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Cuatro estaciones en La Habana - Pasado perfecto - ver ahora
Transcripción completa

(Oleaje tranquilo)

(Claxon)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Suspiro)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Coño, jefe, pero si hoy es mi día libre.

Está bien, jefe.

¡Me cago en la mierda, coño!

¡Me cago en la mierda, coño!

Buenos días, Maruchi.

Buenos días.

Mayor, ya está aquí.

(Puerta abriéndose)

¿Has visto la facha que tienes?

Mira esas ojeras.

En mi casa no hay espejos, jefe.

Mejor para ti.

Ahora óyeme bien.

Esta mañana me llamó a mi casa el mismísimo presidente

de la Corporación Nacional de Industria.

Y allá dentro tengo al gerente general...

y a la esposa de un pez gordo que se ha perdido.

Este país está loco.

Ahora la gente se pierde

y han formado una tremenda cagazón con eso.

Así es que tenemos que encontrarlo o al menos, saber qué le pasó.

A ver.

La verdad es que yo debo estar loco para el carajo.

Dale, vamos.

Él es el investigador del que les hablé.

Teniente Conde.

Gerente Fernández.

Y ella es... ¿Cómo estás, Tamara?

¿Qué tal, Mario?

¿Qué pasó con Rafael?

(Sintonía de la serie)

# Una vida sucia...,

# un camino oscuro...

# y una noche larga que nunca conduce...

# a lugar seguro.

# Y en el horizonte,

# una nube negra

# que no da descanso.

# Vivir así...

# es vivir al borde,

# de puntillas en la... cornisa.

# Vivir así...

# es vivir al borde

# con manchas de sangre ocultas en la camisa. #

¿Qué coño pasó aquí?

Yo no puedo buscar a ese hombre, jefe.

¿De dónde tú conoces a esta mujer y al marido?

¿Por qué no le da este caso a otro? A Manolo, que es bueno y además...

Tú estuviste con ella y el marido se enteró.

O fue Morín el que te la tumbó.

Porque algo tiene que haber pasado.

Yo conozco a Morín de toda la vida. Ah.

Fue compañero mío en el preuniversitario.

Era presidente de la Federación de Estudiantes.

Brillante pero...

Si ya lo conoces, mucho mejor todavía.

Pero ¿por qué yo?

A lo mejor es tu destino, Conde.

Pasa.

Destino, oh, destino.

Oye bien lo que te voy a decir

y que esto quede entre tú y yo.

Algo gordo está pasando...

y viene de muy arriba.

Es una investigación de la jefatura...

y parece que de "arrancapescuezos".

Policía investigando a policía. (ASIENTE)

¿Qué coño está pasando, viejo? No sé...,

pero nada bueno debe ser.

Así es que ponte a trabajar.

Y pórtate bien, coño.

Coño, al fin apareciste.

En cualquier momento, no me vas a ver más.

Estoy hasta el forro de esta historia.

Pues dice el mayor que dejara todo y me metiera contigo en este caso.

Fue para castigarme.

Deja la bobería y dime qué tienes.

Rafael Morín desapareció el día 1 de enero por la mañana

y la mujer hizo la denuncia por la noche.

Ya peinamos los hospitales, los hoteles... Nada.

No creo que lo hayan secuestrado, en Cuba no hay secuestros.

No creo que haya hecho un intento de salida clandestina del país

porque se pasa la vida entera viajando.

El caso es que está perdido

y la última persona que lo vio fue su mujer.

Empezamos con ella, ¿no?

¡Vamos!

Coño, qué casualidad.

¿No es la casa que siempre dices que te gusta?

Te pido un favor, déjame hacer la entrevista a mí.

Tú te me quedas callado. ¿Por qué?

Porque este caso es distinto. Conozco a Rafael hace 20 años.

Es amigo tuyo, ¿no?

He dicho que lo conozco, no que sea amigo mío.

Era dirigente estudiantil

cuando yo estaba en el pre de La Víbora

y, entre otras cosas,

era el hijo de puta y oportunista más grande del mundo.

Bueno, del mundo no.

De la galaxia.

Ay mi madre...

Ahora sí se va a poner bueno esto.

Cuando estábamos el pre, siempre veníamos aquí.

El papá de Tamara había sido embajador.

Siempre nos daban bocaditos, pastelitos, refrescos...

¿Te acuerdas la vez que rompí un cenicero lindísimo?

De cerámica de Sargadelos.

¡Cómo da vueltas la vida, Mario! ¿No?

Todavía no sé por qué te dio por meterte a policía.

Yo tampoco.

Me lo pregunto todos los días.

El teniente es uno de los mejores investigadores que tenemos.

¿Por qué cree que le asignaron este caso?

Tamara...,

la noche que desapareció Rafael,

ustedes estaban en una fiesta. Sí.

En casa del gerente Fernández.

Despidiendo el año.

¿Y notaste algo fuera de lo común en la fiesta o después de la fiesta?

No.

Volvimos a la casa como a las 2 de la mañana

porque yo estaba muy cansada

y Rafael me dijo que quería mirar unas cosas en el estudio...

y bueno, esa fue la última vez que lo vi.

¿Y en la casa todo estaba en orden o notaste si faltaba algo?

No, de hecho, su carro y el mío, estaban los dos en el garaje.

Y sin carro, Rafael no va ni a buscar el periódico.

¿Y en el trabajo sabe si tiene algún problema?

Que yo sepa no.

Si le va cada vez mejor.

Ahora andaba en un negocio con unos japoneses...

¿Y ustedes han tenido algún problema, alguna discusión?

No. No, no, para nada.

Ninguna discusión.

Un matrimonio feliz, ¿no?

Mario, nosotros somos una pareja normal.

Con los problemas de cualquier pareja.

Quería pedirte disculpas porque no vine

cuando murió tu padre, me enteré dos meses después.

Van a hacer cinco años ya.

¿Y Rafaelito?

Debe estar grandísimo, ¿no? Imagínate...

Ahora está con mi tía Carola.

Lo dejé con ella, no quiero que esté cerca de esto.

Le dije que su papá estaba de viaje. ¿La tía Carola?

Me acuerdo cuando salíamos del pre y nos íbamos a la playa en Santa Fe.

Tamara, ¿usted o alguien ha tocado las cosas aquí?

No. No, no. Nadie ha tocado nada.

¿De quién es esta libreta?

Esa es la libreta de Rafael.

¿Usted sabe quiénes son Zaida y Zuleika?

Estaba abierta en la letra zeta y aparecen estos nombres.

Zaida es su secretaria.

Zuleika no sé, no tengo ni idea.

Tamara, necesito una lista completa

de todas las personas que estaban en la fiesta.

Esa fue la última vez en que varias personas vieron a Rafael en público

aunque realmente, la última en verlo fuiste tú.

Por supuesto.

Me dijiste que conocías a Morín,

pero no me hablaste de la mujer ni de la tía Carola de Santa Fe.

Eso no es asunto tuyo. ¿Ah, no?

¿Y la baba que se te cae cuando la miras tampoco?

(Claxon)

¡Comemierda!

"Hay que tener cuidado, Conde".

"En casos como este,"

la mujer es la primera sospechosa.

¿Sospechosa de qué? ¿De haberse comido al marido?

"¿No te parece que ella estaba muy tranquila con esta historia?".

"Y cuando le preguntaste si tenían problemas, dijo que no rapidísimo".

Mira, Manolo, deja a Tamara tranquila

y ponte a averiguar quién es la tal Zuleika esa,

que yo me encargo de Zaida, la secretaria.

Está bien, yo nada más te digo que no juegues con candela.

Esa mujer te va a envolver.

"Este tipo que tenía"

tantas cosas en su casa, ¿no tenía computadora?

Tiene que tenerla.

¡Me cago en diez, coño!

Verdad que esa mujer me pone, coño, como un comemierda.

(Portazo)

Dígame algo, Zaida.

¿Usted sabe si Rafael Morín tenía algún motivo para esconderse?

¿Esconderse?

¿Por qué se iba a esconder?

¿Usted no sabe si tiene algún problema últimamente?

Con la empresa, con la familia...

Yo lo único que puedo decirle es

que llevo nueve años trabajando con Rafael

y que es un jefe maravilloso.

El padre de mi hijo se fue como balsero

cuando el niño era chiquitico

y Rafael me ayudó muchísimo,

porque él es así,

él tiene esos detalles, esa humanidad.

Eso dicen.

Calcines...,

supongo que trabajando en una empresa como esta...,

con un negocio tan importante entre manos,

Morín no iba a desaparecer por voluntad propia, ¿no?

Eso mismo pienso yo.

El negocio con los japoneses es importante, de cientos de millones

y Rafael lo ha montado todo.

Me gustaría que usted me hablara de su jefe.

Usted, como subdirector.

Bueno, es un excelente dirigente.

Muy buen compañero, un hombre revolucionario...

Me imagino que por su trabajo, está muy cerca de él.

Sí, sí. Tenemos mucha confianza.

Y ahora, aquí, en confianza...,

¿usted sabe si Morín anda con otras mujeres?

¿Mujeres?

¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

El día 30.

Que él me llevó a la casa, subió a tomarse un café

y nada, me regaló una bobería por Fin de Año.

¿Él acostumbra a visitarla y hacerle regalitos?

Bueno, yo ya le dije

que Rafael es muy preocupado por todos los que trabajamos con él.

No se equivoque.

Calcines, ¿cuál es la relación de Morín con Zaida?

¿Con Zaida?

Bueno, ella es su secretaria.

Usted no estará pensando que...

Perdón.

No sabía que estaba...

-Ese es Jiménez, el económico de la empresa.

Él nunca sabe.

Bueno, si es el de economía, me lo imagino.

Porque como están las cosas...

Y a todo esto, dígame...,

¿Zuleika también trabaja aquí?

No, no. Aquí no trabaja ninguna Zuleika.

¿Usted cree que todo esto tiene algo que ver con mujeres?

Zaida...

Si Rafael es tan buen jefe

y usted se lleva tan bien con él,

¿por qué hace 15 días usted pidió el traslado de la empresa?

Yo...

Yo he tenido muchos problemas personales.

Usted estuvo en la fiesta de Fin de Año

en casa del gerente Fernández. Ajá.

¿Usted notó algo extraño en Morín, alguna inquietud...?

¿O pasó algo que le llamara la atención?

No.

Bueno, la pesadez del gallego ese.

¿Qué gallego?

José Manuel Regueiro, un español que tiene negocios en Cuba.

Estaba medio borracho,

sacó a bailar a la esposa del compañero Morín

y se puso pesado.

¿Y qué hizo Morín?

Bueno, él lo resolvió de la manera más elegante.

Bueno, como hace siempre. Sí.

Lo raro es que luego lo vi hablando con Regueiro

como si no hubiera pasado nada. Estaban incluso riéndose.

No sé qué le dio por poner esta clave, "Escaleras".

Para mí está claro, Calcines.

"Escaleras al cielo".

(Pitidos)

¿Qué pasa aquí?

¿Qué pasa?

Que esta máquina está vacía.

Parece que reformatearon el disco duro,

que han borrado toda la información que había.

Aparte de ustedes, ¿quién más tiene la clave de la computadora de Morín?

Rafael y yo.

Más nadie, que yo sepa.

¿Qué bolá?

Dice Tamara que Morín tenía una laptop.

Que se la robaron de la casa la semana pasada,

pero no denunciaron. ¿Qué te parece?

Qué casualidad, ¿eh?

Manolo...,

¿tú sabes cuál es el verso más citado de la poesía cubana?

¿"Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma"?

Bueno, el segundo.

"La maldita circunstancia del agua por todas partes".

Nunca lo había oído.

¿Y qué tiene que ver ese verso?

Estamos rodeados de agua, Manolo.

¡Mar por todas partes!

Estoy loco por tomarme un café. ¿Vamos?

(Música latina)

Mario, pásame dos cafecitos ahí, mi hermano.

Según Zaida y Calcines, Rafael es el jefe perfecto.

El hombre perfecto, el amigo perfecto,

pero cuando revisamos su computadora,

se había borrado el disco duro. Alguien lo hizo.

¡Claro que alguien lo hizo!

Seguro que fue el cabrón de Morín para esconder su mierda.

¡Cómo coño ese tipo puede engañar a todo el mundo!

Conde, ¿te puedo decir algo aquí y en confianza?

Este caso no es para ti.

¡Esto es un castigo divino!

Lo único que te puedo decir es que Morín no subió al cielo

en cuerpo y alma reclamado por papá Dios.

¡Olvídate de eso!

¿Ya aprendiste a rezar, Rojo?

Más o menos.

Más o menos.

¿Y tú?

Sí, pero se me olvidó.

Mi socio, ¿tú sabes a quién estoy buscando?

Ni lo sé ni me importa, que tú siempre me embarcas.

Estoy buscando al abominable hombre del pre de La Víbora.

No jodas.

¿A Morín?

¿Y para qué tú quieres a ese hijo de puta?

No, tú sabes que yo no lo quiero, pero el tipo se perdió.

Desapareció. Se esfumó.

Y tengo la noble tarea de encontrarlo.

Candito,

¿dónde tú crees que se puede esconder un tipo como ese?

Pero ¿estaba en algo raro?

No sé.

Está manejando mucha plata. Uh.

Si ese está en una maraña, seguro que se quiere pirar de Cuba.

Ojalá

y que no regrese nunca.

Conde...

La venganza es pecado.

Pero debe saber a gloria.

Bueno...

De todas maneras, tú vas directo para el infierno.

Pero por Tamara vale la pena, ¿no?

¿Qué?

Dale, hablamos después.

Oye, localizamos la dirección de Zuleika,

pero según los vecinos, hace dos o tres días que no la han visto.

No me digas que se perdió también. ¿Qué más tienes?

Según los técnicos, Regueiro llamó a casa de Rafael

el día primero a las 2:40 de la mañana.

¡El gallego ese me está apareciendo hasta en la sopa!

¿Tú sabes qué sería bueno? Dime.

Ver con quién quería hablar él, si con Tamara o con Rafael Morín.

Manolo, ¿por qué no te llegas a Comercio Exterior

y le preguntas a la gente de la seguridad

qué tienen sobre Regueiro?

Tenemos que averiguar en qué andan esos dos.

Ven acá.

¿Y por qué Tamara no habló del problema que hubo con Regueiro?

Eso voy a preguntárselo yo.

(Ruido de motor)

(Ladridos)

¿Puedo pasar al baño un momento?

Sí, pasa.

Esa es la colonia preferida de Rafael.

Es que Rafael y yo... a veces tenemos lo mismos gustos.

La usa todos los días.

Casi se baña en ella.

Se la regalan unos amigos españoles.

Suerte que tienen algunos.

Tamara, ¿por qué tú no me contaste

lo que pasó con Regueiro en la fiesta?

¿Tú no sabes que ese gallego llamó a esta casa esa misma noche?

¿Qué pasa, Mario?

¿Ahora soy yo sospechosa de algo?

¿De qué? ¿De acostarme con el gallego?

Tamara, esto es una investigación policial.

Yo no sé nada de ninguna llamada de Regueiro.

Y lo que pasó en la fiesta fue demasiado humillante para mí.

El gallego me sacó a bailar...

y empezó a manosearme delante de todo el mundo

y le metí un empujón que cayó de culo en el medio de la fiesta y Rafael...

Poco le faltó para ir y pedirle disculpas.

Se portó como un mierda...

y cuando llegamos a la casa, se lo dije.

Le dije que me había ofendido mucho más que el gallego

y se molestó.

Se metió en el estudio...

y esa fue la última vez que lo vi.

Rafael me trató como si...

Como si yo no le importara. Como...

Como si yo fuera una puta.

¿Rafael te trata mal?

Todo lo que diga puede ser usado en mi contra, ¿no?

Tamara, ¿tú sabes si Rafael está con otra mujer?

No lo sé, pero no creo. No creo que se haya ido con otra.

¿Por qué no lo crees? Él no se arriesga por tan poco.

¿Tienes la lista de la gente que estuvo en la fiesta?

Sí. Ya te la traigo.

Mira.

Mario...,

¿de dónde has sacado toda esa amargura,

ese rencor?

De la vida, supongo.

Es que cuando pienso en el pasado, ya no veo lo que fui

o lo que fuimos.

¿Te acuerdas cuando creíamos en todo

y hasta pensábamos que éramos felices?

¿Te acuerdas?

No tienes remedio, Mario.

No.

Ni siquiera mejoría.

Ese hombre no pudo haberse esfumado, Conde.

¿No tienes la menor idea de lo que pudo haber pasado?

No,

pero sé que en algún lugar está escondida la mierda

y sé que detrás de esa mierda, está Morín.

¿Y por qué tú piensas que hay mierda escondida?

Porque conozco a Morín y a los de su especie.

Cuidado con lo que dices, Conde,

y si aparece el gallego, me avisas,

que tú eres capaz de formar un conflicto internacional.

¡Ah! Y mucho cuidadito

con lo que haces con la mujer de Morín.

¿Está claro?

Ese fue Manolo el que te vino con el chisme, ¿no?

(Puerta cerrándose)

Coño, esto está del carajo

y de contra, frío.

Pues mira que eso es lo único que hay.

La gran oferta de la empresa socialista.

Bueno, dale, habla.

Antes de que te corte la lengua por chismoso.

Bueno, parece que Regueiro está limpio.

Al tipo le encanta irse de putas

y ha tenido algunos líos por eso, pero nada grave.

De cualquier forma, tenemos que verlo.

El tipo está en Varadero. Me importa un carajo.

Manda localizarlo donde quiera que esté y me lo traes para acá.

Pero ¡mira que tú eres chivato!

"¿Qué ponemos, caballeros?". "¡Pon la Creedence!".

¿Otra vez? Esa es la música que me hace falta,

la que le viene bien a esta historia de Morín perdido en el bosque.

¿Y que no se sabe? ¿No tienen ni idea de dónde...?

Se lo tragó la tierra o el mar.

¿Recuerdas del enamoramiento que tenía este con Tamara?

-¡Ah!

(Risas)

Conde, ¿cómo se mantiene? ¿Está buena todavía? ¿Eh?

Está perfecta, la muy cabrona.

Mira la cara con que acaba de llegar de casa de Tamara, muchacho.

Oye, por cierto, fuiste a ver a Miki Cara de Jeva, ¿verdad?

Conde, no jodas.

Miki y Morín en el pre eran uña y mugre, un par de hijoputas.

¿Y cómo no se me ocurrió lo de Miki Cara de Jeva, "brother"?

-¡Ah! Conde está grave.

Tiene "tamaritis" aguda.

¡No! Pobre tamarindo.

(Risas)

(FLACO) Señor policía, apúntame con la pistola.

¿Por qué eres un policía que no usa uniforme?

A mí me encantan los hombres con uniforme.

Y a mí, las mujeres sin uniforme.

(Puerta)

¿Qué bolá, Rufino?

(Gemidos)

(Teléfono)

¿Sí?

Vilma, soy yo, Conde.

"Espérate".

(SUSURRA) Conde.

¿Qué pasó?

"Manolo, ¿quién tú crees que le haya jodido"

la computadora a Rafael? ¿Él mismo?

¿Cómo coño tú quieres que lo sepa, Conde?

"Debí darme cuenta que tenía que haber una computadora".

¿Tú crees que estoy llevando bien esta investigación?

"¿Sabes lo que pasa?".

Que cuando yo estaba en el pre, estaba enamorado de Tamara.

Y eso...

"Nada, olvídalo". Sí.

Dile a Vilma que me perdone por estar jodiendo a esta hora.

Sí. Dale. Dale, dale. Mañana hablamos.

(Canción "Sueño con serpientes")

# Sueño con serpientes,

# con serpientes de mar.

# Con cierto mar, ay, de serpientes

# sueño yo.

# Largas, transparentes

# y en sus barrigas llevan

# lo que puedan arrebatarle al amor.

# Oh.

# La mato y aparece una mayor.

# Oh.

# Con mucho más infierno en digestión. #

¿Todo bien?

Buenos días.

Buenos días. -¿El señor José Manuel Regueiro?

Sí, soy yo. -Van a tener que acompañarnos.

"Coño, Miki".

"Esta leonera está peor que la mía".

(RÍE)

Cuando mi mujer se fue, se llevó hasta al perro.

Bueno, a ver qué te parece este disco de Pablo Milanés

cantando bolerones.

¿Eh?

Pues me lo regaló Rafael el día 31.

¿Y él pasó por aquí ese día?

¿A qué hora? Como a las 3.

Regálame un cigarrito ahí.

¿Y a qué vino? ¿A traerte un regalito de Fin de Año?

No, no, no.

Yo creo que más bien vino a reconciliarse.

¿Ustedes estaban disgustados?

Cuando estábamos en el pre, éramos como hermanos.

¿Te acuerdas? ¡Claro, cabrón!

Si ni te importó que nos echara para adelante

y nos metiera en tremenda candela

acusándonos de "diversionismo" ideológico

cuando estábamos con el rollo del taller literario.

Tú te cogiste en serio eso de ser escritor.

Pues mira lo que encontré el otro día... entre tanta mierda.

"La Viboreña", ¿eh?

Ahí está tu cuento "Domingos".

¿De verdad, esto tenía problemas ideológicos?

Lo de menos eran los problemas ideológicos.

Es que esto es un desastre.

Oye, ¿y por qué fue que se disgustaron?

Nada.

Cuando Rafael entró en la empresa,

enseguida le iniciaron el proceso para entrar al partido

y él dio mi nombre para eso de las verificaciones que hacen.

Rafael estaba desesperado por entrar al partido.

Le hacía falta,

pero yo no sé por qué yo tuve que decirle a esa gente

que el papá de Rafael se había ido para los EE. UU.

Él siempre lo ocultó.

Me dijo que por mi culpa le habían pospuesto la entrada del partido.

Me que yo era un hijo de puta y me dio tremendo gaznatón.

Eso fue ahí, en la puerta.

¿Y cuándo fue eso?

Eso hace 10 años

y nunca más volvió,

hasta que se apareció ahora, el 31.

Me dijo que a pesar de todo, yo había sido su mejor...

Después rectificó y dijo que yo había sido su único amigo

y me regaló ese disco de Pablo.

Él sabe que yo soy un enfermo de Pablo.

Por eso, a mí me parece que aquello fue como una despedida.

¿Y por qué se quería despedir?

¿Para dónde iba?

¡Ay, yo qué sé, Conde! Para dónde iba es un problema tuyo.

Para eso eres el policía de este cuento, ¿no?

¿Me das otro cigarrito ahí?

(RÍE)

Cuando yo era chiquitico, me encantaban los domingos.

Siempre hacía dos cosas.

O me iba con mi abuelo a ver las peleas de gallos

o me pasaba el día entero en el barrio jugando a pelota.

Si el día estaba como hoy..., era mucho mejor.

Hoy va a ser un domingo de mierda por culpa de Rafael Morín.

(Música cubana)

¿Y tú dices que Morín vivió aquí?

¿Cómo es posible que no sepan?

Hace cuatro días.

María Teresa, estamos haciendo todo lo posible por encontrar a Rafael.

Es que algo tiene que haber pasado. Él siempre viene a verme.

¿Cuándo fue la última vez que vio a su hijo?

El 31, cuando vino a almorzar conmigo.

Me trajo un regalito y algún dinero.

Se fue como a las 2 de la tarde porque tenía trabajo,

a pesar de ser Fin de Año.

¿Y usted recuerda algo que le haya llamado la atención?

No, la verdad es que...

Aunque parecía preocupado.

Él me dijo que esperaban a unos chinos en unos días.

¿Y su esposa?

¿Sabe si ha tenido problemas con Tamara?

Él nunca habla de eso.

Y ella...

Ella nunca viene a verme.

No le gusta venir aquí...

y a mí tampoco me gusta ir a su casa.

Pero Rafael...

Rafael siempre viene a verme. Me da una vuelta,

se preocupa de que yo tenga comida, dinero...

No es porque sea mi hijo, ¿sabe?

Pero salió mejor de lo que podía esperarse.

Trabajó duro para salir de aquí. Sí.

Me imagino el trabajo que cuesta

pasarte la vida diciendo que sí a todo

aunque pienses lo contrario.

Manolo, tenemos que verificar qué hizo Rafael

el resto de la tarde del día 31. Ajá.

A Tamara le dijo que había venido a ver a la madre

y a la madre, que había ido para la empresa.

A lo mejor está preparando algo

y por eso fue a limpiar la computadora.

(Teléfono)

Conde, Regueiro y Zuleika nos están esperando ahí abajo.

Dale, vamos. Pero eso no es todo,

el jefe de seguridad de la empresa dice que Morín no fue allí el día 31

como dijo, pero Calcines sí. ¿Calcines?

Ha salido demasiado trabajador Calcines.

Zuleika no tiene expediente por prostitución,

pero parece que a cada rato se revuelca con algún extranjero.

¿Y a que tú no adivinas con quién andaba desde el día primero?

Con tu amiguito Regueiro en Varadero.

El gallego, Zuleika, Morín...

Hay que ver qué coño significa toda esa conexión.

Vamos a preguntárselo.

¿En qué sala pusieron a Regueiro? Bueno, estaba aquí,

pero el mayor Rangel dijo que se podía ir.

¿Cómo que se podía ir?

Pero ¿cómo coño lo van a dejar ir?

Yo no tuve que ver con eso.

Fue el coronel.

El gerente Fernández le pidió que lo soltaran,

hay que ser cuidadoso con los empresarios extranjeros.

Pero ¿qué coño se cree esa gente? Cálmate. Cálmate, siéntate.

Y si te quieres quejar, ve con el gerente Fernández,

que, por cierto, quiere hablar contigo.

Te está esperando allí, en la unión de empresa.

Pues, mira, sería bueno que tú hablaras

con tu amiguito el supergerente a ver si me autoriza

una investigación en las cuentas de la empresa.

¿En las cuentas? ¿Y eso por qué?

Aquí estamos investigando un posible crimen,

no un delito económico.

Tengo un presentimiento.

Morín vive por encima de sus posibilidades.

Nada más entrar a su casa, te das cuenta de eso.

Además es demasiada casualidad que aparte que le robaron la laptop,

vaciaron toda la información de la computadora de la empresa.

Pero ¿una auditoría

por cuatro mierdas que viste en casa de Morín?

No jodas, chico.

Óyeme.

Además de tumbarte a la mujer, ¿qué otra cosa te hizo el tipo ese?

¿Además de vigilarnos, de chivatearnos,

de darnos sermones políticos en el preuniversitario,

además de ser un hijo de puta capaz de pasarle por encima a todos?

¡Eh! ¡Te dije que te calmaras!

O voy a tener que... ¿Que sacarme del caso?

Pues me vas a hacer tremendo favor.

Sobre todo, si no puedo hacer las cosas como yo las quiero hacer.

Olvídate de eso, que no te vas a escapar

y ten mucho cuidado con tus cabrones presentimientos

y con la lengua larga esa que tienes.

¿OK?

Manolo, ¿tú sabes que cuando yo era niño, soñaba con ir a Alaska?

¿Y a ti qué coño se te perdió en Alaska?

Yo quería ir a Alaska a ver la nieve,

a buscar oro, a cazar osos...

Ahora me estoy poniendo viejo

y nunca fui ni a Alaska ni a ninguna parte.

¿Y sabes qué pienso?

Que Rafael Morín y todos los tipos que son como él

se pueden meter a Alaska por el culo.

"Okay".

Los llamé porque quiero recordarles

que tenemos una situación muy delicada.

Regueiro no es que sea intocable,

pero ¿ustedes tienen la seguridad de que esté involucrado?

No tenemos la seguridad,

pero sabemos que tuvo un incidente con Rafael en la fiesta.

Después de la fiesta, Regueiro llamó a Rafael.

Estamos entre hombres, así que podemos hablar claro.

El propio Regueiro me contó que Morín le dijo que lo llamara

para darle el teléfono de una muchacha.

¿Ya ustedes saben?

Sí, sabemos, sabemos.

Bueno, ahora vamos a lo más importante.

¿Se sabe algo de Rafael?

Ya descartamos la posibilidad de un accidente

y si descartamos a Regueiro,

el único punto ciego que nos queda es la empresa.

Sabotearon la computadora

y no sabemos si fue el propio Morín o si alguien más lo hizo.

¿Ustedes están pensando en un problema de corrupción?

A ver, a ver.

Rafael es el mejor cuadro

que tenemos en la Dirección Comercial del Ministerio

y por sus buenos resultados,

todos nosotros estuvimos de acuerdo en dejarlo trabajar con su estilo.

¿Usted está dispuesto a meter la mano en la candela por él?

Bueno...

Fernández, necesitamos revisar los números de la empresa.

Lo siento, pero no lo puedo autorizar.

El compañero gerente no se arriesga por nada.

Y eso que lo apretaste.

Yo sé que la mierda tiene que estar escondida en alguna parte.

Coño, pero si Morín es un cabrón,

¿cómo logra mantener esa fachada delante de todos?

Compañero, con esa candidez, hasta tú puedes llegar a gerente.

¿Tú sabes lo que más me gusta de esta historia?

Que todo el mundo está escondiendo algo.

Empezando por tu amiguita Tamara, ¿no?

¡Eh! ¡Cómo está el niño, eh!

A ver, Zuleika.

¿Dónde pasaste la noche del 31 de diciembre?

Estuve en la discoteca del Hotel Comodoro,

como hasta las cuatro y pico de la mañana, con una pila de amigos.

Hasta las cuatro y pico, ¿no?

¿Y después?

¿Tengo que decirles lo que hice después?

A mí me parece que te conviene.

Me fui para mi casa, con un amigo.

¿También quieren saber a qué?

¿Y cuándo te encontraste con Regueiro?

¡Ah, ya!

El lío es por el gallego.

Fíjense, a mí nadie puede acusarme de puta, ¿bien?

Aquí nadie la está acusando de nada,

así que responda.

Pues el gallego me llamó como a las 11 de la mañana,

de parte de un amigo, de Julio

y me preguntó si quería irme con él a Varadero

y le dije que sí y me fui.

¿No te llamó de parte de Rafael?

Rafael Morín.

¿Y ese quién es?

Entonces, ¿tú no conoces a Rafael Morín?

No.

Fíjate bien.

Ah, pero este es Julio.

¿Julio?

Sí, Julio.

¿Julio qué?

Julio... Calcines, creo.

Calcines, Julio Calcines.

¿De dónde tú conoces a Calcines?

De un día que me llevó en su carro.

Estuvimos conversando, me cayó bien, le di mi teléfono

y después salimos como tres o cuatro veces.

¿Cuándo fue la última vez que viste a este hombre?

Hace ya algún tiempo, creo que como en octubre.

¿Dónde?

¿Dónde se veían?

Él siempre alquilaba una casa en la playa,

de las buenas.

¿Y nunca te comentó de dónde sacaba tanto dinero?

Ay, mira, compañero,

ese tipo de cosas en la calle no se preguntan

y yo no soy una puta, ¿bien?

No me acuesto con nadie por dinero,

pero si viene alguien y me regala un buen perfume,

me invita a comer a un buen restaurante

y después me deja caer un dinerito para que yo me compre lo que quiera,

no se anda averiguando tanto.

Se disfruta.

Que en este país las cosas están muy malas...

y juventud hay una sola.

(Teléfono)

(Teléfono)

Oye, si yo llego a imaginar esto,

yo nunca me hubiera empatado con un policía, la verdad.

¿Qué carajo tú quieres?

¡Coño, mayor!

No. Perdóneme, es que no sabía...

Sí, sí. Dígame.

(GOLPEA LA PUERTA)

¡Conde!

(GOLPEA LA PUERTA)

¡Conde!

Vamos, tenemos que ir para el hospital.

Oye, tranquilo. ¿Qué carajo es lo que pasa?

Apareció un tipo descojonado y no pueden identificarlo.

Parece que es Rafael Morín.

Vale, vamos.

El jefe te está localizando, pero tú no apareces.

Qué jefe ni jefe.

Estoy más aburrido ya de todos los jefes...

(Respirador artificial)

(TAMARA) "¿Mario?".

"¿De dónde has sacado toda esa amargura,

ese rencor?".

"De la vida, supongo".

"De que cuando pienso en el pasado, ya no veo lo que fui

o lo que fuimos".

"¿Te acuerdas cuando creíamos en todo

y hasta pensábamos que éramos felices?".

"¿Te acuerdas?".

"No tienes remedio, Mario".

"No".

"Ni siquiera mejoría".

"Primero que no se puede molestar al gallego,"

ahora que no se puede tocar a la empresa.

Tú sabes que así no se puede trabajar.

Si el presidente y el gerente están desesperados por saber de Rafael,

que me autoricen una investigación en la empresa.

¿Para eso me complicaste en esta historia?

¿Para no dejarme hacer nada?

O me meto en la empresa o dejo este caso.

¡Ey, ey! ¡No te pases!

Y a mí no me amenaces.

Ponme al coronel.

Sí, ¿jefe?

Mire, yo estoy trabajando en el caso del personaje ese que se perdió...

y bajo mi responsabilidad, voy a abrir una investigación

en la empresa de importaciones y exportaciones.

Sí, sí. Bajo mi responsabilidad.

Por supuesto.

Sabía que tú no me ibas a fallar. Tú no sabes nada...

y no te juegues conmigo.

¡Ahora lárgate!

¡Muévete!

Y regresa con algo,

porque si a mí me cortan los cojones,

tú no eres capaz de imaginarte lo que voy a hacer con los tuyos.

(Puerta cerrándose)

China.

China, cada vez que te veo, se me corta la respiración.

¡Ay, Conde!

Yo un día te voy a dar un susto. Dámelo.

Dale. Dámelo. Ya, ya.

A ver, dime. ¿En qué te puedo ayudar?

Necesito que con la gente de Delito Económico,

le metas mano a la empresa de Morín, el jefazo ese que está desaparecido.

Esta gente me tiene amarrado. ¿Tú amarrado?

Dale, vamos.

Vamos.

"¿Estos archivos de qué año son?".

Del año pasado.

Bueno, no.

Del antepasado.

¿Y los de este año? -Están en Economía.

Es que todavía están trabajando con ellos.

Voy a necesitar verlos.

Ahora.

Manolo.

China, por favor, encuentra algo porque si no...

Si no, tú vas a respirar mejor cuando me veas.

Eso.

Como subdirector económico,

yo reviso la información que van recogiendo los especialistas

y se pasa directamente a los libros.

Sí, pero ahora mismo estamos buscando algo específico

y estoy seguro que no aparece en los libros.

Bueno, si no está en los libros...

A ver.

¿Morín recibe algún estímulo especial

por las operaciones financieras realizadas?

A ver, la empresa tiene cierta autonomía

y el compañero Morín maneja ese dinero,

que en ocasiones es bastante

y aunque nosotros tratamos de ser supercuidadosos con la contabilidad,

lo que hoy cuesta 5, mañana cuesta 10

y a veces hay que dar alguna comisión a un intermediario

para cerrar un negocio importante para nuestro país.

¿Usted me entiende?

Estoy tratando.

A ver...

¿Quién le asigna a Morín las dietas y los gastos de representación?

El mismo Morín se asigna las dietas y los gastos de representación.

En la empresa, él es su propio jefe,

el jefe de todo

y es confiable para el Ministerio.

O lo era.

No sé.

Aquí hay algo raro, Conde.

Aparecieron pruebas de que Morín infla sus dietas

y se hace asignaciones exageradas de gastos de representación.

¿Y por qué te parece raro?

Eso es lo más fácil de justificar o de esconder.

Tenemos que seguir buscando, mi China.

Ese cabrón no es ningún comemierda.

Eso lo he oído una cantidad de veces...

(Timbre)

¿De dónde saca Rafael el dinero para comprar todas estas cosas?

No me vayas a decir que de su salario.

De las dietas, regalos que le hacen...

Qué sé yo, Mario.

Aquí todo el mundo agarra lo que puede.

Cosas, viajes...

De las dietas y los viajes no sé porque nunca he ido ni a Alaska,

pero sí, tú tienes razón.

Desgraciadamente, aquí todo el mundo agarra lo que puede.

Nos vamos a meter en la empresa y la vamos a virar.

¿En la empresa?

¿Qué van a buscar en la empresa?

¿Qué tú crees que podamos encontrar?

No lo sé.

¿A qué tú le tienes miedo, Tamara?

A quedarme sola.

¿Tú serías capaz de matar a tu marido?

Pues mira, no lo sé.

A lo mejor sería capaz.

"Flaco, dime la verdad".

¿Tú crees que si Rafael Morín metió la mano en la empresa...,

Tamara no iba a saberlo?

A ver...

Yo sé que después de Karina,

a ti te hace falta salir del huevo...,

pero no te compliques la existencia, salvaje.

Tamara vive en otra galaxia

y nosotros somos los pobres terrícolas.

Cuidado, cuidado.

Dime una cosa.

¿Cuál es el peor desastre que has cometido en tu vida?

Uy, Mario Conde, te conozco mejor que si te hubiera parido.

¿Qué pasó con Tamara?

Qué no pasó. O qué no pasó.

Coño, Flaco, ella me lo pidió, porque fue ella la que me lo pidió

y yo me puse nervioso.

Tantos años esperando ese momento, deseando a esa mujer...

Aguanta, aguanta, aguanta, aguanta.

¿No pudiste?

No fue eso, compadre.

Cogí miedo y salí corriendo.

¿Miedo tú?

Pero ¿de qué?

Si mi jefe se entera, me hace picadillo.

Ay, Dios mío.

¿Me vas a meter el cuento de tu jefe? No me jodas.

Te apendejaste, no hiciste nada

y lo peor es que te quedaste con las ganas.

¡Qué desastre!

El peor de mi vida.

Que es mucho decir.

Me voy echando, salvaje.

Ah, y en el último momento, lo que me pasó por la cabeza fue lo peor.

¿Más peor todavía?

Si me empato con Tamara y aparece Rafael Morín.

Sí, la verdad es que sí.

Eso es lo peor.

Es una catástrofe.

(Puerta)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Calcines,

¿usted nunca sospechó que Rafael estuviera metiendo la mano?

Le hablo de miles de pesos cubanos, cientos de dólares.

Pero, teniente, al nivel de Rafael, eso es pura calderilla.

¿Calderilla?

Calcines...,

¿qué vino a buscar a la empresa usted el día 31?

¿El trein...?

Ah, sí, claro.

Vine a recoger los papeles

que necesitaba para el informe de cierre de año

y por suerte vine, se había quedado el aire encendido.

Sí, claro.

Que hay que ahorrar energía, ¿no?

¿Usted tiene idea...

de quién puede estar interesado en sabotear la computadora de Morín?

No. Ni idea.

Estaba toda la información del negocio

con la compañía de los japoneses.

Adelantaron el viaje para principios de año.

¿Adelantaron el viaje? Sí.

¿Y eso por qué?

Porque quieren firmar el contrato cuanto antes

y el problema es que sin esa información,

esto va a ser la hecatombe.

(CALCINES) "El negocio con los japoneses es muy importante".

(FERNÁNDEZ) "¿Están pensando en un problema de corrupción?".

(CALCINES) "¿Qué pasa aquí?".

"Que reformatearon el disco duro".

"Tamara, ¿Rafael está con otra mujer?".

"No lo sé, pero no creo que se haya ido con otra".

"¿Por qué no?". "No se arriesga por tan poco".

¿Dónde se veían?

Él siempre alquilaba una casa en la playa, de las buenas.

"¿Serías capaz de matar a tu marido?".

(TAMARA) "A lo mejor sería capaz".

Eres un lince, Conde.

¿Qué encontraste?

Lo de la compañía japonesa es la punta de la mecha.

¡Yo lo sabía, coño!

¡Lo sabía!

Morín estaba armando algo gordo.

Había hecho una transferencia de una suma grande de dinero

de una cuenta de Panamá que pertenece a una sociedad anónima

y lo hizo con dinero cubano.

Ahora sí me hablaste en chino. Te explico.

Esa sociedad es una corporación que crearon aquí

para evadir el bloqueo norteamericano y comprar en Panamá

y por eso es que tiene cierta autonomía.

El dinero que Morín sacó de la cuenta lo utilizó

para hacer negocio con los japoneses, pero no como si fuera de la empresa,

sino como un inversor particular.

Si alguien veía el movimiento,

Morín decía que había sido un error

y que por eso lo había vuelto a depositar.

La cosa se complicó

porque los japoneses adelantaron el viaje

y se le iba a descubrir el pastel. Ahora sí entiendo, coño.

El tipo sacaba el dinero de aquí, ganaba allí,

lo mandaba para acá y se quedaba con eso

y no arriesgaba nada suyo.

¿Viste? Tú si eres un genio de las finanzas.

Lo dijo ella, no lo dije yo.

Manolo, móntate en el "bouca"

y localízame a Zuleika dondequiera que esté.

¿Qué coño tiene que ver Zuleika? Dale, muévete.

¿Otra...? Dale y no jodas más, chico.

China, ¿te quieres casar conmigo?

Desde aquí parece otra cosa.

¿Qué parece otra cosa?

La Habana.

Parece una ciudad normal.

Sí.

Ya sabemos en lo que anda Morín.

Rafael estaba haciendo grandes negocios

con el dinero de la empresa usando la cuenta de Panamá.

¿La cuenta de Panamá?

¿Usted no sabía nada?

No, claro que no.

Si yo cuando me enteré del lío ese de las dietas

y de los gastos de representación,

Rafael me pidió que no lo denunciara

y ahí fue cuando me empecé a buscar otro trabajo.

¿Y lo del banco de Panamá? No, yo no sé nada de eso.

No. Ni usted ni Jiménez ni el gerente Fernández...

Nadie sabía nada. No, no tengo ni idea de eso.

¿Y la mujer de Rafael?

Tamara, yo sé que tú sabes algo que no me quieres decir.

¡Rafael no se evaporó! Vamos a hacer un registro a fondo en la casa.

¿Otra vez?

Pero ¿buscando qué, Mario?

No sé, algo que pasamos por alto, algo que tenía tu marido

o algo que tú escondes.

Rafael estafó a la empresa y sacó mucho dinero.

Ya busqué en todas partes.

Miré por toda la casa. 120 dólares fue lo que encontré.

Miré hasta en la casa fuerte

y había un par de papeles que ni sé qué puedan ser.

¿En esta casa hay una caja fuerte? ¿Dónde está?

En la chimenea.

Para eso servía esta dichosa chimenea.

Tamara, ¿qué coño pintan aquí estos papeles de Calcines?

¿De verdad que tú no sabes en lo que andaba Rafael?

Piensa lo que te dé la gana, Mario.

¿Ya acabaste en mi casa?

Ahora vete.

Vete o llévame presa.

Vamos.

Zuleika, las cosas se han complicado.

¿Y yo qué tengo que ver con esas complicaciones?

Espero que nada.

¿Dónde están las casas en la playa a las que te llevaba Rafael Morín?

En Brisas del Mar.

Unas casas que son para alquilarle a los extranjeros.

o para las vacaciones de los dirigentes,

pero que él las conseguía sin problemas.

Gracias.

(Trueno)

Crespo, llégate a Brisas del Mar con fotos de Morín, de Calcines,

de Jiménez y del gerente Fernández.

Averigüen si alguien los ha visto por allá.

¡Pero eso ya!

Mira, coge también una foto de Tamara, la mujer de Morín.

A ver qué pasa.

Dale, muévete.

Oye.

¡Escúchame, coño!

Cuando llegue Manolo, dile que aguante a ese farsante.

Encontré algo y tengo un presentimiento.

¡Un presentimiento, compadre!

Tamara, tienes que entender que yo soy policía.

Esto es un terremoto.

De siete grados en la escala de Richter.

Te juro que yo lo veía venir.

Rafael ya no se conformaba con nada.

Ya...

Morín lo estaba chantajeando a usted con la cuenta que tenía en España...

y con la propiedad del coche que se compró en el extranjero.

No, no. Él no me estaba chantajeando.

Rafael es mi amigo.

Él me guardó estos papeles en su casa porque... estaban más seguros.

Morín estaba actuando por su cuenta

con el dinero que tenía la empresa en Panamá

y lo chantajeaba a usted para que lo encubriera.

¿Qué?

No, no, de eso nada.

Yo intenté advertirle, pero no me hizo caso.

Cuando... los empresarios japoneses le dijeron que adelantaban el viaje,

su única opción era irse del país,

porque se iba a descubrir su operación en Panamá.

Así que...

Bueno, sí, yo lo ayudé.

¿Que lo ayudó?

¿En qué lo ayudó?

Le..., le conseguí un lanchero que lo iba a sacar del país.

Él confiaba en mí.

(Puerta)

¿Qué pasó?

Apareció Morín.

No jodas.

Vamos.

Teniente.

¿Qué pasó?

Dice el jefe de Turismo de la zona

que Morín ocupó la casa desde el día 31 o el día primero.

No la alquilaban porque está en reparación.

Está todo cerrado, no sabemos si todavía está ahí.

Bueno, vamos a entrar.

Coño, Morín, tanto nadar para morir en la orilla.

Tiene una contusión muy fuerte en la cabeza

aunque esto no le causó la muerte.

Fíjense en los hematomas que tiene en la base del cuello.

Murió por una fractura

entre la segunda y la tercera vértebra cervical

que le oprimió la médula.

Parece que fue causada por una torsión violenta.

Tuvo que haber sido alguien con fuerza.

Sí.

Aunque si lo golpeó primero,

no tenía que ser un hércules porque este ya no podía defenderse.

Lo que está claro es que hubo una bronca.

Ahora necesitamos una prueba,

alguna evidencia que sea definitiva.

Evidencias no tengo ninguna, Conde.

Ni huellas, ni pelos...

Nada.

Me cago en diez, coño.

(AFLIGIDA) Yo estaba convencida.

Yo pensaba que se había ido en una lancha.

¿Qué...? Lo siento.

Lo siento.

¡Tamara!

¿Qué hacemos, Conde?

No tenemos pruebas.

Déjamelo a mí.

No, no, no, no.

Yo no lo maté.

No sé, tal vez fue el lanchero.

Rafael era mi amigo.

No, Calcines.

Rafael no tenía amigos.

Él me ayudó a conseguir el carro y hasta me prestó parte del dinero.

Rafael utilizaba a la gente.

Le hacía favores,

pero a Rafael solo le importaba Rafael.

Hubo una pelea, Calcines,

y cuando hay una pelea, siempre quedan evidencias.

Hay golpes, sangre, a veces algún arañazo...

Y el forense tiene la última palabra.

La piel que encontraron en las uñas de Morín...

es suya.

Ya está.

No importa que usted lo niegue.

Si le sirve de consuelo, Calcines,

yo también conocí a Rafael Morín...

y a mí también me jodió.

Se lo merecía, coño.

Todo el mundo pensaba que era un buen tipo.

Hasta yo.

Quedamos en vernos en la casa de la playa.

Él me iba a entregar los papeles esos.

Me dijiste que cuando llegáramos. Dame los papeles.

Pero ven acá. ¿Tú me ves cara a mí de comemierda?

Te digo dónde están cuando me monte en la lancha

y si veo algo raro, cuando llegue a Miami.

Si yo me jodo, Calcines, tú también te jodes.

Esto es así. -Habíamos quedado en que...

Tú no vas a joderme a mí la vida.

He tragado mierda por tu culpa, pero se acabó

así que, mira, dame los papeles... -¿O qué? ¿O qué, Calcines?

A la gente como tú le hace falta cojones.

¡Cojones! -¡Dame los papeles!

-¡Perro!

¡Por culo!

¡Comemierda!

¡Hijo de puta!

¡Ah! -¡Escúchame bien, Rafael!

¡Te voy a matar!

¡Te voy a matar si no me dices dónde están los cabrones papeles!

¡Dímelo, Rafael, dímelo!

¡Hijo de puta!

Como quieras.

(Crujido)

¿Y por qué no se fue del país?

Porque soy un imbécil.

Me puse tan nervioso que escondí el dinero...

y no busqué un lanchero ni nada.

Y luego estaba esperando que las cosas se calmaran

para ir a enterrar al hijo de puta ese.

Pareces un perro con pulgas.

Tráele un café.

Así es que el dirigente perfecto... estaba haciendo esas cosas.

Por eso quería hablar contigo aquí, viejo.

La mierda puede llegar al techo y salir por la ventana.

Ya tú resolviste lo de Morín.

De ahí para arriba es otra cosa.

Te pido que no me cierres el caso. Tenemos que seguir buscando.

No puedo jugarme los cojones todos los días.

Es que Morín no estaba solo, viejo.

Yo también tengo mi jefe.

Acuérdate de eso.

Si la mierda llega allá arriba..., que se jodan ellos.

Tú no te compliques la vida, por favor.

(Voces de niños)

¡Qué velorio de mierda!

Triste y solitario el final.

¿Te imaginas lo que hubiera sido esto en otras condiciones?

Eso lleno de coronas.

Pila de gente lamentando la pérdida del cuadro excepcional,

el líder revolucionario.

Imagínatelo despidiendo el duelo.

La clase de discurso.

Me lo imagino.

Pero hoy no vino nadie.

Ni el presidente de la corporación

ni los del consejo de dirección ni el gerente general...

Ni mucho menos todos los amigotes de las fiestas de Fin de Año.

¡Conde!

Ayer fue día de Reyes.

Miki.

Te los regalo.

Qué clase de mierda.

Yo que estaba loco que apareciera Rafael Morín

y me daba igual vivo que muerto

y ahora que apareció..., en vez de sentir tranquilidad,

lo que siento es un vacío del carajo.

Y Tamara, ¿cómo se sentirá?

Conde, Conde.

Levántate y anda.

Pon música, dale, mira. Ahí está el punta.

The Creedence Clearwater Revival.

Otra vez no. Si ponen eso, me voy.

-Pero ¿qué pasa? ¡Son los mejores!

Eso no se discute.

(Canción "Proud Mary")

Óyelo, óyelo.

Canta como un negro.

Canta como Dios. ¡Qué coño!

Si ustedes lo dicen, que son los que saben...

¡Chist!

(Canción "Proud Mary")

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Canción "Proud Mary")

Cuatro estaciones en La Habana - Pasado perfecto

08 jul 2019

Con la llegada del invierno cubano el teniente Mario Conde recibe un encargo que remueve su memoria: hallar el paradero del importante dirigente Rafael Morín, desaparecido misteriosamente. Pero Rafael es también el hombre que se casó con la bella Tamara la muchacha de la que Conde estuvo enamorado.

 

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  1. María Soledad García

    Magnifica mini serie de. Viscarret con la literatura sin concesiones de Leonardo Padura. Un acierto que merece la pena para una televisión de calidad.

    16 jul 2019