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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 62 - ver ahora
Transcripción completa

Es que lleva cuatro días en el calabozo.

¿Podrían congelar las cuentas?

-Tu socio blanquea dinero y le van a embargar sus bienes.

¿Tú qué crees?

Y cuanto antes tomes las riendas, menos daño te podrá hacer todo esto.

-Gracias por esto, papá.

Es muy triste darte cuenta de esta manera que...

que no conocías a tu padre.

Lo importante es que todo se ha aclarado.

A ver ahora qué pasa con don Francisco.

A mí eso me da bastante igual.

Para mí Francisco está muerto.

Tengo 257,23 euros.

¿Me da para la clínica?

-Eh... No.

Vas a tener que ahorrar un poquito más.

¿Tú sabes lo que cuesta mantener una clínica?

Tenemos que entretenerla en algo.

Además, Sofía es el pilar de este bufete.

Y como la vean nerviosa,

no quiero ni pensar cómo se van a poner los demás.

Te quiero pedir un favor. Claro, sí.

Pues había pensado hacer una fiesta.

Y que te encargaras tú de ella.

Hemos decidido que el caso de intoxicación del que te hablé

lo lleve otro abogado.

Lo siento. Ah.

Quiero darte una cosa.

Son algunos documentos

que le pueden venir bien a la persona que lo lleve.

Una autoescuela denuncia a un empleado

por atentar contra la salud de los trabajadores.

¿Qué ha hecho?

Bueno, pues le despidieron porque en una cena con comida casera

su sushi intoxicó a los otros trabajadores

y les tuvo de baja dos semanas.

Es una gran jugada, tengo que reconocerlo.

-Francisco, te estás olvidando de un detalle muy importante.

La particular situación del dinero en las islas Caimán.

Te conviene que estemos juntos.

Recuerda que me tienes que dar los que no vendiste y el dinero.

Mañana. ¿Si te parece? -Llama primero.

Está en la cárcel.

-¿Qué jefe? ¿El del bufete?

-¿No te has enterado?

Chema, no le des tanta importancia, que se le habrá pasado a Julia.

Blanqueo de capital

y pertenencia a organización criminal.

Si me entrega a los peces gordos,

me puedo encargar de que sean tres años, no nueve.

El primer paso sería una declaración firmada

contra Fajardo Chaparro.

Y cuanto más colaboren, más puedo reducir su pena.

Hola.

Hola.

He dicho "hola".

Y yo te he contestado "hola" también.

¿Qué tal el día?

Bien.

¿Y has cenado?

¿Y tú? ¿Qué tal tu día y todo eso?

Bien... Agotador, la verdad.

¿Y qué más? ¿Solo agotador?

Chema, ¿qué pasa?

¿Qué tal está tu jefe?

¿No está en la cárcel?

¿Qué dices?

Esta mañana lo he leído en el periódico.

Me he enterado así.

No sabía que por las mañanas leías el periódico.

¿Me lo vas a contar o no?

Bueno, es que no hay nada que contar.

Quiero decir, que...

que han pasado cosas, pero tampoco...

Julia, ¿por qué no me lo has contado? Ay, Chema, lo siento.

No sé, no sabía que te molestaría que no te contara.

¿Sabes el problema?

Te crees superior a mí desde que trabajas en el bufete.

Y eso es un problema.

Porque ya decides no contarme las cosas.

Total, soy un imbécil

que no merece la pena contarle las cosas.

¿Qué dices?

Lo que estás oyendo.

Si te estoy diciendo todo esto, es porque es verdad.

Y porque es la realidad.

Eres otra persona.

Soy la misma de siempre.

Idéntica eres.

pues sí, mira, a lo mejor he cambiado.

Y los cambios no son tan malos.

Eso depende.

En este caso, no.

¿Tú qué pretendes?

¿Que sigamos siendo los mismos de siempre?

Porque ya no tenemos 18 años.

Y hemos crecido.

Bueno, yo por lo menos he crecido.

Y yo no.

No, no digo eso. Pero estoy hablando por mí.

Ya.

¿Tú quieres que yo cambie también?

Quiero que crezcamos juntos, eso es lo que quiero.

Estás con lo mismo de siempre, yo es que alucino.

Chema, ¿qué es lo mismo de siempre?

Corrigiéndome, Julia, corrigiéndome.

Es que sabes de todo más que yo.

¿Cómo puede ser eso?

Tienes una suerte de ser tan lista en la vida que yo alucino.

¿Te crees que no veo que me tratas como un imbécil?

¿Qué dices? Como si te avergonzaras de mí, sí.

Tú quieres ser igual que ellos, solo que con menos dinero.

Y eso no puede ser. Chema, no sigas.

No vayas a decir algo de lo que te puedas arrepentir.

Es que no me arrepiento porque lo pienso.

Te crees algo que no eres.

Y cuando te des cuenta, te habrás quedado sola.

Tú verás cómo lo haces.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Buenos días.

Buenos días, hija.

¿Qué ha pasado aquí?

Nada.

¿Cómo que nada? ¿Y todo esto?

Ordenando un poco.

Ordenado estaba antes. Esto es un caos.

Bueno, ya verás cuando acabe, cómo queda el salón.

Estoy organizando las revistas.

Organizando...

¿Con qué criterio?

Pues en función del reportaje de la página central.

Famosas españolas, latinoamericanas y toreros.

¿Y antes cómo estaba?

Por años.

Mejor así.

Mamá...

¿has dormido algo?

Algo. ¿Tú?

Algo.

Algo más bien poco.

¿Qué has estado haciendo toda la noche?

Leyendo... documentos del trabajo.

Hace un rato he llamado a Francisco.

¿Para qué?

No me lo ha cogido. Entonces he llamado a su casa.

¿Cómo?

Y lo ha cogido Lourdes, claro, la "siesa".

¿Y qué has hecho?

Pues nada.

No he sabido qué decir.

Iba a decir que era de la compañía de teléfonos,

y la palabra en la boca.

¡Qué bruja es!

Olía a azufre por el teléfono.

Venga, que te ayudo a terminar de ordenar.

No, déjalo. Que tú tienes que irte a trabajar.

Que no, que no me importa.

No sé cómo has hecho para meter todas estas revistas en casa.

Tengo miedo de perder la casa, hija.

¿Qué?

Vamos a terminar viviendo debajo de un puente, verás.

Mamá, eso no va a pasar.

¿Y tú qué sabes?

Pues... sé que trabajo.

Ya, pero tu sueldo no da para mantener esta casa, hija.

Nos vamos a tener que mudar.

Vamos a tener que ir a vivir a un barrio.

Y según qué barrio...

ya verás.

Ya verás, hija, ya verás.

Mira, parece una broma.

"Siguen avanzando las investigaciones

en el caso en el que está involucrado el prestigioso bufete de abogados

Zabálburu, Leiva y Duarte.

Francisco Zabálburu Eguía,

uno de los socios fundadores de este bufete,

está siendo investigado por presunta implicación

en una trama de corrupción..."

Deja de mirar estas cosas, mamá, porque es peor.

Y tú me dices que esté tranquila.

Mamá, escúchame.

Nos tenemos la una a la otra.

No va a pasar nada malo.

Te lo prometo.

Ya lo sé, hija, ya lo sé.

Vete a trabajar, anda.

Venga.

Jorge. Hola.

Hola.

¿Te vas ya? Sí, allá voy.

¿Y qué tal? ¿Todo controlado?

Bueno, me da un poco de miedo el implacable de Rodrigo.

Bueno, que no te asuste tanto.

Macarena, esto es para Manolo Gómez.

Vale. Gracias.

Estate tranquila, que llevas el caso muy bien.

Y aparte, ya conoces a Rodri.

Es todo pose y...

Ya.

Tal y como están las cosas, no creo que haga tonterías.

Eso espero.

A lo mejor hablo con él.

Pues sí lo haces...

mucho ánimo.

Que está últimamente...

¿Y tú qué tal estás?

Bien, bien.

Tengo ahora ahí una reunión un poco complicada,

pero bien.

Pues... mucho ánimo.

Hasta luego.

Suerte.

Los resultados de la encuesta están claros.

La cena va a ser el viernes.

Ah, perfecto, la hacemos el viernes entonces?

Sí. Muy bien.

¿Y cuándo se ha decidido?

Porque yo ni me he enterado.

¿No te viene bien el viernes? Pues no lo sé.

No creo que sea el mejor momento para una celebración.

A ver, Alba, yo he pensado lo mismo que tú,

que no era un buen momento,

pero también en estos momentos está bien que nos juntemos

y estemos todos unidos.

Ni de coña.

-¿Qué hacéis?

Tramposa...

A ver... Pero ¿qué hacéis?

-Un amigo invisible.

Si quieres, coge uno, a ver si te toca el demonio,

que seguro que con él aciertas.

-Qué ingeniosa eres. Chicos...

Bueno, os recuerdo que son diez euros el máximo,

que es un detalle nada más.

-Diez eurazos. Eso da para un montón.

Y como lo vas a comprar en el chino, seguro que te hacen descuento.

-Racista imbécil.

-Buenos días.

Buenos días, Francisco, ¿cómo estás?

Bien... Tráeme un café. Sí.

Era una broma, tampoco hace falta...

Francisco...

Buenos días. Buenos días.

¿Necesitas algo más?

No, nada más, gracias.

Está bien, Sofía.

-Te escuchamos.

-Estoy vinculado a una empresa

que investiga la Audiencia Nacional.

Todo comenzó por un favor

que le hice a un antiguo cliente Fajardo Chaparro...

-Cliente y amigo.

Eso ya ha salido en la prensa.

Ve al grano, anda, y cuéntanos algo que no sepamos.

-Me engañaron.

-¿No sabías nada de lo que estaba pasando?

-Me enteré más tarde.

Tenía la esperanza de poder solucionarlo

antes de que el escándalo saliera.

-¿Y de verdad pensaste que no iba a salir a la luz?

-Siento todo esto que está pasando.

No puedo hacer otra cosa más que eso, pedir disculpas.

Me han bloqueado las cuentas

y amenazan constantemente con embargármelo todo.

Por eso querría traspasar mis acciones del bufete a Jesús.

Colaborar en todo lo que haga falta

para que esto afecte lo menos posible al bufete.

-El bufete ya está afectado, Francisco.

Y no solo el bufete.

La fiscalía me ha propuesto un acuerdo

para reducir la condena.

-¿A cuántos años?

-Tres.

-¿Y en qué consiste ese acuerdo?

-Entregar a Fajardo.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Vender a un cliente?

-No lo sé.

-Eso no puedes hacerlo.

¿Por qué mi padre?

¿Cómo?

¿Por qué has hecho creer que mi padre era culpable?

Mira, Jorge, tienes que entender...

¡Él te consideraba parte de la familia!

Lo siento... Lo siento.

No quería ensuciar el nombre del bufete.

Pero no tuviste ningún problema en ensuciar el de mi padre, ¿verdad?

No lo has respetado ni después de muerto.

Yo no quiero escuchar nada más.

Carlota, tienes mi compromiso

en que haré todo lo que haga falta

para mantener el bufete a flote.

No quiero volver a hablar contigo nunca.

Para mí estás muerto, Francisco.

Tía, pasa de él.

-¿Qué pasa?

¿Voy a tener que aguantar toda la vida chistes de chinos?

Es que lo que más me fastidia es haberle dado el gusto

de verme afectada por el comentario.

Se me ha visto afectada, ¿verdad?

-No mucho.

-Venga, anda, dime la verdad.

-Bueno, un poco.

-Un poco, dice.

Estoy cansada de currar aquí.

Bueno, no.

Cansada de la gente que curra aquí.

Son todos unos estirados.

Bueno, menos tú, claro.

No pienso ir a la cena.

¿Para estar toda la noche fingiendo? Paso.

-Tía, pero van a venir Alba y Julia.

Al final lo vamos a pasar muy bien. -¿Y quién va a pagar?

Que aquí nadie habla de pasta.

¿Lo ponemos de nuestro bolsillo o paga la empresa?

Y sabes lo que va a pasar, ¿no?

Que aquí van a cerrar, nos van a mandar a todos a la calle,

y vamos a tener que pagar una cena de vete tú a saber cuánto dinero.

Y siento decirte,

que será en un sitio megapijo.

Si es que nadie piensa en nosotras.

Ni siquiera en nuestra situación económica.

Y nadie nos da explicaciones de nada.

De repente aparece don Francisco.

Odio...

¡Odio a todos nuestros compañeros!

(Cadena del baño)

Adiós.

-¿Cómo que adiós?

¿Te siguen llamando los clientes?

-Sí, sí.

Están amenazando con marcharse del bufete.

¿Azúcar? No, gracias.

Además, que es que el azúcar es malísimo, eh.

Sí...

Es veneno.

No sé cómo te lo puedes tomar tan amargo.

Bueno, te acostumbras.

Yo te lo aconsejo, pero...

Bueno, ¿qué tal estás?

Bien... Bueno, cansada, no he dormido muy bien hoy.

¿Y eso?

Tengo muchas cosas en la cabeza.

Ya, ¿has visto a Francisco?

Jo, qué mala pinta tenía el pobre.

Normal.

Bueno, Julia, que he querido traerte aquí

para agradecerte lo que has hecho por mí.

¿Por qué?

Pues... toda la documentación.

Jorge me ha contado que has entrevistado

a las víctimas por teléfono y también a Elisa,

a la señora que hizo la "cheesecake", gracias.

Sí, no colaboró mucho, la verdad. Ya.

Lo que no entiendo es cómo pudieron tomar esto

por no quedar mal, de verdad.

No, en serio, te lo digo de verdad.

Berta, que... que había pensado una cosa.

Eran cinco empleados, ¿no?

Cinco. Y cada uno llevó algo diferente.

Uno llevó el sushi... El sushi.

El filete empanado...

Exacto. ¿Qué más? La tortilla...

"Cheesecake" y la ensaladilla casera.

Claro, fue la ensaladilla rusa casera.

Podemos alegar que la mayonesa es fácil que se ponga en mal estado,

sobre todo, si es casera.

Ya, pero lo que comieron los cinco fue el sushi.

Entonces, tiene que haber sido eso, ¿no?

De verdad, yo no puedo entender cómo la gente come esto.

De verdad, ¿tú te lo hubieses comido?

Ya sabes que a mí la comida asiática no...

Ya, pero es que esto no es ni comida ni asiática.

Sobre las nueve.

Vale.

¿Y sobre las once?

No, las once no, es un poco tarde.

Ya...

¿Y si hacemos algo así como más informal?

¿En la barra, tipo picoteo y eso?

Vale, pues nada.

Muchas gracias.

Adiós.

¿Qué? Nada, ¿no? Nada.

Qué pena que Sanidad cerrara el bar de mi amigo.

Nos hubiera hecho sitio seguro.

Otro que no.

Buenos días.

Buenos días.

Me voy a...

hacer unas fotocopias.

¿Qué tal todo?

Bien...

por decir algo.

¿Por qué lo dices?

Por Francisco, ¿no has visto cómo está?

No te preocupes.

Ya verás que todo se va a arreglar.

Yo nunca le había visto así.

Normal.

No está siendo una situación fácil.

Pero te aseguro que todo se va a solucionar.

Ojalá.

La fiscalía está de su parte, todo es cuestión de tiempo.

Ya lo verás.

No, es que, por muchas vueltas que le doy,

te juro que no sé cómo vamos a salir bien parados de todo esto.

Y solo es Francisco en la cárcel.

Es que como llegue a un pacto con la fiscalía,

todo el mundo va a saber que ha vendido a un cliente.

Sí, pero que con un delito de por medio,

no rompe la confidencialidad.

¿Y cómo deja eso la imagen del bufete?

Por los suelos.

Los clientes no tienen por qué ser un reflejo

de quien les representan.

No seas ingenuo, por favor.

Pero ¿de verdad piensas que él no sabía nada

de lo que había detrás?

Me refiero a nosotros, Carlota.

La imagen del bufete, a nuestra imagen, no Francisco.

Sinceramente yo ya no sé lo que pienso de todo esto.

No lo he sabido nunca.

Es imposible que no lo supiera.

Imposible.

A lo mejor se confió...

se dejó llevar pecando de ingenuo por su amigo.

¿No eran íntimos amigos estos dos?

Jorge... Por favor.

No le estoy defendiendo.

Simplemente que pienso

que es imposible que no supiera nada, pero...

es que Francisco no es tonto, por lo menos, no era tonto.

No creo que supiera dónde se estaba metiendo,

que conociese todo el entramado que había detrás.

Solo vio una manera fácil de hacer dinero.

Se metió y al final se fue liando.

Yo también pensaba que era un hombre inteligente,

pero, perdona, pero tengo serias dudas.

Porque, ¿qué pasa?

¿Se ha dejado engañar como un principiante?

Uno no es siempre subjetivo con respecto a sus amigos.

A eso súmale la avaricia y estar obnubilado por el dinero.

Pues hay que tener cuidado con las amistades

que te pasan factura.

¿Y sabes lo que debería hacer Francisco?

Sacrificarse.

Porque ese acuerdo no le va a librar de la cárcel.

Y lo único que va a conseguir

es dejar la imagen todavía mucho más por los suelos.

¿Y qué más da?

Si al final esa decisión no la vamos a tomar nosotros.

Es su libertad, la va a tomar él.

¿Sabes lo que me fastidia de todo esto?

Lo que más.

Lo que hemos trabajado estos años,

para que ahora llegue este y nos arrastre con él al fango.

Eso es lo peor.

¿Tú crees que es eso lo que va a hacer?

A ver, Jorge.

¿Tú crees que podemos confiar en él, de verdad?

Pero ¿tú te has dado cuenta de lo que se ha inventado,

de lo que ha sido capaz de inventarse sobre tu padre?

Pues claro que sé lo que ha inventado sobre mi padre.

¿Cómo no lo voy a saber?

Y es lo que más me duele de todo esto

y lo que me impide ver esto objetivo y racional.

Y me sigue sorprendiendo cada vez que lo pienso

que estuviera dispuesto

a llegar hasta ese punto para salvarse, no lo sé, Carlota.

Le conozco desde que soy un niño.

Es que no entiendo nada.

Pues sí...

Ha sido capaz de ensuciar la imagen de su socio

y de uno de sus mejores amigos.

De eso ha sido capaz.

Bueno, ya está.

Los dos estamos de acuerdo

en que hay que desmarcarse de Francisco.

Si no, nos va a arrastrar con él.

De eso no hay duda.

Si me permites...

¿Cómo hemos podido llegar a esto?

Hay que luchar para demostrar mi inocencia.

-¿No quieres considerar siquiera el trato?

-Pero ¿no te das cuenta?

Por Dios, si acepto el trato, reconozco mi culpabilidad.

Y no, eso sí que no.

Lo tengo muy claro.

La fiscalía sabe perfectamente

que yo no conozco al inversor extranjero.

Solo tengo contacto con Fajardo. Tiran de eso para que caiga.

-Deberías planteártelo.

Son solo tres años... -Eso está descartado completamente.

Eso acabaría con mi vida.

No me refiero solo a la cárcel. Sería el fin de mi carrera.

-Lo siento, tu carrera se va a ver perjudicada de todas maneras.

-Eso no tiene por qué ser así...

-¿Y si lo demuestran?

No podemos dar pasos en falso, te pueden caer nueve años.

-Eso no es una posibilidad.

Eso acabaría con mi vida.

-El objetivo real es que cante Fajardo.

Y no veo tan claro que tú te puedas librar de todo esto.

Tu nombre está en los papeles.

-Te recuerdo que mi nombre está en los papeles

es porque tú lo dejaste.

-No fui yo quien escribió tu nombre. Lo hiciste solito.

Tenemos tres días para negociar.

Y es probable que empiecen las presiones.

Perdón. Es urgente.

Acaba de llegar esto.

Por Dios, lo que faltaba.

-¿Qué es? -Es una citación de la fiscalía.

Quieren interrogar a Sofía.

-Bueno...

ante todo, mantengamos la calma.

Sí, calma... ¿Y cómo quieres que mantenga la calma yo?

Yo te voy a ayudar, no te preocupes.

Preparemos todas las preguntas

para que sepas qué contestar en cada una de ellas.

Ojalá fuera tan fácil.

No es tan difícil.

Confía en mí.

Oli, ¿me pones un bocadillo?

¿Qué tal, guapa?

¿De qué lo quieres?

De lo que quieras, me da igual.

¿Que estás enfadada conmigo?

El otro día estuve con Chema y le conté lo de don Francisco,

pensé que se lo habías dicho.

Ah, no, no te preocupes si...

Si eso es lo de menos.

Se me olvidó contárselo y ya está.

Pero ¿cómo se te olvidó contárselo?

Si solo se habla de eso.

Bueno, pues mira, Oli, no sé, no...

no me apetecía hablar de eso con él y ya está.

Además, que eso es lo de menos.

Ayer... tuvimos una discusión muy fuerte.

¿Por qué?

Pues no lo sé, no sé por qué.

Nos enfadamos y...

y Chema se fue de casa.

¿Qué me dices? ¿Adónde se ha ido? ¿Le has llamado?

Sí, pero no quiere hablar y no sé dónde está.

Ay, mi amor, Juli...

Ya está, ya está...

Ya.

¿Ha sido por Jorge?

No, con Jorge todo sigue igual.

Lo de Chema es por otras cosas.

Pero ¿ha pasado algo en concreto o...?

Oli, es que yo siento que...

que las cosas han cambiado.

Y...

y yo ya no soy feliz.

Supongo que...

que, no sé, que estáis en momentos de la vida

muy diferentes, Julia.

Sí.

Si yo también lo pienso.

Pero, no sé, a lo mejor Chema tiene razón y...

Y yo qué sé, soy yo,

que estoy haciendo las cosas de otra manera.

No sé, tampoco se merece que le trate así.

Cariño, ¿le tratas cómo?

Las cosas pasan porque pasan.

O sea, no te eches responsabilidad encima.

No pasa nada.

Sois dos personas que os queréis muchísimo,

pero os estáis desencontrando.

Y ya está.

Y tú no tienes la culpa de nada. No hay culpables.

Ya, y entonces, ¿cuál es la solución?

No sé... Ven aquí, anda.

No es el momento de buscar una solución.

Simplemente déjalo estar.

Que todo va a ir bien.

Me da mucha pena.

Ya lo sé, mi amor.

Hola...

¿Quieres comer? Sí...

¿Un sándwich?

Espera, espera.

Te estaba dejando esto aquí para que le echaras un ojo.

-¿Esto qué es?

-Son los papeles que mamá pidió que firmaras.

-Ah, el tema de propiedades. -Los he leído.

-Y me los traes para que los firme antes de entrar en prisión.

Muy previsor, gracias.

-Me parece lo correcto.

-Aunque a lo mejor no entro en prisión.

-¿No vas a firmar el acuerdo?

-Aún no lo sé.

¿Y cómo se encuentra tu madre?

-Pues está preocupada, cómo quieres que esté.

Por lo demás, conmigo igual que siempre.

-Ah, qué suerte.

A mí me ha mandado a dormir a la perrera.

-¿Qué perrera?

-A la habitación de tu abuela.

-¿Te ha dicho que el fiscal la ha citado mañana para declarar?

-¿A tu madre? -Sí.

-Pues no, no me ha dicho nada.

-Me ha pedido que la acompañe.

Ella sí que cuenta conmigo.

No como tú.

No entiendo por qué no confías en mí como abogado.

Le has pedido a Ángel que te represente.

A mí no me has hecho ni una sola consulta, ni una.

Ni siquiera me has pedido la opinión.

Me has ignorado en todo esto.

-Eres demasiado honesto para según qué casos.

-Lo dices como si fuera algo malo.

-No es nada malo, pero es así, ¿o no?

-Papá, somos muy distintos, ya lo sé.

Aun así, en momentos malos,

la familia tendría que estar más unida.

-Tienes razón, tienes razón.

-Entonces, ¿por qué siempre son los otros

los que ponen el pegamento?

Nunca tú.

-Perdón que interrumpa.

-No, tranquila, no pasa nada.

-Carol, ¿qué necesitas?

-Venía a repartir los papeles del amigo invisible.

-¿El amigo qué?

-El amigo invisible.

-Te lo tienes que guardar. -¿Y qué hago con él?

Hola.

Jorge, hola.

¿Estás bien? Sí.

Sí, solo...

estaba mirando la... freidora nueva de Olivia.

Sí, es que...

me he comprado una freidora nueva y fríe superbién.

Bueno, voy a...

¿Qué te pasa?

Bueno, que estoy un poco agobiada por la cena del bufete.

La gente no sabe quién lo va a pagar y...

con todo el lío de don Francisco...

Ya, bueno, pero no...

no hay que agobiarse.

A ver, ya sé que lo hemos dicho con muy poca antelación,

pero saldrá todo bien.

Y si la gente está agobiada con lo del dinero...

puedes decirles que el bufete se hará cargo, ¿vale?

¿Seguro? Sí.

Es más, diles que no se preocupen.

Que si pasase cualquier cosa rara, con el bufete, con don Francisco,

yo pago la cena.

¿Tú de tu bolsillo? Sí.

Bueno, gracias.

Y anímate, por favor.

Además, la idea de la cena es juntarnos todos,

pasar un buen rato,

que recuperemos esa sensación de equipo...

Y bailar, que haya música.

Reggaeton, hip-hop...

¿Hip-hop?

Sí...

¿Qué pasa, que no te pega que me guste a mí el hip-hop?

Ah, sí, sí.

En los Estados Unidos,

es lo que se baila en casi todas las discotecas.

Yo escuchaba bastante.

Y también tenemos que hacer el amigo invisible.

Sí, sí, eso también, sí.

Te parece una tontería de juego, ¿no?

No, no, para nada.

Está muy bien y es un detalle bonito.

Pero digamos que hacer regalos no...

no es mi mayor virtud.

Pues a mí se me da muy bien.

No sé, lo más importante

es lo que quiere el otro, pero que no sabe que lo quiere.

O sea que tiene que quererlo, pero no saber que lo quiere.

Exacto. Ya...

¿Y eso qué sentido tiene?

Bueno, porque...

si es algo que no sabe que quiere, cuando lo recibe, es sorpresa.

Pero sí que tiene que quererlo.

Quererlo sí, pero no tiene por qué necesitarlo.

Ya.

¿Eso es otra regla?

Sí, es otra regla.

Lo importante es regalarle algo que le haga feliz.

Y que como no espera, pues lo reciba con sorpresa.

De eso se trata el amigo invisible.

Que le guste...

Que le haga feliz...

Que lo quiera...

No sé, pensaba que MC Leiva a lo mejor te podía animar un poco,

sacarte una sonrisa, mira, parece que sí.

Cuidado que me pongo a bailar break en la barra.

Yo te acompaño, mira.

Cuidado. Con los guantes la otra.

Cuidado...

Yo cantaba en el coro de pequeño en el colegio.

Gregoriano.

Sí, sí era más clásico, pero, bueno, cuidado.

¡Guapa!

¿Ves? Así me gusta más.

Bueno, come.

Cuando estés de bajón, ya sabes, me llamas y te hago una "impro".

Sí, lo tendré en cuenta.

Señor Pacheco,

¿podría indicarnos qué tipo de ingredientes utilizó

para la elaboración de las piezas de sushi?

-Bueno, pues lo típico.

pescado, arroz, algas nori...

Puedo asegurar que los productos eran de calidad,

el pescado se compró el mismo día y había sido previamente congelado.

-Sin embargo, por las fotos que pudimos ver,

el aspecto no es lo que se dice agradable.

-No sabría que decirle.

-En aquella comida, había muchos otros platos.

La realidad es que cualquiera de ellos

podría haber provocado la intoxicación.

En especial, la mayonesa de la ensaladilla.

Para concluir, me gustaría dejar bien claro

que mi cliente no solo no merece ser demandado,

sino que debe ser readmitido en la autoescuela.

No hay más preguntas, señoría.

-¿Letrado?

-Con la venia.

Señor Pacheco,

esa comida era su fiesta de despedida, ¿verdad?

-Sí.

-Tengo aquí una copia de su baja en la Seguridad Social,

donde se ve claramente que usted fue despedido antes.

Esta comida, este...

En fin, este sushi,

a falta de una palabra mejor para describirlo,

era una venganza personal contra su jefe y sus compañeros.

-No, ni mucho menos.

-Tengo también unas fotografías...

-Protesto.

-¿Eh? -Perdón, perdón, simplemente...

creo que ya hemos hablado del aspecto de las fotografías,

no creo que sea necesario verlas.

-Yo creo que sí.

Sí, porque hemos hablado del aspecto del sushi,

pero nunca está de más un recordatorio visual.

-A ver, a ver.

Gracias.

¿Qué tal estás?

Bien.

¿Seguro?

¿Qué te ha pasado?

Sé que te ha llegado algo que te vincula con Francisco.

Y respeto mucho tu fidelidad, siempre lo he hecho.

Pero tienes que tener en cuenta que Ángel es su abogado, no el tuyo.

Y a mí tampoco me parece de fiar.

Pero, bueno, ese es otro tema.

Lo que quiero que entiendas es que si la cosa se pone fea,

Ángel velará por su cliente, no por ti.

Y probablemente la declaración no sea nada,

pero si lo es,

tienes que prepararte.

Ya...

Me ha llegado una citación de la fiscalía.

Que quieren que vaya a declarar.

Por la investigación de don Francisco.

Ya me lo imaginaba.

Yo puedo ser tu abogada si quieres.

No, no se...

¿Por qué?

¿Tú crees que voy a necesitar una abogada?

¿Tú qué crees?

Gracias, Carlota, pero yo no sé si podría...

Por supuesto que puedes. Y debes.

Ya, lo que me refiero es...

a tus servicios, ¿sabes?

¿Cuántos serían tus honorarios?

Pero no te preocupes por eso, Sofía, por favor.

Aquí no estamos hablando de dinero.

Estamos hablando de nosotras.

De defendernos y de cuidarnos, de eso.

¿Qué?

¿Qué?

Claro, sí.

Bien. Gracias.

Ya hablaremos.

Pues yo ahora me estoy dedicando básicamente a la papaya.

Si vas a Cuba, no digas "papaya" porque es una palabrota.

Se dice "fruta bomba".

No solo por su alto poder vitamínico,

porque en vitamina A, es la bomba,

pero en vitamina C tiene más que las naranjas.

Con ese zumo que te estás tomando,

tienes el cien por cien

de la vitamina que necesitas en todo el día.

-O sea que me tomo esto,

¿y no tengo que tomar más vitamina C por hoy?

-Exactamente.

-Alucinante, tío.

Así que si me tomo, yo qué sé...

un litro entero hoy, estoy cubierto por una semana.

-Sí, más o menos.

Me siguen faltando 22.

-No puede ser.

-Yo creo que sí puede ser porque lo he contado dos veces.

-No sé, igual se traspapelaron por ahí.

-Pero ¿cómo se va a traspapelar un objeto?

-Mira, para mí está claro.

He pagado los que he vendido, no he vendido más,

así que...

-Ah, vale, pues ya está.

Una pérdida más.

Se siente, ¿qué se le va a hacer?

Tendrás cosas que hacer, ¿no?

-¿Esto, tío?

Es que estoy buscando un regalo para mi padre

y mola bastante.

-Pues este es de mi mujer...

Y resulta que le gusta mucho.

-Ya. -¿Te acompaño a la puerta?

-Tranquilo, cuando terminemos, me voy.

-¿Terminar qué?

-Me tienes que pagar las cajas.

-¿Qué cajas?

-Estas, con las que te he traído los cierres.

-Pero si yo te los di en cajas.

-Pero esas las di con lo que vendí.

Compré más para los que sobraban.

-Pero ese es tu problema, amigo. Yo no te he pedido nada.

-Y yo no las quiero.

-Venga, a ver...

Esto es todo lo que tengo, tío.

Y no tengo más.

-Son 20 euros por caja.

-¿20 euros?

-Es que estas están reforzadas y valen más.

-Tú estás loco.

-Que sepas que eres tú el que está rompiendo el trato.

-A ver, tranquilo...

Vale, guarda eso.

Mira, esto es lo que hay.

Lo tomas o lo dejas.

-Por esa vez lo dejamos así.

Oye, ¿y la hucha esta?

Mola, es que a mi padre le molan las cosas modernas, tío.

Y tiene pinta de estar bien. -Me alegro por tu padre.

Sabes dónde está la salida.

-Tranquilo, que ya me iba.

-Vamos. -Yo también tengo cosas que hacer.

No te creas que eres el único.

Ey.

Hola.

-Hola.

-¿Qué tal estás?

-No me quejo.

-Bueno, eso está genial, ¿no?

Oye, ¿por qué no quedamos un día?

Hace mil años que no nos vemos.

-¿Quiénes?

-Venga, por favor, Rodri, no seas tonto.

Sé que cada vez que vamos a quedar, preguntas si vamos Jorge y yo.

Por no ir, vamos.

-Habrá coincidido. Me da igual.

-Pues entonces, quedemos, ¿no?

-Mira, perdona, tengo prisa,

no puedo perder más tiempo.

-Así que no puedes perder tiempo conmigo.

Que no te importo.

-Pues mira, te equivocas.

Pienso en vosotros y lo que pasó.

Mira, es igual.

Te deseo suerte en el bufete, ahora que tenéis trabajo.

-¿Perdona?

-He escuchado cosas, supongo que está todo el mundo

ocupado intentando huir de la quiebra.

¿No?

-Gracias.

Ya, pero ¿nada de nada?

Vale, muy bien.

Muy amable, gracias.

La cena, ¿no?

Sí.

No te das por vencida.

Es que más que una cena, va a parecer... yo qué sé.

Bueno, déjalo por hoy.

¿Tan difícil es encontrar

un restaurante para cenar el viernes?

Es que ni menú ni raciones ni picoteo, nada.

¿Y si lo hacemos aquí, en el bufete?

Y que cada uno se traiga algo.

No, yo no lo veo muy claro.

A saber lo que tiene cada uno en el frigorífico de su casa.

Y desde cuándo.

Oye, ¿tú has cogido el papelito del amigo invisible?

No, se me había olvidado, ¿por?

Porque solo queda uno en la caja.

Vaya, pues...

debe ser el que no quería nadie.

Carol.

Trae la caja.

A ver...

¿Y al final has metido a don Francisco

en lo del amigo invisible?

Sí, creo que sí.

No, lo digo porque con todo el lío que tiene encima...

no sé...

A lo mejor no es buena idea.

No sé,yo he metido a todo el mundo.

Ay, Carol, olvídalo, da igual.

Ya pensaré qué le regalo.

Bueno, voy a recoger las cosas.

Julia.

¿Te importa cambiármelo?

¿Quieres tener a don Francisco?

Sí.

Toma.

Gracias.

No sé, me gustaría...

entrar en su despacho y hablar con él...

pero no quiero que la gente piense cosas que son.

No sé.

¿No tendrías que tomar distancia con el tema?

No sé, a lo mejor un par de días

para poder pensar con más tranquilidad.

Sí.

¿Os vais?

Sí.

¿No esperamos a Sofía?

No, se acaba de ir.

Vamos.

Por cierto, Carol,

he estado hablando con Jorge del tema de la cena

y me ha dicho que lo va a pagar el bufete.

¿De verdad? Sí.

De hecho, me ha dicho que si hace falta,

se encargaba él.

"Pero para que la casita nos quede perfecta,

lo importante es medir bien las maderas.

Agarramos una cinta métrica, la ponemos encima de la mesa

para que quede bien estiradita,

y con un marcador,

hacemos una rayita en la parte de la madera

que vamos a cortar."

¡Papá!

-Hola.

-Que me acabo de cruzar con el chaval este, con el Webo.

Me he quedado mirándole, que llevaba un felpudo.

Es un personajazo...

Pues que sí, que llevaba un felpudo debajo del brazo.

Y es que la cosa es que cuando he llegado ahora a casa

me iba a limpiar los zapatos y no había felpudo.

-¿Cómo?

-Sí, que nos lo ha debido robar el mamón este.

-Hombre, a lo mejor no ha sido él.

Tenemos un vecindario,

que hay alguno que ya le vale.

-Me vas a decir que es una casualidad,

que me cruce con él por la calle,

que llevase un felpudo debajo del brazo, ¿no?

Es lo más normal del mundo.

-Es que si te digo la verdad, no termino de ubicar bien al chaval.

No sé quién es. -Hombre, que sí.

Es el chaval este, si ha estado en casa.

Es el amigo de Luis.

-Ah...

-Pues te digo yo que es muy peligroso ese.

-Qué va a ser peligroso, hombre, si está en los huesos.

Por cierto, ¿tú no tenías extraescolares hoy?

-Sí. -¿Y qué ha pasado?

-Mis compañeros iban a hacer la obra de teatro.

-Y te la has saltado.

-Pues sí.

Pero es que resulta que el grupo

del instituto de teatro son muy malos.

-El teatro infantil es insoportable, estoy de acuerdo.

Además, ver esos niños ahí haciendo el ridículo

da vergüenza ajena.

Menos tú y Cristina.

Que estáis estupendos siempre.

-Me voy al cuarto.

Hola.

Mira. ¿Qué es esto?

Míralo tú porque yo no tengo ni idea.

Mamá...

Es una citación de la fiscalía.

Ya lo sé.

Voy a ir a la cárcel.

¿Cómo vas a ir a la cárcel?

A ver, cálmate, eh.

Es para que declares sobre Francisco en caso de...

Ya, pero ¿qué cosa sobre Francisco? No lo sé.

Pero es que no puede ser.

¿Qué pueden tener para vincularme con él?

Es que es imposible.

Nadie sabe de nuestra relación.

No.

Va a ser por eso.

¿El qué?

Hija, ¿de qué hablas?

Lo que me dijo Jesús, el hijo de don Francisco.

Ya sé quién es Jesús.

Pero di de qué hablas antes de que me dé un ataque.

A ver, mamá.

Están investigando las cuentas de Francisco.

Las transferencias.

Las transferencias.

Cada mes, periódicamente desde que yo nací.

Es normal que quieran hacerte preguntas.

Voy a ir a la cárcel... Que no vas a ir a la cárcel, mamá.

Ay, hija, déjalo...

Da igual, qué más da.

Hola.

Hola.

Hola.

¿Y esto?

Chema, ¿no me vas a hablar?

¿Podría hablar con Francisco Zabálburu?

Tengo el valor de llamar porque me importa Paco, y mucho.

No quiero volver a ver al Webo en esta casa. Y punto.

Y si tienes que hacer chanchullos,

los haces lejos de mis hijos y de esta casa.

Hay algo más en todo asunto, seguro.

No confío en ninguno de los empleados.

Yo trabajo en la autoescuela que ha denunciado a Juanito Pacheco.

Se está cometiendo una injusticia

y yo no voy a callarme.

No nos intoxicamos con el sushi.

¿Qué es de comer?

¿Podría ser una cena para este viernes para 25 personas?

¿Por qué no vienes a casa a comer? Y hablamos tranquilos.

-No deberíamos vernos por lo menos hasta que demuestre mi inocencia.

Entonces, ¿es una despedida?

Francisco, no tienes muchas salidas.

Tu nombre está en los documentos.

Debes vender a Fajardo.

-Me traicionaron.

Y no solo Fajardo.

¿Te pasa algo conmigo?

Es que no...

No me hablas, no me miras... Es que ni siquiera me insultas.

Charly.

Jorge, la situación era desesperada.

Lo que habéis hecho es...

asqueroso.

¿Y tu tío Joaquín qué tal?

Le he llamado y no hay manera de contactar con él.

Bueno, como está en la fiscalía...

Francisco siempre ha pagado este piso.

Y nuestros gastos desde hace...

20 y pico años.

¿Hay algo más?

Bueno, estos años he firmado muchos papeles,

pero la verdad no sé qué eran.

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Derecho a soñar - Capítulo 62

08 abr 2019

Francisco se reincorpora al bufete. Ni su afeitado impecable ni su mejor traje ocultan su evidente aspecto demacrado. Mientras no cesan de llegar citaciones de la Fiscalía, Carol parece ilusionada preparando el juego del amigo invisible. Por otro lado, organizar la cena de aniversario del bufete se está volviendo una misión imposible, no hay un solo restaurante disponible en toda la ciudad. Estas dos situaciones, un tanto frívolas, no sirven para distraer al personal, que no deja de pensar en la complicada situación en la que cada uno de sus miembros está sumido. Carlota, Jorge y Francisco tienen una charla que marcará un antes y un después en la relación de los tres socios del bufete. Francisco les confiesa que tiene una posibilidad de reducir su condena, la Fiscalía le ha propuesto entregar a su cliente Fajardo Chaparro. Julia y Chema, que cada día están más distantes, protagonizan la primera pelea significativa que podría provocar un punto de inflexión en su relación..

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