Desafía tu mente La 1

Desafía tu mente

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Para todos los públicos Desafía tu mente - 09/09/16 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hoy comenzamos nuestro programa entre rejas.

Pero no se preocupen, es solo provisional.

Estoy aquí solo de visita.

Lo que voy a hacer entre los barrotes de esta celda

es proponerles un enigma.

Un enigma que les va a cautivar.

Si utilizan su lógica y, sobre todo, su imaginación,

es posible que uno de los presos de esta celda que compartimos

recupere la libertad.

¿Están preparados?

Pues empezamos esta versión de "Desafía tu mente" entre rejas.

(Música cabecera)

Abran su mente para abrir los barrotes de la prisión

y lograr la libertad.

El ingenio y la lógica nos ayudan a resolver este enigma.

Hablaremos de lenguaje y de formas.

¿Cómo una simple figura sin sentido nos evoca una palabra?

La imaginación no tiene límites.

Retaremos a la lógica para ayudar a una rana

a salir del pozo en el que ha caído.

Y comprobaremos cómo con dos elementos

como el agua y la luz

podemos hacer que cambien de opinión sobre lo que están viendo.

¿Preparados? Aquí comienza "Desafía tu mente".

Como dijo don Quijote a Sancho:

"La libertad es uno de los más preciados dones

que a los hombres dieron los cielos

y nada en la Tierra puede igualar ese tesoro".

Pues ese tesoro se lo vamos a intentar regalar

a uno de estos presos que tengo en la celda.

Para ello tenemos que resolver un enigma.

Enigma que vamos a representar ahora en esta escena.

(Golpes metálicos)

(GUARDA) ¡En pie! ¡El alcaide!

Buenos días, muchachos. Ha llegado el gran día.

Vais a tener la oportunidad

de que uno de los dos sea el que salga libre.

Pero para ello decidiréis vosotros

quién va a ser el que opta a la libertad.

Deberéis elegir uno de estos dos palos.

El que saque el palo grande

tendrá posibilidad de conseguir la libertad.

Elegid.

(RÍE) Tú has sido el elegido.

Pero las cosas no son tan fáciles, amigo.

Para tener opción a recobrar la libertad

deberás superar un reto. Te cuento:

Aquí tengo una bolsa

y aquí tengo nueve bolas negras y una blanca.

Las voy a introducir aquí, en el saco.

Y mañana, al alba,

si sacas la bola blanca habrás conseguido la libertad.

Has de saber que solo tienes una oportunidad.

(RÍE)

No te hagas muchas ilusiones.

Llevo 20 años aquí y no ha salido nunca nadie. Jamás.

El alcaide es un tramposo,

te va a meter diez bolas negras y ninguna blanca.

Todas negras. ¡Negras! (RÍE)

-Voy a salir de aquí. (RÍE) -No.

(RÍE) Recuerda, todas negras.

(RÍE)

Ay, madre mía. Qué inocente.

Si no va a salir.

Voy a meter todas las bolas negras.

(RÍE)

Ay, qué inocente.

(Música)

Qué pérfido el alcaide, ¿eh? Qué malo.

Ya saben lo que tiene que pasar.

Nuestro preso 6328, que es el agraciado,

tiene que sacar de esta bolsa una bola blanca.

Pero resulta que el alcaide las ha cambiado

y las diez bolas son negras.

¿Cómo lo va a hacer nuestro preso para conseguir la libertad?

Pues ese es el enigma.

Enigma que tienen que responder ustedes

y que yo voy a tratar de buscar respuestas en la calle.

Malvado.

Pues igual era el día que le tocaba salir ya.

-Había cumplido su condena. -¡Ah! Bien pensado.

Y tenía que salir.

Una de dos, el alcaide ha mentido al otro,

y sí que puso una bola blanca y al que salió libre le tocó.

O al que se lo dijo le dejó libre

para que no cantara que no ha puesto ninguna bola blanca.

Porque él mete una blanca.

¿No?

Le dan el chivatazo al revés, le ponen todas blancas.

La pinta. (RÍE)

Recluso 6328, ha llegado tu gran oportunidad.

Recuerda, hay nueve bolas negras y una blanca.

Solo tienes una oportunidad.

Es tu momento.

-Saca. (RÍE) -¡Qué "pringao"!

(RÍE)

¡Libre! ¡Libre! ¡Sí! (RÍE)

Dime por qué. Enséñame la bola blanca.

No hace falta.

Si había nueve bolas negras y una blanca,

solo tiene que contar lo que hay en la bolsa.

Verá que hay nueve bolas negras.

¡Imposible! ¡No puede ser!

(RÍE) ¡Soy libre, tío!

(RÍE)

(PRESO) ¡Libre! ¡Libre!

Ha sido muy simple, ha sido muy lógico.

Pero sobre todo ha sido muy imaginativo.

La bola del preso 6328 era negra, ¿verdad?

Eso es.

Pero tenía un problema gravísimo, sabía que la diez bolas eran negras

y no había opción de sacar la bola blanca.

Pero trasladó su problema al alcaide.

El alcaide no ha podido buscar ninguna forma de retenerle.

Dame los grilletes. Puedes marcharte, enhorabuena.

Muchas gracias.

Ya saben, la lógica te puede llevar de un punto a otro.

La imaginación, el ingenio, te puede llevar a cualquier sitio.

Incluso a la libertad.

Después de liberar un preso en el programa de hoy,

estoy con una persona

que no estuvo preso tres meses y medio, pero casi.

Ahí, ahí. Pero no el salió mal.

Carlos Maldonado,

ganador de la tercera edición de "MasterChef". ¿Qué tal?

Muy bien. Casi preso.

Casi preso, pero no, para nada. Fue un lujazo estar ahí.

Es un lujazo que estés con nosotros. Un placer.

Quiero hacerte unas preguntas. Me vas a liar.

Yo voy a tratar de exprimir tu cerebro, ¿vale?

Empecemos con unas pruebas con que nos vas a ayudar.

Tenemos este panel aquí.

Como puedes observar, tenemos como dos manchas de tomate.

Bueno, más o menos. Pero bueno, tú eres especialista.

Los que os dedicáis a la cocina le ponéis nombres a los platos.

Sí, nombres y cosas extrañas. Nombres largos interminables.

Pues yo te voy a dar dos nombres

y yo quiero que tú coloques cada nombre en cada mancha.

Vale, perfecto. Si digo que una se llama "Takete"

y la otra se llama "Maluma".

Maluma y Taquete. Ponle el nombre a cada una.

¿Cuál dirías que es Takete y cuál Maluma?

Mientras Carlos Maldonado se lo piensa,

¿qué opinan ustedes en sus casas sobre estas formas?

Insisto: una de ellas se llama Takete.

La otra, Maluma.

¿Cuál es Takete y cuál es Maluma para ustedes?

Ahora vamos a ver qué nos dice Carlos Maldonado.

A ver en qué me baso yo con Takete y Maluma.

Takete y Maluma.

Takete y Maluma. ¿Por qué?

Porque... ¿Por qué no?

(RÍEN)

Es que no me dice nada. Pero...

Esto parece una lubina, el pescadito y un huevo frito.

Pues Takete va al pescado y Maluma va al huevo frito.

Takete, Maluma.

Maluma. Maluma es como muy...

Suena a "Tataki". Sí, tío.

Maluma suena como ondas. Ese es Takete fijo.

Sí, ¿no? ¡Hombre! Sin ninguna duda.

Te voy a hacer una pregunta:

¿Qué crees que pasaría si vamos a la calle

y hacemos la misma pregunta?

¿Van a estar de acuerdo en que este es Takete y este Maluma?

¿O no? La gente estará igual que yo.

No van a tener ni idea de qué decir.

Pues vamos a la calle y veamos lo que dicen.

Igual Carlos se sorprende

de las coincidencias que ha tenido con la gran mayoría de las personas.

(Música)

Takete y Maluma.

Por la forma, Maluma, el nombre es más suave.

Y Takete es más fuerte.

Entonces, me suena a más puntiagudo.

Maluma es ese y Takete es ese.

Takete, ¿no?

Y este es como Maluma.

A las puntas, Takete. Y a las redondas, Maluma.

Takete y Maluma.

¿Pensaron lo mismo en casa?

¿Por qué toda la gente coincide en que Takete es el afilado

y Maluma el redondeado?

Son palabras totalmente inventadas, no tienen sentido.

Estas formas podrían llamarse de cualquier manera.

Takete suena más recortado, más puntiagudo.

Maluma es redondeado,

algo que parece incluso inconsistente.

¿Por qué Takete es tan universalmente afilado

y Maluma redondo y blando?

Nuestro cerebro vincula instintivamente

cierta información sensorial con sonidos específico del lenguaje.

Se llama "simbolismo del sonido".

El aspecto, el olor, incluso el sabor,

pueden determinar el sonido de la palabra que los designa.

El cerebro vincula algo que parece blando

con palabras blandas.

Mientras que las consonantes afiladas evocan formas puntiagudas.

Nos vamos a otra historia. (CARLOS) Vamos allá.

¿Estás dispuesto a hacer magia? Lo que quieras.

¿Magia? Igual te sorprendemos.

Vamos a ver. (RÍE) Estate atento, lo vas a flipar.

Dale.

Estamos ya delante del lugar donde haremos la segunda prueba.

Pero antes me gustaría preguntarte,

tú estuviste en "MasterChef"... Sí.

Nosotros hablamos del cerebro,

de cómo el cerebro debe aguantar muchos desafíos,

soportar presiones, capacidad visual.

La cocina también es imaginación. Sin duda. Imaginación al poder.

También en este programa. Claro.

Siempre hay que estar innovando y creando.

Con unas bases, pero siempre hay que innovar.

Imaginación.

Vas a necesitar imaginación para resolver esta prueba.

Tenemos dos flechas aquí, en este cartelito.

Apuntan hacia allí. (RÍE)

Vale, yo te planteo: ¿Cómo serías capaz de hacer

que las flechas señalen hacia mi dirección,

que den la vuelta completamente,

sin tocar ni el cartelito ni la mesa?

¿Cómo te has quedado? Yo qué sé.

¿Y qué tiene que ver la jarra?

(RÍE) Algo tiene que ver ahí.

No... Espera, vamos a imaginar.

Es un cartel normal, ¿no? Es un cartel normal.

Flechas normales negras que apuntan hacia allí.

¿Cómo lo haces? (RÍE) No tengo ni idea.

Con el vaso, dándole así.

¿Dándole un golpe? Dándole golpecitos.

No hay que tocarlo ni con el vaso ni con nada.

En sus casas, ¿están pensando cómo hacerlo?

¿Cómo podemos conseguir que estas flechas

apunten en esta dirección, sin tocarlas?

¿Sin tocarlas?

Yo lo pondría así, la verdad.

Así parece que miran para el otro lado.

¿No puedo tocar el papel?

No sé cómo hacerlo.

No tengo ni idea.

El cartel no lo puedo tocar, ¿no?

(RÍE) ¿Y cómo lo haces entonces?

(RÍE)

¿Qué haces? Por favor, ni idea.

¿Estás preparado? Sí. Venga, dale. Vamos a ver.

Como tú decías, la jarra y el vaso tienen su papel importante en esto.

¿Me permites una chulería? Vale, tírate el rollo.

Sigues viendo las flechas, ¿no? Sí.

Siguen apuntando... Al mismo lado.

Lo que voy a hacer ahora es que una mire para un lado

y la otra se mantenga mirando para el mismo.

(RÍE) ¿Qué más? ¡Sí, hombre! Que no.

Quédate ahí.

Llenamos el vaso con un poco de agua...

¿Y qué ves?

(RÍE) ¿A que mira una para un lado?

Ay, la leche.

Ahora voy a hacer que las dos se giren completamente hacia mí.

Solo tengo que llenar el vaso, y por el efecto de la refracción

tengo las dos flechas mirando para mí.

¿Cómo te has quedado? Tú sabías que algo tenía que ver el agua.

Algo tenía que ver, pero yo no sabía que pasaba eso.

Vale, pues ya ves. Me voy a quedar con mis colegas.

(RÍE) Van a ver. Esto a los niños les encanta.

En casa pueden hacerlo a los niños, a sus amigos.

Es un efecto visual sorprendente y muy divertido.

Pero no te vayas todavía, que aún hay más.

¿Estás preparado para otro? Lo que quieras.

Este lo vas a hacer tú, vas a hacer magia.

Vale. ¿Vale? Hecho.

(Música)

Espero que Carlos aprendiera de la prueba anterior,

porque le voy a poner otra vez contra las cuerdas.

Voy a retar a su cerebro, a su imaginación y a su lógica.

Aquí tenemos dos elementos que necesitamos.

Un euro. Nos lo gastamos.

(RÍE)

Quiero que hagas desaparecer ese euro.

Listo. ¿Qué euro? (RÍEN)

Yo no he visto ningún euro. Ya está.

Vale, eso es lo fácil. Bueno, eso es relativo.

(RÍE) Hay que tener cara para hacerlo.

Tener mucho morro.

Ponlo encima de la mesa. Vamos allá.

Quiero que lo hagas desaparecer sin tocar con la mano el euro.

Vale, pues algo tiene que ver el agua otra vez, ¿no? Digo yo.

No sé si está por casualidad. Otra forma:

Vamos, pedimos una cerveza y que venga aquí a cobrarse.

Con un euro no creo. No llegamos a una cervecita.

Vale, pues...

A ver qué hacemos con el agua, el euro, la jarra...

Al ponerlo detrás se daría la vuelta, igual que las flechas.

En vez de la cara sale la cruz. Sale la cruz. (RÍE)

Estaría bien. Eso sí que sería magia.

Pero creo que no. Vamos a ver.

Echamos agua.

¿Qué harían ustedes en casa?

Mientras Carlos sigue pensando,

¿qué harían en casa para hacer desaparecer el euro?

¡Lo has hecho más grande! Se ha crecido.

Está bien. A lo mejor cría.

Ha crecido.

Desde ningún ángulo. No, se sigue viendo.

Y más grande, además.

Piensen qué podemos hacer

para que desaparezca el euro de nuestra vista.

(Música)

¿Así es posible?

(HOMBRE) Claro, es que...

-Así. -Pues nada.

Pero no desaparece.

Pues llenando el vaso de agua, bebiéndotelo y cogiendo la moneda.

Seguimos aquí.

Carlos está aquí dándole vueltas. Carlos sigue en ello.

Si lo meto en la jarra se hará aún más grande.

(RÍE)

Cinco euros.

Ahí, ahí, ahí. ¿Sí? ¿Ahí?

Ahí se ve todavía. Ahí está.

Ahí está.

Sí, señor. ¡Toma ya!

Ya te he dicho yo que... Si soy medio mago.

Lo ha hecho desaparecer.

¿Ustedes pensaron lo mismo, hacerlo desaparecer así?

¿Dónde está?

Increíble. Y tanto.

En ambos caso se produce un fenómeno óptico

que explica el giro de la flecha

en función de si el vaso tiene aire o tiene agua,

o se produce la desaparición de la moneda.

Este fenómeno óptico se llama "refracción".

Lo que ha ocurrido no es más que una ilusión óptica.

Las flechas no han cambiado de dirección realmente,

sino que las vemos al revés. Pero ¿por qué?

Porque el vaso, al echarle agua,

se ha convertido en una especie de lente convergente,

como las lupas,

que lo que hace es proyectar la imagen dándole la vuelta.

En el caso de la moneda ocurre lo mismo.

Vemos la moneda al principio

porque la luz reflejada llega a nuestros ojos.

Pero como ponemos agua en el vaso, la refracción nos la hace invisible.

En vista de que Carlos ha estado muy fino en la prueba del euro,

y lo ha conseguido... Al final ha salido bien.

Ha utilizado la cabeza para algo más que para peinarse.

Ha pensado.

Le voy a proponer un reto, un enigma.

También se lo voy a proponer a ustedes.

Piensen, según hago el planteamiento,

a ver si son capaces de encontrar la respuesta antes que él.

¿Preparados?

¿Preparado? Preparado, vamos a ver.

Esto es muy sencillo.

Una rana cae en un pozo que mide siete metros.

La rana sube tres metros por el día.

¿Sí? Pero cae dos por la noche.

¿Cuántos días necesita la rana para salir del pozo?

(RÍE) ¿Cuántos días necesita?

¡Yo qué sé!

Siete metros tiene que alcanzar,

sube tres cada día, baja dos cada noche.

Vale, digamos que cae siete, sube tres, ¿no?

Cada día. Sí.

Sube tres por el día, y luego por la noche, cae.

De los tres que gana por el día, pierde dos.

A ver... Vete pensándolo.

Ya me lo he pensado. En casa sigan pensándolo.

Nos vamos a la calle,

a ver si alguien encuentra solución al problema que tiene la ranita.

Pues siete días.

Claro, uno por día. ¿No?

Son siete metros... siete días, ¿no?

Tarda siete días en salir del pozo.

Mira, yo soy más bien de letras.

Que se las apañe como quiera, que salga cuando pueda,

y si no la cogen, eso que ha sacado adelante.

Pues después de ver lo que ha dicho la gente en la calle,

¿tienen ustedes respuesta? ¿Están de acuerdo?

Ha habido variedad de todo.

¿Lo tienes o no? Esto es una liada.

Cada día sube uno, ¿no? Sube tres, pero luego baja dos.

Calculo que si no se piña arriba, en cinco días está, ¿no?

¿Por qué?

Sube tres, baja dos, pues sube uno al día.

Entonces, a los cinco días ya tiene que estar arriba,

y como está arriba, no se cae.

No tardaría más. ¿No? Se quedaría en cinco.

¿Sí? ¡Ahí está! Cinco días.

Esa era la solución.

Vamos a explicarlo bien con un grafismo

para que no se pierdan.

Cinco días es la solución correcta. ¡He atinado, tío!

La solución es la siguiente:

El primer día la rana subirá tres metros

para caer dos esa misma noche.

Acabará avanzando, en realidad, solamente un metro.

Por tanto, la rana va a avanzar un metro cada día

hasta llegar al cuarto día,

en el que completará la jornada habiendo logrado avanzar 4 metros.

Al quinto día avanzará tres metros, para completar la altura del pozo

y, por tanto, salir sin necesidad de llegar a la noche.

Por tanto, la respuesta es que la rana saldrá del pozo

en el quinto día.

En efecto, cinco días era lo que necesitaba la ranita

para salir del pozo. Me ha salido bien.

Al final... (RÍE)

Muchísimas gracias por ayudarnos. A ti, Antonio.

Y ya que hemos terminado,

podemos tomarnos una cañita. Por favor.

Y unas tapas. Y unas tapitas.

Tú las valoras. Vamos. Yo pongo las tapitas, qué leche.

¡Hasta luego! Nos vamos a tomar algo.

(Música)

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Desafía tu mente - 09/09/16

09 sep 2016

Antonio Lobato visita la cárcel para proponernos un enigma que si se resuelve, otorga la libertad a un preso. Comprobamos con Carlos Maldonado como con 2 elementos como el agua y la luz, podemos hacer que cambien de opinión sobre lo que están viendo.

Contenido disponible hasta el 11 de febrero de 2027.

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