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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 290: Una vida interesante - Ver ahora
Transcripción completa

(MÚSICA)

Cuéntame,

tú que has vivido,

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(Música de tensión)

¿Pero cómo estaba Antonio cuando habéis llegado al hospital?

¿Qué ha dicho?

¡Te estoy preguntando si ha dicho algo!

Estos faros son una mierda.

¿Pero podía hablar? ¿Estaba consciente?

¿Cómo ha sido el accidente? ¿Qué ha pasado?

¿Qué es lo que ha pasado?

¿Está mal, verdad?

¡Dime, ¿qué pasa Mauro?!

Les dije que me cambiaran las luces y no se ve nada.

Pero ¿qué dices? ¡Me estás asustando!

¿Tú estás bien?

Necesito saber cómo está Antonio.

¿Qué haces?

¿Pero por qué corres tanto?

Mauro, por Dios, estás corriendo mucho.

(LLORA)

(BULLICIO)

Qué bien que todavía estás aquí, Carlos.

¿Te pasa algo?

Oye, ya sé que a lo mejor ha sido un poco repentino, pero por favor,

sólo te pido que lo pienses bien antes de tomar una decisión.

David está pasando muy mal momento.

Llevaba meses sin escribir una frase.

y cuando leyó tu novela, fue como si despertara algo en él.

Se vio a sí mismo cuando empezaba... ¿Quieres dejarme en paz, por favor?

No hagas un mundo de esto.

Si lo piensas, lo que te ofrece es bueno para los dos: para ti y para él

David sigue siendo alguien importante. Y tenerle de amigo...

Me importa una mierda, Elvira. David, la novela, tú,...

todo.

¿Has tenido algún problema con la familia de Nuka?

¿Te han dicho algo que te haya molestado?

Mira, Carlos, no sé lo que te pasa, pero mi idea de la amistad

no es dejar a los amigos tirados en una escalera.

¿Tú te crees que tú y yo somos amigos?

Vaya, gracias.

Una amiga no me pediría que vendiese mi novela

a cambio de un plato de lentejas. No son lentejas, Carlos.

Es mucho más,...

Pero allá tú.

Oye, no pienso dejar que te marches en este estado. Estás fatal.

Nuestro apartamento está a cinco minutos de aquí. Vamos allí,

charlamos, tomamos una copa. Te puedes quedar a dormir si quieres.

Mañana verás las cosas de otra manera.

Carlos, no tienes a donde ir, no conoces a nadie en Barcelona.

¿Dónde vas a dormir?

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

¡Joder! Este cabrón me ha querido matar.

(Motor que no arranca)

¡Joder, ay, ay!

¡Ay!

¡Oiga, oiga!

¡Dios!

(TV) "... han continuado las numerosas nieblas...

y las fuertes heladas en las regiones del interior

durante las últimas 12 horas, por lo que a heladas se refiere,

y exclusivamente fijándonos en capitales de provincia,

destacan como temperaturas mínimas más bajas las de Ávila y Valladolid

nuevamente, con 6...”

Y tus padres en carretera, fíjate. No podían haber ido otro día

a Sagrillas, no, en esta noche que hace una noche de perros.

¡Esa bodega no trae más que disgustos!

Pero que no pasa nada, abuela. No pasa nada hasta que pasa...

Por cierto hija, te quería preguntar una cosa,

no me contestes si no quieres ¿eh?

Ese señorque ha estado aquí antes... ¿Es algo...

algo serio?

No lo sé, no lo sé. Hemos salido un par de veces.

¿De qué lo conocías?

Es el dueño de mi casa. Y...

¿...a qué se dedica? Pues eso, a alquilar pisos.

Ah, entonces tiene posibles. Sí.

Ya.

Yo lo veo muy educado ¿eh?

Sí, es muy educado.

¿Tiene familia?

Es viudo. Pero tiene una hija.

Ah.

Es un poco complicado, abuela.

Tú dices que es muy complicado, a mí me parece muy fácil,

¿te gusta o no te gusta? Sí, sí, sí, me gusta, es muy educado,

me cuida mucho, pero... La edad.

¿El qué?

Que es muy mayor, ¿no?

A mí no me importa que haya una diferencia de edad en las parejas,

pero vamos, éste parece bastante mayor, ¿no?

Los 50 ya no los cumple ¿no? 56.

¡Uhhh, 56! Es mucho ¿eh?

¡Te saca más de 20 años! Pues sí.

Cuando tú tengas 45, él tiene 66...

Pero anda que no queda para eso, abuela.

Pues con cerca de 60 ya tendrá la próstata hecha una patata,

como todos Abuela...

Bueno, me callo, me callo.

Ay, hija, ¿por qué no te echarás un novio más normal.

¿Y qué es normal?

Pues no sé.

Eugenio... Eugenio era cura, abuela.

Pues también es verdad.

Pobre Eugenio;

no hay día que pase que yo no piense en él.

Se lo llevó la carretera.

¡Por Dios!

¿Pero qué haces? Por aquí no se va al hospital.

¡Te has salido de la carretera!

Mauro,...

¿se puede saber a dónde vamos? ¡Nos vamos a matar, Mauro!

(GRITANDO) ¡Para por Dios! ¡Para!

¡Quieta!

¡Que te estés quieta! ¡Quieta!

No me hagas perder la paciencia ¿me oyes?

¡Me estás haciendo daño! ¡Suéltame! ¡Quieta!

A Antonio no le ha pasado nada, ¿verdad?

¡¡Dime que Antonio está bien, por Dios!!

¡No lo sé! ¡No sé si le ha pasado algo! ¿Contenta?

¡Eres un desgraciado! ¿Qué le has hecho a Antonio?

¡Dime, ¿qué le has hecho a Antonio?! ¿Qué le has hecho?

¡Saca las manos de ahí!

¡Eh, aquí!

(Música)

¡La puta! ¡Pare!

¡Joder!

¡Joder Antonio!, ¡pero a poco te llevo por delante!

¿Qué haces aquí en mitad de la carretera?

¿Que qué hago aquí, Rana? Nada, que he dejado el coche ahí,

que me ha pegado un empellón Mauro y me ha sacado a la cuneta.

¿Pero estás seguro que ha sido él? Pues claro que estoy seguro,

porque lo he visto perfectamente, joder, ya te digo que casi me mata.

Joder, el Maurín, cuando se le hincha la vena es que...

Anda, llévame a casa, joder, ¡qué susto!

No, pero si es que estoy de servicio.

Rana, es que yo tengo que ir a casa, que me está esperando Merche,

y debe estar muy preocupada. Pero vamos a ver Rana, coño,

llegamos a casa, me dejas y ya está, será un momento.

Que yo tengo mi responsabilidad, joder.

Qué responsabilidad vas a tener, que el cliente no se chiva, joder.

Qué cachondo eres ¿eh, Antonio? Qué cachondo eres.

¿Y tú qué haces por aquí? Te hacía en Madrid, con Carlos.

Sí, y lo estaba, pero es que mi suegro ha venido con una faca

y me he tenido que volver. ¿Tu suegro con una faca?

¡Joder tu suegro!

Ése es otro que cuando muerde no suelta ¿eh? (RÍE)

Pasa.

Aquí puedes quedarte a dormir con toda tranquilidad.

Pasa, siéntate.

Te voy a preparar una copa, te va a sentar muy bien.

No, gracias.

Bebe conmigo, no me gusta beber sola.

No hace falta que hables si no quieres.

Es Nuka.

Me lo imaginaba. No.

No te lo imaginas. Después de hablar con vosotros,

me he ido a buscarla a la habitación.

Le había prometido que no la iba a dejar sola en toda la noche.

Sí. Nuka es mucho menos autosuficiente

de lo que le gusta admitir.

Y está loca por ti.

Ya, está loca por otra cosa.

¿Qué ha pasado?

He llegado a su cuarto y me la he encontrado ahí tirada.

No podía ni hablar. Iba hasta arriba.

La habrá sentado mal la bebida.

Se había metido un chino de heroína.

¡Qué asco, joder!

Es una yonqui, y yo sin darme cuenta.

No saques las cosas de quicio... ¡Que la he visto, joder!

¡Qué asco,joder!

Nuka no es una yonqui. La conozco desde hace años,

sé distinguir un yonqui cuando lo veo. Lo habrá querido probar.

¿Por qué lo iba a probar hoy? Con toda su familia

al otro lado de la puerta. Nuka no es gilipollas.

No se ha podido aguantar las ganas.

Le pone muy tensa estar con su familia...

¡Es una yonqui!

No puedo.

Mucha gente se mete heroína, pero controlando.

Tontea con ella pero sigue haciendo su vida.

¿Su vida? Y una mierda hacen su vida.

Se la arruinan, y de paso nos la joden al resto.

No todos. Mucha gente lo lleva bien. Ya.

Más de la que crees. Yo también la probé una vez.

Y le vi las orejas al lobo. Joder.

Todos tenemos debilidades.

Mira, no quiero meterme en tus cosas,

pero tendrías que ser más tolerante con Nuka. Más abierto.

Me parece a mí que vosotros tenéis mucha literatura.

Carlos, eres escritor, tienes que conocer las debilidades humanas,

sin juzgarlas.

Todos tenemos dentro un pozo lleno de basura.

Pero sólo los grandes echan el cubo al pozo para ver qué hay dentro.

¿Y eso qué tiene que ver con que Nuka se drogue?

Tal vez es su manera de asomarse a su propio pozo.

Anda, date la noche libre,...

olvídate de todo.

No tomes ninguna decisión y mañana hablas con ella.

No puedo. Con esto no puedo.

¡Ey!

Primero mi hermana, luego Luis...

¿Pero qué coño le pasa a la gente?

Mauro...

¿Por qué no piensas con sensatez?

Yo sé que estás enfadado, y es lógico, todo tiene arreglo.

¡No! Hay cosas que no tienen arreglo.

Hay cosas que llevan estropeadas demasiado tiempo, Mercedes.

Tranquilízate. Anda, para el coche.

¡Cállate, cállate Mercedes, o estampo el coche contra ese árbol!

¡Madre mía!

¡Estás loco!

(Teléfono)

Nada, no lo cogen.

Bueno, pues porque habrán salido. Estarán en carretera.

Ya, eso es lo que me preocupa, hija, que están en carretera.

Ya has visto lo que dice la televisión,

que están las carreteras heladas,

que no se debe de salir en una noche como esta en el coche.

Tus padres tenían que haberse quedado allí

y venir mañana por la mañana. Que no va a pasarles nada, hombre.

Que me tenéis en un sin vivir, hija, por Dios.

Tus padres con esa bodega en Sagrillas,

que no les da más que disgustos, y ese socio que se han echado,

que es un mal bicho, que los trae por la calle de la amargura.

Tu hermano Tony en Londres, con ese hijo, que no lo vemos nunca.

Tu hermano Carlos con esa chica rara, la Nuka ésa,

que no se sabe si es su novia o no es su novia, y tú...

¿Yo qué?

Tú con un novio que puede ser tu padre.

Bueno, mira, yo mejor me voy a mi cuarto.

¡Ay, Inés, hija!

Ven, dame un beso.

¡Ay!

¡Merche!

(Teléfono)

¿Sí?

"Julia, soy Antonio." Hola Antonio.

Oye, ¿no estará por ahí Merche?

No, no porque la hemos dejado en casa después del notario, así que, no.

Joder, pues aquí no está, no está.

"Pues no lo sé, habrá salido a hacer algo ¿no?"

Pues como no se haya ido al bingo a estas horas, ya me contarás, hija.

¿Antonio, pasa algo? Pues claro que me pasa, joder.

Tu padre, que le ha entrado una ventolera y se ha vuelto loco

y me ha pegado un empellón en el coche y me ha sacado de la carretera

para la cuneta y casi me mato. "¿Cómo que mi padre?"

Joder, ha sido tu padre que es un cabrón, y perdona que te lo diga.

A ver Antonio, ¿cómo que mi padre...? Me tiene hasta los cojones, hija.

"Antonio..." Me voy ahora mismo a Tobarra

a denunciarle al cuartelillo de la Guardia Civil porque me tiene harto.

"Antonio, por favor, ¡Antonio!"

¡Antonio!

Vale, gracias.

Nada, no hay ningún autobús hasta las 6.

Bueno, así podrás descansar un poquito,y ver amanecer en Barcelona.

Te aseguro que es un momento mágico.

Y para ti como escritor debe ser muy inspirador.

Para inspiración estoy yo ahora.

Tienes talento, pero talento solo no basta.

Hay mucha gente con talento que desaparece sin dejar rastro.

Hay que tener también una estrategia.

¿Cuál es la estrategia a seguir?

¿Dejar que tu marido firme mi novela? Me convierto en su negro.

Una estrategia cojonuda. No lo veas así.

¿Y cómo quieres que lo vea?

David ha cogido el libro de un principiante con talento

y lo ha convertido en una gran novela,

la novela que todos estaban esperando de él.

O sea, que encima tengo que agradecérselo.

¿Le pido que me firme un ejemplar también?

Es una oportunidad. De ti depende aprovecharla.

Y antes de tomar una decisión, tengo que advertirte que David

es muy mal enemigo.

¡No me puedo creer que esto me esté pasando! ¡Me estás amenazando!

No, Carlos, de verdad, me caes muy bien.

Me caíste muy bien desde el principio. Y a David también.

Tiene mucha fe en ti.

¡Y tanta, me quiere robar la novela!

Mira, no sé qué va a pasar con el libro,

ni en qué acabará lo de Nuka,

pero de lo que estoy segura es que dentro de unos años

ella será un recuerdo

y el libro estará perdido en alguna estantería de tu casa.

Y tú a lo mejor te estás hinchando a firmar en la Feria del Libro.

Todo pasa, Carlos.

¿Sabes qué?

Yo he olvidado la cara de la mayoría de las personas que me importaron.

Sólo recuerdo su olor...

¿Y sabes una cosa?

A veces dejo de reconocer mi propio olor.

¿A qué huelo?

A perfume.

No sé cuál.

¿Nuka huele también a su perfume?

Nuka huele a Nuka.

Humo...

algo de alcohol...

mucha autocompasión y miedo.

No te enfades.

Es el olor de los jóvenes cuando se sienten desdichados

en una ciudad desconocida.

Pero también hay una nota de curiosidad...

y de deseo,

¿o no?

(Llaves en la puerta)

-¡Elvira!

Es David.

Y no atina con la llave, va bastante borracho.

-¡Elvira, abre! ¡Abre, coño!

(Golpes en la puerta)

Joder, te has ido sin avisar.

-Me estaba aburriendo.

-Ya, aburrimiento.

¿Y éste que hace aquí? -Ha venido a tomar una copa.

Y a hablar.

-¿He interrumpido algo? -No has interrumpido nada.

-Ya sabes que no me importa.

Yo puedo mirar.

¿Por qué me miras con esa cara? Estás deseando acostarte con ella

desde el primer día. Y no tienes de qué avergonzarte.

Es una mujer muy guapa.

¿O no te lo parece a ti? -Venga, a la cama.

No quiero acostarme.

Quiero ver vuestra fiesta. -David, por favor.

¡Para el coche de una vez!

¿Me oyes? ¡Que pares el coche te digo! ¡Para!

¡Para, para!

Sal.

¿Aquí?

Conduces tú.

¡Que te sientes ahí y te pongas a conducir o te pego un tiro!

Te lo advierto, Mercedes: a mí ya no me importa nada.

¿A dónde vamos?

A la bodega, ¡tira palante!

Mauro, ¿por qué no te calmas?

Vamos a mi casa y hacemos como si esto no hubiese pasado.

Yo estoy muy calmado. Pero la escopeta puede ponerse nerviosa

como no tires para la bodega.

Esto te va a llevar a la cárcel.

(GRITANDO) ¡Que arranques, coño!

(Motor de coche)

(RESPIRA NERVIOSO)

¿Liceria? Soy Antonio. Escúchame una cosa, Liceria,

¿no estará por ahí Merche, verdad?

Ah, no la has visto.

No, no,...

(Llaman a la puerta)

Liceria, si la ves dila que la estoy buscando.

¡Antonio! Sí.

Perdona, que estaba la puerta abierta.

¿Qué pasa? ¿Has sabido algo de Merche?

No, no he sabido nada de Merche, no está aquí en casa.

¡Ay! ¿Qué pasa, hija?

¡Que mi padre se ha llevado la escopeta!

¿Cómo que se ha llevado la escopeta? He ido a abrir el armario,

y el armario estaba abierto y la escopeta no estaba.

¡Cago en la madre que le parió! ¡Me voy!

¿A dónde? Pues no sé, a la comisaría,

al cuartelillo a denunciarlo, a decir que me ha intentado

sacar de la carretera, y que va con una escopeta,

y que Merche no aparece, hija. Que no, por favor,

que mi padre de verdad que no es capaz de hacer algo así,

por favor, que es que no puede ser. Yo de momento me voy a ir

y no me voy a quedar aquí, ¿entiendes?

Lo que pasa que no...

no tengo el coche.

¡Yo tengo el mío fuera! Sí, dame las llaves.

¡Dame las llaves Julia! ¡Antonio!

¿Quién es ahora? (GRITANDO) ¿Qué?

¡Antonio! ¿Qué pasa?

Eso digo yo, ¿qué pasa?

¿Qué pasa, por qué? Con tantas entradas y salidas...

¿Pero qué entradas y salidas? He visto que llegaba Mauro

y luego se han ido él y tu mujer.

¿Mauro se ha ido con Merche? Sí, se han metido en el coche

y han salido pitando. Y Merche parecía muy preocupada.

¿Qué está ocurriendo? Pues no lo sé.

¿Hacia dónde se han ido, padre? ¡No sé! He visto que salían pitando.

¿Sí, pero hacia dónde, padre? Pues...

¿Hacia Hellín o hacia Tobarra? Hacia...

hacia Hellín, creo. ¿Hacia Hellín? ¡Dame las llaves!

Dame las llaves. Voy contigo Antonio.

Sí. ¿Qué ocurre, Julia?

Cago en la madre que lo parió. Vamos, vamos, vamos.

¡Para, para, para!

Parece que hay un coche tirado en la cuneta.

¡Han liberado a Marey!

(LEE) "A un kilómetro escaso de la frontera, el industrial vasco-francés

Segundo Marey ha sido liberado, después de permanecer secuestrado

en un lugar que se desconoce. Al ser puesto en libertad,

los gendarmes encontraron en un bolsillo de su chaqueta

una carta firmada por los GAL, Grupos Antiterroristas de Liberación."

-¿GAL? ¿Y esos qué son? ¿Unos nuevos?

-No lo sé. No lo sé, pero acuérdate de lo que nos dijo Vivaldi.

Aunque cambiaran mil veces de nombre siempre seguirían siendo los mismos.

-Sí, pero ¿para qué han secuestrado a este hombre,

si no tiene nada que ver con ETA? -A lo mejor ha sido un error

y por eso lo han soltado. -¡Joder, vaya chapuza!

-Acaban de llegar dos policías de la Brigada Criminal.

-¿A estas horas?

-Preguntan por ti, ¿se puede saber en qué lío te has metido?

-Que yo sepa en ninguno. Ve a llamarles, anda.

-Pues a ver qué quieren.

-Pues no creo que vengan a darnos las buenas noches ¿no?

-A lo mejor son tus amigos.

-No, no son mis amigos.

-Adelante.

-¿Antonio Alcántara? -Soy yo, buenas noches.

-¿Sabe quién es?

-¿Qué le ha pasado?

-Las preguntas de momento las hacemos nosotros.

Entre sus pertenencias estaba esto.

-¿Le conoce?

-Nosotros ni siquiera sabemos cuál es su nombre. Le conocemos por Vivaldi.

-¿Usted también le conoce? -Pero si le han partido la cara.

-¿Qué le ha pasado?

-¿De qué lo conocen?

-En alguna ocasión nos ha dado información.

-¿Qué tipo de información?

-Es confidencial.

-Confidencial, vamos, no me joda.

-Lo siento mucho, pero somos periodistas,

no tenemos por qué darle esa información.

-¿Qué más saben de él?

-Es... argentino.

-¿Y qué tipo de información les estaba pasando?

-Ya se lo he dicho, no se lo podemos decir.

-No me lo pueden decir. ¿Está seguro?

Están ocultando información en un caso de asesinato.

Escuchen, este asunto es muy serio. Insisto, ¿qué tipo de información

les estaba pasando?

-Mire, ya le he dicho que no se la podemos dar.

Si la quiere va a tener que llamar a un juez.

-Se han dejado las llaves puestas.

-La matrícula es de Madrid, y parece que ha chocado con algo,

o que le han dado un golpe.

Coño Velasco, apaga eso, ¿no hueles a gasolina?

-No. -Que lo apagues, coño.

Joder, qué peligro tiene esto.

Anda Velasco, quita el contacto y apaga las luces.

(Bocina)

(CHISTA)

-¡Aquí hay una cartera! -Trae a ver.

Antonio Alcántara Barbadillo. Coño, Antonio Alcántara.

-¿Lo conoce, cabo? -Claro que sí.

Si es de Sagrillas, y tiene casa en el pueblo.

Anda, vamos para su casa a ver si está allí.

¡Qué coño hace tu padre con una escopeta y con mi mujer,

como no sea cazar conejos! Y tu padre de noche no caza conejos,

que tu padre de noche está borracho. Le han caído muchísimas cosas,

de verdad, lo de mi madre, la bodega, pues no sé,

se habrá puesto muy pesado con Luisa. Que no le justifiques, hija,

no le justifiques, que es injustificable. Te lo digo yo

que soy hombre, coño. Y no quiero discutir, joder,

no me pongas la cabeza como un bombo.

Yo quiero encontrar a Mercedes, ¿tú quieres ayudarme?

Porque si no quieres ayudarme, sal del puto coche y déjame en paz.

(Música de tensión)

(RESPIRA NERVIOSO)

¡Mercedes, Mercedes!

¡Mercedes, Mercedes!

¡Para!

¡Para te digo!

(GRITA)

¡Mercedes!

(Música de tensión)

¡Seca!

(Disparo)

¡Eso ha sido un disparo! ¿Lo has oído?

Sí. ¿Dónde está?

No sé. ¿Dónde ha sonado?

Seca.

Sé que estás por aquí, Seca.

¿Dónde estás?

¡Rubia!

¿Dónde te has metido?

(RÍE CON MALICIA)

(Disparo)

Ése ha sido un segundo disparo, decías que no iba a disparar

y ha disparado dos veces, ¡Joder! No, pero no sé por qué tiene que ser

mi padre. Porque lleva una escopeta, Julia.

Pero no sé, puede haber gente que esté cazando. Furtivos.

Que no son furtivos, Julia, que es tu padre, joder.

Como le haga algo a Merche lo reviento.

¡Seca!

¡Huelo tu perfume, Seca!

¿Estás por aquí?

¡Seca! (RÍE)

¡Seca!

¿Has oído?

Ése es tu padre.

(GRITANDO) ¡Seca!

La está llamando, o sea, que se le ha escapado.

¡Papá!

¡No grites! ¡Cállate, cállate!

Cállate.

¡Seca!

¿De dónde coño viene?

No sé. Yo creo que ha sido por allí ¿no? Por donde la finca del Sebas.

Sí, lo que pasa que por ahí no podemos tirar porque está la cortada

delManco, vamos a tener que volver al coche

y dar la vuelta por todo eso de ahí arriba. ¡Joder!

¡Dios! ¡Ay!

(SILBA)

¡Seca!

(SILBA)

¡Seca!

Sé que estás aquí.

Lo sé.

(RÍE CON MALICIA)

(Disparo)

¡Frena, frena, frena! -¿Qué pasa?

-Eso ha sido un tiro, ¿no? -Yo no he oído nada.

-Parece que ha sido por allí.

-Pues si es un furtivo, como para echarle un galgo.

-Anda, vamos para casa de Antonio y echamos un vistazo por ahí,

por la finca del Sebas.

(Pájaros cantando)

(Llaman a la puerta)

¿Oiga? ¿Hay alguien?

¡Guardia Civil!

-No hay nadie.

-Mire por ahí dentro.

-No hay nadie. Ni vivo ni muerto.

¿Qué opina, cabo?

-Hay barro, se ha estado curando, hay brasas...

-Utilizar el teléfono de un particular no es reglamentario.

-No me joda con el reglamento, Velasco.

Buenas noches. Soy el cabo Ginés, del cuartel de Tobarra.

Necesito que me localice un número de teléfono.

Me marcho.

¿Te vuelves a la meseta? A la hoguera de las vanidades.

Adiós, David. ¿Y te vas sin Nuka?

¿Habéis discutido?

¿Y a ti qué te importa? ¿Vas a tirar la toalla?

Claro, es un listón demasiado alto para ti.

La conozco desde niña, Carlos. La he visto crecer...

-Ya está bien, David. Está obsesionado con Nuka.

Nuka no te soporta. Eso dice.

Pero nunca se olvida la primera vez.

¿Qué has dicho? ¿No te lo ha contado?

Apenas tenía 16 años.

Era preciosa. Estábamos pasando un fin de semana en la casa de Cadaqués

y se presentó en mi habitación... ¡Cállate ya, joder! Qué asco das.

¿Y tú por qué coño le aguantas? ¡Moralista de mierda!

Por un momento pensé que el autor de “Regla de tres”

y tú erais la misma persona que a pesar de ese estilo

un poco pretencioso y esas consideraciones un pelín infantiles,

había alguien que sabe mirar al diablo a los ojos.

¡David, David!

¡Carlos, ayúdame! ¡Carlos ayu...!

Que se joda.

(Teléfono)

¿Dígame? "Buenas noches."

"¿Es el domicilio de Antonio Alcántara Barbadillo?"

Sí, sí, sí, éste es el domicilio de Antonio Alcántara, pero él no está.

¿Quién lo llama? Yo soy su suegra.

Doña Herminia. Soy el cabo Ginés, de la Guardia Civil de Tobarra.

¿De la Guardia Civil de Tobarra? Pero...

¿Es que ha pasado algo?

No, no, no tranquila. Es que quería hablar con su yerno, con Antonio.

No, mi yerno se fue a Sagrillas y no ha vuelto todavía.

"¿Y Mercedes?"

Mercedes se fue con él. ¿Es que ha pasado algo?

No, no, no, tranquila, tranquila.

Pero ¿cómo voy a estar tranquila, si me llama la Guardia Civil?

No pasa nada. Es que se han encontrado la cartera de Antonio.

"Se ve que la ha perdido y por eso."

¿Pero ellos están bien? No tenemos constancia de otra cosa.

"No se preocupe. Vuelva a la cama y perdón por estas horas."

¡Pero cabo, por Dios, dígame, que ha pasado algo!

Si le llaman, dígale que se ponga en contacto conmigo.

Buenas noches, doña Herminia.

A mí esto no me gusta nada. Vamos a salir a buscarlos.

-Pero ¿adónde vamos a ir a buscarlos? -No lo sé. Por ahí.

Estoy muy angustiada, hija, estoy muy angustiada.

Vale, tranquilízate, tranquilízate, ¿qué te ha dicho la Guardia Civil?

Que han encontrado la cartera de tu padre.

¿Sí, en dónde? Pues no sé, no me han dicho nada,

no se explican. Bueno, pues la habrá perdido, abuela.

¿No los han localizado en Sagrillas? No, no, hija, no, no. Llama a Toni.

¡Llama a Toni, por Dios! Que no abuela.

Que sí. Que sí, que lo llames, anda.

Mira, no vamos a llamar a nadie. Nos vamos a sentar tranquilitas,

vamos a respirar, yo te voy a hacer una infusión, y vas a ver

que no ha pasado nada, abuela, por favor.

Pero si no se lo han explicado, no me lo han explicado,

no me han dicho nada. (LLORA)

¡Ay por Dios!

(SILBA)

(SILBA)

Deja eso. Te vas a hacer daño.

Sal.

Buena chica.

De esta vas a salir tú peor que yo.

¡Anda, tira palante! No se te ocurra una tontería más,

porque estás terminando con mi paciencia. ¡Tira!

(LLORA)

Ya no se despertará hasta mañana.

Carlos, gracias.

Preferiría que no le contaras esto a nadie.

Desde luego, a veces es mejor no conocer a la gente que admiras.

No todo el mundo sabe envejecer.

Pues si ese es el precio de la fama o de los premios,

no me merece la pena. Prefiero envejecer como mi abuela

o como mi padre.

Muy entrañable, pero ojalá llegues a ser tan grande como ha sido él,

y ojalá escribas algún día la mitad de bien que ha escrito él.

¿O sea que le quieres?

¡Cómo no le voy a querer, imbécil!

¡Es el amor de mi vida!

Ya sé lo que estás pensando. Que todo esto es una mierda.

Que tu vida entera es una mierda.

Pues mira lo que te digo: cuando tengas mi edad,

echarás en falta momentos como éste. Porque no lo vas a olvidar nunca.

Porque volverás sobre esta noche una vez y otra intentando entender.

Y toda tu vida de escritor se basará en explicar días o noches como esta.

Porque con esta mierda es con la que se hacen las obras grandes de verdad.

Así que espero que estés agradecido,

porque acabamos de regalarte un tesoro.

Y si eres sincero, sabes que es así.

Quieta, quieta ahí, quieta ahí, quieta ahí.

Aquí.

(CHISTA)

Métete. Por Dios...

Métete.

(GRITANDO) ¡Socorro! ¡Socorro!

(HABLA BAJO) ¡Cállate!

¡Cállate!

Ahí dentro, métete.

Venga, sé buena chica. Merceditas.

(LLORA) Calla.

Muy bien. ¡Déjame!

¡No, por Dios, no! ¡Mauro por favor! ¡Quieta! (CHISTA)

¡Mauro! ¡Ábreme, por Dios, Mauro!

¡Mauro por Dios, ábreme! ¡Mauro!

(GRITA)

(LLORA)

¡Antonio! ¡Mira! ¡Mira, mira ahí!

¡Es el coche de tu padre!

¡Joder!

Llevamos las ruedas reventadas, ¡joder!

¿Y ése de dónde sale?

¡Joder!

(Bocina)

¡Socorro, socorro, socorro!

¿Qué quiere?

¡Joder! ¿A dónde van?

No lo controlo, Julia,hija, que no lo controlo, ¡coño!

(Frenazo)

Cago en la mar.

Cago en la mar.

Se va.

¡Se va!

¡Se va! ¡Joder, que se va!

Va para la bodega. Julia, tira por ahí todo recto,

a ver si consigues llegar al cuartelillo de Tobarra.

Pero ¿cómo voy ahora, Antonio? ¡Pues yendo, Julia, yendo!

A ver si encuentras a alguien que te ayude. ¡Corre!

¿Y tú, tú? Yo voy a la bodega.

Diles que estamos allí, ¿entiendes? Y que está loco,

que está con una escopeta. ¡Corre!

Toni, tenemos que hablar con alguien. Estamos con el culo al aire.

-Sí, ¿pero con quién? Yo ya no me fío de nadie.

Bretón tiene amigos en todos los lados.

-Pero es que a lo mejor no era Bretón a quien vimos el otro día.

-No me jodas con eso ¿eh?, que lo sabes de sobra.

-No sé Toni, me da igual, a mí esto ya empieza a superarme.

Siento como si tuviéramos una diana pegada al pecho.

-De momento lo único que quieren es acojonarnos.

-¿Y cómo estás tan seguro de que no quieren pegarnos un tiro

como a Vivaldi?

-Porque si me lo hubieran querido pegar me lo hubieran pegado ya.

Esta tarde un tío me ha apuntado con una pistola en la cabeza,

y me ha dicho que no iba a tener tanta suerte como tuve en Tánger.

-Joder, Toni.

¡Ay!

Hijo de la gran puta...

¡Merche!

(Música de tensión)

¿Pero qué coño haces?

Sal de ahí.

¡Tira eso!

¡Que lo tires!

Vamos. No.

¿Pero es que no te das cuenta de quién manda aquí?

(GRITANDO) ¡Que entres, te digo!

Si vas a matarme, mátame aquí.

¡Que tires te digo! ¡No me toques! ¡No me toques!

Cuidado. ¡Tira!

Vendrá Antonio y te partirá el alma.

Antonio siempre llega tarde a todas partes.

Antonio es un desgraciado, como su padre.

Y tú un canalla como el tuyo.

Entra.

¡No te lo voy a repetir! ¡Que entres!

¡Quieta ahí!

¡Quieta!

Mira.

¿Qué quieres que mire? Todo esto.

¿Merece la pena arruinar la vida de un hombre para tener esto?

La vida te la has arruinado tú solo. ¡Mentira!

Desde que asomaste por aquí te lo vi en los ojos.

Me querías fuera.

Pero te juro, te juro que te vas a arrepentir, ¡te lo juro!

Mauro, escúchame.

¿Por qué no empezamos desde cero? Todo se puede arreglar.

¡Venga ya, Mercedes!

Reconócelo,...

a ti Luisa te importa un pimiento.

La usaste como excusa para echarme fuera.

Eso no es verdad.

¡Si ni siquiera me gusta! Esa desgraciada...

Baja la escopeta, anda. ¿Por qué no hablamos tú y yo con calma, eh?

(RÍE) ¿Hablar? Pero si tú siempre me has odiado.

¿Odiado? Pero cómo dices eso, si te conozco desde que éramos pequeños,

¿cómo te voy a odiar?

Sí, siempre me has odiado, desde aquélla noche en la era.

Cuando volvías de llevarle la cena a tu padre,

que se había quedado con aquella vaca que estaba de parto.

¿Qué?

No había luna. Estaba muy oscuro.

Te escapaste por poco. Por muy poquito.

Me quedé con la cinta de tu pelo en la mano.

¿Qué dices?

No te hagas la tonta, que de tonta no tienes ni un pelo.

¿Fuiste tú?

Por poco,...

por muy poquito, Mercedes.

¡Eres un cerdo!

Tira.

(GRITANDO) ¡Que tires te digo!

Entra.

Entra.

Siéntate.

¡Que te sientes te digo!

Así.

Suelta eso.

Que lo sueltes.

Las manos por detrás del respaldo.

¿Qué vas a hacer?

Voy a hacer que venga Antonio. Os quiero a los dos juntos.

¿Para qué?

Para montar una verbena. Los tres. Con fuego y todo.

Estás loco.

¡Ay!

¡Ah! Me haces daño. Quieta o te rompo el brazo.

¡Ah!

¡Quieta! ¡Que te estés quieta!

¡Ah!

No me gustaría destrozar esta cara tan bonita.

(Música de tensión)

¿Adónde vas?

No te preocupes. Vuelvo en seguida.

Y no te molestes en gritar, no te va a oír nadie.

(GRITA)

¡Vamos, aguanta un poco más!

(SE QUEDA SIN AIRE)

¡Pare! ¡Pare por favor! ¡Alto! ¡Pare, pare, pare, alto, alto!

-¿Ocurre algo, señorita?

-¡Sí, tienen que ir a la bodega de Alcántara! ¡Por favor, muy rápido!

-¡Le estamos buscando, ¿está ahí? -No lo sé, pero tienen que ir

muy rápido, por favor. Llévenme. -¡Pues andando!

-¡Suba, suba! Ya me lo olía yo. Venga, tira.

Mercedes, (RÍE)

veo que te has puesto cómoda.

¿Qué estás haciendo Mauro?

Le voy a dar la oportunidad a tu marido de salvar a la princesa.

Dentro de un rato, voy a llamar al alcalde,

para decirle que la bodega está ardiendo.

Todo el mundo vendrá a apagar el fuego.

Antonio el primero, claro.

Con suerte, llegará a tiempo. Y yo le estaré esperando.

¿Por qué nos quieres hacer tanto daño?

¿Por qué te quieres hacer tanto daño?

Porque hace mucho tiempo que tenía que haberlo hecho.

Dios mío...

No, no es la bodega, y tú lo sabes. Y si no lo sabes

es que no entiendes nada. ¡Mauro, Mauro, no, por favor!

¡Mauro! Las mujeres nunca entendéis nada.

¡Mauro, no! Piensa en tu hija. Piensa en Julia, por Dios.

¡Cállate!

¡Dios mío!

¡Piensa en ella!

¡Socorro, socorro, socorro!

¡Socorro! ¡Socorro!

¡Mauro!

¡Socorro!

¡Mauro!

¡Socorro!

¡Socorro!

¡Socorro!

¡Socorro!

¡Oh, Dios mío!

¡Oh, Dios mío! (LLORA)

¡Dios mío!

Pss, pss, pss...

(EN VOZ BAJA) ¡Antonio! ¡Ya estoy aquí! ¡Aguanta!

gAntonio...

Aguanta, Milano, aguanta.

Por Dios, Antonio, ¡sácame de aquí!

Baja ese bastón, calzonazos de mierda.

¿Qué haces con el mechero Mauro, qué quieres, que ardamos todos?

Te digo que lo bajes.

Por una vez en tu vida has llegado a tiempo.

¡Antonio, ayúdame, por favor! ¡Ya voy, Merche, ya voy!

¿Qué te pasa, Mauro?

Que me lo queréis quitar todo. Tú y la Seca. Los dos.

Lleváis 50 años intentando hundirnos.

¡Pero qué dices, hijo de puta, si tu padre mató al mío!

Y llevas toda la vida intentando vengarte, ¿no?

Eres el más rico del pueblo, siempre has sido el más rico del pueblo,

que es lo que querías ser, ¡qué coño estás diciendo!

Entonces, ¿por qué todo el mundo me detesta, eh?

Porque eres un gilipollas, Mauro.

(SE ESFUERZA POR RESPIRAR)

¡Antonio, ¿qué está pasando? ¡Antonio!

¡Voy!

(TOSE)

Antonio.

Suéltame, por Dios.

Ya está, Merche.

Ya está, mi vida.

Ya está, mi amor. Ya está, ya está.

(LLORA)

Sí...

Vamos.

(CHISTA)

¡Cuidado señorita! -¡Es mi padre!

-Es peligroso.

Sujétala ahí.

Vamos.

Mauro...

Mauro por Dios, que nos conocemos hace mucho tiempo, Mauro,

vamos a hablar.

Joder, qué ganas tenéis de hablar cuando tengo una escopeta, ¿eh?

Por favor, señorita, ¡estese quieta!

Mauro, baja la escopeta, que tenemos que hablar, hombre.

¿Hablar, de qué?

Pues de muchas cosas, joder, porque ha pasado mucho tiempo.

De tu padre, de mi padre,

de tu madre, de la mía.

De tu hermano, que es mi hermano, joder.

Ya es demasiado tarde para hablar.

¡Mauro, baja la escopeta por Dios! ¡Baja la escopeta!

¡Alto! ¡Quieto!

Don Mauro, baje la escopeta.

Baje esa escopeta.

Baje esa escopeta, por lo que más quiera...

¡Mauro! ¡No!

¡No tiene cojones, hombre! ¡Pégate un tiro! ¡Que no tienes cojones!

¡Papá! ¡Papá, papá!

¡Papá, por favor, no hagas eso! ¡Por favor!

(NERVIOSA) ¡Papá, por favor no! ¡Papá, por favor!

¡Por favor, suelta la escopeta, por favor! (LLORA)

Papá. Papá, por favor, suelta la pistola por favor, que soy yo.

¡Papá!

(LLORA)

(Música)

Un pobre loco, Merche, la familia de éste siempre han sido unos abundios.

Toma, Antonio, tómate la pastilla.

No me hace falta, Merche, hoy no me hace falta.

Has sido muy valiente. Parecías James Bond.

Bueno, un James Bond de Albacete, pero James Bond al fin y al cabo.

¡Dios Santo, cómo te ha puesto la cara! Cabo.

La cartera, Antonio. Muchas gracias.

¿Alguien nos puede acercar al pueblo?

Enseguida mandamos un coche a buscaros.

Hombre... ¡Aguanta, Antonio, aguanta!

(Teléfono)

(Teléfono)

"Y mientras mis padres trataban de recuperar el aliento,

yo caminé por aquella ciudad desconocida y mágica.

Y el amanecer me sorprendió dando vueltas

y tratando de comprender todo lo que había vivido aquella noche."

¿Estás bien, guapo? No mucho.

¿Pero por qué? Si tienes ojos de artista.

Seguro que tienes una vida muy interesante. Quédate conmigo.

"Una vida interesante. Es lo que reza una antigua maldición china:

"Quetengas una vida interesante".

Y aquella noche de diciembre de 1983

esa maldición se hizo realidad para varios miembros de mi familia."

(LLORA)

Ya está, Merche

No llores, mujer, que ya ha pasado todo.

¿Cómo es posible que todo pueda cambiar en un momento?

Tú no sabes el miedo que he pasado.

Decía que me iba a matar.

Yo también he pasado mucho miedo, Milano.

Si te llega a hacer algo, te juro que lo mato.

Lo meterán en la cárcel, ¿verdad?

Pues ojala, Merche, pero no estoy muy seguro,

porque éste es capaz de cogerse un abogado,

decir que ha tenido una locura temporal y salir de rositas, Merche.

Esto es muy difícil y es un cacique, y un cacique es un cacique.

Estos muros no se tiran de una patada.

Pero no te preocupes, mujer, que para las siguientes patadas

también estaré yo.

Tienes aquí un corte.

¿Tú cómo estás?

Bueno, pues bastante mejor de lo que esperaba, Milano,

bastante mejor de lo que esperaba, después de haberme curtido el cuero

con ese idiota.

Tengo el pie un poco mal, pero ahora como lo tengo caliente,

pues no me pasa nada. Verás mañana cuando se me enfríe,

voy a estar más cojo que Ramiro. ¿Sabes quién es Ramiro?

No.

Coño, el que lleva las dos muletas, y anda para un lado y para otro.

¿No sabes quién es Ramiro, mujer? No.

Estás asustada. No sabes quién es Ramiro. (RÍE)

¡Ay, ay, ay, si!

¡Ay! Yo sabía que ibas a llegar.

Claro, mujer.

¿Y el pie cómo lo tienes?

¡Ah!

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 290: Una vida interesante

14 may 2015

La confusión de Antonio, después de que Maurín le echase de la carretera en el capitulo anterior, se transforma en temor al descubrir que Mercedes ha salido de casa en el coche de su socio. Merche se ha ido con él engañada, pero en seguida se da cuenta de que Mauro ha perdido la cabeza. Antonio tratará por todos los medios de encontrar a su mujer. Quien también está confuso es Carlos, que aún no se ha recuperado de la imagen de Nuka drogada. Elvira, la mujer del escritor, le da cobijo en su casa hasta que salga su autobús al día siguiente. Allí descubrirá un poco más sobre la vida que llevan Elvira y David, y de por qué le hicieron la propuesta de presentar su novela con el nombre del famoso escritor. Por su parte, Toni recibe la visita de dos policías de la Brigada Criminal preguntando por él y por la relación que mantiene con Vivaldi, su confidente sobre la guerra sucia.

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