Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 110 - ver ahora
Transcripción completa

una relación secreta.

-¿Gonzalo y usted?

-No sé cómo sucedió, se nos fue la cabeza.

-Y me imagino que su marido no sabe nada.

-No, por Dios.

Sería tremendo. Por eso, corté con Gonzalo.

Y él no quería. Se puso rabioso, me amenazó.

Y por eso, lo mató.

Tenemos un móvil: el despecho.

-Lo tendríamos si pudiéramos contarlo.

Pero Lucía me ha prohibido expresamente que lo haga.

Tiene miedo a que haga daño a su matrimonio.

La proximidad física no ha sido un problema.

No tiene por qué serlo ahora. No, para nada.

Has cambiado de colonia.

Sí.

Qué coincidencia, yo también. Sí, ya lo había notado.

¿Ah, sí?

Aún queda algo entre vosotros.

¡Ya basta, Jorge solo es mi jefe y punto!

Estoy harta de que sigáis alimentando cotilleos.

La amistad es confianza y tú, negando lo evidente,

demuestras poca confianza.

¿Tienes otra cita con Carlos?

-Viernes, cena, noche, aquí va a haber tema.

-Eso está cantado.

-¿Físicamente, qué?

Físicamente, sí.

(RÍEN)

Es muy atractivo, pero ahora mismo, no sé...

Son tantos años con José que no sabría...

No voy ni depilada.

(AMBAS) Depílate.

El 40 por ciento de los huéspedes del hotel son coleccionistas.

Esto huele a expolio.

Si hay piezas de valor, pertenecen al Estado.

Si alguien se las está llevando,

se está infringiendo la ley de Patrimonio.

Entre Jorge y yo, no hay nada. Me gustaría que...

pudiéramos...

empezar de cero, sin cargas.

Tú estás solo, yo estoy sola.

Eres una mujer maravillosa.

¡Pepe!

No.

Esto...

A ver, vamos a ponerlo aquí.

No, pero es que...

¿Qué haces?

Preparando las cositas de Pepe.

Ah, de Pepe. ¿Y quién es Pepe?

El cachorro.

Estoy un poco dubitativa.

Ahí no me gusta demasiado por el feng shui.

Pero aquí está la línea Hartmann y no quiero que se trague todo.

No sé. ¿Tú crees que ahí?

Al lado de la maceta.

No sé, donde tú quieras. Mientras no esté en medio...

Juli, es un cachorro.

¿Y cuándo esperamos el feliz acontecimiento?

Me dijeron que esta semana quedaba resuelto.

Es viernes. Estoy atacada.

A partir de mañana, somos tres.

Bueno, o cuatro, ¿no?

Oli, no te rías, por favor.

Pero que...

Que ha sido muy bonito.

¿Cuántos?

No me preguntes eso.

¡Por fin...! Que está aquí.

Vale, vale. Me alegro.

Y tengo una duda.

¿Por qué estás tan contenta? Eras de la liga pro Jorge.

No, yo soy de la liga de lo que te siente mejor.

Ah.

No me gusta que reprimas tus sentimientos por miedo.

Pues tranquila porque no estoy reprimiendo nada.

-Buenos días.

Hola. -Y tan buenos.

¿Quieres desayunar?

-Me encantaría, pero tengo desayuno con un cliente.

Ah, bueno. ¿Eso quiere decir que te vas?

Me tengo que ir.

Bueno.

¿Nos vemos luego o qué?

Sí, yo te llamo. Vale.

Que vaya bien.

Chao.

Ah.

A ver, a ver.

¡Madre del amor hermoso, te ha cambiado el rictus!

Completamente, Oli. Oye, una cosa.

¿Te vas a quedar ahí toda la mañana con cara de boba

o te vas a ir a trabajar?

No, debería ir a trabajar. Y quiero hablar con Jorge.

¿Qué tienes que hablar con Jorge?

Quiero que sepa que estoy con Héctor.

Quiero vivir esto sin que él se meta en medio.

Vamos, que te sigue importando.

No, no es que me importe.

Me cabrea la situación que se ha generado.

Bueno, que Héctor me ha dicho

que Jorge envió a Rodrigo...

Ya lo sabes. No, no, no.

Perdóname, eso fue cosa de Rodrigo.

Jorge no le mandó.

Oli, me da igual quién ha sido.

No quiero que se metan en mi vida.

Bueno, pues me parece muy bien.

Pero no seas muy dura.

Y dale con el tema.

¿Puedes ser más pro Jorge?

No, pero te conozco y luego vienen las lamentaciones.

Muy bien. Me voy a vestir.

Vale.

(RÍE)

(Sintonía "Derecho a soñar")

¿Otra vez? Estás siempre planchando.

Sí, ya ves, "nen".

Eso que estás planchando es mío.

Qué novedad, planchar tus cositas.

No, es que hoy no tengo educación física.

No lo necesito. Ya.

Pero me han dicho que vas a necesitar esta ropa

para una excursión el fin de semana.

No. Sí.

¿Me vas a dejar ir?

Sí, te dejo ir. ¡Ay, ay!

Cuidado, que nos quemamos.

Eres la mejor madre del mundo. Lo sé.

La mejor.

Lo sé, lo sé.

Ya termino yo. No sabes planchar.

No, no sé. Ah.

Pero te he visto hacerlo. Solo mirando no se aprende.

Bueno, enséñame.

Te enseño. Lección número uno.

El termostato.

Si es algodón, lo pones aquí.

Si es fibra sintética, lo pones aquí.

Depende de cada pieza. Vale.

¿Y cómo sé si tiene fibras sintéticas?

Eso se sabe, "nen".

Esto es sintético y esto es algodón.

Ya, vale.

Imagínate que dudo. ¿Cómo lo sé?

Mira, aquí hay una etiqueta.

Aquí pone algodón. Vale.

Pues dale, algodón.

Gira la rueda en algodón.

A ver. Para acá, ¿no? Sí.

Ahí, perfecto.

Bien plana la ropa.

Y dale. ¡No, no, todo en la misma dirección!

Vamos a ponerlo...

Así.

Y ahora, de aquí, cógelo conmigo,

de abajo hacia arriba.

Muy bien, y arriba.

Muy bien.

A este paso, vamos a acabar bailando.

Sí, parece un vals.

(TARAREA UN VALS)

Tú estás muy contenta hoy.

¿No tendrá nada que ver con Carlos?

Venga.

Ya me imagino. Me alegro un montón por ti.

Te vas a quemar. Te lo digo en serio.

Te lo digo en serio, me alegro por ti mucho.

Bailamos mejor.

Yo ya me he lanzado.

¡Ole!

(TARAREA) ¡Ole!

-¿Qué hacéis?

Ven con nosotros.

-Hale.

Los tres, va.

¿Cómo se baila así?

¡Ole!

A ver la madre. ¡Ole!

Un pasodoble. Sí.

¿Cómo se llama el compuesto? -Aldicarb.

-Aldicarb. Terminado en B, de Barcelona.

-Exactamente.

-Se utiliza como insecticida y plaguicida.

-Se usó hasta 2014.

Desde entonces, está prohibido en la UE.

-Se prohibió en 2014 en la UE.

Gracias, muy amable. Gracias.

-¿Dónde estuviste anoche? ¿Qué?

No viniste a cenar ni a dormir.

No es el momento ni el lugar.

No me hace gracia que andes zascandileando por ahí.

No tengo que dar cuentas a nadie. Tengo que trabajar.

Lo siento, pero me preocupo por ti.

Me alegro de que te preocupes por mí.

Pero mi vida me la organizo yo.

Vale, nos vemos luego.

Mm.

Menudo sargento.

Hola, Marcos.

Hola, ¿qué tal? Soy Berta.

Sí.

¿Te importaría pasarte por el bufete en media hora

para tomarnos un café en la terraza de abajo?

Perfecto, aquí te espero.

Gracias, hasta ahora.

¿Estás bien?

Todo lo bien que se puede estar

cuando tienes un padre controlador.

No seas tan dura. Para él, todo esto es nuevo.

También es nuevo para mí.

Ya.

Hola, buenos días. Hola, buenos días.

A ver.

Hay que llamar a Elena Calvo. ¿La llamas tú o yo?

Pff...

No me pongas esa cara, que es hacer una llamada.

Ya la llamo yo.

No sé cómo decirle que su hijo le ha engañado.

Ya, peo ¿qué hacemos, no se lo decimos?

La veo tan indefensa, tan...

Tan ausente de malicia, tan inconsciente

de lo que se cocía en su casa que me da...

Se parece demasiado a lo que ha pasado en mi familia.

No lo puedo evitar.

A ver, Jesús, es normal.

Tú y yo sabemos lo mucho que duele

que alguien a quien consideras de los tuyos te engañe.

Ya. Es complicado.

No es sencillo de asumir.

Oye, hablando del tema.

¿Tú has...

oído o visto algo?

¿De qué?

De lo que hablamos el otro día.

De tu padre y de Ángel.

Sí, sí. Dijimos de estar

con los ojos abiertos.

He estado un poco disperso esta semana.

He recuperado un pendrive y algunos archivos

con la documentación del viaje de Ángel a las Caimán.

Bueno.

Uno de los dos se ha tomado la tarea en serio.

Cuando me pongo, me pongo.

No olvides que este señor

está saliendo con mi hermana.

Ya.

A mí nunca me gustó

que Alba y Ángel...

No, a mí tampoco.

Asegura que cuando empezó con Alba,

no sabía que era hija de mi padre.

Ya.

¿Y tú le crees?

Tengo mis dudas.

Estoy tratando de averiguarlo.

Hombre, es que eso cambiaría todo.

Pues sí.

Si lo sabía,

es un auténtico...

Mejor no hacer conjeturas. -Tenemos que hablar.

Y a solas, si puede ser.

Sí, claro.

Hablo con Elena Calvo y te llamo.

-Nos sentamos?

Buenos días, Jorge.

Buenos días.

¿Todo bien?

Estoy aquí para que me preguntes lo que quieras.

¿Lo que quiera sobre qué?

Sobre lo que quieras.

Estás preguntando por ahí.

He venido a resolver tus dudas.

A ver.

Eh...

Si lo dices por la conversación que tuve con Olivia,

fue algo inocente.

Simplemente, estábamos hablando.

Surgió el tema de vuestra cena con Héctor

y me contó el conflicto. ¿Cómo que te contó?

Sí, lo que pasó en la cena.

Vale, da igual.

E..

Lo importante es lo que te voy a decir ahora.

Como quieras.

Yo no me quiero meter. Ya, pero te metes.

Perdona si te has sentido invadida, no era mi intención.

Quieres saber si estoy saliendo con Héctor.

Pues sí, acabo de empezar una relación con él.

Y quieres saber si la cosa va en serio.

Pues todavía no lo sé.

Acabamos de empezar.

Pero estoy feliz y quiero que siga así.

Muy bien.

No, si en el fondo, ya me lo imaginaba.

Pero te agradezco tu sinceridad.

Yo necesitaba aclararme.

Y ayuda mucho oírlo de ti.

Supongo que en el fondo, sigo pensando

que aún hay algo entre nosotros o que puede volver a haberlo.

Porque estoy seguro de que lo hubo.

Sí, claro que lo hubo.

Las cosas podrían haber ido a más, pero se esfumaron.

Nunca te hice sentir culpable.

No vengas ahora a pedirme cuentas.

Yo no te estoy pidiendo cuentas.

Te estoy intentando decir que me arrepiento.

Que siento que lo nuestro no pudiera ir a más.

Pues no sientas ya las cosas.

Yo no las quiero sentir.

Lo que quiero hacer es centrarme en el futuro

y no mirar hacia atrás. Quiero centrarme en Héctor.

Y dejar de pensar en lo que pude tener contigo. ¿Lo entiendes?

Por supuesto.

Si quieres saber más cosas mías, vienes y me las preguntas.

Y dile a Rodrigo que deje de decir cosas de Héctor.

Lo sé y no te preocupes, hablaré con él.

Pero me gustaría que supieras

que no tuve nada que ver. Da igual, Jorge.

Rodrigo hizo el papelón de su vida. Héctor le vio venir.

No se volverá a repetir.

Muy bien.

Lo que me molesta es que mi palabra no tenga peso.

-Eso no es verdad y lo sabes.

-¿Y cómo es que nadie hace caso a lo que yo digo?

-Estás hablando de mí.

-De ti y de tu padre.

-Francisco.

-Ya sé cómo se llama.

-Pues aquí, en el bufete, se llama Francisco.

-Pues entonces, no lo trates

como a tu papá.

-¿El problema es que entre aquí?

-No, el problema es que ese señor,

después de estar en la cárcel y de ponernos en peligro,

sigue haciendo lo que quiere.

Vamos a ver... -No, escúchame.

Puede que para ti, sea anecdótico.

Para mí, es relevante.

Es relevante que habiéndole pedido una concesión,

solo una y mínima concesión, no lo esté haciendo.

-Hablaré con él.

Pero ya he hablado sobre esto más veces

y lo que no voy a hacer un vigilante en la puerta.

-No, eso no.

Pero podrías sacar carácter y dejarle las cosas claras.

-Como es mi padre, es más difícil.

Y te agradecería que lo llamaras Francisco.

-Bueno, pues Francisco.

Francisco no puede sentarse aquí

a confraternizar con los clientes.

Tiene que irse al despacho de arriba y punto.

-A la orden, mi sargento.

-No, no vayas por ahí.

Soy la consejera delegada de este bufete.

Y te guste o no,

mi palabra tiene un valor.

¿Por qué no nos dijiste que usaste un plaguicida ilegal?

Tú usabas Aldicarb.

¿Me puedes mirar?

Vamos a ver.

No nos mientas. Estamos en el mismo equipo.

-Está bien, utilicé ese.

-Genial.

Sabes que descubrir esto ahora juega en nuestra contra.

Menuda ocurrencia.

Meter al pobre perro y culparle a él.

Es que en este caso,

se envenenó tu perro.

Pero podría haber sido otro animal o un niño.

-Estuvo muy mal.

-Aparte del uso del plaguicida, está la simulación

de delito. ¿Adónde vamos con esto?

No quería seguir. -¿Por qué no dijiste la verdad?

O a tu mujer.

No estaríamos hablando tú y yo y no habría denuncia.

Y no os habríais gastado tanto dinero.

Gratis esto no va a salir.

No, no.

No es momento de agachar la cabeza.

No puedo entender esto.

-Lo siento, tenía que atender un asunto desagradable.

¿Nos vamos al juzgado?

-Sí.

-¿Pasa algo?

-Lo siento mucho.

-Bueno, pues nos vemos allí.

-Te acompaño, que tengo lo de Barea, y te cuento.

-No me asustes.

¿Hola? ¿Mm?

¿Puedo? Claro que puedes.

Tienes mala cara. ¿Estás bien?

Nada, se me ha torcido un poquito el día.

No pasa nada.

¿Y puedo ayudarte para enderezarlo?

No, déjalo.

Además, soy tu hermano mayor.

Yo tengo que cuidar de ti.

No tiene por qué. ¿No?

Puedo darte consejos.

Ah.

Acabo de discutir con Carlota.

Vaya.

Llevo fatal esto de las broncas

con la gente a la que aprecio.

¿Y por qué ha sido?

Por este puñetero despacho, tengo unas ganas de quemarlo...

¿Qué pasa, se lo quiere quedar?

No, qué va.

Si fue ella quien me lo asignó a mí.

¿Entonces?

El problema está en papá.

Que lo usa como si fuera suyo. Ya.

Su salón del trono. Exactamente.

¿Y qué culpa tienes tú?

La de permitírselo.

Tendría que decirle que no lo haga.

Pero lleva tantos años siendo su despacho...

Le cuesta verse arriba escondido.

Me pongo ese lugar y lo entiendo.

Ese es el problema.

Que él no se pone en el lugar de ninguno de nosotros.

Cómo le conoces.

Yo sé que lo ha pasado muy mal.

Todos lo hemos pasado mal.

Y no puede ir por la vida

como si los demás no sintiésemos.

¿Has tenido problemas con él?

Pues sí.

Ya quiere controlar con quién entro, con quién salgo.

A qué hora.

Es que no va a cambiar nunca.

Tenemos que hacer que cambie.

A mí me cuesta mucho decirle las cosas a la cara.

Siempre me ha costado.

Pero tenemos que hacerlo. Por nuestro bien.

Pero también, por el suyo.

Porque si no cambia, cometerá los mismos errores.

A ver si va a resultar que la hermana mayor eres tú.

(RÍEN)

Qué tonto.

-Estáis aquí.

Os estaba buscando.

¿A los dos?

Sí, a los dos.

Tu madre me ha invitado a cenar.

¡Qué moni! ¿Cuándo?

Esta noche.

¿Esta noche? Ajá.

Y a Jesús y Francisco.

Según ella, reúne a toda la familia.

¿Has recibido el mensaje?

-¿Hemos recibido algún mensaje?

-"Sí, hemos recibido un mensaje.

Remitente, María del Carmen Córdoba."

-¿Sabías algo?

Bueno.

Pues ya tenemos cena familiar.

A ver, no entiendo.

¿Por qué lo ha hecho, qué tenía en contra de sus vecinos?

-Se ha enterado de que su mujer y su vecino

estaban liados.

-O sea, que es un crimen pasional.

-Sí, él lo sabía desde hacía mucho tiempo.

Ahora, está arrepentido. Pero no me creo nada.

-Vaya con Marquitos.

¿Y después de hacer algo así, lo confiesa como si nada?

-Yo creo que teme meterse en más líos.

-Deberíamos montar un consultorio sentimental.

Nos iba a ir mejor que con el bufete.

-¿Y ahora, cómo enfocamos el tema con Lucía?

-Hay que convencerla de que venda a Marcos.

-Eso es una locura.

-No.

Ha matado a su perro y lo ha mantenido oculto.

No tenemos otra baza. Si no, no tenemos caso.

-Pero ¿cuándo?

-No, ahora, antes de entrar. Sin paños calientes.

-¿No quieres que me quede?

-No, las dos nos vamos a pisar

y va a parecer que no lo tenemos claro.

Ve al bufete y si hay algún contratiempo

o pasa algo, te llamo.

-Okay.

No estoy segura de que vaya a acceder.

-Accederá. Es una mujer muy pasional

y quería mucho a su perro. -Ya.

-Una cosa así no se olvida.

Ya verás que va...

¿Ha pasado algo?

-Eh...no.

Bueno, sí.

Mi mujer, que ha confesado.

-¿Que ha confesado qué?

-Eh...

Uf...

Que fue ella la del perro.

-¿Cómo?

-Que fue ella.

Tenemos que llegar a un acuerdo.

No pienso entrar ahí y hacer el ridículo.

-¿Y me lo dices ahora?

-Me lo ha contado esta mañana, desayunando.

-Pero ¿cómo fue, cómo lo mató?

-A ver, tampoco lo mató, se lo encontró

en el jardín, estaba moribundo.

No lo sé, el caso es que no hizo nada.

No sabe si es delito, si le va a pasar algo.

-(RESOPLA)

Pues no lo sé.

Ha habido sentencias en las que se ha tipificado como delito

no socorrer a un animal. -¿En serio?

-Nos podemos meter en un lío muy feo.

-Sí, imagino.

La cosa es que los animales y ella no...

Los perros le dan un miedo atroz.

-Eso no es una excusa ante un juez.

-Ya.

Buenos días. -Buenos días.

Tenemos que hablar.

-El juicio va a empezar.

Te tengo que contar algo. -Ahora no.

-Mi cliente quiere llegar a un acuerdo.

-No va a salir culpable.

No hay nada de qué...

¿Qué me ibas a decir?

-No, nada. ¿Algo nuevo?

-¿Qué pasa aquí?

¿Está dispuesto a indemnizar?

-Yo no he dicho eso.

-No entiendo nada.

-El marido de Lucía acaba de confesar

que tu cliente no tiene nada que ver.

-¿Qué?

-Sí.

¿Y tu marido?

-Pues estará al llegar.

Supongo que no se quiere cruzar conmigo.

Nunca ha mirado las cosas a la cara.

No sabe ir de frente.

-Bueno, Lucía.

Tú tampoco has sido un ejemplo de franqueza.

Ni yo tampoco.

-¿Y tu mujer?

¿Tampoco viene?

-Deja tranquila a mi mujer.

Ella también tiene cosas que ocultar.

-¿Ah, sí?

-Sí.

-Pues menudo cuarteto.

-Si te digo la verdad,

como estábamos, no estábamos tan mal.

Ellos ni se enteraban.

Ni tienen por qué enterarse.

-Ya.

-Dejemos que vivan tranquilos.

-¿Y nosotros?

¿Qué?

-Nosotros.

Lo nuestro es el destino.

¿Quién va a parar esto?

¿Tú crees que nos están vacilando?

-No.

Yo creo que lo que pasa

es que el suyo no es un problema legal.

-Y lo tienen que arreglar ellos solitos.

-Y nosotros tenemos que salir de este embrollo.

Y cuanto menos daño hagamos, mejor.

Voy a hablar. -Sí.

Queremos hablar con la jueza antes de la vista.

Dígale que solo son cinco minutos.

Cuando me llegó este caso, pensé que sería más fácil.

Pero con ustedes, nunca se sabe.

Me gustaría escuchar sus conclusiones

antes de decidir si hay pruebas suficientes

como para pasar el caso a la sala de lo penal.

Señor Reyes, cuando quiera.

-Gracias, señoría.

Con la venia, me gustaría remarcar de nuevo

que no existen pruebas fehacientes

de que mi cliente

matara al perro de la señora Garrido.

Las pruebas de la acusación se basan

en conjeturas y meras pesquisas

derivadas del odio que hay entre ambas partes.

Solicito para mi cliente el sobreseimiento del caso.

-Sabes que debemos hacerlo.

No quiero seguir con esta pantomima más tiempo.

-Ya, pero no fue intencionado.

-Si lo fue o no lo fue, es cosa del tribunal.

-Me gustaría que la parte acusadora

me escuchase igual que yo escucharé después.

-¿Quiere escuchar al letrado y terminamos con esto?

Les suplico que no lo demoremos más.

-No volverá a pasar, señoría.

-No sabe la cantidad de veces que he escuchado eso.

-Letrado, continúe.

-Gracias, señoría.

Lo que decía.

Solicito el sobreseimiento

por ausencia de elementos probatorios

en su contra.

La Constitución, en su artículo 17,...

-La presunción de inocencia.

Letrada, por favor.

-Con la venia.

Ya sé que no es muy habitual.

Solicito un receso para hablar con mi colega de la Fiscalía.

-¿Es en serio, letrada?

-De verdad, si hablamos unos minutos a solas,

le prometo que todo esto va a ser más sencillo.

-Eso espero.

Hacemos un receso de 30 minutos. 30 minutos.

Sean puntuales.

Elena, lo que le estamos intentando decir

es que su hijo tenía un negocio ilegal

con las piezas que encontraron.

Él sabía perfectamente

que los restos del hotel eran de valor.

Y lo aprovechó para hacer negocio a sus espaldas.

-¿Eso es grave?

-¿A qué se refiere, al delito en sí

o a lo que su hijo le ha hecho?

Si la cosa llega a los tribunales, el delito

podría ser grave.

Depende de las consideraciones que aplique el juez.

De momento, solo para empezar,

solo el expolio sería

muy complicado de eludir.

Podría haber cargos por estafa, por comercio ilegal...

-A ver, pero eso se puede arreglar

diciendo que los objetos los encontraron por casualidad.

-En los tratos con la justicia, es mejor no mentir.

Están las fotos con el detector. Es imposible que alguien crea

que lo encontraron por casualidad.

Ahora mismo, lo único que podemos hacer es esperar.

Y ver si quien amenazó con demandarles, lo hace o no.

Pero me parece que a usted le preocupa otra cosa.

-Yo no único que quiero es que a él no le pase nada.

Les dije 30 minutos.

Espero que estos 32 minutos le hayan servido para algo.

-Por supuesto, señoría.

Es su momento de los alegatos finales.

-Sí.

Con la venia.

He solicitado un receso

para explicarle a mi colega lo que iba a hacer.

Como no puedo retirar la denuncia interpuesta por mi cliente,

he solicitado a la Fiscalía que retire todos los cargos.

-¿Está de acuerdo?

-Sí, señoría.

-Eso es parte de los alegatos de la fiscalía.

-Sí, soy consciente de ello.

Mi alegato es que no tengo nada que decir

en contra del acusado.

Sin embargo, hemos encontrado

elementos probatorios en contra del señor Barada.

-¿Cómo dice?

-Sí.

Tenemos pruebas de que fue el marido de mi cliente

quien acabó con la vida de Sultán.

Por ello, pido el sobreseimiento del caso

y la incoación de una nueva causa

contra el señor Barada.

-Vista la reacción del señor Barada

y oídas las partes, a falta del ministerio fiscal,

creo que queda todo bastante claro.

Letrada, tomo nota de su petición.

Escuchemos al señor fiscal.

¡Qué momentazo!

-¡Dame el...!

-Esto vale oro.

Lo que acaba de pasar aquí es muy interesante.

Tenemos dos opciones.

O lo subo a la carpeta compartida de toda la oficina

o podemos negociar.

-Negociemos.

-Sabia decisión.

Los dos sabemos algo del otro.

Así que lo que yo propongo

es que nos cosamos las bocas.

-Vale, me parece justo.

-Y que cada palo aguante su vela.

-¿Qué quieres decir?

-Que los documentos que me has dejado

para que te los resuelva te los llevas.

Y no te pongo más condiciones porque me das pena.

-Correcto.

-Te puedes ir.

-Buenos días.

-Hola, buenos días.

¿Has solucionado el problema de la vivienda?

-Desgraciadamente, no.

-Vaya por Dios.

Igual te puedo traer comida de casa.

Aunque va a ser peor el remedio que la enfermedad.

Maricarmen, otra cosa, no, pero cocinar, tampoco.

-(RÍE)

Le escuché algo a Alba.

-Esta noche tenemos cena en su casa.

A ver si salimos vivos.

-Pues mucha suerte, maestro.

-No sé cómo ha salido una niña tan guapa como Alba

con una alimentación tan deficiente.

-Serán los genes.

-¿Y con lo tuyo, qué?

No te puedes pasar la vida en un sofá.

-He hecho números y no me da ni para un piso compartido.

Me acabaré alquilando una habitación por ahí.

-Una habitación, por Dios.

¿Un cuartucho pudiendo disfrutar de una casa?

-Ya, jefe, pero si no me da, no me da.

-Si es por pasta, te ayudo.

Si hace falta.

Voy a hablar con tu madre, la voy a convencer.

Yo he hecho carrera a base de convencer a la gente.

Y no será el hueso más duro de roer.

-Hombre, cabezona es un rato.

Pero bueno, por intentarlo...

Yo se lo agradezco. -Pues ya está.

-Ya le daré su número.

Gracias.

¿No me digas?

Vaya.

Qué sorpresa.

Ajá.

¿El fiscal retiró la acusación?

Vale, vale, vale, okay.

Un beso, chao.

Hola.

Hola. ¿Nos tomamos algo?

Vale, sí, estaba recogiendo.

Bueno, resulta que al perro no lo mató el amante.

Sino... Perdona.

Estamos hablando de tu caso. Sí, sí.

No lo mató el amante, lo mató el marido.

¿Cómo? Bueno.

Tenemos que ver si accidentalmente o no.

Tenía un insecticida ilegal

pero también intuía que su mujer estaba liada con el vecino.

No. Sí.

Han retirado los cargos contra Gonzalo.

Y han acusado al marido. Sí.

Fuerte, ¿eh?

Parece un culebrón. Sí.

¿Nos tomamos algo? Claro.

Venga.

¿Te importa si se lo digo a Julia?

¿Cómo me va a importar?

Anda que no te veo las intenciones.

De lejos.

Hola.

Hola.

¿Te apetece venirte a tomar algo?

No, no puedo.

¿Tan poco te apetece que no me pones ni una excusa?

Es que he quedado y no es ninguna excusa.

Sería una cosa rápida y Berta también se viene.

No, Jorge, gracias, otro día.

Bueno, pues hasta el lunes.

Hasta el lunes.

Chao.

"Ces't la vie, ces't l'amour".

¡Ay!

Es fantástico. -¡Qué pringado!

Oye, oye.

¿Qué te parece si lo subimos a la carpeta?

-Ya lo había pensado, pero hemos llegado a un acuerdo.

-¿Y lo que nos reiríamos? Venga, anda.

Le pixelo la cara.

-No, mi palabra es un contrato.

-Tú te pasas los contratos por el forro.

Como yo, los 10 mandamientos.

Por cierto, me debes una.

-¿Por qué?

Vale, la idea ha sido tuya. ¿Qué quieres?

-Te vas a casa de mis tíos.

-¿A qué?

-¿Tú qué crees? A vivir.

-¿Y eso?

-Que están mal de pasta y alquilan una habitación.

-¿Y me admitirán?

-Te esperan con los brazos abiertos.

-Ya lo sabían. Lo tenías todo pensado.

-Así somos las estrategas.

-¿Y cuánto me cuesta la broma?

-Ahí no entro. No te doy todo el trabajo hecho.

-Bueno, vale.

Voy a recoger mis cosas.

Gracias. -De nada.

-¿Qué has hecho?

-¿Yo? Nada.

Le he solucionado un marrón.

Le he metido en casa de mis tíos.

¿Tú crees que a Daniel le gustan los niños?

-¿Me estás vacilando?

-Tienen gemelos y no paran de berrear.

-Le van a encantar. Ese tipo de niños, sobre todo.

-Oye, ven, mira.

¿Has visto lo último de...?

-No.

-Es buenísimo.

Me voy.

¿Tienes alguna noticia de estos?

-Sí, está todo en orden.

No te veo muy preocupado. Te vas tempranito hoy.

¿Qué pasa, otra cena familiar?

-Sí, ya veo que te has enterado.

-No sabía nada.

Pero se te nota todo, Ángel. Se te lee en la cara.

-¿Y qué se supone que tengo escrito?

-Ahora mismo, tenés un cartel que pone:

hombre de familia parcialmente feliz,

muy aburrido.

-Espero que disfrutes en tu cita con Echegaray.

Seguro que es mucho más apasionante.

-Servirá para algo.

Pero andá tranquilo vos.

Pero no te olvides de comprar un detallito.

Unos bombones, un chocolate. Y otra cosita más.

Me dijeron que tu suegro es un tipo jodido.

¿O te estás haciendo amigo? -Lo tengo controlado.

-Pero empiezan con una cena, después, el postre.

Se te calienta el pico y se te va la lengua.

-Lo dices por experiencia.

-Pasalo lindo.

Se me ha complicado el día.

Lo dejamos para la semana que viene.

A ver quién queda con vos la semana que viene.

Los cafés, chicos.

(Móvil)

Señora Sanchís.

Sus condiciones no son aptas para llevar a cabo la adopción.

Sus circunstancias laborales podrían ser un impedimento

a la hora de afrontar los costes requeridos.

O sea, que...

No puede ser.

No tengo un sueldo fijo y no puedo cuidar a mi perro.

No la consideramos psicológicamente apta para la adopción.

Pero ¿estamos locos? Estamos como una regadera.

No sé cómo se me ocurre

tener cuchillos.

¿Qué te pasa?

Que no soy apta psicológicamente para cuidar de un perro.

¿Por?

Bueno, pues no sé.

¿Te digo la lista de cualidades que me piden y que no tengo?

No, no hace falta.

Pues ellos se lo pierden.

Por idiotas.

¿Esto se puede demandar?

(RÍE) ¿De qué te ríes?

A ver.

No creo que sea la mejor opción, hay otras vías.

¿Y qué vías?

Por ejemplo, poner una reclamación.

O puedes pedir una reunión

para decirles que se han equivocado.

Yo los demando.

Todo no se soluciona en los tribunales.

Pues esto sí, porque me han hecho daño.

Me han llamado loca.

Si no me quieres ayudar, me busco otro abogado.

Puedo hablar con Héctor.

Muy bien.

Cuando le vea, se lo comento.

Me quedo otro viernes sin Pepe y sin mi amiga.

Chantaje emocional, no.

Julia, es que es todo tan injusto.

¿Por qué me tiene que pasar a mí?

Pietro, esto. Solo quería adoptar un perro.

No sé.

¿Porque no tengo un sueldo fijo no me lo dan?

¿Yo estoy loca? No, no estás loca.

Me están llamando loca.

Le había comprado la camita, la mantita, el comedero.

Hasta un champú que deja el pelo supersuave.

Tienes razón, es muy injusto, pero ya está.

¿Qué voy a hacer con tanto amor para compartir?

¿Por qué no compras un perro?

No. Ahí no pasas exámenes.

No se puede comprar animales.

Estoy en contra del tráfico de animales.

Soy animalista, yo quiero adoptar a Pepe.

Yo quería a Pepe.

Oli, ya está.

(LLORANDO) La vida es muy injusta a veces.

Que sí, que Pepe es monísimo.

Encontraremos una manera. Yo quiero a Pepe.

Que no, papá, por favor. No va a acabar bien.

-¿Por qué? Llevamos toda la vida compartiendo casa.

¿Por qué el despacho no? -Porque no podemos.

-Me tienes rencor todavía.

-Que no es eso.

-¿Por qué?

-Porque las decisiones del consejo se respetan y a Carlota también.

-Tachán.

-¡Oh!

-¡Qué buena pinta!

-Os vais a chupar los dedos.

-Pues entonces, vamos a ir sentándonos.

Todavía falta Ángel.

Es capaz de llegar tarde para hacerse el interesante.

O a lo mejor es que le mandáis mucho trabajo.

Ya está aquí la defensora de los pobres.

-Tengamos la fiesta en paz. Compórtate.

-No sé qué ha visto en él.

¿Y tú, para que sea tu abogado?

Es mi abogado, no duermo con él.

Y que no me entere.

(Timbre)

Debe ser Ángel.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

¿Qué tal?

Unas trufas. -¡Qué detalle!

Mira qué detalle ha tenido. -Ya, ya lo veo.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

-¿Nos sentamos? Si no, esto se enfría.

-Maricarmen, ¿nos dices dónde...?

-Sí, claro. Ángel, allí.

-Gracias.

-Bueno, todos juntos.

-Sí.

¿Se puede?

-Pensé que no ibas a llegar nunca.

-¿Siempre eres la última en salir?

-¿Y tú siempre te haces esperar tanto?

-Ha sido muy aleccionador el caso de hoy.

-¿Ah, sí?

¿Y qué lección has aprendido?

-Es peligroso dejarse llevar por los desafueros de la pasión.

-Ya, pero una pasión sin desafueros

no es pasión.

-Eso es verdad.

-Siempre es mejor arrepentirse que no hacerlo.

-Eso también es verdad.

-Y siempre es mejor

sentirse culpable...

que quedarse con las ganas.

-Tienes toda la razón.

Hay gente que lo hace con gasoil.

Sería repetidora.

Una repetidora...

"Queridas mosqueteras. ¿Qué tal?

Para mí, está siendo una noche extraña.

Durante la cena, he sentido por primera vez

que tenía una familia.

No ha sido como en las películas.

No teníamos una hoguera, no cenábamos pavo.

Pero sentía que estaba con los míos.

Y creo que eso es justo lo que tengo que sentir.

Quién me lo iba a decir.

Después de tantos años con mi madre y sus albóndigas,

ahora, tengo una familia.

Siento que estoy empezando una vida

que nunca creí que tendría.

Empiezo a sentirme capaz de todo.

Pienso en lo difícil que ha sido llegar hasta aquí

en el bufete, en lo que he aprendido con vosotras.

Y es como si fuese más fuerte que nunca.

Pero, sobre todo, pienso en Ángel.

En lo que nos queda por pasar y me impaciento.

Quiero pasarlo todo con Ángel.

Y quiero pasarlo cuanto antes.

Supongo que al final,

las luchadoras tenemos nuestra segunda oportunidad".

Yo creo que lo que te pasa a ti es otra cosa.

A ver, terapeuta, ¿qué me pasa?

Que tienes un dilema entre Héctor y Jorge.

Me llamo Alba, no hijita, por favor.

Estás insoportable desde que tienes novio.

¿Podemos hablarlo? -¿Qué?

La cena del viernes fue un horror.

-Pero si estaba todo riquísimo.

Me refiero a cómo trataste a Ángel.

-Te lo he dicho mil veces.

No me gusta y no voy a cambiar de opinión.

Quiero que Ángel tenga una suegra a la altura.

¡Qué hombre!

Hay que cuidarle, no hay que dejarle escapar.

Cuando el ambiente de trabajo es más lúdico que opresor,

al estar más tranquilos y relajados,

se rinde mejor y la empresa gana más.

Tu suicidio. -Me pido tu ordenador.

-Voy a cambiar esta oficina.

En el corralito, se mueren.

-¿A ti te tocó?

-Yo tengo mis cuentas en cualquier lado, menos en Argentina.

Soy europeísta para los bancos.

Sr un abogado de éxito

tiene que ver más con hacer pasillos,

con cenas, con comidas con gente a la que no soportas,

pero que piensan que son los más importantes.

Así se consiguen las grandes cuentas.

-Eso no lo explican en la carrera.

¿Y tú qué tal?

Sobre lo que hablamos el otro día

y muchas de las conversaciones que hemos tenido estos meses

yo quiero que sepas... Jorge.

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Derecho a soñar - Capítulo 110

17 jun 2019

Cupido anda suelto por nuestro bufete. Sofía ha descubierto una nueva luz para su vida en Carlos Segarra, Carlota reverdece viejos laureles con Antonio Reyes y Julia sigue entregada y complacida en su recién nacida pasión con Héctor Moliner. Mientras tanto, Jorge, que se sigue sintiendo atraído por Julia, se arrepiente de la oportunidad que dejó pasar con ella y busca la manera de recuperar sus perdidas posiciones. Y como la cabra siempre tira al monte, a Francisco le ha dado ahora por ejercer de padre controlador de Alba. Pero no todo se le puede reprochar, pues lo que en fondo le preocupa es el peligro que pueda correr su hija al lado de un tipo tan poco de fiar como Ángel Belinchón. Por lo demás, el caso judicial que llevaban Carlota y Berta, casi una comedia de enredo, se salda con un acuerdo de conformidad entre las partes. En cuanto a Daniel, sus noches de dormir en el bufete también tocan a su fin, pues Charly le consigue acomodo en la casa de sus tíos. Y por último, puesto que no todo pueden ser buenas noticias, Olivia sufrirá la decepción de ver rechazada su solicitud de adopción de un cachorro de perro.

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