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Curro Jiménez - Un estudiante, un fraile, un algarrobo - ver ahora reproducir video 55.37 min
Transcripción completa

(RELINCHA)

Graznidos.

(SILBA)

Disparo.

(TARAREA) Lalala, lalala...

Relincho.

(SE QUEJA) Ah.

Bufido del caballo.

Yo...

Ladridos.

-Tú eres Curro Jiménez.

(SIN FUERZA) Sí.

-Tu fama ha corrido Guadalquivir abajo.

Cierto.

Pagan mucho dinero por mi cabeza.

Podéis ganarlo.

(RÍEN)

-Buenas noches.

Se cierra la puerta.

Perdonen ustedes, vengo buscando a un amigo mío.

-Lo siento, no he visto a nadie.

-Es extraño. Pensé que venía hacia aquí.

-¿Quiere un trago?

-Sí, gracias.

-¿Persigue a alguien?

-El molino está muy apartado y puede ser

un buen lugar para esconderse.

-Aquí solo tienen sitio mis amigos.

Y mis amigos no se esconden.

-Perdone...

No se moleste. -¿Por qué le busca?

-Es la ley quien le busca.

-¿Es usted la ley?

-No.

-Entonces, ¿qué gana usted con esto?

-Eso es cosa mía.

-¿Quiere cenar?

-Sí.

-Yo no tengo ganas, me voy a dormir.

La puerta se cierra.

Graznidos.

Chis.

(EN VOZ BAJA) Ten.

-¿Quiere?

-Gracias, es tarde y me tengo que marchar.

Perdone todas las molestias.

Volveremos a vernos.

Ladridos.

(SUSPIRA)

Gracias.

(SUSPIRA) Ah.

¡Ah!

-¿Señor...? Pero...

Música flamenca.

Cristales rotos. -Ah...

(RÍE)

(RÍE)

Dios mío, cuánto te quiero... (EBRIO) Vino...

¡Trae vino!

Dios mío, cuánto te quiero...

(RÍE) Ya no sé lo que hacer...

Dios mío, cuánto te quiero

y aunque te lo doy a entender

tú ignora que por ti muero.

Y aunque te lo doy a entender

tú ignora que por ti muero.

Guitarra flamenca.

¿Qué pájaro será aquel

que canta en la verde oliva?

Guitarra. ¿Qué pájaro será aquel

que canta en la verde oliva?

Corre y dile que no cante

que su cante me lástima.

Corre y dile que no cante

que su cante me lástima.

Que yo no quiero,

quiero faroles,

que lo que quiero son tus ojos negros

que alumbran mi alma como dos soles.

-¡Ole!

A mí no me basta

la noche y el día,

que necesito los siglos enteros

con lo que te quiero, su entrañita mía,

que necesito los siglos enteros

con lo que te quiero, su entrañita mía.

Ven aquí. (GRITA) -¡Aaah!

Pero ¿qué haces, bruto?

(RÍE) -¡Suelta!

¡Déjame!

(GRITA) ¡Ah!

(RÍE) ¡Suelta!

¡Ah!

(GRITA) ¡Aaaah!

¡Aaah!

(GRITA) ¡Aaah!

A ver...

Jaleo. -¡Suelta, suéltame!

¡Suelta! ¿Adónde me llevan?

Gritos. ¡Ah!

(SE QUEJA) Ah...

Campanadas.

-Buenos días.

¿Dónde estoy?

-En la Palacio Real.

Si es por tu pinta, en el infierno.

-Levanta los ojos y entérate.

¿Cuántos días llevas aquí?

-Ya he perdido la cuenta.

¿Y cuántos más estarás?

-Los que me resten de vida.

Entonces, no serán muchos.

-Tengo 50 años. ¿De cárcel?

-Lo que pasa es que aquí no le dejan a uno ni rasurarse

ni cambiarse de camisa.

Claro, ni perfumarse, señor marqués.

¿Y no hay forma de salir de aquí?

-Fíjate en esos barrotes.

Tú estás flaco, puedes pasar por ellos.

-No hagas bromas con eso.

Si yo te ayudo, pasarás.

-¿Eres brujo? (SONRÍE) Bueno...

(RÍEN)

Risas.

-¡Espérame!

Vamos, viejo, que vienen los guardias.

-¡Espérame! ¡Vamos!

-¡No me dejes solo!

¡Espérame!

¡Pero, hombre, deja de hablar!

-Me fallan las piernas, la falta de uso.

Espera, ¡no me dejes solo! Vamos, corre.

-¡Ay!

-Esos cacos...

(CANSADO) -¡Ay, ay!

(RÍE) Se han despistado. El que se tiene que despistar

eres tú, ¿es que no me oyes? ¡Que no me sigas!

¡Que ya no me sigas más!

¡Que tío pesado! Bueno...

Pero, hombre, ¡otra vez!

-¿Qué vas a saltar? Te romperás las piernas.

No soy tan viejo como tú, adiós, pelmazo.

-No me dejes...

(RÍE) ¡Que Dios te acompañe!

(ENFADADO) ¡Vete a hacer puñetas!

(RELINCHAN)

-¡Hia! ¡Ah!

-¡Fuera de ahí!

¿Qué es lo que quieres? Para. ¡Fuera...! ¡Fuera de ahí!

(RELINCHA)

-Oh...

¡Aparta!

El señor llegó.

¡Venga, hombre, venga, abajo!

-Oh... ¿Qué es lo que quieres?

Dinero.

Ruido metálico.

La sortija.

-Tenga.

(RÍE)

Devuelve ese dinero.

Devuélvelo.

Vamos.

(EL CABALLO BUFA)

-Señor...

La comarca está infectada de pillos, señoría.

Siempre pronto a dar disgustos a los distinguidos viajeros.

Ha sido una suerte que pasara yo.

-Providencial, caballero.

Y muy generoso de su parte el habernos defendido.

Oh... Las personas de bien tenemos que ayudarnos

unas a otras contra estos malandrines.

(RÍE) Mire usted qué aspecto.

-Ajá. Muy feroz pero tiembla.

-De rabia, de rabia...

Y por sus ojos no parece muy despierto.

-No lo dude usted.

Ni siquiera saben hacer su oficio.

(RÍE) Este zopenco... ¡Cerdo!

(CHASQUEA LA LENGUA) Quieto.

-Tan solo se conformaba con unos cuantos reales

y este diamantillo de dos quilates.

(RÍEN)

Quita tú.

(RÍEN)

-Enséñale el perrito, querida.

-No.

-¿Por qué no quieres que el caballero sepa

cuán ingenioso es tu marido?

Déjemelo usted un momento, por favor.

Gracias.

¡Cómo pesa, eh!

-Es que tiene un secreto en la barriguita.

¡No me diga! -Ajá.

¡Oh! Qué barbaridad,

qué maravilla.

Bien arriba las manos, tú.

¿Sabe una cosa? Me da pena devolvérselo.

-Hágase usted fabricar uno para guardar sus valores.

¿Otro? ¿Para qué? Si este me sirve.

(ENFADADO) ¡Pero bueno!

¡Jo!

(RELINCHA) Recuérdelo usted, su señoría;

la comarca está infectada de pillos... y de tontos.

¡Hia! (GIMOTEA)

(GRITA) -¡Ah! (GRITA) -¡Ay, ay!

¡Zopenco lo será tu padre! -¡Socorro, que le mata!

Gritos. -¡Aaah, ah!

¡Bruto! ¡Bruto! -¡Ay!

-¡Ah!

Llanto.

-¿Cómo estás? ¡A la mierda!

¡Otra vez!

¡Ah!

¡Ah!

(GRITA) ¡Ah!

(RÍE)

(SILBA) ¡Ay!

(SILVA)

¡Oh!

(RÍE A CARCAJADAS)

¡Ah!

(GRITA) ¡Ay!

Risas de Curro.

¡Ah!

¡Ah!

Risas de Curro.

(ENFADADO) ¡Será...!

(RÍE A CARCAJADAS)

Risas de Curro. ¡Los guardias!

(AHOGÁNDOSE) ¡Socorro!

¡Socorro!

(EL CABALLO BUFA) Vamos, en silencio.

¡So!

Vamos, sube.

¡Rápido, sube!

-Por aquí.

Disparos.

-De modo que el señorito es estudiante.

Desde hace años me estoy quemando

en la Universidad de Sevilla.

-Pero ¿qué viniste a hacer a este pueblo?

A descansar.

Ya he aprendido todo lo que tenía que aprender

sobre los cuerpos líquidos.

Ah.

Y también sobre los cuerpos sólidos.

Y he hecho con ellos mil experimentos.

-Oye, no los hagas conmigo, que no soy la universidad.

Estoy seguro

de que tú podrías enseñarme muchas cosas.

-Eso no lo dudes pero cuando tú te franquees conmigo.

Si no estoy diciendo más que verdades.

-¿De dónde has sacado todo ese dinero que llevas encima?

Lo sueldos que me pagó un gentil hombre sevillano

por ser ayo preceptor de sus hijos.

-¡Ah! Lo que sabrán esos niños.

(RESOPLA)

Cosas de ciencia y filosofía.

-Y de truhanería.

No. -¿Y por qué dejaste

un empleo tan bueno?

Pues verás, un día tuve que castigar a los niños...

y yo tengo la mano muy pesada.

-Quita... ¿O quieres que el castigo te lo dé yo?

(RÍEN)

-¿Te buscan a ti?

Es que los sueldos me los cobré por mi cuenta.

-Vete a mi camerino y escóndete.

¡En honor de los señores oficiales!

Guitarra española.

Guitarra española.

No te quites, no te quites,

no te quites de bailar.

No te quites, no te quites,

que bailando te pareces

a la que está en el altar.

No te quites, no te quites,

Palmas y guitarra española.

Dale. Juanito, chiquillo.

Por verdiales. Ole...

Palmas y guitarra española.

Mi pare me va a llevar...

En Alcalá hay una fiesta,

mi pare me va a llevar

y como voy tan compuesta

me sacaron a bailar. -¡Ole!

-En Alcalá hay una fiesta...

¡Alto!

-¡Hia!

(RELINCHAN) -¡Ah! ¡Ah!

¡Hia!

-¡Ah, ah!

¡Hia!

¡So!

-¡Hia! ¡So!

¡So!

-¡Ah!

Quieto... ¡Quieto!

¡So!

¡So, caballo!

Todos abajo.

Bajen, por favor, bajen.

Graznidos.

Los hombres a un lado.

Y las mujeres a la vera del camino.

Señora, por favor.

(VOZ MUY AGUDA) -Sí, sí, sí, sí.

El bolso.

Dámelos.

Aparta.

Toma, muchacho.

Tú...

¡Curro, se escapa la fea!

Cógela, no sea que avise.

(CANSADO) ¡Ah!

(GRITA) -¡Ay, ay!

¡Cómo corre esta vieja!

-¡Jo, que viene, ay...!

Siempre me toca correr a mí. ¿Te quieres parar?

(RESOPLA)

Te voy a romper las costillas.

-¡Piedad, buen hombre, soy una débil mujer!

¡Ya está bien!

¿Eh?

-No me haga usted nada, por la santísima virgen.

¿No tiene usted hermana? ¿Y madre?

¿Pero qué ilusiones te estás haciendo,

con esa carita que Dios te ha dado?

Caen monedas. ¡Venga!

¡Anda...!

Vayan ustedes subiendo, señores. Vamos, vamos.

¡Curro, curro! -Suélteme.

¡Mira lo que lleva la vieja, onzas de oro!

¡La vieja lleva mucho dinero! -Suéltame.

¡Madre mía, qué suerte tengo! ¡Mira, mira, curro!

Llevaba muchas onzas. ¡Qué suerte tengo, Curro!

¡Ay, madre, qué suerte tengo!

Tres, cinco, seis. Cinco, siete...

Desnúdala. ¿Eh?

-¿Pero y mi honra y mi pudor, caballero?

-Bandolero.

¡Es un tío! Eh...

(RÍE)

(RÍE)

(RÍEN)

-¿Curro Jiménez?

Con esto del patriotismo lo protegen mucho.

Y a ti, se ve que no tienes que andar tras ninguna recompensa.

-El dinero nunca sobra

y siempre es agradable poder repartirlo con los amigos.

-Ajá, eso es verdad.

-Dan un montón de dinero por su cabeza.

-¿Qué te hace pensar que sé dónde está?

-Tú oirás muchas cosas en esta taberna

y sabrás de todos sus movimientos.

A una mujer tan guapa no le será difícil

hacerle soltar la lengua a un hombre.

Trinar de los pájaros.

(CON ACENTO FRANCÉS) -¿El molinero?

-Sí.

-¿Cuántos sacos de harina hay en su almacén?

-No lo sé.

-¿Y de trigo? -No lo sabemos exactamente,

el trigo está ahí y se muele.

-No le valdrán sus subterfugios.

Atará todos los sacos con un soldado

y mañana vendremos a recogerlos.

-¿En nombre de quién me habla usted?

-Del coronel Zéro,

en su nombre queda en este momento confiscado para las tropas

de su majestad el emperador

todo su almacén de trigo y harina.

-¿Cuánto me pagarán por ello?

-Bastante hace Francia por ustedes.

-Sí, más de lo que le pedimos, hay que reconocerlo.

-Arre, arre.

So.

¿Qué haces aquí? -¿Y tú?

¿Quién eres? -¿Quién eres tú?

Si seguimos haciendo las mismas preguntas no iremos a ningún sitio.

-Eso digo yo. ¿Qué estabas escondiendo?

-Dejando este escapulario para que un novio que tengo

sepa que lo quiero ver. Ajá.

Anda, acompáñame. Te llevaré donde está tu novio.

-Nunca te he visto con él, ¿seguro que hablamos del mismo?

Seguro.

(SILBA)

¿Vas bien? -Sí.

¿Lo ves? Ya estamos llegando.

¿Conque mañana a primera hora, eh?

Pienso que si sacamos los sacos del molino en la noche...

Claro, ¿y mañana qué les cuenta tu padre?

-Bueno, pues nos vendremos contigo aquí.

Eso querrías tú, ¿verdad?

Tu padre es molinero.

-También tú eras barquero.

Sí.

Y si hubiera seguido siéndolo quizá tendría una hija como tú.

-¿Cómo yo? Tengo 13 años.

Bueno, más pequeña.

Pero basta de imaginaciones, Estudiante, prepara los caballos.

-¿Estudiante?

Él dice que lo era.

-Curro. ¿Eh?

-Estuvo el hombre de la otra noche buscándote otra vez.

Es cierto, Curro,

también en la taberna preguntó por ti.

Se ve que tiene empeño por encontrarte.

Me encontrará.

-¡Abra la puerta!

Aparta.

-Les advierto que haré una reclamación ante quien sea.

(HABLA EN FRANCÉS)

(RÍE) Levanta las manos.

(RÍE)

¡Quieto, francés! (RÍE)

(RÍE)

Avant, avant!

Tú, baja de ahí.

Dejad los sacos en el carro.

Vamos, aprisa.

(RESOPLA)

Tú, primero.

Vamos, que os queda mucho.

Avant!

Avant, avant!

¿Pero queréis "avant"?

Algarrobo, arriba.

Relincho. ¡Eh, eh...!

-Bonsoir.

-Vamos.

¡Curro, Curro!

Curro...

Han detenido a Juan Galindo. ¿Quién te lo ha dicho?

Araceli. ¿Adónde le han llevado?

Al monasterio.

¿También allí se han metido...? Sí.

-¿Qué hace aquí? (RÍE)

Ya te dije que volveríamos a encontrarnos.

-Mi marido no está.

-Lo sé.

-¡Márchese, por favor!

-¿Por qué escondiste a ese hombre?

Hubiera sido todo más fácil ahora en cambio.

-¿Qué quiere hacer?

(RÍE)

-¡Ah...!

-¡No grites! Si despiertas a la pequeña,

será malo para ella.

-¡Por favor... por favor!

-Ahora será él quien me busque, estoy seguro.

-¡Déjeme!

¡Déjeme...!

¡Por favor...!

María, María.

María.

Llanto de María.

Llanto de María.

(LLORA)

(RELINCHA)

¡¡¡Voy a matarte!!!

Graznidos.

Graznidos.

-¡Ah...!

(SILBA)

Bueno... salve.

Campanadas.

Perdón, padre.

Me llamo Curro Jiménez. Vengo a pedirle un favor.

-¿De qué se trata?

Verá, en su convento, el capitán francés

ha detenido a un amigo mío, Juan Galindo,

y quiero liberarlo.

-Hijos míos,

en el día de hoy he podido advertir

en alguno de vosotros signos de impaciencia

y muy poca caridad hacia nuestros... huéspedes.

Y aunque en conciencia no puedo condenarlos,

¡porque Dios sabe, Dios sí lo sabe

las veces que he estado yo

sobre el filo de mi paciencia y mi resignación cristiana!

Por eso vuelvo

a encareceros el ejercicio de una virtud cardinal,

de la que se hace poca propaganda:

la prudencia. (SUSURRANDO) -Ahora me toca a mí.

-¿Eh? -¡Que me toca a mí!

-Ah, sí. El hermano lego quiere decirnos una nueva.

-De nuestro convento en Guadix, que ese sí ha sido clausurado

y dispersos y perseguidos sus religiosos,

nos llegarán dentro de dos o tres días

tres hermanos nuestros. (MURMURAN)

-¡No, no os alegréis, si nos llegan muertos!

-Tiesos. -Claro, para que les velemos

y les demos sepultura en nuestra casa.

Ladridos.

Ladridos.

(REZAN EN LATÍN)

(REZAN EN LATÍN)

(SUSURRANDO) -Silencio.

-Cierra.

Ronquidos. Despiértalo.

Golpes. ¡Algarrobo!

Golpes.

Campanadas.

Debe ser ahí. ¡Vamos!

(SUSURRANDO) Hay un arsenal.

Silencio, Juan, ya estamos aquí.

Tranquilo.

-Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

¿Se la pelo, hermano?

¿O prefiere comérsela entera?

¡Chis!

Bon appétit, monsieur. (RÍE)

(REZAN)

-¡Ah!

¡Ah!

-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

(REZAN)

-Dios te salve, María, llena eres de gracia,

el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

(TODOS) Santa María, Madre de Dios...

Dios te salve, María, llena eres de gracia,

el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres...

Agur.

Disparos.

Disparos.

Disparo.

(GRITA)

Vamos. -¡Gracias...!

¡Daos prisa, rápido! ¡Vamos!

Ladridos.

Ladridos. Despacio, hermanos. Cuidado.

Risas.

Para. ¡So!

¡Para, Algarrobo, para! ¡Sooo!

¿Pero bueno...?

(RÍE A CARCAJADAS)

(RÍE A CARCAJADAS)

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Curro Jiménez - Un estudiante, un fraile, un algarrobo

31 jul 2016

Curro Jiménez comete un asalto en el que conoce a "El Algarrobo", del cual se hace amigo. Otro día traba amistad con un joven y pícaro estudiante. También se incorpora al grupo un jardinero de un convento de monjas. Con ellos, Curro Jiménez forma su banda.

Histórico de emisiones:
27/08/2013

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