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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 355: "Antes del amanecer" - ver ahora
Transcripción completa

(TELEVISIÓN) "Cada vez que te cargas con esta peligrosa munición,

te conviertes en un arma mortal.

Por favor, no aprietes el gatillo".

(Motor)

¿Os hace una carrera? El John y yo contra vosotros.

-Vamos, tío, ni de coña. -¿Por qué?

-Llevamos un pedal de la hostia.

-Yo estoy bien, tío. Contento, pero controlando.

-Que no, que nos la vamos a pegar.

-¿Nos cobra?

Cagados. Mira estos.

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar # de un tiempo que nos cambió.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido

# si has conocido la felicidad. #

(RADIO) "Continuamos con una noticia que nos afecta a todos

en nuestra vida cotidiana. El próximo domingo subirá la luz

un 5,5 % de media.

El Consejo de Ministros ha aprobado también

la puesta en marcha de un programa

para informar a los españoles sobre los cambios que supondrá

el mercado único europeo..."

¡Mercedes!

Clara, lo siento, de verdad.

No sé qué estoy haciendo, pero me voy.

Mujer, quédate. Tienes una habitación preciosa a vuestro nombre.

Y ya está pagada, ¿eh? -El baile acaba de empezar.

No, de verdad que no.

Mercedes, bebe, baila, acuéstate borracha

y mañana verás las cosas de otra manera.

Es que...

Necesito estar sola, necesito pensar.

Necesito digerir lo que me está pasando.

Mira, esto es una crisis más.

Habéis tenido muchas, y creo que esta no es la peor.

No, es que tan siquiera es una crisis.

Lo siento mucho, de verdad.

Y vas a ser muy feliz, ya verás.

(RADIO) "El pasado año la subida fue algo menor, un 4,1 %.

Los sindicatos la consideran excesiva. El pasado año

la subida fue algo menor, un 4,1 %..."

"Debe ser que he perdido el deseo, Merche.

¿Culpable? Culpables seremos los dos.

¿Cómo que los dos? De los dos nada, Merche.

Por lo menos déjame que te cure. Así está bien, Merche. Está bien.

¿Yo quién soy? ¿El payaso con la nariz roja?

Vas de una cosa a otra como un loco.

Pero ¡que no voy de una cosa a otra! Yo sí pienso, Merche.

Te guste o no te guste, tengo más paciencia que tú.

Soy tu marido y te hago falta. ¡Claro que me haces falta!

Pues no me dejes tirado como si fuera una colilla.

(ECO) Como si fuera una colilla".

(Frenos)

(Risas)

# Nada mejor

# que conversar

# cuando la vida nos vuelve a juntar.

# Todo va bien a mi alrededor

# en el mismo instante # en que sentí tu voz.

# Me emociono

# al volverte a ver,

# y aún preguntas

# quién dejó a quién.

# ¡No fui yo!

# Loca por volver

# a saber de ti.

# Loca por tener

# ganas de volver.

# Ahora ya sé que te va bien

# en tus "business" y con tu mujer,

# en tu chalé y con tu bebé.

# Todo te sonríe, relájate.

# Me emociono... #

(RADIO) # ...al volverte a ver.

# Y aún... #

¡Señora!

¿Me escucha?

Señora,

¿está bien?

(VOZ EN OFF CARLOS) "La vida es ese accidente

que pasa entre que naces y mueres,

un cúmulo de acontecimientos arbitrarios e impredecibles,

una cadena de casualidades y caprichos del destino

cuya única razón de ser tal vez resida

en los afectos de la gente que quieres y te quiere.

En efecto, querer y ser querido da sentido a la vida,

pero ¿qué es el querer?

Para mi padre, el querer siempre fue muy parecido al tener,

algo que hacía por sus seres queridos

pero sin contar con sus seres queridos.

Un acto de generosidad que a veces se parecía mucho al egoísmo.

Y es que, simplemente, la familia éramos su cosecha.

Como los viñedos".

(Pitido)

Pase. Gracias.

(HERMINIA SUSPIRA)

¡Ay, cómo se me ha quedado el cuerpo!

Yo creí que no salía con vida. -Ya está, abuela.

-¿Esto qué es? -Un calmante, tómatelo.

-Ah.

Te juro que no me vuelvo a subir en un ascensor.

-Ya está, Herminia, ya pasó.

Yo ahora me tengo que ir, ¿eh?

-Yo no sabía que estabas aquí, Paquita.

-Es que no estaba.

(TITUBEA) He venido justo a arreglar una cosa del Bistró que...

-No has venido ni a vernos ni nada.

-¡No me ha dado tiempo, Herminia! Acabo de llegar,

esta misma tarde he llegado. -Ya.

-¿Están mis tíos?

-Están en la boda de Clara. -Sí.

-Ah. -Se casa con ese chico tan triste.

-Qué bien.

-Al final tú, entonces, ¿qué haces? ¿Dónde te quedas?

-Arriba, donde Olga. Total, como es mi casa...

(Pasos)

He encontrado dos y funcionan. -¿Ah, sí? Qué guay.

Dale una a la tía. -¿Ah, sí? Gracias.

Venga, adiós, ¿eh? -Adiós.

(INÉS SUSPIRA)

-Está muy asustada. -¿Eh?

¡Porque le dará miedo la oscuridad!

-¿A ti te da miedo? -A mí no, ¿y a ti?

-A mí me da miedo el fin del mundo. -¡Ay, Oriol, qué cosas tienes, hijo!

Eso está muy lejos todavía.

-No te creas.

Eso puede ser cualquier día.

¿Eh, abuela? -(INÉS RÍE)

¿Hay alguien ahí?

¿Hola?

-¡Paquita!

-Vaya susto me has pegado. -Perdona, he subido a por velas.

-Me tengo que ir, no me puedo quedar. -¿Por qué?

-Porque me ha visto medio barrio.

-¿Y dónde te piensas meter?

-No lo sé.

-Deja de hacer tonterías, aquí estás segura.

-No estoy segura en ningún sitio. -¿Y si no es verdad?

-¿Si no es verdad qué? -Que vayan a por ti.

-¿Piensas que me lo estoy inventando? -Pienso que si quisieran matarte,

ya estarías muerta.

-Muchas gracias, Olga.

Me tranquilizas mucho.

-Pero ¿por qué querrían matarte? -¡Porque les he delatado!

-Y la policía no te ha hecho caso. -La policía les ha avisado.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Cómo lo sé? Porque se han enterado.

¿Cómo se han enterado? ¡La policía se lo ha dicho!

¡Solo lo sabía la policía! -No puedes seguir así, ¿entiendes?

-Y qué hago, ¿eh?

-Cualquier cosa menos lo que estás haciendo.

-¿Qué estoy haciendo? -Nada.

Huir eternamente, morirte de miedo... Es que eso no soluciona nada.

-Y si le pago a un cirujano, ¿tú crees que me cambiaría la cara?

(GRITA)

Perdone. Dígame.

¿Me parece a mí o hace un frío que pela?

Es la calefacción,

se ha estropeado, no funciona. Vaya.

¿No tendrán unas mantitas?

No, señor. Esto no es un avión.

Ya sé que no es un avión, coño. Es el Talgo,

un tren español orgullo de medio mundo.

De verdad que lo siento, yo también paso frío.

A usted le pagan por pasar frío

y yo pago para no pasarlo, ¿entiende? Tenemos un dilema.

Échala ahí. ¿Ahí?

Sí, tírala sin miedo. ¡Gracias!

Chao. Hasta luego.

Así que os habéis dado la paliza.

A ver, la paliza tampoco.

Pero ¿los besos bien? En plan "te como la boca".

Tía, eres una cerda, de verdad.

Es que tengo curiosidad por saber cómo besa un profesor de Teruel.

No sé, normal.

Bueno, bien.

Bueno, muy muy bien.

Ya. ¿No será de los que te llenan de babas?

Tía, ¡vale ya!

De verdad, es que no te vuelvo a contar nada, cómo eres.

Oye, y...

¿Solo han sido besos? No ha habido...

¡Que estábamos en un taxi!

¡Chica, en un taxi se puede hacer de todo!

No te enteras, ¿eh? Para mí no es ninguna tontería.

Es que me gusta mucho.

De verdad.

¿Y qué vas a hacer? Porque vaya putada.

Dice que va a dimitir.

¿Cómo? Sí, sí.

Deja el instituto el lunes,

que así no puede seguir dando clase. Hombre.

Hombre, es que enrollarse con una alumna

debe estar prohibido. Vamos, digo yo.

Pero, bueno, que tiene un morbo que...

A ver, está claro que no le voy a dejar dimitir,

pero, no sé, ¡me gusta tanto que sea así!

Qué fuerte cuando se lo cuentes a Adolfo Suárez, tía.

¿Eh? A tu padre, digo.

Se lo va a tomar fatal.

Pero ¿qué dices? ¿Cómo se lo voy a contar a mi padre?

En algún momento... No, es que a mi padre ni a nadie.

Vamos, esto es un secreto, ¿me oyes? Que sí, que sí. Tranquila.

Así que te vas a estrenar con él.

Vamos, que te lo vas a zumbar.

María con el profesor de Biología.

(GIME)

(SUSPIRA)

Ya estamos llegando, procura no dormirte.

¿Eh?

¿Cómo te llamas?

Antonio.

¿Qué?

¿Dónde está?

Ibas sola en el coche.

Yo no he visto a nadie más. ¿Y mi hija?

¿Dónde está mi hija?

Estás un poco despistada, cariño.

Es normal, no te asustes.

Yo me he pegado un par de leches muy fuertes en la carretera.

Me falta un zapato.

Claro, claro, ahora iremos.

¡Para! Para, que me falta un zapato.

¡Que pares! ¿Cómo voy a andar sin un zapato?

Cariño, no voy a parar.

¡Qué dolor de cabeza, por Dios!

Perdone, la cafetería es ahí, ¿verdad?

Dos vagones más adelante.

¿Y tienen bebidas calientes? Hace un frío de cojones.

¡Claro! Café, té...

"¿A qué hora pasa el tren?".

A las 18:00 por Tobarra.

Estás seguro, ¿Antonio? Merche.

No empieces otra vez.

Me quedo sola. Te quedas con tus hijos.

¿Y si no te cogen en el taller?

Está hablado. Pero ¿y si llegas y...?

¡Joder, Merche, necesito que me des fuerzas!

Tienes razón.

Es que estoy asustada.

Yo también estoy asustado, Merche, pero...

En seis meses os llevo a Madrid, a ti y a los niños.

A lo sumo, un año. Un año no, ¿eh?

Un año no lo voy a soportar.

¿Llevas el dinero?

El dinero te lo quedas tú.

No, Antonio, este dinero lo hemos ahorrado para ti.

Yo llevo lo que necesito. Cógelo, por favor.

¡Que lo cojas!

Hijos, pero ¿qué...? Cuatro duros y dos pesetas.

Anda, Toni, siéntate aquí.

(SUSURRA) Papá.

Papá... papá.

Papá.

¿Qué haces tú aquí?

Voy a Sevilla. ¿Qué haces tú aquí?

Yo también voy a Sevilla.

¿No teníais una boda?

Sí, hijo, tenía una boda,

pero me ha surgido un asunto de trabajo a última hora.

Toma, para que entres en calor. ¡Uy, qué bien, hijo!

¿Mamá?

No me ha querido acompañar.

¿Y eso por qué?

Porque ha preferido quedarse en Alcázar de San Juan.

He cogido el tren allí.

¿Qué sigues, con la Expo? Sí, sí.

He conseguido una reunión mañana con un tal Salgado.

Parece que es el que corta el bacalao en Sevilla.

Oye, ¿tú juegas al golf? ¿Yo? No.

¿Desde cuándo juego yo al golf? Qué pena, hijo.

Si me ve Salgado jugar al golf con el que hace el telediario...

El que hacía el telediario. Hace meses que no lo hago, lo sabes.

¿Y eso qué más da?

La gente te recuerda igual, como a Mayra Gómez Kemp.

Da igual. No iba a poder ir, tengo una reunión de trabajo.

Ah, ¿a qué hora?

Qué más te da a qué hora.

No. No me líes.

Que no. No me líes.

Que no, hombre.

No te lío. Anda, ven, siéntate conmigo.

Qué bien, joder. Qué sorpresa, hijo.

(SUSPIRA)

¿Dónde duermes en Sevilla?

En un hotel al lado de la Giralda.

Joder, ¿al lado de la Giralda estás, hijo?

Ajá.

¿Tienes una habitación de esas grandes con dos camas?

Sí, creo que sí.

Pues vamos a estar divinamente, ya verás.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí, dígame?

-¿Inés? Ah, hola. Soy Clara.

Perdona que te llame a estas horas.

-¡Hola, Clara! Felicidades.

-Muchísimas gracias, cariño. -"¿Pasa algo?".

-Ningún problema, solo saber si tu madre ha llegado bien.

-Pero ¿no está allí contigo? -"No, dijo que se volvía a Madrid".

-Me acaba de decir que se iban a quedar a dormir allí.

-Sí, pero ha habido cambio de planes, hija.

"Tu padre se ha ido a Sevilla". -¿A qué?

-No lo sé, a sus asuntos, sus cosas.

-Espera. Hola, Inés, soy Casandra.

Cuando llegue tu madre, que estará a punto de llegar,

por favor, dile que nos llame al hotel.

-A ver, ¿dónde estáis?

-En Alcázar de San Juan, Ciudad Real.

-"¿Y hace cuánto salió?".

-Pues, ¿a las 21:30?

-Sí. -Sí.

-Ya tendría que estar aquí, ¿no?

-Habrá parado a poner gasolina o a picar alguna cosa.

-¿Qué pasa, mis padres han tenido una bronca?

-¡Ay, Inés! Somos tontas, te estamos asustando.

-Un poco sí, la verdad.

-Pero mira... -Trae.

Inés, cariño.

Oye, tranquila. Tu madre se ha ido muy bien, muy tranquila.

Sabes que con el coche es muy prudente.

-¿Pasa algo, mamá?

(INÉS SUSPIRA)

(Pitido)

(Pitido)

(Pitido)

(LA MUJER HABLA A LO LEJOS)

...y luego no vi nada, las luces de posición

y como a unos cinco kilómetros, más o menos,

una recta y yo creo que se salió de la carretera...

¡Eh!

¡Eh!

¡Eh! Quieta.

No se puede mover todavía.

Soy el doctor Gerena y le estoy atendiendo. Vamos, túmbese.

Pero ¿dónde estoy? En el Hospital Provincial de Toledo.

Ha tenido un accidente, pero no se preocupe. Ha tenido suerte.

¿Y mi coche?

Ahora nos acercaremos al lugar de los hechos, señora.

¿Puedo hacerle unas preguntas? -Sí, adelante.

¿Cómo se llama?

¿Mi marido?

¿Dónde está?

Señora, al parecer viajaba sola en el coche.

Yo nunca viajo sola.

¿Me puedo ir?

-Hasta que no lo diga mi compañero yo no puedo dejarla salir.

-Yo ya he dicho todo lo que sé.

-Lo siento, pero no.

-¿Al menos puedo hacer una llamada?

-Hasta que no lo diga el compañero, no.

-Señora, si me da sus datos podemos avisar a su familia.

¿Mis datos? Sus datos, sí, para avisar.

Eh...

¿Dónde están mi coche y mi bolso? ¿Dónde están las llaves de mi casa?

No se puede mover.

¡No puede moverse, Mercedes! Si no se tranquiliza,

le pondré un calmante. Es que...

De verdad que... Cálmese.

Sí.

Está muy desorientada todavía.

Mercedes. Sí.

A ver, un momento Dígame qué recuerda.

Yo...

¿Por qué no le dan algo de agua?

Ella me ha ayudado.

Sí, cariño.

Ella sabe dónde están mis cosas, mi bolso y mi coche.

Ya, relájese. Vamos a recogerlas.

Relájese, por favor. Y ustedes dos salgan de aquí ahora mismo.

-Flores, acérquese con Márquez al lugar del accidente.

Debe ser en la recta antes de entrar en Tembleque.

A ver si encuentra el bolso de la señora

y la documentación del coche. -A sus órdenes.

-¡Y su zapato! Le falta un zapato.

¿Me puedo ir? -No, señorita.

Tengo que tomarle declaración.

-Tengo a cuatro músicos y un técnico de sonido esperándome.

-Si no se complica la cosa, en media hora quedará lista.

-"Si no se complica". ¿Por qué va a complicarse?

-Hagan el favor de irse a discutir a otra parte,

están alterando a la paciente.

Mercedes,

vamos a hacer más pruebas.

¿Más pruebas? Si me ha dicho que estoy bien.

Sí, pero necesitamos saber si hay

algún problema en el cerebro que explique la falta de memoria.

Tranquila.

¡Fernández!

Me llamo Mercedes Fernández.

El mundo es injusto, tía.

¿Por qué esa gente tiene que estar ahí y nosotras,

que somos jóvenes y estamos buenas, joder, tenemos que estar aquí?

Joder. ¿Qué pasa?

Mira quién viene por ahí.

¡Hola, chicas!

No os importa que deje la sardina ahí, ¿no?

-No me llames sardina, tonto.

-Tú no puedes hablar.

Se supone que eres muda.

Somos Ariel y el príncipe Eric.

-¿Y cómo se supone que va a bailar la sirenita?

Porque con la cola no.

-La cola es de quita y pon.

¿Las conoces?

-Sí, son mi vecina y una amiga suya.

-Encantada.

¿Vamos?

-Un momento,

que te doy las fichas.

No vaya a ser que pesques una gripe, ¿no?

-El fondo del mar por ahí, ¿no?

-Sí, esa puerta.

(LOS DOS RÍEN)

-Ay, qué gilipollas.

¿Le habías dicho que íbamos a estar aquí?

Sí, se lo dije. ¡Joder, qué imbécil!

¿Cómo pude perder la virginidad con semejante imbécil?

Bueno, pero a ti te da igual, ¿no? Que no sientes nada por él.

No, nada de nada.

Pero duele. Es que solo ha pasado un día, ¿vale?

Y, no sé, aparecer así

con otra chica, ¿qué quieres que te diga?

A ver, que tampoco pensaba en casarme con él, pero...

Pero no sé.

Mira, mira qué abrigo lleva la piba.

Es que 100.000 pelas por lo menos lleva la hija de puta encima.

Qué mierda de tío,

de tía

y qué... (VOMITA)

Los trenes me producen tristeza, hijo.

Me recuerdan a mis viajes a Madrid solo todos estos años.

¿Cuántos años estuviste viajando?

Fueron 5.

5, del 53 al 58 exactamente.

5. Se dice pronto, joder.

Me acuerdo de que en el primer viaje tardé por lo menos 10 horas

y hacía un frío de muerte. Como hoy.

No. Aquí hace un frío...

Nada que ver, hijo. El frío de entonces era otro frío.

No era un frío que venía de fuera.

Lo llevábamos dentro.

¿Sabes qué?

Cada vez que decían que volvías al pueblo, me ponía malo.

¿Y eso?

No sé, papá.

Yo era muy pequeño cuando te fuiste, tenía tres años.

Tardaste mucho tiempo en volver la primera vez.

En el teatro Martín, Merche.

Una revista muy divertida.

"La chacha, Rodríguez y su padre".

Con Queta Claver y Manolito Gómez Bur

y muchas chicas enseñando las piernas.

(GRITA)

¡Coño, Merche, cuidado! No, cuidadito tú.

¿O crees que me chupo el dedo? Un montón de mujeres

enseñando las piernas. Merche,

Desiderio conoce al de la puerta y me regaló una entrada.

¿Qué hago, decirle que no?

En Madrid hay mucha fresca. En Madrid hay de todo.

Pero yo voy a lo mío, y lo mío está aquí.

No lo cambio por 20 vicetiples llenas de plumas ni loco.

Tú me lo dices y me lo tengo que creer.

Pero ¡si soy un santo, Merche!

Sí, San Tócame Roque eres.

Que todo lo mío es para ti.

¡Ay, Milano!

Cómo me gustaría llevarte un día a ese teatro.

Y dar un paseo Fuencarral abajo hasta la Gran Vía, como los señores.

Y tomar un chocolate con churros en el pasadizo de San Ginés.

Cómo me gustaría llevarte a ese teatro.

¡Antonio, me estás mojando! ¿Y qué?

El agua está caliente y hay sitio para los dos.

Para, Antonio. Ven aquí.

(SE BESAN)

¡Merche! Antonio.

¡Niños, fuera!

¡Inés, fuera!

¿Tu madre no te hablaba de mí?

¿Mamá? Sí.

Todo el tiempo nos hablaba de ti. Ah.

Y nos hacía rezar por ti,

nos enseñaba vuestra foto de bodas en blanco y negro

y nos contaba cómo fue el día. Y una foto tuya de militar.

Para mí eras como un personaje de cuento casi.

¿Como el gato con botas?

Y, de repente, un día...

llegaba un sobre y mamá se ponía tan contenta.

Porque venías.

Y con la ayuda de la abuela

se ponían a prepararlo todo

y se bañaba, nos bañaba, perfumaba la cama.

Me acuerdo perfectamente de verla guapísima esperándote.

Cuando llegabas, a mí me parecías altísimo.

Y muy delgado.

Muy oscuro.

Olías a vinagre y a tabaco.

¿Olía a vinagre?

Nunca me habían dicho eso, hijo. Pues sí.

Y venías en plan ordeno y mando.

Ya. ¿Te daba miedo?

Un poco. ¿Un poco?

Lo peor no era eso, ¿eh?

Lo peor es que, cuando tú volvías,

mamá me echaba de su cama

y tú dormías en mi sitio.

Entonces no te parecía el gato con botas,

lo que te parecía por lo menos era el ogro de "Pulgarcito".

Me imagino que para ti no sería nada fácil,

pero para nosotros tampoco fue un camino de rosas, te lo aseguro.

¡No te puedes llevar el canario!

Pero ¿por qué?

Le tiene que hacer compañía a la abuela.

¿La abuela no viene a Madrid?

No, cariño, se queda con la abuela Pura a vendimiar.

¿Por qué?

Pues porque necesitamos muchos duros

para compraros zapatos para ir al colegio.

A ver, está todo. Repásalo, Merche.

¡Que sí, está todo! ¿Está muy lejos Madrid?

Muy lejos.

A ver si se le han pegado las sábanas a Salvador.

Ha quedado en venir a recogernos a y media.

¡Hay tiempo de sobra!

¡Si el tren no sale hasta dentro de tres horas!

Si se le pincha una rueda, ¿qué?

No cambia las ruedas desde antes de la guerra.

Da gracias que nos lleva.

Niños, anda, id fuera a ver si llega el camión.

¡El camión!

¡No os manchéis, niños!

¿Estás bien?

Un poco nerviosa.

Ya verás.

El piso es pequeño, pero tiene mucha luz.

Y Carabanchel es un barrio muy alegre.

Hay muchas tiendas y puedes comprar de todo.

Y tú, ¿estás bien?

¿Yo? Imagínate.

Pensaba que este momento no iba a llegar nunca

y ahora nos vamos.

Me da no sé qué dejar aquí sola a mi madre.

¡No se queda sola, Milano!

Está con el canario.

Qué tonto.

Está Liceria y todos los primos vendimiando con ella.

¿Y si fracasamos?

Que no, mujer, no vamos a fracasar. Te lo juro por Dios.

Van listos los que piensan que vamos a volver

con el rabo entre las piernas.

Cuando volvamos, tendremos tanto dinero

que podremos comprar medio pueblo. No digas eso.

El domingo os voy a llevar a El Retiro,

a las barcas y a ver a las fieras también.

A los niños les va a encantar conocer al elefante Perico.

Nos vamos a poner de punta en blanco, oliendo a colonia.

¡Ya verás como nadie se da cuenta de que somos de pueblo!

¿Te he dicho que el piso tiene agua caliente?

Cien veces. ¿Y que te quiero mucho?

¡Mil!

Era lo mejor que podía hacer por vosotros, ya lo sabes.

No es nada fácil ser padre, eso está claro.

Nos tienen que dar clases en el colegio.

Bueno,

tú lo vas a ser pronto otra vez. Bueno.

Yo ya lo soy, tengo a Santi. Sí.

Lo que no tengo tan claro es si Santi sabe que me tiene a mí.

¿Por qué?

Está teniendo problemas.

¿Qué pasa?

No lo sé bien porque no suelta prenda.

Deborah tiene la teoría de que le gusta jugar más

con chicas que con chicos.

Pero ¡no hagas caso a esas bobadas, hijo! Si todavía es muy pequeño.

Sí hago caso, porque se meten con él.

¿Quién se mete con él?

Sus compañeros del rugby y de clase.

Dile de mi parte que no se deje achantar por los del rugby,

que nada más se pasen con él, les pegue un par de hostias...

No se arreglan las cosas a hostias.

(Frenos)

Qué golpe.

¿Qué ha pasado? Joder, ¿qué pasa?

Tranquilos, señores. Tranquilos.

¿Qué ha pasado? No lo sé, voy a ver.

En cuanto sepa algo, les informo.

Por favor, permanezcan en sus asientos tranquilos.

Aguarde aquí un momento, voy a avisar al doctor.

Gracias.

¿No te has ido todavía?

No me puedo ir hasta que no vengan del juzgado a tomarme declaración.

¿Van a venir del juzgado? Sí.

Por lo visto, ayudar a la gente en la carretera está muy castigado.

Vaya, lo siento.

¿Cómo estás, mejor?

(SUSPIRA) ¿Más tranquila?

Tienes un lío en la cabeza todavía...

No puedo pensar una sola cosa.

No me acuerdo de nada.

Lo mejor para despejarte es la tabla de multiplicar.

Eso es una tontería.

Pruébalo, no tienes nada que perder.

Siete por una, siete.

Siete por dos, catorce.

Siete por tres, veintiuna. Siete por cuatro...

Empieza a pensar en lo que te ha pasado.

Me acuerdo que iba escuchando la radio y...

¿Cómo está el coche? ¿Está muy...?

Yo creo que esquivaste algo y te diste.

Antonio me va a matar.

¿Antonio es tu marido?

Sí. ¿Dónde está?

No te asustes.

A mí me encontraron una vez en medio de Logroño sin saber qué hacía ahí.

Y no recordabas nada.

Ni me acordaba de que estaba casada y vivía con la familia de mi marido.

Yo creo

que esos tres días sin memoria fueron los más felices de mi vida de casada.

¿Cómo recuperaste la memoria, con las tablas de multiplicar?

No.

El psiquiatra me dijo que había tenido una crisis.

Ya. Por estrés emocional.

Igual tú tienes lo mismo.

Un mal matrimonio puede desquiciarte.

Yo no tengo un mal matrimonio.

Pero tu marido te mata cuando vea el coche.

Mujer, es una forma de hablar.

Tendría que estar llegando a Talavera.

Es que canto en un grupo

y hoy tenemos un bolo.

A ver si consigo el número de teléfono

de la sala de fiestas, ¿vale?

¿Qué haces?

Yo irme.

Y tú también. No nos podemos ir.

¡Ah, no! No nos podemos ir.

Tienen nuestros números, nuestros nombres.

¡Nos va a caer un puro! María,

he echado la pota sobre un abrigo italiano carísimo.

Quiero decir, el puro nos lo van a meter de todas maneras.

¿No has intentado lavarlo? Sí.

Y ha quedado peor.

Joder, es que eres un desastre, tía.

Bueno, mira, yo me voy a casa.

Si te preguntan, di que me ha dado algo,

un cólico o yo qué sé

y que me ha pillado colgando el abrigo, ¿vale?

¿En serio me vas a dejar aquí sola?

Sí.

Sí, lo siento.

Soy una mala amiga,

pero es que...

no estoy bien.

¿Qué te pasa?

Venga, ya está.

Estoy enamorada de ese imbécil, ¿vale?

Pero es que no sirve de nada, África.

Ya lo sé.

Es jugar a perder.

Bueno,

tú también juegas a perder con el profesor.

¿O tú qué te crees, que te va a hacer caso?

No es lo mismo.

¿No es lo mismo por qué, María?

Tus sentimientos valen más que los míos, ¿no?

Tampoco quería decir eso, no... María.

Si te hace caso, le echan.

Por eso va a dimitir.

¡No va a dimitir!

Ningún tío lo hace, María.

Somos nosotras las burras,

las que vamos siempre detrás de ellos.

Joder, ¡y así nos va!

Me voy, María. ¡Déjame! Espera, no te vayas.

¿El parón se puede saber por qué es? No les puedo dar esa información.

¿Cómo que no la puede dar? Hemos pagado el billete y tenemos derecho

a que nos informe. ¡Ha sido un aviso de bomba!

¡Que sí!

Yo estaba en el bar

y me lo ha dicho el camarero. -Él no sabe nada, señorita.

Si estamos en peligro, ya sabe que su obligación

es garantizar nuestra seguridad sobre todo.

No estamos en peligro, es una parada técnica.

-¡Es mentira!

-Ocupen sus asientos, por favor.

Estará todo solucionado en una hora.

Dos, a lo máximo.

¿Dos horas nos van a tener aquí de noche?

Traiga un autobús y nos llevan en autobús.

Estamos en medio de Despeñaperros.

Acabamos de dejar atrás Venta de Cárdenas.

La estación más cercana es Santa Elena.

Ningún autobús puede llegar hasta aquí

y es peligroso caminar por las vías a oscuras.

Además, está prohibido.

Lo mejor es que tengamos paciencia y esperemos.

-Pero ¿si explota la bomba, qué?

-¡Que no hay ninguna bomba,

por el amor de Dios! ¡O sí, oiga!

A lo mejor la tenemos pegada debajo.

Te lo dije, al final morimos hoy.

(Silbato)

¡Que se sienten, coño!

Este es mi tren, aquí mando yo.

Llevo 30 años haciendo este trabajo y les aseguro

que estando yo, todo el mundo llega a su destino sano y salvo.

¡Me cago en la cuna que me arrulló!

Siempre hay un gilipollas que dice: "Mi tren mi tren".

Vamos a relajarnos, vamos a hacerle caso y nos sentamos.

Deberíamos sentarnos y dejarles trabajar.

Sí.

¿Has visto, hijo?

Te hacen caso porque te reconocen de la tele.

Y dale, papá.

Bueno, pues nada. Un par de horas aquí de parón.

Me cago en la leche.

Mira que si después de la que he tenido con tu madre

no llego mañana a la reunión...

Sí, la he tenido con tu madre. La he tenido. No me mires así,

no te pongas de su parte. No he dicho nada.

Pero te vas a poner de su parte, te conozco.

Te lo avisé. ¿O no te avisé que mamá estaba quemada?

¿Es culpa mía? ¿De quién si no?

¡Un poco de todos, digo yo! ¿De todos? No tengas morro.

No te pongas a echar balones fuera.

Oye, Toni.

El problema de la cuna no lo creé yo, ¿o sí?

¿Qué tiene que ver la cuna ahora?

Que tu madre se siente apartada por ti y por Deborah.

Papá, no te equivoques. Lo único que estamos haciendo

es intentar llevar nuestro embarazo como nos apetece a nosotros.

Pues eso, ¡todos decís lo mismo! Lo mismo que la pequeña,

con la que tampoco se puede contar, porque, claro,

como están celosas, compiten y se pelean todo el día,

no hay Dios que las aguante. Luego está la otra, la mística.

Esa viene a casa cuando le da la gana.

Y, por lo visto, me ha dicho tu madre que el heredero

no le levanta el teléfono hace tres días.

Papá, que es normal.

Somos mayores, cada uno tiene su vida. Es ley de vida.

¿Qué dice esa ley de vida, hijo? Que hay que mirar hacia delante,

pero tu madre se niega. No quiere ver que las cosas cambian.

Ella quiere que no cambien, pero las cosas cambian.

Mira que se lo digo veces: "Merche, que las cosas cambian.

Tienes que ir por ahí o por ahí o por ahí".

Pero ¡qué va! Ella no me sigue. ¿No te sigue?

No. ¿Y tú a ella cuando propone algo?

¿A qué la voy a seguir, hijo, a pintar los apartamentos?

¿La cocina? ¿A venderlos?

¿A perder el tiempo con Clara mientras España se hace rica?

No me da la gana.

¿Sabes lo que va a ser este país con las Olimpiadas y la Expo?

¿Con la Expo? Todo el rato... Sí, la Expo, coño.

¿Qué pasa con la Expo? España es un país de oportunidades, hijo.

Y yo quiero aprovecharlas.

¿Te has parado a pensar por un momento

que a lo mejor llegas un poco tarde a esta fiesta?

¿Qué quieres decir, me voy a morir? ¡No! ¿Tú te vas a morir?

Nos vas a sobrevivir a todos nosotros, no te vas a morir.

¡No, señor! Tampoco quiero eso.

Yo lo que quiero es morirme cansado, cansado de verdad.

¡A tomar por culo! ¿Qué haces?

Me voy ahí a ver lo de la bomba.

¡Nos han dicho que nos quedemos sentados!

Si hay una bomba, quiero mirarla de frente.

¡No hay ninguna bomba! O sí, hijo. ¡Vamos!

Tú también deberías venir, ¿dónde está tu alma de periodista?

¡Vete a la noticia, coño! "Bomba en el tren de Sevilla".

Esa es la noticia, vamos para arriba.

Vamos a preguntar a ver qué pasa, si nos dicen algo más.

Este hombre no nos dice nada.

Mi hijo es del telediario, a ver si le hacen caso.

¡Papá! Lo eres, ¿qué quieres?

¡No le gusta que le reconozcan!

(Teléfono)

¿Sí?

-"Buenas noches, disculpe las horas.

¿Es usted familiar de Mercedes Fernández López?".

-Sí, soy su hija. ¿Quién es usted? ¿Qué pasa?

-Su madre ha sufrido un pequeño percance.

Está bien, no se preocupe.

-¿Puedo hablar con ella?

-Sí, ahora mismo se la pongo.

Gracias.

¿Hola? Mamá.

"Hola, mamá. Soy Inés".

Tu hija. Ya lo sé, Inés, que eres mi hija.

"¿Y tu padre? ¿Tu padre está ahí?".

No, no está. Ha llamado Clara diciendo que se iba a Sevilla.

¿A Sevilla?

A ver, mamá, ¿qué pasa?

Pues... he tenido un pequeño accidente,

pero estoy bien.

¿Seguro? Porque te noto un poco rara.

Hija, por Dios. Lo único que pasa

es que a veces no me acuerdo de las cosas,

pero me han hecho radiografías y estoy perfecta.

¿Y dónde estás?

Estoy en Toledo, ¿verdad?

(MÉDICO) Sí. En Toledo.

Pero ¿en un hospital?

Sí. Bueno, pásame con el médico, anda.

Hija, por Dios, pero... ¿María está contigo?

Sí, mamá. Estamos todos, estamos bien.

Tranquila, tú pásame con el médico.

Quiere hablar con usted.

Hola, soy el doctor Gerena.

Estoy de guardia en las Urgencias del Hospital Provincial de Toledo.

"Su madre ha tenido un accidente y está un poco desorientada".

(Motor)

(Motor)

(Motor)

Joder.

(Timbre)

(Timbre)

(SUSURRAN) Ni se te ocurra abrir la puerta.

No te muevas.

-Tendré que saber quién es.

-Olga, que soy Inés. Ábreme, por favor.

Perdona las horas, es que es mi madre.

-¿Qué ha pasado? -Que ha tenido un accidente.

No sé... -¿Mi tía?

-Sí, pero no le ha pasado nada.

Voy a ir a ver. ¿Me puedes prestar el coche?

El mío no arranca. -Sí.

-Gracias. Y no le digas nada a la abuela ni a Oriol.

-No. -Échales un ojo.

-Vale.

¡Joder!

¡Hostia!

¡Joder, joder!

¡María! ¡María, que soy Inés!

Joder, no sabes el susto que me has dado.

¿Qué haces en este coche?

Si te lo cuento no te lo crees. Es mamá.

¿Qué pasa?

Anda, sube. Nos vamos a Toledo. ¿Qué?

¡Sí, a Toledo! Venga, sube, acompáñame.

¡Corre!

¿Cómo que a Toledo? Pues a Toledo.

Joder, qué frío hace. Me cago en Dios.

Llevamos aquí cuatro horas y media y nadie dice nada.

¿Por qué no te acuestas un ratito? Duérmete.

Porque no puedo dormir, hijo. ¿No ves que estoy electrizado?

Toni, no me mires así, que me recuerdas a tu madre, anda.

¿Que no te mire cómo? No te estoy mirando.

Sí, me estás juzgando. ¿Que yo te estoy juzgando?

Siempre me estás juzgando.

Pero ¿qué dices tú? Que no te estaba juzgando.

Hombre, señor. ¿Explota la bomba o no explota la bomba?

No hay bomba, caballero. Es un problema de la catenaria.

¿Y lo van a arreglar esta noche o nos quedamos aquí hasta mañana?

El servicio técnico está en ello. ¿Le han dicho cuánto tardará?

Están trabajando en ello. No ve la televisión, ¿no?

Claro, se pasa el día metido en el tren.

¿No sabe quién es este señor? Mírelo bien, mi hijo.

¡Es el presentador del telediario de Televisión Española!

O sea, que mañana en ese telediario va a salir este incidente.

Y va a salir usted, el servicio técnico, el maquinista, la catenaria

y la madre que lo parió, que quede claro.

¡Que no se enteran, coño! ¿Quieres parar?

¡Tercermundistas! En Alemania estaría arreglado,

hubieran mandado cuatro autocares grandes

y estaríamos durmiendo en Sevilla.

¡Para de gritar y de decirle a la gente que salgo en la tele!

Te he dicho que no me gusta.

¡Que tengo razón, hijo! ¡La pierdes!

Si no gritas, te mean encima, ¿no te das cuenta?

¡Ingenuo! Me estoy acordando...

¡Qué ingenuo! De la que le montaste al revisor.

¿Recuerdas llevarme a Albacete porque tenía neumonía?

Qué me voy a acordar.

Yo, perfectamente. ¿Sabes qué hiciste?

Te pusiste a darle gritos como a este señor, ¿sabes por qué?

Porque no nos dejaba ir en primera, por eso te pusiste así.

Seguramente, como estabas malo, quería que fueras en primera,

que tiene calefacción. Pero ¡no conseguiste nada!

Lo único que hacías era berrear mientras yo temblaba en el suelo.

¿Para qué? Para nada.

Pero ¡que lo hice por ti! No, papá, no.

No te equivoques, lo hiciste por ti.

Vas pensando que vas en primera y vas en tercera,

que es muy distinto.

¿Cómo que en tercera? ¿Eso piensas tú?

No es que lo piense, es así. Y no pasa nada.

¿Tú en qué vas, en calesa? No estamos hablando de mí.

Yo sí de ti, Toni Alcántara, que no te enteras. Mira, hijo.

Eres todo lo que eres gracias al desgraciado este

que tienes delante. ¿Te lo vas a tomar a la tremenda?

¿No te puedo decir nada? ¡Claro, porque la vida es tremenda!

¡Y ser padre también es tremendo! O sea, vete preparándote.

Tienes un hijo y otro en camino,

te van a dar hasta en el carné de identidad.

¡Entérate, la vida es el callejón de las collejas, ingenuo!

(Puerta)

(DEBORAH) Muchas gracias, Juana.

De verdad, yo hoy ya puedo espabilarme sola.

-No, de eso nada.

Nosotros nos quedamos contigo hasta que vuelva Toni.

-Eso no es hasta mañana por la tarde.

-Más a mi favor.

El médico ha dicho reposo absoluto. Le voy a meter en la cama.

Vamos, cariño.

Cuando se queda frito me recuerda a su padre.

-Se ha portado tan bien.

Ha sido tan listo.

-Yo también tuve que hacer reposo unos días con él.

-Tengo tanto trabajo a medias.

-Te vendrá bien algo caliente, ¿tienes manzanilla?

-Un té mejor.

-El té es excitante.

-Ahí hay té de melisa, encima de la nevera.

-Ya.

¿Y qué hacemos con Toni?

Habrá que avisarle, ¿no? ¿Tienes el teléfono del hotel?

-Sí, pero...

déjalo. ¿Para qué asustarle?

-Es su hijo también.

-Sí, pero desde Sevilla no puede hacer nada.

Prefiero hablarlo con él mañana tranquilamente.

-Como quieras.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-¡Claro!

-¿Qué tal con Samuel?

-¿Con Samuel? Bien.

Pero si lo que quieres saber es si estoy enamorada de él,

no, no lo estoy.

(Microondas)

Y tampoco de Toni.

¿No me crees?

-(SUSURRA) No.

Pero es por el embarazo, me está dejando tonta.

-Todo va a salir bien, ¿me oyes?

-Eso pensaba hasta hoy.

-Vas a ser una madre estupenda.

-Una madre judía.

Es muy difícil sobrevivir a una madre judía.

-Bueno, las madres españolas también tienen lo suyo.

-(SOLLOZA) Supongo.

No supongas.

Piensa en Mercedes.

(JUANA RÍE)

¿Puedo? Sí.

Aquí tiene su ropa, pero todavía no le dan el alta.

Ah, no, si solo quiero saber cómo está.

Madre mía.

Le tenía que haber dicho a mi hija que me trajese ropa.

¿Y el otro zapato lo han encontrado? Que yo sepa, no.

¿Cómo voy a ir sola con un zapato?

Pues mañana es domingo, las tiendas no abren.

Bueno, pues nada. ¿Me van a dar algo de comer?

En Urgencias no, y no creo que la pasen a planta.

No, si era un poco por... (MURMURA)

(ENFERMERA) Eusebio, un coma etílico. -Hasta los huevos de los carnavales.

-¿Qué usas, una 38?

No, tengo pie de hombre.

Ah, entonces nada.

¿Todavía estás aquí?

Ya ves, el juez debe estar de carnaval también.

Madre mía.

Te he arruinado la noche.

No, ¿quieres que pregunte si hay un bar abierto

y así te compro un bocadillo o algo?

Déjalo, si es más ansiedad que hambre.

Yo no quiero que mi hija me vea con esta ropa.

Pues esa tampoco le va a tranquilizar.

No, ¿verdad? ¿Esa?

(RÍE)

Madre.

Yo no sé qué es peor.

¿Qué me debió de pasar?

Me debí de quedar dormida.

Están intentando localizar los dos coches con los que me crucé

antes de ver el tuyo, porque ellos sí o sí

tuvieron que ver el accidente.

Pero habrían parado. O no.

La carretera vuelve cobarde a mucha gente.

Dos coches.

¿Recuerdas algo?

Pues...

No. Ah.

Las pastillas. ¿Qué pastillas?

Las de Antonio.

¿Tu marido? Sí.

¿Le has localizado?

No.

Bueno... parece que está en Sevilla.

Y que estamos enfadados.

¿No te habrá pegado?

¡Cómo me va a pegar!

Antonio es incapaz de hacer una cosa así.

Porque el mío tenía la mano muy larga.

¿El tuyo te pegaba?

Hasta que un día

le clavé un tenedor en la mano y me fui de casa.

¡Por Dios!

Nunca es tarde para cambiar de vida.

¿Te peino un poco?

Sí.

Anda, péiname.

¿Y si lo ha hecho a propósito?

Lo del accidente.

¿Si ha chocado aposta? Para llamar la atención,

para que papá le haga caso y nosotras también.

No creo, mamá no es así. ¿Por qué no?

¿Sabes? La prima de África se zumbó un blíster entero

de pastillas "anti baby" para llamar la atención.

¡Venga ya, María, por favor! ¡Un poco más y se muere!

No puedes comparar lo que le pasa a la prima de tu amiga

con lo que le está ocurriendo a tu madre.

Encima es que no pega ojo.

Se levanta todas las noches y deja el frigorífico tiritando.

¿Sí? Sí, la otra noche la vi comiendo

pan con mayonesa a las 04:00.

¡Anda ya!

Está todo el día de mal humor.

Bueno, tú tampoco se lo pones nada fácil, ¿eh?

Ella me está riñendo todo el día: que si María esto, María lo otro...

Porque tiene miedo.

Pero ¿miedo de qué?

Pues de que sufras,

de que te pase algo, de que te hagan daño.

Lo que pasa es que no confía en mí.

Y, joe, que yo soy una santa.

Todavía soy virgen, ¿te lo puedes creer?

¿Sí?

Sí, es que... No sé, me siento un poco cateta con eso.

No sé. Cuando tenía tu edad, estaba encima de mí todo el tiempo.

Ya, pero eso era en los 60.

Estamos en los 90, los tiempos cambian.

Por eso mismo, eres la última que le queda.

Sí, pero tú no vives ahí.

Ahora sí, voy a pasar unos días.

¿Qué pasa? ¿Ha pasado algo?

Que nos hemos separado definitivamente.

¿Va en serio? Sí.

Duraba demasiado y ya está, es eso.

Joder, qué expresión más negativa y fatalista.

Y tú qué pequeña eres, de verdad.

Estoy enrollada con mi profesor de Biología.

Tiene 34 años y me voy a vivir con él cuando acabe el instituto.

Así que no me vuelvas a hablar como si fuera una niña.

¿Sabes lo que hacía yo antes?

Funcionaria, personal administrativo,

registro de papeles, sellos, contestar el teléfono...

Todos los días lo mismo.

Bueno, hacer todos los días lo mismo es lo normal.

No, lo normal sería salir pitando cuando encallas.

Toma,

para ti.

Qué guapa.

"Media luna.

'Waterloo'".

Tocamos mucho ABBA.

Ah, y "Me gustas mucho".

"Devórame otra vez".

Se vende en gasolineras, la verdad,

pero se vende bastante bien.

Con esto quiero decir que no somos el "hit parade"

de Los 40 principales, pero es lo que me gusta...

("Devórame otra vez")

Estábamos en la boda de Clara, de mi mejor amiga.

¿Te viene el recuerdo?

Sí.

Antonio y yo habíamos discutido,

y se fue con Ramón.

Llevábamos discutiendo todo el día

y me pidió las llaves del coche.

Y le dije que no.

Estaba tan enfadado.

¿Y tú te fuiste detrás?

¿Qué?

De tu marido. Cogiste el coche y te fuiste detrás de tu marido.

No, no.

Yo huía.

Huía de él.

Huía de Antonio.

Entonces, ¿era él el que te seguía?

Pues... yo no...

Yo cogí el coche, pero lo que quería era...

Ya han llegado del juzgado, señoras.

-¡Ay, por fin! -Está siendo una noche muy movida.

-Claro, carnaval.

-Carnaval y mucha broma pesada.

De Albacete a Cuenca llevamos tres avisos de bomba.

-Perdón, ¿podemos declarar juntas?

-Juntas no, primero la señora.

¡Yo huía como quien huye de la muerte

o de la guerra! Es...

(SUSPIRA) Gracias.

(Teléfono)

(CLARA) "¡Inés!".

-No soy Inés.

-Ah, María. -"No, tampoco soy María".

-¿Y quién eres?

-Soy Paquita, Clara. Enhorabuena, ¿qué quieres?

-Paquita. -"Sí, Paquita".

Pero son las 05:00, Clara.

-Ya, pero queríamos saber de Mercedes.

-Bueno, está en Toledo.

-Ah, ¡está en Toledo!

-¿Qué hace en Toledo? -Es verdad, ¿qué hace?

-Mira, Clara, no es nada grave, ¿vale? Pero ha tenido un accidente.

-¿Cómo? ¿Un accidente, quién?

-Ay, madre.

-¿Qué? ¿Qué?

-Que ha tenido un accidente.

-¿Qué pasa? -Dios.

A ver, cuidado.

-Una en Toledo, el otro en Sevilla,

las chicas en la carretera y el gañán en los Estados Unidos.

Esto ya no es una familia.

-Venga, Herminia.

Dentro de nada los tiene aquí juntos otra vez.

¿Y el gañán? Ese va a venir, en cualquier momento se vuelve.

-Aquí se está cociendo algo malo.

-Que no, mujer. -Sí, te lo digo yo.

-Está todo como siempre, Herminia.

-Mira, yo del oído estoy muy mal, me estoy quedando casi sorda.

Pero de la vista

estoy perfectamente,

y veo lo que veo.

-Tómese las hierbas, que nos vamos a la cama, va.

-Y a ti también te veo, ¿eh?

No creas.

-¿A mí? -(SUSPIRA)

¿De qué tienes miedo?

-¿Yo? -Sí, estás asustada.

Tienes ojeras, y seguro que duermes muy mal.

-¡Si yo duermo como un tronco! -No.

Bueno, yo solo quiero deciros una cosa a todos.

Me quiero ir en paz.

Así que, por favor,

no me deis más disgustos.

-Herminia, pero si yo... ¡Yo estoy muy bien!

De verdad, usted me ve carucha

porque me ha bajado la regla. -Ya.

-Pero ¡si estoy muy bien!

-Arregla lo que tengas que arreglar.

Solo te digo eso.

(Explosión)

Joder.

¿Qué coño ha sido eso?

La bomba, hijo, que te lo estoy diciendo.

Déjame que... ¿Qué haces, papá?

Ver si es de los artificieros. Siéntate.

No va a pasar nada. No lo sabes.

No voy a dejar que te pase nada. ¿Ahora te preocupas?

¿Ahora me preocupo? Me estás protegiendo.

Claro que lo estoy, te he protegido toda la vida.

Eso es mentira. ¿Es mentira?

La catenaria ya está arreglada y la explosión que han oído

no tiene que ver con este tren:

una voladura controlada para las obras del AVE.

Todo en orden, señores. En breve nos ponemos en marcha.

¿Has visto?

Estos del AVE lo están construyendo a bombazos.

Como no lo hagan así, no van a llegar.

Se va a acabar la Expo y no lo han terminado.

Yo digo una cosa, como hagan esto a bombazos,

la gente irá más segura en mis autocares que en el AVE.

¿Tus autocares? Sí.

Pensaba que solo tenías un autocar.

Ya, pero antes de fin de año voy a tener cinco más.

Mira, papá, ahora mismo no sé si darte un abrazo

o darte una leche, porque eres de plomo derretido.

No me extraña que mamá no te aguante.

Tu madre ahora está cabreada, pero no te preocupes,

que todo eso va a cambiar.

Cuando vuelva de Sevilla con el asunto ya amarrado,

la voy a engatusar, voy a terminar haciendo lo que me dé la gana,

como siempre, pero a final de año

voy a tener cinco autocares más, porque en eso no voy a ceder, Toni.

Parece mentira que no me conozcas, hijo.

Tranquilo.

Buenos días, venimos a ver a Mercedes Fernández, que...

¡Mamá!

Gracias.

Mamá. Pero, cariño, hija.

Pero ¿qué haces aquí? Pensé que ibas a venir sola.

¿Cómo estás? Estoy bien.

¿Seguro? Seguro.

Si ya me puedo ir. Pero ¿qué ha pasado?

Dos coches se me echaron encima. Estaban haciendo carreras.

¡Joder!

Pues sí. ¿Y el coche?

Lo está trayendo la grúa.

¿Y papá se ha enterado de esto?

No.

¿Por qué se ha ido a Sevilla?

-Bueno, ¡por fin!

¿Ya está? Sí, ya está.

Gracias.

Mis hijas.

Fabiola me trajo ayer al hospital.

Gracias. Gracias.

Encantada. Es cantante.

Y Talavera se quedó sin escuchar su voz por mi culpa.

Hoy tocamos en otro sitio, no pasa nada.

Mucha suerte, Mercedes.

Muchas gracias.

Ojalá se arregle todo y no tengas que salir corriendo otra vez.

Ojalá.

¡Ah!

Le falta un zapato, igual está en el coche.

-Vale.

Mamá, me gustaría hablar con el doctor antes de irnos.

Ve a recepción.

¿Preguntas tú? Vale.

¿Qué te pasa?

¿Habéis tenido la gran bronca o qué?

Ha sido una más.

Una más no, parece serio.

No ibas a volver a casa, es eso.

¡Mamá!

Ahora viene.

¿Qué pasa? Nada, que nos está evitando.

No os estoy evitando,

es que no quiero hablar. Ya, pero igual lo necesitas.

Hablar viene bien, mamá.

Ve a hablar con el médico, que está ahí.

Y tú, a ver si encuentras el otro zapato.

Debe haber llegado el coche. Anda, ve.

# He oído que la noche

# es toda magia

# y que un duende

# te invita a soñar.

# Y sé que últimamente

# apenas he parado

# y tengo la impresión

# de divagar... #

No me lo digas dos veces.

# ...y yo estoy tan solo

# y no me arrepiento

# de lo de ayer.

# Si las estrellas te iluminan... #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Cuando el amor se torna en desamor,

todo el mundo amenaza con derrumbarse.

Así estábamos ese domingo de Carnaval,

amenazados de derribo,

pendientes de un hilo, haciendo equilibrios para no despeñarnos.

Sin saber, quizá, que a veces no hay como dejarse caer

para mantenerse en pie".

# Las distancias se hacen cortas,

# pasan rápidas las horas

# y este cuarto no para

# de menguar.

# Y tantas cosas por decir,

# tanta charla por aquí.

# Si fuera posible escapar

# de este lugar.

# Amanece tan pronto

# y yo estoy tan solo

# que no me arrepiento de lo de ayer.

# Si las estrellas te iluminan... #

Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 355: "Antes del amanecer"

09 may 2019

Mercedes, tras su discusión con Antonio, se ve involucrada en un accidente de automóvil. Antonio, ajeno a todo, viaja en Talgo a Sevilla para encontrarse con Salgado y plantearle sus propuestas de negocio con la Expo. Casualmente coincide con Toni, que va en el mismo tren por asuntos de trabajo.

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  1. asier

    355 capítulos y se sacaron esta obra maestra....magnífico!

    26 sep 2019
  2. Ale

    Me desilusiona ver q la pareja va a separarse. Me hubiera gustado mas q superaran sus diferencias ; y eso de dejar a las hijas por irse con una desconocida ni al caso no es la personalidad de mercedes

    30 ago 2019
  3. Billy

    La serie muy buena, un poco de buen humor vendria bien. Menos "no, s. Y mas si, s. ¿¿ La abuela :, como los arboles que mueren de pie! Antonio: nn... necio y noble. Mucha tela pa cortar

    18 may 2019
  4. Manuel

    Emocionante Mercedes!! Por una vez ha pensado en ella. Los tiempos cambian!

    17 may 2019
  5. Lola

    Pongan los subtítulos, por favor. Hay personas que no podemos seguir todas las conversaciones y nos perdemos una gran serie al no poder verla en directo. Gracias.

    13 may 2019
  6. Ekaitz

    Me uno a la petición. Necesitamos los subtitulos para poder disfrutar de la serie. Gracias

    13 may 2019
  7. Ekaitz

    Me uno a la petición. Necesitamos los subtitulos para poder disfrutar de la serie. Gracias!

    13 may 2019
  8. Ekaitz

    Me uno a la peticion. Necesitamos los subtitulos para disfrutar de la serie. Gracias!

    13 may 2019
  9. Sonia

    Me encanta la serie,jueves es mi dia preferido por eso,,henorabuena al equipo,,los actores nuevos inmejorables,fantasticos..

    12 may 2019
  10. Espe

    Somos un grupo de personas con discapacidad auditivas que, desde la anterior temporada, pedimos que subtitulen la serie por internet el mismo día pero, por lo visto, no nos hacen caso y siempre tenemos que esperar 5 o 6 días e incluso ni lo ponen.

    12 may 2019