Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 71 - ver ahora
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pero no como socio.

Necesitamos una inyección de capital muy fuerte.

Eso venía a ofreceros.

Tengo a inversionistas dispuestos a poner el dinero

si yo soy socio del bufete. ¿Es que no me creéis?

Los socios de Fajardo quieren que yo esté en el consejo.

Van a tomar el control del bufete. Necesitan que el bufete

siga brindándoles apoyo legal para blanquear sus negocios.

Imagina qué pasaría si nos enfrentáramos a ellos.

-Llama a José. Que no está.

¡Llámale! ¿O entro yo a por él? Te juro que no está. ¡Ah!

¡Esta mañana estaba, le vi esconderse!

O empieza a pagar, o pasarán cosas malas.

Y entonces sí que os haré daño.

Ha dicho que, como no le pagues, José, que, como no le pagues,

va a ir a por los niños. ¿Cómo iba yo a imaginarme

que se podría permitir incluso llegar a pensar

en entrar en casa? ¡Porque no piensas!

¡No piensas en nada! ¡No piensas! ¡Solo piensas en ti!

Poner en riesgo la seguridad y la tranquilidad de mis hijos, no.

Hasta aquí hemos llegado.

Mamá me quiere.

-No, ya no te quiere. Antes sí, pero ahora ya no.

Quería hablar con él... (RESOPLA)

porque me voy a separar.

Me ofrecen ser abogada júnior en otro bufete.

Agradezco la oportunidad

que me habéis dado. Por la confianza

que habéis depositado en mí. Realmente, no sé qué hacer.

-Te necesitamos.

Y vamos a salir de esta, te lo aseguro.

-Sabiendo que tú estás al frente, me quedo mucho más tranquilo.

-Quiero que los clientes salgan encantados de este bufete.

Porque lo que quiero es que se vuelvan a sentir orgullosos

de que seamos sus abogados.

Os prometo que os voy a exigir...

lo mejor de vosotros.

Es la única manera de que salgamos de esta crisis...

todos juntos.

Imagino que ya tenía parte del camino recorrido.

No, no te quites mérito, que es un gran logro.

Otro de tantos.

También conseguiste abandonar ese sentimiento maternal

que desempeñaste tantos años hacia Luis.

Que Luis esté lejos, ayuda.

Pero tú le ayudaste a emprender el vuelo.

Ya no eres la chica irascible que llegó a la primera sesión, Julia.

En una situación análoga de tensión

ya no reaccionarías como reaccionaste.

No, no, ahora no reaccionaría así.

Antes estaba enfadada con el mundo.

Has trabajado mucho tus emociones para controlarlas,

y no que ellas te controlen a ti.

Gracias.

Creo que he aprendido mucho

aunque todo esto sea una condena judicial.

Ya sabes que al principio no lo veía muy claro,

pero esta terapia me ha venido muy bien.

Así que te lo agradezco.

Y yo estoy muy contento de que así sea.

Pues nada...

Ya has cumplido con el objetivo, solo me queda es desearte suerte.

Ah. Eh...

¿Eso quiere decir que se ha acabado?

Por mi parte... has completado el programa con éxito.

Pues no sé si voy a poder con todo.

Bueno..., yo seguiré aquí, aunque no te mande un juez.

Pero no creo que lo necesites.

Pues... gracias por todo, de verdad.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Pues esto ya... Ya está todo.

Y lo mejor es que no está papá para descolocarlo.

Ni lo mejor ni lo peor... No está, y punto.

¿Y cuándo vuelve de su viaje de negocios?

No lo sé, no sé nada. No he mirado ningún mensaje esta mañana.

¿A ti te ha mandado algo?

Bueno, estará ocupado.

Estará muy ocupado. Sí, supongo.

¿Y qué pasa, este viaje de negocios es algo nuevo...?

No lo sé, no sé en qué negocio está. Sí, algo nuevo será.

Ay, Álex, espabila, va, vas a llegar tarde.

Por favor, recoge.

Voy.

Esa mochila... Es que...

¿Tantas cosas tienes que llevar al colegio?

Si cabe todo en una tablet ahora mismo.

De verdad... La madre que odiaba las tecnologías,

ahora es una experta.

Una puede cambiar de opinión, ¿no? Sí, sí.

La vida da muchas vueltas, siempre lo dices.

Sí, hijo, la vida da muchas vueltas.

Anda, ve a buscar a Cris, rápido. Voy.

¡Cris!

Qué raro se me hace no ir a trabajar hoy...

Pues sí que le has cogido el gusto a esto de trabajar.

Pues sí. Olivia es un encanto...

y la clientela me adora...

Bueno, disfruta de tu día libre,

que eso se agradece cuando entras en el mundo laboral.

Ya quisiera yo quedarme todo el día.

Si llevamos encerradas todo el fin de semana.

Ya, pero... Ya, hija, te entiendo,

pero esos periodistas no van a impedir que sigamos

con nuestra vida. ¿Periodistas?

¿Te refieres a los carroñeros de la prensa del corazón?

Pues sí. Es más divertido leer lo que escriben sobre otros

que tenerlos acampando en el portal.

Todo lo que han dicho sobre Francisco es muy desagradable.

Han mentido sobre su vida privada. ¿Y sobre nosotras?

Estamos en boca de todos. No sé de dónde habrán sacado

que tiene más hijos por ahí.

Se lo inventan.

Les da igual el daño que puedan hacer.

Es muy triste.

Corazón de papel, se llaman; pues lo tienen de hielo.

Bueno, me voy a trabajar, mamá.

Vale, cariño.

Ah, espera, la comida.

Albóndigas.

A ver qué te parecen.

He usado un ingrediente nuevo.

¿Estás innovando? Bueno, cosas que aprendo con Olivia.

Pues... ya te contaré.

Cariño, la cabeza, bien alta,

que nosotras no tenemos de qué avergonzarnos.

Y avísame cuando llegues al bufete, para saber que has llegado bien.

Vale. Un besito.

Adiós. Adiós.

(SUSPIRA)

¿Sofí?

Ay... Hola.

Julia, ¿qué tal?

¿Cómo estás, cómo ha ido el fin de semana?

Fatal, estoy muy mal, la verdad. ¿No has recibido noticias?

No sé nada de él, nada.

Solo lo que te comenté por teléfono, la carta que me había dejado.

¿Ni un mensaje, ni una llamada? ¿Nada?

Nada, la carta es lo único que me ha dejado.

¿Y cómo están los niños?

(SUSPIRA) Mira, por ahora les he dicho

que está en un viaje de negocios. Pero, claro, ¿qué voy a hacer?

Es que... es que se ha ido.

¿Qué les digo, ni yo sé dónde está?

Ay, por favor.

¿Y tú qué tal? ¿Ya te has instalado en casa de Olivia?

Sí, sí, sí. ¿Y?

Ay, Sofi, estoy muy triste.

No sé... Es muy raro todo.

Hasta a veces me equivoco al darle al botón del ascensor.

La costumbre, ¿no?

Pues sí.

Además, no sé,

estoy todo el día escuchando los ruidos que hace.

Me imagino que está mirando la tele,

o cocinando... No, no.

No te imagines nada, para la cabeza. Tenemos que acostumbrarnos.

Sí, ¿acostumbrarnos a qué? A esta nueva situación,

a este momento. Nos tenemos que acostumbrar a vivir

sin la persona con la que hemos compartido media vida.

Sí.

Bueno... Vamos a trabajar.

Vamos.

Pues yo sigo sin ver el parecido.

-Para mí, tienen un aire.

-Sí, claro, como la mona Chita y Tarzán.

-¿Qué dices?

-(RÍE)

-(SORPRENDIDO) "La hija secreta de Francisco Zabálburu".

Ya ves, la mosquita muerta.

-No digas "mosquita muerta", sigue siendo nuestra amiga.

¿No? -¿Tú crees?

-Para mí, sí.

-Los amigos ni se engañan ni se ocultan cosas.

-Eso es verdad.

Me acaba de dar la razón.

¿Estás bien?

-A ver, si tienes razón, te la doy,

pero tampoco te acostumbres.

-Conmigo siempre se ha portado bien, nunca ha ido de nada.

-Ahí está el engaño:

no ha ido de nada, pero es la hija de tu jefe.

-Habrá sido por modestia. A Alba nunca le ha gustado figurar.

-O porque nos quería tener bien controladitos

para después dar parte al enemigo.

-A escondidas. -A traición, hablemos claro.

-No me he sentido traicionada.

Nunca me ha preocupado quién era su padre.

¿Por qué me importaría ahora?

-¿Porque es tu jefe? -¿Y qué?

Todos somos hijos de alguien, es que no sé... ¿Qué más dará?

-Bueno, si no le importara,

no tendría por qué esconder nada, ¿no?

-Sus razones habrá tenido.

No voy a criticarla sin haber hablado con ella.

-Qué cutres, ponen la misma foto en todos los sitios.

-Pues la que está en la web de Rufete.

-Ya.

Oye, ¿y si le hacemos fotos aquí, en el curro, y las vendemos?

Nos sacaríamos una pasta. -¡Cómo te pasas!

-No, sin que ella se entere. -Peor me lo pones.

-No sé por qué lo veis como algo tan malo.

-Tío... -Mira, te pasas cien pueblos.

Una cosa es criticar... -Y otra muy distinta

es hacerle jugarretas. -Quien a hierro mata, a hierro muere.

-¿A ti qué te ha hecho Alba?

Que yo sepa, siempre se ha portado bien contigo.

-Vosotras veréis, yo me pienso defender.

¿De qué habláis?

¿De qué te tienes que defender? -(NERVIOSA) De nada.

Estábamos hablando...

de cómo defender en un videojuego de guerras.

Qué manía con los juegos de guerra,

como si no hubiera suficiente con los de la vida real.

-A mí no me metáis, ¿eh?

A mí estas guerras no me van.

No hace falta que disimuléis, sé lo que mirabais.

Eso es un asunto personal,

no veo por qué tiene que ser objeto de atención

en una reunión de socios.

-Es algo más que personal.

puede afectar a nuestra reputación. -En todo caso, a la de mi padre.

Que ya ni siquiera es socio del bufete.

-Ya no ha hecho bastante daño que lo fuera.

-Sí,... lo admito.

Y sabes que yo, como tú,

también he reprobado su comportamiento.

Que tuviera una amante y una hija con ella,

debería preocuparle más a mi madre que a ti.

-Lo único que me preocupa es que el nombre

de este bufete esté en boca de todos,

y no precisamente por los muchos casos que gana.

Creo que las posturas están claras.

No merece mucho la pena que sigáis discutiendo.

Lo que debería preocuparnos

es reconducir la mala fama que nos hemos creado.

Por cierto, si alguno tenéis algún secretito más, que lo diga.

Porque yo no me voy a sentar en esa silla

si me sigo tragando un sapo más cada vez que lo hago.

-Por mi parte, no va a haber más secretos.

Y por la mía no los hay. -Ah, ¿no, Jorge?

Mentira, porque, antes de entrar,

me acabas de proponer a Julia como pasante.

-¿Qué Julia?

¿Julia Rojas?

-Sí, Julia Rojas.

(SUSPIRA) ¿Qué pasa? ¿Eso también afecta a la reputación del bufete?

No, a la reputación no, pero sí a los estatutos.

Y, mira, te lo he buscado:

Capítulo VI. Sobre la política de recursos humanos.

Artículo 6/4.

"La sobrecualificación del personal

para el puesto de trabajo que desempeñe

será una práctica a evitar,

ante el riesgo que tal circunstancia acarrea

de convertirse en fuente de frustración

para el propio trabajador afectado

y de incomodidad en el trato para sus superiores".

¿Os ha quedado claro u os lo leo otra vez?

Está clarísimo.

Bien. Espero que no vuelva a pasar.

También hay una manera muy sencilla de solucionar todo esto.

¿Cuál? Lo que yo he propuesto.

Promocionarla; darle a Julia la pasantía.

Sí. O sea, premiar a alguien que nos ha mentido. Muy bien.

Pero ¿quién ha dicho que ha mentido? Yo lo digo.

Si hubiera dicho que tenía el título

de Derecho, no la hubiéramos podido contratar como secretaria.

Como asistente.

Si nos estamos poniendo técnicos,

en su contrato no pone secretaria, pone asistente.

Lo dice en esos estatutos.

-¿Qué pretendes?

¿Despedirla?

-Yo no he dicho eso, pero podría planteármelo.

No creo que eso debas decidirlo tú sola.

Ah, ¿no? No.

Cuando Francisco estaba al frente,

puede que esto funcionase como una dictadura,

pero eso se acabó.

Este bufete tiene que tener una dirección colegiada.

¿Tú qué opinas, Jesús?

-A ver, ¿sobre qué?

¿Sobre que mi padre era un poco dictador?

Sí, estoy de acuerdo. Sí, claro.

¿Que el bufete necesita una dirección colegiada? También.

¿Sobre que, entre tú y yo, quien manda es Carlota? Lo mismo.

¿Y sobre Julia?

Pues no me parece bien despedirla, me parece una trabajadora excelente.

¿Y lo de promocionarla?

Sobre eso... voy a apoyar lo que decida Carlota.

-Bien, pues mi decisión...

es que Julia continúe.

Eso sí, en su trabajo actual.

¿Podemos seguir?

Por supuesto.

Bien.

Entonces, también eres hermana de Jesús.

Él tampoco lo sabía.

Pero, en cuanto lo descubrió, me lo dijo.

De eso hace como tres semanas.

Comprenderéis que una necesita tiempo

para asimilar una cosa así.

-Pues claro.

¿Cómo no te vamos a entender?

Me había parecido que estabais enfadados conmigo.

-Sinceramente, me sentó fatal tener que enterarme por la prensa,

y no por ti directamente. Lo entiendo.

Pero..., bueno, veo que sigues siendo de fiar.

-Que sí, mujer.

Yo, por ejemplo, nunca he dudado de ti.

¿Qué pasa? ¿Eh?

-Para mí, no ha cambiado nada, ¿eh?

Más te vale, porque, si no, dejo el trabajo.

-Pero ¿qué dices? Con el futuro que tienes

ahora aquí por delante; hija de un jefe y hermana de otro.

-Qué pesado eres.

-Pero ¿por qué? Todo el mundo piensa en su promoción profesional.

Yo no soy un cínico, no lo escondo. Yo voy a seguir siendo

la misma de siempre y haciendo el mismo trabajo de siempre;

eso no va a cambiar.

-No sé, yo que tú... -Daniel...

¿No ves que a Alba no le interesan tus consejos?

-No todos son como tú,

por fortuna.

-¿Qué haces? ¿Huelo mal?

-No, no, no, diferente.

-Pues no he cambiado de colonia.

¿Huelo raro?

Bien, la denunciante reclama la devolución de la casa que regaló.

Porque "en ese momento", dice, "tenía la voluntad secuestrada".

¿Y cómo se secuestra una voluntad?

Eso ni viene en el Código Penal. Bueno, se secuestra manipulándola.

Desde una posición de influencia y superioridad,

uno se aprovecha del otro.

-¿Quién sería nuestro cliente?

-A ver, sería Raquel Serrano Quevedo, o sea, la afectada. ¿Cómo lo veis?

No sé, a mí...

me parece complicado

demostrar que una voluntad ha sido secuestrada.

No sé, me parece un concepto muy vago.

Bueno, eso puede ser interesante.

Yo me busco la vida para poder argumentarlo.

Me lo quedo yo.

Pero este es para ti.

"Bernardo Cienfuegos Fernández y Matilde Diéguez de Berrocal...,

...propietarios de una casa unifamiliar en terreno de uso mixto".

"Un promotor ha comprado todas las parcelas colindantes

para hacer un campo de golf". -Y no quieren vender.

-No, "ni por todo el oro del mundo", eso han dicho.

Tienen más de 70 años

y llevan viviendo en esa casa más de 40.

Su intención no es otra que pasar los últimos días de su vida allí.

Vale, me gusta. Bien.

-¿Te vas a lucir?

Se me da bien el papel de Robin Hood.

-Todo tuyo, Jorge.

Tú mandas. Ah, ¿ahora sí?

Que sí, Carlota, que tú mandas.

Bien, ahora nos queda el tema más importante:

la ampliación de capital.

¿Tenéis algún candidato?

-Yo sí, tengo uno.

-¿Quién?

-Victoria Iturbe.

-¿De qué me suena?

-Del caso de la petrolera argentina.

La abogada que nos llevó

el expediente en Buenos Aires. -Ah...

¿Y no había alguien más cercano?

-Es que quiere establecerse en España.

Me llamó para decírmelo.

Le conté nuestra situación...

y parece bastante receptiva.

¿Y tiene dinero?

El suficiente.

-Tendríamos que organizar una reunión, hablar con ella, ¿no?

Negociar.

-Sí, cuando queráis.

Ahora está por aquí. Si queréis, la llamo

y nos reunimos los tres con ella. -Bien, pues organízalo.

Y ahora nos vemos en tu despacho.

(SUSPIRA) Hola.

(SUSPIRA)

Pero ¿adónde vas así de tapada, mujer?

¿O eres hombre?

-Soy yo.

-¿Tú?

¿Vienes del futuro?

-Que soy yo. -¿Del pasado?

-Maricarmen.

¡Que ya lo sé! -¡Chist!

¿Adónde vas con esas pintas?

Me están acosando;

la prensa rosa y la otra, la seria.

Parece que soy la mujer del momento.

-La mujer del momento... -(SUSPIRA)

No sabes lo angustioso que ha sido salir de casa.

He tenido que ir por la puerta del garaje.

Ni siquiera puedo ir al bar de enfrente a tomarme un té,

como cualquier ciudadano.

Que me están robando mis derechos constitucionales.

-No te preocupes, el té te lo pongo yo.

-Que sea doble.

-Marchando.

-(SUSPIRA)

-Toda la vida deseando ser famosa, y ahora, mira,

secuestrada por mi propia fama.

(Móvil)

Recibiendo llamadas a todas horas.

Ahora entiendo a los famosos, ocultándose del mundo,

viviendo la vida a escondidas.

Oye, una cosita, ¿no crees que estás exagerando un poco? No sé.

Tampoco eres Nicole Kidman, Maricarmen.

-Pues dicen que me parezco un poco.

-Ah, ¿sí?

-Tú no me entiendes, hay que ser famoso

para sentir lo que siente un famoso.

-Ya.

Al final me vas a acabar pidiendo que te suba el sueldo y todo.

-Mira, yo lo único que deseo es recuperar mi anonimato.

Volver a ser...

Maricarmen Córdoba, la vecina del quinto.

Así de simple.

Solo pido eso.

Adelante. -¿Qué?

¿Ya estás más cómodo aquí?

-¿Qué quieres que te diga? ¿Sabes qué es lo que me pasa?

Tengo la sensación de que mi padre me está vigilando

todo el rato desde ahí. -No me extraña, ¿eh?

¿Sabes lo que haría?

Quitaría sus cosas y pondría las mías;

lo personalizaría.

¿No? -Sí.

Sí, creo que voy a hacerte caso.

Tú no has venido aquí a hablar de la decoración de mi despacho, ¿no?

-No, la verdad, hay cosas que me preocupan más.

-Sí, acabamos de hablarlo en la reunión, ya sé cuáles son.

-No todas.

-Ah, ¿no?

¿Qué te has dejado en el tintero?

-Me preocupa que Alba quiere más de lo que tiene.

-Ella no ha pedido nada.

-Lo sé, pero, reconocida o no, es tu hermana de sangre

y tiene los mismos derechos sucesorios que tú.

-Y eso nadie lo pone en duda.

Ni yo pienso litigar por el 50 % que le corresponde.

-Por supuesto que no, y no es eso lo que me preocupa.

Entonces, ¿qué es lo que te preocupa?

-Que rompa el precario equilibrio que hemos conseguido

desde lo de tu padre.

-Eso no va a pasar.

-¿Y por qué estás tan seguro?

Si apenas la conoces.

Hace un mes no sabías ni que era tu hermana.

La conozco lo suficiente para saber de qué pasta está hecha;

una mejor que la tuya o la mía.

-Me sorprende la confianza que has puesto en ella.

Bueno, más bien, me admira.

Sobre todo porque me parece que..., bueno...

-¿Qué?

-Que es un poco arriesgado.

-Te aseguro que Alba no va a discutir la estructura de poder del bufete.

Quédate tranquila.

-¿Eso me lo garantizas tú?

-Eso te lo garantizo yo, sí.

-Bien, pues me alegro.

Porque, si pasa lo contrario, a quien pediré cuentas será a ti.

¿Cómo estás?

Fatal. Estoy hecha polvo.

Lo siento.

¿Sabes? Me hubiese gustado estar todo el fin de semana contigo,

consolándote.

Lo hiciste.

Tus mensajes me ayudaron a no volverme loca del todo.

Ya, pero me hubiese gustado estar ahí para abrazarte.

Ya lo sé.

Alba, tienes que ser fuerte.

Al final todo pasa, y esto también va a pasar.

Ya, pero llevará tiempo.

La gente del bufete no deja de mirarme.

Y, cuando les pillo, disimulan,

es muy incómodo. Ya me imagino.

Lo peor es el acoso de los periodistas.

Esta mañana, casi no puedo salir del portal.

Un fotógrafo me ha seguido hasta el metro.

Me miraban para ver quién era.

Haces bien en no esconderte.

Ya, pero es que estar en medio de este "show" no me deja asimilar

todo lo que ha pasado con Francisco, con mi madre...

Sabes que no estás sola, ¿verdad?

Puede que te miren con curiosidad, pero eres muy apreciada en el bufete.

En mi despacho, Alba Córdoba...

En mi despacho eres muy querida.

Estoy aquí para lo que necesites.

Para lo que quieras. ¿Me oyes?

Ojalá fuera así.

Estoy tan cansada de tener que escondernos,

de no poder abrazarnos cuando queremos,

cuando lo necesitamos, como ahora.

¿Por qué no dejamos de escondernos?

Ya.

Alba, a mí me pasa lo mismo.

Pero creo que no es el mejor momento.

Creo que deberíamos esperar un poco.

Solo un poco más, ¿de acuerdo?

Y, bueno, ha sido una junta de socios muy productiva.

Se han tratado muchos temas.

Hemos repartido los casos,

hemos hablado de la situación del bufete,

de la posibilidad de un nuevo socio.

Y no ha surgido la oportunidad de plantear lo mío.

Sí. No. No, a ver.

A ver, sí, he planteado lo tuyo.

Entonces, entiendo que es un no.

Déjame que te lo explique.

Da igual, no te preocupes. Julia, déjame.

(SUSPIRA)

La cosa es que todos pensamos... Los tres.

Sí, los tres.

Carlota, Jesús y yo te apreciamos mucho.

Ha habido palabras muy positivas para ti.

En los estatutos está prohibida la sobrecualificación,

y tú entraste como secretaria siendo abogada.

¿Me vais a despedir? No.

¿Cómo te vamos a despedir?

Lo único es que eso ha generado un poco de desconfianza

y no ha habido consenso para probarte como pasante. Ya está.

Eso no quiere decir que más adelante no se vaya a probar.

Además, también coincide que todo esto

nos pilla en un momento muy malo para el bufete.

La situación económica es un desastre.

Ahora toca buscar un nuevo socio capitalista

y hacer frente a la presión mediática.

Claro, lo entiendo.

Y todo esto tiene su lado positivo.

Ah, ¿sí? Sí.

Piensa que ya no tienes que ir disimulando por ahí.

Todo el mundo sabe que eres abogada, y lo aprecian mucho.

¿Necesitas que te ayude con algo?

Sí, tenemos el caso de los dos ancianos.

Les quieren desalojar para construir un campo de golf.

Hay que registrar la demanda.

¿Te puedes encargar de redactarla?

Sí, claro.

Gracias.

No te preocupes, por favor.

(SUSPIRA)

Perdona. Te traigo las copias del acuerdo que querías revisar.

Ya sé que me lo has pedido hace hora y media,

pero es que reprografía estaba a tope.

Luego, se ha acabado el tóner,

he tenido que llamar para que lo cambiaran...

Para, para, para. Ah.

Te dije que lo hicieras cuando pudieras.

Vale. Te traigo el e-mail que te he reenviado.

¿Lo has podido leer?

No, no he abierto el correo. Pues me parece importante.

Te lo traigo en papel

porque tu padre prefería leer en papel.

Ah. Bueno, a mí me da igual.

Puedo verlo en la pantalla directamente.

Además, ahora imprimir tanto papel no sé si nos conviene.

Ay, vale, pues me lo apunto.

Perdona, no volverá a pasar, de verdad.

Pero, Sofía, ¿puedes parar de disculparte por todo?

Perdona. Uy, tienes razón. (RÍE)

A ver, este e-mail...

Sí, es de la cárcel. Sí.

Una nueva acusación a mi padre.

De alguien que también está en la cárcel, ¿no?

De Santiago Rivas, que está cumpliendo condena. Sí.

Sí. Por haber recibido comisiones

cuando actuó como intermediario

para la venta de una refinería de Irán,

que resultó estar obsoleta e inutilizable.

A ver, esto es un poco raro.

Este señor no solo está acusando a mi padre,

también está acusando a los que son, supuestamente, sus amigos.

Y, de todos estos nombres que veo, no hay nadie que me suene.

Vaya.

De verdad, pobre don Francisco, solo le falta eso.

¿Qué quieres? ¿Que conteste el e-mail? ¿Que haga algo más?

No, lo hago yo, no te preocupes.

Ah, ¿sí? Sí.

Vale, pues...

Sofía, perdóname un momentito. Dime.

¿Tú estás bien, Sofía?

Ah... Bueno...

Es que te veo un poco nerviosa.

Estás..., perdona, ¿eh?

Te veo como un poco cansada. ¿Puede ser?

Ya, sí. Sí, claro que puede ser.

Es que últimamente he dormido muy mal, ¿sabes?

Bueno, ¿por qué no te tomas la tarde para ti y te echas un poco?

¿Cómo?

Que te vayas a tu casa, que descanses,

que te tomes la tarde libre.

Ay... Ay, ay, perdona, ¿eh?

¿Sabe qué pasa? Es que...

tú eres tan diferente a tu padre...

Sí, ¿no? Sí, supongo que sí.

Sí, sí, sí.

"Qualis pater non semper talis filius"...

Ya, ya, ya, ya.

Que no siempre de tal palo tal astilla, ¿no?

Exacto, más o menos es eso, sí.

Sí, sí. Gracias.

A ti.

Lo cierto es que fue muy duro.

Dicen que lo era todo para mí.

Era mi sostén.

Miren, yo... tenía una vida, ¿saben?

Me gustaba mi vida:

mi marido, mi perrita Pitiusa,...

mi hija Selenia, a punto de marchar a estudiar a Estados Unidos.

Viajábamos, teníamos nuestro círculo de amistades.

Y, de la noche a la mañana, todo se derrumbó.

De la peor manera.

-Según consta en su demanda de divorcio, el motivo

fue una aventura extramatrimonial de su marido.

¿Raquel?

-Sí...

Perdona. (CARRASPEA)

Mi marido tuvo una aventura con una camarera.

Fue terrible.

Nos divorciamos.

Y, de un plumazo, yo perdí mi vida,

mis amigos, mi marido,

mi hija se marchó a Estados Unidos...

Hasta mi perra murió.

-Sabemos que para usted tiene que ser muy duro

relatar todo esto.

-Miren, yo no sé si estoy haciendo bien.

No sé si debo seguir con esto, si... -No, no.

-Quizá lo mejor es que lo dejáramos correr.

Creo que sería lo mejor.

-Si está aquí, es porque sabe

que está siendo víctima de una injusticia.

-Ya, pero... que todo esto se sepa... Es mi vida,

yo me siento muy expuesta.

-Pero usted no tiene que avergonzarse de nada.

Está en todo su derecho.

-Estoy en mi derecho, ¿verdad? -Sí.

Sí.

-Lo sé.

Desde que era muy pequeña,

mi madre me metió en la cabeza que yo... no era nada,

que no servía, que no iba a hacer nada en la vida,

que no tenía personalidad.

No sé, supongo que soy una mujer...

vulnerable, muy frágil. En fin, ¿qué le vamos a hacer?

Pero con el divorcio toqué fondo.

Yo no sé lo que me gasté en psicoanálisis.

Pero lo cierto es que cada vez estaba más hundida.

-Entonces fue cuando conoció a Amanda Luz, ¿no?

-Vamos, Raquel.

-Sí, sí.

Fue... una amiga de Mallorca.

Me recomendó a una conocida...

que también era su vidente, su pitonisa de confianza.

A ella le ayudó...

a contactar con su padre fallecido,

porque necesitaba despedirse de él.

Sí, bueno, yo tampoco fui muy convencida.

Pero Amanda me ayudó mucho.

Era una mujer tan vital, tan alegre,

tan fuerte; era todo lo que yo no era.

Y, bueno, entre nosotras surgió una gran amistad.

Lo cierto es que lo compartíamos todo.

Esa mujer me salvó de mí misma.

¿Y yo ahora se lo pago así?

Tener que leer esa palabra al lado de mi nombre...

"Bastarda", eso me han llamado.

Qué sinvergüenzas.

No sé qué se creen.

¿Que las personas de las que hablan no tienen sentimientos?

¿Que los nombres que ponen son simples palabras?

No lo sé, pero me han hecho mucho daño.

Ya me imagino.

Ve con la cabeza bien alta.

No tienes que avergonzarte de nada, ¡faltaría más!

Eso es lo que me ha dicho mi madre. Claro.

Hay que hacer algo. ¿No se puede hacer algo legal?

A ver, poder sí que se puede,

pero creo que no conviene ahora mismo.

Ah. (NIEGA)

Lo único que quiero es dejar de ser el centro de atención.

Desaparecer, eso es lo que querría.

Desaparecer un par de semanas.

Y casi todos mis problemas se arreglarían.

A mí quien me ha ayudado mucho

a resolver mis problemas y a ordenar mi vida

ha sido mi "coach".

Mira, tiene gracia, fuiste por una condena y ahora...

Al final le he pillado el gusto.

Los médicos deberían recetar la terapia,

estaríamos todos mucho mejor.

Aunque a mí ya se me ha acabado el chollo.

Por cierto, Sofi, a ti te vendría bien.

Ah, sí, igual sí, la verdad,

porque con todo lo que me ha pasado, realmente...

¿Ha pasado algo más?

Ay, sí, cariño.

No te llamé para contártelo

porque ya tenías bastante con lo tuyo.

Pero ¿qué ha pasado? ¿Te acuerdas que te dije el viernes

que había mandado a los niños con mi hermana

para hablar con José tranquilamente sobre la separación?

Pues...

cuando llegué a casa, José...

Que se había ido.

Ha desaparecido.

Se ha llevado su ropa y... me ha dejado una carta,

muy bonita, por cierto, pero... Ay, no me lo puedo creer.

Sofi, lo siento mucho.

¿Cómo estás?

Estoy muy triste... y muy rara.

Y, además, estoy muy enfadada.

José ha hecho todas las cosas del revés.

No lo ha hecho muy bien, no.

Todo el mundo sabe que con los niños hay que hacerlo bien, ¿no?

Hay que explicarles por qué los padres se quieren separar

y decirles que a ellos les queremos muchísimo,

pero que entre los padres se ha acabado...

Ay, Sofi, venga. Pero no,

José se ha ido y me ha dejado,

¡hala!, ahí... "Apáñate, Sofía, con esto".

La angustia que tengo... Es que ha desparecido,

no sé dónde está. Es el padre de mis hijos.

Sí, Sofi. Sofi, lo siento muchísimo.

Perdóname. ¿Por qué te tengo que perdonar a ti?

Porque llevo todo el día hablado de mí,

cuando eres tú la que... No digas tonterías.

Tenemos que estar juntas y querernos mucho,

eso es lo que tenemos que hacer, como buenas amigas.

Cariño...

Ya está. Ánimo, chicas.

¡Guau!

O sea, esto es espectacular.

Vaya festival de colores.

Vuestras auras, que antes estaban gris marengo,

ahora son "glitter", naranja, verde...

¡Buah! ¡Es como un frenesí!

(SUSPIRA) Vaya fábrica de colores, chicas.

¿Ya está mejor?

-Sí, gracias.

-Estupendo.

Entonces, nos estaba contando cómo conoció a Amanda Luz.

-(ASIENTE)

Quizá fueron los días más felices de mi vida.

Sí, Amanda y yo viajábamos,

íbamos de compras, asistíamos a eventos benéficos.

-Me imagino que todo pagado por usted, ¿no?

-Por favor, eso no tiene importancia.

Yo era feliz. Ni siquiera me daba cuenta

de que Amanda estaba empezando a tomar las riendas de todo.

Mi hija me lo dijo:

"Cuidado, mamá,

esta mujer está haciendo y deshaciendo a su antojo".

Y tenía razón.

Ella... redecoró mi casa,

cambió mi coche...

Incluso me obligó a elegir entre ella y mi ama de llaves de toda la vida,

la señora Carmela.

Elegí a Amanda.

-Y entonces... -Sí, bueno, yo...

la invité... Las vacaciones pasadas, la invité a Mallorca.

Noté que estaba cambiando,

estaba pasando de ser muy agradecida a ser cada vez más exigente.

Cada vez quería más y más dinero para sus gastos,

más y más cosas, más y más dinero...

No sé. -Ya.

Hasta el punto de... pedirle que le regalara

su casa de Mallorca. ¿No es así?

-Yo tenía mucho miedo de perderla.

Tenía miedo de... quedarme sola... otra vez.

-Pero, Raquel, usted no está sola, usted tiene a su hija.

-Gracias a ella estoy aquí.

Amanda había ido alejándome de mi propia hija.

Yo ni siquiera me daba cuenta.

Pero mi hija voló desde Estados Unidos

y me hizo ver la realidad:

que me estaba utilizando en su propio beneficio.

Yo no quiero hacer daño a esta persona, ¿de acuerdo?

Yo... yo no quiero que Amanda se enfade conmigo.

Mi hija insiste en que debo ser fuerte,

en que debo hacerme respetar.

Y que si esa persona es de verdad mi amiga

me devolverá mi casa.

Por eso estoy aquí.

-Muy bien, señora Serrano.

A ver, en el ámbito de las obligaciones

y de los contratos hay un tema muy importante:

el del consentimiento.

Para anular la donación de la casa

deberíamos demostrar que ha habido vicio

en ese consentimiento.

-Pero yo... doné la casa voluntariamente.

-Sí, pero no.

Porque, de alguna manera, usted estaba siendo manipulada.

No era responsable completamente de sus actos.

De hecho, sería bueno haber tenido un peritaje de un médico,

que certificara que en aquellos momentos

usted no estaba en sus plenas facultades mentales.

-No, no, pero yo no tengo nada de eso.

No...

-Ya, ya me lo imagino.

Y de ahí la dificultad de anular esta demanda.

Tenemos que demostrar que hubo vicio en el consentimiento.

-Disculpen.

Les estoy haciendo perder el tiempo. Creo que...

No tenía que haber venido. -No se rinda tan rápido, de verdad.

Si alguien puede ganar esta demanda, esa es Carlota Duarte.

Sí, pero solo podré conseguirlo

si me ayuda a acreditar con hechos concretos

que hubo un dolo continuado, grave y claro.

Es la única manera de anular las escrituras de esa casa.

-Está bien, pues aportaré lo que pueda.

-Bien.

Mañana llevaremos las pruebas a los jueces...

-Bien. -y tendremos un primer encuentro

con la demandada.

-(TARTAMUDEANDO) ¿Tendré que verla?

Bueno, todo parece en orden.

-(ASIENTE) Perfecto, Inés.

Perdón, señoría.

(Puerta)

-Buenas tardes.

-¡Anda! ¿Qué hay? -Sí, Berta.

Pasa y siéntate.

-Disculpe que interrumpa, solo quería decirle

que ya he entregado el expediente del caso a su secretaria.

-Perfecto.

Ya que están los dos, parte demandante y parte demandada,

les pido máxima puntualidad mañana.

Tengo un día completo

y no puedo andar con retrasos.

-Descuide.

-Sí, lo mismo digo.

-Nada más.

-Bien, pues mañana nos vemos. -Espera, Berta, que salgo contigo.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

Da gusto tratar con gente como Larrechea, ¿eh?

¿Y eso por qué?

¿Porque es guapa?

-No..., bueno, eso también, pero por lo buena profesional que es.

-¡Ja! -Como tú, vaya.

-Anda, Rodrigo echando elogios. ¿Qué quieres?

-No quiero nada, ofrezco.

-¿Y qué ofreces?

-Lo sabes de sobra, ya te lo dije.

Zabálburu y asociados no es el mejor sitio

para que una carrera despegue, y la tuya necesita despegar.

-Ya. Lo he estado pensando.

Y... me gusta donde estoy, estoy muy a gusto.

-Ya, pero con nosotros ibas a estar más a gusto.

-No lo digo solo por mí, que también, pero no, en serio,

tenemos gente muy crac.

Aprenderás mucho más que con esos perdedores.

¿De qué perdedores habláis?

Eh... Nada, tonterías mías.

-Bueno, Rodrigo, que estaba hablando de nosotros.

Mejor dicho, de vosotros, de los dueños de ZL&D.

Crees que somos unos perdedores.

Hombre, Jorgito...

Perdedores, no, pero la racha que lleváis

no es para tirar cohetes.

El partido todavía no ha terminado.

Y por el bufete corre savia nueva. Lo dices por ti, claro.

Acabas de llegar, como quien dice,

y, que sepamos, de momento no estás pringado en nada.

Pero... No lo decía solamente por mí.

También lo decía por Berta.

Porque Berta está con nosotros, lo sabes, ¿no?

Claro que lo sé. Entonces, ¿qué haces?

¿A qué estás jugando proponiéndole tonterías?

Bueno, "tonterías"... No sé, le tengo aprecio,

me preocupa su futuro y le hago propuestas

que creo que le pueden interesar.

Si tú también le tienes aprecio, no sé por qué te importa esto.

Porque está bien donde está.

Es respetada y apreciada.

Y lo que tú estás haciendo, amigo,

es jugar sucio. -¿Hola?

¿Perdón? Creo que estáis hablando de mí.

Soy yo la que tengo que decidir.

Dinos qué piensas. -Claro, posiciónate.

Si de lo que estamos hablando...

¿Tú qué prefieres?

-Ya, chicos, perdonad.

Pienso que he firmado un contrato para un año,

y lo voy a cumplir.

-Lo puedes cumplir... o lo puedes cambiar,

lo puedes impugnar, incluso denunciar. Somos abogados.

Los contratos están para cumplirse. -¿Sabéis una cosa?

Gracias por el espectáculo, ¿eh? ¡Chapó!

(Puerta abriéndose)

(ALEGRE) ¡Juliti!

Hola.

Ay, Dios mío, estoy muerta.

¿Qué tal, guapa?

Bien.

Jo, maja, estoy más cansada hoy...

Ay, mi niña, que se ha acordado de la colada.

Cualquiera se olvida, me lo has dicho ocho veces

y me has dejado una nota en la nevera.

Jo, es que... tengo bastante manía con eso.

Es que no puedo soportar la ropa con olor a humedad.

Me pasa desde siempre. Pero, bueno,

no te cuento más manías, que te voy a asustar.

(RÍE) ¿Qué dices?

Oye, ¿cenamos o qué?

Ah, no, yo no tengo hambre.

¿Qué te pasa?

Oli, que...

Que estoy escuchando los ruidos del piso de abajo, de Chema.

¿Le echas de menos?

Pero no volvería con él, ¿eh?

No sé, es un sentimiento extraño.

De extraño no tiene nada.

Es lo más normal del mundo.

Oye, ¿y qué tal con Jorge?

No, lo de Jorge no quiero ni hablarlo.

Me dijo que me propuso

como pasante del bufete, pero que los socios

le dijeron que no, que no era el mejor momento,

que si los estatutos... y yo qué sé.

¿A ti te parece normal? Los socios, Oli.

Carlota, Jesús y él. No sé, ¿quién ha votado en contra?

A lo mejor es que Jorge no me quiere como pasante,

y se está escudando en la junta y en los socios.

Me dan unas ganas de decir...

(SUSPIRA) ¡Ah! Vale, ya paro. Ya.

Menos mal que no tenías ganas de hablar de él.

Ya.

Hola. Hola, cariño, ¿qué tal?

Bien.

¿Subiste por el garaje, como te dije? Sí.

Aunque casi ha sido peor que atravesar a los periodistas.

Uno de ellos me vio y se ha colado en el ascensor.

¿Ha subido contigo? Sí.

Dándome la vara con lo mucho que podríamos cobrar

por una entrevista conjunta.

2000 euros las dos. ¿De verdad?

¿Tan poco se creen que valemos?

Mamá, que nosotras no nos vendemos, ni por 2000 ni por 20 000.

Ya.

En fin... ¿Y qué tal el día en el bufete?

Pues mejor de lo que pensaba.

Si no fuera por mis amigas, no sé cómo aguantaría.

Me han ayudado mucho.

Los amigos son lo más importante.

Son más importantes que nada. Bueno, después de la familia.

La amistad es incluso más importante que el amor romántico.

Que lo digas tú, que eres la lectora número uno

de literatura romántica en este país...

Pues ya ves.

Ahora mismo, no cambiaría mi amistad con Olivia

ni por... mi novela favorita.

Cómo me ha ayudado hoy.

¿Cómo es que te has atrevido a salir?

Bueno, pues con la ayuda de algunos complementos.

Cómo sabe escuchar esa mujer.

Tiene un don.

Qué cosa los dones, ¿eh?

Y cómo ayudan a los demás cuando sabes usarlos.

Como yo con la comida.

Igualito.

Pues eso.

(SUSPIRA)

Por cierto, ¿qué te han parecido las albóndigas?

Muy interesante el toque de cúrcuma.

¡Ah! Has descubierto el ingrediente secreto.

Bueno, cuando le echas un kilo de cúrcuma a cuatro albóndigas,

pues, quieras que no, se nota. Pero están ricas, ¿verdad?

Sí.

Me alegro de que te hayan gustado. Es lo que tenemos de cena,

no he podido ir hoy al súper.

Con todos esos buitres pululando todo el día, ¿cómo voy a ir?

De cualquier manera no puedo ir.

Ay, en fin...

Todo va a ir bien.

Ya pasará.

Se ha ido, Álex. Papá se ha ido.

Ya lo sé.

Vi su armario vacío.

Ay, cariño.

(LLORA)

Ya está.

Todo va a ir bien, mamá.

Seguro.

Gracias.

Aquí están hablando de Berta. -Y de Alba.

-Soy la mala de la película.

Se han ensañado conmigo.

Todos me ponen a parir.

¿Habláis de lo publicado?

Ahora mismo, lo peor que podemos hacer es preocuparnos

por más cosas. Pero son acusaciones muy graves.

¿Estás pensando en marcharte? Estoy pensando, y punto.

Esta no va a ser tu última oportunidad.

Eres joven, vas a tener muchas otras.

A lo mejor en otros sitios, porque aquí ya no las espero, Jorge.

O sea, me necesitan para que el barco no se hunda.

No quiero parecer vanidosa, pero es que a mí me gusta mandar.

-¿Y?

-Y que acá también quiero mandar.

-¿Lo de Iturbe está hecho?

No del todo, mañana se toma la decisión.

Aún tengo una posibilidad.

-Las mentiras solo generan desconfianza.

Ocultar información también genera desconfianza.

Ya. Sigue haciendo tu trabajo

¿Qué me he montado bien?

Hija de Francisco, hermana de Jesús,

novia de Ángel... Tú me dirás.

-Cuando me enamoré de ella, tampoco era tu hermana.

Lo era, pero yo no lo sabía.

-¿Me das tu palabra de que eso es verdad?

-Raquel, dime toda la información que tengas,

porque sorpresas en el juicio... no.

-No te lo dije porque me daba vergüenza.

-Hay una posibilidad de que Raquel sea bipolar.

-Quiero que venga Alba.

Sé qué piensa de mí,

pero quiero tenerla sentada aquí para poder hablarlo.

-He estado con tu padre.

Le gustaría que le visitaras. Me ha pedido que te lo diga.

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Derecho a soñar - Capítulo 71

22 abr 2019

En la junta semanal de socios, Carlota reprocha a Jesús y Jorge los secretos que han estado guardando –la verdadera filiación de Alba, la verdadera cualificación profesional de Julia– y afectan a la estabilidad y buen funcionamiento del bufete. Jesús aporta el nombre de una candidata a nueva socia en la ampliación de capital que tienen previsto hacer: Victoria Iturbe, argentina. Julia asiste a la última sesión con su coach. Ha superado la terapia positivamente y a partir de ahora tendrá que seguir adelante con las lecciones aprendidas. Y enseguida se le presenta la primera prueba, cuando Jorge le dice que la junta no la ha aceptado como pasante, al menos por el momento. Alba y Maricarmen están en boca de todo el mundo, ya que se ha publicado en prensa su relación con Francisco. Será una situación difícil para ambas; pero con la contrapartida de que Alba cuenta con el apoyo de sus amigos y el amor (que ella cree verdadero) de Ángel, y Maricarmen con la nueva amistad de Olivia. Por su parte, Sofía está muy preocupada por cómo va a abordar el tema de la marcha de Jose con sus hijos. Pero ellos, especialmente Alex, son más maduros de lo que Sofía creía.

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  1. Izaskun Ochoa

    Porque en esta serie,el vestuario y la decoración son fundamentalmente naranjas y azules?

    23 abr 2019