Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 20 - ver ahora
Transcripción completa

Si es cierto que esa mujer lleva años alimentando la mentira,

no creo que confiese.

Le voy a mencionar el nombre de Marcos, a ver cómo reacciona.

Ahí es donde entras tú.

¿Yo? Necesito que investigues.

Deberías darte una oportunidad.

Voy a ir hoy al taller, ¿qué más quieres?

Lo que quiero decir es que en el taller vas a aprender

los secretos de este oficio, los teóricos y los prácticos.

Pero si quieres currar de esto, tienes que sacarte un título.

Vale, no me des más la chapa.

Son las llaves del cajetín del aire acondicionado.

Estaban en los cajones de Daniel. -Que quede claro que la temperatura

son 22 grados.

No entiendo por qué te empeñaste en bajarla.

Te queda prohibido volver a tocar el termostato.

Entendido.

La culpa de todo la tienen las mentiras.

Laura no es tu hija.

Te va a parecer una tontería esto que te voy a decir,

pero quiero dejarlo.

¿Dejar el qué?

He sido una tonta por hacerme ilusiones.

Alba, perdona si me has malinterpretado,

pero no era mi intención.

Claro que tengo tu paquete. ¿Vas a venir a por él?

Un día, ¿vale? Te lo aguanto un día.

¿Sigues con lo de don Felipe? Sí.

Estaba ordenando los documentos y hay algunos archivos

que existen pero no están o no están en su sitio.

Ay, me vas a hacer dudar de Feli.

Pues mira esto. A ver...

Esto es muy raro.

Este expediente está incompleto.

Oye...

Esto, más que un despiste, parece una irregularidad, ¿no?

Esperemos que, con la verdad por delante,

podamos solucionar todo esto.

A lo mejor, lo que necesitáis es encontraros a solas y poder hablar.

Como padre y como madre.

(Puerta cerrándose)

Ay...

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Hola, hija, ya estás aquí. Se me ha hecho tarde.

¿Qué tal? Bien.

Vengo de comprarme unos zapatos.

Ya verás qué monada.

Ay...

Los has encontrado.

No estaban muy escondidos, estaban encima de la mesa.

Sí, hija, tienes razón.

Imagino que me ha traicionado el subconsciente...

Ya es hora de que lo sepas.

¿Saber el qué?

Bueno, pues que, de vez en cuando, fumo.

¿Puros? Sí, puros, como Sara Montiel.

Pero bueno, solo un par de caladas, lo justo para quitarme las ganas.

¿Te enseño los zapatos que me he comprado?

¿Quitarte las ganas de fumar?

¿Tú?

Si tú odias el humo.

Sí, el de los demás, pero el mío, no.

El mío no molesta.

Fumo muy poco, muy poquito.

Lo hago siempre que no estás, para no molestarte.

Ya verás, si te gustan, te los presto.

No me cambies de tema, mamá. ¿Por qué fumas a escondidas?

Esta es tu casa, ¿no?

Ay, hija, no es buen ejemplo fumar delante de los hijos.

Dejémoslo.

Mira, de piel buena, hechos aquí. Kilómetro cero.

Como un guante, comodísimos. Vamos, fúmate uno.

Quiero ver cómo fumas a lo Sarita Montiel.

Hija, la gracia de fumar a escondidas es

precisamente esa, fumar a escondidas y fumar menos.

Si no, pierde el encanto.

Además, no quiero que me incites, es un vicio muy malo-

Dime qué opinas de mis zapatos, me han costado una fortuna.

No, no me gustan.

¿Cómo que no? Que no me gustan.

¿Por qué? ¿El color? No..

(Sintonía "Derecho a soñar")

Ay, por fin es viernes.

Pensaba que no llegaría nunca. ¿Me lo dices o me lo cuentas?

¿Nos tomamos un café? Ah, vale...

¿Qué vas a hacer este fin de semana?

Ni idea, Chema y yo no somos mucho de planificar.

Uf, no me acuerdo yo de esos tiempos...

José y yo tampoco lo éramos.

Nos pasábamos el sábado hasta las cinco en la cama,

pedíamos comida china, luego, veíamos una peli...

Bueno, ¿y ahora? ¿Ahora? Para nada...

Ahora, con los niños,

hay que organizarlo todo como si fuera

el desembarco de Normandía.

Llevar a la niña a música, al niño, al baloncesto,

los deberes... ¿Cuántos años tienen?

Cris tiene ocho y Álex ya tiene quince.

Por lo menos, tienes a tu marido para repartiros el trabajo, ¿no?

No, con José, no, la verdad... Y tú, ¿vives con tu novio?

Sí, sí, sí.

Desde hace unas semanas, se ha venido a vivir con nosotros

mi hermano Luis. Ah, ¿cuántos años tiene?

17, nos llevamos 11 años. ¡Uf!

Las dos tenemos que lidiar con adolescentes, y no es fácil.

No, ya lo estoy viendo, ya...

Bueno, no es lo mismo, él es tu hermano, no tu hijo.

Bueno, no te creas que es tan distinto...

A veces, tengo que hacer el esfuerzo

para tratarlo como un hermano, porque lo que me sale

de forma instintiva es...

Es tratarlo como un hijo, y ya sé que no debería.

Ya, pero es difícil solo hacer lo que nos toca, ¿no?

Mucho, muchísimo.

Ladies... Buenos días.

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Café con leche de avena y americano solo con azúcar.

Muy bien...

Memoria de elefante, es genético. Gracias, Oli.

Déjalo, ya lo friego yo ahora, cuando me acabe el café.

No, no hace falta.

No quiero que cuando vuelva Julia encuentre los cacharros sin fregar.

Ya...

¿Qué te está pasando últimamente?

¿Eso es una indirecta?

Pues no, no es una indirecta.

Creo que, de hecho, es bastante directa.

Últimamente, has estado diciendo que vas a fregar, que vas a fregar,

y por la noche, está todo igual.

Ya, porque ayer, me iba a poner a fregar

y tuve una movida, me tuve que ir y cuando volví, ya estaba fregado.

Ya, claro...

-Que... Hoy no voy al taller. -Ah, ¿no?

-No. -¿Qué? ¿Tienes cosas que hacer?

¿Tienes muchos asuntos que resolver?

Sí, tengo asuntos que resolver.

Este finde, ¿qué haces?

¿Tienes algo que hacer?

No, si no tengo pasta.

¿Qué planes voy a hacer?

¿Por qué?

¿Vosotros hacéis algo?

Había pensado en invitar a tu hermana

a una convención de motos. ¿Te quieres venir?

¿Y qué voy, en bici?

A esos sitios, hay que ir con moto guapa para presumir.

Yo te dejo una moto del taller.

Pero tienes 17 años.

No te puedo dar otra cosa que no sea una scooter.

Bueno, ya lo sé.

Peor guay, mola.

Creo que a tu hermana le hará ilusión

que hagamos un plan los tres juntos.

Está bien de vez en cuando pensar en ella un poco, ¿no?

Aunque solo sea un poco.

¿Te puedo preguntar cuándo empezaste con esto?

¿"Esto"? ¿A qué te refieres?

A este pequeño secreto tuyo.

¿Lo de fumar puros? Sí.

Es algo privado.

Ya, pero bueno, como tú me lo contaste...

Pero no contestes si no quieres...

No, si no pasa nada. Fue hace un par de meses.

¿Así como así?

A tu edad, decides empezar a fumar puros...

Sí, ¿por qué no?

Llega un momento en la vida

en el que empiezas a plantearte que hay que abrirse

a nuevas experiencias.

Si no, es posible que pronto a una se le haga demasiado tarde

y acabe lamentando no haberlo hecho antes.

¿Fumar puros?

¿Crees que cuando pase el tiempo y eches la vista atrás

vas a lamentar no haber fumado más puros?

Nunca se sabe lo que una puede lamentar.

Oye, ¿por qué empezaste por los puros?

¿Por qué no cigarrillos, como todo el mundo?

Precisamente por eso.

Los cigarrillos los fuma todo el mundo, no tienen glamur.

Ah, o sea, que crees que los puros son elegantes...

Mamá, es lo que fuman los viejos en los toros y el fútbol.

Era lo que fumaba Sarita Montiel.

Sí, pero hace mil años. Bueno, a mí, es lo que me gusta.

¿Cómo lo has disimulado tan bien?

Yo nunca te he notado nada, y eso que los puros huelen fatal.

Bueno, no fumo mucho.

Normalmente, solo uno después de comer.

Tranquila, en el sillón.

Después, ventilo y echo mucho ambientador.

¿Y la ropa?

¿Y el aliento?

Nunca te he olido nada. Lavo la ropa con frecuencia.

Para el aliento, me enjuago después de cada puro.

Bueno, pero creo que soy bastante mayor como para tener

que dar explicaciones sobre lo que hago en mi casa.

Sí, por supuesto, mamá.

Solo te he preguntado porque ayer me lo contaste.

Pero si te ha molestado, perdón. No, de eso, nada.

Solo es que me siento mal teniendo que dar explicaciones.

No, no tienes que darlas, mamá.

Esta es tu casa y puedes hacer lo que quieras.

Ya sabes que aquí no hay ninguna regla.

¿Eh? Bueno, casi ninguna.

Pues eso...

Buenos días, Alba.

Buenos días.

Por decir algo.

¿Qué te pasa?

No, tranquila, no hace falta que disimules.

Ya sé que se ha enterado todo el bufete.

Bueno, pero tú tampoco te rayes por eso.

Ya, que no me raye, que no me preocupe...

Es que, para ti, es muy fácil decirlo.

¿Pero estás así por el griterío del miércoles?

No, no, no es por eso.

Si se han enterado de que grité en mi puesto de trabajo,

pido disculpas y punto, no...

Lo que me agobia es que todavía hay gente

que sigue pensando que Tino y yo salimos juntos.

Es que estos rumores empiezan a extenderse

y ya no puedes pararlos, no hay forma.

Bueno...

Tampoco te preocupes por eso.

Cada uno, que piense lo que quiera, que total...

Ya, pero no, que cada uno piense lo que quiera, no, Alba.

Si eso llega a los jefes, no les va a hacer gracia

que los empleados anden liándose entre ellos.

Lo importante es que no es verdad.

Y, aunque lo fuera, no estás desatendiendo tu trabajo.

Ni has cometido ningún delito. Ya, pero eso lo dices tú.

Que, además, eres un pedazo de pan.

Pero entre don Francisco, que no es, precisamente,

el abogado más moderno del mundo,

y Carlota, con su: "aquí dentro, no somos mujeres, somos uno más".

Pues, sinceramente, no creo que esté la cosa

para jugársela con amoríos.

Y es que, encima, no es verdad.

Es que es mentira, no sé qué hacer para dejarlo claro.

No, no, no, yo ya sé que no es verdad.

Mira, si escucho a alguien hablar del tema,

lo desmiento y así zanjamos esto desde ya.

Pues sí, eso estaría bien, te lo agradezco un montón.

Con lo buena que eres en tu trabajo, no hay derecho

a que tengas que preocuparte porque haya gente

que cotillee sobre tu vida, no es justo.

Ya, perdóname.

Te he soltado a ti este rollo que ni te va ni te viene.

Eres más buena... Muchas gracias, ¿eh?

De nada.

A veces, está bien ver las cosas desde otro punto de vista.

Te veo luego. Vale.

Hasta luego, y gracias.

Tiene toda la pinta de que esto va a juicio.

Justo lo que no queríamos.

Ya, pero cuando aceptamos el caso, no podíamos imaginar

que fuera a ser tan complicado.

Primero, ellos dos se llevan fatal y después, la hija, resulta

que es hija de otro, casi nada...

Al menos, nos queda el consuelo de que hemos ayudado

a que la verdad salga a la luz.

Bueno, ayer vino a verme Susana.

¿A ti?

Sí, a mí también me pareció extraño.

Pero se presentó a última hora, muy afectada.

Me dijo que sentía que todo hubiera terminado así.

Que no quería ir a juicio...

Yo le dije que, a lo mejor, podría intentar

quedar con Enrique y, entre ellos,

a ver si llegan a un acuerdo.

No creo, porque el horno no está para bollos.

Dudo mucho que esos dos lleguen a un acuerdo.

Vamos a juicio, seguro.

Ya, pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde.

Yo había pensado llevar al juicio

el dossier que teníamos del otro...

Disculpad, está Isabel Fuentes, la abogada.

¿Has quedado con ella? No, ¿y tú?

No... ¿Le digo que pase o la hago esperar?

No, no, que pase, que pase.

¿Qué querrá esta ahora?

-Buenos días. -Hola.

¿No ha llegado Enrique aún?

Mi cliente.

Eh... No, no ha venido.

Me había citado aquí.

A nosotros no nos ha dicho que iba a venir...

¿Te ha dicho para qué quería que vinieras

o de qué íbamos a hablar? No...

Perdonad, están Enrique y Susana.

Que... Que pasen, ¿no? Claro, claro...

Que pasen.

Hola.

Perdón por haberos convocado así, tan repentinamente,

pero Susana y yo preferíamos hacerlo así antes que en el juzgado.

Tenemos algo que comunicaros.

Pues yo no me lo creo, ¿eh?

Seguro que Daniel vuelve a coger las llaves del aire acondicionado

y nos morimos de frío. -¡Qué va!

Carlota lo ha puesto en su sitio. Salió tieso de su despacho.

Tendrías que haberlo visto...

Carlota, cuando quiere, impone.

Además, tampoco se va a arriesgar a enfrentarse a una socia como ella

por una tontería.

¡Hola!

Hombre, mira quién se digna a aparecer por aquí.

¿Qué pasa? Que no se te ve el pelo.

Estoy a tope, cuando no estoy con lo que me manda Carlota,

estoy con lo que me manda Ángel. Ya, ya...

Que es verdad, cuando me lo quite de encima, os invito a un café.

Donde Oli, para que nos dé el aire. Al menos, cuéntanos cómo te va.

No hay nada que contar, que estoy a tope.

De hecho, me voy ya, no me puedo separar de mi mesa.

Alba, al menos, acábate esto, lo acabo de coger y no puedo más.

Vale...

Bueno, y de lo otro, ¿qué? ¿Alguna novedad?

¿Qué otro? Lo del Acorder.

¿De eso?

Lo de Ángel, ¿cómo va eso? Ya, nada...

¿No habéis quedado?

No...

Se ha acabado.

-¿Cómo que se ha acabado? -Si no había empezado.

No había empezado y ya se ha acabado.

Ya veis, como si nunca hubiera ocurrido.

Los dos os queremos agradecer vuestra actitud

durante estos días.

Sabemos que ha habido situaciones...

Muy incómodas para vosotros.

Estamos acostumbrados.

Muchos casos de divorcios acaban así o peor.

Pero nosotros no somos así, no nos gustan los conflictos.

Así que...

Hemos llegado a un acuerdo.

¿Y qué habéis decidido?

Mantendremos la custodia compartida.

O sea, que, al final, has cambiado de opinión.

Sí.

Sí, después de la última reunión aquí...

Pensé que no podía dejar las cosas así con Enrique.

Que aunque no sea el padre biológico de Laura,

ha sido su padre real toda su vida.

Así que decidí ir a hablar con él directamente.

Sin abogados.

A veces, da miedo.

Pero hablar cara a cara es la única solución.

Menos mal que vino a verme, porque estaba muy a la defensiva.

Pensaba que con la excusa de que la hija no era biológica,

me iba a impedir ver a Laura.

Al comprobar que no era así, todo fue más fácil.

No hemos funcionado como pareja,

pero no queremos fracasar como padres.

Se suele decir que un mal acuerdo es mejor que un buen pleito.

Aunque, en este caso, creo que es un buen acuerdo.

Enhorabuena, de verdad. Gracias.

Si os parece, ya que estamos todos aquí,

podríamos empezar a redactar el acuerdo de custodia compartida.

¿Os parece?

¿Lo tienes ahí, Jorge? Eh... Sí.

¿Qué tal, socio? ¿Cómo va todo?

Mira,

vale, mira, quería comentarte una cosa.

Es imposible encontrar un buen distribuidor

de la noche a la mañana.

Ya lo sé, pero...

Mira, escúchame un momento.

Merece la pena dedicarle un poco más de tiempo.

Hmmm... Eh...

Es muy importante tener un buen distribuidor que sepa

el target al que va dirigido, que tenga estudios,

es fundamental que sepa manejarse con la gente de los polígonos.

Hombre, es... Es fundamental.

Pero mira...

Es que no se puede en tan poco tiempo.

Tú me diste 24 horas, ¿no? Vale.

Quedan unas horitas, me lo dijiste ayer por la tarde.

Vale, vale, no te enfades.

Pero entiende...

En lo que estamos de acuerdo es en que tenemos producto de primera.

Ahora, lo que te digo es que me des un par de días

para elegir al distribuidor perfecto.

Para posicionar bien el producto.

Es simplemente mimar el producto que tenemos.

Un momento, no, no, ¿qué dices?

Emiliano, que no he parado.

He hablado con decenas de distribuidores.

Con decenas, lo que pasa es...

Que no les podemos presentar un prototipo de cartón.

De verdad, ha llegado el momento de que nos mojemos un poco y...

Emiliano, no te estoy echando la culpa de nada, por Dios.

Lo que te estoy diciendo es que un distribuidor es

muy difícil que compre un prototipo a que vea el proyecto real,

cuando vean el proyec...

Emiliano...

No me puedes estar hablando en serio, Emiliano.

Ahora no te puedes echar para atrás.

Emiliano, que tenemos un producto fantástico.

Has hecho tú el estudio de merca...

O sea, que esa es tu última palabra.

¿Me vas a dejar tirado?

No, no te preocupes. Vale, muy bien.

Sí, suerte a ti también.

Desde luego, sois de otra generación.

¿Y eso?

Verte ahí, enganchada al móvil,

no lo dejas ni para ir al baño, pareces mi hijo.

Para ir al baño no se necesita estar súper concentrada.

Que no lo critico, solo que me hace gracia.

La verdad es que un poco enganchada sí que estoy...

Es como si fuese una parte de mi cuerpo.

Pero no soy yo sola, ¿eh?

Todas las de mi generación estamos así.

Seguro que tú no usas el móvil para hacer la compra.

No. O para ver cuándo viene el bus.

No, claro que no.

O para ligar. Por favor, Alba, yo no ligo.

Y si lo hiciera, no utilizaría el móvil.

Y tú no deberías. ¿Por?

Porque con lo guapa y simpática que eres, no lo necesitas.

No es cuestión de necesitarlo, es que así ahorras tiempo.

Ah, ¿sí? Usas una app. tipo Acorder

y si ves a un chico que te gusta, y a él también le gustas,

empezáis a hablar y si os caéis bien, quedáis.

Ya, todo para acabar quedando con un chico en un bar.

Pero teniendo las cosas más claras y conociéndolo mucho más.

Bueno, lo que tú digas...

Por cierto, ¿qué tal con...?

¿Eh? ¿Quién?

Con Ángel. Ah...

Nada... ¿Cómo que nada?

Nada, casi nada.

A ver, ¿en qué quedamos? ¿Nada o casi nada?

A ver, unos pocos mensajitos y ya está.

¿No habéis quedado fuera de aquí? No, ni fuera ni aquí.

Pues vaya, ¿cómo lo llevas?

Lo superaré. Claro que lo superarás.

-¿Qué quieres? -¿Qué tal?

Bien, ¿por?

Claro, ahora que eres la nueva enchufada de Carlota...

¿En serio?

¿Lo estás diciendo por el aire acondicionado?

Esta vez te ha salido bien, pero no va a ser siempre así.

-¿Me estás amenazando? -No, no, no, solo te informo.

-¿Y eso qué es? -¿No lo recuerdas?

No...

Ahora te refrescaré la memoria...

¿Y esta caja de puros entera en esta casa?

¿No estaban prohibidos?

-Calla, menudo lío me has metido. -¿Yo?

Sí, tú.

Te dejaste uno y la niña lo vio.

-¿Alba? -Sí.

Me preguntó qué pintaba aquí un puro y yo no sabía qué contestarle

le dije que había empezado a fumar.

¿Tú fumando puros habanos?

¿Qué pasa? ¿Tan raro es?

No te rías, hombre...

No sé qué me hace más gracia, que ella se ha creído eso

o a ti fumando puros habanos.

No te rías, he pasado un rato horrible

mintiendo a mi hija. -Ya, ya, ya lo sé.

Ya sé lo que me hace más gracia, verte a ti fumar puros.

Para gracioso, tú, con ese sobrero ridículo que traes.

¿Ridículo?

¿No te gusta?

No te queda mal, porque nada te queda mal,

pero vamos, es un poco...

Pues cuando me lo compraste en Florencia, sí que te gustaba.

¿Es el de Florencia?

-El que compramos donde la catedral. -El mismo.

Pensaba que lo habías tirado.

Yo no tiro ninguno de tus regalos.

¿Cómo es que andas por aquí? ¿Un descansito?

He quedado con un cliente.

¿Te importa si te acompaño mientras esperas?

¿Quién es?

Millán Ruiz Pérez.

De Recambios Ruiz Pérez, estará a punto de llegar.

No sé quién es.

Pero tampoco está mal verse así, fuera del bufete.

Eh...

No sé, podemos hablar de otras cosas.

Casi no nos conocemos.

A veces, está bien hablar de otras cosas que no sean trabajo.

Trabajo, trabajo... Un poco rollo.

-De mujeres no hablamos nunca. -Pues no.

No, no hablamos nunca de mujeres.

Tú estás soltero, ¿verdad?

Sí.

Yo también.

Somos dos almas solitarias.

¿Te gusta alguien?

-Del bufete, por ejemplo. -Jesús, esto es una encerrona, ¿no?

Es una conversación entre compañeros.

Pues no.

No me gusta nadie del bufete.

Amor y negocios, mala mezcla.

Bueno, fijarse un poco tampoco hace mal a nadie, ¿no?

Uno va con otra alegría al bufete.

¿Verdad?

La gente joven siempre da otro aire.

¿Te acuerdas, antes?

Parecíamos un nido de dinosaurios.

Ahora, no, tenemos unas compañeras que están...

-Son bastante atractivas. -¿Sí?

¿Como quién?

Berta...

Berta, sí, podría.

Muy moderna, viste bien, es una mujer elegante, sí.

O Alba, por ejemplo.

Alba...

Alba es la sonrisa del bufete.

¿No crees?

No lo sé, nunca me he fijado en ella.

¿Cómo que no? Estás hablando con ella siempre.

Estoy hablando con ella siempre de trabajo, de nada más.

Alba tiene una cara angelical.

A mí no me gusta ni nada de eso, ¿eh?

Pero creo que es una de las mejores personas del bufete,

siempre dispuesta, siempre positiva, siempre...

Es de esas personas a las que hay que cuidar.

Porque es buena.

Ojalá nunca se tope con alguien que se aproveche de ella

o que no sepa valorarla.

¿Cómo es que te has puesto tan paternal de repente?

Bueno, no sé, supongo que soy un...

Un poco sentimental.

No, te lo digo de verdad, es que lo creo, no se lo merece.

Justo acaba de llegar Millán.

-Millán, Jesús, abogado del bufete. -Que se os de bien la reunión.

-Gracias. -Hasta luego.

¿Qué tal, Millán? Siéntate, por favor.

Tenemos buenas noticias.

El juez nos ha dicho que sí.

-¿Qué pasa, tronco? -Qué susto.

¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me has dado un toque?

Estaba por aquí y he dicho: "voy a pasarme a por el paquete".

Pero es mejor que me avises antes.

-Pueden estar mi hermana o su novio. -Ya, vale, tío.

-No es cuestión de que te vean. -Ya...

¿Tienes el paquete?

Sí, espera, no toques nada.

¿Te crees que voy a robar un cenicero o qué?

-Toma. -Guay.

-¿Lo has abierto? -No, ¿por? ¿Te parece abierto?

No, por preguntar.

No, no lo he abierto.

Me dijiste que lo guardara y eso he hecho, ¿no te fías de mí?

Claro que me fío.

-Por eso te lo dejé. -Genial.

Pero lo que te decía antes. Es mejor que me avises, ¿vale?

Quedamos en el parque o algo, no quiero que te vean por aquí.

Vale, tranqui que ya me voy.

Ten.

-¿Por? -Por hacerme el favor.

-No he hecho nada. -Cógelo, tío.

-¿Te sobra la pasta? -No, no tengo un pavo.

Venga, cógelo, no seas idiota.

Me has hecho un favor y te lo quiero pagar.

Eres un colega y a los colegas se les cuida.

Bueno, me piro, que he quedado. Hablamos, ¿vale?

Claro, hablamos.

(Teléfono)

¿Sí? Alba, ¿tienes un momento?

Sí, claro, ahora mismo voy.

¿Qué? ¿Mucho trabajo? Sí, estoy a tope.

Aunque ahora iba a bajar a comer donde Oli.

¿Necesitas algo? Sí.

¿Tienes un momento?

Sí.

Verás, Alba, quería pedirte disculpas.

¿Por qué?

No tienes que pedirme perdón por nada...

Estos días me he estado comportando como un crío.

No creas que yo suelo hacer esto.

Bueno, si te refieres a eso,

yo también participé en el juego.

¿En el juego?

¿Para ti fue un juego?

Bueno, no sé cómo llamarlo.

Precisamente por eso te quería pedir perdón.

No te entiendo.

Que para mí... Que para mí no fue un juego.

No sé si es tarde para arreglarlo,

pero me gustaría que nos pudiéramos ver algún día

fuera de aquí, claro.

No hace falta que contestes ahora, solo piénsatelo, ¿vale?

Vale. Bien.

-Hola. -Hola.

-¿No bajas a comer con los demás? -Qué va, estoy muy a tope.

Pues desconectar un rato no viene mal.

Qué más quisiera, pero tengo muchísimo trabajo

y se me acumula.

-¿Lo mío lo tienes listo? -Sí, sí.

Lo que pasa que quería revisarlo antes de entregártelo.

-Vale, pero lo necesito esta tarde. -Sí, sí, estará, tranquila.

Oye, Berta...

¿Te está encargando muchas cosas Ángel?

Pues la verdad es que sí.

Pero no te preocupes, me pondré con ello después de lo tuyo.

Bien.

Carlota, tú, cuando empezaste, ¿también te sentías superada?

¿De pasante?

Hace tanto tiempo ya...

No sé si me sentía superada o no,

pero lo que sí sé es que a nadie le importaba

cómo me sintiera.

Al fin y al cabo, lo único que le importa a la gente

es si eres capaz de sacar tu trabajo adelante o no.

Eso lo es todo, el trabajo.

Y si te sientes superada,

no dejes que nadie te lo note.

Hay gente que se ceba si te ve débil.

¿Y qué puedo hacer con esa gente que va a por una si se siente débil?

No les des ni una satisfacción.

Aunque estés hundida por dentro,

a ellos,

ni una pista.

¡Ay! Qué buen día hace.

Menos mal que hemos salido a comer fuera.

Sí, no podía más ahí dentro.

Lo que me extraña es que haya tan poca gente.

Sí. ¿Dónde se habrán metido todos?

Es viernes, ¿qué quieres?

Los viernes por la tarde no trabaja mucha gente, ¿no?

Los que tienen suerte, no como nuestro bufete.

Y los que se quedan, salen a comer, por si acaso.

Por si acaso, ¿qué?

Pues por si acaso los pillan por banda.

Me pasó mil veces estar comiendo en el office

y viene algún jefe y te pide que le encuadernes algo,

o que mires el ordenador...

Justo, como te vean ahí, comiendo de un táper,

se creen que te pueden molestar en cualquier momento.

Y no...

De eso, nada.

Pues me parece fatal.

La hora de la comida debería ser sagrada.

Pero no siempre lo es. "Buongiorno, ragazze".

¡Hola! ¡Hola!

Qué buen día hoy, ¿no?

¡Gracias! Nada.

Ya me gustaría a mí hacerles eso a ellos.

Plantarme en el restaurante caro donde esté don Francisco

o quien sea comiendo y ponerlos a firmar nóminas,

a ver qué cara se les queda.

Es que da mucha rabia que porque te vean ahí se piensen

te pueden pedir que trabajes.

Parece que porque comas de un táper, en el office

eres una vaga que se escaquea de trabajar.

Y no, de eso, nada.

Tengo el mismo derecho a comer que si fuera a un asador caro.

Sí, ni que estuviéramos salvando vidas.

Nuestro trabajo se puede retrasar media horita.

Siempre que hay trabajo, acabamos haciéndolo.

Totalmente de acuerdo.

Llevo poco tiempo aquí pero ya me he dado cuenta

que se trabaja mucho. Sí que se trabaja, sí.

Hoy, viernes y somos la única oficina del edificio

que está trabajando. ¿Tú tienes mucho esta tarde?

Sí, todavía tengo un poco de lío.

¿Sabéis la mujer del caso del divorcio?

El que lleva Jorge. Ah, sí.

Resulta que ha llegado a un acuerdo con su marido.

Me tengo que quedar hasta que acaben de redactar

el acuerdo definitivo.

Pues vaya, quedarse hasta tarde en viernes es lo peor...

La verdad es que no me quejo, es el mejor trabajo que he tenido.

¿Sí? Sí, sí...

Después de trabajar en el súper, me doy con un canto en los dientes.

Tienes toda la razón. Tal como están las cosas...

Podemos estar muy contentas de estar trabajando aquí.

Pues sí. Chicas, a ver, ¿qué os apetece?

Tengo fuera de carta revuelto de níscalos con ajetes y gambas...

Yo, ajetes, no. Yo, la ensalada del día, por favor.

Sí, y yo, esta. Vaya, hombre...

Yo, la de pasta. Qué poco éxito los níscalos.

-Hola. -Hola.

¿Qué haces ahí?

Nada...

Pensaba que estarías comiendo por ahí y que...

En realidad, no sabía que te iba a encontrar.

No, ya he comido pronto hoy.

-¿Has comido ya? -Sí.

Sí, poca cosa, he picado algo abajo y ya-

Muy bien.

Eh...

¿Has venido solo a interesarte por si había comido?

¿O quieres algo más?

He venido...

Porque he estado pensando en lo que hablamos el otro día.

Ah, mira, eso ya empieza a interesarme.

¿Y qué has pensado?

Pues que creo que...

Sin que sirva de precedente, tenías bastante razón.

Estás consiguiendo interesarme cada vez más.

Es verdad que, desde que acabé la carrera,

solo me he dedicado a estudiar teoría del derecho,

jurisprudencia...

Y que no tengo ni idea de la experiencia real de los casos.

Ay, es ahí donde se curte un abogado.

Bien, me parece muy bien.

¿Has decidido ya qué caso quieres?

Si quieres puedes elegir. Siendo yo quien soy, puedes elegir.

-Hay uno de mercantil perfecto y... -Papá, poquito a poco.

Tampoco te pases.

No quiero ponerme a ello aún.

Cuando llegue ese momento, te lo diré.

Ah, bueno...

Pues ya está.

Solo quería decirte eso, que...

Que creo que tenías razón en la conversación del otro día.

Ya...

No suele pasarme esto a menudo, así que muchas gracias.

Eso es todo, me...

Me voy a clase.

Hasta luego.

Mientras estuve enferma, leí "Encuentros Opacos", ¿os suena?

No. No, ¿de qué va?

Me recordó un poco a nosotras.

Va de gente con vidas distintas, cada una, con sus problemas,

y que se encuentran, se cruzan en un solo momento.

¿Cómo en esta comida? Eso es.

Yo estoy leyendo "Benjamín Smith".

Si eso es un libro para niños, ¿no?

Sí, estoy por el primer libro de la tercera trilogía.

Benjamín Smith y la cueva de los secretos.

Pero lo lees con tus hijos. Sí, empecé a leerlo con Cristina.

Así tenía algo con ella para comentar y así.

Ella, ahora, pasa y yo estoy enganchadísima.

No me lo puedo creer.

Me imagino a ti escondiéndote para leer "Benjamín Smith".

Qué mona. ¿Estás bien?

Sí, ¿por? No, es que me ha hecho gracia.

Ya, si soy muy graciosa, pero bueno, no hay para tanto.

Hoy estás como muy risueña, ¿no? Sí, es verdad...

Desde que hemos salido a comer, te siento como... No sé, distinta.

¿Tanto se me nota? ¿El qué?

Vale, esto no puede salir de aquí. Por supuesto que no sale.

Justo antes de bajar a comer creo que me ha pedido salir.

¿Quién? ¿Ángel?

¿Pero cómo que crees? ¿Eso no se sabe?

Es que me ha dicho algo tipo:

"¿te apetece que tomemos algo algún día?

No me contestes ahora, piénsatelo".

¿Y qué le has dicho? Que sí.

¿Que sí, que saldrías o que sí, que te lo pensarías?

Que sí, que me lo pensaría. Bien hecho.

¿Y qué hago?

Pues sal con él si te apetece, que te ríes por cualquier tontería.

¿Qué es lo que tienes que pensarte?

No sé... Y tú, ¿qué opinas?

Yo creo que sí, que te lo tendrías que pensar.

No sé, no es solo cuestión de tontear por un chat.

Os vais a ver en persona y quién sabe si esto puede

acabar en una relación. Ya...

¿Y qué tendría eso de malo?

No, no digo que tenga nada de malo.

Ay, Alba, no te quiero cortar el rollo,

pero tener una relación en el trabajo puede ser complicado.

Solo te digo que te lo pienses antes de seguir avanzando.

"Señora...

Tiene usted visita".

¡Hola!

¿Qué ves? Nada...

(Televisor)

¿Qué tal el día? ¿Alguna novedad? No, nada especial.

Ah, bueno, sí, una cosa. He dejado de fumar.

¿Cómo?

Sí, lo he dejado.

A ver...

Eh, vamos a ver...

Ayer me dices que has empezado a fumar

¿y hoy me dices que lo has dejado?

Sí, eso es.

¿Y por qué?

¿No puedo o qué?

Esta mañana te escandalizabas porque había empezado a fumar.

Ahora, me preguntas por qué lo dejo.

Parece que contigo no tengo forma de acertar.

No, si...

Yo me alegro mucho de que ya no fumes.

Por ti y por tu salud. Me alegro mucho.

Hola, cariño. Hola.

¿Qué tal el día? Un poco a tope, la verdad.

Cuando he salido me he dado cuenta de que no había gasolina

y me he ido corriendo a la gasolinera y estaba así,

porque es finde, claro. Claro.

Cuando estaba allí, digo: "aprovecho para limpiar el coche".

Me da vergüenza ir con él así. Normal.

Cuando estaba llegando y aparcando, ¿sabes de qué me he dado cuenta?

No. Que no teníamos las cartulinas.

Para el proyecto de Cris del cole. Ah, sí...

Corriendo he ido a la papelería, que estaban cerrando ya.

Y han sido amables porque han abierto, he comprado

y he hecho todo. Muy bien.

Y tú, ¿qué tal? Bien...

Bien, bueno... ¿Sí?

Oye... Quería comentarte una cosa.

Una cosa, ¿dónde están estos?

Cristina, en su cuarto y Álex, en casa de un amigo.

¿Otra vez? Eso le he dicho yo.

Pero le he dicho que viniera a la hora de la cena.

Gracias, me encanta que los viernes cenemos todos juntos.

Son las pocas costumbres que nos quedan, ¿no?

Tengo que contarte una cosa. Sí, ¿tenemos algo para cenar?

¿Has sacado algo del congelador? ¿Yo? No...

No tenemos nada. Algo se podrá improvisar.

Ah, ¿y si vamos al Aurelio's?

¿Al italiano? Sí.

A los críos les encanta, ¿no? Como quieras, cariño.

Pero antes, quería hablar contigo. Sí, ahora me lo cuentas.

Yo aviso a Cristina y tú le escribes a Álex

para que nos veamos allí directamente, ¿te parece?

Claro que sí. El italiano se pone a tope.

Bueno... Ahora me lo cuentas.

Tú no te acabes el pan, ¿eh?

Eres capaz de acabarte el pan antes de que llegue tu hermana.

Que no, hombre, solo el currusco.

Por cierto, ¿cuándo viene? Ya me empieza a entrar hambre.

-Eso huele que alimenta. -Ya estará al llegar.

¡Ahí va! Me estoy olvidando algo...

¿Qué te parece el detallazo?

-Un casco de moto. -¿Y eso?

Pues aquí, el casco y dentro, las tres entraditas.

Ah, para decirle que vamos a la convención de motos.

-¿No? ¿Qué te parece? -Que estás colgado.

Venga ya, a todo el mundo le gusta un regalo, una sorpresa...

Hay que currárselo un poquito.

O tú, ¿qué dirías?

"Toma, dos entradas para una convención de motos".

-Así no hace ilusión. -No sé, igual tienes razón.

¿Qué hago? ¿Le escribo o qué?

-Me muero de hambre. -Que no, ni se te ocurra.

Así va a sospechar que tenemos una sorpresa para ella.

Tú sigue comiendo curruscos de pan.

Ya verás.

Qué ilusión le va a hacer que hagamos los tres un plan juntos.

Oye, por cierto, ¿has visto el recorrido de la carrera?

-Ah, ¿que hay una carrera? -Sí.

Pensaba que era solo ver las motos y tal.

No, no, hay un circuito por la sierra...

Increíble, mira.

¡Bua!

-Esto puede estar muy guapo. -Ya te lo he dicho.

Sí que está tardando tu hermana...

Habrá que comer pan...

¿Aún estás aquí? Sí, sí, sí.

Pero ya estoy terminando.

¿Con qué estás?

Con los últimos detalles del acuerdo de Susana y Enrique.

Estoy corrigiendo el texto y dándole forma.

Pero eso puedes hacerlo el lunes...

Me gusta irme a casa con el trabajo terminado.

No me gusta dejar las cosas a medias.

Pero si todos tuviéramos esa mentalidad,

no nos iríamos nunca a casa.

Como jefe tuyo que soy, te ordeno que dejes de trabajar ahora mismo.

Venga ya, Jorge... Bueno, ¿y tú?

También estás aquí cuando todos se han ido.

Yo también te prometo que dejo de trabajar por hoy.

¿Vale?

Muy bien, me has convencido.

Claro que sí. Acabo con esto el lunes.

Si es que no es tan urgente.

Aunque supongo que eso debe ser culpa mía

por haberte metido demasiada prisa con este asunto.

No, no, qué va...

Es que...

Creo que estaba un poco ansioso con todo este caso.

Y te lo he transmitido.

Que no, Jorge, de verdad.

Yo creo que sí.

Es más, me gustaría invitarte a tomar algo para compensarte.

¿Ahora? Sí, ahora.

Es que no me gustaría llegar tarde a casa.

Algo rápido, te lo prometo.

Muy bien, algo rápido.

¿Vamos?

Oye, ¿qué vas a hacer hoy?

Iré a ver al inversor...

Qué bien, crucemos los dedos.

No puedo esperar el día que nos saque de pobres, ¿eh?

Fajardo tenía razón cuando decía que la investigación se demoraba

más de lo normal. -No nos dejarán en paz.

He repasado la declaración patrimonial

de la empresa, entrada y salida de maquinaria pesada...

-Hay una cosechadora repetida. -¿Estás insinuando algo?

Nada, pero la actitud de Fajardo me parece un tanto peculiar.

Acaba de llegar un caso de posible difamación.

¿Te encargas tú? Prefiero que vaya otro.

Concretamente, la que tengo delante ahora mismo.

¿Sabéis quién es la que está reunida con Berta?

Es la asistente de Lavanda. ¿De quién?

La autora número uno de literatura erótica.

En este artículo dicen que su último libro

"Atrapada entre sus brazos" plagió a "Mujer prohibida 2".

Tenéis miedo que esta publicidad negativa

afecte a las ventas y las visitas del blog, ¿no?

Efectivamente.

Al final, ¿te ha convencido Ángel? No me ha vuelto a insistir.

Ahora, te toca mover ficha a ti.

Tenemos mucha información confidencial.

Un ciberataque nos puede hundir.

-Sí. -Muchos bufetes han sido hackeados.

Al bufete le vendría bien tener un "community manager".

Alguien que se encargue de redes sociales y SEO.

¿Y qué propones? ¿Externalizar el servicio?

En realidad, me gustaría encargarme yo.

¿Todavía estás con lo de mi padre? Sí.

¿Qué pasa? ¿Hay algún problema? Nada importante.

Solo que hay cosas que no me cuadran.

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Derecho a soñar - Capítulo 20

06 feb 2019

El caso de Susana y Enrique se soluciona con un acuerdo amistoso. Julia y Jorge trabajan en la redacción de este documento y eso les vuelve a unir. Jorge invita a Julia a tomar algo. Mientras, en casa, Chema y Luis planean, ilusionados, una escapada para el finde con ella.

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