" y los mueve.

Tamborileamos aquí, damos golpecitos. Es fácil.

Todo va perfecto, en sus casas pueden ir calentando también.

Ahora voy a pedir que pongan la mano de esta forma.

¿Vale? Apoyando bien la mano.

¿Lo tenemos? Bien apoyadas las manos.

Ahora os voy a demostrar que vuestro cerebro dará una orden

y un dedo no os va a obedecer. ¿Vale? Haced lo que os diga.

Mueve este dedo.

Perfecto. Mueve este dedo.

Muy bien, mueve este.

Muy bien, hazlo tú.

El meñique.

Vale, volved a poyar la mano.

Ahora os voy a pedir que mováis este dedo.

¿Qué pasa?

-¿Mueves este? -Este sí que no se mueve.

Mira, Jorge lo está medio consiguiendo.

¿Cómo van en casa? ¿Consiguen mover este dedo?

Ya está, me sale bien.

El dedo no se mueve.

Es absolutamente imposible.

Qué frustración, ¿verdad?

Sí.

Son los misterios de nuestro cerebro.

No.

Imposible.

Si ustedes tampoco han podido mover el dedo anular en su casa,

no se preocupen, porque es perfectamente normal.

No puedo.

No es que tengan el dedo tonto.

-Imposible. -No.

Aunque cada dedo tiene sus propios tendones que lo conectan al músculo,

en el dorso de la mano existe una conexión adicional

entre los tendones del dedo corazón y del anular

que limita la movilidad de ambos dedos por separado.

Vamos con una prueba que sé que les gusta mucho.

Nos viene muy bien para tener en forma nuestro cerebro.

Es una prueba de memoria.

Así que prepárense en casa,

porque vamos a tratar de exprimir su cerebro al máximo.

¿Tienen preparado el disco duro?

Bueno, junto a mí está Marcos. Hola, ¿qué tal?

Bien. ¿Cómo andas de memoria?

Bien. Vamos a comprobarlo.

Voy a descubrir este cartel y aparecerán unas caras

con unos nombres.

Fíjate bien en todas las caras y en todos los nombres.

Ustedes también.

Voy a descubrir el cartel, van a ver unas caras,

con nombres y algunos rasgos que son característicos.

Traten de memorizar todo lo que vean.

Les vamos a mostrar cinco fotografías de personas

con sus nombres correspondientes.

Tienen cinco segundos para retener todos los que puedan.

¿Preparados? ¡Tiempo!

(Alarma)

Tenemos puesta las mismas caras, los mismos nombres,

pero todo está desordenado, obviamente.

Yo voy a hacer algunas preguntas.

Te lo hago a ti y se la hago a la gente que está en casa.

¿Cómo se llama la chica de las gafas rojas?

Marcos dice "Marta".

Marta es la de gafas.

Marta, la de las gafas.

-¿Julia? -No lo tengo muy claro.

Diría que Julia.

¿Cómo se llamaba el chico del jersey verde?

Jesús.

Jesús.

¿Y ahora?

¿Jesús?

¿Cómo se llama el chico moreno de pelo rizado y camiseta azul?

Luis.

Tengo muy mala memoria yo.

¿Luis?

Bueno, siguiente pregunta.

¿Cómo se llama la chica con la diadema amarilla?

Julia.

-Marta. -No tienen cara de su nombre.

Marta.

¿Y cómo se llama el chico rubio?

Guille.

Lo único que tengo claro es que Guille es el rubio.

-Está complicado. -Luis.

¿En casa cómo les ha ido?

Si dijeron que la chica de las gafas rojas se llama Marta,

el chico del jersey verde Jesús, el de la camiseta azul Luis,

la chica la diadema amarilla Julia y el chico rubio Guille...

Pues tengo que decirles que enhorabuena, han acertado.

Si no han logrado recordar todos los nombres, no se preocupen.

Les hemos dado muy poco tiempo.

Lo normal es que lo hayan conseguido con dos o tres de los cinco nombres.

Hay personas capaces de recordarlos todos

utilizando trucos nemotécnicos

y entrenando la escucha activa.

Con una memoria entrenada y atenta, les será mucho más fácil conseguirlo

y evitarse más de una situación embarazosa.

Al fin y al cabo, a todos nos gusta que recuerden nuestro nombre, ¿no?

Aunque, pensándolo bien,

hay veces que es mejor que no lo recuerden.

Tenemos la costumbre de dar por hecho

que todo lo que vemos con los ojos y lo que escuchamos con los oídos

es absolutamente puro, real, objetivo.

¿Y si yo les digo que no es verdad?

¿Si yo les digo que hay situaciones en nuestra vida

en las que en ocasiones los ojos ven una cosa,

los oídos escuchan otra,

y si lo juntamos, nuestro cerebro tiene un conflicto?

¿No se lo creen? No se pierdan el siguiente juego.

Quiero que se fijen en la imagen que van a ver en la pantalla.

Es un semáforo, ¿verdad?

Va a ir encendiéndose la luz verde.

Quiero que piensen en cuántas veces se enciende el semáforo.

Presten atención también al audio.

(Pitido)

¿Cuántas veces se ha encendido la luz verde?

-Un pitido y una luz. -Una luz.

-Un fogonazo. -Un fogonazo.

Un pitido y un fogonazo.

¿Y cuántas veces lo hace ahora?

(Pitido)

-He visto dos. -Dos fogonazos ahora.

No sé si una o dos luces.

Ahora he visto un fogonazo verde con dos pitidos.

¿Y ahora?

(Pitido)

¿Quizá dos? Si su cerebro es como la media,

los pitidos de la grabación le inducen a percibir dos parpadeos

cuando había dos pitidos.

Y un parpadeo cuando solo había un sonido.

¿Les has ocurrido eso?

Estábamos jugando al despiste, han visto un parpadeo

y en ese mismo instante han escuchado dos pitidos,

de ahí que su cerebro les haya engañado

y les haya llevado a pensar que había dos parpadeos y no uno.

(Pitidos)

En el juego que acabamos de ver

se aprecia cómo una información auditiva

influye en el procesamiento de una información visual.

Es decir, que al escuchar dos pitidos,

el cerebro cree ver también dos parpadeos.

Después de la bolera nos hemos ido de fiesta.

Lo normal cada viernes o cada sábado en una ciudad española.

Y, como buenos españoles, somos muy ruidosos.

Pese al ruido, si concentramos nuestra atención en una conversación

somos capaces de escucharla, ¿a que sí?

¿A que les ha pasado a ustedes?

Esto es lo que se llama "el efecto 'cocktail party'",

la capacidad de focalizar la atención de la escucha

en un solo discurso o sonido

aun estando en medio de otros estímulos auditivos.

También ocurre que detectamos de inmediato

palabras relevantes para nosotros

de conversaciones ajenas a las que no estábamos atendiendo.

¿No les ha pasado alguna vez que enseguida se da cuenta

de que estaban hablando de usted o de alguien que usted conocía

y es entonces cuando pone la oreja?

No podemos atender a todo, ¿a que no?

Necesitamos poder cambiar nuestro foco atencional

de la forma más óptima posible, sin desatender nada.

Es lo que llaman los expertos "multitasking" o "multitarea".

Sin embargo, el cerebro, en lo que a sonidos se refiere,

rechaza esta habilidad multitarea

siendo capaz de atender a un solo sonido cada vez.

Esto significa, entre otras cosas,

que un conductor que va hablando por el móvil

es cuatro veces más vulnerable a los accidentes de tráfico.

Y, por supuesto, aunque no se hable por el móvil,

es conveniente no coger el coche tras una fiesta si uno ha bebido.

¿Qué pasa cuando uno bebe un poco más de la cuenta?

Pues dicen algunos que incluso llegan a ver doble.

Pero ustedes no lo prueben, es mucho mejor

que se queden con nosotros jugando un rato.

En este caso, no voy a comprobar su capacidad de ver doble.

pero sí la de oír doble.

Vamos a comprobar su atención selectiva

con el siguiente juego.

Estén muy atentos a la lista de palabras

que les voy a mencionar. Y no será un camino de rosas.

Les voy a hablar al oído, sí, pero les voy a decir a la vez,

por un lado, una lista de frutas, y por otro, números al azar.

¿Serán capaces luego de recordarlos todos?

¿Están preparados?

Empezamos.

Cinco, sandía, noventa, piña, 22, pera, 237, manzana,

naranja, dos, melón, 13.

Ahora voy a hacerles algunas preguntas

a ver si han estado atentos. Por ejemplo...

¿Podrían decirme si en algún momento he mencionado el número nueve?

¿Y cuántos números pares he llegado a decir?

Vamos ahora con las frutas. Por ejemplo, ¿cuántas he dicho?

Y entre las que he dicho, ¿había una fresa?

¿Y una pera?

¿Y cuántos números con tres cifras he recitado?

¿Estaba el melón entre las frutas de las que he hablado?

Estas son todas las palabras y números que he dicho a la vez.

Seis en cada columna.

Las frutas eran...

Y los números...

¿Cómo les ha ido?

Seguramente hayan acertado algunas,

pero estoy convencido de que en otras han dudado.

Les he dado mucha información a la vez

y además, lo he hecho de forma muy rápida.

Millones de neuronas trabajaban para intentar quedarse

con toda esa gran cantidad de información.

Pero les ha sido imposible.

Lo que he hecho ha sido estresar su cerebro.

(Música)

Vamos ya con la última prueba del programa.

Ya saben que yo no les miento nunca.

Tengo que decir que la última prueba es complicada, muy complicada.

Creo que van a tener muchos problemas para resolverla.

Pero vayan pensando. Además, van a tener ayuda.

Tengo aquí junto a mí para este último juego

a María y ya Alfredo.

Lo siento, María y Alfredo, es difícil, he de reconocerlo.

Pero bueno, yo confío ciegamente en vosotros.

¿Están preparados en casa? Descubro el panel.

Aquí está.

Una cruz con cerillas, ¿no?

El planteamiento es muy simple.

Tenéis que hacer un cuadrado perfecto

moviendo solo una cerilla.

En casa pueden ir pensando,

y vosotros podéis acercaros y atacar, ¿cómo lo veis?

-Complicado. -Complicado, sí.

No lo veo, ¿eh? Esta aquí...

Madre mía, ahí tienes...

Ahí tengo nada.

¿Qué tienes? Lo mismo que antes.

-¿Cómo lo ves tú? -Muy mal.

A ver, la juventud, trabajo en equipo.

Distintas generaciones.

Pues no.

Necesitaríamos dos.

Con una solo no se puede hacer.

No sé, ¿eh?

El que avisa no es traidor, yo ya se lo dije.

Iba a ser muy complicado encontrar la solución.

De hecho, nuestros voluntarios no han sido capaces de encontrarla.

Y es muy fácil, cuando lo sabes.

¿Cómo hacer un cuadrado perfecto moviendo solo una cerilla?

Cojo esta cerilla...

Y ahí tienen, un cuadrado...

perfecto.

Bueno, no se pongan así, no se enfaden,

que hemos guardado para el final los únicos voluntarios

que sí encontraron esta solución.

Hasta luego.

A ver.

¿Puede ser eso?

¡Bien! (RÍEN)

Oye, Juanjo...

Extraordinario, macho. Gracias.

(Música triunfal)

Desafía tu mente - 18/10/18 (2)

18 oct 2018

Jugamos con A. Lobato una particular partida de bolos. Ponemos a prueba dos de nuestros sentidos, comprobando si nuestro oído nos responde como quisiéramos.

Contenido disponible hasta el 11 de febrero de 2027.

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