www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.1.0/js
3680850
Curro Jiménez - Aquí durmió Carlos III - ver ahora reproducir video 55.57 min
Transcripción completa

(GRITA) -¡Patrón, patrón!

Don Frasquito. ¡Don Frasquito! -Me llamo don Paco.

-¡Don Paco! -¿Qué?

-Que ha llegado un huésped. -¡Un huésped!

-¡Dios todavía hace milagros! -¿Qué hago?

-¿Qué vas a hacer? Y, tú, muévete y sal a atenderle.

-Ya oíste lo que te mandé. -Lo que te mandé.

Límpiate las lágrimas de la cebolla...

-Florinda, querida. -No me llames Florinda querida.

-Sí, cariño. -¡Ay!

-Buenas tardes. -Buenas tardes.

-Buenas tardes. (TOSE)

-Descansaré hasta la hora de la cena y me quedaré

solo esta noche. ¿Tiene usted habitación?

-Sí, señor, hay una habitación libre,

sí, señor.

(TOSE) Qué feliz casualidad,

precisamente se han ido casi todos los huéspedes esta tarde.

(SUSPIRA)

-Sígame, señor, sígame, por aquí.

-¿Quién es la dama de negro? -Es una viuda muy rica, señor,

está en la comarca para tomar posesión

de no sé qué tierras que ha heredado.

-¿Enviudó hace poco? -Por los muchos suspiros

que da, así debe ser, señor.

(SUSPIRA)

-Somos dos solitarios, señora, ¿me permite sentarme a su lado?

-Ah, en estos tiempos soy una triste compañía, caballero,

y mi pérdida es aún tan reciente pero siéntese.

Siéntese, por favor, junto a mí.

No quiero que me tome usted por hosca.

Me recuerda usted muchísimo a un señor por el que sentí

gran afecto, mi tutor, el marqués de Fontana Clara,

¿le conocía usted? -No.

-Ah, ¿no es usted de Sevilla? -No, señora, de Carmona,

allí tengo mi hacienda.

-¿Hacendado? ¿Quién sabe...?

Tal vez pueda usted aconsejarme y ayudarme;

quiero vender todas mis tierras. -¿Ah, sí?

-Cuánto antes, no entiendo nada de cultivos

ni ganaderías y, además, me traen tristes recuerdos.

Prefiero venderlo todo y comprarme una casita

para esperar allí apaciblemente la vejez.

-Una espera demasiado larga. (SUSPIRA) -Eso me temo, caballero.

No, basta, se pierde el apetito y las ganas de vivir.

-¡Don Frasquito, don Frasquito!

-Llámame don Paco. -Don Paco, ha venido un caballero

muy rico con un carruaje.

-¡Frasquito!

¡Que vas a tirarle encima la el cocido al nuevo huésped!

-Sí, querida.

-Pero, ¿qué pasa aquí que está tan animado?

-Buenas noches, señor. ¡Idiota!

-¿Qué? -No, que si el señor desea

una habitación para esta noche. -No me quedaré a dormir,

me marcho tan pronto termine una misión muy delicada

que me han encomendado las autoridades francesas

de Sevilla. -¿Delicada dice usted?

-Su posada tendrá el honor de albergar el viernes

por la noche una comitiva del más alto rango,

tendrán ustedes sitio.

-¿El viernes por la noche dice usted, señor?

Sí, es posible. -Bien, entonces necesitaré

todas las habitaciones más las cuadras,

viene todo un destacamento de soldados

custodiando un cargamento muy importante.

Buen provecho, señores.

Además del capitán Rigaud, los oficiales y dos personas

cuya identidad de momento reservaremos, y naturalmente

yo mismo, que soy el responsable de todo esto.

Ah, qué pinta más deliciosa.

Tal vez me quede una media hora.

-¡Caballero! Caballero, si quiere usted compartir

nuestra mesa este señor se lo agradecerá

y yo no soy un comensal muy a meno.

-Ah, madame, las apariencias engañan

y estoy seguro de que usted no se juzga del todo bien.

¡Ay, qué alegría poder charlar durante unos minutos

después del largo silencio en ese odioso carruaje!

Posadero, una jarra del mejor vino, francés si es posible.

-Sí, señor. -Porque todo lo francés

es lo mejor. -Ah, ¿es que es usted francés?

-No, de Badajoz.

¡Ay, madame, la responsabilidad! El mariscal solo confía en mí

para misiones tan importantes.

-De modo que es una misión muy importante.

-Madame, si yo le contara.

(SUSURRA) -Cuente, cuente.

-¿Piensas que me pondré a cantar y a bailar?

Buen trabajo nos espera esta noche: quitar las telarañas

zurcir todas las sábanas y los platos desconchados

no los arreglas con lejía. Y por mucho que les expliques

a la chinches que llega una comitiva de Napoleones,

no se irán. -Buen consuelo me das, esto no es

un tugurio, es una posada real. -¿Real?

Realmente miserable, como tú, viejo avaro.

¿Me prometiste esto al casarnos? -Seguro que nos traerá

buena suerte. -No, yo quiero cambiar de casa.

-Ibas a decir de marido. -Si hubiera querido decirlo

lo hubiera dicho.

-Cariño, ¡qué hermosa eres!

-¡Ah! -Verás como todo se arregla.

-Y tú no te rías de mí. -No me he reído, don Frasquito.

-Don Paco. Vete a ver a los visitantes.

Aquí el que manda soy yo.

-Florinda, querida...

-Y allí lo atraparon los franceses.

Fue una operación llena de ingenio.

Claro que yo puse mi granito de arena.

Conozco muy bien los caminos de Setúbal a Badajoz.

Bueno, creo que tengo que marcharme.

Ha sido un placer disfrutar de vuestra amena conversación,

madame.

Monsieur.

(EN VOZ BAJA) Confío en que sepa usted la enorme

responsabilidad que asume.

Se trata de un cargamento de oro. -¿De oro?

-De muchísimo oro.

(GRITA) -¡Florinda, Florinda!

-¿Qué pasa? (SUSURRA) -Se trata

de un cargamento de oro. (GRITA) -¡Oro!

-¡Patrón, patrón! Don Paco. -Don Paco.

-Sí, don Paco. -Don Paco.

-Don Paco.

-¿Qué quieres? -Don Paco.

-Buenas noches. -Buenas noches,

¿es esta la Real Posada de Carlos III?

-Sí, señor. -¿Es usted el posadero?

-Sí, señor. -¿Don Frasquito?

-Yo no he dicho nada. -¡Fuera de aquí!"

-Bien, el viernes por la noche vendrá el embajador

del sultán de Marruecos con toda su corte.

¡El sultán aquí! -El embajador del sultán.

-No sé, esa misma noche estarán aquí unos franceses.

No sé... -No se preocupe, acaba de concertar

una alianza con el propio Napoleón.

Buenas noches.

-¡El embajador del sultán de Marruecos!

-¡Estamos listos!

Primero nos invaden los franceses y ahora los moros de vuelta

en España. Vaya noche que llevamos.

-Buenas noches, caballero,

que tenga usted un buen viaje. -Adiós, pero... si como dice

tiene usted aquí los títulos de esa propiedad

que quiere vender... -Ajá.

-Me ofrezco a estudiarlos un rato en su habitación.

-¿En mi habitación? -O en la mía, si le parece a usted.

-¿Pero no será impropio?

-¿No le recuerdo a ese marqués de no sé cuántos, a su tutor?

-Ojalá él estuviera en estos momentos.

-Pero... ahora estoy yo aquí.

-De acuerdo,

cuando los posaderos se retiren... iré a su cuarto.

-Sí.

Llaman a la puerta. Adelante, adelante.

-Aquí tiene usted los papeles. -Pase, pase.

Los papeles parece que están en orden, podría usted firmar

ahora mismo un compromiso de venta.

-Pero ¿y el comprador? ¿Dónde está el comprador?

-Precisamente traigo en el maletín una suma de dinero.

-¿Me promete que no lo hace para ayudar

a una pobre mujer desamparada?

-No niego que me ha conmovido.

Puedo darle 5000 escudos. -Ah...

Pero eso es una fortuna.

Me ha emocionado usted.

¿Me permite que le dé un beso?

Como si fuera usted mi tutor.

-El marqués de... -No sé cuantos...

-¡Quita las manos

de ahí, viejo asqueroso! Venga.

-Y trae el maletín para acá.

Don Salustiano Navarro, has querido aprovecharte

de una pobre viuda e indefensa.

Ah, y no se te ocurra denunciarme porque sé muchas

cosas de ti que no te conviene que se aireen.

-Otro pobre hombre al que roba esa bribona y tú tolerándolo.

-Siempre nos hace un regalo. -Hasta que la denuncien

y vayamos presos. -Ni durmiendo se te cambia

el genio. -No pude pegar ojo.

Estoy pensando en el oro de los franceses.

-Si pudiéramos quedarnos con un poquitín...

-Nos fusilarían. -Para vivir así...

Para vivir así, me voy al pueblo, no aguanto más

en esta posada perdida de Dios.

-Florinda, tú no me puedes hacer eso.

Si tuvieras valor para robar el oro de los franceses

no te abandonaría, ¿te atreves?

Ese oro será para nosotros.

¿Oro? -Oro.

Hacia la posada se encamina un convoy francés.

"La Marsellesa".

Custodian un cargamento de oro,

se lo han arrebatado a un lord inglés

tesorero mayor de la corona, al que han hecho prisionero.

Por otro lado llegará a la posada

el embajador del sultán de Marruecos.

¿Por qué te has tomado tanto trabajo en buscarme?

Si tú tienes el dato, el negocio puede ser solo tuyo.

(RÍE) -Curro Jiménez, cuando me basto sola no recurro

en forajidos como tú.

Y ahora explícame tú plan. Opio.

Consigue opio y llévalo a la posada,

lo echaremos en el vino de los franceses.

Y una cosa;

no se te ocurra engañar a Curro Jiménez.

Al final siempre gano yo.

-¡Que todo esté en orden, que todo reluzca!

No quiero ver ni una telaraña. -Vamos, frieguen, muchacha,

no holgazanee. -¡Ya nos habéis oído!

Qué ilusión, Florinda, qué ilusión, volveremos

a ser importantes como en los gloriosos tiempos

de mi abuelo. -¿Cuando durmió aquí Carlos III?

-Sí... Oye, Florinda, estoy muy nervioso,

tengo miedo. -No te preocupes.

Anímate, vamos.

Venga, vamos.

No debes mostrarte tan inquieto; el miedo delata a los ladrones.

-Florinda, no digas esa palabra.

-Perfecto, como nuevo, no hace ni un ruidito.

Y yo me pregunto; ¿para qué mandó hacer Carlos III

este cuarto secreto? -Ahora que vamos a dejar

la posada te contaré la verdad; aquí no durmió nunca Carlos III.

Mi abuela inventó este cuarto aprovechando que mi abuelo

tenía el sueño muy pesado. -Y mientras tu abuelo dormía...

Ella pasaba por aquí. -Ajá.

Habrá que limpiar todo esto, ¿no?

-No, así les parecerá el sitio más seguro para el oro.

-¿Y qué hacía tu abuela? -Abría la puerta..

y, entonces se encontraba con el huésped

que ocupaba esta habitación. -Qué sorpresa se llevaría.

-Ella no, el huésped,

siempre daba la habitación a los más guapos.

(RÍE) -Buena abuela tenías.

-Después de los 60 una santa. -Habrá que quitar la insignia o

todos querrán la misma habitación.

-Diremos que está ocupada. -La ponemos en otro cuarto.

¡Alto! ¡Alto!

¡Coge las riendas, Algarrobo!

-Abajo. Fuera.

¡Caballo! ¡So!

¡So!

Quieto. -Tú, ocúpate de los caballos.

Sí, señor. -Eso.

-Los señores están servidos.

Su excelencia, el embajador del sultán.

-Excelencia. (HABLA MAL EL ÁRABE)

-La favorita de su excelencia.

-Señora. (HABLA MAL EL ÁRABE)

-Vamos.

(RÍE) -Eh.

¿Has traído el opio? (SUSURRA) -Lo tengo todo preparado.

-Habrá dispuesto usted la mejor habitación para su excelencia.

-Verá usted, llegó ayer un capitán francés.

-Este hombre es heredero directo de Mahoma.

-Jesús. -Mahoma.

(HABLA GRITANDO MAL EL ÁRABE) -¡Suba!

-Síganme, síganme.

-Lleve a los animales a las cuadras y véngase a beber

un trago a la cocina, tendrá usted mucha sed.

¿Y dónde duermo yo? -Hombre, ¡así de pronto!

Ya lo pensaremos, siempre habrá lugar,

aquí tratamos a todo el mundo por igual.

-Pasen, pasen, por aquí. Su excelencia, por favor.

La mejor habitación para su excelencia.

Miren el escudo. Aquí durmió Carlos III.

¡Carlos III! -No insista, no entiende.

-¿No habla en cristiano? -Justamente.

Que Alá le proteja. (HABLA MAL EL ÁRABE)

"Bajábala, bajábala" -"¡Jamelili!".

¡Yo de musulmán! ¡Y yo de mora!

¿A quién se le ocurrió la idea de raptar a eso?

Silencio, guardad las armas debajo de las sábanas.

Y ahora haremos un reconocimiento de lugar.

Esperaremos la llegada de los franceses

para localizar el tesoro. Estudiad la custodia, los relevos,

habrá que narcotizarlos, en eso será útil Concha,

vamos, Fraile. ¿Y yo?

Tú te quedas. Las mujeres árabes

no andan pavoneándose por ahí.

Te advierto que puedo ser muy útil a la hora de narcotizar soldados.

(RÍE) A este le está gustando el papel.

(ACENTO FRANCÉS) -¡Paren!

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Quién es ese hombre del turbante? ¡No le dije que no quería

un huésped en esta posada hoy! ¿Quién es ese hombre? ¡Ah!

-Es su excelencia el embajador...

Del sultán de Marruecos, que viene de entrevistarse

con el rey José. -Ah.

Y ahora está orando en dirección a La Meca.

-¡Ah! ¿Y usted no ora?

-¿Yo? Oro, no ahora pero oro.

-¡Ah! ¡Oh! (HABLA EN FRANCÉS)

(HABLAN EN FRANCÉS)

(GRITA) -¡Ah!

(ADMIRADO) -Ah.

Ah...

(HABLA EN FRANCÉS)

-Ah. -Permítame, señor capitán,

tengo un lugar ideal para que deposite

tan importante cargamento, que será para todos de mayor tranquilidad.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Je comprends. Le entiendo a usted, buen hombre.

-Usted sabe que Andalucía está llena de bandoleros.

(HABLA MAL EN ÁRABE) -Pardon?

-¿Qué? -Que Alá nos proteja...

De los bandoleros.

-El ejército francés no teme a ningún bandolero...

Pero la seguridad...

La seguridad es la seguridad.

-¡Oh!

(CONTENTO) ¡Qué adagio! (TRADUCE AL FRANCÉS)

-"Jamala, jamala". (HABLA EN FRANCÉS)

(SUSURRA) Ya sabe que el capitán es muy exigente;

la mejor comida, cama y el mejor vino.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Esperamos que ese moro no tendrá la habitación de Carlos III.

-¡La habitación Carlos III! La habitación Carlos III.

No, por supuesto, señor. -Ah.

(TRADUCE AL FRANCÉS)

Voces a lo lejos.

-Vengan por aquí.

(HABLAN EN FRANCÉS) -Pasen por aquí.

Fíjense ustedes. El escudo de armas de Carlos III.

-¡Ah! -Très bien.

(HABLAN EN FRANCÉS)

-Luego les enseño una habitación donde podrán depositar

ese delicado cargamento.

(CONTENTO, HABLA EN FRANCÉS)

(ENFADADO) -Je comprends. Je comprends.

-Oh, por Dios.

-Señor capitán.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Très bien! (HABLA EN FRANCÉS)

(HABLAN EN FRANCÉS) -Por aquí.

(HABLAN EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

-Sortiez!

(HABLA EN FRANCÉS) -Que cierre la puerta.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Posadero, traiga unas botellas de vino y unas barajas

para mis hombres que no se moverán de aquí.

-La llave de la habitación, señor capitán.

-Está usted en todo. Le adjunto la del cofre

y ese cargamento está tan seguro como el emperador en su trono.

Vive la France! (TODOS) Vive la France!

-Vive le empereur! (TODOS) Vive le empereur!

-Le recomiendo las barajas y el vino.

Ayudan a mantener encendida la llama patriótica.

Señor posadero, el emperador francés no olvidará

sus servicios. -Muchas gracias, señor capitán.

(GRITA) -Ah, monsieur, le capitaine!

Attention!

-Aquí tienes el opio. Vale.

-¡Ah! ¡Chis!

No me delates que me fusilarían los franceses.

-Tengo que pensarlo. -Conchita, ¿cuántos viajeros

has desvalijado porque yo cerraba los ojos?

-Sí, y ponías las manos, avaro, siempre te di tu comisión

y ahora me toca a mí hacer lo mismo, ¿vale?

Cerrar los ojos y poner las manos.

Yo voy en el negocio. Mitad y mitad.

-¿Estás loca? Mi mujer me mataría.

-¿Prefieres que te maten los franceses?

-Está bien... Pero hay un problema muy serio;

el cofre pesa un quintal.

-¿Y pretendías llevártelo a rastras?

El cofre se queda aquí lleno de piedras;

eso nos dará tiempo a escapar.

-El capitán tiene la llave, me la ha mostrado.

-Has tenido suerte, no podías haber llevado a cabo

todo esto sin mí. Yo me encargo de la llave

y tú de las piedras. -Sí, vamos.

Llaman a la puerta. (HABLA EN FRANCÉS)

-¿Quién es? -Soy yo, señor capitán.

-¡Ah! ¡Entre!

-Perdone que le moleste, señor capitán.

¿Me permite robarle algunos minutos

de su precioso tiempo?

-Monsieur le capitaine,...

(ENFADADO) -Je comprends, don Félix!

-Me recuerda usted mucho a una persona por la que tuve

gran afecto; mi tutor.

-Ah... -El marqués de Fontaine Clair.

(TRADUCE AL FRANCÉS)

(ENFADADO) -¡Don Félix!

(HABLA EN FRANCÉS)

-Bien, monsieur... -Don Félix, sortais!

-Monsieur! Madame...

Mi capitaine.

(HABLA EN FRANCÉS) -Perdone.

(RÍE)

(RÍE) (TARAREA)

(RÍE)

(TARAREA "LA MARSELLESA")

(HABLA EN FRANCÉS)

(TARAREA)

(DEJA DE TARAREAR)

(RÍE)

(TARAREA "LA MARSELLESA")

¿Dónde te habías metido?

Toma, aquí tienes el opio, échalo en el vino.

-¿Lo echo todo? Todo.

-¿Y si es demasiado y los dormimos para siempre?

Más vale que sobre, que no que falte.

¡Que Alá los proteja!

-Buenas tardes. ¡Qué casualidad!

¿Qué lleva usted ahí? -Pues...

¿Y usted? (HABLA EN FRANCÉS)

-Para la comida del capitán.

(HABLA MAL EN FRANCÉS)

Para el cuscús del embajador.

¿Quiero probarlo? Es finísimo. -No, no.

Estoy acostumbrado al refinamiento de la cocina francesa, ¿y usted?

-Hum... No, el Corán lo prohíbe. -Ah.

-Que Alá me proteja.

(RÍE) -No podemos ponerlas juntas, se podrían confundir.

Bueno se pondría el capitán Rigaud con lo histérico que es.

Oiga, ¿puedo hacerle una pregunta indiscreta?

Esa mora que viaja con ustedes... -La favorita de su excelencia

el embajador Amina Jamalí Jamalá. -¡Amina Jamalí Jamalá!

-Quiere decir la más bella de las favoritas.

-¿La más bella de las favoritas?

Bella... El caso es que tiene

un extraño atractivo que no sabría explicar.

¿No es un poco rara? -¿Rara?

-Fuma cigarros. -¿Sí?

-Sí. (SILBA) -La que le espera cuando

se entere su excelencia el embajador.

(SUSURRA) -Y tiene pelo.

-¿Pelo? (RÍE) -Mucho.

Aquí, en el pecho y en la tripa.

-Por eso es la favorita de su excelencia.

-Ah. -A su excelencia el embajador

le gustan peludas;

para nosotros eso es síntoma de refinamiento erótico.

-Qué cosas.

El caso es que tiene un extraño atractivo que...

En fin, me tengo que marchar.

Enchanté. (HABLA MAL EN ÁRABE)

(RÍEN)

-¡Uh! -Pero ¿qué miras, atontado?

Toma, sujeta esto. Trae.

Pero no te bajes. -¿Qué haces, qué haces?

¡Qué cosas tienes...! ¡Y qué brazos!

Bueno... tú también tienes lo tuyo.

-¡Hombre, no tengo nada de qué avergonzarme!

(RÍEN) ¡Ven aquí!

-¿Pero qué haces? ¡Quita!

Tos.

-Señora posadera, ¿tiene el honor de concederme un momento?

-Dígame.

-El capitán toma pechuga de ave de ave macerada en limón,

un poquito doradita, al horno suave con una copita de chablis, mostaza

y poudre blanche d'aubergine. -¿Qué?

-Nunca viajamos sin él. Ah, ¡y nada de ajo!

-Me acordaré. Pechuga para el capitán.

-Con poudre blanche d'aubergine. -Sí. ¿En todos los platos?

-En todos. -¿Y en el gazpacho?

-También. -¿Y en el postre?

-¡Huy! ¡poudre blanche d'aubergine en todos excepto en el postre!

-¿Y ni un dientecillo de ajo? -¡Nada de ajo!

-¡Uh!

-¿Y de vino, qué nos va usted a servir?

El capitán Rigaud exige el mejor vino.

-Venga usted a la bodega.

Dejemos aquí la medicina.

Le voy a servir a usted un vino,

lo mejor de Aljarafe: la cosecha de 1786.

Una solera. Lo guardábamos para esta ocasión.

-¿Pero estos caldos... se pueden comparar con los franceses?

-Según a qué caldos se refiera. -¡Ay, no sé, no sé!

¿Por lo menos tendrán copas de cristal para el vino?

-Tanto como cristal... Puede estar seguro

de que en esta posada se chupan los dedos hasta los arrieros.

No le digo ya los capitanes. Le serviremos vino del 86.

1786...

¡Pareces un fantasma! -¿Cuál es el tonel?

No sé, ha dicho que iba a darles de la cosecha de 1786,

pero no sé qué barril es.

-No podemos drogar todos los toneles.

No serviría, habrá que consultar a Curro.

¿Y si lo echamos en los vasos? -¿En la cocina,

en las narices del capitán francés?

-¡Eh, tú, hombrón! ¿Dónde te has metido?

Tú, aquí, y yo buscándote para invitarte a un trago.

¿De cuál me vas a dar? -Del mejor, de la cosecha de 1786.

Mi marido no sirve esto ni por pascua florida.

¿Y cuál es? -Este.

¿Este? ¿Este es el que le vas a dar a los franceses?

-No, qué va. A don Félix le dije que le daría de la cosecha del 86,

pero le daré del malo. "No se hizo la miel para la boca del asno":

¿Te gusta? Sí, muy bueno.

Oye, ¿por qué no me das a probar también el de los franceses?

-¡Déjate de tonterías y bésame!

-¡Besar, besar, es lo único que sabe hacer ese bruto!

(GRITANDO) -¡Florinda, Florinda, Florinda!

¿Ha visto usted a mi mujer?

-Pues... no.

No está por aquí. -Creí que estaba en la bodega.

-Pues no está. -¿Está usted seguro?

-¿No la ha llamado usted? -Sí.

-¿Y le ha contestado? -No.

-¿Ve usted? No está.

Risa de Florinda. -¡Ahí está! ¿Ve cómo tenía razón?

¡Florinda! ¿Dónde estás? ¿Qué haces ahí? ¡Vamos!

-Enseñaba la bodega a ese hombre. -¿A qué hombre?

-A ese, al cochero de los árabes.

Buenas.

-Parece usted muy fuerte. -Es muy fuerte.

No, no crea, si... -¿Me ayudaría con unas piedras?

-¿Piedras para qué? -Luego te contaré, Florinda.

Si usted quiere, le ayudo.

-Sirve a todos el vino de la cosecha del 86.

-¿A todo el mundo? - A todos.

Para qué lo vamos a guardar, ¡a celebrarlo!

¡Que beban, que beban! Vamos. ¿A todos de la cosecha del 86?

-A todo el mundo. -Huy, se me olvidaba la medicina.

-Cosecha del 86. ¡El tonel de la segunda fila de la derecha!

¡Ay... el opio, se me olvidaba! ¿Dónde está?

¡Aquí!

-Recuérdeme que ponga esto en la comida de los franceses.

-Que sí, me acordaré.

-Venga, venga, por aquí.

¡Cómo pesa! -Déjalo ahí, ahí.

Muy bien. Hala, vete, vete ya. Ya te haré un regalo, eh.

-En España, capitán, a una joven viuda como yo

sólo le espera un futuro de mortificaciones.

Por eso quiero irme a París. Allí, al menos, seré libre.

-Aunque España sea tan estricta, madame,

¿no puede usted sentirse libre aquí en mi cuarto?

Estamos en territorio francés.

-De acuerdo. Pero...

Todavía no. Dentro de una hora.

-¿Una hora? ¿Pero por qué esperar tanto?

-El tiempo de despedirme de España. (SUSURRANDO) ¡Ahora vuelvo!

¡Hasta pronto!

-¡Chis! -Aquí está la llave.

Una hora para sacar el oro. Te espero en mi habitación.

-Vale.

Tu oro.

(SUSURRANDO) Todo ha salido bien.

(HABLA EN FRANCÉS)

-¿Pero de verdad conoce usted a los reyes, milord?

-Tomamos el té con ellos todos los miércoles.

-¡Qué honor! -¡Ay, qué aburrimiento!

Los reyes no hablan más que del tiempo.

Del mal tiempo, porque en Londres nunca brilla el sol.

¡Andalucía siempre fue mi sueño!

-Cuanto más le observo,

más me parece usted un hombre que sabrá apreciar mi país.

¡Los franceses son ingratos, avaros!

Ha cometido usted un error, querido don Félix.

Ha elegido ser funcionario en Sevilla

cuando podría ser un gentleman en London.

-¿Pero cómo, milord? ¡No tengo medios, no tengo relaciones!

-Me tiene usted a mí. Y lo que yo estaba pensando,

mi querido don Félix, es:

en escaparnos juntos a Portugal. ¿Estamos de acuerdo?

-¿Pero, milord, y si los franceses nos alcanzan en el camino?

-Le llevaremos mucha ventaja.

Si usted convence a ese cochero de los árabes

con estas libras esterlinas

para escapar en mitad de la noche...

-¡Huy, qué... qué imaginación, milord, qué audacia!

(HABLAN EN INGLÉS)

We'll escape tonight.

-¡Oh! ¡Phillip, qué emocionante!

Where are you going, darling?

What's the question?

To a very private place.

¡Huy, excelencia... pardon! But... deseo hablar con usted.

¡Oh...!

¡Uh! Your wife!

Bye, bye!

¡Qué guapa es! Ah, ¿me lo dices a mí?

¿Por qué? ¿Cómo? ¿Soy o no soy tu mujer?

A los árabes se les permite varias mujeres.

(HABLA MAL EN ÁRABE)

-¡Oh, no, no, no, it's more terrible, lo sé!

¡Tengo miedo, no! ¡No, no, no, no!

Oh, you are sweet!

¡No... no, no, no, no, no!

¡No, eres terrible! ¡Ah...!

¡Yes, yes, yes...!

-¿Qué, estás orgullosa de tu marido ahora? ¡Todo tuyo!

-Menos la mitad que sisó esa zorra.

Pero no importa, con esto podemos compra un palacio.

-¡El que siempre te has merecido tú, reina mía!

-Ay...

Has oído a tu patrón, ¿es del 86?

-Sí, señor. ¡Pues venga, trae vino, más vino!

-Buen hombre, vengo a proponerle un negocio.

¿Un negocio? -Ir esta noche a Portugal.

¿A Portugal? ¿Esta noche y para qué?

-Se le pagará en libras esterlinas.

Viajarán conmigo dos personas, pero no puedo decirles quiénes.

A medianoche en la cuadra, cuando todos estén dormidos.

Tarareo de Florinda. ¡A medianoche, no se imagina cómo!

-Esta noche nos vamos a Portugal.

¿A Portugal? ¿Pero tú también? -¿Cómo? Yo sola, contigo.

¿Pero de qué viviremos? -No te preocupes,

compraremos un palacio, irás como un rey.

¡Hum!

-Acuérdese de poner eso a los franceses.

-Ay...

¡Puf, esto no lo pongo en la comida ni aunque me lo mande Napoleón!

Murmullo.

-Mi lady, milord.

Excelencia.

-Please, darling.

-Don Félix.

-Milord. Mi lady.

-Mademoiselle, monsieur le capitán.

-¿Desean los señores el vino ya? -Sí, traiga de la cosecha de 1786.

(HABLAN EN FRANCÉS)

-Venga, a servir el vino.

Vamos.

Vous verrez.

-Ah, ah, ah, ah.

(HABLA EN FRANCÉS)

-No, muchas gracias, no tomo.

-Oh. -¡Oh!

-Vamos.

-Oh, darling.

-Yes, please.

Brindis en francés.

Murmullo en francés.

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLA MAL EN ÁRABE) -El Corán prohíbe.

-I really like it.

(HABLAN EN INGLÉS)

-Es muy bueno este vino.

Es curioso, tiene un aroma extraño y familiar

que no puedo reconocer.

-¿Como poudre blanche d'aubergine?

-Peut-être.

¿Les ha gustado el vino? -A todos menos a los árabes.

Ah, claro, el Corán lo prohíbe. Un vino fresquito, ¡a celebrarlo!

-Venga.

¡Y ahora un vino para el cuerpo del Ejército francés,

el Ejército más glorioso de Europa!

¡Vino, vino, moza, hay que celebrarlo,

ya has oído al patrón! ¡Vino a nuestros soldados!

-¿Y para mí no hay? Hombre, el mejor vino de España.

-Esta noche, cuando todos duerman, tú y yo a Portugal.

Bebe. No, he de estar sereno.

-¿Un poquito más?

(HABLA EN FRANCÉS)

-¡Por Napoleón! -Por Napoleón.

Aquí hay algo que no va, ya tendrían que estar drogaos.

No lo entiendo, es de efecto inmediato.

(RIGAUD) Pour la France!

¿Echaste todo el opio en el tonel? -Sí.

¿Todo? -Todo.

-Cette fille est très interessant.

-Es para que lo pruebe el capitán. -Ajá.

(HABLA EN FRANCÉS)

-¡Puf! (HABLA EN FRANCÉS)

-¿Qué dice este? -¡Llévese eso inmediatamente,

el capitán dice que es abominable!

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Puso poudre blanche d'aubergine que le di esta tarde?

-No, eso no se lo he puesto.

-¡Pues lléveselo, se lo dije muy claro: en todos los platos!

(HABLAN EN FRANCÉS)

-¿Abominable mi gazpacho? ¿Qué sabrán esos franceses?

¿Quieren esta porquería, no? ¡Ah...!

¡Pues ahí va, para todos!

¡Toma! ¡Toma, sírvelos! ¡Hala!

-Really delicious, don't you think? -Oh, It's wonderful.

(RÍE A CARCAJADAS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

(RÍEN)

Murmullo en inglés.

-¡Dios mío... ahora lo comprendo!

¡Toda mi vida ha sido un error!

-¿Pero qué dice usted, madame?

Mientras devoro este delicioso gazpacho

con poudre blanche d'aubergine.

(RÍE)

(RÍE)

(TRISTE) ¡Yo también tengo el mismo presentimiento!

¡Qué dudosa coincidencia!

¿Y usted, don Félix?

-Extraño, muy extraño.

Quizás también mi vida ha sido un error.

(RIENDO) ¡Pero me encanta descubrirlo!

¡Cuchi cuchi!

¡Ese maldito don Félix se está burlando de mí!

¡Y la culpa es tuya, Curro Jiménez,

que me has obligado a hacerme pasar por mora,

a mí, que he sido siempre muy hombre! ¡Maldito velo,

así no se puede comer! Ponte el velo.

¡Se acabó, ya no me pongo el velo!

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

¿Qué va a pensar de mí esa inglesa?

-Esa inglesa no piensa en ti,

¡está enamorada de mí! ¿Qué dices, fraile?

-¿Qué fraile ni qué fraile?

(CANTAN EN INGLÉS)

(DON FÉLIX) ¡Hola! ¡Hola!

Aquí pasa algo raro.

Ronquidos.

-¡Don Frasquito!

-¿Qué vas a hacer? ¡No le mates! -¡Es para mí!

-¡Quieto con el cuchillo! -¡Déjame, déjame!

¡Quiero morir, quiero morir! -¡Frasquito, yo te quiero!

¡Mi caballo... blanco!

¡Mamá, yo quiero un caballo...!

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

-Well done, darling! -¡Pero si me quiere a mí!

(HABLA EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

(DON FÉLIX TARAREA)

-¡Una flor para otra flor!

(TARAREA)

¡Huy, huy!

¡Huy! ¡Mía, mía! ¡Noches de Arabia,

noches amor...!

-¡Bravo, bravo! Come on, come on, come on! ¡Olé!

A new game! -¡Mía, mía, mía!

(DON FÉLIX TARAREA)

-¡Oh, moro, moro...!

-Compréndame, madame.

¡Es insoportable, es inhumano!

¡Ese maldito corso, con un nombre

tan ridículo como Napoleón Bonaparte

y 1,60 m de estatura!

¡Un enano, un enano que me llega por aquí, un enano!

¿Emperador...?

Et moi... que nací a 30 leguas de París,

soy un Rigaud, de los Rigaud de Fontainebleau.

¡Un triste capitán...!

¿Le parece a usted justo?

(LLORANDO) -¡No, no, por favor,

no me hable usted de justicia!

Si hubiera justicia, ¡yo estaría en la cárcel o en el mismo infierno!

¡He sido tan mala... he pecado tanto, tanto, tanto!

¿Cree usted que estoy a tiempo de arrepentirme?

-Mais, oui, madame!

-¡No sé...!

(LLORAN)

-¡Me mato, me mato! -¡No, Frasquito, no!

-¡Quiero terminar! -¡Te quiero, te necesito,

con lo feliz que me haces! -¡Déjame!

-¡Te he dicho que me dejes!

¡Que me mato! -¡Frasquito, no me dejes así!

¡Ay, Frasquito! -¡Me has quitao los pantalones!

Sin pantalones no me mato.

-Don Frasquito.

Don Frasquito.

Don Frasquito.

-Yo no comprendo, milord, cómo los franceses

no han podido terminar con ese general de pacotilla,

ese emperador de opereta.

Grito de la mujer. Y yo voy a llevarle prisionero...

¿No ve que el mundo está mal organizado?

-Muy mal. Debería haber una cancha de críquet en todas las posadas.

-¡Curro, Currito, no puedo más!

¡He sido muy mala, te he traicionado!

El posadero y yo hemos robado el oro.

¿Podrás perdonarme?

¡Ay, me remuerde tanto la conciencia!

¡Quiero un confesor, Currito, un confesor!

¡Fraile!

-¡Tú, vete, española plañidera, este hombre es mío!

Bésame.

-¡Ven! ¡Ven!

¡Ven!

-¿Quién, yo? -Sí, tú.

-¡Ven!

Tengo que descargar mis culpas.

¡Ya no puedo más! ¡Soy una miserable pecadora!

-¡Y yo y yo, yo también! -¡Ah!

-¡Ven aquí, ven aquí, mora, ven aquí!

¡Que soy un hombre! ¿No lo ves?

A los 9 años ya tenía pelos en las piernas,

a los 13 me pillaron con Pepita la Limones y a...

-¡Y a los 30 eres un pesado, hijo!

(CANTA EN INGLÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

(DON FÉLIX TARAREA UNA MARCHA MILITAR)

-¡Don Félix!

Vous savez Napoleon Bonaparte es un enano pequeñito,

un monstruo. Y yo... ¡Un Rigaud!

(HABLA EN FRANCÉS)

(DON FÉLIX LLORA)

Vous savez Napoleón Bonaparte...

-Napoleón Bonaparte...

-Perdón, ¡Frasquito! -Quoi?

Vive la France!

-¡No! ¡No!

¡No, no, no, no, a mí no, que soy encantador!

¡No, por favor, a mí no! -Don Frasquito.

Bofetada.

¡Blanco!

-Don Frasquito.

¡Un caballo blanco!

-Está bien, me mato y me mato, ¿pero cómo?

-Está el veneno para las ratas o se puede incendiar el pajar.

-¿Nos lo jugamos a cara y cruz? -Sí.

Bonita moneda... y de oro.

-Déjate de tonterías. Cara, rata; cruz, pajar.

-Trahison, trahison!

¡Fraile! ¡Estudiante!

¡Algarrobo! ¡Coge esto! -¡Ah!

(GRITA EN FRANCÉS)

(MURMURAN EN FRANCÉS)

-¡Algarrobo, venga, despierta! ¡Algarrobo!

¡Como me enfade, Curro...!

-¡Ah!

Gritos.

¿Queda alguno?

-No, ninguno. ¡Ay!

Y aquí durmió Curro Jiménez.

Canto de un gallo.

Ronquidos.

Ronquidos.

Ronquidos.

-Al final tú siempre ganas, ¿verdad?

(JALEA A LOS CABALLOS)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Aquí durmió Carlos III

Curro Jiménez - Aquí durmió Carlos III

01 ago 2016

Curro Jiménez y sus hombres pretenden apoderarse de un importante tesoro custodiado por un destacamento francés. Para lograrlo asaltan a un embajador marroquí y su séquito. Y se presenta, disfrazados de moros, en la posada que aloja a los franceses y su tesoro.

Histórico de emisiones:
29/08/2013

ver más sobre "Curro Jiménez - Aquí durmió Carlos III" ver menos sobre "Curro Jiménez - Aquí durmió Carlos III"

Los últimos 50 programas de Curro Jiménez

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Alba

    Que buen capitulo. Gran serie y grandes actores... Alguien sabe donde se pueden descargar todos los episodios completos??? Un gran saludo¿¿

    09 sep 2016