www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4523774
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 337: 'Quiero ser libre' -  ver ahora
Transcripción completa

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# en tu viajar

# por ese mundo de amor.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(MEGAFONÍA) "Muy buenos días, os habla el Lolo.

Y esto es Radio Libertad,

la radio de los que vivimos en el talego".

La temperatura es de 16 grados.

"Hoy, hablaremos de las próximas elecciones municipales

que, como sabéis, vienen acompañadas

de las primeras elecciones al Parlamento Europeo".

También os informo de que mañana

tendremos un debate sobre reinserción.

"Con la presencia de tres compañeros que van a salir del trullo,

el señor director de esta santa casa

y nuestra guapísima profesora Karina Saavedra.

Pero antes de entrar en materia,"

"sos" voy a poner una rumbita

que nos va a alegrar el corazón.

Con todos vosotros, "Quiero ser libre".

(Suena la canción de Los Chichos)

# Qué bueno he sido "pa'ti"

# y qué mal te estás portando.

# Me paso día tras día

# en esta celda llorando

# sin saber si tú estás viva, sin saber si te han "matao".

# Sin saber si tú estás viva, sin saber si te han "matao".

# Libre, libre quiero ser.

# Quiero ser, quiero ser libre.

# Libre, libre quiero ser.

# Quiero ser, quiero ser libre.

# Libre, libre quiero ser.

# Quiero ser, quiero ser libre.

# Libre, libre quiero ser.

# Quiero ser, quiero ser libre. #

¿Qué? ¿Te vas a pasar toda la mañana ahí?

Sí, no tengo otra cosa mejor que hacer.

Ya. ¿No ves que no he pegado ojo?

Me lo vas a decir a mí,

que has dado más vueltas que un ventilador.

Todo por la desgraciada esa.

Bueno, ya está bien. Ya está bien.

De verdad... No la llames así.

Ay, qué ingenuidad, por Dios.

No se da cuenta de que ese chulo, el Jato, viene a por su dinero.

¿Tú qué sabes? A lo mejor la quiere de verdad.

Pero ¿qué la va a querer? Ya te digo que es un chulo, Merche.

¿Tú sabes por qué le llaman el Jato? ¿Eh?

¿Por qué?

Porque él hace la cagada y los demás pagan el pato.

Toda la vida ha sido así.

Tu sobrina es una mujer hecha y derecha,

que tiene un negocio, que saca adelante a sus hijas.

Además, mira, se va a presentar a concejala en las elecciones.

Ella sabrá lo que hace. Que no, Merche, que no.

Que ese viene a por su cartera.

Ya se ha hecho dueño en la cueva, y...

(RÍE) O sea, que no piensas en otra cosa.

No, no pienso en otra cosa. Sé que no se puede hablar de sexo.

(Teléfono)

Es que a veces el sexo determina las cosas, ¿entiendes?

Bueno, cállate.

Lo que tiene es una bomba. (CHISTA) ¿Dígame?

Tía, soy Paquita.

Hombre, Paquita.

Yo no estoy, ¿eh?

¿Le puede decir a mi tío que se ponga?

¿Quieres hablar con el tío? No.

"Dígale que es por algo importante".

Algo que tiene que ver con la bodega. "Ah".

Es que ahora está en el baño. Un momento.

Quiere hablar contigo de la bodega.

Pero ¿qué coño me va a decir de la bodega, por Dios?

De verdad...

"Tía, ¿está ahí?". Sí. Sí.

Dígale que me gustaría dejar las cosas arregladas

"antes de volver a Benidorm".

Te gustaría dejar las cosas arregladas antes de irte.

Un momento, que ya está aquí.

Antonio...

¿Qué? Ponte.

Joder, qué pesadilla, de verdad.

Por Dios, que tienes que arreglar las cosas.

Ponte ya.

"Antes de que se vaya..." Que te pongas.

Trae. De verdad...

A ver, dime, ¿qué?

"Hola, tío, quiero hablar con usted". Rapidito, estoy liado.

Quiero hablar en persona, le espero en el hotel lo antes posible.

¿En qué hotel? "En el que presentó el vino Milano".

Me tengo que ir a mediodía. Hoy abro la arrocería por la noche.

Procure darse prisa.

Oye, oye, oye, oye, oye...

A mí tantas exigencias y ese tono no me van.

A mí no me van.

Quiero cerrar las cosas con la familia.

Cuanto antes, mejor.

Bueno, pues sí, voy a ir al hotel.

Y voy a hablar contigo todo lo que haga falta.

Pero como esté ese desgraciado ahí, me largo.

Dile al chulo ese que se vaya.

"Échalo, Paca, antes de que yo vaya, por favor".

Aquí le espero, tío.

"Bueno".

Anda, ayúdame. Que no puedo.

Me tengo que ir al hotel a ver a la loba.

Dios santo.

Dame un poco de agua, por favor. -Vale.

-Está de camino.

Pero hable usted, por favor.

Hostia...

Joder...

La mayoría tiene un hijo en la guerra y otro en la tumba.

Tío, quítalo. Esos niños tienen la edad de Olivia.

Se me va a atragantar el café.

Lo siento, macho.

Cometen atrocidades y aquí nadie hace nada.

¿Qué quieres que hagamos desde San Genaro?

En los últimos seis meses han zarpado ocho barcos desde Barcelona

con más de 6000 toneladas de armas.

¿Sabes con qué destino?

¿A Irán? Y a Jordania,

que es el aliado de Irak.

Ya.

¿Y qué? Quiero hacer un documental.

Y quiero que escribas el guion.

¿Yo? ¿Qué dices? Yo no he hecho eso nunca.

¿Cómo escribir un guion? Lo haré fatal.

Pero ¿qué dices? Escribes de puta madre.

Además, igual los de Amnistía te pagan algo.

-Carlos, ¿has visto la nevera?

Mi madre, ya. Y nos han comprado una Minipimer.

¿De verdad? Eso no lo he visto.

Deberíamos corresponder con algo, nos están haciendo muchos favores.

No sé, algún detalle.

No sé qué detalle, Karina, no estamos para detalles.

Algo bonito y que no cueste dinero. Tú piénsalo.

Algo bonito y que no cueste dinero...

Oye...

Venga, ya.

¿Me visto y te acompaño? No, no hace falta.

¿Seguro? Sí. Prefiero que te quedes.

Mi madre está a punto de llegar, acuérdate.

Por cierto, ella no me ha dicho nada,

pero estoy segura de que quiere ir a verle a la cárcel.

Está en su derecho, ¿no? Claro que está en su derecho.

Pero que me deje al margen, que la conozco.

Tranquila.

Y estoy pensando otra cosa.

¿Qué pasa?

Voy a dejar el trabajo. No...

Sí, quiero algo a jornada completa. No.

Quieres huir de tu padre.

Esto es algo mío, Carlos.

Sí, sí, es algo tuyo, desde luego.

Pero dándole la espalda no lo vas a arreglar.

Si tengo que partir peras, las parto, y además, encantado.

¿Qué hay? Hola.

Soy capaz de comprarme una botella de champán francés

e invitar a todo el mundo

en honor del muerto, la viuda y el sursuncorda.

¿No te acompaño?

Que no, que eres capaz de ponerte de su parte.

Vete a eso que tienes del yoga.

A ver si el gordito este, el Buda, te tranquiliza un poco, mujer.

(RÍE)

¿No decías que había que respirar? (RESPIRA)

Respira.

Tú también, respira.

Ay... Con Dios.

De verdad, es que es... ¿Qué pasa?

¿Seguís igual? Seguimos peor.

Madre mía.

Bueno, es que no es fácil.

Y más a esta edad, que no aguantamos nada.

Mira yo, por mucho que lo intente con el abogado..., qué va.

Si es que está insoportable. Tiene un humor de perros siempre.

Y seguís de viernes de Cuaresma, ¿no? Y lo que te rondaré, morena.

A lo mejor, si ponéis de vuestra parte cada uno...

Pero si está siempre de mal humor, a mí no me apetece.

Eso sí, bien que se arrima por la noche.

No es poco. Hale, me voy a yoga.

"Que cuando él y otros compañeros suyos

de la ejecutiva socialista se dirigen al pueblo español

parecen creer sinceramente que la estupidez..."

-¡Toni!

Venga, macho. Hombre...

Perdona, se me han pegado las sábanas.

¿Y Deborah?

En la habitación, ahora baja.

Bueno, ¿bien? ¿Habéis hecho ya las paces por fin?

Bueno, no del todo.

Una tregua.

Pero ¿te ha dejado volver a casa? De momento, sí.

Pero quiere que vayamos a un psicólogo.

(RÍE) ¿Los dos juntos?

Uno especializado en problemas de pareja.

Mira, podrían ir Felipe González y Guerra.

(AMBOS RÍEN)

Atento, Toni, mira.

Rudy Benavente, dueño de una firma de calzado

que exporta a más de 30 países

en tres continentes.

Ya ha tenido varias reuniones con nuestro mafioso.

¿Mazzolini? Exacto.

Mira, ahí baja Deborah.

-Hola, Samuel.

-Hola, Deborah.

-¿Qué tal? -Bien.

¿Es el de los zapatos que llevo puestos?

Ben y Ven, una marca buenísima.

¿Os vais a dedicar a la moda?

-No, más bien nos vamos a dedicar a seguirle la pista a este señor.

-¿A este?

Creemos que tiene negocios con la Cosa Nostra.

-Y que a EE. UU. exporta algo más que calzado.

-¿Droga?

-Sí, según mi fuente, es posible.

A cambio, le abren nuevos mercados para sus zapatos:

Próximo Oriente, China, etc.

Utiliza el negocio para blanquear dinero.

-¡Guau! Muy Coppola. -(RÍE) Sí,

pero en cañí.

No se corta, le encanta la ostentación.

Da fiestones en Marbella, se pavonea por el puerto...

-¿Y la Policía no sospecha?

-Pues es que el tío está muy bien relacionado.

Claro, sabe cómo ganarse a las mujeres de los peces gordos.

-Por los pies.

-Se me está ocurriendo algo.

Me han dado un chivatazo,

Benavente va a ir a una subasta de vinos.

¿Vinos, él? Sí, podrías ir tú.

¿Yo? ¿Y por qué no vas tú?

¿Y yo qué pinto? Tú sí, tú eres famoso.

A Benavente le encantan los famosos. Además, eres bodeguero.

¡Qué voy a ser yo bodeguero! Mi padre es bodeguero.

Yo no tengo ni idea. Me encantan las subastas.

¿A qué hora es? No.

-A la una, pero te confirmo.

-Puedo organizar mi trabajo y acompañarte.

Que no, que no vas a ir.

¿Por qué? Hablamos de un posible mafioso. No.

Eso es lo que me divierte:

una subasta, vinos caros, un mafioso...

Parece una película de James Bond.

O sea, todo esto

era para que me llevara a Deborah de anzuelo, ¿no?

-Pues sí.

(Timbre)

¡Hola, Yolanda! Hola, Carlos.

Oye, estás más delgado, ¿no?

Sí, sí, puede ser.

Lo de "mensaca", que me tiene consumido.

¿Y Olivia, dónde está? Tengo muchas ganas de verla.

En el hospital, con Karina. No tardarán en volver.

¿Cuánto te quedas? Un par de días, quizá tres, depende.

¿Te importa que abra? Huele mucho a cerrado.

Eh... sí, sí, claro, es que...

suelo cerrar para escribir, se cuela mucho ruido.

Qué bien que estés aquí.

Gracias.

Oye, Carlos, yo...

Nunca te he agradecido todo lo que has hecho por mi hija

y por mi nieta.

Quería decírtelo en persona y sin que estuviera Karina delante.

Muchas gracias. Gracias.

Eh, Yolanda... ¿Sí?

Yo también quería decirte una cosa.

Tu hija no está muy bien.

¿Y eso?

Desde lo de su padre... Ya.

No lo está asimilando muy bien.

Y me ha dicho

que quiere dejar el trabajo, para no verle.

Pero es que no nos lo podemos permitir.

No, no, claro que no.

Cuando me dijo que le había visto

y, sobre todo, dónde le había visto...

Ya, ya.

¿Tú sabes por qué está preso?

(RESOPLA)

Por cualquier cosa.

(Teléfono)

Perdona un momento.

Sí, sí, claro.

¿Dígame?

"Carlos". Ah, hola, Carma.

"Deja lo que estés haciendo y vete corriendo al puente aéreo.

Has de venir a Barcelona ahora mismo".

¿A Barcelona?

"Sí, hoy. Estoy en Planeta y están interesados en tu novela".

En Planeta. "Sí. Ellos apuestan por ti,

pero ahora hay que convencer al gran jefe".

Y convencerle, ¿cómo?

Tienes que venir y contarle la novela en persona.

¿Cómo le voy a contar la novela? No llevo ni 20 páginas.

Yo ya le he dicho que vas por la mitad.

Me pillas en un día muy malo.

Karina no está y acaba de entrar en casa mi suegra,

Se va a quedar unos días. "Ay, Carlos,

te pagan el viaje, hay un contrato sobre la mesa.

Si gusta,"

he conseguido un adelanto, 80 000 pesetas.

Vale. Vale, vale, vale, voy enseguida.

Voy enseguida, en el primer avión que salga.

Te llamo luego. Adiós.

¡Yolanda!

Yolanda, me tengo que ir ahora a Barcelona.

Era mi agente, es por trabajo.

No te preocupes, cuando venga Karina

yo le digo que te has ido. Vale.

¡Oye, una cosa, una cosa!

¿Me puedes prestar dinero para el billete de avión?

Me lo van a pagar. Sí, claro.

Gracias.

Hombre, Antonio.

¡Somoza!

Qué sorpresa, ¿qué haces por aquí?

San Isidro, a los toros.

El lunes estuve viendo a Antoñete y a Curro Romero.

Hoy veo a Campuzano. Joder, qué buen programa.

¿Cómo que no estás en el hotel de los toreros?

Estoy allí, pero he quedado con Paquita. Baja ahora.

¿Tú has quedado con Paquita? Sí, ¿no te ha dicho nada?

No, a mí no.

Me está vendiendo su parte de la bodega.

Tengo muchas viñas,

pero yo no sé qué pasa con esas 40 hectáreas vuestras,

si es por el empedrado o por el terreno,

pero da una uva especial. Me gusta.

No se ha jodido, esas viñas son las más viejas

y las mejores del pueblo, lo sabes.

No te hagas el tonto. Mira,

aquí tenemos a Paquita.

Hola, Paca. -Hola, tío.

¿Qué hay, Jato? -Antonio.

-Bueno, ya veo que están hablando, eso está muy bien.

Me voy a pagar. ¿Dónde vas, Paca? Espera un momento.

¿Qué pasa?

Nada, Somoza me hizo una oferta a los pocos días de enviudar...

-Así son los negocios, Antonio.

-Yo le dije que no, pero me lo he pensado mejor.

Y ahora le has dicho que sí.

¿Y por qué me haces esto ahora, Paca?

Ahora, cuando me ha dicho a la cara

que yo no he respetado la memoria de su hermano, mi marido.

No se lo voy a perdonar.

He dicho que el luto te está durando poco.

A las pruebas me remito, joder.

Es que usted no tiene ni idea de lo que está hablando.

El luto, tío, lo llevo yo... dentro.

Muy dentro.

Y la viuda soy yo, no usted.

Paca, tú sabes que las tierras que nos dejó mi madre y la bodega

es lo único que tenemos.

Y hay que ser muy mala persona para quitárnoslo.

Usted no me va a humillar ni una sola vez más.

Esa es la razón por la que me quito de encima la bodega,

las tierras y cualquier cosa que tenga que ver con usted.

¿Estamos? Esto se ha "acabao".

Eso ya lo veremos.

-Pensarás que esto es una encerrona, pero no lo es, es una buena oferta.

Olvídate de la oferta.

Su parte la compro yo, que tengo prioridad.

Prepárate, es mucho dinero.

¿Cuánto le has ofrecido a esta tonta?

25 millones y sin mirar los papeles.

¡Te has pasado siete pueblos!

¿Cómo le ofreces 25 por una bodega que no vale ni un tercio?

Es una apuesta personal, creo en eso.

Que no. Ya hablaremos.

Hazme caso, estás equivocado.

No vale para nada. Piénsatelo.

Con mi ayuda, darías el salto internacional,

llevar el Milano por el mundo. Tengo poder comercial.

Ya. Yo hago mi Milano y ya veré qué hago contigo.

No te preocupes.

Cuánto sinvergüenza hay en este hotel.

(Timbre)

¡Ya voy, ya voy!

¡Por Dios, qué prisas!

Pero, hijo... Me voy a Barcelona.

Deséame suerte. A lo mejor vendo una nueva novela.

¿A Barcelona? Sí.

Qué alegría. ¿Dónde está la abuela?

Se ha ido con don Froilán al médico.

Ya sabes... ¿Sabes dónde guarda el álbum?

¿El álbum? Sí, el de las fotos antiguas.

En la cómoda, como siempre.

No toquetees nada, que ya sabes que no le gusta.

Ay, Dios. ¿Te vas a llevar esta bolsa de deportes a Barcelona?

Sí, mamá, vuelvo en el día. Pero si tiene un siete y todo.

Dile a la abuela que lo voy a guardar como un tesoro.

¿Y vas a ir con estas pintas? ¿Qué pintas?

Llevo zapatos, camisa... ¿Qué pintas?

La camisa, arrugada. Quítatela, te la plancho.

Se va a arrugar en el avión. ¿Qué más da?

Y esa chaqueta está llena de pelotillas.

Soy autor, no notario, puedo llevar pelotillas.

Adiós, deséame suerte.

Deja de dejarnos táperes, por favor.

Hijo, qué tonto eres.

Que te quiero mucho.

Mucha suerte.

Qué bonita.

Yo no soy el mono de feria de nadie. -Angie, me estás dejando colgada.

-Lo siento, no puedo más.

-Pero, mujer, no hagas caso a los comentarios.

Angie...

-¡Ay! Angie...

Perdona. Perdona, guapa.

-Ay, de verdad... ¿Qué os pasa?

Que todo el mundo está hablando de lo suyo.

¿De qué?

Ah, que Abraham y ella han cortado.

Que no, mujer.

Que es una mujer, pero que no es una mujer,

que es un hombre. ¿Quién?

¿No te has enterado de nada? No.

Es un transexual.

¿Angie? (ASIENTE)

Y mira que tiene buenas manos y es buena gente.

-Mercedes... Hola, Nieves. -Hola.

-¿Dónde vas con la bolsa? Que hoy tenemos charla.

Se me había olvidado.

Tengo la cabeza... Pero ¿estás bien?

Muerta, vamos.

Lo que debes hacer es convencer a Antonio para que se venga al yoga.

¿Antonio? Tiene que volver a nacer para hacer yoga.

-No te preocupes, te la dejo dentro.

¿Cómo no me lo has dicho? Sí, tengo la cabeza que...

-Tranquilo, hombre, tranquilo.

Que desengaños los hemos tenido todos.

La chavala está buena, sí.

Otra cosa es que traiga sorpresa.

-¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa?

-Pero vamos a ver, Abraham, tú y ella... ¿nada?

¿Nada de...? -¿Nada de qué?

-Pues de lo que hacen las parejas.

-Ah...

Besos, solo besos.

-¿Nada más?

-No.

-Pues verás, Abraham, yo una vez en Zaragoza me fui con una mujer

que luego resultó que no era.

Podría haberme ido, pero una vez que estaba allí...

-Entonces ¿tú qué harías si fueras yo?

-Escuchar la voz de dentro.

-La voz de dentro. -Sí, sí, sí.

¿Qué hay, Clara? Olga, ponme... un carajillo.

Joder, ¿quién está aquí? -Antonio.

Estoy que trino. ¿Qué pasa?

Vamos a ver, te estaba buscando.

Necesito que me devuelvas, temporalmente,

el dinero que invertí aquí, en la agencia.

Hombre...

Quedamos en que mi parte te la iba pagando mes a mes.

Que ya lo sé, hombre, pero esto es temporal.

Necesito recuperar el dinero lo antes posible,

me cago en la leche.

Resulta que ahora mi sobrina, la viuda, se ha vuelto loca

y quiere vender, así, de repente, la parte suya de la bodega.

¿Y de cuánto dinero estamos hablando? Estamos hablando de millones.

-¿Perfumado, normal o de hombre? De hombre.

Mucho dinero.

¿Tienes propiedades? Nada... En Sagrillas, algo.

¿Y aquí? Aquí me queda poco.

El piso y... un chalé ahí, en Los Altos.

¡No jodas! ¿Tienes un chalé?

Sí, claro que tengo un chalé.

Oye, Olga, ese me está poniendo nerviosa.

No para de mirarte.

-¿Quién, Santos? -Sí.

-No me mira a mí, sino a ti. -¿A mí?

(RÍE) -Es normal, eres muy guapa.

Normal que te mire.

-Uy, ni loca me meto yo ahora en una relación.

Ya he tenido muchas y he cerrado la caja.

-A mí me dan pereza.

-¡Por favor, la cuenta! -¡Voy!

Y más a estas edades,

que lo único que pueden hacer por una es sacar la basura.

-¿A ti qué te parece la del pub?

Bueno...

Ya sabes, para... ¿Eh?

Para recuperar el tiempo perdido, ¿sabes?

No sabes tú nada, Cuco.

La del pub te hace recuperar el tiempo perdido

a una velocidad de vértigo, fíjate lo que te digo.

Hazme caso.

-¡Mamá!

Mamá...

(TARTAMUDEANDO) Me da igual lo que digas.

Soy un hombre, siento lo que siento y voy a volver con Angie.

Porque es una persona maravillosa y me da igual el sexo que tenga.

Si me quieres, tendrás que aceptar mi voz de dentro,

porque no pienso oír otra voz.

-Si piensas salir por esa puerta y te vas con esa chica,

con ese chico o con ese lo que sea, no sé si quiero que vuelvas.

-Esto es como el cuento que me leías de "El Principito".

Yo veo el elefante

y tú solo eres capaz de ver el sombrero.

Yo cada día entiendo menos.

El mundo está loco, por Dios.

Mamá, que no hace falta que limpies tanto.

-Hay mucha grasa acumulada, hija.

-La niña ocupa muchas horas, no me da para tenerlo reluciente.

-¿Se ha quedado dormida? -Sí.

-En cuanto termine aquí, me pongo con el baño.

-¿Carlos no ha dejado una nota?

-Me dijo que te llamaría.

-Me has dicho que iba a Barcelona, ¿no?

-Que sí. -Ya.

Mamá, ¿a qué has venido?

-Mira, yo voy a ir a la cárcel a ver a tu padre.

¿Sabes cómo se pide una visita? -No debería habértelo dicho.

-¿Cómo está?

-Mayor.

-Pero ¿muy hecho polvo? -No.

-¿Por qué no quieres que hablemos? -Lo pasaste mal.

-Ya lo sé. -Y me lo hizo pasar muy mal.

-Lo siento. -Y ahora estás muy sola

y eres capaz de... -¿De volver con él?

No, cariño, no me he vuelto loca.

-No lo sé, tú sabrás, pero... -Pero ¿qué?

-Que no entiendo tu dependencia emocional con los hombres.

-Mira, hija, tú a mí no me des lecciones.

Tú has metido la pata más de una vez y te queda toda la vida por delante.

Así que...

-Te voy a pedir la visita lo antes posible,

que es mejor que no estés muchos días aquí.

Sentimos apego por lo material,

por las ideas, por el trabajo, por las personas.

La mayoría de nosotros queremos poseer cosas

para no sentirnos cáscaras vacías.

Pero el apego solo nos conduce a la esclavitud.

Porque, cuando perdemos aquellas cosas por las que sentimos apego,

nos sentimos enormemente infelices.

Ahora me gustaría que nos pusiéramos todos de pie.

Y que, libres de esas pequeñas cosas que de algún modo nos atan,

nos abracemos.

-Lo siento, pero a ese hombre no lo abrazo,

tiene cara de asesino. (RÍE)

-Podéis reír, no pasa nada.

Dejad que todo fluya, no os reprimáis.

Lo siento. No pasa nada, fluye.

-Bueno, ya, ya. Gracias, ¿eh?

Ya hemos fluido bastante. Muchas gracias.

-Cada abrazo es diferente

porque cada persona nos aporta una cosa diferente.

¡Ay! ¡Uy!

Un calambre. -Ha salido una chispa.

-Electricidad estática. Me pasa mucho.

-¿Y eso qué significa?

-Que nuestro cuerpo se carga de electrones.

Si tocamos a otra persona que no está cargada,

se equilibran los potenciales.

A ver ahora.

¡Oh! -Otra vez.

Vienes cargada de electrones, Mercedes.

No me extraña. Pero lo importante

no es cómo vienes, lo importante es cómo te vas.

Un último intento.

Hay que deshacer los nudos.

¿Entiendes?

Entiendo.

(SUSPIRA)

Hombre, ¿estás aquí?

Menos mal que has venido. A ver, ¿dónde están los papeles,

las escrituras de las tierras, todo eso?

Pues encima del armario, donde han estado siempre.

En esta casa no encuentro nada, chica.

Por Dios, qué casualidad, tú nunca encuentras nada, hijo.

(SUSPIRA)

Tranquila.

Respira.

Eso, respira.

Aquí están.

Pues mira, aquí están.

A ver. ¿Qué ha pasado con Paquita?

¿Qué ha pasado? Que he tenido una sorpresa.

Estaba con Somoza.

Resulta que le quiere vender su parte de la bodega.

O sea, no has arreglado nada. No, nada.

Y es que le ofrece 25 millones.

¿25 millones? Sí. 25 millones.

Se ha vuelto loco, ¿o qué? No, no se ha vuelto loco.

Tiene dinero y lo que quiere es tener Cruz de Sagrillas y Milano

en la bodega.

¿Y tú qué vas a hacer? Nada, igualar la oferta.

¿Igualar la oferta?

Sí. Pero no podemos.

Mira, no quiero socios, y mucho menos Somoza.

Terminaríamos trabajando para él. Antonio, no tenemos dinero.

El dinero de la cuenta se queda ahí.

Que ya lo sé, Merche. Ya lo sé, ya lo sé perfectamente.

Pero, antes de que Somoza entre en la bodega,

soy capaz de quemarla.

He pensado otra cosa, Merche.

¿Qué?

¿Por qué no vendemos el chalé?

Está muerto de risa desde hace meses.

Eso ya lo hemos hablado.

El chalé es para los chicos. Y dale con los chicos.

¿Y los padres?

Con la bodega, también pienso en los chicos.

No quiero invertir más en la bodega.

Que sí.

Antonio, es que no fluyes.

De verdad que no fluyes.

Si es que crees que la bodega te hace feliz, pero no es verdad.

Lo único que hace es llenar, llenar el vacío.

¿Qué vacío?

El vacío que hay entre los dos,

que cada día es más grande.

Anda, ven.

Ven, ven y abrázame.

¿Ahora? Sí.

Venga, vamos.

Si te doy calambre, tranquilo.

Estoy cargada de electrones.

¿También de electrones, Merche? Sí.

Joder, vamos a aprovechar, ¿no?

Ay, Merche...

Todo esto de los electrones y del vacío,

¿qué significa, que por fin vamos a usar el matrimonio?

Ay, no seas tonto.

Vamos a aprovecharlo, venga. Que no.

Que no es eso. Ah, ¿no hay electrones suficientes?

Fluir es otra cosa, fluir es sentir la energía.

Respira.

Así.

Mi novela está aquí dentro.

Este...

Este es el álbum de fotos de mi abuela Herminia.

Son fotos muy antiguas.

Esta es.

Esta de aquí es mi abuela.

Mi abuela hace muchísimos años.

Imagínese, esta es mi madre.

Este era mi abuelo.

Todo el mundo dice que tenía muy mal genio

y que se propasaba un poco con el alcohol, ya sabe.

La historia sucede aquí, Sagrillas, este es mi pueblo.

Sagrillas está en la provincia de Albacete.

A finales de 1938,

las tropas de Franco entraron...

El tema de la Guerra Civil está muy visto.

Me vas a perdonar, chaval, pero he quedado con Terenci.

Esta novela ocurre durante la Guerra Civil,

pero no tiene nada que ver con las novelas

de este tipo. ¿Y qué tiene de distinto?

Un secreto.

Mire.

Este de aquí

era el maestro del pueblo, un joven republicano.

Un republicano que mi abuela escondió

sin que mi abuelo se enterara.

¿Un topo?

Sí.

Eso suena bastante mejor, pero no es suficiente.

Hay mucho más, ¿eh? ¿Por ejemplo?

Un misterio.

Una historia que se calla durante mucho tiempo.

¿Por qué?

Ahí está la novela.

En el porqué.

Mire, yo de esta historia apenas sé mucho,

en casa no se toca el tema,

alguna vez sale en alguna comida familiar,

pero es hablar del tema

y mi abuela se pone blanca, imagínese.

Estamos hablando de una novela de amor

con fondo de guerra.

Sí.

Eso sí vende.

Me interesa.

Mañana seguimos. Aquí a las 9:00, ¿eh?

¿Algún inconveniente?

No. Mañana.

Ve pensando en el final.

El secreto de una buena novela está en las 20 últimas páginas.

Claro.

-¡Muy bien, Carlos!

Lo del álbum ha sido fantástico,

una pasada.

Pero mira, hijo,

cómprate una chaqueta para la entrevista de mañana.

Toma.

Toma, sí.

Te voy a reservar una habitación en un hotel, ¿eh?

Y aféitate un poco, anda.

Carma, pareces mi madre.

Es que lo soy. La "mamá grande",

como dice García Márquez.

(RÍE)

Quiero dejar las clases.

-¿Ha tenido problemas con algún preso?

-No.

-Si ha sucedido algo desagradable, no dude en explicármelo...

-Es por motivos personales.

-Ah. -Tengo una niña pequeña.

-Ya, pero eso ya lo sabía. Cuando pidió el trabajo, ya la tenía.

-Tiene un pequeño retraso en el crecimiento,

no es grave,

pero supone rehabilitación y bueno...

-Verá, trabajar aquí es muy duro, señorita Saavedra.

Los reclusos están muy contentos con usted.

De hecho, tenemos muchas solicitudes para el próximo curso.

-Yo también estoy muy contenta con ellos.

-¿Entonces?

-No es posible, de verdad que no.

-¿Por lo menos se quedará hasta que me envíen un sustituto?

-Si no supone mucho tiempo...

Pero preferiría terminar cuanto antes.

(Teléfono)

-¿Dígame?

¿Ahora?

Sí.

Enseguida voy.

¿Me permite un momento? -Sí, claro.

-Será un minuto.

-Pero hemos terminado, ¿no? -Casi hemos terminado.

Espéreme aquí. -Vale.

Solo quiero decirle una cosa, Karina.

Piénselo.

Ellos la respetan y la aprecian.

Usted es un poco de luz en la oscuridad en la que viven.

-¿Me puedo ir?

-Sí.

¿Me promete que lo pensará?

-Sí.

-El bolso.

-¿Qué?

-Que lo lleva abierto.

Me ponen nervioso los bolsos abiertos.

-Gracias.

¿Qué hago, Paquita? ¿El sofrito

o me pongo con el fumé de pescado?

-Venancio...

-Dime.

-Que has sido un caballero.

-Lo he intentado.

-Hemos dormido juntos y me has respetado.

-Me ha costado lo mío.

-Así que...

lo nuestro a lo mejor podría ir... adelante.

Pero con unas condiciones.

-Las que quieras.

-Tengo que hablar primero con mis hijas.

Mis hijas están por encima de todo.

Siempre lo van a estar. -Claro, sí.

-Hasta que no pase un año de lo de Miguel,

no se vuelve a hablar de esto.

-Entiendo.

-Y luego está el dinero.

-¿Lo del dinero?

-El dinero es mío, no es de los dos.

Cada uno con su cuenta corriente.

Cada uno es cada uno.

-No estoy contigo por el dinero.

-Bueno, ya, pero quiero dejar las cosas claras desde el principio.

Y... a lo mejor podrías vivir en casa,

pero el dinero es mío y de mis hijas.

Puede que a lo mejor esté un poco enamorada de ti.

¿Me das un beso?

A mí me gustaría que me dieras un beso.

(LEE) "Fecha de salida: dos de septiembre de 1987".

Septiembre...

-Ya se ha quedado roque. Hay que ver lo bonita que está.

¿Qué es eso?

-El expediente de tu marido. Su ingreso, incidencias,

partes médicos, controles, informes de buena conducta

y fecha de salida, en menos de tres meses.

(Teléfono)

Ese es Carlos.

¿Sí?

Cariño... "¿Qué tal, cómo ha ido?".

Muy bien, muy muy bien.

Pero me tengo que quedar hoy a dormir en Barcelona.

Bueno, es que a Lara le ha encantado la idea.

"Y quiere que sigamos hablando de ello".

Ay, me alegro mucho. (RÍE) "No te lo vas a creer".

Balcells me ha dado dinero para comprarme una americana;

preciosa, por cierto.

Me ha pagado un hotel de cinco estrellas.

Me encantaría que estuvieses aquí.

¿Te vas a ver con Julia?

¿Y esa tontería?

Bueno, te ha ofrecido un trabajo.

"Habíamos hablado de tener confianza el uno en el otro".

No de tener celos y ser una pareja como el resto.

No, no tengo celos. "Bueno, por favor..."

Solo ha sido una pregunta.

Karina...

-Esa Julia, ¿quién es?

(Teléfono)

¿Sí?

¿Diga?

"¿Hola?

¿Diga?

¿Hola?".

¿Cuántas veces vas a revisar esos papeles?

Las que hagan falta.

Me voy a acostar.

Pues buenas noches.

¿No vienes? ¿A qué?

A dormir.

Para eso no te hago falta.

Me haces falta para todo,

pero no te das cuenta. Por ahí no paso.

Por ahí no voy a pasar.

Eres tú la que me está dejando de lado.

Estás con los enemigos.

¿Qué enemigos? Esto no es una guerra.

Claro que lo es, Merche.

Esta es la guerra de los Roper. Así que "good night", Mildred.

(Portazo)

(ABRAHAM) Cierra, cierra.

(ANGIE) Oye, ¿no se va a enfadar Ramón?

-No, si yo entro y salgo de aquí cuando quiero.

Mira, Angie.

Ya verás.

¿Te gusta?

-Es precioso.

-Pues lo he arreglado yo.

El diseño lo he sacado de una revista,

pero es una versión personal, mía.

Mira, mira, le he puesto esto.

¿Y ves eso de ahí?

Eso se lo he puesto yo, no lo tenía.

Y mira por dentro.

Sube, sube.

-¡Me encanta!

-¿Sí, de verdad?

-Mucho.

-Pues es tuyo.

-No, Abraham. -Sí, sí, lo he hecho para ti.

-Esto cuesta mucho dinero. -No, qué va, es un coche muy viejo.

Ramón lo quería llevar al desguace. -Abraham, no tengo carné de conducir.

-Ya, ya, pero yo sí.

-Estás temblando.

-Angie, quiero...

-¿Estás seguro?

¡Buenos días, colegas!

¡"Sos" habla Lolo Molinero, la voz del talego!

¡Y esto es Radio Libertad!

"Hoy es cuatro de junio

y suena un temazo que habla de esa loquita mandanga

que llamamos amor.

Como os anuncié ayer,

hoy tendremos un interesantísimo debate

sobre reinserción.

Con la presencia de tres compañeros que van a salir del trullo,

el señor director de esta santa casa,

nuestra guapísima profesora Karina Saavedra..."

(Ruido)

¿Quién anda por ahí?

-Ramón, somos nosotros.

-Ah... -Que nos hemos quedado dormidos.

-Ya.

¿Todo bien?

-Todo bien.

-Bueno, pues... me voy a tomar otro café.

Os apago la luz.

(AMBOS RÍEN)

Ha llamado nuestro terapeuta.

Empezamos dentro de dos semanas; el jueves 18, por la mañana.

Muy bien.

A ver, no tengo ningún inconveniente en ir al terapeuta,

pero no sé qué nos va a decir ese señor que no sepamos ya.

Podrías tener un problema de satiriasis.

Sati... ¿qué?

Satiriasis.

Hipersexualidad masculina.

Existe la ninfomanía y la satiriasis.

Básicamente, adicción al sexo.

A ver, cariño,

que parece que estás hablando de alguien que no conoces.

Eres una persona muy sexual. Soy normal.

No, yo he tenido otros novios y tú...

no eres normal. Soy de lo más convencional.

Mi amor, tú siempre estás dispuesto, sea la hora que sea.

Pues sí, estamos en la plenitud, es lo normal eso, ¿no?

Hasta por las mañanas.

Da igual lo mucho que madruguemos, estás dispuesto.

No, pero...

Toni...

Es que le estás poniendo demasiada imaginación al asunto.

Soy corriente, incluso tímido.

Tímido, sí. Fíate de los tímidos, sois los peores.

Dime que de verdad no piensas todo esto en serio.

Me voy a la ducha.

¿Qué haces?

¿Qué? Me voy a duchar contigo.

Es por ahorrar agua, es ecológico. ¿Lo ves?

¡Que era broma, joder! Sí, broma.

Que sí, ¿cómo me voy a duchar contigo?

Dices una cosas... Es que tienes un carácter.

(Teléfono)

Karina, el teléfono.

(Teléfono)

Hija, el teléfono. -¿Contestas tú?

-¿Yo?

¿Por qué? No es mi casa. -Hazme el favor.

-Vamos a ver, es Carlos.

Te está llamando a primera hora de la mañana.

Ese chico es un sol, se merece que le cojas el teléfono.

Venga...

-¿Sí? "Ya te vale.

Ayer me colgaste". ¿Qué tal la firma?

Muy bien. 150 000 cucas.

¿Qué te parece? 150 000.

Lo de colgarte anoche fue una bobada.

De verdad, lo siento, es que soy tonta.

Ya, ahora que vengo con el dinero, ¿no?

Eres muy tonta, Karina. Muy tonta.

Te quiero tanto que me estoy volviendo idiota

de tanto quererte.

¿Lo celebramos esta noche? Lo de la novela, digo.

Que mi madre se quede con la niña y nos vamos a cenar.

Hecho, donde tú quieras.

"Bueno, te dejo. Tengo un marrón..."

Una entrevista en la radio de la cárcel.

Además, cogeré el autobús,

le he tenido que dejar el coche a Ramón.

¿Por qué, qué tiene el coche?

Le he dado un golpe. No te enfades.

No me enfado, pero vas a golpe por semana.

"Es un golpe de nada".

De verdad.

(SUSPIRA)

Merche, ¿qué haces ahí, escondida, como si fueras un detective?

¿Por qué tenías escondida la cartilla?

Esa cartilla no estaba escondida, estaba guardada.

¿Dónde está el dinero de esta cuenta?

Debe estar invertido en bonos del Estado.

Como tiene que estar, ¿no?

Eres un mentiroso.

Si tú lo dices, será así.

Lo has metido en el negocio de Santos, ¿verdad?

Que no es de Santos, que es de los dos.

Pero si te dije que no...

¿Qué haces con esas llaves?

Voy a ver a tu amiga Casandra, para enseñarle el chalé.

¿Para qué? Para valorarlo, Merche.

Con un tasador de la caja. Deja las llaves ahí.

No las voy a dejar. Ya está bien.

Son tan mías como tuyas, no las voy a dejar.

No seas pesada. No fuerces las cosas,

que bastante mal estamos.

Antonio... ¡Venga, hombre!

Antonio, no seas majadero, ¿eh?

Antonio, no me des la espalda.

¡Sé que me estás escuchando! ¡Antonio, para!

¿Por qué me haces esto?

Eso mismo digo yo. ¿Por qué me lo haces tú a mí?

Antes íbamos a la una, nos crecíamos con las dificultades.

¿Que me sentía perdido?

Te miraba y tú me indicabas el camino a seguir.

Me decías: "Antonio, por ahí".

Y yo, ¡por ahí!, de cabeza, como un toro.

¿Ahora te has cansado y quieres que me rinda?

¡No me da la gana! ¡Qué cojones!

Eso no es verdad.

Mira, si no quieres trabajar conmigo,

no tienes las mismas ilusiones que yo,

no quieres acostarte conmigo, no quieres ni verme...

¡Joder! No soy tan viejo. Antonio, por Dios...

Que todavía no me he jubilado.

Todavía no me he jubilado. No digas eso.

¿Que no diga eso?

Me cago en la leche...

Antonio...

Tú no te das cuenta,

pero haces las cosas sin consultar con nadie.

No te das cuenta y me lo haces a mí.

Y se lo haces a tus hijos. Y por eso siempre te quedas solo.

¡Porque solo se pueden hacer las cosas como tú dices!

Venga.

Toma.

Toma. Que no es eso, hombre.

Cógelas. No.

Cógelas. El egoísta de tu marido salvará el negocio solo.

Ahora hazte la víctima otra vez.

¡Cógelas, hostia, que no las quiero!

Y deja de dar ya la murga delante de todo el mundo.

¡Taxi! ¿Dónde vas ahora? ¿Dónde vas?

Pero ¿dónde vas en bata? No tienes dinero.

¡Loca!

Hay que joderse.

Mira, mira, mira, ahí está, a la izquierda.

Lo ves, ¿no?

Hay sitio en primera fila. No, en primera no.

¿Por qué no? No quiero dar el cante.

Sales en la tele, vas a dar el cante. No quiero que me reconozcan.

Vamos ahí.

Ya te ha visto.

Querrás hablar con él, ¿no? Sí, quiero hablar con él.

En cinco minutos lo tienes aquí.

A ver si va a tener la "saritaritasis" esa que dices.

Satiriasis. Tres de cada diez hombres la sufren.

Bueno, pues tápate un poquito.

-Disculpe, no nos conocemos, pero mi hija le ha reconocido.

Cuando viene a Madrid, le encanta ver gente famosa.

Soy Rudy Benavente.

¿Qué tal? Un placer.

Antonio Alcántara, encantado. -Soy Úrsula.

Nunca veía las noticias hasta que apareciste por la tele.

-Deborah, encantada.

-¿Y esos zapatos? ¿Has visto, Úrsula?

-Son de nuestra marca. -¡Oh!

-Los fabricamos nosotros.

-¡Ben y Ven! -Sí.

-Son mi marca favorita. Le encantan.

-¿Os importa si nos sentamos aquí? -Claro.

-¿Puedo? -Sí.

-(SUSURRANDO) La colonia que llevas me vuelve loca.

-Empieza ya. -¿Sí? Fantástico.

-Fantástico, fantástico.

Qué puntual, eres la primera.

Entramos en 10 minutos.

¿Me esperas aquí mientras doy las noticias?

¿No te importa? -No.

-Vamos a hacer un repaso por las noticias más destacadas

de los periódicos de hoy.

Empezamos por la muerte de un gran artista,

un guitarrista que nos regaló esta maravillosa música.

Andrés Segovia murió ayer a la edad de 94 años.

En gloria estés, maestro.

(Música)

-Hola.

-Hola.

-¿Sabías que íbamos juntos al programa?

-No.

-¿No te lo había dicho Lolo? -No.

-Bueno, le pedí que te lo dijera por si no te apetecía venir.

-No, no me dijo nada.

-Es que cumplo condena en septiembre.

-Ya lo sé.

-¿Lo sabes? Eso es que has preguntado por mí.

-No, me enteré de casualidad.

No le has dicho a nadie que yo soy tu hija, ¿no?

-No. -Pues no lo digas tampoco ahora.

-Ya te he perjudicado bastante.

-No me das pena.

¿Qué hiciste?

-(SUSPIRA)

Maté a un policía.

Fue sin querer, yo no iba ni armado.

Sí, fui con un compañero a dar un palo

a la sucursal de un banco, en la Prospe.

Cogimos cuatro cuartos y salimos zumbando,

en un Supermirafiori trucado

que corría que se las pelaba.

No sé de dónde salió ese madero.

No lo sé, apareció como de la nada, de repente,

y se plantó delante del coche, apuntando con la pistola.

No me dio tiempo ni a pensar, no reaccioné...

Lo atropellé y salí corriendo.

(SUSPIRA)

Llevo 12 años aquí...

obsesionado con la idea...

de que no he hecho nada bueno en la vida.

Hasta que llegaste tú,

Karina.

Tu aparición aquí fue como... un regalo de la virgen, ¿sabes?

Ella me decía que yo te había hecho a ti.

Y que solo por eso ya merecía vivir,

que merecía la pena estar vivo.

-Buenos días.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Lolo está dentro? -Sí.

-Señor director, compañeros, para adentro,

que esto empieza cagando leches.

-Joder, qué frío hace aquí, ¿no?

Se habrán dejado puesto el aire acondicionado

los hijos de puta. -(SERIO) Pasa.

-Pasa, pasa.

-¿Dónde me siento yo?

Vamos, al lío.

(Timbre)

Fernanda, vas a pensar que estoy loca,

pero no sabía dónde ir. Pasa.

He venido en un taxi, pero no tengo dinero para pagarle.

Mira cómo vengo.

Tranquilízate, yo pago el taxi.

Antonio y yo hemos discutido y...

Habrás discutido más veces.

Sí, muchas, pero hoy ha sido demasiado.

Salgo a pagar y me cuentas.

No, préstame el dinero y me vuelvo a casa.

¿Así, en bata? Ni hablar.

Yo te dejaré algo de ropa.

Si estás aquí, es por algo.

Respira.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Hola. -Hola.

-¿Son de alguien estas llaves?

Son mías, pero no las quiero.

Estaban tiradas en medio.

Sí, como yo.

Olga está en la cocina, ¿verdad? -Sí.

Nada, chicas, estoy llamando a casa de Toni,

a casa de Inés... y ahí no contesta nadie.

-Bueno, no te preocupes. Estará dando vueltas con el taxi.

A veces, cuando uno está perdido, es lo que necesita.

Merche no es así.

Merche nunca se ha ido así, a la brava, como una loca,

sin dinero y a medio vestir.

-Te lo dije, que lo del chalé no le iba a hacer gracia.

No le hace gracia nada.

Ni lo que pienso ni lo que digo. No le gusto.

-Ay... Ya no me quiere.

Estamos muertos, esa es la cruda realidad. Muertos.

No digas tonterías. Mercedes te adora.

Eso sería antes.

¿Tú por qué no le haces caso de una vez?

Yo le hago caso. No, no, caso de verdad.

Tú las respetas, ¿verdad?

Hombre, claro.

Pero tú no valoras su opinión.

Que sí valoro su opinión.

Cuando me dice que me cambie de corbata porque no me combina,

lo hago.

Si es algo más importante, al menos la escucho.

-Tienes un problema de apego.

¡Mira la otra! ¡Que no la pego!

Apego a ser joven, a mandar, a creer que el mundo

da vueltas a tu alrededor.

Me parece que ya sé dónde está Mercedes.

-Olga...

Olga...

Olga, por favor... ¡Por favor!

Buenos días y bienvenidos, señoras y señores.

Iniciamos la subasta con uno de los más grandes Burdeos,

según nuestro criterio. Una auténtica joya.

Château Blanc, un Château Dijon blanc de 1945,

a precio de salida de 90 000 pesetas.

El señor de la primera fila

ofrece 90 000. ¿Alguien ofrece 95?

Se trata de un vino elegante,

con toques de arándanos y grosellas rojas.

Un vino de calidad, con una suavidad exquisita.

Todo un "premiere glaseé", admirado, respetado

y reconocido en todo el mundo. -¿Quieres sentarte aquí?

No, ¿por qué? Quizás estés incómodo.

No, qué va, estoy muy bien. No.

¿96?

¿97?

¿Alguien da más?

98.

100 000 ofrece el señor

de la primera fila. ¿Alguien ofrece 105?

105 000 la señora.

¿Qué haces?

-Pujar. Ya, pero a ver si vas a ganar.

Hay que disimular. No lo hagas,

no nos vayamos a arruinar.

-¿Alguien sube a 110?

He oído 110.

Les aseguro que esta joya se lo merece.

115.

Estamos en 115 000 pesetas por este maravilloso vino,

en el cual perviven notas de café, cacao y avellana.

-No se lo tome a mal.

-120 000 ofrece el caballero de la primera fila.

¿Alguien da más? ¿125?

-¿Estáis casados?

No, pero como si lo estuviéramos.

Pero no lo estáis.

¿Cuántos años tienes tú?

Ya he cumplido los 18, si es lo que te interesa.

120 a la una,

120 a las dos...

Adjudicado al señor de la primera fila

por 120 000 pesetas.

Chicos, entramos en un minuto. Si queréis agua...

-¡Quieto todo el mundo! ¡O le rajo!

-¡Quietos! -¡No me jodas, Bala!

Tranqui...

-¡Ni tranqui ni tronco! -Tira eso.

-¡Tú te callas, payaso!

-Tíralo o te buscas la ruina.

-¿Qué haces, capullo? ¡Suéltala!

-¡Vete a la mierda! -¡Suéltala!

-¿Qué cojones quieres, Bala? -Las llaves de la celda de la quinta.

Y quiero jeringuillas y heroína, para mí,

para el Mico y para mis colegas! -¿Y también un piso?

-¿Te salto un ojo, payaso?

-Eres gilipollas. Ibas a salir dentro de un mes.

-¿Y qué cojones

quieres que haga yo ahí fuera?

¿Comerme los mocos? Estoy mejor aquí.

¿Te enteras? Abre el micro, Lolo.

Que se entere todo Dios.

Tira para atrás, que te reviento.

Quieto todo el mundo.

A ver... ¡Compañeros!

¡Os habla el Bala!

Ha llegado la hora de que luchemos por nuestros derechos.

¡Ha llegado la hora de que no nos dejemos tomar más el pelo

por esta puta chusma de gente! ¿Entendido?

Ha llegado la hora de que sepan de qué cojones vamos aquí.

¡Vamos a hacer temblar los cimientos de esta puta casa!

-¡Mico, capullo, suéltala!

¡Que la estás sobando! ¡Suéltala!

¡Corre, hija! -¡Me cago en Dios, te reviento!

¡Te corto el cuello!

-¡Toma!

-¡Me cago en la puta!

-¡Abra! ¡Abra, por favor!

¡Abra! ¡Abra!

¡Han cogido a mi padre! ¡Está ahí arriba! ¡Por favor!

¡Lo van a matar! ¡Van a matar a mi padre!

¡Lo van a matar!

Sí, está aquí.

Está bien.

Ningún problema, no os preocupéis.

Era Casandra. Me voy a ir ya.

No, así, ni hablar. Estás alterada, estás confusa.

Aquí se entra de una manera y se sale de otra.

Acuérdate.

¿Por qué has venido?

Pues la verdad, no lo sé.

Pregúntatelo.

Pues me he metido en el taxi,

y como el señor insistía: "¿Dónde vamos? ¿Dónde vamos?".

Le he dicho lo primero que se me venía a la cabeza.

A la cabeza y también al corazón. Ya.

Voy a encender un poco de incienso.

No... No te asustes, Mercedes.

No estoy asustada. Sí, lo estás.

Has venido aquí por un impulso.

No estás acostumbrada a hacer las cosas así.

Has venido aquí a buscar lo que necesitas.

¿Y qué necesito?

Meditar.

Sale a subasta la joya de la corona del día de hoy.

Una magnífica botella de Rothschild

en su mejor añada, 1945.

Se trata de un vino extremadamente elegante,

con toques de arándanos y grosellas rojas.

Un vino de calidad con una suavidad exquisita.

Todo un "premiere glassé";

admirado, respetado y reconocido en todo el mundo.

Elaborada con los mejores racimos de Petit Verdot,

Cabernet Sauvignon y CabernetFranc.

La cifra de salida es de 220 000 pesetas.

-Que gane el mejor, querida. -Ganarás tú, eso está claro.

-Ya lo veremos. Hay algún "pirao", por ahí escondido, como yo.

Ni se te ocurre pujar. -Entonces, cámbiame de sitio.

Que no, que es una tontería.

Además, está a punto de acabar esto.

Es una niñata, a mí no...

-¿No vais a pujar? No, no, esto son palabras mayores.

Tú sí que eres palabras mayores. -"Oh, my God!".

220, la señora de la segunda bancada.

Perdón, llego tarde.

Ahora mismo te ayudo.

-Pensaba que no ibas a aparecer nunca más.

-Sí, yo también.

Pero Angie me ha dicho que no te puedo dejar sola.

-Ah, muy amable Angie.

-Sí, sí que lo es.

Y quiero que tú lo seas con ella.

-Me ha dicho Ramón que habéis dormido en el taller.

-Sí.

-¿A partir de ahora te vas a pasar las noches en un coche?

-A partir de ahora pasaré las noches con Angie en su casa.

-Así que... -¿Qué?

-¿Te hace feliz?

-Mucho.

Las ensaladas camperas y el pisto van a la tres.

-¿Le puedes hacer una hamburguesa con patatas a Angie?

-Sí.

(SUSPIRA)

(Música de relajación)

Mucho mejor.

Es la gran medicina;

dejar la mente en reposo, parar el pensamiento.

Y no es fácil parar. No he dejado de pensar en cosas.

Ayer me dejé el anillo.

Ah, ¿era tuyo?

Está aquí.

Una cosa tan pequeña que te tiene atada a algo tan grande.

Eres una mujer hermosa, Mercedes.

Si tu marido no lo sabe, es que es idiota.

(Timbre)

Voy a abrir.

Hola, soy Antonio...

(CARRASPEA) El marido de Merche.

Me han dicho que mi mujer estaba aquí. ¿Puedo pasar?

Está aquí.

Gracias.

¿Qué haces aquí? Hola, Merche.

Aquí no puedes entrar con zapatos.

Quítatelos.

Merche, tú ganas.

Vamos a hacer las cosas como tú quieras.

Si quieres que... nos unamos con Somoza,

pues nos unimos.

Y... el chalé se queda donde está.

Y te prometo que voy a recuperar

hasta la última peseta de la cartilla de ahorros.

Y si no te gusta que me dedique a lo del Imserso,

pues también lo dejo.

Aunque te advierto,

eso nos va a dar un dineral. Antonio...

Es que he pasado un año muy malo,

muy feo, muy negro, Merche.

Pero quiero que, a partir de ahora, las cosas se hagan de otra manera.

No voy a dar ni medio paso sin consultártelo.

Quiero que volvamos a hacer las cosas juntos,

como antes, como si fuéramos un equipo.

No lo harás.

Sí lo haré.

Da igual. Me vale con que lo digas.

¿Sabes lo que decía Albert Einstein, el científico?

Que hay dos cosas infinitas:

el universo y la estupidez humana.

El universo no lo sé,

pero la estupidez humana es infinita.

Y aquí tienes la prueba fehaciente de ello, que soy yo.

Qué tonto eres.

Perdóname.

(SUSPIRA)

¡Uy!

Dios santo...

Es que estamos muy cargados.

Pues yo debo estar como el monstruo de Frankenstein.

De cargado, digo.

Uy...

Así.

375 000 ofrece el señor de la tercera fila.

-400 000.

-Es que no para. No, no para, no.

Y tú, feliz.

Deborah, si eres matemática, eres un pedazo de mujer.

¿Te vas a poner celosa ahora? Tengo motivos de sobra para hacerlo.

Cambiemos el sitio. No, hombre, déjala.

Claro, en el fondo, el gran macho alfa

está encantado de la vida. ¿Qué dices de macho alfa, joder?

¿Alguien da más?

-(GRITA) ¡500!

-La señora de la primera fila ofrece 500...

¡No, no, no!

¿No? No.

No. ¿No?

No, perdón, ha sido un error.

Nos tenemos que ir.

Me han llamado de la tele,

debemos ir a cubrir una noticia. Lo siento.

Por favor. Bien, continuamos con la subasta.

Encantado. Adiós.

-¿Ya estás contento? Vámonos, por favor.

Debemos ir urgentemente al psicólogo. Donde tú quieras...

(Suena Chris de Burgh, "The lady in red")

Perdón.

(VOZ EN OFF CARLOS ADULTO) "Cuenta la tradición japonesa

que los seres predestinados entre sí están unidos por un lazo rojo

que les mantiene conectados.

Ese lazo puede tensarse, enredarse o desgastarse,

pero nunca llegar a romperse.

Los seres humanos necesitamos establecer vínculos afectivos

con los otros.

Porque creemos que solo así seremos felices.

Cuando, en realidad, ese apego

es lo que nos hace tremendamente infelices.

Así vivíamos los Alcántara aquel junio de 1987.

Pendientes de un hilo que nos unía

y que siempre parecía estar a punto de romperse.

Los sabios dicen que la verdadera felicidad

reside en saber amar sin necesitar al otro,

viviendo el amor como una elección en absoluta libertad.

En definitiva,

saber caminar solos aunque vayamos cogidos de la mano.

Juntos, pero capaces de escuchar nuestra voz de dentro.

Esa voz que solo se escucha cuando el mundo calla".

Lo siento.

Anda ya...

Te prometí una cena en un restaurante.

Y en lugar de eso...

Escucha, lo único que importa es que tu padre está bien.

Sí. Y sobre todo que tú también.

Pero no sé qué hacer con él, Carlos.

No pienses ahora en eso.

Tenemos que ir enfrente a buscar a la niña.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T 19 - Capítulo 337: 'Quiero ser libre'

Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 337: 'Quiero ser libre'

15 mar 2018

Después de la bronca con Venancio y Paquita, Antonio está muy dolido con su sobrina. No le perdona que se haya olvidado de su hermano tan pronto. Cuando todo está perdido, una llamada de ella le descoloca. Karina también está dolida con su padre, y no soporta seguir con las clases en la cárcel.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 337: 'Quiero ser libre'" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 337: 'Quiero ser libre'"
Programas completos (348)
Clips

Los últimos 2.504 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. maria

    es imposible ver el capitulo solo se oye se ve negro,os lo comente hace una semaba y aun no lo habeis solucionado,podeis solucionarlo?pasa muchos capitulos

    26 sep 2018
  2. Anna

    Respuesta para Dante caffa; No hay mss capítulos a partir del 22 de mayo porque se ha acabado la temporada, aqui en España están anunciando la nueva tenporada proximamente asi que en breve cuando empieze supongo que volveran a subir los capítulos nuevos

    07 sep 2018
  3. Paty Orozco

    Por qué tan oscura está temporada? Me encanta ver la serie para solazarme y tanta oscuridad en la pantalla me deprime. La gran mayoría de las escenas a media luz. No me gustó.

    18 may 2018
  4. Dante caffa

    Quiero que me informen porque no se pueden ver por internet los capitulos que se emitieron los dias jueves 5,12,y19. les escribo desde Montevideo URUGUAY.,muchas gracias

    19 abr 2018
  5. Dante Caffa

    Quiero saber porque no siguen estando en internet ,capitulos despues del 22 de marzo. les escribo desde Montevideo Uruguay

    19 abr 2018
  6. Marcos Ceja

    Esas apariciones.de.Debora corriendo, caminando ó exaltada han salvado la serie. SI! La serie!

    17 abr 2018
  7. Paquita

    Hola, Alguien podría volver a subir este capítulo, Quiero ser libre por favor? Se corta en el minuto 46. No nos podemos quedar así. Adoro Cuéntame cómo pasó. Gracias Paquita.

    14 abr 2018
  8. Laura Sanchez

    Gran capítulo, me he emocionado hasta las lágrimas. Por cierto, la canción se llama Lady in red, la canta Chris de Burgh

    30 mar 2018
  9. alfonso

    Me acabo de enterar que este jueves es el último capítulo de esta temporada..Pero ,cuantos capítulos ha habido?Que vergüenza es esta? La temporada mas corta de la historia de esta serie..Que despidan a los guionistas porque ya no saben (y esto desde hace ya bastante tiempo)seguir sacando partido a esta magnifica serie!!

    20 mar 2018
  10. Hector

    El capitulo 337 esta incompleto se corta en el minuto 45:17 Cuando estara solucionado? Gracias.

    19 mar 2018