Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 97 - ver ahora
Transcripción completa

-Dile que no quieres.

-Se lo diré.

Cuando me lo pida.

-¿No te lo ha pedido?

-Lo va a hacer, lo veo en sus ojos.

Se trata de Ignacio Echegaray, 55 años,

empresario, divorciado y adinerado.

Quiere despedir, sin indemnización alguna,

a la empleada que lleva 10 años con sus hijos.

La sorprendieron robando.

-Van a intentar demostrar que le tendieron una trampa.

Nadie la vio guardándose el móvil.

-Sí que hay alguien que la vio.

Piensan que estoy contigo por interés.

Me da igual lo que piensen. Ya lo sé.

Lo de tu padre no ha sido fácil. No, no lo ha sido.

Entiendo que te dé palo que conozca a los tuyos.

No me da palo que conozcas a mis padres.

¿Para qué quieres una técnica para rendir el triple?

Para tener más gratitud en el corazón.

Suena muy bien.

Podrías enseñarme algún día esta técnica.

Sí.

Es un antiguo vecino y amigo de mis padres.

Soltó las tortugas en el estanque comunitario.

Las tortugas se comieron a todos los peces.

Es la ley de la naturaleza.

-Yo me encargo.

Mm.

-Veo que te van los casos de emociones fuertes.

He quedado con Rodri y Berta.

Vaya.

¿Qué pasa?

Que no me hace ninguna gracia.

Madison, no volvamos con eso.

Es un "afterwork". Después del trabajo.

Me apunto al "afterwork" del jueves.

La sociedad en Panamá ya está.

Nuestro contacto está movilizado, pero no sé si llegaremos a tiempo.

Conocí a un nuevo cliente. -¿Y?

-Puede ser un buen candidato. Deja que lo tantee.

(Jadeos)

(RESOPLA)

¡Churri, churri!

(Gritos y jadeos)

-¡Que se me coge un tendón!

Que se me ha cogido un tendón.

-"Girati".

Parece que hoy nos toca esperar.

-Las mujeres siempre se hacen de rogar.

-Ojalá, no, no.

Con mi Maricarmen, puedo tener paciencia.

Esperarla hasta el fin del mundo.

He aprendido a tener paciencia.

Lo que más me cabrea es estar aquí, como un pasmarote,

esperando a quien estoy esperando.

-¿A un viejo enemigo?

-¿Enemigo? Eso es quedarse corto.

Está jugando con mi hija.

-Su yerno.

-¡No, qué yerno, no, hombre, no!

Mi dichoso abogado. No tengo más remedio.

-Pues eso de mezclar familia y negocios, mal asunto.

-La cantidad de que gente que tendría que estar aquí.

Y yo soy el afortunado que tiene que pagar el pato.

Porque alguien no ha hecho lo que tenía que hacer

o me ha dicho que haga algo y se ha lavado las manos.

Que todo esto es injusto.

-Totalmente de acuerdo.

-Y lo digo con conocimiento de causa.

En la vida, no he hecho más que cuidar de mi familia.

Bueno, mi familia, no.

Mis dos familias, que tengo dos.

Doble obligación, doble responsabilidad.

Todavía sacrificado por esto y nada.

Tendría que haber reconocimiento.

Dos familias, doble mérito. Doble reconocimiento.

¿Estás de acuerdo o no?

-Viene ese yerno suyo.

(Sintonía "Derecho a soñar")

¡Om!

Buenos días.

¡Huy, qué temprano te has despertado hoy.

No, no exactamente.

Tendría que haber dormido.

¿Eh? Nada, Oli, nada.

¿Está en casa el italiano?

El italiano se llama Pietro.

Y sí, está durmiendo.

Ah, qué bien, alguien que puede dormir en esta casa.

¡Huy, esa puyita!

¡No hay manera de dormir!

Juli, hija, no exageres.

Un día hace gracia, pero si esta es la norma, ya me dirás.

¿Tanto escándalo montamos?

Sí. ¿Tanto se nos oye?

¿Te repito lo que os decíais? No.

Me parece muy bien que estés disfrutando.

Pero entiende que yo

necesito descansar, que ya me estoy preocupando.

Ya estabas tardando.

¿Tardando en qué?

Pues en preocuparte.

Es que siempre estás agobiada.

Luis, Chema. Y ahora, soy yo.

Juli, relájate.

Si tanto molesto, me hago la maleta y me voy.

Por Dios.

Juli, ven, no te enfades.

A ver, solo digo que tienes que aprender

a abrazar la vida, a disfrutar de tu cuerpo.

¿Qué tiene que ver mi cuerpo?

¿Por qué no haces yoga? Yo te enseño.

Seguro que sueltas tensión y duermes mejor.

Dormiría mejor si fuerais un poco más discretos.

Ven al salón, que te enseño el saludo al sol.

Que no, me tenéis harta con el yoga.

En la oficina, todo el día hablando de yoga.

Eso y la coherencia cardíaca de Sofi.

¿El qué?

No sé, una cosa muy rara.

Unos ejercicios para controlar el corazón.

El corazón no se puede controlar.

Hay que dejarlo volar y confiar en que todo irá bien.

A todos nos vendría bien controlar el corazón.

Mm.

¿No hablarás de alguien en particular?

He dicho todos.

Estoy hablando de todos.

Y no sigas por ahí. ¿Por dónde?

¿Por el camino de Jorge?

Otra vez con el temita.

A Jorge también le vendría muy bien

y también, controlar sus impulsos.

A ver si me deja de confundir.

Así que te confunde.

Sí, me confunde.

No te lo tomes a cachondeo.

Como lo que me dijo el otro día.

Que se pone celoso si se imagina que quedo con chicos.

Yo alucino. ¿Por qué te parece raro?

Jorge tiene pareja. Ya, cariño.

Ya, pero es que las personas somos complejas.

Y tú estás reprimiendo los sentimientos hacia Jorge.

¿Estoy reprimiendo? Sí.

¡Qué dices! Lo que oyes.

¡Vive con su novia! ¿Qué quieres que haga?

Dile que estás enamorada de él de una vez.

Ya, porque vamos a discutir.

Tanto romanticismo te nubla las ideas.

Solo digo que Madison está con Jorge porque va a muerte.

Si estás enamorada de él, díselo.

Igual te sorprendes un poco.

Necesito café.

Le voy a llevar las galletitas a Pietro.

(SUSPIRA)

Estás en las mejores manos. Confío en ti, Jorge.

Mira, aquí está.

Ricardo, este es Jesús, uno de los socios del bufete.

Va a llevar tu caso. -Encantado, Ricardo.

-Igualmente. Y tutéame.

-Le tuteo. Te tuteo.

-(RÍE)

Jesús comparte tu afición por los peces.

¿Sí?

Eso me anima bastante.

Me lo tenías que haber dicho.

Cuando me dijo que no iba a llevar mi caso, me dio pena.

Le conozco desde crío. -Sí, algo me dijo.

-¿Sí, te dijo?

Vivíamos en la misma urbanización.

Su padre, que en paz descanse, era amigo mío.

Por eso, la mejor opción es que yo no lleve el caso.

En los casos legales, es mejor tener una visión objetiva.

Con Jesús, estás en las mejores manos.

Si me dices que le apasionan los peces, está zanjado.

Nos vamos a entender a la perfección.

¿Tienes un acuario? -Tuve uno.

Hace muchos años.

¿Pasamos? -Sí.

-Yo creo que mantuve ese acuario

ocho o nueve años, creo recordar.

Invertí tiempo y mucho dinero en ese acuario, pero al final,

me agoté. -Ya.

Te entiendo. -Era un acuario marino.

Tropical.

-Qué dices.

-Pez payaso, peces espiga.

-¿Y qué me dices de los peces arcoíris?

Tan elegantes y robustos.

Y los colores tan bellos.

-Y son tranquilísimos.

Nunca me dieron ningún problema.

¿Sabes qué me dio problemas? El enfriador.

No sabes lo que sufrí. -Claro.

-Era un enfriador de alto rendimiento, caro.

Se estropeó. Estaba desesperado.

Ya sabes lo importante que es la temperatura.

-Yo me pasé meses hasta conseguir que la temperatura

no bajara de 23 grados.

Hay que hacer las cosas bien. -¿Sabes qué me pasaba?

Por las noches, no podía dormir.

Estaba pendiente de la temperatura, la salinidad,

la corriente, era... Bueno.

Como veo que os entendéis, me voy a ir a...

A seguir con lo mío.

Cualquier cosa, ahí está mi despacho.

-Los que no tenéis peces no os dais cuenta

del trabajo y el amor que necesitan.

Para que venga un majadero, eche tortugas y se los coman.

-Es una barbaridad. Cuando me lo contó Jorge...

Se me revolvió el estómago. Bueno.

Sí. Este es el caso.

¿A quién se le ocurre meter a un par de tortugas?

-Eso mismo pensé yo.

-¿Has perdido a muchos?

-Casi todos, ha sido una masacre.

Y tenía auténticas joyas.

Luchadores de Siam.

-¡Qué horror!

¿De verdad, muertos?

Sofi. Hola.

¿Tienes un momento?

Sí, a ver, un momentito.

Dime.

Puedo ayudarte a pagar el dinero del préstamo.

Ah, no, Alba.

Hoy vendemos las naves y nos van a dar un dineral.

Me gustaría ayudarte.

No, no, no, ya hablamos de esto.

No me parece bien, es demasiado.

Lo siento.

¿Cómo que es demasiado, para qué están las amigas?

Además, es un préstamo. Me lo devuelves a tu ritmo.

Ay, no sé.

No voy a aceptar un no como respuesta.

¿Y si no puedo devolverlo? Es mucho dinero.

Si no puedes, no pasa nada.

No, sí que pasa. No podemos mezclar

la amistad y el dinero. No, por favor.

Yo creo que no.

Es mucho dinero, es demasiado.

Vale.

Bueno.

Deja que te ayude a pagar lo que tienes atrasado.

No es mucho y te podrías poner al día más fácil.

Oh.

Hombre...

No sé...

¿Tú podrías hacerlo? Claro.

Nos van a dar mucho dinero.

Si no lo tuviera, no lo haría.

No puedo mirarme en el espejo teniendo ese dinero

y sabiendo que una amiga está asfixiada por las deudas.

Deudas que no son suyas.

Ay, Alba. ¿Aceptas?

¡Gracias!

Ven aquí.

Gracias.

Te lo agradezco en el alma. De nada.

Pero te prometo que te lo voy a devolver.

Vale, tú tranquila.

Muchas gracias. De nada.

Hala, a trabajar. Sí.

Te veo luego.

(SUSPIRA)

Hola.

No sabes el placer que me produce

saber que en este caso, sois los malos.

-Qué curioso que me digas eso.

Vas a defender a una ladrona.

-Ya veremos. A ver si te llevas una sorpresa.

-¡Qué graciosito que sos!

-Graciosito. ¿Te parezco graciosito?

-Sí, me parece gracioso que a tu cliente

la encontraron robando y que se haga la victima

y crea que somos los malos.

-Las cosas no son lo que parecen.

-¿De verdad le creés?

La encuentran robando y ellas es la víctima.

El viejo truco de toda la vida.

¿De verdad sos tan ingenuo?

Eso o no sos el abogado que yo creía.

Que es una opción. -Sí.

¿Y a ti no te parece gracioso también

que creas que tu cliente es tan bueno?

-¿Mi cliente?

No es a él al que detuvieron delante de sus hijos.

-Está completamente podrido.

-Eso no es un delito. Robar, sí.

-¿Te da igual defender a una rata?

-Me encantás.

¿Vamos a hablar de ética?

¿Cuánto tiempo llevás en esto? -Empecé muy joven.

-No parece.

No sos el tipo de abogado que yo creía.

-Siento decirte esto. Va a perder el caso.

-Qué chulo que sos.

Eres demasiado discreto para ser español,

pero sutil.

Sos más chulo que ninguno.

-Mm...

No sé si me has insultado o me has soltado un piropo.

¿Cuándo empezaste a notar las primeras...

pérdidas?

-Pues...

Hace un mes, mes y medio.

No más.

Las primeras víctimas fueron las crías de carassius.

Todas. Porque puedes perder algunas, pero todas, no.

-Qué pena, por favor.

-Luego, fue la pareja de luchadores de Siam.

Ahí empecé a decir que las cosas no iban bien.

Pero cuando empecé a perder los cachuelos,

empecé a angustiarme.

¿Qué estaba pasando?

-¿No era la contaminación del agua?

-Eso pensé yo o alguna plaga.

Llamé a un experto que conocía para que examinara el agua.

Nada, PH perfecto.

Él tampoco entendía nada.

¿Dónde estaban los peces?

No entendíamos nada ninguno de los dos.

Día a día, además,

la población fue disminuyendo.

Con una diferencia. -¿Cuál?

-Cada vez disminuía más rápido.

Durante semanas, estuve obsesionado hasta que un día,

que estaba tomando el sol en el jardín,

noto un dolor en el dedo gordo del pie derecho tremendo.

Miro y ahí estaba.

Una tortuga de casi medio metro enganchada a mi pie.

Cuando me moví, se escapó hacia el estanque.

Y ahí esperaba una aún más grande.

Sin duda, su cómplice.

Se metieron dentro antes de que pudiera cogerlas.

-¿Las has vuelto a ver?

-Desde entonces, no.

Pero sé que están ahí.

-Déjame que te haga otra pregunta.

¿Por qué estás tan seguro de que son de tu vecino?

-Porque las he visto crecer. Sé hasta sus nombres.

Berta y Catalina.

He visto a esas tortugas

desde que las compraron, las he visto crecer.

Se quejaba de lo grandes que se estaban haciendo.

-¿Felipe admitiría eso en un juicio?

-Por supuesto, ese no es el problema.

Él admite que son sus tortugas.

Pero dice que se le escaparon, que no las metió en el estanque.

-Pero tenemos que demostrar que él las ha puesto ahí.

Porque si se le escaparon... -¿Cómo se van a escapar?

Son tortugas, no abren puertas.

Es imposible que se hayan metido sin ayuda.

Imposible.

¿Sabes lo que pasa?

Sus hijos se han ido a la universidad

y él quería deshacerse de las tortugas.

Pensó: el estanque de Ricardo.

-Pero igual no pensó que iban a causar esa escabechina.

-Ah, pero cada uno tiene que hacerse cargo

de su ignorancia y su estupidez.

Si quería meterlas, me tenía que haber pedido permiso.

Yo se lo hubiera explicado.

Pero no, las metió a mis espaldas.

Ha provocado esa matanza y quiero que pague.

-Por supuesto.

Por supuesto.

¿Sabes que tanto café es veneno?

Sí, pero es un veneno muy rico.

Y el otro día leí un artículo,

en el ordenador o en una revista,

que decía que tomar café todos los días reduce

un 10 por ciento las muertes prematuras.

¿En serio? Pues ponme uno doble

con queso.

Oye, por cierto.

Estaba pensando sobre este jueves.

Podíamos ir a un mejicano de cocina creativa.

Un mejicano de cocina creativa.

Sí.

Tacos raros. No.

Eso que ponen ahí... No, no, a ver.

Podemos quedarnos también en la terraza de Olivia.

Lo importante es estar juntos en nuestro jueves.

Sobre el jueves, me gustaría comentarte una cosa.

¿Qué pasa, que no puedes? No, claro que puedo.

Se lo he contado a Madison y quiere apuntarse.

Mm.

¿Te importa?

A ver...

No es que me importe que se apunte Madison en particular.

Simplemente, que los jueves son nuestros jueves.

E ir ahora en plan parejitas

no me hace especial ilusión, sinceramente.

Lo entiendo y tienes toda la razón.

El plan era para nosotros, es nuestro día.

Pero Madison está un poco sola,

no tiene muchos amigos.

Quiere apuntarse y tampoco me parece mal.

Yo tampoco la veo tan sola.

Tiene hasta su grupito de yoga.

¿Y con quién tiene el grupito de yoga?

Es una clara muestra de lo sola que está.

La madre de Alba, Maricarmen.

¿Qué tienen en común Madison y Maricarmen?

Jorge, te voy a ser muy sincera y espero

no molestarte.

Cuando Madison llegó a España,

me quise acercar a ella porque estaba recién aterrizada.

Sin embargo, no se portó, que digamos,

del todo bien conmigo.

No sé si sabes lo de la hípica, lo de Eugenia.

Que no pasa nada y no me cae mal ni nada.

No me hace ilusión que venga el jueves.

Ya.

Y te entiendo.

Entiendo que sigas molesta con lo de Eugenia.

Pero tampoco creo que lo hiciera con mala intención.

Y te reconozco que está haciendo cosas raras.

Pero es que también está fuera de su ambiente,

lejos de su país. Ya, Jorge.

Entiendo que defiendas a tu chica antes que defender

a cualquier otra persona.

No es cuestión de mi chica o no.

Hasta cierto punto, la comprendo.

Para ti, es importante que venga. No pasa nada.

Gracias.

Las que tú tienes, anda.

Que sí, que sí, de verdad.

Vale. Pero esta me la debes.

Por supuesto y con intereses.

Aunque me pongas un interés altísimo,

te lo pagaré con sus plazos.

Vale, de acuerdo.

De verdad, muchas gracias.

Bueno, oye.

Y lo del mejicano me parece perfecto.

Lo vemos. Tú decides el sitio.

Okay. ¿Vale?

Chao. Chao.

¿Qué pasa?

Si me quieres contar un secreto, este no es el mejor sitio.

-Un segundo.

-No hay nadie. ¿Qué pasa?

-No puedo más con Victoria.

-Con Victoria.

-Me parece supercutre.

Me pone enferma. -¿Qué te pasa?

-¿No te parece superfuerte lo de los folios?

¿Estás así por los folios? Es material de oficina.

-¿Material de oficina?

Hoy es material de oficina y mañana, el sueldo.

¿Tú qué te crees?

Cada vez que se atasca la impresora me pone...

Es que no puede ser más rata.

-Es una empresaria. ¿Qué te esperabas,

que te comprase material de calidad?

Va a mirar hasta el último céntimo.

Tú harías lo mismo. -Yo no haría lo mismo.

Me parece de idiotas tener a los empleados cabreados

por ahorrarse 10 céntimos por paquete.

-Eso es lo que te pasa.

-Sí, es lo que te estoy diciendo.

-¿Y no tiene que ver con que intentase despedirte?

A lo mejor rabias más por eso.

-Sí, es porque me intentó despedir, pero también por esto.

Tenemos que pararle los pies. -¿Te quieres vengar?

No estoy de acuerdo, pero lo entiendo.

¿No estás de acuerdo? -No.

¿No podemos estar una semana sin problemas?

-Así nos va, todo el día tragando

para no tener que estar con movidas

y se aprovechan de nosotros.

-Te quieres vengar. ¿Qué quieres hacer?

-Tengo un plan.

Un plan maravilloso.

Sencillo, pero genial.

Yo creo que le daremos una lección.

Y pararemos esto de los folios cutres.

Este caso es complejo.

Puede parecer un simple hurto,

pero vamos a demostrar

que es algo mucho más...perverso.

Es cierto que mi cliente fue registrada

antes de salir de la tienda

y es cierto que se le encontró un teléfono.

Eso no lo negamos.

Lo que sí negamos es que dicho hurto lo cometiese ella.

-Las cosas se meten solas en los bolsos de los ladrones.

-Le agradecería que no vaya comentando sus intervenciones.

Si no, vamos a estar aquí toda la mañana y no es mi intención.

Sean breves, esto es solo la vista previa.

Ya tendrán tiempo de sorprendernos a todos

con sus buenas artes retóricas. -Gracias, señoría.

Y en respuesta a mi colega,

no, las cosas no se meten solas.

Pero las puede meter otra persona.

No sería la primera vez que se descubre

que alguien lleva algo que desconoce.

Es habitual entre narcotraficantes.

Qué mejor delincuente que aquel que no sabe que comete un delito.

-Lo que está usted afirmando

es que le han tendido una trampa.

-Así es, señoría.

-Mi cliente tiene una conducta intachable

y esta señora robó delante de unos niños.

-Estoy de acuerdo con su colega.

Es una acusación seria.

Espero que tenga pruebas de lo que dice.

Es un asunto grave.

Por un lado, tenemos el despido.

Por otro, la causa penal del hurto.

Su cliente se enfrentaría a una denuncia de la Fiscalía.

Y la pena podría llegar a ser entre seis y 18 meses,

ya que el valor del objeto hurtado, un smartphone,

excede de los 400 euros.

Supongo que lo tiene claro. -Por supuesto, señoría.

-¿Y tiene pruebas de todas esas afirmaciones?

-No, aún no.

Necesitaría un poco más de tiempo

para probar que esto es un montaje

para despedirla sin pagarle indemnización alguna.

-Necesita tiempo.

-Así es, señoría.

-Está bien.

El juicio se celebrará en 48 horas.

Ya tiene tiempo. Hemos acabado.

-Muchas gracias, señoría.

¿No te importaría que viera tu estanque?

Para nada. -Berta. Perdóname.

Tengo unos contratos que me gustaría que revisases.

Claro, sí. -Berta.

Como la tortuga asesina.

Jovencita.

-¿Perdona?

-Te lo explico después. Estamos llevando un caso

especialmente trágico.

Ya te lo explicaré. -Ah, bien.

-Que un ser tan hermoso comparta nombre con esa bestia

me apena sobremanera.

-¿Gracias?

-Berta, te veo luego.

Vamos. -Algo sí que comparten.

Algo en la mirada.

Ahora que me fijo.

-¿Te acompaño a la salida?

Nos vemos luego. -Chao.

-Cuéntame cómo tienes el estanque.

No sé si... -Quedan unas carpas.

Si lo hubieras visto...

Podemos empezar a hablar de un acuerdo.

-¿En serio me estás proponiendo un acuerdo?

-Es lo mejor para todos.

Nos ahorraría tiempo, dinero y disgustos.

-En eso, estamos de acuerdo.

Le va a costar mucho dinero a tu cliente.

-Por ahí, no.

Estoy siendo muy generosa.

-Si aceptásemos un acuerdo,

mi cliente tendría que reconocer su culpa

y se enfrentaría a penas de cárcel.

No veo tu generosidad. -Puedo presionar a mi cliente

para que pague la mitad de la indemnización.

-Te estoy diciendo que no estoy buscando ni acuerdos

ni chanchullos ni rebajas.

Es inocente y lo voy a demostrar.

Déjate de acuerdos.

-Como quieras, pero me desconcierta bastante

la fe ciega que tienes en esta señora.

Encontraron el móvil en su bolso.

Te quería ahorrar la humillación de hacer el ridículo.

-No sabía que eras tan arrogante.

-No soy arrogante, soy realista.

A menos que tengas un sospechoso que haya metido el móvil ahí.

¿Tienes un sospechoso?

-Claro que lo tengo.

-¿Y quién es?

-Tengo pruebas, pero mi cliente lo protege.

¿Quieres un acuerdo? Aquí está mi acuerdo.

Va a pagar lo que corresponde por despido improcedente

y va a retirar las acusaciones.

Y no os pido nada por responsabilidad civil

en cuestiones de honor porque yo sí soy generoso.

-Hablaré con mi cliente.

-Que se lo piense bien.

Porque si la verdad sale a la luz,

le va a costar bastante más que eso.

Carol, ¿me echas una mano?

Tengo que hacer unas cosas para Victoria.

Una copia de una declaración. -Qué bien, Daniel.

Estás subiendo escalones.

-Lo que tú quieras, pero me lo ha pedido a mí.

La máquina está atascada.

Está atascada porque alguien ha comprado el peor papel.

Yo soy un mandado.

Ya me gustaría poder elegir.

-Charly es la única que sabe desatascarlo.

-Vale, gracias.

Y para que conste.

Yo jamás compraría ese papel.

Muy bien. Algún día serás un gran jefe.

Sí.

Venga, cuéntale. -¿Qué?

A ver.

¿Te importa si el jueves viene Madison?

Se ha autoinvitado y no hay manera de decirle que no.

Sí hay manera, pero me va a costar una semana...

No, qué va, que se venga.

Se lo diré a Victoria. -Perdón.

Perdón.

¿A Victoria?

¿Y qué pinta Victoria con nosotros?

-A mí me gustaría hacerle un par de cositas.

(RÍE)

-Alucino con vosotros.

-Tendríais que habernos visto en los juzgados. La he dejado...

Suspirando.

Por cierto, vais a perder ese caso.

Menudo tipejo, un capullo.

Bueno.

-El otro día yo salía del office

y se puso muy baboso. -¿Sí?

¿Cómo que baboso?

¿Te tiró los trastos?

Casi me propone ir a un hotel.

¿Y tú qué le dijiste?

Pues cuatro cosas bien dichas.

Me parece muy fuerte. Ya.

Desde que le vi, no me gusta nada.

Es turbio, con poca clase. Lo corroboro con esto.

Muy poca clase.

Sin embargo, no nos desviemos.

No me hagáis esto.

Nuestros jueves son nuestros jueves.

-La cosa es vernos.

-No vais a estar igual con Victoria y con Madison

que si estamos solos.

Vas a estar en plan moscardón. A ver.

Tiene razón.

Este jueves no puedo hacer nada. El próximo busco una excusa.

Pues avisemos también a Jesús, a Sofía, a Alba, a Julia.

A todos.

Si hemos avisado a gente,

a Jesús y a Alba habría que invitarles.

-No tiene nada que ver con nuestros jueves.

-Evidentemente, no, cuando invitáis a Madison

y a Victoria.

-No me líes.

Victoria viene porque estoy seguro de que esta vez cae.

Vamos que si cae.

El rollito de abogado duro y de éxito es la clave.

Vamos a hacer una cosa.

Esta semana hacemos esta cosa rara.

Y a partir del jueves que viene, vuelve a ser nuestro día.

-Es que no me lo creo.

Seguro que el jueves que viene va a querer venirse con otra.

-Pues es posible, es muy posible.

-Quita, bicho.

(RÍE)

Y tiras de aquí.

Pero desenchufa el cable o te llevarás un susto.

-Qué complicado, ¿no?

-Es que este papel es una porquería.

-Que es cosa de Victoria.

-¿No se lo has propuesto tú?

-¿Proponer, qué es proponer?

¿Que ella me pregunte qué papel utilizaría

y yo le dijera que este? -Eso es proponer.

-Pues sí, se lo propuse yo.

Pero lo hice porque es ecológico.

Lo de cuidar el medio ambiente le encantó.

-No es por ahorrarse 10 céntimos por paquete.

-Sí, claro que sí.

Si ahorras y cuidas el medio ambiente, es perfecto.

-Ya sabes cómo se desatasca.

Eres el desatascador oficial del bufete. Enhorabuena.

-¿De verdad no se os ha ocurrido pensar

que es para cosas internas, que el bueno va a los juzgados?

-Reconoces que es cutre.

-Claro, pero es barato.

-¿Barato o ecológico?

-Las dos.

-Sería la primera vez.

-Por eso, soy un genio.

-Eres un lumbreras.

Y estoy de acuerdo con que hay que reciclar.

Te lo imprimimos nosotras.

-¿Sí?

Ah, pues perfecto.

Pero házmelos con papel del bueno.

-Sí, tranquilo.

-Qué bien, gracias.

-¿No te atreverás?

-¿No me ves?

No tardará mucho, ¿no? No.

¿Qué hacemos, nos esperamos o pedimos algo?

Pedimos, pedimos.

Estoy nerviosa.

¿Por?

Por la venta, claro.

Espero que haya ido todo bien.

Sí, seguro que sí.

Ha ido con Ángel.

Sí, los dos. Pues habrá ido todo bien.

Tu madre tiene que estar como loca por vender las naves.

Bueno, mi madre está como loca y punto.

Ya, bueno.

¿Entonces, qué vais a hacer?

¿Vais a comprar una casa más grande?

No me hables de casas porque se va a montar una...

¿Por?

Porque mi madre le va a decir a nuestro padre

que no quiere que se venga con nosotras y está...

No quiere decepcionarle, pero no le va a decir que sí por eso.

¿Papá os ha dicho que quiere vivir con vosotras?

No, a mí no. ¿A tu madre se lo ha pedido?

Pedir, pedir, no, tampoco.

Es que no me suena nada a él, sería muy raro.

Después de todo lo que ha pasado...

No creo que se vaya a cambiar a una casa nueva.

Tiene sus rutinas, es un poco especial.

¿Es cosa de mi madre, igual se lo ha imaginado?

Yo creo que si él no le ha dicho nada,

igual se lo ha imaginado, perdona que te lo diga.

No, no pasa nada.

Al contrario, gracias por decírmelo.

Pues si son imaginaciones de mi madre,

el disgusto que se puede llevar va a ser enorme.

A lo mejor le digo algo.

¿No? Pobrecita. Sí.

Díselo, porque se va a llevar una gran decepción.

Mira, ahí está. -Hola.

¿Cómo estás? ¿Qué tal?

Muy bien. -Huy, qué cara.

¿Cómo ha ido? -¿Tú qué crees?

(RÍEN)

Vamos a brindar.

No entiendo. ¿Quieren controlarme?

No, no, Victoria, no queremos controlarte.

Ya te lo hemos dicho.

Nos han llegado unas informaciones

delicadas sobre Echegaray.

Venimos a hablar contigo, que llevas su caso,

para ver cómo va el juicio,

qué impresiones tienes de él, no es controlarte.

Yo tengo una cartera de clientes

por la que no tengo que rendir cuentas.

-Pero no es tu cliente, es cliente del bufete.

-No estamos para perder el tiempo.

¿Qué es lo que quieren saber?

Ya te lo hemos dicho. Que cómo llevas el caso.

Si has averiguado algo.

Sí, averigüé muchas cosas.

Eso queda entre mi cliente y yo.

-Entre nuestro cliente y nosotros.

Es cliente de todos. Es lo que te explicaba antes.

-Si yo estoy llevando el caso, es mi cliente

y tenemos un pacto de confidencialidad.

-Nadie está negando el pacto de confidencialidad.

Nosotros firmamos como bufete. Es el cliente de todos.

Nadie está violando ese pacto de confidencialidad

por hablar entre los socios. No, es que tiene razón.

Muy distinto sería que lo hablases con cualquiera.

Pero que entre los socios hablemos no es un problema.

Y creo que esto debe quedar claro.

-No estoy entendiendo.

¿Qué es lo que escucharon?

A mí Rodrigo me ha contado

una serie de cosas... ¡Amigo!

Por ahí viene la cosa.

A vos lo que no te gusta

es lo que dice el abogado de la parte contraria.

Y tenés el valor de decirme que sus intereses no corren peligro.

No voy a discutir este caso con ustedes.

-¿A qué viene tanta desconfianza y tanto secretismo?

-¿Desconfianza por parte de quién? A ver, un momento.

Se nos está olvidando que estamos en el mismo barco.

Si estamos aquí, hablando contigo,

es por un interés del bufete. Pienso exactamente lo mismo.

Pero no soy la que empezó.

A ver, Victoria.

Para hacerlo todo más sencillo.

Lo único que estamos intentando

preguntarte o ver si Echegaray está involucrado

o vinculado de alguna manera al hurto.

-Sí, si ha hecho algo

para que parezca que las cosas no son como han sido.

Estamos siendo bastante claros.

-No están entendiendo lo que significa ser claros.

Si quisieran ser claros, me dirían: queremos saber

si tu cliente está incriminando a la empleada.

Y yo, claramente, les diría: esto no es asunto suyo.

Bueno, yo creo que...

será mejor que dejemos el tema porque no creo que avancemos.

Me parece bien.

-De momento, porque te aseguro, Victoria,

que volveremos a hablar de esto.

-No tengo ningún problema en repetir lo que ya dije.

Hasta luego.

¡Que no caiga, que es bueno!

¡Ay!

Nunca pensé que haría un brindis así.

Me vais a permitir.

Por los millonarios.

Por los millonarios.

Qué maravilla, vaya mañanita. Bueno, ¿y qué?

¿Qué vas a hacer siendo rica?

¿Que qué voy a hacer siendo rica?

Lo primero, ayudar a Sofi.

No quiero que esté asfixiada. Qué buena eres.

No dejes que el dinero cambie eso.

Hay que cuidar de los amigos. Sobre todo, de los débiles.

Sofía no es débil. Ya me entiendes.

Hoy por ti y mañana, por mí.

Hay que dar cuando se tiene, que nunca se sabe.

¿Y si das por dar, sin pedir nada a cambio?

Que sí, que es muy bonito.

Hoy estoy feliz, déjame.

Perdón. Gracias.

-Yo quería decir una cosa, si me permitís.

-Claro, Jesús, si eres de la familia.

-Bueno, yo quiero decir

que estoy muy contento de veros así de felices, es un gusto.

Y cuidado con el dinero.

Parece mucho, pero se gasta enseguida.

Sobre todo, si lo vais dejando y vais gastando.

-Tienes mucha razón, pero ¿sabes qué?

Hoy quiero emborracharme con este champán

tan bueno y tan caro.

Me parece que tú lo dices por otra cosa.

Te refieres a la fianza.

Sí.

Solo la fianza es un millón.

-Ya.

-Y hay que tener en cuenta que un alto porcentaje de la venta

es para Hacienda.

No es por chafar la fiesta, pero no queda tanto dinero.

-No es tanto para alguien acostumbrado,

pero para nosotras...

¿Cuánto se quedaría Hacienda?

-Un 40 por ciento.

-¿Qué?

-Depende del tipo impositivo.

Se quedan en función de lo que tienes.

-Ahora entiendo cómo se enfadan los ricos

cuando los políticos trastean con los impuestos.

Lo dirás de broma.

A Hacienda le vamos a pagar lo que quiera,

como buenas ciudadanas.

-Por eso decía, cuidad lo que os quede.

-¿Por qué? El dinero llama al dinero.

Además, nos queda un millón. ¿Tú sabes cuánto es eso?

¡Oli!

-Dígame, señora marquesa.

-Otra, que esta nos la acabamos en un momento.

¡"Nens, nens", va!

¡Venid a poner la mesa!

¿Qué hay de cenar?

Tu comida preferida.

¿Macarrones con salchichas? Sí.

Y un poco de verdura.

-Macarrones con salchichas. A poner la mesa.

¿Puedo ir a dormir a casa de Sara el viernes?

¿A casa de Sara?

Hace una fiesta de pijamas y su madre me ha invitado.

Ah, la madre te ha invitado a una fiesta de pijamas.

Sí, mamá, es mi amiga.

Sí, claro.

Y también viene Claudia.

¿Puedo ir? Sí, claro que puedes ir.

¡Bien!

-¿Y yo puedo ir a casa de Martín el viernes?

¿El viernes también?

Sí. Ah.

Vamos a ver una película de miedo.

Por lo visto, está superchula.

Ya. ¿Me puedo quedar a dormir?

Le acabo de decir a tu hermana que puede.

Claro que puedes. ¿Quién es Martín?

Es el que dices que tiene pinta de banquero.

Ah, el de las gafitas y tan educado.

Parece un banquero, es increíble.

Así que el viernes me vais a dejar solita.

Vaya juerguistas estáis hechos. -¿Estás triste?

-No es que esté triste.

Le da miedo quedarse sola.

Es normal.

-¿A ti también te da miedo?

Te está tomando el pelo.

No me da miedo.

Tengo miedo de que os hagáis mayores tan rápido.

¿Me quedan dos años con vosotros?

¡Ay, por favor, qué rápido!

Va, poned la mesa.

Si ya está puesta.

No, falta el pan, un montón de cosas.

Y lavaos las manos.

(SUSPIRA)

"Il mio ragazzo é troppo bello".

"Super troppo de la muerti".

¿Vas a quedar con ese tío? Obvio.

No sé cómo tienes tanta energía.

Tengo más energía que cuando me enamoraba con 15 años.

Ah, que estás enamorada.

No, no estoy, no.

No como cuando tenía 15 años.

Le acabas de conocer. ¡Que no estoy enamorada!

Estoy feliz. ¿No puedo estar feliz?

Sí, claro que puedes estar feliz.

Ten cuidado, es muy fácil que te rompan el corazón.

Sí.

Claro.

Tú lo ves todo negro

porque estás pasando una ruptura y es muy duro.

No, te estoy hablando de ti.

Te digo que tengas cuidado y no te enamores como una loca

porque a lo mejor, desaparece.

Juli.

Ven.

¿Qué?

Chema se va a mudar.

¿Cómo que Chema se va a mudar?

Pero si no me dijo nada.

Me lo he cruzado por el pasillo

y estaba cargando unas cajas y me ha dicho que se va.

¿Y por qué se va a mudar?

¿Es por mí?

No lo sé.

Voy a hablar con él. No, no, no.

Déjalo estar.

Si no te ha dicho nada, será por algo.

Será para no hacerte daño.

Quiero saber por qué se muda, quiero saber si está bien.

Es mejor que lo dejes estar.

Deja que haga su vida.

Y tú haz la tuya, aunque sea duro.

Mira.

Cariño, mira.

El jueves hay un "afterwork" que organizan los de tu oficina.

¿Por qué no te pasas? ¿Porque no me han invitado?

Además, no pinto nada.

La que más pinta eres tú, no es por nada.

Sí, Julia. No me mires así.

El monotema Jorge.

Tú eres la primera que me dice que te confunde.

Jorge está con Madison. Fin de la conversación.

Voy a hablar con Chema. No vas a hablar con Chema.

Os vais a hacer daño.

Hazme caso.

Julia, mírame. ¡Mírame!

Por favor, no hables con él. Que sí, que tienes razón.

Siéntate.

Ya sé que es muy dura

esta situación.

No entiendo por qué no me ha dicho nada.

¿Una copa de vino?

Sí, gracias.

Por nosotros.

No entiendo qué te ha dado con brindar todo el rato.

No, todo el rato, no.

Brindo por nosotros. ¿No quieres brindar por nosotros?

No quiero brindar por cualquier cosa.

Y todo el rato, porque entonces, pierde su sentido.

¿Has hablado con tus amigos de la fiesta del jueves?

¿Hay veredicto?

Y dale, que no es una fiesta.

Es quedar a tomar algo. Vale. ¿Puedo ir?

Sí, claro que puedes venir.

Le caes muy bien a mis amigos.

No sé si les caigo bien a todos, pero me parece bien.

Iría aunque no me invitasen.

Me lo creo.

¿Qué te pasa? Que era una broma.

Pues no entiendo tu broma.

Y lo que me pasa es que es tarde

y tengo que terminar esto. Bueno.

He conseguido que me mires a mí en lugar de a esos papeles.

Madison, estoy mirando los papeles

porque tengo que terminar este trabajo.

¿Qué tal si hago una "cupcake" en lugar de pastel de calabaza?

Me da que aquí no os gusta mucho.

No hace falta que prepares nada.

Lo hago para agradecerles la invitación.

¿Qué invitación? Nadie invita a nadie.

Porque me acepten. ¿Mejor?

No, mejor no.

¿Sabes de qué trabaja Olivia? Sí.

Se dedica a servir comida y bebida.

No creo que le haga gracia que aparezcamos

con nuestro propio menú.

Olivia es un cielo.

No creo que le importe que llevo algo.

Tampoco llevo toda la cena.

Vale, haz lo que quieras. Prepara lo que quieras.

Pero qué gruñón estás hoy.

Gruñón, no.

Déjame que termine esto. En dos minutos, está terminado.

Y hablamos lo que quieras. Mm.

(Timbre)

Hola. Julia.

¿Ha pasado algo o te has equivocado de botón?

Eh...

Olivia me dijo que no te dijera nada.

Y menos, que hiciera lo que estoy haciendo.

Eh...

Me he enterado de que te mudas.

Sí.

Me voy a una casa más pequeña, pero con más luz y más moderna.

Pasa, si quieres.

Claro.

Está un poco desordenado todo.

No, si no estaba mirando esto.

Hay recuerdos muy buenos en esta casa.

A mí me pasa lo mismo.

Pero cada día.

Mira.

La mancha de cuando nos cayó la fondue al suelo.

Vaya liada.

Sí.

Y...

En este sofá, me enseñaste a hacer pajaritas de papel.

Y aquí, nos...

Nos besamos por primera vez

mientras tu madre cocinaba lentejas.

¿Cómo me voy a olvidar de eso?

Eh...

Chema...

¿Por qué te vas?

Yo no me voy, Julia.

La que se ha ido eres tú.

Yo solo me cambio de casa.

¿No te das cuenta?

Y yo ya no puedo vivir más aquí.

En esta casa, sin ti.

Me recuerda a todo lo que yo he perdido.

¿Papá te lo ha dicho? No con esas palabras.

¿Y con otras?

Que no hace falta, hija.

Que son muchos años y creo que le conozco.

¿Quién te ha dicho que quiero vivir con vosotras?

-¿No quieres?

Me vendría bien charlar contigo.

Solo hablo con Olivia y me pone nerviosa.

¿Y eso por qué?

Porque dice que me tire a por Jorge.

¿Cómo va el tema de la fianza?

-¿A qué viene ese interés?

-Maricarmen quiere que me ocupe de sus asuntos.

-Me toca a mí gestionar la fianza.

-Eso habrá que hablarlo.

¿Te puedo hablar como a una amiga?

Sí, imagino que sí.

Yo sé que Jorge me adora.

De eso no tengo dudas.

Pero sé que es un hombre

y que, como muchos hombres, se fija en otras mujeres

y flirtea un poco.

¿Qué es eso tan importante?

-Quiere presentar acusaciones de acoso sexual,

despido improcedente y calumnias.

Le tendieron una trampa.

¿A Te ha invitado Berta? Madison, por favor.

¿La estás interrogando?

Solamente estoy preguntando...

Sí, Berta me había invitado.

¿Qué has pensado de lo de ayer?

No sé, no sabía que había que pensar en algo.

Yo no quiero ni puedo seguir engañándome así.

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Derecho a soñar - Capítulo 97

29 may 2019

Maricarmen va a vender la naves. Julia discute con Olivia porque no la dejan dormir con tanto “amor”. Jesús empieza a llevar el caso de Ricardo Castro y su estanque de peces. Alba le ofrece a Sofía dejarle dinero para pagar su deuda. Rodrigo y Victoria tienen la vista previa del juicio de Ignacio Echegaray y el robo de la canguro de sus hijos. Madison quiere apuntarse al Afterwork del jueves, causando molestias entre los tres amigos. Charly convence a Carol para vengarse de Victoria usando los patéticos folios reciclados que usan ahora en la oficina. Los socios discuten con Victoria por culpa del caso de Ignacio Echegaray. Alex y Cristina pasarán el viernes fuera de casa, dejando "sola" a Sofía.

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  1. Irina B.

    Sí, yo también lo noté.. Pues es como una "tarjeta" de la serie)) Algo que la define...

    03 jun 2019
  2. María

    Veo mucho naranja en la serie. Me fijo mucho en esas cosas y no hay más que ver la cabecera, los labios de unas, las chaquetas de otras, las paredes... ¿Alguien más se ha dado cuenta?

    02 jun 2019