Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 124 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Qué somos, Carlota?

Me he enterado que vas a una boda sola.

Y lo normal, para estas cosas, es ir con pareja.

Así que... me pregunto,

si estaré terriblemente equivocado.

Me parece muy fuerte que penséis en tonterías cuando

hay un compañero grave que...

Ángel no ha hecho las cosas bien,

pero si alguno estuviese en coma,

seguro que se preocuparía y no pasaría de todo.

-No tienes necesidad de nada, déjale la casa.

-La decisión está tomada, lucharé hasta el final.

-Usted creía que estas naves formaban parte del patrimonio familiar.

-Claro. Después me enteré de que se las compró a otra persona.

-¿Podría decirnos quién es?

-Se llama Maricarmen Córdoba.

Seguramente me vuelva a pasar para que Julia me devuelva mi reloj.

Pues no me suena.

¿Seguro? Me lo dejé en su mesilla de noche.

Debe ser lo único que has dejado.

"Me sorprende,"

ya está.

A lo mejor no le conoces tan bien como crees.

Por cierto, quiere que le devuelvas su reloj,

por lo visto, se lo dejó en tu mesilla.

"¿Qué estás buscando"

conmigo?".

Tené cuidado, ¿eh?

No te conviene tenerme como enemiga.

Sabe perfectamente que estamos detrás de ella y...

la cosa se ha puesto tensa,

pero...

me he calmado y he pensado que no debía hacerlo solo.

Has hecho bien.

Creo que tenemos que estar los tres.

-No quiero repartos que me obliguen a dar lo que es mío.

-Soy el abogado de Lourdes,

no me puedes pedir que vaya en contra de sus intereses.

-No, no, no. Yo no te pido nada.

No... No, no.

Yo te estoy ofreciendo

que entres en mi bufete

con las posibilidades

que eso tiene.

Él me preguntó varias veces si...

si me gustabas.

Y nada, que no es justo, le mentí.

Por eso he quedado con él.

No me parece que se merezca una explicación viendo su actitud.

Voy a quedar con Héctor, no te pido permiso.

Pero cómo se puede ser tan guapas y tan verdes.

¡Buenos días!

¿Tú qué haces aquí?

¿No te ibas al trabajo directa de casa de Jorge?

Vengo a cambiarme y me voy,

¿Has desayunado? Sí.

Sí, gracias. Hay café por si quieres.

¿Vale? Vale.

Me voy a trabajar. Oli, te quería comentar algo.

¿Qué pasa? A ver,

he pasado por el Ayuntamiento para consultar lo tuyo.

No sabía si luego me daría tiempo. ¿Y qué?

Pues que por lo visto no hay...

opción a prórroga para solucionar lo de la licencia.

¿En serio? Sí, en serio.

Vas a tener que solucionarlo en el tiempo estipulado.

Además, Oli, hace muchos meses que te avisan.

Ya si lo sé,

pero me he confiado, pensaba que...

¿Y ahora qué hago?

Bueno, vamos a intentar...

No sé, pensar una manera de solucionarlo.

La culpa es mía por haberlo dejado, de verdad...

Ahora buscar

culpables no sirve de nada. Tenemos que centrarnos en arreglarlo.

¿Y qué solución hay?, yo estoy en blanco.

Yo qué sé... Lo que te dije,

intentar hablar con los vecinos otra vez,

a ver si ceden.

¿Y si no? ¿Adiós a todo? No.

Eso no va a pasar, seguro.

No sé...

Me cuesta bastante ser optimista en este momento.

Piensa que no hemos agotado todos los recursos.

Es lo importante.

(Timbre)

Y ahora quién es a estas horas.

Eh... Héctor. ¿Qué?

Sí...

(Sintonía "Derecho a soñar")

-Escúchame, esto es muy importante.

-Pero qué problema puede haber. -Muchos más

de los que te imaginas, hay que prepararlo bien.

-Dime lo que tengo que decir. -De acuerdo.

También es muy importante el cómo lo digas, tu actitud.

La primera impresión que se lleve la jueza

influirá en su decisión.

-¿Lourdes va a estar?

-Sí, claro, pero eso da igual.

-No, no da igual.

Si me han llamado a declarar, es por ella.

-¿A qué te refieres ahora? -¿A qué va a ser?

Me tiene envidia.

-Mira, yo no sé si es así o no.

Nosotros tenemos que centrarnos

en lo que tú vas a decir.

-Vale, pero rapidito,

quiero ir a comprarme un vestido

para ir al juzgado. -Olvida de eso.

¡Lourdes nos puede quitar todo!

-¿Todo el qué?

-Pues todo... el dinero... todo lo que tenemos.

-¿En serio se lo puede llevar todo? -Claro.

-Vaya.

No sabía que fuera tan... así.

-Pues sí, eso es exactamente lo que pretende.

Y tiene argumentos para convencer

para convencer a la jueza, así que vamos a ponernos en serio

a preparar tus respuestas.

-Vale, está bien.

Te prometo que me lo tomaré en serio.

-Muy bien.

Para empezar,

cuando te hablen de las naves,

no digas que las compré y las puse a tu nombre.

-¡Pero si eso fue un regalo!

-No te hagas la tonta, que eres

muy inteligente cuando quieres.

Di que tú las compraste. -¿Con qué dinero?

-No se van a poner ahora a preguntar

cómo conseguiste el dinero, eso sería para otro proceso.

-¿Me estás pidiendo que mienta descaradamente ante el juez?

-Ay, Paco, no sé si voy a poder.

-Que sí.

Claro que vas a poder. Que sí...

Piensa en nosotros.

En Alba.

-Me voy con la música a otra parte.

Y así habláis tranquilos. -Gracias.

Vale, Oli, te veo luego. -Hasta luego.

¿Quieres un café?

Venga, un café, vale.

¿Tú cómo estás?

Bien.

Héctor, eh...

Te llamé porque te debo una explicación.

¿Ah, sí?

Sí, además, tengo...

tu reloj.

Vaya.

Jorge, te puso al día de nuestro encuentro.

Sí.

Y siento que tengáis que estar enfrentados, la verdad.

Bueno, es lo que toca, supongo.

Y... ¿Jorge sabe que has quedado conmigo?

Sí.

¿Y no está celoso?

Lo digo por dejar a su novia... con su exnovio...

sola... No.

Jorge confía en mí.

Pero no debería confiar en mí.

¿Cómo?

Yo sigo enamorado de ti, Julia.

¡No! No, Héctor, por favor, no empieces.

Es la verdad.

Y por eso cuando vi a Jorge, me puse así.

Y creo que él lo sabe.

¿Estás enfadado? No. Contigo

no estoy enfadado para nada, lo entiendo.

Pero hacia Jorge siento muchísima rabia.

No se comportó bien cuando estábamos juntos.

Él no hizo nada, fui yo.

Sí que lo hizo. Él...

Nos fue minando, Julia.

Se metió en nuestra relación

y si no se hubiera metido, seguiríamos.

No, las cosas no son así.

Lo sentimientos son complicados y a veces...

Necesito que me des otra oportunidad.

Héctor, te pido por favor...

Nosotros teníamos muchísima confianza, no creo

que eso haya desaparecido en un día.

No sé, podríamos...

vernos... quedar...

Ver qué pasa.

Jorge no tiene que enterarse.

No.

Julia, de verdad, creo que

te precipitaste. No, es que...

No, no voy a hacer eso. Escúchame.

Escúchame.

Por favor.

Por favor.

¡Héctor, ya basta! ¡Ya!

Vale.

Será mejor que te vayas. Me voy.

Pero no voy a renunciar a ti.

Yo te quiero.

No sigas, por favor.

Yo soy el hombre de tu vida, no es Jorge.

Basta.

OK.

Supongo que nos veremos en el juzgado, ¿no?

Quiero que sepas que voy a seguir luchando por ti.

Hija, súbeme la cremallera.

Trae.

Gracias, ¿qué tal estoy?

Muy guapa. (SUSPIRA)

Es lo que voy a llevar al juzgado.

Igual es demasiado, ¿no?

Creo que es mejor que des una imagen austera...

¿Por qué tengo que dar una imagen austera?

Soy como soy.

A ver qué te parece esto.

Ay, qué nervios.

No, esto no, mamá.

¿Cómo que no? ¿Una capa?

Pues sí.

Todavía no la he estrenado y hoy es un buen día.

La capa la dejaba, te estás pasando.

Vale... Sí.

Es mucho. Y a ver qué me hago en el pelo.

Tengo cita en la peluquería y quiero ir con una idea.

Creo que esto ya lo hemos vivido.

¿El qué?

¿No te acuerdas del otro juicio?

También por tu padre, cómo no me voy a acordar.

Igual, te preocupabas por la ropa que por qué decir.

Y no me fue tan mal aquella vez.

Todo el mundo me felicitó.

La verdad es que lo bordé.

Hay que estar a la altura, hija.

Una no se para ante el juez vestida como para hacer la compra.

Tú déjame a mí, que yo de eso sé bastante.

Mamá.

Dime.

Te quiero pedir una cosa, ¿vale?

A ver, ¿qué me quieres pedir ahora?

No te lo tomes a mal.

Pero no la líes en el juicio, por favor.

¿Y por qué la voy a liar?

Tenemos que conseguir que Victoria nos enseñe lo que ha hecho.

-Y tú simplemente piensas que ella nos lo va a contar.

No, claro que no.

Si hace falta, la obligamos.

Jorge, sabes tan bien como yo que se negará.

Pues si se niega...

No sé, tendremos que invitarla a marcharse.

-No puedo estar más de acuerdo,

pero tenemos que reconocer que en este caso...

estamos en una situación de debilidad.

¿Qué debilidad? Bueno, Victoria es

socia del bufete también, no podemos obligarla a renunciar.

¿Y se te ocurre algo?

Creo que la única manera sería tener algo realmente sólido

para demostrar que está haciendo

algún tipo de malversación.

-Claro, si tuviéramos pruebas, sería todo mucho más fácil.

-Es la única manera de poder amenazar con una denuncia.

Ya está, necesitamos pruebas. -Sí, pero eso no quita

que ella cuando quiera, nos chantajee a nosotros.

¿Por qué? Alegando

que sus actividades pueden salpicar la integridad del bufete.

Por el simple hecho de que ella también es socia.

-Yo no me pienso dejar chantajear por nadie.

Si hay que llegar al final, se llega.

Lo que no podemos permitir es

que haya actividades ilegales en este bufete.

-No sabemos si hay algo ilegal o no.

-Pero por favor...

-¿Se puede saber por qué el consejo está reunido y no me avisaron?

-Bueno.

Va todo sobre ruedas.

Una vez que demostremos que Francisco tiene más patrimonio,

creo que te podrás quedar prácticamente con todo.

-Haces que todo parezca muy fácil.

-Solo por haber mentido a la jueza

y haber ocultado vienes,

está en clara desventaja.

-De todas formas, estoy preocupada.

-Bueno, es normal.

Es lógico.

Lo tengo todo bajo control.

No veo la hora

de enfrentarme a él. -¿A qué hora llega Maricarmen?

-Por esas cosas no te preocupes.

¿Vale?

Tú céntrate

en que demostremos lo de las propiedades de tu exmarido.

-Me gustaría hablar con ella.

-¿Con la jueza? -Con Maricarmen.

-¿Para qué?

-Para decirle quién es el verdadero Francisco.

-No, no, no. Eso no es posible.

Déjame hacer mi trabajo.

Todo se hace desde el mayor respeto a la ley.

-Aun así, querría hablar con ella.

-No te lo aconsejo. Y te pido, por favor,

no entres al trapo ante cualquier posible provocación.

-¿Por qué dices eso?

-Pues...

Porque conociendo a Francisco es fácil

que haya adoctrinado a Maricarmen.

Y tú no te puedes permitir perder los nervios.

-¿Nervios?

-Lo único que siento hacia esa mujer y su hija es pena.

No saben a quién han metido en casa.

-Bueno.

Victoria, necesitamos que nos des acceso a todas tus carpetas,

clientes, movimientos y sociedades.

-¿Es un chiste?

No, no es ningún chiste.

Tenemos indicios bastante comprometedores que nos obligan.

¿Ah, sí?

¿Indicios comprometedores? ¿Y de dónde sacaron todo esto?

Básicamente

queremos saber qué has hecho en nombre del bufete.

Trabajando.

Llevando casos, como ustedes.

Igual no me contestaste todavía.

¿Cuáles son los indicios comprometedores?

Bueno, pues...

A ver si esto te...

te ayuda a recordar.

Exoprime S.A.

Canalis S.A.

Oxitron, Camby...

Surgemedia...

Alpine...

Puedo seguir, como ves, la lista es...

muy larga.

Y qué casualidad son todo

sociedades con sede en un paraíso fiscal

y sin actividad económica.

Sí, muy bien, es todo perfectamente legal,

son algunas sociedades

de mis clientes.

¿Y nada más?

Como todo el mundo sabe, hay sociedades que se crean para poder

vendérselas a terceros que quieren implantarse en el país

y así ahorrarles que ellos mismos tengan que crear la sociedad.

No me puedo creer que tenga que explicarles esto.

Lo que no me puedo creer... No terminé aún.

No tengo que darles ninguna información sobre mis clientes.

Eso es un acuerdo que teníamos.

No me salté ninguna regla, no sé si vos podés decir lo mismo.

¿Qué estás insinuando?

Estoy insinuando que ese papel es una prueba

de que entraste

en mi sistema o que mandaste a Charly que lo hiciera, mucho peor.

Violaste el acuerdo que teníamos nosotros

y que hicimos en esta sala.

Según el cual, yo tenía derecho

a tener mi propia cartera de clientes

sin tener que rendir cuentas a nadie, no sé si soy yo

la que tiene que dar explicaciones. -¿Esa cartera la compartes con Ángel?

-Sí, ¿y qué pasa?

Puedo compartirla con quien me dé la gana

y eso no tiene nada de criminal. -¿Por qué hacerlo en secreto?,

si no hay nada criminal.

-¿De verdad, Jesús?

¿De verdad me haces esa pregunta? -Sí.

-¿Qué pasa? Vos compartís

todas las cosas de tu vida privada, no, ¿verdad?

Y eso no significa que ocultes delitos.

Me imagino que conoces la diferencia

entre la esfera de lo privado

y lo público.

-Por favor, Victoria,

deja de marear la perdiz.

Todos sabemos perfectamente

que Ángel y tú os conocíais mucho antes

de tu llegada aquí.

-Y también conocía al presidente de la nación

y al papa.

Victoria, vamos a hablar claro.

Has estado usando este bufete como tapadera

para blanquear dinero a través

de las sociedades que has traído, lo que hizo Francisco.

-Perdonad,

quiero aclarar que esto no tiene que ver con mi padre.

-No, por supuesto, esto no tiene nada que ver con él.

-Tu padre es un delincuente condenado.

En cambio, a mí se me está acusando

con unas supuestas pruebas obtenidas ilegalmente,

que no demuestran nada. ¡Victoria, basta ya!

Nos estás utilizando de tapadera

y esto se acaba aquí y ahora.

Te pido que presentes tu dimisión

lo antes posible d y devuelvas las acciones.

¿Sabes qué?

Claro.

Creo que te haré caso.

Si voy a presentar mi dimisión,

pero mañana la retiraré.

Como hiciste vos.

Que anunciaste que te marchabas y después no.

¿No? Sin darle ningún tipo de explicación a nadie.

¿Y qué pasa? ¿Esto no le parece raro a ninguno de los socios?

No hay ni un poquito de duda sobre...

lo misterioso y contradictorio

des las decisiones de Jorge Leyva, que seguramente tenga

algo que ocultar, en cambio,

yo, que lo único que hago es trabajar y representar

a mis clientes,

hala, directamente,

al banquillo de los acusados.

Genial, ¿eh?

Genial. Haz lo que quieras, Victoria.

Pero que sepas que seguiremos investigando

hasta poder demostrar que has usado

el bufete como tapadera para delitos.

OK.

Me parece perfecto.

Si quieren guerra,

van a tener guerra.

-¿Vos estás al tanto

de todo esto? -No sé de qué me hablas.

-De la reunión indignante que acabo de tener,

encima Jorge tuvo la valentía de pedirme mis acciones.

Y como si fuera poco, se metió en mi ordenador

y sacó información, con ayuda de Charly seguro,

tiene mis carpetas.

-¿Y qué información? -Demasiada

para mi gusto, seguro que es tu culpa.

-¿Ah, sí?

-Sí, ¿de quién va a ser?, sos vos el que no los controló.

Tengo claro que quieres evadirme, pero esta vez hablaremos.

¿Qué les dijiste a los tres?

-Vayamos por partes.

No he revelado a los socios nada

sobre los asuntos que manejasteis Ángel y tú.

-¿Y por qué me investigan?

-Pues no lo sé.

No he tratado esto con nadie.

Si me quieres creer, bien.

Y si no, me da igual porque aquí van a cambiar las cosas.

-¿Qué va a cambiar?

-Tenemos que controlar todo el daño que has provocado

con tus descuidos.

Es necesario que te alejes del bufete.

-"Tenemos", ¿vos y quién más?

-He estado hablando con Torres,

hemos tomado algunas decisiones,

puesto que no eres capaz de controlar tus propios asuntos,

hemos decidido que hace falta un relevo.

-Claro, ahora entiendo todo. Lo del atropello

de Ángel, ¿no? -No. Eso fue una fatalidad.

No importa ahora, no.

Lo importante es que he hablado con Torres,

te tienes que ir.

-¿Y eso qué significa? -Pues significa

que para ellos les he demostrado mi fidelidad

y tú no.

Que no les advertiste de la conducta errática de Ángel,

que podría haberles perjudicado, y yo sí.

-¿Entonces?

-Entonces, eso quiere decir

que yo vuelvo a controlar este mi negocio.

Y esta es una decisión de los de arriba,

así que no merece la pena discutir.

Bueno, si quieres, puedes llamarles,

pero no te lo aconsejo, a lo mejor los cabreas más.

Aunque a lo mejor ya les has llamado, ¿te han respondido?

-¿Qué les dijiste exactamente?

-Victoria,

tienes que dimitir.

Yo me encargaré personalmente de comprarte las acciones

con el dinero que Ángel me devolvió.

Si cumples sus órdenes exactamente,

es probable que no haya más accidentes.

-Eso ya lo veremos.

-Por favor, es genial, el antes y el después.

-Tanto como genial, no sé.

-Pero mira qué pelazo.

Esto son efectos especiales de calidad.

-Pues a mí no me gustaría que retocasen mi foto sin mi permiso.

Y es un delito.

-No. Lo que es un delito es

el tío que hizo estos gráficos tan cutres.

¿Cómo que no vienes a mi boda?

-Al final no voy a poder ir.

-Ah, muy bien.

Que sepas que me van a cobrar el menú porque ya había confirmado.

-Te envié un mail en cuanto lo supe.

-Y esa es otra, ¿un mail? ¿Soy invisible?

¿No me ves cada día? -¿Por mail? ¿En serio?

-A ver, Carol,

no quiero enfadarme, creo que deberías venir.

-Ya, pero es que... -¡No!

Me disgustaré mucho.

-Bueno, voy a ver si puedo hacer algo.

-Que no, lo único que hay que ver ahora es esta publicidad,

es maravillosa. ¿La has visto? -Sí.

-Es muy fuerte. -No puedo dejar de verlos.

-¿A qué vienen tantas risitas? ¿No tenéis nada que hacer?

-Estamos comentando una cosa sobre el nuevo caso.

-Ah, muy bien. -Voy a trabajar.

-Chicas, chicas.

Ahora que os pillo juntas,

tenemos un problema, las dos tenéis una reunión,

cada una con un cliente distinto,

pero a la misma hora y en la sala de juntas.

O una reunión...

se cambia de hora o se hace una en el despacho.

-No te preocupes, Daniel, ya me encargo yo de solucionarlo.

-Vale.

¿Está pasando algo que no sepamos?

-Ni idea.

-Me voy a enterar.

-Victoria,

¿cómo estás? -¿Qué tal, Efrén.

¿Cómo te va? -Siéntate, por favor.

¿Qué quieres tomar?

-Cualquier cosa.

Solo necesito hablar con vos. -Tranquila.

Para eso estamos aquí.

¡Camarero!

Bueno...

Supongo que has hablado con Francisco.

-¿Va en serio entonces?

-Es una pena, pero sí.

-Francisco no es de fiar, es un error meterle tanto

en esto.

-Me hace gracia que tú me digas quién es de fiar.

-Mira, Victoria, me da igual

a quién metes en tu cama, pero yo tengo que proteger

mi negocio. -Siempre lo protegí.

-¿Sí?

¿Siempre?

Eh... Me pones

un cortado y un... ¿capuchino?

El mío sin azúcar, por favor.

Entonces, hay un miembro que se iba a ir de la lengua y tú te callaste.

-Ángel no iba a hablar, nunca abrió la boca.

Lo tenía muy controlado.

-Hay algo de esa lógica tuya que yo no entiendo.

-¿Qué querés decir? -Según tu respuesta, estás

advirtiendo que a tu amigo Ángel había que controlarle.

¿Y cuándo pensabas hacerlo?

¿Cuando hablara de más? -Estaba pasando por un mal momento.

-¿Él o tú?

Mira, está bien.

Está bien, Victoria, eres lista, sabes lo que haces.

Sabes lo que pasa cuando uno toma decisiones por su cuenta.

Tú lo has hecho.

Así que no te importan las consecuencias.

-No. No, no, quiero seguir.

Bueno, fue un error no contarte que Ángel estaba raro.

Reconozco que...

no reaccioné a tiempo, no quería que acabara así.

-Ya, pero no se podía hacer otra cosa.

¿No te parece? -Se hizo lo que había que hacer.

-Muy bien, claro que sí.

Por eso estás donde estás.

Te entregas a los proyectos.

No eres de las que funcionan por impulsos.

Porque esto ha sido un error, ¿no?

-Sí.

-Bueno, ahora

como sabrás, tenemos que apartarte de Z. L. y D.

cuanto antes, pero no te preocupes,

te buscaremos un destino.

-Lo que tú quieras, Efrén.

Estoy a tu disposición.

"How are you?".

Bien, muy bien, ¿y tú?

"Fine, thank you".

"Flowers for you".

Pero ¿qué es esto? ¿Me mandan flores aquí?

Parece que el que te las envía te conoce bien.

Supongo que Jorge no habrá querido mandarlas al bufete.

¿Qué pone en la tarjeta?

¿Qué pone?

"Siento lo de esta mañana, necesito hablar contigo, H.".

¿Qué dices? Menos mal

que Jorge no se ha enterado, lo que me faltaba.

No entiende lo que significa romper. No.

No te agobies. Tengo una buena noticia.

¿Ah, sí? Venga, cuenta.

He localizado a uno de los vecinos que dijo no a lo de la obra.

Eso es maravilloso. Sí, Pacita.

¿Sabes quién es? No.

Sí, mujer, Maripaz, la señora que se sienta y nunca consume nada.

Bueno, pide vasos de agua. Ah.

Sí, sí.

El caso es que al principio

estaba reticente, le daba mal rollo el tema del humo,

bueno, ha accedido a cambio de 200 euros.

Oli.

No es muy buena noticia esto.

Ya...

Ya...

A mí tampoco me gusta que me chantajee,

pero estoy desesperada. Entiéndeme.

Quiero quitarme el problema, voy a tener que cerrar.

Sí, claro, te entiendo perfectamente,

como el resto de vecinos se entere que repartes dinero, no sé...

No creo que sean tan cutres, ¿no?

Bueno, Oli.

Ya sabes cómo es la gente.

¿Y por cuánto me sale la broma por planta?

Pues son, seis pisos, ¿no? Y cinco puertas en cada piso.

Pues una pasta.

No me queda claro que esta mujer vaya a tener la boca cerrada.

-Buenos días.

¿Me podrías hacer un zumo de naranja? Recién exprimido.

Por favor.

¿Cómo estás? ¿Qué tal?

Muy bien.

¿Qué te pasa?

Nada.

No sé, te veo diferente del otro día.

¿Tienes dudas?

No, qué va.

De nuestra relación no, por favor,

para nada, pero...

Todo es mucho más complicado de lo que me esperaba.

¿Complicado? ¿Por qué?

Bueno, a ver, que...

Que José ha vuelto y...

ha puesto la casa patas arriba.

Los niños están supercontentos, pero...

yo ahora mismo no puedo jugar a la familia feliz.

Intenta no agobiarte tanto.

Ya... Lo voy a intentar, pero es que...

no es tan fácil, ¿sabes? Ajá.

Pues mira, vengo del bufete.

Tenía que hablar con Carlota.

¿Con Carlota? Ajá.

Un negociete que estoy intentando...

Muy bien.

Anda.

Está Sofía ahí.

Julia.

Ese hombre no trabaja en el bufete, ¿no?

¿Quién? El que está con Sofía.

No. No lo sé. No sé quién es.

Sí lo sabes. Es Carlos, ¿no?

Yo te entiendo,

lo que me molesta es que no eres sincera.

No... No.

Yo te miro... Te veo...

y veo que tienes dudas.

Pero no quieres reconocerlo.

Mañana me voy de viaje.

¿Te vas? Sí.

No. Sí.

Me voy de viaje dos semanas.

Y te pido que...

que aproveches para reflexionar

sobre nosotros y...

y ver si quieres

apostar por esto. Claro... Sí, sí.

¿Qué pasa?

Eh...

¿Quién es? Es él.

Él... Sí, él.

Fue...

-Yo a Francisco lo conozco de toda la vida, desde que era pequeño.

-¿Te lo dijo directamente?

-Me lo dio a entender.

-Bueno, a lo mejor lo entendiste mal. -Que no.

-¿No?

-Fue un intento de chantaje en toda regla.

-Ya... -Yo no voy a ir en contra

de los intereses de Lourdes, no es solo cariño,

es que es mi cliente. -Muy fuerte.

Es muy fuerte que te soborne para que vayas en contra de tu cliente.

-Muchos escrúpulos nunca ha tenido.

-Ya...

Pero esto es otra cosa.

Aunque desde que le condenaron por lo del blanqueo... uh...

-Yo pensaba que la cárcel iba

a hacerle reflexionar,

ablandarle un poco, pero se ve que no.

El que está mucho mejor es Jorge, ¿no?

Ayer lo vi y tenía mejor aspecto. -Sí, sí.

Está...

reluciente.

-¿Qué?

-¿Qué? -Que tú sabes cosas, ¿qué?

-Nada... -¿Qué?

-A ver...

Pues yo creo que...

Que Jorge y Julia...

-Hola. -Hola.

-Eh... Un café. -Café

-¿Con leche? -Sí.

-¿Jorge y Julia qué?

¿Están juntos? -Creo que sí.

-Pero juntos... O de quererse.

-Yo creo que juntos de... quererse. -¿Sí?

-Sí.

-Ya le vale, podía contármelo.

-Bueno yo entiendo que después de los comentarios ridículos que...

-Tan ridículos no eran.

-Bueno, pues no.

-Ya, bueno, estará dolido, empezaron por mi culpa.

-Ya... Pero Jorge no es rencoroso.

-Bueno, luego le llamo. -¡No!

¡No! -¡Si surge!

-¡No, no!

-Yo no voy a sacar el tema. -Rodrigo, te lo pido.

Me lo has prometido. -No te he prometido nada.

-¡Buf!

-¿Es algo importante?

-Bueno, Lourdes que está preocupada

porque declara Maricarmen. -Ya...

-Que... Oye...

tu...

Gracias. -Gracias.

-¿Cómo vas de lo tuyo? -Fatal.

-¿Sí? -Sí, fatal.

Creo que no voy a ser feliz nunca más.

Es en serio.

-Anda ya.

-No, pero... Hay veces

que tengo el móvil fuera y sin embargo, el bolso me vibra.

-¿Y qué te vibra en el bolso?

-No sé, otra cosa.

Y he de reconocer que...

he caído un par de veces.

-No. -Pero solo para mirar

mensajes necesarios para la vida.

-Imprescindibles para la vida. -Sí, sí...

Oye...

-¿Qué?

-¿Por qué no te lo quedas tú?

-Sí, claro.

-Por favor.

-Es que si no,

no voy a poder quitarme de esto.

-¿En serio? -Sí.

-No sé, Berta, es mucha responsabilidad.

Y yo soy extremadamente responsable,

pero hay cosas de una envergadura tal

que no sé si podré. -Por favor.

Por favor, en serio -¿Sí?

-Sí, sí, sí.

Aunque sea el fin de semana.

Bueno, venga, trae ese móvil,

lo único que si me llegan llamadas, ¿qué hago?

-Desvíalas. -Ah...

-¿Sabes? Lo hacemos... -Sí, ahora.

-Toma. -Venga, trae.

-Mmm... Mmm...

-¿Tú estás segura?

-Sí, segu... ¡Ay!

Se me va una parte de mi alma.

-Drama "queen", chaval. -Ya...

-¿Qué va a pasar?

¿Que te hackee la cuenta y mire si tienes fotos desnuda?

Si no tienes.

-¿Tienes?

-No.

-No lo quiero.

Ahora mismo no es lo que necesito. -Venga.

-¿Qué?

-Venga, va, cógelo, que sí.

-Tienes clave, ¿no?

-3334. -¡No me la digas!

-Guapo, que eres más guapo que un sol.

-Allá voy.

Hasta ahora.

Vámonos, vámonos. -No, no. Tarde o temprano...

Es que no sabes cómo es.

-Hola. -Hola.

-Hola, Sofía.

Hola, Carlos, encantado.

Soy José.

-¿Qué tal? ¿Qué haces aquí?

-Tenía que traer unos papeles.

Ah...

Mira, Carlos, quería hablar contigo porque...

efectivamente, este momento tenía que llegar.

Y quiero decirte

que te estoy muy agradecido.

Te has portado muy bien con Sofía, en un momento

muy delicado, en el que yo...

se lo hice pasar mal y ahí estabas tú.

-De nada.

-También sé que lo haces con mis hijos.

-Sí, son maravillosos.

-Sí, lo son.

Por cierto, me voy

a recoger a Cristina, que sale del cole.

Sí, habíamos quedado así.

Carlos, encantado. -Igualmente.

-Hasta luego.

Hasta luego.

Por favor, estoy totalmente sorprendida, no es así.

Con lo que me habías dicho de él, ha sido muy amable.

-Carlos. Perdona, un segundito.

Se me había olvidado.

Que sigo casado con Sofía.

Y voy a intentar recuperarla.

¿Eh?

Y como no soy de los que se rinden fácil...

Venga.

-¿Son esos?

-Sí, cógelos.

-No sé cómo se me han olvidado.

-¿Vamos ya para el juzgado?

-Espera, que aprovecho y me cambio de corbata.

-¿Qué te pasa? ¿Qué problema tienes con ella?

-Últimamente, la llevo muchas veces.

-¿A qué viene esa cara de funeral?

-Yo no te...

No te he querido decir nada porque estás...

con esto del... juicio de mamá,

no quería hacerlo. -Te lo agradezco.

-Pero el tema ha cogido una gravedad que creo que es importante

que lo sepas. -¿Qué tema?

-Jorge ha estado investigando y descubrió que...

Victoria usa el bufete

para asuntos turbios,

cosas como sociedades anónimas afincadas en paraísos fiscales,

sociedades con apenas movimiento. -Ajá.

-Algo de eso imaginaba, sí.

-¿Te lo imaginabas? -Sí.

-Hemos tenido reunión de socios y le hemos dicho todo

y le hemos propuesto que cediera todas sus acciones.

-Ella lo ha rechazado.

-¿Sabías algo de esto?

-Bueno, algo sabía, sí...

Después de esa reunión,

vino a verme a mi despacho a quejarse.

-Sí.

Y tuvimos una larga...

conversación, muy tranquila.

Al principio no lo veía claro,

pero ya le hice ver que era mejor para su futuro

y para el bufete que cada uno tomara su camino.

Tengo que reconocer

que se lo tomó muy bien.

Sí, lo vio todo claro, lo aceptó.

Mañana mismo presentará su dimisión.

Asunto arreglado, así que vámonos que es tarde.

-Espera un momento.

-¿Tú sabías

que Victoria y Ángel están compinchados?

-¿Victoria y Ángel?

-Sí.

-Pues no... no...

Vamos, ni lo sospechaba.

-Vale.

No sabías nada de nada. Nada.

-No.

Lo único que sé es lo que me hizo Ángel con lo de las Caimán, ya es.

Hijo.

Si hubiera sabido algo...

te lo hubiera dicho a ti el primero.

No más mentiras.

-Buenos días a todos.

A ver...

Bueno, vamos a comenzar con la declaración de una de las partes,

Francisco Zabálburu.

-Con la venia, señoría.

Señor Zabálburu,

mi primera pregunta

es relativa a las naves industriales

propiedad de Maricarmen Córdoba, aquí presente.

-No sé qué tiene

que ver con el asunto que nos ocupa, pero, bueno, adelante.

-Tiene mucho que ver, lo sabe.

-Si el abogado tiene a bien hacerme su pregunta, contestaré encantado.

-Formule la pregunta,

por favor. Gracias, señoría.

¿Compró usted esas naves?

-No.

¿Te pasa algo?

-Nada.

¿Por qué?

-No sé, te noto un poco alterada.

-Problemas en el bufete.

-¿Qué problemas?

-No importa.

-Espero que cuando dices "problemas", no te refieres a lo nuestro.

-¿Lo nuestro?

-Sí, porque ya somos adultos

y, al fin y al cabo, no ha pasado casi nada.

-Al respecto de eso, da igual lo adultos que seamos.

Porque lo que tienes que entender

es que yo cuido mi vida privada por encima de cualquier cosa.

-¿Sí? Y yo lo respeto.

-Espera, no he terminado.

Además he estado pensando sobre este tema

y creo que deberíamos separar lo profesional

de lo personal.

Así que creo que sería mejor que tu caso lo lleve otro.

-Muy bien.

Yo también he estado pensando.

-Carlota, estoy enamorado de ti.

Pero ya sabemos cómo acaba...

esta historia.

-Pues no... no tiene por qué.

-Ahora soy yo el que no ha acabado.

-Está bien.

Te escucho.

-Carlota, dices que es por...

por no mezclar el trabajo con tus...

relaciones personales.

Pero si no fuera eso, sería por otra cosa.

Por un viaje.

Por un inglés.

Yo qué sé.

Yo quiero estar contigo.

Quiero comenzar una relación contigo.

Un proyecto de vida.

No jugar al escondite.

-De verdad, Antonio, es que, ¿ves?,

a ver si te lo explico: ahora mismo,

estoy muy lejos,

pero a años luz,

de hablar de problemas sentimentales, no es que no me importes.

No es eso, todo lo contrario, pero ahora mismo

no tengo la cabeza para eso.

-¿Y cuándo la tendrás?

-Pues no lo sé.

-Carlota, yo te quiero.

Te adoro.

Pero tengo un límite.

Bueno, mejor será

que... me vaya.

¿Sabes lo que me pregunto?

¿No será que te avergüenzas de mí?

-¿Qué dices?

-Será mejor dejarlo aquí.

-Y tienes razón, el caso también.

Mejor pásaselo a alguno de tus compañeros.

Adiós, Carlota.

-Ahora declarará la señora Maricarmen Córdoba.

-Con la venia, señoría.

Señora Córdoba, ¿cuánto tiempo lleva de relación con el señor Zabálburu?

-Más de 20 años.

-Eso está claro.

-¿Cómo dice?

-No, lo digo por la edad de su hija...

-Ah, sí, Alba. -Entiendo que

en todos estos años nunca se interrumpió

la relación sentimental.

-Siempre estuvimos juntos.

-Y en todos estos años, estas dos décadas, ¿recibían usted y su hija

una manutención por parte del señor Zabálburu?

-¿Se refiere a...

una manutención pactada formalmente?

-No, me refiero a si el señor Zabálburu

las ha ayudado económicamente

de alguna manera en estos años.

-Bueno, nunca hubo...

nada por escrito entre nosotros,

ningún acuerdo formal.

Pero mentiría si dijera que...

Francisco no nos echó un cable cuando lo necesitamos.

-Cuando habla de momentos

de necesidad, ¿a qué se refiere exactamente?

¿Cuántos momentos de ese tipo

ha vivido desde el nacimiento de su hija?

-Tampoco es que me pusiera a contarlos, pero...

le aseguro que hubo muchos.

Para una mujer sola

con una hija, no es...

La vida no es un camino de rosas.

No todas lo tenemos fácil.

-No, desde luego. ¿Y una de esas

formas de ayudarles en esos momentos difíciles

fue...

comprando las naves industriales?

-¿Qué?

-Digo que el señor Zabálburu

le compró esas naves.

-Esas naves son mías.

-Pero las compró el señor Zabálburu.

-No, las compré yo.

-Una mujer sola con una hija.

Una persona que ha pasado por momentos...

difíciles económicamente hablando, alguien como usted, puede

permitirse pagar una suma importante por unas naves industriales.

-Sí.

-¿Y quién le dio ese dinero?

-Nadie me lo dio, era dinero mío.

-¿En qué quedamos, señora Córdoba?

Pasa usted necesidades con su hija, pero puede permitirse

para una suma muy importante

por unas naves a las que ni siquiera da uso.

-No entiendo.

-¿De dónde salió ese dinero supuestamente suyo?

-(TIEMBLA) Fue una herencia familiar.

-¿De qué familiar?

-Huy de...

una tía lejana.

-Digamos que le creo.

Si le parece pasemos a datos

más concretos.

-¿Recuerda la fecha de la compra?

-No. No, no... no exactamente.

-Muy bien. ¿Recuerda el nombre del vendedor?

-No.

-¿El importe de la operación?

¿El lugar donde firmó las escrituras?

No sé, algún detalle

que nos lleve a pensar que fue usted la compradora.

-No tengo buena memoria para estos datos.

-O sea,

por recapitular,

usted pago una...

suma importante,

un dinero que recibió de una herencia

de una tía lejana.

Pero no recuerda...

el importe de la compra, no recuerda a quién se la compró,

ni cuándo, no dónde...

Yo diría...

que para una persona

que ha pasado por tantos momentos económicos difíciles,

esto no es algo que se olvide tan fácilmente,

diría yo.

-Señora Córdoba,

le recuerdo que mentir bajo juramento es algo muy serio.

Se considera falso testimonio.

-Les voy a decir la única verdad que importa.

Francisco siempre se ha portado bien

con nosotras. Nos pasó una manutención

y no ha faltado ni un solo día a sus obligaciones con su hija.

Hola.

Qué susto.

Estás llegando tarde, ¿eh?

Bueno.

Perdóneme usted.

Toma, para ti.

Gracias.

Pero ten en cuenta que, en circunstancias normales,

con los casos de Victoria, dormiría en el bufete.

Bueno, por qué no te quedas.

Mmm...

Porque sabiendo que estás tú aquí,

me es absolutamente imposible.

Oye, que he hablado con Héctor.

¿Y?

Nada, todo solucionado.

La verdad es que, con todo este lío, no he vuelto a pensar en él.

¿Qué lío?

¿Te refieres al trabajo?

Sí.

Victoria se va.

¿Cómo que se va? ¿Adónde?

No lo sé.

Jesús me ha llamado y me ha contado

que Francisco habló con ella y la convenció.

Es muy raro que Victoria tome...

una decisión como esta,

así sin más. Muy raro.

Tiene que haber algo más seguro para que tome esta decisión.

La pregunta es...

¿el qué?

Bueno, no sé...

Jorge, los dos sabemos cómo es Victoria.

Y...

sabemos que no toma una decisión así

si no está tramando algo,

o a lo mejor tiene miedo.

Sea lo que sea...

tiene que haber sido rápido, menos de un día.

Y don Francisco estará involucrado, ha sido al hablar con él.

Eso por supuesto.

Y Jesús defiende lo que ha hecho su padre, pero...

Victoria estaba muy segura

hasta que habló con Francisco.

Me imagino que la habrá presionado.

No sé, seguro que detrás de todo esto hay más cosas que no sabemos.

Y parece que cuando descubrimos algo nuevo, aparecen más dudas.

Me da igual.

Sea lo que sea, llegaré hasta el final.

Y...

No sé, me da miedo que te metas en algo peligroso.

Me meteré donde haga falta.

Se lo debo a mi padre. Sí.

Ya sé lo importante que es tu padre.

Solo te pido que tengas cuidado.

Y...

Y que cuentes conmigo para todo.

Lo sé.

¿Sabes qué estoy pensando?

Que quizá mi padre sabía todo esto.

Y por eso me llamó

y me pidió que viniera de Chicago.

-Muchas gracias a las partes y a los letrados,

mañana serán los alegatos finales.

-Muchas gracias por venir, hija. Te dije que iba a venir.

Ya, pero luego te dije... Estoy aquí.

Es lo que importa.

-Te dije que no te preocuparas.

Ya verás como todo va según lo previsto.

-¿Te acompaño?

-Tengo que hablar con ellas.

-No, ahora no es...

-No dejéis que os arruine la vida.

Es un mentiroso.

Solo se quiere a sí mismo.

Lourdes, entienda que...

nosotras no... es mi padre y...

No le creas, Alba.

Te manipulará como a todos.

Aléjate de él antes

de que sea tarde. -No tienes nada que decirle.

-Ya le he dicho todo lo que tenía que decirle.

-¿Vamos?

(Timbre)

(Golpes)

¿Esperas visita?

Se habrán equivocado.

(Timbre)

Para haberse equivocado, insisten mucho.

Son las 12 de la noche.

Mira, cómo sea Rodrigo a montarme un numerito,

lo tiro por el balcón, Ve a abrir

y salimos de dudas. Bueno.

(Timbre)

(Golpes)

¡Ya voy!

Hola. Hola.

Ya sé que es muy tarde,

pero tengo que contarte algo importante.

¿Puedo pasar?

Sí.

Pasa.

Siéntate si quieres.

No, no hace falta, solo será un minuto.

Ya me ha contado Jesús que...

te marchas del bufete.

Sí.

Sí, es verdad.

Voy a desaparecer de tu vida.

No quería irme sin antes contarte

algo muy importante que tienes que saber.

Tú dirás.

Son dos cosas. La primera...

Es que Francisco forma parte de una organización criminal

para que blanquee dinero.

Eso lo sé porque, como bien vos descubriste,

la que usaba el bufete de tapadera era yo.

Y la segunda.

Tu padre no murió de un infarto.

Lo asesinaron.

¿Cómo?

Lo asesinaron cuando intentó denunciar la trama de blanqueo.

Y Francisco lo sabía todo.

¡Cómo voy a ocultarte yo

su asesinato! No te importó

una mierda

a la hora de manchar su nombre y acusarle de un delito injustamente.

Yo ya he pagado por eso.

Ya he estado en la cárcel.

Y volverás.

¿Tú y Ángel...

eráis amantes?

¿Eráis amantes sí o no?

Sí.

-Tú conocías perfectamente

mis asuntos sucios.

-Nunca me denunciaste.

Si sigues presionando con las naves,

terminarás en la cárcel.

-Eres un miserable. -Testificaré

contra ti, no tendrás escapatoria.

Jorge, Victoria te engaña.

¡Quieres abrir los ojos de una vez!

¡Quieres quitarte la venda aunque sea

tu padre! ¿Y todo ese dinero en las Caimán y en paraísos fiscales?

Tiene que tener detrás una organización o lo que sea con gente.

Mi padre se entrometió y lo eliminaron.

-Creo que Julia se equivoca.

Jorge no la quiere como yo.

Yo la quiero.

-Julia no está contigo.

Está con Jorge...

-No, no.

-Si Jorge tuviera pruebas, las habría enseñado.

-¿Qué pruebas si es mentira?

Porque es mentira.

(Pitido de pulso)

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Derecho a soñar - Capítulo 124

04 jul 2019

Aunque intenta no perder ni un ápice de optimismo, Olivia está preocupada, la licencia de su terraza no tiene posibilidades de prórroga. Julia se lo acaba de confirmar y el día no ha hecho más que empezar. Mientras tanto Francisco y Maricarmen se preparan para el juicio. O mejor dicho, Francisco prepara a Maricarmen para que sepa cómo actuar ante el juez. La adoctrinará para que, llegado el caso, no dude en mentir en relación a procedencia de las naves que están a su nombre. Carlota, Jorge y Jesús se reúnen para tomar una delicada decisión con respecto a Victoria. Intentarán persuadirla para que entregue sus acciones ya que tienen indicios comprometedores de que actuó de mala fe, utilizando al bufete como tapadera. Dada esta acusación, indignada, Victoria se presenta ante Francisco para darle detalles de lo sucedido. Pero en lugar de encontrar a un aliado, se topará con su peor enemigo. Francisco la amenaza, diciéndole que si no renuncia podrá correr el mismo accidentado destino que Ángel. Por otro lado las relaciones siguen su derrotero. La de Jorge y Julia prospera aunque todavía de forma algo secreta, no así la de Carlota y Antonio que no termina de fraguarse. Jose que ha reaparecido en la vida de Sofía, finalmente conoce a Carlos. Aprovechará la oportunidad para dejarle claro que luchará hasta las últimas consecuencias para recuperar a su esposa. Y al final del día, Jorge recibirá en su casa la visita de Victoria, que le confesará que Francisco siempre estuvo al tanto de que su padre no murió de un infarto, sino que fue víctima de un asesinato.

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