Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 39 - ver ahora
Transcripción completa

He visto cómo mi hermana perdía el control en ocasiones.

Hasta ahora no ha ocurrido nada,

pero ¿qué ocurre si algún día pasa algo gordo?

No pongo en duda la buena fe de mi hermana.

-Mentiroso, nunca te has preocupado por él.

Has dejado que me ocupara sola. -Basta, se acabó.

-¿No podías esperar a que muriera papá para quedarte su dinero?

-¿Cómo dices eso? -Es lo que parece.

-Sabes que quiero lo mejor para él. -¿Sabes qué es lo mejor?

Que yo lo cuide.

Años de sacrificio a la basura por su culpa.

Por ahora solo sé que he contratado a un abogado

que está defendiendo a mi hermano. Un momento.

¿Podemos pensar con calma? No haces más que ponerte de su lado

y comprenderlo a él.

Pilar. A lo mejor su hermano tiene razón.

Esta mujer está sobrepasada.

¿Sabes a lo que me ha recordado? ¿Al síndrome Münchhausen?

Personas que tratan de hacerse indispensables

enfermando a sus familiares.

Nos dieron un seminario durante la carrera.

¿Y qué carrera tienes?

Derecho.

Tú no dejas de sorprenderme, ¿eh?

-Tú y yo tenemos que hablar. Tenemos que aclarar algunos asuntos.

-No hay nada que aclarar.

-Pero me voy de viaje. -Que tengas buen viaje,

pásatelo bien, disfruta, desconecta.

Yo tengo que seguir trabajando.

¿Te da tiempo a una cerveza? Qué va, me tengo que ir ya.

Sale el avión en un par de horas.

Chao.

Bueno, no tienes mucha experiencia profesional,

pero es un currículum muy sincero.

-Soy el nuevo mensajero del bufete. ¿Ya es seguro?

Me han llamado esta tarde.

Ay, Luis, qué alegría.

-¿Y si lo celebramos con unas buenas hamburguesas?

Hoy no puedo, he quedado con unas amigas del trabajo.

Vamos a ver la obra de teatro que prepara Carol.

-Tendríamos que hacer un pedido de fabricación de 50 000 unidades.

El Grupo Celinis está dispuesto a distribuir el cierratodo.

José, no tengo ni idea de lo que me estás hablando.

Dejamos esto y lo hablamos mañana.

No te preocupes que ya me encargo yo de todo

y no voy al teatro.

-¿Te gusta?

Es nuevo.

Ya veo.

Me encanta.

Tienes que vérmelo puesto, gana mucho.

Pruébatelo.

No, primero quiero pasarle un poquito la plancha.

Vas a ver qué bien me sienta.

¿Tienes una cita?

Sí, hija, esta tarde, el cumpleaños de la tía Asunción.

No sabía que ibas a ir al final.

Al final iré sola, porque si tengo que esperar a que me acompañes...

Pensé que lo habías descartado, como no me dijiste nada.

Bueno, ayer tuve un pronto mientras estabas en el teatro

y la llamé.

La pobre cumple 90 años. A saber cuántos más podrá festejar.

Pues la tía Asun se pondrá supercontenta.

Pero cuando sus amigos te vean enfundada en ese vestido

darán palmas con las orejas.

Qué bruta eres.

¿Tú crees?

Bueno, si no me lo pongo para esta fiesta, ya habrá más ocasiones.

No, te lo tienes que poner.

¿Seguro?

Quizás es demasiado sexi.

Es una fiesta de gente mayor, no quiero desentonar.

Segurísimo, las ocasiones hay que aprovecharlas.

Nunca se sabe, mamá. Hija, lo dices

como si no tuviera más oportunidades de lucirlo.

Ni que yo fuera una momia.

La que cumple 90 es ella. A mí aún me queda mucho por bailar.

Entonces, ¿ya has confirmado que vas?

Que sí.

Pasaré la noche allí y mañana por la tarde ya estoy de vuelta.

Venga, haz la maleta que al final llegas tarde.

Sí, tengo que darme prisa.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Hacía tanto que no iba al teatro que se me había olvidado

lo mucho que me gustaba. Ay, sí.

Bueno, yo ni recuerdo la última vez que fui al teatro.

Ah, sí, fui a ver la obra de fin de curso de mi hija.

No te perdiste nada del otro mundo, pero valió la pena

aunque solo fuera por ver a Carol. No sabes cómo nos reímos.

Estaba tan divertida... Qué rabia que no pudieras venir.

Ya, sí, se me complicó un poquito la noche.

Tenemos que organizar otra salida.

Sí, claro que sí, pero avísame con tiempo,

a ver si así puedo organizar toda la logística familiar.

No sé, a lo mejor ¿con un año de antelación?

Luego abrimos las agendas y buscamos una fecha.

-¿Qué tal, chicas? Buenos días.

Con leche de avena y solo, ¿no?

Ajá. ¿Qué tal Luisito?

Hoy es su primer día, a ver qué tal.

Es verdad. ¿Cómo lo lleva? Está nervioso, aunque no lo diga.

Sí. Yo creo que tiene ganas.

Pero ya sabéis que no me cuenta mucho,

así que me lo tengo que imaginar. Seguro que va bien.

Chicas, os traigo los cafés. Gracias.

Mira, así lo podrás tener todo el día controlado.

No, espero que no lo sienta así.

Sofi, lo único que quiero es que todo salga bien.

Ya. Porque...

Si la cosa no funciona, me sentiré responsable.

No, tu hermano y tú sois dos personas diferentes.

Haga lo que haga él, no tienes por qué sentirte responsable.

Ya, esa es la teoría, pero...

en la práctica, cuando recomiendas a alguien,

si luego no sale bien, te sientes responsable.

Sí, sí. Y más si es tu hermano.

Eso es verdad, totalmente.

La verdad, cuando te di el puesto, también tenía mis miedos.

Es que te arriesgaste mucho. Sí.

Cuando me lo dijiste, no me lo creía.

Si lo hubiera pensado dos veces, no sé si lo habría hecho.

Me alegra que no tuvieras tiempo para pensarlo.

Y a mí. Además había algo como de intuición, ¿sabes?

Yo también me guío mucho por mi intuición.

Pero cuando se trata de la familia, es diferente.

Ya. Por cierto, ¿por qué no ha venido con nosotras en coche?

Él va con la moto.

Ah, es verdad, qué cabeza. ¿Y Álex? ¿Está enfermo?

No, esta mañana le han suspendido la primera hora de clase.

Se ha quedado en casa con su padre.

¿Sabes si en el bufete suspenden las primeras horas?

Porque tengo un sueño que no me aguanto.

Ay, ojalá.

Eso y un aumento de sueldo, también estaría muy bien, sí.

Los cafés. Gracias, Oli.

¿A qué hora va a ser esto?

Ya. Sí, creo que llegamos.

Oye, ¿sabes para qué va?

Ya. Bueno, esperemos que no.

Eh... Sí, se lo digo ahora mismo y vamos para allá.

Hasta luego.

Buenos días, Macarena. -Buenos días.

¿Está Berta en el bufete?

No ha llegado todavía. Suele venir a las 9:00.

Sí, viene siempre a las 9:00. No sé dónde tengo la cabeza.

Eh... No te preocupes. A ver si la localizo.

Hola, Berta. Me acabo de enterar

de que Pilar va en un rato al juzgado.

Me temo que será para intentar contratar otro abogado.

He venido al bufete para irnos juntos,

pero he olvidado que hasta las 9:00 no vienes.

Así que voy yo para allá.

En cuando hable con ella y sepa qué pasa, te llamo y te cuento.

Sé que me dirás que perseguir a una cliente

no es lo más profesional del mundo.

Buenos días. Enhorabuena.

Me han dicho que ayer estuviste estupenda.

-Gracias, no fue para tanto. Qué pena que no pudieses venir.

Ay, sí, es que al final se me complicó la noche

y no hubo manera.

Pero la próxima no me la pierdo. Vale, genial.

Haremos otra el próximo trimestre.

Ay, ojalá. Ay, mira, Luis.

Hola, Luis, buenos días. -Hola.

Te presento. Él es Luis, Carol. Es el nuevo mensajero.

-Encantada. Es su primer día.

-Carol, la actriz, ¿no?

-Bueno, aquí soy la de las fotocopias.

-Ah. -Soy la prota.

Carol ha empezado de becaria en el bufete.

Es cuestión de tiempo que le den un puesto.

Aquí se valora muchísimo empezar desde abajo.

Carol, ¿te importa enseñarle la oficina

y presentarle a la gente? Tengo mucho lío.

No, sin problema.

Trátalo bien, que es el hermano de Julia.

Anda, ya decía que me recordaba a alguien, pero no sabía a quién.

¿Sí? Para mí no se parecen en nada.

-Ya, pasa, es según la persona.

Nada, me voy, que tengo mucho lío. Ya sabes,

si tienes algún problema o duda, estoy en mi puesto.

¿Vale? Gracias. Gracias.

-Aquí es importante que te sepas el nombre de todos.

Si quieres, toma nota, porque luego tendrás que hacer un examen.

-¿Qué? -Es broma.

Con esto del teatro, me he venido arriba.

Me ha gustado lo de improvisar. ¿Has hecho teatro alguna vez?

-No, no valgo para eso.

-Deberías probarlo, es muy divertido.

-Bueno, puede esperar. -Bueno.

Si quieres, empezamos la ruta.

Hoy te será un poco difícil acordarte de todos los nombres,

porque somos muchos, pero empezamos por lo fácil.

-Vale. -Esta es Alba, de contabilidad.

Esta es Julia Rojas. -Ah.

-Es secretaria.

-Ya, no me suena de nada. -Es muy maja.

(RÍEN)

Pilar, por favor, dame un minuto. -¿Qué quieres?

Sé que esto es violento para ti, pero me gustaría explicarme.

Cuando te contraté, pensé que tu obligación era defenderme,

no sumarte a las mentiras de mi hermano.

Mi intención no es cuestionarte.

Pero entiende que todos los datos nos son de gran utilidad

por pequeños que sean.

Debemos ganar este caso como sea,

si no, no podrás seguir cuidando de tu padre.

Es lo único que me importa,

que esté bien y que no me lo quiten de mi lado.

No tiene por qué ir a una residencia.

Lo sé. Y lamento si mis preguntas te han molestado.

No me queda otra. Tengo que comprobar

la veracidad de los testimonios, incluido el tuyo.

Si no, no puedo preparar una buena defensa.

Yo necesito saber que confías en mí, si no, no me siento segura.

Pilar, eres mi cliente y por supuesto que estoy de tu lado.

Solo necesito que me dejes hacer mi trabajo.

Quiero llevar el caso

y que tu padre acabe en las mejores manos.

Perdona por lo de ayer, estoy muy nerviosa.

Fui una maleducada al salir así de tu despacho.

No hace falta que te disculpes.

Es normal que te traicionen los nervios.

Y mirémoslo por el lado positivo.

Mejor que suceda en mi despacho que aquí.

Tienes razón, debo controlarme.

Esta situación me está cambiando el carácter

Precisamente por eso debemos preparar bien el caso.

No podemos dejar que nada nos coja por sorpresa.

Que todo juegue a nuestro favor es la única manera.

Tienes razón.

Sí, tienes razón, es que no sé qué me pasa.

No sé qué me pasa.

-Perdona, Jorge.

¿Tienes un minuto?

Sí, termino de hablar una cosa con Pilar y estoy contigo.

Es urgente.

Vale. ¿Nos disculpas un momento?

-Claro. Buenos días. Vuelvo enseguida.

Hola.

-Hola.

(BOSTEZA)

Perdón.

Parece que alguien no ha dormido bien esta noche.

¿Saliste?

Si se puede preguntar, claro. Sí.

A tomar algo y al teatro.

Sí, lo vi en los "flyers", la obra de Carol, ¿no?

Ajá. ¿Qué tal?

Muy interesante.

Era una improvisación en la escuela donde va a clases.

Al llegar escribías en un papel tres palabras

y con ellas los actores improvisaban una escena.

Vaya, eso sí que es complicado.

Nunca se me dio bien la improvisación.

Te gusta tenerlo todo controlado, ¿no?

Digamos que me gusta tenerlo todo preparado.

Todo calculado, estudiado.

Sí, más o menos sí.

¿Fuiste con gente de la oficina? Sí.

Con las chicas, Charly y Julia. Vaya.

Suerte, a mí nadie me invitó.

Has dicho que viste los "flyers".

No te hagas el tonto que ya tienes una edad

como para poder ir a cualquier parte sin pedir permiso de nadie.

Verdad, lo reconozco, me has pillado.

Sí, te tengo bastante pillado.

¿Dormiste en casa?

¿Me estás controlando?

No, pero como te veo carita de cansada, pues...

Muy observador. Bastante, sí, y detallista también.

Tranquila, que se acabaron los regalos.

No me lo recuerdes. El móvil cada día funciona peor.

Ayer no pude sacar ni una foto.

No me digas que te arrepientes de habérmelo devuelto.

Dejémoslo en que tengo mis dudas.

Es normal, todo el mundo tiene dudas.

Cosa de la vida. ¿Tú también tienes?

Cientos. Ahora mismo estoy leyendo un código

que me tiene absorto con miles de preguntas.

Tienes suerte de tener en un libro todas las respuestas.

¿Suerte? Si tú leyeras eso,

te quedarías dormida encima del escritorio seguro.

Hoy podría dormirme en cualquier parte.

Tranquila.

Por ser tú, hoy trataré de apañármelas sin tu ayuda.

¿Seguro que podrás?

Lo intentaré.

Ángel.

¿Te gustaría venir a cenar a mi casa esta noche?

¿A cenar?

Puedo improvisar algo.

A ver, ¿qué pasa?

-Pues lo que te traigo no te ayudará mucho.

¿Has hablado con el padre?

Ese es el problema.

Es precisamente Pilar la que pone trabas.

He ido tres veces a su casa y las tres me ha negado el paso.

La última vez hizo como que no estaba, pero la vi por el patio.

¿Le has propuesto quedar en otro sitio?

En el parque o algún sitio donde se sienta menos vulnerable.

Se niega a darme cualquier tipo de detalle.

No me deja hablar con él por teléfono.

No sé, más que nuestra cliente,

parece una testigo que no quiere confesar.

Es que estaba nerviosa. Ya.

Ayer se fue del despacho hecha una furia.

Casi la pierdo como cliente.

Como no cambie, será casi imposible que la ayudemos.

He hablado con los vecinos de la comunidad

y la cosa no pinta bien.

El otro día su padre se cayó por las escaleras...

¿Se cayó? Sí.

¿Las escaleras? Del edificio, sí.

¿Y le pasó algo? No, tranquilo, de verdad.

¿Hay parte de lesiones? No.

Solo que un vecino tuvo que bajar porque ella no podía levantarlo.

Pero el padre salió caminando por su propio pie.

Fue más el susto de la caída que la caída en sí.

Estas cosas nos costarán el caso.

Hay más, Jorge.

Los vecinos se quejan de gritos.

¿Gritos? Sí.

Gritos, ¿de quién? Parece ser que el padre

por la noche se despierta a las tantas de la madrugada

y llama a gritos a su hija.

Ahora entiendo por qué está tan a la defensiva conmigo.

Claro, imagino que es normal ese tipo de reacción

en alguien que está tan desbordado.

Tenemos que hablar con ella.

Sí.

-Adrián, ¿qué tal? Soy José.

Por aquí muy bien todo.

Mira, te llamaba para decirte que ya he hecho la transferencia.

Ajá.

25 000 euros.

Exacto.

Nada, ya estamos en marcha. ¿Eh? A moverse.

Venga, nos vemos pronto. Hasta luego.

Bueno, seguro que hay excepciones. No pueden ser todos iguales.

Alguna excepción habrá, pero bueno.

José, la verdad, es increíble.

Después de tantos años, aún hay cosas que no entiende.

Le tengo que repetir las cosas mil veces.

Pero, chicas, no hablemos del tema.

Aprovechad vuestro cafecito al sol.

No quiero amargároslo. No, que no nos amargas.

Es normal que te quieras desahogar.

Gracias, pero, la verdad, ahora necesito desconectar.

Yo tengo una novedad.

¿Sí?

Eh... Le he contado a Jorge que soy abogada.

¿De verdad? ¿Qué ha dicho?

Bien, se lo ha tomado muy bien. ¿Sí?

De hecho, se me ha escapado un comentario sobre la facultad

y, claro, lo ha deducido.

Porque no sé si me hubiera atrevido a decírselo.

Eso significa que además de oírte te estaba escuchando.

¿Te lo dijo con voz de macho?

La teoría se desmonta. Cuando quieren, bien que escuchan.

Oye, ¿y cómo se ha tomado lo de tu sobrecualificación?

Bien, se ha alegrado mucho por la noticia.

Qué bien. Qué guay.

Me alegro, te has tenido que quitar un peso de encima.

Esto de los secretitos jefe-empleado

tiene que ser estresante. Sí, es verdad.

Las cosas, cuanto más claras, mejor funcionan.

Y si hay mentiras de por medio,

todo se estropea.

-No tengo problema en cuidar de mi padre.

Reconozco que hay días más complicados que otros,

no lo niego.

Pilar, si me permites, antes de que sigas,

me gustaría que supieras lo que nos han contado tus vecinos.

¿Vecinos? ¿A qué viene esto? No son ni de la familia.

¿Nos fiamos de lo que dicen? Por favor, escúchame.

En un caso como este,

los testimonios de terceras personas son indispensables.

Lo mismo que averiguamos nosotros lo averigua la parte contraria.

Lo hacemos por prevención.

Está bien.

Muy bien. Berta, por favor, ¿nos lees los testimonios?

-Javier Castilla, vecino del tercero B,

asegura que hace 15 días encontró a Pilar con su padre

tendido en el suelo al pie de la escalera,

sin poder levanta... -Perdona.

¿Podrías levantar 93 kilos del suelo tú sola?

-No, claro que no. -Ya somos dos.

Es imposible para una mujer levantar a una persona tan pesada,

pero eso no nos convierte en malas cuidadoras.

Los hombres pueden ser muy buenos levantando peso.

El cariño y el trato que le doy a mi padre

no lo encontrará en ningún lugar, porque soy su hija.

Y tiene razón. El problema es que esas caídas

a partir de ahora pueden pasar a ser tu día a día.

No querrás tener a tu padre por los suelos

esperando a que pase un vecino que os ayude.

-Claro que no. Si me hace falta ayuda, seré la primera en pedirla.

¿No es eso lo que está haciendo tu hermano?

¿Mi hermano? Sí.

Pedir ayuda. Tiene de hermano la parte genética.

Nada más. Llevo años haciéndome cargo de mi padre.

Él nunca se ha preocupado de nosotros.

¿Sabes cuándo fueron las últimas Navidades que pasamos en familia?

Por favor, que no venga ahora a hacerse el salvador conmigo.

Pilar, por favor. Tranquilízate. No, no me tranquilizo.

No me tranquilizo.

Y además,

¿qué hago si no cuido de mi padre? Lo he hecho toda la vida.

Hagamos una cosa.

Hablo con el juez y le pido un receso.

Así podemos reflexionar y descansar un poco.

Seguro que vemos las cosas con más claridad.

-Me parece buena idea.

¿Quieres un vasito de agua?

-Gracias. Estoy bien.

Nada, hoy me ha entrado la locura

y he invitado a Ángel a cenar a casa.

No, ¿con tu madre? No, mi madre no está.

Tengo la casa solo para mí.

¡Ah! ¿Vas a cocinar?

Pues sí, a ver qué hago.

Como me salgan las albóndigas igual que a mi madre,

me pone una demanda.

No te preocupes, nunca salen igual.

No, ¿verdad?

Nunca miro su libro de recetas, miraré en internet.

Solo a mí se me ocurre invitarlo a cenar.

Eso significa que lo vuestro sigue para adelante, ¿no?

Pues ese es el tema. Él quiere que tome una decisión,

pero no la puedo tomar si no lo conozco mejor.

Y la cita es para hablar.

Ya. Pues sí.

Es para hablar, porque necesito saber

si merece la pena arriesgarse o no.

Así, en frío, es muy difícil decidirse.

Bueno, mientras tengas claro dónde te metes...

No sé, igual vosotras lo veis claro,

pero para mí es imposible cerrar este capítulo.

Cada vez que lo veo en los pasillos me pongo a cien.

Es fácil montarse películas con alguien que ves cada día.

Y más si te hace caso.

Pues sí, no me lo puedo sacar de la cabeza.

Necesito salir de dudas ya.

Es mejor quemar este cartucho que arrepentirse después.

Ángel se va a emocionar con esta cita.

Yo creo que ya está emocionado.

-Si clicas en el logo, aparece la historia del bufete.

Mientras vas leyendo,

aparecen estas imágenes, ¿te gusta?

-Está superbién, mejor que lo que teníamos antes.

-¿Me lo dices en serio o estás actuando?

Desde que te he visto en el escenario, no me creo nada.

-En serio. ¿Y Daniel qué opina?

-No se lo he enseñado, pero ya imagino lo que me dirá.

-¿Qué se supone que te diré?

-¿Nos estabas espiando? -No.

No tengo necesidad de espiarte.

Eso que enseñas es un proyecto de los dos.

¿La puedo ver?

-Bueno, os dejo que sigáis.

Charly, enhorabuena, porque está superbién.

-Gracias. -Carol,

siento no haber ido ayer al teatro.

Me apetecía, pero tenía unos compromisos.

-¿Compromisos?

¿Qué serie te perdías esta vez? ¿La de zombis?

¿O la de abogados?

-Bueno, ya para la próxima. Que se os dé bien.

-Espero que la web sea más agradable que tú.

-Sí, seguro que sí.

Mira, he añadido los menús desplegables,

que son mejor que los flotantes.

Y he cambiado también la manera de pasar las imágenes.

Es más intuitivo. -Sí, me gusta, sobre todo el tono.

Queda elegante sin ser aburrida. Sí, ahora es más funcional.

-Si te parece todo bien, solo faltarían los detalles.

-Por mí, perfecto. Hemos llegado a un acuerdo, fíjate.

-Perdona, lo he hecho todo yo sola.

-Sí, porque te ha dado la gana y con mis sugerencias.

Pero da igual, lo importante es que la web haya quedado bien.

¿Podrías hacerme una copia en este "pendrive".

-No hace falta, he hecho dos copias

y las he subido a la nube por si se cae el sistema.

-Ah.

Bueno, eso está bien.

Pero aun así, me gustaría tener una copia.

-¿Se puede saber para qué?

-Si vamos a ser un equipo, deberías confiar más en mí.

-Te reconozco que hayamos trabajado en el mismo proyecto,

pero equipo, equipo...

-Charly, no me hagas perder el tiempo.

Hazme la copia y se la enseño ya a Carlota.

-Te faltan las palabras mágicas.

-¿Qué palabras? ¿"Por favor"?

Por favor, Charly, ¿podrías hacerme una copia en ese "pendrive"?

-Bueno, ¿sabes qué?

-Lo siento, pero este proyecto lo hemos hecho juntos

y lo enseñaremos juntos.

-Me desesperas.

-Adelante.

Hola.

-Hola.

Esta dirección me suena de algo.

Lo sé.

Te la he apuntado por si acaso, como estás mayor y a veces

se te olvidan las cosas.

Ese y otros temas los discutiremos en la cena, jovencita.

¿Alguna alergia o algo que no te guste?

Ahora me he olvidado de si tengo o no alguna alergia,

pero tranquila que soy un hombre fácil.

Perfecto.

Del vino me encargo yo, ¿de acuerdo?

A las 21:00 entonces.

A las 21:00 entonces.

(Se cierra la puerta)

-Primero tienes que poner la demanda.

Una vez puesta la demanda, me mandas las...

-¿Francisco?

-¿Puedes esperar un segundo? Te llamo yo ahora. Gracias.

-¿Francisco?

-¿Tengo cara de llamarme Francisco?

-No, por supuesto que no.

-¿Entonces?

-Venía a traerle un paquete.

-¿No se te ha ocurrido mirar el cartel de la puerta?

-¿Hay un cartel?

-¿Se puede saber quién eres y por qué no llamas antes de entrar?

-Soy Luis, el nuevo mensajero.

No sabía si era urgente, por eso he entrado sin mirar.

Carlota Duarte, ahora lo he visto.

-La verdad, espero que te orientes mejor en la calle

que en los despachos.

-Sí, las calles me las sé todas, soy un fiera.

Es bajo techo donde me pierdo un poco.

-¿Y serás capaz de encontrar el despacho de Francisco

o te hago un mapa?

-No, lo encontraré, lo encontraré, perdón.

-¿Me dejas trabajar o te puedo ayudar en algo más?

-Sí, sí, lo siento, de verdad.

(CARLOTA SUSPIRA)

-Ponme con la llamada de antes.

Sí, sí, perfecto.

En el tercero y el sexto, sí.

De acuerdo, luego le digo. Hasta luego.

Dime. -¿El despacho de Francisco?

Don Francisco. Don Francisco.

¿Es para él? Sí.

Vale, dámelo, se lo entrego yo.

¿No lo tengo que entregar yo?

No, eso es trabajo de las secretarias.

Esto entre otras muchísimas cosas,

como entregar, archivar, ordenar, imprimir,

mirar la agenda, comprar regalos,

coger el teléfono, vaya, muchas cosas.

Vosotros lo tenéis muy fácil.

Solo tenéis que llevar o traer algo, ¿eh?

Me voy a recepción a ver si hay más trabajo.

Luis.

¿Sí? ¿Todo bien?

He conocido a Carlota.

Ah, vaya, ya me puedo imaginar.

¿Qué?

He entrado en su despacho sin llamar.

Y me pensaba que era Francisco. Ay, por favor.

No le habrá hecho ni pizca de gracia.

No, ni pizca de gracia.

Por lo demás, ¿todo bien?

De momento no me han robado la moto ni he perdido ningún paquete.

No te preocupes, es el primer día.

Todos hemos tenido nuestro primer día.

Ya, ojalá no sea el último. Claro que no.

Venga, ánimos.

-Eh, ¿qué pasa?

-Pues nada, aquí.

¿Qué tal te fue con el "community manager"?

-No sé si me está gustando el proyecto o qué,

pero va mejor de lo que esperaba.

Si es que Daniel, cuando quiere, sabe portarse.

Supongo que por eso le habrán dejado

convivir con los seres humanos tanto tiempo.

No te he preguntado. ¿Qué tal la función? ¿Cómo lo viviste?

Antes no te pregunté porque estaba Daniel delante.

-Mejor. Pues fue superguay,

No sé cómo vosotras lo visteis, pero...

Al principio estaba cagadísima de miedo,

porque pensé que se me olvidaría el texto y estaba temblando,

pero fue como salir ahí,

mirar a la otra persona, conectar con ello y no sé.

Se me pasó volando y me divertí muchísimo.

-Se te veía cómoda. Todos lo dijimos.

Tan tímida en el trabajo y luego mírala.

-Tampoco soy Meryl Streep. -En serio, estuviste muy bien.

-Gracias.

-¿Te vienes al "office" a comer algo?

-La verdad, intentaba evitar un poco a don Francisco,

pero si quieres, vamos. -¿Y eso?

-Está pesadísimo con si hay micros en su despacho.

El martes me tuvo una hora con el detector de metales

y lo único que encontré fueron dos euros.

-La semana pasada me hizo desmontarle el teléfono

por si tenía micros dentro.

Pero hoy en día,

si quieres pinchar un teléfono, no te hace falta ni tocarlo.

Y yo en plan: "No se preocupe, don Francisco,

mis estudios de espía rusa me dicen que todo está bien".

-Ya.

Francisco. -Adelante.

Acaba de llegar el mensajero.

Aquí están los certificados que pediste.

Ah, menos mal, eso quiere decir

que el mensajero ha encontrado el despacho.

No veas cómo me estaba poniendo la cabeza Carlota.

Pobre, iba un poco perdido, es el primer día.

Pero parece un chico listo.

Ojalá tengas razón, porque Carlota piensa todo lo contrario.

Abre el sobre y me lo dejas ahí.

Quiero echarles un vistazo antes de firmar.

¿Te estás cuidando, Francisco? ¿Te revisas la tensión?

Mira que a tu edad cualquier tontería se puede complicar.

Ya no tienes 20 años.

Está claro que no estoy pasando por mi mejor momento.

Pero, che, mira, estoy hecho un toro.

La semana que viene podré ir de montería.

A ver, no quiero meterme,

pero creo que tendrías que bajar un poco el ritmo.

Ojalá pudiera.

Gracias por preocuparte.

Tú tampoco tienes buena cara.

Eh... Bueno, nada.

A ver, Francisco, hace mucho que nos conocemos

y sé que no me harás caso,

pero creo que esta vez deberías hacerme caso,

aunque sea solo una vez, ¿eh?

Sofía.

Yo no quiero meterme donde no me llaman,

pero te repito,

aquí estoy para lo que necesites.

Gracias, eres muy amable.

(Se acercan pasos)

-Perdona, Carlota.

Aquí tienes la nueva web del bufete.

-Gracias.

-Es una versión provisional tipo "demo",

pero ya se puede apreciar el estilo.

He optado por un diseño más funcional, con menús desplegables.

Es minimalista, pero más elegante que la anterior.

Refleja bien lo que somos.

Han sido muchas horas de trabajo.

No es por desmerecer a Charly, que ha trabajado de buena gana,

pero no sé, para mí ha sido como un reto personal.

Estoy orgulloso del resultado.

-Y lo entiendo, Daniel.

En cuanto tenga un momento le echo un vistazo.

-¿Y no podrías sacar solo tres minutitos ahora?

No necesito más.

-¿Sabes lo que es esto?

-Una ensalada. -Ajá.

¿Y sabes lo que significa?

-Que es la hora de comer ¿y que estás a dieta?

-Es la hora de comer

y yo no estoy ni en un restaurante ni en mi casa,

vamos, que no estoy ni en la cocina.

No he parado para comer, así que no insistas.

¿Eh?

Un buen secretario debería adelantarse

a las cosas que necesita su superior.

Y no venir aquí con cosas que ni son urgentes ni nada.

-Tienes razón, Carlota.

Discúlpame, había visto que no te reunías hasta la tarde

y había pensado que igual podías, pero veo que es mal momento.

-No sé qué os ha dado a todos hoy por pasar el rato en mi despacho.

Con tanta visita, no podré sacar adelante el trabajo que tengo.

-Tienes razón, lo siento. Si quieres que te pida

cualquier otra cosa para comer, me dices.

-No hace falta, Daniel.

La próxima vez, como tienes acceso a mi agenda,

buscas un momento más adecuado.

Y te diré lo que pienso, ya sabes que no soy de callarme las cosas.

-Perfecto, pues gracias. Lo tendré en cuenta.

(José, GRABACIÓN) "Posiblemente

descubriremos qué es este gran evento".

¿Qué? ¿Qué te parece, eh? -Pues que no sirve.

No sirve, es un desastre, no vale para nada.

-Pero ¿qué es lo que no sirve?

-El vídeo entero, no vale, no vale un pimiento.

Llevamos 18 reproducciones, es como si no llevásemos nada.

-Bueno, llevamos tres días.

Necesita un poco de fuelle, que se corra la voz,

que haya una chispa que encienda la pólvora.

-No, ¿qué fuelle? Que no.

Llevamos 18 reproducciones y creo que 15 son nuestras.

-Ah, bueno, vale, vale. Entonces, según tú,

eh,

¿cuál sería el siguiente paso que yo debería dar?

-Usar las redes sociales. No sé, colgarlo en el Face,

el correo a todos tus contactos o incluso copiar

el enlace del vídeo y ponerlo en tu estado.

-¿Qué estado? ¿Mi estado?

Mi estado es... es bastante bueno.

¿Qué tiene que ver mi estado con el producto?

Será el estado del producto. -¿Qué dices?

-Siéntate, que me estás poniendo nervioso, por favor.

-Vamos a ver.

Aquí, aparte de colgar tu foto, también puedes poner un estado.

Y te digo que pongas el enlace de tu vídeo.

También lo puedes hacer por móvil. Así, la gente,

cuando vaya a hablarte por lo que sea,

tienen el enlace y pinchan por curiosidad.

-Espérate un momento.

¿Me estás diciendo que hay gente que pincha

en estas cosas que pone aquí? -Sí, gente que ve eso, sí.

-Esto no lo utilizo mucho.

Lo uso para hablar con la familia y poco más.

¿No? -Pues perfecto, entonces.

-Se lo habrás dicho a todos tus amigos del instituto, ¿no?

-¿Yo? -Sí.

-A todos.

-Chico.

-Lo que deberías hacer es crearte una cuenta oficial

para el producto, no utilizar la tuya propia, la personal.

Es obvio, y ahí pues tiras de agenda, yo qué sé.

-Ajá. -Se lo envías a contactos el vídeo.

Eso para empezar estaría bien.

O incluso les dices, yo qué sé,

que ellos también se lo reenvíen a sus contactos

para que lo vea más gente. -Vale.

-Pero eso es obvio. Ah, y otra cosa, deberías crear una base de datos

en que tengas a la gente a la que creas que le interesa tu producto.

No sé qué haces apuntando, no sé cómo no lo has hecho ya.

-A ver, vamos por pasos. Cuenta oficial,

base de datos,

mandar a los contactos.

¿Deberíamos introducir algún comentario

alabando las propiedades del producto?

-¿Qué comentario? Si el producto ni existe.

Como lo escribas, será un cantazo.

Espérate a que la gente te escriba, ya te escribirán

los interesados en tu producto o los que lo hayan comprado.

Espérate. -¿Tú crees?

-No, estoy seguro, seguro.

Como mucho, lo que puedes hacer es los comentarios que te vengan

contestarlos como si fueras la voz de la empresa.

Así también le darías un rollo más serio y más legal.

-Ya. -Porque esa es otra.

Como crees desconfianza en el cliente, estás frito.

-Lo primero que tengo que hacer es dar un cursillo

para terminar de aprender a manejar esto,

porque, aunque sé, estoy verde. -Pues sí deberías.

Porque yo no tengo experiencia y me preguntas como si la tuviera.

Y me estreso porque no sé cómo ayudarte ya.

-No te estreses, Álex, me estás ayudando muchísimo,

aunque tú no lo creas, ¿eh?

Lo único que quiero es viralizar un vídeo,

que no debe de ser tan difícil. -Pues...

-A lo mejor meter unos comentarios más, no sé.

-¿Qué comentarios, papá? Vamos a ver.

Viralizar un vídeo no es tan fácil, no, no es así.

Para viralizar un vídeo

se tienen que dar varias condiciones.

-Y me lo dices ahora.

Llevamos tres horas aquí dándole vueltas.

¿Qué condiciones hacen falta para que un vídeo sea viral?

-Un vídeo que se hace viral no pretende ser viral.

Simplemente es corto o hace gracia o sorprende.

Pero el tuyo es todo lo contrario, el tuyo es largo,

es un tostón, encima es predecible, es que no tiene nada.

-A lo mejor tienes razón. Uno no siempre acierta a la primera.

Aunque sea tu padre.

A lo mejor hay que repetir el vídeo. No pasa nada.

-A ver, los vídeos que triunfan en las redes son

vídeos de gatitos o de cabras.

Y sin saber por qué triunfan.

A ver, es normal también que no lo hayas conseguido.

Es difícil conseguir que un vídeo se haga viral.

¡Hola!

Jorge, ¿qué tal?

Bien, ¿y tú?

¿Sigues con tu entrenamiento?

Sí, pero suficiente por hoy.

Lo has dado todo, ¿no? Sí, es que...

no estoy en mi mejor forma, la verdad.

Te quería comentar una cosa.

Sí, claro. Sé que no hace falta,

pero lo que hablamos el otro día sobre...

Que eres abogada. Sí.

Me gustaría que no lo comentaras.

Vale.

Pero no veo en qué te puede perjudicar.

Mentí en mi cualificación.

Sí, pero al revés de lo que hace todo el mundo.

La gente hincha el currículum y tú has hecho lo contrario.

Sí, ya lo sé, pero es que no quiero dar explicaciones

ni a don Francisco ni a Carlota.

Como quieras.

No te preocupes, no diré nada.

Gracias. ¿Tú qué tal? ¿Todo bien? Sí.

Todo bien.

Bueno, hace unos días que te veo como muy... pensativo

y, no sé, a lo mejor es por...

por lo de tu padre.

Sí, supongo.

No sé, últimamente

cada vez que pienso en él es como si...

como si hubiera dos padres,

uno bueno y uno malo que no paran de pelearse entre sí.

Y yo me quiero creer que mi padre es el honrado,

honesto y consecuente con lo que me enseñó de pequeño.

Pero luego está el otro.

Y... Bueno, ya sabes.

¿El otro?

Sí.

El que borró los archivos de su ordenador.

Tú fuiste la primera en darse cuenta.

No, es... No sé de qué me estás hablando.

A ver, no me estoy explicando bien. Eh...

Son solo suposiciones,

pero puede que las cosas no sean como las pensamos al principio.

Y no descarto que mi padre fuera

quien borró los indicios de evasión fiscal de su ordenador.

Pero dijiste que fue él quien los descubrió.

No estoy seguro.

Entonces, eso quiere decir que también estaba involucrado.

A ver, y que si realmente fue así,

seguro que hay una explicación para todo esto.

Eso espero y es lo que estoy intentando averiguar.

¿Por qué no hablas con don Francisco?

Seguro que te puede ayudar.

Ya lo he hecho. ¿Y qué te ha dicho?

Nada, lo mismo que tú,

que si lo hizo, seguramente no sabía dónde se metía,

que mi padre no hacía cosas así. ¿Lo ves?

ya.

Pero no sé, es como...

Me aterra pensar que mi padre, con todo lo que iba predicando

de tener la conciencia limpia y ser honesto,

pudiera haberse metido en algo así. No sé si se lo podría perdonar

En todo caso, como dices, solo son suposiciones.

Entiendo cómo te debes de sentir.

Sé que no es fácil.

Pero no sé,

por algo existe la presunción de inocencia.

Para que haya presunción de inocencia

debe haber presunción de culpabilidad.

Hasta que se demuestre lo contrario.

¿Vas para allá?

Sí.

(Se abre la puerta)

(Se cierra la puerta)

Hola. -Hola.

¿Chema no está? Se está duchando.

¿Qué tal tu primer día?

Bueno, normal.

Normal.

No muy bien.

A ver, ¿qué ha pasado?

He metido la gamba hasta el fondo.

Me he confundido de despacho y he llamado al de Carlota.

Sí, algo me ha contado Sofía.

Pero no te preocupes, ¿eh? Carlota es así.

Si no es por una cosa es por la otra.

Es de esa gente que parece que vive enfadada con el mundo.

Ya, pero si vieras cómo me miraba.

Parecía que me fulminaba con la mirada.

Justo has ido a parar con la persona más complicada del bufete.

Ya se le pasará, de verdad.

Solo tienes que ser prudente.

Cuando tengas entregas o recados,

se lo dices a Daniel y te quitas de líos.

¿A Daniel? Ajá.

¿No se llama Manuel?

Lo he llamado Manuel como 15 veces.

Luis, de verdad, no te preocupes, solo es tu primer día.

A ver, no me lo digas.

Sofía es la secretaria de don Francisco.

Tú, la de Jorge.

Y Daniel es el asistente ejecutivo de Carlota.

Que Daniel es ¿qué?

El asistente ejecutivo de Carlota. Eso me ha dicho esta mañana.

Ah, muy bien.

Imagino que es una manera elegante de llamarse secretario.

Porque eso es lo que es, igual que Sofía y que yo.

Se vende bien el chaval. (RÍE) Sí.

No como yo, que parece que no servía ni de mensajero hoy.

Luis,

no te preocupes, de verdad, no es grave.

Y aunque ahora te cueste pensarlo,

verás como en un par de meses te ríes de tus meteduras de pata.

Si te contara cómo fue mi primer día, te partirías de la risa.

Ah, ¿sí? Qué calladito te lo tenías. Cuenta.

No, todavía no estoy preparada para reírme con mis miserias.

No tiene ninguna gracia hacer el primo.

Te lo voy a contar, pero solo para que veas que fue muy divertido.

Eso sí, prohibido usarlo en mi contra.

¿Yo? Sí, tú.

En la vida, nunca.

Pues... (CARRASPEA)

Cuando llegué al bufete, Jorge

me tiró un café encima.

Fue horroroso. Ah, lo pasé fatal.

¿Buscas algo?

-Miraba si había alguna foto tuya de cuando eras pequeña.

Por suerte no hay ninguna.

Obligué a mi madre a que las quitara.

¿Cómo que "por suerte"?

A ver si lo adivino, ¿llevabas gafas,

ortodoncia?

¿Acné, puede que bigotillo? ¿O todo junto?

Qué malo eres.

No, siempre he sido así, no he cambiado mucho.

No he dicho nada, solo he preguntado.

Pero imaginándote así, me ha venido una imagen un poco escalofriante.

Si preguntas, es porque tu casa sí que está llena.

Pues sí, está llena, como tiene que ser.

El salón está forrado de fotos mías y todas vestido de marinerito.

¿Qué pasa? ¿No me crees?

Lo siento, pero me cuesta imaginarte de niño.

Tienes cara de haber sido siempre así.

Así, ¿cómo?

¿Guapo y tierno, quieres decir?

Yo no he dicho nada de eso.

No me crees, ¿eh?

Llevas la camisa de marinerito. Te lo decía en serio.

Qué mono.

¿Seguro que eres tú?

Sí, soy yo, aunque cueste creerlo.

Oye, eso de llevar fotos tuyas en la cartera

es un poco de madre, ¿no?

Pues ya ves.

La llevo encima por si algún día tengo que declarar ante notario

que yo, hace mucho tiempo, fui un niño inocente.

Es normal que la necesites como prueba.

De hecho, no me vendría mal una a modo de recordatorio.

¿Me estás pidiendo una foto mía?

No sé, has dicho que tienes la casa llena.

A lo mejor te viene bien actualizarte un poco.

Está bien. Te la doy.

Pero con una condición.

Que a partir de ahora empieces a mirarme con buenos ojos.

Trato hecho. Creo que si me esfuerzo, lo conseguiré.

De momento, me pongo otra copa, seguro que me ayuda.

¿Te sirvo una?

No, no, gracias.

Los niños buenos no beben dos copas de más

si después tienen que conducir.

A lo mejor no hace falta que vuelvas a casa esta noche.

Gracias.

Quizá tienes razón.

-Oye, había pensado

en ir a buscarte al curro y celebrar lo de Luis.

Mejor buscamos otro sitio que esté bien.

Había pensado en la terraza de Olivia.

Quiero ser sincero contigo. -Por favor.

Creo que si seguimos adelante con el juicio,

lo vamos a perder.

Al final conseguiste hablar con el propio Jaime Aguines.

¿Y has sacado algo en claro?

-Desde que me abrió la puerta lo entendí todo.

¿Recuerdas que quedamos que solucionaríamos los problemas

tú y yo juntos?

-Eso es lo que hacemos, ¿no? Ah, ¿sí?

Claro. Seguro, ¿no? Es lo que hacemos.

Exacto.

¿Comiendo con la familia? Sí, sí.

Él es Jorge, Chema es mi...

-Soy su novio. Encantado.

-No me hagan perder el tiempo.

Especialmente usted, letrada. -¿Yo?

¿Conoces al juez Quintana desde hace mucho tiempo?

¿No te lo ha dicho tu socia? ¿Carlota?

Pregúntale, pregúntale.

-Todavía no he podido mirar lo vuestro.

-¿De qué estamos hablando? Es que no...

-Del diseño de la web, el que me habéis presentado.

-¿Te hemos presentado la web? -Ayer.

¿Por qué no te vienes? -¿Adónde?

A casa.

Me queda una botella del vino que te gustó.

¿Echas de menos a Gonzalo? Un poco.

Solamente ha habido una vez

en mi vida que me haya dolido tanto una separación.

Cuando te fuiste a EE.UU.

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Derecho a soñar - Capítulo 39

06 mar 2019

Es el día después de la obra de teatro de Carol y todos hablan de ello. Sofía tiene un mal día, la relación Jose pasa por un momento muy bajo por el tema del préstamo que él pidió sin consultar y también porque es un desastre llevando el hogar. El caso de la semana es la pelea entre dos hermanos por la custodia de su padre anciano. Se descubrirá que la hermana teme quedarse sin nada que hacer si se llevan a su padre. Luis empieza a trabajar como mensajero en el bufete y mete la pata con Carlota. Alba aprovecha que su madre está fuera para invitar a cenar a Ángel y acaban enrollándose.

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