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Cuatro estaciones en La Habana - Paisaje de otoño - ver ahora
Transcripción completa

(RADIO) "Esta parte es lo que se denomina

centro del ciclón, pudiendo alcanzar

un diámetro de hasta 60 kilómetros.

El poderoso huracán Félix se encuentra actualmente

a unos 400 kilómetros al sur de la isla

y se acerca a la cuenca del Caribe

a una velocidad de 12 kilómetros por hora

y vientos sostenidos de 150 kilómetros.

Se espera que en los próximos días

siga ganando en organización

y aumentando su intensidad devastadora.

'Radio Reloj', 11:10...".

Yo sé que ese cabrón viene para acá.

Que venga.

¡Que venga, coño! ¡Que venga,

que lo estoy esperando!

(HOMBRE) No hay nada.

("Vivir al borde")

# Una vida sucia,

# un camino oscuro

# y una noche larga

# que nunca conduce a lugar...

# seguro.

# En el horizonte,

# una nube negra

# que no da

# descanso.

# Vivir así

# es vivir al borde,

# de puntillas

# en la cornisa.

# Vivir

# así

# es vivir al borde,

# con manchas de sangre ocultas

# en la camisa. #

(RECITA) Huracán, huracán, venir te siento

en las alas del viento sostenido.

(FLACO, SILBA) Colega, ¿qué haces ahí arriba?

Flaco, tranquilo.

¿Qué coño pasa?

No pasa nada, pero bájate de ahí, no comas más mierda.

Te vas a caer y te vas a descojonar.

(FLACO) Salvaje.

Nos tenías preocupados.

Hace tres días que no sabemos de ti.

¿Y tú solo te tomaste todo eso?

Estás hablando con un hombre que está a punto de ser libre.

Libre.

Así que vamos a brindar por la libertad.

¿Ya se le subió el ron a la cabeza? ¿Qué coño le pasa?

¿Cuál es el misterio, compadre?

Queridos compatriotas,

correligionarios,...

Uh... ...camaradas,

compañeros y amigos,

hace tres días

pedí la baja en la policía.

Mira qué lindo eres. ¿Y de qué vas a vivir?

Dios proveerá.

¿Aquí?

¿Cómo te vas a ganar la vida? Lo importante no es

lo que voy a hacer con mi vida,

sino que al fin voy a hacer lo que quería hacer.

Dejadlo, al final es el único de nosotros que ha decidido

lo que no va a hacer con su vida.

Así que, mira, propongo

un brindis y a celebrarlo, qué carajo.

Arriba, abajo,

al centro

y para dentro.

¡Vaya sabor! Barato, barato.

(FORENSE) Al tipo le metieron un trancazo por la cabeza

con un objeto alargado y circular, como un tubo.

Yo diría que lo mataron

hace dos días,

aunque la hora de la muerte es muy difícil de determinar

porque estuvo en aguas muy contaminadas

durante horas.

Y a eso hay que sumarle

el trabajo de los peces. Y, para colmo,...

eso mismo.

Le cortaron todo lo que colgaba.

Y con un cuchillo muy poco afilado.

Por suerte para él, fue post mortem.

El Conde.

Mi socio Manolo.

Compadre, ¿qué coño le pasa a tu teléfono, que no contestas?

Chico, ¿tú no sabes que ya yo dejé la policía?

Así que espero que estés de visita.

Dice el mayor que tú todavía eres policía

porque no te ha firmado la baja.

Conde,

aquello está que arde.

Y, en cualquier momento, va a explotar.

¿Y yo qué coño tengo que ver con eso?

No sé, pero parece que el mayor Rangel

también está metido en esa candela.

¿Qué te has creído tú?

No sé hasta cuándo, pero todavía yo soy el jefe de este negocio

y tú sigues siendo policía.

Sí, jefe.

¿Has oído hablar de Miguel Forcade Mier?

Ese tipo fue,

hace una pila de años,

segundo jefe en la Dirección Provincial de Bienes Expropiados.

Bienes Expropiados...

¿Esos no eran los que recuperaban e inventariaban todas las cosas

que dejaban atrás los que se iban de Cuba?

Exacto. Después,

pasó a ser subdirector en la Dirección Nacional

de Planificación y Economía,

hasta que, en un viaje de esos, voló la valla.

¿Y se sabe por qué desertó ese gallo?

Se dice que hubo algunas irregularidades

en el Ministerio, pero ninguna que justificara la escapada.

Tanto nadar...

Para morir en La Habana.

¿Vivía en Miami? Sí.

Aunque mantuvo perfil bajo,

porque nunca hizo declaraciones contra el gobierno.

Pero ándate con cuidado, porque este tipo

ya era ciudadano americano y se puede formar

una clase de cagazón de tres pares de cojones.

Coño, pero, jefe, me da el caso y ya me está poniendo...

Eh, suave.

Que no te conviene.

Digo. Eso es si quieres la baja.

Dime una cosa, viejo. ¿Tú no trabajaste un tiempo

en toda la jodedera esa de Bienes Expropiados?

Eso fue hace millones de años.

Resuélveme este caso, Conde.

Este solo.

Y te prometo

que te voy a dar tu jodida baja.

Los burgueses no eran bobos.

Y Miguel Forcade tampoco.

Es precioso su jardín, señora.

Es lindo, sí... Lo cuidaba Alfonso, mi marido.

Él es botánico. Ahora está muy débil, pero no quiere que nadie

le toque su jardín. (MUJER) ¿Quién es, Caruca?

Ella es Míriam,

mi nuera. Y él es... -Adrián Riverón.

Un amigo de la familia. Mucho gusto.

Mucho gusto, señora.

Estamos investigando lo que ocurrió con su marido

y muy interesados en saber...

¿De verdad están interesados?

Míriam...

Yo sé que usted está pasando un mal momento.

Yo solo sé que a Miguel lo mataron aquí,

en Cuba,

porque a él se la tenían jurada desde que se fue.

Para eso estamos nosotros aquí.

Para saber quién...

Qué fue lo que pasó.

Pero necesitamos la ayuda de todos ustedes.

¿Cuándo fue la última vez

que vio a Forcade?

Él nos dijo que quería dar unas vueltas por La Habana

porque no había salido a la calle,

pero el jueves se fue de aquí como a eso de las 5

en el carro de Fermín, el hermano de Míriam.

¿Iba solo?

Sí, porque Míriam iba a estar en casa de su hermana, en Miramar.

¿Ustedes saben si alguien quería vengarse de él por algo

que hizo en Cuba antes de irse? No sé...

Miguel se relacionaba con mucha gente, pero...

él no se llevó nada de Cuba ni se metió en nada allá afuera.

Ni le interesaba venir.

Vino porque su padre está muy mal.

Miguel tenía miedo de que le hicieran algo.

Él sabía que aquí no se habían olvidado de él.

(ADRIÁN) Míriam...

Por favor, discúlpenla.

No hay nada que disculpar. Míriam,

como usted bien ha dicho,

su marido no vino a hacer turismo a La Habana.

Entonces nosotros quisiéramos saber

a quién fue a ver la tarde del jueves.

Yo creo que fue a ver a Gómez de la Peña.

¿Y tú conoces al tal Gómez? Coño, todo el mundo lo conoce.

Lo que pasa que tú eres muy joven.

Fue el tipo que dijo que, gracias al milagro productivo

de la planificación, échate esta,

milagro productivo de la planificación,....

Coño. ...en pocos años,

íbamos a salir del subdesarrollo

e incluso iban a quitar la libreta de abastecimiento.

¿Y qué pasó?

Ni cojones.

Y cuando todo eso fracasó, el tipo explotó completo.

Así que hoy le vas a poder preguntar a Gómez de la Peña

cuándo carajo vamos a salir del subdesarrollo.

(HOMBRE) Bueno, yo era el mentor de Forcade

en la Dirección de Economía y Planificación.

Y él me vino a ver para pedirme disculpas

por haberme dejado tan mal parado cuando se fue de Cuba.

¿Y no le dijo por qué no regresó? No.

No hablamos de esos detalles.

¿Qué le parece el cuadro, teniente?

Creo que le gusta, ¿eh?

Sí, tiene algo...

Parece una copia de un Cézanne, aunque no conozco el original.

Pues no se trata de ninguna copia, teniente.

Es el original.

Un Matisse.

¿Un Matisse? Ajá.

Si es un Matisse, ¿cuánto pudiera costar?

Digamos que tres millones.

¿Tres millones?

Por tres millones, valdría la pena volver a Cuba.

Hombre, claro que valdría la pena.

Pero yo le puedo asegurar a usted

que por las manos de Forcade pasaron objetos

muchísimo más valiosos que ese lienzo.

Mire, por ejemplo, cuando yo trabajaba

en el Instituto de la Reforma Cubana,

era el encargado de distribuir las casas de los gusanos

que se iban del país.

Y un día llegué a una casa en Miramar, una mansión,

y le aseguro que había maravillas en esa casa:

un Goya, un Murillo,

algunas piezas menores del impresionismo

y ese cuadro.

Y Forcade trabajaba con bienes expropiados.

Sí. Sí, lo que ellos pensaban es que el cuadro era una copia.

Un perito había determinado que era falsa.

Y recuerdo que allí mismo, en ese momento,

me lo vendieron en 500 pesos.

Y seguramente, a modo de agradecimiento,

usted le asignó a Forcade aquel palacete,

como se asignó a sí mismo esta casa.

Yo le llamo a eso, teniente,

compensación por el sacrificio y la lucha.

¡Qué clase del carajo, cojones!

Manolo, es que yo no puedo con estos tipos.

Ojalá fuera el asesino para meterle mil años de cárcel.

¿Y ti te parece que Forcade

vino a reclamarle la pintura a Gómez de la Peña?

Es posible.

La pintura o cualquier cosa de valor.

Ahora, ¿tú crees que Gómez de la Peña sería capaz

de reventarle la cabeza a alguien con un tubo?

¿Sabes lo que te digo, Manolo?

A ver si el ciclón se lleva a todos estos hijos de puta

de una vez.

Manolo, tú sabes que tenemos que averiguar

qué fue lo que motivó a Miguel Forcade a regresar a Cuba,

y, a partir de ahí, tirar de la madeja.

Hay que localizar a Friguens, a ver si podemos ir a verlo.

¿A quién? Juan Emilio Friguens,

la persona que más sabe de obras de arte en Cuba

y de posibles mercados para ellas.

Es amigo mío hace un montón de años. Toma.

Además...

¿Además qué?

Tenemos que saber a quién fue a ver Forcade

cuando salió de casa de Gómez de la Peña.

Y creo que Míriam nos puede ayudar.

Conde, te vi cómo mirabas a esa mujer.

¿Tú te vas a meter en otra candela?

¿Yo? ¿De qué candela tú hablas, Manolo?

Como si no te conociera yo.

Yo sé que la rubia está buenísima y todo...

Sí, pero tengo el presentimiento de que esa rubia no es tan rubia,

y que sabe mucho más de lo que dice.

Por ejemplo, qué vino a buscar Miguel Forcade a Cuba.

Salvaje, ¿se puede saber por qué tú no quieres hacer

tu fiesta de cumpleaños aquí, en mi casa?

Porque no quiero celebrarlo y punto.

No hay nada que celebrar.

¿Te imaginas cómo se va a poner José

con toda la banda de borrachos que somos nosotros metidos aquí?

Pero, amigo, ¿de qué tú estás hablando?

Si la idea fue de ella.

Porque tu mamá está loca. Bueno, tiene que estar loca

para soportarnos tantos años.

Al carajo, yo se lo voy a decir a la gente y bien.

Con el único que voy a pasar trabajo es con Candito el Rojo,

porque ahora dice que se metió a adventista.

Y esa gente son enemigos del alcohol.

¿Adventista? ¿Candito se metió a adventista?

¿También se volvió loco?

¿No...? ¿No pueden ir a fiestas, no pueden hacer nada?

Oye, yo qué sé. Adventista del Séptimo Día.

Ni sé qué coño es lo que pasa el séptimo día.

(DESDE DENTRO) Y gracias al Señor

estoy aquí con ustedes.

(TODOS) ¡Amén!

¿Quién vive? (TODOS) Cristo.

A su nombre. (TODOS) Gloria.

¿A quién vamos a alabar esta noche?

(TODOS) A Cristo en su gloria.

(HOMBRE) Gloria a Dios, aleluya, estamos muy agradecidos

de escuchar su testimonio, Francisco.

Así como lo maravilloso que es poder escuchar

lo que Jesús ha hecho en la vida de cada uno de ustedes.

Candito, puede sentarse.

Está bien, Candito, está bien.

# Si el Señor es mi luz

# y mi salvación...

(TODOS) # Si el Señor

# es mi luz

# y mi salvación...

# Si el Señor es mi luz

# y mi salvación,... #

(SUSURRA) Flaco, Candito se fundió para el carajo.

# ...¿a quién temeré, quién me hará temblar? #

(TODOS) # Si el Señor es mi luz

# y mi salvación...

# Si el Señor es mi luz

# y mi salvación,

# ¿a quién temeré,

# quién me hará temblar? #

Mi hermano,

¿cómo coño tú te metiste a adventista

si tú ibas a las iglesias los domingos

y, cada vez que tenías algún problema,

salías corriendo al ver un cura?

Déjalo que crea en Jehová o en lo que le dé la gana.

Pero tienes que explicar aquí y ahora

qué coño haces tú en un templo donde no te dejan templar.

Di algo de ese desperdicio, Cuqui. -No me metas en esto,

que yo no tengo nada que ver. -Además, no te dejan decir

malas palabras, tampoco te dejan ir al cumpleaños de tu amigo

a sonarte allí unos alcoholes. No debiera.

Pero sí, claro que voy a ir al cumpleaños de Conde

y, a lo mejor, hasta me tomo un trago, ¿por qué no?

¿Y por qué hablas así, tan raro?

Estará en trance o algo de eso. Caballeros,

cuando yo voy al templo, me siento muy bien.

¿Cantando y dando palmaditas? Sí,

cantando y dando palmadas y oyendo a gente que cree en lo que dice,

que hablan de amor, de esperanzas,

de salvación, de perdón... (HOMBRE) Yo te entiendo,

mi hermano.

Te entiendo porque yo sé lo que es tratar de llenar ese vacío.

Pues si es así, Rojo,

te felicito.

A mí me gustaría cambiar,

porque pienso que va a ser un poco difícil amar y perdonar

a los dos millones de hijos de puta que conozco.

Amén.

Que el Señor os perdone, de verdad.

Cuqui, ya no queda café.

(RADIO) "El huracán Félix continúa acercándose a la isla

con una velocidad de traslación de 15 kilómetros por hora,

y ya posee vientos máximos de 160 kilómetros.

Se trata de un fenómeno atmosférico común

del Océano Atlántico y el Mar Caribe

en esta época del año,

formado por sistemas de bajas presiones,

alrededor de cuyo centro el viento gira a gran velocidad.

'Radio Reloj'.

Son las 7:33".

Acaba de llegar, cabrón, a ver si algo cambia.

Y no jodas más, coño.

Si tú supieras, Conde,

a ese cuadro de Matisse yo le había perdido el rastro

desde hace 40 años.

Se llama "Paisaje de otoño".

Y yo calculo que, en estos momentos,

debe valer unos... cuatro o cinco millones de dólares.

¡Coño!

Para el carajo.

¿Tú te imaginas yo, no con cuatro,

con un milloncito nada más?

Muchacho...

Se trata de una obra muy rara,

de las últimas del período postimpresionista de Matisse.

Según Gómez de la Peña,

en la casa de Miramar donde encontraron el Matisse,

había otras telas de los impresionistas,

incluso un Goya.

Espera, espera, espera. En Cuba, solo había tres Goyas.

Si ese estaba en Miramar,

tenía que ser en la casa de los García Abreu.

Mi amigo, esa casa era una mina de oro.

Manolo, tenemos que averiguar más cosas de Míriam.

Conde, te vas a embarcar...

Déjate de jodedera y llévame para el centro de La Habana.

Hola.

Eh, ¿cómo anda usted? Nada, estaba dando

una vuelta por el barrio.

Y como tú conoces a Míriam hace tiempo,

pensé que eras la persona ideal

para que me hablaras de su familia.

Ya.

Mejor vamos a otro lugar y así salimos del encierro este.

El padre de Míriam es uno de esos dirigentes

con historia,

y de verdad que el tipo tiene historia,

lleva como 40 años dirigiendo cualquier cosa,

siempre mal,

pero siempre cae para arriba.

Conozco esas historias.

Fermín y Míriam son hijos de su segundo matrimonio.

Él va como por el cuarto o el quinto.

Y en cada divorcio, le deja la casa a la mujer anterior.

Pero ¿tú sabes por qué?

Porque sabe que le van a dar una casa nueva

para la mujer nueva. Así mismo.

El padre de Míriam, un día,

fue a visitar a sus hijos con Miguel Forcade.

Y Miguel se volvió loco con Míriam.

Y casi que la obligaron a casarse con él.

¿Y qué me dices de Fermín?

Fermín a duras penas logró terminar

la carrera de Arquitectura,

pero Forcade le consiguió un buen puesto.

Lo de siempre.

¿Y tú cómo entras en esa historia?

Fermín y yo practicábamos juntos remo

en el mismo equipo de la Universidad.

Míriam y yo nos conocimos en una competencia.

Después nos hicimos novios y...

Nada, cosas de muchachos.

Y si no tiene más preguntas, teniente,

tengo que seguir trabajando.

¿Sabe, teniente?

En lugar de estar investigando a Míriam,

que más bien es un juguete de los demás,

y a Fermín, que no es más que un pobre hijo de su padre,

mejor debería conocer un poco más a Miguel Forcade.

Ese tipo era un demonio.

Y seguro que había mucha gente en Cuba interesada en,...

en pasarle la cuenta.

Con permiso.

Hola.

Hace un siglo que yo no hacía esto,

pasear Rampa arriba, Rampa abajo.

Yo venía aquí los sábados por la noche

con mis amigos del pre

a esa edad en la que uno lo espera todo de la vida.

A veces una calle significa mucho,

o uno se lo cree.

(OFF) "Por eso, lo primero que le pedí a Miguel

cuando me bajé en el aeropuerto de Miami fue que me llevara

a la Calle 8.

Una calle que yo me imaginaba

como una fiesta todo el día, un museo

donde sobrevivían lo bueno y lo malo de Cuba antes del 59.

Un lugar divertido con un café en cada esquina,

una vitrola tocando boleros en cada barra.

¿Y no es así?

Una estafa...".

La Calle 8 era una avenida sin vida,

donde la gente a penas camina por la acera.

Una calle fabricada con la nostalgia de los cubanos

que viven en Miami.

Como la Rampa, que ya no es ni el fantasma de lo que fue.

Según Gómez de la Peña,

cuando Forcade salió de su casa,

comentó que iba a ver un pariente para un asunto muy importante.

¿Un pariente?

No sé nada de eso.

El Chevrolet que usaba Miguel el día que lo mataron

pertenece a su hermano Fermín,

¿verdad?

¿Usted no estará pensando que Fermín...?

Sáquelo de esta historia.

¿Por qué usted siempre actúa a la defensiva?

No entiende nada, ¿verdad?

¿Qué coño voy a hacer con mi vida cuando regrese a Miami?

Manolo, atiéndeme.

Mira, necesito que hagas una investigación

y me averigües toda la información posible

sobre el hermano de Míriam.

El tipo se llama Fermín Bodes.

Y que hables con la gente de inmigración para retrasar

con cualquier pretexto la salida de Míriam.

Dale, dale. Nos vemos.

Sí, Fermín. Fermín Bodes.

Con B, con B de burro.

Sí, es un carro del 58.

¿Qué pasó con la gente de inmigración?

Coño, pero si yo le di...

Sí, dime, dime.

Ajá.

Espérate, dame un momentico.

Mi amor. ¡Vilma!

Dime.

Ahora mismo renuncio a la policía.

Bueno, a ti fue a quien se le ocurrió la brillante idea

de buscar los expedientes de Bienes Expropiados, ¿no?

Pero no siempre hay que hacerles caso

a mis brillantes ideas, Manolo.

Manda huevos.

Este cabrón siempre me hace lo mismo.

¿A cómo sale la línea? A dos cañas, papa.

No me digas papa, que yo no soy ni monaguillo.

Ponme una ahí, bien servida.

Va un extra por la casa, papa. Parece que te hace falta.

Sí, es verdad que me hace falta, papa.

Ponme lo mismo que al tipo este.

¿Qué pasa,

teniente Conde?

¿Ya no saludas a los colegas? Excolega.

Eso fue una mariconada. Yo no estaba en nada.

¿Ah, sí? ¿Y por qué te sacaron?

Eso es lo de menos.

Lo interesante

es que dicen por ahí que también van a soplar a tu amiguito Rangel.

No pongas el nombre de Rangel en tu cochina boca, Fabricio.

Todos ustedes son unos chingados y me la van a pagar.

Rangel, que se las da

de santo, le tapaba toda la mierda a Cicerón:

contrabando, tráfico de dólares...

Mira, Fabricio...

A pesar de todo, me encanta hablar contigo

para ver lo encojonado que estás.

Me encanta ver cómo van a terminar

los policías hijos de puta como tú.

Y si no estuvieras tan borracho... ¿Qué, chico, qué?

¿Qué tú vas a hacer?

¿Qué pinga?

Yo voy a ver quién te va a salvar a ti cuando descojonen a Rangel.

Gracias, papa.

Y ten cuidado con ese tipo.

Ya tú lo oíste.

Cuando era policía, le encantaba chantajear a la gente como tú.

Prepara el culo para coger patadas,

Conde. Tú y tu jefe.

Ni te imaginas la cantidad de cosas

que les dije del viejo chingado ese.

¡Maricón!

¡Ah, maricón, me diste!

¡Te voy a descojonar! ¡Esto no se queda así, hijo puta!

¡Chivato de la puta de tu madre!

¡Te voy a descojonar!

¡Vete para fuera, viejo, dale!

¡Te voy a despingar!

¡Esto no va a quedar así!

¡Vale! ¡Coño!

¿Y el mayor? El mayor no está.

¿Y cuándo regresa?

No estoy autorizada a darle esa información.

Pero ¿por qué? ¿Qué locura es esa?

Teniente Conde, ¿verdad?

Pase.

Tenía muchos deseos

de conocerlo, teniente.

Y no solamente por su fama de buen investigador,

sino por dos o tres cosillas que se comentan.

Mucho gusto, coronel Molina.

¿Y el mayor Rangel? ¿Qué pasa con él?

Debía haber empezado por ahí, teniente.

De ahora en adelante, todo lo referente a su caso

usted me lo va a reportar a mí.

Pero el mayor... El mayor Rangel

y otros oficiales de la Central están siendo procesados.

Y mientras esa investigación siga en curso,

no tengo nada que hablar con usted sobre ese tema.

Créame que lo siento.

Sé que tenían muy buenas relaciones,

se llevaban muy bien...

Pero así es.

Eso es todo por ahora.

Eso es todo, teniente.

Manolo, ¿qué cojones está pasando aquí?

Fui a ver al viejo a la oficina y, cuando llegué, me encontré...

Parece que lo están acusando de obstruir una investigación

de tráfico de divisas.

Y de no sé cuántas cosas más.

Ese Fabricio y los otros hijos de puta...

¿Tú no sabes dónde está metido el viejo?

Lo mandaron para casa con limitación de movimiento.

Creo que nadie puede hablar con él.

Mira, Conde,

al poco rato de irte del archivo,

encontré el expediente de la casa de los García Abreu,

y también el inventario que hicieron

los de Bienes Expropiados. Manolo, tengo que ver al viejo.

Déjame terminar.

Esta es una fotocopia

del inventario de la casa de los cuadros.

Mira la firma.

Pero ¿esto...?

Nada más que lo hemos visto tú y yo.

Miguel Forcade...

y Antonio Rangel.

Me cogieron de comemierda, Conde.

Y lo que más me jode

es que sacrifiqué mi prestigio y mi carrera

por algunos de esos policías.

Incluido el mismo Fabricio.

Pero ¿te acusan de algo?

¿De todas las mierdas esas que inventó Fabricio?

De momento no.

Pero dicen que la investigación no ha terminado,

que quedan muchos puntos oscuros.

Y la verdad es que los desastres de Cicerón

y la denuncia del Fabricio

son las cosas que más pesan.

Les hice un cocimiento

de hojas de naranja con poca azúcar.

Gracias, María Luisa.

Tengan cuidado, que está caliente.

La pobre... Está fatal.

Me quiere cuidar.

Dice que tomo mucho café.

Oye....

Si no quieres, no te tomes eso.

Sabe a mierda.

Tú sabes que yo siempre te hago caso.

Bueno, dime cómo va tu trabajo.

Apareció esto, viejo.

Por esto mismo te pedí que resolvieras este caso, Conde.

Que lo resolvieras tú.

En esa época, empecé a sospechar que Forcade

estaba metiendo la mano.

Y me di cuenta de que me estaba utilizando

para sus trapicheos.

Intenté denunciarlo, pero nadie me oyó.

O no les convenía oírme.

Y te soplaron de allí para el carajo.

Es que lo hacían todo muy bien.

¿Quién podía saber si un cuadro era valioso o no lo era?

Un especialista.

Y si el especialista decía que lo era o que no lo era,

¿cómo podía probarlo yo?

Te jodieron esos cabrones.

Y ahora estás en llamas otra vez, viejo.

Toda esta mierda de Forcade

no es precisamente buena...

Y me lo van a sacar todo.

Hasta la inscripción de nacimiento.

De la única forma que me puedes ayudar

es resolviendo ese caso y demostrando

quiénes eran Miguel Forcade y Gerardo Gómez de la Peña.

Y por mí no te preocupes, Conde,

que yo tengo mi conciencia limpia.

Aguanta, viejo, que yo sé que tú vas a salir de esta.

Increíble.

¿Usted conserva los certificados de autenticidad?

Hombre, por supuesto.

Con permiso.

¿Qué te parece?

Increíble. ¿Sabes por qué le había perdido la pista

al Matisse?

Averigüé que los García Abreu lo habían comprado en secreto.

El problema es que, en 1952,

el patriarca de la familia se metió hasta el cuello

en un fraude bancario, aunque salió limpio por su amistad con Batista.

Pero, por eso mismo, no le convenía que se supiera

que había comprado un cuadro tan caro.

¿Tú sabes lo que hizo Robles?

Lo escondió.

Mire, señor,

aquí tiene los avales

de París y Nueva York.

Ahora sí que esto es increíble.

Efectivamente,

los certificados son auténticos.

Pero ese cuadro, ¡señores!,

ese cuadro es más falso

que un billete de 20 pesos con la cara del Conde.

Increíble.

Forcade me engañó como a un imbécil.

Como a casi todo el mundo.

¿No será por eso que usted decidió matarlo?

El único que dice que Forcade salió de su casa

a ver un pariente es usted.

Y nadie más lo volvió a ver.

Pero ¿usted no entiende, teniente?

Yo nunca habría hecho pasar

un Matisse falso por verdadero, nunca.

A lo mejor Forcade regresó para buscar

algunas de las pinturas que le dio a guardar en su casa

que sí eran auténticas.

Un Goya, por ejemplo.

Y usted se negó a dárselo... ¿Ah, sí?

¿Y dónde está ese Goya si se puede saber?

Vamos a registrar su casa a conciencia.

Y si no aparece el Goya

porque ya lo vendió y puso el dinero en Suiza,

a lo mejor sí encontramos alguna evidencia de que Forcade

nunca salió vivo de su casa.

¿Y usted cree que Gómez de la Peña sea el asesino?

Yo lo que creo es que Gómez de la Peña es tremendo personaje.

Pero no tenemos pruebas.

Así que no tenemos más remedio que soltarlo.

Bueno, pero le pondríamos una vigilancia 24 horas.

Tengo al Ministerio de Relaciones Exteriores

detrás de mí presionando, pidiendo resultados...

No se olvide que Forcade era ciudadano norteamericano.

No se preocupe, coronel,

que yo le voy a traer al asesino de Forcade.

Coronel,...

¿y el mayor Rangel cuándo va a regresar?

No me subestime, Conde.

Sé muy bien que fue a ver al mayor Rangel.

Lo que pasa es que me hice el de la vista gorda.

Recuerde que sobre ese tema no tengo nada que hablar con usted.

¿Y en cuanto a mi baja?

Parece que usted olvida lo más importante.

Y es que usted es un policía y yo soy su jefe.

Teniente.

¿Qué tal, Adrián? Míriam está por acá.

No imaginaba que Miguel hubiera hecho esas trampas.

¿Le comentó algo

del cuadro? De ese o de cualquier otro.

No, nunca.

¿Y de Cuba?

¿Te hablaba de Cuba?

¿De las cosas que dejó?

¿O de las que perdió cuando se fue?

Un día, saliendo de una fiesta en casa de su jefe,

Miguel me dijo que irse de Cuba había sido el mayor error

de su vida.

No vivíamos mal en Miami,

pero no tenía el poder que había tenido aquí.

Era un empleado más.

Últimamente, hablaba

de un negocio que le cambiaría la vida.

Pero, si vino a buscar algo a Cuba, eso yo no lo sé.

¿Y tu hermano Fermín?

¿Tú crees que puede ayudarnos?

(ACENTO ESPAÑOL) ¿Le gustan las flores, teniente?

Usted debe ser Alfonso Forcade, ¿verdad?

El padre de Miguel.

Lo que queda de mí. Para servirle.

Muy lindo su jardín.

Me dijeron que usted era botánico. La mayoría de esos árboles

los sembré yo.

Me pregunto qué será de esas plantas cuando me muera.

Muchas de ellas caerán enfermas, morirán...

En los manuales de marxismo, usted clasificaría

en la categoría de materialista idealista.

Las plantas son seres vivos, teniente.

Eso me decía mi abuelo Rufino.

Alfonso, me dijeron que usted

no está muy bien de salud, por eso no quería molestarlo.

Pero si usted pudiera darnos información que nos ayude,

sería... Es curioso.

Cuando supe que Miguel regresaba a Cuba,...

tuve la sensación de que lo peor podía pasar.

Y yo tengo la certeza de que él vino a buscar algo.

Alfonso,...

todos estos muebles de época,

la lámpara de Tiffany,

los cuadros, esta propia casa,...

¿usted nunca se preguntó

cómo Miguel podía quedarse con todo esto?

No siempre estaba de acuerdo con las cosas que hacía Miguel.

¿Y no ha pensado que quizá Miguel vino a buscar algo

que le costó la vida?

Yo pensaba que usted...

me traería noticias de quién mató a Miguel,

no acusaciones contra él.

(MUJER, RADIO) "Unidad Central a Q17.

Diríjanse a la zona de San Miguel del Padrón".

(HOMBRE) Recibido, Unidad,

vamos para allá.

(HOMBRE) Aquí Q17 a Unidad Central,

afirmativo, lo hemos encontrado.

Conde, ya apareció el carro de Fermín.

¿Dónde estaba?

En una calle de San Miguel del Padrón.

Ya lo están procesando.

Pero es que estaba hecho mierda.

Así va a ser difícil saber si Forcade lo llevó hasta allí.

O Fermín,

el hermanito de Míriam.

Malversación continuada, tráfico de prebendas,

falsificación de documentos...

Todo eso, desde su posición

en un organismo central del Estado.

Se construyó tremenda casa

y le decomisaron un motor fuera de borda.

¿Y cuándo salió?

Hace tres meses.

¿Tres meses?

Este

salió de la cárcel y el otro regresó a Cuba.

Qué casualidad.

¿Tú sabes que yo tengo una curiosidad, Fermín?

El motor fuera borda que te decomisaron hace diez años,

lo pensabas usar

para una salida clandestina del país, ¿verdad?

A mí me parece que Fermín quería darse un paseíto hasta la Florida.

Y si de paso se llevaba

algo de valor que le había dejado Forcade, mejor.

Claro.

Pero en esa oportunidad las cosas no salieron bien.

Y Forcade tuvo que venir a buscar lo que era suyo.

Que yo sepa, Miguel vino a ver a su papá, que está enfermo.

Sí, tienes razón.

¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

El día antes de que lo mataran. Yo pasé por su casa y él me dijo

que le hacía falta moverse, así que le presté el carro.

¿Y adónde quería ir?

No me dijo.

Mira, Fermín, ahora mismo

nos va a dar una relación detallada

de todo lo que hiciste la noche en que se perdió Forcade.

Sin problema. Ahora, una cosa.

¿Se sabe algo de mi carro?

Estoy viviendo en casa de la madre de mis hijos en Santa Fe.

Usted sabe cómo está el problema del transporte en este país.

Tú sabes que tú eres un tipo con suerte, Fermín.

Tu carro apareció.

¡Coño, menos mal!

Pensé que lo había perdido.

¿Y usted sabe, teniente?

En este país, hay gente con más suerte que yo,

que ha hecho cosas peores

y no han cumplido ni un solo día en la cárcel, y usted lo sabe,

¿verdad?

Ten cuidado, Fermín.

Porque si yo me entero que tú tienes algo que ver

con la muerte de Forcade,

te vas a pasar la vida entera en una cárcel haciendo ejercicio.

¿Qué es lo que pasa, Conde?

Ayer fue Gómez de la Peña. Hoy, con Fermín.

¿Qué pasa?

Es que me revienta la gente que puede robar impunemente.

Y lo peor es que el cabrón tiene razón.

¿Tú sabes

cuál es el problema?

Tú te coges toda esa mierda como algo personal.

Y la gente roba desde su cargo... Desde que el mundo es mundo.

Ya lo sé.

Bueno, ¿qué hacemos con Fermín?

Fermín es un buen candidato.

Pero, si le estaba guardando algo de valor a Forcade,

no lo tenía en su casa.

Si no, lo hubiéramos descubierto hace diez años,

cuando lo cogieron preso.

Estamos embancados.

Si no encontramos algo, estamos embancados.

(RADIO) "El instituto de meteorología alerta

de que el devastador huracán Félix

podría alcanzar a la isla de Cuba hoy a lo largo de la noche.

La Defensa Civil ha decretado la fase de alerta máxima

para las provincias de La Habana y Matanzas,

por donde podría cruzar el ciclón.

Se pronostica que este huracán,

el más poderoso de las últimas temporadas,

traerá lluvias intensas

y vientos de más de 180 kilómetros por hora...".

Feliz cumpleaños, Conde.

"'Radio Reloj'.

Son las 7:11".

"¿Entonces?

¿Me van a meter presa?

¿Y con qué pruebas?

Mire, Míriam, no tenemos nada

en contra suya,

pero todavía estamos investigando y necesitamos retenerla.

Ahora mismo quiero llamar al Consulado".

Anda que la Míriam se pone del carajo.

No tenemos nada en contra ella.

La hermana confirmó que estuvo ese día en su casa.

Ya lo sé, Manolo, ya lo sé.

Ponme un policía a vigilarla y nada de llamadas por teléfono.

Necesitamos ablandarla.

Yo sé que ella sabe más de lo que nos está diciendo.

Lamento molestarlo, doctor.

¿Traen ustedes noticias? No,

lo siento.

Pero, desde que hable con usted,

tengo un presentimiento. No sé en qué puedo ayudarle.

Pues yo creo que usted es la única persona que puede ayudarnos.

Su hijo

confiaba en usted.

Discúlpeme que lo trate así, doctor, pero los otros

no lamentan la muerte de su hijo.

Usted sabe muy bien cómo era Miguel, Alfonso.

Y también se beneficiaba con lo que él hacía.

¿Ven ustedes

ese escritorio?

Es una obra de Boullée, el famoso ebanista francés.

En su época, eran muy apreciados

porque tenían un compartimento secreto.

Un valor agregado, como se dice ahora.

Miguel, antes de exiliarse, escondió ahí un plano

que indica el enterramiento entre los platanares

de una escultura de un Buda.

Una estatua de oro macizo.

¿Un Buda de oro? Sí, teniente.

Una joya extraordinaria de la dinastía Tang.

Perteneció a la familia

Mena y Carbó, que salieron de Cuba

en 1960.

Miguel fue el encargado

de la expropiación de los bienes que había en la casa,

encontró el Buda y...

Y se lo robó.

Si lo mataron por el Buda,

alguien más tenía que conocer esa historia, ¿no?

No lo sé.

Miguel me dijo que, si alguien venía preguntando por el Buda,

esa era la señal para entregarle el plano.

Pero nadie preguntó.

No le demos más vueltas, doctor.

Y vamos a buscar ese dichoso Buda.

(DOCTOR, OFF) "Miguel me contó

que aquel era el Buda que, en el siglo XVII,

el gobernador español de Manila quiso regalar al rey Felipe IV.

Embarcó el Buda en el galeón Manila,

que hacía la ruta entre Filipinas y las Américas,

trasladando toda clase de mercancías

y riquezas,

y el Buda llegó a La Habana,...

pero nunca llegó a España.

También me dijo que Fermín iba a ser el encargado

de sacar la estatua en una lancha".

(DOCTOR, OFF) "No me puedo olvidar lo feliz que estaba Miguel

cuando me dijo que aquel Buda

iba a ser su verdadero salvador".

No, no, no. Yo me puse de acuerdo con Forcade

en que yo tenía que sacar algo de este país.

Pero yo no tengo nada que ver con su muerte.

Mira, Fermín.

El que más tiene que perder aquí eres tú.

Ya estuviste en la cárcel... Y no voy a volver

porque ustedes no pueden probar que lo haya matado.

Al fin sabemos qué vino a buscar su marido a Cuba.

Ahora mismo estamos verificando la autenticidad y el valor

del Buda de oro que estaba enterrado en el patio de su casa.

¿Qué locura es esa? No me digas que tú no sabes nada,

Míriam.

Un Buda de mil años de antigüedad.

Son 35 libras de oro que deben valer...

un montón de millones de dólares.

El plan de Miguel era que tu querido hermano Fermín

se lo llevara en una lancha, ¿no?

¡Yo no tengo idea de lo que está diciendo!

Yo soy ciudadana americana y tengo derecho a un abogado.

No me diga más mentiras, Míriam, que yo no resisto las mentiras.

Va a salir mucho mejor

si me cuentas cómo se pusieron de acuerdo tú y tu hermano Fermín

para matar a tu marido y sacar el Buda

de Cuba.

Permiso, teniente. El coronel Molina quiere verlo.

Dice que es urgente.

Dos veces me han llamado ya

del Ministerio de Relaciones Exteriores, Conde.

Dos veces.

Parece que a usted se le olvidó que Míriam Forcade

también es ciudadana norteamericana.

Tenemos que apretar a esa mujer. ¿Qué pruebas tiene

contra ella, teniente? ¿Qué tiene?

Libere a Míriam Forcade.

Es una orden.

¡Teniente!

¿Cuándo pensaba informarme

sobre el documento que relaciona a Forcade con el mayor Rangel?

Esa historia no tiene nada que ver con la muerte de Forcade,

que es la que nos interesa a nosotros.

¿Qué sabe usted de lo que me interesa a mí o no, teniente?

El mayor Rangel está implicado en una investigación por corrupción

y usted ha ocultado documentos que pueden ser importantes.

Así que queda fuera del caso.

Coronel,...

déjeme en el caso

y yo le voy a demostrar que el mayor

no tiene nada que ver con esa mierda.

Usted me ha decepcionado, teniente.

Coronel...

Por favor, deme un día más.

¿Me está pidiendo un favor?

Sí.

Sí, coronel. Le estoy pidiendo un favor.

Y, después, puede suspenderme del caso,

sacarme de la policía, lo que quiera.

Tiene 24 horas.

Ahora váyase y, después, veremos.

Fermín, tú sabes que nosotros nos equivocamos contigo.

Coño, pero si eso es lo que estoy diciendo hace rato.

Porque la verdad es que tú y tu hermana

se pusieron de acuerdo para matar a Forcade y quedarse con el Buda.

No, no es verdad, no es verdad, si él no llegó a la reunión.

¿Qué reunión?

A ver...

Nos íbamos a poner de acuerdo para preparar mi salida del país.

Ese era el plan desde el principio, hace diez años.

Que yo sacara algo muy importante y de mucho valor.

Pero caí preso.

Y Forcade tuvo que esperar pacientemente

a que tú salieras de la cárcel para regresar.

Él no confiaba en nadie.

Lo que no me dijo es qué tenía que sacar ni dónde estaba.

Y empezaste a planificar la salida.

No exactamente.

A mí no me convenía que me relacionaran

con otra salida del país.

Era mejor que alguien se ocupara de comprar la lancha

y de todo lo que tenía que ver con eso.

¿Y Forcade permitió que entrara otra gente en esta historia?

Yo le recordé que el estrecho de la Florida es muy peligroso,

da igual lo buena que esté la lancha.

Al final, eso fue lo que lo convenció.

Con el miedo que le tenía al mar...

¿Y quién era esa persona?

Adrián Riverón.

Y aceptó sin pensarlo, ¿eh?

Entonces tú y Adrián se pusieron de acuerdo para matar a Forcade

y quedarse con el Buda. Qué delirio con el Buda ese, chico.

¿Qué sentido tenía matar a Miguel

antes de conseguir lo que vino a buscar

y que nos haría millonarios?

Aquí nadie es tan comemierda, compañero.

Parece que el ciclón viene llegando.

¿Qué buscamos, teniente? Cualquier cosa

que se pueda usar para una salida clandestina del país,

pero sobre todo una prueba de que Forcade estuvo aquí

el día que lo mataron. Vamos.

Sí,

es verdad que Fermín habló conmigo para buscar una lancha.

Pero, que yo sepa, hablar de eso no es ningún delito.

¿Y no te habló de matar a Forcade?

¿Cuánto era lo que te tocaba?

Nadie habló de matar a nadie.

Fermín lo que me dijo es que, cuando llegáramos a Miami,

me iban a pagar como 100 000 dólares,

porque íbamos a sacar algo de Cuba.

¿Y Míriam sabía lo que se iban a llevar?

No.

Míriam no sabía nada.

Hola, señora. ¿Usted ha visto a este señor

por aquí? ¿Y a él?

"Fermín nos dijo que el día que mataron a Forcade"

ustedes quedaron a reunirse aquí mismo con él.

¿Qué fue lo que pasó, Adrián?

Forcade nunca llegó.

Ni a esa hora ni a ninguna.

Lo estuvimos esperamos como hasta las 10:30.

Luego, llamamos a casa de Forcade

y la madre nos dijo que él no había regresado.

Hola, ¿usted ha visto a este señor?

¿Y a ella?

No me olvides. Tu Míriam.

Ustedes no pueden hacer esto.

A nosotros tampoco nos gusta hacerlo, Adrián.

Pero esa foto

es la prueba de que tú y Míriam

se volvieron a empatar en algún momento.

Tú siempre has estado enamorado de Míriam.

¿Cómo les voy a decir que Míriam no tiene nada que ver con esto?

(SUSURRA)

Míriam...

estuvo aquí, en esta casa, ese día.

Un vecino tuyo

acaba de identificarla.

Es una mujer muy hermosa,

Adrián.

Demasiado hermosa para pasar inadvertida.

Después de tantos años, era la primera vez

que íbamos a estar juntos.

Solo teníamos dos horas.

Ya no puedo más con Miguel.

Me alegra tanto que le hayas dicho que sí a Fermín.

No podía decirle que no.

Era la única manera que tenía de estar cerca de ti.

Pero va a ser difícil, Míriam.

¿Eh?

Va a ser difícil.

(Llaman a la puerta)

Es Miguel.

Tranquila.

(Llaman a la puerta)

Tranquila, que él no puede saber que estamos aquí.

(Llaman a la puerta)

(ADRIÁN, OFF) "Cuando estuvimos seguros de que él se había ido,"

Míriam salió por el patio del fondo

y se fue para casa de su hermana.

Yo me quedé aquí, esperando a Fermín y a Forcade

para hablar de la salida del país.

No sé qué pasó, pero Forcade nunca regresó.

Al día siguiente, fue que me enteré que Forcade no aparecía

y ya nadie sabía dónde se había metido.

¿Y tú te crees esa historia?

Es difícil de creer.

Adrián tiene muchos motivos.

Pero nosotros no tenemos ni una sola prueba.

Tenemos que seguir buscando.

Se nos acaba el tiempo... Sí.

Déjame pensar,...

organizarme el arroz con mango que tengo en mi cabeza.

Mañana seguimos si el ciclón nos deja.

¡Conde!...

Coño, ¿hoy no es tu cumpleaños?

(JOSÉ) # Felicidades, Conde, en tu día.

(TODOS) # Que lo pases con sana alegría.

# Muchos años en paz y armonía.

# Felicidad, felicidad, felicidad. #

(TODOS) ¡Bien! (JOSÉ) Bueno, caballeros,

ya todo está preparado. A comer, que esto es para ustedes.

Hay de todo, vamos.

José, tú sabes que yo estoy a punto de dejar la policía.

O me van a botar, pero, bueno, eso no es lo importante.

Yo creo que hoy es el día de que tú me digas tu secreto.

Como está la cosa en este país, ¿de dónde tú sacas tanta comida?

¿No lo sabes? ¿De dónde va a ser, chico?

Mira, de la imaginación.

(RÍEN)

(Timbre)

Caballeros, ahora sí llegó la abundancia.

¡A comer!

¿Y eso que te decidiste a venir?

Me invitaron.

Pero si te molesta...

No, no, para nada. Estoy superfeliz.

¿Y por qué tienes esa cara? ¿Qué te pasa?

¿Tengo cara de mierda, ¿no? Un poquito.

Pero te juro que no tiene nada que ver contigo.

¿De verdad? De verdad.

Caballero...

A enamorarse al parque.

No, de verdad, estamos esperando para darte los regalos.

Y la gente está desesperada

por que tú termines el cuento del Buda chino.

¡Qué cabrón!

Imagínense

que ese Buda logró sobrevivir a la prohibición del budismo

declarada por el gobierno chino en el siglo IX,

cuando destruyeron casi todos los templos y las imágenes

que tenían que ver con esa religión.

(HOMBRE) Conde...

Esa historia está buenísima. ¿Por qué no la escribes?

(HOMBRE) ¿Ustedes ven lo que es la historia?

Si los monjes hindúes

no hubieran llevado el budismo a China,

a Miguel Forcade no lo hubieran matado

de esa manera. -¿A quién?

¿Y es verdad que le cortaron los cojones?

Habla bonito, compadre.

(FLACO) Adventista. Vale ya.

(HOMBRE) Coño, cabrón. No me jodas más, coño.

Escuchen, que debo dar una noticia.

Trae para acá.

Atiende.

Rojo, atiende, compadre. Caballeros,

no quiero aguarles la fiesta

y menos este cumpleaños, mi hermano.

Hoy pedí la baja del hospital.

Nos acaban de llegar los papeles.

Nosotros nos vamos del país.

Ya no hay vuelta atrás, mi hermano.

Si a ti es a quien mejor te va de todos nosotros.

Tienes tu profesión, tu familia...

Sí.

Pero un día me di cuenta que ya no tenía expectativas.

Yo no quiero que la vida de mi chamaco sea esta.

Porque, al final del camino,

ni tu vida ni mi vida la decidimos nosotros.

Eso te suena, ¿verdad?

Me suena, mi hermano, me suena.

No tengo miedo a empezar otra vez. Es más, yo quiero empezar otra vez.

Pero ¿tú sabes qué es lo que más me jode?

(EMOCIONADO) Que los voy a extrañar a ustedes un cojón, que lo sepa.

Suerte.

Si quieres cambiarte, te puedo traer alguna camisa de Rafael.

Todavía conservas su ropa?

Es que no sé qué hacer con ella. Son cosas buenas

y me gustaría que alguien las aprovechara.

La puedes vender

o regalársela a cualquiera que pase por delante de la casa.

Yo sigo

con mis trapos viejos.

Qué orgulloso eres.

Hoy,

tuve que enterrar mi orgullo.

Tuve que suplicarle a un hombre que...

Sí, en la fiesta, me ibas a contar algo que te pasó.

Sí, pero no es importante, mejor hablemos de ti.

¿De mí?

¿Cómo te has sentido?

¿Me lo preguntas ahora?

Nunca me llamaste para saber cómo estaba.

Pensé que era lo mejor para ti.

Creo que no soy buena compañía.

A lo mejor te equivocaste.

Seguramente.

Siempre me equivoco.

Entonces ¿te puedo llamar?

Pero si no me tienes que llamar.

Ahora estás aquí.

Perdóname, pero me tengo que ir.

¿Qué? Me tengo que ir ahora mismo.

¿Es de verdad? Es algo muy importante.

Mañana te llamo, te explico, te pido perdón,

pero me tengo que ir.

Manda mierda, qué ciego he estado.

Y este huracán del coño de su madre.

¡Me cago en diez!

¡Los cojones de Forcade!

¿Yo estaba comiendo mierda o qué?

El tipo tenía aquí

una pelota, un guante,

una careta de "catcher" para jugar al béisbol.

¡Tiene que tener un bate!

Tiene que ser él, Manolo.

Tiene que ser él.

¿Quién querría cortarle

los cojones a Forcade más que él?

Aquí no hay ni carajo.

Manolo...

Manolo, alcánzame la banqueta esa.

(Llaman a la puerta)

Es Miguel.

Tranquila.

Él no puede saber que tú estás aquí.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

(HOMBRE) ¡Adrián, abre!

¡Abre!

¡Abre!

Voy, voy.

Tranquilo, Miguel, tranquilo...

No te vistas, no te vistas,

que yo te voy a enseñar a que tú respetes a los hombre.

¡Miguel, no, Miguel! -No te vistas.

¡No te vistas, más que puta!

¡No! Miguel, no.

Puta, ven acá.

¡Ven acá!

(MÍRIAM) ¡Ah!

(MIGUEL) Tú me tienes que respetar, ¿me entiendes?

¡Tú no me puedes...!

Fermín me contó que, desde hace mucho tiempo,

tú tienes problemas con Forcade, Adrián.

Desde la época en que tú eras novio de Míriam.

Forcade era un hombre con poder.

Y estaba celoso de ti.

Y por una mala opinión de Forcade en esa época,

te podían joder la vida.

Y el muy cabrón hizo todo lo posible

por separarte de Míriam.

Fue con el bate, Adrián.

Con el bate que tenías en tu casa mataste a Forcade.

El bate y el guante me los regaló Míriam

cuando éramos novios.

Yo lo tenía en el cuarto para enseñárselo a ella.

Adrián,...

esa historia es escuálida y conmovedora,...

pero no me convence.

Con todo el dinero que había en juego,

ustedes se pusieron de acuerdo para sacar del medio a Forcade.

Yo no sé si Fermín lo pensó.

Yo nunca habría hecho eso, ni siquiera por el dinero.

Pero lo hiciste por Míriam.

(GRABACIÓN) "Yo nunca habría hecho eso,

ni siquiera por el dinero.

Pero lo hiciste por Míriam".

Es una lástima.

¿Lástima que Adrián lo haya matado?

Una lástima que Miguel, mi padre...

y otros cabrones como ellos...

nos hayan jodido la vida de esa manera.

Fermín iba a llegar de un momento a otro a la reunión,

así que escondieron el cadáver

y Míriam se llevó el carro en el que había venido su marido.

(CORONEL) ¿Y cómo sacaron el cadáver?

Por la noche, Adrián llamó a Míriam

y trasladaron el cadáver en el carro de Fermín.

Pero Adrián lo mutiló, le cortó

los genitales.

Dice que para despistar a la policía,

pero yo creo que lo hizo con gusto.

Forcade había sido un cabrón

que les había jodido la vida demasiado a toda esa gente.

¿Le puedo decir una cosa, Conde?

Lo felicito.

Al menos, el mayor Rangel con usted no se equivocó.

Coronel, ¿y qué va a pasar con el mayor Rangel?

Él también fue una de las víctimas de las cabronadas de Forcade.

¿Aún insiste en dejar la policía, Conde?

Yo aguanté muchos años en este lugar

gracias a ese viejo.

Y si ya no está...

Pues aquí tiene su baja

para que no piense que soy un hijo de puta.

Lo que pasa es que tengo que hacer mi trabajo.

Que ya no es el mío.

(Tecleo)

Llegaste, cabrón.

Cuatro estaciones en La Habana - Paisaje de otoño

22 jul 2019

Mientras espera la llegada de uno de los peores huracanes que afectan a toda la zona del Caribe, el teniente Mario Conde debe investigar la muerte de Miguel Forcada, un antiguo alto funcionario cuyo cadáver aparece mutilado en una playa habanera.

 

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