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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 49 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Y...?

-Se difundió el día después de que le robaran el móvil.

Eso hace que su versión

pueda ser cierta.

El móvil me lo robaron dos días después

de que Laura acabara la relación.

Quizá los ha difundido la persona que me robó el teléfono.

Yo siempre hago un back up de todo.

Tengo el móvil programado para que haga una copia de seguridad.

-Charly sigue aquí.

-Creo que sí.

-Debo hablar con ella.

¿Te has hecho una cuenta? Sí, me la ha hecho Charly.

Julia me la instaló en el móvil.

Estoy enganchadísima.

Cuidado con lo que subes y lo que escribes.

Y pensar bien a quién das acceso.

Si lo que yo quiero es mirar.

Está en juego una persona inocente.

Y, por otro lado, el prestigio

y la estabilidad económica de mucha otra gente

que saldría gravemente perjudicada.

De hecho, hay una persona que podría entrar en la cárcel.

-¿Inocente?

-Culpable.

Que tengas un buen viaje.

Gracias.

Me gustaría agradeceros

la discreción con la que lo lleváis.

No hace falta. -Es importante que no se sepa.

Algo así sería catastrófico.

Si surge cualquier problema,

me pegas un telefonazo y me planto ahí.

Jorge me ha dado mi primer caso

y llevo toda la noche trabajando. Pues te sienta fenomenal.

La estrategia que propone

es muy hábil para conseguir su objetivo.

Has estado brillante. ¿De verdad?

Has sabido interpretar lo que necesitaba.

Te felicito.

Se ha enrollado mucho.

Me ha presentado como la letrada Julia Rojas

y ha dejado que lo llevara yo. ¡Qué guay, toma ya!

Y queda con él.

Que tengas un buen día. Y vosotras.

Es que no sé qué hacer.

Porque no sé si es lo correcto.

Si solo es para tomar un café.

Ya, pero...

No sé, me parece...

A ver, que si José me lo hiciera,

no sé si me lo tomaría bien.

No quieres tener un lío.

No, hombre, no, claro que no.

A ver, que solo es un amigo del cole.

Y Face sirve para eso.

De verdad, Sofi, que no te tortures con esto.

¿No tienes curiosidad por ver cómo está?

Huy, sí, tengo muchísima curiosidad.

Pues ya está.

Es un amigo de la infancia

y tomar café es algo inofensivo.

Sí, sí, tienes razón.

A veces, me como tanto la cabeza...

No sé, me complico la vida. Cógelo, cógelo.

No pasa nada. No, cuando suba.

¿Vas a quedar con él o no?

No sé me da tanta curiosidad. Las fotos son...

De verdad, cógelo. Ay, perdona.

A ver.

Es Chema.

Ah, qué bien.

¡Ay, sí, menos mal!

¿Qué?

Mañana es el cumpleaños de Luis.

¡Ah, mira!

Ayer tenía que comprar unas cosas y se me pasó.

Pero bueno, Chema las ha comprado.

Bueno, tampoco es tan grave.

Hombre, cumple 18.

Bueno, sí es para tanto.

¿Y qué, le vais a hacer algo?

Sí, Chema le está organizando una fiesta sorpresa.

Y tengo que comprar unas cosas.

Pero no sé cuándo lo voy a hacer.

¿Por qué no coges los vasitos que había en el despacho?

Son un poco infantiles, pero...

¿Sí, tú crees que puedo?

No se van a enterar.

Como el café con tu amigo.

¡Ay, serás tonta!

De verdad, que solo es un café.

(Sintonía "Derecho a soñar")

(RESOPLA)

Sofía, ¿está Charly? Dile que venga.

No, la tablet, que no me funciona bien.

¿Qué hora es, cómo es que no ha venido todavía?

Vaya por Dios.

¿No hay nadie que entienda de esto?

Busca a alguien y me lo envías.

(RESOPLA)

(Puerta)

¿Te han enviado a ti, tú sabes de esto?

No quiero perder el tiempo. -Depende del problema.

-Pues nada, la tablet.

Quiero leer algo y no hay manera.

-Si me permite, le echo un ojo.

Ah, vale, es que está utilizando el navegador.

Para esto, es mejor usar la app del periódico.

-¿En castellano?

-Que yo se lo arreglo.

Listo.

-Pero ¿qué es esto, por Dios?

¿Qué leches me has metido?

-¿No es eso? Ah, se lo quito.

-No, no, espera. ¿Qué es esto?

-Una película.

"Thelma y Louise", un clásico.

-Un clásico es "Lo que el viento se llevó".

¿Es una película de mujeres? -Sí.

Mi madre la ha visto no sé cuántas veces.

Además, sale Brad Pitt. -Ya, ya, gracias.

Te puedes retirar.

-Si necesita cualquier otra cosa, ya sabe dónde estoy.

Si quiere, le puedo poner al día la tablet.

Se la limpio, le dejo que se vean solo los iconos.

-Sí, eso estaría bien, gracias.

-No tiene Face. ¿Quiere que se lo instale?

-¿Y para qué quiero eso?

-Me invitaron a un grupo de amantes de la caza.

-¡Ah, eso está muy bien!

Pero yo no tengo eso y no sabría cómo...

-Es muy fácil. Le pongo el mío y ve cómo es.

-Ajá.

¿Y esto?

Esta es la señorita Beltrán

y el señorito Leiva.

¿Lo puede ver todo el mundo?

-Sí, de eso se trata.

-¿Qué imagen van a tener los clientes de nosotros?

¡Ay!

¿Este es usted?

-Sí.

-Es que mira...

¡Por favor!

Hola, Julia, ¿está Jorge?

Aún no ha llegado.

Voy al juzgado. Cuando llegue, dile que me llame.

Se lo digo.

Aunque a saber a qué hora viene.

Yo creo que en media hora, estará aquí.

Ayer nos enrollamos y terminamos tardísimo.

¿Sabes estas noches que se alargan y no te das cuenta?

Y cuando miras el reloj, dices: ¡guau!

¿Me entiendes?

Sí.

Pues eso pasó.

Te das cuenta de que al día siguiente, hay que trabajar.

Es que cuando tienes tanta sintonía con alguien,

el tiempo pasa volando, ¿verdad?

No quiero interrumpirte, no vayas a llegar tarde.

Ah, no, no, gracias.

Por cierto, el japonés del que te hablé, fantástico.

Pero no te gusta la comida japonesa.

¿Y la argentina?

Sí.

Mañana Jorge y yo vamos a comer a un argentino

que él conoce que está buenísimo.

Por hacer cena de parejas.

Tú y tu chico y nosotros.

¿Mañana?

Sí.

No puedo, es el cumpleaños de mi hermano.

¡Anda!

Bueno, pues lo cuadramos para otro día.

Vamos hablando.

Me voy al juzgado.

Chao.

¿Sí, dígame?

No, Jorge no ha llegado.

Claro, se lo digo, don Francisco.

No se me va a olvidar, no se preocupe.

Muy bien, gracias.

(SUSPIRA)

Usted vive solo.

-Sí.

-Y cuando apareció el vídeo, tampoco vivía con nadie.

-Es correcto.

-¿Tiene ordenador?

-Sí.

-¿Y tiene una clave de usuario?

-Sí, la tiene.

-¿Han entrado a robar en su domicilio?

-No, nunca.

-Podemos afirmar al cien por cien

que nadie ha tenido acceso a su ordenador.

-No, nadie, pero lo que me robaron es el móvil.

Lo colgaron desde ahí.

-Sí, sí, eso parece.

Señoría, ahora que por fin

todos tenemos la copia de la denuncia del robo,

podemos constatar que el móvil fue robado

un día antes de que el vídeo apareciera en Internet.

(Mensaje de móvil)

"Hola, Julia, soy Jorge.

Esto te tiene que estar llegando con mi nombre.

Oye, que no voy a poder ir a la oficina.

Me he despertado con el estómago fatal,

no sé qué me ha debido sentar mal.

Vamos, que estoy para el arrastre.

Así que te quería pedir, si puedes,

que me acercases los expedientes del caso

a casa para poder avanzar y no perder el día.

Ya me dices algo.

Venga, gracias."

¿Va todo bien?

Sí.

Jorge me ha pedido que le lleve unos expedientes a casa.

Me pilla fatal.

Qué pena que no esté Luis.

No me lo recuerdes. Perdón.

Puedes llamar a un mensajero.

No, quiere que se los lleve yo misma.

¿Sabes esos días en que se junta todo?

Tengo que comprar cosas para la fiesta de Luis.

Nada, que un agobio.

Si me dices qué hay que comprar, te puedo ayudar cuando salga.

No, no te preocupes, de verdad.

Ya me siento mal porque Chema lo está preparando todo.

No te voy a pedir esto a ti.

Si son dos tonterías, cualquiera las puede comprar.

Lo hago a la hora de comer y listo.

A veces, parece que no da para todo.

Para todo, no da.

Eso de la conciliación es una patraña.

Siempre se descuida algo.

La familia, el trabajo o la salud mental.

Pues Sofía parece que lo hace.

Es una "genia".

Pero lo de la conciliación es mentira.

Deja de pensarlo o te volverás loca.

Bueno, tengo que irme.

Te puedo ayudar sin problema. No te preocupes, gracias.

¿Te apetece venirte mañana al cumpleaños de Luis?

Vale, sí, genial.

Pues nos vemos luego.

Y gracias. Nada.

Adiós, Macarena. Hasta luego, Julia.

Y ahí se dio cuenta de que le habían robado el móvil.

-No, no me enteré hasta que volví a casa.

-¿A qué hora fue eso?

-Al día siguiente, serían las 10, 10:30.

-Denunció el robo.

-Sí, en cuanto me di cuenta. Tengo una comisaría cerca.

Llamé al trabajo y fui a hacer la denuncia.

-¿Y por qué no esperó a después del trabajo?

-Por el seguro. No quería que me pusieran problemas

si no lo hacía. Era un móvil muy caro.

-Gracias.

No hay más preguntas, su señoría.

-El acusado ha terminado.

-Me gustaría aportar documentación sobre el acusado.

¿Por qué no lo hizo antes? -Pido disculpas.

-Por favor.

-Gracias.

Nuestro bufete ha contratado

a un perito informático para buscar

cómo salió ese vídeo en Internet.

Aunque los testimonios aquí escuchados

aseguran que ese vídeo fue subido desde el móvil robado,

este perito ha encontrado en un servidor extranjero,

más concretamente, en Tailandia,

que es vídeo fue colgado desde la IP

que ese día y a esa hora

estaba en el domicilio del acusado.

Aquí se ha dicho que nadie ha entrado en su casa

ni nadie ha tenido acceso a su ordenador personal.

Si ese vídeo ha sido lanzado desde esa IP,

es decir, desde su ordenador,

por fuerza, ha tenido que ser usted.

-Ante esta nueva información, se aplaza la sesión

hasta que la policía pueda cotejar esa información.

Mañana continuamos.

Oli.

¡Oli!

¿Qué haces? ¿Que qué hago?

Que se me ha caído un bote de soja.

Es una especie de chapapote. ¿Te ayudo?

Sí, porfa, así atiendo las mesas.

No tengo mucho tiempo.

Jorge está malo y tengo que llevarle unos expedientes.

A su casa.

Sí.

No empieces, que es por trabajo.

Una cosa, ¿tienes algún té

o algo para el estómago?

No se encuentra bien. ¿A su casa?

Sí, a su casa.

¿Y te ha pedido a ti que se lo lleves personalmente?

Sí.

Y digo yo, no sé, ¿no podía llamar a un mensajero?

O a Berta, por ejemplo. Por ejemplo.

Ya sé que soy su secretaria.

Pero si se lleva tan bien con su novia,

podría haberle pedido el favor a ella.

Huy, que nos estamos picando, nos estamos picando.

Pues si no te aclaras, déjalo en manos del universo.

Hoy no estoy para universos. ¿Tienes el té?

Sí, tengo.

Pues venga, dame.

¿Estás segura de que quieres dárselo?

¿No prefieres que le duela?

(RÍE)

Y así, una cosa menos.

Tengo que comprar unas cosas para el cumpleaños.

No te preocupes por el cumpleaños.

Nos encargamos Chema y yo.

¿Cómo os voy a dejar? Que no.

Ya tengo hecha hasta la tarta.

Tiene hasta setos. ¡Ay, gracias!

Ya ves.

Suerte en casa de tu jefe. Y no trabajéis mucho.

Eres más tonta. ¿Tonta, yo?

Tonta, tú, que le llevas un té.

Anda, me voy.

¡Hala!

Muchas gracias, hasta otro día.

-¿Tienes un segundo?

-Un segundo, sí.

¿Vas a hablar o te vas a quedar como un pazguato?

-Que estás muy guapa, Carlota.

-Antonio, tengo mucha prisa.

Si no es algo del juicio, me voy.

-Sí, tengo una oferta de mi cliente.

Ya puede ser buena. -Es muy buena.

¿Por qué no quedamos a comer y te lo cuento todo?

-A comer. No voy a poder.

Si quieres, llama al bufete y que te hagan un hueco.

-Pues claro que voy a llamar.

¿Bien?

¿Muchos nervios?

-¿Por qué, por este caso?

-No te has enterado.

Hay rumores muy comprometedores.

-¿Rumores?

¿Ahora te dedicas a escuchar rumores?

Deberías dedicarte a tus clientes.

-Muy bien, oído, cocina.

Luego nos vemos.

(SUSPIRA)

(Timbre)

Hola. Hola.

Gracias por venir.

Tienes mala cara.

Pues ahora estoy mejor.

Tenías que haberme visto, parecía un zombi.

El japonés, ¿no?

Sí, el japonés.

Nunca me he fiado del pescado crudo y ahora, menos.

Vetado.

Se lo quise decir a Berta.

No me atreví.

Me pasa con las rosquillas de la madre de Chema.

No las soporto.

Se lo dije y no se lo tomó tan mal.

Está claro.

Con tu pareja, mejor ser honesto.

Las cosas pueden acabar mal.

Eso es.

No sé, es muy raro hablar de estas cosas contigo.

Como si...

Muy raro. Sí, muy raro.

¿Nos sentamos?

Te he traído los expedientes que me pediste.

Toma. Gracias.

Y te he traído un té para el estómago.

Olivia dice que va muy bien. Gracias.

¿Te lo preparo?

No, en un rato.

No creo que me entre y solo de pensarlo...

Además, me está volviendo. Me voy a quedar contigo.

Así te ayudo.

No quiero hacerte perder el tiempo.

Que sí, así acabas antes.

De verdad... Jorge, ya está decidido.

Vale, tú mandas. Venga.

Me ha mandado un mensaje y quiere quedar.

¿Quién? Samuel.

¿En serio?

¿Qué le has dicho? Nada.

Es que no sé qué hacer.

Por un lado, me apetece mucho verle.

Hace mucho que no nos vemos, pero...

Anímate, así sales un poco de casa.

Y está muy bien salir de la rutina.

Es muy guay ver cómo ha cambiado la peña.

Hay una web superdivertidas con reunión de exalumnos.

Ah. Hay cada uno...

Me vendría muy bien salir y ver otras caras.

Para no sé, despistarme un poco.

Ay, no sé qué hacer.

Que sí.

No pasa nada por quedar con un amigo.

No, ¿qué va a pasar?

Tenéis razón, voy a quedar. Qué ilusión.

¡Sofía, Sofía! Le escribo.

A ver, Samuel... ¿Acepto? No.

Acepto...

¿Qué le digo?

Nos vemos prontito.

Un beso. No, un beso no.

Ya lo he mandado.

Qué nervios.

¿No es un poquito raro que no tenga nada

en el perfil? Solo hay unas fotos.

Es supernormal.

A mucha gente no le gusta que se sepa su intimidad.

Ya.

Yo lo tengo todo puesto. Ya.

Demasiado.

No he puesto ni dónde trabajas ni si estás casada.

Ni si tienes hijos. ¿Cómo dices?

¿No has puesto que estoy casada?

¿No se lo has dicho?

No. ¡Ay, por Dios!

Se lo has contado a José.

¿A José? No.

No pasa nada.

Si quiere quedar porque sabe que no estoy casada...

Bueno, tú no te preocupes.

A José no pasa nada que no se lo diga.

Ya se lo diré. Para él, no son importantes estas cosas.

La amistad entre hombre y mujer es normal.

Claro.

No hay problema.

Samuel solo es un amigo.

Pero hay personas que se pueden enfadar por algo así.

Hombre.

Tu pareja, quedando con otra persona a solas.

Sin decir nada.

Ya.

Pero no te rayes.

Oye, Charly.

¿Tú sabes cómo se dice cierra todo en chino?

¿Qué pasa, que por ser asiática tengo que ser china?

Puedo ser coreana, japonesa, española.

Perdona, de verdad.

Lo siento, no quería ofenderte.

Lo siento mucho.

Que estoy de broma, hombre.

Me encanta veros la cara.

(RÍE)

No sé cómo se dice, pero te ayudaré a buscarlo.

Qué mala eres, pero gracias.

A ver si ha contestado. ¿Tan rápido?

No sé. Voy a ver.

¿Qué?

Me encantan nuestros silencios.

Sí, no me mires así.

Es muy complicado encontrar a alguien

con quien puedas estar cómodo así.

Por eso, hablas.

(RÍE)

Sabes perfectamente a qué me refiero.

Perfectamente.

¿Hay noticias de Rodrigo? No.

No coge las llamadas, no contesta los mensajes.

Ya se le pasará.

Esto ya está.

¿Te vas?

Sí.

Muchísimas gracias por esto.

Me has salvado la vida.

De nada.

No, no, yo recojo.

No me importa.

Los invitados no recogen.

¿Has traído el informe de servicios integrales?

Me gustaría echarle un ojo.

No lo veo. Eh...

No.

Se me ha olvidado, lo siento.

Pero...

Puedo ir al despacho y te lo preparo.

No, no pasa nada.

Además, no te va a dar tiempo.

Intentaré hablar con Daniel, a ver si le saco algo.

No, me pongo ahora mismo. Que no te preocupes.

Es una primera vista. Era más por ir preparando.

Lo siento.

La próxima vez que te diga que son demasiadas cosas haz caso.

Te lo puedo preparar y si no duermo, no duermo.

Julia, ya, déjalo. No lo dejo.

Este es mi trabajo. Que no lo haga es imperdonable.

Mañana lo vas a tener. Está bien.

Me voy.

Cuídate. Vale.

Don Francisco te buscaba.

Quería hablar contigo. Estaba serio.

Mañana veré qué es lo que quiere.

Hasta mañana. Gracias.

Hasta mañana.

Píllate esto.

-Voy.

-El vaso.

Uno.

-No.

-¿Listo?

-¿Hielos no coges? A lo mejor nos haría falta.

La noto un poco... -No, está fresquita.

-¿Y las patatas? Encima de la carpeta.

-Por ahí.

Bueno.

-Nos habíamos quedado en el tema este,

que había que calcular la presión.

Con aplicar la fórmula de la presión, vale.

¿Te la sabes?

-Vale.

-Yo esto ya me lo sé.

-¿Perdona?

-No, que si no vas a prestar atención...

Hacemos otra cosa.

-Es un colega de Alemania.

-Ah, un colega de Alemania.

Está justificado que no me hagas ni caso.

-No seas agonías, acabo ya.

(RÍE)

-¿Y qué tal tu hermana?

-Mi hermana, bien, normal. ¿Por qué?

-Porque como esta última semana apenas ha pasado por casa...

A lo mejor el novio la lleva en moto al trabajo.

-Es raro eso.

Está pasando unos días con la vecina de abajo.

Por tema curro, para concentrarse y todo eso.

-Pero ¿lo han dejado?

-No, no. Es por tema de trabajo.

-Ya.

-Pero yo creo que es mentira.

-¿Por?

-Porque no, tío.

Ellos no hablan de esto.

Pero yo me lo huelo.

Eso se huele, no están igual.

-Ya ves.

-(RÍE)

Qué dices, tío. Mira lo que me dice.

-¿Qué significa eso?

-No sé alemán.

¿Tienes un colega alemán? -Sí.

No, no es alemán, era del barrio.

Pero cuando vino la crisis,

lo vio de lejos y dijo: yo me piro.

Tiene un taller guapísimo y se está forrando.

-Ya ves.

¿Le puedes preguntar a tu colega

cómo se dice quiero salir contigo?

-Sí, pero ¿por qué?

-Por una piba del instituto.

Si se lo digo en alemán, me tiro más el rollo.

-Oye, Tuercas.

Tengo un colega un poco baboso

que quiere preguntarte cómo se dice

quieres salir conmigo en alemán.

-Baboso, no, curioso.

Es para tirarme el rollo.

-Dile a tu colega, el baboso,

que eso no lo sé decir, que solo sé decir

quieres acostarte conmigo. ¿Te vale?

(RÍE)

Qué va, Tuercas, no. No se come una rosca.

-¿Cómo que no?

Si yo te contase, fliparías.

Sí. -¿Te echo un poco?

-Me quedo hasta las tantas.

Antonio Reyes, soy un gran fan de su trabajo.

Es un placer conocer a un actor de su talla.

-He engordado, pero no es para eso.

Es un placer conocer a un fan.

-Si me acompaña.

-Claro.

-Quiero que sepa que he visto la serie completa.

-¿De verdad? Pues gracias.

-¿Puedo llamarle Antonio?

Es que siento como que le conozco.

-Claro, por favor.

-No, no.

Es abogado y viene a trabajar. ¿Una foto?

-Claro, por favor.

-Ahora que tienes la foto, a tu mesa.

A mi madre le hará ilusión. Estupendo.

¿Vamos? -Venga.

-La serie a mí me gustó un montón.

Es de las mejores. Y usted estaba tan bien.

Una prima tenía su cuarto con sus fotos.

-¿Y ya no?

-Estaba enamoradísima de usted.

Supongo que es habitual, estará acostumbradísimo.

-Ninguna mujer se resiste a los encantos de Antonio Reyes.

-¿En serio, ninguna?

-Excepto una.

Tu jefa.

-Amigo.

-¿Tú no tendrás información sobre Carlota

que me pueda ayudar? -No, no.

Lo siento mucho, pero no.

Adelante. -Gracias.

Encantado. -Igual.

-Cuéntame, ¿qué vienes a ofrecernos?

-¿No vamos a hacer un poco de paripé?

Nuestros divorcios, nuestros hijos...

-Ni divorcios ni hijos.

-Me encanta que lleves el caso.

-¿Por qué? No debería.

Lo vas a perder.

-Ha pasado mucho tiempo.

Depende para qué. -Para contestar mis llamadas.

-Para eso, ha pasado poco.

-Venga, Carlota. ¿No vamos a ser amigos?

-¿Me estás pidiendo que seamos amigos?

Antonio, por favor, que nos conocemos.

-Si es lo único que me puedes ofrecer, quiero ser tu amigo.

-No te puedo ofrecer ni eso. ¿A qué has venido?

¿A hablarme de esto?

¿Esta es la oferta de tu cliente?

-No, tengo una oferta.

Está dispuesto a pagar 15.000 euros.

-¡Vaya!

-Es mucho más que si es declarado culpable.

Tendríamos que llegar a un acuerdo con la jueza.

-¿Quieres que le defienda?

-En absoluto.

Pero hay que minimizar los daños.

-¿Daños? Se los ha provocado él.

-Me refiero a una posible condena.

-Esta oferta se te ha ocurrido a ti. Y no me mientas.

-Se le ha ocurrido a mi cliente al cien por cien.

-Estoy obligada a pasarle la oferta.

Pero puedo asegurar que voy a hacer lo indecible

para que Laura la rechace.

Por favor. -¿Y sabes por qué?

Porque la agresión que ha cometido tu cliente

es de lo más violento, de lo más machista,

de lo más asqueroso y se merece una condena.

Y voy a hacer lo que sea

para no ahorrarle ni un minuto de humillación mañana.

-Muy bien, de acuerdo, pásale la oferta y me llamas.

-Una cosa más.

¿A qué rumores te referías en el juzgado?

-Rumores de pasillo, Carlota.

-¿Como cuáles?

-Algo acerca de una evasión fiscal, algo chungo.

-Gracias, Antonio.

-Llámame.

Ya lo sé, Adrián.

Mira, Adrián.

¿No me digas que no hay nada

que podamos hacer para que cambien de opinión?

¿Nada?

¡Que no puede ser!

A ver, Adrián.

Me habéis hecho fabricar 50.000 unidades

que están en un almacén que me cuesta un dineral.

Algo podremos hacer.

Déjame hablar con ellos.

Claro.

Si hablo yo con ellos, les convenzo.

Pues hazlo como algo personal.

De verdad que me quedo en la cuneta.

Ponme en contacto con ellos, solo eso.

¿Vale?

Venga.

Gracias, Adrián.

-Hola, papá.

-Pero bueno, ¿qué tal el día?

Pues muy bien. -Ya veo.

Has triunfado con la chica.

-No, hombre.

Que tus consejos han funcionado.

-No.

-Y la chica que tiene novio...

Están en crisis.

-Ese es mi chico, destruyendo parejas.

¿Sabe tu padre de mujeres? -Mucho.

Muchas gracias.

¿Qué tal de las agujetas? -¿Qué agujetas?

Era un pinzamiento. Estoy listo para correr.

¿Vamos?

-No, tengo que estudiar.

Lo siento. -Venga.

No te friegues la cabeza. -Ve tú.

-Pues no es mala idea.

¿Dinero, cree que se va a salvar ofreciéndome dinero?

-Mi obligación legal es pasarte la oferta

y que la valores.

-A mi hija le insultan en clase.

Le ponen el vídeo. Mi padre no me mira.

Ni sale de casa.

Y todos me tratan como si fuera una golfa.

Y no he hecho nada malo.

-Ya lo sé.

Y nada te va a poder compensar el daño que te han hecho.

-Tiene que pagar, pero no con dinero.

Tiene que afrontar lo que ha hecho.

Asumirlo públicamente.

Si acepto ese trato, aquí no ha pasado nada.

-Yo tampoco lo aceptaría.

No, porque es ofensivo.

-Quiere seguir humillándome. Ahora, con dinero.

-Ni siquiera creo que te intente humillar.

Se ha dado cuenta de que lo tiene muy complicado.

Y es el único modo de librarse de la pena social y penal.

Pero no lo vamos a permitir.

Y me alegra saber que piensas lo mismo.

-Le van a condenar, ¿verdad?

-Ve a casa y descansa.

Confía en mí.

¿Eh? Ven aquí.

¡Hola!

¿Qué haces? Hola, cariño.

Recogiendo hojas secas. Se pegan y hay que ir una a una.

Ah. ¿Qué tal el día?

Bien, ¿y tú?

Fenómeno.

¿Me ayudas? Claro.

Ajá.

He averiguado una cosa del cierratodo.

¿El qué?

Míralo, ahí, en el bolso. En el bolsillo.

Verás.

Cierratodo en chino.

(RÍE)

Eres la mejor.

Lo sé, pero que no se te olvide.

No se me va a olvidar en la vida.

Pon la leche en la nevera.

No sé si te he contado, Charly, la informática,

pues que me ha puesto un Face.

Es superentretenido.

Te puedes pasar horas mirando y así.

La cuestión es que he contactado con mucha gente

del insti, que hacía mucho que no nos veíamos y eso.

Todos, más monos.

Con hijos, gordos, todos estamos gordos.

Y nada, que...

Samuel...

No sé si te había hablado de Samuel.

Nos sentábamos juntos en el insti.

Majísimo, Samuel.

Que me ha dicho de quedar para ponernos al día.

Hemos dicho de quedar este fin de semana.

Para tomar un café por la tarde.

José.

¿Me estás escuchando?

Eh... Claro, cariño.

¿Te parece bien?

Sí, estupendo, me parece perfecto.

Ah, genial, pues quedo con él.

Muy bien.

Pásame una bayeta.

¿Qué quieres que te diga? Esto me suena muy raro.

-¿Raro, por qué?

-No estoy acostumbrado a estar sin ella.

¿Ella te ha dicho algo?

¿Cómo lo está llevando?

-Está todo el día trabajando.

Y yo estoy aquí, superliada.

Tampoco tenemos largas charlas personales.

Hola. Hola.

-No estábamos hablando de ti.

-No.

¿Qué haces aquí?

Prepárame un sándwich de lo que sea.

¿De pollo? Vale, gracias.

-Nada, que tenía un cliente por aquí.

Y he pensado en venir a buscarte.

Ah, genial.

¿Está bien, seguro?

Sí.

Solo que no puedo ir a comprar las cosas del cumpleaños.

¿Y eso?

Pues que...

Que la he cagado con Jorge.

He tenido mucho trabajo

y no le preparé un informe.

Me voy a tener que quedar a terminarlo.

Tú quédate tranquila.

Habéis estado juntos y si él tampoco se ha acordado,

no será muy importante.

Te acabo de decir que es para mañana.

Si yo te creo.

Pero estás desbordada de trabajo.

Que lo haga él.

¿Cómo que él? Es mi trabajo.

No digas tonterías.

Me refiero... No quiero discutir.

No, discutir, no.

Lo que digo es que te apoyo.

Nada más, ¿vale?

Tengo que subirme.

Intento llegar pronto para ayudarte con la tarta.

-No te preocupes, ya está hecha.

Nos vemos luego.

Chao.

Un poquito de paciencia.

-Estoy cagado de miedo.

No sé lo que está pasando y no sé cómo pararlo.

Recogemos las cosas y te acerco a casa.

-Que no, Carlota, por favor.

Puedo coger un taxi.

-Me pilla de paso, Jesús.

-Como quieras.

Cómo eres. -Gracias.

-¿Cómo ha ido lo de tu caso?

-¿Qué caso?

-El que me contabas el otro día.

El dilema ético de no saber

si encerrar a un inocente o dejar fuera a un culpable.

-Pues no lo he solucionado.

Estoy valorando las posibles...

Los posibles daños colaterales de ambas opciones.

-Bueno, pues con términos tan generales,

poco te voy a servir de ayuda.

Eh...Jesús.

Una pregunta.

¿Tú has oído algún rumor sobre el bufete?

-No.

¿Por?

-Me gustaría que esto no saliera de aquí.

Lo quiero cotejar antes de organizar una junta.

Me han llegado rumores que están circulando

sobre el bufete.

Se trata de una evasión de impuestos.

-¿De qué?

Un momento.

¿De alguien en concreto?

-No lo sé.

Voy a llamar a mi padre esta noche.

No creo que sepa nada, me habría avisado.

-Pero ¿quién te lo ha dicho?

-Un colega.

Alguien de confianza.

-¿No sabemos si hay alguna investigación?

-No, no te pongas nervioso.

No sabemos de qué se trata.

No sé.

Si esto sigue circulando,

puede traernos consecuencias, pero puede ser un bulo.

¿Tú sabes de alguien

que pueda ser el responsable de esto,

que nos la tenga jurada?

-No.

-Yo creo que deberíamos pensar en una estrategia.

Revisar los casos, a ver si hay indicios.

Algún enfrentamiento pasado, no sé, algo.

¿Eh?

-¿Qué?

-¿Estás bien?

-Sí.

Tengo que ir a la sastrería.

Se me ha roto un...

Un botón...

del pantalón.

-¿A esta hora?

-Sí.

Es un poco urgente.

Si no, me noto que no...

No me cierra. -Bueno.

-Me voy, voy a coger un taxi.

¿Vale, Carlota? -Voy para allá.

Voy a la oficina.

(Se abre la puerta)

¡Qué ganas tenía de verte! Y yo.

¿Cómo has estado? Muy bien, ¿y tú?

¡Ay!

¿Qué tal?

¿Te han tratado como a una reina?

¡Ay, completamente!

Dan ganas de quedarse a vivir allí.

¿Y la piel?

¿Qué te han dado? Yo quiero.

Pues te he traído una crema maravillosa.

Toma. Gracias.

¿Has mangado todo eso del hotel?

No. Son muestras gratuitas que van con la habitación.

No está mal llevárselas, cuentan con ello.

Ya.

Vengo muerta de sed.

¿No has comido en casa? Sí, ¿por?

Están todos los táperes sin tocar.

He comido algunos, pero hiciste muchos.

Están todos, Alba.

¿Dónde has comido?

¿Con ese hombre al que ves? No.

No, aquí, en casa.

¿Qué has comido?

Pues el día que te fuiste, pedí una pizza.

¿Y por qué no lo que te dejé?

Lo siento, se me ha olvidado.

Te cocino con todo mi cariño y a ti se te olvida.

Perdóname.

Pasé por la tienda de figuritas que tanto te gusta.

Han traído la nueva colección. Es alucinante.

Carísima, pero alucinante.

Tienen una que cuesta 1.500 euros.

Es de ensueño.

Es que son cosas muy exclusivas.

Todo lo que tiene valor cuesta.

No sabía que teníamos una fortuna.

Si algún día nos va mal, estamos salvadas.

¿Y por qué quieres mis estatuillas?

¿Todo bien en el trabajo? Sí.

Es que el otro día me di cuenta

de que no sé nada de tus finanzas.

¿Mis finanzas?

Si necesitas ayuda...

O quieres que te ayude a administrarte.

O a invertir en bolsa. Sacarías más beneficios.

Eso son asuntos míos.

Y está feo hablar de dinero.

Los franceses no hablan nunca de dinero.

¿Por qué? Porque son franceses.

Lo que intento decir es que si tú quieres,

pueden ser nuestros asuntos.

No me cambies de tema.

Antes de irme, me pasé el día cocinando para ti.

Y el dolor de espalda, menos mal que se me ha ido.

Y la princesa no es capaz ni de probarlo.

Cría cuervos...

Hola, Julia, ¿qué tal?

Eh...

Te escribo porque ya te voy conociendo

y sé que aunque te he dicho que no lo hagas,

estás haciendo el informe de servicios integrales.

Así que te pediría que me vayas mandando lo que tengas

al email y puedo ir chequeándolo desde casa.

Mañana junta lo que tengas y me lo pasas en un informe

y ya está.

Y por favor, no te quedes toda la noche sin dormir.

Es una primera vista.

Me las apaño con lo que tengamos.

Bueno, lo dicho.

Que descanses.

Y gracias.

Hasta mañana.

(Timbre)

Hola. ¡Oh! ¿Cómo estás?

Mi amor.

Pues no muy bien, no mejoro.

¿No será por el japo?

No, no.

Yo creo que he debido coger un virus

en el gimnasio o en algún lado.

¿Has vuelto a ir? Sí.

Ah.

No me habías contado nada.

Ya, es que voy muy poco, cuando tengo tiempo.

Perdona por la invasión.

Te he mandado mensajes y no me respondías.

He dicho: voy a verle.

Sí, perdona, es que estoy liado con una cosa de trabajo

que tengo que preparar mañana.

Francisco te busca como un loco, que le llames.

Me ha dejado preocupada.

¿Estás bien? Sí.

Sí.

Un poco fastidiado con esto.

Y mucho trabajo.

Ya. Un día horrible.

Voy a por algo de beber. ¿Quieres algo?

No, gracias. ¿No?

(Móvil)

(Móvil)

Jorge.

¿Sí?

¿Me invitas a cenar?

Es que no sé si voy a cenar.

Tengo el estómago hecho un asco y pensar en comer...

Pero ¿me invitas a cenar?

Sí.

Perdona.

Berta. Dime.

¿Quieres quedarte a cenar? ¡Bien!

Eso sí, no sé si tengo algo.

Cualquier cosa ligera me va bien.

No he hecho la compra.

No pasa nada.

Bueno, ahora voy para allá. Voy yo.

Hay tiempo.

Y...

¿A desayunar?

¿Cómo a desayunar? Sí.

Que si me invitas a desayunar.

A eso siempre estás invitada.

¿Ah, sí?

Y ahí, seguro que te acompaño.

(Móvil)

No sé cómo decirle que no tengo el informe acabado.

Ha sido imposible, imposible.

Lo primero que veo es una foto de tus pies con los de Berta.

¿Cómo?

Espero que tomes medidas.

¿Adónde vas tan guapa?

He quedado con un chico que conocí.

¿Y eso lo sabe papá?

Claro, cariño, claro que lo sabe.

No me ha escrito para decir que ha llegado bien.

¿A ti te parece una buena idea

para la imagen del bufete que vean liándose...

¿Cómo que liándose? Es una relación muy seria.

Tienes que pensar en las consecuencias

de subir una foto.

¿Carlota usa corsés?

Además, uno de esos supersexy.

¿Me puedes mirar a los ojos? -Es que...

Es difícil.

Tienes derecho a pedir lo que necesites y yo debo dártelo.

No puedo ser secretaria y abogada.

Lo siento, de verdad.

¿Has tenido tiempo para mirar lo de la herencia de mi padre?

Me preocupan las consecuencias para el bufete.

Creo que lo más justo sería que su herencia

sirviera para reparar los daños.

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Derecho a soñar - Capítulo 49

20 mar 2019

Sofía decide tener la cita con su amigo Samuel, y después de dudarlo mucho, se lo dice a Jose. Francisco descubre que Jorge y Berta se han liado por un descuido de Daniel con su Feis. Jorge trabajará en casa, por un problema estomacal, y le pide a Julia que le lleve unos papeles. Carlota demuestra que Juan Romero colgó el vídeo sexual y logrará que le ofrezcan un acuerdo para terminar el caso.

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  1. María

    El papel de Jorge Sanz es absolutamente lamentable.

    23 mar 2019
  2. Lepage

    Muy buena, serie

    20 mar 2019