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No recomendado para menores de 7 años Cuestión de tiempo - 29/11/16 - ver ahora
Transcripción completa

Llega a todas partes, puede transportar

cualquier tipo de mensaje y cambia la vida de quien la recibe.

Las cajas del tiempo no tienen horario,

pueden llegar en cualquier momento y a cualquier lugar.

Bienvenidos a "Cuestión de tiempo",

el programa en el que el tiempo lo marca usted.

La caja del tiempo es para mi hija Sandra, para mí lo es todo,

aunque he desconfiado de ella, no lo volveré a hacer.

En segundo de ESO empezó con acoso escolar,

no te lo crees, no puede ser, imposible.

Yo quiero que la caja del tiempo se abra en una semana.

-Esto pesa muchísimo. -Algún amante.

-No, no me arrepiento.

Atenta, Sandra. Ahí vamos.

¿Cómo proteger a una hija de la crueldad de otros niños?

Mercedes cree que no estuvo a la altura

para ayudar a su hija Sandra.

La caja del tiempo nos descubre una historia dura,

donde el coraje de una hija

se convierte en la salvación de una madre.

La caja del tiempo es para mi hija Sandra,

porque para mí es la parte más importante de mi vida,

lo es todo.

Es muy importante para mí que la reciba

para darle una sorpresa, que aunque he desconfiado de ella,

para que sepa que no lo volveré a hacer.

Yo creo que Sandra no se imagina que sea yo la de la caja del tiempo.

Ella cree que nos hemos dicho todo,

pero aún tengo muchas más cosas que decirle.

Mi hija empieza a tener problemas en el instituto,

en segundo de la ESO, empezó con acoso escolar.

A lo primero no te lo crees, es como que no puede ser, imposible.

Cuando ya te das cuenta de que es cierto, te das cuenta

por lo que estaba pasando ella y no había dicho nada.

El peor momento fue cuando sale por la puerta

se va al instituto y no sabes qué va a pasar,

porque realmente no sabes qué va a pasar ese día.

Yo entiendo la situación que ha vivido Sandra,

porque en el colegio la viví igual, yo era una niña muy rellenita,

conmigo se metían hasta lo profesores,

sobre todo el de gimnasia, me decía que yo no podía correr,

que era imposible que yo corriera, no podía hacer gimnasia.

Mis compañeros también se reían de mí,

que para qué me comía el bocadillo,

se metían siempre, claro que la entiendo.

Entonces te das cuenta de que se repite en ese sentido.

Pero como que lo tienes ahí olvidado.

Todo eso volvió a salir y muy doloroso,

peor que cuando yo lo viví.

Me he sentido muy impotente,

muy vacía y lo que he podido llorar, lo que no está en los escritos.

Me llamó el jefe de estudios

diciéndome que por qué Sandra no había ido a una excursión.

Ya dije que Sandra no había ido porque me había dicho

que los repetidores no tenían que ir a la excursión.

Me dijo que eso no era verdad, que Sandra me estaba engañando.

La llamé, le cayó una bronca de no te muevas.

Al ratito me llamó el jefe de estudios:

"Perdona, que era verdad, que Sandra no tenía que venir

porque era repetidora". En ese momento te caes.

Cuando desconfías por motivos que sabes que son verdad, no lo sé,

pero cuando desconfías por motivos que luego averiguas

que no son verdad, mueres.

El mejor momento que tuvimos,

el cambio brutal fue cuando cambió de instituto.

Fue un cambio, no brutal, lo siguiente.

Se convirtió en Sandra, en lo que es ella, en una persona.

Ella me ha ayudado a superar muchos complejos,

sobre todo en la gordura.

Porque me dice que no tengo que mirar para atrás y es verdad.

El momento más bonito que yo he vivido con ella

es verla graduada,

ese el momento más bonito que he vivido con ella ahora.

Porque sé lo que hemos luchado, lo que hemos llorado por ello,

es lo más bonito que me ha podido pasar,

el verla graduada.

Estoy muy orgullosa de ella, mucho.

Y no se lo digo tantas veces como se lo tendría que decir.

Pero estoy muy orgullosa de ella.

Lo que voy a meter en la caja del tiempo

es una fotografía de Sandra el día que se graduó,

que para mí fue uno de los días más importantes,

voy a meter el bolígrafo, que yo se lo doy para que hiciera los exámenes

y le salieran bien, tenemos las dos mucha fe en el bolígrafo,

es el Cristo de Urda.

Yo lo voy a meter, porque así, cuando lo abra,

sabrá que soy yo la que le estoy dando la sorpresa.

Yo quiero que la caja del tiempo se abra en una semana,

porque así le da tiempo a pensar, a saber qué puede haber dentro,

a dejarse llevar durante esa semana de seguir pensando e imaginar.

Yo quiero que se abra en una semana la caja.

Quiero que la caja del tiempo se la entreguen mis padres,

porque para ella es una parte muy importante de su vida

y son sus segundos padres,

más que sus abuelos son sus segundos padres.

La caja del tiempo ya está en marcha,

Mercedes ha decidido que sean los abuelos de Sandra

los encargados de entregársela.

Vaya cara que le va a quedar cuando vea la sorpresa.

-Como sea dinero, tela marinera.

-Hola, abuelos. -Hola.

¿Qué pasa? -Nada.

-Aquí te traigo una caja que nos la han dado allí,

que no sabíamos qué es y es para ti.

-¿La han dejado en casa? -En casa la han dejado.

-¿No sabéis de quién es? -No sabemos de quién es.

-Pasad, y contadme que hay en la caja.

¿No seréis vosotros? -No, nuestra no es.

-¿Seguro? -Seguro.

-Aquí pone que se abre en unos días, yo no puedo esperar tantos días.

-Tú verás.

-¿Quién crees que te la mandará? -No tengo ni idea,

yo no me esperaba una sorpresa de nadie.

-¿No serán los del pueblo?

-No creo que estén pensando ellos en mandarme cajas.

-Algún regalo para el cumpleaños.

-¿Para el cumpleaños? -Piensa a ver quién puede ser.

-No tengo ni idea, pero esto pesa muchísimo.

-¿Qué crees que hay dentro?

-No sé, pero ya sabéis cómo soy yo con el Athletic,

ojalá hubiese un abono o un viaje a Londres,

para irme de aquí, a mí me vendría bien.

-Que nos vamos.

-¿Os vais? -Claro.

-Yo me quedo con la caja.

-Esperando a que nos llames a ver qué es la sorpresa.

-En cuanto sepa algo ya os digo quién es o qué hay.

-Hasta luego. -Hasta luego.

A esta caja aún le quedan unos días para abrirse,

pero no me voy a separar de ella.

Yo he vivido con mis abuelos en mi infancia.

Me ha sorprendido mucho que me trajesen ellos la caja,

creo que tienen algo que ver,

porque yo les quiero mucho y siempre he estado con ellos.

Me parece extraño que no sean ellos los de la sorpresa.

Mis amigos más cercanos de Leganés, no creo que me diese

ninguno ninguna sorpresa, porque estamos todo el día juntos.

Sospechar, del pueblo, podría ser mi mejor amiga,

que es Meme, o de Torrevieja, Paloma,

que nos hemos criado juntas y siempre hemos estado unidas.

Me siento nerviosa por no saber qué contiene la caja

o quién es la persona.

Y también me siento emocionada, porque alguien

que te quiera dar una sorpresa también te hace ilusión.

Le he dicho a todo el mundo que convivo con una caja del tiempo

y les resulta un poco extraño que vaya con una caja a todos lados.

No me separo de la caja ni un instante, por si acaso se abre

y me pierdo ese movimiento para ver qué tiene dentro.

-Tía, vas con la caja a todos lados.

-Claro, es que no me quiero separar de ella.

-¿Estás nerviosa? -Un poco.

-¿Has pensado quién puede ser? -No sé, yo creo que de mi familia.

-No sé, no creo.

-¿Por qué? -No sé, no imagino quién puede ser.

Deja.

-¿Duermes con ella y todo? -Sí, le pongo una manta.

-Qué bonita.

-¿Pesa?

-No sé quién puede ser.

-Tú sabrás. Algún churri que tengas por ahí.

¿Qué te parece? -Algún amante que tenga por ahí.

-No, yo creo que es mi familia.

Dentro no sé qué puede haber, como tampoco sé quién es.

-Lo estoy llevando bien, con muchos nervios, muy nerviosa.

Porque ya es estar pendiente de no decir nada.

Yo no le digo nada, me callo y me pregunta y le digo:

"Yo qué sé, yo no tengo tiempo de eso".

-La espera la llevo un poco mal,

porque soy una persona muy impaciente.

Tener que esperar tantos días es un poco fastidiado.

-Le ha contado a todo Leganés que tiene una caja,

está superemocionada.

-Sospecho, sobre todo, de mis padres o de mis abuelos.

Porque ellos siempre están metidos en todas estas cosas.

-No me arrepiento en ningún momento de haber enviado la caja,

lo tendría que haber hecho antes, porque la veo feliz, contenta.

-No sé quién puede ser.

Llevo nerviosa desde el primer día que vinieron a traerme la caja.

-Lo más duro es disimular, no poderle decir que soy yo.

-Tengo muchas ganas de que se abra la caja,

poder saber de qué va todo, qué lleva dentro y,

sobre todo, quién es. Porque estoy en una incertidumbre...

-Estoy deseando que llegue el momento de la apertura,

pero deseándolo.

Sandra, esa joven luchadora,

lleva una semana de incertidumbre sin saber quién se la envía

ni qué hay dentro de la caja del tiempo.

Llegó la hora de saberlo.

Sandra, hola, ¿qué tal? Bien.

Me voy a sentar, ¿te parece? Sí.

Una semana con la caja del tiempo.

¿Qué piensas que puede esconder esta caja?

No tengo ni idea.

Habrás pensado algo, has tenido una semana.

Fotos, no sé.

¿De quién? No sé, yo pienso que mi familia.

¿Por qué?

Porque mi madre siempre está metida en todas estas cosas.

Piensas que puede venir por parte de tu madre.

Sí.

¿Y siempre has sido una buena estudiante?

¿Te ha gustado estudiar?

No, tuve la época de que no me gustaba estudiar,

como todo el mundo.

¿Cuánto te pasó eso? A los 15 años.

¿Cuándo volviste a decir: "Sandra, tienes que centrarte un poquito"?

Cuando me cambié de instituto.

¿Qué pasó de un instituto a otro? Porque en uno tenía problemas

de que me amenazaban, venían a mi casa, me perseguían.

Esto parece un caso de acoso. Sí.

¿Has tenido acoso en el colegio? Sí.

¿Quién te hacía esas cosas, chicos o chicas?

Chicos y chicas del instituto.

Se lo contaste a tus padres, imagino.

Al cabo del tiempo, estuve aguantando

y al cabo del tiempo se lo conté.

¿No se lo contabas a nadie? No.

¿Ni a tus amigas de clase tampoco? Ellas lo veían.

-Quiero que pase el tiempo rápido y abrazarla,

porque me estoy poniendo muy nerviosa.

Cuando tienes 15 años y te pasa una cosa así...

Luego como que nadie te creía tampoco,

porque era en plan: "Tú lo que no quieres es estudiar".

Encima te sentías que nadie creía en lo que decías.

Pero tú me estás hablando de un caso de "bullying" clarísimo.

Sí.

Me has dicho que no se lo contabas a nadie,

al principio lo vivías tú sola. Sí.

¿Por qué no se lo contabas a tus padres y a tu familia?

Porque pensaba que no me iban a creer.

Tú te has sentido muy sola. Sí, a veces.

¿Y eso como lo lleva un adolescente de 15 años?

Muchas veces no quieres salir,

te quedas en casa, tienen que venir tus amigos a sacarte.

A veces se te quitan las ganas de estudiar.

Por eso te empezó a ir mal en los estudios,

por todo esto que me estás contando.

No me arrepiento de haber enviado la caja.

Solo que este rato es de angustia,

me siento muy angustiada de no saber cómo va a reaccionar.

Atenta, Sandra.

Eso significa que la caja se va a abrir.

Se ha abierto, ¿estás lista? Sí.

Ahí vamos. Mira qué hay.

El recuerdo de mi graduación y un boli de mi madre.

¿Qué tiene de especial este boli?

Es un boli de tu madre, ¿es un boli cualquiera?

Es un boli que siempre me daba ella para los exámenes,

porque es del Cristo.

Esto es un boli que tu madre

te daba para los exámenes para que tuvieras suerte.

Así que algún significado especial

tiene que tener para ti y para ella.

Sí, porque es el boli,

siempre que tenemos que hacer algo importante,

lo escribimos con este boli.

Para que os dé suerte. Sí.

Es el boli de la suerte. No es un mal comienzo.

Tienes el boli de la suerte, tienes esa tarjeta.

¿Qué hay detrás de esto? Mi madre, seguro.

Siempre liándomela. -Es para pedirte perdón.

-¿Por qué?

-Por las veces que he desconfiado de ti

y gracias por darme todo lo que me has dado.

Que eres muy grande, eso no lo olvides nunca.

Mercedes, desconfianza en tu hija,

que me cuenta que lo ha pasado muy mal en el instituto.

Mucha desconfianza.

¿Por qué? Porque se tienen 15 años,

no se confía nunca en los adolescentes.

No confiamos nadie. Siempre pensamos que nos engañan.

A mí me demostró que me equivoqué con todas las palabras.

Yo no sé si vosotras, que lo habéis vivido,

os gustaría decir algo para todas esas madres e hijos

que están viviendo una situación así.

Solo decirles que no se crean nada de lo que les dicen,

porque siempre suele ser por envidia por lo que hacen todo eso.

Que si se meten en su vida

es porque la suya no tiene ninguna importancia,

y porque no tienen vida propia

y se tienen que meter en la de los demás.

Hay que ser valiente, como tú, que lo has sido. Y mucho.

Estás orgullosa de Sandra.

Mucho, yo creo que más no se puede estar.

Dale un beso a tu hija.

Me alegro mucho de haberte conocido. Cuídale.

Aunque los adolescentes y los padres parezcan irreconciliables,

a la hora de la verdad, si hace falta,

se unen con tanta fuerza que son invencibles.

Es el tiempo de la confianza y de la unión

y quién sabe si usted será el siguiente en recibir

la próxima caja del tiempo.

Quiero enviarle la caja del tiempo a mi marido, quiero que sepa que,

aunque está fuera trabajando y se nos hace duro,

que vendrán tiempos mejores.

-Me gustaría estar aquí con ellos, ese es mi mayor deseo.

-Yo creo que va a llorar.

-Hemos tenido un problemón de salud de mi hijo pequeño.

-Llegó un momento que el niño dejó de respirar.

Soraya ha encontrado, junto a David y a sus dos hijos,

la felicidad que buscaba. Pero David ha tenido

que marcharse muy lejos a trabajar para mantener a la familia.

Ella quiere mandarle una caja del tiempo

para decirle que pronto volverán a estar juntos.

Hola, Soraya. Hola.

¿Qué tal? Bien.

Te traigo lo que nos has pedido, una caja del tiempo.

¿La necesitas? Sí.

¿Urgentemente? Sí.

Vives aquí, ¿te parece que subamos y charlamos un ratito?

Sí. Vamos para arriba.

¿Por aquí? Sí, pasa por aquí.

Aquí estoy con esta caja del tiempo que nos has pedido.

¿Por qué quieres enviar una caja del tiempo?

Quiero enviar la caja del tiempo a mi marido

porque quiero que sepa que, aunque está fuera trabajando

y se nos hace duro, vendrán tiempos mejores.

Lo estáis pasando mal en este momento,

ha habido un cambio en vuestras vidas

y lo estáis pasando mal.

¿Qué mensaje quieres que le quede claro

con esta caja del tiempo?

Que le quiero, que es mi vida y que gracias a él

tenemos a nuestros hijos, que son nuestro tesoro.

Pero que él es mi vida entera.

Tú estás casada hace unos años, tenéis dos niños.

Tú empezaste a trabajar muy joven.

Sí, con 13 años me iba con mi madre a ayudarle,

que mi madre limpiaba portales y me iba con ella.

Con 15 años empecé a trabajar en un bazar.

Eras una niña. Sí, pero quería trabajar.

Trabajando tan jovencita, siendo una chica responsable,

¿tú salías?

Tendrías tu grupo de amigas, como otras niñas.

Éramos un grupo de amigos, cuando conocí a David,

pero cuando empezamos a ser pareja dejamos de salir en grupo.

Pero eso pasó cuando eras una niña.

¿Qué edad tenías cuando empezaste a ser pareja de David?

15 años.

¿Qué pasa después de eso? ¿Decidís casaros o vivir juntos?

Fue porque su padre nos dijo de unos pisos que estaban haciendo

como estábamos trabajando los dos

decidimos meternos en la cooperativa.

¿A qué edad? Yo tenía 17 años.

Qué rápido has sido en todo. A lo mejor demasiado joven,

pero he tenido suerte y me ha salido bien.

Porque con la persona que lo he hecho, me ha salido bien.

Lo que sí llega pronto son los niños,

porque creo que a los seis meses de casaros

ya estabas embarazada,

fuisteis derechos a por ello. Sí.

Cuatro años después, llega el segundo.

Llega mi David, sí.

Pero esta vez las cosas se complican un poquito.

Sí, esta vez sí.

Nos dieron a entender que el niño no...

No salía adelante. Que no iba a salir.

Era un niño recién nacido. Ocho días tenía.

Qué terrible. Me acuerdo de David,

ese día ha sido el día que más he visto llorar a David.

Le pusieron una máquina y de aquí le llevaron

en UVI a otro hospital a Madrid, a la UCI.

Tan chiquitín. Y estuvo todas las navidades allí.

Salió adelante David. Sí, y muy bien.

Además es puro nervio, no para.

Mientras va pasando todo esto que me cuentas, sois padres,

todo va bien, pero la situación de trabajo de David cambia.

Sí, además de un día para otro.

¿Qué pasó? Un viernes le dijeron

que se tenía que ir a Gijón, que en Madrid no había trabajo.

Se tenía que ir a Gijón a trabajar allí.

¿Cómo te ha cambiado la vida? Mucho y a mal.

Tu marido viene cuando puede,

cada dos fines de semana, más o menos.

¿Qué pasa los domingos por la noche

cuando llega el momento de despedirse de los niños?

Se van a la cama y él tiene que marcharse.

Pasa que no queremos...

El viernes y el sábado estamos todos contentos y bien.

Pero el domingo por la mañana ya estamos de bajón, ya se nos nota.

¿Alguna vez te han pillado los niños

llorando sola en un momento en el que dices:

"Yo también necesito llorar, pero no quiero que me vean"?

Sí, el mayor sobre todo.

¿Qué te dice cuando te pilla? Casi me pone peor, pobrecito.

Porque yo me pienso que ya están dormidos

y es mi momento de decir: "Ya rompo a llorar,

porque ya están dormidos y ya puedo llorar tranquila".

Me he sorprendido cuando ha venido a mi cama y me ha abrazado.

Sin yo decirle nada él ya sabía porque estaba llorando.

Te sientes sola.

Sí, no se lo puedo decir, porque si se lo digo me hace sentir

que él se siente peor, que va a dejar el trabajo,

porque muchas veces me ha dicho que se le ha pasado por la cabeza.

Que no aguanta.

Dejarlo, que no aguanta y venirse con nosotros.

Pero no están las cosas como para dejar un trabajo,

que esa es la segunda parte. Porque además no sabes

cuánto tiempo va a durar esta situación.

Ese es el problema, porque si yo supiera que es

para unos meses o un año, te haces a la idea que es para un tiempo,

pero como encima el problema es que lo único que sabemos

que es para mucho tiempo.

Aquí tenemos la caja del tiempo.

Dispuesta para que tú la utilices de la mejor manera

y para que David y tú, los dos y los niños,

esto os dé un empujón de ánimo y de alegría

para poder llevar esta situación, que terminará.

¿Qué vas a meter dentro de la caja?

Voy a meter las pulseras de los niños cuando nacieron.

Qué cositas.

Las pulseritas que les ponen para identificarlos cuando nacen.

Yo creo que el nacimiento de los niños

han sido los momentos más felices que hemos pasado los dos.

Yo creo que en cuanto David vea estas dos pulseritas,

imagino que adivinará que tú estás detrás de todo esto.

Claro, esto ya va a ser lo que le va a asegurar

que yo soy la que tiene algo que ver.

¿Cómo crees que va a reaccionar cuando vea estas pulseritas?

Yo creo que cuando vea las pulseras de los niños

a lo mejor sí que se rompa a llorar. Sus niños.

Claro, yo sé que él a mí me quiere, pero a sus niños...

¿Dónde quieres que le entreguemos la caja del tiempo?

Quiero entregársela en mi casa. Aquí.

Aprovechar que está aquí, que en unas horas se vuelve a ir.

¿Qué mensaje le quieres hacer llegar cuando abra la caja

o todavía estará despistado? No se espera nada.

¿Cuál es ese mensaje que quieres hacerle llegar?

Siempre he sabido que le he querido, eso lo tengo muy claro.

Pero desde que se ha ido fuera,

ahí es donde más me he dado cuenta que no puedo estar sin él

y se me hace muy duro, pero sé que a él también se le hace duro,

pero lo vamos a superar y algún día nos tienen que cambiar las cosas

y quiero que sepa eso, que es mi vida, que lo quiero,

que daría mi vida por él. Me parece maravilloso.

¿Quién quieres que le entregue la caja?

Quiero que se la entregue una de mis hermanas pequeñas.

Yo sé que significan mucho para él,

y ellas también quieren muchísimo a David.

Quiero que se la entregue ella.

¿Cuándo quieres que se abra la caja?

¿En cuánto tiempo? No lo sé.

Él no está mucho tiempo aquí.

Claro, antes que se vaya.

¿Una hora? Venga.

Una horita. Sí, una hora.

Se va a Gijón hoy.

Sí, esta noche de madrugada. No podemos perder el tiempo.

Mete esas pulseritas, solo nos queda programar la caja, una hora justa.

¿Cierro la caja? Sí.

Yo tengo que hacer llegar a tu hermana esta caja

y que ella se encargue de dársela a David.

Vale, gracias. Hasta luego.

Ana María, la hermana de Soraya, va a ser la encargada de entregar

la caja del tiempo a David, en su casa.

Él está triste porque tiene que volver a Gijón,

pero seguro que recibir la caja le va a alegrar el día.

Hola.

-Hola, me han dejado esto para ti. -¿De qué?

-Me la ha dejado un cartero,

me ha dicho que es una caja del tiempo

y que te la dé a ti, a David.

-¿Estás segura? -Me ha dicho David.

-¿Pero esto se abre? -No lo sé.

-¿Lleva algo dentro? -No lo sé, no lo he podido abrir.

Míralo y luego me cuentas. -Vale, muchas gracias.

-Nada, a ti.

-Yo no estoy esperando nada.

Me gustaría que la caja trajera la noticia de poder trabajar

en Madrid junto a mi familia, ese es mi mayor deseo.

-Yo creo que va a llorar, se emociona mucho.

Vemos programas de la tele y llora,

ahora que es para él se va a emocionar.

-Me la han podido mandar amigos o compañeros de trabajo.

Pienso que puede ser Sergio,

porque es con la persona que más hablo en el trabajo,

vamos a darnos una vuelta con su familia

y me lo paso muy bien con él.

Mis hermanos, a lo mejor, que como no me ven mucho

a lo mejor me han querido dar esta sorpresa.

Tendremos que esperar.

Yo soy instalador de fibra óptica en la vía pública.

Llevo nueve años casado, tengo dos niños, Sergio y David,

trabajo en Gijón y vengo los fines de semana

para estar con mi familia.

El estar fuera de casa se lleva muy mal.

Estás esperando a que llegue el fin de semana para poder venir

y estar con tu familia.

-Lo llevo muy mal, pero tampoco se lo puede decir a él,

porque entonces le termino de hundir y lo que no quiero que él,

que encima está solo allí, se hunda más porque yo le agobie

diciéndole que yo lo estoy pasando mal.

-Los lunes me tengo que ir, a mis hijos, como están durmiendo,

les doy un beso y no se enteran. Pero con mi mujer sí,

nos damos un abrazo y yo ya me voy porque me pongo a llorar.

Alguna vez que otra sí que me he ido llorando,

porque no podía evitarlo,

te despides de las personas que más quieres.

-Me siento sola, no solo es mi marido,

es mi amigo, me cuento todo con él.

-A veces lo lleva mal, a veces lo lleva bien,

pero yo le digo que no puedo hacer nada.

Si no hay trabajo en Madrid tengo que buscarlo en otro lado,

no me queda otra que estar lejos de ellos.

Este esfuerzo lo hago por mis hijos, por mi familia,

para tener una casa, para no vernos en la calle.

El peor momento es cuando la llamo y escucho a los niños.

Me gustaría estar aquí con ellos.

Encontrar trabajo en Madrid como sea y de lo que sea, me da igual.

Mis mejores momentos de mi vida han sido

el nacimiento de mis hijos y conocer a mi mujer, claro.

El día de mi boda lo recuerdo...

todavía me pongo nervioso cuando lo recuerdo.

Fue muy bonito.

-David no quería que recién casados tuviéramos un bebé,

quería que disfrutáramos un poquillo más.

Pero yo tenía muchas ganas.

-El día que nos enteramos que mi mujer estaba embarazada,

nos pusimos muy contentos.

-Puso una cara de que no se lo podía creer.

Se puso muy contento.

-A los cuatro años también nos dijo el médico que estábamos embarazados.

Estábamos que saltábamos de alegría.

Hemos tenido un problemón de salud de mi hijo pequeño,

lo daban por muerto.

-El niño nació bien, con ocho días cogió una bronquiolitis aguda,

hubo un momento que yo pensé que estaba dormido

pero dejó de respirar.

-Ese momento fue muy malo, me quería morir.

Cuando lo recuerdo...

-Le pasó dos veces, dejó de respirar dos veces.

Se tiró todas las navidades ingresado en la UCI.

-Lo pasamos muy mal, esperando la noticia del doctor.

-Fue muy duro, yo creo que, en tantos años,

lo que peor hemos pasado juntos.

-Mi hijo pequeño se recuperó muy bien, muy rápido,

fue un regalo de los Reyes Magos.

Ahora estoy más nervioso, estoy pensando quién puede ser,

cuanto más pienso en la caja del tiempo

más perdido estoy, no sé qué puede haber dentro,

no sé quién me lo ha podido mandar, estoy perdido.

La caja del tiempo de David se abrirá en unos minutos,

descubrirá lo mucho que le quiere y le echa de menos su mujer Soraya,

pero también sabrá que juntos pueden superar cualquier bache

por muchos kilómetros que le separen.

Muy poquito queda ya, a ver si se abre ya.

Tengo muchas ganas, estoy deseando contárselo a mis hijos,

es lo primero que voy a hacer.

-David está aquí y estoy nerviosa porque está a punto de abrirse

la caja del tiempo y estoy nerviosita.

-Estoy muy nervioso porque no queda nada para que se abra la caja.

Yo creo que la persona que ha organizado todo esto

me conoce muy bien, yo creo que sí. Aunque me ponga muy nervioso.

-Se me está haciendo esta espera eterna, ya no puedo más.

-Nunca he estado tan nervioso como ahora.

Esto está sonando.

Esto es de cuando nacieron mis hijos,

los dos, los cordones que se ponen en el pie,

una alegría bien grande ver a mis hijos nacer.

Desde que nacieron mis hijos

no he vuelto a ver estas pulseras, muy pequeñitas.

Yo creo que me las ha enviado mi mujer,

creo que el mensaje es que no me olvide nunca de ellos,

aunque estuviera en la otra punta del mundo,

nunca me podré olvidar de ellos porque son mi vida.

-He sido yo.

Te he dado las pulseras

por los momentos tan felices que hemos tenido,

quiero que sepas que aunque estés lejos

y estemos separados lo vamos a superar

y alguna vez nos tendrán que empezar a ir bien las cosas

y vamos a estar los cuatro juntos

y llegará nuestro momento de ser felices de una vez.

Que te quiero mucho, que eres mi vida.

Todo esfuerzo merece una recompensa,

y si esta viene de las personas que más queremos, aún mejor.

Es tiempo de luchar por nuestras metas,

y quién sabe si usted

será el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

Porque quiero recuperar la amistad que tenía con mi amiga Alex.

Yo conocí a un chico,

a raíz de este chico he perdido a una hermana.

Voy a meter esta tablet, le voy a mandar un mensaje.

-Te traigo esta caja.

-Me va a dar algo. A ver la sorpresa.

No le he robado el novio ni nada, lo puede decir ella.

Cosas que, a veces, no las controlas.

Alexandra y Tatiana eran grandes amigas

hasta que el amor de un chico las separó,

ha pasado mucho tiempo pero todavía les queda mucho por hablar.

Tatiana ha decidido que ha llegado el momento.

Pedí esta caja del tiempo porque quiero recuperar la amistad

que tenía con mi amiga Alex desde hace muchísimo tiempo.

Que tuvimos una relación muy intensa y, de repente,

fue que nos distanciamos.

Hace un año conocí a un chico, estaba saliendo con este chico y,

de repente, no sabía nada de él. Mi amiga empezó a llegar a casa,

muy contenta, que había conocido a un chico

y yo le decía eso de que me lo presentara.

No quería presentármelo, siempre me ponía excusas,

hasta que al final me enteré que era el chico que yo le había presentado,

con el que yo estaba saliendo, que ella estaba saliendo con él.

Me lo dijo a los tres meses y me quedé... digo: "¿Qué tal?".

"Bien".

Y le dije: "Vale, luego hablamos, que me tengo que ir".

Y me fui muy enfadada, yo creo que ella lo notó.

La confianza que te tenía ya se perdió.

Cuando me enteré me molestó un poco, me enfadé con ella,

ella me dijo que no me lo sabía cómo contármelo, cómo decírmelo,

yo le dije que hubiera preferido que me lo hubiera contado

desde el principio y no después de tres meses,

que ella llevaba saliendo con él,

que ahí es cuando me molestó un poco más.

Ahí es cuando nos distanciamos y ya no teníamos la amistad

que teníamos desde hace siete años, cuando la conocí a ella.

Terminamos la relación, se enfrió.

Yo conocí a Alex, hace tiempo, cuando llegué a Madrid

estaba trabajando en una discoteca por la noche,

ella estaba trabajando en un bar de camarera.

Antes de ir a mí trabajo por la noche me iba su bar

y me tomaba un café, empezamos a hablar

y un día nos dimos los teléfonos, se vino ella conmigo a mi trabajo

y desde ahí empezamos a ser amigas, ella es una de mis mejores amigas,

mi confidente, mi hermana, mi niña, lo es todo para mí.

Hace un tiempo no tenía trabajo, no tenía nada,

no tenía donde vivir y ella me acogió en su casa

y ella se portó muy bien conmigo, estuvo al 100% conmigo.

Fuimos amigas durante seis años,

solíamos ir de compras, a dar paseos, a tomar café.

Las cosas que hacen las amigas,

pero desde que se metió el chico este,

ella ya hacía su vida, yo hacía mi vida,

ya no hacíamos cosas juntas. Nos distanciamos mucho.

A este chico lo conocí una noche en una discoteca,

estaba con unas amigas y llegó este chico y se me presentó.

Empezamos a salir, nos estábamos conociendo,

de repente un día fui porque mi amiga Alex

estaba trabajando de camarera en otro sitio.

Como siempre, yo voy a los sitios donde ella trabaja,

fui a cenar con este chico.

Ahí fue cuando conoció este chico a Alex.

A partir de ahí,

cuando se lo presenté a mi amiga Alex,

parece ser que a este chico le gustó mi amiga

y él empezó a ir al sitio donde estaba trabajando mi amiga.

Vio que este chico estaba interesado en ella

y ella empezó a quedar con él.

Este chico desapareció totalmente, un día le escribí,

no me contestó, me contestó a los días.

Ya no supe nada más de este chico,

desapareció total, porque ya estaba saliendo con Alex.

Me duele el no poder hablar con ella como hablaba antes,

todos los días, contarle cosas, reír con ella, llorar con ella.

Yo creo que gracias a esta caja del tiempo

vamos a recuperar la amistad que teníamos antes.

Quiero que sea esa niña especial que ha sido para mí,

quiero retomar la relación que teníamos de amigas.

Yo creo que Alex sospecha que es este chico el que le envía la caja.

Alex era parte de mi familia, era mi hermana.

A raíz de este chico he perdido a una hermana.

Quiero que reciba la caja en la cafetería donde la conocí,

se va a emocionar,

porque no se espera que sea yo la que le envíe este mensaje.

Quiero que se abra en dos horas,

porque son dos años que llevamos un poco más distanciadas.

En esta caja del tiempo voy a meter esta tablet,

en la cual le voy a mandar un mensaje,

a ver si con este mensaje

podemos recuperar el tiempo que hemos estado distanciadas.

Esta caja quiero que se la entregue nuestra amiga Gina,

a Alex le va a hacer mucha ilusión recibirla de parte de Gina.

Alexandra está en la cafetería

en la que ella y Tatiana forjaron su amistad.

Lo que no sabe es que una amiga común

está a punto de entregarle una caja del tiempo.

Te traigo esta caja. -Gracias, mi niña.

-¿Sabes qué hay aquí? -No tengo ni idea.

-Con alguien que te hayas enfadado de las chicas.

-Sinceramente no creo que esté mal con nadie.

Si es una amiga, si hemos tenido algún roce, creo que ha pasado.

-Si pudiera dar marcha atrás al tiempo,

no hubiera llevado al chico este

a cenar al restaurante donde trabajaba Alex.

-¿Estás nerviosa? -Nerviosísima.

-¿Tienes curiosidad por saber qué hay dentro?

-Sí, curiosidad también, por supuesto.

Gina, cariño, que queda mucho tiempo.

Me va a dar algo, creo que voy a coger la caja

y me voy a ir a mi casa y voy a esperar el tiempo allí.

Me alegro mucho que hayas sido tú.

-Encantada de haberte traído y haberte visto,

que hace mucho que no nos vemos.

Y que espero que sea algo bonito y ya me contarás.

-Gracias, cariño.

La caja del tiempo

creo que me la ha enviado mi amiga Tatiana

porque me ha citado en el sitio donde nos conocimos

y me ha entregado la caja una amiga que la conocí por ella.

Me hace mucha ilusión, estoy un poco nerviosa,

voy a ir a casa y la voy a abrir ahí.

-A día de hoy mi relación con Alex es distante,

nos hemos visto dos veces.

-Ya estoy de camino a casa, muy nerviosa y ya falta poco tiempo.

así que prefiero esperar en mi casa tranquilita, a ver la sorpresa.

Puede que sea de mi amiga, de mis amigas,

puede que estén un poco enfadadas conmigo porque no las veo mucho.

-A Alex la consideraba mi amiga, mi mejor amiga.

Que me haga esto me dolió muchísimo.

-Nunca me han dado una sorpresa de este tipo,

como mucho una fiesta de cumpleaños con unas velas.

Gracias a Dios tengo muchos amigos,

por eso tengo dudas de quién puede ser.

El mensaje, si es algún familiar el que me envía la caja del tiempo,

podría ser mi hermano, mis primos también están aquí.

El resto de mi familia está en Rumania.

-No creo que ella piense que sea alguien de su familia

quien le envíe esa caja.

-¿Podría ser de ellos? No creo, están muy lejos.

Soy de Rumania, me vine aquí porque me parecía

más fácil el idioma, también me gustaba.

Desde pequeñita quería venir a España.

Me vine aquí y estoy encantada.

Llevo ocho años trabajando en hostelería,

ahí conocí a mi amiga Tatiana,

ella venía a diario a tomar el café y yo la atendía.

Con el tiempo se convirtió en una buena amiga,

hemos pasado muchas cosas juntas, muchos recuerdos bonitos.

Puede que la haya decepcionado por un chico que ella conoció,

al final estuve con él dos años, con ese chico.

Ella me ha dicho que no le molesta, hemos seguido quedando.

-Me sentí engañada, porque Alex sabía todo el tema

que yo tenía con este chico, que yo lo estaba conociendo.

Me sentí muy engañada, porque ella era mi amiga

y me lo tendría que haber contado en su momento.

-No le he robado el novio, lo puede decir ella.

Era un chico que lo había conocido ella,

al final me conoció a mí

y con el tiempo empecé a salir con él.

Ella me dijo que no pasaba nada, al principio se lo escondí un poco,

porque me daba cosa decirle.

Si hubiese sabido que era su novio no lo hubiese hecho en la vida,

y no lo haría ni con ella ni con cualquier otra persona.

Son cosas que a veces no las controlas.

Alexandra está a punto de escuchar el mensaje de Tatiana,

ahora está en su mano recuperar su amistad

o, por el contrario, alejarse para siempre.

Si la sorpresa no me gustase o sea algo que me pueda caer mal,

me iría simplemente, desilusionada, por supuesto.

Depende también de la gravedad de la cosa,

si es algo muy grave puede que tire la puerta y todo.

Si es algo así, ya está.

Un mensaje, no hay nada más.

-Hola, Alexandra. Soy Tatiana.

Espero que te acuerdes de mí desde hace mucho tiempo.

Sabes que fuiste como mi hermana hasta que hace dos años

nuestra amistad se rompió por culpa de un chico.

Te mando este mensaje porque quiero intentar recuperar

la confianza que teníamos, te echo de menos.

¿Estás dispuesta a intentarlo de nuevo?

-Yo tampoco lo he visto de esta forma,

yo pensaba que no la había molestado tanto.

Ya no han tenido ninguna relación,

simplemente se han conocido, estas cosas pasan.

Yo lo he hecho ni por hacerle daño, simplemente me he enamorado.

¿Sabes qué pienso?

Que a ella le dolió más el hecho de que un hombre la cambió por otra.

Porque no tenía ningún tipo de sentimiento ella con ese chico.

Ya tuvimos la conversación sobre este tema,

pero no fue sincera.

Sabía que eras tú, en cuanto bajé del taxi y vi el sitio.

¿Por qué no me lo dices?

Me tienes que traer aquí para decirme que te ha molestado.

Te juro por mi vida que yo no he pensado

que te hecho daño, tú sabes lo que pasó.

¿Me perdonas?

Yo no sé porque dices que algo malo pasó entre nosotras, no lo veo así.

El tiempo que he estado con él, puede que nos hayamos visto menos,

pero también nos hemos visto y hemos estado bien.

-Me sentó mal que no me lo dijeras en su tiempo,

que me lo ocultaste casi tres meses.

De la manera que me enteré ya sabes cómo fue, que fue en plan: "¿Cómo?".

Por culpa de esta persona nos hemos alejado un poquito,

que volvamos a ser las mismas de antes.

-Por supuesto, como si nada hubiera pasado.

Lo siento muchísimo, no quería hacerte daño.

¿Esto lo has hecho porque me has perdonado

o porque me quieres enseñar que te ha molestado?

-Porque me molestó al principio, pero ya está,

lo he pensado y he decidido hacer borrón y cuenta nueva,

empezar de cero contigo y ser las hermanas

que éramos desde el primer día que te conocí.

A pesar de la distancia y de los altibajos

la amistad verdadera no hay quien la rompa.

Es el tiempo de la amistad y quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

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Cuestión de tiempo - 29/11/16

29 nov 2016

Mercedes quiere pedir perdón a su hija por no creerla cuando le contaba que tenía problemas en el colegio. David se separó de su novia por motivos laborales y ahora ella quiere decirle que su amor lo puede todo.

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