Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 121 - ver ahora
Transcripción completa

Yo no soy quien para...

negarles

a mis hijos ver a su padre. Gracias, Sofía, de verdad.

Lo haremos a mi manera. Por supuesto, como tú digas.

Quiero estar en su vida.

Menos mal que él vuelve... Era por los niños...

Esto no tiene que afectar

a nuestra relación... Creo que ya nos afecta.

"¿Te vuelves"

a EE. UU.?

Estar aquí sin ti...

Ahora mismo no tiene ningún sentido.

Y me hace daño también.

Cuanto más hundido estaba, en vez de ayudarme, me empujasteis.

Pero es hora de pasar cuentas.

A partir de ahora,

voy a mandar yo.

Quieren que cierre.

No te lo quieren cerrar, tienes que adaptarte a la situación.

Sin salida de humos, no hay comidas, entonces, no me renta.

-¿Cuándo me invitas a cenar?

-No sé.

-¿Hoy?

-Vale. -Perfecto.

"Jorge"

se va.

Vuelve a EE. UU.

O sea, estaba enamorado de ti.

¿Y tú qué?

¿Estás enamorada de él?

No.

Ya veo.

Te vas a arrepentir.

Llevo todo el día llamándole, no fue al juzgado,

tampoco vino al bufete... No está en casa, el portero ha ido.

Hija, no sé dónde puede estar.

Pero no lo echo de menos como tú.

"Si algún día me entero

de que me mientes, no te lo perdonaré".

¿Has comprado el billete?

No.

No, aún no. Creo que...

que no nos podemos hacer esto.

¿No podemos hacernos el qué?

¿Todavía estoy a tiempo?

¿Tú qué crees?

Bueno...

Supongo que después de...

todo este tiempo desaparecido...

tendréis un montón de preguntas, ¿no?

Pues... adelante.

Responderé a todas.

-¿Dónde has estado?

-¿Has estado en un sitio guay?

¿En Singapur? ¿O de expedición

por el Amazonas?

Bueno, a ver...

Preguntas, pero una a una, ¿vale?

No.

No ha sido tan emocionante.

He estado una temporada... reflexionando.

-Pues qué rollo.

-No, no te creas, ¿eh?

En el fondo es como una aventura, pero...

una aventura...

en tu interior, ¿no?

-Ya...

-Mirad...

Me di cuenta de todo lo que hacía mal.

Hablaba mucho y hacía muy poco, en el trabajo y en la vida.

Me convertí en un charlatán,

siempre fui emprendedor, ¿no?

Sí.

Me había convertido en un inútil, un cero a la izquierda.

Entonces me puse las pilas, me puse

trabajar en serio, sin decir nada.

Me puse yo solo, pimpan, pimpan.

Y... Bueno...

Al final..

conseguí sacar una idea

y no castillos en el aire.

-¿Y? -Pues eso...

Álex, deja que tu padre termine. Gracias.

Una de las ideas funcionó.

Supongo que ha sido suerte,

ya está financiada y lanzada.

-Eso lo has dicho más de una vez ya.

-Ya, pero...

esta vez es distinto, Álex.

En serio.

-¿Cómo estás tan seguro de que funcionará?

-No estoy seguro.

No, a lo mejor no funciona, pero no pasa nada,

yo voy a poner todo de mi parte.

-Pero vamos a ver...

(BALBUCEA)

No lo entiendo.

Álex. ¿Qué?

¿No ha dicho que preguntemos?

Sí, sí, Álex, pero...

creo que ha contestado a muchas preguntas y...

Démosle un poco de tiempo. Ya,

pero tengo más para preguntarle.

-Esta vez es distinto.

De verdad, esta vez...

He cambiado.

De verdad.

No voy a ser un estorbo.

-Pero tú no eres un estorbo.

¿A que no, Álex?

-Bueno.

Yo he cambiado.

Las cosas no tienen que ser como antes, pueden ser mejores,

Álex, por favor.

Dame esta oportunidad.

-(LLORA) No vuelvas a irte.

¿Ni siquiera te vas a tomar el postre?

Lo siento, no tengo hambre.

Pero si no has comido nada.

No has probado la merluza, que te encanta.

Ángel sigue sin dar señales de vida, me espero lo peor.

No pienses eso.

Seguro que está bien.

Seguro que no le ha pasado nada.

Los hombres son así.

A veces necesitan su espacio.

No sé...

Eso de que le lleguen mis mensajes, pero no los conteste es muy raro.

Bueno, no has pensado que, tal vez,

prefiera no leerlos.

Después de todo, ya no estáis juntos, ¿no?

No.

No, no estamos juntos.

Pero sé que él me quiere.

Y yo pues...

Ya...

Tú estás hecha un lío.

Querrías estar enfadada, dejar de preocuparte por él...

Pero todavía le quieres.

Sí, sé que tendría que olvidarlo, pero es que...

La última vez que nos vimos resurgió algo y ahora

no sé ni qué sentir, ni qué pensar.

Ya lo sé, cariño.

Siempre nos enamoramos de hombres que no nos convienen.

Pero nos enamoramos al fin y al cabo.

¿Sabes qué necesitas tú ahora?

Volver a casa.

Cariño, esta casa sin ti ya no parece nuestro hogar.

Mamá, ya has visto cómo están las cosas.

No empieces con eso otra vez. Mira, Alba, ya sé

que convivir con tu padre es difícil

y que hace las cosas muy mal.

Pero es tu padre.

Eso valía cuando tenía cinco años.

Ahora ya soy mayorcita.

Han pasado muchas cosas, demasiadas.

Te voy a pedir una cosa, ¿vale?

Vale.

No intentes mediar, no vayas al uno con lo que dice el otro.

Déjalo estar, ¿vale?

Vale, si es lo que quieres...

Sí.

Es... cuestión de tiempo, ¿vale?

(Móvil)

¿Sí?

Sí, sí, claro

que me acuerdo de usted.

Cariño, ¿qué pasa?

¿Quién era?

Alba, cariño, ¿qué pasa?

Era la madre de Ángel.

¿Qué pasa?

Que lo han atropellado.

¿Qué? Está en la UCI.

(TIEMBLA) Muy grave.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Eres fantástica.

No sé, me siento que tengo un...

una cara de tonto...

(RISA) todo el rato con la sonrisa esta.

Pues...

Tendrás que hacer un esfuerzo

porque en el bufete no se pueden enterar.

Pues no sé cómo lo voy a hacer en el bufete.

Tendrás que intentarlo.

Tendrás que esforzarte. Ya, pero va a ser muy complicado.

No sé, lo veo complicado, ¿eh?

Mmm...

A ver, puedo hacer un intento de estar serio...

Pero...

Me da a mí que voy a ir con esta sonrisilla...

Venga. por los pasillos.

Venga, ahora. ¿Ahora qué?

Que lo intentes.

Ah, a ponerme serio. Vale.

Espera, me tengo que concentrar. (RÍE)

Es que no puedo, es que si te miro,

no puedo.

Si te miro, no. ¿Eres tonto?

Sí, sí, estoy...

muy tonto... y puedo estar muy, muy tonto.

Tienes que ir acostumbrándote a...

a este estado mío.

Estoy loco por ti.

Mucho.

Me gusta mucho.

Pero va a ser

nuestro pequeño secreto, ¿vale?

Mmm...

(Máquina constantes vitales)

(Puerta)

(CARRASPEA)

¡Venga, Cris, date prisa, va a llegar papá!

-Voy...

(Golpes en la puerta)

-¿Qué tal, hijo?

-Hola. -¿Cómo hemos amanecido hoy?

-Muy bien.

-He traído pastas caseras de la tía Matilde, por si te apetecen.

-Vale, gracias.

-¿Y Cris?

-Está en el baño, lleva encerrada un rato

maquillándose para ir al cole.

-Mi ratita presumida.

-¡Cris, está aquí papá, no llegamos!

-¡Que sí...!

-¿Te apetece venir conmigo

a ver locales para la zumería?

-Vale, vamos.

-Ah, muy bien.

(Móvil)

Cógelo, no pasa nada. No importa.

-No, no es tan importante... Da igual.

-Cómo sabes que no es importante, si no lo has cogido.

-Bueno, pues...

Bueno, sí, por eso.

-A ver, ¿era un amigo tuyo?

¿O qué?

-Sí. No te preocupes, sí efectivamente, era un amigo, era...

-¿A qué viene tanto secretismo, Álex? No pasa nada.

¿No estarás metido en nada raro? -No, no, no.

No, papá, era Carlos.

Que...

-Vale, ¿quién es Carlos?

-A ver cómo te digo esto... -No pasa nada.

Es un amigo...

de mamá.

¡Oye, Cris, de verdad, vamos a llegar tarde!

-¡Que ya voy! Álex, esas voces.

Se estará arreglando. Buenos días. -Buenos días.

-Oye,

he visto que Alba no ha dormido aquí, ¿no va a venir más?

Ah, pues no sé, se habrá quedado en casa de su madre.

Se fue a cenar allí.

Bueno, vale. ¿Vale, qué?

¿Lo llevas todo?

Oye, mira qué hora es.

No me da tiempo a llegar a primera. ¡Cris!

-¡Qué pesado eres!

¿Y esto?

Eh... Son...

de mi hermana. Ah.

Vale. Gracias.

Oye, Sofía, una cosa. Dime.

¿Quién es Carlos?

¿Perdona?

(BALBUCEA)

¿Y a qué viene eso?

Además, no tengo que darte explicaciones.

Muchas gracias.

-Qué bonito, ¿eh?

Qué curioso además, la verdad.

Es que...

Es como un festival de colores

tu aura, nunca te la había visto así.

Tienes como...

azul ultramar... -(RÍE)

-Color carmín...

Verde clorofila...

Tienes también como unas pinceladas de membrillo.

Tienes también como el color del amanecer, del alba...

¿Estás enamorado tú?

-¿Yo? No. -Sí...

-Que no, que no.

-Sí... -No, no, que no.

Será otra cosa.

-Bueno, pues tú sabrás

porque yo soy intuitiva, pero no adivina, ¿sabes?

Hola. ¿Qué tal?

¿Qué te pasa?

¿Estás bien?

Alba, me estás asustando, ¿qué pasa?

Es Ángel...

¿Sabes dónde está? ¿Le ha pasado algo?

Está en la UCI.

¿En la UCI?

Lo ha atropellado un coche.

Está muy grave.

Lo siento. No entiendo nada, Jesús,

me dijo... justo...

Me dijo que iba a hacer todo bien.

¿A qué te refieres? Que antes

del accidente, me dijo que...

Que me lo iba a contar todo.

¿Qué es todo? Todo.

Todo lo que había hecho,

que estaba muy arrepentido y...

que quería dejarlo todo atrás.

Y no habría más secretos. ¿De qué secretos hablas?

No lo sé.

Hay gente poderosa involucrada, o eso me dijo.

Dime una cosa, ¿te dijo, al menos,

si tienen que ver con alguien del bufete?

No me lo dijo.

Yo creo que sí.

Lo único que sé es

que quería contármelo todo y ahora está al borde de la muerte.

Me voy al bufete.

No, no, no. Vete a casa. Descansa.

Gracias.

Oye, Jesús no llega, si os parece, empezamos ya.

-Vale.

A mí, antes de empezar, me gustaría

comentar una cosa.

He tomado una decisión sobre mis acciones.

-Vaya.

¿Y no prefieres esperar a Jesús?

Sí, me encantaría que estuviera, pero...

Entre que le esperamos, os lo cuento, nos reunimos...

se nos va la mañana y todos estamos ocupados.

-Empezad, entonces.

Seguro que tomaste la mejor decisión.

Bueno, eso espero.

Pero tampoco esperéis una gran revolución porque he sido...

bastante conservador.

-¿Qué significa eso?

Me quedo.

-¿Te quedas?

Sí.

Mis acciones y yo nos quedamos.

-Bien, pues yo no puedo dejar

de darte la bienvenida de nuevo

y esperar que esto sea en firme.

Gracias

Lo he estado pensando con...

mucha tranquilidad y...

creo que me estaba precipitando.

Hay muchísimas cosas que me siguen uniendo a esta ciudad

y al bufete, así que os pido disculpas por...

haber removido las aguas con mi indecisión.

-Estás disculpado.

Espero que la próxima vez sea para pescar algo.

-Bien, pues despejada esta incógnita, vamos a los casos.

Victoria, tú estarás muy liada con tu cartera de clientes.

-Exacto, estoy con dos casos que me llevan todo el tiempo.

-Bien.

Pues yo voy a intentar dar carpetazo al asunto Hostench...

que Ángel dejó pendiente

en el juzgado.

¿Eso no estaba ya solucionado?

Sí, bueno, queda algún fleco suelto.

Por cierto.

¿Alguien sabe algo de Ángel?

Yo no.

-No, yo tampoco.

-Eh... Bueno...

¿Y tú, Jorge, te sientes cómodo

con Derecho de sucesiones y vecindad?

Mmm... Sí, yo me ocupo si quieres.

Bien.

(Pasos)

Ah, Jesús,

hemos empezado porque no llegabas.

-Lo siento,

tengo una noticia grave. Ángel está en la UCI.

Su situación es crítica.

Carol, qué bien que estás aquí, ayúdame,

que no puedo más. -¿Qué te pasa?

-Qué le va a pasar

que no consigue ganar a los barquitos.

-Pues no, graciosa.

Estoy con la distribución

de las mesas de la boda.

-Parece una batalla naval.

-Pues casi.

Y la estoy perdiendo.

No puedo, por más vueltas

que le doy, no puedo encajarlo.

No encuentro la distribución. -Tranquila, no será tan difícil.

-Es sentar a personas en mesas,

hazlo a boleo. -¿A boleo?

No sabes de qué hablas. -Bueno, Maca, ¿cuál es el problema?

-Son varios problemas.

Primero, mucha gente

no me ha confirmado, van con cuentagotas.

Incluso aquí, la última ha sido Carlota.

Me faltan muchos por saber. Luego está

que las mesas son de seis,

me interesa colocar parejas, pero hay gente sola.

-Pues 1+1, vas sumando y llenas mesas.

-Ya, esto intento, pero no es tan fácil.

Y luego...

hay otro problema más.

-¿Otro más?

Es que mi familia y la de mi novio...

no se llevan bien.

Y mis primas se odian entre ellas.

-Sí que lo tienes un poco difícil.

-Difícil no, imposible, no encaja. -Bueno, siempre puedes

cortar por la mitad.

Ya sabes, como en las batallas, que hay fuego amigo.

Vale, me callo.

Ah, no, no, no.

¿Y si haces dos bodas como los famosos?

Y que una de ellas zulú.

-Vale ya.

-A ver, bueno, tranquila. Voy a intentarlo.

Una cosa, ¿a mí me puedes sentar más lejos de los jefes?

No quiero cortarme.

-¿Lo ves? Todo son complicaciones.

-¿Estáis hablando de la boda? -Yo voy con pareja.

-Mira qué bien, uno que viene con pareja.

-Y qué pareja. Tengo ganas de presentárosla.

-Danielito, tengo algo que contarte.

-Sí, que querías venir conmigo,

pero ese tren ya pasó.

-Ya, pues, a lo mejor

te viene bien y todo.

No tienes pareja.

Es una chica que acabas de conocer en el Acorder.

-¿Y qué?

-Que esa persona soy yo,

creé un perfil falso.

(ACENTO PIJO) Yo soy Lorena Semprún.

¡Ja!

¡Que no tienes pareja!

(RÍE)

(RÍE MALEVOLAMENTE)

-Entonces, ¿con o sin pareja?

-Ya sé dónde está Ángel.

-¿Dónde?

-Muriéndose en el hospital.

Le han atropellado.

¿Cuándo fue el atropello?

-No lo sé, Victoria.

No sé mucho más de lo que os he contado.

-Pero ¿el coma es reversible? -Tampoco lo sé.

No sé, ni idea.

Solo os puedo decir lo que me ha contado Alba.

Que Ángel lucha por su vida en la UCI.

-Es terrible esto.

¿Cómo ha sido?

Lo que se sabe es que le atropelló un coche.

El conductor se dio a la fuga, nada más.

-¿Nadie cogió la matrícula?

-No lo sé. No sé, Carlota.

Ya nos enteraremos.

Pero ¿el atropello

ha sido accidental o...?s

¿Por qué preguntas eso? -Eso.

¿Vos pensás que alguien querría matar a Ángel?

-No... No pienso nada.

Lo he dicho así.

No, precisamente lo he dicho sin pensar.

-Pero esas son cosas que se piensan, Carlota.

-Bueno, lo que sé es que tampoco sabemos tanto de Ángel

Últimamente no ha estado integrado.

¿O no? Y no solo últimamente.

Ángel siempre ha ido a su aire.

Y no es la primera vez que le hemos pillado en una mentira.

La última fue que se iba al País Vasco a descansar,

luego estaba en las Caimán... -Qué feo, ¿eh?

Qué feo y qué miserable.

Está al borde de la muerte y tú escupiendo bilis.

¡No es el momento!

No es el momento.

-Bueno...

Hola.

Una reunión larga, ¿no?

Pues sí, la verdad.

Y...

¿Qué se sabe de lo de Ángel?

¿Ya ha llegado la noticia a la pradera?

Tino.

Que...

estaba tomando el café en el bar de Olivia y...

oyó a Alba contándoselo a Jesús.

Que yo tampoco me fío mucho de su versión.

Lo que nosotros sabemos es

que lo atropellaron y el conductor se fugó.

¿Y está en la UCI?

Está en coma.

Madre mía, pobre Alba.

Uf, qué horror.

Sí.

¿Se sabe cómo ha sido el atropello?

No, no, no sé nada.

Pero no sé, no...

Pero ¿qué?

En la reunión Carlota ha dicho algo que...

No sé, me ha dado que pensar.

Espera.

No quiero parecer ni un loco, ni un paranoico.

¿No te parece que es un poco raro?

No sé, demasiada casualidad.

¿Y? ¿Qué quieres decir

que alguien lo organizó?

¿Tienes pruebas de lo que dices?

Me parece un tema un poco sensible como para especular.

Si lo sé, tienes razón.

Yo no tengo duda de que Ángel está metido

en algo turbio.

Y luego, lo de Francisco no quedó claro.

De repente, sale de la cárcel,

ya no se hablan, solo discuten.

¿Y qué tiene que ver don Francisco?

¿Cómo que qué tiene que ver? Sé de lo que es capaz Francisco.

Y...

Jorge, no te sigo, ¿capaz de qué?

Pues capaz de... Mira lo que le hizo a mi padre.

Era su mejor amigo, su socio en el bufete y acababa de morir.

¿Y qué hizo?

Intentar implicarle en un delito.

De eso es capaz.

Y luego está Victoria.

¿Y qué pasa con Victoria?

Ella y Ángel tienen mucha más relación.

Sí, pero me parece normal, tienen...

muchas reuniones a puerta cerrada... No sé... No...

Es que no sé...

No te sigo, Jorge,

no sé dónde quieres llegar.

Quiero llegar hasta el fondo.

Quiero saber toda la verdad de una vez.

Ya estoy cansado de que toda esta gente me esté mintiendo.

Hola, Francisco.

-¿Qué quieres? Estoy ocupado.

¿Ahora también eres cartero?

-(RÍE)

Más o menos.

Soy el abogado de tu futura exmujer.

-Oh, que Lourdes quiere el divorcio.

-Hombre, Francisco,

no creo que te pille de sorpresa.

-No.

Bastante menos, desde luego, que te haya escogido a ti como abogado.

-Ella quería el mejor.

Te llegó una carta a tu casa, pero no vive nadie allí.

-¿Y qué alega para solicitar el divorcio?

-Pues muchas cosas,

sobre todo, desavenencias.

-Qué valor tiene.

-De colega a colega.

Lourdes quiere resolver esto de manera amistosa.

Tú verás. -Sigue repartiendo tus papeles,

que yo estoy ocupado.

-Nos vemos mañana, Francisco.

-Chist.

Qué valor tiene.

Sabes que puedes contar conmigo para todo.

Lo sé.

Aunque, bueno, si te soy sincera,

tampoco confío mucho en mí como investigadora.

(SUSPIRA)

Lo que tenemos que hacer es

no llamar la atención.

Tú y yo seguimos trabajando como si no pasase nada.

Por cierto,

me ha caído un caso de sucesiones.

¿Sabes quién es el abogado

de la otra parte? ¿Quién?

Héctor.

Tu ex.

Y...

Lo siento.

Lo siento mucho, pero sabías que iba a pasar.

Ya, pero no...s

Se me acaban de quitar las ganas, es lo que menos me apetece ahora.

¿Qué vas a hacer?

¿Vas a renunciar al caso? No.

Digamos que voy a...

Cederlo a alguien que esté más al día en este asunto.

Berta.

Sí, hola.

¿Te puedes pasar por mi despacho?

Vale.

Gracias.

Oye.

Eh...

No...

No sabía que fueras tan cobarde.

(CHASQUEA) No, te equivocas.

No es cobardía.

Es, simplemente, que...

ahora mismo no quiero que nada,

ni nadie,

me distraiga de lo que estamos viviendo.

Ah.

Y litigar con tu ex, pues...

no me parece lo más apropiado.

Ya, pero es que yo te he elegido a ti.

No, Jorge, no. No.

Huy, perdón.

Eh... ¿Interrumpo algo?

¡No! No, qué vas a interrumpir.

Por cierto, Olivia te está buscando.

Ah, ¿ya está aquí?

Sí. Sí, quedamos

por lo de la salida de humos.

Ah... Os dejo.

Venga. Adiós. Gracias.

Adiós.

Siéntate. Claro.

¿Qué? (RÍE) ¿Qué?

Eso me pregunto yo, ¿qué?

Nada...

Mira.

Aquí tienes un caso de los que gustan.

Me lo ha pasado Carlota.

Te lo cedo.

¿Por qué? ¿Ya no coges más casos?

¿Tienes el billete? ¿Te vas? No.

¿Cuándo? ¿Cómo? Berta. Berta.

Espera.

Es que no te lo he contado. ¿Qué?

Tenías razón.

Era una decisión precipitada.

Así que me quedo.

Ya decía yo que te veía algo distinto.

¿Ha pasado algo?

Ha pasado...

que la cliente se llama Rosario Velasco.

"OK, McKay". Su padre la ha desherado

y le ha entregado la totalidad de la herencia

a su hermano menor.

Cosa que no se puede hacer

porque todo hijo tiene derecho aunque sea

a la legítima.

Ajá. Pero en Navarra sí se puede.

Es la única comunidad donde puedes desheredar.

Cierto.

Parece ser que el padre se valió

se valió de que estuvo empadronado en Navarra 10 años y...

por ello ha podido desheredar

a Rosario. Ya, pero...

ella no lo admite, ¿no?

Mmm. Como su padre pasó

los últimos años en una...

residencia aquí, en Madrid...

Exacto.

Bueno,

ya tienes hasta argumento.

Sencillo, ¿no?

¿Y por qué no lo haces tú?, te veo muy puesto en el tema.

Bueno, pero creo que tú lo harás mucho mejor.

Ya, ya, ya...

Sobre todo que yo no tengo que litigar con Héctor Moliner.

Da pereza, ¿no?

Ciao.

Esto es lo que me recomendó Alfonso

para lo de la salida de humos. Bien.

Pero tendrá que hacer reformas en la finca colindante, ¿no?

Sí, pero es una supersolución.

Sí, sí. Solo tienes que hablar con la comunidad de vecinos.

Eso está chupado, el presidente es mi colega,

viene siempre a tomar café, es un encanto.

Vale, pues...

Pues ya está. Hablas con él

y que se ponga a favor de tu propuesta en la junta de vecinos.

Y solucionado. Lo hará.

Ya te lo digo yo.

Me lo tendré que currar un poco.

Pero creo que sé cuál es su punto débil.

(CHASCA LA LENGUA)

¿Cuál?

Pues que le gusta como sentirse importante él, ¿sabes?

Y había pensado...

Si a ti te parece bien, ¿eh?

Citarlo aquí en el bufete.

Ah, sí, claro. Por eso no te preocupes.

Pero no aquí...

así... mal...

Si no en un sitio, ¿sabes?,

con una mesa de madera de roble...

un sillón de piel... o algo así como serio.

Que sí, Oli, que le pedimos a Jorge el despacho.

Ya está.

Jo, la verdad es que le tengo que agradecer lo del arquitecto.

Sí, se ha portado muy bien.

-Eh, Rodri. -Berta.

-Hola.

-¿Cómo estás? -Bien.

-¿Visita de trabajo o de placer?

-De trabajo, estoy con el divorcio de Zabálburu,

pero verte a ti siempre es un placer.

-¿Te tomas un café y te enseño una cosa?

-Claro, enséñame lo que quieras

-Qué tonto eres, ¿eh?

No es una cosa... Es para...

Un artículo que he hecho para la revista que manipuló mis fotos.

-Qué gente, ¿eh? De verdad.

Con lo bien que estás.

-Rodri, es en serio. -Vale.

-Es una reflexión que hago sobre la cosificación de la mujer.

-Ajá. -Sí.

Bueno, toma, vete leyéndolo

y mientras te preparo un café, ¿vale? -Vale.

Cargadito. -Oído, cocina.

Oye.

Qué fuerte lo de Lourdes y Francisco, que se separen.

Va a ser la comidilla

de las partidas de brisca de mi madre.

Claro,

como Lourdes es del grupo...

-Ya...

(CARRASPEA) -¿Ya?

-Ajá. -¿Y qué te parece?

Eh... pues está muy bien. -¿Sí?

-Sí. -¿En serio?

¿De verdad? -Sí, contundente, breve... Muy bien,

la frase esta de "es una forma..." (AMBOS) "de violencia simbólica".

-Fantástica, ¿no? -Es potente.

-Genial, gracias.

Pues... era lo único que me faltaba para...

para enviarlo,

una visión más masculina,

así que listo. -No, no lo envíes...

-¿Qué pasa?

Lo he enviado ya y... -¿Ya?

Sí.

Lo publican mañana sin retoques, tal y como estaba

en el acuerdo.

-Muy bien. -¿Qué pasa?

-No... No, nada. Es que...

me había parecido ver una falta de ortografía, pero...

-¿Mía?

No...

Bueno, lo he pasado por el corrector.

-No... Me habré equivocado. Muy bien.

-¿Seguro? -Ajá, muy bien.

-Ay, me he quitado un peso de encima.

-Me alegro mucho.

-Toma, el café. -Ajá.

Lo siento, estoy ocupado. Es importante.

Muy bien.

Tú dirás. Quería decirte que lo siento,

siento haber perdido los nervios en la reunión.

Con controlarse en las juntas, basta.

Bueno, lo intento, pero Carlota no ha sido un ejemplo

de contención: no se puede hablar

de esa manera sobre alguien que está a punto de morir.

En eso tienes razón, no lo niego.

Deberías disculpar a Carlota,

ya que ella no es consciente de...

la...

relación tan estrecha que tenéis tú y Ángel.

No sé ni siquiera si sabe

todos los clientes que compartís.

¿Ángel y yo? Sí.

Bueno, alguno, pero a mí lo que me mueve es la humanidad, nada más.

Yo sé que me refugio en el humor, pero tengo sentimientos,

algo que al parecer no abunda en este bufete.

No me extraña que te hayas querido ir.

Por cierto, ¿a qué se debe tu repentino cambio de opinión?

Tiene que haber sido algo importante, ¿no?, si se puede preguntar.

Sí, claro que puedes.

Motivos personales.

Ah, vale, que no me quieres contar, es tu derecho.

Pero si hasta ayer tenías motivos personales para irte

y una oferta mía sobre la mesa,

vengo a decirte que estoy dispuesta a subir mi oferta.

No pierdas el tiempo, Victoria, no..

No voy a vender.

Te ofrezco un 20 % más. Mmm...

Un 20 %, estás...

muy generosa.

Bueno, tengo mucha fe en este bufete.

Ya... Demasiada.

Los dos sabemos que mis acciones no valen tanto.

Razón de más, deberías aceptar.

Dime una cosa, Victoria.

¿Por qué pujas tan alto para controlar el bufete?

¿No acabas de decir que aquí...

faltan personas con sentimientos?

¿O es que quieres librarte de mí?

No. No, nada qué ver.

Con vos está todo bien,

preferiría comprárselas a Carlota, pero no las vende.

¿No has contestado a la pregunta?

¿Por qué tienes tanto interés en comprar?

Siempre quiero más.

Es mi naturaleza.

Pues lo siento mucho, pero...

No te vendo las acciones.

Decime que te lo pensarás. No tengo que pensar nada.

Me quedo.

Y conseguiré que este bufete sea un ejemplo de transparencia,

como quería mi padre.

Eso es lo que haré.

Te creía más inteligente.

Siento decepcionarte.

-A comer, que esto se enfría. -Yo ahora no tengo hambre.

-Yo también tengo el estómago cerrado.

-Pobre Ángel, me da una pena. No dejo de pensar

en él.

¿Has sabido algo más? -(CANSADO) No, ni idea.

-Paco, no seas insensible.

-Ah, ¿insensible yo?

¿Qué pasa? ¿No conocemos a Ángel?

-Bueno, pero los sentimientos no se borran de un día para otro.

Además, con todo lo que ha hecho por ti como abogado...

Vale, que ha hecho cosas mal.

Pero también hizo cosas bien.

No sé, ¿no te da un poco de pena?

-Oye, sí, Maricarmen, sí, sí, es muy triste.

¿Mejor así? ¿Contenta?

-Paco, a veces no te reconozco.

Y además, si no venías a comer,

para ver papeles, haberte quedado.

-¡Maricarmen, por favor!

¡Déjame un poco en paz!

¡Estoy leyendo la demanda de divorcio!

-Ay...

Paco, ¿le vas a pedir el divorcio a Lourdes?

-No, claro que no, me lo pide ella.

-Bueno, es lo mismo.

Ya era hora de que se pusiera en su sitio.

Ja, la ex.

Pues si se cree que se va a quedar con todo, la lleva clara.

¿Y la casa familiar?

¿Qué vamos a hacer con ella?

-¿Qué pasa con eso ahora? -Pues que hay que echarla, Paco.

No se puede quedar ahí viviendo de gratis.

Es más, tenemos que mudarnos allí.

-Mira, Maricarmen...

De verdad, piensa.

Aquí nadie se va a mudar, todo va a seguir igual.

-¿Como que va a seguir igual?

-No es momento.

-¿Ah, no? -No.

-¿Y cuándo será?

-Ni me...

Hay mucha burocracia...

Después de tanto tiempo, por favor, a estas alturas...

-Tú no te quieres divorciar. -¡Que no!

Que no es eso.

(Móvil)

Victoria.

Ah...

Mira, iba a colgarte directamente,

pero, para que no haya confusión...

No tengo nada que hablar contigo. ¿Estamos?

-¿Victoria? -Sí.

-¿La que yo conozco?

-(CANSADO) Sí...

-¿Y qué quería? -Nada.

¡Chist!

El yate... ¡Je!

Pues no.

-¡"Buongiorno, principessa"!

-Ay, qué susto.

¿Teníamos cita?

-Todas las que tú quieras

cuando tú quieras y más.

-(SUSPIRA) A ver, Antonio, no te pases.

Porque tú y yo tenemos un acuerdo,

así que si esta visita no es por motivos profesionales, aire.

-Hay un motivo profesional, Carlota, muy profesional.

Necesito una abogada.

Tú.

Una marca de champú para la crecida del pelo y para la caída del pelo

ha usado mi imagen sin mi permiso.

¿Te hace gracia? -(RÍE) No.

Es que... no sé...

Te han dejado calvo.

-Hombre, precisamente tú que lo veas divertido.

Me equivoqué de abogado.

-Gracias tiene, Antonio.

¿No? -Sí, sí, claro.

-A ver, no me río de ti.

No es eso.

El fotomontaje es muy cutre, admítelo.

Pero, bueno, sí, es...

Es un delito y...

Y nos podemos ocupar de ello.

-Muy bien. Muchas gracias.

-Yo encantada...

de ser tu abogada.

¡Aj! No me apetece nada, no tengo hambre.

¿Qué tal con Carlos? Bien.

Muy bien.

Pero hoy le he dicho que mejor no nos veamos para ir a caminar.

¿Por?

Porque tengo un lío con José, los niños...

No sé, me siento como si le estuviera engañando,

qué tonta... ¡Alba!

Hola, chicas. Hola, guapa.

¿Qué tal? ¿Cómo va todo?

Pues...

Bien.

(SUSPIRA) Aguantando.

Gracias por vuestros mensajes, los escuché,

pero... Tranquila,

tú haz lo que necesites, ¿de acuerdo?

¿Cómo está Ángel?

Acabo de hablar con su madre y me ha dicho que está igual.

¿Y tú cómo estás?

Agotada.

He estado toda la noche en el hospital

para verle solo cinco minutos.

Sus padres me cedieron el turno

diciendo que era su prometida.

En la UCI solo puedes entrar si eres familia.

A lo mejor tenías que haberte cogido el día libre.

No.

No porque si me quedo en casa, le doy vueltas a todo y es peor.

Prefiero estar ocupada.

Sofi. ¿Qué?

He pensado que voy a volver con mi madre, ¿vale?

No tiene que ver con vosotros, me tratáis genial...

Tú tranquila, tranquila,

haz lo que necesites.

Mi casa es tu casa y está abierta

cuando la necesites,

pero... te entiendo.

¿Quién te cuida mejor que tu madre?

Oye, Alba,

que...

Ya sabes que estamos aquí para todo lo que necesites.

Gracias.

(SOLLOZA)

¿Qué? ¿Qué te pasa?

Pues...

Él quería arreglarlo y yo fui dura con él

y ahora se va a morir. No.

No, cariño.

No va a morir.

Ni lo pienses.

No va a pasar.

Ya verás como se soluciona todo. ¿Mmm?

Ya verás.

-Tu madre que dice que quiere el divorcio.

¿Qué te parece?

-A ver, papá, yo no tengo

que opinar sobre eso, se lo he dicho a mamá

Y te lo digo a ti también.

No contéis conmigo para nada.

-Pues muy bien.

-¿Algo más?

-No.

-Vamos a ver, en qué cabeza cabe, por el amor de Dios.

A quién se le ocurre escoger al inútil de Álvarez de Miranda.

-Rodrigo no es mal abogado.

-¡Jo!

-Y sabes que su madre es amiga de mamá y supongo

que lo habrá recomendado... -A río revuelto,

pues ya se sabe. -Lo que te recomiendo es

que te busques un buen abogado pronto.

-Yo lo que voy a ver cuáles son las intenciones de tu madre.

No necesito ningún abogado porque no va haber divorcio.

-Si mamá se quiere divorciar, lo hará.

No puedes obligarla a seguir casada.

-Podías haberme avisado, no me llevaría este chasco.

-¿Qué chasco?

Si mamá lleva toda la vida mal contigo, podía haberlo hecho antes.

-Ah, mira. Ya te has posicionado.

Luego dice que él no, que al margen.

-¿Te atreves a echarme en cara algo a mí después de todo?

Por favor.

Mira, te voy a pedir una cosa, solo una:

no te equivoques de enemigo, por favor.

Iré a la comparecencia.

Pero solo como espectador imparcial, nada más.

-Pues mira.

-Ni mamá,

ni tú. -Me alegro

por la parte que me toca. Y espero

que a tu madre se lo dejes tan claro como a mí.

-Qué quieres que te diga,

a mí el sitio que más me gustó fue el primero.

-¿El pequeñajo del centro?

-Bueno, pequeño, pero matón.

Tiene mucha personalidad.

-Sí.

Tiene mucha personalidad y también muchos bichos, familias.

Generaciones enteras.

-No hay nada que no se solucione

con una buena fumigación.

-Sí, pobrecitos, me dan pena.

Lo que pasa es que necesitamos espacio, Álex.

Porque, además de una barra...

sillas, mesas... necesitamos cocina,

almacén, necesitamos... cámaras.

¿Sabes? -Ya...

Bueno, a ver, igual

sí que le falta algún metro, pero, bueno, ten en cuenta

que la zona del centro es ideal.

Mira, está lleno de gente joven,

con trabajos liberales...

mmm... con pasta...

con ganas de cuidarse...

¿A ver dónde encuentras tú

otro barrio mejor para vender zumo ecológico?

-Este.

¿Y qué le pasa al local de aquí abajo? ¿Eh?

Es grande, está recién reformado,

tiene cocina... Está hasta pintado, sería...

poner los muebles y a funcionar,

chimpún.

-Mmm... Ya.

Ya...

Que no, papá, ten en cuenta que el barrio del centro

es una zona muy transitada. Pasa muchísima gente. En el barrio,

aquí, solo hay muchos niños...

y la gente tiene muy poco tiempo para cuidarse, se van a gastar 4 o 5 E

en tus zumos ecológicos. Sí.

-Qué buen análisis.

-Hombre.

-¿De dónde has sacado esa visión para los negocios?

-Son muchos años

viendo tus pifias. Je.

Toma.

-Bueno, pues nada, entonces tendremos que...

recopilar toda la documentación para tenerla lista el viernes.

¿Mmm? -Entonces, ¿gana el centro?

-Pues sí, gana el centro.

¿Sabes qué?

Gana la familia.

Te lo imaginas, ¿eh?

Todo con muchos colorines. Colores muy vivos.

Varias mesas, no muchas, sillas de vinilo.

Música brasileña.

¿Qué te parece? Fenomenal, ¿eh?

A ver, el verde es el zumo detox. Fenómeno.

El rojo para el mal de amores, ¿qué te parece?

Ya lo veo y, en nada, franquicias por toda España.

Qué digo España, por todo el mundo, macho.

Nos forramos. Y nosotros rascándonos la tripa.

¿Mmm?

-Para el carro que se te está yendo

un poco la pinza.

(PUERTA)

(Música triste)

Hola, mi amor.

Ya lo sé cariño, ya lo sé.

Todo irá bien, mi amor.

-Crié a tu hijo completamente sola.

Bueno,

a uno de tus hijos.

¿Hay alguno más?

-Si seguimos por ahí,

va a ser imposible un acuerdo.

-Siempre me has mentido, ya no más.

Me voy a quedar

con todo.

"Desea"

conservar la casa familiar, las joyas y cuadros,

que ella misma adquirió y... -¿Y mi sangre? ¿No la quiere?

¡No, no y no!

Esta es mi respuesta, díselo. ¡Esto no va a ser

amistoso!

¿Conseguirías los clientes de Victoria?

Veo que cada vez somos más en el "comando

Antivictoria".

¿Qué haces acá?

-"Yo quiero..."

que todo vuelva a ser como antes,

que papá vuelva y vivamos juntos.

-Ya... -Yo voy a hacer

lo que haya que hacer para que estemos juntos.

-¿Y qué vas a hacer?

-¿Ah?

-La gente se está ensañando conmigo por el artículo.

-Berta, que... me lo esperaba.

-¿Te lo esperabas?

-Lo primero, estás enganchada a las redes.

Y lo segundo,

la imagen que proyectas en la red es superficial.

-Mira quién fue a hablar.

-Eres un falso. ¡Payaso!

(BALBUCEA) ¿Eh? Que... ¡Tonto!

Que la relación con José está...

terminada, ¿vale? Vale.

Vale, vale... Pero ¿qué?

¿Te has acostado con él?

-¿Está aquí la chica? -La que habla con Sofía.

¿La ves?

-Vamos, que quiero conocerla. -Mamá... Mamá.

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Derecho a soñar - Capítulo 121

02 jul 2019

Alba al fin descubre el paradero de Ángel: fue atropellado y está en la UCI, en coma y con pronóstico grave. Esto hace que emerja con fuerza el amor que aún siente por él. Por su parte, Jorge y Julia viven un momento dulce, derribadas ya todas las barreras que les mantenían alejados. Para Victoria, la decisión de Jorge de quedarse y no venderle sus acciones será un mazazo. Mientras, Jorge decide que no va a parar hasta llegar al fondo de lo que está ocurriendo en el bufete: sabe que Victoria y Ángel estaban implicados en algo, lo mismo que Francisco. En casa de Sofía, la nueva situación con Jose no termina de ser del todo natural; sobre todo cuando él descubre que ella tiene un "amigo" llamado Carlos. Mientras, Jose busca local para montar su zumería, y confiesa a su hijo Alex que un importante inversor chino está respaldándole económicamente. Francisco recibe la demanda de divorcio de Lourdes, pero no va a aceptar las condiciones fácilmente y exige que Lourdes de la cara. Esto produce resquemor en Maricarmen, que intuye que en el fondo no quiere divorciarse.

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