Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 95 - ver ahora
Transcripción completa

-¿De qué hablas?

-Valor medio del mercado: dos millones.

Está a punto de venderlas.

Francisco compró esas naves

y las puso a nombre de ella.

-Te juro que no tenía ni idea.

Llevamos días elucubrando cómo pagar la fianza de tu padre

y resulta que las únicas que podéis hacerlo sois vosotras

y os quedáis calladas.

Mi madre lo descubrió hace poco.

Mi padre la hizo figurar como testaferro

cuando compró las naves.

Mi madre firmaba todo lo que mi padre

le ponía delante, pero nunca se enteró de nada.

Recopilo información para un caso de Carlota.

-La conspiración de la prensa contra los ecologistas.

Este trabajo está mal hecho.

Por mucho que esté convencida

de que esto se trata de corrupción,

solo es una sospecha

y al juez debo ir con algo mucho más concreto.

-Lo siento.

-Pues no lo sientas y ponte a trabajar.

¿Qué dices que echas de menos?

Lo de reírnos juntas de todo,

de cualquier cosa, la mínima.

La amistad es lo mejor,

ese es el verdadero amor.

-Anda, ven aquí.

Tengo celos.

Celos.

Sí. ¿Y celos por qué?

De que estés quedando con alguien

o viéndote con otra persona. Tú y yo no estamos juntos.

Tú y yo no somos nada.

Somos jefe y empleada

y cuando nos llevamos bien, somos amigos.

Pero nada más.

Puedes contar conmigo,

soy tu abogada de guardia.

Además no te cobraría nada.

-Pero está Ángel, que se encarga de lo de Francisco.

-Los asuntos de Francisco son una cosa,

pero vas a soltar un millón,

eso también es asunto tuyo.

En esta casa no se habla más de dinero.

Al menos hasta que hable con mi abogada.

¿Tu abogada? Vicky.

Vicky.

Y quiero hablar con el abogado de tu padre.

Que sepas que el comprador de tus naves aceptó el precio.

Esto es lo único que saldrá de mi boca

referente al dinero.

Y de nada, ¿eh? Por haberlo gestionado todo.

Señoría, no puedo evitar pensar en mi cliente,

Santiago Vega, como uno más

entre los cientos o miles de personas

que se ven afectadas por esta problemática.

Tampoco puedo evitar preguntarme

por qué las políticas migratorias de este país

no están a la altura de una situación

que no es coyuntural, sino estructural.

¿Por qué nos cuesta tanto entender eso

cuando organizaciones como Naciones Unidas

lo repiten de forma continua en sus informes?

Todo esto no se arregla

con deportaciones exprés

ni tampoco se arregla

poniendo una venda en los ojos de nuestra sociedad.

Esta gente vive aquí,

ha crecido aquí;

que ha estudiado con nosotros o con nuestros hijos;

que cuida de nuestros mayores

y que sostiene nuestro injusto sistema social

a fuerza de precariedad.

Si creen que la solución es echarles del país,

estamos ante un problema socio-económico importante

y también político.

Me parece muy interesante su razonamiento, letrada.

También encomiable.

Pero ¿podría tener la cortesía con esta sala

de ceñirse a los argumentos jurídicos

que obran en el caso que les ocupa?

Claro, señoría, disculpe.

Paso a leer los argumentos jurídicos.

En virtud de lo dispuesto en el artículo 520.6

de la ley orgánica de enjuiciamiento criminal 14-83,

solicito se tenga por nulo el expediente de expulsión incoado

contra mi defendido, Santiago,

al haberse privado a este

de los derechos de asistencia letrada

y tutela judicial efectiva que le asisten.

Derechos que a su vez

gozan de protección constitucional

según el artículo 17.3 de nuestra Constitución.

Así pues solicito

la efectividad de esa declaración de nulidad

a la mayor brevedad posible

ya que una eventual ejecución del expediente de expulsión

sería irreversible.

En virtud del artículo 13 del capítulo segundo,

titulo segundo de la vigente ley de extranjería,

o alternativamente del artículo 21 del Código Civil,

solicito se falle que mi defendido

ostente plenitud de condiciones y requisitos

para solicitar que le sean concedidos

de declararse nulo el procedimiento de expulsión

como he solicitado previamente.

Mi cliente, Santiago Vega,

se ha puesto en libertad garantizándole

que regularizará su situación en España

por medio de una carta de naturaleza

en el registro lo antes posible.

Eso es todo, señoría. Muchas gracias.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Hola.

Hola.

¿Cómo estás?

Venía a contarte la charla

que tuve ayer con mi padre.

¿Te volvió a hablar mal de mí?

No.

A eso le quité importancia.

Ahora le preocupan más otras cosas.

¿Y te dijo cuáles?

Creo que está bastante claro,

salir de la cárcel.

Quien puedo hacerlo tendrá que pagar la fianza.

Yo no puedo, aunque se vendan las naves

el dinero no es mío. Lo sé, pero te caerá cerca.

¿Crees que no he intentado convencer a mi madre

para que pague una parte de la fianza?

Lo he intentado mil veces y no hay manera con ella.

No lo entiendo.

Quiere hablar contigo.

No sé de qué,

supongo que algo relacionado con el tema,

pero no sé qué se trae entre manos.

Sea lo que sea, la atenderé encantado.

Eso si antes no se te adelanta Victoria.

¿Victoria?

¿Por?

Mi madre dice que es su nueva abogada.

Contigo quiere hablar

como abogado de la parte de mi padre.

Ojalá puedas convencerla.

A ver,

ya te contaré.

¿Estamos enfadados?

¿Crees que deberíamos estar enfadados?

Si hay alguien aquí que debería estar enfadado,

ese soy yo

y no lo estoy.

Ya no.

¿Y tú?

¿No estás enfadada?

¿Entonces...

me dejas que te invite a cenar esta noche?

¿Nueve y media?

Vale.

En mi casa.

Bien, ese es mi restaurante favorito.

¿Nos vemos allí o vamos juntos?

Nos vemos allí.

Tú y yo.

¿Solos?

Bueno.

¿Qué haces?

-Pues aquí estoy.

Preferiría estar viendo el siguiente capítulo de la serie,

pero aquí estoy, revisando esto.

-Ya lo he visto.

-¿El qué? -La serie, que ya la he visto.

-¿En serio? ¿Y qué tal?

-Pues muy bien. Me vi el capítulo que nos contaste

y me enganché tanto que me vi cinco más.

He dormido cuatro horas, tía. -¿Qué dices?

Menudo maratón. -Hanna es lo más,

me encanta cómo le da la vuelta a todo con la imaginación.

-¿Verdad? Y eso que a mí no me gustan las series de tanto blablablá.

Pero sus cuentos son una pasada,

qué buen personaje.

-Y qué buena está.

¿Sabes lo que más me flipa? -¿Qué? A ver.

-Cuando descubre que tiene poderes y en la fantasía

puede hacer lo que quiera. -Y no puede cometer pecados

como le enseñaron los monstruos grises

cuando era una huérfana en la Isla de las Montañas Azules.

De verdad, soy fan de ese capítulo.

-Esta noche me veo cinco más. -No.

No vale adelantarse y hacer spoiler.

-Pues ponte las pilas.

Hola, Sofi. Ay, hola.

¿Qué tal? Bien. ¿Y tú?

Bien. Ya de viernes.

He sobrevivido a esta semana horrible.

No te voy a molestar mucho.

Solo quería darte las gracias

por ayudarnos a mi madre y a mí

a revisar el borrador del contrato.

Ay, para nada, no me des las gracias.

¿Cómo está eso? La firma es la semana que viene,

así que bien. Me alegro, muy bien.

Habrá que celebrarlo.

Esta noche hago una cenita en casa, ¿por qué no te vienes?

Gracias, pero he quedado con Ángel.

Si quieres, que venga también, no me importa.

Es que queremos estar juntos y a solas.

Ah, vale, lo entiendo perfectamente.

Pues a disfrutar. Otro día será. Gracias.

Ya te contaré. Hasta luego.

Sofía, ¿te importaría pasarme esto al ordenador?

Por supuesto. Una cosita, Jesús,

bah, es una tontería,

pero que esta noche hago una cenita en casa,

por si te apetece venir. Es con amigos.

Van a ir Julia, Olivia... Es para agradecerte

lo que has hecho por mí estos días.

Sí, hombre, que me has defendido.

Bueno... ¿Qué?

¡Solo faltaría, Sofía!

Vamos, que te tendría que estar yo agradecido a ti.

¡No! No sabes lo bien que me ha venido

pisar el juzgado después de tantos años.

¿Ah, sí? De verdad, sí.

Y claro que voy, cuenta con ello.

Iré a la cena encantado. ¡Qué bien, perfecto!

Me alegro.

¿Traigo vino tinto?

No hace falta que traigas nada;

pero trae vino, vale.

Muy bien. Para vosotras aunque sea.

Sí, para nosotras.

Muy bien. Vale.

Oye, prepárate para perder en una partida de ajedrez.

¡Uy!

Cuidado, ¿eh?

Venga.

¿Podemos hablar un segundo, por favor?

-Si es sobre el caso, sí.

-Sí y no.

-Antonio, tengo mucho papeleo,

así que abrevia.

-Ya no tengo nada que ver con el caso

porque he dimitido.

-¿Cómo?

-Ya no represento al consejero delegado

de la siderurgia.

-Pensé que con todo lo que tenían en juego

te estaban pagando muchísimo.

-Y me están pagando.

Bueno, me estaban pagando.

De hecho, hacía mucho tiempo que no cobraba tanto dinero,

desde mi época de actor.

-¿Entonces?

-Me hiciste pensar.

-Que yo te hice pensar.

-No he dejado de darle vueltas

a que estaba defendiendo a un chantajista.

Tienes razón, Carlota.

A veces somos como malabaristas de las palabras.

Manipulamos contra los argumentos que al final,

ay, acabamos por creérnoslos nosotros mismos.

Y yo no quiero ser así.

Me hiciste recordar que yo,

yo quiero estar del lado de los que son justos.

No puedo permitir que el administrador de la fábrica

desate una guerra entre ecologistas y trabajadores.

Me niego a ser cómplice de algo así.

-Muy bien, Antoñito.

¿Nueve y media en el mejicano?

-¿Qué?

-Que si quieres cenar en el mejicano a las 21:30.

-¿Mejicano, 21:30?

Claro, me parece una idea estupendísima.

¡Allí nos vemos!

-Bien.

(Disparos)

Buenos días.

Hola.

¿A gusto?

(ASIENTE)

¿Qué haces aquí?

¿Cómo que qué hago aquí?

Habíamos quedado para habar de "business".

¿Hemos quedado hoy?

Sí, perdona,

se me había olvidado, se me ha ido la hora muchísimo.

A ver, la dolorosa. Ahí tienes.

¿A cuánto asciende la bromita?

Pues míralo tú mismo.

¿Qué?

Mi silla.

Tu silla.

Sí.

Tampoco te pongas así.

Ese carácter tuyo tan posesivo te va a acabar matando.

Bueno.

Estás loco. ¿Cómo va a costar esto?

¿Todo esto? Si quieres, te recito la lista

que me la sé de memoria: vajilla, toallas,

cuadros, el acuario con sus peces;

la silla de montar artesana... No, ya, ya.

Lo tengo delante. Esto es una locura.

¿Y quién es el loco? ¿El que pide ese dinero,

que es lo que cuesta, o tus demandados,

que se lo fundieron en la cena más "destroyer" de la historia?

Es un engaño.

No sé si esta gente accederá a pagar esto.

No, pagarán, ya verás que pagarán.

Igual al principio lloran y patalean un poco,

pero al final sus papás pagarán. ¿Sabes por qué?

Primero porque están forrados

y segundo porque ningún acto vandálico

puede ensombrecer el brillante futuro

de los hijos de papás forrados. Muy bien.

Pues les paso la oferta y ya veremos.

A ver, tenía algo que decirte.

Ah, sí, ¿quieres venir esta noche a cenar a casa?

Qué va, no puedo, tengo un compromiso.

Bah, cancélalo y vente, va a estar bien.

No, qué va, que no.

¿Qué pasa?

¿Te da miedo cenar a solas con tu novia o qué?

No me da miedo cenar con mi novia,

pero es que no es una cena a solas.

Te invito porque también vienen sus compañeras de yoga.

Ah. ¿Están buenas? Bueno, buenas...

Una es Maricarmen, la madre de Alba. Ah.

No, la amante de Zabálburu, paso.

Y la otra comensal creo que sí te interesa más.

¿Quién es?

(CON ACENTO ARGENTINO) Nuestra nueva socia,

Victoria Iturbe. ¡No me digas!

Sí. ¡No!

¡No,no!

Haciendo yoga con la mallita y todo...

¿Cuento contigo? No puedo, de verdad.

Rodri. Ya he quedado.

Tráete a tu ligue o con quien hayas quedado.

¿Qué ligue? Que he quedado con mi madre, tío.

Que tengo que acompañarla a no sé dónde. No sé.

Lo tuyo es mucho más tentador, pero no puedo.

Bueno.

¿Qué hacéis?

-Maldades, como siempre. -Uy, qué miedo.

Berta, ¿te vienes esta noche a cenar a mi casa?

Qué va, cariño, tengo una cita. Ah.

¿Y la cena a cuento de qué?

La ha organizado Madison. Ah.

¡Venga, hasta luego!

Qué hostilidad, por favor.

Pues nada, como tenéis todos

la agenda muy solicitada,

ya ceno yo solo con las compi yoguis de mi señora.

Tampoco te puedes quejar, ¿no?

Nos vamos viendo. Venga.

Dale un beso a tu madre. ¡De tu parte!

Pues sí, de mi parte.

Considerando suficientemente probada

la residencia del interesado, Santiago Vega Tembo,

en territorio español

por un periodo superior a los diez años

que marca el artículo 21 del Código Civil,

lo que le habilita y faculta

para la solicitud en el registro civil

de una carta de naturaleza que le facilite

la adopción de la nacionalidad española,

este tribunal considera nulo

el expediente de expulsión

que afecta a don Santiago Vega.

Así como la puesta en libertad inmediata del interesado

libre de todo reproche penal.

Dicha apuesta en libertad deberá hacerse efectiva

al término de la lectura pública de esta sentencia,

dictada en la sala de mi jurisdicción

al día de la fecha.

Agentes, procedan, por favor.

(RÍEN)

-Ya está, ¿vale?

Enhorabuena.

Gracias.

Si me permite.

Sí, claro, diga.

Tiene usted poca experiencia,

pero muy buena madera.

Y las dos cosas saltan a la vista.

¿Ah, sí?

El juicio lo tenía ganado desde el principio.

Pero estuvo a punto de echarlo a perder

con sus alegatos,

encendidas y elocuentes proclamas.

Funcionan muy bien en las películas,

pero sirven de poco ante un tribunal.

Sí, comprendo lo que dice.

¿Sabe una cosa?

Hace pocos días

otra persona me hizo la misma crítica.

Así que imagino que en parte tiene algo de razón.

Solo una parte.

Esa misma reacción fue la que tuvo esa persona.

Suerte que a última hora cambió de estrategia.

Si no, este muchacho estaría ahora camino de Perú.

¿Y a usted qué le hubiera parecido?

¿A mí, personalmente?

Sí.

Mal, ¿qué quiere que me parezca?

¿Y entonces su argumentario?

Señorita, hago mi trabajo.

Espero que nos veamos de nuevo.

Sí, igualmente. Un placer.

Señorita,

muchas gracias.

Te has portado muy bien con nosotros.

Gracias.

Estoy segura que Diosito te lo premiará.

Ahora idos a casa, disfruta de tu hijo

y cuidaos mucho, María. Sí.

-Oye, si no me fallan las cuentas, es tu primera victoria.

No, mi segunda. Ah, tu segunda.

Y las que quedan.

Acabas de entrar en racha.

Voy a rezar a todos mis santitos para que dure mucho tiempo.

-Eso, que dure.

Habrá que celebrarlo, ¿no?

-Sí. Tampoco vamos a exagerar.

No, sí vamos a exagerar,

que en la vida a veces es necesario exagerar.

Pues venga. -¡Venga!

¿Sí?

-¿Te pillo en buen momento?

-¿Es muy urgente?

-No.

-Entonces vuelve después, por favor.

-Creo que te puede interesar.

-¿Va a ser rápido?

-Lo prometo.

-A ver, siéntate.

-Vale. He estado investigando y he encontrado cosas

que prueban que ciertos medios de comunicación

manipulan la información para ensuciar

la imagen de los ecologistas y limpiar la de las empresas.

-¿En serio? -Totalmente.

Ha sido un trabajo complicado,

pero he encontrado ciertos hilos de los que,

a poco que tires de ellos, puedes sacar muchas cosas.

-Bueno, eso es muy interesante.

¿Y cómo veo esos hilos? -Lo tengo todo redactado.

-Ah, gracias.

-Te he marcado en morado esos hilos

y los he relacionado con otras noticias

y explico el punto al que me han llevado.

No es mucha cantidad de material,

pero puede ser clave.

Pero te dejo que lo mires tranquilamente.

-Muy bien. Gracias, Daniel.

Lo miraré detenidamente.

-Perfecto. Gracias a ti.

-Este tío es tonto.

¡Daniel!

-¿Pasa algo?

-¿Me estás tomando el pelo?

-No, ¿por qué?

No, para nada.

-¿Cómo que por qué?

¿Qué es esto que me has traído?

-Te dije que era poco material,

pero creo que puede ser útil.

Si tú... -¿Útil?

Esto no sirve para nada.

-Pero ¿por qué?

-A ver, "Digital News";

"Petrodólar diario".

Esto ni es prensa ni es nada, son blogs de aficionados.

¿Piensas que voy a perder el tiempo mirando esto?

¿Has creído alguna vez que son fuentes fiables?

-A mí es lo que me dijo Berta. -Berta.

-Sí.

-Bueno, me da igual.

Tu jefa soy yo

y lo que te digan los demás no deberías ni oírlo.

¿Me entiendes? -Sí. Perdona.

-Vuelve a trabajar, anda.

¿Te apetece tomar algo?

¿Un agua, un café? -No, gracias.

Tengo el estómago cerrado.

-Adelante.

Sí, siéntate, por favor.

-Muy amable.

-¿Qué tal?

¿Te cruzaste con Alba?

-¿Con Alba?

No. ¿Por qué lo preguntas?

-Por si querías verla.

-A mi hija la veo en casa todos los días.

Aquí he venido a lo que he venido,

que es a lo que tenemos entre manos.

-¿Y qué tenemos entre manos exactamente?

-Sé que es propio de nuevos ricos

hacer ostentación de dinero,

pero en breve dispondré de un capital muy grande,

que estarás informado. (ASIENTE)

-¿Y en qué puedo ayudarte?

-Soy yo la que quiero ayudarte a ti.

Bueno, a Francisco, más bien.

Y también a ti en parte

porque trabajas para él, eres su abogado.

Así que supongo que también te llevarás tu tajada.

-Como has dicho, será mejor que nos centremos

en lo que tenemos entre manos.

-Muy bien.

Voy a pagar la fianza.

-¿Que vas a pagar la fianza?

-Sí.

Voy a pagar la fianza de Francisco,

el millón de euros.

No quiero que se diga de mí

lo que ya se estará diciendo de Lourdes,

que en el momento que más me necesitaba

dejé a mi hombre en la estacada.

Ya veremos a partir de ahora quién es aquí la otra.

-Una mujer generosa, sí, señor.

De bien, como tu hija.

-A mi hija déjala aparte.

Estamos hablando de negocios.

Luego ya si eso en casa,

de yerno a suegra hablamos cuando quieras.

Lo que...

sí quería pedirte es una cosita.

-Tú dirás.

-Quiero que antes de salir,

Francisco se entere bien

de quién le está sacando del pozo.

-Está bien.

Me encargaré personalmente

de que Francisco lo sepa.

-Muy bien.

Y otra cosa más.

-Lo que quieras.

-También quiero que lo sepa toda la gente de por aquí.

Los jefecillos, sobre todo,

por lo que pueda pasar en el futuro.

Que se entere todo el mundo,

que todo el mundo sepa

que ha sido Maricarmen Córdoba

la que ha pagado la fianza de Francisco.

-Está bien.

También me ocuparé de eso.

-Correcto.

Oye,

tú haces muy bien tu trabajo, ¿no?

-Lo intento.

Sí, lo intento.

-Bien.

(TARAREA)

¿Querías verme?

-Sí, Berta, siéntate.

-¿Aquí?

-Sí, bueno, eso parece.

Berta, ¿tú por qué quieres trabajar aquí?

-No sé a qué te refieres.

-Me refiero a que por qué estás de pasante en este bufete

en vez de estar de abogada en otro sitio

o de asesora inmobiliaria?

¿Es porque tus padres conocen a Francisco?

¿Por el sueldo? ¿Porque te pilla cerca de casa?

-No, nada de eso. -¿Entonces?

-Estoy muy a gusto aquí,

me gusta la experiencia de este bufete.

Creo que se le da a todo un enfoque distinto

a lo que he visto hasta ahora.

-¿Y tu plan a largo plazo cuál es?

¿Seguir, ascender?

¿Asumir nuevas responsabilidades?

-Sí, claro que sí. -Ajá.

-Estoy en este bufete como si fuera mi casa

y aunque esté aprendiendo mucho como pasante,

me encantaría crecer aquí, por supuesto.

-Ya.

-Perdona, Carlota, pero no sé muy bien

adónde va a parar todo esto.

-Lo que intento explicarte, Berta,

es que para llegar a ser una figura relevante en esto

lo que debes hacer es trabajar,

trabajar y trabajar.

Y para aprender a ser jefa,

tienes que saber delegar

responsabilidades en los demás.

Pero para eso necesitas dos cosas:

primero tener un equipo

y luego saber lo que significa trabajo.

¿O crees que cuando te encargo algo

es para conseguir más tiempo libre,

para quitármelo de encima,

para tumbarme a la bartola? -No,

para tumbarte a la bartola no.

-Pues a partir de ahora

cuando te encargue algo,

no se lo digas a Daniel

para que él haga tu trabajo.

¿Entiendes?

-Vale. Lo siento,

debí encuadernarlo yo.

Lo siento, pero es que Daniel

insistió en encuadernarlo él.

Yo estaba muy cansada porque lo había hecho de nuevo.

Toma, este es el nuevo.

-Pero ¿qué me ha traído Daniel esta mañana?

-¿El qué?

-Esto.

-¿Perdón?

Esto es como lo que he hecho yo,

pero con blogs o algo así.

Claro,

por eso me hacía tantas preguntas.

-¿Cómo?

-No tengo nada que ver con esto, Carlota.

De verdad.

Daniel lo ha hecho por su cuenta.

-Pero ¿para qué?

-No lo sé.

Supongo que supo que yo lo había hecho mal

y él por su cuenta... -¿Seguro que no se lo pediste?

-Por supuesto.

De verdad, me estoy esforzando mucho en este proyecto.

-Está bien.

No, está todo bien.

Daniel,

ven, anda.

Sí, hablo con Macarena

y le pido que te lo envíe. Gracias. Chao.

Berta. Hola.

¿Qué tal? ¿Mejor que ayer? Sí, un poco mejor.

Acabo de salir del despacho de Carlota

y, la verdad, está más tranquila.

Me alegro.

Es que la jefa es mucha jefa. Sí.

¡Ya es viernes, por fin!

Se me ha hecho la semana larguísima. Y a mí.

Estoy deseando que termine la jornada.

¿Qué vas a hacer esta noche?

¿Tienes plan? Sí, ceno con Ángel.

¡Oh! ¿Y tú?

He quedado con un antiguo novio.

¿Con Gonzalo? No, no.

No lo quiero ver ni de Blas.

Para nada, es que se portó fatal.

Es un chico con el que salí hace tiempo,

pero ahora somos grandes amigos.

Qué bien. Sí, además,

no es el típico chico egocéntrico que solo habla de sí mismo,

sino que te escucha, te pregunta, te entiende.

¡Así que la egocéntrica puedo ser yo!

Da gusto cuando una relación de amor

que no pudo ser termina en amistad.

Sí, porque no abunda, ¿eh?

Hola. Hola.

-Hola. -Hola.

¿Todo bien? Sí.

Todo bien.

Me marcho.

Muy bien.

Por aquí.

Pues adiós. Adiós.

-Eh...

Esa es tu madre, ¿no?

Sí. Ah.

Es que hemos tenido una semana un poco dura.

Relaciones entre padres e hijos,

esas son las difíciles

y no las de los novios.

Ya, claro.

Claro, como nos conocen desde que nacimos prácticamente...

Se piensan que seguimos siendo sus niñas bonitas

para moldearlas y todas esas cosas.

Y no se dan cuenta

que somos ya independientes, mayores,

empezamos a crear nuestra vida

y que necesitamos hacer nuestra vida

y dejar un poco aparte... Ya.

Bueno. Bueno.

Adiós. Pásatelo muy bien esta noche. Gracias.

Tú también. Dale un beso, bueno,

salúdale de mi parte. ¡Hace tiempo que no lo veo!

Sí, chao. Chao.

Macarena. Dime.

¿Puedes enviar esto, por favor?

Buenas.

¿Cómo estás? Muy bien.

¿Y vos? Bien.

Repasando un poco de derecho marítimo internacional.

Muy interesante, sí.

¿Qué tal?

¿Has cerrado ya lo del destrozo del restaurante?

Sí, hemos pactado.

No había otra opción, ¿no?

No, la verdad que no.

Al final hemos perdido el dinero

que tocaba perder y fuera.

Nosotros no,

los padres de los niñatos estos.

Oye, ¿te vienes a cenar esta noche a casa?

Pues la verdad... Te cuento,

Madison ha organizado una cena con sus amigas de yoga.

Les ha dado fuerte con el yoga.

Están ahí... Sí, sí.

Es más, creo que van a hacer algo antes de la cena.

Y nada, hemos pedido una cena "healthy", eco;

comidas internacionales del mundo.

¿Cuento contigo? Vaya planazo, es apasionante,

pero es que tengo otro plan esta noche.

Una cena en casa de Sofía, que me ha invitado.

Ah. Sí.

Vaya.

Está todo el mundo con planes hoy.

Pero supongo que es normal, es viernes.

Bueno, no te preocupes, no pasa nada.

Tenías que intentarlo, ¿no?

Lo de cenar como pajaritos sabores del mundo

con las amigas de yoga de tu novia, puf...

¿Tanto se me nota? Bueno.

Tenías que intentarlo, ya está.

Entiendo que busques apoyo moral,

pero no sé si soy la mejor persona

como para acompañarte así de correrías nocturnas.

¿Te acuerdas cómo acabé la otra noche?

Un poco... piripi. ¿Un poco?

¡Piripi! Sí, piripi.

Eso ya no se dice.

Y no acabaste piripi,

te cogiste un pedo de colores.

Ya.

Pero ya está.

Qué vergüenza, por favor.

De vergüenza nada, lo pasamos fenomenal.

Es más, ya me lo dijo Rodri,

a ver cuándo repetimos.

Te aseguro que no se va a repetir.

Tengo un vacío de memoria de ocho horas

que me pone muy nervioso. Bah, olvídate.

Y nunca mejor dicho.

Tranquilo, que lo pasamos muy bien.

En confianza, ¿hice algo el otro día

de lo que me tenga que arrepentir?

En esta vida de lo que hay que arrepentirse

es de lo que uno no hace.

Si tú lo dices.

Pues nada,

pásalo muy bien en la cena.

¿Va alguien más del bufete?

Creo que viene Julia y Olivia.

Vaya, genial.

Pues que lo paséis muy bien.

Gracias, lo mismo digo.

Y ánimo con lo tuyo.

¡Sí!

Gracias.

Hasta luego.

(Señal)

Se te ve bien.

Por lo que he escuchado, tienes una nueva afición.

-No sé de qué hablas.

-Escultura.

¿Te has descubierto las manos?

-No, no es escultura, es cerámica.

Además, no es nada de tu incumbencia.

¿Qué quieres decirme?

-Te traigo dos noticias.

Una buena y una mejor.

¿Cuál quieres primero? -Me da igual.

-Está bien.

La buena es que la libertad bajo fianza ya está tramitada;

si no hay sorpresas, en dos días estarás fuera.

-Muy bien.

¿Y la fianza la vas a pagar tú?

Porque de momento no tengo noticias de que nadie quiera hacerlo.

-Esa es la otra noticia,

la mejor.

La pagará Maricarmen.

-Maricarmen. -Sí.

Vino esta mañana y me lo confirmó,

por lo visto Alba hizo un buen trabajo.

-Sí, mi niña.

Se merece alguien mejor que tú.

-¿Tan mal resultado te estoy dando?

-Tu trabajo es basura, bueno, como el mío.

Pero Alba es de otra manera.

Alba es pura y buena.

Algo que tú y yo jamás seremos.

-Gracias.

-No puedo echarte de mi vida de momento,

pero de la de Alba quiero que salgas inmediatamente.

Cuando esté fuera,

haré todo lo posible por separaros.

-Eso no depende de ti.

-¿Qué vas a hacer tú?

-Francisco, no estás en condiciones de sacar pecho.

Cuando salgas, no te conviene hacer ruido.

Debes estar tranquilo y no meterte en más líos.

¿Quieres las razones por las cuales no debes meterte en líos?

Francisco, antes eras muy grande,

pero cuando salgas,

no lo serás tanto.

Y ahora yo, este abogaducho al que rechazas como yerno,

soy mucho más grande que tú.

Hola. He ganado el caso.

Enhorabuena.

¡Cuánto me alegro!

Tus consejos me ayudaron mucho, gracias.

¿Cambiaste la estrategia? Sí, en el último momento,

por los pelos. Bueno, por los pelos...

Seguro que exageras. No, te lo digo de verdad.

Estaba obsesionada por ir por mi camino

y cuando llevaba 20 minutos de alegato,

vi que el juez se estaba poniendo nervioso

y entendí que así no ganaría, que tenías razón.

Y reaccionaste a tiempo. Por suerte sí.

Digamos que vi la luz, más que la luz

vi la chuleta que tenía preparada.

Las chuletas son imprescindibles.

¿Qué te habías preparado? Códigos, leyes;

material jurídico puro.

Oye, Jorge,

siento ser tan cabezota a veces.

Yo también siento lo que te dije el otro día.

Tendría que haberme callado.

No tienes por qué pedirme perdón,

solo dijiste lo que piensas.

¿De verdad crees eso?

Sí, sabes que no suelo mentir.

Eso es verdad.

Debo reconocer que estaba un poco mosca contigo

porque soy muy orgullosa

y no me gusta que me den lecciones.

Pero en este caso fueron lecciones buenas,

así que gracias.

De nada.

Entonces, ¿amigos?

Amigos, sí.

Me gustaría darte un consejo

a cambio del consejo que me diste tú a mí.

Claro.

Si eliges un camino,

no te salgas de él.

Al menos por un tiempo.

Gracias.

Carol. -¿Qué?

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-¿Una pregunta de qué?

-Nada, una normal, supongo.

-Pues tú dirás.

-A ver,

con lo que te pasa conmigo,

quiero decir,

¿por qué te enfadaste cuando me enrollé con Daniel

y no cuando me lié con el fontanero?

No quiero que te agobies, es solo por curiosidad.

-A ver, cuando te liaste con Daniel,

me sentí un poco excluida.

O sea, estaba pasando algo delante de mis narices

y tú no me contaste nada. No sé.

-¿Excluida?

-Sí, eso fue lo que más molestó.

-¿Quieres decir que para que nuestra amistad

no se resienta me puedo liar con todo "quisqui"

siempre y cuando no te sientas excluida?

-Charly, puedes hacer lo que quieras,

solo te digo que eso es lo que me sentó mal.

-Ya.

Pero en el fondo es lo que estoy diciendo,

no me marees.

-Te lo estoy explicando porque me has preguntado,

no hace falta que me hables así.

-Quiero que las cosas entre tú y yo queden claras, Carol.

No quiero que te sientas excluida.

-Es lo que te digo, que puedes hacer lo que quieras.

-No vas a perder a una amiga, sinceramente,

y tampoco te quiero hacer daño.

-Me aguantaré. -¡No quiero que te aguantes!

No quiero hacerte daño. -¡Vale!

-¡No, vale no!

Necesito que las cosas queden claras a partir de ahora.

-Charly, esta conversación es absurda.

No podemos poner límites o reglas

a lo que podemos o no hacer.

Somos amigas, no una pareja.

-Qué tontería. Tienes razón, somos amigas.

-¿Por la amistad? -Por la amistad.

(Música relajante)

Che,

¿vos te vas a quedar ahí mirando?

Dale, venid.

No, es que a mí esto del yoga

no me llama mucho.

Venga, haz un par de sanas con nosotras.

Que no cariño,

que me estoy tomando una cerveza

y viéndoos disfrutar aquí muy a gusto.

Con lo animado que parecías y eres un muermo.

Un muermo no.

Pero yo cuando invito a mis amigos a ver el fútbol,

no echamos un regate en el salón.

¡De verdad! Venga, un par de posturas.

-Dale, dale.

¡Qué postura! De verdad. Venga.

Pues nada,

a hacer un poquito el tonto

y así estáis contentas. ¡Eh, eh!

Un poco más de respeto con el yoga.

¿Al suelo? Sí, túmbate.

Como si hicieras una flexión.

¿Hago una flexión? Sí.

Te tumbas y ahora levantas así.

A ver. Venga.

No.

Madison, esto no tiene que doler

porque es que me está... Inténtalo.

Tengo lumbares sensibles.

Luego no duermo y tengo problemas. Que no.

¡Una sonrisita! ¿Cómo que una sonrisita?

¡Que no, Victoria! Por favor, ya está.

Ya está, ya.

¿Cómo me haces una foto? Para la posteridad.

-¿No lo vas a hacer? No, ya está.

¡Jorge Leiva compi yoga! ¡Ni compi yoga ni nada!

Haciendo... ¿Cómo es esto? La cobra, la serpiente.

La cobra me ha reventado la espalda.

El que me va a cobrar el fisio.

Porque estás oxidado.

Bah, me flipa esta alfombra, Sofi. ¿Ah, sí?

¿Es lana 100% virgen?

Sí, creo que sí.

No sé, la compró José.

Ah.

No pasa nada, Oli.

¿Y vosotros qué, tenéis para mucho?

No, lo que tenemos Cristina y yo en ganar una partida.

-Ganar. Muy bien,

tenemos que recoger y poner la mesa, por favor.

Mamá, si me ayudas, acabaríamos antes.

Vale. Vale no,

es que no te vuelvo a poner en mi equipo.

Vale. ¿A quién le toca?

A nosotros. A nosotros.

Pues mira.

Y esto es jaque.

¡Ja!

Jaque mate.

¿Hemos perdido?

-Un poquito.

-¡Mamá, qué buena eres!

Sí, es que he tenido muy buenos profesores.

Bah, a recoger, que hay que cenar.

Gracias, Oli, perfecto.

(Timbre)

Voy yo, será Julia. Perfecto.

Hola, chicas.

¡Hola!

-¡Hola!

¡Ay, gracias!

Son María y su hijo Santiago. Hola.

Mis hijos, Álex y Cristina.

Encantado. Y él es Jesús.

Encantada.

¡Uy, la tortilla, que se quema!

Chicos, por favor, más bajo,

que intento mandar un mensaje por el aire

a mi amigo Andy que está en Polonia.

(FARFULLAN)

¿Has mandado el mensaje ya? No, estoy en ello.

Ay, qué rico todo. -Sí.

-¿De qué es la carne de las hamburguesa?

-Vegetal. -¡No me digas!

-Estaba todo buenísimo. Y los alfajores son un detalle.

-Tenemos que hacer esto todos los viernes.

-Pues sí. -Sí.

¿La tortilla es casera? No, es comprada.

-¿La calentaste en el horno o en el microondas?

-En el microondas y listo. -¡Guau!

¡Un vinito no tenéis? Hace falta un vinito.

-¿Y si antes hacemos un tour? -Vale. Buenísimo.

-¿Es un dúplex? No, un bajo.

Venga, os enseño la casa.

Por esa puerta. -Tenéis muy buenas calidades.

-¿Verdad?

Tanto yoga, tanto sano, ¡está todo malísimo!

(RESOPLA)

A ver si dura el tour tres horas.

Ángel.

¿Por qué nunca quieres hablarme

de tus padres, tu familia,

tu infancia?

Ya te dije que mi infancia no tiene nada de interesante;

nada de especial.

Por eso me interesa.

Además, ¿qué te impide contármelo si no es especial?

A mí me interesa porque me interesas tú.

A mí lo único que me interesa

es el aquí y ahora contigo.

Yo creo que sin esas vivencias,

sin esas experiencias de cuando eras niño

es imposible explicar quién eres hoy.

Y si no me lo cuentas,

¿cómo voy a conocerte?

¿Sabes qué pasa?

Que me da miedo estropearlo.

¿Estropear el qué?

Estropear lo nuestro

por no estar a la altura.

Ángel, no entiendo nada,

¿qué pasa con tus padres?

A ver,

mis padres viven en un pueblo,

lejos.

Es por eso que no les veo mucho,

tampoco me llevo bien con mi padre.

Es una persona sin ambiciones

y lo único que le importa

es su casa, su huerto, su mujer.

No quiere nada más.

Lleva una vida totalmente intranscendente.

Quizá tú no lo puedas entender

porque tus padres son muy distintos a los míos.

Hay quien vería a tu padre como a un hombre sabio,

apegado a la tierra

y que seguramente se conoce muy bien a sí mismo

y ha alcanzado cierto grado de paz interior.

Si quieres,

a mí no me importaría conocerlos.

Si tú quieres.

¡Hombre, si están aquí los tortolitos!

¿Estáis visibles? (RÍE)

-Buenas noches, Maricarmen.

-Ángel, guapo, ¿qué tal?

Hola, cariño.

¿Estás bien, mamá?

Sí.

Bueno, un poco mareadita.

¿No tenías una cena con tus amigas del yoga?

Sí, pero también se come y se bebe.

Se bebe más que se come.

Porque me he tomado cuatro mini gazpachos

que no hacían ni media ración.

Es que Madison es tan sana.

Tengo el estómago medio vacío.

Ay.

-Bueno, pues yo me voy.

¿Y el postre?

Compártelo con tu madre.

Hablamos luego.

Vale.

-Que descanses, Maricarmen. -Adiós, bonito. Tú también.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Ven.

Qué cansada estoy.

Ya me he enterado...

de que has decidido pagar la fianza de Francisco.

Solo quiero vivir en paz

y tener la conciencia tranquila.

Que yo también tengo una conciencia, ¿sabes?

Lo sé, mamá.

Y me alegro de que la hayas escuchado.

Bueno, también te he escuchado a ti.

Eres como mi otra conciencia.

¿Sabes una cosa?

¿Qué?

No solo te quiero mucho,

me gusta mucho la persona que eres.

¿A quién se le ocurre vivir como casados

después de tanto tiempo?

-Tendrás que decirle que no quieres.

-Se lo diré...

cuando me lo pida.

-¿Cómo que cuando te lo pida?

Pero ¿no te lo ha pedido?

¿Para qué quieres una técnica para rendir el triple

si trabajas estupendamente?

Es para tener más gratitud en el corazón.

Pues suena muy bien.

Quizá podrías enseñarme algún día esa técnica.

Sí.

Se trata de Ignacio Echegaray, 55 años,

empresario, divorciado y adinerado.

Quiere despedir sin indemnización alguna

a la empleada que lleva cuidando diez años

de sus hijos.

-Un vendedor la sorprendió robando. -Eso no es lo que dice

en el informe de mi compañera Carlota.

¿Hay algún otro detalle

que tenga que saber?

-Puede que algún detallito sí que haya.

¿Tú con Jorge bien?

-Muy bien.

-Pero ¿nos afecta la convivencia?

¿No os baja las ganas?

-No.

Hola, amor.

Hola.

No te esperaba aquí,

pensaba que estabas fuera.

Hasta su detención, el bufete está en el punto de mira.

-Nuestra principal amenaza no es la Policía,

sino los socios de Fajardo.

Es a ellos a quienes debemos dejar satisfechos.

Hoy he conocido a un nuevo cliente.

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Derecho a soñar - Capítulo 95

27 may 2019

En el caso de la incoación de expediente de deportación contra Santiago Vega, Julia, que lo defiende, insiste en basar sus alegaciones en argumentaciones políticas. En el último momento, y viendo que las cosas empiezan a pintar mal, recuerda los consejos de Jorge y cambia de estrategia apostando por otra técnicamente irreprochable y estrictamente jurídica. Esa oportuna rectificación le permitirá ganar el caso. Maricarmen acepta finalmente pagar la elevada fianza que permitirá que Francisco salga de prisión. Las paces volverán a hacerse entre ella y su hija Alba, que también se reconcilia con Ángel tras su rifirrafe de la víspera. Finalmente, él le confiesa por qué oculta a sus padres: no se lleva bien con ellos y se avergüenza de su humildad y pequeñez. Por su parte, Charly y Carol vuelven a ser amigas tras superar el episodio del amor no correspondido. Y pese a tanta tensión, la semana termina con muchas celebraciones: la cena de Alba y Ángel; otra cena de Carlota y Antonio en la que puede pasar cualquier cosa; cena también en casa de Sofía, a la que asisten Olivia, Julia y Jesús; y ágape yogui e internacional en casa de Jorge, organizado por Madison para sus nuevas amigas Victoria y Maricarmen, donde Jorge se sentirá fuera de lugar.

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