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No recomendado para menores de 7 años Cuestión de tiempo - 11/10/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

En casa, en el trabajo, en el gimnasio o en la peluquería.

La caja del tiempo llega donde tenga que llegar

para entregar el mensaje que lleva dentro

y cualquiera puede recibir una.

Bienvenidos a "Cuestión de tiempo",

el único programa en el que el tiempo lo marca usted.

He decidido enviar una caja del tiempo

a mi hija Marisol, con la edad que tiene,

que es muy jovencita, siempre ha estado ahí,

me ha ayudado en todo.

Para mí, ella es la mejor hija y que la quiero más que a mi vida.

-¿Qué haces aquí? -Una caja que tengo para ti.

-No tengo ni idea de quién me la envía, ni idea.

-A lo mejor también piensa que es su novio

que la quiere pedir matrimonio.

¿Quién piensas que te está mandando esta caja?

No lo sé.

Marisol quiere agradecerle a su hija,

que también se llama Marisol, todo el apoyo que le ha dado.

Asegura que más que una hija

se ha portado con ella como un auténtico padre.

He decidido enviar una caja del tiempo

a una persona muy especial y creo que la más importante de mi vida,

se la quiero enviar a mi hija Marisol,

se merece esta sorpresa y mucho más.

Darle las gracias, lo primero, por todo lo que ha hecho por mí,

ha sido mi madre, mi padre, y en los peores momentos de mi vida,

con la edad que tiene, que es muy jovencita,

siempre ha estado ahí y me ha ayudado en todo,

económicamente, por una etapa de mi vida que lo pasé muy mal,

ha trabajado muy duro

y se ha quedado sin nada para atender la casa.

Emocionalmente me ha ayudado

como nadie me ha podido ayudar en esta vida,

en los peores momentos, ella y mi madre, que ya no está,

pero han sido los mayores apoyos que he tenido.

La tuve con 18 años, me casé con 17 años.

La primera vez que me mostró su responsabilidad

fue cuando me separé de su padre.

Tenía nueve años y lo pasó bastante mal,

pero supo responder muy bien y estar ahí, con lo pequeña que era.

Al principio, cuando nos vinimos a vivir a nuestra casa,

ella prefirió quedarse con mi madre,

porque estaba acostumbrada a estar con su abuela.

Estuvo un año con su abuela,

luego ya decidió venirse aquí para ir al instituto,

estar más cerca de mí.

Me casé, puse el negocio, un salón de estética,

que me iba bastante bien, pero al quedarme embarazada,

como llevaba tantos años trabajando y el niño iba a nacer,

y para no dejarlo con nadie renuncié a mi negocio, se cerró, se traspasó.

A Marisol no le gustó que cerrara el negocio

porque me dijo que tenía otras alternativas

para tener al niño, meter una persona y,

cuando el niño fuera un poquito más mayor, seguir yo.

Yo podía seguir yendo pero ella tomó la decisión

que yo debería de haber tomado. En aquel momento no tenía trabajo,

mi hija era la única que trabajaba y podía sacar la casa adelante.

Solo nos sostenía el dinero

que Marisol traía a la casa de su trabajo.

Me cuesta ver como normal que una niña de 21 años sea

tan responsable y tenga la cabeza donde tiene que estar cuando yo,

a veces...

Yo creo que sí la he fallado como madre alguna vez y por eso,

a lo mejor, estoy haciendo esto.

La he podido fallar como madre, en algún consejo

que me haya querido trasmitir y yo no le haya hecho caso.

No vivimos juntas desde hace unos meses, cuatro o cinco meses,

vive con su novio, que es lo mejor que he conocido,

estoy superorgullosa de un chico tan majo que le ha tocado al lado.

Diría que mi hija Marisol es única

y lo mejor que me ha pasado en mi vida.

Cuando abra la caja y vea lo que hay dentro,

lo primero que va a decir: "A mi madre la mato".

Pero creo, sé y afirmo que le va a gustar mucho

y se va a emocionar.

En la caja voy a guardar una brujita, que es una figura

muy significativa para mí emocionalmente.

Esta figurita me la regaló mi hija Marisol en un viaje que hizo,

la verdad que me llenó mucho, porque pone: "Eres la mejor madre,

por todo lo que me has dado y estás dispuesta a dar,

tu amor, tu ayuda y tu comprensión.

Por desconocer la palabra "egoísmo" y ser cada día más generosa".

Con esta figurita quiero decirle que es la mejor hija

y que la quiero más que a mi vida y que no podría estar sin ella.

Cuando vea la brujita va a saber que soy yo.

Se va a quedar un poco sorprendida

pero luego se va a emocionar bastante.

Quiero que le entregue la caja mi hermana Rosa, su tía,

porque para ella también es muy importante

y para mí, en nuestras vidas.

Y quiero que se la entreguen en su casa,

donde vive con su novio actualmente.

La caja la voy a poner un día para que esté un poquito nerviosa

y reflexione durante estas 24 horas y que esté un poco dudosa.

Rosita, necesito que vengas a mi casa, necesito un favor tuyo.

Vente en cuanto puedas, te cuento cuando vengas.

Un beso, hasta ahora.

A ver, corazón.

-¿Para qué me necesitas? ¿Qué me vas a contar?

¿En qué me estarás metiendo?

-Quiero mandarle a Marisol esta caja del tiempo

y he guardado una cosa muy significativa dentro,

ella no sabe nada del tema,

pero quiero que seas tú quien se la entregue.

-¿Y se la tengo que entregar yo? -Sí, yo quiero que seas tú.

-¿Yo no puedo ver lo que hay en la caja?

-Ya está cerrada, metido ahí, he puesto 24 horas,

porque quiero que esté un poco nerviosa.

Que diga: "¿Quién me manda esto? ¿Por qué?".

-Entonces me voy.

-Vete para allá, que está a punto de salir.

Escucha, disimula, que es muy lista.

Marisol está a punto de recibir en su casa la visita de su tía Rosa

y, con ella, la caja del tiempo que envía su madre.

Veremos cómo reacciona ante tanta sorpresa.

Hija de mi vida.

-¿Qué haces aquí? -Una caja que tengo para ti,

me la han entregado, no sé de quién es,

no sé quién te la manda, pero a mí me han dicho que te la entregue,

deben ser cosas muy bonitas. Te quedan unas 20 horas,

así que te da tiempo de ir pensando quién te lo puede mandar.

Toma y que disfrutes de lo que hay dentro.

-Muchas gracias. -Yo me tengo que ir,

que tengo mucha prisa y he venido solo a entregártelo.

-Vale.

-Que lo disfrutes, hasta luego. -Gracias, hasta luego.

La caja del tiempo, no tengo ni idea de quién me la envía, ni idea.

Ojalá fuera mi padre, está todo el día en el campo, podría ser,

pero yo creo que mi padre no es. -He llegado a pensar

que quien le envía la caja soy yo o su novio o su tía.

-Mi novio no me manda la caja del tiempo,

estoy segurísima, casi segura.

-A lo mejor también piensa que es su novio,

que la quiere pedir matrimonio. -Algún amigo podría ser,

me considero muy afortunada porque tengo muchos amigos.

Como llevo nueve años trabajando, mis amigas son de mi trabajo,

la gran mayoría de mis compañeros son mis amigos.

Mi amiga Yoli, María, Liber,

eso que dicen que se cuentan los amigos

con los dedos de las manos y te sobran dedos,

a mí no me sobra ninguno.

A lo mejor, mi madre.

-En cuanto vea la figurita va a saber que soy yo

y va a saber muy bien lo que le quiero decir

y trasmitir en este mensaje.

-Creo que el motivo de mi madre,

es que entre las dos hemos estado muy unidas siempre,

nuestro recorrido ha sido duro y bonito a la vez

y creo que es la persona que me puede dar una sorpresa.

Yo me llevo con mi madre muy poquitos años,

ella es muy joven,

me tuvo con 17 años y tengo un hermano de 8 años.

Eso fue una vivencia,

el tener un hermano con 20 años fue una cosa muy bonita.

-Nació su hermano y ha sido lo mejor que le ha pasado en la vida,

quiere a su hermano como si fuera de ella.

-Con mi madre tengo una unión que más que madre,

somos hermanas, amigas, mi madre y yo, solo con mirarnos,

sabemos lo que nos queremos decir.

Lo que me gustaría que hubiese dentro de la caja no sería posible,

imposible.

Porque es mi abuela, todos los recuerdos que sean de ella,

me encantaría de ella, pero no es posible.

-Hace dos años mi madre murió y mi madre era mi madre,

su abuela, la madre de las dos, nuestra vida entera.

-El tema de mi abuela, fatal.

De hecho, creo que cada año que pasa lo paso peor.

Eso que te dicen que con el tiempo se cura, es mentira.

Cada día que pasa echas más en falta a esa persona.

-Marisol lo afrontó bastante mal.

-No tengo ni idea qué puede haber,

algún mensaje bonito de parte de mi madre,

algún recuerdo nuestro juntas, algo así, no sé.

De ser un amigo, yo creo que me pueden decir

que soy muy buena amiga, que me quieren mucho,

que he estado ahí en las buenas y en las malas,

es lo único que se me ocurre.

Por fin voy a conocer a Marisol hija, ya no falta nada

para que se abra la caja del tiempo que le ha enviado su madre.

Dentro de ella,

un sincero homenaje a tantos años de apoyo incondicional.

¿Qué tal, Marisol? Hola, guapa, ¿qué tal? Esperándote.

¿Nerviosa? Un poco.

¿Quién estará más nerviosa, tu hija o tú?

Yo creo que ella, porque no sabe nada.

24 horas que lleva así la pobre,

casi, porque ya no queda nada para que se abra la caja.

¿Tú estás segura de lo que quieres decirle?

Sí.

Gracias. Sí.

¿Solo eso?

Que estoy superorgullosa de ella,

darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí.

Yo voy a hablar con ella, nos vemos enseguida.

Enseguida subes tú, hasta ahora. Gracias.

-No te esperaba para nada.

Hola, Marisol.

¿Qué tal? Bien.

Nerviosa. Sí.

Inquieta. Mucho.

¿Qué tal si nos sentamos y hablamos de esa caja?

Sí. Venga, vamos.

Patricia, siéntate por aquí.

Vale, genial.

Marisol, 24 horas con la caja del tiempo,

que está a punto de abrirse.

Has tenido todo un día para darle vueltas a la cabeza,

¿quién piensas que te está mandando esta caja?

No lo sé, creo que mi madre es la que ha venido todo el rato

a mi cabeza durante las 24 horas. Pero no lo sé, estoy muy perdida.

¿Por qué ella?

Estamos muy unidas y hemos pasado muchos momentos juntas,

tanto buenos como malos, en la vida.

Aparte de tu madre hay más gente en tu vida.

Tu pareja, amigos, no sé si tienes más familia,

seguramente sí, amigos que no ves hace tiempo, exnovios.

No. ¿No qué?

Exnovio no, estoy segurísima. Por lo que sé de ti,

creo que has sido una chica muy responsable toda la vida.

¿Me equivoco?

Primero con la separación de tus padres, que eras muy pequeña.

Sí. Ocho años.

¿Te acuerdas? Sí que me acuerdo.

¿Fue difícil para ti? A nadie le gusta

que sus padres se separen, pero me lo tomé muy bien,

porque yo entendí desde bien pequeña que es mejor verles bien,

aunque estén separados, que no juntos y mal.

Marisol, sé que estuviste viviendo con tu abuela mucho tiempo.

Sí. ¿Cuánto tiempo?

Hasta los 16 años,

desde que mis padres se separaron me crié con ella y con mi madre.

¿Has tenido con tu abuela una relación

más de madre e hija que con tu madre?

Ambas por igual.

Te puedo decir que a mi abuela la veía como una segunda madre

y a mi madre la veía como a mi madre, a las dos.

¿No ha habido veces que igual has sido tú la que se ha portado

como una madre con tu madre? Puede ser, sí.

¿Tú has actuado como una madre? Alguna vez.

¿Alguna o muchas? Alguna.

Imagino que le habrás animado cuando estaba de bajón,

en los momentos difíciles, en el trabajo, por ejemplo.

Sí, mucho. Tanto en el trabajo,

sobre todo en lo sentimental y en el trabajo, en ambas.

¿Le has buscado trabajo alguna vez a tu madre?

Sí, claro.

No es lo habitual, suele ser al revés.

Escucha, se va a abrir.

Quieta, la caja se ha abierto, llevas 24 horas esperando,

no te hago esperar ni un minuto más.

Mi madre.

¿Qué pone ahí? "Por todo lo que has dado

y estás dispuesta a dar, tu amor, tu ayuda y comprensión.

Por desconocer la palabra "egoísmo" y ser cada día más generosa".

Esto es de mi madre.

¿Quién se lo regaló? Yo.

¿Te acuerdas cuando se lo regalaste? Sí, pasamos cinco años muy duros.

Por motivos personales vuestros. De ella.

Y tú le ayudabas, le aconsejabas,

le apoyabas, eras su madre, en vez de ella la tuya.

Qué suerte tiene tu madre.

Quiero decirte una cosa, has hecho mucho por mí,

muchísimo, siempre.

Has sido pequeña y siempre has estado la primera,

me has ayudado

hasta cuando no hemos tenido ni para comer

y has trabajado muy duro.

Quería hacerte esta sorpresa porque te lo mereces.

-Pero no me hacía falta. -Sí, yo pienso que sí,

espero que te guste, que no te enfades conmigo.

-Me has engañado 24 horas. -Te mereces esto y mucho más.

Tienes que salir adelante, la abuela no está aquí,

pero tienes que salir adelante.

Sabes que ella te está mirando a ti, a mí, a la tita, a todos.

Tienes que levantar un poco ese ánimo.

Qué suerte tienes, tienes una hija maravillosa.

Sí.

Siempre es buen momento para agradecer a las personas

que más te quieren todo lo que han hecho

y siguen haciendo por ti.

Es tiempo de homenajear a los seres queridos,

quién sabe si usted será el siguiente en recibir

la próxima caja del tiempo.

Estas cajas son para unos amigos de la infancia,

a los que me he reconciliado con ellos ahora, después de 18 años.

Decirles que no los quiero volver a perder

y que quiero que estén siempre en mi vida.

-¡Venga! -¿En serio?

-Claro. -¿Cómo me voy a ir?

-Arréglate un poco, lo que tú quieras.

-Venga, vamos a coger la cazadora.

-Me va el corazón a mil.

-La madre que me parió. Ya sé quién es.

De estar siempre juntos y unidos,

Isabel pasó a no tener ningún contacto con Celia,

Fátima y Jorge, sus mejores amigos. Han pasado 18 años y ahora quiere

reunirles de nuevo para decirles lo mucho que les ha echado de menos.

Tan difícil es la cosa, el timbre.

Hombre, Patricia.

Isabel, ¿qué tal? Cuántas ganas de verte.

Aquí estoy.

¿Dos cajas querías? Claro.

Anda, coge una.

Vamos a dejar aquí las cajas, una aquí y la otra ahí,

nos sentamos.

Lejos de pedirme una caja, nos has pedido dos cajas del tiempo.

¿Para quién son estas cajas? Son para unos amigos de la infancia,

a los que me he reconciliado con ellos ahora, después de 18 años.

¿Cómo se llaman? Jorge, Celia y Fátima.

¿Por qué quieres mandarles estas cajas del tiempo?

Porque como nos hemos tirado tantos años sin vernos,

quiero decirles que no los quiero volver a perder

y que quiero que estén siempre en mi vida.

¿Cómo recuerdas aquellos años en los que eráis niños

y estabais muy unidos? Muy bonito, discutíamos,

como niños que éramos, pero siempre estábamos ahí,

discutíamos, enseguida nos pedíamos perdón.

Fue una infancia muy bonita.

Entre chicas y, sobre todo,

cuando somos más jovencitas, suele haber rivalidades.

¿Pasaba entre vosotras? Sí, con Celia,

que era la que llevaba el cotarro y era la que mandaba un poquito más,

pero nos dejábamos llevar por ella.

Era la líder del grupo. Sí, más o menos.

¿Eso da rabia? ¿Molestaba? Sí, molestaba.

Si ella decía blanco, yo decía negro,

no llegábamos nunca a un acuerdo, pero luego nos queríamos mucho

y no podíamos.

Celia y tú eráis las que chocabais más.

Un poquito más, sí. Aunque fuerais muy amigas.

¿Qué hacíais juntos? Íbamos a todos los sitios juntos,

nos íbamos de acampadas, si hacíamos una cena

o una fiesta de cumpleaños en casa siempre estaban ellos.

¿Y esa amistad cuántos años dura así de intensa?

Hasta los 18 años, empiezas a juntarte con otro tipo de gente,

al final es la separación. Como que llegué a una rutina.

¿Te aburriste de los planes que hacías con tus amigos?

Puede ser, parte de ello, sí.

De hacer siempre lo mismo, de las mismas caras.

Eso es. Me aparto un poquito.

Te apartas no, desapareces.

Desaparezco directamente. ¿Cómo se lo tomaron?

Mal, porque no es que hubiera una pequeña discusión,

un motivo, ahora, como han pasado tantos años,

no me acuerdo exactamente del motivo de la discusión,

pero seguramente lo piense y me ría, pero hubo un algo para yo decir...

y ellos se lo tomaron mal.

Hay una discusión y tú les dices: "No quiero volver a veros, me voy".

Eso es. Y te fuiste.

¿Cuántos años pasan así? 18 años.

En esos 18 años, ¿te acordabas de ellos?

Muchísimo.

¿Echabas de menos todo lo que habías compartido con ellos?

Todos los días.

Es más, soñaba diariamente con ellos.

¿Y no cogías el teléfono para quedar?

No. ¿Por qué?

No sé, a lo mejor, el orgullo.

Más que orgullo creo que es el miedo al rechazo.

Os cruzabais por la calle, ¿y qué hacíais? "Hasta luego".

Nada, ni siquiera. Ni saludaros.

Nada. Pero afortunadamente

pasan esos 18 años y ocurre algo que hace

que vuelvas a tener contacto. ¿Qué pasa?

Me encontré con los padres de Celia.

"¿Qué tal todo?".

"Todo bien, a ver si vienes un día a casa".

Y yo les dije: "Sabes que con tu hija no me hablo".

A los dos o tres días recibo un mensaje al Facebook de Celia,

que se había enterado de que yo me había encontrado con sus padres

y que se había puesto muy contenta.

Fui la que dio el paso. Que me había echado mucho de menos.

Ahí ya nos rendimos un poco a los sentimientos.

Unos días después fallece el padre de mi amiga Fati,

me presenté en el tanatorio, sin dudarlo,

y yo no había tenido contacto con ella para nada,

pero los sentimientos son los sentimientos,

una amiga de toda la vida,

ella se alegró muchísimo de que estuviera en ese momento.

Yo solo la abrazaba y acompañarla en el sentimiento en ese momento,

le pedí el teléfono y conseguimos ponernos en contacto

unos días después, ya más tranquilos.

¿Qué os decís después de tantos años?

Que nos echamos mucho de menos, nos hemos hecho falta,

una a la otra,

y que estamos encantadas de habernos reconciliado.

Llega un día en el que los cuatro os reunís,

¿cómo es ese encuentro después de tantos años de esos

cuatro amigos de la infancia? Celia se le ocurrió,

como ha abierto una peluquería, una fiesta de Halloween

con nuestros niños, quedamos todos para disfrazarnos en Halloween.

Ya volvéis a estar como si no hubieran pasado los años.

Igual que siempre,

hablándonos igual, no había cambiado nada, todo igual.

¿Qué ha significado reencontrarte con tus amigos

después de tanto tiempo?

Todo, porque me emociona mucho el pensar

que descuelgo un teléfono y los vuelvo a tener.

¿Y ellos cómo se sienten? ¿Lo habéis hablado entre vosotros?

Sí, ellos igual, nos hemos echado mucho de menos todos.

Por eso estamos aquí, como yo decía, en vez de una caja,

nos has pedido dos cajas del tiempo.

Primera caja, ¿para quién? Va a ser para Fátima y para mí.

¿Y por qué también para ti?

Porque no quiero que sospechen de mí en ningún momento.

Es decir, vamos a hacerles creer que han llegado dos cajas,

una es para ti y para Fátima,

y la otra es para Jorge y para Celia.

De esa forma no pueden sospechar de ti,

quieres despistarles del todo. Del todo.

Está muy bien.

¿Qué vamos a meter en la primera caja,

en la que es para Fátima y para ti? Un velo de Halloween.

¿Algo más en esta caja?

Voy a ponerles una notita, en la cual les quiero decir:

"Juntos somos los mejores y me atrevo con todo".

Mete el mensaje.

Vamos a ver qué metemos en la segunda caja.

Quiero meter un CD, en el cual me identifica,

de Bon Jovi, porque me encanta.

Lo que pasa que con esto sí que van a saber que soy yo.

Se van a despistar mucho.

Sí, porque la primera no tiene nada que ver a mí.

CD de Bon Jovi. ¿Qué más?

Una notita también para decirles que perdón por haberme marchado,

sois los mejores amigos y os quiero.

Esta irá a un bar de nuestro barrio, donde nos hemos criado siempre,

y esta caja la entregaremos en la peluquería de Celia,

que es donde está trabajando, espero que pueda recibirla.

¿Cuándo tiene que abrirse la primera caja,

la que va destinada a Fátima y a ti?

La primera caja se abrirá en dos horas.

¿Cuándo se tiene que abrir la caja de Celia y de Jorge?

Que se abra en dos horas y diez.

Diez minutos más tarde.

Tienes dos horitas para preparar todo lo que quieres

decir a tus amigos y como no quieres volver a perderles.

Yo también tengo cosas que hacer,

porque tengo que hacer llegar estas cajas a su destino.

Así que me pongo en camino.

Muy bien, muchas gracias.

Isabel sabe que reencontrarse y retomar una amistad tras 18 años

bien merece un esfuerzo.

Ahora, Fátima e Isabel van a recibir una caja del tiempo

en el lugar donde han quedado,

y Celia y Jorge en la peluquería de ella.

Buenas tardes, chicas. Mirad qué me he encontrado.

Me la han dado para vosotras, tengo una caja y una nota.

-¿Pero esto de dónde viene? -Me la han traído para vosotras.

-¿Por qué?

-Me han dicho que ibais a venir aquí.

-Vendrá de alguien. -No te puedo decir quién es.

-¿Y esto también? -Eso me lo han dado con la caja.

-Hola.

-¿Qué tal? Ya le estaba diciendo a Jorge: "Cuánto tarda Almudena".

-He tenido que ir a hacer unas cosillas

y a recoger una cosilla para vosotros.

-¿Eso qué es? -Venid aquí y lo veis.

-¿Para nosotros? -Sí, para vosotros.

-¿Y esta qué ha traído? -Una dirección.

¿Tenemos que ir a esta dirección? -Eso es lo que me han dado,

¿qué pone? -Y esta notita, que se me olvidaba.

-¿Pero qué es?

-Son las instrucciones, léela y ahí viene donde tenéis que ir.

-Tiempo de espera, 1 hora 35.

¿Qué es esto? -Has sido tú.

¿De quién es? Yo no sé. -¿Tenemos que ir ahora?

-Ahora mismo, no sé qué estáis haciendo, venga.

-¿En serio? -Claro.

-¿Cómo me voy a ir?

-Arréglate un poco, lo que tú quieras.

-Venga, vamos a coger la cazadora. -Que el tiempo se acaba.

-¡Madre mía! -¿Y esto?

-Tú ve, que te alegrarás.

-¿Qué será? ¿Qué hacemos? -¿Cuánto queda?

-Una hora y cinco. -¿Nos vamos para allá?

-¿Nos vamos al sitio donde nos han citado?

-Sí.

-Para abrirla lo antes posible. -Vámonos, qué bien.

-¿Y eso qué es? -Yo qué sé.

-Vamos. -Corre.

-Ya estamos aquí. -Ya hemos llegado.

-Estoy atacada.

-¿Quién ha sido? -Yo creo que ha sido Emilio o Juan.

-Puede ser, a lo mejor.

Sea lo que sea. -Puedes ser tú, Celia.

-Yo no, si estoy atacada.

-Sea lo que sea, nos vamos.

-Puede que haya dos cajas

porque es tan grande la sorpresa que no cabe en una.

-No sé qué motivo tendrán el envío de estas cajas.

-Yo creo que hay dos cajas porque debe de haber

más de una persona que nos las ha mandado y han pensado

en ponerlo en dos cajas, no lo sé.

-Nos conocemos del barrio, de nuestros padres,

íbamos juntos al colegio Celia y yo, nos juntábamos en el recreo.

-Entre ellas se conocían antes, pero yo entré más tarde en el grupo.

-Salíamos juntos los cuatro por el barrio en la adolescencia.

-En este grupo, el líder,

la voz cantante siempre la ha tenido Celia.

-Celia y yo chocábamos mucho,

a pesar de que nos queríamos un montón y nos queremos,

pero éramos de caracteres más parecidos.

-Enfados y discusiones sí que los teníamos,

lo bueno de todo es que nos enfadábamos

y al día siguiente como si no hubiese pasado nada.

-Yo tuve una época de mi vida en el cual desaparecí

un poquito del grupo, aunque siempre los he tenido en mi pensamiento,

pero sí me he tirado bastantes años sin saber de ninguno.

-Estuvimos un tiempo distanciados, pero yo creo

que ninguno nos hemos olvidado de ninguno.

-El grupo quedó dividido cuando Isabel se fue.

-No intenté hablar con Isa,

aunque me moría cada vez que la veía,

pero por miedo a no saber cómo iba a ser su reacción.

A todos se les echó de menos, a Isabel muchísimo,

para mí era casi mi hermana o más.

-Este reencuentro ha sido muy emocionante,

porque pasó una desgracia por parte de Fati,

yo ni me lo pensé.

Ahí fue la cumbre de ese reencuentro.

-Uno habló con el otro, el otro con el uno, nos llamamos,

qué bien, qué ilusión, todos juntos,

hicimos un grupo de "WhatsApp" y felices, aquí estamos.

-Sentí mucha alegría el volvernos a encontrar

en ese momento que yo tenía, muy especial.

-Cuando nos volvimos a ver y a juntarnos, mucha emoción.

Recordar viejos momentos y siempre acordarte de lo bueno

y mucha alegría.

-Desde ese momento ya supe que ya no me iba a separar más de ellos.

No los voy a volver a perder.

-Ahora que están a punto de abrirse las cajas,

pasa por mi cabeza que al volver a reencontrarnos

sea alguien que se acuerde mucho de nosotros y que nos quiera ver

así de bien y de felices.

-Yo creo que van a ser reencuentros, fotos, se me pasa por la cabeza eso,

porque tiene que ver con un grupo de amigos.

-Estoy emocionado, es emoción.

Los cuatro amigos pendientes de las dos cajas del tiempo

que se abrirán en unos minutos.

Tan solo uno de ellos conoce la verdad, Isabel.

Celia, Jorge y Fátima lo descubrirán enseguida.

Yo apuesto por Noelia.

-Yo también apuesto por Noelia. -Sí, por Noe.

-Por detalles y porque es la más sentida.

-Pero porque soy sentida,

porque me ha sentido todo lo que está pasando.

-Suena. -Que se abre.

-¿Puedo acercarme? -¡Madre mía! Tres, dos, uno...

-Esto es de Halloween. -Sí.

-Una telaraña. -Hay una nota, Fati.

-"Juntos somos los mejores y me atrevo con todo".

Los pelos como escarpias.

-Claro, faltaste tú también. -Yo creo que sí.

Bueno, faltó Jorge.

-Jorge no puede ser porque está aquí y le han dado una caja también.

-Se involucró también además en Halloween.

-Estoy muy nerviosa,

estoy deseando que se abra esta caja y saber quién es, muy nerviosa.

27 segundos. -Madre mía.

-Tengo el corazón a mil. -Cuatro, tres, dos...

-La madre que me parió, ya sé quién es.

-Esto le pega más a la Isa. -Claro que es Isa.

"Perdón por haberme marchado,

sois los mejores amigos y os quiero".

-Solo quería decir y agradeceros, uno por uno,

que todo este tiempo que he estado sin vosotros,

me he acordado mucho de vosotros,

quería que esto no lo olvidarais nunca

y que sepáis que siempre me vais a tener aquí,

en lo bueno, en lo malo y que los 18 años

o lo que haya pasado se acabó, esto nos va a unir para siempre,

esta caja es para vosotros.

Que os quiero mucho.

-Y nosotros a ti.

Quien tuvo, retuvo.

Y aquí tuvieron amistad y de la buena.

Es el tiempo de compartir, y quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

He pedido la caja del tiempo para darle ánimos a mí marido.

-Me han dado esta caja para ti.

-¿Para mí? -Toma.

-¿Esto qué es? No tengo ni idea de quién me la ha podido mandar,

me he quedado muy sorprendido.

-Yo creo que mi marido puede estar sospechando que soy yo.

Inmaculada siempre ha llevado una vida marcada por la enfermedad,

pero nunca se ha sentido sola porque siempre ha tenido

un bastón en el que apoyarse, su marido Jorge.

Sin embargo, es ahora él quien no pasa por su mejor momento.

He pedido la caja del tiempo para darle ánimos a mí marido,

para darle una sorpresa por lo mal que lo está pasando

con lo de mi enfermedad.

Yo conocí a mi marido, que íbamos a la misma clase,

estábamos estudiando un curso de Auxiliar Administrativo,

y al principio no me gustaba mucho, pero él insistió tanto,

que al final nos hicimos novios. Él me apoyó mucho en mi enfermedad,

entre lo que me apoyó y lo que insistió, aquí estamos,

20 años de estar juntos.

Yo siempre he sentido, desde el principio,

que él iba a estar conmigo un poquito y me iba a dejar,

pero me di cuenta que no le importaba

que yo estuviera enferma, él estaba conmigo porque me quería,

aun así, después de 20 años me he dado cuenta

de que él está conmigo porque me quiere

y nunca le ha importado que yo esté enferma,

todo lo contrario.

Al principio no sentía ese cariño por él,

pero poco a poco fui sintiendo ese cariño y ahora siento

que le quiero con locura y que no podría vivir sin él.

Mi marido no me gustaba, decía:

"¿Dónde voy yo con un chico que le gustan la música heavy,

que le gusta ir pegando saltos en la discoteca?

A mí no me gustan ese tipo de chicos,

de música, no puede ser".

Pero al final, el "no puede ser",

acabó por decir que se han juntado la noche y el día

y se han convertido en un día total.

Mi enfermedad empezó un día sentada en el instituto,

en una clase de matemáticas,

yo estaba escribiendo un problema cuando, de repente,

la compañera de al lado le dijo al profesor:

"Inma se ha quedado paralizada de repente con el lápiz en la mano,

no sé qué le pasa,

se ha quedado paralizada y no puede escribir".

Llamaron corriendo, el profesor y el director, a la ambulancia,

me llevaron al hospital. A los cinco minutos, reaccioné

y me dijeron que me había dado un ataque epiléptico.

Desde los 16 años hasta ahora mismo, que tengo 37.

Con 19 me tuvieron que operar,

porque me operaban o podía quedarme con 40 en una silla de ruedas.

Yo sí he visto a mi madre llorar y pasarlo mal.

Pero al que he visto ahora pasarlo peor es a mi marido.

Cuando me tenían que ingresar

y tenían que hacerme alguna operación,

el que siempre ha estado conmigo ha sido mi marido.

Por eso le tengo agradecida la vida.

Él ha caído con ansiedad

de tanto tener que estar siempre encima.

Cuando yo salí del coma,

tengo una imagen que la veo todas las noches en mi mente,

fue horrible, no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Verme tumbada en una cama y no saber dónde estaba,

un tubo metido en la boca,

dos tubitos metidos en la nariz y atada las manos, los pies,

y llorando sin poderme mover, eso fue horrible.

Para él, los cinco días en la UVI fueron los peores de su vida,

porque no se quiso mover de allí.

Cuando yo vi a mi marido la primera vez después del coma,

fue como ver a un ángel.

Yo sé que Jorge ha sufrido mucho con mi enfermedad,

y no solo con mi enfermedad.

Entonces se merece que le den un poquito de ánimo.

Por mi marido haría cualquier cosa, él lo hace por mí,

yo haría cualquier cosa por él.

Mi marido, ahora, anímicamente,

está muy mal, le dan muchos nervios por la noche,

se acuesta en la cama y empieza a moverse con la pierna,

le empieza a temblar la pierna, duerme muy mal.

Valoro mucho el cariño que él me da, por lo que él está sufriendo.

Nunca me ha echado en cara que yo esté enferma y que,

por mi culpa, esté él así. Él ha reventado ahora.

A Jorge le debo la fuerza de seguir en la vida,

mis dos hijos y la alegría de poder seguir adelante todos los días.

En la caja del tiempo voy a introducir este colgante,

que me regaló mi marido

cuando empezamos a salir hace 20 años

y simboliza el amor que nos tenemos

y todo el ánimo que nos tenemos que dar

para salir de todo esto que llevamos juntos.

Quiero que la caja se abra en tres horas

porque quiero darle la sorpresa a mi marido

para que se anime cuanto antes.

Inmaculada ha cerrado la caja del tiempo

y su cuñada Raquel está a punto de entregársela

a Jorge, su marido, en su casa.

Con esta caja pretende animarle, ¿lo conseguirá?

¿Qué pasa, Raquel?

-Mira, me han dado esta caja para ti.

-¿Para mí? -Toma.

-¿Esto qué es? -Es una caja del tiempo,

por lo visto este es el tiempo que tarda en abrirse la caja.

-¿El cartero? -Que me la han dado para ti.

-Vale.

-Me voy, que tengo un poco de prisa.

-¿Te llevas a los niños a atletismo? -Vale, ahora mismo.

-Dale a mi hermano que luego me tomo una cerveza con él.

-Venga, hasta luego.

-Tiempo de espera, no tengo ni idea, ¿qué llevará dentro?

Pesa un poquito.

Hola, Inma.

¿Qué pasa? Mira lo que me ha dejado mi cuñada.

-¿Qué es? -No sé, no me ha dicho nada.

-¿Una caja con un reloj? -No sé.

Esta mañana llego a mi portal y estaba mi cuñada y me ha dicho:

"Jorge, me han dejado esta caja para ti".

Y no tengo ni la menor idea de quién me la ha podido mandar,

me he quedado sorprendidísimo, porque uno no se espera

una caja así, que no sabe ni el contenido ni nada.

Soy buena persona,

creo que la caja tendrá algo bueno para mí.

Si te soy sincero,

no sé si tendrían narices a mandarme una caja mis amigos, no lo sé.

No creo que haya nadie lejos de mí, que se quiera reencontrar conmigo.

Con mi mujer llevo 18 años,

todo esto viene de cuando estudiábamos juntos en el instituto.

Yo me interesé por ella, ella estaba con otra persona,

yo insistí en ella, porque yo le ayudaba mucho

y al final dejó a esa persona y todavía seguimos juntos.

Yo lo estoy pasando mal por el tema de mi mujer,

sería un detalle muy bonito que mandara una caja de ánimo.

Me inició una depresión, porque mi mujer es epiléptica,

le han operado tres veces ya.

Hubo un problema que estuvo más cerca de la muerte,

vamos a ser realistas, en mayo le dieron

cuatro ataques seguidos y entró en coma inducido.

-Si no fuese por mi marido no estaría aquí, y por mis hijos.

-Estuve las horas que me dejaban pasar,

porque estábamos en la UCI,

pero he estado con ella siempre, no me he separado con ella,

incluso me saltaba las visitas para estar más tiempo con ella.

Yo estoy enamorado de mi mujer hasta las trancas,

volvería a salir con ella y volvería a casarme con ella,

aun teniendo la enfermedad que tiene.

Mi mujer me está apoyando muchísimo,

porque yo tengo momentos de bajones y ella me dice:

"Venga, ya verás cómo vamos a salir de todo,

ya verás como cuando pase el tiempo y estemos mejor,

verás cómo nos vamos a reír del mundo".

Ella está siendo un apoyo muy grande para mí.

-Lo que quiero es animarle y darle todo mi apoyo.

-Inma, voy a bajar al coche a por la mochila,

que se me ha olvidado.

A ver si hago tiempo y se me pasa esta horita que queda.

-¿Cuánto tiempo le queda a la caja?

-Una hora, a ver si se pasa rápido el tiempo y sabemos de qué va esto,

me tiene intrigado. -¿Estás nervioso?

-Estoy como si me hubiese examinado otra vez de la oposición.

-No estés nervioso.

A ver si se pasa ya el tiempo y sabemos de quién es.

-Voy al coche a por la mochila.

-A mi marido lo veo cada vez más nervioso.

Y por eso yo también estoy cada vez más nerviosa.

Inmaculada y Jorge no han pasado una vida fácil, pero sí feliz,

porque siempre se han tenido el uno al otro.

Ahora, Jorge necesita más que nunca la inyección de alegría

que su mujer le va a dar.

Faltan dos minutos y lo que tengo son unas ganas locas

de que se abra la caja y ver la cara de mi marido

cuando le den la sorpresa y vea que soy yo.

-Estoy muy nervioso y estoy deseando que se abra para salir de la duda.

¿Nervioso del 1 al 10? El 11.

-Yo tengo unas ganas locas de entrar ahí y darle un abrazo

porque le voy a dejar hasta sin aire.

-Cuando se abra la caja y vea el contenido

me voy a sorprender mucho.

Este gesto lo valoro muchísimo,

y más en la situación en la que me encuentro.

-Estoy segura que con este mensaje, mi marido se va a venir arriba,

porque nosotros podemos con esto y con muchas cosas más.

-Sabía yo al 100% era de mi mujer, lo sospechaba.

Me emociona un montón, es la primera cadena

que nos compramos cuando empezamos a salir.

Voy a estar con ella para toda la vida,

me ha sorprendido muchísimo.

Este gesto tan bonito no lo había hecho nadie por mí.

-Quería decirte que esto lo he hecho porque quiero que salgas

para arriba, que te quiero mucho y quiero darte las gracias

por todo lo que estás haciendo por mí durante todos estos años.

-¿Gracias de qué? Si yo lo hago de corazón.

-Ya lo sé. -No me tienes que dar las gracias.

-Pero quería agradecerte todo lo que estás haciendo por mí.

-No me tienes que agradecer nada, tenemos que estar más felices.

-Que salgas para arriba,

que la vida tienes que salir delante de todo.

Son como piedras, que te tropiezas y tienes que subir.

-Ya verás como sí. Pero los dos juntos.

Después de la tempestad a veces llega la tristeza,

pero si tenemos el apoyo necesario siempre llega la calma.

Es el tiempo del amor, y quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

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Cuestión de tiempo - 11/10/16 (1)

11 oct 2016

Para Marisol su hija ejerce como una madre. Quiere devolverle el cariño y el apoyo a través de una caja del tiempo. Hace 18 años que Isabel rompió la relación con sus 3 mejores amigos. Es hora de recuperarles. Inma quiere animar a Jorge porque tras ser el fuerte de la pareja, se ha venido abajo.

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