Desafía tu mente La 1

Desafía tu mente

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Para todos los públicos Desafía tu mente - 05/09/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué tal? ¿Cómo están? Seguro que coinciden conmigo

en que encontrar aparcamiento es una pesadilla.

Yo me he diseñado mi propio garaje, que tiene un tejado mágico.

Digo que tiene un tejado mágico porque puede reflejarse en un espejo

y ofrecer una imagen diferente a la real.

No me creen, ¿no?

Ay, cuánto incrédulo hay en este mundo.

¿Qué? ¿Qué les parece?

Completamente diferente a la real.

Lo podemos girar.

Descubrirán que el reflejo nada tiene que ver con la realidad.

¿Sorprendidos?

Muchas veces, en este programa nada es lo que parece. Comenzamos.

Agudicen el oído. Vamos a ejercitar su memoria con unas famosas voces.

¿Conseguirán adivinarlas?

Volveremos locos a sus cerebros con imágenes de movimiento extraño.

Activamos su mente con una serie numérica.

Tendrán que aplicar la lógica para dar con la solución.

¿Renunciarían a sus principios por dinero?

Prepárense. Nos marchamos de viaje. Arrancamos.

(Música con guitarra)

Seguro que le dan vueltas al efecto óptico que les presentaba.

Sigan pensando. Al final del programa, lo resuelvo.

Estamos en el Parque Europa con Javier Castillo, Poty.

Poty. ¿Cómo estás?

Encantado de estar aquí, Lobato. Con ganas de esas pruebas mágicas.

Una faena venir hasta Copenhague. ¡Qué lejos nos hemos venido!

Pero está justificado. Quiero que veas la Sirenita.

Las sirenas no tienen piernas. Esta sí tiene, pero normalmente no.

No tengas la tentación de hacerme bailar.

Yo estaba siempre apoyado. Planta tienes.

Ni me movía. Planta tienes, para bailar. A ver.

Nada de nada. Todo es ponerse.

¿Cómo vas de memoria? ¿Tú quién eres?

¿Qué hacemos aquí?

Creo que bien pero en el programa, que lo sigo, tela.

Lo que vamos a probar es tu capacidad auditiva.

Tu capacidad para reconocer voces de gente conocida.

¡Ay, Dios mío! No es música, son voces.

Voces. El que ejercitará su memoria

es nuestro gran maestro de la memoria José María Bea, por favor.

¡Hombre, Poty! ¿Cómo estás?

Encantado de conocerte. ¿Qué? ¿Estamos preparados?

Preparado. ¿Cuántas voces te hemos mandado?

150 voces. ¿Crees que las puedes identificar?

Con un extracto pequeño. Sí, cada voz tiene una peculiaridad.

Además, las he clasificado: acento catalán, andaluz...

No me cuentes más. ¡Qué arte!

Un auricular para José María, un auricular para Poty.

En casa pueden jugar exactamente igual que Poty.

Deben intentar reconocer la voz de estos personajes muy conocidos.

Eso está chupado. ¿Chupado?

Chupado, Lobato. Te voy a ganar.

Puede ser. Cuando quieras.

Vamos allá.

Estoy pensando mucho más, hoy que nunca,

en cómo puedo durar más tiempo. Cómo puedo estar más vivo.

Vale. Primer personaje. ¿En casa lo tienen?

Es muy conocido, pero... Claro, nos ha fastidiado.

¡Muy conocido! ¿En casa saben quién es?

Es superreconocible. Jolín.

¡Ostras! José María Bea.

Julio Iglesias. Esta era muy buena.

Lobato, esa pista... ¡Y lo sabes!

Insisto: Poty no sabe quién es.

José María tiene la ventaja de que le hemos mandado 150 cortes de voz.

No tienen que ver con el extracto que sacamos. Los tiene en su memoria.

Y tiene que responder. Allá vamos, segundo personaje.

Y a todos ustedes, a toda mi querida España,

muchas gracias por estar aquí, mi vida, con nosotros.

A ver... Esta sí, ¿no?

Un momentín. ¡No lo digas!

Este lo voy a decir yo. No, tampoco. ¿Lo tienen en casa?

Bueno. Poty lo tiene seguro.

Seguro. Es una persona que admiro profundamente: Carmen Sevilla.

Era muy reconocible. ¡Qué mujer tan entrañable!

El tercer personaje creo que es un poco más complicado.

Ostras. Vamos con ello.

Sería una pregunta para tu cerebro más que para el racionamiento.

Yo creo que lo tengo. Dilo.

Iniesta. ¡La madre del cordero!

¿Correcto? Coincido, sí.

Siguiente personaje.

Creo que lo tiene más fácil Poty en esta ocasión. Vamos allá.

Vamos a escucharle.

Puedes hablar de la profesión, de tu vida personal.

Si no hubiera pasado esto no sé si mi vida sería bastante diferente.

Es un tío de mi tierra.

De entrada. De Cantabria, como yo. Él de San Vicente. Yo de Torrelavega.

David Bustamante. Devuélveme la vida, que me la has quitado.

¿Tú no te la bailarías? Sí que la bailaría, si me enseñas.

La bailaría. Daría lo que fuera por verle bailar.

Lobato está plantado: "yo soy más de barra".

Me falta el vaso.

Vamos a ponerlo más complicado. Último personaje.

Sin historia somos huérfanos.

Somos así por lo que fuimos.

Sin saber lo que fuimos no entendemos lo que somos.

Lo sé, pero prefiero que lo diga él.

Uh. ¿En casa lo tienen?

¡Qué fácil es! José María.

Creo que lo tengo. A ver.

Arturo Pérez-Reverte.

Sí, señor.

José María, gracias. Un placer.

¡Encantado! Igualmente.

Encantado. Si te parece, vamos a otro sitio.

Abandonamos a la Sirenita y nos vamos a buscar otro lugar.

Encantado, ahí vamos. Venga, vamos.

Con el siguiente juego no pido que memoricen nada.

Solo estrujaré al máximo sus cerebros con esta imagen en movimiento.

¿Qué ven? Nada raro, ¿verdad?

Un cuadrado de lados blancos se mueve de forma circular en un fondo negro.

¿Qué pasa ahora? ¿Dónde estaba ese movimiento tan coordinado?

¡Hala! Se mueven de forma aleatoria.

Ahora es recto. Antes se movían así y ahora se mueven de forma recta.

Mi mente ha dicho "hay un cuadrado" porque creo que me lo tapa lo demás.

¿En serio?

Lo sé, sus cerebros buscan una explicación. Veámoslo de nuevo.

Si intentas darle coherencia de cuadrado único moviéndose

a las líneas de forma individual, resulta prácticamente imposible.

Cuando se pone una figura sobre otras, tú rellenas la imagen.

Es una de las leyes de la psicología de la Gestalt.

Según ella, tendemos a cerrar figuras

en pro de facilitarnos la percepción del mundo.

(Música rítmica)

¿Qué tal de vista? Mal.

Fenomenal. Dejemos esta prueba.

No, me he traído las gafas. Tengo en casa otras de bucear,

pero me voy a poner estas. O sea, ¿es de ver?

Es de ver. Ya estoy, preparado.

Muy preparados en casa también. Pondré un vídeo de unos 10 segundos.

Lo que deben decirme en casa y tienes que decirme, Poty, es:

¿Qué cambia en la imagen? ¿Qué aprecian que cambia en ella?

¿Preparado? Sí.

Le doy.

Observen esta imagen, este tranquilo campo verde,

durante 10 segundos.

¿Se han dado cuenta de que ha ocurrido algo?

Bien, se acabó. ¿Es una cámara oculta esto, Lobato?

No ha pasado nada. ¿Nada?

No. Poty dice que no ha pasado nada.

¿En casa creen que no ha pasado nada? ¿Ha habido algún cambio?

Estoy convencido: alguien lo ha visto ya.

Entre los miles de espectadores que nos ven, alguno lo ha visto.

Pero... Segunda oportunidad.

A ver. Misma imagen.

Ahí va. Ahí voy.

Vuelvan a verlo.

Y se acabó. ¿Han visto algo en casa?

¿Ha cambiado algo en esa imagen?

No, por poner una... Es una cámara oculta seguro.

Me voy a arriesgar. ¿Ha variado el color de la torre?

Es una cámara oculta. Se ríe.

Lobato, te juro que no. Además dice: "voy a poner un vídeo".

¡Y es que no se mueve! Yo les aseguro que ha cambiado algo.

En la parte inferior derecha, la hierba va desapareciendo.

Si no lo han visto es por ceguera al cambio

o ceguera por falta de atención.

¡Joroba! Vaya trampa, Lobato.

Hay que estar despierto. No más pruebas.

Vamos a hacer alguna más. ¿Sí?

Alguna más. Vamos a darle una oportunidad. Sígueme. Para allá.

A ponerte a prueba todavía.

Si han perdido de vista los cambios del césped, es normal.

Se debe al efecto ceguera al cambio, un fenómeno perceptivo,

por el cual los estímulos del ambiente

que cambian de forma lenta, progresiva o son muy sutiles

pasan desapercibidos a nuestra visión.

El ser humano solo registra el 20 % de lo que ve.

(Música de percusión)

¿Qué tal la geometría? Bien.

Fantástico. Así me gusta, seguridad aplastante.

Es deformación profesional.

Las simetrías en coreografías es importantísimo.

Claro. Como esté descolgado, ya...

Entonces esta es tu prueba. Creo. Ay, Dios mío.

Atomium. Un cubo.

Aquí tenemos otra figura en esta pizarra.

Lo que quiero que me digas y que ustedes me digan

es cuántos ángulos rectos ven en esta figura geométrica.

¿Ven este cubo? Obsérvenlo bien.

¿Cuántos ángulos rectos hay? Les voy a dar 10 segundos.

Bueno, va, pues 12.

Él ha dicho 12. ¿En casa cuántos han visto? ¿12? ¿Más? ¿Menos?

12, porque cuatro de aquí...

- Dieciséis. - 64. 16 no es el...

- ¿Nueve? - Me he imaginado otra de las caras.

Te pongas como te pongas, hay 12.

Pues nada, hecho: 12 ángulos rectos. ¿Esa conclusión tienen en sus casas?

¿Sí? ¿Sabes qué pasa?

Que aquí hay que comprobarlo todo.

Tengo una escuadra, con su ángulo recto.

Ya empezamos.

Vamos a ver cuántos... Búscame el ángulo recto.

Este. Cualquiera. O sea, este es un ángulo recto, mira, ¿ves?

No lo veo. Casi acierto. Lo que quería decir...

Que no hay ninguno.

Pues no hay ninguno.

Me he equivocado bastante.

He ido al que más seguro tenía. ¿Era el que más claro tenías?

Clarísimo. Por ejemplo, este es un ángulo recto.

Tampoco es un ángulo recto. Sí.

No es ninguno.

De primeras parecía un cubo.

Pues este... ¡Ah! Vale, es por la perspectiva.

Casi acierto.

Se ponga como se ponga Poty sus 12 ángulos rectos

y los suyos, porque llegaron a la misma conclusión,

es que no existen.

Tendría que girar aquí. No hay ángulos rectos en realidad.

Les engañamos. Te engañamos con el Atomium y su cubo con bolitas.

Esto no es un cubo. En realidad, no hay cuadrados, hay rombos.

Evidentemente, en un rombo no encontrarán nunca un ángulo recto.

¿Cómo andamos de números? Mal.

Olvídalo, no son matemáticas. ¿No?

Va de números, pero no son matemáticas.

Tenemos unos números aquí. En casa los están viendo perfectamente.

No es casual ni aleatorio

que hayamos elegido el orden de 0542986731.

Tiene una lógica, un sentido. ¿Por qué están ordenados así?

Esa es tu misión. Su misión también.

Encontrar el patrón que nos lleva a ordenarlos de esa forma.

El 4 y el 5 están juntos. 6 y 7 también.

Entre 5 y 4 hay una diferencia. Entre 9 y 8, también. 6 y 7, también.

Estoy siéndolo por los extremos. El 4 es par, el 7 impar. Por ahí, no.

Una pista para los que no han descubierto

esa serie lógica que explica esa fila de números.

Vamos a ello. Atención.

Voy a descubrir aquí.

AMBOS: Cero, cinco, cuatro.

AMBOS: Dos.

AMBOS: Nueve.

Seguro que aquí pone "ocho". Aquí pondrá "seis".

Seis, siete... Aquí pondrá "siete".

Ambos: Tres y uno.

¿Puede ser por el número de letras que tienen?

¿Tiene que ver con una palabra que hagan los números?

Se forma una palabra, una frase.

Ven para acá. Voy para allá.

Ven para acá. Miedo me da.

Puede ser... C, D... Lleva un orden.

A ver, cuál es ese orden.

¿Qué buscamos? La C, la D, la N.

La O, la S, la S, la T y la U.

Sí. Me miras y me confundes con la cara.

Pero creo que es el orden alfabético seguro.

(Fanfarria)

Orden alfabético era la respuesta.

¿De verdad? De verdad.

(Música de piano)

Estamos en París, como quien no quiere la cosa.

¡Cómo hemos viajado! La torre Eiffel más chiquitaja.

Desde aquí no se aprecia casi pero es París. ¡Qué maravilla!

La torre Eiffel de París mide 300 m.

Esta de atrás, diez veces más pequeña, mide 30 m.

Imagina que tenemos la torre Eiffel de verdad de 300 m hacia arriba.

Y a mí me da por hacer con monedas una torre.

Imagina tener suficientes monedas, altura,

paciencia y capacidad para llegar a la altura de la torre Eiffel.

300 metros.

Sí. Moneda a moneda a moneda...

300 m de monedas. De monedas.

La pregunta que les hago y te hago. Venga.

Todas esas monedas, si las cogiésemos,

¿cabrían en una habitación normal de las de casa?

Seguro. Segurísimo.

Si la habitación fuera muy grande.

O en diagonal o algo así. Si no, creo que no sería capaz.

Poniéndolas de canto.

Pero tiene que ser una habitación muy grande.

La torre Eiffel es superalta.

En casa, ¿qué piensan? ¿Caben o no caben?

Seguro. Están ahí... Ese de ahí dice que no.

Que no caben. Chiquillo, echa cuentas.

Lo importante no es el número de monedas.

Es la altura de la torre. Veamos, tiene 300 metros.

Si un piso tiene una altura de tres metros, serían 100 pisos.

Dividimos la torre en 100 montones de la altura de un piso.

Se aprovecha al máximo la altura de la habitación.

Es bastante fácil meter 100 montones en cualquier habitación.

No ocuparían ni un metro cuadrado de superficie.

Vamos a hacer preguntas interesantes. Das miedo.

Una frase hecha dice que todos tenemos un precio.

¿Tú tienes un precio?

Yo creo que no. ¿No?

Te voy a proponer algo. Tengo una amiga conmigo.

Espera. ¿De cuánta pasta hablamos?

Paso a paso. Tengo esta amiga.

Ah, mira. Sí, una preciosa y sabrosa cucaracha.

No sé cómo sujeto esto con la mano, pero bueno.

Si te digo: 10 ? si te la comes.

Por 10 ? soy capaz de no comérmela. Sí.

100 ?.

¿Ustedes se comerían esta cucaracha por 100 ??

Por 100 ?, no se la come nadie, Lobato.

Ni por 10 ni por 1000.

No.

Asco dan, sí. No te diré que no.

1000 ?.

100.000. Ostras, para un momento.

100.000 ?. No cortéis.

¿Hay 100.000 para comérmela? No.

¡Ahá!

Si tuviéramos 100.000, ¿te la comerías?

- No. - Están vivas.

Si estuvieran muertas, lo mismo.

Venga. ¿Así viva?

¿1.000.000 ?? Venga, ya estamos en cifras...

Podemos empezar a hablar. 1.000.000 ?.

¿Quién no se la comería por un millón?

No.

Es que ni de broma, vamos.

Voy a hacer una pregunta más complicada y paro de pedir.

Dejo a mi amiga.

¿Qué no harías por ninguna cantidad de dinero?

Siempre hay algo que no haríamos.

No mataría, por ejemplo. ¿Seguro?

Seguro. Obviamente, matar a alguien no.

No podría vivir con ello. Las técnicas de escáner cerebral

demuestran que las convicciones que la gente no traiciona

se procesan de manera distinta

que las que podrían cambiar por dinero.

Si realmente han rechazado todas mis ofertas

es casi seguro que su amígdala también ha respondido intensamente

a traicionar sus principios. Su cerebro también tiene claro

los límites de su integridad, aunque nos juguemos mucho dinero.

Algunas cosas simplemente no están a la venta.

Tú por pasta... ¿Por cuánta pasta te vendrías a bailar conmigo?

No hay dinero que consiga moverme. Clarísimo.

No hay pasta.

Lo que no tiene precio es haber compartido el programa con Poty.

Te doy las gracias. Un placer. A ti. Un abrazo.

Terminamos donde comenzamos. Eso sí, después de un largo recorrido

que pone su cerebro en marcha para unas horas.

Incluso para algunos días.

No hemos explicado cómo hemos hecho

este espectacular efecto, esta increíble ilusión.

Seguro que ustedes no han dejado de darle vueltas durante el programa

preguntándose cómo han podido hacerlo.

Lo repito: tenemos este coche bajo este tejado, ante el espejo.

El tejado es convexo, lo pueden observar.

Pero se refleja en forma de zigzag en el espejo.

Si le damos la vuelta, vemos que todo se invierte.

La realidad es sencilla.

Hemos creado un tejado con una forma muy especial y característica.

Con el punto de vista adecuado de la cámara nos regala esta ilusión.

Y hace que volvamos a jugar con su cerebro.

(Música country)

Madre de Dios. ¡Dos pies izquierdos! Es un desastre.

Desafía tu mente - 05/09/18 (2)

05 sep 2018

Hoy Antonio Lobato les demostrará que todo lo que se refleja en un espejo, no es real. Agudicen el oído porque ejercitaremos la memoria con unas famosas voces. Invitado: Javier Castillo (Poty). Además el maestro de la memoria J.M.Bea.

Contenido disponible hasta el 11 de febrero de 2027.

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