1006297
Programas para todos los públicos
cerrar cerrar

Subtítulos de Cuéntame como pasó - T12 - Capítulo 209

cómo te encuentras, cómo eres hoy, si el tiempo no te cambió. Sin querer ibas creciendo. Te fuiste de casa y estás de vuelta otra vez. Háblame de cómo te han besado. Hoy lo quiero recordar. Cuéntame. "Un país no se arregla en un instante". -"Pero tu voto decide lo que ha de ser España estos cuatro años". -"1 de marzo: elecciones generales". "A principios del 79, los españoles fuimos llamados de nuevo a las urnas". "Tras años de dictadura le cogimos gustillo a votar". "Referéndum, elecciones...". "España estaba empapelada". "Para el Gobierno no era el mejor momento. Un millón de parados, atentados cada día, los agricultores en guerra". "Todos culpaban a Suárez, pero él se lió la manta a la cabeza y siguió adelante". "Aunque esta vez entre sus candidatos a diputado no estaba Antonio Alcántara". "Pese a las promesas, el partido le dejó fuera de las listas". "En ese momento fue consciente de que ya nunca sería diputado". "Pero le quedaba una última oportunidad". "Cerca estaban las primeras elecciones municipales, y con ellas, el nuevo sueño de mi padre: Ser el primer alcalde democrático de Albacete". Es imposible que se vaya así. -Ya te he dicho lo que sabía. Si no te importa. -Toni. -¿Qué? -Quiero verla. Lo necesito. ¿Está bien? -Está bien. Tranquilo. -Toni. Toni. ¡Toni! -¿Tienes algún problema? ¿Te calmas? -Quiero verla. Está aquí. -No, no está aquí. Te lo he dicho 20 veces. Y no vas a entrar. -Sé que está aquí. Solo quiero verla. La veo y me voy. "Durante dos meses, Toni se volcó con mi hermana Inés". "En esos tiempos, nadie sabía cómo tratar el problema de la droga". "No había centros de ayuda". "Lo único que podía hacer Toni era apartarla de quien la metió en eso: Jaime. ¡Sal, por favor, Inés! "Por entonces, yo empecé a trabajar a ratos sueltos en el restaurante de mi tío". "Supongo que le conté a todos que necesitaba el dinero". Barre bien. Está hecho una cuadra. Cuando acabes me subes las llaves. Y no me apagues el luminoso. Es un reclamo. Venga, hasta luego. "Pero en el fondo, yo solo buscaba una excusa para estar en el barrio". "Mientras tanto, mi madre, ajena al calvario de mi hermana Inés, sacaba tiempo de debajo de las piedras para hincar codos con vista a los temibles parciales de febrero". "Que mi madre era la fuerza de voluntad hecha persona se sabía". "Pero por mucho que se esforzara, sus días solo tenían 24 horas". Aplausos "Buenas noches. Gracias. Hola". "Buenas noches. Gracias". -"Hola. ¿Qué tal?". "Será fácil acertar". "A la que no le podía ir mejor era a mi prima Françoise". "Disfrutaba de la fama instantánea que solo la tele puede dar". "Mi prima era el sueño erótico de miles de españoles, que fantaseaban imaginando qué escondía bajo ese uniforme". "Un sueño que estaba a punto de hacerse realidad". Toma, Desi. Son 75 pesetas. -Muchas gracias. -De nada. -¡La Virgen! -¿Qué pasa? -Si esta es Françoise, la hija de Miguel. -Pues si es verdad. -Voy al bar a decírselo. No me lo pierdo. -Françoise, la estrella del barrio, portada de "Interviú". Ya sé que no hay nada oficial, pero a nivel interno algo se sabrá. Tú no. Si te enteraras de algo me llamas, por favor. Muchas gracias, José Antonio. Adiós. José Antonio. ¿Qué pasa? No pasa nada, Merche. Todo el mundo se hace el loco. Hablo con secretarias. Fíjate. Filtrarme a mí en mi partido. Como si no supiera yo cuándo uno está en el despacho. ¿De qué te quieres enterar? De las listas a las municipales. Tiene que estar circulando. ¿Eso no está hablado? Claro. Pero lo quiero por escrito. Bueno. Debes tener paciencia. Estáis en campaña de las generales. Estáis no, están. No me llaman ni para hablar en un barrio. Como para estar en las listas. ¿Que si da perras? A duro por partida, échale cuentas. En cuanto se corra la voz, se te llena de chavalería. -Ya. ¿Y si rompen la máquina? -Ningún problema. Tienes mi número detrás. -Pues nada, un placer. -Mucho gusto. -Gracias. -De nada. Hasta luego. -Hala, adiós. -¿Qué, Miguel? -¿Qué de qué? -Nada, nada. ¿Qué, nos reímos toda la mañana o tomamos algo? ¿Eh? -Un cafetito con leche. -Y una de almejas al natural. -Pero ¿qué os pasa hoy a todos? ¿Tengo monos en la cara? No te garantizo nada. Ya te llamarán. Siguiente. Felipe. Déjame este. Buenos días. Carlos, eres tú. ¿Te ayudo? Son los papeles de la prórroga. ¿Cuántas has pedido? Esta es la de gracia. Pues ya está. ¿Sabes cuándo responderá algo? No. Es cosa del capitán. Se notificará en su momento. ¿Algo más? No, nada. Gracias. "Pensé en la razón que tenía mi padre cuando decía: 'Quédate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar'". Pero a ver, ¿cómo a estas alturas no se sabe quién va? No es tan fácil. Concretamente, en Albacete hay problemas. ¿En Albacete? ¿Cuáles? No quería preocuparte, pero la agrupación local no ve claro que seas el cabeza de lista. ¿Qué le he hecho yo a esos de la agrupación? Dicen que eres un cunero. Que soy ¿qué? Un cunero, como en la restauración. Un cunero. Que no eres de allí. Que prefieren a uno de los suyos. ¿Que no? Si yo nací en Albacete. Pero no en Albacete capital. En parte tienen razón. ¿Y entonces? Entonces madera para peonzas. Es un tira y afloja. Tú tranquilo. No me quedo tranquilo. Ya me lo dijiste cuando la dimisión, y ha quedado en unas palmaditas. Venga, Antonio. Esto no es lo que hablamos. Y como no lo es, no me callo. No pienso callarme. Y si hay que gritar, voy a gritar más que nadie. Vale, muy bien. Primero, tranquilo. Y segundo: Déjame a mí hacer, ¿vale? Déjame. Ya sé que tú lo haces. Te lo agradezco, pero no quiero. El partido me debe una. Me debe una y debe pagármela. Eso debe hacer: pagármela. Qué disgusto, por favor. -Yo creo que está muy guapa. -Toma, y yo. Si a mí me da igual. Pero del patatús de su padre me quedo viuda. -Yo no sé qué le ven. -Si la envidia fuera tiña, Josefina. -Oh. Mira, guapita. Aquí donde me ves, bien pintada y bien peinada, no como aquí, aún tendría un buen reportaje. -Sí, de Félix Rodríguez de la Fuente. -¿Cómo se lo digo a Miguel? -¿No lo sabe? -Qué va. Acabo de hablar con él. -Con lo que es el barrio, me extraña. -Y a mí también. Yo, toda la mañana hablando de esto. -Pues no te preocupes. Creo que se lo dirá ella misma. -Mira, pues igual es mejor que se apañen entre ellos. Digo yo, padre e hija. -Sí. Déjales. Que se maten ellos. -Yo creo que deberías mediar. -Yo no me meto en esto. A mí me gusta esta. Hola, hija. ¿Qué tal? -Bien. ¿Y tú? -Bien, como siempre. Normal. ¿Quieres desayunar? ¿Un café? -Mejor un coñac. -¿Un coñac? -Sí. Un dedito. -Hija, a estas horas. Te pondré un coñac, pero me parece a mí que... Te voy a poner así, ¿eh? No son horas para andar tomando coñac. Ramón. ¿Se puede saber qué te pasa? -¿A mí? No me pasa nada. -Lleva un día. Oye, hija, perdona, pero no sé si has visto cómo te mira la gente desde que sales por la tele. No quiero meterme. Además, yo no soy un carca. Pero vamos, que el Chicho este ya os podría sacar más tapaditas. -Papá, si yo hiciera algo que no te gustara nada, pero nada de nada, me seguirías queriendo, ¿verdad? -Hija, ya he aprendido que eres una mujer mayor. Tomas tus decisiones. No sé cómo preguntas eso. -Por nada. Bueno, ya hablaremos. -Bueno. Adiós, ¿eh? -Adiós. -Pasa buen día. ¿Qué va a ser? -Un café, Miguel. -Permíteme un momento. Fraçoise. La francesita que nos vuelve locos. ¡Françoise! -Eh, mi revista. -Vosotros ya lo sabíais, ¿no, cabrones? ¿Eh? ¡Françoise! ¡Françoise! ¡Françoise! ¡Françoise! -Se ha enterado. -¡Françoise! Ay, que viene. Viene hacia aquí. ¿Adónde lo mandamos? Por mí, al Congo Belga. Al Congo Belga no. Pero con la cabra de la Legión, sin problema. ¿Quién lo sabría? El capitán. ¿Entre tanto papel? Cuela. Yo ya lo he hecho. Me voy a tomar algo. ¿Vienes? No. Me quedo. Ahora vengo. "El destino había puesto a Bernardo en mis manos". "Podía hacer con él lo que quisiera". "Podía mandarle muy lejos de Karina". "Pero por otro lado, ¿en qué persona me convertía?". "¿Quién era yo para hacerle eso?". "¿Que quién era yo?". "El tipo que tenía el sello". Hombre, Antonio. Hola. ¿Qué tal? Bien. Quería comentarte una cosa. Y yo a ti. Ya hace días. Sí. Sé por dónde vas. Has visto las cotizaciones. Las miro cada día. Verías que la pequeña inversión que te dije no va como la seda. ¿Es así? Sí. Y de pequeña, nada. Ya, pero mira, quería decirte que ahora sí que sí. Precisamente hoy estalla la bomba. ¿Qué bomba? Trapsa. La ha comprado una multinacional. ¿Una multinacional? Sí. Un grupo alemán. Estate atento a la cotización mañana. Mañana tenemos beneficios. Habrá que vender. Claro. Vendemos y buscamos otro chollo. Joder, Goyo. Bien, ¿no? Muy bien. Pasa. Gracias. Mercedes. No sabes qué dicen en la peluquería. Estoy indignada. ¿Qué pasa? Françoise. Ha salido en el "Interviú". ¿Françoise en el "Interviú"? Sí. ¿A...? Como su madre la trajo al mundo. ¿Esa chica está loca o qué? Imagínate lo que dicen. Y lo que dice mi cuñado. La tele no trae nada bueno. No sé qué necesidad tenía de eso. Ninguna. ¿Qué necesidad va a tener? ¿Pongo la mesa en el salón? No. Ya acabo. Últimamente no me cunde. No llego. Dejas los estudios para el final. ¿Qué dices? Estudio cuando puedo. Menudo lío. Y las navidades. Antonio. Las navidades duran una semana. Hay que estudiar a principio de curso. Desde luego. Poquito, poquito. Hola, Merche. Hola. ¿Qué pasa? Debo ir a Albacete. ¿A Albacete? ¿Así? A un mitin. Ah. Díselo. ¿Qué pasa? Nada. Françoise, que ha salido en "Interviú". ¿Ha salido en el "Interviú"? ¿Usted la ha visto? La portada. De jamón. -Seguro, ¿no? Teléfono A ver. Bistrot París-Nalón. -Hola, buenas. ¿Ahí se dan clases de francés? -No, aquí ya no se dan clases. -¿Y traducciones? -No, tampoco. ¿Por qué? -¡Por saber cómo se dice macizorra en francés! -¡Se dice me cago en tus muertos, desgraciado! Esto te lo tomas si tienes mucha ansiedad. Es todo lo que se me ocurre. -O sea, que ya estoy bien. -Por lo que a mí respecta, sí. Querría saber qué piensa tu hermano. -Hombre. -Sé que no he sido de fiar estos meses. Pero ya estoy bien. De verdad. -Sin duda, está mucho mejor. -Echo de menos a Oriol. Quiero traerlo. -Pero yo no puedo irme de Madrid. -Debo hacerlo sola. No puedo depender de ti siempre. -Creo que tiene razón. Tarde o temprano debe hacer una vida normal. -Bueno, ya veremos. Te acompaño. -Sí. -Muchas gracias. Te voy avisando. -Vale. -Muchísimas gracias. Hasta luego. Sí, claro. Me hago cargo. ¿Esta? Sí, si lo entiendo. Ya. Bueno, dígale que quiero hablar con él. Tengo prisa. Alcántara. Antonio Alcántara. Claro que me conoce. Pues muchas gracias. Buenas tardes. ¿Qué? Imposible. No puedo hablar con el presidente. Al menos, que sepa que le llamo. A mí no me hace gracia que te vayas tan rápido. ¿Sabes cómo me llaman? Cunero. ¿Cunero? Sí. Nunca lo había oído. Significa que te imponen desde Madrid. Pues tampoco pasa nada, ¿no? Digo yo. Es como la mujer del César. No solo hay que ser honrado, sino parecerlo. No se puede imponer nada. ¿Que quieren otro candidato? Voy y les convenzo. ¿Quieres esta camisa? Sí. Al menos te lleva Pepe. Hola, Sagrario. -Hola, Miguel. Dime. -¿Te quedan muchos? -Sí. Me acaba de llegar esta remesa. -Esta remesa. ¿De cuántos? -15. -15. Bueno. Te los compro todos. -Si los tengo reservados. -Te pago el doble. -Si te empeñas. ¿Qué le vamos a hacer? No se hable más. Son 2200 pesetas. -2200 pesetas. -2250 pesetas. -¿2250? -2250. -Cada vez más caros. 2000. 200. 50. Pues muy bien. Gracias, Sagrario. -Adiós. -Adiós. ¿Paco? Sagrario, de San Jenaro. Oye, mándame más ejemplares. Pues... como 50. Eso es mentira, don Antonio. No lleva dos meses y le cae gordo a todos. Con tal de llevar bien la dirección general. Usted sí la llevaba bien. Y es más persona, no como este señorito. Y es un desconfiado. Agárrese, que vienen curvas. Le ofrecí que le hiciera la mudanza mi primo. ¿Le recuerda? ¿Qué cree que me dijo? No sé. ¿Qué te dijo? Que quería una empresa profesional. Él es profesional. ¿Le rompimos a usted algo? Hombre, algunas cosas. Fue sin querer. Usted quedó contento. Pues claro. Y eso que duró tres días, y que no pude... ¿Le di recuerdos de Rosario, su secretaria? ¿Rosario? No. ¿Qué tal está? Pues frita con el nuevo. Ah. Verá usted. Como es del Opus, la obliga a ir tapada. Fíjese si será meapilas el tío que me ha echado una bronca hoy. ¿Sabe por qué? Pues no, no sé. No se lo va a creer. Por llevar esto en el coche. El "Interviú". Pero ¿a quién le hace daño mirar a esa criaturita? ¿Eh? Es la de la tele. Es para llamar a su madre y darle un premio. Esta es mi sobrina. Caray, don Antonio. Pero sobrina se refiere a... ¿Como la sobrina del cura de mi pueblo? No. Es mi sobrina de sangre. La hija de mi hermano Miguel. ¿Tú no has visto nunca a Françoise? Pues ahora que lo dice, sí. Lo siento, don Antonio. Me callo. Dios santo. Buenas tardes. Buenas. ¿Tiene Centramina? Sí. Son para algún hijo con exámenes, ¿no? Bueno, para estudiar. El examen lo tengo yo. No las he probado, pero dicen que van bien. Sí, son muy buenas. Mi hija, caja a caja se saca la carrera. Y su nieta. -¿Verdad, Presentación? -Uy, mano de santo. ¿Y son muy fuertes? Es sulfato de anfetamina. Si lo toma solo en exámenes, sin problema. ¿Cuánto valen? 168. ¿Necesitan receta? No, no hace falta, mujer. Pues aquí tiene, 200. A ver si apruebo. Seguro que sí. Gracias. Adiós. Adiós. "Lo que son las cosas". "En aquel tiempo, tomar anfetaminas no solo estaba a la orden del día, sino que conseguirlas era fácil y barato". Ya habréis visto a los imitadores repetir el: "Puedo prometer y prometo" de nuestro presidente. Que sepáis que a él no le sienta mal. Me lo dijo Adolfo hace poco. Dijo: "Que lo digan. Que lo digan". "¿No ves que nos hacen publicidad?". Tenía razón. En UCD prometemos porque podemos. Y podemos porque cumplimos, ¡y pensamos seguir cumpliendo! ¡Pensamos seguir cumpliendo! Gracias. Muchas gracias. Gracias. Hola. Hola. ¿Qué tal? ¿Tienes un momento? No quiero molestarte. Nunca molestas. ¿Quieres tomar algo? No. Ven. Pues llevo un par de días viéndote por aquí, y pensando en pasar. ¿Qué tal? Mal. Para qué te voy a engañar. Estoy preocupada. Por Bernardo. Ah, Bernardo. Dice que te ha visto en la oficina. Él no sabe que he venido a verte. ¿Y de qué quieres hablar? De su prórroga. No puedo hacer nada. Lo siento. Tú conoces al capitán, o al general. Al que tenga que decidir. Eso va al tribunal. No es tan fácil. Bueno, ¿y Luis? No le llamaron. Me dijiste que hiciste algo para que no le llamasen. Pero con Luis es distinto. Era su primera llamada. Tu amigo ya pidió alguna prórroga que otra. No es tan fácil. Carlos, sé que Bernardo no te cae bien. Y lo entiendo. Pero te aseguro que es encantador, y muy sensible. No sé qué podría pasarle en un cuartel. "¿Que qué podría pasarle al enclenque?". "Pues poco bueno, la verdad. En eso consistía la jugada". "Mantenerle lejos de Karina y que las pasara canutas". "Pero viéndola tan afectada, empecé a arrepentirme de lo que hice". Dime la verdad. ¿Tiene posibilidad de conseguir la prórroga? Pocas. Pero bueno, veré qué puedo hacer. Gracias. De nada. Bueno. Que... Que me voy a casa. Sí. Hasta luego. "Denegar la prórroga a Bernardo no solo fue miserable por mi parte, sino también una estupidez". "Karina no le olvidaría, y sufriría por él durante toda su mili". Di lo que quieras, pero es un enganchón. -Que no. Esto se arregla. -Lo barato... -Hola. (LAS DOS) Hola. -¿Qué hacéis? -Hemos ido de compras. -Mira una cosa. A ver qué te parece. -Qué bonito color. -¿Sí? -Sí. -Oye, ¿tú crees que esta es muy corta? -No, para ti no. -Es que, de verdad, qué rico es. -Enséñale lo suyo. -¿Para mí? -Te hemos comprado una cosa que nunca te pones tú. Es el color negro. Qué guapo. -Sí. Estás muy moderno. -Pues gracias. -Y muy guapo. -Gracias. -Fuimos al centro. Lo hemos visto entero. -Entero. -Y entramos en una tienda que pedían dependientas. Me van a hacer una prueba. -Bien. -A ver si hay suerte. Yo creo que sí. Les ha gustado mucho. -A ver. Oye, ¿te quedas a cenar? -Si me invitas tú, sí. -Por favor. Qué bien. Voy a ver qué hago. -Yo recojo esto. Oye, qué bien lo de Jaime, ¿no? -¿El qué de Jaime? -Que lo han dejado. ¿No lo sabías? -Anda. No. Lo imaginaba, pero no. -He metido la pata. -No. -Yo me alegro mucho, porque ese tío solo le traía problemas. Creo. -Sí, yo también. -Y bueno, estaba muy rara. No quería quedar conmigo. -¿Cómo la ves? Pues no sé, normal. Bien. vamos, como siempre. -Pili. -¿Sí? -¿Me ayudas? -Claro que sí. Que... que... No le digas que te dije nada. -No, tranquila. -Qué metedura de pata. Gracias. ¿Cómo te puedo ayudar? -Abre la nevera y saca tomates. "Señora, ¿va a votar el primero de marzo?". -"¿Es tan importante?". "¿Estaremos mejor?". -Bueno, pues ya están dormiditas las tres. -"Puede decidir lo que...". -A ver lo que aguantan. -"Y ayudar a que estemos mejor". -¿Qué veis? -"Con su abstención no hará nada". "Con su voto ayuda a todo". -Qué pesados con las elecciones, ¿no? Antes no podíamos votar y ahora no paramos. -"Vote". -¿Qué voto, Miguel? -Es libre. Vota a quien te dé la gana. -Ah. -"Cuando lo hace alguien que no lo pensó nunca". -A mí este cada vez me gusta más. Es muy guapo. ¿Tú qué vas a votar. -Yo comunista. -¿No has oído eso? -Pues que sepas que están en contra de cualquier explotación. La sexual incluida. -A mí no me explota nadie. Las fotos me las han pagado muy bien. -Ah, ¿sí? -¿A ti te ha faltado algo? Si era por dinero, habérmelo pedido. -No es por eso, y es una oportunidad. Todas las famosas quieren salir. -Ya, pero no soy el padre de todas esas famosas. Soy tu padre, y no quiero que te engañen. -Si no me han engañado. Me han pagado 30 000 pesetas. -¿Cómo has dicho? -Sí. 30 000 por posar una tarde. Ah, y el taxi me lo pagaron ellos. -Bueno, le han pagado el taxi y todo. Esto no es explotación. -¡Iros al cuerno las dos! Es el momento de las generales. Cuando pase todo esto ya... No. Será tarde para cualquier cosa. El plazo se cierra dentro de nada. De todas formas, ¿qué nervios te han entrado? Si lo tuyo por Albacete está. Venía de muy arriba. Eso mismo pensaba yo, pero algunos me llaman el cunero. ¿A ti? ¿Por qué? No sé. Si eres tan de Albacete como yo. Bueno, Sagrillas. Es igual. Pues eso digo yo. ¿Quién te cuenta esas milongas? De milongas nada, Mauro, porque viene de Ernesto. ¿Ernesto? Ochotorena, sí. Por lo visto aquí no me ven como candidato. Igual es una facción que no conoces. Si aquí somos cuatro gatos. Eso pienso yo, que no sois 100 000. Pero si no sabes nada, y Ernesto dice esto. Si lo dice él... Por eso vengo, porque lo dijo él. A ver, no somos tantos. Mauro, toda la gente a la que caigo mal está ahí. Dime quiénes son y hablo con ellos. Vamos a hablar esto con calma. No, bueno... Mañana yo estoy en Madrid. Quedamos los tres: Ernesto, tú y yo. ¿Eh? Mañana. Sí. ¿Quedamos en mi casa y estamos más tranquilos? Bien. Llamo a Ernesto y quedamos los dos allí, a las 21.00 ó 21.30. 21.30. Perdona, tengo que salir. Sí. Por cierto, muy bien. Muy bueno eso. Gracias. Le hacemos publicidad al presidente. Reacciones adversas: palpitaciones, taquicardias, hipertensión, cefaleas, temblores... Por Dios. Impotencia, urticaria, eritema, psicosis y paranoia. Madre del amor hermoso. Bueno. Me voy a dormir. ¿Y tú qué haces? Tengo que ponerme a estudiar. ¿Qué es eso que tienes? ¿Esto? Unas vitaminas que me he comprado. Pues mira, bien. Ahora te vendrán muy bien. Sí. Tómatelas, mujer. (RADIO) "Sus productos en el mercado americano tras la entrada de...". -No se preocupe. Ya verá cómo todo tiene solución. Muchas gracias, Pepe. -"Acerca de la absorción de Trapsa...". Pon más alta la radio. "La empresa española aporta un claro dominio de nuestro mercado así como la cartera de clientes logrados gracias a su inclusión en el mercado internacional". "Por su parte, la empresa alemana dará a la española una posición...". ¿Qué haces? -Qué susto. -Pero ¿qué haces? -Nada. Puerta Inés. Ya está. Pasa. -No quiero entrar. Era solo para hablar de lo de Oriol. -¿Sí? ¿Sí? Puerta abriéndose Llaves Antonio. Pero bueno, ¿qué haces aquí? ¿Ha pasado algo? No. Estoy bien. Tranquila. Ah. ¿No dormías en Albacete? Pues sí, pero para dar más vueltas en el hotel, mejor me vengo a casa. ¿No ha ido bien? No me hablan claro. No me hablan claro. Hoy Ernesto me dice una cosa, y Maurín me la niega. Que no hay nada contra mí. Que te digan que sí o que no, pero que te digan algo. Eso pienso. Mañana vienen a cenar para hablar. ¿A cenar aquí, a casa? Sí, Merche. Perdona que te meta en esto, pero es que si no... No, está bien. Si hay que hacerlo. Mañana voy al partido a ver a Maceiras. No puedo más. ¿Maceiras...? Sí. El amiguito del subsecretario. Ese me debe una. O me la paga o tiro de la manta y cuento su doble vida. Antonio, piensa. Olmedo tiene familia. No puedes hacer eso. La familia de Olmedo le da igual a Maceiras. Es un mariquita. Vete a descansar y mañana pensamos. Coge la maleta. ¿Hay algo? Tengo hambre. ¿Sabes lo que tengo que estudiar? Bueno, me hago unos huevos. ¿Tú unos huevos? Anda. Anda, vete echándole una ojeada a esto. Y prepárate. Madre mía. Ay, por Dios. Por Dios, cómo está. ¡Que se acaban! ¡Que se acaban! ¡Me las quitan de las manos! ¡Mirad! ¡Mirad! ¡Mirad! -¡Miguel, baja, que te vas a descojonar de la risa! -¡Baja, baja! Risas Macho, lo que tienes en casa. Vale que os hayan dado 30 000 pesetas. Pero si era por dinero, haberlo hablado conmigo. Teléfono ¿Sí? -"Inés, soy yo". "No cuelgues, por favor". "He intentado hablar contigo". "Inés, no sabes cuánto te echo de menos". "Quiero... necesito verte". "Por favor. Estoy enfrente de tu casa". "Inés, no me cuelgues. Inés". Teléfono ¿Hola? -"Eres Françoise, ¿verdad?". -Sí. ¿Quién es? -Te he conocido por el acento. Soy Víctor Pozo. No sé si me conocerás. -No. No sé quién es. Lo siento. -Igual sí conoces mi empresa: Ruby Films. Soy el productor de cine. -Ruby Films. Me llaman del cine. -Verás, es que me ha pasado tu teléfono un ayudante de Chicho. -"Y nada, que he visto tus fotos en la revista y me han encantado". Creo que tengo un guión para ti ideal. "Te viene genial". Oye, ¿estás ahí, Françoise? -Sí, sí. Estoy aquí. -"Oye, una preguntita nada más". ¿El acento lo podrías exagerar "un poco?". -No lo exagero. Soy francesa. -Ah, si eres francesa, perfecto. Muy bien. "Sí, sí. Lo que sí me gustaría" es saber si te podrías pasar por mi despacho. ¿Quién te lleva? -Si me da la dirección, cojo un taxi. -No. No, mujer. Que quién es tu representante. -Ah. -¿Qué? -Que quién es mi representante. Yo no tengo de eso. -Ah. Cita no tenía. No, no. Pero no hará falta, créame. Está muy ocupado. Yo le doy cita para mañana. No, no hará falta. Dígale que soy Antonio Alcántara. Le conozco de cuando Olmedo estaba en el Ministerio de Agricultura. Dígale eso. Antonio. ¿Qué hay? ¿Cómo no recibirte? Sé que estás ocupado. No, pasa. Gracias, señorita. Hola, madre. Hola, hija. Esta chica ha perdido el norte. ¿Qué dice su padre? ¿Se lo consiente? ¿Qué va a hacer? Te digo qué puede hacer: nada. ¿O nosotros pudimos hacer algo con Inés? No me lo recuerdes. Vaya vergüenza pasé en el barrio. ¿Qué es esto? Tanto marisco. ¿Viene un ministro? Casi, casi. Antonio tiene una cena. Con el lío que tengo yo, que mañana tengo el examen. ¿Has tomado vitaminas? No, pero tendré que tomar una. Pues tómatela. Eso da mucha fuerza. ¿Y Carlos ha visto esto? ¿Carlos? Pues no lo sé. He contado que casi me lío con ella. ¿Sabes qué hacen aquí? Me miran y se ríen. ¿Cómo que casi te lías con ella? Joder, casi. Pero vamos, para lo que me habría servido. ¿Te pasa algo? No, nada. Bueno, llevo toda la noche con lo de Bernardo. Eh, problemas de conciencia con ese ni uno, ¿eh? No, no es eso. Vino Karina a hablar conmigo, a ver si podía... A ver si podías. Qué fácil. Carlos, objetivamente has hecho lo posible. Para mandarle con la cabra. Hombre, es difícil, pero si se entera te mata. Encima, como le pase algo, ya ni te cuento. ¿Sabes dónde está? ¿Qué? El informe de Bernardo. A buenas horas. En la mesa del capitán. Mierda. Con Adolfo ahora no se puede hablar. Con el día a día ya está desbordado, y ahora se centra en la campaña. Que sepas que el PSOE nos come el voto de centro. Acojonados estamos. Ya. Eso está muy bien. Pero ¿quién decide quién va y quién no en las listas? Y no me digas que el partido en Albacete. Eso ya no cuela. Lo decidimos en la Ejecutiva. Con Adolfo, por supuesto. Con Adolfo. Sobre todo con capitales de provincia. ¿Y entonces? Entonces nada, Antonio. Aunque no lo creas, es un proceso complicado. Claro que es complicado. También lo es tener muchas cosas que largar, o muchas que callar, como tú. Por eso venía a hablar contigo. ¿Me entiendes? Me estás amenazando. No. Te pido que no me trates como a un idiota, porque no lo soy. No puedo ir al infierno, porque me falta un pecado. ¿Entiendes? Y sabéis del agravio del partido conmigo. Lo sabemos. ¿Sabéis que yo avalé? Cuando nadie creía en esto, avalé. Con muy pocos. Me jugué la casa, la imprenta, todo. Sí. También lo sabemos. El partido te sabrá compensar. ¿Cómo dices eso? No es la resurrección de los justos, Félix. No, ahora. Ahora se harán unas listas, y yo quiero encabezar la de Albacete. ¿Y tú vas a estar conmigo o no? Félix, te dejo para que trabajes. Yo estaré esperando mi llamada. Antonio. Que sepas que todos tenemos muertos en el armario. Todos. Unos más que otros. Saludos a Olmedo. Tienes que ser tú. ¿Cómo se te ocurre semejante idea? ¿Me ves aprovechándome de mi hija? -Todo representante se lleva su comisión. -Que no, Paquita. -Pues es por ella. ¿Quién la llevaría mejor. -Pero llevarla ¿adónde? -No seas burro, Miguel. En el cine se dice así: ¿A ti quién te lleva? -¿Cómo me va a llevar él? -¿Y por qué no? Si es lo más normal. Que en la farándula se quede todo en familia. Mira las folclóricas, o los payasos de la tele. -Pero mi padre no sabe nada de esto. -No sabía de hostelería y mira ahora. Te interesa alguien que dé la cara. ¿Quién mejor que tu padre? Además, tu padre impone mucho. Pero mírame bien. Tengo pinta de lo que soy: taxista, cocinero. No soy uno de esos... -Mánager. Se dice Mánager. -Se dirá como se diga, y yo digo que no. -Con la ilusión que le hacía. -Seguro que solo sirve para discutir con él. Lo conozco. -Vosotros probáis. Que sale bien, pues estupendo. Y si no, podrás buscarte otro mánager. -Mánager. Pues nada, yo me callo. Pero ya aparecerá el desaprensivo que se quiera aprovechar de tu hija. Los que las quieren hacer pasar por el aro. -Paquita, ya está bien. -¿Qué significa eso? -Que está bien, que lo hago. -Claro que sí. Si lo vas a hacer muy bien. Hola, Goyo. Soy Antonio. "Hola". "¿Escuchaste ayer?". Sí. ¿Cómo va la cotización? "De maravilla. Voy a esperar al cierre". "Venderé todo. ¿Y tú?". Lo mismo que tú. "Me parece muy bien". Otra cosa. Así por encima, ¿sabes cuánto vamos a sacar? "Un 10%". "Tú, medio millón limpio". ¿Medio? "Medio millón por lo menos". Joder. "Hola, Toni. Te he estado esperando, pero me he tenido que ir". "A Redacción han llegado estos papeles". "Gallardo ha parado el asunto. Llámale, por favor". "Él te explicará mejor qué hay detrás. Un beso. Juana". "Prefería irme antes de que vinieras". "Lo siento, es pronto para vernos como amigos". Venga, que me pones nerviosa. Tranquilízate. ¿No sabes que vienen Ochotorena y Maurín? Lo sé. Ya puedes abrir los ojos. Es precioso. Por Dios. ¿Te gusta? Esto te habrá costado carísimo. Eso hoy no importa. ¿Cómo que no importa? Que te conozco. Eres capaz de despilfarrar el dinero. No, Merche. Esto es porque hoy hemos ganado 500 000 pesetas. ¿Cómo que hemos ganado 500 000 pesetas? ¿De dónde ha salido eso? De la Bolsa. Me dio un soplo Goyo e invertí. ¿Cuánto? Mucho. Cinco millones. ¿Sin decirme nada? Te lo digo ahora. ¿Y si sale mal? No podía salir mal. Esto venía amarrado. Era un soplo. Es invertir. Invertir. Te queda muy bien. ¿No te gusta? Sí, es precioso. Entonces, ¿qué pasa? Por Dios. ¿No estás harto de sobresaltos? Tenemos más dinero del que hubiésemos imaginado. ¿Necesitas más? A mí con esto me basta y me sobra. No. Si te refieres a la Bolsa, no quiero invertir más. No solo me refiero a la Bolsa. Me refiero al negocio que te pueden ofrecer, o a esa empresa que quieres fundar, o edificar. No sé dónde quieres llegar. ¿Por qué no aseguramos el dinero que tenemos? ¿Eh? Lo invertimos en algo seguro. Ganando menos. Y a vivir de las rentas. Sin sobresaltos ni riesgos. Eso. Sin sobresaltos ni riesgos. A vivir y a disfrutar. Ya. Invertimos todo, pero todo, en un valor a plazo fijo en nuestro banco. El banco de Granada. Eso. No está mal. Me gusta. ¿Seguro? Seguro, Merche. No me va mal haciéndote caso. Bueno, alguna vez te habrá ido mal. Póntelo en la cena. Antonio. Que aprendan esos. Es precioso, y yo te adoro. ¿Has podido cogerlo? Qué va. No le ha quitado el ojo. Y ya lo ha firmado. Delante mía. Era imposible. Pues qué pena. Habrías quedado bien. ¿Cómo? Pues eso, que a las chicas estos detalles generositos les encantan. Habrías ganado puntos. ¿Por qué no lo dijiste ayer? Pues... -Buenas tardes. ¿Da su permiso, cabo? -Sí. -¿Algo para Capitanía? -Este y este. -¿Alguna cosa más? -Nada. Te puedes retirar. -Adiós. Si va a Capitanía, llevará las órdenes. ¿Eh? Si viene el capitán, ahora vengo. ¿Qué vas a hacer? Ahora se me ocurrirá algo. Hola. -Hola. -¿Me das un número? -Claro. -Es mi día de suerte. -Suerte la mía. ¿Me la firmas? -Claro. -Sí. -Pedro, ¿verdad? -Para Pedro, que hace realidad los sueños de todos. Con cariño, Françoise. -¿Cuánto te debo del décimo? -Nada. A este invita la casa. -Ay, muchas gracias. -A ti. -Adiós. -Adiós. Hay de todo: listas de afectados, declaraciones, la sentencia. Toni, esta es la sentencia completa. Quien la lea verá que el único responsable es Pablo. Y eso ¿qué más da? Si quieren publicar que estabas involucrado, tienen material. Que ya lo sé, hijo. ¿Se sabe quién ha mandado esto? Pues eso es lo peor. Gallardo dice que debe ser alguien de tu partido. Un alto cargo. Un alto cargo de UCD. ¿Se sabe quién es? No me lo podía decir. Revelaría la fuente. ¿Sabes quién ha sido? Perfectamente, hijo. Ha debido ser Félix Maceiras. Es el coordinador de la Ejecutiva. ¿Cuándo llegó esto al periódico? A primera hora de la tarde. Joder. Qué rápido ha sido. Le he visto esta mañana. ¿Y? Pues hemos discutido, como siempre. Maceiras. Dale las gracias a Gallardo por parar esto. No quieren que salgas candidato. ¿Te merece la pena todo esto? Pues sí me merece la pena. Claro que merece. Alguien en el partido no quiere que me presente. Pero ese no es todo el partido. Esa es la clave. No te preocupes. Esto no queda así. No lo hago, pero ándate con ojo. Con mucho ojo. Esto es la política. ¿Quién anda ahí? ¿Tú qué haces aquí? ¿Que qué hago yo aquí? ¿Y tú? ¿A ti qué te importa? Claro que me importa. A mí y al cabo. Me mandó seguirte. No jodas. ¿Crees que los mandos son tontos? Se mosquean con lo que te cuesta llegar a Capitanía. Por tu padre, no digas nada. No sé yo. Te hago la guardia tres días. Cinco. Pero no digas nada. Está bien. Y venga. Espabila. Te están esperando. Sí, ahora voy. Gracias. Música ¿Cómo está ella? -Bien. Mucho mejor. -Qué bueno. -Hoy fue a por Oriol. -Bien. -¿Qué sabes de Jaime? -Está todo el día fuera de Madrid. Le salieron unos bolos. Tranquilo. -Mira, mejor. -¿Viniste a preguntar sobre Jaime? -No. A verte. -Bueno, qué directo. -Antes tenía la excusa de venir a ver a Inés. -No necesitas ninguna excusa. De hecho, hoy salgo antes. -¿Tomamos una copa por ahí? -¿En serio me dices? No puedo más. Todo el día con la música en la cabeza. -¿Entonces? -Entonces ¿qué? Vamos a un lugar más tranquilo. -¿Cómo de tranquilo? -Lo vemos sobre la marcha. -Muy bien. ¿Tú a qué hora les dijiste? Si no se lo dije yo. Me lo dijo Maurín: "A las 21.30 en tu casa". Ya han pasado. Por eso. Estás loco. Timbre Mira, ahí están. Rufi. Abróchate la chaqueta. Estás engordando. Sí. Muy bonito esto. Hola, Mercedes, Antonio. Hola, Ernesto. ¿Cómo estás? ¿Sabes algo de Mauro? Mauro no va a venir, Antonio. ¿No viene? ¿Y entonces? Bueno, pues voy a ver cómo va la cena. Sí. ¿Pasa algo? Tenemos que hablar. Claro que debemos hablar. Quería yo contarte algo. Vamos a ver. ¿Sabes qué es esto? Un "dossier" sobre Construcciones Nueva York y sobre mí. Ha llegado hoy. ¿A que no sabes quién está detrás? ¿Quién? Maceiras. ¿Félix? Sí, Maceiras. No, corrijo. El maricón de Maceiras. ¿Tú no sabías eso? ¿El qué? Que era... De cáscara amarga. Un maricón. Aunque no lo parezca. Y cuando sepas quién es su amigo... Siempre se ha dicho que Olmedo... ¿Cómo? Te lo aseguro, Ernesto. Te lo aseguro como se lo aseguraría a toda España, ¿entiendes? ¿Qué vas a hacer? Pensaba hablar con Maceiras. Pero voy a hablar por teléfono, no por la espalda. Verás cómo no dice nada cuando me oiga. Ya verás cómo amaina. Quieto, Antonio. ¿Qué pasa? No ha sido él. ¿No ha sido él? ¿Por qué, Ernesto? No nos has dejado otro remedio. Te has movido más de la cuenta. No esperaba que esto llegara tan rápido. Y mira que te lo dije: Déjame hacer a mí. Pero hacer ¿el qué? Buscarte algo. Yo qué sé. Lo que quieres es imposible. ¿Y por qué es imposible? El partido no te ve. No eres elegible. Así de claro. Ya. Que no tengo nivel. No. No es eso. No estoy a la altura. O sea, que estos días ya tenías un candidato. Sí, desde hace días. Hay compromisos ineludibles. Entiéndelo. No, si lo entiendo. De compromiso sé más que tú de aquí a Lima. ¿Sabes? ¿Sabes por qué entré en política? Porque era un ingenuo, y sabía que en España cambiarían muchas cosas. No quería perdérmelas en casa. Quería pertenecer a algo grande. Y ahí has estado. Sí, ahí he estado. Pero visto desde dentro, algunos cada vez son más pequeños. Al final sus ideales se resumen a una cosa: Ellos, por encima de las ideas, del partido y de los compañeros. Ellos mismos y punto. No digas eso. Sí. Y deja que te diga una cosa: A mí no me dais ni me quitáis ningún puesto. No me dais ni me quitáis nada. No me vais a echar de la política. De la política me iré yo, cuando quiera y como vine: Con los bolsillos vacíos, las manos limpias y la cabeza bien alta, cosa que algunos no podéis decir tras dos años. Hay que venir con las maletas hechas, y me ofendes. El que me ofendes eres tú, y estás en mi casa. Cállate la boca y lárgate, que no te quiero volver a ver. Recuerda: al menos he dado la cara. Otros no lo harán. Por eso no te la parto. Pero lárgate. No quiero verte. Tenías que haberle partido la cara. Sí. ¿Cómo estás? Bien, pero tráeme la pastilla. Me va la patata a 200. Teléfono Déjalo sonar. -Lo cojo, por si es importante. No tardo nada. Dígame. Hombre, Eugenio. Estáis los tres, ¿no? ¿Cómo? No. Salió de aquí esta mañana. Si hubiera pasado algo, me habría llamado. Muy bien. Sí. Llámame cuando sepas algo. -¿Qué pasa? -Inés no llegó a casa de Eugenio. -¿Crees que le pasó algo? -Es que soy tonto. Sabía que no la podía dejar sola. -Tranquilo, no te machaques. -¿Vamos a los bares, por si alguien la vio? -No. No, no. No iba a servir de nada. ¿Te importa si miramos en hospitales? -No. Que me iba a conseguir algo. Así, mirándome por encima del hombro. Tú a ellos no los necesitas. Ellos te necesitan a ti. Ya lo sé, Merche. Pero tranquila. Esto no queda así. ¿Qué quieres decir? Que una cosa son esta gentuza y otra el partido, y sobre todo Suárez. Quiero que el presidente se entere. ¿Y qué harás? Mañana le llamo a Moncloa y hablo con él directamente. Tú tienes examen, ¿no? Sí. Pero vamos, ahora no te preocupes de eso. ¿Me dejas que te lleve a la facultad? Por hacer algo. Pero bueno. ¿Qué hace despierta? Pues... -Estabas gritando. ¿Quién, yo? No, hija. No estaba gritando. Ha venido un amigo mío sordo, y hay que hablarle alto. Papá, ¿nos vamos a ir a Albacete? No. No vamos a ir a Albacete. No te hacía ninguna gracia, ¿verdad? A mí en el fondo tampoco. ¿Te has quedado toda la noche? ¡Qué susto! Sí. Qué remedio. Tengo el examen a las 11. Pues hay que pasar por el banco. Buenos días. -Buen día. Duerme un poquito más. -¿Ha llamado alguien? -No. Llevo un rato despierta, y no. -¿Llamo a los hospitales otra vez? -¿Por qué? No puedes hacer nada. Duerme. Anoche no paraste de dar vueltas. -Siento que no fuera la noche más apasionada. -No te preocupes. Lo entiendo. -La verdad, con 20 millones en bonos a plazo fijo, ya no sé si sois mis mejores clientes o los dueños del banco. No nos importaría ser los dueños. Vosotros, pase lo que pase, siempre ganáis. No siempre, Antonio. Seguimos siendo dueños del dinero nada más. Merche, te duermes. No puedes ir ni a un examen de conciencia. Qué tontería. Ahora me tomo un café y una... Me las he dejado. ¿El qué? Nada, nada. Las aspirinas. Te consigo una. Trae una. Le dolerá la cabeza. Que no. No hace falta. ¿En cuánto habéis fijado el interés? En el 12%. Más no puedo daros. No, si está muy bien. El dinero está seguro. Bueno. ¿Firmo? Claro. Si está seguro y bien. Eso es. Pues nada, Felipe. Muchas gracias. Estamos para serviros, Antonio. Como dijo Jesucristo en la cruz: en tus manos encomiendo mi espíritu. Perdona. Vamos. Te llevo a la universidad. No hace falta. No tengo nada que hacer. Qué más quisiera. Te llevo y te espero. ¿Te esperas ahí? Sí. Lo dicho, gracias. Adiós. 1776. "Relaciones de riquezas" de Smith Adams. 1848. "Manifiesto comunista". ¿Cómo era "La división del trabajo social"? "La división del trabajo social". Émile Durkheim, 1893. 1893. Me lo sé. Lo sé. Y yo también me lo sabía. ¿Será posible? 1893. "La división del trabajo social". 1905, "El protestantismo" y "La ética del capitalismo", de Max Weber. 1905. "La ética del capitalismo". Cuando sepas algo llámame. Sí, yo igual. Un abrazo, Eugenio. El niño se hizo ilusiones. No sabe nada todavía de ella. Voy a trabajar. ¿Quieres que te acerque? -Bueno, gracias. Espero verte. -¿Segura? Si tenemos la negra. -¿Nos fugamos a la Sierra? Sin teléfono. -Me parece bien. ¿Este fin de semana? -Es cuando más trabajo. -¿Ves? Si no hay manera. Llaves -Eh, hola. -¿De dónde vienes? -¿Qué? -Hace 24 horas que no sé de ti. -Ah. Pero he estado viendo a Oriol. -A Oriol. -Sí. Hola. -Hola. -¿Y dónde está Oriol? Con su padre. Lo dejo unos días más. Voy a la ducha. Venga. Bueno. Me alegro mucho que hayas venido. "Cool. You are a beautiful girl". "So nice". -Muchas gracias. Y este, ¿por qué habla en inglés? -No lo sé. Porque es productor de cine. -Perdone. ¿Estas películas son las que hace? -Sí. ¿Por qué? -No, porque son muchas, y no sabíamos que eran un productor tan importante. -Llevo muchos años en esto. Pero hablemos de ti. ¿No te han dicho que eres "very cool"? Yo, ayer, en cuanto vi tus fotos, me dije: "Víctor, aquí hay una estrella". Va a subir como la espuma. ¿No cree? -Bueno, en casa estamos que nos subimos por las paredes. -Bueno, ¿y los guiones que me dijo? -Ah, sí. Un momento. -Déjame, hija. -Aquí está. Es una joya. Ya verás. -A ver. "Las divorciables". -Sí. El nombre lo indica. -Pero en España no hay divorcio. -No, pero se habla. -Ya. Y en esta película, "Las divorciables", ¿de qué haría? -Esta película, siendo francesa, yo la veo en el papel de "au pair". Tiene un papel grande. Se lía con el dueño de la casa. Y la veía así... no sé, como europea. Una "au pair" muy moderna. Una chiquita joven, ligera de ropa. Un bombón de papel. A "liquor chocolate". -¿Me está diciendo que en esta película saldría desnuda? -Solo si el guión lo exige. -Y la historia lo pide claramente. A ver, no es porno. Como mucho, digamos que es erótico. Lo normal. Tú estás en la ducha, el dueño de la casa te vigila, te dejas vigilar, -¿Y el otro guión? -Ah, sí. Está por aquí. "Navajeras". Chicas marginales. -"Navajeras". Una de macarras. -No. Se lleva ahora. No tiene tanto "glamour". Pero bueno. -Más social. -"Of course". -En esta ¿de qué haría? -Es a la que violan. -A la que violan. Joder. Mire, le voy a decir una cosa. -¿Por qué no hablamos a solas, papá? -¿Cómo? ¿Papá? ¿Es tu padre? -Sí, señor. Soy su padre, y a mucha honra. Por Dios. ¡Eh, señora! ¿Qué hace aquí? Tengo un examen. ¿Qué? ¡Hay una amenaza de bomba! ¡No sabía nada! Por allí, por favor. Sí. Merche. ¿Dónde estabas? Había una amenaza de bomba. En el baño, Antonio. Ah. Me he quedado dormida. ¿Cómo? Me tomaba una pastilla para estudiar, y hoy la he olvidado. Me cago en la mar. Y me faltaba una fecha. ¿Que te faltaba...? No te preocupes. Os aprobarán a todos por el susto. Si lo sé bien. Bueno, ¿qué más da? Aprobaréis todos. Bueno, ¿qué tal? -Perfectamente, ¿no? -"Très bien". -Ya sabía que os ibais a entender. -Bueno. Hemos hablado tranquilamente y ha quedado todo arreglado, ¿verdad? -Entonces ¿qué? ¿Tenemos película? -Bueno, me voy a la cocina. -Y yo me voy a estudiar a guión. -¡Françoise! ¿Eso quiere decir que sí? -Sí. -¡Enhorabuena! -Gracias. -Al final, ¿qué? ¿Cuánto...? ¿Cómo...? -¿Que cuánto me pagan? No lo sé. Lo lleva Víctor, mi representante. -"Au revoir". -¿Por qué...? ¡Miguel! ¿Tú estás seguro? Que sí. Esto no puede quedar así. ¿Y si no está? ¿Cómo no va a estar? Ya verás cómo está. Mírale. Ahí está. A la primera. Mira con quién está. Con Zipi y Zape. Ahí viene. Adolfo, ¿cómo estás? Hola, Antonio. Mercedes. Presidente. Dicen que querías hablar. ¿Pasa algo? Pasa. Quería... Nada. Nada. Quería desearte suerte en las elecciones. Se agradece. La vamos a necesitar. A ver si pasa este lío y hablamos con más tiempo. Cuando tú quieras. Encantada. Ya está. Has estado muy bien. Pero que muy bien. Ya. Vamos. Hola. Hola. Pues mira. La prórroga, denegada. Pero si me vuelve a dar los papeles yo hago que se la acepten. Gracias. Perdona. No pasa nada. Hasta luego. Adiós. "En aquel momento me sentí como Bogart en el final de 'Casablanca'". "Dejé a Karina en brazos de Bernardo, sí". "Pero a cambio descubrí que aún sentía algo por mí. Perdiendo salí ganando". "Definitivamente, siempre nos quedaría San Genaro".

Cuéntame como pasó - T12 - Capítulo 209

03 feb 2011

A principios de 1979 los españoles son llamados de nuevo a las urnas, esta vez para votar en las elecciones generales. Una vez más, Antonio Alcántara, tiene que ver como su partido, la UCD, le da de lado sin ningún tipo de explicación. Sus esperanzas de convertirse en diputado se esfuman para siempre, pero lejos de resignarse Antonio decide plantar cara al partido para que le aclaren, de una vez por todas, su situación.

Mercedes intentará apoyar a su marido en todo momento, mientras ella intenta sacar horas de donde puede para afrontar los exámenes de la Universidad. Merche encontrará la fórmula para mantenerse despierta y a pleno rendimiento, aunque luego los resultados no sean los esperados.

 

ver más sobre "Cuéntame como pasó - T12 - Capítulo 209" ver menos sobre "Cuéntame como pasó - T12 - Capítulo 209"

Los últimos 1.657 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos
Estamos en Facebook ...
Recomendaciones de usuarios