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No recomendado para menores de 7 años Cuestión de tiempo - 01/11/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

El objeto más insignificante

puede representar el mensaje más trascendente,

un mensaje que podría cambiar tanto la vida del emisor

como del receptor de la caja del tiempo.

Bienvenidos a "Cuestión de tiempo",

el único programa en el que el tiempo lo marca usted.

Necesitas una caja del tiempo.

Sí, necesito una caja.

¿Para quién es esta caja del tiempo? Para Fernando, mi pareja.

Todo va fenomenal hasta que se os complica la vida.

Se me paralizó medio cuerpo y caí enferma bastante tiempo.

De repente.

¿Te gustaría casarte con él? Sí.

¿Por qué no se lo pides ya? ¿Qué pasa, Fernan?

¿Qué tal? ¿Ya has venido de currar? -Sí.

-Mira lo que me ha dado el equipo de "Cuestión de tiempo",

una caja para ti.

A Noelia le cambió la vida cuando Fernando se cruzó en su camino.

A pesar de las muchas dificultades por las que han pasado,

él siempre ha cuidado de ella.

Hoy, Noelia le envía su caja del tiempo

porque está orgullosa de él

y porque quiere decirle que es el hombre de su vida.

¿Noelia? Sí.

Hola, Noelia. ¿Qué tal? Hola.

Necesitas una caja del tiempo.

Sí, necesito una caja.

Yo quiero hablar contigo antes.

¿Vamos a charlar por aquí? Vale.

Noelia, una caja del tiempo,

¿para quién es? Para Fernando, mi pareja.

¿Desde cuándo sois pareja? Desde hace ocho años.

¿Por qué crees que Fernando necesita que le envíes una caja del tiempo?

Es una compensación a toda la dedicación

y el cariño hacia mí y hacia mis hijas y hacia nuestra casa.

Pero cuando conoces a Fernando vienes

de otra situación muy diferente. Estuviste casada.

Estuve con una pareja anterior y tuve una niña.

Te habías separado.

¿Cuánto tiempo llevas separada cuando conoces a Fernando?

Dos años y medio.

¿Cuál fue tu primera impresión cuando lo conociste?

Este tío está muy bueno.

¿Hubo "feeling" desde el primer día? Sí, él me dio el teléfono:

"Te doy el teléfono y si cuela me llamas tú".

Yo le llamé a los dos días, comiéndome mucho la cabeza,

hablando con mis amigas:

"No me apetece ahora una relación tan pronto,

yo ahora estoy con mi trabajo, con mi niña".

Mis amigas dijeron: "No pierdes nada en conocer a este chaval".

Nos fuimos a tomar algo y muy bien.

¿Pasa mucho tiempo hasta que decidís vivir juntos y ser una familia?

No, a los cuatro meses nos fuimos a vivir,

porque Noah se pillaba unas llorantinas cada vez que bajaba

con nosotros y cada vez que nos íbamos a casa,

él se iba a casa de su madre y yo me iba a casa de mis padres.

Noah se ponía a llorar: "¿Por qué no nos podemos ir con papá?".

¿Le llamaba "papá"?

Sí, desde el primer momento le empezó a llamar "papá".

Porque ella no tenía relación con su padre.

No, ni la tiene.

Tomó a Fernando como a su padre y se portaba como tal.

Claro, es que Fernando, desde el primer momento,

si le tenía que dar de comer, le daba de comer,

si tenía que quedar con ella para que yo pudiera ir a trabajar,

la bajaba al parque.

Todo va fenomenal hasta que se os complica la vida,

en un principio por un problema de salud que tienes tú.

¿Qué te pasó? Me dio una hemiparesia,

se me paralizó medio cuerpo.

Caí enferma bastante tiempo. ¿De repente?

¿Cómo te cambia la vida? Al 100%,

de estar trabajando, a tener que estar en casa rehabilitándote.

¿Cuánto tiempo de rehabilitación tuviste? Fue largo.

Cuatro años.

En principio,

tienes que dejar de trabajar, hay un sueldo menos en casa.

¿Qué cosas tuviste que volver a aprender?

A coordinar, lo que tú piensas con lo que expresas,

perdí un cuarto de ojo.

Tienes que aprender a escribir también.

Tuve que aprender a escribir y tuve que aprender a andar

con esta pierna, porque se me quedó rígida.

Se dice pronto.

La rehabilitación te la comes tú en casa.

Imagino que Fernando también sufre.

¿Te lo hacía ver delante de ti o lo hacía a solas?

No, yo le espiaba a veces.

Porque le veía tan entero,

como que no pasaba nada, siempre dándote ánimos.

A veces lo escuchaba llorar en la ducha.

Tuvo que pasarlo muy mal.

¿Tú eras capaz de animarle en esos momentos

o no tenías ni fuerza?

Me quedaba en el otro lateral de la puerta,

llorando.

A veces le abría la puerta y le decía: "Lo siento,

déjame porque no sé si me voy a rehabilitar y no te mereces esto,

eres un tío estupendo". ¿Te sentías una carga?

Sí. Me decía: "Que no te voy a dejar porque te haya pasado esto".

Y digo: "¿Y si me quedo así? Con una mujer tullida,

toda la vida, la niña, todo.

Tú me tienes que dejar, te mereces otra cosa mejor".

Pero no te deja.

No me ha dejado, pero lo pasó muy mal.

¿Qué te decía?

Que no se me pasara ni por la cabeza.

Por si fuera poco,

todo esto se complica aún más, estás sin trabajo, estás rehabilitándote,

y Fernando se queda sin trabajo, sin ingresos.

Mi niña recién nacida.

Tuvisteis una niña.

El banco decide que hace un ERE y nos echa a la calle.

De estar fijos, un puesto de trabajo mejor,

a una llamada de teléfono y decirte: "Se acabó".

Conseguimos ahorrar bastante dinero, el nacimiento de la niña,

su bautizo, pasa un año y se acabaron los ahorros.

Viene un día mi padre a casa, muy serio,

y me dijo: "Razonad, estáis en casa,

estáis intentando hacer todo lo que podéis.

Veniros a casa y empezáis de nuevo".

Os veis obligados

a dejar vuestro piso e iros a casa de tus padres.

Otra vez.

Es duro.

En ese momento nos dedicamos a resetear,

y tenemos que empezar de cero otra vez.

Tú con tu trabajo, lo que necesites, y yo con las niñas en casa

y hasta que encuentres trabajo y nos podamos volver a independizar.

Eso tuvo que desgastaros en algún momento,

¿os sois de piedra?

No, desgasta y nos ha pasado factura después,

una vez que nos hemos vuelto a ir juntos a vivir.

Porque esa situación pasa, por fin conseguís trabajo

y podéis volver a empezar de nuevo solos.

Pero dices que ha pasado factura, ¿qué factura os ha pasado?

Se guarda todo como en una caja,

como en este caso, y te dedicas a remontar,

pero una vez que vives solo te relajas y esos nervios salen.

Discutíamos por todo, si ponía uno la servilleta así.

Eso os llegó a crear una situación de crisis de pareja.

¿Seria? Sí, incluso de plantearnos,

por mi parte decir: "Lo voy a dejar, no puedo más".

Eso ha sido reciente.

Sí, este verano.

"Yo no puedo más, he sufrido bastante,

una separación, una enfermedad dura, no puedo más.

Necesito un tiempo de saber qué quiero".

¿Cómo llegaste a saber qué querías? ¿Tuviste ese tiempo? ¿Qué pasó?

El tiempo pone a cada uno en su lugar,

después del verano, viendo a mis hijas lo felices que eran,

Fernando en su trabajo, han empezado a ir mejor las cosas, dije:

"Estoy tonta, soy una egoísta".

¿Por qué? Por las niñas, por él, dije:

"No merece la pena, si nos vemos debajo de un puente,

nos vamos todos debajo del puente".

Estás enamorada de él.

¿De verdad? Sí, sí.

Si no, no lo aguantaría, ni él a mí tampoco, imagino.

¿Él tiene miedo de que vuelvas a pasar por algo así?

De que el bajón te produzca decir de nuevo: "Se acabó".

Sí, porque sabe que yo digo "se acabó" y se acabó.

Lo que pasa que siempre consigues decir: "No se acabó".

Lo puedes hacer tú y yo te puedo ayudar.

Porque para eso tenemos aquí la caja del tiempo.

¿Qué vas a meter en la caja? Me he traído un papiro.

A nosotros nos gusta mucho la mitología y la historia,

esta cruz la tiene tatuada en el brazo.

¿Qué significa esta cruz?

Además de que él la tiene tatuada en el brazo.

¿Tiene algún significado? Es como si fuera una alianza,

yo me la quiero tatuar en estilo de anillo.

No os habéis casado. No.

¿Te gustaría casarte con él? Sí.

¿Por qué no se lo pides ya?

Porque no sabemos cuándo se va a poder realizar.

Se lo pides y cuando podáis, os casáis.

Las bodas se hacen con mucho tiempo de antelación.

¿Tú quieres pedirle que se case contigo? Hazlo.

No hay mejor forma de hacerlo.

Vale, yo se lo pido. ¿No es la mejor manera?

Me has dicho que esto es como una alianza para vosotros.

Vale.

Hecho.

¿Quién quieres que le entregue la caja?

Se la va a entregar Emilio, un amigo nuestro.

Que para él también significa darle un sitio.

¿Dónde quieres que le entreguemos la caja?

En casa.

¿Cuánto tiempo quieres que esté la caja cerrada?

Vamos a ponerle seis horas, necesita pensar.

Vamos a meter el papiro dentro de la caja, programamos la caja.

Seis horas, Noelia.

Aquí va todo, ya no hay marcha atrás.

Para adelante.

Siempre para adelante, nunca para atrás.

Caja cerrada,

seis horas para pensar bien todo lo que le vas a decir

y para hacerle una proposición de matrimonio en condiciones.

Vale.

Suerte.

Gracias.

Hasta luego. Hasta luego.

Noelia ha cerrado su caja del tiempo.

Emilio, un amigo de la pareja,

será el encargado de entregársela a Fernando en su casa.

Tras ocho años juntos,

Noelia le va a agradecer públicamente

todo lo que ha hecho por ella.

¿Qué pasa, Fernan?

¿Qué tal? ¿Ya has venido de currar?

-Sí.

-Mira qué me ha dado el equipo de "Cuestión de tiempo",

una caja para ti.

A mí me han dicho que te la entregue, yo te la entrego,

tiene un tiempo que va a hacia atrás y no sé qué pasará.

-¿De quién? -No tengo ni idea,

no sé qué es, ni qué va a pasar, ni qué va a surgir, no sé nada.

Lo único que me han dicho que te la entregue y yo te la entrego.

Me tengo que ir.

-¿No quieres un café ni nada? -No, que tengo prisa.

Me llamas luego y me lo cuentas. -Por supuesto, tío.

No tengo ni idea de quién puede enviarme esta caja,

a lo mejor mi madre, que ha habido unos roces,

o mi padre que está viviendo en Chile,

antes estaba en Canadá, o mi hermano, que se va a casar,

nos dijo que quería hacer algo nuevo y nos quería dar una sorpresa.

Podría ser algún amigo, hace años teníamos un grupo y nos separamos,

por el trabajo, las parejas.

Tengo pareja,

llevamos ya ocho años juntos, tengo dos niñas preciosas.

Siempre estado siempre con muchas cosas,

pero nos hemos mantenido siempre juntos.

Por historias, estamos ahí,

nos llevamos muy bien y nos compenetramos bastante bien.

Ella tuvo una enfermedad,

tuvo una hemiparesia del hemisferio derecho del cuerpo.

-Fernando no lo pensó, ayudó con todo.

Se encargaba de la niña, de mí, en el hospital, de su trabajo...

Se pensaba que me iba a morir,

aparte que es una enfermedad muy difícil

y me costó recuperarme cuatro años.

El no hablar anteriormente lo que nos había pasado

y dejarlo pasar y dedicarnos a buscar casa, trabajo otra vez,

volver a remontar, dejó ahí algo que hizo estallar este verano,

discusiones continuas.

-En algún momento

de esas discusiones sí me he planteado dejarla.

Al final, dices: "No, tengo que seguir luchando,

tengo que volver a intentarlo y continuar para adelante".

-Ahora no tengo dudas de dejarlo con Fernando,

por mi parte no lo voy a dejar.

-Yo la quiero, ella me quiere, porque si no,

no haríamos la mitad de las cosas que hacemos.

Porque en el fondo nos queremos, estoy enamorado de ella.

Hemos creado una familia con unas niñas maravillosas.

Eso no podemos perderlo por cualquier tontería.

-Yo creo que ahora estamos en el mejor punto

de nuestra relación, que por todo este proceso

nos hemos dado cuenta lo que nos queremos y lo que tenemos.

-Si hay algo en la caja que no me gusta,

tendré que asumirlo.

La caja del tiempo de Fernando está a punto de abrirse.

Va a descubrir, no solo el papiro que ha puesto Noelia,

sino todo lo que él es para ella.

Estoy impaciente por saber qué contiene,

quién es y que termine esto.

-Estoy nerviosa.

-No creo que esto me cambie la vida,

porque la vida me la cambiaron mis hijas y mi mujer,

pero si puede crear otros caminos u otras situaciones.

-Fernando es la persona más importante de mi vida

y hoy se lo voy a demostrar. Espero que quiera casarse conmigo.

-Espero que sea para bien.

-Ha llegado el momento de demostrarle

lo que le quiero y no voy a esperar más.

-Es un pergamino egipcio con la cruz de Ankh, significa "vida".

Hay que seguir viviendo por mucho que haya complicaciones,

es una lucha por la vida.

Creo que quien me lo envía es mi mujer.

Noelia es el amor de mi vida, me enamoré desde el principio,

es con la persona que he estado y voy a seguir luchando.

-No llores, cariño.

Si es una cosa muy bonita.

-Te quiero.

-Y yo también, cariño.

¿Te quieres casar conmigo? -Sí quiero.

-Te quiero mucho, que estoy muy contenta de estar contigo,

me haces feliz, muy feliz.

Dicen que, a veces, no basta con amarse para ser felices juntos,

además hay que saber adaptarse a la vida.

Es el tiempo de vivir y de amar, quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

Fernando.

Buenos días, Patricia.

¿Qué tal? Esperándote.

Tú necesitas una caja del tiempo para una persona superespecial.

¿Quién? De lo que llevo en mi vida,

de los 25 años que tengo, lo más duro que me ha dado,

porque fue de repente, no nos esperábamos nada,

y a mi madre le dieron la noticia de que le habían detectado un tumor.

-¿Qué tal? -Tengo algo que darte.

Toma.

-¿Esto es para mí? -Sí.

-A mí no me está pasando, esto es surrealista.

Esto les pasa a otras personas, pero sí, te pasa a ti.

Yo pensé: "Hay que luchar".

Fernando quiere enviarle la caja del tiempo con un mensaje

muy especial a su madre Carmina.

Actualmente viven en ciudades diferentes,

pero los kilómetros que le separan

no han mermado lo que siente el uno por el otro.

¡Fernando! Buenos días, Patricia.

¿Qué tal? Muy bien, aquí esperándote.

¿Qué tal tu viaje de Sevilla a Madrid?

Muy bien, muy rapidito.

Has venido un poco fresco, que esto no es Sevilla.

Me he despistado.

¿Vamos a un sitio más tranquilo?

Porque tú quieres una caja del tiempo,

para eso he venido aquí y quiero que me cuentes por qué.

¿Nos vamos a buscar un sitio tranquilo para hablar?

Por aquí, muy bien.

Vamos a dejar aquí la caja.

Fernando, tú necesitas una caja del tiempo

para una persona superespecial, ¿quién?

Mi madre.

¿Por qué quieres enviarle una caja a tu madre?

Porque quiero agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros

y lo que ha luchado,

debido a los obstáculos que le ha puesto la vida.

Siempre nos ha apoyado,

tanto a mi hermana como a mí, y por confiar en mí siempre.

Ella vive en Madrid, tú vives en Sevilla, sois de allí.

No tiene ni idea de que estás aquí.

No, ni sospecha nada.

Le vas a dar la alegría doblemente, por la caja del tiempo,

que no se la espera y, segundo, porque te va a ver.

Por supuesto. Me hablas de la vida

de tu madre y de los golpes que le ha ido dando la vida.

Pero todo esto empieza muy joven, cuando vivía con sus padres,

se vio obligada de hacerse cargo de un montón de cosas muy pronto.

¿Qué pasó?

Mi abuela cayó mala y debió de cuidar de toda la casa,

de mi abuelo, de mis primos, de mis tíos.

Ella se hizo cargo de todo. Tu madre se casa.

Aun casándose,

tenía que hacer frente y tenía que tirar de esa casa,

porque mi abuela estaba enferma.

Al principio tuvieron que vivir más en casa de mi abuela

que en una casa para ellos.

¿Cómo era con vosotros? Es la bomba.

Éramos chicos y no nos podía hacer sentir como que estaba mal,

ella siempre ha sido una alegría, siempre ha sido todo bueno,

siempre nos ha trasmitido la alegría y la tranquilidad,

no nos ha dado caprichos, porque no teníamos,

pero para nosotros un mínimo capricho

era cuando el viernes cobraba de la casa,

nos compraba un refresco.

Para nosotros eso era como si yo ahora compro una mariscada.

Lo que veo es que vosotros, desde muy pequeños,

eráis muy conscientes del esfuerzo que hacía vuestra madre.

Por supuesto,

desde chicos nos dimos cuenta que ella, lo único que quería,

aunque estuviera cansada, era nuestra felicidad.

Si ella tenía que hacer diez casas a la semana, las hacía.

Solo para que a nosotros no nos faltara nada.

Vosotros tres sois una piña.

Hemos sido, somos y seremos siempre una piña.

Tu madre tiene la suerte de rehacer su vida con otro hombre,

conoce a otro hombre, se enamora,

y se va de Sevilla y se viene a Madrid.

¿Cómo fue adaptarse a Madrid?

Muy bien, porque nosotros somos personas muy amigables,

hablamos hasta con las piedras.

Lo bueno que tuvo mi madre que,

al poco tiempo, consiguió un trabajo.

Un trabajo limpiando, pero no en una casa, en una empresa.

Y empezaron a ir las cosas muy bien.

Pero tú, a los 18 años, decides que te vas a Barcelona.

¿Por qué te fuiste?

Yo me fui para un verano a trabajar, para sacar dinero,

intentar a ver qué pasaba, y me salió trabajo allí y me quedé.

¿Cómo le sentó a tu madre? Lo pasó muy mal,

mi madre y mi hermana. Vio que era un futuro para mí.

Cuando decidí volverme de Barcelona, que me volví a mi ciudad,

a Sevilla, me fui con mi hermana a vivir en Sevilla.

Estábamos los dos viviendo.

Mi madre se quedó más tranquila

porque estábamos los dos hermanos juntos otra vez.

Porque mi hermana y yo hemos estado siempre muy unidos.

Estás viviendo en Sevilla con tu hermana

y es cuando a tu madre le dan una mala noticia.

¿Qué pasa? De lo que llevo en mi vida,

de los 25 años que tengo, lo más duro que me ha dado.

Fue de repente, no nos esperábamos nada.

A mi madre le dieron la noticia de que le habían detectado un tumor.

Estás lejos,

es tu madre, sois una piña, tu madre de pronto te dice:

"Tengo que enfrentarme a una enfermedad muy dura,

tengo un cáncer y tengo que ir a por él".

¿Cómo te quedas?

Tengo la imagen muy grabada, nunca se me olvidará.

Yo iba en el coche conduciendo y tenía puesto el manos libres.

Yo estaba esperando su llamada y veía que no me llamaba,

y pasaban ya dos horas de que había ido al médico.

Llamar a mi madre y lo primero que escucho es llorar.

Ya me pensé en lo peor.

Ese viaje para ti, de Sevilla a Madrid,

sabiendo lo que le pasa a tu madre,

sabiendo que te vas a encontrar con ella.

Esas seis horas fueron las más eternas de mi vida.

Llegué a las 05:00, me fui al portal de mi casa y,

para no despertarla ni preocuparla, me quedé durmiendo en el portal.

Yo solo sabía darle vueltas a cómo estaría físicamente.

Lo primero que vi fue su sonrisa. No la ha perdido nunca.

No, nunca. Tu madre es una mujer muy fuerte,

ahora la vida le pega otro palo, cuando le dan este diagnóstico.

¿Cómo lo afrontó ella? Mejor que nadie.

Dijo que esa batalla no la iba a perder nunca.

Siempre nos trasmitía una tranquilidad, una felicidad:

"Yo estoy bien".

Yo estuve con ella en la primera sesión de quimioterapia.

Al principio,

cuando vi a mi madre sentada, con los cables y con todo,

piensas siempre: "¿Saldrá adelante?".

Para mí fue duro.

Tuviste un gesto con tu madre muy bonito con la quimio.

Cuando ella empieza a perder el pelo

tú no tuviste ninguna duda en lo que había que hacer.

Lo primero que dije: "A ti te crece el pelo y a mí también.

Así que en este cambio no vas a ir sola".

Te rapaste. Me rapé al cero, con mucho frío,

porque pasaba mucho frío, pero ese frío lo pasaba tan a gusto.

Imagino que eso a tu madre le llegaría al alma.

Le encantó.

No se lo esperaba, cuando me vio rapado con ella,

siempre me decía: "No te preocupes, no te lo vuelvas a rapar".

Cuando llega el momento en el que los médicos te dicen:

"Está superado, le has ganado la batalla".

¿Cómo te sentiste? ¿Cómo se sintió ella?

La alegría que nos cogimos todo el mundo, llorando,

mi hermana, todos, sabiendo que ya no tenía que ir,

pasar por lo que ha pasado en ese tiempo.

Esa alegría es como si nos hubiera tocado la lotería.

Y llorando con ella, porque eso teníamos que celebrarlo.

Y cuando vea la próxima vez a mi madre con el pelo largo

y saber que ya no tiene que volver a la quimio ni operarla...

No conozco a Carmina,

pero tengo la impresión que es una mujer muy buena.

Muy buena.

La caja está aquí, así que es hora de que la usemos.

¿Te parece? Perfecto.

¿Qué quieres meter dentro de esta caja?

Quiero meter en la caja una cosa que mi madre

me regala cada vez que viene a Sevilla.

Unas gominolas.

Es tan simple que unas chucherías, unos besitos.

Es un gesto de cariño, uno más que tiene tu madre contigo siempre.

¿Qué mensaje quieres darle a tu madre con todo esto?

Le quiero agradecer todo lo que ha hecho por nosotros,

tanto por mi hermana como por mí, luchar desde joven,

tanto con su familia, como por nosotros cuando nacimos.

Y cuando ha luchado con lo que ha tenido ella,

con su enfermedad, luchó por ella y por nosotros,

porque nosotros estábamos peor que ella.

Vamos a meter esas chuches,

que siempre te compra ella, en la caja.

Quiero que me digas dónde quieres que le entreguemos la caja.

Me gustaría que se entregara la caja en un sitio íntimo,

acogedor, que ella esté tranquila,

porque ella se pone muy nerviosa con estas cosas.

¿Quién quieres que le entregue la caja?

Le va a entregar la caja Natalia, una amiga suya,

yo creo que no sospechará nada. ¿Cuándo quieres que abra la caja?

Me gustaría que se abriera la caja dentro de unas tres horas.

No mucho tiempo, porque ya estoy deseando decirle

lo que quiero decirle y agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros.

Programamos la caja tres horitas.

Solo esperar que pase el tiempo.

Nada más.

Me alegro mucho que hagas esto por tu madre, una madre coraje.

Una madre luchadora. De esas que se lo merecen todo.

Tengo que hacer que esta caja llegue a tu cómplice,

para que se la entregue a tu madre.

Prepárate para todo lo que tienes que contarle.

Muchas cosas tengo que contar.

Prepárate, que tienes tres horitas.

Muchas gracias, hasta luego. Hasta luego.

Carmina no ha tenido una vida fácil,

ahora está a punto de recibir la caja del tiempo que le envía

su hijo Fernando de manos de su amiga Natalia.

Ella no sabe que ha venido desde Sevilla a Madrid para sorprenderla.

Hola, Carmina.

-Hola, Natalia. ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Muy bien.

¿Qué haces por aquí?

-He venido porque tengo algo que darte, toma.

-¿Esto es para mí? -Sí, es una caja del tiempo,

viene el tiempo aquí. Me han dicho que te la dé a ti,

a Carmina, no puedo decirte nada más porque no sé nada.

-¿Y me vas a dejar así? Dime algo. -No me han dicho nada más.

Ya me contarás. -Pero si no sé qué es.

Tú me dirás.

Muchas gracias, me alegro de verte.

-Me tengo que ir, hasta luego. -Vale, gracias.

Me haría mucha ilusión que esta caja del tiempo

me la enviara unas amigas mías,

que hace mucho que no las veo

y somos amigas de hace muchos años, desde la infancia.

-Puede pensar en unas amigas suyas de Madrid, sus amigas del pueblo,

incluso personas de su familia, de sus hermanos,

sobrinas, pero yo creo que de nosotros no sospecha.

-Esta caja creo que me la envían porque lucho

o porque me han venido cosas en la vida

y las he visto siempre por el lado bueno,

todo lo veo bien y el estar con esas personas

siempre ha habido muy buen hábito entre nosotras, todo de buen rollo,

creo que es por ese motivo.

Yo soy de Sevilla, me vine a Madrid por amor.

Ahora mismo estoy trabajando de monitora de comedor,

trabajo con los niños porque me encanta.

En septiembre ha hecho 16 años que me vine,

me vine con mis niños pequeños porque yo estaba divorciada,

y conocí al que hoy es mi marido, lo vi en Sevilla.

Trabajaba y vivía en Madrid,

la opción era irse para allá, por su trabajo no,

y yo sí me podía venir por mi trabajo para acá.

Lo decidí, me lie la manta a la cabeza,

cogí el tren y me vine con mis hijos.

Soy feliz porque no dejo de ir a mi tierra.

Pero sí soy feliz en Madrid,

he encontrado muchas cosas y me encuentro muy bien aquí.

Tengo dos hijos, ella se llama Carmen y mi chico se llama Fernando,

vive en Sevilla.

De vez en cuando puedo bajar a verlos o él ha venido a verme.

Al principio ha costado mucho que se alejaran.

Mi infancia fue bonita,

porque yo soy la más pequeña de los hermanos.

Éramos seis hermanos, una temporada mala,

porque cayó mi madre mala y lo pasamos mal.

Se quedó ciega muy joven y fue muy duro para todos.

Cayó malita y me daba mucha pena,

yo era sus manos, sus pies y estaba siempre con ella.

Yo hubiera querido hacer más cosas, era joven,

quería salir, quería entrar, pero si ella se ponía mala

o se encontraba mala me tenía que quedar en casa.

He tenido momentos complicados, yo me separé con los niños pequeñitos,

he sacado adelante a mis hijos trabajando mucho,

estaba trabajando en la limpieza, levantándome a las 05:00,

estando 8 horas, pero no me importaba,

porque yo he sido muy feliz trabajando y estando con ellos.

-Mi madre, aparte de tener su sueldo,

también tenía la ayuda de mi padre, como una pequeña pensión.

Mi madre nos saca adelante de una manera muy luchadora.

Mi madre tiene que trabajar diariamente durante muchas horas

para poder conseguir llegar a fin de mes,

simplemente para darnos de comer.

-Me las apañaba,

porque procuraba trabajar siempre por la mañana, hasta al mediodía,

de manera que, cuando ellos salieran del colegio,

siempre pudiera ir a recogerlos y dedicarme la tarde a ellos.

Había días que les dejaba la comida, ella se la calentaba,

cuando yo llegaba un poco más tarde.

-Cuando había vacaciones en el colegio,

mi madre no tenía vacaciones en las casas.

Porque como no había dinero,

ella tenía que estar todo el dinero trabajando, el invierno.

Lo que hacía cuando teníamos fiesta en el colegio,

nos llevaba a las casas.

-Siempre buscaba un hueco para leerle un cuento a los dos,

sentaba a la chica y al chico, eran pequeños, recién bañados,

me sentaba y estaba cansada, porque desde las 07:00 levantada.

Pero no me importaba, porque era el rato de mis hijos,

eso siempre ha sido sagrado para mí.

-Nos ha hecho sentir los hijos más felices del mundo,

y esto que teníamos muy poco.

-He pasado un baque duro, soy superviviente del cáncer.

Y lucho día a día, porque cada día me encuentro mejor,

ha sido un año muy duro, pero no ha podido conmigo.

La primera reacción fue llorar mucho ellos,

muy asustados y mis hijos decían que no era verdad,

que no podía pasarme a mí, que eso no era verdad.

Yo les animaba,

les decía que sí estaba pasando, pero que vamos a superarlo.

Al principio como que te quedas como diciendo:

"A mí no me está pasando, esto es surrealista,

esto le pasa a otras personas".

Pero sí, te pasa a ti.

Pero yo pensé: "¿Y qué? Hay que luchar".

Tengo ganas de saber qué trae la caja del tiempo,

es una cosa que tengo en el interior,

como si tuviera revoloteando e ilusionada,

pero también tengo un poco de miedo porque no sé qué es,

quién es o quiénes son, está en interrogante.

Fernando está deseando que se abra la caja del tiempo

para reencontrarse con su madre.

Será entonces cuando podrá recibir los besos de su hijo,

tanto los físicos como las golosinas.

¿Cuál de los dos les parecerá más dulces?

Quedan 3 minutos y 36 segundos.

Me gustaría que hubiera dentro algo bonito

y de gente que me quiere y se acuerdan de mí.

Se va a abrir.

Me estoy poniendo nerviosa,

esto no es normal, no me tendría que haber tomado una tila,

sino tres tilas.

-Va a ser un gran encuentro con mi madre,

aparte por la sorpresa, porque hace tres meses

que no nos vemos y va a ser una alegría,

teniendo en cuenta que cada uno vivimos en diferentes ciudades.

-Esto no se hace, porque me tiene de los nervios.

49 segundos.

Estoy peor que cuando fui a dar a luz a mis hijos.

Tengo una cosa ahora mismo aquí, me va a dar algo, esto no es broma.

No queda nada ya, nueve, ocho, siete, seis, cinco...

¿Qué habrá dentro?

Cero.

¿Lo puedo ver?

¡Besitos! Qué ricos.

¿Y esto? Son mis hijos.

A Fernando le encanta esto, son los besitos.

Siempre que compro chucherías: "Cómprame besitos, mamá".

No quiero llorar.

Esto es cosa de él o de su hermana.

Que me quiere como yo le quiero a él, que me echa de menos.

Sabe que lo tengo siempre conmigo.

No le veo desde verano,

para cualquier persona igual dice: "No es tanto".

Pero para mí sí, porque no lo tengo todos los días.

Sabía que los besitos eran tuyos.

Que te echo de menos.

Estuvimos hablando anoche.

-No te lo esperabas.

-No, en la vida.

Al ver los besitos digo: "Fernando es el de los besos siempre".

¿Tú has cambiado la caja?

¿Tú lo has preparado? No puedes ni hablar.

¿Por qué me has hecho esto? -Porque te quiero mucho.

-Y yo, yo también te quiero. Muchas gracias.

-Aprovecho para agradecerte todo lo que has hecho

por mi hermana y por mí toda la vida.

Haber luchado para sacarnos adelante,

sobre todo también por haber luchado por ti y por nosotros,

después de lo que te pasó de tu enfermedad,

haber luchado por todos, porque sabíamos que ibas a sacar

eso adelante, pero sabiendo que nosotros estábamos mal,

tú estabas peor que nosotros, pero delante nuestro estabas mucho mejor.

Que te quiero un montón y que te echo mucho de menos.

-Yo también, cariño.

Para muchas, ser madre es un curso intensivo

de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos.

Es el tiempo de agradecer y valorar lo que han hecho por nosotros.

Quién sabe si usted será el siguiente en recibir

la próxima caja del tiempo.

La caja del tiempo se la quiero enviar a mi amiga Marcela,

porque necesita subir la autoestima.

Siempre está apoyándonos a todos, a su familia, a todo el mundo,

entonces ha pegado el bajón por su físico.

-Hola.

¿Qué tal? -Bien.

-Dentro de dos horas se abrirá la caja, ella sola.

Con lo cual tienes que abrirla en el bar

donde siempre vamos a tomar café.

-Me daré cuenta de que sí me quiere, hay momentos que no me quiero yo.

Maribel quiere enviarle su caja del tiempo a Marcela.

Su cuerpo ha cambiado

y eso le acarrea grandes problema de autoestima.

Su gran amiga le dirá que ella es bella.

La caja del tiempo se la quiero enviar a mi amiga Marcela

porque necesita subir la autoestima,

no se ve bien físicamente,

quiero que pegue ese subidón para que se dé cuenta

que es una persona guapa y sexi.

Yo la conocí siendo una persona muy sonriente, muy alegre,

siempre estaba apoyándonos a todos, a su familia, a todo el mundo.

Entonces ha pegado el bajón por su físico.

Marcela y yo nos conocimos en la puerta del colegio,

llevábamos a nuestros hijos al mismo colegio.

La impresión que me dio Marcela

cuando la conocí fue totalmente positiva.

Una persona feliz, alegre,

de ayudar mucho a sus amigos, a su familia,

positividad total.

Ella, físicamente,

cuando la conocí estaba igual que está ahora.

Sí que es verdad que su aspecto lo veo más apagado,

veo más tristeza.

Creo que esa tristeza se le está viendo en la cara.

Está menos habladora,

está más apagada, más gruñona, más distante de la gente.

Está un poquito más a la defensiva con gente que no la conoce.

Cuando son fiestas,

salimos en fiestas y bailando se puede pegar horas.

Marcela, bailando se desata totalmente.

Yo creo que es el momento en el cual se olvida

de que tiene unos kilos de más,

de que su vida ha sido una lucha continua.

Yo creo que ese es el momento donde ella es feliz.

Marcela no se espera nada y mucho menos de mí,

yo creo que no me ve a mí haciéndole este tipo de sorpresa.

Porque yo estoy más atareada,

no me ve en la situación de darle una sorpresa a ella.

Estoy convencida de que Marcela, las dos primeras personas

en las que va a pensar son unas amigas

que tenemos en común, Pili o Duli, cualquiera de las dos.

Ella, para animarse, yo creo que necesita que abra los ojos

y se dé cuenta de que la gente la queremos muchísimo,

que estamos ahí con ella, que la apoyamos en todo,

porque ella se lo merece.

Deseando que todo esto le haga volver a verla feliz,

volver a verla sonreír.

En la caja voy a meter una fotografía de Marcela,

realmente así es Marcela.

Es una mujer que le encanta ponerse colores divertidos,

es supervaliente, muy alegre.

Yo creo que le va a entrar la risa,

porque estas son las cosas que realmente le gustan a ella,

a Marcela le encantan este tipo de cosas, subirse a una moto,

es muy arriesgada.

Espero que, con esta fotografía,

se dé cuenta que quiero que vuelva a ser ella,

que vuelva a ser esta mujer con esa sonrisa,

su pelo, muy arreglada y quiero que vuelva a ser ella.

Esta imagen es de un verano, que es cuando más sale,

más se divierte, está más divertida, más atrevida.

Quiero que le entregue la caja Piluca,

que es una amiga muy especial de ella,

es una amiga mía y me hace mucha ilusión

que sea Piluca la que le entregue la caja.

Voy a meter la fotografía dentro de la caja

y quiero que la abra dentro de dos horas,

que hemos quedado a tomar café en el bar habitual.

Pili, una amiga de Marcela y de Maribel,

va a ser la encargada de entregarle la caja del tiempo

y decirle donde se abrirá.

Marcela no se espera la llegada de su amiga a su casa,

por lo tanto va a ser toda una sorpresa.

Hola, ¿qué tal? -Bien, ¿y tú?

-Bien.

Mira, me han dado esta caja para ti.

Dentro de dos horas se abrirá la caja ella sola.

Con lo cual,

tienes que abrirla en el bar donde siempre vamos a tomar café.

-¿Quién te lo ha dado? -Es una sorpresa.

Te doy dos besitos, que tengo mucha prisa, que me voy a trabajar.

-No tengo ni idea quién me puede haber enviado esta caja,

pero estoy muy intrigada y nerviosa.

He pensado que pueden ser dos amigas, Piluca o Duli.

Creo que pueden ser ellas,

porque son las dos que están siempre conmigo

y las que me acompañan en mis momentos malos,

cuando estoy llorando, que estoy mal,

son mi paño de lágrimas las dos.

-Estos kilos de más que ella tienen le hacen estar más triste,

más apagada, necesito verla como era antes.

-Sospechar de mi familia no, porque están todos lejos.

De mi marido no creo y de mi hijo tampoco,

porque no creo que se dedique a hacer esto.

Me gustaría que hubiera dentro de la caja la posibilidad

de que me hagan una cirugía para adelgazar,

que vengan mis hermanos y mis sobrinas,

un recuerdo de una amiga que se murió

y que no tuve la posibilidad de estar los últimos días con ella.

Es pequeña la caja, puede haber algún recuerdo

muy importante o alguna foto de mi amiga, que se murió,

de mi padre, que también se murió y tampoco pude viajar a Argentina.

Que yo sepa, pendiente con alguien no tengo nada.

Soy argentina, tengo 50 años, estoy casada y tengo 2 hijos.

Hace 15 años que llegué a España,

vivimos 5 años en Tenerife y llevamos 10 en Zaragoza,

como en mi país estaba mal la situación económica,

nos hemos venido aquí.

Primero vino mi marido y a los meses vinimos

mi hijo mayor y yo.

En Zaragoza hemos tenido otro niño hace siete años y estamos muy bien.

Hace 15 años que no he vuelto a Argentina.

Estoy tan bien en España que no echo de menos mi tierra,

me siento como si hubiera vuelto a nacer, desde que vivo aquí.

-Su familia la apoya al 100%,

en casa es una persona que la quieren muchísimo.

-Mi familia está en Argentina,

mi madre vive en Argentina con mi hermana,

mi hermano y mis sobrinos, y mi padre, que falleció.

Que me guste de mí misma en este momento no hay nada.

Por mi gordura, por más que todos me vean sonriente,

yo tengo mucho complejo con mi gordura.

Hacer dietas y estar pesando,

es una cosa que me gustaría hacerlo, pero me cuesta muchísimo,

lo que me provoca mirarme al espejo y verme gorda,

pero tampoco pongo voluntad para querer adelgazar.

De cabeza soy muy débil.

-Ella ha dejado de vestirse, de pintarse como ella lo hacía.

-La gordura me gustaría quitarla y ser delgada.

Me gustaría cambiar el pecho, ponerme silicona,

quitarme las patas de gallo, ponerme colágeno.

Mis amigas me apoyan mucho, me dan muchos consejos,

que estaba bien,

que yo era muy guapa, pero yo no me veo guapa ni sexi.

Son mis amigas,

y siempre están en las buenas y en las malas.

Cuando afloran los complejos las que están a mi lado,

que son con las que más hablo de mi gordura es Piluca y Duli,

diciéndome que de cara soy guapa,

que bailo muy bien,

pero a mí, que me digan que soy guapa de cara,

no me lo creo y porque son mis amigas, por eso lo dicen.

Yo creo que sí hago bromas para protegerme,

porque antes de que se rían ellos,

les doy pautas yo, por lo menos que se rían en mi cara.

¿Cómo son mi grupo de amigas?

Muy majas,

muy cariñosas,

me incitan a salir, que no esté en casa.

-Es una persona muy alegre, muy simpática,

enseguida arranca a bailar, es una persona superdivertida.

-La razón por la que no me hice la cirugía,

es porque mi marido y mi hijo no estaban de acuerdo,

ellos tenían miedo de que me pasara algo.

Yo les digo que qué me va a pasar, que lo hago porque quiero

y porque yo estoy segura de entrar a un quirófano,

que no le tengo miedo al quirófano.

Hay días que no tengo ganas de arreglarme nada.

Yo era de las personas que no salía de mi casa sin maquillarme.

Pero ahora hay días que sí salgo sin maquillaje.

Espero que sí vuelvan los buenos tiempos,

que vuelva a sonreír, que pueda disfrutar de salir tranquila

o que no esté pendiente de si me miran o no.

Ni en la playa disfrutas por el qué dirán.

La caja de Marcela se abre en unos minutos, está nerviosa,

pero su amiga Maribel también, no ve la hora de decirle que vale mucho,

que es muy sexi y que tiene que volver a ser

la mujer alegre y arrolladora que siempre ha sido.

Voy camino del bar, extremadamente nerviosa,

deseando verle la cara a Marcela,

deseando de ver cómo va a actuar y a ver si puedo trasmitirle

lo que quiero, quiero que levante su moral,

que su autoestima suba y que vuelva a ser la Marcela de antes.

Ahora mismo estoy imaginando cómo está ella,

entre lo nerviosa que estoy yo, pero ella seguramente

está mucho más que yo.

Quiero que esto le sorprenda muchísimo y que le levante el ánimo,

que es lo que se merece.

Imagino que estas dos horas ha estado supernerviosa,

no sé por qué le habrá dado,

imagino que habrá estado insoportable estas dos horas.

-Muy nerviosa,

ansiosa de que se abra la caja de una vez.

Estoy llorando por la incertidumbre de saber quién es

el que ha hecho esto, quién es el que me quiere dar la sorpresa.

Darle las gracias por pensar en mí a la persona que me lo ha mandado,

porque no sé.

Estoy nerviosa, ansiosa,

estaré agradecida a la persona que haya sido.

Me daré cuenta de que sí me quiere.

Hay momentos que no me quiero yo,

no me gusto a mí misma desde que estoy gorda.

Me siento apoyada, pero en mi cabeza digo

que no me siento querida, que no me siento nada.

Esta foto es en la puerta, de un chico que viene al bar,

le pedí que si me podía sacar una foto en moto,

que cuando era joven iba en moto y me dijo que sí y me saqué la foto,

hará dos o tres años.

No sé quién me ha mandado la foto.

No sé de dónde la han sacado, porque la hice con mi móvil.

-He sido yo, tonta.

Escúchame, tú eres guapa por dentro, por fuera, eres una mujer sexi,

que tu físico no te condicione a nada,

todo el mundo que estamos a tu alrededor

te queremos y te queremos ver feliz,

te queremos ver reír siempre.

Que te quiero un montón.

Cuánto vales.

-En la que menos pensé era en ti.

-Ya sé que no ibas a pensar en mí.

¿Te has visto lo guapa que estás? -No.

-En esa foto, la sonrisa que tú tienes,

quiero volver a ver esa sonrisa, ver cómo te ríes,

que estés tranquila,

que no quiero verte seria, quiero que te vuelvas a pintar,

quiero que vuelvas a ser la Marcela de antes.

-Gracias.

Ser bella no es cuestión de tallas, sino de actitud.

Es el tiempo de escuchar a los amigos

y quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

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Cuestión de tiempo - 01/11/16 (1)

01 nov 2016

La caja del tiempo que recibe Fernando contiene un anillo y una pregunta: ¿quieres casarte conmigo?. Mª Carmen, tras renunciar a muchas cosas en su vida, ve recompensada su generosidad. Maribel quiere levantar el ánimo a su amiga Marcela, que está triste debido a sus problemas de sobrepeso.

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