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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 354: "¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?" - ver ahora
Transcripción completa

¡Toma, toma!

-¡Olé!

(TODAS VITOREAN)

¡Olé!

(VOZ EN OFF CARLOS) "Nuevos aires de los 90,

un chaval desnudándose delante de las vecinas de San Genaro.

Las despedidas de soltera se ponían al mismo nivel gamberro

de las despedidas de soltero".

(VITOREAN Y RÍEN)

¡Vamos!

(VOZ EN OFF CARLOS) "Fue la lúdica manera de decir en voz alta

que a las mujeres también les gusta mirar".

(RÍEN)

-¡No, no! -¡Venga!

-¡Levanta! -Es la novia.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Aunque algunas, como mi madre esa noche,

miraban más lejos, miraban más hondo".

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar # de un tiempo que nos cambió.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido

# si has conocido la felicidad. #

(VOZ EN OFF CARLOS) "En febrero del 90 se casaban Clara y Santos

y todo el barrio de San Genaro andaba revolucionado.

Ese mismo mes, Antonio Alcántara y Mercedes Fernández

habían cumplido 42 años de casados, que se dice pronto.

Y a los Alcántara nada nos hacía presagiar

la revolución que se nos avecinaba.

Mi hermana Inés afrontaba su curso de actuación

tal vez con la idea de aprender a preparar de una vez por todas

su propio papel en la vida.

Esa función diaria que siempre se le terminaba por torcer.

Mi hermano Toni, enfrascado en su sueño

de ser un gran periodista, en su afán de explicar el mundo

seguía fundido con la historia".

(HABLA EN INGLÉS)

(VOZ EN OFF CARLOS) "Y mi abuela bastante tenía

con seguir su larga historia.

Ninguno de nosotros supo ver lo que se nos venía encima".

-María, hija, dale al mando. A ver qué echan en la tele.

(GRITA EN LA TV)

(TODAS VITOREAN Y RÍEN)

Hay que reconocer que bailar, baila.

-¡Nos van a detener por corrupción de menores!

-A mí no, yo prefiero a Abraham.

-Bueno, es para mirar, no es para casarse con él tampoco.

¡Bravo!

-Quítate las bragas, ven.

-¡No! (RÍE)

¡El sujetador!

¡Mercedes! Mercedes, ¿dónde vas?

Salgo un poco, que tengo calor.

¿Tienes calor? No me extraña.

¡Buf!

Madre mía.

Estar en la despedida de soltera de tu madre no mola.

Ya.

La idea del estríper ha sido de Casandra, que es una loca.

Yo lo que quiero es que sea feliz.

Si necesita tener a un hombre a su lado, no se hable más.

Santos es un buen chico. Dame fuego, anda.

Si no digo que no,

lo que me choca es que esté todo tan organizado para vivir en pareja.

Es como si no fuésemos capaces de vivir solos.

Tú estás viviendo con una chica ahora mismo.

Sí, pero no creo que dure mucho tiempo.

Pensaba que estabas a gusto.

Y lo esto, claro que lo estoy. Pero estar solo tiene su gracia.

No puedes entenderlo porque llevas toda la vida con Antonio,

pero ¿no se te pasa por la cabeza vivir sola?

Sé que suena raro,

pero, cuando estoy en pareja, es como si fuese la mitad de mí.

Como si me faltara la otra mitad.

(Cristales rotos)

Madre mía, la que están liando.

(Puerta)

(Silbidos)

(Risas de hombres)

(Vítores)

¡No, para el novio! Esto para el novio.

Mira, mira. Joder, si está mi mujer

mirando por la ventana.

¿Dónde?

¡Ahí!

Yo no la veo. Estaba ahí, coño. Estaba ahí.

Yo no me imagino a Mercedes celosa.

Si es que no es celosa, Cuco, ni lo ha sido nunca,

lo que pasa que yo qué sé. Mira, antes tampoco engordaba nunca

y ahora se ha metido unos kilitos. Dios santo.

Con tu permiso, diré que le sientan bastante bien.

Está guapísima y yo se lo digo, pero no le gusta.

Es algo que no controla.

No controlar la altera, ¿entiendes?

¿No ves que es una controladora nata?

¿Sabes lo que pasa?

Cuando se marchó Carlos, a ti se te rompió el corazón.

Es posible que se le esté rompiendo ahora, digo yo.

No lo sé, chico, no lo sé.

¿Tú crees que yo la entiendo? Pues no la comprendo, no.

Las mujeres son incomprensibles.

Esa es la gracia, ¿no?

Bueno. Digo.

(Música de tensión en la TV)

(AMBAS GRITAN)

-¿Esto os da miedo?

Sí, abuela, da mucho miedo. Mira.

Yo no he visto una cosa más tonta.

-El asesino descuartiza a las universitarias

para hacer como rompecabezas humanos.

-Ah. -Da asco.

Ay, madre mía. -Si me encuentro a ese payaso

con esa sierra mecánica...

Vamos, le arreo un guantazo que lo estampo.

(GRITAN)

¿Qué es eso? -La luz,

que se va de vez en cuando.

-Joder. -Eso es por las obras.

-¡Hostia!

Joder.

(Timbre)

(TV) "¿Has visto a Kendall?".

Son los vecinos. Hostia.

¿Está el guapo? Sí.

Pues abre, abre. Espera.

-¡Hola, vecinas! -Hola.

Hola. -Se nos acaba de estropear la tele.

-Se nos ha ido la luz... ¿Habéis probado a darle...?

Me he destrozado la mano, pero nada.

-Traemos cervezas, palomitas, tabaco.

Fenomenal, pero es que está mi abuela.

Ningún problema. A Yago le encantan las abuelas.

Nada, adelante.

Buenas noches, señora.

-Hola, hola. -Hola, buenas.

¡Abuela, se quedan a ver la peli!

-Ah, bueno. Vale.

Sentaos.

(TELEVISIÓN) "Busque ayuda, rápido.

Vamos, use el teléfono de ahí al lado..."

¡Antonio, van a por ti! ¡Ay, que van a por ti!

-¡Antonio! -¡Antonio, Antonio!

(TODOS) ¡Antonio, Antonio! Pero ¡házselo al novio!

¡Que no soy yo el novio!

(TODOS) ¡Antonio, Antonio!

(TODAS) ¡Mercedes, Mercedes!

-No me haga eso, señora. Es mi trabajo.

De verdad, hoy no estoy de humor.

(CHISTA) Relájese y déjese llevar.

Voy.

¡Vamos!

-¡Venga, venga! -¡Venga!

-¡Venga! -¡Olé!

¡Dios!

Relájate, hombre. No puedo.

¿Por qué? Porque esto es una tontería

y, además, eres muy joven. Pero si solo es un juego.

¿Qué edad tienes? Diecinueve.

¿Diecinueve? Pero ¡quítale la chaqueta!

¡Quítale la chaqueta!

Para, por favor, que estoy muy incómodo.

Que no soy el novio, para.

Por favor. No te preocupes, no voy a hacer nada.

-¡Vamos, Antonio!

Ya lo sé, pero tengo una hija que tiene tu edad y es la pequeña.

(Teléfono)

¡Teléfono!

-Sí, sí.

(Teléfono)

Que se queda. -¡Venga ya, coño!

-Sí, ¡teléfono!

(Teléfono)

Bar-restaurante El Bistró. Hoy estamos cerrados

por festejo familiar, ¿dígame?

-Abraham, ¿está tu madre?

-"No, está al lado. Estamos celebrando

que Clara y Santos se casan mañana, igual ya lo sabes".

-Abraham, mira, no tengo muchas monedas.

-Está Antonio, ¿quieres hablar con él?

-No, a mi tío no se te ocurra decirle que he llamado.

Y a mi tía tampoco. Tengo que hablar con tu madre.

-Pero es que no está aquí.

-¡Abraham, por Dios!

Vete a buscarla, que se me va a cortar.

A ver, ¿a ti cómo se te ha ocurrido meterte en esto?

(RÍE) Mi hermano empezó primero.

¿Y dónde está tu hermano?

Mi hermano está ahí, con las chicas.

Ah, ¿tu hermano es el otro? Claro.

¡Ah!

Trabajamos juntos en las despedidas de soltero.

¿Tus padres no dicen nada, hija?

Mi madre me hace la ropa. Muy bonita, por cierto.

Y mi padre es el que contrata.

¡Ah, bueno! Todo queda en familia entonces, pues nada.

¡Ay, qué bueno!

-¡Pecho lobo! -Mamá, Paquita al teléfono.

-¿Paquita? -Sí, sí.

-¿Le has dicho que están aquí sus tíos?

-Sí, pero...

No quiere hablar con ellos, sino contigo.

¡Corre, se queda sin monedas!

(RIENDO CLARA) Cógele la porra.

Cógele la porra. -Ay, míralo.

-¿Dónde vas? Que ahora te toca a ti.

-¡Ese culete!

¡Ay, ay!

-¡Mercedes! -¡Venga, Mercedes!

Paquita, escúchame.

No sé en qué andas metida,

pero sea lo que sea...

"...tienes que dejarte ayudar por tu familia".

-Me han dado la espalda. -"No.

Estoy segura de que Mercedes..." -Dime si me vas a poder ayudar.

Se me está cortando.

-Claro que te puedo ayudar.

-Necesito un sitio para dormir.

-Puedes quedarte a dormir en casa. El cuarto de Abraham está vacío.

Al fin y al cabo, el piso es tuyo.

-Me tienes que venir a buscar. -"¿Dónde?".

-Perdona un momento. ¡Eh, eh!

No me jodas que te vas ya. No, Cuco, salgo un momento.

Es que hay mucho ruido y se me tapan los oídos.

Pero ¿te lo estás pasando bien?

Que sí, hombre, ¿no ves lo contento que estoy?

¿Seguro? Que sí.

Si tú no estás contento, yo no estoy contento.

Yo estoy muy contento.

Salgo, pero vuelvo en un momento.

Pero ¿vienes ahora? Claro, sí, no te preocupes.

Hala.

(SUSPIRA)

¿Qué?

Todo bien.

¿Y tú?

Aquí, buscando un poco de paz.

Pues yo también, buscando un poco de paz.

¿Lo estás pasando bien?

Regular.

¿Y tú?

Regular también.

(Motor)

¿Tienes hora?

Es pronto todavía.

Antonio.

¿Qué? ¿Por qué no nos vamos a Nueva York?

Aunque solo sean cinco días, los cinco días de Semana Santa.

Andamos muy justos, Merche. Nos hemos metido a invertir.

Ya.

Ese es el problema.

¿Invertir es el problema?

Tengo la sensación de que siempre pasa el dinero por delante nuestro

y nunca se queda.

No sé adónde quieres llegar.

Que no disfrutamos del dinero, ¡no lo hemos hecho nunca!

No seas exagerada, por Dios.

Yo necesito alguna recompensa.

Algún premio.

Tú los tienes.

¿Yo?

¿Cuántos coches te has comprado?

¿En cuántos negocios has invertido? Tú también.

¿Yo?

Todo el día siguiéndote,

intentando meter el dinero en algún sitio

que no se convierta en humo.

Oye, Merche, si eso lo dices por lo de la bodega,

me parece de muy mal gusto.

Lo digo por todo.

Mira Clara y Santos, que se van de viaje de novios.

Y tienen cuatro duros.

Bueno.

Que hay que ir a Nueva York.

Y tendremos que arreglar la cocina, que está hecha una pena.

Habrá que echar cuentas.

Pues eso.

Echemos cuentas.

Si quieres mañana, camino de la boda.

¿Mañana en el coche?

Pues sí.

Es la única manera de tenerte sentado

y que me escuches. Joder, Merche, me enchiqueras.

¿Te qué? Que me enchironas, coño.

Que me cortas las alas.

Parezco un preso en libertad condicional.

Cada vez que voy a dar un paso, lo doy con miedo.

¿De verdad?

No me digas que te doy miedo.

Mira, tengo una iniciativa o tengo un objetivo, como el de Sevilla,

y yo siempre pienso: "¿Qué dirá Merche, le parecerá bien?".

Pero qué obsesión con Sevilla.

¿De verdad?

Sevilla mal,

la agencia mal, la bodega mal,

¡todo mal!

¡Todo te parece mal!

Ahora me vas a venir con la historia de que todo lo haces por mí.

¿Tú crees que yo hago las cosas por mí?

No es que lo crea, es que estoy segura.

No estás hablando en serio. Estoy hablando muy en serio.

Pues me duele el alma que hagas ese comentario

después de tantos años y conociéndome como me conoces,

sabiendo lo poco que necesito para vivir,

que soy como un pajarito.

Sí, sí.

Descojónate.

Que no, que no me río, de verdad.

Es muy difícil hacerte feliz.

¿Tan exigente soy?

No lo sabes tú bien.

Entonces...

quizás soy yo la que te ha hecho infeliz a ti.

Yo no he dicho eso, pero... Pero ¿qué?

Que yo hubiera sido mucho más feliz quedándome en el pueblo.

¿Tú? Sí.

¿En el pueblo?

Pegado a la tierra.

Cuidando las viñas de Monastrell.

Cuanto más tiempo pasa y más viejas son,

más vivas están.

Todavía estás a tiempo.

No me acompañarías ni loca.

Yo no te voy a seguir,

pero tú puedes tomar tu camino

y yo el mío.

No te entiendo, no sé qué quieres decir.

A lo mejor es que nos hemos cansado. Pero ¡cansado de qué!

Tú sientes que yo te freno

y yo siento que estoy estancada.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Quizás yo percibí algo extraño

en las últimas cartas de mi madre.

Quizás Inés detectó algo

en sus últimas conversaciones telefónicas con ella.

Quizás Toni sintió que la había dejado

demasiado al margen del embarazo de Deborah.

Quizás María se dio cuenta

de que se despertaba varias veces todas las noches.

Quizás la abuela fue la primera en verlo

y pensó que su hija y su yerno

necesitaban la ayuda de Dios".

Nos está pasando algo, ¿verdad?

(Puerta)

¡Mercedes!

¡Mercedes, ven!

Vamos a darle el regalo a Clara. ¡Venga, ven!

(INÉS) "Ultrajante Hermia, amiga ingrata,"

¿has tramado tú,

has preparado esta escena de irrisión para atormentarme?

¿Has olivado acaso nuestra intimidad,

nuestro cariño fraternal,

las horas tan dulces que pasamos juntas

cuando acusábamos al tiempo de ágiles pies

porque adelantaba demasiado el momento

en que debíamos separarnos?

Todo esto está olvidado.

Todo.

La amistad de la infancia,

la..."

-Inés.

¡Inés!

-Agua, por favor.

(HABLA EN INGLÉS)

Toni. Dime.

Me caigo de sueño. Acuéstate, yo voy ahora.

No, dices que vas ahora, pero luego vas a estar aquí horas.

Cariño, estoy con Nelson Mandela. Nelson Mandela nos gusta, ¿sí o no?

Sí. Pues eso.

Tengo que hacer una pieza a su altura.

No me quiero acostar sola, me siento rara.

¿Rara? ¿Qué te pasa?

No sé, pensé que me acostumbraría a llevar un bebé dentro.

Pero no. Venga.

Mucho ánimo, que ya llevas más de la mitad. No te queda nada.

A veces siento que toma decisiones por mí.

¿Quién?

El bebé.

Vale, mando a Nelson Mandela a freír espárragos.

No me hagas mucho caso, que he tenido un día terrible en el trabajo.

Deberías tomarte unos meses. No, ni hablar.

Sí. No.

Deberías descansar, trabajar desde casa, ¿por qué no?

No, la oficina es el único sitio donde no me siento como una vaca.

Estás preciosa.

Se me están poniendo unos pechos enormes.

¡No paran de crecer!

Eso espero, que no paren de crecer nunca.

Otro bebé.

(SANTI GRITA)

(GRITA)

¿Qué pasa? Dile que se vaya.

¿Que se vaya quién? El monstruo.

Cariño, aquí no hay ningún monstruo.

Sal de ahí, no hay ningún monstruo.

¡Está ahí!

¿Ahí? Mira, no hay nadie ahí.

Estaba ahí.

Cariño, has tenido una pesadilla, no pasa nada.

Mira en el armario.

(SUSPIRA)

Mira.

¿Ves como no hay nadie?

No me gusta esta habitación.

Que sí te gusta, hombre.

Lo que pasa es que has tenido una pesadilla y te has asustado.

Voy a necesitar otro pijama.

¿Por qué?

(SUSURRA) Me he meado.

Oye, tranquilízate.

¡Ay, joder!

¡Oh! Se acabó la tortura.

¡Ea! Cada mochuelo a su olivo.

Tú vete a dormir, abuela, que ya nos quedamos nosotros un rato más.

¿Un rato más cuánto es?

Hasta que vuelvan.

De eso nada, ¿eh?

-¿Y si os venís a nuestro piso?

-¿A vuestro piso a qué?

-A tomarnos la última, a charlar... Son solo las 00:00.

-Ni hablar. Abuela, a ver, que tengo 18 años.

¡Ay! Yo tengo 90, hija,

y no he hecho nunca lo que me ha dado la gana.

Así que no te quejes.

Bueno, media hora, ¿eh?

El tiempo del baño, ponerme el camisón,

lavarme los dientes y rezar.

Ni un minuto más.

-¿Un porrito?

-Sí. No, aquí en casa ni de coña.

-En el balcón.

Que digo que no. (ÁFRICA) ¿Por qué no?

Sabes perfectamente por qué no.

Uno entre todos, eso no es nada.

De verdad, que no.

Luego tenemos una fiesta, si os queréis apuntar.

-Sí. -Aitor, ha dicho que no.

No hace falta insistir. -¿De qué vas, de caballero andante?

Le das al canuto como todos.

-Es que lo que yo haga da igual.

Estamos en su casa, se hace lo que ella dice y punto.

-¡Uh! Qué hombre.

Vale.

Está bien, me lo echo en casa.

Tranquila.

Pero que sepas que eso es igual de droga que esto.

(CHISTA)

¿Dónde vas?

María, va, por favor. Es que ese chico me vuelve loca.

(Llaves)

Estas son tus llaves, ¿verdad? ¡Gracias!

Toma, Inés.

-Gracias.

Creo que es la segunda vez en toda mi vida que me desmayo.

En el curso has currado muy duro, muy bien.

Sé que has tenido que combinarlo con otros trabajos.

Igual es mucho estrés.

-La verdad es que prefiero estar ocupada, no quiero pensar.

-Si es por estar ocupada, yo tengo una oferta que hacerte.

He alquilado este local. De hecho, toda la nave.

Voy a abrir una escuela.

-¿Ah, sí? ¿Vas a dar más cursos?

-Mi idea es una escuela en serio.

Con clases permanentes de interpretación, canto, voz,

expresión corporal...

Incluso hay espacio ahí para un pequeño teatro.

-Sí. -Y busco equipo.

-¿Yo?

-Sí.

-¿De profesora?

-Claro, ¿de qué si no? No te voy a poner a barrer.

-No sé, es que no lo he hecho nunca.

-A ver, haces cine, televisión,

tienes más experiencia que yo ante la cámara y estás en el clásico.

Yo creo que reúnes muchas condiciones.

-No sé qué decirte.

-Es muy fácil, dime que sí.

Empezaríamos a organizarnos después de Semana Santa.

Tres tardes a la semana, de 16:00 a 21:00.

Podría pagarte 30.000 pesetas al mes.

-Ya.

No sé, es que...

tengo un hijo y ahora mismo estoy sola, así que...

-Laia y tú habéis roto, ¿es eso?

-No. ¿Laia?

-¿No era tu pareja? -No, qué va.

-Ah. -Mi pareja...

era un chico estupendo que, precisamente,

se ha ido a la India con Laia.

-Lo siento.

-Bueno.

Antes o después tenía que pasar, ¿no?

Ley de vida.

-Los tíos fallan siempre.

-Esta vez la que ha fallado he sido yo, supongo.

-Aquí tienes mi tarjeta.

Con mi número de teléfono. -Vale.

-Serías una buena profesora.

Estoy convencida.

Piénsalo. -Gracias.

Ese amigo tuyo se cree muy guapo,

pero yo no me enrollaría con él

ni aunque fuera el último hombre en la tierra.

Pues es un ligón. No se le escapa viva ni una.

Gracias. ¿Y tú?

Yo tengo novia. Ah.

En Valladolid.

¿Cómo se llama? Sonia.

Salimos desde que teníamos 15 años.

Pues ella allí y tú aquí... Mucho peligro, ¿no?

¡Qué va! Si somos asquerosamente fieles.

Qué suerte.

Ya. Aunque bueno...

a veces no es fácil.

Me alegro de que tengas novia.

¿Por qué? Porque, si tienes novia,

puedo adoptarte como amigo, ¿no?

Sí, aunque no sé yo si la amistad entre chico y chica es tan fácil.

¿Por qué? ¿A qué te refieres?

Pues a eso.

A mí me parece una idiotez.

Pero no pasa nada, si no quieres...

Que sí, que yo quiero ser tu amigo.

¿Seguro?

Sí.

Lo que pasa que sería más fácil

si no fueras tan guapa.

Tú también eres guapo,

pero, bueno, que tu corazón está en otra parte

y el mío también.

Así que no hay nada que nos impida ser amigos.

¿No te parece?

(INÉS) Jo, ya os vale, Carlos. Pero ¿qué hacéis?

Nunca estáis en casa, siempre estoy hablando con ese cacharro.

Nada, que estoy mirando billetes. Son carísimos y ando fatal de pasta.

Me gustaría ir con mamá, pero la noto un poco crispada últimamente.

A Oriol también le apetece mucho ir. La semana pasada vio una película

que se llama "Big", donde sale una juguetería inmensa

y me dijo que quería ir antes de perder la inocencia,

así que igual estamos ahí antes de lo que parece...

-Mamá, ya era hora.

-Ya te dije que era el final de curso y que llegaría un poco tarde.

¿Qué haces con eso?

-Protegerme. -¿De qué?

-De la motosierra del asesino.

Han echado por la tele "Mil gritos tiene la noche".

-Qué horror. ¿Por qué ves esas cosas?

-Me encanta tener miedo, no sé por qué.

¡Ah! Ha venido la tía de Marcos.

Dice que volverá mañana por la mañana.

Prepárate. -¿Para qué?

-Para nada.

Quiero que duermas tranquila, pero tú prepárate.

-Pero ¿por qué? ¿Qué pasa?

-Dice que tenemos que dejar el piso.

-¿Dejar el piso?

¿Cuándo?

-Lo necesita lo antes posible.

Bueno, yo me voy a dormir. Felices sueños, mamá.

(Truenos)

¿Nunca le había pasado? No, nunca.

Y le ocurre precisamente ahora.

Ha sido una pesadilla, no tiene por qué significar nada más.

Ajá.

Yo creo que ve al bebé como una amenaza

y reclama tu atención.

Qué tontería es esa, si yo ya le atiendo.

Él no piensa lo mismo.

Me ha dicho que mañana no quiere ir al partido.

Sabes que no puedes dejar que haga lo que le dé la gana.

Ya lo sé.

Y no puedes deshacer lo que hace su madre. Sería injusto.

Que lo sé, cariño.

Tú no te preocupes, que mañana me lo llevo al partido,

como con él y tranquilamente... Te vas.

Vuelvo el domingo por la tarde, no van a ser ni 24 horas.

Solo tenemos los fines de semana para estar juntos.

¡Cariño!

Lo estoy investigando por mi cuenta, no lo puedo hacer entre semana.

El otro día te pareció estupendo, ¿eh?

Luego te encontrabas mal y lo cancelé. ¿O no?

Le prometí a esa mujer que encontraría a su hija.

¿Por qué no os venís los dos conmigo?

¿Y perseguir bebés robados por Sevilla? No, gracias.

Estás de mala leche, no lo pagues conmigo.

Lo intento hacer lo mejor que puedo.

Tú no tienes que soportar esta barriga inhumana.

Cariño...

(OLGA SUSPIRA)

¿Lo ves? La fiesta ha terminado, no hay nadie.

¿De qué tienes tanto miedo?

-Dije que no te iba a contar nada.

-Estás metida en un lío, parece que gordo.

Yo me estoy metiendo en ese lío también, tengo derecho a saber.

-Estoy amenazada.

-¿Por quién? ¿Por Venancio?

-Venancio probablemente esté muerto.

-¿Qué?

-He metido la pata.

Mucho. -¿Cómo?

-Me lo han quitado todo, Olga

Me han quitado el restaurante,

me han quitado el chalé.

Mis hijas...

tenían el futuro asegurado.

Y ellos...

¿Yo qué tenía que hacer, callarme? ¿Aguantar?

-Paquita, no te sigo.

¿De quién estás hablando? -¡De la mafia!

-¿Qué?

-Que es real.

No es una cosa que pase en las películas, es real.

-¿Has tenido trato con...? -Sí, con la mafia.

España es su segunda residencia. Eso no lo sabe nadie, pero es así.

¿Podemos subir a la casa? Porque...

me gustaría poder ducharme y tomar algo caliente.

Tengo tanto frío que no puedo casi ni hablar.

-¿Y me lo puedes contar desde el principio?

-Por favor, cuanto menos sepas, mejor.

-¿Y las niñas?

Ni se te ocurra hablar de mis hijas, ¡cállate!

Mis hijas están bien, están en un internado.

Están muy bien. Nadie las puede encontrar ahí.

El problema es que cada vez es más difícil pagar lo que cuesta.

-Vale. ¿Y has pensado hablar con la policía?

-Ya he hablado con la policía.

-¿Y?

-Y no vale para nada.

¿Cómo es que te ha dado por jugar al rugby?

Odio el rugby.

Entonces, ¿por qué juegas? Ha sido idea de mamá.

¿Ah, sí? ¿Y eso por qué?

Dice que tengo mucha ira acumulada.

A ti también te gustará, digo yo. No, es una salvajada.

A ver, iréis con cuidado. ¿O no?

Un día a un compañero le hundieron una vértebra.

¿En serio?

¿Por qué no vamos a la bolera?

Porque no puedes, Santi.

Le prometí a tu madre que irías al rugby.

Nunca le haces caso a mi madre. Eso no es verdad, ¿eh? No es verdad.

¡No quiero ir a jugar! Me da igual, tienes que ir.

¿Por qué? Porque juegas en un equipo.

Cuando se juega en un equipo... Oye.

Cuando juegas en equipo, tus actos repercuten en los demás.

Debes responsabilizarte.

¿Qué pasa? Los demás que se jodan.

¡Oye! No hables así, ¿eh?

Hablo como me da la gana. ¡Eh! No hables así.

¿Cómo hablo, como una nena?

Santi.

No soy una nena, ¡no soy una nena! ¡Oye, eh!

¿Qué haces? ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¡Nada!

¿Quién te llama "nena"? Da igual.

No da igual. ¿Quién te llama "nena"?

Rafa. ¿Rafa qué es, del rugby?

Sí, del colegio.

¿Por qué se meten contigo en el colegio?

¡No lo sé! ¿No lo sabes?

Algo habrá pasado. ¡No lo sé, no lo sé!

¿Y ahora qué?

Pues ahora a ver qué pasa.

Pero ¿habéis quedado en algo?

No, no.

Oye, lo hiciste con condón, ¿no? Sí.

Bueno...

creo que sí.

¿Cómo que crees?

A ver, que sí. Él cogió uno y se lo puso.

Bueno, creo. Yo estaba muy nerviosa

y, no sé, me daba cosa mirar, ¿sabes?

Al menos te gustó.

Pues...

menos de lo que me pensaba.

Es que eres tonta, ¿eh? Bueno, María,

la primera vez siempre es así.

Todo el mundo lo dice, nadie disfruta.

Yo creo que la primera vez tendría que ser...

especial.

Bueno, pero es que...

estaba muy nerviosa, estaba temblando.

Solo pensaba en una cosa y era si me iba a doler.

¿Y te dolió?

No, si es que ni me enteré.

Él estaba muy borracho, la verdad.

O sea, que fue un desastre, ¿no?

Bueno, pero...

Oye, que ya está,

que ya lo he hecho, que he pasado ya por esto.

Ahora te toca a ti.

¿A mí con quién?

¿Con el gallego?

No, hombre, no. Con Pablo.

Que, a ver, que a mí no me gusta, pero...

tiene unos ojos bonitos.

Ya tiene novia.

¿Y eso qué?

No me voy a meter en medio de una relación.

No soy tan cerda.

Bueno, soñar con el profesor también es meterse en un lío.

Hija, tu madre y yo nos vamos a la boda de Clara.

Volvemos mañana.

¿Te acuerdas de que te quedabas con la abuela esta noche?

¡Pero es carnaval!

Para ti es carnaval todos los días.

Joe, pero ¿precisamente este año?

Mira que te avisé con tiempo, ¿eh?

No me hagas la pirula, te voy a estar llamando cada rato.

Es que no puede ser, porque tengo un compromiso.

¿Qué compromiso?

Un trabajo.

Anda, un trabajo.

Sí, tengo trabajo.

Y pagan bastante bien.

¡Y me ha costado un montón conseguirlo!

¿Qué trabajo es ese, a ver?

De guardarropa en el baile de disfraces

de la discoteca Jácara. Además, vamos las dos.

Sí, las dos.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

Hasta ayer no nos lo confirmaron.

¿Y cómo sé que es verdad?

¡Porque es verdad!

Porque te lo digo yo

y porque tengo 18 años y me da vergüenza

ir pidiéndoos dinero como si fuera una cría.

Ya, ¡tienes tu paga! Ay, mamá, por favor.

Que estamos en 1990.

¡No me puedes tener quieta, plantada, controlada,

así rollo Rapunzel!

Además, te digo una cosa. La abuela se vale sola perfectamente.

No hace falta que la cuiden.

Tú eres mayor y no necesitas a nadie que te cuide, ¿verdad?

Yo creo que puedo tomar algunas decisiones por mí misma, sí.

Y los consejos de tu madre no te valen.

Claro que me valen, pero...

Haces lo que te da la gana, por Dios.

No, eso no es verdad. No hago lo que me da la gana.

Si hiciera lo que me da la gana, me iría de casa.

Ah, ¿tan mal estás aquí?

No es que esté mal, pero esta no es mi casa.

¿No es tu casa? No, es tuya y de papá.

Ya. Y la abuela y tú estáis de visita, ¿verdad?

Mira, te voy a llamar en cuanto llegue a la boda, ¿eh?

No, mamá...

(Puerta)

No sé lo que le pasa a mi madre.

Tía...

Las madres son muy pesadas.

¿Qué pasa?

Tu hija, que dice que esta casa no es su casa.

Vamos a ver, Merche, técnicamente no es su casa.

Somos una familia,

hablo de sentimientos, no de técnica.

¡Ah!

Os habéis vuelto a enganchar otra vez, ¿verdad?

Se va a una discoteca a trabajar esta noche.

¿De gogó? ¿De gogó? En el guardarropa.

Si va a ganar dinero en el guardarropa, ¿por qué te parece mal?

¿Por qué te pones de su parte? No me pongo de su parte.

¡Está insoportable!

(Teléfono)

¡No me pongo de su parte!

Contesta, ¡contesta!

Merche, por Dios.

(Teléfono)

No me des órdenes a gritos, es desagradable.

(Teléfono)

Y tengo la espalda como si me mordiera una hiena.

Es muy desagradable, ¿verdad? ¡Sí!

De plomo derretido.

(Teléfono)

Dígame.

Soy yo, ¿de parte de quién?

¡Hombre!

Sí, sí, ¿cómo estás?

Yo muy bien, ¿y vosotros?

¿Qué tal esa Exposición Universal que estáis montando?

Ajá. Madre,

había muchos vasos en la cocina, ¿vino alguien anoche?

Los tres. Los tres... ¿los médicos?

Sí, los vecinos. Estuvieron aquí hasta las tantas.

No le vayas a decir nada a Antonio.

Está siempre con que nos van a dar problemas,

a ver si va a tener razón.

Bueno, María es muy buena chica,

pero ha salido a su abuela. A la otra abuela, quiero decir.

Ya. Yo ya no la controlo, me doy por vencida, de verdad.

Bueno, yo los estuve vigilando.

Sale cuando quiere, vuelve cuando le da la gana.

Le digo una cosa y hace lo contrario,

su padre le ríe todas las gracias.

(SUSPIRA)

Esta casa huele a tabacazo que apesta.

(TELEVISIÓN) "Hay que ver qué empeño le pone en saltar a la comba".

Madre mía.

¡Hola!

Hola.

Os va a hacer un día precioso.

Sí, seguro.

Qué pena que no puedas venir.

Ya, claro.

¿Estás bien? Sí, sí, ¿por qué?

Hombre, ayer te esfumaste.

Ah, sí.

Te estuvimos buscando para darle el regalo a Clara.

Estaba cansada, necesitaba acostarme.

Ya, pues te vi salir con el coche.

Es que fui a comprar una cosa en la farmacia.

¿Mañana a las 10:00?

Mañana es domingo.

No tengo ningún problema,

yo también trabajo ocho días a la semana si hace falta, Salgado.

¿Dónde nos vemos? ¿Por tu zona, por la Moraleja, por ahí?

¡Uy, me voy, que es tardísimo!

¡Mercedes!

Sí. ¿Qué?

Estás guapísima.

¿Sí? Sí.

Me he arreglado la falda. Como estoy un poco más...

No me vienen los vestidos.

Es que con esto de... Ay, hija mía, de verdad.

¡Adiós!

Adiós.

(SUSPIRA)

¿Notas que me he ensanchado la falda?

¿Cómo Sevilla? ¿La calle Sevilla?

¡Ah, Sevilla la de la Giralda!

¿Quién es?

Luis, Merche, que tiene un problema con las viñas.

Pues, hombre, ¡son casi las 10:00 y la boda es a las 13:00!

Tardo un minuto. No te preocupes, vamos bien de tiempo.

¿Miraste los mapas?

No he mirado los mapas. Míralos tú, anda.

¿Yo? Sí.

Sí, no te preocupes.

Mañana a las 10:00 estoy ahí en Sevilla

y jugamos al golf, tomamos unos finos

y lo que haga falta, Salgado.

Muchas gracias por tu llamada.

(Puerta)

Joder.

-¡Uy! Ah, hola.

-Sí, hola, pero no se puede entrar así por las buenas.

-Es que nadie abría.

-Porque estaba en el baño.

-Me dijo el chiquillo que ahora igual estabais fuera.

-Razón de más para no entrar.

-Tengo un amigo interesado en el piso.

-Lo entiendo, pero hay que avisar.

-Ayer vine y avisé. Disculpa.

Mi amigo es periodista, vive en Lisboa y está de paso.

Solo puede verlo hoy.

Estará a punto de llegar.

-Marcos me dijo que podía estar aquí el tiempo que necesitase.

-Es que Marcos no puede decidir.

-Eso lo dice usted.

-Eso, desgraciadamente, lo dicen los médicos y el juez.

-Yo puedo pagarle un alquiler.

-Voy a vender el piso.

-Ah, que lo va a vender.

-Sí, antes de que caiga en otras manos.

-¿En qué manos?

-Marcos está en la India viviendo en una secta. Si no me doy prisa,

este piso va a acabar malvendido

y el dinero en una cuenta corriente en Suiza a manos de esa gentuza.

-Yo creo que le está subestimando.

-Créeme, llevo años en El Vaticano haciendo crónicas religiosas

y sé de qué hablo.

-Pero ¿lo ha hablado con él al menos?

-Yo no tengo nada que consultar.

Soy albacea de mi sobrino, puedo hacer y deshacer en su nombre.

Y quiero este piso libre lo antes posible.

Mira, yo comprendo que es un engorro para ti,

pero el comprador necesita hacer reformas.

Así que, lo siento, pero tendréis que estar fuera

antes de pasado mañana.

-Vale.

No hace falta que pares, hombre, que vamos bien.

Yo creo que no. Pues yo creo que sí.

No, Merche, teníamos que haber cogido el desvío.

Por Dios, si cogemos el desvío,

nos vamos a Ciudad Real, ¿no lo has visto?

¿Ahora dónde nos estamos yendo, Merche?

Tú no sabes leer bien los mapas. Pues nada.

Conduzco yo y guías tú. Me cago en la leche.

Mira que te he dicho...

Estos se podían haber casado en Madrid, joder.

De verdad. Tenías que haber mirado el mapa antes de salir de casa.

No, perdona, me has dicho que lo ibas a mirar tú.

Sí, ¡como que yo tengo tiempo de mirar mapas!

Pues nada.

(Puerta)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

He estado mirando lo del dinero.

¿Y cuánto nos queda? Doscientas mil, ¿no?

No. Menos.

Ah, ¿menos? Vaya, hombre, vaya.

Pero está lo de la otra cartilla.

Ahí sí que hay dinero suficiente para hacer el viaje.

¿Qué otra cartilla?

La mía.

¿Tú tienes una cartilla propia?

En la que ingreso el dinero de los alquileres.

Ah, pensé que eso lo ingresábamos en nuestra cartilla conjunta.

Te dije que los alquileres era cosa mía.

Una cosa es que sea cosa tuya y otra que te quedes con el dinero.

No me quedo con el dinero.

Lo protejo.

¿De quién, de mí?

Sí, de ti.

Muy bonito, Mercedes Alcántara.

Muy bonito, con dos cojones. Antonio.

Lo proteges de Antoñito el manirroto. Muchas gracias.

Venga, que no podemos vivir toda la vida como si tuviésemos 30 años.

No sé por qué no.

Porque me agota.

No quiero discutir, Merche, no quiero discutir.

No, ni yo tampoco quiero discutir.

Pero que conste que compraste los pisos

con el dinero de la bodega. ¡Si te consulté!

Me lo consultarías y me pillaría en un momento bajo,

yo qué sé.

El ladrillo es lo más seguro que hay.

Sí.

Compraste esos pisos con nuestro dinero

y el de nuestros hijos, ¿no te jode?

Y para quién van a ser esos pisos, ¿eh?

Cuando ya no estemos.

¿Cómo que "cuando ya no estemos"? ¡Todavía estamos aquí!

Que se te meta en la cabeza, Merche.

Todavía estamos aquí,

consultando en un mapa de carreteras de hace 20 años

dónde está Alcázar de San Juan. En eso estamos, ¡vivitos y coleando!

Así seguimos, Merche. Vivitos y coleando.

Y ojalá que dure mucho tiempo.

Por lo menos yo, que no quiero pasarme toda la vida

pegado a una libreta de una caja de ahorros.

En Semana Santa nos vamos a Nueva York.

Eso ya lo veremos. No, ya lo veremos no.

Hace más de un año que no vemos a Carlos.

Te he dicho que ya lo veremos.

De momento, nos vamos a Sevilla.

¿Quién se va a Sevilla?

Tú y yo. Esta noche, después del banquete,

tranquilamente, cogemos el coche y tenemos que irnos a Sevilla.

¿Y esa ocurrencia?

No, ninguna ocurrencia, Merche.

Mañana a las 09:00 tengo una reunión con Salgado en Sevilla.

Mañana es domingo.

Bueno,

es que en el turismo no existen los festivos.

¿Y me lo dices ahora?

Te lo digo ahora porque no te lo he dicho antes,

pero me he enterado esta mañana, que me ha llamado.

Métetelo en la cabeza, Milano. La Expo va a salir.

En los próximos dos años

tenemos que hacer un gran esfuerzo, ¿entiendes?

¿Dos años? Sí. Por lo menos dos años, Merche.

Dos años.

Dos años.

Mira, Merche. Ya sé que tú no crees mucho en este asunto,

pero nos están saliendo las cosas rodadas.

Tarde o temprano, vas a tener que reconocer

que es la mayor oportunidad de nuestra vida.

Así que cuanto antes lo hagas, mejor. Ya está.

Así están las cosas. Unas veces mandas tú, otras veces mando yo.

Ahora me toca a mí. Es lo justo, Merche.

¡Yo soy el hombre!

¡Yo llevo la iniciativa!

Siempre lo hemos hecho así y nos ha ido muy bien.

Merche, muy bien

nos ha ido.

No me lo hagas más difícil, ¿eh?

¿Montas o te quedas aquí viendo el paisaje?

Anda, no me lo hagas más difícil.

(Claxon)

Vamos, hombre, vamos.

(Claxon)

Vamos.

(Claxon)

No sé si me voy a poner a chillar,

de verdad.

(Claxon)

Vamos, Merche, ¡vamos!

(Risas)

¿Y este?

-¡Eh! -¡Eh, eh!

-Esta, esta.

(IMITAN A UN FANTASMA Y RÍEN)

Vamos con lo de siempre.

Ya vale, ¿no?

(RÍEN)

Ya está, ¿no?

-Hola, ¿dónde estás?

Llevo media hora esperándote.

¡No, siempre me vienes con las mismas excusitas de siempre!

Mira, de verdad, eres un imbécil,

no puedo. Me tienes harta.

(Música de tensión)

Me voy ya, cariño.

Ya casi está la cena, ¿no quieres tomar algo?

El tren sale a las 20:00. No llego. Vale.

Perdóname, es el peor día para irme.

Yo estoy bien. ¿Seguro?

Yo sí, pero Santi creo que menos.

Ya. He intentado hablar con él, pero se cierra en banda.

(Televisión)

¿Le has preguntado si le gusta jugar con niñas?

¿Por qué preguntarle eso?

A lo mejor prefiere jugar con las niñas

en vez de con los niños.

¿Y qué si le pasa eso?

No pasa nada, pero a lo mejor sus compañeros no lo entienden.

No tiene ese problema Santi, no lo tiene.

No digo que sea un problema,

pero está sufriendo.

No tengo tiempo ahora para ponerme a hablar con él.

Hablaré con él a la vuelta.

¿Quieres que lo intente yo? No, no.

Tiene una madre y me tiene a mí. No vamos a liar más las cosas.

Santi,

oye, me voy ya.

(Televisión)

(SUSURRA) ¡Toni!

(SUSPIRA)

Hijo, que me voy ya, ¿eh? -Vale.

Mañana estoy de vuelta antes de que venga tu madre a buscarte.

Vale.

Tenemos que arreglar eso que te pasa.

¿Cómo?

Hablando, ¿eh, hijo?

Si hablamos, vamos a encontrar la solución. Ya verás, lo prometo.

Bueno, ya veremos.

Te quedas de hombre de la casa, cuida de Deborah.

Vale.

Te quiero.

Adiós, cariño.

¡Vivan los novios!

(TODOS) ¡Viva!

-¡Allá va! -¡Vamos!

-A mí no se me da muy bien

hablar en público, pero lo voy a intentar.

En primer lugar,

quería dar las gracias a mis hijos por estar aquí.

Sabéis que a pesar de las diferencias de estos últimos años

os quiero mucho, ¿eh?

A los demás, amigos, amigas, familia,

muchas gracias por compartir con nosotros un día tan especial.

Yo no daba un duro por mí.

No, de verdad. Yo vivía en una cueva durante muchos años

muy oscura de la que pensé que no saldría jamás.

Pero tuve mucha suerte

porque un día

un tipo flaco que se llama Antonio

asomó como un hurón su bigotillo y me dijo:

"Macho..."

No, me dijo: "Cuco,

levántate y anda".

Y yo lo obedecí y fuera

estaba el sol esperándome.

De verdad,

que ni en el mejor de mis sueños hubiera podido yo imaginar

una segunda oportunidad como esta.

(TODOS) ¡Oh!

-¡Qué bonito! ¡Qué bonito!

-¡Que hable la novia!

-¡Uy!

-Clara, venga. -¡Vamos, Clarita!

-¡Venga, venga!

-Bueno.

(SUSPIRA)

¿Qué puedo decir yo?

No es la primera vez para mí, ya soy veterana en esto

y que empezar de nuevo no es tan fácil como parece.

Y que desde el minuto uno

que le dije a Santos que sí ya me estaba arrepintiendo,

pero muchísimo, cariño, lo siento.

¡He venido muerta de miedo a este matrimonio!

Pero tengo que decirte:

"Sé que he tomado la decisión correcta

y no hay nada parecido a quererte, cariño.

A quererte y a que me quieras".

(APLAUDEN)

¿Y Mercedes?

Ya tendría que estar aquí, porque tenemos que irnos.

Pero ¿os vais a ir ahora?

Un asunto de trabajo, Ramón.

Si ahora va a empezar la fiesta, por favor.

Tengo un asunto de trabajo, ya te lo he dicho.

Ya he hablado con Santos, ya lo sabe,

no pasa nada. Bueno.

(Teléfono)

¿Diga? "¿Inés?".

Hola, mamá.

No sabía que ibas a pasarte por casa.

Bueno, verás, es que...

Oriol y yo nos vamos a instalar aquí unos días,

pero va a ser provisional.

¿Qué pasa?

No pasa nada, ya te contaré.

Pero ¿ha ocurrido algo?

Pues que Marcos y yo nos hemos dado un tiempo.

No me digas, hija.

"Sí". ¿Os habéis peleado?

"No, peleado no".

"¿Te ha dicho que te vayas de casa?".

No, ¿cómo me va a echar? Parece mentira que no lo conozcas.

¿Entonces?

Pues...

Mamá, ya te cuento luego cuando vuelvas.

Tú ahora disfruta de la fiesta.

¿Os vais a quedar allí a dormir, no?

No sé, ya veremos.

Ni se te ocurra venir a consolarme.

"Pero, hija, por Dios". Ni peros ni nada, mamá.

De verdad, estoy bien. Estoy con la abuela,

vamos a cenar ahora los tres y luego veremos una película.

¿Los tres? Claro, porque María no está.

"Sí, se acaba de ir".

Sola en pleno carnaval.

Sí, pero va a trabajar y se defiende perfectamente.

Va a salir a las tantas, ¿cómo va a volver a casa a esas horas?

(SUSPIRA) No sé, ¿quieres que luego la vaya a buscar

con el coche y así te quedas más tranquila?

"Mamá".

Yo...

yo pensaba que os iba bien.

Y nos iba muy bien,

pero...

hay que hacerse a la idea de que todo se acaba.

Sí, es verdad.

Todo se acaba.

(Pitidos)

¡Hija! ¿Hija?

(Pitidos)

Ay, Señor, Señor.

¿Qué haces?

-Cariño, algo va mal.

Vamos, no me jodas. ¿Este año nos ha dado a todos por lo mismo?

(RÍE) ¿Tienes fuego, colega?

¿Fuego?

¿Llevas mucho tiempo esperando?

¿Qué? Que si llevas mucho tiempo esperando.

Como un cuarto de hora o así.

¡Joder!

Nos vamos a quedar aquí pajaritos.

No te hagas la loca, que nos conocemos.

No, si no me estoy haciendo la loca.

Me diste una buena hostia, ¿eh?

Luego te vi en Fitur

en patines y con muy poquita ropa.

Eres la hija del Madelman.

No quiero conversación, ¿vale?

Vale, vale.

Vaya por Dios.

¡Ay! Esta niña en qué estará pensando.

Me voy a bajar a por huevos al Bistró, hija.

-¿Ahora? -Sí, porque quería hacer

una tortilla de calabacín y solo tengo dos huevos.

-Bueno, pero puede bajar Oriol o yo.

-No, voy yo. Si ahora con el ascensor no hay problema.

Además, que he estado todo el día sin salir a la calle.

-Oye, abuela. -¿Qué?

-¿Tú crees que mamá está bien?

-¿Por qué lo preguntas?

-No sé, la he notado rara.

-Yo, últimamente,

rezo mucho por ella.

También rezo por tu padre.

Y por María.

Y ahora rezaré por vosotros.

(INÉS SUSPIRA)

(CONTESTADOR) "Hola, este es el contestador automático de Belén.

Ahora mismo no puedo atenderte. Si quieres, déjame tu mensaje".

(HERMINIA GRITA)

¡Ay! ¡Ay, ay!

-Joder.

-¡Socorro!

Tranquila, que tienes aquí a Batman.

Tú tranquila.

(RÍE)

¿Abuela?

-¡Inés, hija!

-¡Abuela!

-¡Socorro!

-¿Herminia?

-¡Socorro!

-¡Uy! -¡Joder! ¿Paquita?

-¡Inés! -¿Qué haces aquí?

-¡Socorro!

-¡Abuela!

-¡Inés, estoy en el ascensor!

-¡Ya vamos!

-¡Herminia, no se preocupe!

-¡Por favor, sacadme de aquí!

-¡Aguante! -No, no, ve a pedir ayuda.

-¡No, yo me quedo aquí! -¡Que sí!

-¡Ve al Bistró a pedir ayuda a Abraham y a Olga!

¡Abuela!

-Que no puedo respirar. -Vale, tranquila.

-La abuela está encerrada, guárdame esto.

Hay que sacarla del ascensor.

-¿Herminia? -Sí.

Vamos. -Abraham, la caja de herramientas.

(Teclas)

En casa de Inés no contesta nadie.

(DEBORAH SE QUEJA)

-(BATMAN) ¿Adónde vas?

¿No te disfrazas?

Yo voy a una fiesta guapísima.

¿Por qué no te animas?

Estoy escuchando música. Me puedes dejar tranquila, por favor.

Joder, macho, qué borde.

¿Dónde vas?

Creo que estoy perdiendo el bebé.

-Voy a llamar a una ambulancia.

¡Taxi!

Ven, vamos.

Venga, ¡no me jodas!

¿Te vas con el tirillas ese?

Yo también te podía pagar el taxi, ¿eh?

No te asustes, soy yo.

Soy de la generación que creció con los tebeos.

Es un poco patético, pero es así.

"¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?".

¿Qué?

Es la frase favorita del Joker.

Es verdad, que la decía Nicholson, sí.

(A LA VEZ) ¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?

(Música)

Vamos, vamos.

-Va por ti, mi amor.

-¡Vamos, vamos! -¡Vámonos!

-¡Venga!

# He llenado tu tiempo vacío

# de aventuras más... #

-¡Que vivan los novios! -¡Olé, olé y olé!

# ... por no verte ya.

# Y haciendo el amor te he nombrado # sin quererlo yo... #

-¡Hijo, disfruta!

# Porque en todas busco lo salvaje # de tu sexo, amor.

# Hasta en sueño # he creído tenerte devorándome... #

-¡Olé mi padre!

# Y he mojado mis sábanas blancas # recordándote... #

Merche, son ya las 19:30. ¿Nos vamos?

# Ven, devórame otra vez. #

Voy a refrescarme la cara.

¿Las llaves del coche las tienes tú?

Muy bien.

# ... que el vigor lo guardé para ti. # Ven, devórame otra vez,

# devórame otra vez,

# que la boca me sabe a tu cuerpo,

# desesperan mis ganas por ti. #

Gracias.

(Sirenas)

-Ya están aquí.

-(SUSPIRA) Vale.

En mi habitación, en el armario,

hay una bolsa con dibujos de conejitos, ¿me la traes?

-Vale.

Hola, buenas noches. Buenas noches.

Sí, por ahí. Gracias.

(Sirenas)

Vale.

-Qué bien que estés aquí.

Qué suerte.

Qué suerte que seas tan valiente.

-No soy valiente.

-Sí, sí eres valiente.

Has oído hablar de Nelson Mandela, ¿no?

-Sí, a mi padre.

-¿Sabes lo que dice?

"El valiente no es el que no tiene miedo,

es el que lo conquista".

# Devórame otra vez,

# ven, devórame otra vez.

# Ven, castígame con tus deseos más,

# que el vigor lo guardé para ti.

# Ay, ven, devórame otra vez,

# ven, devórame otra vez.

# Que la boca me sabe a tu cuerpo,

# desesperan mis ganas por ti. #

-Qué pena, ¿no? Que os vais.

Yo no.

Nos ha dicho Antonio... Antonio que se vaya si quiere.

Yo me quedo.

# ...he creído tenerte devorándome

# y he mojado mis sábanas blancas

# llorándote.

# Hasta en sueño # he creído tenerte devorándome

# y he mojado mis sábanas blancas # llorándote.

# En mi cama nadie es como tú,

# no he podido encontrar # la mujer... #

Vamos a bailar.

# ...en cada rincón # sin que sobre un pedazo de piel.

# Ven, devórame otra vez.

# Ven, devórame otra vez.

# Ven, castígame con tus deseos más,

# que el vigor lo guardé para ti.

# Ven, devórame otra vez... #

Vamos.

Dame las llaves.

# ...desesperan mis ganas por ti.

# Ven, devórame otra vez.

# Ven, devórame otra vez... #

Perdona, ¿sabe si tengo trenes para ir a Sevilla ahora?

Tiene un Talgo a las 21:00.

Muchas gracias, ¿eh? A usted.

# Devórame otra vez,

# devórame otra vez.

# Hace tiempo que mi cuerpo # está reclamando en silencio

# tus momentos de placer... #

Hazme un favor, Ramón. Lo que quieras.

Llévame a la estación de tren, me voy a Sevilla.

Pero ¿ahora? Sí.

¿No te vas a despedir de la gente? Me doy por despedido.

¿Y Mercedes?

Ya sé quién dices, pero no ha venido.

¿Cómo que no ha venido, si está ahí bailando?

Esa no es Mercedes. Esa es su sombra. Anda, vamos.

¡Que se va!

Que se vaya.

Yo también me voy a ir. ¿Ah, sí? ¿Dónde?

A Nueva York.

¿Cuándo? Lo antes posible.

Mañana mismo si puedo.

A lo mejor me quedo dos años.

# Devórame otra vez.

# Ven, castígame con tus deseos más, # que el vigor lo guardé para ti.

# ¡Ven! #

(Claxon)

Esto no puede ser.

(Claxon)

¿Por qué no? Porque no.

Esto no me está pasando solo a mí.

Ya lo sé.

¿Cuál es el problema?

¿La diferencia de edad?

Baja la voz, María, por favor te lo pido.

Tampoco nos llevamos tantos años.

Pero ¿cómo que no? Si tengo casi 35 años.

Bueno, ¿y qué?

¿Eso que son, 16 años?

No, son 17.

Son 16 y medio.

¿Adónde vas? A la discoteca Jácara.

Perdone, caballero.

Si fuera tan amable de llevarla a esa discoteca, por favor.

Gracias. ¿Qué haces?

Yo me apeo aquí.

Eso no va a cambiar nada.

Sí que va a cambiar. No nos queda otra, María.

El lunes presento mi dimisión. Yo también me apeo del instituto.

(Música)

¡Vámonos!

-¡Eh, eh!

(VOZ EN OFF CARLOS) "Nadie lo vio venir.

Nadie lo vio venir: ni mi padre ni mis hermanos

ni mi abuela ni los vecinos. Nadie".

"Para todos nosotros,

la historia de amor de mi madre y mi padre

era algo tan sólido como la roca,

tan indestructible como el diamante,

tan fuera de toda duda

como que la noche sucede al día".

(INÉS) "Después de tantas crisis, tantas discusiones.

Después de haber superado lo que parecía imposible,

nadie tenía la menor duda

de que Mercedes Fernández y Antonio Alcántara

estarían siempre juntos".

-¡Ya!

(HERMINIA GRITA)

-Tranquila. -Ay, Dios mío.

-Venga, vamos a bajar. -¿Cómo me bajo de aquí ahora?

-A ver, agárrate a mí. -¡No, no!

No, que venga Abraham, que es un hombre.

-Espere, que le pongo la caja.

(HERMINIA SUSPIRA)

(HERMINIA) "Y cerramos los ojos y nos tapamos los oídos

y miramos hacia otro lado porque pensábamos

que es mejor ignorar que sufrir".

¡Dejadme que salga al aire a respirar!

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿Era mejor ignorar que sufrir?

Quizás sí lo vimos venir,

pero la simple idea de asumir que eran personas

y no solo nuestros padres nos daba tanto miedo que preferimos no verlo.

Lo más importante, lo más esencial,

siempre nos pilla por sorpresa".

# Ya no vuelvas nunca más,

# busca un lugar

# que sea lejos.

# No vuelvas nunca más.

# La luz tiene otro color,

# se ha teñido de fracaso.

# El día terminó,

# pero el tiempo no ha pasado.

# Corriendo sin descansar,

# no quiero mirar atrás.

# Fugitivo sin ciudad.

# Por eso

# no vuelvas nunca más.

# Ya no vuelvas nunca más.

# Busca un lugar

# que sea lejos.

# No vuelvas nunca más. #

Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 354: "¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?"

02 may 2019

Febrero de 1990. Es la boda de Santos y Clara y los vecinos del barrio, tras sendas despedidas de solteros, viajan a Alcázar de San Juan para el enlace; entre ellos Antonio y Mercedes, que están pasando una mala época. Mercedes quiere disfrutar más de la vida pero Antonio sólo tiene cabeza para Viajes Milano.

Toni tiene problemas con Santi. El niño no lleva nada bien la llegada del hermanito y, además, se lleva mal con sus compañeros de rugby. Además, Toni tiene que ir a Sevilla para investigar el caso de los niños robados y Deborah se tiene que quedar sola.

Inés, por su parte, recibe la oferta para dar clases en la escuela de Belén pero, ahora que está sola, tiene que organizarse para ocuparse también de Oriol. La aparición de Blanca, la tía de Marcos, complica un poco más su situación.

Por último, María ha hecho buenas migas con sus vecinos de enfrente, sobre todo con Pablo que es muy buen chico. África, su amiga, está entusiasmada con Aitor, el guapo del grupo.

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  1. Luis Berni

    Con el título, recordé una frase de la película "Batman" (1989) e incluso ví a Deborah con un libro que se volvería tal, "La hoguera de las vanidades". Antonio y Mercedes: ¿es que no pueden tener paz después de tantos años? Paquita: ahora se sabe qué pasa y ya se verá cómo seguirá todo. Inés: parece mentira que no pueda tener vivienda propia (otra vez en el hogar de sus padres). María: como a su hermana mayor, ahora le gusta un hombre con varios años más que ella. Recuerdo eso de las despedidas de soltera para mujeres tan o más fuertes que las masculinas, pero también se hacen compartidas como para evitar grandes escándalos. Clara: rehizo su vida 17 años después de casarse con Desi (y la fiesta no pudo ser tranquila por sus vecinos). Y justo en el mismo año en que Azúcar Moreno grabó "Devórame otra vez", aquí se escucha la verisón original, creo. Como siempre, muchas gracias por hacemre pasar un muy buen momento y olvidarme de los problemas por poco más de una hora. Hasta la próxima.

    08 may 2019
  2. María

    ¡Jácara! Jajaja !Qué buenos tiempos!

    07 may 2019
  3. Ernesto Diaz

    Una excelente sería, la veo desde aca El Salvador, he visto todos sus capítulos, el personaje de Antonio Alcántara representa esa persona visionaria que hace hasta lo imposible por cumplir su sueño

    06 may 2019
  4. Lupita

    He crecido con cuéntame, espero que siga por mucho tiempo porque el día que se acabe la serie voy a sentir un vacío tremendo, 20 años siguiéndola y no hay un capítulo que no me haga llorar, la única serie que nos sentamos toda la familia a ver juntos

    04 may 2019
  5. Gabriela

    Serie excepcional, que rememora cada epoca pasada y co nsigue emocionarnos, los artistas todos magnificos, y el que escribe la serie tiene unas vivencias, o una imaginacion espectacular!! Seguid por mucho tiempo con nosotros!!

    04 may 2019
  6. Mahyte Cózar

    Yo me declaro fan absoluta de Cuéntame por ser la mejor serie, la única que me ha hecho engancharme cada semana y verla sin parpadear, se marcharon dos personajes claves, pero han sabido reconducir la serie y que siga tan interesante como siempre. Me encantan las reflexiones que hacen, me recuerdan a sentimientos o cosas ya vividas, este año es mi año en el que yo nací 1990 y pensé que no llegaría pero esta siendo creo el ultimo y muy especial. Gracias a todos los actores por hacer que se me olvide todo mientras veo la serie, y que me transmitáis tanto, por vuestra culpa siempre acabo llorando. Creo que quedan muchas sorpresas todavía pero aunque me adelante quiero decir que es la mejor serie que se ha hecho en España y ojalá cuando pasen unos años y todo haya terminado... nos contaran en otro capitulo como esta El Barrio de San Genaro y como les ha ido la vida porque parece que ya forman parte de nuestra familia.

    04 may 2019
  7. Nerea

    Capitulo excepcional. Como todos. No me pierdo nunca ninguno desde que empezo. Nos vemos reflejados en las situaciones. Y siempre con la voz del narrador que es carlos que nos ayuda mejor a comprender la vida. Actores excepcionales y guionistas de 10. La mejor serie del mundo. Que no acabe nunca cuentame.....

    03 may 2019
  8. Isabel

    Ya no es posible en Miami ver la tve ni la tvei on line como siempre. Sale sign q dice ESTE MATERIAL NO ES POSIBLE VERLO EN SU TERRITORIO ??????

    03 may 2019