Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5327242
No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 127 - ver ahora
Transcripción completa

Es un shock ver a una madre después de tantos años.

¿Y crees que te puedes presentar como si nada?

Voy a explicártelo todo, por supuesto.

¿Qué quieres?

Estoy en un aprieto.

Le acusan de conducción temeraria.

Vamos a alegar imprudencia.

La pena es mucho menos que conducción temeraria.

-Yo no me despisté, el chico salió de la nada

y me cayó encima.

No puedo ir a la cárcel.

No tengo miedo por mí, sino por Marcos.

¿Y quién es Marcos?

Nuestra madre ha vuelto. ¿Cómo?

Tenemos un hermano.

El ayuntamiento me pide hacer unas obras que no puedo afrontar.

¿Me podrías dejar un poco de dinero?

-Te lo prestaría

si no hubiese tenido que ceder tanto para la fianza, pero...

No puedo quedarme sin ahorros.

-Fíjate, yo pensaba, pensaba

que nos habíamos hecho amigas.

¿Acusado de extorsión?

-Sí.

-Tendrán pruebas reales, esto es muy grave.

-¿Cómo me puede estar pasando esto?

¿Quién puede odiarme tanto?

Tienes 24 horas para irte.

Si no, atente a las consecuencias.

No quiero ver más tu cara. Este bufete lo fundé yo.

Y nadie me lo va a arrebatar.

Ni siquiera el hijo de Felipe.

Eso ya lo veremos.

Francisco ha estafado, ha blanqueado,

casi lleva al bufete a la ruina.

Pero era el mejor amigo de tu padre.

Se conocían desde niños.

Estamos hablando de encubrir un crimen.

Francisco ya nos mintió. ¿Quién dice que ahora no?

Sé que sigues enamorada de él.

Pero...

Los médicos son pesimistas.

Las posibilidades de que despierte son...

Son mínimas.

Como mamá se entere, te vas a cagar.

-Vale.

Hay que hacer los deberes.

Que sí. -¡Que lo dices siempre!

-Qué pesada eres.

-Te va a pillar.

-No.

Y te vas a enterar. -No me va a pillar.

Se está duchando y me da tiempo en lo que sale ella.

¿O te vas a chivar? -No, pero no me hables así.

-¡Pues déjame acabar!

-A mamá no le hablas así.

-Porque no es tan pesada. No es tan pesada.

Bueno, a veces, sí, pero da igual.

¿Qué quieres, Cris, qué quieres?

-Tengo una idea.

-Enhorabuena por tu idea.

-Es para que papá y mamá vuelvan a estar juntos.

Te la cuento. -No.

No.

-Voy a lograr que papá vuelva a casa.

-¿Por qué no dejas de meterte donde no te llaman?

-¿No quieres que vuelva?

-No sé. Ahora mismo, no lo sé.

-¿No quieres que vuelva?

-¡Quiero que me dejes en paz!

¿Qué son estos gritos?

Está muy pesada.

-¡Es un mentiroso! Cris, por favor.

¿No ves que está en edad adolescente?

¿Qué haces con los deberes? Acaba, al cole.

Y tú no le chilles.

Y tú no le chilles a ella.

Venga, que vais tarde.

De verdad, qué pesados. -Eres una agonías.

Recoge. De agonías, nada.

Rápido y al cole.

Que tengas buen día.

Adiós, nen.

Corre, que llegáis tarde. Me da tiempo.

¡Huy, por favor! ¡Es que no se cierra!

¡Eh, los bocadillos!

¡Ay, madre! -¡Ay!

¡Dámelo!

¡Que no os enfadéis!

Qué pesados.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Gracias.

Carlota, ¿tienes un segundo?

Sí. -Siéntate.

-¿Pasa algo, estás bien?

¿Seguro? -Sí.

-No tienes muy buena cara.

-Estoy muy bien.

Tengo algo importante que decirte.

-Dime.

-Tú y yo somos amigos.

Siempre hablamos de todo. -Por supuesto, Jesús.

Además, me puedes contar lo que quieras.

-Vale.

Sé que Jorge te ha pedido ayuda

para echar a mi padre.

Sé que no tenéis buena relación.

Sé que lo que hizo nos trajo muchos problemas.

Lo sé, pero ha cambiado.

¿Sí?

Mi padre está en paz con la justicia.

Ha pagado lo que tenía que pagar.

Mi padre es un hombre distinto al que entró en la cárcel.

-Mira, Jesús, lo siento.

Creo que no puedes ser imparcial, de verdad.

-¿Yo no puedo ser imparcial y Jorge sí es imparcial?

¿Jorge es el ejemplo de la imparcialidad?

Yo sé que mi padre no es perfecto.

Sé que mi padre dista mucho de ser perfecto.

Pero Jorge está loco.

Está paranoico porque alguien le ha contado un cuento

y no sé por qué se lo ha creído.

Bueno, sí que lo sé. ¿Sabes por qué?

Porque le funciona perfectamente.

Le da todas las respuestas para justificar la muerte de su padre.

Y lo entiendo. Yo, en su lugar, estaría igual.

Pero Felipe murió de un paro cardíaco y murió aquí.

No le mató nadie.

Y menos, mi padre encubrió su muerte.

¿Tú crees que mi padre sería capaz

de encubrir la muerte de un amigo?

¿De verdad?

Somos abogados. ¿Dónde están las pruebas de Jorge?

Y tú eso lo tendrías que saber mejor que nadie.

Que alguien parezca culpable no quiere decir que lo sea.

Como lo de tu padre.

¿Tú crees que tu padre es inocente, sí o no?

Sí, lo creo. -Vale.

A pesar de las pruebas, crees que es inocente.

Porque pruebas hay muchas contra él.

¿Cómo es posible?

-Porque le conozco. Y le creo.

-Es exactamente lo que me pasa a mí.

Solo que además, Jorge no tiene ninguna prueba.

Solo tiene la palabra de Victoria.

De Victoria.

-¿Lo ves?

Siempre te he dicho que eres mejor abogado de lo que crees.

-Gracias.

Dale una oportunidad, solo te pido eso.

Nada más.

-Lo pensaré.

¿No vas a decir nada?

No sé, es que...

Estoy intentando asimilarlo.

¿Tu padre, asesinado?

Sé que es un poco surrealista, pero...

Cada vez lo tengo más claro.

No sé, tío.

¿Has hablado con Julia, qué dice?

Julia me apoya, pero...

No se fía de Victoria.

Dice que quiere perjudicar a Francisco.

Julia no le conoce como yo.

Es capaz de encubrir el asesinato de un amigo,

por muy loco que parezca.

Sí, capaz es.

¿No te parece que esto es una locura

o que estoy paranoico? A ver.

Una locura es.

Pero no creo, no sé.

Esto no te lo conté en su día, pero Francisco

me intentó chantajear. ¿Qué?

Sí, para que fuera en contra de los intereses de Lourdes.

¿Qué te dijo, qué...? No.

No fue lo que dijo.

Fue cómo lo dijo, el tono con el que lo dijo.

Era como en plan mafioso, me pareció un mafioso.

Conozco ese Francisco.

Tu padre te dijo que no se fiaba de nadie del bufete. Ni de él.

Me lo dijo. No me fío ni de Francisco.

No sé.

Todos los delitos por los que fue condenado estaba con Ángel.

Fue quien se fue a las Caimán

para hacerle las gestiones.

Y si en esto está metido en algo gordo con gente peligrosa

y mi padre se enteró, querrían quitárselo de en medio.

Lo que está claro es que Francisco ha cambiado.

A lo mejor este es el Francisco real.

Y lo que hemos visto estos años

era un personaje, fachada.

No sé, ¿qué quieres hacer?

Lo primero, echarle del bufete.

Y después, llegar al fondo de este asunto.

Habrá que hablar con la policía. No, no, no.

No tenemos pruebas.

Sería su palabra contra la nuestra.

Victoria.

¿Qué?

Tenemos que dar con ella.

Si alguien tiene pruebas, es Victoria.

Por mí, no te agobies.

Cualquier mesa me vale.

Estas no, por favor.

¿Con quién me has puesto?

-En la 12, con Daniel.

-No, ni de coña.

-No quiero.

-Por favor. ¿Con mis primos?

-¿Qué primos?

-Los de Cuenca.

-No, siéntame con Carlota. ¿Dónde se sienta?

-¿Cómo eres tan pelota?

-Ponme con un tío bueno.

Y a mí, con Cárol.

-¿Esta es la de los niños?

-¿Los jefes dónde están?

-El pelota soy yo y dice que dónde están los jefes.

-Me voy a comprar un vestido

y no quiero estar sentada a su lado.

-¡Vale, vale!

Vale, ya está.

Lo hago en otro momento.

-Macarena, perdona, nos hemos pasado.

-Te has pasado.

-Os habéis pasado vosotros.

Bueno, chicos. (LLORA)

Alba.

¿Qué pasa?

-¿Qué pasa?

-¿Era de tristeza o era de alegría?

(SUSPIRA)

¿Qué ha pasado? Nada.

Es una tontería, te lo juro.

Me puedes contar tonterías.

No, no puedo.

¡Ay, Alba, me estás asustando!

Es que es una cosa buena.

¿Estás así por algo bueno? Pero no lo puedes contar.

Vale, a nadie. A nadie.

Pues es Ángel, que se ha despertado.

¡Ay, qué bien!

Ay, Alba, me alegro muchísimo.

No ha hablado todavía.

Pero se ha despertado y dicen que puede tardar en volver a ser él,

pero se ha despertado. Qué bien.

Lo peor ha pasado.

¿Y por qué no me lo querías contar?

Me has jurado que no lo vas a contar.

Que no, a nadie. A nadie.

A nadie. Vale.

Pero la gente se va a alegrar.

Primero quiero hablar con él.

Dices que puede llevar un tiempo.

Pero le tengo que hacer una pregunta. Tú no lo digas.

¿Me lo juras? Sí, no te preocupes.

-¿Qué pasa aquí?

Nada.

¿Estás bien?

Sí.

¿Y por qué estás llorando?

Son cosas mías, no es nada.

Tú sabes que a mí me puedes contar cualquier cosa.

Algo que te ha contado Cárol. No, es una tontería.

Bueno, sabes que estoy aquí para lo que sea.

Lo sé.

Para lo que sea.

Gracias.

Adiós.

Jesús.

Hola.

Pasa, pasa.

Voy a ir al grano, si no te importa.

Porque prefiero ir al grano.

Sí, claro.

¿Has pensado en lo de ayudarte en el caso de tu madre?

Te lo agradezco mucho.

Pero no estoy preparada para sentarme a su lado.

No estoy llevando muy bien esto, lo siento.

Por mí, no lo sientas.

Si no quieres, no quieres, ya está.

Sería muy incómodo para todos.

Creo que te entiendo.

Déjame que te diga una cosa, si puedo.

Sí, claro.

Yo no me puedo ni imaginar lo que debes sentir.

Que tu madre te aban...

Tiene que ser...

O sea, crecer sin una madre

tiene que ser algo...

¿No?

Pero pienso que lo que te está pasando ahora...

quizá es una oportunidad para ti.

Para cerrarlo todo.

¿No te parece?

Que tu madre te abandone es algo muy fuerte.

Sí, claro, es muy fuerte.

Claro, sí, no digo que no.

Pero es una oportunidad para resolver

lo que tienes que resolver.

Cuando mi padre entró en la cárcel,

nunca pensé que pudiera perdonarle.

Al final...

Piénsalo, ahora la tienes ahí, después de tanto tiempo.

Piénsalo.

Puedes cerrarlo, aunque eso signifique no volver a verla.

Puedes cerrarlo.

Es tu familia.

Bueno, para mí, la familia no es cuestión de sangre.

La familia es la gente que ha estado a tu lado,

que te ha dado cariño, que te ha apoyado.

Y digamos que Sagrario no es mi madre.

Es una clienta y ya está.

Lo has pasado mal. Sí, muy mal lo he pasado.

Te lo agradezco mucho.

Si cambias de opinión o lo que sea,

solo tienes que decírmelo.

No voy a cambiar de opinión.

Yo también decía eso de mi padre.

Y mírame.

Bueno.

"Good morning". -Buenas.

-Qué pronto has llegado.

-No, corazón, habíamos quedado a y media.

-¿Ah, sí?

Perdón. -Nada.

¿Qué quieres?

-Es que no tengo mucha hambre.

¿Tú has desayunado?

-Pues sí.

Son muchos años de pasar hambre esperándote.

-Ah, muy bien, vale.

-No me vas a tener media hora muerto de hambre.

-No, claro que no.

¿Qué tal, cómo estás, qué tal el finde?

-Bien.

Sí, normal. -¿Normal?

-¿Nada especial que quieras contar a tu amiga Berta?

-No.

¿No? -No sé, ¿tú qué tal?

-Muy bien.

¿No me quieres contar nada?

-Has visto una foto.

-Ese no era el pacto, Rodri.

-Yo no me he saltado el pacto.

Hablamos de ligar y tontear. Esto es distinto.

Es una chica que me importa. -¿Es tu pareja?

-Bueno, no sé, no es un rollo.

-Ya.

¿Y cuándo...? ¿Cuándo surgió el amor?

-Eh...

Hace unos días, nos conocimos a través de unos amigos.

-¿Y quién es, la conozco?

-No. Bueno, la verías en la foto.

-Estaba borrosa y no presté atención.

-Ya.

-A ver.

-Eh...

Esta es.

-Mmm.

Bueno, sí, está bien.

No es una top model.

Me parece que no es muy tu tipo.

Con el pelo teñido. -A mí me gusta mucho.

-Ya sé que te gusta. Imagino.

Tiene cara de antipática.

Será maja, pero el pelo no le favorece.

-¿Te estás enfadando porque tengo novia?

-Ah, que ahora es novia.

Perdón, ¿eh?

La chica va subiendo cada vez más.

A lo mejor, cuando llegues a casa, es tu mujer.

-¿Estás celosa?

-Rodri, déjame en paz.

Ya me mandarás la invitación de la boda y enhorabuena.

Se me ha quitado el hambre. -¿Cómo te vas a ir?

-La próxima vez que quedemos para desayunar me esperas.

He llegado tarde porque no sabía que habíamos quedado antes.

Podías escribirme un mensaje: hola, estoy aquí.

Adiós, Oli. -¡Berta!

-Chao.

¿Ha pasado algo?

Nada, es un caso.

¿Te puedo echar una mano? No, de verdad.

No me cuesta nada, Carlota.

Bueno, me vendrá bien una opinión de fuera.

Claro.

Tú dirás.

Es un tema muy delicado. Es personal.

Sabes que puedes confiar en mí.

Es mi padre.

Le han acusado de extorsión y prevaricación.

¿Cómo?

Pero eso es ridículo, ¿cómo va tu padre a...?

Cualquiera que conozca a Quintana sabe que es imposible.

Pues ahí tienes dos cajas llenas de estupideces.

¿Puedo?

Sí.

Son las pruebas de la acusación. Las tengo que revisar.

Sobre todo, son emails,

registros de llamadas, esas cosas.

Cada correo tiene una marca de agua

y va a grapado a una hoja que indica el número de prueba.

Esa es la copia de la cuenta bancaria

a nombre de mi padre

que supuestamente usó para hacer el chantaje.

¿Y es suya?

No creo, ni siquiera es un banco de España.

Lo primero es conseguir los recibos bancarios cuanto antes.

En eso estoy.

¿Quién es el denunciante?

El propietario de una empresa

que despidió a 200 trabajadores a través de un ERE fraudulento.

Mi padre no lo pudo demostrar

y tuvo que sobreseer el caso.

¿Hay registro del caso en el juzgado?

Sí, está por ahí.

Además, dice que...

es la tercera vez que lo extorsionan

con un pago de 6.000 euros.

Los dos primeros los pagó, pero este se cansó.

Entonces, ha habido tres pagos.

Ocho en los dos últimos años.

La mayoría pagaron la cantidad que les solicitaban.

Y dicen que mi padre

acabó embolsándose un total de 50.000 euros.

Ya.

Oye, ¿y esto?

Sí, la transcripción de una llamada

que grabó el denunciante.

Dice que mi padre lo coaccionó para que pagara.

"Ya verás qué prefieres, si perder 6.000 euros

o pasarte una temporadita en la cárcel. Tú verás".

¿Quién se puede creer que Agustín va a hablarle así a alguien?

Es que es imposible.

Ya, me tengo que centrar en esa llamada.

He pedido la grabación para demostrar que no es su voz.

Muy buena idea.

Es un caso complicado.

Sí.

Puedes contar conmigo para lo que necesites.

Gracias.

Con respecto a Francisco... Olvídate de eso.

Ahora mismo, lo más importante es esto.

Es más...

Vamos a ordenar esta locura de documentos ahora mismo.

Pásame. Vale.

Si te parece...

Yo me pongo con las llamadas, si quieres.

Hola.

-¿Qué tal, qué te pongo?

-No te acuerdas de mí.

Soy José, el marido de Sofía.

Ah, ¿qué tal? -Bien.

¿Qué tal? -Bien.

Bueno, exmarido.

-Ya.

-Y tampoco soy el ex.

Que no sé lo que soy.

-Te entiendo perfectamente.

Últimamente, tampoco sé muy bien lo que soy.

-Ah, es raro.

-Es raro, sí.

-En mi caso, no sé en el tuyo,

después de tantos años conviviendo con una persona

y no saber qué significas para el amor de tu vida...

-Yo no me quiero meter mucho.

¿Tendrá que ver con que te has ido sin dar explicaciones?

-Igual.

Pero tenía un motivo. Veo que aquí lo habláis todo.

-Sofía y yo somos amigas.

-¿Te ha contado dónde he estado? Ah, vale.

Nada, me gustaría comer algo rico.

-Pues aquí está todo rico.

-Ya, salta a la vista.

Te tiene que ir muy bien en un sitio como este.

-Me iba.

-¿Y eso?

¿Qué ha pasado? -¿Qué pasa?

El ayuntamiento me pide unas reformas...

-Ah, cuéntame.

Me interesa mucho.

-No tengo dinero y me piden hacer una salida de humos.

No sé cómo afrontar la obra.

Igual tengo que cerrar. -No, no.

Tú vendes zumos naturales.

-Sí, mi especialidad es el de chirimoya, es famoso.

-Los haces aquí. Pérdida de tiempo.

Tienes que ir a comprar al mercado.

Yo tengo una empresa

que me trae la pulpa de las frutas tropicales más increíbles

de toda Latinoamérica.

Fruta bomba, cachimba, la pitaya.

La fruta del dragón.

Será carísimo. -Es exótico.

Debes llegar al subconsciente de la gente.

Si les dices que les va a levantar el ánimo, se lo creen.

-Pero eso lo hago un poco.

Pero igual no profundamente.

No ahondo lo suficiente. -Tienes que ponerlo.

Zumo verde detox hecho con zanahoria.

-¿Esto da dinero?

Porque necesito dinero. Estoy un poco...

-Tú lo que necesitas

es que quedemos un día y hablemos.

¿Querías hablar conmigo? Pasa.

Es que...

Que me ha dicho papá que te ha visto llorando.

Ha sido una tontería, Jesús. ¿Seguro?

Estaba muy preocupado y me ha pedido que hable contigo

por si no querías hablarlo con él.

Bueno, que se ha quedado un poco...

Nada, que he discutido con una compañera, pero nada más.

No es importante.

¿Qué quieres que le diga?

Lo que tú quieras.

Yo no le he dicho nada más, es muy sobreprotector conmigo.

Bueno, eres su hija.

Sí, y lo llevo siendo más de 20 años.

Algo de esto cuando era una niña no hubiera estado mal.

No sé si hubieras querido conocerle entonces.

Tampoco sé si me gusta ahora.

No sé si me puedo fiar de él.

No seas injusta con él, lo está pasando muy mal.

Dime que no te crees todas las mentiras que cuentan.

Pues no lo sé.

Papá tiene muchos enemigos. Aquí también los tiene.

No te puedes creer todo lo que dicen por ahí.

Tenemos que estar juntos más que nunca.

Como una familia.

Lo intentaré.

-Eh, estáis aquí.

Os estaba buscando por todo el bufete.

¿Qué tal? -Muy bien.

-Pues genial, porque...

quería contaros una cosa.

Verás, he estado hablando con tu madre

y me ha dicho que estabas muy preocupada

porque no te había reconocido como hija legítima.

¿Eso te ha dicho?

Sí.

Quiero que sepas, que sepáis,

que estoy tramitando los papeles para reconocerte como mi hija.

Que lleves el apellido Zabálburu.

¿De verdad? Sí.

Que seas mi hija con todos los derechos.

¿A ti te parece bien?

-A mí me parece genial, me parece lo justo.

-Me vais a decir que soy un cursi.

Pero sois lo mejor que he hecho en mi vida.

¡Ay, mis hijos!

(RÍEN)

Sabéis que haría cualquier cosa para protegeros.

Vienen tiempos complicados.

Hay que estar más juntos que nunca.

Una familia de verdad.

Sin secretos.

Hola, Olivia.

-¡Madre de Dios!

-¿Cómo va todo?

Veo que no te va nada mal.

-Podría irme mejor.

-Ya, a todos.

Pero tener un negocio propio está bien, ¿no?

-Eh...

¿Te pongo algo, quieres comer algo?

-No, gracias, la verdad es que quería hablar contigo.

Hace mucho tiempo.

-¿Conmigo de qué quieres hablar?

Hace mil años que no te veo.

Verte así de pronto... -¿Te casaste?

-No, no me casé.

¿Te importa, tú te has casado?

-¿Estás molesta conmigo?

-Evidentemente, un poco, la verdad.

-Que lo esté Julia, lo entiendo, pero tú...

-Quiero muchísimo a tu hija.

¿Y? -¿Cómo que "y"?

Bueno, si se le puede llamar hija.

-Es mi hija, Olivia.

-Ya.

Pase lo que pase. -Ya.

-Lo que pasa es que yo creo que a los hijos se les quiere,

se les cuida, no sé.

La dejaste sola con 12 años.

-O sea, que es eso.

-¿Por qué no la llamaste cuando se murió su padre?

-¿Crees que tienes derecho a juzgarme?

Sí. -¿Por?

Es mi hija quien debe decidir cómo van las cosas, no tú.

¿No crees? Digo yo.

-Bueno, es que es inevitable.

Cuando quieres a alguien y otra persona le hace daño,

inevitablemente la juzgas.

-Me alegro mucho de que hayas estado para mi hija.

Pero no de que me hables así.

Yo pretendía... -¿Qué pretendías?

¿Pretendías qué?

Apareces de la nada

y que sea supermaja contigo. -No.

-Y te hable como si nada después de ver a Julia

pasándolo fatal.

Fatal la he visto pasarlo.

Me pones en una situación que estoy un poco incómoda.

-Creo que ya está bien.

Quería que me pusieses al día, que me contaras cosas de ella.

-Pues tu hija está bien.

¿Sabes por qué está bien? Porque se lo ha currado sola.

-Lo sé.

No me vas a decir nada.

Estupendo.

Que te vaya bien.

Hola.

Vas a conseguir que se entere medio bufete.

Bueno, pues nada.

¿Qué tal estás?

Agobiada.

Con todo lo de mi madre...

A ver.

¿Y cómo quieres estar?

Te acabas de enterar de que tienes un hermano.

Estaba leyendo y a la mitad, tengo que empezar.

Porque no...

Y encima, lo de Jesús.

¿Qué es lo de Jesús?

Que me ha dicho si quiero colaborar con el caso.

¿No se da cuenta de que no os habláis?

No, me lo ha dicho por si me apetecía implicarme.

¿Y qué le has dicho? Que no.

Le he dicho que no.

Se me hace cuesta arriba. Lógico que sea así.

Jesús últimamente está haciendo cosas muy raras.

Y ahora, es todo defender a su padre.

Es normal, don Francisco es su padre.

Lo raro sería que no lo hiciera.

¿Qué pasa, que estás de su lado?

¿De su lado?

¿Qué pasa, que ahora hay lados?

A ver.

Sabes que no hay nada que incrimine a don Francisco.

Si hubiera un juicio, él saldría libre.

Pues yo no lo tengo tan claro.

Sabes que no habría juicio porque no hay pruebas.

(SUSPIRA)

¿Por qué confías tan poco en mí?

Que confío poco en ti.

¿Y a qué viene ahora todo esto?

Bueno...

Es lo que parece.

Y te he dicho mil veces

que lo que dice Victoria es verdad.

Son suposiciones, no hay pruebas.

Parece que estás de su parte. ¿Qué parte?

No hay partes. De parte de Jesús y Francisco.

Cada vez que hablamos les defiendes.

No defiendo a nadie.

Este tema te afecta mucho y no quiero meter más leña al fuego.

Un poquito de apoyo no me vendría mal.

Te estoy apoyando muchísimo.

No apoyo tus teorías conspiratorias.

Además, no hay pruebas.

Rodrigo y Carlota sí que me creen.

Porque Francisco oculta algo.

Claro que oculta cosas, es don Francisco.

Oculta muchísimas cosas.

Pero de ahí a ocultar el asesinato de un amigo, creo que no.

Y lo que tendrías que hacer es ir con más cuidado.

¿Por qué?

Porque como don Francisco se entere de que hablas así,

te puede meter una demanda y la perderías.

Que lo intente.

Aquí le estoy esperando.

Jorge, de verdad, me preocupa todo esto.

¿El qué?

Que le odies tanto.

Pues no te preocupes tanto por eso

y preocúpate un poquito más por apoyarme.

(SUSPIRA)

¿Cómo es posible, papá? Son muchísimas pruebas.

¿Quién querría...?

Mejor dicho, ¿quién podría hacerte una cosa así?

Y ahora viene el número de cuenta.

¿Lo reconoces? Mira los últimos dígitos.

-No, no, por supuesto que no.

-Y claro que no mandaste este correo.

-Pues claro que no, hija.

-Está bien.

Es su palabra contra la tuya.

Ellos dicen haber hablado contigo.

Si les mostramos tu voz real,

se darán cuenta de que no eres la persona con la que hablaron.

-No sé.

De todo esto, hace un año.

No sé si podrán recordar cómo sonaba esa voz.

No me crees, ¿verdad?

-Claro que te creo.

-No, no me crees, te lo veo en la cara.

Crees que yo hice todo esto.

-No, papá.

Lo que pasa es que no entiendo cómo pueden tener tantos emails,

tantos datos, tantas pruebas.

-Yo tampoco lo entiendo.

Me podrían inhabilitar.

-Pero eso no es lo peor.

Lo peor sería que te pueden meter en la cárcel.

Pero vamos a demostrar que todo esto es una trampa.

-Yo no...

Yo no he hecho...

Yo...

Yo...

Nada de esto, te lo juro...

Te lo juro.

-Papá, por favor, escúchame.

Papá, mírame.

Voy a estar a tu lado, pase lo que pase.

Y va a salir todo bien.

Letrado, si tiene preguntas...

-Sí tengo, señoría.

Siento lo que le ha pasado. ¿Qué tal se encuentra?

-Bueno, dentro de lo que cabe, bien, supongo.

Ya no me duele tanto y los médicos dicen

que es probable que me recupere.

Podría estar peor.

-¿Nos podría contar con sus propias palabras

lo que recuerda del accidente?

-Ajá.

Recuerdo solo lo de antes.

Eran como las siete de la mañana, más o menos.

Yo iba camino del trabajo.

Y nada, vi...

Vi unas luces que se abalanzaron contra mí.

Y ya está.

Lo siguiente, estaba en el hospital.

-¿Reconoce a mi cliente como la conductora?

-No, yo no pude verla.

Las luces, nada más. La policía me dijo que era ella.

-No la conocía de antes.

-No. No la había visto en mi vida.

-¿Cree que pudo tener algo en su contra?

-No creo.

No.

-¿No cree que le pudo atropellar con una intención dolosa?

-Perdón, no entiendo, no entiendo la pregunta.

-Que si cree que lo hizo intencionadamente.

-No, no lo creo.

Yo no quiero que esta señora vaya a la cárcel.

No se trata de eso.

Parece buena mujer, pero el seguro...

El seguro me dijo que para cobrar, tenía que denunciar.

Y necesito la indemnización para vivir.

-¿En algún momento, mi cliente se ha preocupado por usted?

-Todo el rato.

Ha venido mucho al hospital.

Me ha ofrecido su ayuda como enfermera.

-Que conste como atenuante que ha intentado reparar el daño.

-Constará.

-¿Nos explica su parte médico?

¿Qué tipo de lesiones tiene?

-Aparte de la pierna derecha, que como pueden ver,

está completamente destrozada,

tengo dos vértebras rotas.

Pero lo peor es que el golpe me ha movido un hierro

que tenía en la espalda de otra cosa.

-¿Esa lesiones afectan a su día a día?

-Hombre, imagínese.

He tenido que dejar de trabajar.

Por eso, necesito la indemnización.

No tengo de qué vivir. -¿En qué trabajaba?

-Soy autónomo.

Hola, cariño. ¿Estás bien?

Te he notado tensa por teléfono.

¿De qué vas?

De sport.

Por favor, que he ido donde Olivia

y me ha contado lo de los zumos. ¿No me digas que no es genial?

Ella pone el local

y yo pongo la licencia y la financiación.

¿No me digas que no es ideal?

No, no es ideal.

Todo encaja.

Eres la única que no lo ve.

Si no tengo suficiente con que hayas aparecido de la nada,

como para tener que verte cada mañana.

Para verme vas a tener que hacer una cola de media hora.

Que no te metas en mi vida.

No me meto en tu vida. ¿No?

No, no, no. Olivia es mi amiga.

Su negocio está enfrente de mi oficina.

Eso es meterte en mi vida.

¿No hay terrazas como para ir a esa?

No pensé que te iba a importar.

Es que no me fío de ti.

No quiero que a Olivia le arruines el negocio.

Esto no tiene nada que ver contigo.

No te estoy pidiendo nada.

Es un buen negocio para mí y para Olivia, así de fácil.

Lo único que espero es que no le hagas nada

y que todo salga bien. Eso espero yo.

Ya veremos.

Su turno.

-Sagrario, cuéntenos

con sus palabras cómo sucedió el accidente.

-Sí, eh...

Pues se lanzó contra el capó.

Yo iba a mi velocidad y, de repente, estaba allí.

Salió de la nada, no pude reaccionar.

-Le han preguntado si pudo haberse dormido y ha dicho que no.

-Porque es verdad.

No estaba dormida.

-¿No es posible que se durmiera sin darse cuenta?

Eso suele pasar. ¿Cómo está tan segura?

-Letrado, esa pregunta ya la ha hecho el fiscal

y ha dejado claro que no estaba segura.

-Sí, ha preguntado si cabía la posibilidad y quiero demostrar

que no cabe tal posibilidad.

-Está bien, prosiga.

Pero no nos haga perder tiempo.

-Muy bien.

Insisto en cómo puede ser

que esté tan segura de que no se durmió.

Porque venía de realizar una guardia de muchas horas.

-Sí, por eso, por eso mismo.

Cuando tengo guardias largas,

pongo la música a todo volumen o abro la ventanilla.

Yo creo que no me dormí.

-¿Frenó cuando escuchó el golpe?

-Sí, enseguida.

-Muy bien.

Señoría, le pedimos que considere

las pruebas de las marcas de frenado

que así lo demuestran.

Si mi cliente se hubiese dormido, como insinúa la fiscalía,

no hubiese tenido tiempo de reacción.

Y si mi cliente no se durmió,

está diciendo la verdad

y la víctima cruzó sin mirar y de forma inesperada.

No tengo más preguntas.

-Se levanta la sesión.

Me alegro muchísimo de que hayas venido.

Pero bueno, que todavía no estoy preparada para...

¿Para qué?

Para que hablemos.

Claro.

Yo voy a ayudarte con el juicio.

Voy a investigar a este tipo.

Pero solo te pido que me des espacio.

Claro.

Y gracias.

Solo con que estés aquí, es suficiente.

Perdón por el retraso.

¿Y bien, Carlota?

-He estado pensando mucho en todo esto.

Y ahora que Victoria y Ángel no están en el bufete,

lo mejor es que demos este asunto por zanjado.

Zanjado.

¿En serio dices que podemos dar el tema por zanjado?

A mí también me encantaría saber qué pasó con Felipe.

Pero no lo vamos a saber nunca.

No sé, a lo mejor lo sabemos

y no podemos aceptarlo.

No me puedo creer que me estés diciendo esto.

No quiero refundar este bufete sin Jesús.

Y él es incapaz de dejar a su padre en la estacada.

Toleraré a Francisco como un mal menor.

¿Un mal menor?

¿Vas a poder venir cada día y ver a Francisco

con todo lo que sabemos? Es que no sabemos nada.

Lo único que tenemos es lo que nos contó Victoria.

Y sabes de lo que es capaz con tal de hacer daño.

Y lo siento mucho.

Pero no me parece justo echarle sin tener pruebas.

Y no soy la que mejor se lleva con Francisco.

Pero no voy a permitir algo así sin pruebas.

No me parece justo.

Ya entiendo.

Esto es por lo de tu padre.

¿Verdad?

Y de verdad que te entiendo y te he ofrecido mi ayuda.

Pero no tiene nada que ver.

Y te pido que separes una cosa de la otra.

Estaría haciendo lo mismo que están haciendo con él.

Y no pienso hacerlo. No, sin pruebas.

¿Es tu decisión?

Sí, es mi decisión.

Muy bien.

Pues el que se va del bufete soy yo.

-Jorge, escucha un momento, por favor.

Estás en caliente, no puedes tomar esta decisión ahora.

Vamos a buscar una solución entre los tres

para seguir juntos los tres, por favor.

No.

Voy a demostraros que lo que dice Victoria es verdad.

Eso voy a hacer. -Jorge.

¡Jorge!

Oye.

Me alegro de que la estés ayudando.

Bueno, solo la estoy ayudando.

No quiere decir que seamos una familia feliz.

Bueno, algo es algo.

¿Y qué haces?

Buscando información sobre Rubén.

Hay algo que no me cuadra.

¿Y qué tal con tu Sagra...?

Sagrario.

Raro, Oli, muy raro. No sé, me...

Me genera sentimientos contradictorios.

Por un lado, la veo y pienso: vale, sí, es mi madre.

Pero pienso en lo que hizo

y me dan ganas de darle con lo primero que pille.

Creo que me estoy volviendo loca.

¿Has hablado con ella de esto? No, claro que no.

No puedo hablar con ella de esto porque...

Si lo hablo, voy a llorar.

Tu madre acaba de aparecer de pronto.

Es lógico que te pasen cosas. Ten paciencia contigo.

(Timbre)

¿Estás esperando alguien? No.

¿Luis?

¿Qué haces aquí? ¡Qué ilusión!

-¿Cómo estás? Bien, ¿y tú?

Muy bien. ¿Ha pasado algo?

¿Qué haces aquí, por qué has venido?

Pues que quiero conocer a mamá.

Voy a poner a prueba tu confianza ahora mismo.

Eh...

¿Por qué estaba llorando mi hija cuando os he visto?

¡No lo puedo entender! ¿En qué estabas pensando?

-¿Qué pasa?

-Nada, es un asunto persona. Si no te importa...

Cárol, ¿estás bien?

Sí. ¿Seguro?

Sí, sí.

Tengo que averiguar si desde la cuenta de mi padre,

se enviaron estos mensajes en estas fechas.

¿Qué le has dicho a tu jefe?

Que me diera unos días de vacaciones.

Le dije que venía a ver a nuestra madre.

Bueno, madre...

¿Estás lista? ¿Lista para qué?

Para hablar conmigo.

Y para que te cuente por qué lo hice.

Me duele mucho lo que está pasando.

¿Adónde quieres llegar?

Que no podemos dividirnos, no podemos perder fuerza.

Muchas gracias. A ti. Muy buen trabajo.

No sé por qué no hemos llevado ningún caso juntos.

Ángel ha salido del coma.

¿Está consciente?

Sí, eso parece.

No he podido verle, pero sí.

¿Te has enterado?

¿De qué? De lo de Ángel.

Sí, me lo contó Alba.

Ha despertado.

¿Qué haces en mi casa?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 127

Derecho a soñar - Capítulo 127

08 jul 2019

Julia se reencuentra con su madre por primera vez desde que les abandonó siendo ella adolescente. Sagrario llega al bufete como clienta de Jesús, acusada de conducción temeraria después de atropellar a un joven. Es factible que entre en la cárcel pero Julia no está dispuesta a perdonar y se desentiende de ella, tanto a nivel profesional como personal. Jorge, por otro lado, da un ultimátum a Francisco: tiene 24 horas para abandonar el bufete o investigará su implicación en la muerte de su padre; para ello cuenta con el apoyo de Carlota, que también quiere hacer justicia a la memoria de Felipe Leiva. Maricarmen se niega a dejar dinero a Olivia para afrontar la obra de la terraza, está preocupada por el bienestar de su hija, a la que Francisco no ha reconocido a nivel legal todavía. Berta se entera de que Rodrigo tiene novia y reconoce ante el coach que siente algo por él. A su vez, el coach quiere dejar la terapia con Berta porque se siente atraído por ella. A última hora del día, Julia llama a su hermano Luis por teléfono, tiene una importante noticia que darle: su madre ha vuelto y acaba de descubrir que tienen un hermano, se llama Marcos y tiene autismo. En la UCI, Ángel despierta del coma.

ver más sobre "Derecho a soñar - Capítulo 127 " ver menos sobre "Derecho a soñar - Capítulo 127 "
Programas completos (130)

Los últimos 132 programas de Derecho a soñar

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios