Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 99 - ver ahora
Transcripción completa

de una amplísima variedad de especies

que están a cargo de mi cliente, por las que profesaba

gran cariño y dedicación.

-Mi cliente no puede ser responsable

de los daños ocasionados,

porque él no soltó a las tortugas,

se escaparon. -¡Venga, por favor!

Este fin de semana me lleva a conocer a sus padres.

¿Y estás contenta?

Pues sí,

pero sobre todo estoy tranquila porque no me esconde.

Sí, es un gran paso.

¿Cuál es el problema?

-No quiero que vivas con nosotras cuando te den la condicional.

-¿A ti quién te ha dicho que yo iba a vivir con vosotras?

-Ah, ¿no quieres?

Si no querías que papá viviera con nosotras,

¿a qué viene ese disgusto si no quiere venir?

Estamos hablando de lo que pasa

cuando esperas algo del otro y no te lo da.

Y de pronto te lo da,

pero ya no lo quieres

porque no lo esperabas.

Mi cliente temía perder su trabajo.

Valora su relación con los niños

a los que cuida desde que nacieron y considera parte de su familia.

-Pero decide cambiar su testimonio

para decir que uno de ellos metió el móvil en el bolso

para luego denunciarlo delante de Valdemoro.

Es un poquito retorcido, no sé.

Me encantaría que vinieses a la fiesta "after work"

que vamos a hacer mañana.

Y ya que estás,

me gustaría que le echases un vistazo a Jorge

y me digas si está solo por mí o hay alguien más.

Si voy a la fiesta, no le quitaré el ojo de encima.

Pensaba que era un evento exclusivo

al que solo podíais ir los tres amigos.

Así me lo ha vendido a mí, ¿sabes?

¿A ti te ha invitado Berta...? Madison, por favor.

¿La estás interrogando?

Vamos a ver, solo estoy preguntando...

Sí, Berta me había invitado.

Entonces tú con Chema

ya está todo finiquitado, ¿no?

Sí.

Fui a su casa para despedirme.

Bueno...

¿Qué?

Sí.

Yo te voy a querer siempre.

Yo sé que tú no sientes eso desde hace mucho tiempo.

Pero yo no puedo ni quiero

seguir engañándome así.

Por eso me voy a ir.

(CANTURREA)

Buenos días. ¡"Buongiorno"!

¿De dónde sacas tanta energía?

Pues de la morada de mi fuerza vital.

Mira, no me vengas con esas que yo casi no he dormido.

Que no, en serio.

Hoy vas a conocer a la fuente que alimenta mi segundo chacra.

¡Ah! ¿Pietro?

¿Hoy sí se va a levantar a desayunar?

No, le he invitado a que se pase esta noche

por el "after work".

Ah, será muy interesante oírle hablar

después de haberle oído gemir.

¡Ah! ¡Pietro, "no torna indietro"! ¡Ya!

Te lo digo en serio,

ya me estoy acostumbrando a sus gemidos.

Esta noche he dormido un poquito.

Oye, ¿y tú qué tal con Chema?

Bien, eh... Nos despedimos.

Según me dijiste, ya os habíais despedido.

Ahora ha sido una despedida distinta. No, claro que no.

No. Ya.

Me lo encontré ayer por el pasillo

y estaba muy ilusionado el pobre mío.

Te lo estoy diciendo en serio.

Y no me hagas sentir mal porque para mí

ya es suficientemente complicado. Pues no te sientas culpable.

Es que yo no...

Oli, que no quería confundirle.

Le echo de menos, pero sé que no puedo estar con él.

Y seguramente él lo sabe, Juli. No te martirices.

Además, habéis tenido una despedida muy especial.

Sí, me imagino que sí.

Venga, te ayudo. ¿Qué quieres que haga?

¿Vas haciendo café, por fa?

Sí. Vale.

¿Hago también para Pietro?

No, él se lo toma luego.

Es que no le gusta recalentado.

¿Cómo que luego? ¿Hoy no vas a trabajar?

¿Cómo no voy a ir a trabajar? Claro.

Pero él se queda durmiendo, como siempre.

¿Pietro se queda durmiendo aquí

mientras nosotras nos vamos a trabajar?

Sí. ¿Cuál es el problema?

¿Cómo que cuál es el problema?

No te hagas la ingenua, por favor.

Julia, ¿qué pasa?

Bueno, pasa que no me parece normal

que se quede un desconocido en casa.

Perdona, para mí Pietro no es un desconocido.

Oli, lo acabas de conocer hace cuatro días.

Además, no sabes nada de él.

No sabes ni dónde vive ni a qué se dedica.

¡No sabes nada! Sé que es un hombre transparente

y confiar en él es simplemente inevitable.

Vamos, es que tiene el aura "bianca" que lo flipas.

Este tal Pietro puede tener el aura "bianca" que lo flipas

o lo que tú quieras, pero te pido que hoy

cuando salgas de casa, te asegures que sale contigo.

Y tú deja de llamarle el tal Pietro, que se llama Pietro.

Ya acabaremos de hablar de todo esto.

¡Ay, de verdad! (MURMURA)

(Sintonía "Derecho a soñar")

Buenos días.

Buenos días.

Qué madrugadora estás, ¿no?

Sí, sí.

Es que estoy con el menú del "after work".

¿Cómo que menú? (ASIENTE)

¿No ibas a preparar una tarta americana,

una cosa así como un detalle? Sí, eso dije,

pero me pareció que insinuabas

que no era lo adecuado para tus amigos,

así que estoy preparando las típicas cosas que ellos comen.

Ya.

Porque sabes lo que ellos comen.

Me refiero a las típicas cosas españolas:

callos, oreja, chistorra. (RÍE)

A ver, un momento.

¿Vas a preparar callos

para un "after work"? Sí.

No sé, cariño, no pega nada.

Ya,

pero yo lo hago para complacerles.

Y está muy bien, de verdad,

y es un gesto muy bonito.

Pero es que lo de hoy no es ni una cena ni una fiesta,

es simplemente quedar después del trabajo donde Olivia

y tomar algo, una cerveza o un gin-tonic como mucho y ya.

Vale.

De verdad, que ya lo hablamos ayer,

que no me gusta ni hace falta

ni quiero que... ¿Que no quieres qué?

Pues que te metas en todo y que controles todo.

Ni que quieras participar o estar en todo, no hace falta.

Jorge, yo solo intento que tus amigos me acepten.

Que quiero formar parte de tu vida.

Vamos, que ya me estoy dando cuenta

de que tu vida son tus amigos y tu trabajo.

Bueno, no empecemos, de verdad, ¿eh?

Lo único que hago es decirte lo que opino.

No montemos un drama a primera hora de la mañana

porque no.

Es que me tratas muy mal, ¿sabes?

Y estás muy arisco conmigo.

Pues mira, perdona.

No quiero estar arisco contigo ni tratarte mal, ¿vale?

Es que lo de ayer me molestó muchísimo.

Lo siento. No me gustó que en público

tuviéramos esa discusión delante de Olivia, de Julia

y de todo el mundo. ¿Qué más da?

¿Lo ves? ¿Qué? ¿Qué?

No seas exagerado.

No es ser exagerado, Madison.

Es un tema que me molesta, que me importa

y tú le quitas importancia, como haces siempre.

Bueno, me voy a trabajar.

Te veo luego.

Rodrigo, ¿por qué me llamaste tan temprano?

¿Qué pasó?

-Pues pasó que el chico ayer se presentó en mi bufete.

-¿Qué chico?

¿Pablo, el hijo de Echegaray? -El mismo.

-¿Y qué quería? -Testificar.

Quiere testificar, pero sin incriminar a su padre.

-¿Y a favor de quién quiere testificar?

-Quiere declarar a favor de Camila,

pero sin decir que fue su padre quien ideó el plan.

Quiere protegerlo. -Eso es una tontería.

Si llaman a declarar al chico, lo acusarán

y lo mandarán a un centro de menores. No entiendo.

O sea, la empleada quiere defender al chico;

el chico quiere defender a su padre.

¿Aquí todo el mundo se quiere inmolar?

-Sí, menos tu cliente.

Todos están dispuestos a sacrificarse menos él,

que es quien debería hacerlo.

-Rodrigo, mi obligación ética me dice

que debo defender a mi cliente,

pero si quieres llamar a testificar al chico

y que vaya a un centro de menores por defender a tu cliente,

eso es cosa tuya. Yo como abogada te juro que te entiendo.

-Qué manera de manipular y de tergiversar los hechos.

-¿Quién quiere llamar a testificar al chico? ¿Vos o yo?

-Solo testificará cuando lo haya convencido

para declarar contra su padre. -Eso no va a pasar.

-No estés tan segura.

Creo que se te escapa un pequeño detalle.

Algo que tu... Sí, tu perversión no te deja ver.

-¿Mi perversión? (RODRIGO ASIENTE)

¡Qué lindo! A ver, cuéntame que no me estoy enterando.

-¿De verdad crees que tu cliente va a ser tan sumamente cerdo

como para permitir que su hijo vaya a un centro de menores

por su culpa?

Y luego está el tema del acoso sexual.

No sé, creo que tu cliente está más bien acorralado, ¿no?

Piensa que he tenido el detalle de advertírtelo.

¿Dónde vas?

-Voy a llevarle unos papeles al juez Quintana

para que me dé un aplazamiento.

-¿Qué pasa?

-Eh... Voy a ir a hablar con mi cliente.

Vos y yo nos vemos esta tarde en la terraza de Olivia.

-¿Para? ¿Para negociar?

-Sí,

para negociar.

¿Me lo puedo llevar?

¡Pero mamá! ¡Hola!

¿Qué haces aquí tan pronto?

Estoy cubriendo a Olivia,

no podía venir esta mañana.

Tiene mucha suerte de tenerme.

Vaya, veo que autoestima no te falta.

¿Por qué habría de faltarme?

Va todo maravillosamente.

Esta noche tenemos una fiesta.

Estás más contenta. Sí.

¿Estás mejor después del disgusto?

Sí, estoy mejor.

No soy rencorosa.

Tu padre es un animal de costumbres, qué se le va a hacer.

Lo importante es que nos quiere.

Eso está muy bien.

Sí.

Pero así venga arrastrándose a pedirme un metro cuadrado de suelo,

te juro que no se lo daré.

Ya me parecía a mí. ¿Me pones un café?

Claro.

Una cosa es que no sea rencorosa y otra...

¿La otra qué?

Hija, que hay que hacerse valer.

Que si no, los hombres creen que estamos a sus caprichos

y que todo el monte es tomillo.

Orégano. ¿Eh?

La frase es que todo el monte es orégano.

Ay, bueno. Orégano, tomillo, ¿qué más da?

El tema es que tu padre debe saber cómo son las cosas.

¿Otra vez con eso?

O sea, tú no quieres vivir con papá,

pero quieres que él sí quiera vivir contigo.

¿No te parece un poco retorcido? No.

Me hacía ilusión que tu padre quisiera vivir conmigo.

No sé, me parecía una declaración de amor.

Claro.

Para darte luego el gusto y rechazarlo.

Qué forma de expresarlo, hija, que no es eso.

Me parecía un gesto bonito, nada más.

Me parece que no tienes muy claro si quieres vivir con él o no.

O mejor dicho, en el fondo sí que quieres.

¿Qué sabe una de lo que realmente quiere?

¿Amante, marido?

¿Las dos cosas? ¿Quién lo sabe?

¡Mamá!

Me siento como una adolescente en la flor de la vida

sin saber qué camino tomar.

A estas alturas. ¡Pero si estás colada por él!

Me pregunta si le quiero.

No sabría qué contestar.

Solo sé que nada espero y que me muero de tanto soñar.

¿Y ese micro?

Nada, por si hacemos karaoke esta noche.

Madre mía, estás fatal.

Estoy por llamar a un médico.

Pues es un bolero famosísimo,

del mismísimo Agustín Lara.

Pero qué sabrás tú de boleros

con esa especie de música que escuchas.

Mira, fíjate.

Te quiero como a nadie quiero,

como nunca pude soñar en querer.

¿No es precioso? Sí.

Pero será mejor que me pongas ese café;

si no, me vas a recitar toda la discografía de Los Panchos.

Hum, ya no hay romanticismo.

¿Y vas a ir a verlo hoy? ¿A quién?

¿A quién va a ser?

Ah, ¿a tu padre?

Sí, a mi padre,

del que llevamos hablando un buen rato.

No, hoy no.

Que sufra un poco.

Me voy.

Adiós, mami. Chao, chao.

No nos queda más remedio que ceder y llegar a un acuerdo.

-Pero usted me había transmitido tanta confianza...

-Bueno, sí, me gusta transmitir mucha confianza.

En un principio quería ir a juicio y ganarlo,

pero dadas las circunstancias actuales,

lo mejor será pagar todo lo que nos piden

y así evitar una posible denuncia por acoso.

Aún estamos a tiempo de negociarlo,

pero si nos hacemos rogar,

las cosas podrían empeorar mucho.

-¿Y mi hijo? -Precisamente.

Si llegamos a un acuerdo, podemos evitar

que el menor sea llamado a declarar.

Con 14 años ya tiene responsabilidad penal

y podría ser acusado de un delito.

-Él no ha hecho nada.

-Bueno, en sentido estricto ha sido su cómplice.

Y como ya le expliqué, Pablo no quiere inculparle,

lo que quiere es testificar a favor de Camila

quitándole a usted todo tipo de responsabilidad.

-Qué vergüenza.

No puedo permitir que mi hijo cargue con esto.

-Razón de más para que lleguemos a un acuerdo.

Si todo esto sale a la luz, usted saldrá muy malparado, Ignacio.

-Puedo imaginarlo.

-Bien, ¿entonces?

-Tiene mi permiso

para aceptar cualquier acuerdo económico

que considere oportuno.

Bastará con pagar

la indemnización completa del despido, ¿verdad?

-Ahí está el problema.

Creo que la parte contraria no nos lo pondrá fácil.

Saben perfectamente que si vamos a juicio,

tendrían todas las de ganar.

-¿Entonces?

-Entonces como todo despido injustificado,

lleva una tasa de daños y perjuicios.

Es probable que la parte contraria

nos exija un pago mayor de la indemnización

que hubiera correspondido en circunstancias normales.

-Pagaré lo que sea.

Por idiota.

-En ese sentido no creo

que el dinero sea un problema, señor Echegaray.

-¿Ah, no?

¿Por qué?

-Hay una cosita que me gustaría comentarle

que no tiene nada que ver con este tema.

-¿De qué se trata?

Estoy deseando saberlo.

-¿Usted podría volver en dos horas?

-Hombre, me estimularía más quedar con usted esta noche

en un restaurante.

-No son dos cosas necesariamente incompatibles.

Pero antes me gustaría presentarle a mi socio.

Creo que él y yo

podríamos llevarnos muy bien con usted.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que usted podría ganar muchísimo dinero.

¿Te pongo otro?

-Venga, sí, porque está tardando.

Sí.

-Anda, mira, aquí la tienes.

-Hola. -Hola.

-¿Cómo están? -Bien.

¿Quieres algo? -Sí, un café para mí.

-Vale, pues dos cafés.

-Sí, dos cafés. Gracias, Oli.

Estás radiante.

Cualquiera diría que vienes a una cita.

-Más o menos.

-Pensaba que íbamos a intentar llegar a un acuerdo.

¿Me he perdido algo o...? -No, si con vos solo vengo

a intentar llegar a un acuerdo, es correcto.

-Pues vamos a empezar. -Déjate de papeleo.

Mi cliente está dispuesto a pagar la totalidad de la suma

de la indemnización que corresponda.

-Ya, pero precisamente tendremos que ponernos de acuerdo

en a cuánto asciende esa suma. -Ah, eso es muy fácil.

El finiquito de un contrato de una empleada del hogar

firmado antes del 2012 es de siete días de salario

por año trabajado con un pequeño límite de seis meses.

-No me puedo creer que te quieras hacer la lista

de una manera tan tonta.

No está a tu altura, Victoria.

-Perdóname, de verdad, no sé dónde tengo la cabeza.

Era por despido improcedente, ¿no? Que son...

-20 días de salario por año trabajado

con sus 12 mensualidades. -Exacto.

Esta tarde te daré el cheque. -No he terminado.

También exigimos esta cantidad por daños y perjuicios.

(SUSPIRA)

-Está bien. Está bien, está todo perfecto.

-Ajá.

-Mi cliente te firmará todos los papeles esta tarde.

-¿Puedo preguntar a qué se debe

esta repentina buena disposición de tu cliente?

Supongo que ha decidido proteger a su hijo.

¿O es que quizá tiene demasiado miedo

a la acusación de acoso sexual?

-Mi cliente es muy generoso.

Hasta luego.

-Pues por aquí los...

cafés.

¿Por qué siempre me pedís bebidas y me las dejáis colgadas?

Es una cosa que no entiendo.

¿Les has entregado ya el documento impreso a Victoria?

-Sí. Se lo entregué a Daniel para que se lo dé.

Pero todavía no lo ha visto.

Yo creo que va a colar.

-No sé, ahora que lo pienso...

-¿Qué?

-Que es una broma aburrida.

-¿Por qué? -Porque nunca veremos

la cara de Victoria ante el juez. -Ya.

Tienes razón, no lo había pensado.

-Aunque, bueno, nos la podemos imaginar, ¿no?

¿Puede explicarme, letrada, cómo tiene la desfachatez

de presentar este documento en la sala?

¿Acaso trata de menospreciar al tribunal?

(IMITA A VICTORIA -Con la venia, señoría,

esto se trata de un papel ecológico 100%

que contribuye a la deforestación de los árboles.

-Ahórrese el manifiesto medioambiental.

Este documento no se puede leer

y el papel parece sacado del cubo de basura.

-¡Ay, señoría, discúlpeme!

¡Se trató de un error en mis papeles!

(CON ACENTO ARGENTINO) -¡Para!

¡Y tráeme un documento en condiciones!

-¡Ah, bien!

Lindo, ¿eh?

Magistral, chicas.

¡Cuánto talento!

No me hizo tanta gracia, pero está muy bien.

Bien realista.

Lindo.

Una masacre, Jesús, una auténtica masacre.

-¿Se siguen muriendo?

-Ya solo quedan los peces Koi,

superviviente natos, tú lo sabes.

Y algunos ejemplares grandes de Carassius.

Vamos, hasta están arrasando con las plantas.

Los nenúfares están amarillentos y llenos de mordiscos.

-Eso es un atentado ecológico.

-¿Y qué vamos a hacer ahora?

-Es una pena que no podamos conseguir

el testimonio de un experto en comportamiento animal.

Porque con su declaración, negando que las tortugas

tuvieran ningún motivo para salir del jacuzzi,

ya estaría resuelto el caso. -Ya.

-Pero es que no entiendo el enfoque del juez.

¡Claro!

Claro, ya está.

Ya esta, ya lo entiendo. Lo entiendo, lo tengo.

El juez está tratando a las tortugas

como si fueran criminales en la causa.

-No te entiendo. -No se trata de las tortugas.

La cuestión no es saber si las tortugas tienen o no un móvil

para salir del jacuzzi e ir al estanque,

no se trata de eso.

La cuestión es saber

si tu vecino tiene o no un móvil para deshacerse de ellas.

Y en ese sentido tenemos pruebas irrebatibles.

-¿Pruebas irrebatibles?

-Y tú mismo me las diste.

-¿Ah, sí? ¿Cómo?

-Recuerdas que estuve en tu casa. -Claro.

-Me enseñaste el estanque, hablé con tu mujer y tus hijos

y hablamos de la relación que tienen con el vecino.

-¡Ah, ahora sí que te entiendo, ya sé por dónde vas!

El móvil.

-Como en las películas.

Hay que buscar el móvil del crimen.

¿Saben, chicas?

Iba a hacerles una preguntita,

pero después del show que acabo de presenciar,

creo que me la voy a ahorrar.

-Victoria, no ha sido culpa de Carol.

-Sí, fue un error mío.

-Daniel tampoco sabía nada.

-Qué hermosas, cómo se defienden. Qué lindo.

¿Se sienten como miembros de un comando de resistencia

en época de opresión?

¿O es simplemente que me detestan

y procuran hacerme la vida imposible?

-No sabíamos que no se podían usar estos folios

en documentos del juzgado.

-Sabían perfectamente

que ese papel era solo de uso interno

y que no se podía usar para documentos oficiales,

por eso se estaban riendo.

-Nos reíamos porque este papel es muy cutre.

Intentamos advertirte de que no era buena idea

utilizar este papel. -¡Ah, qué lindas!

Se estaban preocupando por mí.

¿Por si hacía un papelón delante del juez?

-Claro, para avisarte de que...

-No. ¿Saben qué, chicas?

Tienen razón, me acaban de dar una lección

y vamos a dejar de usar ese papel.

Me convencieron, vamos a volver al papel de antes.

Claro, pero lo que perdemos por un lado,

lo tenemos que ahorrar por otro.

Así que vamos a ahorrarnos el transporte.

Así que, Carol, por favor, te pido que llames a la papelera

y que les digas que la próxima resma la iremos a buscar nosotros,

que no la traigan en furgoneta.

-Pero ¿quién va a ir? El polígono está lejísimo.

-Ustedes dos, por supuesto.

-Eso no va a poder ser, no tenemos coche.

-Sí, sí, ríete.

Me acaban de dar la oportunidad perfecta

para decir una frase que me encanta.

¿No se imaginan cuál es?

¿No?

¿No tienen coche?

Búsquense la vida.

-No pongas esa cara, podría haber sido peor.

-Sí, tienes razón,

podría haberme echado.

Ah, no, que ya lo hizo.

¿Han logrado llegar a un acuerdo entre sus clientes, letrados?

-Lo lamento, señoría, pero no ha sido posible.

-Más lo lamento yo.

Me hubiese encantado escuchar lo contrario.

Hubiésemos ahorrado el estrés a las dos tortugas actoras

de esta singular demanda.

Bien, ¿qué le vamos a hacer?

Procedamos.

Intuyo que sus clientes

les han otorgado los correspondientes poderes

para no comparecer. -Así es, señoría.

-Y por tanto las partes están conformes

en acatar la resolución que yo dicte

después de oír sus alegatos. -Así es.

-¿Tienen intención de presentar testigos?

-Por mi parte no. -Por la mía tampoco.

-Procedamos por tanto.

-Muy bien. Con la venia, señoría.

-¿Eh? -Disculpe.

Es que estoy ansioso por pronunciar mi alegato.

-Uy, no se quede con la ansiedad. Pronuncie.

Adelante, letrado. -Muy bien.

La tortuga de Florida

o galápago americano... -Disculpe, letrado,

¿el tipo de ejemplar nos compete? -Exactamente.

Sí.

La tortuga de Florida o galápago americano,

de nombre científico "Trachemys scripta elegans"...

-¿"Elegans"? -Sí.

Es un quelonio de tipo invasivo,

es un animal bastante letal

capaz de destruir un ecosistema.

Estamos hablando de una mascota voraz,

incluso puede llegar a ser agresiva.

Una mascota que en España hace unos diez años

se hizo bastante conocida...

y popular.

Y su liberación, cuando los dueños se cansaban de ellas,

llegó a causar grandes desastres medioambientales

que recogen un estudio que le presento a continuación

como prueba. Lo tengo por aquí.

Si me permite.

Ahí está. -Muchas gracias.

-Pues bien, esta tortuga,

esta especie de tortuga

letal, repito, e invasiva

apareció en el estanque de mi cliente,

un estanque que estaba considerado

un modelo de respeto al medioambiente,

causando las consecuencias que, evidentemente, eran de esperar.

Sobre todo teniendo en cuenta

las características de dicha especie.

-¿Eso es todo?

-No, señoría. Si me permite, prosigo.

-Prosiga, prosiga.

Es muy interesante esto de las tortugas, ¿eh?

-Por otro lado,

según la ley de Protección de Animales de esta comunidad

con fecha del 10 de agosto de 2016...

-Prosiga, pero abrevie, letrado.

-Sí, señoría.

En su artículo seis dice, y cito textualmente:

"Los propietarios de animales de compañía

deben adoptar las medidas necesarias

para evitar los perjuicios que pudieran causar los animales

que estén bajo su custodia". Fin de la cita.

-Lógicamente.

-¿Perdón, señoría?

-Digo lógicamente porque por ahí

hay algunas leyes que no tienen mucha lógica.

Pero Dios me libre de criticar al poder legislativo.

¡Sofi! ¡Hola!

¿Vas al "after work" esta noche?

No, los jueves es noche de ajedrez con Álex.

¡Oh, qué bien!

Sí, me encanta.

Te veo más contenta, Sofi. Sí,

la verdad es que estoy mucho mejor y gracias a ti

porque he podido pagar unas cuantas cuotas del préstamo

y me siento como más tranquila.

Nunca había imaginado que pagar

te diera esta sensación de relajación, de liberación.

Me siento liberada, la verdad.

Te entiendo. Y me encanta verte así. Ay, gracias.

Por cierto, ¿qué tal tu madre?

¿Cómo está con ese nuevo estatus económico?

Calla, me tiene frita. ¿Ah, sí? ¿Por qué?

Porque estoy asustada.

No para de comprar y gastar dinero

en las cosas más absurdas y caras. ¿Ah, sí? ¿Como qué? Cuéntame.

Ha comprado toda clase de robots de cocina

y de cacharritos para cocinar. Es normal, le encanta cocinar.

Además de otras inutilidades, ha comprado hasta un quiebra-huevos.

¿Un quiebra-huevos? Es para romper los huevos

cuando quieres hacer una tortilla. ¡No!

¡No puede ser!

Sí, te lo juro.

Tú ríete, pero también ha comprado

una aspiradora que funciona sola y que habla.

¡Bah! Unas máscaras tribales

que son más caras que un Picasso; una botella inteligente.

¿Botella inteligente? Sí, es una botella

que conectas al teléfono por Bluetooth

y te dice cuánta agua debes beber para hidratarte.

¡No me lo puedo creer, de verdad!

Además de ropa y objetos artísticos variados.

Ay, por favor.

¿Sigo? ¡No, no hace falta, por favor!

No sé, supongo que es normal que, de repente,

al tener tanto dinero pierdas un poco el sentido.

Sí, espero que sea una fase y que se tranquilice, si no...

Sí, imagino que sí.

Oye, me he enterado que pronto saldrá Francisco de la cárcel.

Eso parece. Ay, qué bien.

No te preocupes, entonces habrán cambios, ¿no?

Para ella también. Supongo.

Sí, seguro que sí.

Y tendrá otras ilusiones y, bueno,

quizá se le pasa esta fiebre del consumo.

Que los dioses te escuchen.

Sí, pero Dios y el consumo no...

Al que en estos momentos mi madre adora sin límites.

Desde luego. Me voy a mi puesto.

Vale, hasta luego. Adiós.

Gracias. De nada.

¿En resumen, letrado?

-En resumen,

el demandado es plenamente responsable

del desaguisado cometido en el estanque de mi cliente.

Debió poner más cuidado

en la custodia de las tortugas.

Especialmente teniendo en cuenta que se trata

de un animal invasivo y hasta letal.

-Si me permite, señoría.

-Adelante.

-Como ya hemos dicho,

esto ha sido un incidente fortuito.

Ya hemos dicho también que las tortugas

escaparon por su propio pie o pata

o como lo quieran decir.

A mi cliente no se le puede imputar lo que decidieran hacer esos bichos.

-Señoría, si me lo permite.

Al abogado de la parte contraria, si no le importa,

que no se refiera a los quelonios como bichos.

Pedirle un respeto por la vida animal no es pedirle demasiado.

-¿Es una protesta?

-Sí, supongo que sí.

-Pues se acepta. Continúe.

-Lo que decía es que el demandado, por acción u omisión,

es plenamente responsable de ese accidente.

Un accidente que, por cierto, le vino de perlas a su cliente

porque él soñaba con desprenderse de las tortugas.

-¿Eso a qué viene?

-¿Quería desprenderse de las tortugas sí o no?

-Eso tendrás que demostrarlo, Jesús. -Eh, letrados, que estoy aquí.

Todavía no me han jubilado.

Sigo presidiendo esta sala

y esta mesa no es una barra de bar

para que se enzarcen en una discusión.

Aténganse al procedimiento que ya son mayorcitos.

A ver, ¿por dónde íbamos?

-Traigo aquí unas declaraciones firmadas

de la mujer y de los hijos de mi cliente

en las que aseguran que el demandado

se dirigió a ellos en varias ocasiones

para pedirles que se hicieran cargo de las tortugas en cuestión.

¿Por qué? Cito textualmente:

"Porque no podía con el tormento

que es seguir aguantando estos bichos repugnantes".

Fin de la cita.

En resumen, señoría, me parece bastante evidente

que el propietario de las tortugas

se deshizo de ellas con toda su mala fe.

Y aun no siendo así, seguiría siendo culpable

porque nunca tomó ninguna medida

para evitar la fuga de unos animales peligrosos.

-¿Ha terminado, letrado?

-Sí, de momento sí. Gracias.

¿Estás segura o te dejas llevar por un impulso?

-Podemos confiar en este tipo.

Está tan interesado como nosotros en llegar a un acuerdo.

-Cuando se trata de ganar dinero, todo el mundo está interesado.

Pero hay un riesgo que no todo el mundo quiere asumir.

-No correremos ningún riesgo,

haremos las cosas bien. -Siempre hay un riesgo, siempre.

-Mira, hagamos una cosa.

Primero quedamos los tres; después si lo prefieres,

quedas a solas con él esta tarde y estudias sus cuentas.

Y decides si merece la pena correr el riesgo o no.

¿Qué te parece? -Está bien.

Pero que quede claro

que sería mejor no involucrar a nadie.

-Pero lo necesitamos. -Sí,

y más teniendo en cuenta que en la empresa de Panamá

no pueden blanquear tres millones.

-Confía en mí, Ángel.

Echegaray tiene varias financieras muy potentes.

Y te digo otra cosa. -¿Qué?

-Me juego la cabeza que el tipo acostumbra a blanquear dinero.

En ese sentido, deberíamos estar tranquilos.

No hay que andarse con rodeos o engaños.

Yo fui de frente con él. -No, fuiste temeraria.

Pero si tuvieras razón,

facilitaría bastante las cosas.

-Tengo razón.

-¿No tiene más que añadir, letrado?

-No, eso es todo, señoría.

-Me han hecho sudar, letrados.

En algún momento no sabía si estábamos juzgando

la actitud de las tortugas o la del demandado. En fin.

En cualquier caso y teniendo en cuenta

que la venta de tortugas de Florida

fue ilegalizada por el real decreto

del 13 de diciembre de 2011,

lo primero que he de señalar es que esas tortugas,

además de peligrosas como ha señalado su colega,

son ilegales ya que se compraron con posterioridad a esa fecha.

Por otro lado,

ha quedado evidenciado que el demandado

no prestó la atención ni vigilancia necesarias

a sus animales de compañía, si se les puede llamar así.

Por tanto, tengo intención de redactar una sentencia

en la que condenaré al demandado a pagar al demandante

una indemnización suficiente para devolver el estanque

a su condición inicial que... ¿Cómo lo llamó?

-Un modelo de respeto del medioambiente.

-Eso, exactamente.

En cuanto a las tortugas,

que tanto tiempo nos han ocupado,

tengo la intención de condenar al demandado

a pagar un equipo especializado que las capturen

donde quieran que se escondan en el estanque

y las entreguen a las autoridades pertinentes.

-Eso no, señoría, por favor porque las van a matar.

-¿Me he perdido algo?

Entiendo que su cliente es el dueño del estanque,

no el de las tortugas.

-Sí, así es.

-Oh, qué alivio.

Por un momento he pensado que perdía facultades mentales.

-Sí, yo soy el abogado del dueño del estanque,

pero también me preocupan las tortugas.

Me parece que no han hecho nada

y no merecen acabar...

muertas.

-Lo que también es un alivio.

No puedo imaginarme dictando sentencia

contra unas tortugas.

Pero alivie su angustia, letrado.

Me encantaría disponer que las tortugas

fueran devueltas a su hábitat natural,

que entiendo que es Florida.

-Bueno y Virginia también.

Y el Golfo de Méjico también.

-Pero me temo que tendremos que conformarnos

con enviarlas a un centro de recogida autorizado.

La devolución también será a cargo del demandado.

¿Algo que añadir, letrados?

-No, señoría.

-Por mi parte tampoco, señoría.

-Pues se levanta la sesión

o lo que quiera que sea que hemos tenido aquí.

-Gracias, señoría. -Pueden marcharse.

Me interesa particularmente la asesoría financiera

y creo que podríamos procurarle clientes nuevos.

¿Estaría interesado?

-¿Cómo no me va a interesar conocer clientes nuevos?

-¿Le parece si quedamos esta tarde

para revisar la contabilidad de estas empresas?

-¿Por qué le interesa exactamente

conocer las tripas de mis empresas?

¿Es que tienen intención de invertir en ellas?

-Exactamente.

-Ángel, Ignacio,

queremos invertir, sí,

pero los tres sabemos perfectamente que no se trata

de un tipo de inversión convencional.

Llegados a este punto,

creo que deberíamos hablar con franqueza.

-Estoy completamente de acuerdo,

lo mío es la transparencia.

-Me parece muy interesante la transparencia,

pero debe quedar bien claro

que esto no puede salir de aquí.

-Ángel...

¿Nos podemos tutear? -Por supuesto.

Llegados a este punto es lógico.

-Vosotros estáis buscando sociedades pantalla

que os faciliten el blanqueo de dinero.

¿Es esto correcto?

Y yo os las puedo proporcionar.

-Entonces sí, es correcto.

-Por supuesto que a nadie le interesa

que salga esto de aquí.

Lo que nos queda por negociar son los términos del acuerdo.

-Recibirás un 2% por todo el dinero blanqueado.

-Un 2%,

por poner en riesgo mis empresas.

-No supondría ningún riesgo para tus empresas.

-¡Vamos!

No es la primera vez que participo en este tipo de operaciones.

-¿Con tus empresas? -No.

Mis empresas están limpias y yo también.

-Un 2,5%.

-Acepto un tres.

Anís estrellado. Huele, huele.

-¡Hum! -¿A que sí?

-Qué embriagador, ¿eh?

Pero que no te esmeres tanto,

que arrancamos aquí y luego nos vamos a otro sitio.

-Bah, no digas tonterías.

La experiencia me ha enseñado que nunca se sabe cuándo

eso que llamáis "after work" puede convertirse en un fiestón.

Más vale estar prevenidas.

Tenemos música, ¿no? -Claro.

-Hola, Mad. -Buenas.

-¿Dónde vas con todo eso?

-Traigo comida española,

para que nadie se queje.

-¿Para que nadie se queje de qué?

-De si la tortilla española es con o sin cebolla.

He leído en Internet que en España tenéis una polémica

sobre a quién le gusta con o sin. -¿Ah, sí?

Pues yo lo siento mucho,

pero hoy ya me he comido dos huevos.

-Y a mí la patata me encanta, pero me hincha.

-Bueno, por suerte he hecho otras cosas.

-Madison, mira,

es que te recuerdo, no por nada,

que este sitio donde estás sirve comidas.

-Olivia, no te ofendas,

sé que en tu bar haces comida

selecta, natural y macrobiótica,

pero yo he traído la típica comida grasienta española.

-Ya. -¿Eh?

Chorizo, mollejas, callos, calamares fritos.

Nada que pueda competir con tu selecta comida saludable.

-¿Y qué tipo de gente sigue comiendo estas historias

en la era macrobiótica de Acuario?

-Pues a mí todo esto me encanta.

Y como últimamente en casa no me lo permito,

esta coartada del "after work" me va a venir de fábula.

¿Dónde vais con eso?

¡Que parecéis bestias de carga!

-Eso somos.

(RÍEN)

-Chicas, a ver si vais a hundir la mesa

con tanto peso.

¿Qué vais a hacer, papiroflexia? -Ojalá.

Es para un ejército de abogados.

-El polígono donde tuvimos que ir está tan lejos,

que hemos traído el máximo que hemos podido.

-No sabía que en España no hubiese servicio de transporte

para estos casos.

-Sí lo hay. -Sí que lo hay.

Pero esto va de otra cosa.

-¿Subimos? -Oh, espera.

-Venga.

-¡Oh!

-Pues nada, sobredosis de colesterol. -Claro.

-Y de gin-tonics.

No sé, Berta, yo sigo sin tenerlo claro.

¿Otra vez con lo mismo? Estás un poco pesadita, ¿eh?

Tienes que venir al "after work", sin ti no sería lo mismo.

Además, que llevo un tiempo

tratando de no acercarme... A Jorge.

Sí, a Jorge.

Y encima Madison me ha pedido

que le vigile, así que ya me dirás tú.

Pues por eso tienes que venir,

para vigilarle de cerca.

Oye,

¿tú crees que...

Jorge está bien con Madison?

Julia, tú ya sabes lo que opino,

pero te lo voy a decir más claro.

Conozco a Jorge desde la facultad

y sé que es bastante influenciable,

pero por buena persona.

Ya.

¿Y con eso qué me quieres decir?

Pues que tiene un sí fácil.

A ver, es bastante sensible

a las necesidades de los demás

y eso Madison lo sabe

y conoce cómo poder camelárselo.

Yo a veces también lo pienso,

pero no sé si son paranoias mías o qué.

¿Sabes qué pienso? Que deberías dejarte de culpas.

Y si te gusta Jorge, pues... tiririri.

¿Cómo?

Tiririri.

Se nota que no soporto a Madison, ¿verdad?

Sí, un poquito, sí.

A ver, no es eso,

pero sí que es cierto que yo

no veo a Jorge del todo feliz con ella.

Creo que no está enamorado.

Y es mi amigo y me gustaría

que fuese feliz con alguien

y ese alguien... Ya, Berta, ya.

Mensaje recibido.

Porque vosotros cuando...

Cuando os liasteis,

¿cómo fue?

Eh...

Estamos en el baño de la oficina,

no es el mejor sitio para hablar. Ayer nos pusimos a hablar de Chema,

luego llegó Olivia y no me contaste nada.

Es que no hay nada más que contar, ya está.

Pero recuerda

que el detalle es la esencia del cotilleo.

(RÍE)

Berta,

ya sé que eres muy amiga de Jorge, pero...

no le contarás nada de lo que hablamos ayer, ¿no?

Estate segura de que eso no ocurrirá.

Quiero decir que puedo confiar en ti, ¿verdad?

Por supuesto.

Pues ahora vamos a dejar de hablar de chicos y de tonterías

y nos vamos a ir al "after work" a disfrutar un poco.

Esa es la actitud.

Venga, vamos. Venga.

(Murmullo)

Pues estoy muy contento.

Con la tontería de tus entrenamientos

me han dado esos resultados. ¿Has visto?

Te hice caso y todo,

desarrollé el alegato sin titubear;

mirando a la cara al juez con firmeza.

Todo lo que me dijiste.

¿Hiciste el Al Pacino?

No, eso no.

Pero bueno, he ganado el caso. Lo sé.

Y es un notición.

Hay que brindar por ello.

¿Qué estás tomando?

Zumito.

No, Jesús,

hoy sí, hoy un gin-tonic sí.

Estas cosas hay que celebrarlas.

¿Estáis hablando de trabajo?

Porque monto un comando y os echo de aquí.

No, estamos hablando de brindar.

Así que, ¿dos gin-tonics?

Para mí sí. Cortito, Jesús.

Cortito, ¿vale?

Larguito el mío, por fa.

Hola. Hola.

¿Me pones tres gin-tonics, por favor?

¿Afrutado, cítrico, con canela, cardamomo o regaliz?

Vaya, ya veo que la oferta exótica de Olivia

ha llegado a los gin-tonics también.

Los he incorporado yo a la carta,

al menos por esta noche.

Tanta hierba, tanta infusión.

Pues no sé qué querrán estos,

pero ¿no te puedes poner tres gin-tonics de toda la vida?

Marchando tres de cardamomo.

Bueno.

(Música)

¿Bailamos?

Eh, luego,

es que tengo que llevar esto.

Bueno, pues te ayudo.

Listo.

Gracias, Maricarmen. ¿Me lo apuntas, por favor?

A disfrutar, caballero andante.

Ya sabes que hay dos clases de abogados:

los buenos que conocen muy bien la ley

y los mejores y caros que conocen muy bien al juez.

¿Ya estás corrompiendo a un abogado honesto?

Pero ¿hay abogados honestos?

Ya sabes lo que dicen,

que los tiburones no atacan a los abogados

por solidaridad profesional, ¿no? Sí.

¿O qué? Muy bueno el chiste.

Bueno, vamos a brindar.

Por nuestro amigo Jesús. Bueno.

Que ha triunfado en la vuelta a los tribunales

y ha ganado su caso.

De unas tortuguitas. Y que sean muchos más.

(Música)

¿Por qué no te gusta que vea películas de miedo?

Porque a tu edad pasaba mucho miedo y luego tenía pesadillas.

Y tampoco te gustan. No, tampoco me gustan.

¿Por qué no pruebas ahora?

Quizá ya no tienes pesadillas.

Ay, Álex, déjame concentrarme, que estamos jugando.

Es que tardas un montón y se me hace eterno.

Hay que jugar con reloj. ¡Sí, hombre, con reloj!

Pues sí. Yo juego para relajarme,

no para estresarme. ¡Mueve ya!

Que no, déjame pensar un momentito, va.

Uf.

¡Uh, lo tengo!

¡Jaque mate, te he ganado!

Pero ¿qué dices?

Que sí, que sí.

Mira, ¿ves?

Jaque.

Pues te quito el rey de aquí.

Ea. Y... Ah, no, el caballo, es verdad.

Ajá. Pues te como la reina.

Vale, pues muy bien.

Jaque mate.

Bueno, pues te como la reina.

Ah, no, el alfil. Exacto.

¡Ja! ¡Jaque mate!

¡Uh, uh!

Vale, mañana la revancha. Vale.

Y con reloj.

Como piensas tanto y tardas tanto en mover,

yo me desconcentro, sí. Seguro.

¡Ay, qué mal perder tienes, nene!

(Música)

O sea, que al final las tortugas se salvan.

Y serán devueltas al lugar

del que nunca debieron salir.

Ah, es una muy buena frase.

Podría ser el título de un libro

o una sentencia bíblica por ejemplo.

¡He venido a abolir los sacrificios

y si no cesáis de sacrificar la ira de Dios,

tampoco os dejará!

Epifanio de Salamina, "Panarion" 3,16.

Jesús, eres un pozo de sabiduría,

pero sin fondo además.

A mí es que me gustan mucho los animales.

Yo tenía una pecera de pequeño que nunca olvidaré.

Y en especial las tortugas

me fascinan.

Yo nunca he tenido mascotas.

¿Ah, no? No.

La tortuga es uno de los animales más fieles que hay.

¿Fieles? Fieles.

Solo se pueden aparear con un macho.

Ah, así que es amor para toda la vida.

Para toda la vida.

Sí, sí.

¿Qué pasa?

¡Olivia!

Chicos y chicas

y, bueno, cualquier género presente...

-¡Una rifa! (TARAREA)

Perdón.

-Este es mi amigo Pietro.

-"Buonasera a tutti".

(TODOS) -¡Hola!

-¡"Benvenuto" a la terraza de...!

-Sí. -¡De Olivia!

-¡Todo el mundo a bailar!

(Música)

¿Bailas?

Sí.

¿No estarás un poco tensa?

No, ¿por qué?

Porque nos verán juntos.

No, no es por eso.

Quería decirte que... ¡Cambio de pareja!

Dice que lo hace mal, pero baila de maravilla.

-¡Estos callos están tremendos!

-¿En serio te vas a comer eso?

Venga, vamos a bailar.

-Oh, claro.

(Música)

Jorge, estás loco por Julia.

¿Os habéis acostado?

Te he hecho una pregunta sencilla,

de las que se pueden contestar con un sí o un no.

Jorge no te quitó los ojos de encima en toda la noche.

No, eso no es verdad.

Estaba Madison controlándole todo el rato.

¿Y por qué te crees que discutieron?

Madison está como obsesionada, con un ataque de celos

diciendo que no paré de mirarte en toda la noche.

¿Por qué tiene tantos celos de mí?

Bueno, digamos que a partir

de la bronca de esta mañana

sí que tendrá algún motivo.

Sé que has decidido que Alba lleve tu contabilidad.

-¿Por qué? ¿Algún problema? -No.

Alba está perfectamente capacitada.

Solo quería que supierais que si tenéis alguna duda

sobre fiscalidad u otra cosa, aquí me tenéis.

Debemos ser expresamente cautos y estar muy unidos.

Las cosas cambiarán mucho en el bufete.

Hay que estar atentos.

En cualquier caso,

todos los cambios que van a producirse serán a mejor.

Jesús... Ajá.

¿Está soltero?

Sí, está soltero.

¿Y es buena persona?

Pues sí.

Sí que es buena persona, muy buena persona.

¿Quieres dejar a Madison por Julia?

Esa pregunta no es importante. Sí es importante.

Contéstame, por favor.

Julia, confiaba en ti.

Te he tendido puentes.

Incluso te pedí que vigilaras a Jorge en el "after work".

Me lo pediste para tenerme controlada.

Si pensabas eso, ¿por qué no me lo dijiste?

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Derecho a soñar - Capítulo 99

31 may 2019

Victoria y Jesús llevan sendos casos en los que el abogado de la parte contraria es Rodrigo. El caso de Victoria, acusación de hurto contra una asistenta de hogar, se vuelve contra el denunciante al descubrirse que todo ha sido un montaje por su parte. Jesús, a su vez, logra ganar el caso de las tortugas depredadoras y demostrar una gran seguridad ante el juez. El afterwork organizado en el bufete se convierte en una fiesta muy concurrida, en la que Olivia presenta en sociedad a Pietro, su última conquista, mientras Madison advierte claramente que Jorge solo tiene ojos para Julia. Julia se siente cada vez más confusa, sin saber qué camino tomar en relación con sus sentimientos. El hecho de que Jorge tenga novia le impulsa a evitarlo. Maricarmen sigue gastando dinero, comprando cosas inverosímiles, lo que tiene preocupada a Alba. Sofía y Alex están cada vez más unidos, en parte gracias a las partidas de ajedrez.

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