Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 112 - ver ahora
Transcripción completa

Habla con los socios.

-Está bien.

Si hay votación, tienes mi apoyo.

-Debes hablar de dinero con un cliente

antes de respuestas.

De dinero se habla de manera muy distinta

con la tripa llena.

La gente se pregunta qué haces y qué no haces.

-¿Pues qué queréis que haga?

-Tengo una idea, que seas nuestro "ghost lawyer".

-¿Qué? -Nuestro abogado en la sombra.

Alguien que trabaje para nosotros de manera encubierta.

Había pensado que quizá

podrías prestarme el despacho para hacerme las fotos.

-¿Y no será que quieres aparentar

una cosa que no eres?

-¿Eh?

-Que no te voy a dejar el despacho.

¿Tú me dejarías tu despacho?

Carlota me ha dicho que no.

-¿Te dijo que no? -Sí.

-No se hable más, te dejo el mío.

Me avisas, lo arreglamos y todo perfecto.

-Gracias, gracias.

Por favor.

¿Podemos vernos esta noche?

Es un momento. Me estás preocupando. ¿Pasa algo?

Yo necesito... Héctor, ¿qué haces aquí?

Quería verte.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Pues no, Rodrigo, no estoy bien.

Jorge, eh...

Rodri, lo dejamos para otro día.

¿Puedo pasar?

¿Qué pasa?

No le había visto así nunca.

Yo sí, alguna vez.

No se enfada mucho,

pero cuando se enfada, se enfada.

Gracias.

Estás así por Julia, ¿eh?

Oye, ya eras guapa de pequeña, ¿no?

Quiero a Julia, eso es lo que me pasa.

Y ya no la puedo tener.

Encima está con otro.

¿Y qué otro? Menudo imbécil.

Es un cretino. Es que... ¡Ah!

Podíais buscaros un hotelito o algo, ¿no?

Pues habíamos pensado en hacerlo en tu habitación.

Uy, qué yuyu.

-¿Qué tal? ¿Cómo andas, Olivia?

-Bueno...

Sémola.

Quinoa.

Gofio.

¡Mira...!

Buenos días.

Hola.

¿Qué haces?

La lista de la compra.

No sé, últimamente como que dura menos, ¿no?

Ah, pues no sé, no me había fijado, la verdad.

Yogur natural; yogur de arándanos.

A ver. Bueno.

¿Nos tomamos el té juntas?

No, Julia, quiero acabar esto

porque es que la lista de la compra como que no se hace sola.

Pues dame, ya la hago yo.

No, la acabo yo. Vinagre de Jerez que falta.

Oli, ¿te pasa algo?

¿A mí?

Es que quiero acabarla antes de irme a currar.

Dame que te ayudo. No.

Tú eres más de margarina que de mantequilla, ¿no?

¿Y Héctor es más de margarina?

Me da igual, lo que tú quieras.

Pues pongo margarina.

Toma, el té.

Qué pesada eres.

Que no te preocupes por la compra

que ya la hago yo cuando salga del bufete.

¿Seguro?

¿No tienes algún plan con Héctor?

Me había dicho de cenar, sí,

pero hago la compra antes.

Si no puedes, avísame y ya voy yo al súper.

Oli, si me comprometo es porque la puedo hacer.

Ya lo sé. Pero bueno,

supongo que la compra es un rollo

comparado con ir a bailar swing con Héctor

y sus calcetines de... rombos.

¿Los has encontrado? Granates con detallitos en azul.

Sí, se están lavando, bueno, uno.

Lo acabo de dejar como un loco buscando debajo de la cama.

¿Ah, sí?

Pues dáselo tú, ¿no?

Porque si se lo doy yo,

igual queda un poquito bizarro.

Bueno, es un calcetín, tampoco...

Quiero decir, que no son los calzoncillos.

Hombre, imagínate unos calzoncillos ya.

Pero, Julia, es un calcetín que lleva 12,

incluso 14 horas

dentro de un zapato sudado

paseando por las calles de la ciudad

y ahora mismo está situado en los azulejos preciosos

que tanto me han costado poner en mi cuarto de baño.

Bueno, yo me voy.

Nada, nos vemos en la terraza.

Oye, una cosita que se me olvidaba,

¿te importa comprar extra de papel higiénico?

No sé qué pasa últimamente, que los rollos del papel...

(SILBA) Como que salen volando.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Me voy pitando

antes que papá quiera que vayamos juntos al bufete.

Cariño, necesito consultarte algo.

¿No puede ser luego? No.

He pasado media noche desvelada pensando en esto

y si no lo resuelvo, la angustia va a más

y se me pone en la tripa... Vale. ¿Qué pasa?

Tengo miedo de que nos quedemos sin nada.

Sin nada. Que nos quedemos sin dinero.

Es que gasto y gasto y no llevo las cuentas

y no he podido dormir pensando en eso.

Pues en otro momento le echamos un vistazo.

Cariño, necesito saber cómo están los números.

¿Ahora? Lo necesito.

Vale, a ver.

De la venta de las naves sacamos dos millones;

menos los gastos y el millón de la fianza,

se queda en poco más de 80 000 euros.

Hay que restarle lo que se quedará Hacienda en la declaración

del año que viene. Menos el abrigo, los zapatos,

los cosméticos. Robots de limpieza.

Robots de limpieza... No sé, has comprado muchas cosas,

tengo que mirar el extracto de la cuenta

porque tampoco me has ido pasando el recibo de cada cosa.

Tampoco es que gaste tanto, pero todos esos impuestos.

Para todo hay que pagar un por ciento.

Hacienda me va a asfixiar. Bienvenida al mundo real.

Pero eso no es nuevo, no sé de qué te extrañas.

Si no me extraño.

Pero antes me dolía menos.

A más dinero, más dolor de cabeza.

Ahora entiendo a los pobres futbolistas.

¿Los que evaden impuestos?

Eso es ilegal y no deberían darte pena.

Ay, ya lo sé.

Pero imaginarme en la calle

con una mano delante y otra detrás.

Bueno, siempre puedes vender el abrigo, los robots.

No, eso ni muerta.

Lo que hay que hacer es pensar como un banco

y no dejar dinero así como así, por ejemplo.

Si lo dices por lo que le dejé a Sofía,

es mi amiga y lo necesitaba.

Ya lo sé.

Me parece bien que ayudes,

pero no sé,

podríamos ponerle un...

Una pequeña cuota de interés.

Mira, bastante le va a costar a Sofía

devolvernos lo que le he dejado como para que encima

le pongamos intereses.

Lo que tienes que hacer es centrarte un poco

y dejar de gastar dinero en lo primero que se te pasa

por los ojos, ¿vale? Y me voy que tengo prisa.

Le he estado dando vueltas al tema

de la incómoda presencia de mi padre en el bufete

y creo que he encontrado una solución.

-Pues estoy deseando escuchar esa solución

porque has tenido que estrujarte la cabeza.

-Solo he tenido en cuenta los intereses del bufete, lo juro.

¿Vale? Vamos a ver.

Lo que no haremos es negar la dilatada experiencia de mi padre,

son décadas de práctica en la abogacía.

-Sí, bueno, cuando la ejerció.

Y supongo que estaremos hablando de la experiencia

en hacer el bien, no el prejuicio común,

que es lo que ha hecho últimamente.

Si empezamos con la ironía, no arreglamos nada.

-Jesús tiene razón. Vamos a dejarlo hablar.

Lo que haga falta para arreglar esto.

Sigue, Jesús.

-Por favor, observa.

-Lo que os quiero proponer para mi padre

es que ejerza un papel de "ghost lawyer",

vendría a ser algo así como un asesor jurídico en la sombra;

sin dar la cara ni apuntarse méritos.

Y sería solo para unos casos concretos.

Especialmente para los abogados más jóvenes. ¿Qué os parece?

-La verdad, Jesús, no sé, pero dudo que Francisco

esté actualizado en sus conocimientos

como para poder asesorar a nadie.

-¿Ves? Observa, el orador ahora

se gana al auditorio con su labia,

con su carisma.

Mira, ¿ves?

Todos ahí atentos, atrapados con el mensaje

que les está transmitiendo.

Te sirve esta clase práctica, ¿no?

Para saber la importancia del lenguaje gestual.

-Sí, por supuesto, don Francisco.

Con Carol, por ejemplo, está ejerciendo de mentor.

Así que algo de educación en la enseñanza tiene.

-No en vano, ¿eh? Hay que tener mucha paciencia

para formar a los jóvenes.

La verdad, a mí me parece que está muy bien

que Francisco esté haciendo algo.

Yo casi prefiero que sea un "ghost lawyer"

que no un "ghost" a secas dando vueltas por el bufete, ¿no?

-Jorge.

Yo no sé, Jesús.

A mí sinceramente no me parece

que tenga mucha mano con los jóvenes.

No sé si os habéis fijado en Carol estos días,

pero me parece que está más huidiza que otra cosa.

Estoy totalmente de acuerdo con Carlota,

a nivel de conocimientos está muy desfasado.

Se reciclará.

Yo lo siento, Jesús.

De verdad que lo siento.

Pero creo que darle una función

es darle alas para que se vuelva a crecer.

Y con todo lo que ha pasado, no lo veo;

no puedo apoyarlo.

-Mi respuesta ya la conocéis.

Creo que si las cosas están empezando a ir bien,

mejor no tocarlas.

-Ah, como el principio de la NASA:

si algo funciona, que nadie lo toque.

Yo no sé si las cosas están funcionando muy bien

con Francisco dando vueltas por el bufete.

No sé, ya me lo encontré durmiendo la siesta en mi despacho.

Es que ya está haciendo lo que quiere.

¿Encima le vamos a dar un cargo?

Yo no lo veo.

-No,

es que no le podemos dar un cargo de prestigio.

¿Encima qué, le vamos a regalar eso?

Lo que debe hacer es cumplir con lo que hemos decidido:

que se quede en el despacho que le ha sido asignado

y si se porta bien y consigue no dar la lata,

ya le daremos alguna función.

-Pues teniendo en cuenta el peso de tu voto,

propuesta rechazada.

Eh... ¿Has visto el gesto ese?

Eso es un gesto de felicitación al ganador.

Por cierto, había una cosa que quería comentaros

que me preocupa.

¿No habéis notado cierto aire frívolo

últimamente en el bufete?

¿Por qué lo dices?

Bueno, por el reportaje ese que va a hacer Berta

demostrando su faceta como abogada;

que va a hacer de "influencer", ¿no?

¿Se puede saber qué es eso?

-¿No sabés lo que es "influencer"?

-Por supuesto que sé lo que es un "influencer".

Lo que no entiendo es por qué una pasante del bufete

tiene que prestarse

a algo tan incoherente y absurdo.

No sé, me parece que estás exagerando un poco.

¿Ah, sí? Sí.

Simplemente la han seleccionado

para hacer un reportaje sobre jóvenes profesionales.

Tampoco es el fin del mundo.

Sinceramente, no me parece que un reportaje frívolo

vaya a ser una proyección de la profesionalidad del bufete.

Creo que más que nada nos va a perjudicar.

No sé, no veo por qué, es un reportaje.

Aún nos estamos recuperando

de la última sobreexposición gracias a Francisco.

Me parece que nos vamos a volver a poner en boca de todos

y no creo que sea bueno.

-A mí me parece que las nuevas generaciones

pueden dar un poco de modernidad al bufete

porque está esto como chapado a la antigua.

-¿Tú crees? -Sí.

Y ahora que estamos en la era digital,

todo es una cuestión de imagen y contenido.

Yo creo que una cara bonita con una ropa apropiada

hoy día te vende cualquier cosa.

A mí me parece que está muy bien el reportaje de Berta.

De hecho, le cedí mi despacho para que pudiera hacer las fotos.

Pero si vos querés, lo anulo. -No.

Si todo continúa en tu despacho

y no se contextualiza fuera del bufete,

no tengo nada más que decir.

¿Lo ves?

Es que el lenguaje corporal es importantísimo.

Si haces una buena lectura

de expresión corporal,

tienes una radiografía perfecta de la situación.

-¿Quién ha ganado, Victoria o Carlota?

-Ninguna de las dos, ha sido tabla.

El que ha sido ganando ha sido Jesús.

Se ve que está cogiendo peso en el consejo.

El gen Zabálburu.

Mira, mira, ya salen.

Ya verás. Disimula.

Ese gesto, eh...

Podría decir que todo podía haber salido mejor,

pero no.

¡No me lo puedo creer! ¿Quién se comió mis bombones?

-Pues lo que te decía, que el tema de ludificación

me parece muy interesante, cuanto más investigo, más me gusta.

-(ASIENTE) -De hecho, tengo una propuesta

que va a ser muy positiva para dinamizar

las relaciones en el bufete. -Resume un poquito,

que vengo de una reunión densa

y mucha palabrería me vuelve loca.

-Eso, que tengo la idea de hacerla muy competitiva.

Crear un sistema de puntuaciones entre trabajadores;

que se puntúen quién llega antes al trabajo; quién se va tarde;

quién pasa más tiempo tomando café en el office.

¿Qué? ¿Entiendes por dónde...?

-Sí, sí, perfectamente. ¿Y cuánto costaría eso?

-Eso es lo mejor, no costaría nada.

O muy poco, lo que cueste el material de oficina que usemos.

-Bien. -¿Sí?

-Sí, bien.

Mira, Charly te puede ayudar a organizar todo esto.

-¿Que tengo que ayudar a qué?

-A mí con la propuesta de ludificación para el bufete.

-Ah, bien. Qué apetecible, ¿no? -Así haces algo para variar un poco.

-Ah, no, si a mí trabajo no me falta.

-Tarea por dos.

Yo confío en vos,

sé que puedes con eso y con más. Venga.

Hasta luego.

-Pues ya hablaremos tú y yo.

Voy a acabar unas cosas que estoy haciendo

y ya ludificaremos lo que hay que ludificar.

-Pues muy bien.

-A mí me parece que aquí a la gente le sobra el tiempo.

-¡Uh! (CHISTA)

¿Te he asustado? -Sí.

No, es Victoria,

que ya sabe cómo es. -Ya, sí, ya sé cómo es.

-Por cierto, ¿cómo va el tema del ordenador?

-Eh... Olvídalo ya.

-Si puedo aportar cualquier cosa para mi pequeña venganza.

-Bueno, hombre, no es eso.

Si pudieras hacerte con los teléfonos de Víctor,

pero claro, eso va a ser imposible.

-Eso es pan comido.

En cualquier momento que se descuide del teléfono, lo tenemos.

-Pues estaría bien.

-No, esto lo hago más para mi faceta como abogada,

no para mostrar mi papel en las redes sociales.

-¿Y cuándo te hacen las fotos? ¿Se pueden ver?

-Mañana y nada de espectadores,

que me pongo de los nervios. -Bueno, ya veremos.

-Que no. -Que sí.

Para una cosa interesante que pasa por aquí.

Bueno, no es la única, ya sabes.

-¿Qué pasa?

-¿Pues qué va a pasar? Jorge.

-¿Qué pasa con Jorge?

-¿No lo ves como cambiado, raro?

-No, no he visto nada extraño en él.

-No sé, habré sido yo que lo he captado mal.

-"I think so".

Julia.

Sí.

¿Necesitas algo? Sí.

Quería hablar contigo.

Bueno, decirte...

que me voy al juzgado. Ah, sí.

Habías quedado con Martín, ¿no? Sí.

¿Y ya sabes qué enfoque le darás al caso?

Sí, le he estado dando algunas vueltas

y lo primero que hay que hacer

es eliminar las críticas ideológicas que tiene Martín.

Sí, es una buena opción. A ver, son ciertas

y estoy de acuerdo en muchas de ellas,

incluso son lícitas,

pero debemos centrarnos en los hechos

si queremos ganar el caso.

Razones objetivas tenemos.

No sé, Jorge, le he estado dando vueltas

y creo que debes poner mucho énfasis

en que no es justo que un ciudadano pague una comisión

a un banco privado para cobrar una pensión

a la que tiene derecho. No me parece justo.

Pues me gusta mucho ese enfoque, Julia.

Me gusta mucho.

Oye, ¿por qué no vienes conmigo al juzgado?

Eh...

Yo no pinto nada allí. Sí, pintas y mucho.

Jorge, tengo mucho trabajo.

Te lo estoy pidiendo, no te preocupes por esto

y acompáñame.

Además, me siento más seguro

si estás conmigo.

Y así aprovechamos

y te comento algo importante.

Vale.

¿Vamos?

Hola, Carlota.

¿Querías verme?

-Ah, sí, Berta. Siéntate, por favor.

Verás, ha habido algunos detalles

que me han hecho replantearme lo de tu reportaje.

-Carlota, te prometo que no le daré ningún protagonismo al bufete.

He pensado en pararlo,

hacerlo ahora no es del todo serio...

-No es eso, Berta.

Lo he estado pensando mejor y creo que he sido

demasiado contundente con todo esto.

Sí, creo que lo he analizado

solo desde un mismo punto de vista.

Y después de la reunión con la junta,

lo he empezado a ver de una forma más actual

y que atañe a todo el bufete.

-Perdona, Carlota, pero no sé si te llego a entender.

-Lo que intento explicarte

es que aunque no estoy segura de que el enfoque

de un tipo de reportaje como este sea del todo serio,

creo que puede ser positivo a la hora de posicionarnos

en las redes sociales y en las plataformas digitales.

-Sí, pensé exactamente lo mismo cuando me lo ofrecieron.

Me alegro de que cambies de opinión. -Bueno,

hay que actualizarse, ¿no?

Pues es lo que estoy intentando. -Sí.

-Por cierto, una cosa solo,

cuando hagáis el reportaje,

por favor no me cambiéis las cosas de sitio

y tened cuidado.

-Ah, que me estás ofreciendo tu despacho.

-Sí. Creo que es lo más apropiado,

¿no te parece? -Sí, por supuesto.

Solo que ya me habían ofrecido otro sitio...

-No. Insisto,

utiliza este despacho.

Al fin y al cabo soy la consejera delegada del bufete.

¿No? -Claro, claro.

Y descuida que no te moveremos nada del sitio.

-De acuerdo. -Gracias.

-De nada.

-¡Uy! -¡Berta!

¿Qué tal? -Hola, Rodrigo.

¿Nos ponemos con lo nuestro?

Que tengo a una multinacional del aluminio

con los picos y las palas esperando.

-Pues que sigan esperando y tú con ellos,

pero en recepción, por favor, que tengo que acabar una cosa.

-Vale.

Jorge, ¿quieres que entre?

Bueno, me encantaría.

Julia, yo... Oye, ¿me vas a contar

lo que me quieres explicar? Me has dicho que en el taxi no;

en la calle tampoco. Ahora que tenemos unos segundos...

Sí, eh...

Si no te he dicho nada viniendo hacia aquí

es porque me cuesta bastante encontrar el momento adecuado

para decirte esto.

Y me gustaría que estuviésemos tranquilamente tomando algo

y no en medio de un juzgado esperando a un cliente.

Pero si te lo tengo que decir aquí,

pues aquí será.

Julia, ya sé que el otro día te dije

que no... Mil perdones por el retraso,

pero con tantas calles uno se lía.

No se preocupe, Martín.

Aparte, aún no nos han llamado. Ah.

Eso sí, podemos ir a decirle a la funcionaria

que ya estamos aquí. Vale.

Mucha suerte. Por ahí.

Gracias.

Pues tal y como te lo cuento,

va y me dice que quiere hacer la Primera Comunión.

Pero ¿así sin más? ¿Nunca te había hablado del tema?

Nada, nada.

Claro, hemos hablado de religión, de las distintas religiones

y de lo que influye la religión, la cultura y las tradiciones.

Ya, de un modo más educativo y cultural que religioso.

Exactamente. Ni José ni yo somos practicantes.

Estamos bautizados porque en aquella época

bautizaban a todos.

Y nuestros hijos también están bautizados

para no pelearnos con los abuelos, pero nada más.

Entiendo.

Y Cristina llega y te suelta lo de la Comunión.

Exactamente.

A ver, si fuera cosa de una creencia espiritual,

pues yo lo aceptaría, pero no creo yo que...

No. Hoy en día la Comunión es como una fiesta

en la que los niños y las niñas se visten de príncipes y princesas

y reciben muchos regalos. Exactamente.

Y no quiero que la haga solo por eso.

No sé, intentaré hablar con ella

y explicarle que la Comunión no se hace solo por una fiesta.

Además, ese despilfarro de dinero, es que no puedo ahora mismo.

Bueno, si necesitas que te deje algo.

No, por favor, para nada.

Tú ya has hecho bastante.

Además, no quiero que pienses que te lo cuento

para que me dejes dinero. No, no es esa la situación.

Lo he explicado porque necesitaba contarlo y desahogarme.

¿Qué vas a hacer, Sofi? Pues no lo sé.

Intentaré hablar con ella y a ver si recapacita

y por ella misma llega a la conclusión

de que no tiene que hacer la Comunión.

Pero igual al contarle esto piensa que soy una mala madre.

No, mala madre no; madre responsable

que piensa en todos los días en lugar de solo un día.

Pues sí, tienes toda la razón.

Es verdad, sí.

Intentaré convencerla para que ella llegue a esto.

Pero es muy tozuda, ¿eh?

Y cuando se le pone algo en la cabeza.

Pero una Comunión no la haces de un día para otro.

Tienes que ir a catequesis y eso te da un margen de tiempo.

Eso es verdad, sí.

Pero cuando a mi hija se le pone algo en la cabeza,

está ahí hasta que lo consigue.

Es muy lista. Como su madre.

Eres un hipócrita.

-No bajemos al barro.

Sabes bien que no tienes las manos limpias.

-Ya, pero me ensucio yo solito.

No utilizo a la gente para conseguir mis propósitos.

Tú eres distinto, usas a la gente.

-Recuerda que soy abogado. -Ya,

y mi querido yerno también. Eres una sabandija.

Puede que engañes a los demás,

pero ambos sabemos bien lo que eres.

-Esta conversación empieza a ser redundante.

-Pues devuélveme mi dinero. -Tu dinero está saneado

y está perfectamente conmigo. -No quiero limosnas.

He pagado con la cárcel; he cumplido con mi trato.

¡Quiero recuperar mi parte! -¡Estás en el punto de mira,

si pusiera tu nombre...! -¡Quizá quiero arriesgarme!

-Lo siento, este es el sistema

y ganas más de lo que pierdes. -Lo quiero todo y lo quiero ya.

-¿Me estás amenazando?

Porque creo que me debes una.

-No me hagas reír, sinvergüenza.

-Salvé tu dinero, te saqué de la cárcel

e intento limpiar tu imagen.

Me parece un buen pacto.

-¿De verdad te crees todas tus mentiras?

Me hundiste, malnacido,

y encima te quieres apuntar el tanto.

¡Es que me entran ganas...! -Para, para.

-¿Cuánto lleva ahí?

-No lo sé.

Mensajería.

Buenas.

-Hola.

-¿Ibas a reunirte con alguien?

-Sí, con Carlota.

Llevo ya un buen rato aquí. -Si quieres, voy a avisarla.

-No, no hace falta, si ya sabe que estoy.

Se lo está tomando con calma.

Es un truco viejo para poner nervioso al contrincante,

pero conmigo no le va a funcionar.

-Ya.

¿Y no cabe la posibilidad de que le haya surgido algo?

Quiero decir, aquí surgen cosas continuamente.

Y para un asistente personal supone estar en servicio continuo.

Por ejemplo, hace un rato vi cómo Jorge

se llevaba a Julia a los juzgados...

supuestamente.

-Eso tampoco tiene nada de raro, ¿no?

Él es su jefe y ella su secretaria.

-No lo digo por el hecho de que se la lleve al juzgado,

lo digo más por las formas.

Me dio la sensación de que Jorge estaba un poco...

como ansioso, como con urgencia por llevársela.

Me pareció que Julia al principio como que se resistía.

No sé, no me parece una relación jefe-secretaria al uso.

¿No crees?

-Ni creo ni dejo de creer, nada.

-Por supuesto. Y haces bien, yo hago lo mismo.

Pero te digo que esa relación normal, normal no es.

Ahí hay algo.

Que tampoco sería raro,

quiero decir, están todo el día juntos;

hay roce, el roce hace el cariño...

Al final no sería raro que estuviesen juntos

o que tuviesen algo.

Eso no me lo vas negar.

-Eh... Voy a ver a Carlota.

-Al final la estrategia de la jefa para ponerte nervioso funciona.

¿Y tú qué? -¿Qué?

-¿Todo el día viendo a la gente

para arriba y para abajo y no sabías

que Julia y Jorge están juntos? -Daniel, vengo a trabajar,

no soy ninguna cotilla. -¡No, tú no!

Recepcionista.

-Tino,

ven, corre, que quiero contarte una cosa.

Sí, un notición, ven.

Pero ¿qué dices, Sofi? Si eres una de las personas

más seguras que conozco. Bueno, lo era.

Pero desde que José se fue y nos abandonó,

la verdad es que me siento muy insegura

y no sé ni dónde pisar. Estoy...

Estoy rara y, no sé, hasta físicamente me siento...

¿Ha pasado algo con Carlos? ¿Te ha dicho algo

o te ha hecho sentir incómoda? ¡No, no!

Por favor, si es un encanto y con él estoy súper a gusto.

Pero, claro, tantos años con José, no sé cómo...

Igual a ti te parece una tontería todo esto.

Sofi, tú eres una mujer estupenda y esto es cuestión

de relajarse y dejarse llevar. Sí, de relajarse.

Es muy fácil para ti, pero llevo muchos años con José

y no he estado con nadie más.

Y empezar algo con alguien ahora mismo pues...

No sabes cómo te entiendo. ¿Ah, sí?

Pues sí, el tiempo no perdona.

Y todo son manchas, arrugas, flacidez.

Así a ver quién se suelta la melena a gusto.

Ni con la luz apagada se siente una cómoda.

Mamá, es una conversación privada.

Ya lo sé, pero ella necesita

consejos realistas y prácticos,

no que le regalen los oídos.

Yoga y un poquito de pesas.

Y ya está,

nada más, ese es el secreto.

Y mucho ejercicio para las zonas bajas.

Pero eso es todo,

para mí ha sido mano de santo.

Pues muchas gracias, Maricarmen. No hay de qué.

Me voy, que tengo cosas que hacer.

Bueno, ya seguiremos con la conversación

en otro momento. Ya hablaremos.

Hasta luego. Gracias. Chao.

Mamá, no puedes hacer eso,

no te puedes meter en conversaciones ajenas.

Ay, hija, no es para tanto.

Sí, sí que lo es. Deja de hacerlo. Vale.

Por cierto, he enviado un mensaje a tu hermano y a tu novio

para saber si cuento con ellos esta noche para la cena familiar.

Esta noche. Pues sí.

Como nadie propone un día, pues ya decido yo.

Les he enviado un mensaje, pero nadie contesta.

¿Sabes si van a venir?

No. Lo único que sé es que están muy ocupados,

así que no seas pesada con ellos.

Bueno, pero tengo que organizar y saber cuántos comensales.

Así que cuando subas, se lo preguntas y me dices.

No, no les voy a dar la vara.

Pues muy bien, ya subiré yo y ya se lo preguntaré.

Pues muy bien.

Me voy. Muy bien, hasta luego.

Es que es increíble.

Yo intentando unir a la familia y ellos pasando de todo.

¿Qué te parece?

-Pues que la familia está sobrevalorada.

Bueno,

este romero huele que alimenta.

Voy a hacer unas galletitas.

-Se están perdiendo los valores, Oli.

Señoría, la ley establece expresamente

que el pago de una pensión pública no debería suponer un gasto

ni para la entidad gestora ni para el perceptor.

Así que no sería proporcional que el interesado

se viera obligado a tener que abrir una cuenta

simplemente para poder recibir esa pensión.

La ley me la sé, letrado.

Lo que no veo claro es la motivación concreta

de su cliente.

Señoría, mi cliente no quiere contratar

ninguna cuenta con ningún banco debido a las comisiones

que ello supone.

Es cierto que a veces los gastos bancarios

son desproporcionados.

El otro día me cobraron por ingresar un talón...

-Ahí lo tiene, hasta por llevarles dinero.

Unos usureros, eso es lo que son. Bueno.

Volviendo al tema.

Aquí lo importante es que mi cliente lleva seis meses

sin cobrar una pensión a la que tiene derecho

simplemente porque el Estado aduce

que no tiene una cuenta donde percibir el pago.

-Entiendo. Pero entonces,

¿cuál es la demanda concreta de su cliente?

El cobro metálico por ventanilla, señoría.

El señor Lago estaría dispuesto a desplazarse personalmente

a la entidad financiera para cobrar su pensión.

Esta solución no supone ningún gasto para el Estado

y al mismo tiempo evita que a mi cliente

se le imponga tener que contratar un servicio bancario

contra su voluntad. -Y en contra de mis principios.

Sí, también.

Pero dejando el tema ideológico aparte...

¿Cómo se me va a entender si no se entra?

Que no, no pienso permitir que se me obligue

a contratar con ninguno de estos representantes

de los poderes económicos.

Que luego hacen lo que les da la gana con tu dinero;

que en cuanto lo reciben en ventanilla

lo reinvierten en operaciones fraudulentas y criminales.

Sí. Señoría, lo que mi cliente intenta decir...

Lo que quiero decir... -Ya está bien,

deje de interrumpir.

Señoría, volviendo a la raíz de la demanda,

el tema es muy sencillo.

Ningún ciudadano debería verse obligado

a tener que suscribir contratos onerosos

con entidades bancarias simplemente para poder ejercer

su derecho y cobrar un pago público.

Muy bien, muy bien, letrado.

Me ha quedado clara la demanda de su cliente.

La primera vez que me la explicó ya me quedó muy clara.

Letrado.

-Antes que nada quiero decir

que aún estamos pendientes

de los resultados de la pericial médica

para proceder a la incapacitación del señor Lago.

-¿Cómo que incapacitarme?

¿Qué pericial médica?

¿Quién ha solicitado esto?

-Ha sido su hijo.

Buenas.

-¿Qué hay, Ángel?

-¿Te pongo un café?

-Estoy bien, gracias.

-Oye, sobre lo que...

sobre lo que has visto antes...

-¿Sí?

-Que ha sido una diferencia de pareceres.

Nada más.

Vamos, lo has escuchado.

-¿Sabes qué pasa?

Que los cristales aíslan bien acústicamente

y no se oye mucho.

Pero se ve todo, claro.

-Claro.

Pues ya te digo que no fue nada importante.

Tu padre está muy nervioso

y este cambio de vida no le está sentando muy bien.

-Ya.

-Qué casualidad encontraros a los dos juntos,

así solo lo digo una vez.

Ah, los cafés que me han pedido.

Bueno, solo quería preguntaros

si cuento con vosotros para la cena de esta noche.

Como no habéis respondido a mis mensajes.

-Perdona, Maricarmen, pero tengo una mañana de locos

y la verdad es que no he podido... Lo siento.

-No pasa nada. -Lo de ir no lo sé,

la verdad, no creo.

Quizá me pase al aperitivo, pero no te prometo nada.

-Aún así, yo te pongo un plato. -Vale.

-Anímate, hombre, que me haría ilusión

ver a toda la familia entorno a la mesa.

Y qué cena,

tengo un plato sorpresa preparado que os va a encantar.

Lo del otro día fue un ensayito,

con sus más y sus menos.

Pero hoy estoy segura de que irá como una seda.

-Yo lo intentaré. Gracias. -Muy bien.

Contamos contigo, ¿no?

-Sí, por supuesto que sí.

Gracias por organizarlo.

-Nada, todo sea por la familia unida.

-Por supuesto.

-Hasta luego, chicos. -Hasta luego.

¿Mucho curro en la ofi hoy o qué? Uf.

Curro y de todo he tenido hoy.

¡Jorge! Sí, Jorge.

¡Ay! Me dijo que lo acompañara a los juzgados

porque quería decirme algo y al final no me ha dicho nada.

Y creo que se quería declarar.

¿Qué? Sí.

Pero ¿te ha dicho algo? No, no me ha dicho nada, Oli.

Igual te estás anticipando, no sé.

Que no, que se lo vi en la cara.

Y ahora mismo es la última cosa que necesito, ¿eh?

No, vaya descoloque.

Es que no lo entiendo, le dejé clarísimo

que estoy con Héctor. Ya.

No entiendo cómo se puede ser tan inestable, no lo entiendo.

Los sentimientos son inestables.

Van, vienen, se quedan. Son así.

Claro, son así.

Es que no entiendo. Ahora estoy con Héctor,

me gusta Héctor y quiero estar con él.

Ya, pero te gusta Jorge. Pero no puede ser.

Estoy con Héctor, Oli.

No sé, parece verme feliz para liarme más la cabeza.

Eso no es así, estaba con Madison. Ese es el problema.

Cuando estaba con Madison, yo me aguantaba.

Y ahora que yo estoy con otra persona,

él hace lo que le da la gana. A ver,

tampoco es tan así, ¿vale?

O sea, quiero decir...

Bueno, a ver, en cualquier caso, ¿qué vas a hacer?

No lo sé.

Creo que lo que necesito es anular la cena

y quedarme en casa tranquila pensando.

Pues piensa, piensa.

-Hola, chicas.

-Mira, igual la vas a poder anular en directo.

¿Qué haces aquí?

-Pues venía a buscarte.

Sé que quedamos más tarde,

pero antes por teléfono te noté un poco... ¿nerviosa?

Sí, bueno. -Bueno, yo me voy a casa

que me apetece darme una lucha larga.

Bueno, chao. Toma, Oli. Gracias.

-Bueno.

¿Me lo vas a contar? A ver, que tampoco es nada.

Solo que he tenido un día un poco complicado.

Mucho trabajo

y tengo un poco de dolor de cabeza, ya está.

Creo que no soy la mejor compañía. ¿Y?

Precisamente por eso quiero estar contigo.

No tenemos que salir ni hacer nada, Julia.

¿No? No.

Yo quiero conocer todos tus estados de ánimo,

así que, por favor, no muestres solo tus partes bonitas.

Te quiero conocer tal y como eres y ya está.

Pues no quiero ser aguafiestas,

pero tendrás que acompañarme a acabar de hacer la compra.

Y digo yo que qué mejor manera de conocerme

que verme en plena acción en la pescadería, por ejemplo.

Perfecto. Pensaba que eras vegana. No.

¿No? Ya.

¿Vamos? Vamos.

¿Dónde es? Por ahí.

Pasa. Cierra la puerta.

Ahora sí. A ver, dime, ¿lo tienes?

-Sí, tengo todas las llamadas. -No, ya sé,

no hace falta que me lo digas en voz alta.

Sé lo que te he pedido.

-Está todo en esa carpeta. -A ver.

-Y le prometo que no he mirado nada.

Porque una cosa es jorobar a Victoria

y otra meterme en sus asuntos personales.

-¿Y este número por qué no tiene nombre?

-¿Cuál? -Este.

-No lo habrá guardado en la agenda.

-Muy bien, pues nada.

Muchas gracias, ya te puedes retirar.

-Vale.

(Puerta)

Pues a ver si Oli no tarda mucho y podemos cenar los tres.

(IMITA TICTAC)

¿Qué haces?

(CON ACENTO ITALIANO) Estoy comprobando

a ver si el espagueti está listo.

Un momento, tenemos una llamada de control.

Julia, Rosso, ¿cómo estás el espagueti?

¡No me lo creo! Julia Rosso dice que no está listo.

Lo siento.

¿Tienes que hacer todo este circo para saber si la pasta está lista?

Es un truco que me enseñó un amigo "italiani"

en la universidad. Mira. (ESTORNUDA)

¡Eh! ¡Socorro!

¡Con la comida no se juega! ¡Solo soy un espagueti

en busca de amor! (FARFULLA)

-Ay, un espagueti parlanchín.

-(CARRASPEA) Hola. -Hola.

-Estábamos haciendo cena para tres.

-Ah, pero ¿no salíais hoy fuera?

Nos apetece quedarnos aquí para cenar contigo.

Genial.

-Te gusta la pasta, ¿verdad?

-Sí, sí.

La de Pietro me gustaba muchísimo más.

(CARRASPEA) ¿A quién no le gusta una pasta?

-Claro.

(CON ACENTO ITALIANO) ¡Un momento!

Me llaman de control.

Olivia, está lista la pasta.

(IMITA TICTAC)

Olivia no dice nada, pero piensa que sí.

Olivia, chao.

Ahora "tuto" el mundo a la mesa.

¡Ahora! Vamos.

(RÍE)

¿No has ido a la cena que organiza Maricarmen?

-Veo que tú tampoco.

-Es lo último que me apetece hacer hoy.

Oye, respecto a lo que viste... -Tu pelea con Ángel.

-Bueno, mi pelea.

Fue una discusión que no ha sido nada,

sino que tensan los nervios y ya está, nada más.

Comprende que mi situación en el bufete no es fácil.

Mira, que no hayan aprobado que sea consultor me duele.

-Mira, papá, ahora mismo tengo

unas cuantas certezas y dudas razonables

que me vas a empezar a aclarar.

¿Eh?

Sé perfectamente que Ángel estuvo en las Islas Caimán,

que viajó allí con plenos poderes para hacer y deshacer

y desvincularte del blanqueo de capitales

de Obli Services.

Y es evidente que no te desvinculó como testaferro.

Pero también sé que ahí pasó algo más.

¿Qué hizo Ángel para que vuestra relación

diera este giro?

¿Qué pasó?

-Nada, nada.

Nada. Es cierto que ha cambiado

nuestra relación desde entonces,

Pero vamos, que el suegro se lleva bien con su yerno.

-No me tomes por imbécil, por favor.

La cena estaba buenísima.

Gracias por invitarme.

-Bueno, otro día nos vamos a pensar si invitarte o no

porque te has acabado prácticamente la fuente.

¡Por favor, no digas eso! ¿No le has visto?

Sí, es verdad, le ha faltado rebañarla.

-¿Cómo? ¿Así?

¡Ay! (RÍEN)

Álex, ve a hacer los deberes, va.

-¿No puedo hacerlos mañana en el desayuno?

No, los tienes que hacer ahora, ¿vale?

-Tu madre tiene razón.

Por la mañana no tienes tanta energía como piensas.

Además, así te acuestas con el trabajo hecho.

Claro. Mejor, ¿no?

-Bueno. Pues que descanséis. Buenas noches.

-Suerte. Adiós, nene.

-Adiós. Y haz los deberes.

Que sí, no seas pesada.

Por favor, qué difícil es educarlos

sin que se note que los estás educando.

¿Sabes? Cris me ha dicho

que quiere hacer la Primera Comunión.

Se le ve una chica muy madura. ¡Madura, es un niña!

No.

A los niños les gusta hacer la Comunión.

Ya. Tiene edad de hacer la Comunión.

Pero ella la quiere hacer porque las niñas de su clase

la hacen y esas cosas, no por otra cosa.

Bueno. Es un tema muy complejo para resolverlo esta noche.

Sí, desde luego.

Oye, estaba pensando que igual el sábado

podríamos ir a la montaña aquella que dejamos a medias.

Valiente te veo. Sí.

Pero este sábado no puedo.

me voy de viaje por trabajo. Ah.

Sí, me voy mañana. ¿Mañana?

No sabía que tenías que viajar por trabajo.

No, básicamente mi trabajo consiste en eso,

en pasar largos periodos fuera. ¿Ah, sí? Largos...

O sea, ¿semanas, meses?

No sé, más o menos. A veces se alarga.

Ya.

Vale, no lo sabía.

¿Sabes qué pasa, Carlos?

Que vengo de una situación muy complicada

y, no sé, no me había imaginado esto contigo.

O sea, yo pienso...

Sofía. Dime.

Me gustas mucho.

Contigo me siento como en casa,

no tengo ganas de marcharme.

Pero es mi trabajo.

Sí, lo entiendo.

Lo que pasa es que quiero que seas sincero

y no me habías dicho esto antes.

Vale, no te preocupes, yo se lo digo.

Vale, cuídate. Te quiero.

Que tu novio no viene, ¿no? No.

Algo le ha sentado mal, tiene el estómago revuelto

y me ha pedido que te pida perdón de su parte.

Por lo menos avisa.

Porque tu hermano y tu padre...

Les pedí puntualidad y son las 21:30.

Igual se les complicó algo en el bufete a última hora.

Ya, pero qué menos que una llamada.

A Jesús le perdono porque dijo que se pasaría

si tenía tiempo, pero tu padre...

Voy a llamarle.

¿Qué hizo Ángel, papá?

(Móvil)

¿Qué hizo Ángel que te molestara tanto?

-Un momento.

Maricarmen. Le voy a devolver la llamada

porque si no, se va a enfadar.

Será por lo de la cena. -Me da igual la cena.

Sé sincero de una puñetera vez, por favor.

(Móvil)

Nada, como si oyera llover.

¿Sabes qué te digo? ¿Qué?

Que vamos a cenar tú y yo solas.

Más pulpo para nosotras.

Ellos se lo pierden.

¿Qué pasó en las Caimán?

¿Qué hizo Ángel para que te cabrearas tanto?

Habla. -Lo sabes, lo sabes.

Tenía que ir a quitarme como testaferro de Obli Services.

-Pero no lo hizo.

-Me dejó caer.

-¿Y por qué seguiste confiando en él?

¿Por qué siguió siendo tu abogado?

-Vamos a ver. -Mira.

Te juro que no vamos a salir de aquí

hasta que no me digas toda la verdad.

¿Por qué no le echaste a patadas?

-Ángel...

Ángel es un capullo muy listo.

Se enteró de todo.

Yo...

cobraba una comisión del 10 %.

El 10 % de comisión de las operaciones

de Obli Services.

Sí, lo tenía todo en una cuenta aparte.

-El 10 %. -(ASIENTE)

-Te quedabas el 10 % de todas las operaciones de Obli Services.

Pero ¿tú sabes la cantidad...? -Sí, mucho dinero, mucho dinero.

Sí, ya lo sé.

Hubiera sido de tontos dejarlo perder.

Me la jugué y lo he pagado.

Lo he pagado con la cárcel; he perdido a mi mujer;

he perdido a mis amigos.

Mi carrera, mi reputación. Todo.

Todo. He perdido también mi dinero.

Ahora lo tiene él bajo su control.

-¿Ángel controla tu dinero? -Sí, sí.

Puso mi sociedad a su nombre.

Tuve que abrir una sociedad

para cobrar los ingresos de Obli Services.

-¿Cómo se llama la sociedad?

-Silent Corp.

-Silent Corp.

Una maldita offshore.

Qué idiota has sido, papá. ¿Cómo se te ocurre?

-Todo esto lo hice por vosotros.

Lo hice por Maricarmen, por tu madre, por tu hermana.

Por ti también. Era nuestro dinero, nuestro futuro.

Y ahora todo lo tiene Ángel.

No podía hacer otra cosa.

Ángel tenía secuestrado mi dinero.

Él decía que lo tenía custodiado,

para que yo no tuviera problemas cuando saliera de la cárcel.

-En serio, no tenía ningún sentido.

-Un chantaje en toda regla.

Me pasa una cantidad para mis gastos;

cubre las mensualidades de tu madre, de tu hermana.

Pero el dinero lo tiene todo él bajo control.

-¿Cómo has podido estar tanto tiempo callado, papá?

¿Por qué nunca recurriste a mí?

-Porque estaba avergonzado.

-¿Avergonzado de qué?

¿De qué, del 10 % que te has quedado?

¿O de no haber sido honesto conmigo?

Yo he estado siempre aquí.

Siempre.

Y tú has recurrido a Ángel para que te salvara

y te ha sepultado.

¿Eso es lo que te avergüenza?

-Lo siento.

Perdóname, yo te he fallado.

Os he fallado a mis dos hijos.

Sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero...

por favor,

no se lo cuentes a nadie.

-Lo siento, pero Alba merece saber

con qué tipo de serpiente está saliendo.

Quiero saber si Héctor se va a quedar a vivir aquí

o es una cosa puntual.

Yo pensaba que compartía piso contigo,

pero ahora resulta que comparto piso con una pareja.

La gente está diciendo cosas

sobre Jorge y sobre ti.

Ya sabes cómo es la gente, que le encanta el cotilleo.

Tu padre no ha venido a trabajar y me ha llamado...

¿Cómo que no ha venido a trabajar? Ah, ¿no lo sabías?

¿Qué pasó anoche para que os quedarais

hasta tan tarde?

Tiene bastante que ver con lo que te quiero contar.

¿Has hablado con tu padre?

-Sí, hablé de muchas cosas con mi padre.

Pero háblame tú, ¿qué quieres decirme?

-No metas a Alba en nuestros asuntos.

¿Es verdad lo que dicen de Jorge y de ella?

¿Eh? ¿Qué dicen de ella y Jorge?

-Pues que están liados. -¿Qué?

Estas cosas no solo afectan a nivel profesional.

Tú y yo no tenemos nada.

No tenemos nada, claro.

Que siento que estamos yendo un poco rápido.

Ajá.

Y quizá debería tomarme un momento para pensar.

Necesito un poco de distancia.

Sabes que te quiero, ¿verdad?

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Derecho a soñar - Capítulo 112

19 jun 2019

Julia se siente más confusa que nunca: disfruta del tiempo que pasa con Héctor, un chico objetivamente encantador… Pero también está Jorge, que parece decidido a comentarle “algo importante”. Julia intuye que pretende declararse, y está hecha un lío… Por su parte, Olivia está a punto de estallar: la presencia continua de Héctor en el piso que comparte con Julia le incomoda. Maricarmen sigue empeñada en tener una familia unida, y organiza otra cena. Pero lo cierto es que la familia está más desunida que nunca… Jesús es testigo de un enfrentamiento entre Ángel y Francisco, que ambos intentan rebajar luego. Pero Jesús no está dispuesto a tragarse más mentiras y pone a su padre contra las cuerdas. Ahora sí, Francisco le confiesa toda la verdad sobre su offshore y sobre el chantaje al que Ángel le somete desde que se hizo con su cuenta secreta. Sofía, que se siente cada vez más a gusto con Carlos, recibe un jarro de agua fría cuando él le confiesa que viaja mucho por su trabajo de comercial. En el caso de Martín Lago, Jorge sigue el consejo de Julia de dejar lo ideológico de lado, en contra del propio Martín. Sin embargo, todo da un vuelco porque el hijo de Martín Lago solicita su incapacitación.

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