Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 98 - ver ahora
Transcripción completa

a la empleada que lleva 10 años cuidando de sus hijos

por, aparentemente, haber cometido un hurto en una tienda.

Tenerla de abogada defensora

me permitiría afrontar el Apocalipsis.

Vamos a demostrar, señoría, que es algo

mucho más...perverso.

Acabo de ver un ángel.

-Pues aquí solo estamos usted y yo.

Es un capullo integral.

-El otro día salía del office

y se puso de un baboso...

Pagará el despido improcedente y retirará las acusaciones.

¿Qué vas a hacer siendo rica?

Primero, ayudar a Sofi.

No quiero que esté asfixiada. Qué buena eres.

No dejes que el dinero te cambie.

-Cuidado con el dinero.

Parece mucho, pero se gasta.

Sobre todo, si lo vais dejando y vais gastando.

-Tienes mucha razón. Pero ¿sabes qué?

Hoy quiero emborracharme con este champán tan bueno.

Las tortugas se comieron los peces del estanque.

Él quería deshacerse de las tortugas

y pensó: en el estanque.

Las metió a mis espaldas

y ha provocado esa matanza.

Berta.

Como la tortuga asesina.

Que un ser tan hermoso comparta nombre

con esa bestia me apena sobremanera.

¿Has hablado con tus amigos de la fiesta del jueves?

Y dale, que no es una fiesta.

Es solo quedar a tomar algo. Vale. ¿Puedo ir?

¿Por qué no? Le caes muy bien a mis amigos.

No sé si les caigo bien a todos, pero me parece bien.

Iría aunque no me invitasen. Me lo creo.

Era una broma.

Chema se muda.

¿Cómo que se muda?

No puedo vivir más aquí.

Esta casa, sin ti, me recuerda a todo lo que he perdido.

Buenos días, Victoria. -Buenos días.

-Carol y yo queríamos comentarte una cosa.

-¿Las dos juntas?

¿No podían esperar a que llegue al despacho?

-Perdona.

Estos folios nos dan muchos problemas.

-¿Qué son para vos problemas?

-Que la máquina se atasca cada dos por tres.

Te lo puede decir Carol.

-Sí, se atasca y la verdad es que es un poco pesado.

-Y el trabajo que se hacía en 15 minutos se tarda media hora.

Y yo no puedo estar todo el día en reprografía.

-Están haciendo una montaña de un grano de arena.

Habría que remplazar la fotocopiadora.

Ese papel no tiene nada de malo.

-¿Podemos utilizar estos folios para los documentos oficiales?

Daría mala imagen.

-Ese papel representa un ahorro

para la oficina y para el medio ambiente.

¿Vos te haces una idea

de los árboles que talan al año para hacer papel?

-Pues no, no tengo ni idea.

-Infórmate en vez de perder el tiempo.

¿Por qué no averiguás

y me contás si compensa cuidar el medio ambiente?

-De todas maneras... -De todas maneras, nada.

Con ese papel, nos ahorramos 30 euros.

Que no diga que no la hemos avisado.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Siéntate, que te va a sentar mal.

Tendré que ir a ver a tu padre.

No sé cómo decirle lo de no vivir juntos.

No se lo tienes que decir.

¿Por qué te metes en ese lío?

Porque hay que dar la cara en la vida.

Una no puede esconderse de lo que da miedo.

A ver. ¿Papá te ha dicho que quiere vivir con nosotras?

No. No con esas palabras.

¿Y con otras?

Que no hace falta.

Que son muchos años y creo que le conozco.

Si no me lo ha dicho, es porque no se atreve.

Que no se atreve, él.

¡Ay! Sabes muy poco de los hombres, hija.

Te faltan años de experiencia.

Quiere venirse con nosotras como yo me llamo Maricarmen.

Pues nada, si quieres hablar con él, suerte.

¡Qué joven eres todavía!

¿Ustedes comparecen aquí porque quieren abrir un juicio

por dos tortugas?

-Si no llegamos a un acuerdo, no habrá más remedio.

-¿No quiere intervenir, letrado? Tiene la palabra.

-Sí.

Con la venia, señoría. -Sin venia.

No es un juicio. -Es verdad.

Toda la razón.

Sin la venia.

A mí lo que me gustaría aclarar

es que no hablamos de tortugas comunes.

Hablamos de una especie peligrosa de tortugas.

-Perdón, un momento.

¿Estas son peligrosas?

-Aunque cueste creerlo,

han provocado el exterminio de una amplia variedad de especies

por las que mi cliente profesaba gran cariño

y dedicación. -Pero vamos a ver.

-¿Exterminio? No puede ser más tendencioso.

Hablamos de tortugas como si fuesen nazis.

-Tiene razón.

-Las tortugas están exentas de cualquier responsabilidad.

El denunciado es el dueño,

que las soltó en el estanque de mi cliente

sin pensar en las consecuencias.

-¿Algo que alegar? Indíqueme cuál es su defensa.

-Mi cliente no puede ser el responsable de los daños

porque no las soltó, se escaparon.

-Letrado, por favor.

-Es cierto que la parte demandada

afirma que las tortugas se escaparon

cuando él estaba cambiando el filtro del estanque.

Aunque fuera cierto, que lo dudo,

porque cambiar el filtro tampoco es tan complicado,

solo se trata...

-No queremos conocer su opinión personal.

-Disculpe.

Lo que quería decir es que aunque fuera cierta

la afirmación de que los animales se escaparon,

la responsabilidad seguiría recayendo en el demandado.

-Explíquese.

-Con mucho gusto.

Buenos días.

¿Temblores matutinos? Eso parece.

¿Te encuentras bien?

Sí, estoy un poco cansada, llevo días sin dormir bien.

Pues tengo la solución.

Este jueves te vienes de "afterwork".

Sí, lo que me faltaba.

No hay cosa que dé más rabia

que estar en la cama, cansada y no poder dormirte.

Sí. Pues ya está.

Te vienes y tienes un motivo para no dormir.

Que no, yo no pinto nada.

Es un plan para vosotros tres.

Ya, pero ya no es nuestro plan.

¿Sabes quién se viene? Madison.

¡Ah, ideal!

Sí, sí, ya ves.

Iremos a la terraza de Olivia y luego, "who knows".

Nos hemos prometido que la noche va a ser larga.

No lo sé, ya te digo algo.

Venga, va, que te necesito como aliada.

¿Como aliada? ¿Esto es la guerra?

Guerra, no, pero te engañaría si te dijera

que adoro a Madison.

(RÍE)

Me lo pienso y te digo algo. ¿Qué tienes que pensar?

Es por Jorge, claro.

A ver.

Sí, en parte, sí. Por Jorge, con Madison.

No sería muy cómodo.

Pero ¿tú estás...?

Ay, perdón.

No es sitio ni lugar, soy una metepatas.

Lo siento. Que no, ya está.

Pero mejor que no hablemos aquí.

Si quieres hablar alguna vez de algo,

cuando quieras, donde quieras, puedes contar conmigo.

Pues a lo mejor sí.

Me vendría bien charlar contigo.

Solo hablo con Olivia y me pone nerviosa.

¿Por qué?

Porque me dice que me tire a la yugular de Jorge.

¡Guau! No, guau, no.

Ya que no tienes claro venir mañana,

podemos quedar hoy y tomamos algo.

Sí, vale. Un "afterwork" en "petit" comité.

Venga, hecho. Hecho.

(RÍE)

¿Tenés un segundo?

-¿Acaso puedo decir que no?

-¿Amaneciste a la defensiva? Va a ser largo el día.

-Estoy en ello.

Las gestiones siguen como ayer. Espero firmas.

¿Qué tal lo tuyo?

-¿Lo mío, qué?

-Sí, ese cliente con tantas empresas.

-Ah, bien, estoy en ello.

Pero no venía a hablarte de eso.

-¿Y a qué venías a hablar? Yo no me quito eso de la cabeza.

-¿Cómo va el tema de la fianza?

-¿A qué viene ese interés?

-Maricarmen confía en mí y quiere que me ocupe de sus asuntos.

-Soy el abogado de Francisco y gestiono su fianza.

Eso habrá que hablarlo. -Está hablado.

Lo he tratado con ella.

-Esa mujer no merece que la engañen.

-¿Quieres decir que le voy a engañar?

-Ángel, nos conocemos.

Después de lo que hiciste con el dinero,

¿creés que es para confiar en vos?

-Qué bien, me acabo de enterar de que mi socia no confía en mí.

-Confío, pero últimamente, te veo perdido.

Espero que no hagas ninguna estupidez con el dinero.

-Descuida.

Tengo muchos problemas como para meterme en otro.

-Mañana me reúno con Echegaray.

Espero tener buenas noticias.

-Yo también espero tener buenas noticias.

He ido a casa del propietario de las tortugas

para conocer cuál es el procedimiento

que empleaba cada vez que tenía que vaciar el acuario.

-Y quiere contarnos algo de dicho procedimiento.

-Sí. Lo primero, me gustaría señalar

que hace seis años

que el demandado cambia el filtro siguiendo el mismo procedimiento

y jamás se le ha escapado una tortuga.

-Argumentativa.

-Aténgase a los hechos.

-Procedo a explicarles paso a paso

qué movimientos realizaba cada vez que cambiaba el filtro.

Muy bien.

Con una red pequeña, como esta que puede observar,

el demandado atrapaba a una de las tortugas

para introducirla en un jacuzzi que tiene en casa,

como el que pueden ver aquí.

Les ruego, por favor,

vean las dimensiones y la profundidad del mismo.

-¿Es un juicio, una comparecencia?

-Cualquier hecho que pueda facilitar un acuerdo

durante esta vista previa tiene lugar.

Continúe.

-En mi opinión, y como puede comprobar ahí mismo,

vistas las dimensiones del jacuzzi,

parece humanamente impo...

Bueno, animalmente imposible que una tortuga

pueda escapar de ahí.

-Animalmente imposible.

-Evitemos las burlas.

-En resumen,

es imposible que las tortugas puedan escapar

con sus propias patas.

-(RÍE)

-Entiendo que sea un asunto difícil de abordar

por lo peculiar de los protagonistas implicados.

Pero mantenga la compostura en esta sala.

-Disculpe.

-Adelante.

-Piense que si consiguieran escapar,

me parecería un auténtico milagro.

Esas tortugas tendrían que recorrer los metros restantes

sorteando todo tipo de obstáculos,

como puertas, pasillos, vallas, hasta llegar

al estanque del vecino y todo esto,

sin ser vistas.

¿Por qué querrían dos tortugas,

que viven en un pequeño acuario, escapar

de un jacuzzi, que parece un lugar de ensueño

para relajarse

y nadar.

-Bueno, bueno.

Entrar en disquisiciones sobre conducta animal

excede a mis competencias.

Para determinar si hubo o no móvil

que motivara la fuga de las tortugas,

solicito entrevistar a un experto en animales

o a dos, si así lo requieren.

Tienen 24 horas.

-Gracias, señoría.

-De nada.

¿Has vuelto a hablar con Victoria?

No, no, hoy no la he visto.

Me refiero a que si habéis hablado algo

sobre el caso Echegaray.

Pues no, pero más tarde, tenemos una reunión.

El abogado de la otra parte, Rodrigo,

nos ha llamado diciendo que nos tenía que contar algo

sobre las últimas declaraciones de su cliente.

¿Y no sabes de qué se trata?

No, no he hablado con Rodrigo.

Y llevo toda la semana muy ocupado

con el caso que llevo y no he tenido tiempo.

¿Tú sabes algo?

No, lo que pasa es que Echegaray no me gusta.

No sé por qué, pero no me da buena espina.

Me da la sensación de que tiene algo malo entre manos.

¿Quieres estar en la reunión?

Mm, sí.

Es mejor, me gustaría.

Perfecto, pues que así sea.

Y, de todas formas,

tampoco me gusta este tipo.

No debemos preocuparnos, no deja de ser

un caso más y punto.

No, Jorge, yo creo que...

debemos tener cuidado. Lo que me preocupa

es que por ganar dinero, nos termine saliendo más cado.

Tenemos una trayectoria y hay que continuarla.

Sobre todo, ahora, después de lo de Francisco.

No, no.

Imagínate la escena.

Las 10 de la noche y mi madre gritando: ¡Luci, Luci!

Y Luci, dando vueltas recogiendo el polvo.

Te detecta y te da los buenos días.

¿No era por la noche?

Sí, pero es que estaba sin configurar.

Alucino con las aspiradoras de hoy en día.

Yo alucino con mi madre. No para de comprar cosas absurdas.

Bueno, ya se le pasará. O no.

Los ricos no paran de comprar tonterías.

Mira cómo tratan al personal de servicio y a las niñeras.

No quiero que se convierta en eso.

No creo que sea de esas.

Y si se lo gasta todo, volverá a ser como siempre.

Cambiemos de tema porque me pone negra.

(RÍE)

¿Vas a ir al "afterwork" del trío "fantastic"?

¿Te refieres al "afterwork" que ya no es tan íntimo?

"Exactly, honey". No.

Voy a cenar en casa de Ángel.

Guau.

O sea, que se está poniendo serio el tema.

Eso parece.

Puede que me lleve a conocer a sus padres.

¿Estás contenta?

Pues sí, pero...

Estoy tranquila porque no me esconde.

Sí, es un gran paso. ¿Tú crees?

A lo mejor he precipitado las cosas.

No, no creo.

En todo caso, es una buena señal.

Una consecuencia normal de la relación.

Exacto.

Necesito el documento que te mandó imprimir Victoria.

-Lo tiene Charly, pídeselo a ella.

-Vale.

Tanto mareíto para un documento.

Bueno, te he visto muy suelto antes.

Un poco demasiado, incluso.

¿Has perdido tu timidez delante de los jueces?

-Nunca he tenido el mayor problema con los jueces.

Me imponen respeto, como a cualquiera.

Lo que me enferman son los juicios.

-Ya, pues si te enferman los juicios,

lo que más te convendría es llegar a un acuerdo.

-Más que convenirme a mí, te conviene a ti.

Pero ya has visto lo que ha dicho el juez.

Ni siquiera quiere oír hablar de cifras.

Quiero escuchar a un experto en comportamiento animal.

-Si les proponemos un acuerdo que les parezca justo

y tu cliente retira la demanda,

el juez va a tener que aceptarlo.

No estamos hablando de un delito.

Estamos hablando de un comportamiento imprudente.

-A mí me parece, perdóname,

me parece un comportamiento más que imprudente.

Sé en qué situación estamos.

A mi cliente no le conviene retirar la demanda.

-Pero si te equivocas, vas a perder el juicio.

-Y si no, lo perderás tú.

-(RÍE)

Muy bien, veo que has superado ese miedo a los tribunales.

-A lo mejor te parezco un poco rarito.

Pero, ante todo, soy un profesional.

Y cuanto más insistes en que no vaya a los juzgados,

más claro tengo que lo que te pasa es que estás acojonado.

Llevas las de perder.

-¿Acojonado por dos tortugas?

Vamos a dejarlo, Jesús, vamos a dejarlo.

Escucha.

¿Vas para el bufete? -Sí, voy para allá.

-Tengo reunión con Victoria sobre un caso más dramático.

-Lo conozco, parece duro, pero el nuestro no es una broma.

A Ricardo le han matado casi todas las especies.

Otra cosa es ese...

prejuicio de superioridad frente a los animales.

-Un poquito superior a un animal a lo mejor soy.

Qué poco me quieres, macho.

Venga, vamos.

¿Limpia y habla a la vez?

-Bueno, habla.

Hola, chicas. -Qué bueno verte.

-Lo mismo digo. He venido a ver a Jorge.

Está en una reunión de trabajo.

Me he dicho: ¿por qué no bajas a tomarte un café?

¿Qué tal si cotilleamos un rato?

¿Quieres un café solo? -Por favor.

-No tengo nada nuevo.

Pero Olivia seguro que nos puede contar algo

que no se puede contar.

-Perdona, yo soy muy discreta.

No cuento lo que me confían.

No, no.

Mañana me toca organizar aquí un "afterwork".

-¿Aquí?

-Jorge, Rodrigo, Berta y yo.

-Ya sabes que luego se va animando gente.

-Está bien para romper la rutina.

Yo vendré a ayudarte.

No me toca, pero te echaré una mano.

-¿Quién más va a venir?

-Alba ha quedado con Ángel. Esos dos, no.

Chus viene seguro y Julia y Victoria

están en modo "stand by".

Siempre se anima gente.

-En España, somos así.

Del último minuto.

-Ajá.

-Ya que me vas a ayudar, igual le digo a Pietro que venga.

-¿Pietro, quién es Pietro?

-Es un señor italiano

que está para cantarle una saeta.

Además, es más gracioso...

-¡Huy, italiano!

Y tú decías que no tenías cotilleos nuevos.

-Entre tu aspiradora que habla,

tu despertador orgánico y lo demás,

como para contarte algo.

-Es verdad, con tantas novedades, aturullo un poco.

-Bueno, yo os voy a dejar.

A ver si ha terminado la reunión.

A veces, tengo que rescatarle del trabajo.

Os veo luego. -Hasta luego.

Como abogada titular en este caso,

no entiendo por qué todos nos tenemos que enterar de todo.

Como soy la última en llegar, quieren ver mi modus operandi.

-Yo le pedí a Jorge que asistiera

para enterarse de las declaraciones.

-Gracias por intentar mediar.

Todo esto está siendo bastante incómodo.

Victoria, dejemos aquí el tema.

No quiero justificarme frente a un abogado externo.

Ya conoces nuestro funcionamiento.

Cuando antes lo incorpores, mejor.

-Sí, claro, me fui un poco por las ramas.

¿Por dónde iba?

¿Qué?

No perdamos más tiempo.

Comencemos la reunión.

Muchas gracias a todos.

Muchas gracias, Rodrigo, por venir en persona a contarnos.

Y bueno, si quieres empezar tú, Victoria.

Mi cliente sostiene que su empleada, Camila,

una persona un poco tímida, poco comunicativa,

que se deja intimidar fácilmente.

Y que seguramente, lo pase muy mal delante del juez.

Por muy relevante que sea, no creo que tenga

la entereza suficiente para defenderlo.

-Perdona.

¿Me estás diciendo cómo es mi cliente y lo que puede hacer?

-Sí, un poco, sí, Rodrigo.

Me consta que te cuesta captar a algunas mujeres.

¿No?

Se lo digo para que no pasen un mal momento.

Los dos sabemos que no va a poder defenderlo.

-Y según tú, no importa lo que tenga que decir.

Que se quede callada para que no le pongan mala nota.

-No, no se trata de eso.

Se trata de no hacer pasar un mal momento a tu cliente

aunque no vayas a ganar el caso.

¿Por qué no le quitas un peso de encima?

Y cerramos todo esto cuanto antes.

-¿De qué estás hablando?

No me estás escuchando.

No sabes lo que tiene que decir.

-Me lo has sacado de la punta de la lengua.

¿Qué tiene que decir tan importante?

-Quiere presentar acusaciones de acoso sexual,

despido improcedente y calumnias.

Le tendieron una trampa.

-Te lo has sacado de la manga.

Vamos a intentar mantener

el tono cordial de la reunión, si puede ser.

Rodrigo, cuéntanos.

¿Hay algún otro detalle sobre estos cargos?

-Sí, pero ¿y si hacemos pasar a mi cliente

y nos lo cuenta ella misma? Ah, ¿que ha venido?

Sí.

-Así que tenías sorpresita.

No sabía que esta era tu manera de actuar.

Puedo convocar a mi cliente. -Es vuestro bufete.

Quizá debería habéroslo dicho, pero ha sido de última hora.

Si preferís, nos vamos. No, para nada.

Ya que está aquí, la hacemos pasar

y la escuchamos.

Ahora vengo.

Eh...

Si entran llamadas para Victoria, pásamelas a mí.

-Vale.

-Daniel, te estaba buscando. Los documentos de Victoria.

La declaración, vale. -Eso mismo.

Al final, me he ocupado yo.

Carol no da abasto con la nueva trituradora de documentos.

¿Tenemos trituradora nueva? -No, es un decir.

La fotocopiadora, que machaca los documentos.

-Vale.

-Chicos.

¿Os puedo hacer una pregunta?

Sí. -Es un segundo.

Es una hipótesis. Si fuerais a casaros,

¿qué pensarías si Charly pusiera en la tarta...

esto?

-Pues...

Pensarías que está rota.

-Daniel, es muy difícil de conseguir.

Quizá es única en el mundo.

-Qué pena que sea tan delicado.

Bueno, yo me voy a la fotocopiadora.

-Y yo voy con ella, que tengo mucho que hacer.

Camila, ¿todo bien? -Sí.

-Cuando quieras.

-La figurita es muy especial.

Le va a encantar. Os acordaréis toda la vida.

-Muchas gracias.

Usted sostiene que mi cliente, Ignacio Echegaray,

la agredió sexualmente.

-No, yo no he dicho...

-No se trata de una agresión, sí de acoso reiterado.

-Ajá.

Claro, 10 años de acoso

y ahora que la encontraron robando, quiere hablar.

Es una llamativa coincidencia.

-Tenía miedo de perder su trabajo.

Valora mucho a los niños, a los que cuida desde que nacieron.

Son como su familia.

-Todo empezó con el divorcio. Antes, era normal.

-No estoy entendiendo.

Usted se dejaba acosar para mantener el trabajo.

Y a los niños los quiere mucho,

pero cambia su testimonio para decir que uno de ellos

metió el móvil en el bolso

para denunciarla delante del vendedor.

Es un poquito retorcido, no sé.

-No fue culpa suya.

No quiero que él tenga un problema.

-¿Quieres un poco de agua?

-Gracias.

No fue culpa de él.

Lo del móvil.

Le obligaron.

-¿Él? Perdona, pero no te sigo.

-El niño, el hijo de Ignacio.

Su padre lo orquestó todo.

-Gracias, sería bueno que lo explicara ella.

-Pablo adora a su padre.

Y...

Haría cualquier cosa por complacerle.

Pero cuando a su padre se le escapó que podría ir a la cárcel,

se asustó.

Me dijo que él pensaba que era un juego.

Una prueba que se había inventado su padre para...

Para que le demostrara que era un chico valiente.

-¿Y le pidió algo así a su propio hijo?

-Sí.

Lo tenía todo pensado.

Primero, habló con su hijo

para explicarle lo que tenía que hacer

y al día siguiente, me encargó que fuera a la tienda

a entregar un móvil antiguo para que lo reciclasen.

Jamás voy a ese tipo de tiendas con los niños.

Me gusta llevarlos al parque después del colegio.

-Claro.

-Y cuando Pablo me confesó que había sido él,

se puso fatal.

Sentía que estaba fallando a su padre.

Yo, en el fondo, ya me lo imaginaba.

Ese teléfono tuvo que llegar a mi bolso de alguna manera.

Pero...

Cuando Pablo me contó la verdad,

yo le dije que le guardaría el secreto.

De todas formas, la declaración de Pablo

es de vital importancia.

No, yo no quiero que lo castiguen.

No tiene culpa y el único que se merece

pagar por ello es su padre.

-Es una versión muy bonita.

Pero es la palabra del niño contra la de su padre.

Y me parece tan creíble una versión como la otra.

Y mi cliente jamás, y esto ya lo habíamos hablado,

jamás va a declarar que hizo pasar por ladrona a Camila.

-Pero si la versión de Camila es cierta

y lo que dice de Ignacio también,

estaríamos ante un padre que es capaz de dejar a su hijo

como mentiroso delante de un juez.

¿Qué tipo de padre es capaz de hacer una cosa así?

-El que se deja aconsejar por su abogada.

Bueno, yo creo que hasta aquí, es suficiente.

Eh...

Os agradecemos mucho vuestro tiempo.

Necesitamos reunirnos a solas.

-Por nuestra parte, no hay nada más que hablar.

-Si no quiere pactar, nos vemos en el juzgado.

-Pero...

-Nos vemos en el juzgado.

Vamos, Camila.

Muchas gracias.

-Adiós.

-Adiós.

Hola, Madison.

¿Vienes a ver a Jorge?

A mi chico, por supuesto.

¿A quién, si no?

Está reunido con un caso complicado.

Sí, lo sé, Jorge me habla de su trabajo.

Sé con qué caso está. Habláis de los casos.

Por supuesto.

Recuerda que soy abogada.

A veces, mi opinión le resulta muy reveladora.

Me alegro de verte. No, no te vayas.

Espera un momento.

Me gustaría pedirte un favor.

¿Un favor?

Sí.

Me gustaría que vinieses a la fiesta que hacemos mañana.

Pero eso no es un favor.

Ya lo sé.

El favor consistiría en que quiero que vigiles a Jorge.

¿Que vigile a Jorge?

Ajá.

No sé si te estoy entendiendo.

Tú y yo no nos conocemos mucho.

No, la verdad es que no nos conocemos mucho.

La verdad es que me gustas y pienso que eres de fiar.

Y este encuentro en el baño no puede ser una casualidad.

¿Te puedo hablar como a una amiga?

Sí.

Imagino que sí.

Yo sé que Jorge me adora.

De eso no tengo ninguna duda.

Pero también sé que es un hombre

y que, como muchos hombres, se fija en otras mujeres

y flirtea un poco.

No sé adónde quieres llegar, Madison.

Para serte sincera,

reconozco que a veces, los celos me nublan la cabeza

y me hacen ver más cosas de las que hay.

Por eso, necesito que estés atenta.

Sobre todo, con Berta.

Yo sé que ellos dos tuvieron algo.

Me estás pidiendo que vaya para que vigile a Berta.

No.

No, es que me he explicado mal.

Quiero que vengas al "afterwork",

disfrutemos, lo pasemos bien y ya que estás,

que eches un vistazo a Jorge con tu mirada imparcial.

Y me digas si está solo por mí o hay alguien más.

¿Qué te parece?

¿No puede ser divertido?

Pues...

Estaba medio decidida, pero ahora, tengo dudas.

¿Por qué?

No te preocupes, Madison.

Si voy a la fiesta, no le quitaré ojo a Jorge.

¿Le has pedido a tu cliente que eche la culpa a su hijo?

Dime que es un farol.

-Claro, quería amedrentar a su empleada.

No nos conviene que se venga arriba justo ahora.

El asunto es lo suficientemente delicado

como para que tengamos tacto.

¿No te parece?

Necesitamos que la otra parte acepte un pacto.

Para eso, es necesario que no crean que tienen las de ganar.

Lo mejor es un pacto y por eso, no entiendo cómo estás actuando.

No estás tendiendo puentes para llegar a ello.

Y perdona que te lo diga.

Tu resistencia juega a la contra.

Camila estaba dudando, casi la tenía.

Sí, y a Rodrigo lo has enfadado.

No sé si te has dado cuenta.

Pero sé que está más motivado que nunca

para sacar los trapos sucios de tu cliente.

Bueno, pero no puede.

No puede obligarle a confesar la verdad.

Y tampoco puede hacerlo él en su lugar.

Violaría el secreto profesional. -Esto es una bomba de relojería

que nos puede estallar en la cara.

-Están exagerando muchísimo todo.

El caso lo llevo yo y lo tengo bajo control.

Confíen en mí, por favor.

-Lamento mucho que traduzcas esto como falta de confianza.

-Me tratan como una pasante

y soy socia capitalista.

Vamos a ver.

Lo que nos pasa es que estamos acostumbrados

a analizar los casos juntos.

Estamos de acuerdo en la estrategia.

A lo mejor nos choca ver una manera diferente de hacerlo.

Pero te reconozco

que te mereces un margen y es tu caso.

-Sí, estás en tu derecho de equivocarte tú sola.

-Si fuera por vos, mi cliente no tendría defensa.

-He estado trabajando durante mucho tiempo

para elegir a mis clientes

y no tener que defender a todo el mundo.

-Afortunadamente, para mucho, hay abogados como yo.

Mm.

Me encanta venir a recogerte y tomarnos una copa.

Aunque sea en esta terraza cutre, no está nada mal.

Hola.

Jorge, ¿me estás escuchando?

Sí, sí, perdona.

¿Qué has hecho esta tarde?

Pensaba que habías ido a casa.

Sí, pero me puse a pasear y a pensar en el fin de semana.

Podemos ir a una exposición. Sí, claro.

¡Julia!

Julia.

Julia, ven.

Toma una copa con nosotros. Hola.

Hola.

He quedado para cenar con Berta.

No sabía que fueseis tan amigas.

Sí, cada vez lo somos más.

¿Lo ves? Nunca me cuentas nada.

Luego veo a tus amigas y acabo metiendo la pata.

¿Metiendo la pata en qué?

¿Qué quieres que te cuente? Todo.

Lo quiero saber todo.

He invitado a Julia al "afterwork". ¿qué te parece?

No hace falta invitarla.

Es amiga, trabaja en el bufete y puede venir.

Yo pensaba que era un evento exclusivo

para los tres amigos. Así me lo ha vendido.

Un evento solo para Berta, Rodrigo y él.

Y nadie más puede ir.

¿A ti he ha invitado...? ¡Madison, por favor!

¿La estás interrogando?

Yo solamente estoy preguntando...

Sí, Berta me había invitado.

Voy tirando, nos vemos mañana.

Adiós.

¿Te pongo algo?

No, creo que no vamos a cenar aquí.

Ya, ya.

No me apetece aguantar su discusión.

Les va a durar la cita el canto de un duro.

-¿Estás enfadado?

-¿Un vinito?

No sé, ahora vemos.

Me dejas en ridículo. Tú me dejas en ridículo.

Y debería estar enfadada. Pues enfádate.

¿Qué te molesta tanto?

Que te metas en todo.

Eso me molesta.

Eso es muy ofensivo.

Pues no quiero ser ofensivo.

Pero no hace falta que controles...

Solamente he invitado a una amiga tuya.

Que por cierto,

pensaba que era tu secretaria, no tu amiga.

¿Lo ves? ¿Qué?

Lo haces otra vez.

Quieres controlarlo todo.

Que si es mi amiga, que si es mi secretaria.

Tienes que saberlo de todo el mundo.

Solo he preguntado si la había invitado.

No sabía que eran tan amiguitas.

¿Qué importa eso?

¿Y para qué preguntas?

No te conozco.

Yo te empiezo a conocer.

¿Nos podemos ir? Sí.

¿Soy o no soy adivina? Sí, un poco.

Venga, ponme un vino.

Cuéntame, háblame. Necesito escuchar tu voz.

No sabes cuánto te echo de menos.

-Me lo puedo imaginar.

-Me gustaría compensarte por todo.

No solo por la fianza.

Por estos años que hemos pasado juntos.

-Lo que te tengo que decir tiene que ver

con nuestra relación.

Pero creo que no te va a hacer tanta ilusión.

-No me asustes.

-Tampoco es tan malo.

-Dispara, dilo de una vez.

-A ver.

Tú piensa en una paloma.

Pero una paloma blanca.

No de las de ciudad. -¿Adónde quieres llegar?

-Es una paloma blanca

que siempre ha vivido en libertad.

Sin cazadores.

Y un día conoce a un palomo...

-Se me están empezando a agriar las tripas.

-Vale, voy.

El tema es que ese palomo

querría construir un nido con ella.

Pero ella, no.

No es que no quiera construir ese nido.

-¿Estás diciendo que has conocido a otro palomo?

-¡No, Francisco, por Dios!

Tú eres mi palomo, mi águila real.

¿Es que no lo entiendes? -Lo entiendo perfectamente.

Me deja más tranquilo saber que no hay ningún buitre.

¿Cuál es el problema?

-El problema es que no quiero formar un nido contigo.

Y mucho menos, que te instales en el mío.

-¿Cómo?

-Todo a su tiempo.

Cuando Alba eche a volar, otro gallo cantará.

Pero prefiero que cada uno tenga su madriguera.

-¿Qué mosca te ha picado con las metáforas?

¿Por qué me hablas de nidos y palomos?

-Bueno, quería ser delicada.

No encontraba las palabras y no sabía cómo...

Cómo decirte esto...

Que te llegue al corazón, pero sin herirte.

Pero contigo, es imposible.

Hay que decirlo a bocajarro. -Pues dispara de una vez.

-Vale, tú lo has querido.

Que no quiero que vengas a vivir con nosotras.

Lo siento, pero no estoy preparada.

-Eso era todo, tantas vueltas, para decirme esto.

-Pues sí.

No sabía cómo decírtelo sin herirte.

-¿Quién te ha dicho que quiero ir a vivir con vosotras?

-Ah, ¿no quieres?

-¿Qué es lo que pasa ahora?

-¿Cómo que qué me pasa? Que me vuelves a rechazar.

Como cuando te dije que estaba embarazada.

¿Debo fingir que no pasa nada?

-Frena, frena.

Tú me has dicho que no quieres que vaya a tu casa.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

-Claro que tiene que ver.

Quieres volver con tu esposa.

La que no ha movido un euro para sacarte de la cárcel.

-No entiendo nada.

Los dos queremos lo mismo.

-Quieres volver con ella.

Como un perro apaleado. -Por favor.

-¡Ni por favor ni las gracias!

Ni siquiera ahora, que soy rica, dejas de darme disgustos.

Menos mal que no tenías hambre.

Está buenísimo. ¿Quieres?

¿El qué, las miguitas?

(RÍEN)

Si quieres, podemos pedir otra.

La de arándanos, que está muy buena.

Estoy llenísima.

No sé cómo puedes meterte todo eso.

Después de la conversación que he tenido con Madison,

que me ha dado ansiedad.

Cuéntamelo todo, que te has ahorrado los detalles.

Sí, me los he ahorrado por tu bien.

No, quiero saberlos.

La esencia del cotilleo está en los detalles.

Pues nada, lo que te he dicho.

Que Madison me dijo que vigilara a Jorge.

Que le vigilaras, es que es muy fuerte.

Me dijo que controlara sus miradas, sus flirteos.

Y que vigilara a sus amigas.

En especial, a ti. ¿Qué?

No me lo habías dicho.

No, prefería ahorrarme los detalles.

Es muy divertido, que me vigilaras, me encanta.

Eso es porque sabe que estuvisteis saliendo.

Sí, porque otro motivo no puede tener.

No, Madison no necesita motivos.

Si...

hasta está celosa de mí.

¿De ti tiene celos?

¿Y eso cómo lo sabe?

Está claro que esto es una artimaña suya.

¿Artimaña en qué sentido?

Que me está dando un toque.

Jorge es mi chico, así que cuidado.

Oye, pues sí. Tiene sentido.

Ha sido muy fuerte porque les he visto discutir.

¿Han discutido delante de ti?

Me encanta. Cuéntamelo.

Cuando estábamos aquí, en la camioneta,

Madison me ha llamado para insistir en que fuera.

Y me ha preguntado si tú y yo éramos muy amiguitas.

Amiguitas.

Parece de preescolar.

Estaba muy pesada insistiendo.

Quería saber hasta qué punto éramos amigas.

Me ha parecido muy fuerte.

Jorge se ha cabreado mucho. ¿En serio?

Sí, ha sido una situación muy desagradable.

Que él se quede con su novia, que yo...

me quedo con...

el novio que no tengo.

Perdón. No, mejor reír que llorar.

Ya.

Con Chema, ya está todo finiquitado, ¿no?

Sí, con Chema, ya está. Ya.

Bueno. Ayer fui...

Fui a su casa para despedirme.

Bueno.

Que...

Sí. ¡Guau!

No sé por qué te estoy contando esto.

Bueno. A Olivia no se lo he dicho.

Me va a matar. No tienes por qué contárselo.

Sí, hay que contarle todo y cuanto antes, mejor.

(RÍE)

Mamá, ¿estás mejor?

¿Mejor que cuándo?

Pues...

Mejor.

Como para quitarte eso de la cabeza,

cenar algo, seguir con tu vida.

Estoy mejor, cielo.

No te preocupes, se me pasará.

Es que no lo entiendo.

Si no querías que viviera con nosotras,

¿a qué viene este disgusto?

Te estás haciendo la listilla.

Pero estabas mosca porque Ángel no te presentaba a sus padres.

¿Y verdad que ahora no tienes tantas ganas?

Y que hasta te da vergüenza.

Pues es lo mismo.

No, no es lo mismo.

Además, estamos hablando de ti.

Estamos hablando de lo que pasa

cuando esperas algo del otro y no te lo da.

Y, de pronto, te lo da,

pero ya no lo quieres porque no lo esperabas.

De eso estamos hablando.

¿Tú quieres que papá venga a vivir con nosotras o no?

Que no quiero.

Pero no quiere decir que no quiera que él quiera.

Pero ¿por qué quieres que él quiera algo

que tú no quieres?

¿Por qué quieres que Ángel te presente a sus padres

si te da una pereza enorme?

Porque quieres que él quiera.

Es así, somos así.

Ah.

¿Y quieres que yo quiera que calientes la cena?

Anda, ponte cómoda.

Lo que quiero es cenar.

(SUSPIRA)

¿No me vas a decir nada por lo de ayer?

Es que no sé qué decirte.

¿Por qué no me lo has contado?

No sé, estabas con la cabeza en Pietro y no quería...

¿Por qué estaba con la cabeza en Pietro?

Porque las amigas se cuentan todo.

No, ahora, no, un examen de amistad, no.

Ya sabes que yo estoy incondicional para ti.

Pero últimamente, te noto con las vibraciones muy dispersas.

Te voy a comprar una lámpara de sal nueva

para que atraigas el amor.

Va a ser culpa del feng shui.

Mañana te la compro.

Y vienes conmigo.

(Timbre)

Mañana te compro la lámpara y vienes conmigo.

¿Qué tal?

Pasa.

-¿Está Julia?

-Sí, entra.

Hola.

-Hola.

-Adiós.

He quedado para cenar.

Qué bueno...

Te veo luego, cariño.

Vecino, me abandonas. -Ven a visitarme.

-Eso está cantado.

Venga, os quiero, adiós. -Adiós.

Hasta luego.

¿Tú qué tal estás?

Bien.

¿Y tú?

Ya dejas la casa, ¿no?

Sí, ya está casi todo en el otro piso.

Vaya.

Te has dado mucha prisa.

No soy de dejar las cosas para el final.

Yo he venido a hablar de otra cosa.

¿Quieres sentarte?

No, estoy bien aquí.

Vale, pues...

Adelante.

¿Qué has pensado de lo que pasó ayer?

Has tenido todo el día para pensarlo.

No sabía que había que pensar en algo.

¿Y qué esperabas?

¿Que me fuera sin decirte nada?

No esperaba nada.

Ya está, todo solucionado. Yo me voy.

Chema.

Lo siento, de verdad.

Es eso lo que necesitabas oír.

No.

Me encantaría escuchar: no te vayas.

Y que te gustaría volver a intentarlo.

Porque ha sido un error dejar esta relación.

Las cosas son diferentes.

Julia, que yo te entiendo.

Llevo entendiéndote ocho años.

Pero...

Yo no puedo seguir así.

Yo te voy a querer siempre.

Ya sé que no sientes eso desde hace mucho tiempo.

Pero yo no puedo

ni quiero seguir engañándome así.

Por eso, me voy a ir.

Te van a ir muy bien las cosas a partir de ahora.

Gracias.

El juez está tratando a las tortugas

como si fueran criminales en la causa.

La cuestión es saber si tu vecino

tiene o no tiene un móvil para deshacerse de ellas.

Las tortugas no han hecho nada y no merecen

acabar...

muertas.

¿Tu cliente va a ser tan cerdo como para permitir

que su hijo vaya a un centro de menores?

-Mi obligación me dice que defienda a mi cliente.

Me gustaría presentarle a mi socio.

Podríamos llevarnos muy bien. -¿En qué sentido?

-Usted podría ganar muchísimo dinero.

Tiene varias financieras potentes.

Y te digo otra cosa.

Está acostumbrado al blanqueo.

Estáis buscando sociedades pantalla

que faciliten el blanqueo de dinero.

Y yo os las puedo proporcionar.

¿Crees que Jorge está bien con Madison?

Deberías dejarte de culpas.

Y si te gusta Jorge, tiririri.

Este sitio donde estás sirve comidas.

-He traído comida grasienta española.

Nada que pueda competir con tu selecta comida saludable.

¿Bailas?

Sí.

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Derecho a soñar - Capítulo 98

30 may 2019

Alba llega tarde por culpa de la última de las compras compulsivas de su madre; un despertador. Berta invita a Julia al afterwork pero esta no lo ve claro y optan por quedar para cenar esta noche. Carlota desconfía del cliente de Victoria y, junto a Jorge, presencian la reunión que mantiene con Rodrigo y su clienta. Se desencadena una discusión sobre la ética del trabajo del abogado, si hay que defender a toda costa o no. Jesús demuestra su valía ante el juez y hace avances positivos con el caso de las tortugas "asesinas". Maricarmen, desatada y compradora compulsiva, descubre que Francisco no piensa ir a vivir con ellas y se ofende. Alba intenta animarla a ver sus contradicciones. A Julia le cuenta a Berta que se enrolló con Jorge. Berta confiesa que no traga a Madison, cree que sería bueno que cortaran.

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